En el mensaje de Fidel del 18 de febrero de 2008 hay un párrafo de extraordinaria importancia para el futuro de Cuba porque es de la mayor actualidad en el debate ideológico que se desarrolla en nuestra sociedad:
“Desconfío de las sendas aparentemente fáciles de la apologética, o la autoflagelación como antítesis. Prepararse siempre para la peor de las variantes. Ser tan prudentes en el éxito como firmes en la adversidad es un principio que no puede olvidarse.”
Dos ideas extremas, que se contraponen, rondan el tema del perfeccionamiento de nuestra sociedad socialista.
La primera, animada por un espíritu de conservación lineal de la obra que hemos alcanzado, y no sin cierta dosis de ingenuidad, consiste en asumir la posición en los análisis de buscarle a cada uno de los diferentes problemas, una sustentación que fundamente su existencia, tal vez animados por la idea de que es mejor dejar las cosas como están y no asumir el riesgo de revolucionarlas.
El segundo punto de vista, es el hipercriticismo, que saca el látigo sin tregua contra cualquier aspecto de nuestra realidad, todo lo ve a través de cristales empañados, no le encuentra asidero terrenal que explique los porqué de las cosas, que no oye razones y se enerva en la polémica contra otro punto de vista que no sea el suyo. A mi, en lo personal, me ha llevado a creer, y quisiera estar equivocado, que estas posiciones son expresión de no llevar
Entre estos dos puntos de vista se coloca el blanco, la diana hacia donde debemos dirigir mesuradamente nuestros análisis. No es nuevo en
Cualquier análisis sobre el perfeccionamiento de nuestro sistema socialista debe partir de los logros acumulados, de la transformación profunda, para mejor, que se ha operado en los valores que se atesoran en el pueblo cubano, que con valentía ha resistido las amenazas y agresiones del imperialismo norteamericano, internacionalista, y que ha tomado la decisión de defender su Revolución hasta las últimas consecuencias, sin hacer caso a los cantos de sirena que le llegan sobre una sociedad de consumo, donde supuestamente todo se puede comprar.
Es mas, debe partir de entender no solo las medidas y leyes de beneficio popular, sino la propia concepción profundamente humanista que anima a programas de
Solo reconociendo la obra hecha por
Este cuidado no se debe confundir con un lastre que deberá soltar el ideal socialista a la hora de perfeccionar las revoluciones socialistas, y es el de asociar cualquier crítica de sobre un problema, una tendencia negativa, o alguna contradicción del orden existente y la consecuente fundamentación de iniciativas, con el derrumbe de la experiencia socialista en
Esta posición descansa al menos en dos causas, la mas visible, común, y que se presenta en el revolucionario de filas, tiene una raíz cognoscitiva, no ve la importancia estratégica que para
El no comprender que como en el cuerpo humano cuando surgen células malignas de no ser detectadas a tiempo dan al traste con la vida del organismo, en nuestra sociedad hay también relaciones sociales antisocialistas, que con extirparlas a tiempo se robustecerá el árbol del socialismo ¿No es acaso antisocialista la tendencia a la alteración de los precios contra el consumidor e incluso creerse en el derecho de mentir poniendo un precio en tablilla para los inspectores y aplicar otro en la realidad?¿No es antisocialista una ineficiencia y falta de calidad en cualquier proceso social cuando están los recursos necesarios que aseguren el proceso?¿No es antisocialista la corrupción entendida como apropiación privada de la riqueza colectiva en cualquier forma que se manifieste? Todas esas tumoraciones hay que extirparlas, porque como dijo Fidel el 17 de Noviembre del 2005 en el Aula Magna de
He esbozado un aspecto del diálogo que tiene lugar entre revolucionarios en Cuba. En este, como ha alertado Fidel en momentos de reflexiones autocríticas de
Nada bueno se puede esperar de un cubano o cubana que se ponga mercenariamente a las órdenes de las administraciones imperialistas yanquis, las mismas que durante medio siglo han agredido en todos los terrenos a nuestro heroico pueblo y que con la obsesión de destruir a
La palabra cambio si tiene para los revolucionarios cubanos un significado concreto, de progreso histórico, está en la esencia misma del concepto de Revolución de Fidel, está en la enorme obra de transformaciones que hemos realizado en cincuenta años, está presidiendo nuestra autocrítica para perfeccionar el socialismo cubano. Que no piensen que aquí van a engañar a nadie con truquitos de palabras. Hay mucha cultura política conquistada como para saber cuáles son las verdaderas pretensiones del imperialismo y sus becados a cuentas de estipendios.
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