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lunes, 8 de septiembre de 2014

Conducta impropia de un diplomático



Conducta impropia de un diplomático


LA HABANA – Hace unos veinte años oí hablar de Lecce por primera vez a un amigo italiano, profesor de Filosofía, de aquella antigua ciudad de Otranto, en el talón mismo de la bota que forma la Península Itálica, vieja villa de cuyos encantos vivía orgulloso.

No pude evitar recordarlo cuando me llegó un mensaje el pasado 26 de agosto, que recoge una información publicada en el diario local Lecce News 24, reportando unas declaraciones de Mons. Bruno Musaró (*), nuncio apostólico de la Santa Sede en Cuba, en una misa al aire libre celebrada en el poblado de Vignacastrisi.

Ahorro palabras en detallar la carga de distorsión, la especulación sesgada y el tono despectivo utilizado hacia la realidad de la sociedad cubana y la inculpación injuriosa y ofensiva a las autoridades políticas ante las cuales se supone que el autor realiza un ejercicio diplomático. Son simplemente indicativas de una postura adversa en extremo; ese extremo que conocemos y que ni siquiera deja espacio a la discusión. Me cuento entre los que piensan que cada cual es libre de formarse opiniones, por tendenciosas y deformadas que sean, y de no callarlas. Pero no ignoro que esto podría ser incompatible con el desempeño de algunas responsabilidades oficiales.

El hecho es que han pasado ya diez días de esas declaraciones sin que se sepa de respaldo ni de desautorización desde la Secretaría de Estado del Vaticano, o de cualquier otra instancia competente, si la hubiere, ni de desmentido o de retractación por parte del aludido, ni de respuesta de la cancillería cubana ante las inauditas palabras atribuidas al nuncio Musaró.

Tampoco se han pronunciado, que se sepa, los obispos cubanos, aunque esto es más comprensible. Formalmente se trata de un asunto de relaciones entre los dos Estados y se diría que no les compete interceder, aunque seguramente tienen opiniones, e imagino que también libertad para expresarlas. El silencio por parte de las autoridades cubanas puedo interpretarlo como el gesto de dar un margen a rectificación de lo que normalmente supondría una expulsión del embajador, y me pregunto si nuestros obispos lo entenderán también así.

Lo cierto es que el nuncio no ha regresado a la Isla, donde tiene tres años en el cargo, al cual fue designado por Benedicto XVI, y donde dijo, según la nota aludida, que «espera estar cuando el régimen socialista haya terminado». 
Me parece lamentable para los católicos cubanos que sea alguien tan negativamente parcializado, en cuanto a la realidad y los destinos de Cuba, quien tenga la misión de asesorar al pontífice para decidir la sucesión del arzobispo de La Habana, próximo a la jubilación.
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(*) Mons. Bruno Musaró, nuncio apostólico en Cuba, ha dicho que «sólo la libertad puede darle esperanza al pueblo cubano». Después de celebrar Misa en el parque San Pío de Pietrelcina, de la localidad italiana de Vignacastrisi, el nuncio se refirió, según un diario local, a «las condiciones de absoluta pobreza y degradación humana y derechos civiles en la que vive el pueblo cubano, víctima de una dictadura socialista que lo mantiene subyugado desde hace 56 años». «Para esta gente, la única esperanza de una vida mejor es escapar de la isla», afirmó el nuncio, citado por Lecce News24. (Fragmento tomado de Agencias/InfoCatólica)
Foto de portada: La Virgen de la Caridad del Cobre fue colocada en los Jardines Vaticanos en la zona cercana a la Campana del Jubileo. Asistieron a la ceremonia 10 obispos cubanos. Durante el acto se rezó una oración y el cardenal Tarcisio Bertone, ex secretario del Estado Vaticano, se dirigió a los presentes.
Progreso Semanal/ Weekly autoriza la reproducción total o parcial de los artículos de nuestros periodistas siempre y cuando se identifique la fuente y el autor.
http://progresosemanal.us/20140906/quien-se-anota-la-mala-jugada/

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Sebastián, El Canal y el Nuncio

Por Felipe de J. Pérez Cruz*

 

Sebastián inició hoy el pre escolar. Está feliz. Comparte con sus ya “viejos” amigos del círculo infantil. Sebastián y sus compañeritos, en la vitalidad y el asombro de sus cinco-seis años, nos privilegian  con el disfrute de la emoción: revisan el aula como castillo encantado, descubren en las mesas el orden de los materiales escolares y se orientan en el nuevo espacio, mientras una joven profesora lejos de dictados bancarios, les colabora y orienta y, sobre todo, observa la socialización de sus estudiantes y adelanta los primeros elementos de diagnóstico. Mi  esposa, que recién ha leído las infamantes declaraciones que hizo en Italia un arzobispo con cargo diplomático en La Habana, me propone compartir las fotos con que fijamos el momento histórico familiar del primer día escolar de nuestro nieto. Son instantáneas “no profesionales”, pero sin dudas testimonian la Cuba real: la niñez hermosa, la escuelita modesta que viste remozada y bien equipada sus mejores galas, el ambiente atractivo, la libertad que nutre a la pedagogía cubana…

 Sebastián y sus compañeritos no pueden saber que sobre ellos, sus padres y abuelos, alguien que debiera ser modelo de virtud, miente de manera muy desfachatada. El mal señor de referencia se nombra Bruno Musaró, y es el arzobispo nombrado por el Papa Francisco como Nuncio Apostólico del Vaticano en La Habana. Se muestra muy preocupado por la suerte de los niños y niñas de Cuba, porque este país, en su criterio, esta tan mal que “la gente no sabe cómo alimentar a sus propios hijos”.

 Resulta que el señor arzobispo, en una misa que ofició en el parque de San Pío de Pietrelcina, en Vignacastrisi, una villa de la provincia Lecce en la región de Puglia, regañó a sus compatriotas italianos por quejarse mucho, y les develó la suerte que tenían de no ser cubanos. El señor hizo el cuento de una Cuba que vive en “condiciones de absoluta pobreza y degradación humana y cívica".

 Evidentemente el señor de sotana desea sumarse al peor de los coros de la contrarrevolución anticubana, y repite la añosa patraña sobre las “víctimas de una dictadura socialista que les mantiene subyugados por 56 años”. Era de esperar que los votos sacerdotales, la fe  y el cargo, le impusieran un mínimo de racionalidad y decencia al nuevo representante de la diplomacia vaticana en La Habana, pero desafortunadamente las credenciales presentadas en la misa de Vignacastrisi, hablan de todo lo contrario.

 La miopía del arzobispo

 Según cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadísticas de Italia, desde que comenzó la última crisis económica, la pobreza se ha duplicado en el país. Ahora alcanza a más de diez millones de personas -el 16,6 % de la población-. En tan dramática situación, los ciudadanos del país europeo, tienen sobradas razones para protestar contra un gobierno que no los representa, que solo responde a los intereses de la dictadura del gran capital financiero en la Unión Europea. Sin embargo, para el señor arzobispo que oficiaba en el parque de San Pío de Pietrelcina,  esta cruda realidad no existe y, en tanto, amonesta  y critica la inconformidad de sus conciudadanos.

 En Italia los recortes en la cartera escolar se repiten de año en año. Hace solo 48 horas varias ciudades italianas eran escenario de las protestas de docentes y estudiantes. Puede estar completamente convencido el señor arzobispo, de que mientras haya gobierno socialista y comunista en Cuba, los profesores y estudiantes nunca tendrán que ir a una huelga por falta de salarios, cupos para estudiar, o por el aumento de la carestía de libros y accesorios. La “dictadura socialista”, destina la mayor partida de su presupuesto estatal para educación -27 por ciento-, y planifica y emplea bien cada centavo. 

 En la modesta y linda aula de Sebastián y  sus compañeritos, hay todo lo que se necesita  para desarrollar el proceso docente educativo en el grado preescolar: la maestra, la profesora de computación y la auxiliar pedagógica –y también los padres y abuelos-. Están los libros, las libretas y lápices, los medios docentes,  hay pinceles y temperas, cartulinas, plastilina, instrumentos musicales y juguetes: como obreros y obreras en fila, en espera de su orden de trabajo.  No se les reclama a los nóveles estudiantes “disciplina”: la propia organización escolar  modela la conducta. Desborda la alegría y el deseo de hacer. 

 Devenido en activista político, el  señor arzobispo Musaró pudiera promover en Italia una campaña para que todos los niños y niñas de ese país, pudieran acceder al eficiente aseguramiento docente y pedagógico que la Revolución Cubana garantiza, de forma completamente gratuita para la totalidad de la población infantil y juvenil del país, lo que incluye a los niños y niñas con necesidades especiales de aprendizaje, a los que tienen algún tipo de minusvalía, y hasta aquellos impedidos de salir regularmente de sus hogares.

 Preocupado por la degradación humana, sería muy loable que el señor arzobispo se ocupara más de la suerte de los niños y niñas italianos que educan sus colegas de Iglesia. Con todo el bochornoso acumulado en sentencias firmes y las miles de denuncias pendientes de procesar en numerosos países, pienso que le sería difícil al señor arzobispo, hacer para Italia una declaración como la que podemos sostener en Cuba: Ni Sebastián, ni ninguno de los  1 763 500 niños, niñas y jóvenes cubanos que hoy reinician sus cursos escolares, tendrán el acecho en sus escuelas de un sacerdote pederasta.

 Miente el señor arzobispo

 No degustamos todos los platos que quisiéramos y nos merecemos, y los alimentos son caros para el bolsillo del cubano -el tema alimentario como se conoce es asunto de fuertes debates e inconformidades-, pero nadie “muere” en Cuba de hambre, tal como afirmó el señor arzobispo en el parque de San Pío de Pietrelcina. El país dedica alrededor de 2.000 millones de dólares al año para la importación de los víveres que consume. El financiamiento de la canasta familiar en el 2014 -a precios subsidiados- demandará 2 437 millones de pesos, superior en 314 millones de pesos al estimado de cierre del 2013, y por muy estrecho que sea el presupuesto de la nación, esos fondos no se afectarán.

 Los pequeños escolares del aula de Sebastián tienen garantizadas todos los días, dos meriendas y el almuerzo. Sus padres pagan por este servicio de alimentación 1.80 dólares al mes. El señor arzobispo debiera hacer campaña, para que al universo de las escuelas italianas, llegue la alimentación escolar que Cuba garantiza, subsidiada a este costo de 7 centavos de dólar diarios. En la tarea por hacer, le recomendamos que no olvide incluir la demanda de que a los infantes italianos se les proporcione, como en Cuba, un litro de leche todos los días, al menos hasta la edad de 7 años, y que sus padres puedan adquirir este alimento a sólo 10 centavos de dólar.

 Sería también una buena y cristiana demanda, proponer que los 60 millones de habitantes de Italia, disfrutaran cada día del milagro de la multiplicación de los panes, hecho “mágico” que garantiza la Revolución Cubana, a veces trasportando los insumos desde distancias superiores a los 5 mil kilómetros. 
Hoy sabemos que la seguridad de ese pan de 80 gramos, que a un costo de 1 centavo de dólar tenemos derecho a adquirir TODOS en Cuba, tendrá que destinarse en el futuro solo a aquellos ciudadanos más necesitados, pero ahora y entonces nuestra utopía de equidad social, será la misma: ¿Qué bien si los 6.020.000 de italianos que están en están en condiciones de absoluta pobreza –el 9,9 % de la población total de esa nación europea-, pudieran cada día tener un pedazo de pan?

 El señor arzobispo ni siquiera se enteró del reciente reconocimiento, en marzo pasado. de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), por ser Cuba uno de los ocho estados de América Latina y el Caribe que han logrado erradicar completamente el hambre. Menos tomó nota el señor arzobispo de la carta que el Director General de la FAO, José Da Silva, envió el pasado año al ex presidente cubano Fidel Castro Ruz, en la que felicitaba al país por el mismo motivo.


Los últimos informes del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) confirman que Cuba es la única nación de América Latina sin desnutrición infantil severa. Juan José Ortiz Brú, representante durante años de esta organización en Cuba, ha afirmado: “Es increíble. Aquí (en Cuba) no hay redes de maltrato, de prostitución, de exclusión. No hay niños teniendo que ganarse la vida en la calle vendiendo chucherías, o limpiando los parabrisas de los carros.
Tampoco hay ningún niño que esté trabajando. Es decir, la calidad de vida –la calidad de vida, no el nivel de vida- de la infancia cubana es un logro único, único”.

 También manipula

 A la inmensa mayoría de las personas que viven de su salario, en cualquier parte del mundo, éste no les alcanza, y doblar las jornadas con otras ocupaciones es una estrategia recurrente. En Cuba, con una economía en crisis, subvertida además por la política  terrorista del bloqueo –que el señor arzobispo ni menciona-, menos aún alcanzan los salarios.  Pero el manido recurso que utiliza el señor  para engañar a los feligreses en Vignacastrisi, ese de reducir el salario de un médico o cualquier profesional que cobra en pesos cubanos (CUP) a su equivalencia bancaria en dólares o euros, constituye un procedimiento de profunda desvergüenza.

El peso cubano tiene un poder adquisitivo real en el país que se silencia: Me he referido al costo de la leche y la alimentación escolar, y entre muchos otros ejemplos, cito varios de los publicados por Arthur González: Los servicios de telefonía tienen un costo mensual básico de 25 centavos de dólar y la electricidad no rebasa el costo mensual de 5 dólares, el agua sólo 10 centavos de dólar al mes, y el gas para cocinar en una familia de cuatro personas es solo de 11 centavos de dólar,  el transporte público cuesta 5 centavos de dólar …  Disfrutar el arte del Ballet Nacional de Cuba, una de las mejores compañías danzarías del planeta, cuesta según la temporada entre 50 centavos y un dólar. El excelente teatro que se hace en la Isla, con invitados muchas veces de nivel mundial,  también cobra a cada espectador, un precio similar de 50 centavos de dólar. La entrada a una  función de cine no rebasa los 25 centavos de dólar. Un buen libro se adquiere por 50 centavos o un dólar, y la mayoría de los libros infantiles tiene precios que no superan los 25 centavos de dólar.

 La Agrupación Católica Universitaria, en una encuesta realizada en 1958 entre trabajadores rurales cubanos, halló que sólo un 11% de las familias encuestadas tomaban leche, un 4% comían carne de res y el 2% consumían huevos.  Desde finales de los años sesenta del pasado siglo, con la colaboración de la URSS, la República Democrática Alemana, Bulgaria y otros países socialistas, Cuba logró superar la situación precedente, creó una ganadería de alto potencial genético, produjo millones de litros de leche, y dio pasos seguros para alcanzar la autosuficiencia en la producción de carne de res. Al precipitarse el período especial, las pérdidas fueron catastróficas. Hoy se trabaja por la  recuperación, pero aún el sector está muy deprimido, y las dificultades de mano de obra, descapitalización, deterioro de la infraestructura, falta de insumos y manejo no se han resuelto. Con colosal desconocimiento y malsano espíritu, el señor arzobispo de referencia se introduce en el tema “del becerro”,  para continuar el oficio de denigrar y descalificar: “comer el becerro es un lujo –afirma-, y matarlo para comer implica arresto y dar con tus huesos en la cárcel”.

 Cierto que es un lujo consumir carne de res en nuestro país, por lo estrecho de la oferta y el alto precio. En las actuales circunstancias, la matanza comercial no regulada de ganado vacuno, es un acto egoísta e irresponsable, el hurto y sacrificio ilegal constituye un delito en cualquier parte del mundo. Ni lo uno ni lo otro debiera justificar el señor arzobispo: ¿Acaso está alentando a la anarquía y el quebrantamiento de la Ley? ¿Por qué nada dice sobre la gestión de gobierno, que sustituye la oferta de res por cerdo, a un precio liberado dos o tres veces menor? ¿Por qué olvida referirse a las ofertas subvencionadas y sistemáticas  -por quincenas-, de carne de aves, huevos y pescado, que se hacen llegar a la población?

 Sebastián sabe

 Los niños y las niñas aprenden, antes que en la escuela, en la familia y en la comunidad, que la mentira es inaceptable, que es algo muy feo que empequeñece a los seres humanos. Sebastián y sus compañeritos no sólo saben reconocer la verdad de la mentira, tienen otras muchos valores e inteligencias incorporadas. ¿Se perdió de pequeñito estos aprendizajes el señor arzobispo Bruno Musaró? Si así fue está a tiempo de recuperarlos.

 La Iglesia católica del barrio, desde hace muchos años desarrolla una positiva labor pastoral y social, y contribuye a mejorar la vida de la comunidad. El señor arzobispo Musaró pudiera visitarnos y cooperar con el servicio parroquial.  No para hacer del templo una sede de la disidencia mercenaria, ni  convertirlo en almacén de proselitismos de quincalla.  Sí para la labor ecuménica que el mismísimo Papa Francisco promueve: con respeto, humildad y tolerancia, apertura al diálogo, intercambio cultural, reconocimiento y aprendizajes mutuos. Estoy convencido que mis vecinos de  la Habana profunda, en El Canal del Cerro -que desde hace casi doscientos años “tienen la llave”-, le aportarían al señor arzobispo muchas otras Cubas, y sobre todo, le harían partícipe del sentido de la honorabilidad y la honestad que orgullosamente comparten, ese que Sebastián y sus compañeritos aprenden desde la cuna, al sonido de la campana y el toque de tambor.

 ¿Una nueva escalada?

 En el orden político las declaraciones del señor arzobispo Bruno Musaró, Nuncio Apostólico del Vaticano en La Habana, encierran un hecho muy serio, de hostilidad y beligerancia contra el gobierno del país donde está acreditado. Más que incomodar producen pena la ignorancia, el lenguaje insolente y grosero, la prepotencia, de este señor diplomático del Vaticano, tan distante de la profesionalidad y cultura de sus antecesores.

 Esperé varios días algún desmentido por parte del señor arzobispo Musaró, tampoco la Secretaria de Estado del Vaticano, tan rígida con su protocolo, hizo declaración pública alguna. Mientras, las opiniones del señor arzobispo saltaban con inusitada y sospechosa rapidez a los titulares de las principales agencias, diarios y webs, que articulan la propaganda contrarrevolucionaria. En tan solícita y masiva cobertura no hay casualidad [1].

 Frente al diálogo respetuoso y la colaboración con la Iglesia católica, que ha impulsado el Presidente Raúl Castro Ruz: ¿Qué pretende el hacer y decir  del señor arzobispo Musaró? ¿Impulsará el Nuncio, desde la sede diplomática vaticana en La Habana, un regreso a la trasnochada agenda del anticomunismo, de la intolerancia y la confrontación?

 Según el señor arzobispo Musaró, la  Iglesia católica estará en Cuba “para contrarrestar al régimen nacido de la Revolución de enero de 1959”. He intercambiado con algunos de mis amigos católicos, y todos se preguntan: ¿El Nuncio Musaró habla a nombre del Papa Francisco o de la ultraderecha vaticana, de tan fuertes y antiguos lazos con el fascismo y la CIA?

*Doctor en Ciencias Pedagógicas,  Profesor e investigador y Presidente en La Habana de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (UNHIC)
 Enviado por su autor para Cubacoraje

 [1] El portal Gente del Siglo XXI o "Gentiuno" (que "distingue" a Cuba con una columna que titula Cuba, la tragedia interminable) agrega a la hemorrágica -más que "viral"- cobertura a las palabras del Señor Nuncio, un montaje que incluye al mencionado con un fondo de destrucción correspondiente a uno de los edificios derruidos en La Habana Vieja en sus planes de reconstrucción... Por más que busqué no vi allí ninguna foto de Gaza [N. del E.]

jueves, 29 de marzo de 2012

La foto que faltaba

Por Washington Uranga*




Faltaba esa foto y finalmente se dio. Es la que refleja la reunión entre Benedicto XVI y Fidel Castro, para ponerle el broche a una gira papal por México y Cuba que, aunque se promocione como “visita pastoral”, ha tenido un fuerte contenido político (como sucedió cada vez desde que Juan Pablo II inauguró este tipo de desplazamientos papales por el mundo). 

El encuentro con Fidel no tiene parangón con aquella primera visita del propio líder de la revolución cubana al Vaticano, en 1996, para una audiencia con Juan Pablo II que derivó luego en la visita del Papa polaco a Cuba dos años después y, allí, una nueva reunión con Castro. Este tiene menor importancia, pero sigue siendo políticamente relevante.

Aquellos acercamientos tuvieron el sentido de comenzar a desandar un camino plagado de desentendimientos entre la Iglesia y el Estado cubano, como fruto de las diferencias políticas e ideológicas, de la militancia católica contra la revolución y de la intransigencia comunista frente a la religión. Lo que parecía irreconciliable dejó de serlo y aquella foto fue la manifestación simbólica de ese hecho político. Para Cuba, la visita de Juan Pablo II fue una forma más de mostrarse al mundo y de romper la idea de aislamiento. También de echarle en cara a Estados Unidos el anacronismo del bloqueo en medio de las dificultades del llamado “período especial” que impuso fuertes restricciones a la calidad de vida de la población. A cambio, la Iglesia comenzó a recuperar espacios y reconocimientos que había perdido de manera simultánea a la disminución de su feligresía. La sociedad cubana sigue siendo profundamente religiosa, aunque la Iglesia Católica vio seriamente reducidas sus filas a favor de otros cristianos (protestantes, evangélicos) y, sobre todo, de los sincretismos que resultan de la mezcla entre las devociones populares católicas y las religiones de raíz afro.

La visita de Benedicto XVI ha tenido otro contexto. La revolución cubana está en pleno proceso de revisión. Y si bien antes de llegar a Cuba Ratzinger advirtió que “el marxismo ya no responde a la realidad” y una vez en territorio cubano pidió “mayor apertura” para la Iglesia, también criticó, una vez más, el bloqueo norteamericano. Los funcionarios cubanos –enfrascados en un proceso de reformas que nadie atina a decir hasta dónde llegará, pero que hoy tiene muestras evidentes en la economía– se encargaron de poner un límite. El vicepresidente del Consejo de Ministros, Marino Murillo, sostuvo que “en Cuba no habrá reforma política”. Una declaración más que formal, porque lo cierto es que la reforma política comenzó junto con las transformaciones económicas. 

Y, en un hecho que era poco previsible una década y media atrás, la Iglesia Católica ha venido jugando un papel de mediación incluso para conseguir mejores condiciones para los disidentes. A cambio, el Papa no recibió a los opositores, aunque elípticamente se refirió a ellos cuando en una plegaria suplicó a la Virgen “por las necesidades de los que sufren, de los que están privados de libertad, separados de sus seres queridos o pasan graves momentos de dificultad”. Siguiendo un estilo muy propio de la política de equilibrios de la diplomacia vaticana, antes el arzobispo de La Habana, Jaime Ortega, había hecho declaraciones a L’Osservatore Romano que dejaron mucho más conforme al gobierno que a los opositores.

Desde la otra vereda, Fidel Castro apuntó a las coincidencias entre “los marxistas y los cristianos sinceros”. Antes de irse, Ratzinger aseguró que “Cuba y el mundo necesitan cambios”. Todos de acuerdo.

La “visita pastoral” a Cuba ha sido, nuevamente, una gran puesta en escena de las nuevas condiciones del diálogo político entre la Iglesia y el Estado cubano. En un momento por demás difícil, cuando muchas cosas que parecían inamovibles entran en revisión, al gobierno le sirve mejorar sus relaciones y acercar posiciones con la Iglesia. Por lo que significa en Cuba, pero sobre todo por lo que el Vaticano representa en el mundo como poder simbólico y real, más allá de las estrechas dimensiones de su territorio. El catolicismo, en crisis institucional y de pérdida de feligresía, no puede desaprovechar ninguna circunstancia para ampliar su margen de influencia.

Salvando las distancias, la visita de Benedicto XVI a un México atravesado por la violencia, especialmente por la presencia del narcotráfico, tuvo también ribetes políticos. Ante un pueblo muy religioso, a pesar del anticlericalismo institucional heredado de la revolución mexicana, tanto el presidente Felipe Calderón como los principales líderes de la oposición hicieron cola para mostrarse junto al Papa. Y todos se apoyaron en el discurso pacifista de Benedicto XVI, aunque esto tenga pocos efectos prácticos en la caótica realidad mexicana.

Pero en México también se está cerrando un ciclo de las relaciones entre la Iglesia y el Estado laico y antieclesiástico. El deshielo había comenzando en 1979 con la primera visita de Juan Pablo II para participar de la Conferencia General de los Obispos Latinoamericanos en Puebla. En esa ocasión, la personalidad y la popularidad del Papa polaco derribaron muchas barreras formales del Estado anticlerical. Y allí comenzó otra etapa que ahora tiende a plasmar en reconocimientos institucionales a la Iglesia Católica, que llegan incluso a abrir la posibilidad de la participación de los sacerdotes en política.

En definitiva, una “gira pastoral” que, como siempre, tiene muchas lecturas y consecuencias políticas.

 Fuente Moncada: Grupo de lectores en el Mundo


*Periodista, planificador e investigador de la comunicación, docente universitario y productor audiovisual.  Es Periodista de Página 12

miércoles, 28 de marzo de 2012

La visita del Papa a Cuba y la Virgen de la Caridad

Por Wilkie Delgado Correa

En la visita del Papa a Cuba se ha acentuado la celebración del cuatrocientos aniversario de la aparición de la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba y bautizada con el título de la Virgen Mambisa, y a la cual Su Santidad otorgó la Rosa de Oro, máxima distinción que otorga el Jefe del Estado del Vaticano a las advocaciones de la Virgen María.

Tanto en la pasada visita a Cuba de Juan Pablo II, hace catorce años, como en la presente de Benedicto XVI, los líderes católicos han enfatizado el tradicional acompañamiento en las luchas del pueblo cubano de esta Virgen, cuya imagen apareciera a la deriva en las aguas de la bahía de Nipe en 1612, según refiere la tradición, y luego conducida hasta el actual sitio del Santuario del Cobre, en el que se la venera desde siglos.

Independientemente del complejo entramado religioso del país, la Revolución Cubana ha ido profundizando y perfeccionando las relaciones con las autoridades de todas las religiones, y junto con éstas se ha avanzado en el respeto inter-religioso y el fomento de lazos que permitan intercambios y acciones mutuas entre las religiones de los más variados signos, con el fin de lograr una mejor y más provechosa comunicación entre ellas, y entre las mismas y el Partido Comunista y el Gobierno Revolucionario de Cuba. El trato respetuoso y el diálogo fructífero han forjado unas relaciones que son armónicas y que se basan en propósitos comunes en los ámbitos sociales, éticos y espirituales.

El respeto a la libertad de creencias religiosas, amparada en la Constitución y las leyes, y en el hecho real de que en las en filas del Partido Comunista de Cuba hoy ingresan y militan hombres y mujeres creyentes y no creyentes, refleja una política que reconoce que no existe incompatibilidad de principios ni discriminación entre su membrecía con creencias disímiles o sin ellas. Ha sido difícil lograr ese clima de confianza absoluta a pesar de prejuicios y conflictos pasados, pero se ha logrado crear increíblemente la convicción, a través de la persuasión, el diálogo fraterno y los hechos incontrovertibles, de que sólo la unidad fundamental garantiza la vida exitosa de un proyecto socio-político, ya que en política la división es la muerte.

No es ocioso señalarlo: la división y fragmentación social irreconciliable, incluyendo la religiosa, conlleva a las crisis sociales, como lo demuestran los conflictos pasados y presentes en sociedades civilizadas y desarrolladas, así como en las subdesarrolladas, en que, sin embargo, las diferencias confesionales los han retrotraídos a las más salvajes confrontaciones sangrientas y fratricidas.

La intolerancia religiosa sigue siendo hoy una causa de inestabilidad social y un atentado a la vida pacífica de las personas y las naciones. Así que no basta con condenarla, es necesario, por el contrario, fomentar la tolerancia y las relaciones amistosas y cimentarlas mediante las acciones coherentes de las autoridades de los Estados y de las Iglesias, hasta logar una convivencia armónica, y sobretodo respetuosa, y por qué no, amorosa.

Cuba tiene una historia que, tergiversada por una guerra mediática irracional en los tiempos presentes, ha demostrado, sin embargo,  la madurez original de un proceso revolucionario que tiene una herencia desde los albores de los actos fundadores de nuestra independencia. Al incorporar a los esclavos como iguales en las filas de nuestro ejército emancipador, se cimentó la conjunción de razas, culturas y creencias en las filas mambisas.

Este ejemplo sirve como modelo de una cultura particular en el ámbito de la creencia individual. Carlos Manuel de Céspedes, líder máximo del levantamiento independentista de 1868, investido con el cargo de primer Presidente de la República de Cuba en Armas en 1869 e inmortalizado más tarde con el título de Padre de la Patria, y, además, con alta jerarquía en la masonería de su tiempo, escribió  en su Diario un apunte significativo, el sábado 7 de febrero de 1874, veinte días antes de su caída en combate, el 27 de febrero :  “Hoy al salir para el baño, noté que se había podrido y roto el cordón de seda negro con que traigo al cuello la medalla de la “Caridad” que mi Anita me mandó de N. York. A no ser por esa casualidad tal vez la hubiera perdido en el baño. Le até otro cordón igual que tenía prevenido con ese objeto”.  

Así que aquel día 7 de febrero de 1874, Carlos Manuel de Céspedes, primer Presidente de la República de Cuba en Armas, no perdió la medalla de la “Caridad” que traía en su cuello, y seguramente murió con ella, atada con cordón nuevo, veinte días después en San Lorenzo, un sitio de la Sierra Maestra, para convertirse en el Padre de la Patria.

Enviado por su autor
Imagen agregada Virgen sobrepuesta a Foto Ladyrene Pérez Pérez

Declaraciones del Portavoz de la Santa Sede sobre visita del Papa y encuentro con Fidel



De acuerdo con las declaraciones del portavoz de la Santa Sede, conversaron sobre el actual escenario mundial, así como en torno a temas de ciencia, cultura y ecología y cómo las religiones enfrentan esa realidad..

La Radio del Sur

El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, destacó la tarde de este miércoles el encuentro que sostuvieron el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro y el papa Benedicto XVI.

En conferencia de prensa realizada en el Hotel Nacional de la Isla, Lombardi calificó de cordial, sereno y animado el intercambio que por treinta minutos aproximadamente mantuvieron el Sumo Pontífice y el Comandante en la Nunciatura Apostólica.

De acuerdo con las declaraciones del vocero de la Santa Sede, conversaron sobre el actual escenario mundial, así como en torno a temas de ciencia, cultura y ecología y cómo las religiones enfrentan esa realidad.

También abordaron la liturgia de la Iglesia y sus cambios en las últimas décadas, en un diálogo muy participativo, indicó Lombardi, ya que Fidel Castro realizó preguntas al papa, las que contestó Su Santidad con mucho placer.

Intercambiaron además bromas sobre las edades de ambos, mientras el líder cubano expresó su agradecimiento por la estancia del Santo Padre a Cuba, 14 años después de la visita realizada por el beato Juan Pablo II.

Por su parte, el papa comentó su beneplácito por la acogida del pueblo cubano y explicó al líder su misión al frente de la Iglesia Católica.

Lombardi aprovechó el momento para aclarar a su vez que el presidente venezolano Hugo Chávez y Benedicto XVI nunca se encontraron, ya que el dirigente suramericano no lo solicitó.

El jefe del Estado de la Ciudad del Vaticano llegó a la nación caribeña el pasado lunes procedente de México y regresará esta tarde a Roma, luego de cumplir una intensa agenda en la Isla.

La Radio del Sur

Fidel y Benedicto XVI dialogaron en La Habana






Video de Canal de Cubadebatecu


El Papa Benedicto XVI y Fidel Castro dialogaron en La Habana.

Hablaron sobre los cambios de la liturgia que Fidel había conocido antes. El Papa le explicó las transformaciones.

Fidel le pidio al Papa libros para continuar con sus reflexiones.

El encuentro duró unos 30 minutos.

Fidel le informó a Su Santidad que había seguido la visita por la Televisión.

Fidel y el Papa dialogaron también sobre problemas de la humanidad y la incapacidad de la ciencia para dar algunas respuestas.

Estaban presentes, a parte de la intérprete, Dalia Soto, esposa de Fidel Castro.

Al final del encuentro entre el Papa y Fidel, entraron los hijos de Fidel, que fueron presentados al Papa.

De cordial y sereno calificó el vocero del Vaticano el encuentro de Fidel y el Santo Padre.

El vocero desmintió sobre un supuesto encuentro del Papa con Chavez, que no fue solicitado ni ha sucedido.

Sobre la 1:00 pm concluyó el encuentro, que tuvo una duración de 30 minutos.

Se conoció que unas 300 mil personas asistieron a la misa en la Plaza de la Revolución.

Tendremos más detalles de este encuentro, estos datos los comentó para la prensa el Padre Lombardi, vocero del Vaticano. 








Texto y fotos tomadas del Blog de Yohandry

Cuba evangeliza a Benedicto XVI

Por José Toledo

Nos es habitual reconocer a Jesús el galileo, los apóstoles y en tiempos modernos a los agentes pastorales y comunidades eclesiásticas como sujetos de evangelización. El protagonismo religioso individual siempre se superpuso al significado del colectivo como sujeto comunicador, como portador de las buenas nuevas de un mundo equitativo y justamente proporcional. Es así, como en esta oportunidad, y desde la experiencia de los pueblos que luchan por su liberación, reconocemos a Cuba como sujeto soberano evangelizador y portador de valores coherentes, no sólo con los principios primigenios de las primeras comunidades cristianas, sino con toda aquella espiritualidad y sentir religioso que tenga la vida como valor supremo.

 Ayer [anteayer] lunes 26 de marzo llegó el Papa Benedicto XVI a la Grande de las Antillas, Cuba. El presidente Raúl Castro abrió su discurso con un profundo talante ético haciendo alusión a Cintio Vitier y José Martí  : “De Martí aprendimos a rendir culto a la dignidad plena del hombre y heredamos la fraterna fórmula que seguimos hasta hoy: “con todos y para el bien de todos”; Vitier, “insigne intelectual y cristiano, escribió que ‘el verdadero rostro de la Patria… es el rostro de la justicia y de la libertad’ y que ‘la Nación no tiene otra alternativa: o es independiente o deja de ser en absoluto’.[1]

 La acrisolada personalidad del pueblo cubano, se levanta en el mundo entero como candelabro iluminado que resplandece en medio de la lucha por el poder y la manipulación enajenada del cuerpo y la conciencia. El endiosamiento de un dios con pies de barro, como es el Capital, representado por su vicario el Mercado y adorado en majestuosos templos bancarios, hacen de la economía liberal la religiosidad que se nutre de sangre inocente. Cuba evangeliza al mundo y entre ellos al líder de la Iglesia Católica, Benedicto XVI. Una evangelización emprendida desde la puesta en práctica de valores soberanamente equitativos y solidarios que desde el triunfo de la Revolución en 1959 traspasan las relaciones sociales y de producción en la Grande las Antillas.

 Cuando sostenemos que Cuba evangeliza al Papa lo hacemos desde el mismo testimonio legado por Jesús el galileo. En el capítulo 25, 31-46, del Evangelio según San Mateo, la tradición teológica nos pone en evidencia aquello que para muchos es el centro del mensaje cristiano. Para Jesús el galileo, según el testimonio de Mateo, existen dos grupos de personas, las cuales desde sus propias convicciones demuestran devoción religiosa, pero que desde la perspectiva de códigos éticos de carácter universal no todos los grupos se encuentran en sintonía con los designios divinos.

 Existe el grupo al cual Jesús el galileo le dice: “: "Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis;     estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme" (vv.34-36). Y, se encuentra el otro grupo al cual se dirige de esta manera: “: "Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis"(vv. 41-43).

 Hay, en el texto bíblico compartido, antes que una cargada compilación jurídico-doctrinal en materia religiosa, una síntesis de la práctica de Jesús el galileo. Aquella practica que a través de los tiempos y espacios fue distorsionada institucionalizando el poder como instrumento de enriquecimiento y exclusión, negando desde todo punto de vista el sentido comunitariamente solidario de la espiritualidad compartida por el carpintero de la lejana Nazaret.

 Cuba sufre –desde 1960- el inhumano e  inicuo bloqueo financiero y comercial de parte de los EE.UU. No obstante, el sufrimiento y las serias limitaciones que esta nefasta situación conlleva, la práctica de Cuba se ha convertido en evangelio de esperanza para aquellos y aquellas que serían – según Mateo 25 – los preferidos y preferidas de Jesús el galileo. El Evangelio, la buena noticia, según Cuba, se construye en la cotidianidad de la esperanza compartida. El aporte de la Revolución cubana para las Ciencias Teológicas es el haber encarnado en movimiento social verdades bíblicas que se transforman en buena nueva de liberación a todo aquella persona que cree que sobre el valor del Capital existe un valor superior llamado dignidad.

 Y, esta dignidad del pueblo cubano nos evangeliza. Sin esperar pomposas manifestaciones de fe, ni signos sobrenaturales de milagros de dudosa reputación, la Grande  de las Antillas es reconocida en el mundo entero por su entrega incondicional en beneficio de causas solidarias como el apoyo a olvidadas regiones de África, Centro y Sur América. Campamentos enteros de médicos en el sufrido y empobrecido Haití, ayuda humanitaria en Perú, Chile y demás pueblos que se  fueron víctimas de desastres naturales. Pero, no solo esta dignidad convertida en pueblo, llamado Cuba, se manifiesta en coyunturas específicas, para la maltratada Isla, hacer ver al ciego, no es el único, pero si uno de los milagros que le sale del corazón.

 El modelo socialista cubano evangeliza al mundo desde su praxis solidaria. Dejamos al presidente Raúl Castro que él mismo nos haga la síntesis de una de las buenas nuevas que el pueblo cubano tiene para el mundo: “Sólo como demostración de cuánto se podría hacer si prevaleciera la solidaridad, menciono que en la última década, con la ayuda de Cuba se han preparado decenas de miles de médicos de otros países, se ha devuelto o mejorado la visión a 2,2 millones de personas de bajos ingresos y se ha contribuido a enseñar a leer y escribir a 5,8 millones de analfabetos. Puedo asegurarle que, dentro de las modestas posibilidades de que disponemos, nuestra cooperación internacional continuará”.

 La ostentosa riqueza del Vaticano, no será mencionada, pero no podrá ser obviada. La corrupción y especulación financiera  que se aduce al sistema financiero de Vaticano es un tópico que forma parte de una poderosa e  inicua red internacional. La corrupción y especulación financiera del Vaticano, Estado del cual Benedicto XVI es jefe supremo, se encuentra enmarañada con acusaciones de pedofilia y tráfico sexual atribuidos a funcionarios religiosos cercanos a Benedicto XVI. La historia del Vaticano, como eje central de la catolicidad a nivel mundial, se encuentra lejos de rendirle honor al tan ignorado Mateo 25 en donde los anónimos de las sociedades, los seres  no “productivos” (hambrientos, sedientos, forasteros, desnudos, enfermos, presos…) se manifiestan como los preferidos y las preferidas de Jesús el galileo.

 Más allá de todas estas distorsiones que el poder imprime en las instituciones religiosas y no religiosas, Cuba abre sus brazos a Benedicto XVI y acepta el carisma de su visita: “Vengo a Cuba como peregrino de la caridad, para confirmar a mis hermanos en la fe y alentarles en la esperanza, que nace de la presencia del amor de Dios en nuestras vidas. Llevo en mi corazón las justas aspiraciones y legítimos deseos de todos los cubanos, dondequiera que se encuentren, sus sufrimientos y alegrías, sus preocupaciones y anhelos más nobles, y de modo especial de los jóvenes y los ancianos, de los adolescentes y los niños, de los enfermos y los trabajadores, de los presos y sus familiares, así como de los pobres y necesitados” señaló el pontífice.[2]

 Muy lejos de censurar a Cuba, como lo alucinan sus detractores, Benedicto XVI eleva sus plegarias a la Virgen del Cobre por los necesitados, los que sufre y todo aquel que es privado de su libertad viviendo lejos de sus seres queridos. Muy lejos de censurar a Cuba, el sumo pontífice de la catolicidad mundial intercede por Cuba que sufre exclusión de los poderosos de la tierra. Vayan las plegarias del Papa unidas a las plegarias de mujeres y varones de buena voluntad que interceden por los cinco hermanos cubanos que sufren injusta detención. Que el poder evangelizador del pueblo cubano, sincréticamente creyente, espiritual y éticamente liberador, pueda contribuir con el proceso de conversión del Sumo pontífice y que tenga la oportunidad de materializar su espiritualidad en favor de la Grande de las Antillas como signo de la opción preferencial por los excluidos y excluidas de la praxis radicalmente revolucionaria de Jesús el galileo. La revolución cubana, signo de buena nueva para el mundo.
[1] “Palabras del Presidente cubano Raúl Castro al ofrecer la bienvenida en Santiago de Cuba a su Santidad Benedicto XVI” en http://latinoamericandonos.blogspot.com/. Revisado: 27/03/12.

Homilía de Benedicto XVI en la Misa de la Plaza de la Revolución en La Habana



Queridos hermanos y hermanas:

«Bendito eres, Señor Dios…, bendito tu nombre santo y glorioso» (Dn 3,52). Este himno de bendición del libro de Daniel resuena hoy en nuestra liturgia invitándonos reiteradamente a bendecir y alabar a Dios. Somos parte de la multitud de ese coro que celebra al Señor sin cesar. Nos unimos a este concierto de acción de gracias, y ofrecemos nuestra voz alegre y confiada, que busca cimentar en el amor y la verdad el camino de la fe.

«Bendito sea Dios» que nos reúne en esta emblemática plaza, para que ahondemos más profundamente en su vida. Siento una gran alegría de encontrarme hoy entre ustedes y presidir esta Santa Misa en el corazón de este Año jubilar dedicado a la Virgen de la Caridad del Cobre.

Saludo cordialmente al Cardenal Jaime Ortega y Alamino, Arzobispo de La Habana, y le agradezco las corteses palabras que me ha dirigido en nombre de todos. Extiendo mi saludo a los Señores Cardenales, a mis hermanos Obispos de Cuba y de otros países, que han querido participar en esta solemne celebración. Saludo también a los sacerdotes, seminaristas, religiosos y a todos los fieles aquí congregados, así como a las Autoridades que nos acompañan.

En la primera lectura proclamada, los tres jóvenes, perseguidos por el soberano babilonio, prefieren afrontar la muerte abrasados por el fuego antes que traicionar su conciencia y su fe.
Ellos encontraron la fuerza de «alabar, glorificar y bendecir a Dios» en la convicción de que el Señor del cosmos y la historia no los abandonaría a la muerte y a la nada. En efecto, Dios nunca abandona a sus hijos, nunca los olvida. Él está por encima de nosotros y es capaz de salvarnos con su poder. Al mismo tiempo, es cercano a su pueblo y, por su Hijo Jesucristo, ha deseado poner su morada entre nosotros.

«Si os mantenéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres» (Jn 8,31). En este texto del Evangelio que se ha proclamado, Jesús se revela como el Hijo de Dios Padre, el Salvador, el único que puede mostrar la verdad y dar la genuina libertad.

Su enseñanza provoca resistencia e inquietud entre sus interlocutores, y Él los acusa de buscar su muerte, aludiendo al supremo sacrificio en la cruz, ya cercano. Aun así, los conmina a creer, a mantener la Palabra, para conocer la verdad que redime y dignifica.

En efecto, la verdad es un anhelo del ser humano, y buscarla siempre supone un ejercicio de auténtica libertad. Muchos, sin embargo, prefieren los atajos e intentan eludir esta tarea. 

Algunos, como Poncio Pilato, ironizan con la posibilidad de poder conocer la verdad (cf. Jn 18, 38), proclamando la incapacidad del hombre para alcanzarla o negando que exista una verdad para todos.

Esta actitud, como en el caso del escepticismo y el relativismo, produce un cambio en el corazón, haciéndolos fríos, vacilantes, distantes de los demás y encerrados en sí mismos. Personas que se lavan las manos como el gobernador romano y dejan correr el agua de la historia sin comprometerse.

Por otra parte, hay otros que interpretan mal esta búsqueda de la verdad, llevándolos a la irracionalidad y al fanatismo, encerrándose en «su verdad» e intentando imponerla a los demás. Son como aquellos legalistas obcecados que, al ver a Jesús golpeado y sangrante, gritan enfurecidos: «¡Crucifícalo!» (cf. Jn 19, 6). Sin embargo, quien actúa irracionalmente no puede llegar a ser discípulo de Jesús. Fe y razón son necesarias y complementarias en la búsqueda de la verdad.

Dios creó al hombre con una innata vocación a la verdad y para esto lo dotó de razón. No es ciertamente la irracionalidad, sino el afán de verdad, lo que promueve la fe cristiana. Todo ser humano ha de indagar la verdad y optar por ella cuando la encuentra, aun a riesgo de afrontar sacrificios.

Además, la verdad sobre el hombre es un presupuesto ineludible para alcanzar la libertad, pues en ella descubrimos los fundamentos de una ética con la que todos pueden confrontarse, y que contiene formulaciones claras y precisas sobre la vida y la muerte, los deberes y los derechos, el matrimonio, la familia y la sociedad, en definitiva, sobre la dignidad inviolable del ser humano.

Este patrimonio ético es lo que puede acercar a todas las culturas, pueblos y religiones, las autoridades y los ciudadanos, y a los ciudadanos entre sí, a los creyentes en Cristo con quienes no creen en él.

El cristianismo, al resaltar los valores que sustentan la ética, no impone, sino que propone la invitación de Cristo a conocer la verdad que hace libres. El creyente está llamado a ofrecerla a sus contemporáneos, como lo hizo el Señor, incluso ante el sombrío presagio del rechazo y de la cruz. El encuentro personal con quien es la verdad en persona nos impulsa a compartir este tesoro con los demás, especialmente con el testimonio.

Queridos amigos, no vacilen en seguir a Jesucristo. En él hallamos la verdad sobre Dios y sobre el hombre. Él nos ayuda a derrotar nuestros egoísmos, a salir de nuestras ambiciones y a vencer lo que nos oprime. El que obra el mal, el que comete pecado, es esclavo del pecado y nunca alcanzará la libertad (cf. Jn 8,34). Sólo renunciando al odio y a nuestro corazón duro y ciego seremos libres, y una vida nueva brotará en nosotros.

Convencido de que Cristo es la verdadera medida del hombre, y sabiendo que en él se encuentra la fuerza necesaria para afrontar toda prueba, deseo anunciarles abiertamente al Señor Jesús como Camino, Verdad y Vida. En él todos hallarán la plena libertad, la luz para entender con hondura la realidad y transformarla con el poder renovador del amor.

La Iglesia vive para hacer partícipes a los demás de lo único que ella tiene, y que no es sino Cristo, esperanza de la gloria (cf. Col 1,27). Para poder ejercer esta tarea, ha de contar con la esencial libertad religiosa, que consiste en poder proclamar y celebrar la fe también públicamente, llevando el mensaje de amor, reconciliación y paz que Jesús trajo al mundo.

Es de reconocer con alegría que en Cuba se han ido dando pasos para que la Iglesia lleve a cabo su misión insoslayable de expresar pública y abiertamente su fe. Sin embargo, es preciso seguir adelante, y deseo animar a las instancias gubernamentales de la Nación a reforzar lo ya alcanzado y a avanzar por este camino de genuino servicio al bien común de toda la sociedad cubana.

El derecho a la libertad religiosa, tanto en su dimensión individual como comunitaria, manifiesta la unidad de la persona humana, que es ciudadano y creyente a la vez. Legitima también que los creyentes ofrezcan una contribución a la edificación de la sociedad. Su refuerzo consolida la convivencia, alimenta la esperanza en un mundo mejor, crea condiciones propicias para la paz y el desarrollo armónico, al mismo tiempo que establece bases firmes para afianzar los derechos de las generaciones futuras.

Cuando la Iglesia pone de relieve este derecho, no está reclamando privilegio alguno. Pretende sólo ser fiel al mandato de su divino fundador, consciente de que donde Cristo se hace presente, el hombre crece en humanidad y encuentra su consistencia. Por eso, ella busca dar este testimonio en su predicación y enseñanza, tanto en la catequesis como en ámbitos escolares y universitarios.

Es de esperar que pronto llegue aquí también el momento de que la Iglesia pueda llevar a los campos del saber los beneficios de la misión que su Señor le encomendó y que nunca puede descuidar.

Ejemplo preclaro de esta labor fue el insigne sacerdote Félix Varela, educador y maestro, hijo ilustre de esta ciudad de La Habana, que ha pasado a la historia de Cuba como el primero que enseñó a pensar a su pueblo.

El Padre Varela nos presenta el camino para una verdadera transformación social: formar hombres virtuosos para forjar una nación digna y libre, ya que esta trasformación dependerá de la vida espiritual del hombre, pues «no hay patria sin virtud» (Cartas a Elpidio, carta sesta, Madrid 1836, 220). Cuba y el mundo necesitan cambios, pero éstos se darán sólo si cada uno está en condiciones de preguntarse por la verdad y se decide a tomar el camino del amor, sembrando reconciliación y fraternidad.

Invocando la materna protección de María Santísima, pidamos que cada vez que participemos en la Eucaristía nos hagamos también testigos de la caridad, que responde al mal con el bien (cf. Rm 12,21), ofreciéndonos como hostia viva a quien amorosamente se entregó por nosotros.

Caminemos a la luz de Cristo, que es el que puede destruir las tinieblas del error. Supliquémosle que, con el valor y la reciedumbre de los santos, lleguemos a dar una respuesta libre, generosa y coherente a Dios, sin miedos ni rencores.

Amén.

Fuente ACI Prensa
FOTO/Omara GARCÍA MEDEROS

martes, 27 de marzo de 2012

benedicto_xvi1

Justo a las nueve y treinta de la mañana, acompañado por el Séquito Papal y el obispado cubano, el Santo Padre Benedicto XVI arribó a la Basílica Santuario de Nuestra Señora de la Caridad, ubicado en el pequeño poblado del Cobre, en la oriental provincia de Santiago de Cuba.

El auto en el que viaja su Santidad entró lentamente al atrio del Santuario, mientras la banda de tambores metálicos Steel Band interpretaba el Ave María de Shubert y la pieza Virgen Mambisa, dedicada a la Virgen de la Caridad.

El Sumo Pontífice llegó como humilde peregrino a la Basílica Menor para rezar a los pies de la Virgen de la Caridad, Reina y Patrona de Cuba, encender un cirio y lucrarse de las indulgencias del Año Jubilar, que se celebra con motivo del 400 aniversario del hallazgo en la Bahía de Nipe de la bendita imagen de la Virgen, y de su presencia en Cuba como un regalo de Dios.

Al igual que el Santo Padre, miles de fieles del país y del mundo han peregrinado hasta el pequeño poblado del Cobre para honrar a la Virgen y ganar las indulgencias del Año Jubilar.
La leyenda que acompaña la llegada de la Virgen a Cuba refiere que en 1612 dos hermanos descendientes de indígenas y un negrito de nueve o diez años, mientras buscaban sal en la bahía oriental de Nipe, divisaron la imagen flotando en el mar.

La población de aquel entonces consideró el hallazgo como un milagro, por lo que construyeron una ermita para proteger a la Virgen al borde de la mina, justo en el mismo sitio que ocupa en la actualidad. Este primer santuario se desplomó en 1906, como consecuencia de las explosiones y excavaciones en las minas.

No fue hasta el 8 de septiembre de 1927 que se levantó el actual Santuario del Cobre. Desde entonces, unas 500 personas acuden al lugar cada día, siendo así el mayor santuario de peregrinación de Cuba.

El 30 de diciembre de 1977 el Papa Pablo VI envió a Cuba como delegado suyo al cardenal Bernardín Gantín, portador de la Bula Papal. A partir de ese momento, el entonces Santuario Nacional se proclamó Basílica Menor.

La imagen de la Caridad del Cobre está estrechamente ligada a la historia de la Nación cubana, pues acompañó en los campos de guerra a las tropas del Ejército Libertador en su lucha contra la metrópoli española.

Precisamente, fueron los veteranos de la guerra de independencia de Cuba quienes escribieron al Papa Benedicto XV para que coronara a la Virgen de la Caridad como Patrona de Cuba. Recibieron una respuesta afirmativa el 10 de mayo de 1916.

El 24 de enero de 1998 el Papa Juan Pablo II coronó personalmente a la Virgen de la Caridad en la Plaza Antonio Maceo de la ciudad de Santiago de Cuba, durante su visita a la Isla.

Benedicto XVI llegó al Santuario luego de ser recibido este 26 de marzo con calidez y respeto por las más autoridades cubanas encabezadas por Raúl Castro, el pueblo santiaguero y peregrinos de otras provincias que vinieron a su encuentro.

El Santo Padre ofició su primera Misa en una plaza de la Revolución Antonio Maceo colmada por más de 200 000 personas al atardecer de este lunes.

A la celebración litúrgica, que estuvo presidida por la imagen original de la Virgen de la Caridad del Cobre, que por cuarta ocasión excepcionalmente salió de su santuario, asistió el presidente cubano Raúl Castro.
Saludo del Papa Benedicto XVI a los cubanos en su visita al Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre
Queridos hermanos y hermanas:

He venido como peregrino hasta la casa de la bendita imagen de Nuestra Señora de la Caridad, «la Mambisa», como ustedes la invocan afectuosamente. Su presencia en este poblado de El Cobre es un regalo del cielo para los cubanos.

Deseo saludar cordialmente a los aquí presentes. Reciban el cariño del Papa y llévenlo por doquier, para que todos experimenten el consuelo y la fortaleza en la fe. Hagan saber a cuantos se encuentran cerca o lejos que he confiado a la Madre de Dios el futuro de su Patria, avanzando por caminos de renovación y esperanza, para el mayor bien de todos los cubanos. También he suplicado a la Virgen Santísima por las necesidades de los que sufren, de los que están privados de libertad, separados de sus seres queridos o pasan por graves momentos de dificultad.

He puesto asimismo en su inmaculado Corazón a los jóvenes, para que sean auténticos amigos de Cristo y no sucumban a propuestas que dejan la tristeza tras de sí. Ante María de la Caridad, también me he acordado de modo particular de los cubanos descendientes de aquellos que llegaron aquí desde África, así como de la cercana población de Haití, que aún sufre las consecuencias del conocido terremoto de hace dos años. Y no he olvidado a tantos campesinos y a sus familias, que desean vivir intensamente en sus hogares el evangelio, y ofrecen también sus casas como centros de misión para la celebración de la Eucaristía.

A ejemplo de la Santísima Virgen, animo a todos los hijos de esta querida tierra a seguir edificando la vida sobre la roca firme que es Jesucristo, a trabajar por la justicia, a ser servidores de la caridad y perseverantes en medio de las pruebas. Que nada ni nadie les quite la alegría interior, tan característica del alma cubana. Que Dios les bendiga. Muchas gracias.
A través de ACI Prensa

Programa de Benedicto

Santiago de Cuba, Martes 27 de marzo de 2012.
09.30 AM Visita al Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre de Santiago de Cuba.
10.30 AM Salida del aeropuerto internacional Antonio Maceo de Santiago de Cuba hacia La Habana.

La Habana, Martes 27 de marzo de 2012.
12.00 M Llegada al aeropuerto internacional José Martí de La Habana.
05.30 PM Visita de cortesía al Presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros de la República en el Palacio de la Revolución de La Habana.
07.15 PM Encuentro y cena con los obispos cubanos y el séquito papal en la Nunciatura Apostólica de La Habana.

La Habana, Miércoles 28 de marzo de 2012
 09.00 AM Santa Misa en la Plaza de la Revolución de La Habana.
 04.30 PM Ceremonia de despedida en el aeropuerto internacional José Martí de La Habana.
 05.00 PM Salida del aeropuerto internacional José Martí de La Habana.

(Tomado de la página oficial del Vaticano)

Intensa jornada de Papa y pueblo

 
 
Del equipo RPA/Progreso Semanal
 
SANTIAGO DE CUBA - Los habitantes de la zona oriental cubana vivieron un día de emociones y relajado jolgorio. Así resume alguien poco dado a las jactancias y con apego a la descripción exacta. Es una imagen adecuada de los primeros acontecimientos relacionados con la visita de Benedicto XVI, y así lo testimonian aquellos a quienes el equipo de RPA/ Progreso Semanal, le pidió criterios.

Lo excepcional de sacar a la Virgen de la Caridad del Santuario del Cobre, siendo esta la cuarta oportunidad en cuatro siglos que tal acontecimiento ocurre, se unió a la organización evidente, la tranquilidad y alegría religiosa y ciudadana, el respeto y el agasajo, que no son adjetivos insustanciales, sino algo expresado de nuevo en las calles recorridas por el jefe de la Iglesia Católica y su comitiva o durante la misa masiva, al aire libre y en un marco de jubileo eclesiástico y popular, en la Plaza Antonio Maceo.

El presidente de los Consejos de Estado y Ministros de Cuba, junto con otros dirigentes oficiales y dignatarios religiosos, estuvieron en los dos momentos capitales de la jornada.

Watch live video from Cubadebate on Justin.tv"Así lo vieron nuestros encuestados:
  • “Las palabras del papa Benedicto XVI a su llegada a Santiago de Cuba fueron muy buenas y sabias, pues recordó a José Martí y a los héroes de la independencia, clamó por la paz y la reconciliación entre los cubanos”. (Antonio Arce Herrera, técnico en refrigeración, Plaza)
  • “Como dice la canción, que la palabra Amor, se haya repetido tanto esta tarde en Santiago, me alegra y emociona. Es lo que más me animó hasta ahora de la visita de este Papa”. (Celeste Ávila, ama de casa, 10 de Octubre)
  • “Para empezar le digo que no soy creyente, pero sí martiano. Muy interesante me resultó ver esos sacerdotes jóvenes alegres, como si estuvieran en una fiesta y hasta a los mayores, se les veía felices. Escuché con atención lo dicho por monseñor García Ibáñez y, francamente, en casi todo coincido con su enfoque”. (Armando Ezequiel, ingeniero informático)
  • “Para mí, si algo le da trascendencia a esta visita del Papa (y no paso por alto el valor político que tiene) es por ese llamado a la unidad y al entendimiento, a rescatar los valores perdidos, y no solo en Cuba, sino en el mundo, porque reconoce un mal de esta época y convida a mejorarlo”. (Violeta Almaguer, médico)
Con similar distendida expectación se espera la eucaristía del miércoles en la Plaza de la Revolución José Martí, de La Habana.

Progreso Semanal

    Martes, Marzo 27, 2012
    Semana: 22/Mar - 28/Mar/2012

lunes, 26 de marzo de 2012

Homilía de Su Santidad Benedicto XVI en la Santa Misa (Texto completo)


Doy gracias a Dios que me ha permitido venir hasta ustedes y realizar este tan deseado viaje. Saludo a Monseñor Dionisio García Ibáñez, Arzobispo de Santiago de Cuba.

 Queridos hermanos y hermanas:

 Doy gracias a Dios que me ha permitido venir hasta ustedes y realizar este tan deseado viaje. Saludo a Monseñor Dionisio García Ibáñez, Arzobispo de Santiago de Cuba, agradeciéndole sus amables palabras de acogida en nombre de todos; saludo asimismo a los obispos cubanos y a los venidos de otros lugares, así como a los sacerdotes, religiosos, seminaristas y fieles laicos presentes en esta celebración.

 No puedo olvidar a los que por enfermedad, avanzada edad u otros motivos, no han podido estar aquí con nosotros. Saludo también a las autoridades que han querido gentilmente acompañarnos.

 Esta santa Misa, que tengo la alegría de presidir por primera vez en mi visita pastoral a este país, se inserta en el contexto del Año Jubilar mariano, convocado para honrar y venerar a la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, en el cuatrocientos aniversario del hallazgo y presencia de su venerada imagen en estas tierras benditas.

No ignoro el sacrificio y dedicación con que se ha preparado este jubileo, especialmente en lo espiritual. Me ha llenado de emoción conocer el fervor con el que María ha sido saludada e invocada por tantos cubanos, en su peregrinación por todos los rincones y lugares de la Isla.

Estos acontecimientos importantes de la Iglesia en Cuba se ven iluminados con inusitado resplandor por la fiesta que hoy celebra la Iglesia universal: la anunciación del Señor a la Virgen María. En efecto, la encarnación del Hijo de Dios es el misterio central de la fe cristiana, y en él, María ocupa un puesto de primer orden. Pero, ¿cuál es el significado de este misterio? Y, ¿cuál es la importancia que tiene para nuestra vida concreta?

Veamos ante todo qué significa la encarnación. En el evangelio de san Lucas hemos escuchado las palabras del ángel a María: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios» (Lc 1,35). En María, el Hijo de Dios se hace hombre, cumpliéndose así la profecía de Isaías: «Mirad, la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa "Dios-con-nosotros"» (Is 7,14). Sí, Jesús, el Verbo hecho carne, es el Dios-con-nosotros, que ha venido a habitar entre nosotros y a compartir nuestra misma condición humana. El apóstol san Juan lo expresa de la siguiente manera: «Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros» (Jn 1,14).

La expresión «se hizo carne» apunta a la realidad humana más concreta y tangible. En Cristo, Dios ha venido realmente al mundo, ha entrado en nuestra historia, ha puesto su morada entre nosotros, cumpliéndose así la íntima aspiración del ser humano de que el mundo sea realmente un hogar para el hombre. En cambio, cuando Dios es arrojado fuera, el mundo se convierte en un lugar inhóspito para el hombre, frustrando al mismo tiempo la verdadera vocación de la creación de ser espacio para la alianza, para el «sí» del amor entre Dios y la humanidad que le responde. Y así hizo María como primicia de los creyentes con su «sí» al Señor sin reservas.

Por eso, al contemplar el misterio de la encarnación no podemos dejar de dirigir a ella nuestros ojos, para llenarnos de asombro, de gratitud y amor al ver cómo nuestro Dios, al entrar en el mundo, ha querido contar con el consentimiento libre de una criatura suya. Sólo cuando la Virgen respondió al ángel, «aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38), a partir de ese momento el Verbo eterno del Padre comenzó su existencia humana en el tiempo. Resulta conmovedor ver cómo Dios no sólo respeta la libertad humana, sino que parece necesitarla. Y vemos también cómo el comienzo de la existencia terrena del Hijo de Dios está marcado por un doble «sí» a la voluntad salvífica del Padre, el de Cristo y el de María. Esta obediencia a Dios es la que abre las puertas del mundo a la verdad, a la salvación.

En efecto, Dios nos ha creado como fruto de su amor infinito, por eso vivir conforme a su voluntad es el camino para encontrar nuestra genuina identidad, la verdad de nuestro ser, mientras que apartarse de Dios nos aleja de nosotros mismos y nos precipita en el vacío. La obediencia en la fe es la verdadera libertad, la auténtica redención, que nos permite unirnos al amor de Jesús en su esfuerzo por conformarse a la voluntad del Padre. La redención es siempre este proceso de llevar la voluntad humana a la plena comunión con la voluntad divina (cf. Lectio divina con el clero de Roma, 18 febrero 2010).

Queridos hermanos, hoy alabamos a la Virgen Santísima por su fe y con santa Isabel le decimos también nosotros: «Bienaventurada la que ha creído» (Lc 1,45). Como dice san Agustín, María concibió antes a Cristo por la fe en su corazón que físicamente en su vientre; María creyó y se cumplió en ella lo que creía (cf. Sermón 215, 4: PL 38,1074). Pidamos nosotros al Señor que nos aumente la fe, que la haga activa y fecunda en el amor. Pidámosle que sepamos como ella acoger en nuestro corazón la palabra de Dios y llevarla a la práctica con docilidad y constancia.

La Virgen María, por su papel insustituible en el misterio de Cristo, representa la imagen y el modelo de la Iglesia. También la Iglesia, al igual que hizo la Madre de Cristo, está llamada a acoger en sí el misterio de Dios que viene a habitar en ella. Queridos hermanos, sé con cuánto esfuerzo, audacia y abnegación trabajan cada día para que, en las circunstancias concretas de su País, y en este tiempo de la historia, la Iglesia refleje cada vez más su verdadero rostro como lugar en el que Dios se acerca y encuentra con los hombres. La Iglesia, cuerpo vivo de Cristo, tiene la misión de prolongar en la tierra la presencia salvífica de Dios, de abrir el mundo a algo más grande que sí mismo, al amor y la luz de Dios.

Vale la pena, queridos hermanos, dedicar toda la vida a Cristo, crecer cada día en su amistad y sentirse llamado a anunciar la belleza y bondad de su vida a todos los hombres, nuestros hermanos. Les aliento en su tarea de sembrar el mundo con la Palabra de Dios y de ofrecer a todos el alimento verdadero del cuerpo de Cristo. Cercana ya la Pascua, decidámonos sin miedos ni complejos a seguir a Jesús en su camino hacia la cruz. Aceptemos con paciencia y fe cualquier contrariedad o aflicción, con la convicción de que, en su resurrección, él ha derrotado el poder del mal que todo lo oscurece, y ha hecho amanecer un mundo nuevo, el mundo de Dios, de la luz, de la verdad y la alegría. El Señor no dejará de bendecir con frutos abundantes la generosidad de su entrega.

El misterio de la encarnación, en el que Dios se hace cercano a nosotros, nos muestra también la dignidad incomparable de toda vida humana. Por eso, en su proyecto de amor, desde la creación, Dios ha encomendado a la familia fundada en el matrimonio la altísima misión de ser célula fundamental de la sociedad y verdadera Iglesia doméstica. Con esta certeza, ustedes, queridos esposos, han de ser, de modo especial para sus hijos, signo real y visible del amor de Cristo por la Iglesia. Cuba tiene necesidad del testimonio de su fidelidad, de su unidad, de su capacidad de acoger la vida humana, especialmente la más indefensa y necesitada.

Queridos hermanos, ante la mirada de la Virgen de la Caridad del Cobre, deseo hacer un llamado para que den nuevo vigor a su fe, para que vivan de Cristo y para Cristo, y con las armas de la paz, el perdón y la comprensión, luchen para construir una sociedad abierta y renovada, una sociedad mejor, más digna del hombre, que refleje más la bondad de Dios.

Fuente CubaSí