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domingo, 7 de septiembre de 2014

Falleció Oscar Loyola Vega, distinguido historiador y profesor de la Universidad de La Habana

Con gran pesar, les informamos que el historiador y profesor OSCAR LOYOLA VEGA falleció el viernes 5 de septiembre de 2014, en la ciudad de La Habana,  a consecuencia de un grave accidente de tránsito.
El prestigioso doctor Loyola Vega (n. La Habana, 29-01-1949) se distinguió por sus labores científico docentes como Profesor Titular de Historia de Cuba en la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana (UH), Miembro del Consejo Científico de la UH, Presidente de la Comisión de Grados Científicos de Ciencias Sociales y Humanidades de la UH, Miembro del Consejo Científico del Centro de Estudios Martianos.

Era miembro además de la Unión de Historiadores de Cuba (UNHIC), donde ocupó altas responsabilidades dentro del Ejecutivo del Secretariado de La Habana; la Sección de Literatura Histórico y Social de la Asociación de Escritores, Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC); la Asociación de Historiadores de América Latina y el Caribe  (ADHILAC), por mencionar algunas de sus acciones más destacadas de su obra de vida. También fue autor de notables ensayos, artículos científicos y libros acerca de la Historia de Cuba.  

Los restos mortales del profesor serán incinerados a solicitud de su familia, que él creó y cuidó con gran dedicación y profundo amor.

El próximo lunes 8 de septiembre de los corrientes, los profesores y alumnos de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana le rendirán un homenaje póstumo a este querido y admirado docente y científico cubano. Llegue hasta ellos, hasta sus familiares más cercanos y entrañables amigas y amigos, nuestros sentimientos de dolor y solidaridad ante una pérdida humana tan valiosa,  que también lo es para la Cultura nacional.

Lohania J. Aruca Alonso
La Habana, domingo, 07 de septiembre de 2014.       

Foto: Randy Rodríguez Pagés (Bohemia)

viernes, 16 de agosto de 2013

Razones “non sanctas” de Ángel Carromero

Por Norelys Morales Aguilera


Foto del auto que conducía Carromero sin impacto por detrás
Ángel Carromero afirma ahora, este 14 de agosto, que un militar cubano lo abofeteó “un par de veces” para disuadirlo de insistir en que la muerte de Oswaldo Payá había sido causada por agentes de la Seguridad del Estado y no por un accidente.
Así lo dijo al miamense El Nuevo Herald, y aseguró más, que ya no era un auto Lada azul, ni rojo; en la nueva versión lo seguían ¡tres vehículos!


Huella del impacto del coche contra el árbol
La storytelling mediática (plantear una historia, construir contenido bajo un punto de vista preciso) continúa de este modo, cuando Carromero describe a sus supuestos cazadores: “Pude verles los ojos, la fiereza en la mirada. Tuve una sensación aterradora”. No se sabe cómo el viejo auto Lada pudo alcanzar a un Hyundai Accent.
Recordemos que el cónsul general de España en Cuba, Tomás Rodríguez Pantoja, calificó el juicio celebrado en la ciudad de Bayamo como “correcto, limpio y procesalmente impecable” y el abogado defensor, José María Viñals, perteneciente a la entidad Lupicinio Abogados,declaró que el procesado no se quejó del trato en prisión y que él, como letrado, pudo trabajar de forma independiente.

Recordemos, además, que Carromero fue condenado como el conductor del vehículo implicado en un accidente automovilístico el 22 de julio de 2012 en el oriente cubano.


Carromero con Esperanza Aguirre y Mariano Rajoy
El 30 de julio, en un video mostrado a la prensa extranjera en La Habana, afirmó que se trató de un accidente de tránsito y que el automóvil no fue embestido por otro vehículo.
El 15 de octubre, un tribunal condenó a Carromero a cuatro años de prisión, tres menos que los de la pena solicitada por la Fiscalía.

El 29 de diciembre viajó a Madrid para terminar su condena en España. A los pocos días salió de prisión a trabajar como asesor con un sueldo 50 mil 500 euros anuales, apoyado por pesos pesados del Partido Popular (PP), como la furibunda Esperanza Aguirre.

Tres meses después, el 16 de febrero de 2013, se produjo un encuentro en Madrid entre Rosa María Payá, hija de Oswaldo, y Ángel Carromero. La primera dijo, en entrevista con Europa Press, que confiaba en que el dirigente juvenil del PP explicara públicamente los detalles que había transmitido a la familia, aunque entendía que se sintiera "presionado".

Tales “revelaciones” las hizo, por primera vez, el 5 de marzo al norteamericano The Washington Post, e inmediatamente comenzó la intriga internacional que cuenta con un raro comportamiento de la familia Payá defendiendo al infractor, llegado a Cuba con visa de turista para hacer el trabajo sucio de suministro de fondos a la “disidencia”.


Tras las declaraciones, ocho senadores estadounidenses firmaron una carta para solicitar la apertura de un expediente ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, dependiente de la Organización de Estados Americanos.
Entre los firmantes estuvieron Marco Rubio, favorito republicano para las presidenciales de 2016; el ex candidato presidencial John McCain y el demócrata Bob Menéndez, presidente de la comisión de Exteriores del Senado. También firmaron Mark Kirk, republicano por Illinois; Bill Nelson, demócrata de Florida; Mark Warner, demócrata de Virginia, y Robert Menéndez, demócrata de Illinois. ¡Una pléyade de honestos personajes que no requiere más presentación!

En la carta hablaban de un “sospechoso accidente de automóvil” e incluían las declaraciones de Carromero. Un portavoz de Menéndez dijo que el senador hablaba expresamente del “asesinato”de Payá.

¡Cómo no iba a sentirse presionado el benjamín del PP, hoy convertido en sucursal miamense!

The Washington Post era suficiente para armar el jaleo mediático en Estados Unidos, pero hacía falta más para la derecha latinoamericana y vinieron nuevas ficciones del culebrón del “asesinato” en El Mundo, de España, el 11 agosto de 2013, y El Nuevo Herald, de Miami, el día 14. Así estaba completo el tinglado para lanzar a Rosa María Payá, ahora exiliada miamense, a lo más conspicuo del Chile de Pinochet, entre otros espacios.

Si se quiere saber el triste papel asignado al españolito “pepero”, cambiando sus historias de aquí para allá, atiéndase al ingenioso argumento de Rosa María Payá: “Es la manera que él escogió, él tendrá sus razones…”

Carromero, aunque en su momento se declaró culpable de homicidio involuntario al conducir y pidió públicamente dejar de manipular los hechos, ahora se desdice. Ha contado una inverosímil persecución, primero, de un viejo auto, y luego de varios, contra uno moderno. Una gran tensión que, sin embargo, no despertó a su copiloto, el sueco Aron Modig, quien dormía plácidamente y dice no recordar nada. Ha dicho que sí y que no tuvo comunicación con su señora madre, que lo “mantuvieron sedado”, que “le abofetearon”, que no vio y que vio…

Obviamente, de que Carromero tiene razones, las tiene y solo hay que ver en los medios quiénes instigan y fraguan una conspiración improbable para un asesinato político. Diga lo que diga, está sin pruebas, pero tiene apoyo en el tinglado miamense anticubano que mueve los hilos de la “disidencia” en la Isla, de Aguirre con la casta del PP o el del director del Mundo, Pedro José Ramírez, quien ha expresado en Ttwitter que el benjamín “encarna el idealismo del Peace Corps, la Alianza para el Progreso y la nueva frontera kennediana”.

Poco más se requiere para comprender las non sanctas razones de Ángel Carromero para ser centro de esta campaña paranoica contra Cuba. |Cubahora.cu


Tomado de su Blog Isla Mía

domingo, 19 de agosto de 2012

“Que no se apague la lucecita”

Por Rosa C. Báez


 
Dicen -“y no son mentiras mías, aunque pocos lo publiquen”, como comentaría mi admirado Fritz Suárez Silva- que aunque los medios de prensa cubanos y sus órganos de gobierno han probado hasta la saciedad, con detalles contundentes, los hechos acaecidos el 22 de julio de este año, fecha en que perdiera la vida el disidente Oswaldo Payá, por la, repito, probada impericia del joven español Carromero en la conducción del vehículo en que transitaban ambos junto a otras dos personas -el también disidente cubano Harold Cepero, y el ciudadano sueco Jens Aron Modig- hay quienes no quieren perder, a su costa, sus “quince minutos de fama”…

Con testigos, valoraciones periciales y  declaraciones de los sobrevivientes del infausto hecho, los que siguen empeñados en que no se les “apague la lucecita” niegan credibilidad a las informaciones de nuestro gobierno,  mientras aducen que, el mismo día de la muerte de Payá, “la familia recibió mensajes de amigos que residen en España que hablan de un ‘accidente provocado’”… incluso el pinochesco Nuevo Herald llega a afirmar, al día siguiente del manoseado accidente, que Payá murió “después de que el carro en que viajaba fue golpeado varias veces por otro vehículo”, sin absolutamente ninguna prueba que aducir.  El libelo de las mafias miamenses llega a hablar de otro intento de asesinato, con semejante modus operandi, un mes antes. Claro, sin tener tampoco ninguna prueba presentada al respecto. Cosa que, -como todos los “accidentes”, “golpizas” y “secuestros” elaborados por las calenturientas mentes de los que dependen de sus avales de “víctimas del régimen” para engrosar sus billeteras, poseedores además de todos los recursos de las nuevas tecnologías para documentarlos-, por obra y gracia de algún birlibirloque misterioso, nunca consiguen avalar más que con la marca del tirón de alguna cadena, o un video de unos pies temblequeantes o historias, historias, historias…

Sólo dos horas después de la muerte de Payá, mientras los accidentados aún no se habían comunicado con ser viviente alguno fuera de estas fronteras, los testigos atendían la pericia policial y en la carretera nadie usaba siquiera algún inexistente WiFi vegetal, la CNN ya hablaba de complots y asesinatos, la Calandraca se convertía en tiñosa y todo se acoplaba para crear un aura de inestabilidad, misterio, crimen y maldad…

Pero, en “Cuba, las cosas como son”: como bien enunciaba en el artículo homónimo Ángel Guerra, periodista cubano columnista del diario La Jornada: “Desde los días de la guerra de liberación ha sido proverbial el respeto de los revolucionarios cubanos por la integridad física y la dignidad del enemigo”.  Y con total respeto y consideración fueron tratados los dos extranjeros involucrados, a pesar de que también ha sido probado consecuentemente que habían viajado a Cuba con la expresa función de apertrechar económicamente a los detractores de la Revolución y de crear entre nuestros jóvenes grupúsculos disidentes,  verdades estas que son ignoradas por todo el entramado mediático construido alrededor de estas muertes: más de 900 informaciones de prensa y 120 mil mensajes en las redes informáticas, según señalara el Diario Granma en contundente Editorial.

Hoy nos llega a través del ciberespacio una información: que, según las normas jurídicas de nuestro país, se celebrará el 31 de agosto, en el Tribunal Provincial de la ciudad de Bayamo, provincia de Granma -correspondiente al sitio donde ocurrieron los hechos delictivos- la vista oral del juicio a Carromero, para el que nuestra Fiscalía solicita siete años de prisión “por homicidio imprudente, al conducir a exceso de velocidad”. Los fiscales pidieron 3 años y medio de cárcel por cada una de las muertes...

Sin embargo, los familiares que al parecer “llevan la voz cantante” (no he conseguido leer igual cúmulo de artículos sobre los deudos de Harold Cepero), es decir, la viuda, hija y hermano de Payá, han declarado "inocente de todos los cargos" a Carromero, y han reclamado además “una investigación internacional sobre el accidente”, reclamación a la que ha dado voz -sí, les juro- el diario Washington Post, hecho que ha sido reproducido con bombos y platillos por -¡cómo podría ser otro!- el Nuevo Herald.  Y no puedo dejar de recordar a alguien cuya muerte -el Herald y quizá tampoco el Washington Post- no han investigado tal vez como hubieran debido… y hablo específicamente de Gary Webb, el periodista que desenmascaró las oscuras maquinaciones de la CIA en el mundo de la droga.  Sobre él nos dice Jean-Guy Allard:

“Sus revelaciones fueron publicadas por todos los periódicos de la cadena Knight Ridder. Todos... salvo el Miami Herald, vinculado a la mafia narcoterrorista cubanoestadounidense”. Periodistas del conocido sitio web Counterpunch.com, cuentan detalladamente cómo Webb fue víctima de una verdadera campaña destinada a destruir su reputación. “Los diarios Washington Post, New York Times y Los Angeles Times se distinguieron en este trabajo sucio”. 

 

Nuevas investigaciones sobre la CIA estaban en la agenda del periodista, pero el 10 de diciembre de 2008, el cadáver de Webb fue descubierto en su domicilio con la cara destruida por dos proyectiles: el investigador que cubría su muerte, emitió rápidamente su conclusión: Gary Webb se suicidó. El también periodista y escritor James Hatfield -señala Allard- primero en escribir una biografía sobre George W. Bush fue encontrado sin vida en un hotel después de haber sido amenazado de muerte. Las autoridades concluyeron que se trató de un suicidio.

Muertes rápidamente “certificadas”, investigaciones obstruidas como las relativas al derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en nuestras aguas territoriales, terroristas enjuiciados como mentirosos… todo esto ocurre en las “tierras de promisión” allende 90 millas… Sin embargo, apunta el Post en un editorial: “Creemos que una investigación independiente podría arrojar luz sobre si la antorcha inspiradora de Payá fue apagada por un estado vengativo”.

Nosotros nos limitamos a creer que lo único que buscan, realmente, es que “no se apague la lucecita” que permita a los aprovechados de siempre seguir “levantando la antorcha” y, de paso, seguir cobrando a costa de los contribuyentes norteamericanos, los “dineros del César”.  


sábado, 4 de agosto de 2012

La plata sueca para Oswaldo Payá

Por Jorge Capelán, RLP/TcS.


Aron Modig  llevó miles de euros a Cuba para la oposición interna
Las autoridades cubanas han entregado a su embajada al político derechista sueco Aron Modig, retenido en Cuba por su participación en un accidente en el que fallecieron dos personas el 22 de julio, entre ellas el conocido contrarrevolucionario Oswaldo Payá, informa el diario sueco Svenska Dagbladet.

La mañana de este lunes, Modig declaró a la prensa cubana que viajó a la isla, junto al político español del Partido Popular Ángel Carromero, con los objetivos de entregar dinero a Payá, Organizar de conjunto con la hija del contrarrevolucionario un ala juvenil del “movimiento” de Payá en Cuba, y apoyarlo en los viajes que éste quisiera realizar dentro del país.

Además de haber negado las versiones de Miami de que el accidente en el que murieron dos personas habría sido causado por las autoridades cubanas, Modig reveló que introdujo a Cuba la suma de 4 000 euros para una organización ilegal en violación de las leyes cubanas.

“He comprendido que eso no es legal en Cuba y pido disculpas por haber venido aquí y realizado actividades ilegales”, dijo en esa conferencia de prensa, según el diario sueco.

Interesante manera de hacerse el sueco. Que tenga un buen viaje de regreso a Escandinavia.

Así quedó el carro después de haber ido en 120 km/h en zona
donde la  máxima velocidad es 60 km/h.

De vez en cuando viaja a Cuba algún sueco para montar un escándalo, eso no es nuevo. Pero esta vez fue algo muy gordo, porque se encontraron pruebas incontestables de un político de alto rango (Modig es presidente de la Juventud Demócrata Cristiana sueca y miembro de la directiva del partido) violando abiertamente el derecho internacional.

En Suecia, el tema de Modig como valiente luchador en las “ergástulas cubanas” fue la comidilla de la semana. Lo que nadie se atrevió a mencionar, era de dónde venía el dinero para el viaje del sueco.

Una fuente sueca digna de todo crédito y con buenos contactos entre los círculos de derechistas suecos acostumbrados a jugar a la desestabilización de terceros países me contó que sus esfuerzos por sonsacarle a los demócrata-cristianos de ese país el más mínimo detalle sobre quién había financiado el viaje de Modig a Cuba fueron en vano.

“Según mis contactos, nadie en la Juventud Demócrata Cristiana excepto el Presidio (la directiva) sabe quién organizó el viaje y qué específicamente estaba haciendo allí”, cuenta mi fuente.

“El Presidio le dijo a mis contactos que es una organización de ayuda, pero que es 'clasificado' de qué organización se trata. Mis fuentes tienen altos cargos en la Juventud Demócrata Cristiana. Por lo general encuentran respuestas a sus preguntas”, agrega.

“Le pregunté a otro miembro con un alto cargo en la Juventud Demócrata Cristiana que dijo que están tratando de mantenerse callados para sacar a Modig. Pero es que no están callados, solamente no dicen quién organizó el viaje y lo que hacía allá”, dice mi fuente.

Hoy en día se sabe lo que hacía Modig en Cuba, así como se sabe que torpemente lo reveló por Twitter.

Además se sabe que se reunió en Georgia poco antes de viajar a Cuba con representantes del Instituto Republicano Internacional Republicano (IRI) y del Instituto Nacional Demócrata (NDI), dos organizaciones norteamericanas que participan activamente en la política de “cambio de régimen” de Estados Unidos contra Cuba - una cosa que los políticos suecos de derecha de hoy en día rara vez se preocupan en negar o siquiera mantener en secreto - basta leer sus blogs para darse cuenta de la impunidad con la que creen actuar.

En realidad, el motivo del silencio de los jóvenes demócrata-cristianos no tiene que ver con sus contactos con los Estados Unidos, sino con el propio gobierno sueco.

Suecia es el tercer mayor donante europeo de “ayuda a la democracia”, sólo detrás de Holanda y Gran Bretaña. En 2011, Suecia dedicaba unos 4 600 millones de coronas (46 millones de euros) a este tipo de actividades. Además, en 2009 esta cantidad se aumentó con una partida especial de 100 millones (10 millones de euros) “para organizaciones y grupos que trabajan por la democracia bajo situaciones especialmente difíciles o riesgosas”.

Esta partida especial está dirigida a una lista secreta de países y no va canalizada a través de mecanismos legales. Es decir, que va por debajo de la mesa a grupos como el de Payá en Cuba. El mismo gobierno sueco reconoce que esto es a todas luces ilegal.

Efectivamente, en la mayoría de los países, aquel que recibe dinero de una potencia extranjera con el fin de influenciar la política interna está expuesto a severas penas.

El Código penal del reino de Suecia (19:13) establece que “Aquel que, de parte de una potencia extranjera o de alguien que desde el extranjero opere a cuenta de una potencia extranjera, reciba dinero u otra forma de propiedad para, a través de la publicación o divulgación de escritos o por otros medios, influenciar a la opinión pública sobre un tema tocante a alguna de las bases del sistema de gobierno del reino u otro tema de importancia para la seguridad del reino sobre el que sea de la competencia del parlamento o del gobierno decidir, será condenado por recepción de ayuda extranjera a un máximo de 6 años de cárcel. Ley (1981:1165)”

Al ser descubierto Modig con 4 mil euros (una pequeña fortuna en la isla y en cualquier país pobre) para Payá, Modig se arriesgaba a que le pasara lo que le pasó a Allan Gross, el espía disfrazado de contratista de la USAID que cumple una larga condena en la isla. En realidad, el caso de Modig es aún peor que el de Gross, porque el estadounidense sólo era un empleado, mientras que Modig es todo un político en su país.

Las autoridades cubanas dejaron ir a Modig, cuyo apellido curiosamente significa “valiente” en sueco, con la cola entre las patas y una seria advertencia de que la próxima vez los agentes del reino escandinavo no serán tratados con la misma clemencia.

Probablemente, las autoridades cubanas consideraron que, una vez revelada la descarada actuación del sueco y puesta en ridículo la campaña internacional desplegada por los medios de Miami en torno a la muerte de Payá, era preferible dejarlo ir que abrir otro frente en una guerra política que deben librar contra un enemigo mucho más poderoso, que son los Estados Unidos.

Por su parte, los suecos deben de haberse sentido aliviados, porque si el escándalo de Modig hubiese tomado mayores proporciones, las voces dentro de Suecia que cuestionan el inmoral giro de ese país en las relaciones internacionales habrían ganado fuerza y la red de espías que mantienen en cerca de 40 países de África, Asia y Europa del Este habría comenzado a ser puesta en evidencia.

Fuente Radio La Primerísima


Los tres riesgos que afronta Carromero

Más allá de la sátira, Koldo una vez más pone el dedo en la llaga de los temas que trata:

Los tres riesgos que afronta Carromero
Por Koldo Campos Sagaseta

“Llamo a la comunidad internacional a que se centre en mi caso…” reclamaba días atrás Ángel Carromero, vicepresidente de las Nuevas Generaciones del Partido Popular español.

¿Y cuál era el caso en cuya solución debería centrar su atención la comunidad internacional y remitir para mejor ocasión los asuntos de los que acostumbra a ocuparse? ¿Otra guerra? ¿Una nueva catástrofe? ¿Tal vez la agudización de la crisis que asola al mundo?

No, no se trataba de un trágico incendio, de una devastadora inundación, de un mortífero atentado… El caso por el que apelaba el político español a la comunidad internacional para que pospusiera sus habituales oficios y se centrara en resolver su problema era un accidente de tráfico. Uno más entre los miles de accidentes de tráfico que todos los días suceden en el mundo pero que, en este caso, tenía al propio Carromero como protagonista.

El dirigente del Partido Popular había llegado a Cuba como turista en compañía del dirigente cristiano-demócrata sueco Aron Modig para, según sus propias declaraciones: “entregar dinero a los opositores cubanos; organizar, junto a la hija de Oswaldo Payá, la rama juvenil del Movimiento Cristiano de Liberación y ‘apoyar a Payá y a Harold Cepero en los viajes que tuvieran que hacer por el interior de Cuba’”.

Tal parece que la oposición cubana, además del dinero y del respaldo político que les llega de fuera, sea porque no saben conducir o porque hasta en Cuba ya conocen las hazañas de Fernando Alonso y de otros pilotos españoles, precisan con urgencia choferes españoles que les lleven y traigan por Cuba, y ninguno más indicado ni asequible que el político popular.

Carromero era, precisamente, el que conducía el automóvil alquilado en el que trasladaba al sueco y a los cubanos Payá y Cepero de La Habana a la provincia de Granma, a 800 kilómetros de distancia, y como buen alumno de su mentor y dirigente José María Aznar, aquel presidente español que afirmara: “A mí no me gusta que nadie me diga a qué velocidad debo conducir”, cuando Carromero se encontró en la carretera con señales de tráfico que limitaban la velocidad a 60 kilómetros a la hora, hizo caso omiso de las advertencias y puso a 120 su coche. Verdad es que, ya que no estaba dispuesto a atender las leyes cubanas de tráfico, bien pudo apelar a la sensatez que exige la conducción de un vehículo cuando es la primera vez que lo manejas por una carretera que desconoces, pero a Carromero, como a Aznar, no hay nadie con derecho a decirle a qué velocidad debe conducir y menos el “régimen cubano”. Ni siquiera el hecho de que la carretera estuviera en obras le animó a meter el freno, y las consecuencias de tanto desenfreno fueron un accidente en el que los dos cubanos que viajaban en el asiento trasero resultaron muertos.

El ministro del Interior español, que a diferencia de la comunidad internacional sí tiene tiempo en su ociosa agenda para ocuparse de estos asuntos, corrió a salir en defensa de su “compañero y compatriota” llegando, incluso, a sugerir un posible atentado y a reclamar la “ayuda de países amigos”, para ver como “rescatan” a Carromero de tener que enfrentar esa sorprendente costumbre cubana que, al parecer, sólo existe en la isla caribeña, de traducir a la justicia a los infractores de las leyes de tránsito y, especialmente, cuando hay víctimas por el medio.

Carromero, que no tuvo una sola palabra para lamentar el accidente, para consolar, o intentarlo, a las víctimas que su imprudencia provocara, tampoco se limitó a demandar de la comunidad internacional que se centrara en su caso. También exigió que “me saquen de aquí”. O lo que es lo mismo, de Cuba, de responder por sus actos ante la justicia cubana, como ocurriría con cualquier persona y en cualquier país, incluso en el Estado español.

Cuando era niño y Carromero se metía en problemas llamaba a su papá. Y su papá acudía al rescate. Ahora que ya ha crecido y es, además, político de fuste, llama a la comunidad internacional.

Tres posibilidades rondan el futuro de Carromero. La primera, la más benigna, es que la justicia cubana lo someta por homicidio involuntario y le caigan algunos años de cárcel, tal vez ocho.

La segunda, más grave, es que lo acusen por espionaje, por colaboración con banda armada, por ser parte del entorno de la gusanera cubana y lo dispersen por la isla o le creen nuevas imputaciones y le apliquen la ley Parot, porque una posible condena en este caso, tal vez le supongan veinte años de cárcel.

Pero hay una tercera posibilidad que es, sin duda, la más grave, la que peores consecuencias penales podría acarrearle a Carromero, y es que lo enjuicien y condenen por idiota, por ñiñato malcriado, por cretinismo manifiesto, por imbecilismo crónico, por su imperial estupidez, porque en ese caso se juega la cadena perpetua o, si lo prefieren, dado que se trata de un español, la condena indefinida.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=154028

Imagen agregada RCBáez

martes, 31 de julio de 2012

Editorial de Granma: La verdad y la razón (+ Fotos y Video)

Editorial de Granma: La verdad y la razón (+ Fotos y Video)


Ángel Carromero, chofer del vehículo
accidentado, en el vídeo difundido este lunes. Foto: Efe
Desde el pasado 22 de julio, se han publicado más de 900 informaciones de prensa y 120 mil mensajes en las redes informáticas sobre el lamentable accidente de tránsito ocurrido esa tarde en que fallecieron dos ciudadanos cubanos y resultaron lesionados un español y un sueco.

Solo los más vociferantes de la mafia anexionista de Miami acusaron a Cuba de haber realizado un asesinato político.

El candidato republicano en Estados Unidos, el Departamento de Estado y, curiosamente, el vocero de la Presidencia de Chile estuvieron entre el puñado de calumniadores que pidieron “una investigación transparente”.

La Nota Informativa del Ministerio del Interior, publicada el pasado viernes 27, cerró el paso a la infame insinuación, con testimonios irrefutables de peritos y testigos presenciales, incluidos los dos extranjeros participantes en el trágico suceso.

Es conocida la historia inmaculada de una Revolución que triunfó y ha sido defendida durante medio siglo sin una sola ejecución extrajudicial, sin un desaparecido, un torturado, un secuestrado, un solo acto terrorista.

No es Cuba, sino Estados Unidos, quien ostenta un vergonzoso récord en materia de asesinatos políticos y ejecuciones extrajudiciales, incluso con aviones no tripulados; de secuestros, torturas en campos de concentración como el de la ilegal Base Naval de Guantánamo y en las cárceles, aplicación arbitraria y racista de la pena de muerte, y crímenes contra civiles inocentes en Iraq, Afganistán, Paquistán y otras naciones.

Todos conocen también la participación de algunos de los aliados europeos de la OTAN en esos actos, en particular los secuestros de ciudadanos de otros Estados, los vuelos secretos de la CIA, las cárceles clandestinas en Europa y la intervención de su personal en las torturas.
Por su parte, el monopolio financiero-mediático, que tradicionalmente difama a Cuba, se concentró en enaltecer a los supuestos “luchadores por la libertad” sin respetar límites éticos ni la muerte de seres humanos, lamentable en cualquier circunstancia.

No se puede tapar el sol con un dedo: pese a la censura y la manipulación, es bien sabido que, en nuestra tierra, la contrarrevolución siempre ha sido y es mercenaria. Son vulgares agentes que el gobierno de los Estados Unidos y sus aliados pagan, abastecen e instruyen. Traicionan a su Patria por unas monedas.

Algunos de ellos, sin mínima decencia, armaron un macabro espectáculo para la prensa extranjera que detuvo, en plena calle, el cortejo fúnebre de uno de los fallecidos en el accidente. La rápida y enérgica respuesta del pueblo obligó a la Policía Nacional Revolucionaria a extraerlos del lugar. Generosamente, no se les instruyeron cargos y regresaron a sus casas pocas horas después.

Pero lo más interesante de la desproporcionada cobertura de prensa internacional a los hechos acaecidos, es que pocos se preguntan qué hacían en nuestra isla los dos políticos europeos lesionados.

El conductor del automóvil era Ángel Carromero Barrios, no precisamente un turista español como los miles que disfrutan de sincera y cálida hospitalidad en nuestro país. Ahora se sabe que es el Vicesecretario General de Nuevas Generaciones, sector juvenil del Partido Popular de España, cercano a los connotados anticubanos José María Aznar, expresidente del gobierno, y Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid.

El otro pasajero era Jens Aron Modig, líder del Partido Demócrata Cristiano Sueco, émulo del ultraconservador “Tea Party” norteamericano, y presidente de su Liga Juvenil, con nexos, entre otras organizaciones anticubanas, con el Instituto Republicano Internacional (IRI) y vinculado a quienes en la derecha nórdica más nos hostigan.

Entraron a nuestro territorio el 19 de julio, con Visas de Turista, y disimuladamente, en violación de su estatus migratorio, se involucraron en actividades netamente políticas contra el orden constitucional.

No lo hicieron por su iniciativa, sino como parte de una operación organizada por Anikka Rigo, jefa de la Sección de Relaciones Exteriores del Partido Demócrata Cristiano Sueco, con el objetivo de traer financiamiento al minúsculo y contrarrevolucionario Movimiento Cristiano Liberación, que presidía Oswaldo Payá, uno de los fallecidos en el accidente; y de asesorar la constitución de una organización juvenil asociada a este.

Con ese propósito, el diputado del PP, Presidente de Nuevas Generaciones, miembro del Comité Ejecutivo Regional del PP y ex Asesor de Aznar, Pablo Casado Blanco, había instruido a Carromero ponerse en contacto con la española Cayetana Muriel Aguado, residente en Suecia y también del Partido Demócrata Cristiano Sueco, de la que recibió instrucciones, el dinero a entregar y un teléfono celular programado con los números necesarios. 

Posteriormente, Carromero contactó al sueco Modig mediante Facebook y luego se conocieron en un restaurante madrileño. Modig ya nos había visitado en el 2009 con similares propósitos, bajo instrucciones de Víctor Olmedo Capdepon, dirigente del Partido Demócrata Cristiano Sueco y Redactor en Jefe de la revista contrarrevolucionaria “La Primavera de Cuba”, radicada en Estocolmo y financiada por el Centro Internacional Demócrata Cristiano Sueco.

Habiendo entregado el dinero al destinatario y asesorado la creación del grupúsculo juvenil, se dirigían a Santiago de Cuba con propósitos similares cuando ocurrió el accidente.

Los dos ciudadanos extranjeros recibieron asistencia consular. El español Ángel Carromero Barrios se encuentra instruido de cargo por homicidio en ocasión de conducir vehículo por la vía pública. Al sueco Jens Aron Modig se le permitió retornar a su país, pese a las actividades ilegales que realizó y a la violación de su estatus migratorio.

La operación descrita es una más entre muchas organizadas desde Miami, fundamentalmente, y también desde Madrid y Estocolmo.

Durante el pasado mes de marzo, días antes de la visita del Papa Benedicto XVI, ocho jóvenes mexicanos viajaron como turistas a territorio cubano, con el objetivo de incitar al pueblo a protestar en las calles y a tomar iglesias, distribuir volantes y crear desórdenes en las actividades del Sumo Pontífice.

Cuatro de ellos fueron detenidos, los que reconocieron haber sido pagados, entrenados e instruidos por Orlando Gutiérrez Boronat, del Directorio Democrático Cubano, de Miami, para llevar a cabo esa operación de abastecimiento y propaganda. Informaron además que el jefe del operativo en México fue René Bolio Hollarán, exSenador suplente del Partido de Acción Nacional (PAN), vinculado estrechamente a cabecillas de la mafia de la Florida.

Anteriormente, se había habilitado el sitio de Facebook “Por el Levantamiento Popular en Cuba”, que registra 13 proyectos para promover la “desobediencia civil”.

Uno de los planes de la organización abiertamente contrarrevolucionaria “Raíces de Esperanza” es el envío de más de 10 mil celulares para promover acciones contra el sistema político cubano.

Este año, se conoció la incitación mediante un servicio denominado “WoS”, que posibilita el acceso a sitios web con información sobre lo acontecido en el Medio Oriente, a desarrollar aquí “levantamientos populares” de corte similar.

Otros programas han estado dirigidos a fabricar eventuales líderes de “oposición”, proporcionándoles acceso a Internet, a las redes sociales, computadoras y variados medios técnicos, con manifiesto propósito político, en contraste con la aplicación del bloqueo en el área de las telecomunicaciones.

En la propia sede de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, con abiertos propósitos subversivos, se facilitan miles de horas de conexión ilegal a Internet y se imparten cientos de horas de cursos conspirativos, en abierta violación de las leyes nacionales y de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas.

Hay copiosa evidencia de que el gobierno norteamericano sigue la política de “cambio de régimen” en nuestra nación, mediante el bloqueo económico, político y mediático y la subversión.

Solo entre el 2009 y el 2012, el Departamento de Estado y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) han recibido un presupuesto público de 75 millones de dólares para programas subversivos contra Cuba.

Otras agencias e instituciones norteamericanas y europeas canalizan fondos con idénticos objetivos: el Instituto Nacional Demócrata (NDI); el Instituto Republicano Internacional (IRI); la Fundación Nacional para la Democracia (NED); la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA); Solidaridad Española con Cuba; el Grupo “Prisa”; la Federación Española de Asociaciones Cubanas; el Instituto Democrático Europeo (EDI); “People in Need”; el Centro para la Apertura y Desarrollo de América Latina (CADAL) y la Fundación Panamericana para el Desarrollo (FUPAD); entre muchas otras, sin contar los millones en fondos secretos que los servicios de inteligencia, como la CIA, dedican a la subversión contra Cuba.

Con toda razón, el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, durante la clausura del IX Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el 23 de julio, expresó que “Estados Unidos no cesa en su afán de formar una quinta columna en suelo patrio y en el empleo de novedosas tecnologías con fines subversivos”.

Los grupos más reaccionarios y violentos de Miami no cejan en sus propósitos de incitar al pueblo a la “rebelión” contra el gobierno que, libre y soberanamente, ha elegido. Sueñan con desestabilizar el país, crear condiciones para repetir lo ocurrido en Libia o Siria y provocar una intervención militar norteamericana.

En el informe al VI Congreso del Partido, Raúl había advertido que “¼ lo que nunca haremos es negarle al pueblo el derecho a defender a su Revolución, puesto que la defensa de la independencia, de las conquistas del socialismo y de nuestras plazas y calles, seguirá siendo el primer deber de todos los patriotas cubanos”.

Como exclamara Martí, “la razón es nuestro escudo”.

(Fuente diario Granma)

Tomado de Cubadebate

Angel Carromero
Angel Carromero. Foto: TV

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El sueco Jens Aron Modig (c), retenido en Cuba tras el accidente en el que murió Oswaldo Payá, habla durante una rueda de prensa hoy, lunes 30 de julio de 2012, en La Habana (Cuba). Modig explicó que viajó a la isla siguiendo instrucciones de su partido, la Liga Juvenil Cristianodemócrata (KDU), con el fin de reunirse con el opositor y miembros de su grupo y entregarles dinero. Alejandro Ernesto / EFE
El sueco Jens Aron Modig (c), retenido en Cuba tras el accidente en el que murió Oswaldo Payá, habla durante una rueda de prensa hoy, lunes 30 de julio de 2012, en La Habana (Cuba). Modig explicó que viajó a la isla siguiendo instrucciones de su partido, la Liga Juvenil Cristianodemócrata (KDU), con el fin de reunirse con el opositor y miembros de su grupo y entregarles dinero. Alejandro Ernesto / EFE


Imagen generada en un ordenador y tomada de un vídeo suministrado por el Gobierno cubano en La Habana (Cuba) hoy, lunes 30 de julio de 2012, en la que aparece el vehículo donde viajaba el fallecido opositor Oswaldo Payá, conducido por el español Ángel Carromero, quien afirmó hoy que se trató de un accidente de tráfico y que no fueron embestidos por otro vehículo. "A nosotros no nos dio ningún vehículo por la parte trasera, simplemente yo iba conduciendo me percaté de un bache y tomé las precauciones de cualquier automovilista que es accionar el freno levemente. El coche perdió el control, no recuerdo señales", dice en esa grabación Carromero, que se encuentra retenido en La Habana. Foto: EFE
Imagen generada en un ordenador y tomada de un vídeo suministrado por el Gobierno cubano en La Habana (Cuba) hoy, lunes 30 de julio de 2012, en la que aparece el vehículo donde viajaba el fallecido opositor Oswaldo Payá, conducido por el español Ángel Carromero, quien afirmó hoy que se trató de un accidente de tráfico y que no fueron embestidos por otro vehículo. "A nosotros no nos dio ningún vehículo por la parte trasera, simplemente yo iba conduciendo me percaté de un bache y tomé las precauciones de cualquier automovilista que es accionar el freno levemente. El coche perdió el control, no recuerdo señales", dice en esa grabación Carromero, que se encuentra retenido en La Habana. Foto: EFE


Carro involucrado en el accidente
Carro involucrado en el accidente


Vea la reconstrucción del accidente con el testimonio de Angel Carromero  (conductor del vehículo)

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