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martes, 9 de diciembre de 2014

ESMA, ELAM: Dos escuelas, dos mundos

Por  Ana María Radaelli*

 En una, el imperio del horror y el espanto. En la otra, la promesa palpable de un mundo donde las palabras justicia, solidaridad, altruismo, amor, equidad, integren nuestro vocabulario cotidiano
Esma elamDos noticias, aparecidas casi simultáneamente, me instan a redactar este comentario, para mí ineludible.

 La primera me llega desde Buenos Aires, por la vía de Página 12.

 “El último nieto recuperado nació durante el cautiverio de su madre. En el campo de exterminio que funcionó en la Escuela de Mecánica de la Armada, en una de sus cuatro maternidades clandestinas nació el nieto 116, que hoy recupera su identidad. Su mamá, Ana Rubel, lo tuvo a los siete meses de embarazo. Nada más se supo de ella, que junto a su pareja, Hugo Castro, permanecen desaparecidos. Ana de Castro llegó a la ESMA embarazada de dos meses, fue torturada y a los siete meses le practicaron una cesárea, ella me pedía que le dijera cómo era el bebé, si estaba bien, declaró la sobreviviente Sara Osatinsky en todas las audiencias a las que fue convocada. 

Otra sobreviviente declaró haber visto a Ana en la enfermería, quien le dijo: Mirá lo que me hicieron esos hijos de puta, y le mostró los pechos destrozados por la tortura. Cuando le preguntó al jefe del grupo que la había secuestrado cómo podía ser que sucediera eso, él le respondió que había subversivas embarazadas y que la decisión era que sus hijos fueran criados por familias que no tuvieran la ideología de la subversión”.

  La segunda me llega de la mano de Cubadebate:

  Un médico de la República de Níger, el Dr. Ismaila Ibrahim Mamam Sami, de 34 años de edad, que cursó estudios de Medicina en el Instituto Superior de Ciencias Médicas de Guantánamo, donde estuvo desde el 2003 al 2010, acaba de incorporarse al equipo de profesionales que combate el ébola en Liberia. “Quiero agradecer enormemente al pueblo de Cuba por esta ayuda que nos han venido a prestar. Y por sobre todo (agradezco) la ayuda de las diferentes Brigadas Médicas Cubanas en África, no solo ahora por el Ébola, sino desde hace muchos años. También, por la cantidad de profesionales de la salud que nos han formado (80), y los que hay formándose allá. Tenemos ahora 17 nigerinos preparándose como médicos. Los que conocemos cómo son ustedes, sabíamos que vendrían. Lo han hecho en muchos países, y lo seguirán haciendo siempre que se les necesite. Eso está en la educación que se les da, y que yo tuve el alto honor de recibir en aquellos años. Lo que más me impresionó de su pueblo es la integridad, la honestidad, la amistad, la humildad y el querer que me demostraron”.

  La Escuela de Mecánica de la Armada, conocida por sus siglas ESMA, sita en la zona norte de la ciudad de Buenos Aires, si bien fue uno de los 500 centros clandestinos de tortura y exterminio, destaca por la magnitud de la empresa: Más de 5 000 secuestrados, hoy desaparecidos, conocieron allí el Infierno en la tierra. Como testigos o querellantes en los juicios que desde hace años se llevan a cabo, varios de los escasos 100 sobrevivientes, reducidos a la esclavitud, dan cuenta del martirio sufrido a manos de sus verdugos.

  El predio, devenido hoy Espacio para la Memoria, rezuma dolor y espanto. A pesar de todo lo visto y leído sobre el tema, sé que resulta del todo imposible siquiera imaginar el tormento vivido por esos miles de supliciados, picana eléctrica, potro, submarino, violaciones y salvajes vejaciones de todo tipo mediante, que terminaron sus días en un “asadito”, es decir quemados, o precipitados al río o al mar en un Vuelo de la Muerte, sin contar, como dice Juan Gelman, que el infierno no termina cuando el que ha sobrevivido deja atrás capuchas hediondas y celdas y rejas y ese perenne, inconfundible hedor de la muerte del que nunca logrará desprenderse. El extraordinario periodista y escritor Rodolfo Walsh, uno de los fundadores de Prensa Latina, hoy desparecido, también murió asesinado por un Grupo de Tareas de la ESMA. ¿A qué fosa, río o mar fueron a parar sus huesitos?

  La Escuela Latinoamericana de Medicina, la muy querida y respetada ELAM, acaba de festejar sus 15 años de fundada. El desastre provocado por los devastadores huracanes George y Mitch en 1998 en varios países centroamericanos y caribeños, y que ocasionó la pérdida irreparable de miles de vidas, hizo que la Revolución cubana concibiera un proyecto de cooperación que de inmediato se materializó en el envío de brigadas compuestas por médicos y paramédicos a los lugares más afectados y apartados de esos territorios.

  Fue entonces cuando Fidel concibió la creación de una Escuela Latinoamericana de Medicina para formar gratuitamente como médicos a jóvenes de esos países, los que luego de terminar su carrera o una especialidad retornan, en su inmensa mayoría, a brindar sus servicios en las comunidades de origen. Este proyecto científico-pedagógico tiene hoy una matricula de 6 075 jóvenes procedentes de 117 países latinoamericanos, caribeños, de Estados Unidos, África, Asia y Oceanía, fundamentalmente de los estratos más humildes. Suman ya 20 786 los egresados del Proyecto ELAM, provenientes de 74 países. La ELAM forma parte del Programa Integral de Salud (PIS), con el cual Cuba brinda de forma solidaria cooperación a 66 países, capacitando cada año a 29 000 estudiantes en las carreras de medicina, enfermería y tecnología de la salud en Venezuela, Bolivia, Angola, Tanzania, Guinea Bissau, Guinea Ecuatorial y Timor Leste.

  Estos fríos datos esconden la belleza que irradia esta pequeña Babel, situada al noreste de la capital, en los predios que antes ocupaba la Academia Naval “Granma”, cedidos por el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. En días de fiesta no es difícil  tropezar con el dulce susurro de una quena y un charango andinos, con un alegre valsecito peruano o un melancólico tango argentino, música y danzas africanas, revuelo de trajes tradicionales, esplendorosos en su porte y colorido… A los egresados de la ELAM se los ha visto ya, aguerridos, solidarios, en intrincados parajes de la geografía de los siempre excluidos, acudir prontamente donde el deber los llama, como sucedió en el Haití  devastado por un feroz terremoto, también golpeado por el cólera y tantos otros males que nacen de la miseria.

  Cuando pienso en la ELAM, no puedo no pensar en Fidel, en su sueño realizado, siempre contra viento y marea, en esa su perenne e inquebrantable apuesta por la Vida, su fe indestructible en ese ejército de batas blancas que va por el mundo repartiendo a manos llenas salud y esperanza, pese a la adversidades climatológicas, lingüísticas, culturales, que no hacen sino refrendar los principios más puros de la Revolución.

  Sí, dos escuelas, dos mundos.

  La ESMA, instalación militar (naval) devenida fábrica de la Muerte.
  La ELAM, antiguo predio militar (naval) devenido Dador de Vida.

  En una, el imperio del horror y el espanto. En la otra, la promesa palpable de un mundo donde las palabras justicia, solidaridad, altruismo, amor, equidad, integren nuestro vocabulario cotidiano. En Cuba, ya lo hacemos.
 
*Periodista y escritora argentina radicada en Cuba
Enviado por su autora. Publicado en Cubaperiodistas

jueves, 24 de abril de 2014

El temido por EE.UU “Ejercito de Batas Blancas de Cuba”

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Por Patricio Montesinos


Al régimen de Estados Unidos se le erizan los pelos cuando escucha que galenos cubanos llegan a cualquier país de Latinoamérica o de otra región del mundo para prestar sus servicios gratuitos a las poblaciones humildes, desamparadas y que nunca han recibido atención sanitaria.
Washington no puede disimular su reacción crispada cuando conoce que los profesionales de la Isla caribeña, integrados en el denominado “Ejercito de Batas Blancas”, llega al más lejano, oscuro y abrupto rincón del planeta tierra a ofrecer uno de los derechos humanos fundamentales, la asistencia médica.
La actuación de la administración norteamericana es siempre la misma: Acusar desde la ciudad terrorista de Miami y otras capitales a los representantes de la medicina de la mayor de las Antillas de ser agentes secretos, denigrar de su calificación técnica, reconocida por todas las instituciones internacionales de la ONU, y mentir con el hecho de que llegan a un determinado país a quitarle el empleo a sus colegas nacionales.
Al mismo tiempo, la Casa Blanca y entidades subversivas como la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo (USAID por sus siglas en inglés), bien conocida por sus estrechos lazos con la Agencia Central de Inteligencia (CIA), utilizan a los partidos de derecha tradicionales, gremios y la prensa conservadora a sus servicios para desatar campañas difamatorias sobre los galenos cubanos.
Esa historia se ha repetido en Venezuela, Brasil, Ecuador y Bolivia, por citar solo algunos ejemplos, y parece ser que ahora se reedita en Perú, donde hace pocas semanas arribó una pequeña brigada médica del archipiélago caribeño en calidad de asesores.
Desde Miami, enclave del terrorismo y de la subversión hacia Latinoamérica, comenzaron las agresiones adversas a los profesionales cubanos presentes en Perú, a las que se han sumado sin respeto y escrúpulo alguno los medios de comunicación de esa nación andina, controlados en su totalidad por grupos de poder económicos que conforman una evidente telaraña tejida en Washington.
En esa misma red propagandística contra Cuba, figuran portavoces de partidos derechistas con historiales corruptos, además de “ingenuos” manipulados, o que se visten de inocentes para sacar provechos políticos o financieros.
Ninguno de ellos, incluida la “prensa democrática” se refiere o al menos pregunta cuántos militares de Estados Unidos, “funcionarios” de la USAID, u otro tipo de “asesores” norteamericanos o de diferentes países europeos residen en Perú, y cómo y por qué motivos entran y salen de Lima como perros por su casa.
Tampoco hablan de la carencia de doctores especialistas que tiene Perú, que supera los 6 mil, y mucho menos de los gestos solidarios recibidos de parte del pueblo cubano cuando los terremotos de 1970 y 2007, además los casi mil jóvenes peruanos graduados de medicina hasta la fecha en la mayor de las Antillas.
Menos aún se preocupan de los peruanos de a pie, quienes en su mayoría no tienen acceso a la asistencia sanitaria, o simplemente no la pueden pagar por sus escasos recursos monetarios.
Por supuesto, que al régimen de Estados Unidos le interesa poco todo ello, porque ni siquiera se ocupa de sus ciudadanos, y lo que si le inquieta y teme mucho es a la labor humanitaria del “Ejercito de Batas Blancas cubano”.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Cuba, pequeño país de vocación mundial

Por Orlando Oramas Leon* 
 
Cuba celebra 55 años en Revolución, que el primero de enero de 1959 inició profundas transformaciones internas, pero también situó al pequeño país caribeño en posición de vanguardia en el concierto internacional.

 Pocos podían imaginar entonces que la gesta encabezada por Fidel Castro se convertiría en referente para millones de personas en diversas latitudes.

 Faro de libertad, fue una de las expresiones que acompañaron a la nación antillana, la cual despertó esperanzas en otros pueblos mientras concitaba la permanente hostilidad del vecino Estados Unidos, la mayor potencia planetaria.

 Profundas reformas agraria y urbana, nacionalización de empresas y de sectores vitales de la economía, campaña de alfabetización, universalización de la educación, entre otras medidas, cosechaban simpatías fuera del país.

 Ese apoyo se multiplicaba a nivel popular junto al empeño de Washington por aislar a Cuba, que fue expulsada de la Organización de Estados Americanos, considerada aquí ministerio de colonias de Estados Unidos.

 La invasión mercenaria por Bahía de Cochinos, los ataques piratas, el apoyo a bandas contrarrevolucionarias, los atentados y otras formas de agresión y una permanente campaña de satanización añadían condimentos al caldo de la solidaridad.

 Cuba, que tomó medidas para su defensa, estuvo en el centro de la confrontación este-oeste durante la llamada crisis de los misiles.

 En la ocasión el líder Fidel Castro marcó pauta al fijar posturas de principios frente a los acuerdos negociados entre Washington y Moscú para poner fin a aquella crisis.

 La capital cubana se convirtió en punto de convergencia de luchadores independentistas, intelectuales de vanguardia y otras personalidades que anticipaban un cambio de época en América Latina y el mundo.

 En el capitalino hotel Habana Libre (antes Habana Hilton) tuvo lugar la Primera Conferencia de Solidaridad con los Pueblos de Asia, África y América Latina. Amílcar Cabral, Augusto Turcios Lima y otros luchadores anticolonialistas y revolucionarios hicieron aquí un compromiso de lucha y transformación.

 A tenor con los acuerdos de aquella reunión, conocida como la Tricontinental, combatientes cubanos se unieron a la gesta liberadora de los pueblos africanos. El llamado Congo belga, Guinea Bissau, entre otros territorios bajo dominio colonial, conocieron del internacionalismo de la isla.

 Tropas cubanas fueron determinantes, años después, para preservar la independencia de Angola, conseguir la de Namibia y asestar un golpe decisivo al régimen sudafricano de apartheid.

 Personal médico cubano estuvo junto a otros pueblos en momentos de adversidad. Así ocurrió cuando países como Nicaragua, Perú, Chile, Armenia, Indonesia, Pakistán y Haití sufrieron devastadores terremotos.

 Desde La Habana se impulsó la Operación Milagro para devolver la visión a personas necesitadas. Desde su inicio, en el año 2004, este programa ha beneficiado a 34 países de Latinoamérica, el Caribe y África.

 Fiel a su vocación humanitaria e internacionalista, Cuba constituyó el Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias, que hasta la fecha ha atendido a más de tres millones de damnificados y realizado más de 33 mil 800 intervenciones quirúrgicas.

 En estos lustros la pequeña isla caribeña formó a miles de profesionales de numerosos países del Tercer Mundo. Muchos de ellos hoy ocupan importantes responsabilidades de Estado o gobierno.

 Aquí se graduaron, entre 2005 y 2011, nueve mil 960 médicos de 58 países. Baste otro dato en la materia: más de 21 mil estudiantes de 122 naciones se forman hoy aquí como profesionales de la salud.

 La Organización de Naciones Unidas para la Educación y la Cultura (Unesco) reconoce a este país como el primero de Latinoamérica y el Caribe en erradicar el analfabetismo.
 Maestros de esta isla también lo combatieron en Angola, Nicaragua, Venezuela, Bolivia y otras muchas naciones. El método Yo sí puedo, creado por una pedagoga cubana, se ha aplicado en 29 países y en varios idiomas cual antídoto contra la ignorancia.

 Pese a ser un pequeño país del Caribe, la República de Cuba desarrolla una activa política internacional, tanto en el seno de las Naciones Unidas, como en otros foros y organizaciones de la palestra mundial y regional.

 La diplomacia cubana ha sido defensora de la soberanía y autodeterminación de otros pueblos, y trinchera contestataria contra el imperialismo, el colonialismo, el apartheid, el sionismo y otras formas de opresión y discriminación.

 Su voz, amplificada, se escuchó para denunciar guerras e invasiones en naciones del Tercer Mundo. "Por Viet Nam, hasta la última gota de sangre" fue una frase del presidente Fidel Castro que graficó el sentimiento de los cubanos hacia la gesta del pueblo de Ho Chi Min.

 En los últimos 55 años la isla representó en dos ocasiones a América Latina en el Consejo de Seguridad de la ONU. También desempeñó febril actividad en la otrora Comisión de Derechos Humanos y ha sido elegida en dos ocasiones para integrar el Consejo de Derechos Humanos, con sede en Ginebra.

 Durante 22 años consecutivos la Asamblea General de la ONU aprobó la iniciativa cubana titulada "Necesidad de poner fin al bloqueo económico, financiero y comercial de los Estados Unidos de América contra Cuba.

 La última votación, el pasado 29 de noviembre, fue saldada con 188 votos a favor, dos en contra (Estados Unidos e Israel) y las abstenciones de Palau, Micronesia e Islas Marshall.
 Cuba ocupó en dos ocasiones (1979-1982 y 2006-2009) la presidencia del Movimiento de Países No Alineados, integrado por 144 países del Tercer Mundo. La Habana ha sido sede de sendas cumbres del Noal y de la IX Cumbre Iberoamericana en noviembre de 1999.

 La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) tiene a Cuba cual miembro fundador y propulsora de nuevas formas de integración y relacionamiento entre los países.

 Caricom, la Comunidad del Caribe sostiene una relación especial con la mayor de las Antillas, que celebró por estos días 40 años de vínculos forjados en la geografía, la historia, la cultura, el aporte en la formación de profesionales y otras formas de colaboración con esas ínsulas.

 No es casual que la presidencia pro témpore de Cuba al frente de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) ha tenido entre sus principales propósitos una mayor inserción e integración con las pequeñas naciones caribeñas.

 Antes de que termine el primer mes del año 2014, cuando la Revolución Cubana inicia el tránsito de su año 56, La Habana acogerá a los jefes de Estado y de Gobierno de las 33 naciones latinoamericanas y caribeñas.

 Será otro hito en la vocación internacional de este pequeño país, cuyo Héroe Nacional, José Martí, suscribió en el siglo XIX que toda la grandeza del mundo cabe en un grano de maíz.

 Tomado de Prensa Latina

*Periodista y escritor cubano, colaborador habitual de Granma, Cubadebate, Rebelión y Habana Radio. Corresponsal de guerra en Nicaragua, escribió un libro sobre el hermano  pueblo

domingo, 22 de diciembre de 2013

FIDEL: Mandela ha muerto ¿Por qué ocultar la verdad sobre el Apartheid?




Fidel y Mandela
Por: Fidel Castro

Quizás el imperio creyó que nuestro pueblo no haría honor a su palabra cuando, en días inciertos del pasado siglo, afirmamos que si incluso la URSS desaparecía Cuba seguiría luchando.

La Segunda Guerra Mundial estalló cuando, el 1ro. de septiembre de 1939, el nazi-fascismo invadió Polonia y cayó como un rayo sobre el pueblo heroico de la URSS, que aportó 27 millones de vidas para preservar a la humanidad de aquella brutal matanza que puso fin a la vida de más de 50 millones de personas.

La guerra es, por otro lado, la única actividad a lo largo de la historia que el género humano nunca ha sido capaz de evitar; lo que llevó a Einstein a responder que no sabía cómo sería la Tercera Guerra Mundial, pero la Cuarta sería con palos y piedras.

Sumados los medios disponibles por las dos más poderosas potencias, Estados Unidos y 
Rusia, disponen de más de 20 000 —veinte mil— ojivas nucleares. La humanidad debiera conocer bien que, tres días después de la asunción de John F. Kennedy a la presidencia de su país, el 20 de enero de 1961, un bombardero B-52 de Estados Unidos, en vuelo de rutina, que transportaba dos bombas atómicas con una capacidad destructiva 260 veces superior a la utilizada en Hiroshima, sufrió un accidente que precipitó el aparato hacia tierra. En tales casos, equipos automáticos sofisticados aplican medidas que impiden el estallido de las bombas. La primera cayó a tierra sin riesgo alguno; la segunda, de los 4 mecanismos, tres fallaron, y el cuarto, en estado crítico, apenas funcionó; la bomba por puro azar no estalló.

Ningún acontecimiento presente o pasado que yo recuerde o haya oído mencionar, como la muerte de Mandela, impactó tanto a la opinión pública mundial; y no por sus riquezas, sino por la calidad humana y la nobleza de sus sentimientos e ideas.

A lo largo de la historia, hasta hace apenas un siglo y medio y antes de que las máquinas y robots, a un costo mínimo de energías, se ocuparan de nuestras modestas tareas, no existían ninguno de los fenómenos que hoy conmueven a la humanidad y rigen inexorablemente a cada una de las personas: hombres o mujeres, niños y ancianos, jóvenes y adultos, agricultores y obreros fabriles, manuales o intelectuales. La tendencia dominante es la de instalarse en las ciudades, donde la creación de empleos, transporte y condiciones elementales de vida, demandan enormes inversiones en detrimento de la producción alimentaria y otras formas de vida más razonables.

Tres potencias han hecho descender artefactos en la Luna de nuestro planeta. El mismo día en que Nelson Mandela, envuelto en la bandera de su patria, fue inhumado en el patio de la humilde casa donde nació hace 95 años, un módulo sofisticado de la República Popular China descendía en un espacio iluminado de nuestra Luna. La coincidencia de ambos hechos fue absolutamente casual.

Millones de científicos investigan materias y radiaciones en la Tierra y el espacio; por ellos se conoce que Titán, una de las lunas de Saturno, acumuló 40 —cuarenta— veces más petróleo que el existente en nuestro planeta cuando comenzó la explotación de este hace apenas 125 años, y al ritmo actual de consumo durará apenas un siglo más.
Los fraternales sentimientos de hermandad profunda entre el pueblo cubano y la patria de Nelson Mandela nacieron de un hecho que ni siquiera ha sido mencionado, y de lo cual no habíamos dicho una palabra a lo largo de muchos años; Mandela, porque era un apóstol de la paz y no deseaba lastimar a nadie. Cuba, porque jamás realizó acción alguna en busca de gloria o prestigio.

Cuando la Revolución triunfó en Cuba fuimos solidarios con las colonias portuguesas en África, desde los primeros años; los Movimientos de Liberación en ese continente ponían en jaque al colonialismo y el imperialismo, luego de la Segunda Guerra Mundial y la liberación de la República Popular China —el país más poblado del mundo—, tras el triunfo glorioso de la Revolución Socialista Rusa.

Las revoluciones sociales conmovían los cimientos del viejo orden. Los pobladores del planeta, en 1960, alcanzaban ya los 3 mil millones de habitantes. Parejamente creció el poder de las grandes empresas transnacionales, casi todas en manos de Estados Unidos, cuya moneda, apoyada en el monopolio del oro y la industria intacta por la lejanía de los frentes de batalla, se hizo dueña de la economía mundial. Richard Nixon derogó unilateralmente el respaldo de su moneda en oro, y las empresas de su país se apoderaron de los principales recursos y materias primas del planeta, que adquirieron con papeles.

Hasta aquí no hay nada que no se conozca.

Pero, ¿por qué se pretende ocultar que el régimen del Apartheid, que tanto hizo sufrir al África e indignó a la inmensa mayoría de las naciones del mundo, era fruto de la Europa colonial y fue convertido en potencia nuclear por Estados Unidos e Israel, lo cual Cuba, un país que apoyaba las colonias portuguesas en África que luchaban por su independencia, condenó abiertamente?

Nuestro pueblo, que había sido cedido por España a Estados Unidos tras la heroica lucha durante más de 30 años, nunca se resignó al régimen esclavista que le impusieron durante casi 500 años.

De Namibia, ocupada por Sudáfrica, partieron en 1975 las tropas racistas apoyadas por tanques ligeros con cañones de 90 milímetros que penetraron más de mil kilómetros hasta las proximidades de Luanda, donde un Batallón de Tropas Especiales cubanas —enviadas por aire— y varias tripulaciones también cubanas de tanques soviéticos que estaban allí sin personal, las pudo contener. Eso ocurrió en noviembre de 1975, 13 años antes de la Batalla de Cuito Cuanavale.

Ya dije que nada hacíamos en busca de prestigio o beneficio alguno. Pero constituye un hecho muy real que Mandela fue un hombre íntegro, revolucionario profundo y radicalmente socialista, que con gran estoicismo soportó 27 años de encarcelamiento solitario. Yo no dejaba de admirar su honradez, su modestia y su enorme mérito.

Cuba cumplía sus deberes internacionalistas rigurosamente. Defendía puntos claves y entrenaba cada año a miles de combatientes angolanos en el manejo de las armas. La URSS suministraba el armamento. Sin embargo, en aquella época la idea del asesor principal por parte de los suministradores del equipo militar no la compartíamos. Miles de angolanos jóvenes y saludables ingresaban constantemente en las unidades de su incipiente ejército. 

El asesor principal no era, sin embargo, un Zhúkov, Rokossovski, Malinovsky u otros muchos que llenaron de gloria la estrategia militar soviética. Su idea obsesiva era enviar brigadas angolanas con las mejores armas al territorio donde supuestamente residía el gobierno tribal de Savimbi, un mercenario al servicio de Estados Unidos y Sudáfrica, que era como enviar las fuerzas que combatían en Stalingrado a la frontera de la España falangista que había enviado más de cien mil soldados a luchar contra la URSS. Ese año se estaba produciendo una operación de ese tipo.

El enemigo avanzaba tras las fuerzas de varias brigadas angolanas, golpeadas en las proximidades del objetivo adonde eran enviadas, a 1 500 kilómetros aproximadamente de Luanda. De allí venían perseguidas por las fuerzas sudafricanas en dirección a Cuito Cuanavale, antigua base militar de la OTAN, a unos 100 kilómetros de la primera Brigada de Tanques cubana.

En ese instante crítico el Presidente de Angola solicitó el apoyo de las tropas cubanas. El Jefe de nuestras fuerzas en el Sur, General Leopoldo Cintra Frías,  nos comunicó la solicitud, algo que solía ser habitual. Nuestra respuesta firme fue que prestaríamos ese apoyo si todas las fuerzas y equipos angolanos de ese frente se subordinaban al mando cubano en el Sur de Angola. Todo el mundo comprendía que nuestra solicitud era un requisito para convertir la antigua base en el campo ideal para golpear a las fuerzas racistas de Sudáfrica.

En menos de 24 horas llegó de Angola la respuesta positiva.

Se decidió el envío inmediato de una Brigada de Tanques cubana hacia ese punto. Varias más estaban en la misma línea hacia el Oeste. El obstáculo principal era el fango y la humedad de la tierra en época de lluvia, que había que revisar metro a metro contra minas antipersonales. A Cuito, fue enviado igualmente el personal para operar los tanques sin tripulación y los cañones que carecían de ellas.

La base estaba separada del territorio que se ubica al Este por el caudaloso y rápido río Cuito, sobre el que se sostenía un sólido puente. El ejército racista lo atacaba desesperadamente; un avión teleguiado repleto de explosivos lograron impactarlo sobre el puente e inutilizarlo. A los tanques angolanos en retirada que podían moverse se les cruzó por un punto más al Norte. Los que no estaban en condiciones adecuadas fueron enterrados, con sus armas apuntando hacia el Este; una densa faja de minas antipersonales y antitanques convirtieron la línea en una mortal trampa al otro lado del río. Cuando las fuerzas racistas reiniciaron el avance y chocaron contra aquella muralla, todas las piezas de artillería y los tanques de las brigadas revolucionarias disparaban desde sus puntos de ubicación en la zona de Cuito.

Un papel especial se reservó para los cazas Mig-23 que, a velocidad cercana a mil kilómetros por hora y a 100  —cien— metros de altura, eran capaces de distinguir si el personal artillero era negro o blanco, y disparaban incesantemente contra ellos.

Cuando el enemigo desgastado e inmovilizado inició la retirada, las fuerzas revolucionarias se prepararon para los combates finales.

Numerosas brigadas angolanas y cubanas se movieron a ritmo rápido y a distancia adecuada hacia el Oeste, donde estaban las únicas vías amplias por donde siempre los sudafricanos iniciaban sus acciones contra Angola. El aeropuerto sin embargo estaba aproximadamente a 300 —trescientos— kilómetros de la frontera con Namibia, ocupada totalmente por el ejército del Apartheid.

Mientras las tropas se reorganizaban y reequipaban se decidió con toda urgencia construir una pista de aterrizaje para los Mig-23. Nuestros pilotos estaban utilizando los equipos aéreos entregados por la URSS a Angola, cuyos pilotos no habían dispuesto del tiempo necesario para su adecuada instrucción. Varios equipos aéreos estaban descontados por bajas que a veces eran ocasionadas por nuestros propios artilleros u operadores de medios antiaéreos. Los sudafricanos ocupaban todavía una parte de la carretera principal que conduce desde el borde de la meseta angolana a Namibia. En los puentes sobre el caudaloso río Cunene, entre el Sur de Angola y el Norte de Namibia, comenzaron en ese lapso con el jueguito de sus disparos con cañones de 140 milímetros  que le daba a sus proyectiles un alcance cercano a los 40 kilómetros. El problema principal radicaba en el hecho de que los racistas sudafricanos poseían, según nuestros cálculos, entre 10 y 12 armas nucleares. 

Habían realizado pruebas incluso en los mares o en las áreas congeladas del Sur. El presidente Ronald Reagan lo había autorizado, y entre los equipos entregados por Israel estaba el dispositivo necesario para hacer estallar la carga nuclear. Nuestra respuesta fue organizar el personal en grupos de combate de no más de 1 000 —mil— hombres, que debían marchar de noche en una amplia extensión de terreno y dotados de carros de combate antiaéreos.

Las armas nucleares de Sudáfrica, según informes fidedignos, no podían ser cargadas por aviones Mirage, necesitaban bombarderos pesados tipo Canberra. Pero en cualquier caso la defensa antiaérea de nuestras fuerzas disponía de numerosos tipos de cohetes que podían golpear y destruir objetivos aéreos hasta decenas de kilómetros de nuestras tropas. 

Adicionalmente, una presa de 80 millones de metros cúbicos de agua situada en territorio angolano había sido ocupada y minada por combatientes cubanos y angolanos. El estallido de aquella presa hubiese sido equivalente a varias armas nucleares.

No obstante, una hidroeléctrica que usaba las fuertes corrientes del río Cunene, antes de llegar a la frontera con Namibia, estaba siendo utilizada por un destacamento del ejército sudafricano.

Cuando en el nuevo teatro de operaciones los racistas comenzaron a disparar los cañones de 140 milímetros, los Mig-23 golpearon fuertemente aquel destacamento de soldados blancos, y los sobrevivientes abandonaron el lugar dejando incluso algunos carteles críticos contra su propio mando. Tal era la situación cuando las fuerzas cubanas y angolanas avanzaban hacia las líneas enemigas.

Supe que Katiuska Blanco, autora de varios relatos históricos, junto a otros periodistas y reporteros gráficos, estaban allí. La situación era tensa pero nadie perdió la calma.
Fue entonces que llegaron noticias de que el enemigo estaba dispuesto a negociar. Se había logrado poner fin a la aventura imperialista y racista; en un continente que en 30 años tendrá una población superior a la de China e India juntas.

El papel de la delegación de Cuba, con motivo del fallecimiento de nuestro hermano y amigo Nelson Mandela, será inolvidable.

Felicito al compañero Raúl por su brillante desempeño y, en especial, por la firmeza y dignidad cuando con gesto amable pero firme saludó al jefe del gobierno de Estados Unidos y le dijo en inglés: “Señor presidente, yo soy Castro”.

Cuando mi propia salud puso límite a mi capacidad física, no vacilé un minuto en expresar mi criterio sobre quien a mi juicio podía asumir la responsabilidad. Una vida es un minuto en la historia de los pueblos, y pienso que quien asuma hoy tal responsabilidad requiere la experiencia y autoridad necesaria para optar ante un número creciente, casi infinito, de variantes.

El imperialismo siempre reservará varias cartas para doblegar a nuestra isla aunque tenga que despoblarla, privándola de hombres y mujeres jóvenes, ofreciéndole migajas de los bienes y recursos naturales que saquea al mundo.

Que hablen ahora los voceros del imperio sobre cómo y por qué surgió el Apartheid.


 


 Fidel Castro Ruz
Diciembre 18 de 2013
8 y 35 p.m.

lunes, 30 de julio de 2012

Cuba, la isla de la salud

Por Salim Lamrani*

 Desde el triunfo de la Revolución en 1959, el desarrollo de la medicina ha sido la gran prioridad del gobierno cubano, que ha transformado la isla del Caribe en una referencia mundial en este campo. En efecto, hoy día, Cuba es el país del mundo que cuenta con el mayor número de médicos por habitante.

En 2012, Cuba formó más de 11.000 nuevos doctores, los cuales cumplieron su carrera de seis años en sus facultades de medicina reconocidas por la excelencia de sus enseñanzas. Se trata de la mayor promoción médica de la historia del país, que ha hecho del desarrollo de la medicina y del bienestar social las prioridades nacionales. Entre estos médicos recién graduados, 5.315 son cubanos y 5.694 proceden de 59 países de América Latina, África, Asia e incluso de Estados Unidos, con una mayoría de bolivianos (2.400), nicaragüenses (429), peruanos (453), ecuatorianos (308), colombianos (175) y guatemaltecos (170). Así, en un año, Cuba formó casi el doble de médicos que la cifra total de la cual disponía en 1959. [1]

En efecto, tras el triunfo de la Revolución Cuba sólo contaba con 6.286 médicos. De ellos 3.000 eligieron abandonar el país para ir a Estados Unidos, atraídos por las oportunidades profesionales que les ofrecía Washington. En nombre de la guerra política e ideológica que oponía al nuevo gobierno de Fidel Castro, la administración Eisenhower decidió vaciar la nación de su capital humano, hasta el punto de crear una grave crisis sanitaria. [2]

Frente a ello, Cuba se comprometió a invertir masivamente en la medicina. Universalizó el acceso a los estudios superiores e instauró la gratuidad en todas las carreras. Así existen hoy día 24 facultades de medicina (frente a una sola en 1959) en trece de las quince provincias cubanas, y el país dispone de más de 43.000 profesores de medicina. Desde 1959 se formaron cerca de 109.000 médicos en Cuba. [3] Con un médico por 148 habitantes (67,2 médicos por 10.000 habitantes, 78.622 en total) según la Organización Mundial de la Salud, Cuba es la nación del mundo mejor dotada en este sector. El país dispone de 161 hospitales y 452 policlínicas. [4]

Para el año universitario 2011-2012, el número total de graduados en Ciencias Médicas, que incluye 21 perfiles profesionales (médicos, estomatólogos, enfermeros, psicólogos, tecnología de salud, etc.), se eleva a 32.171, tanto cubanos como extranjeros. [5]

La Escuela Latinoamericana de Medicina de La Habana

Además de los cursos brindados en las 24 facultades de medicina del país, Cuba forma a estudiantes extranjeros en la Escuela Latinoamericana de Medicina de La Habana. En 1998, tras el huracán Mitch que asoló América Central y el Caribe, Fidel Castro decidió crear la Escuela Latinoamericana de Medicina de La Habana (ELAM) –inaugurada el 15 de noviembre de 1999– con el fin de formar en Cuba a los futuros médicos del mundo subdesarrollado.

“Formar médicos prestos a ir adonde más se les necesita y a quedarse todo el tiempo necesario, tal es la razón de ser de nuestra escuela desde su fundación”, explica la doctora Miladys Castilla, vicerrectora de la ELAM. [6] Actualmente, 24.000 estudiantes procedentes de 116 países de América Latina, África, Asia, Oceanía, y también de Estados Unidos (500 por promoción) cursan una carrera de medicina gratuita en Cuba. Entre la primera promoción de 2005 y 2010, 8.594 jóvenes doctores salieron de la ELAM. [7] Las promociones de 2011 y 2012 fueron excepcionales con cerca de 8.000 egresados. En total, cerca de 15.000 médicos se formaron en la ELAM en 25 especialidades diferentes. [8]

La Organización Mundial de la Salud rindió homenaje al trabajo de la ELAM:

“La Escuela Latinoamericana de Medicina recibe a jóvenes apasionados de los países en desarrollo y los devuelve a casa formados como médicos. De lo que se trata es de impulsar la equidad sanitaria […].

La ELAM […] ha hecho suya la premisa de la «responsabilidad social». La Organización Mundial de la Salud define la responsabilidad social de las facultades de medicina como la obligación de dirigir sus actividades de formación, investigación y servicios hacia la satisfacción de las necesidades prioritarias de salud de la comunidad, región o país al que tienen la obligación de servir.

La finalidad de la ELAM es formar a los médicos principalmente para que presten servicio público en comunidades urbanas y rurales desfavorecidas mediante la adquisición de competencias en materia de atención primaria integral, que van desde la promoción de la salud hasta el tratamiento y la rehabilitación. A cambio de la promesa no vinculante de ejercer en zonas desatendidas, los alumnos reciben una beca completa y un estipendio pequeño, y cuando se gradúan no tienen deudas escolares.

[En cuanto al proceso de selección] se da preferencia a los candidatos de bajos recursos, que de otra manera no podrían costearse los estudios médicos. «Como consecuencia, el 75% del alumnado proviene del tipo de comunidades que necesitan médicos, en particular de una gran variedad de minorías étnicas y pueblos indígenas» […].

Los nuevos médicos trabajan en la mayor parte de los países americanos, incluidos los Estados Unidos, varios países africanos y una buena parte del Caribe de habla inglesa.

Escuelas como la ELAM plantean un desafío al sector de la educación médica de todo el mundo para que adopte un mayor compromiso social. Como comenta Charles Boelen, quien fuera coordinador del programa de Recursos Humanos para la Salud de la OMS: «La idea de la responsabilidad social (merece) atención en todo el mundo, incluso dentro de los círculos médicos tradicionales… El mundo necesita con urgencia gente comprometida que genere los nuevos paradigmas de la formación médica»”. [9]

La solidaridad internacional

Del mismo modo, en el marco de sus programas de colaboración internacional, Cuba forma también cada año cerca de 29.000 estudiantes extranjeros en ciencias médicas en tres carreras: medicina, enfermería y tecnología de salud, en ocho países del mundo (Venezuela, Bolivia, Angola, Tanzania, Guinea Bissau, Guinea Ecuatorial, Timor Leste). [10]

Desde 1963 y el envío de la primera misión médica humanitaria a Argelia, Cuba se ha comprometido a curar a las poblaciones pobres del planeta, en nombre de la solidaridad internacionalista y de los siete principios de la medicina cubana (equidad, gratuidad, solidaridad, accesibilidad, universalidad, corresponsabilidad y justicia). [11]  Las misiones humanitarias cubanas se extienden por cuatro continentes y revisten un carácter único. En efecto, ninguna otra nación del mundo, incluso las más desarrolladas, ha tejido semejante red de cooperación humanitaria a través del planeta. Así, desde su lanzamiento, cerca de 132.000 médicos y otro personal de salud trabajaron voluntariamente en 102 países. [12] En total, los médicos cubanos curaron a más de 85 millones de personas en el mundo y salvaron 615.000 vidas. [13] Actualmente 31.000 colaboradores médicos ofrecen sus servicios en 69 naciones del Tercer Mundo [14]

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), “uno de los ejemplos más exitosos de la cooperación cubana con el Tercer Mundo es el Programa Integral de Salud para América Central, el Caribe y África”. [15]

En el marco del Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América (ALBA), Cuba y Venezuela decidieron lanzar en julio de 2004 una amplia campaña humanitaria continental con el nombre de Operación Milagro. Consiste en operar gratuitamente a latinoamericanos pobres víctimas de cataratas y otras enfermedades oculares, pero que se encuentran en la imposibilidad de financiar una operación que cuesta entre 5.000 y 10.000 dólares según los países. Esta misión humanitaria se ha extendido a otras latitudes (África, Asia). La Operación Milagro dispone de 49 centros oftalmológicos en 15 países de América Central y el Caribe. [16] En 2011, más de dos millones de personas de 35 países recobraron la vista. [17]

La medicina de desastre

En cuanto a la medicina de desastre, el Centro por la Política Internacional de Washington, que dirige Wayne S. Smith, antiguo embajador estadounidense en Cuba, apunta en un informe que “no hay ninguna duda en cuanto a la eficiencia del sistema cubano. Sólo unos cubanos perdieron la vida en los 16 huracanes más importantes que golpearon la isla en la última década, y la probabilidad de perder la vida en un huracán en Estados Unidos es 15 veces superior a la de Cuba”. [18]

Este informe agrega que

“contrariamente a Estados Unidos, la medicina de desastre en Cuba forma parte integrante de la carrera médica, y la educación de la población sobre el modo de actuar empieza en la escuela primaria […]. Incluso los niños más pequeños participan en los ejercicios y aprenden los primeros auxilios así como las técnicas de supervivencia, muchas veces a través de dibujos animados, así como el modo de plantar hierbas medicinales y encontrar comida en caso de catástrofe natural. El resultado es la adquisición de una fuerte cultura de prevención y de una preparación sin equivalente”. [19]

Un índice de desarrollo humano elevado

Esta inversión en el campo de la salud –un 10% del presupuesto nacional– ha permitido a Cuba conseguir resultados excepcionales. Así, gracias, entre otros, a su medicina preventiva, la Isla del Caribe dispone de la tasa de mortalidad infantil –un 4,9 por mil (frente a un 60 por mil en 1959) – más baja de América –inferior a la de Canadá y Estados Unidos– y del Tercer Mundo. Del mismo modo, la esperanza de vida de los cubanos –78,8 años (frente a 60 años en 1959) – es similar a la de las naciones más desarrolladas. [20]

Las más importantes instituciones internacionales alaban este desarrollo humano y social. Así, el Fondo de Población de las Naciones Unidas señala que Cuba “adoptó hace más de medio siglo programas sociales muy avanzados, que han posibilitado al país alcanzar indicadores sociales y demográficos comparables con los de países desarrollados”. El Fondo agrega que “Cuba es una evidencia que permite concluir que las limitaciones de las economías en desarrollo no constituyen necesariamente un obstáculo insalvable en el progreso del estado de salud, el cambio demográfico y el bienestar”. [21]

Cuba sigue siendo una referencia mundial en el campo de la salud, particularmente para las naciones del Tercer Mundo. Demuestra que es posible alcanzar un alto nivel de desarrollo social, a pesar de los recursos limitados y de un estado de sitio económico sumamente severo que impone Estados Unidos desde 1960, con tal que se ubique al ser humano en el centro del proyecto de sociedad.

NOTAS
  1. José A. de la Osa, «Egresa 11 mil médicos de Universidades cubanas», Granma, 11 de julio de 2012.
  2. Elizabeth Newhouse, «Disaster Medicine: U.S. Doctors Examine Cuba’s Approach», Center for International Policy, 9 de julio de 2012. http://www.ciponline.org/research/html/disaster-medicine-us-doctors-examine-cubas-approach (sitio consultado el 18 de julio de 2012).
  3. José A. de la Osa, « Egresa 11 mil médicos de Universidades cubanas », op. cit.; Ministerio de Relaciones Exteriores, «Graduados por la Revolución más de 100.000 médicos», 16 de julio de 2009. http://www.cubaminrex.cu/MirarCuba/Articulos/Sociedad/2009/Graduados.html (sitio consultado el 18 de julio de 2012).

  4. Organisation mondiale de la santé, «Cuba: Health Profile», 2010. http://www.who.int/gho/countries/cub.pdf (sitio consultado el 18 de julio de 2012); Elizabeth Newhouse, «Disaster Medicine: U.S. Doctors Examine Cuba’s Approach», op. cit.
  5. José A. de la Osa, «Egresa 11 mil médicos de Universidades cubanas», op.cit.
  6. Organisation mondiale de la santé, « Cuba ayuda a formar más médicos », 1 de mayo de 2010. http://www.who.int/bulletin/volumes/88/5/10-010510/es/ (sitio consultado el 18 de julio de 2012).

  7. Escuela Latinoamericana de Medicina de Cuba, «Historia de la ELAM». http://www.sld.cu/sitios/elam/verpost.php?blog=http://articulos.sld.cu/elam&post_id=22&c=4426&tipo=2&idblog=156&p=1&n=ddn (sitio consultado el 18 de julio de 2012).

  8. Agencia cubana de noticias, «Over 15,000 Foreign Physicians Gratuated in Cuba in Seven Years», 14 de julio de 2012.

  9. Organisation mondiale de la santé, «Cuba ayuda a formar más médicos», op. cit.
  10. José A. de la Osa, «Egresan 11 mil médicos de Universidades cubanas», op. cit.
  11. Ladys Marlene León Corrales, «Valor social de la Misión Milagro en el contexto venezolano», Biblioteca Virtual en Salud de Cuba, marzo de 2009. http://bvs.sld.cu/revistas/spu/vol35_4_09/spu06409.htm (sitio consultado el 18 de julio de 2012).

  12. Felipe Pérez Roque, «Discurso del canciller de Cuba en la ONU», Bohemia Digital, 9 de noviembre de 2006.

  13. CSC News, «Medical Brigades Have Treated 85 million», 4 de abril de 2008. http://www.cuba-solidarity.org.uk/news.asp?ItemID=1288 (sitio consultado el 18 de julio de 2012).

  14. Felipe Pérez Roque, «Discurso del canciller de Cuba en la ONU», op. cit.
  15. Programme des Nations unies pour le Développement, Investigación sobre ciencia, tecnología y desarrollo humano en Cuba, 2003, p.117-119. http://www.undp.org.cu/idh%20cuba/cap6.pdf (sitio consultado el 18 de julio de 2012).

  16. Ministerio de Relaciones Exteriores, «Celebra Operación Milagro cubana en Guatemala», República de Cuba, 15 de noviembre de 2010. http://www.cubaminrex.cu/Cooperacion/2010/celebra1.html (sitio consultado el 18 de julio de 2012) Operación Milagro, «¿Qué es la Operación Milagro?». http://www.operacionmilagro.org.ar/ (sitio consultado el 18 de julio de 2012).
  17. Operación Milagro, «¿Qué es la Operación Milagro?», op. cit.
  18.  Elizabeth Newhouse, «Disaster Medicine: U.S. Doctors Examine Cuba’s Approach», op. cit.
  19.  Ibid.
  20. 20.  Ibid.
  21.  Raquel Marrero Yanes, « Cuba muestra indicadores sociales y demográficos de países desarrollados », Granma, 12 de julio de 2012.
*Profesor, escritor y periodista francés; especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

Enviado por su autor en portugués: Opera Mundi
Para la traducción al español, Fuente: Martianos 
Fotos: Enrique Ubieta e Internet

domingo, 20 de junio de 2010

Más que sacrificio, un acto de infinito amor

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Un punto de vista meritorio éste del estimado Gustavo y sin desdorar a aquéllos a los que rinde homenaje... Pero pienso mucho más allá...

Pienso en los médicos –y voy a pensar en los médicos cubanos- que en las más lejanas fronteras se han enfrentado a enfermedades impensables en esta Isla, vilipendiada o amada; en esos médicos que han ido a sabiendas a encontrar el peligro tras tsunamis, inundaciones, terremotos…

Pienso en aquellos que dejaron su casa, sus hijos, para defender, en lejanas tierras, el derecho a la libertad de otros hombres que como él tenían hijos y casas y tierras que amaban y soñaban conservar felices.

Pienso en los –y en las- que, a pie firme, han resistido 50 años un brutal bloqueo, enfrentándose a privaciones, a ataques solapados o abiertos, a lo triste de no poder dar un lujo a un hijo pero sabiendo que le está dando algo mucho más valioso: la noción de dignidad y de coraje.

Pienso, sí, ¡cómo no habría de pensar en ellos!, en mis compatriotas….

El sacrificio
Por Gustavo Benites Jara

¿Cuántos estamos dispuestos a sacrificarnos por los demás? Seguramente ninguno de nosotros. Pero hay quiénes si lo han hecho. Y lo siguen haciendo. Me refiero al sacrificio de la vida que exceda lo puramente familiar, en una entrega sin esperar correspondencia material ni afectiva. Me he preguntado siempre qué honduras espirituales lleva a que algunos hombres y algunas mujeres entreguen su tiempo, su juventud, sus energías, su vida entera en el servicio gratuito, pleno de gracia, -que esa y no otra cosa es la gratitud- la gratuidad del acto sacrificial.

Pienso, por ejemplo, en el padre belga, Damián de Molokai, quien, en un acto incomprensible para nuestra feliz y satisfecha existencia, se fue joven, apenas ordenado, a la isla maldita, olvidada, y apestada de Molokai, donde eran desechados los leprosos de entonces. Y allí los sirvió con extraordinario amor, día a día, sin asco, curándolos, asistiéndolos espiritualmente, sin otra recompensa que la sonrisa de hombres y mujeres cuya esperanza estaba totalmente quebrada. Y se contagió. Y murió. Y no tuvo nada. Sólo su muerte. Pero los pobres lo amaron. Y los belgas, en una encuesta nacional, el primero de diciembre del 2005, lo escogieron como el belga más grande de todos los tiempos.
También pienso en Teresa de Calcuta y su admirable historia, conocida por todos en el mundo entero. Calcuta. ¿Nos hemos puesto a pensar sobre la Calcuta donde Teresa sacrificó su vida al servicio de los más pobres entre los pobres? Dominique Lapierre describe admirablemente esa Calcuta en su libro “La Ciudad de la Alegría” (ésta era un arrabal de la gran Calcuta): “Con sus rectángulos de casas bajas construidas en torno a un patio minúsculo, con sus tejados de tejas rojas y sus callejas rectilíneas, la Ciudad de la Alegría se parecía en efecto más a una ciudad obrera que a un barrio de barracas. Sin embargo, ostentaba el triste récord de la mayor concentración humana del planeta: ciento treinta mil personas por kilómetro cuadrado. Era un lugar donde no había ni un árbol por cada tres mil habitantes, ni una flor, ni una mariposa, ni pájaros, con la única excepción de los buitres y los cuervos. Donde los niños no sabían lo que era un matorral, un bosque, un estanque: donde el aire estaba tan impregnado de óxido de carbono y de azufre, que esa contaminación ocasionaba la muerte al menos de una persona de cada familia; donde un calor insoportable petrificaba a las gentes durante los ocho meses del verano; donde el monzón transformaba las callejas y las chabolas en lagos de fango y de excrementos; un lugar en el que la lepra, la tuberculosis, las disenterías y todas las enfermedades carenciales reducían la esperanza de vida a uno de los niveles más bajos del mundo; donde ocho mil quinientas vacas y búfalos encadenados sobre montones de estiércol daban una lecha envenenada de microbios”.

Allí paso casi toda su vida la madre Teresa de Calcuta. ¿Alguien ha visto su rostro amargado alguna vez? ¿Se disputaba un pedazo de playa para broncearse como cientos de superficiales mujeres en las costas de Asia, en el Perú? No, no lo hizo. Con su túnica pobre y simple, es, probablemente, la mujer más portentosa que dio el siglo XX.

¿Y Charles de Foucauld? Se fue a vivir entre los más pobres del desierto, los tuaregs, abandonando su vida regalada, en plena juventud. Allí también los sirvió, sin esperar nada. Ni siquiera la alegría de haber visto algún converso para su propia fe. Sabía que el servicio, para ser tal, no debía esperar nada de nada. ¡Oh locura incomprensible! Y una bala lo asesinó, allá en los desiertos del Sahara, viviendo su plena soledad y su inconmensurable amor.

Y vuelvo a preguntarme: ¿Qué abismos de amor alimentan a esos hombres y mujeres que entregan así su vida? ¡Qué infinita distancia con los poderosos y corruptos de nuestro tiempo!

martes, 26 de agosto de 2008

La Escuela Nacional Florestán Fernándes: una experiencia singular, por Darío L .Machado Rodríguez


Desde la Campaña de Alfabetización en 1961, mi vida ha estado relacionada siempre con el ejercicio de la docencia. Son, por tanto, algo más de 45 años, durante los cuales he participado de no pocas experiencias en este campo, tanto en Cuba como en el exterior, en países de América Latina, el Caribe y Europa.

Recientemente tuve el honor de ser invitado por el Movimiento de los Sin Tierra de Brasil, para participar en un curso de Formación de Formadores, impartido en la Escuela Nacional Florestán Fernándes para miembros de movimientos campesinos procedentes de diversos países de la región. Fue una experiencia formidable, al integrar en un mismo auditorio a dirigentes campesinos de Venezuela, Bolivia, Perú, Ecuador, Uruguay, Argentina y del propio Brasil, otorgándole una dimensión internacional y constituir una expresión solidaria del MST devenida extraordinario crisol de vivencias y experiencias.

Pero la propia Escuela es ella misma, por su concepción, una experiencia de formación política cultural singular al inscribirse en un sistema que ha logrado comprender la importancia estratégica de la educación para la lucha por la emancipación de los campesinos brasileños y con ella también no solo de ese enorme país, sino también de toda la región.

El MST y la Escuela Nacional Florestán Fernandes

El MST surge en 1984 en un encuentro fundador que tuvo lugar en la ciudad de Cascavel en el Estado de Paraná, alrededor de una experiencia de ocupación de tierras y hace su primer congreso en 1985, también en el Estado de Paraná, en Curitiva. En 1990 el MST se había extendido a prácticamente todo el país y para entonces ya tenían organizado un curso básico de formación política. Hoy se calcula que esta pujante organización agrupa alrededor de 350 000 familias asentadas, que constituyen una base social de más de un millón de personas.

El 17 de Abril de 1996 hubo una masacre de campesinos del MST en la que perdieron la vida 19 de ellos, 4 murieron después como consecuencia de las heridas sufridas, 15 quedaron inválidos y hubo 120 heridos. Lo ocurrido en aquel acto de bárbara violencia reaccionaria fue fotografiado por Sebastián Salgado, artista brasileño del lente, mundialmente famoso, y se crearon 93 comités de apoyo al MST, contra la impunidad y por los derechos humanos, que funcionaron durante 2 años, mostrando en exposición las fotos Salgado y recabando solidaridad con el Movimiento de los Sin Tierra. Los recursos reunidos con los aportes solidarios de todo el mundo sirvieron para adquirir el terreno donde hoy se levanta la escuela a unos 60 kilómetros de Sao Paolo, en el municipio de Guararema, así como los recursos materiales principales para su ejecución.

Desde que surge el MST estuvo presente la proyección hacia la formación política, pero el 10 de Agosto de 1996, a un año de la muerte del destacado intelectual revolucionario brasileño Florestán Fernandes, en reunión de la Coordinación Nacional del movimiento, se discutió y aprobó el sistema que proyectaría la formación política a un nivel superior, fortaleciendo toda la labor educativa mediante una preparación más sistemática y articulada de los cuadros. Se vio entonces la necesidad de crear un centro de formación que estuviera ubicado en un lugar más central y con acceso, entre las urbes de Sao Paolo y Río de Janeiro, que llevaría el nombre del insigne luchador social, político y pedagogo.

En el Sistema de Formación Política del MST el concepto de partida es que donde quiera que el movimiento se organice, existe, hay también una escuela, hay actividad de formación, no solo política, sino también en otros terrenos de la vida social. Cada Estado tiene un Centro de Formación del MST, en algunos casos más de uno. La Escuela Nacional Florestán Fernandes da orientación metodológica a todo el sistema. Para acceder a ella, los militantes deben tener no solo una probada entrega al movimiento, sino también haber pasado el curso básico en la escuela estadual.

La ENFF es emblemática por su lugar en el sistema general de formación del MST y por el simbolismo que encierra todo el proceso de su surgimiento, de su construcción. La escuela se construyó con las manos de los propios integrantes del MST. La construcción fue asimismo un proceso de formación política. Durante 4 años más de 1200 miembros del MST procedentes de 23 Estados de Brasil trabajaron levantando los edificios que hoy tiene el alto centro docente. Se rotaban cada 2 meses. Los grupos de cada Estado venían con un responsable de formación. Trabajaban por el día y estudiaban en la noche, los que no sabían leer y escribir se alfabetizaron.

Cuando uno observa de lejos los edificios de los albergues, los docentes, la biblioteca, el teatro, el comedor, las oficinas, está viendo una ciudad escolar de una estética rústica y robusta, en armonía con el ambiente, una arquitectura de sobria elegancia, sin lujos, funcional, a tono con la esencia del movimiento que representa. Las construcciones fueron hechas con ladrillos de adobe producidos allí mismo, uno a uno, a un ritmo de 1500 ladrillos por día, compactados y secados al aire y al sol. Las columnas macizas del mismo material soportan los techos y pisos superiores. La tierra para esos ladrillos estaba compuesta de un 30% de arcilla y un 70% de arena y se empleó en proporción de 9 partes de esa mezcla con una parte de cemento. Toda la construcción fue hecha así, sin empleo de barras de acero y los techos fueron armados de madera y teja.

La escuela tiene hoy capacidad para 200 personas y se preparan para ampliarla a 400. El transporte de ida y regreso de los cursantes tiene que ser cubierto por quienes los envían, los cursos son gratuitos y la escuela asegura alojamiento y manutención durante el tiempo previsto de preparación. Fue inaugurada en el 2005, y se iniciaron los cursos en Mayo de ese año. De entonces a hoy han pasado por sus aulas unas 8000 personas, entre ellas representantes también de unas 100 organizaciones de 30 países.

La política de formación

La política de formación y la dirección de esa política es responsabilidad de un Colectivo Nacional, integrado por los responsables de formación política de cada Estado y en él participa también el colectivo de la Escuela Nacional. El MST tiene asimismo un Grupo de Estudios Agrarios, donde se analiza la estrategia del movimiento y se hacen aportes a la dirección nacional del MST que influyen en las proyecciones de la formación política.

Ello indica que la política de la formación política es el resultado de un modo colectivo de enfocar la actividad, con lo que se asegura que esta corresponda a las necesidades actualizadas de la organización.

La ENFF es continuadora de la tradición pedagógica de educación popular fundada por Paulo Freyre, su vocación colectiva hace de cada acto docente un proceso de construcción de saberes con participación de todos. Cada experiencia se vuelca en un proceso de socialización en el cual se enseña aprendiendo y se aprende enseñando.

Los cursos

En la Escuela Nacional Florestán Fernandes y en el sistema en general de formación política del MST se ofrecen tres tipos de cursos: los de formación política para la militancia, los cursos formales y los cursos de postgrado.

Los cursos de formación política para los militantes del MST y de otros movimientos sociales urbanos y rurales, ponen el énfasis en los conocimientos de Filosofía, Crítica de la Economía Política, Historia, Teoría de la Organización Política, la Cuestión Agraria (Reforma Agraria, Papel del campesinado) y sociología. Hay un currículo básico para todos los sectores.

Los cursos que llaman formales, son los que pasan los miembros del MST en las universidades con las cuales la ENFF tiene convenios. Son algo más de 20 centros de educación superior, en los que los miembros del MST se gradúan en especialidades de Pedagogía, Historia, Derecho, Veterinaria, Agronomía, Geografía, Filosofía, etc. En Cuba, el MST tiene alumnos en la Escuela Latinoamericana de Medicina.

Estos cursos son parcialmente financiados por el PRONERA (Programa Nacional de Educación de la Reforma Agraria), que es una conquista del MST y a través del cual el Gobierno Federal paga los pasajes, alimentos y parte de los materiales didácticos, así como los profesores.

La tercera modalidad la constituyen los cursos de postgrado que se dirigen a temas tales como Pensamiento Político Latinoamericano, Teoría Política, así como una maestría en Sociología Rural.

La estructura de la escuela

La Escuela tiene una concepción política - pedagógica. Sus trabajadores integran la Brigada Apolonio de Carvalho que está formada por 4 núcleos nombrados: “Haydee Santamaría”, “Víctor Jara”, “Pagú” (Patricia Galván) y “Rosa Luxemburgo”. Su vida militante en la escuela incluye trabajo voluntario, lecturas, actividades políticas, así como reuniones periódicas de evaluación del desempeño.

El personal de servicios de la escuela, proviene de todos los confines de Brasil. Son miembros del MST que tienen dentro del área del centro docente casas en las que viven con su familia por dos años. También hay un albergue para solteros y cuentan con un círculo infantil para niños entre 2 y 6 años, hijos de los trabajadores, los mayores asisten a la escuela de la localidad.

Tiene un área de atención pedagógica: ahí pertenecen organizativamente la Secretaría General, la Biblioteca, el Telecentro, el Círculo Infantil, la sala de edición de materiales audiovisuales, la reproducción de materiales docentes y la recepción.

Al área administrativa pertenecen la atención a los albergues, los conductores de vehículos, la actividad de protección física, el comedor y la preparación de alimentos, la lavandería, el comprador y la librería que ofrece venta de libros para los cursantes y profesores.

El Área de Producción que tiene 4 técnicos, ya que alumnos y trabajadores de la escuela atienden el cultivo de viandas, los huertos, un bosque de frutales, así como la cría de pollos, cerdos y peces con los cuales se autoabastecen. Los cultivos no emplean agrotóxicos ni sustancias agresivas para la naturaleza, sino abono orgánico que preparan allí. Las semillas las reciben de cooperativas del MST que las producen en grandes cantidades también con el empleo de abono orgánico.

La Escuela tiene una planta de tratamiento de aguas residuales para proteger el medio ambiente y una lavandería industrial con la que próximamente cubrirán todas sus necesidades para el lavado de ropa de cama, toallas, manteles, y para ofrecer servicios a empresas de la región, con lo que contribuirán a sufragar los gastos del sistema educacional.

La vida cotidiana

En la ENFF se da el “¡De pie!” a las seis de la mañana, y entre las 6:15 y las 7 de la mañana, los cursantes tienen lectura individual. Es la vía que han encontrado para cultivar de modo sistemático el hábito de lectura. Entre 7 y 7:30 se sirve el desayuno y a las 7:45 tiene lugar lo que en Cuba llamamos “matutino” y allí le llaman “mística”. No puedo dejar de mencionar la impresionante creatividad que se genera en la preparación de la “mística” por los cursantes y la participación entusiasta de todos, alumnos, profesores y personal en general de la escuela.

Entre las 8 de la mañana y las 12 del día hay actividad docente y se almuerza entre 12 y 12 y 30 del mediodía, para reanudar la docencia entre 2 y 4 de la tarde. De 4:30 a 6 de la tarde se hace el trabajo voluntario diario de todos los cursantes y entre 7 y 7 y media de la noche es el horario de cenar para después entre las 8 y las 10 y 30 de la noche participar en actividades colectivas: debates, actividades culturales, proyección de filmes, etc. A las 11 de la noche es la hora de descansar.

Una experiencia singular

La Escuela Nacional Florestán Fernandes del Movimiento de los Sin Tierra de Brasil, constituye no solo un experimento de formación política en términos puramente pedagógicos, sino que es un proceso de preparación política de la organización colectivamente concebido y dirigido, autosustentable y autorregulable, con una proyección de responsabilidad no solo pedagógica y política, sino también económica y administrativa que toca a todos, con un alto protagonismo de los participantes, que incluye el trabajo voluntario todos los días, en los sembrados y crías que tiene la escuela, así como en la limpieza y orden de sus áreas y un sistema de vigilancia colectiva para la protección física del recinto. Los fines de semana, son los cursantes quienes se encargan de prepararse los alimentos.

Su colectivo de profesores es pequeño y combativo, integrado por personas en su mayoría jóvenes y en edad madura, trabajan con un alto sentido del deber, una vocación pedagógica en la que se mezclan creativamente la responsabilidad como docentes con el entusiasmo de saberse parte de un proyecto social trascendente. Su alegría es contagiosa. A menudo viajan a otros países a compartir sus experiencias de formación con otras culturas del continente y del mundo. Se agrupan en colectivos de coordinación pedagógica y dirección política. Nombran un coordinador que los representa legalmente en su calidad de entidad jurídica sin fines lucrativos.

Los miembros del MST sienten un inocultable y sano orgullo por su Escuela Nacional y por el sistema de formación política en el cual se inserta la institución. Ese orgullo lo compartimos todos los que hemos tenido la suerte de participar de esa singular experiencia, de contagiarnos y de sentirnos ya parte de ella. El MST ha demostrado que aún en las más difíciles y complejas situaciones que plantea la lucha por sus justas reivindicaciones, y precisamente como parte fundamental de su estrategia, la formación política, la batalla de ideas, resulta esencial y requiere de la mayor y la más esmerada atención. En esas aulas, a lo largo y ancho de Brasil, está su futuro.

[Nota del Editor: Véase también sobre este tema http://mapadesuenios.blogspot.com/2007/08/un-manantial-de-conciencia.html ]