Mostrando entradas con la etiqueta Mel Zelaya. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mel Zelaya. Mostrar todas las entradas

lunes, 19 de octubre de 2009

Entrevista a Manuel Zelaya, legítimo presidente de Honduras

Por Ida Garberi

"Mel aguanta, que el pueblo se levanta"

"La historia nos ha indicado que el camino de avance nunca es llano, pero que un pueblo unido, que toma el destino en sus propias manos vencerá, sin ninguna duda, todas las dificultades, creando continuamente grandes epopeyas históricas". (Hu Jintao)

El 28 de junio de 2009 pasó lamentablemente lo que muchos pensaban que podría suceder en cualquier país progresista en América Latina: en Honduras, un golpe de Estado de los empresarios fascistas y de los líderes militares vendidos al dinero vil, sin respeto de la Constitución a la cual juraron lealtad, ha secuestrado al presidente elegido democráticamente por el pueblo, Manuel Zelaya Rosales, llevándolo a la base de EE.UU. en Palmerola, en Honduras, y de allí a San José de Costa Rica.

Después de tres meses y medio de los acontecimientos, he tenido el gran honor de hablar personalmente con el presidente traicionado, y sitiado en la embajada de Brasil, donde está viviendo con su esposa y sus 60 fieles compañeros.

“Tu llamada me nutre mucho espiritualmente, nos alimenta mucho a todos los presentes aquí, gracias de todo corazón por el aliento de todos los revolucionarios del mundo que están apoyando al pueblo de Honduras después del terrible golpe fascista y les envío un fuerte abrazo”, me dijo Manuel Zelaya por teléfono.

Cuando secuestraron Zelaya, todo el mundo “se quedó con la boca abierta”, con un sabor amargo y desagradable, que recordaba el trágico 11 de septiembre de 1973 en Chile, y que empezó a caer en nuestras gargantas. Fue una sensación rápida, con ardor en los ojos, en la nariz, en la garganta, como la que provocan los gases lacrimógenos a la población hondureña, mientras la reprimen injustamente, cuando exige el retorno de su presidente.

Una vez más, los yanquis piensan que pueden destruir en unas horas, como si fuera un poco de basura, lo que un pobre pueblo, pero honesto y tremendamente solidario, construyó.

Ellos, los yanquis tienen su mente todavía en los años 70, cuando un golpe de Estado en Honduras paralizaba el país durante sólo medio día: si sucedía por la mañana, ya en las escuelas por la tarde todo regresaba tranquilo y las tiendas habían reanudado su ritmo normal, los ricos salían a ganar dinero y a robar, y los pobres a pagar.

Pero algo esta vez palpitó en el pecho y en la mente del pueblo hondureño y dijo: ¡BASTA!

Es cierto que ningún país extranjero ha reconocido al nuevo gobierno de facto de Roberto Gorilletti, perdón Micheletti, (excluyendo Israel, que sabemos que no brilla por la democracia, la objetividad y la solidaridad, un país donde su gobierno sionista no tiene miedo matar a sangre fría mujeres y niños palestinos desarmados, cuyo único delito es sólo creer en otro Dios); es cierto que los organismos internacionales como la ONU y la OEA categóricamente condenaron el hecho, pero, el verdadero protagonista de este proceso revolucionario totalmente nuevo, es absolutamente el pueblo hondureño.

En un momento, después de aquel 28 de junio, como por arte de magia, algo sacudió la conciencia de los hombres y las mujeres de Honduras de buena voluntad, la gente que hasta el día antes no estaban interesados en la política, han decidido salir a la calles y decir “no” al golpe de Estado.

El presidente elegido democráticamente, Mel, como lo llaman cariñosamente sus seguidores, logró regresar a su país sólo el 21 de septiembre y en modo clandestino, para esconderse en la embajada de Brasil.

Durante este tiempo, el Frente Nacional de Resistencia contra el golpe de Estado ha llevado la lucha del pueblo en las calles y no se paró ante la terrible violencia de los militares y de los policías que golpearon, violaron y asesinaron sin descanso... pero sin ningún éxito. Nadie se rindió, de hecho, a más violencia, la gente respondió con más fuerza incorporándose a la resistencia.

Y todas estas maravillosas manifestaciones fueron pacíficas, la violencia sólo y siempre fue del régimen de facto.

En este clima de inestabilidad, violencia, lucha, esperanza, confianza, mientras que la situación del estado de sitio elimina cualquier garantía constitucional para el pueblo hondureño, yo pude comunicarme con Manuel Zelaya, mientras está viviendo en la embajada de Brasil.

Es un hombre muy positivo, me trasmite su optimismo a pesar de la situación diciendo que él cree firmemente, que tiene fe en la humanidad, aunque exista el mal, el cree que florecerá el bien común y el espíritu de justicia. Me dice que en la embajada la situación es crítica, debe dormir en el suelo y con las raciones de alimentos muy escasas.

“Todo esto parece algo muy pequeño, cuando pienso cuanto tiene que sufrir mi pueblo y el sacrificio de mi gente”, dice.

Confesó que su fuerza proviene del pueblo hondureño que supo cómo luchar contra este terrible zarpazo que le dio el golpe de Estado, del hecho de que, el ejemplo de este momento histórico en Honduras, la lucha de un pueblo en revolución en forma totalmente pacífica, espera pueda ser un ejemplo trascendente para que esto nunca vuelva a suceder en América Latina.

“Desde el primer momento de mi candidatura, luché por el desarrollo económico de Honduras, con menos pobreza y menos desigualdad, y eso me hace orgulloso de saber que la gente ha comprendido y defendido sus logros sin ser pisoteados por la oligarquía y la élite militar; mi meta de despertar a las masas, de quitarle la venda de los ojos y crear una conciencia colectiva para evitar el saqueo de Honduras, fue alcanzada”.

Cuando le pregunto si cree que el pueblo tiene ya vencido a Micheletti y que él no quiere reconocer que perdió en todos los frentes y no logró doblar a nadie, Zelaya me dice estar de acuerdo y añade que, lamentablemente, un golpe nunca deja nada bueno a la gente, lo hace volver a los períodos más oscuros y sólo las revoluciones conducen al progreso.

“No tengo fe en el tirano, aunque más critico a los que le dieron el palo a este loco, ellos son el problema, porque los grupos fascistas son ambiciosos de poder económico y ahora también del poder político, detrás de ellos hay las multinacionales, que tienen un monopolio sobre todos los bienes, todos los alimentos y todos los servicios. Micheletti es solamente un intermediario, está sólo haciéndonos pasar vergüenza y ensuciando el nombre de su familia”.

Interrogado sobre la mesa de diálogo, dijo que no tenía mucha fe en las negociaciones, que son un instrumento de la civilización, “pero creo que ahora sólo hacen retrasar las cosas”.

“No me mal entienda, no le tengo miedo al tiempo, de hecho, el tiempo para nosotros se detuvo el 28 de junio, y todo lo que ha sucedido después fue la demostración de nuestra fuerza, lo que somos capaces con este movimiento de maravillosa resistencia pacífica”.

“Tampoco puedo creer en la voluntad política para resolver la situación de aquel que se mancha con un golpe de estado, con las manos manchada de sangre, exactamente como el que roba, secuestra, viola, no tengo confianza en su buena fe”.

Concluyo mi entrevista con Mel preguntando si cuando todo se terminará y la gente podrá reclamar una asamblea constituyente (que es la razón por la que se produjo el golpe, porque los oligarcas fascistas no quieren un cambio de la Carta Magna a favor del pueblo) será “un delegado que le ayudará a escribir esta nueva página en la historia de Honduras”.

“El resultado de la pesadilla de todo esto, puede ser sólo una victoria del pueblo y una derrota para el golpe, no sé cuándo va a suceder, creo que se retrasará todavía, por todas las dificultades que están creando. Voy a seguir acompañando a mi gente y todo lo que me queda para darle será suyo, a mi gente maravillosa en la revolución con la que quiero seguir trabajando, mantenerme a su lado”.

“Para resolver la crisis, necesitamos aún más medidas de las organizaciones internacionales, como las Naciones Unidas, deberían aplicar más energía y la gente tendrá que mantenerse firme en sus posiciones, siempre en resistencia, haciendo un gran sacrificio, pero no será en vano”.

Saludo al Presidente deseándole que lo más antes posible pueda volver a las condiciones de vida y de trabajo de acuerdo a su alta dignidad y termino parafraseando a Pablo Neruda en su poema dedicado al padre de la patria de Honduras, Francisco Morazán. ...


Invasores llenaron tu morada.
Y te partieron como fruta muerta, y otros sellaron sobre tus espaldas
los dientes de una estirpe sanguinaria, y otros te saquearon en los puertos
cargando sangre sobre tus dolores.
Es hoy, ayer, mañana? Tú lo sabes.
Hermanos, amanece. (Y Morazán vigila.)

Ida Garberi es la responsable de la página web de Prensa Latina en italiano

Rebelión ha publicado este artículo a petición expresa de la autora, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=93075

Composición fotográfica RCBáez

martes, 29 de septiembre de 2009

Signo de cambio

Por Frida Modak

signos-del-cambio.JPGEl impactante concierto Paz sin Fronteras realizado en la Plaza de la Revolución de La Habana y el regreso del Presidente Manuel Zelaya a Honduras, son expresiones del cambio que se está registrando en América Latina. Empecemos por el concierto, que algunos intentaron impedir y no pudieron y al que otros quisieron atribuirle el carácter de un espectáculo musical y nada más.

Se vale preguntar por qué Cuba fue elegida como sede de un concierto dedicado a la paz si allí no se registra una guerra desde el triunfo de la Revolución en 1959.Y la respuesta es obvia, porque sin guerras declaradas, la nación caribeña se cuenta entre las más agredidas en los últimos 50 años. Terroristas y provocadores financiados por Estados Unidos asesinaron a cubanos en distintos puntos del país e hicieron explotar bombas en diversos lugares, causando muerte y destrucción,

Se introdujeron virus destinados a provocar epidemias en las personas, en los cultivos agrícolas y en la ganadería. La fracasada invasión de Bahía de Cochinos constituyó un acto de guerra abierto, que fue seguido de múltiples intentos desestabilizadores cuando Cuba declaró el carácter socialista de la Revolución y que en 1962 llegó a uno de los puntos más álgidos con la crisis de los misiles y la implantación del bloqueo económico por parte de Estados Unidos.

Ese mismo año el gobierno estadounidense logró que la Organización de Estados Americanos, OEA, expulsara de ese organismo a Cuba y presionó a los países latinoamericanos para que rompieran relaciones con esa nación, sólo México las mantuvo. En 1970 el presidente chileno Salvador Allende las reanudó, pero al producirse el golpe de Estado en su contra se rompieron otra vez.

Fue hasta avanzada la década de los 80 cuando América Latina empezó a establecer nuevamente relaciones con Cuba y ese proceso se hizo más rápido a la caída de las dictaduras militares. En contraste, el gobierno cubano mantenía relaciones normales con el resto del mundo y a pesar de todos los problemas creados por el bloqueo económico el país progresaba en todo sentido.

Entonces los estadounidenses dictaron las leyes Torricelli y Helms-Burton, para impedirles a los demás países comerciar con Cuba, leyes de aplicación extraterritorial que siguen vigentes. Con todo ese pesado bagaje en contra, que le ha significado un daño de decenas de miles de millones de dólares, la nación caribeña ha alcanzado un desarrollo social, educativo y científico superior a muchos otros países latinoamericanos.

No cabe duda que Cuba ha sido una de las naciones más agredidas y en las más variadas formas. Por eso tiene razón de ser que allí se haya realizado el segundo concierto Paz sin Fronteras. La organización del concierto debió enfrentar serios problemas. Los ex cubanos, hoy estadounidenses de gran poderío económico que en su mayoría viven en Florida, intentaron impedirlo amedrentando a los organizadores y participantes, en especial al colombiano Juanes, quien concibió la idea y fue amenazado de muerte. Sus discos fueron destruidos en la vía pública en Miami.

Algunos, como Enrique Iglesias y Ricky Martín, claudicaron; los demás, artistas consagrados de América Latina, el Caribe y Europa, protagonizaron el que tal vez sea el mayor concierto que se haya realizado y al cual asistieron un millón ciento cincuenta mil cubanos. Esto era impensable hace pocos años atrás porque los gobiernos estadounidenses lo habrían impedido. Hay que reconocer que la administración Obama dio las autorizaciones necesarias para que viajaran los técnicos de nacionalidad estadounidense y se transportaran los equipos de alta tecnología que se requerían.

Los cubanos los recibieron con amistad y afecto. Los artistas, que antes se preguntaban si podrían con un auditorio de 500 o 600 mil personas, se encontraron con uno de un millón ciento cincuenta mil, que los aplaudió, cantó y bailó con ellos sin que se produjera ningún incidente ni desmán, como ocurre con frecuencia en los actos masivos de este carácter y la razón de que así haya sido radica en que la Revolución también se ha dado en el plano cultural

Por otro lado, aunque no todos los países se hayan sumado al bloqueo, Cuba sufrió un aislamiento que sólo en los últimos años se ha empezado a romper. En este 2009 la expulsión de Cuba de la OEA se revocó en un indudable acto de reparación y ahora los más afamados artistas llegaron a cantarle. El mundo se está abriendo a Cuba, que nunca estuvo cerrada y que no se maquilló para la ocasión, se mostró tal cual es…

Zelaya rompió la inercia

El sorpresivo regreso del Presidente Manuel Zelaya a Honduras impactó en el rumbo que llevaban los acontecimientos y está empezando a cambiarlo, como se evidenció. Al producirse el golpe de Estado en su contra la condena fue unánime y se aplicaron sanciones al régimen encabezado por Roberto Micheletti. Se desconoció al régimen golpista y se mantuvo el reconocimiento a Zelaya como el verdadero presidente de Honduras.

Sin embargo, la situación no varió porque las sanciones fueron benévolas y la actuación de Estados Unidos no ha sido clara. Cuando la comunidad internacional y el pueblo hondureño reclamaban la restitución de Zelaya en el cargo, la posición del departamento de Estado era ambigua y el presidente Obama no se involucraba.

No se trataba de que Estados Unidos interviniera para solucionar el problema, sino de que impusiera al gobierno de facto sanciones más efectivas. En vez de eso, la secretaria de Estado Hillary Clinton buscó un mediador y escogió a Oscar Arias, presidente de Costa Rica y hombre afín a Washington. El mediador propuso un plan que fue rechazado por los golpistas y la situación se mantenía en la indefinición, lo que favorecía a Micheletti y su grupo porque las cosas seguían sin cambio.

Los golpistas se negaban a que Zelaya regresara al gobierno hasta la elección y toma de posesión de quien fuera electo en los comicios de noviembre próximo. Con eso el golpe quedaba impune, si bien un alto número de países había declarado que no reconocerían a un gobierno elegido bajo una dictadura. Así las cosas la situación se estancó y el tiempo favorecía a Micheletti y su grupo.

El regreso de Zelaya, quien fue acogido en la embajada brasileña en Tegucigalpa, no sólo cambió la situación sino que marcó el ingreso activo de Brasil y del Presidente Lula en la implementación de una solución al conflicto. La rabieta de Micheletti fue inconmensurable, decretó el estado de sitio, impuso el toque de queda y centenares de personas fueron detenidas sin que se llevara registro alguno de ello, lo que se presta a desapariciones forzadas.

Mientras la Secretaria de Estado estadounidense Hillary Clinton instaba a un diálogo, el gobierno de Brasil, a través de su embajadora en Naciones Unidas, presentó un documento en el Consejo de Seguridad expresando su preocupación por la seguridad de Zelaya y del personal de su embajada en Honduras, en el que reafirma que la OEA sigue siendo el foro apropiado donde debe encontrarse la solución política a la situación.

Esto equivale a desahuciar el Plan Arias, propiciado por Estados Unidos, y en la práctica sacar del papel protagónico a ese país y a Clinton, para impulsar una solución latinoamericana y caribeña. Arias, por su parte, planteaba que la discusión de su propuesta debía continuarse fuera de Honduras porque allí no había condiciones para hacerlo. No se sabe si lo propuso con la intención de hacer salir a Zelaya de su país, al que tanto le costó regresar.

Pero lo importante es el vuelco que se está produciendo. Lula ha dicho que Brasil tiene una responsabilidad con Latinoamérica, así como Estados Unidos la tiene con Norteamérica, pero que en este caso tienen que trabajar juntos porque hay un golpe de Estado y eso no lo pueden permitir.

* Frida Modak, periodista, fue Secretaria de Prensa del Presidente Salvador Allende.

ALAI América Latina en Movimiento

Comp. fotográfica RCBáez a partir de Foto de Geovani Fernández