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miércoles, 1 de julio de 2015

Cartas intercambiadas entre los Presidentes de Cuba y Estados Unidos: textos íntegros

Relaciones-Cuba-EEUU5
 El jefe de la Sección de Intereses de Cuba en Washington, José Ramón Cabañas Rodríguez, fue recibido en la mañana de hoy en el Departamento de Estado por el secretario de Estado interino Anthony Blinken, a quien hizo entrega de una carta del General de Ejército Raúl Castro Ruz, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, al presidente Barack Obama. Por su parte, en esta capital, el ministro interino de Relaciones Exteriores, Marcelino Medina González, recibió en la sede de la Cancillería al jefe de la Sección de Intereses de los Estados Unidos en La Habana, Sr. Jeffrey DeLaurentis, quien le entregó una carta del presidente Barack Obama dirigida al General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros. En ambas misivas se confirmaba la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas entre los dos países y abrir misiones diplomáticas permanentes en las respectivas capitales, a partir del 20 de julio de 2015. A continuación, el texto íntegro de las misivas:
Texto de la carta del Presidente Raúl Castro a su par, Barack Obama

La Habana, 1ro de julio de 2015
 Excmo. Sr. Barack H. Obama

Presidente de los Estados Unidos de América

 Señor Presidente:

    En consonancia con los anuncios del 17 de diciembre de 2014 y las conversaciones de alto nivel entre nuestros gobiernos, me complace dirigirme a Usted para confirmar que la República de Cuba ha decidido restablecer relaciones diplomáticas con los Estados Unidos de América y abrir misiones diplomáticas permanentes en nuestros respectivos países, el 20 de julio de 2015.

La parte cubana asume esta decisión, animada por la intención recíproca de desarrollar relaciones respetuosas y de cooperación entre nuestros pueblos y gobiernos.

Cuba se inspira asimismo en los principios y propósitos consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional, a saber, la igualdad soberana, el arreglo de las controversias por medios pacíficos, abstenerse de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, la no intervención en los asuntos que son de la jurisdicción interna de los Estados, el fomento de relaciones de amistad entre las naciones basadas en el respeto al principio de la igualdad de derechos y al de la libre determinación de los pueblos, y la cooperación en la solución de problemas internacionales y en el desarrollo y estímulo del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos.

Lo anteriormente expresado está en conformidad con el espíritu y las normas establecidas en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas del 18 de abril de 1961 y en la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares del 24 de abril de 1963, de las cuales tanto la República de Cuba como los Estados Unidos de América son Estados Parte, y regirán las relaciones diplomáticas y consulares entre la República de Cuba y los Estados Unidos de América.

Hago propicia la oportunidad para expresarle, señor Presidente, el testimonio de nuestra consideración.

 Raúl Castro Ruz
 
Carta del Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, al Presidente cubano Raúl Castro

 Su Excelencia
Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado
y de Ministros de la República de Cuba

Habana

  Estimado Sr. Presidente:

Me complace confirmar, tras conversaciones de alto nivel entre nuestros dos gobiernos, y con arreglo al derecho y las prácticas internacionales, que los Estados Unidos de América y la República de Cuba decidieron reestablecer relaciones diplomáticas y misiones diplomáticas permanentes en nuestros respectivos países el 20 de julio de 2015. Este es un avance importante en el proceso de normalización, iniciado el pasado diciembre, en cuanto a las relaciones entre nuestros dos países y pueblos.

Al tomar esta decisión, los Estados Unidos se ven alentados por la intención recíproca de entablar relaciones respetuosas y cooperativas entre nuestros dos pueblos y gobiernos, congruentes con los propósitos y principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, en particular los relativos a la igualdad soberana de los Estados, la solución de controversias internacionales por medios pacíficos, el respeto por la integridad territorial y la independencia política de los Estados, el respeto por la igualdad de derechos y la libre determinación de los pueblos, la no injerencia en los asuntos internos de los Estados, así como la promoción y el fomento del respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos.

Los Estados Unidos y Cuba son partes en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, firmada en Viena el 18 de abril de 1961, y la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares, firmada en Viena el 24 de abril de 1963. Me complace confirmar el entendimiento de los Estados Unidos de que las antedichas convenciones se aplicarán a las relaciones diplomáticas y consulares entre nuestros dos países.

Lo saluda atentamente,

 Barack Obama

(FOTO: MINREX)

viernes, 27 de febrero de 2015

Roberta Jacobson: Diálogo respetuoso, aunque a veces con muchos retos

Roberta Jacobson en la conferencia de prensa. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Roberta Jacobson en la conferencia de prensa. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Palabras de la Subsecretaria de Estado Roberta Jacobson, en la conferencia de prensa al concluir la segunda ronda de conversaciones sobre el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y EEUU, en el Departamento de Estado, Washington
Buenas Tardes a todos, gracias por venir.
Hoy, 27 de febrero del 2015 funcionarios cubanos y americanos se reunieron en Washington para hablar del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países. La Directora General de Asuntos Estadounidenses, Josefina Vidal, lideró la delegación de Cuba.
Restablecer las relaciones diplomáticas es una de las medidas necesarias para normalizar las relaciones entre ambos países después de estar más de 50 años en pugna. Por ello, hoy fue un día productivo y que nos dio mucho ánimo. El diálogo fue siempre respetuoso, aunque a veces con muchos retos. En él abordamos los requisitos de ambos lados y las diferencias que identificamos en La Habana hace un mes, durante la primera ronda de conversaciones.
Hoy hemos avanzado bien, aunque sabemos que todavía hay diferencias serias entre ambos gobiernos.
Me complace decir que tuvimos el tipo de intercambio constructivo que nos lleva a unas relaciones más favorables. Este espíritu de intercambio también se verá reflejado en los eventos de la próxima semana, donde Cuba mandará dos delegaciones para hablar sobre la aviación civil y la trata de personas, entre otros temas.
El próximo mes de marzo se efectuará otra reunión en La Habana donde irá el embajador Daniel Sepulveda para trabajar con el gobierno de Cuba y ampliar el acceso de información al pueblo cubano. En ese mismo mes una agencia viajará a la capital de la isla para hablar de los cambios reglamentarios en Estados Unidos y fines de marzo hablaremos de la estructura de nuestro dialogo sobre Derechos Humanos.
Por el momento, estamos comprometidos con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas que nos permitirán de la manera más efectiva posible representar los intereses de los Estados Unidos e interactuar con el pueblo cubano. Hoy fue un paso muy importante hacia el futuro y con mucho gusto seguiré trabajando con la Directora General Josefina Vidal.

Preguntas de la prensa

Conferencia de prensa al finalizar las conversaciones entre ambas delegaciones. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Conferencia de prensa al finalizar las conversaciones entre ambas delegaciones. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
  • ABC: ¿Qué progreso se puede lograr en eliminar a Cuba de la lista de estados patrocinadores del terrorismo? La Directora General Vidal dijo que no era una pre-condición, pero es sumamente importante. También, ¿cree usted que las embajadas de ambos países podrían abrirse antes de la Cumbre de las Américas, el 10 de abril?
Creo que el punto de vista nuestro, y hemos sido claros, que los dos temas son distintos, y separados. Entendemos el hecho de que la delegación cubana dé este hecho como prioridad. Para nosotros es importante terminar la revisión que todavía está en curso y desde el principio hemos pensado que teníamos que hacerlo tan pronto como fuera posible. El Secretario (de Estado) hizo hoy algunos comentarios que después reitero, que lo vamos a terminar tan pronto como sea posible según la ley, pero eso y el establecimiento de relaciones diplomáticas son dos procesos separados, y es lo que quiero reiterar.
En cuanto a la cronología, me parece que sí se puede lograr antes de la Cumbre de las Américas. Creo que con el tipo de cooperación que hemos visto hoy, yo soy una líder de esa conversación y de forma optimista, comprometida y reconociendo el trabajo que todavía queda por hacer, me gusta la idea de abrir las embajadas antes, y es muy bueno que fuera antes de la Cumbre.
  • Reuters: ¿Pudieron progresar hoy en el tema del Convenio de Viena sobre relaciones diplomáticas y la libertad de movimiento para los diplomáticos? Yo sé la importancia de eso para Estados Unidos a partir de las ventajas de poder reunirse con los disidentes políticos en Cuba.
Una de las cosas que yo dije entrando a estas conversaciones era que a lo mejor se podían decepcionar un poco, porque no vamos a tener grandes titulares, pero si hemos dicho que son temas de importancia, y sí hablamos de ese tema, y sí creo que hemos progresado. Hubo un espíritu muy cooperador. Eso es importante para nosotros, que la Embajada en La Habana pueda operar de forma que sean conformes con el convenio y los dos estuvimos de acuerdo. Así que creo que sí. Hemos progresado, hemos tenido un espíritu de cooperación, pero más que eso creo que lo dejaría para el diálogo diplomático.
  • Miami Herald: ¿El tema de derechos humanos lo hablaron en algún contexto de las conversaciones de hoy?
Lo que puedo decir es que de un par de maneras y en el sentido que nosotros siempre hemos dicho, en términos de poder vislumbrar una apertura de lo más grande posible, está conocer a todo el pueblo cubano, que es parte de nuestro trabajo. No sé si es directamente relacionado con derechos humanos pero si toca el tema de personas en Cuba, con quienes queremos hablar. Pero creo que para progresar, es una de las cosas que más me ha complacido: hablar de derechos humanos.
Por cierto, hablamos de que ese tema es uno de los más difíciles pero uno de los más importantes. Quizás en el momento haya unos 6 o más diálogos programados, me parece sumamente importante como una medida del dinamismo; y el movimiento de las relaciones hemos hablado como uno de ellos desde el principio. Van desde la aviación civil, hasta la tecnología de informática o la protección de la vida marina. Para nosotros es muy importante el diálogo sobre derechos humanos.
  • Wall Street Journal: ¿Usted dijo que a lo mejor podrían abrir las embajadas antes de la Cumbre de las Américas, pero esto va a requerir otra reunión en La Habana, por ejemplo?
Creo que usted escuchó lo que dijo la Directora General Vidal sobre la comunicación permanente, y me gusta esa frase aunque permanente, me parece implicar que no vamos a dormir nunca, pero si estamos de acuerdo que vamos a seguir teniendo conversaciones sobre muchos de estos temas, que todavía tenemos muchos que resolver. Hemos progresado el día de hoy, pero hay cosas que tenemos que consultar con nuestros superiores, otras cosas donde no tenemos un acuerdo completo. Entonces, ¿en qué forma se va a dar ese diálogo?
No nos queda muy claro, obviamente tenemos secciones de interés ambos y no tenemos que reunirnos cara a cara, pero también creo que en estas últimas reuniones hemos solidificado la importancia de esa diplomacia cara a cara y refuerza nuestra idea de las relaciones diplomáticas; y que tener embajadas enteras es importante para una relación como esta en la que hay diferencias y hay que sobrellevar tantas cosas. Entonces la variable es la comunicación. Entonces no sé qué forma tendrá esa comunicación pero seguirá hasta que tengamos un acuerdo.

Josefina Vidal: Hemos tenido progresos (+Video)

 
Josefina Vidal en la conferencia de prensa. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Palabras de Josefina Vidal, en la conferencia de prensa al concluir la segunda ronda de conversaciones sobre el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y EEUU, en el Departamento de Estado, Washington
Agradecemos en nombre de la delegación de Cuba la acogida ofrecida por el Departamento de Estado en Washington para sostener una nueva ronda de conversaciones sobre el restablecimiento de relaciones diplomáticas y la apertura de embajadas. Hemos asistido a esta reunión con un espíritu constructivo, puedo afirmar que la reunión se desarrolló en un clima respetuoso y profesional.
Tuvimos una buena reunión. Obtuvimos algunos progresos. Por segunda vez, delegaciones de ambos países, nos sentamos en la mesa de negociaciones, como iguales, para discutir los términos del restablecimiento de relaciones diplomáticas y la apertura de embajadas.
Reiteramos en esta ronda la importancia de encontrar solución a un grupo de asuntos, que permitan crear el contexto apropiado para restablecer las relaciones y abrir embajadas en ambas capitales.
En particular, la delegación cubana se refirió al tema de la exclusión de Cuba de la lista de estados patrocinadores del terrorismo internacional, y a la provisión de servicios financieros a la Sección de Intereses de Cuba en Washington, que durante más de un año ha carecido de marco para realizar sus operaciones. Nos sentimos optimistas de que en las próximas semanas podamos ver resultados en estos temas, que nos permitan avanzar hacia el restablecimiento de relaciones y la apertura de embajadas.
La delegación norteamericana nos informó que está trabajando en ambos asuntos. Expresamos nuestra disposición a mantener una comunicación permanente en los próximos días y semanas sobre los asuntos discutidos.
Por otro lado, intercambiamos información sobre las visitas y encuentros técnicos bilaterales que tendrán lugar en las próximas semanas sobre temas como la trata de personas, la aviación civil, las telecomunicaciones, los derechos humanos, áreas marinas protegidas, prevención del fraude migratorio, y los cambios realizados en las regulaciones sobre la implementación del bloqueo en los Estados Unidos.
En esta reunión, la delegación de Cuba ratificó la disposición a continuar el diálogo y a avanzar en las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos sobre bases de respeto, igualdad soberana y reciprocidad. Confiamos en que entre nuestros dos países se puedan establecer relaciones civilizadas de convivencia, y que seamos capaces de reconocer y respetar nuestras diferencias para, como vecinos, identificar áreas de interés mutuo para cooperar en beneficio de nuestros países de la región y del mundo.
Muchas gracias
Video.

Ronda de preguntas

  • NBC News: El Secretario de Estado John Kerry dijo antes que el asunto de la eliminación de Cuba de la lista de países de Estados patrocinadores del terrorismo es un tema separado del de la apertura de las embajadas, ¿usted ve la eliminación de Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo como la precondición antes de establecer o abrir embajadas? , y ¿Cuba estaría dispuesta a pensar en devolver a Assata Shakur, que es una de las demandas del Congreso para la normalización?
Josefina: No hemos establecido enlaces ni lazos, entre abrir embajadas y eliminarnos de la lista de países terrorista. Hemos dicho que para Cuba es importante que este tema se resuelva, en un proceso hacia restablecer las relaciones diplomáticas y no específicamente abrir las embajadas.
En La Habana nos reunimos el año pasado y explicamos que para nosotros sería difícil explicar que Cuba y Estados Unidos han restablecido relaciones normales mientras Cuba todavía figure en esa lista de Estados patrocinadores en donde pensamos que nunca deberían habernos puesto. Nos han dicho que están dispuestos a resolver este problema. En cuanto al otro tema, muchas veces hemos hablado de este tema en el pasado, yo les puedo dar información, nosotros tuvimos un tratado de extradición entre Estados Unidos y Cuba que fue firmado a principios del siglo XX, en 1906.
Ese tratado de extradición después de 1959 no fue respetado cuando Cuba estuvo pidiendo a Estados Unidos que extraditara a miembros de la dictadura cubana que fueron responsables de crímenes terribles en Cuba. Desde el principio de la Revolución ya no funciona este tratado porque no fue honrado por Estados Unidos. Está todavía en vigor pero no funciona. Este tratado tiene una cláusula que dice que no se aplica a ninguna actividad política.
Por lo tanto, Cuba, legítimamente, ha dado asilo político a un pequeño grupo de ciudadanos estadounidenses porque tenemos razones para creer que lo merecen y es hasta donde hemos llegado, y cuando uno concede asilo político entonces no puede entrarse en este tipo de discusiones. Quizá hay muchas cosas más que explicar en términos de respetar los derechos de otros, pero voy a dejarlo en eso, gracias.
  • Telesur: Para resumirlo en dos preguntas, ¿cuál sería el titular de esta reunión? Y ¿cuál es el próximo paso y en qué fecha?
Yo diría que el titular es… en inglés: We have made progress, o sea que el titular en español es Hemos tenido progresos, en la reunión de hoy. Puedo afirmar que logramos aproximar las posiciones de ambos países en relación con los temas que son necesario discutir para este doble proceso de restablecimiento de relaciones y apertura de embajadas.
De manera que puedo decir que soy optimista de que en las próximas semanas podamos tener algunos resultados que nos permitan acercarnos a ese momento, para el cual todavía no tenemos una fecha, para dar el paso ya definitivo de restablecimiento de relaciones y acordar una fecha para la apertura de embajadas.
No hemos acordado específicamente una nueva reunión, pero sí hemos acordado mantenernos en una permanente comunicación en los próximos días y semanas para seguir intercambiando sobre los temas que discutimos hoy, en los próximos días. Es lo que yo puedo decir.
BBC: Usted dijo que la eliminación de la lista de [países] terroristas no era una precondición, es algo que esperan poder resolver pero no es algo que fuera una precondición para abrir embajadas. ¿Están viendo estas dos cosas como “disimilares” [sic]? ¿Se puede abrir una embajada antes de este resultado?
Josefina: No, pero le puedo decir que son dos temas distintos. Primero se restablecen las relaciones, y después se abren embajadas. Es la forma nuestra de verlo. Primero restablecemos relaciones, y después pasamos al próximo paso de abrir embajadas, entonces, lo que estamos diciendo no es una precondición, pero lo que decimos es que es un tema sumamente importante para Cuba. Puedo decir que es prioritario, y esperamos que se aborde y se resuelva en el proceso hacia el restablecimiento de relaciones diplomáticas. Porque como ya dije, sería muy difícil decir que hemos establecido relaciones mientras nuestro país esté todavía en una lista en la cual creemos muy firmemente nunca se nos debería haber puesto.
  • AP: Buenas tardes, gracias por esta oportunidad. Quería preguntarle si estas reuniones técnicas que usted mencionó, incluyendo derechos humanos y áreas protegidas se van a llevar a cabo aún cuando no hay una acuerdo definitivo sobre la normalización, y si la respuesta es Sí, quería preguntarle si ya hay fecha para la reunión de Derechos Humanos, Y quería preguntarle también por qué es tan importante para Cuba que no esté en la lista [ de países patrocinadores] del terrorismo, si vimos el caso de Sudán, por ejemplo, que está en la lista, hay relaciones diplomáticas y Estados Unidos tiene una embajada que funciona en Khartoum.
Josefina: Gracias por sus preguntas, mire, la respuesta a la primera pregunta es que Sí, es posible tener reuniones de carácter técnico independientemente del proceso paralelo que estamos llevando a cabo para restablecer relaciones diplomáticas. De hecho puedo decir que estamos teniendo este tipo de reuniones técnicas desde hace un tiempo.
No es un proceso de reuniones que va a comenzar ahora. Ya desde hace aproximadamente, yo diría que tres años, hemos estado realizando reuniones técnicas, por ejemplo, sobre seguridad aérea, sobre prevención de derrames de petróleo en las operaciones de perforación en aguas profundas, sobre correo postal y lo que estamos haciendo es continuando algunas de estas reuniones.
Por ejemplo, en las próximas semanas vamos a tener una reunión sobre prevención de fraude migratorio. Esto es algo que hemos hecho ya anteriormente; pero también vamos a ampliar un poco la gama de temas sobre los cuales vamos a hablar a nivel técnico. Y por ejemplo, en las próximas semanas vamos a tener algunas de estas reuniones que van a ser nuevas, no las hemos realizado con anterioridad.
Por ejemplo, vamos a hablar sobre “información y telecomunicaciones”, a nivel oficial, entre representantes del Departamento de Estado y representantes de distintas agencias gubernamentales cubanas. Vamos a hablar por primera vez de “áreas marinas protegidas” , un tema de suma importancia para Cuba y para Estados Unidos por nuestro interés en la preservación y conservación del medioambiente que compartimos. Vamos a hablar por primera vez sobre Derechos Humanos.
Ya Cuba había propuesto en julio del año pasado al gobierno de Estados Unidos comenzar a tener una conversación civilizada, respetuosa, recíproca sobre los Derechos Humanos. Hemos recibido con satisfacción la aceptación de esta reunión por parte del Departamento de Estado. Todavía no tenemos fechas específicas, estamos intercambiando ideas, pero tenemos que chequear ambas partes los calendarios de los altos funcionarios de Cuba y Estados Unidos que van a participar. Eso es lo que le puedo decir.
Ah, mire, yo entiendo que hay otros países que tienen relaciones diplomáticas con Estados Unidos independientemente de que están en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, pero para Cuba es una cuestión yo diría que de justicia. O sea, como Cuba está tan convencida de que nunca debió formar parte de esta lista limitada, pequeña, reducida, de países y que hoy en día tampoco se sostiene que se mantenga nuestro país para nosotros se trata de una cuestión de ajustarse a la realidad y de hacer justicia.
Por tanto, yo diría que para nosotros, desde un punto de vista moral, ético, es muy importante abordar este asunto de modo que cuando restablezcamos relaciones estemos dando inicio a una verdadera nueva etapa, nueva etapa en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, sobre bases distintas, sobre bases sólidas, que de verdad representen un cambio cualitativo en el tipo de relación que en estos días estamos discutiendo para comenzar a construir, de eso se trata más bien.
  • La Opinión: Josefina, usted ha dicho que Cuba siente que ha sido injusto su inclusión en esta lista desde 1982, y esto es un tema sobre el tapete. Quería saber si en esta discusión de hoy las autoridades de Estados Unidos les han explicado a ustedes los cubanos cuáles son las condiciones que ustedes tienen que reunir para salir de esa lista de una buena vez.
Josefina: Hemos hablado del tema, por supuesto, no solo ahora. Yo creo que llevamos más tiempo hablando de este tema porque es un asunto que, cuando hemos empezado a hablar ya desde hace unos años Cuba siempre ha puesto sobre la mesa.
Ha sido un tema, yo diría que un tema recurrente en la agenda del lado de Cuba, incluso, en una etapa anterior, cuando todavía no se había tomado esta decisión histórica de dar un cambio nuestras relaciones. Hemos hablado sobre el tema, pero bueno, como es un asunto que compete únicamente a las autoridades de Estados Unidos porque es una ley de los Estados Unidos, es un ejercicio que se realiza por el gobierno de Estados Unidos, yo prefiero dejar ese tema en manos de los representantes de los Estados Unidos para que decidan si decidan si desean abordarlo y en qué nivel de detalles.
Muchas gracias a todos, ha sido un gran placer estar con ustedes y espero que nos volvamos a ver, en mejores condiciones. Muchas gracias, hasta luego.

Delegación cubana a ronda de conversaciones Cuba-EE.UU: Comunicado de prensa,


Comunicado de prensa de la delegación cubana a la ronda de conversaciones sobre el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos. Washington, 27 de febrero de 2015


El 27 de febrero de 2015, tuvo lugar, en Washington, una nueva ronda de conversaciones entre delegaciones de Cuba y los Estados Unidos sobre el proceso de formalización del restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la apertura de Embajadas, que fue anunciado por los presidentes Raúl Castro Ruz y Barack Obama, el 17 de diciembre de 2014.

La delegación cubana estuvo presidida por la directora general de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores, Josefina Vidal Ferreiro, y la estadounidense por la secretaria asistente para los Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, Roberta S. Jacobson. La reunión se desarrolló en un clima profesional, respetuoso y constructivo.

Los representantes cubanos reiteraron la importancia de solucionar un grupo de temas, que permitan crear el contexto apropiado para restablecer las relaciones diplomáticas y abrir Embajadas en ambas capitales, en particular, la exclusión de Cuba de la lista de “Estados patrocinadores del terrorismo internacional” y la prestación de servicios financieros a la Sección de Intereses de Cuba en Washington, que durante más de un año ha carecido de un banco para realizar sus operaciones, debido al bloqueo y a la designación de Cuba como país que auspicia el terrorismo internacional.

Asimismo, la delegación cubana insistió en la necesidad de garantizar la observancia de los principios del Derecho Internacional y de las Convenciones de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y Consulares, que deberán ser la base de las futuras relaciones diplomáticas y del funcionamiento de las respectivas Embajadas.  

Específicamente, se hizo énfasis en el  cumplimiento de las normas referidas a las funciones de las misiones diplomáticas, al comportamiento de su personal, al respeto de las leyes nacionales y a la no intervención en los asuntos internos de los Estados.

Por otro lado se precisaron detalles sobre las visitas y encuentros técnicos bilaterales que tendrán lugar en las próximas semanas sobre temas como aviación civil, trata de personas, telecomunicaciones, prevención fraude migratorio y cambios en las regulaciones que modifican la implementación  del bloqueo.
 
Durante el intercambio, la parte cubana ratificó la disposición a continuar el diálogo y avanzar en las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos sobre bases de respeto, igualdad soberana y reciprocidad.

Fuente Cuba-MINREX

jueves, 26 de febrero de 2015

Las conversaciones actuales entre yanquis y cubanos. La "Pax Gringa"

Por  Nyls Gustavo Ponce Seoane*

 “…ninguna distinción habré de hacer entre tirio y troyano.”
Virgilio, en La Eneida


Actualización de una expresión antigua.

Comúnmente  con la expresión “tirios y troyanos” se designa a los  partidarios de opiniones o intereses opuestos. El origen de la misma se remonta a la Antigüedad y se encuentra en la rivalidad que existió entre las ciudades de Tiro y Troya, por la hegemonía del  Mediterráneo.

De ahí que "tirios" y "troyanos" se hayan tenido, a lo largo de la historia, como símbolos de la rivalidad y la divergencia. Y eso explica el sentido de la frase "tirios y troyanos" para referirnos a grupos opuestos o rivales

Sin embargo, la expresión se ha generalizado y es utilizada también para señalar que alguien o algo son aceptados por parte de dos bandos enfrentados, para resaltar lo llamativo del caso, ya que, por lo general, no es corriente que dos grupos contrapuestos coincidan en algo.

Se puede decir que esta es una de las muchas locuciones que tiene la lengua para expresar una totalidad que contrapone dos extremos y que ha tenido otras variantes sinónimas a lo largo de la Historia, como son justos por pecadores, moros y cristianos y otras,  acorde a la importancia o influencia  de determinados hechos e ideas de una época que han hecho que dichas frases  hayan trascendido para la posteridad.

El impacto provocado a nivel mundial por lo proclamado el 17 de Diciembre por los Presidentes de Cuba y de EE.UU. puede conllevar, con justificación histórica, a la actualización de la antigua frase, solo que ahora sería  entre “yanquis y cubanos”. Los primeros caracterizados por negocios, dinero y hegemonismo, han hecho célebre la frase de que “Los “americanos” no tienen amigos, solo tienen intereses”. Los segundos apuestan por acciones de ayuda y cooperación solidarias, y la emancipación. Son “de patria o muerte”, en el sentido martiano de que Patria es Humanidad.

Ese día, sin lugar a dudas histórico, fue  muy importante para  Cuba,  para los EE.UU., para todos los hijos  de  Nuestra América y del mundo por lo que significó de intentar lograr acuerdos que, en definitiva,  pueden ser considerados de paz, mediante conversaciones diplomáticas.

Esto se debe  tener presente a la hora de realizar cualquier análisis por estar puestos los ojos esperanzados de todo el mundo en la marcha de las conversaciones que se realizan y que se harán.

Es una nueva página de la historia que recién comienza, por lo que los opositores, que  ven sus intereses en peligro, deben cambiar el discurso y la actitud utilizados hasta el presente. Se deben incorporar a la construcción de  nuevas relaciones con profundos cambios de paradigmas de una vez por todas.

Por otra parte, si de verdad se quiere el éxito de las mismas, debe cesar la prepotencia hegemónica del poderoso y  la guerra mediática que, mediante la creación  de sutiles reflejos condicionados, norma y “formatea “  a las personas para su mejor control, inhibiéndoles la capacidad de pensar por sí mismas, pero que  al mismo tiempo, en relación con Cuba, ha sido poco fértil y productiva, como  lo demuestran los casos de Tele Martí y 14ymedio, que no tienen influencia pública alguna; más daño hacen algunas medidas burocráticas administrativas absurdas que se han tomado…

El  empleo de  otra  antigua  expresión.

En latín la expresión se conoció como “La Pax Romana” y se utilizó para denominar a un largo periodo de  paz impuesto por el  Imperio  Romano  a los pueblos por él sometidos.

En la historia también se conoce como “La Pax Augusta” ya que fue Augusto el que la inició, propició e instrumentó  a partir de  su declaración del fin de las guerras civiles.

La  denominación  de “Pax Romana“ proviene del hecho de que la administración y el sistema legal romanos  impusieron un dispositivo que implicó una paz armada hacia el interior del Imperio mediante el cual se pacificaron las  regiones más conflictivas  que habían sufrido disputas entre tribus, jefes, reyes y ciudades rivales que no beneficiaban la hegemonía imperial.

Durante  la misma, el Imperio  tuvo su mayor prosperidad económica y cultural, así como su máxima extensión geográfica, favoreciendo, además, el despertar de Oriente y la bonanza de Occidente.

La esencia  de  ella fue que los pueblos sometidos tuvieron que acatar las nuevas órdenes del poder central, lo que le permitió al Imperio hacer  sólo guerras hacia fuera del mismo, poniendo fin a algunas guerras internas que  lo perjudicaban y hacían daño. La paz interna o armada incidió en una mayor estabilidad desde el punto de vista institucional. Esto fue lo que hizo que repercutiera  en beneficios para el comercio y la cultura. Sin embargo, los combates  continuaron contra los partos y los germanos, entre otros pueblos de la periferia.

Históricamente, la Pax Romana coincidió en el tiempo con la denominada  “Pax Sínica” (La Paz China) que estaba teniendo lugar en el  este de Asia. Esta estabilidad que disfrutaron China y el Imperio romano favoreció el comercio y los viajes de larga distancia entre las dos esferas de poder.
Por analogía o semejanza histórica, la historiografía del pasado siglo  nombró como “La Pax Americana” al período de paz relativa que existió en el mundo desde el final de la Segunda Guerra Mundial y que coincidió con la posición económica y militar dominante de los Estados Unidos, siendo similar al período de paz en Roma.
Sí, porque esa Paz Americana es en mucho como una Paz Romana de  aquellos días. En ambas situaciones el período fue de una paz relativa pues, aunque fue un tiempo de prosperidad para los estadounidenses, las guerras continuaron ocurriendo fuera  sus fronteras: los Estados Unidos estuvieron implicados en otras guerras como la de Corea y Viet-Nam e invasiones como la de Santo Domingo y Granada.
Terminada la guerra fría con la victoria bajo el liderazgo de los Estados Unidos se dieron las máximas condiciones para la imposición de “la Pax Americana” casi sin límites. Se pasó a un mundo unipolar bajo la hegemonía de los EE.UU.
Desde entonces pasó a existir una modalidad de invasión y destrucción de países, junto con la OTAN, de la que Afganistán e Irak  fueron los casos iniciales, pero cuyo efecto destructor se ha diseminado a países como Libia, Siria y Yemen, con potencial de extenderse hacia cualquier otro. Nunca el panorama ha sido tan desalentador y sin control, con perspectivas de empeoramiento, conforme la acción militar y política de los Estados Unidos,  que se intensifica, arrastrando a sus aliados, manteniendo el espionaje y operaciones encubiertas en varias naciones.
“La Pax Gringa”, nueva modalidad de la Pax Romana-Americana.
Debido a la similitud histórica, lo cierto es que con esta llamada “Paz”  se trata  de aumentar el control  interno donde tienen el poderío e influencia, para evitar  que  los pueblos, como en aquella época sucedía, se salgan fuera de su campo de influencia.
Entonces, de  la misma  forma que la antigua  expresión  “tirios y troyanos” adquirió en el transcurso de la historia  diferentes modalidades,  esta de la Pax Romana y Pax Americana se puede perfectamente actualizar, adaptándola a las nuevas condiciones que surgen en América Latina; teniendo en cuenta además las “nuevas” relaciones que desean establecer los EE.UU. con Cuba, a las cuales se han visto prácticamente obligados. Es por lo que adaptándola al lenguaje de América Latina, bien se le puede llamar “La Pax Gringa
 Fundamento para llamarla así hay, pues la naturaleza imperial  de los Estados Unidos no ha cambiado como lo demuestran las declaraciones abiertas de Barack Obama  sobre el fracaso  de la política dura con respecto a Cuba, sostenida durante más de 50 años, que los ha obligado a cambiar de táctica , pero no de estrategia, como él mismo inicialmente declaró; el desayuno de trabajo realizado por Roberta Jacobson con representantes de minúsculos grupos contrarrevolucionarios inmediatamente después de la primera ronda de conversaciones oficiales con el gobierno cubano en La Habana y sus declaraciones de continuar apoyándolos y  de mantener los privilegios de los emigrantes cubanos y posteriormente, las audiencias celebradas en las Comisiones de Relaciones Exteriores y de Derechos Humanos del Legislativo norteamericano donde intervinieron traidorzuelos cubanos de poca monta que fueron irrespetuosamente llamados y citados a declarar en ellas y donde manifestaron su oposición a la nueva política yanqui con Cuba.
Evidentemente, estos son, de hecho y de derecho, los primeros obstáculos impuestos por la administración norteamericana, desde el mismo comienzo de las conversaciones para la restauración de las relaciones diplomáticas,  al estarse entrometiendo en los asuntos internos de Cuba.
Deben ser denunciados y dados a conocer abierta y públicamente por la parte cubana, para que nadie se llame a engaño, ni amigos ni enemigos, de que si las negociaciones fracasan, la culpa es de ellos y por qué.
Esto es más que necesario decirlo, más aún cuando el objetivo de La Pax Gringa, no nos llamemos a engaño, no es sólo Cuba, sino que, como siempre han querido, después de neutralizada esta,  caer “con esa fuerza más” sobre los pueblos de Nuestra América.
Obviamente, el peso del temor a perder Latinoamérica es mucho mayor que el de hacer negocios con un pequeño y económicamente débil país como Cuba; más aún cuando las fuertes y continuas presiones políticas y diplomáticas de los países latinoamericanos consiguieron que Cuba va a estar presente en la Cumbre de las Américas.
Entonces, el Imperio necesita La Pax Gringa, quizás ahora más que nunca para:
- recuperar la influencia política debilitada sobre lo que otrora fue su “patio trasero”, que en definitiva, siempre lo reforzó a nivel mundial.
 - recuperar la proyección hegemónica en una región en auge económico, y participar e influir en los grandes proyectos de infraestructura, como el de la ampliación del Canal de Panamá, el megapuerto del Mariel, las exploraciones petrolíferas en el Golfo de México, el Canal de Nicaragua y otros.
- recuperar a Venezuela, no solo mediante el “dumping” en los precios de petróleo, sino también mediante  la organización de provocaciones subversivas internas para cambiar su gobierno.
- tratar de producir un distanciamiento entre La Habana y Caracas.
- tratar de atraer a Brasil nuevamente a su esfera de influencia y sacarlo de los BRICS.
- tratar de impedir el aumento de las relaciones económicas y comerciales chino-rusas con la región y que estas puedan conllevar a la presencia militar de dichos países.
Por lo tanto, es posible que Obama con este paso del cambio de táctica hacia Cuba esté dando, además, otro paso: el paso del gigante de las siete leguas, en su política exterior hacia Latinoamérica.
La Embajada y la implementación de la Pax Gringa
Ha llamado la atención -y se ha señalado por casi todos los analistas- lo apresurado que están los norteamericanos por reabrir su Embajada en La Habana lo más rápido posible.
Esto, claramente, responde a sus intereses de recuperar el control sobre Cuba y de la región latinoamericana por lo que significa una Embajada para ellos como canal de comunicación e información, comenzando por establecer una estación CIA, y, lo que es más importante aún: el establecimiento de La Pax Gringa.
Con respecto a Cuba, después de haberla perjudicado tras más de 50 años de bloqueo, lo que ahora ellos desean, con las nuevas relaciones, es darle el abrazo del Ogro-gigante a Pulgarcito-Meñique, para aplastarlo con sus millones.
Y estas relaciones, aunque son en parte positivas para los cubanos, por lo cual nos hemos alegrado, no debemos dejar de ser cuidadosos y estar alertas ante ellas, pues está en juego nuestra independencia y soberanía, lograda y sostenida “a capa y espada” por varias generaciones. Sin regir al dialogo y a los acuerdos, Meñique debe ser hábil y astuto ante el gigante de las siete leguas. Está obligado a serlo.
Quizás se crea que esto pueda ser una simple especulación extremista ideológica sobre el futuro de Cuba. Pero es que ahí están los hechos históricos de lo que significó, más que la Embajada, los embajadores norteamericanos para el gobierno y pueblo cubanos, los que representaban a aquél país en éste.  Los que lo vivimos, no lo olvidamos. Es más, eso contribuyó fundamentalmente a nuestro antiimperialismo, en pensamiento y en sentimiento…
Si hasta ahora los cubanos hemos estado más de medio siglo sin su Embajada ni sus embajadores, no debemos tener apuro alguno ni prisa para volverlos a tener. Para nada.
Si no aceptan nuestras propuestas y planteamientos de que nos quiten el pie de encima, como lo han hecho hasta ahora; de condiciones de respeto e igualdad y de colaboración mutua que deben existir entre nuestros dos pueblos, entonces, no tendrá sentido alguno las relaciones. Es elemental y evidente que “nos quiten el pie de encima” para el restablecimiento de las mismas, como también lo es, que después de quitado, en su nueva táctica, intenten darnos un traspiés. 
Es por eso que estas conversaciones con ellos deben efectuarse sin prisa, pero con pausas, para sopesar bien lo logrado o no y en base a esto, tomar decisiones para nosotros vitales. Que no piensen que se nos está dando una dádiva.
Fidel, en una reflexión reciente, planteó su desconfianza en los políticos norteamericanos. Algunos se asombraron, y hasta no les gustó. Hubo refunfuños. Oportunistas y renegados siempre los hay.
Sí, porque tal asombro y mortificación sólo puede ser de gente motivada por intereses individuales, personales; más aún cuando hay toda una historia que habla y dice más de lo que puede decir una sentencia.
Advertidos hemos estado, no de ahora, sino desde hace mucho tiempo atrás, desde siempre, cuando el Ché, que fue el primero que intentó establecer contactos con ellos, nos dejó dicho, en expresión simpática, una frase que a todos nos gustó en su momento y que gusta incluso ahora cuando la transmiten por la televisión y que fue cuando dijo que “del imperialismo no se puede confiar ni un tantico así” (e hizo esa seña con sus dedos).
La Habana, 25 de febrero de 2015.

Enviado por su autor
*Ingeniero Geólogo. Investigador Auxiliar, Instituto Geología y Paleontología, Ministerio de Energía y Minas de Cuba

sábado, 21 de febrero de 2015

Cuba - EEUU ¿Y ahora qué?

Por Darío Machado Rodríguez [1]

El cambio de la política norteamericana hacia Cuba
El fin del pasado año fue escenario de importantes acontecimientos para Cuba: el regreso a la Patria de los tres héroes injusta y absurdamente condenados y todavía encarcelados en los EEUU, fue motivo de una inmensa alegría en el pueblo cubano y de sano orgullo por la dignidad a toda prueba mantenida por los 5 y por la victoria de traerlos a casa. Casi simultáneamente, el anuncio del inicio de conversaciones para restablecer relaciones diplomáticas entre Cuba y EEUU sorprendió a muchos, aun cuando se sospechaba que había algo en el ambiente. Es a este último asunto al que me referiré a continuación.
¿Por qué ahora?
Los procesos sociales siempre se producen en medio de un conjunto de factores causales que no pueden ser determinados en su totalidad. Es dable, sin embargo, describir algunos de los más importantes y visibles para quien se propone interpretarlos como ocurre con el hecho político de diciembre del pasado año, al reconocerse por parte del gobierno de Barack Obama el fracaso de la política norteamericana de promover el aislamiento de Cuba y bloquearla económicamente para rendirla por agotamiento.
Para explorar los factores causales que interactuaron de conjunto para producir tal posicionamiento cabe partir de una pregunta elemental ¿Por qué ahora? Repasemos algunas de las condicionantes:
-          En primer lugar y factor determinante en última instancia del cambio de la política de la administración norteamericana hacia Cuba, hay que mencionar el predominio en la sociedad cubana de los principios de soberanía e independencia nacional defendidos y cultivados por la revolución socialista, que ha sido y es fundamento de la prolongada resistencia del pueblo cubano ante las continuadas agresiones militares, terroristas, económicas, políticas, diplomáticas y mediáticas que por más de medio siglo han protagonizado más de 10 administraciones norteamericanas, incluyendo su reforzamiento al desaparecer el bloque socialista de Europa del Este y la URSS.
Este es el factor principal, pues sin esa resistencia, en algún momento de esta larga historia los EEUU habrían logrado el propósito de doblegar la voluntad nacional de los cubanos. Es por ello que lo coloco en primerísimo lugar.
-          La política exterior de principios del gobierno revolucionario cubano de no ceder ante agresiones, chantajes ni amenazas. La serenidad con la que el liderazgo histórico de la revolución ha gestionado cada momento de crisis en todo este período con plena observancia de estos principios, mostrando siempre la disposición al diálogo basado en el respeto y el reconocimiento mutuo de las diferencias.
-          La sostenida solidaridad de los pueblos del mundo con la justa causa de Cuba, que se ha expresado de las más disímiles formas.
-          Las continuas aprobaciones en la Asamblea General de la Organización de las Nacionales Unidas, con un creciente número de votos a favor, de las resoluciones presentadas por Cuba sobre la necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero de los EEUU. Estas votaciones terminaron colocando en contra de los EEUU a sus más cercanos aliados como los países de la Unión Europea y Japón y llevaron a la administración norteamericana al ridículo de votar en contra en solitario, apenas con el apoyo de su incondicional Israel.
-          El casi total aislamiento internacional de los EEUU en su política contra Cuba expresado igualmente en el fracaso de la política de bloquear la participación de Cuba en la Cumbre de las Américas.
-          La creciente presencia de potencias como China y Rusia en los mercados y en la política de la región latinoamericana y caribeña.
-          El cambio en la correlación de fuerzas en la región latinoamericana y caribeña, con el surgimiento de gobiernos populares y progresistas en muchos de los más importantes países del subcontinente, la oposición a las fórmulas neoliberales, el fracaso del ALCA, el quiebre de la OEA, la emergencia de formas de colaboración e integración regionales independientes del norte del continente como la CELAC y subregionales como UNASUR y el ALBA.
-          La creciente presión internacional exigiendo la liberación de los agentes de la seguridad del Estado cubana, injustamente condenados y sometidos a condenas de prisión absurdas.
-          El absurdo -cada vez más evidente ante el mundo- de incluir a Cuba entre los países que los EEUU considera promotores del terrorismo, cuando no hay absolutamente ningún elemento que lo justifique y cuando Cuba ha sido y es promotora de la paz como lo demuestra su papel protagónico en la iniciativa aprobada por la CELAC para declarar a la América Latina y el Caribe zona de paz, cuando ha dado muestras fehacientes de su vocación de cooperación entre las naciones, cuando acompaña activamente los esfuerzos del gobierno colombiano y las FARC-EP por alcanzar la paz.
-          El reforzamiento de la multipolaridad en el mundo, en especial la Alianza estratégica de Rusia y China, la creciente integración del grupo BRICS, que se contraponen a los esfuerzos del gobierno norteamericano de volver a las prácticas de la Guerra fría intentando aislar y demonizar a Rusia.
-          El peligroso y fatigoso comprometimiento del Estado norteamericano en numerosos conflictos militares en el mundo, en particular en Irak y Afganistán. El conflicto ucraniano, las dificultades del gobierno estadounidense para manipular a Europa en esta confrontación, las tensiones entre Japón y China y otros focos de tirantez militar y política, que obliga a los EEUU a procurarse una zona de menos tensión en su entorno más cercano, el hemisferio occidental.
Es conocido el dicho que en los EEUU las guerras las comienzan los republicanos y las terminan los demócratas o también que nada hay más parecido a un demócrata que un republicano. Esas aseveraciones se convirtieron en lugares comunes y parte del mundo simbólico norteamericano y mundial por una realidad: las diferencias de unos y otros en su accionar político en la sociedad norteamericana no llegan, ni pueden llegar, a cuestionar los poderes fácticos que si bien no determinan las formas y plazos en los que se toman las decisiones, sí las tendencias y líneas principales de los comportamientos políticos. Es cierto que los EEUU no son una sociedad monolítica y hay diferencias, muchas veces notables en el acontecer político del país, pero de últimas el bipartidismo norteamericano actúa como las cabezas de un mismo dragón.
Ahora bien, luego de estas condicionantes internacionales cabe analizar entonces otros elementos de orden interno en los EEUU:
-          La propia absurdidad que significa la política del bloqueo que luego de largas décadas de aplicación ha llevado a los políticos más coherentes de los EEUU a cuestionarla, aunque ha sido Barack Obama quien lo ha hecho desde el ejercicio de la presidencia.
-          La pérdida de prestigio de la administración Obama, expresada en particular en las elecciones de medio término que reintegraron a los republicanos la mayoría en la cámara y en el senado de la nación y, por consiguiente, la necesidad política de dar un golpe de efecto que demostrara liderazgo e independencia de acción frente a sus opositores.
-          La necesidad de los EEUU de acelerar la recuperación económica y la presión de los agentes económicos y comerciales norteamericanos para normalizar las relaciones con Cuba y presentar competencia ante otros capitales interesados en comerciar con la isla o que ya lo hacen. Esta presión se manifiesta en la posición de gobernadores, senadores, representantes, cámaras de comercio y empresarios independientemente de su filiación política.
-          Una inclinación a normalizar las relaciones con Cuba de la mayoría de la población norteamericana, especialmente de los latinos y de los residentes en Miami y La Florida, incluidos los emigrados, que han tenido durante décadas la presencia combativa de los patriotas cubanos que viven allí. De hecho, las sucesivas administraciones estadounidenses con su política de aislamiento de Cuba han conculcado también el derecho del pueblo norteamericano a desarrollar relaciones normales con sus vecinos en Cuba, pueblo con el que intercambió en el pasado positivas experiencias culturales.
-          La presión internacional por la liberación de los 5 héroes cubanos injusta y brutalmente condenados, en un fallo escandaloso y amañado que llenó de ignominia el sistema jurídico norteamericano, denunciado por todo el mundo y reclamada por la ONU su revisión por ser un proceso espurio, denuncias que habían comenzado a ser algo más conocidas por el público norteamericano rebasando los límites de los comités de solidaridad con Cuba y por la liberación de los agentes cubanos.
-          La presión de numerosos sectores de la sociedad norteamericana hacia el gobierno de Barack Obama procurando que gestionase ante el gobierno de Cuba la excarcelación del sub-contratista Alan Gross.
En la recta final de su segundo y último mandato, el presidente norteamericano cargaba con el fracaso de una política fallida de más de medio siglo y se vio ante ese cúmulo de factores internos y externos y ante la necesidad de buscar una urgente solución a la situación que se prefiguraba de cara a la próxima Cumbre de las Américas en Panamá que sería un fracaso rotundo por el creciente número de países que no acudirían de no estar presente Cuba.
Necesitado el Estado norteamericano de un replanteo de su política hacia América Latina y el Caribe que le permita nuevas acciones para recuperar presencia en la región y ante la urgencia planteada por numerosos países del área encabezados por Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, que dejaron claro que si Cuba no participaba tampoco lo harían ellos, la administración de los EEUU quedó en un verdadero aprieto: si no asistían o enviaban un funcionario de menor rango estarían expresando desprecio por Latinoamérica y el Caribe y menguando la importancia de su propia iniciativa y de asistir estarían de hecho reconociendo a Cuba.
Vistos estos factores externos e internos que condicionaron la decisión de Barack Obama, hay que tener en cuenta que aún con las condicionantes que significan los factores arriba señalados, sin la voluntad de ambos gobiernos de iniciar un acercamiento que se mantuvo con singular discreción durante meses, habría sido imposible el anuncio simultáneo del 17 de diciembre, día de San Lázaro y cumpleaños del papa Francisco, quien hizo también su aporte en este primer entendimiento, junto con el gobierno canadiense.
Más allá del riguroso secreto con el que se mantuvo el intercambio, en los últimos meses de 2014 se había hecho patente que algo se estaba moviendo en la política de los EEUU hacia Cuba por las evidencias que aparecieron en influyentes diarios norteamericanos, en particular los sucesivos editoriales del The New York Times.
No hace falta demostrar que el presidente norteamericano no se ha convertido en socialista, revolucionario o progresista, tampoco aportar pruebas de que su administración, como las que le precedieron, ha sido funcional a los intereses de los poderes fácticos dominantes en el escenario norteamericano, pero sí tener bien claro que lo que está ocurriendo obedece nítidamente a un cambio de política considerado ahora conveniente por ese mismo poder. Pensar de otro modo sería ingenuo.
Al justificar el golpe de timón en la política de los EEUU hacia Cuba, Obama descifró los enfoques estratégicos aclarando que el cambio permitiría una mayor influencia para inclinar la balanza a favor de los intereses geopolíticos de los Estados Unidos, proceso que esperan mediar con la restauración del capitalismo en Cuba. De igual manera, esgrimió los argumentos que permitirían a otros políticos norteamericanos, en particular los representantes y los senadores, apoyar su política, e intentó consolar con algunos reconocimientos a la emigración cubana opuesta al sistema político de Cuba, cuya ultraderecha extremista queda con esto prácticamente fuera de juego y sumida en el mayor desprestigio histórico.
Luego de reconocer que la esencia de la anterior política fue el aislamiento de Cuba, y de salvaguardar la honrilla diciendo que esa política “se originó con la mejor intención” añadió que “ha tenido muy poco efecto más allá de otorgarle al gobierno cubano la lógica para aplicar restricciones sobre su gente. Hoy, Cuba todavía está bajo el gobierno de los Castro y el partido comunista que tomó el poder hace medio siglo.”
Y a continuación dijo: “Yo creo en el libre flujo de información.  Desafortunadamente, nuestras sanciones sobre Cuba han negado a los cubanos el acceso a tecnología que ha empoderado a individuos de todo el mundo. Por lo tanto, he autorizado el aumento de las conexiones de telecomunicaciones entre Estados Unidos y Cuba. Las empresas podrán vender los productos que les darán a los cubanos la habilidad para comunicarse con Estados Unidos y otros países.”
“Pero no dudo sobre las barreras continuas para la libertad que permanecen para los cubanos ordinarios. Los Estados Unidos creen que ningún cubano debe enfrentar acosos, arrestos o golpizas simplemente porque ejerce un derecho universal de expresar su pensamiento, y continuaremos apoyando a la sociedad civil en ese asunto. Si bien Cuba ha hecho reformas para abrir su economía de manera gradual, continuamos creyendo que los trabajadores cubanos deben ser libres para formar uniones, de la misma manera que sus ciudadanos deben ser libres para participar en el proceso político.
Además, dada la historia de Cuba, espero que continuará aplicando políticas extranjeras que a veces estarán en fuerte desacuerdo con los intereses de los Estados Unidos. No espero que los cambios que estoy anunciando hoy brinden una transformación de la sociedad cubana de la noche a la mañana. Pero estoy convencido que a través de una política de participación, podemos defender nuestros valores de forma más efectiva y ayudar a los cubanos a que se ayuden a sí mismos a medida que entran en el siglo XXI.”
“Finalmente, nuestro cambio de política con Cuba llega en un momento de liderazgo renovado en el continente americano. En abril pasado, hicimos una preparación para que Cuba se uniera a otras naciones del hemisferio en la Cumbre de las Américas. Pero insistiremos para que la sociedad civil se una a nosotros, y que de esa forma los ciudadanos y no solo los líderes, formen nuestro futuro. Y hago un llamado a que los demás líderes le brinden un significado a este compromiso con la democracia y los derechos humanos en el corazón de la Carta Interamericana. Permítanos dejar atrás el legado de la colonización y comunismo, la tiranía de los carteles de droga, dictadores y farsas electorales. Es posible tener un futuro de mayor paz, seguridad y desarrollo democrático si trabajamos juntos, no para mantener el poder, no para asegurar el interés personal, sino para promover los sueños de nuestros ciudadanos [2].”
En las semanas que siguieron al anuncio de Obama ha habido muchos enfoques de lo que dijo, y ciertamente su discurso merece un análisis de su intencionalidad ideológica más a fondo. No obstante, queda claro que se trata del conocido “abrazo del oso”. Está avisado lo que viene de manera que la ignorancia y la ingenuidad son inaceptables.
Los poderes fácticos a los que hice alusión arriba son los que regulan en última instancia los comportamientos políticos en los EEUU y ponen a su servicio las potencialidades económicas, políticas, diplomáticas, militares, mediáticas y científicas.
Un reciente artículo publicado en “The Guardian” el 12 de junio del pasado año por el Dr.  Nafeez Ahmed, especialista en seguridad internacional, reveló que el Pentágono ha destinado millones de dólares al financiamiento de un programa que desarrolla con la supervisión de varias agencias militares destinado a estudiar “…la dinámica (riesgos y momentos decisivos) de los desórdenes civiles a gran escala a través del mundo. [3].” , objetivo del cual no puede ser excluida la sociedad cubana.
Por su interés considero oportuno citar ampliamente parte del artículo del analista:
“Iniciada en 2008 -año del comienzo de la crisis bancaria mundial-, la Minerva  Research Initiative del Departamento de Defensa apunta a "fortalecer la comprensión en el Departamento de Defensa de las fuerzas sociales, culturales, tendencias del comportamiento y fuerzas políticas vigentes en las regiones del mundo de importancia estratégica para Estados Unidos".
Entre los proyectos aprobados para el periodo 2014-2017 hay un estudio de la universidad de Cornell dirigido por el servicio de investigación científica de la US Air Force destinado a desarrollar un modelo empírico de "dinámica de la movilización y la propagación de un movimiento social". Se trata de determinar la "masa crítica (nivel decisivo)" del contagio social mediante el estudio de las "huellas numéricas" en el caso de "la revolución egipcia de 2011, las elecciones rusas [legislativas] de 2011, la crisis de aprovisionamiento en combustible en Níger en 2012 y el movimiento de protesta  del parque Gezi en Turquía en 2013".
Los mensajes y conversaciones a través de Twitter eran analizados para "identificar quiénes son los individuos movilizados en un "contagio" social y en qué momento se movilizaron".
Otro proyecto aprobado este año en la Universidad de Washington "apunta a descubrir en qué condiciones nacen los movimientos políticos que buscan un cambio político y económico a gran escala". Ese proyecto, bajo la dirección del servicio de investigación de las fuerzas terrestres de Estados Unidos, se concentra en "los movimientos de gran envergadura que impliquen más de 1 000 participantes comprometidos en una acción duradera" y cubriría en total 58 países.
El año pasado, la Minerva Research Initiative del Departamento de Defensa financió un proyecto cuyo título era "¿Quién no se convierte en terrorista y por qué?". A pesar de ese nombre, el proyecto mete en la misma cesta a los militantes pacíficos y a los "partidarios de la violencia política" que sólo se diferencian de los terroristas en que no se implican personalmente en el "militantismo armado". El proyecto apuntaba explícitamente a estudiar a los militantes no violentos:
"En todo contexto es posible encontrar cierta cantidad de individuos que presentan las mismas condiciones familiares, culturales y/o socioeconómicas que los que se deciden a implicarse en el terrorismo y que, aunque no lleguen a la acción armada, sienten simpatía por los objetivos de los grupos armados. Los estudios sobre el terrorismo no habían tenido en cuenta hasta hace poco el estudio de ese tipo de personas. Este proyecto no tiene que ver con los terroristas sino con los simpatizantes de la violencia política. [4]."”
El Dr. Nafeez Ahmed revela en su artículo que al indagar sobre las finalidades del programa recibió como respuesta un servicio de prensa del Departamento de Estado que calificó de “insípida” y que a continuación reproducimos:
“El Departamento de Defensa toma en serio su papel en la seguridad de Estados Unidos, de sus ciudadanos y de sus aliados y  socios. Aunque no todos los desafíos en materia de seguridad den lugar a conflictos, aunque no todos los conflictos implican al ejército estadounidense, Minerva contribuye al financiamiento de la investigación fundamental en  Ciencias Sociales y esa contribución mejora la comprensión que el Departamento de Defensa tiene sobre las causas de la inestabilidad y de la inseguridad en el mundo. Gracias a esta mejor comprensión de los conflictos y  de sus fuentes, el Departamento de Defensa es más capaz de prepararse para el entorno de mañana en materia de seguridad. [5].”
Pero -como es sabido- es habitual que la Academia norteamericana trabaje contratada al servicio de esos poderes.
Hace algo más de 20 años –nos recordó en un artículo reciente el Dr. Néstor García Iturbe- [6]  , la académica norteamericana Guilliam Gunn tuvo a su cargo un estudio, que si bien contenía elementos de veracidad, su finalidad era aportar argumentos para una transición que diera al traste con el proceso revolucionario cubano.
El Dr. García Iturbe sitúa entre los fundamentos filosóficos de su propuesta: inundar la isla con productos y servicios estadounidenses, con inversiones, con acceso a mejor información y sobre todo con estadounidenses y situar al gobierno cubano en una posición en que no tenga otro remedio que actuar acorde a los deseos de Estados Unidos.
Aquí se pueden apreciar los alcances estratégicos del Estado norteamericano y se nos presentan, con sus diferencias y matices, algunas de las cabezas del mismo dragón: el gobierno, el Pentágono, la actividad científica.
La naturaleza hegemonista de los EEUU ya asomó de nuevo su oreja peluda
La Sra. Roberta Jacobson, subsecretaria de Estado de los EEUU y su representante en los primeros acercamientos diplomáticos, apenas comenzó sus actividades en Cuba, desayunó con miembros de la llamada “disidencia” cubana, protegidos de Washington, reiteró que EEUU aspira a un acercamiento a los pequeños empresarios y trabajadores privados para fomentar el alejamiento de estos del Estado revolucionario, fomentar el sector de las comunicaciones para dar a los cubanos mayor acceso a la información que naturalmente sería la que producen sus agencias, declaró que la economía cubana estaba en picada, que no funcionaba, sin mencionar naturalmente los daños del bloqueo, y se atrevió a declarar que los EEUU quieren impulsar a los cubanos a que tomen las riendas de sus destinos.
Pero la cosa no para ahí, la persistencia del bloqueo, del financiamiento a grupos que atentan contra la soberanía nacional y la seguridad del país, al ponerse al servicio de una potencia extranjera bajo el manto de la exigencia de “democracia”, mantener ocupado parte del territorio cubano en la base naval de Guantánamo, la ley de ajuste cubano y un largo etcétera está evidenciando que el planteo de parte del gobierno norteamericano es turbio y como mínimo obstaculiza el camino del entendimiento que parece abrirse con las relaciones diplomáticas.
Naturalmente, si se mantiene la presión anticubana por diferentes vías y se privilegia ampliar los contactos en los espacios donde más pueden intentar socavar la unidad nacional, Cuba está obligada a fortalecer los medios que contrarresten tal comportamiento.
La contradicción contextual entre los intereses del imperialismo norteamericano y los de la nación cubana no desaparece con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, como tampoco desaparecerá cuando desaparezca el bloqueo económico. La actual política norteamericana hacia Cuba es un cambio táctico dentro de una misma geoestrategia.
En Cuba, y considero que debe haber sido así para muchos en el mundo, en esta pugna de más de un siglo entre los intereses del imperialismo norteamericano y los de la nación cubana caracterizada en el último medio siglo por la política de bloqueo económico, la iniciativa norteamericana de cambiar la política, se percibió ante todo como la confirmación de la razón histórica de pueblo cubano que ha defendido su independencia, soberanía y dignidad nacional, ha sido fiel a su legado histórico y cultural, y ha sabido resguardar su territorio y su libertad del expansionismo hegemónico del vecino del norte.
Esa percepción surge de una realidad elemental: fueron los EEUU los que rompieron relaciones con Cuba, fueron los EEUU los que agredieron a Cuba, fueron los EEUU los que bloquearon económica, comercial, financiera, política y diplomáticamente a Cuba, fueron los EEUU los que desarrollaron sucesivas campañas mediáticas injerencistas contra Cuba y son los EEUU los que luego de más de medio siglo reconocen que no han hecho mella en el espíritu independiente y soberano de la nación cubana y que, con su política, han terminado aislándose ellos mismos.
Emerge en el gobierno norteamericano el pragmatismo que caracteriza en gran medida su política, sepultado hasta hoy por una tozudez solo explicable quizá por una animosidad generada por la imposibilidad de vencer a Cuba por la fuerza.
Al plantear el gobierno norteamericano el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba y dar la orden de revisar la inclusión de Cuba en la lista espuria de países de patrocinadores del terrorismo que mantiene su gobierno, los EEUU reconocieron abiertamente el fracaso de su política, por lo que en el mundo el golpe de timón significó para muchos la demostración de la razón de Cuba.
No es ocioso reiterar que Cuba ha estado siempre en disposición de dialogar con los EEUU sobre la base del respeto mutuo, el reconocimiento de la soberanía nacional y la no injerencia en asuntos internos y ha resistido serenamente todos los embates, agresiones y provocaciones provenientes del Norte. Como se ha comprobado en el resultado de las conversaciones llevadas a cabo durante meses, la parte cubana ha sido muy flexible ante solicitudes de la parte norteamericana, corroborando el espíritu de paz y entendimiento dentro de las diferencias y el respeto mutuo, que anima su política exterior.
Esta posición la reiteró recientemente en su discurso ante la III Cumbre de la CELAC en Costa Rica el 28 de enero de este año el Presidente cubano Raúl Castro:
“Como he afirmado reiteradamente, Cuba y Estados Unidos debemos aprender el arte de la convivencia civilizada, basada en el respeto a las diferencias entre ambos gobiernos y en la cooperación en temas de interés común, que contribuya a la solución de los desafíos que enfrentan el hemisferio y el mundo.
“Pero no se debe pretender que, para ello, Cuba tenga que renunciar a sus ideales de independencia y justicia social, ni claudicar en uno solo de nuestros principios, ni ceder un milímetro en la defensa de la soberanía nacional.
“No nos dejaremos provocar, pero tampoco aceptaremos ninguna pretensión de aconsejar ni presionar en materia de nuestros asuntos internos. Nos hemos ganado este derecho soberano con grandes sacrificios y al precio de los mayores riesgos. [7].”
La dignidad del gobierno y del pueblo cubanos es motivo de orgullo para los nacidos en esta tierra residan o no actualmente en ella, y para muchos en otras latitudes reconozcan o no el sistema político existente en el país.
El bloqueo sigue
Es sabido que el desmontaje total del bloqueo económico y financiero contra Cuba es una asignatura pendiente y será objeto aún de un complejo proceso político en los EEUU, en el cual es de esperar un activo laborantismo del lobby anticubano en el Congreso.
Las medidas adoptadas por el Gobierno de Obama -que son algunas de las muchas otras que tiene potestad para aplicar-, crean condiciones para un importante incremento de las visitas de los norteamericanos a Cuba, facilitan el ingreso de una mayor cantidad de dólares norteamericanos a la economía cubana como resultado del pago de servicios y del incremento del rango permitido para el envío de remesas, EEUU podrán exportar a Cuba dispositivos de comunicación, software, aplicaciones, servicios y artículos para establecer y actualizar los sistemas, hay alivio para las navieras que transporten ciertos materiales a Cuba, al no tener que observar la prohibición de no tocar por 6 meses puertos norteamericanos. Pero no hay reciprocidad, Cuba –por ejemplo- no puede exportar productos a los EEUU y, sobre todo, permanecen vigentes las leyes que codifican el bloqueo económico, comercial y financiero.
¿Una nueva etapa?
El análisis de la actual y futura relación de Cuba con los EEUU, si bien se produce ahora sobre la realidad atinente a un primer acercamiento en el cual los términos son: tolerancia, diálogo por encima de las diferencias, respeto mutuo, no injerencia en los asuntos internos, apertura, turismo, colaboración en diferentes aspectos (lucha contra el narcotráfico, problemas migratorios, etc.), es decisivo para el desarrollo ulterior de un proyecto propio de nación construir los posibles escenarios hacia los cuales podría encaminarse el futuro de Cuba en un contexto de relaciones fluidas con los EEUU.
Ante estas circunstancias, se oye hablar y escribir sobre una “nueva etapa”, “un cambio en la política” y, en efecto, algo nuevo y cambiante hay, pero es muy importante tener en cuenta dos cosas: qué está cambiando en la política norteamericana hacia Cuba y qué no; y cómo esos cambios pueden impactar en la sociedad cubana. En momentos en que se impone “hilar fino” los énfasis son fundamentales.
No ir a la raíz de las posibles consecuencias de la “nueva” situación podría ser letal para el futuro de Cuba. Sería un error que la historia no perdonaría.
Vale recordar lo escrito y publicado por Fidel el 26 de enero pasado cuando de modo breve y conciso expresó: “No confío en la política de Estados Unidos ni he intercambiado una palabra con ellos,…[8]”  Y a renglón seguido se pronunció por la defensa de la paz, por la cooperación y la amistad con todos los pueblos del mundo y entre ellos los de nuestros adversarios políticos, por solución pacífica de los conflictos o de los peligros de guerra, en el entendido que estos asuntos deberán ser tratados de acuerdo a los principios y normas internacionales, a la par que recordó los pasos que está dando en esa dirección el Presidente cubano Raúl Castro, quien a su vez dijo en la III Cumbre de la CELAC que “El restablecimiento de las relaciones diplomáticas es el inicio de un proceso hacia la normalización de las relaciones bilaterales, pero esta no será posible mientras exista el bloqueo, no se devuelva el territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval de Guantánamo (Aplausos), no cesen las trasmisiones radiales y televisivas violatorias de las normas internacionales, no haya compensación justa a nuestro pueblo por los daños humanos y económicos que ha sufrido. [9].”
La perspectiva que no se puede perder
Es evidente que el capitalismo no puede solucionar sus propias crisis y que de últimas habrá solamente dos opciones para el género humano: o supera el capitalismo o caerá inexorablemente en el abismo que ahonda el sistema.
Hace rato que el capitalismo no le resulta rentable a la humanidad, no solo por los daños a las personas que directamente generan la explotación indiscriminada y las desigualdades, sino también por la manipulación destructiva de la naturaleza, incluyendo las guerras de rapiña que el sistema emplea para su permanencia.
En los más de 500 años desde el surgimiento y desarrollo del modo de producción capitalista y del tipo de relaciones mercantiles que reproduce y amplia, la propiedad privada y el poder político que sobre ella se erige, han pasado de mano en mano a lo largo de generaciones, en un proceso de concentración y centralización de la riqueza y de exacerbación del individualismo y del egoísmo, que no ha sido posible hasta hoy revertir.
La acción consciente de los poderes establecidos por el sistema capitalista para perpetuarse ha logrado que todo ese tiempo no haya sido suficiente para que la humanidad comprenda y asuma que la solución a los males que la aquejan crecientemente radica solamente en la superación del capitalismo como lo prueban sus crisis en las que una y otra vez el sistema ensaya fórmulas que en el fondo no son sino más de lo mismo.
Vale repetir que el modo de producción capitalista no viene solamente con el tipo de propiedad predominante y con el tipo de sus relaciones mercantiles, sino también con una ética, una juridicidad, una política, una manipulación mediática y un empleo de la violencia en muy disímiles formas que les son inherentes, funcionales a lo que les resulta fundamental: la ganancia y el poder.
En el plano ético, lo esencial es la preeminencia de lo individual sobre lo social, la exaltación del egoísmo, en el plano jurídico la codificación de la propiedad privada sobre los medios de producción y servicios y de la explotación del trabajo, en el orden político mantener el poder y una superestructura que permite la disputa de los intereses económicos corporativos enfrentados entre sí con predominio de los poderes fácticos, y todo ello generando las más disímiles formas de corrupción, ejerciendo la violencia y sin real interés por la protección del planeta.
El sistema capitalista ha continuado el proceso de mundialización y su actividad es múltiple, no se reduce exclusivamente al plano económico, financiero y comercial, sino que es agresivo en el terreno político, diplomático, de los medios de comunicación, en la actividad militar, en la guerra psicológica, cultural y particularmente en el terreno de la actividad científica, incluyendo las ciencias sociales. Y no es ocioso tener en cuenta que estos no son simples compartimentos estancos en las estrategias de dominación.
Los poderes fácticos con sus cuarteles generales en el llamado primer mundo han logrado desgastar en gran medida la anterior solidez de los estados nacionales subordinándolos por disímiles medios a sus intereses de dominación y preservación del sistema. Las empresas transnacionales por múltiples vías han consolidado su poder, mientras en el plano de las conciencias han logrado instalar y promover los ideales de bienestar que resultan imprescindibles para estimular el consumismo.
No van a actuar de modo diferente en el futuro en sus relaciones con Cuba, por lo que se presentan dos alternativas. Una, considerar fatal la absorción de la economía y del país por el mercado capitalista regentado por las transnacionales y perder a la larga las conquistas sociales de la revolución socialista; la otra, presentar batalla cultivando la cultura revolucionaria, consolidando la unidad nacional y manteniendo la orientación socialista como modalidad para alcanzar una prosperidad sustentable.
Todo no es ideología como todo no es economía
Todas las absolutizaciones resultan al final nefastas. Todo no es ideología del mismo modo que todo no es economía. Si bien hay un metabolismo económico que sustenta la vida social, este no es totalmente independiente de otras variables y realidades de la sociedad que son tanto o incluso más importantes que la economía. No por gusto se afirma en Cuba reiteradamente –y con razón- que la economía debe subordinarse a la sociedad. Ahora bien, el cómo se realiza esa subordinación es ante todo un asunto de la ideología y de la política, de las leyes y de la ética, de la educación ciudadana y de la organización de la sociedad.
En mi opinión, el desafío estratégico para Cuba está planteado por la necesidad de ampliar el papel del mercado, realidad que podrá verse en lo adelante reforzada en el orden económico por la ampliación de las relaciones con los EEUU y eventualmente por el levantamiento gradual del bloqueo, realidades que ejercerán por diferentes vías una fuerza centrífuga en la mentalidad de la sociedad y en la cohesión ideológica y política de la ciudadanía cultivada por la revolución socialista por más de medio siglo e imprescindible para defender un proyecto propio de sociedad, de nación. Es para ese desafío para el que debe estar preparada la sociedad cubana.
La raíz de nuestra identidad cultural está profundamente instalada en nuestra conciencia nacional. Una rica historia de rebeldía y espíritu de libertad de los cubanos probó en el siglo pasado su capacidad de emerger con una revolución socialista en medio de la más intensa dependencia neocolonial y bregar hasta hoy venciendo todos los obstáculos, abonando educación y cultura, cultivando patriotismo e internacionalismo. Pero sería ingenuo desconocer la magnitud real del desafío que implicarán las nuevas condiciones.
En efecto, a esa amenaza real de retrotraer los avances de la cultura socialista en Cuba implícita en el reto que significa ampliar las relaciones mercantiles para alcanzar los niveles productivos que el país necesita se sumará ahora una presencia norteamericana que será en gran medida diferente por su forma a la imagen abiertamente injerencista y agresiva que ha tenido hasta el presente.
En esta confrontación es imprescindible que Cuba se rearme ideológicamente, fortaleciendo los valores cultivados por la revolución socialista, pero a la vez encarnando esos valores en la práctica diaria. Para que el pueblo haga suyos los postulados socialistas y los defienda, el socialismo tiene que pertenecerle en su cotidianidad, no solo por las fórmulas justas de redistribución del producto social sino por el protagonismo que tenga el pueblo en las decisiones a todos los niveles en la economía y en la sociedad, por el funcionamiento eficiente del control popular, por el grado de descentralización del poder que haga llegar concretamente a cada persona la parte a la que tiene pleno derecho y por la transparencia en el debate ciudadano.
Ver integralmente los escenarios
En la primera parte de este trabajo nos referimos a la necesidad de pensar los escenarios futuros, ahora añadimos que esta construcción debe seguir la regla de la integralidad. La amenaza es integral, su enfrentamiento debe serlo también.
El momento en que se produce el proceso de reinstalación de las relaciones diplomáticas con los EEUU y de la apertura de canales de comunicación más amplios que servirán para ejercer su influencia sobre Cuba, el país está justamente en un proceso de reformas dentro de su orientación socialista que en esencia implican la ampliación de las relaciones mercantiles, de su papel en el metabolismo socioeconómico.
El mercado, las relaciones mercantiles mantienen una cualidad constructiva que se condice con la mentalidad prevaleciente hoy entre los seres humanos, una de cuyas características es el predominio de una psicología en la que se asume naturalmente la validez del intercambio de equivalentes entre personas desiguales. De ahí precisamente la necesidad de reconocer las relaciones mercantiles, pues sin ellas sería hoy imposible alcanzar la prosperidad.
La ampliación del papel de las relaciones mercantiles en la sociedad cubana, la apertura al capital foráneo con facilidades para la inversión, crean una espacio económico, un sistema de relaciones, una práctica económica, generadora de actitudes individualistas que constituyen tierra fértil para el resurgimiento del pensamiento liberal, de la ideología liberal y las correspondientes tendencias a generar una ética, una plataforma jurídica y una práctica política que se den la mano con esa ideología.
Como he afirmado en otras ocasiones, las reformas en curso en Cuba son programáticas en tanto fueron discutidas y aprobadas por millones de cubanos y finalmente por el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, y se están desarrollando dentro de la consigna de alcanzar un “socialismo próspero y sostenible”, dos cualidades bienvenidas, pero los Lineamientos y la consigna no constituyen aún un Programa o una Plataforma Programática que establezca los límites y dibuje el horizonte aproximado de los cambios en curso.
Estas medidas que carecen todavía de un enfoque político integral discutido y aprobado por el pueblo cubano, enfoque para el cual es imprescindible partir de una concepción teórica integral sobre la transición al socialismo en las actuales condiciones nacionales e internacionales. Y es así no por una veleidad teoricista, sino porque de lo contrario se estaría a merced de los acontecimientos y Cuba perdería su capacidad para gobernar las coyunturas.
Esa elaboración teórica debe tener en cuenta los posibles escenarios en la evolución futura de los acontecimientos en Cuba, en el continente y en el planeta, pues solo así podrá enfocarse “con los pies sobre la tierra”.
No estamos en los albores del capitalismo o en su momento de mayor esplendor, ni siquiera en las situaciones de sus primeras grandes crisis como la de 1929, sino en su momento de mayor y más profunda crisis, que tiene al sistema desorientado y huérfano de medios de preservación como no sean los que requieren de la violencia en sus disímiles formas. Basta aplicar el sentido común para avizorar al socialismo como vía de salvación, pero lo que puede cohesionar convincentemente a la sociedad es su explicación integral y consensuada como modo de alcanzar el desarrollo próspero y sostenible.
La orientación socialista en la construcción social en Cuba es no solo posible, sino necesaria ya que se constituye en un camino para el desarrollo, necesitado este de una concepción integral que permita el mejor empleo de los recursos que genere la nación para cumplir con las finalidades que mejor resulten a sus genuinos intereses de justicia social y equidad.
De ahí que sea imprescindible defender el predominio de la propiedad social socialista sobre los medios de producción y servicios fundamentales y demás propiedades puestas al servicio del pueblo por el proceso revolucionario, de ahí el papel imprescindible del Estado, de ahí el papel imprescindible de la participación popular en las decisiones y las acciones, de ahí el papel imprescindible de la educación socialista, de ahí el papel de los medios de comunicación al servicio del pueblo, de ahí el debate constante, abierto, plural de los principales asuntos que conciernen a la sociedad, de ahí la necesidad de la cohesión social alrededor del poder los trabajadores, de ahí la necesidad de blindar a la sociedad cubana contra los intentos de dividir al pueblo, de ahí el papel de la ideología revolucionaria cubana.
En consecuencia, si bien la sociedad cubana no puede obviar las relaciones mercantiles y necesita la inversión del capital foráneo, es imprescindible reorganizar el metabolismo socioeconómico de la sociedad, su esquema político y jurídico, su mundo espiritual cultivando el socialismo.
El papel del Estado revolucionario, de toda la superestructura política, del sistema educacional, de los medios de comunicación, de la familia, es fortalecer la cultura socialista que mantenga la voluntad de subordinar el mercado a la sociedad y ello significa en primer lugar tener un concepto de prosperidad en el que los valores culturales, estén por encima de los materiales, en el que la solidaridad venza al egoísmo y la preservación de la naturaleza venza a la negligencia y a la ambición.
Como en la época en la que Martí combatió las corrientes reformistas, anexionistas y autonomistas, la ideología revolucionaria cubana de cuya articulación conceptual fue entonces su principal protagonista, se ve hoy nuevamente ante el desafío de defender la soberanía y la independencia nacional, la identidad cultural de los cubanos, el futuro de la nación.
Cuidar el lado simbólico
Es elemental que el Estado revolucionario cuide que la eventual ampliación de las relaciones económicas y comerciales con los EEUU se produzca con arreglo a principios básicos, como por ejemplo, que estas tengan espacio en los ámbitos productivos; o que todos los acuerdos que se tomen en el terreno económico, comercial o financiero se realicen dentro del marco de las leyes cubanas y en función de los intereses nacionales; o que se garantice a toda costa el predominio de la propiedad social  socialista sobre los medios fundamentales de producción y servicios y demás propiedades socializadas; o que no se debilite el papel del Estado revolucionario, etc.
También habrá un natural acercamiento entre los ciudadanos de ambas naciones, algo que debe resultar enriquecedor para ambas partes, en particular por el intercambio cultural que ello implicará.
Pero es imprescindible también cuidar el lado simbólico en la eventualidad de una ampliación de las relaciones en general con los EEUU. No se trata solamente de los símbolos que son más visibles [10] , como las banderas, sino también de los que entran de la mano del espejismo armado por el capitalismo tardío para estimular el consumismo y la homogeneización del gusto, por ejemplo el pollo Kentucky, los McDonald´s, Starbucks, etc. cuya presencia en el mercado cubano es prescindible [11] . Obviamente se mantiene el reto de generar la capacidad para garantizar alimentos sanos en cantidad y calidad suficientes para el consumo nacional y para el turismo.
El Programa es imprescindible aunque no lo resuelve todo
En la sociedad cubana existe la preocupación de si estamos o no preparados para el fin del bloqueo. Más que discutir ese punto lo importante es continuar preparándonos para ello, ya que más temprano que tarde esa política destinada al fracaso terminará.
Existe también preocupación por el futuro de las personas que durante años dieron sus mejores esfuerzos para sostener el rumbo socialista, pero sin posibilidades reales de insertarse con resultados en las oportunidades que hoy abren las medidas económicas en curso.
Existe preocupación entre los jóvenes, acerca de las posibilidades reales que tienen que abrirse camino en las actuales y futuras condiciones que tendrá la sociedad cubana.
Y hay un debate en la sociedad que no está en los medios de comunicación acerca de todos estos temas y particularmente de los económicos, acerca de la posibilidad real de abrirse camino en el terreno económico con una orientación socialista y sobre las desigualdades sociales hoy más visibles y crecientes que nunca antes.
Y es imprescindible activar la economía nacional.
El levantamiento del bloqueo abrirá un amplio espacio para que los intereses económicos, financieros y comerciales de las empresas norteamericanas pugnen por participar en esas oportunidades lo que no se producirá de manera “ordenada” sino que el interés por la ganancia será el único elemento que lo caracterizará de modo general. El ordenamiento, la racionalidad en esa relación económica y comercial que permita salvaguardar los intereses de la nación cubana puede ponerlo únicamente el Estado cubano.
La conjugación entre los objetivos de desarrollo del país y los intereses de las empresas norteamericanas que quieran invertir en Cuba, impondrá requisitos espaciales y temporales en esa relación, cuya única regulación puede provenir del Estado cubano, representante de los intereses de la sociedad cubana.
La orientación de la política no puede desarrollarse con eficiencia si no hay una concertación también eficiente de las voluntades. Para lograrla se necesita el consenso mayoritario de la sociedad en torno a un programa discutido y compartido por las mayorías ciudadanas, que oriente y paute todo el proceso de canalización de los esfuerzos del país para salir adelante en los distintos frentes de actividad, que defina los límites de los cambios y argumente esos límites, que esclarezca el porqué necesita la sociedad cubana cuidarse de la absorción del país por parte del mercado.
Un programa que aborde integralmente el enfoque de la vida nacional, sintetice el devenir histórico de la sociedad cubana, su presente y el futuro deseado y que fundamente la articulación de las actividades socioeconómica, organizativa, jurídica normativa e ideológica política, donde se confirme la importancia del poder popular, del papel del partido y de las organizaciones que ha generado el cambio revolucionario en el país, donde se reafirmen la práctica y los modos de hacer la política en Cuba, así como las principales direcciones de su necesaria actualización.
Un programa que argumente los alcances posibles hoy de las políticas sociales, que confirme la política exterior de la revolución, que fundamente la política comunicacional del país, que argumente las políticas educacional y cultural de la nación. Un programa sujeto a su vez a la actualización cuando se observe esa necesidad.
Se trata principalmente de trazar el camino hacia un empoderamiento creciente de las bases de la sociedad: el barrio, la comunidad, los colectivos laborales, etc., para un anclaje duradero del socialismo como orientación de la construcción social en la cotidianidad de las personas.
El partido debe ser la voluntad visible de la sociedad cubana de salvaguardar la soberanía, la independencia nacional, la identidad cultural, el camino propio valores todos que en nuestro caso van de la mano con la orientación socialista de la construcción social; su razón radica en su papel de conciencia crítica de la Nación, la cual solo puede ser una síntesis colectiva. En consecuencia su tarea principal es asegurar en todos los ámbitos de la sociedad la más amplia participación ciudadana, el pluralismo político, el debate abierto de los principales temas nacionales y locales, además de los internacionales y el derecho a decidir de la ciudadanía. En esa dirección, es indispensable que el liderazgo político a todos los niveles propicie el análisis crítico abierto de los temas que conciernen a toda la sociedad.
Naturalmente, el hecho de tener un programa en modo alguno resuelve el desafío a favor de la nación, pero es un fundamento indispensable para establecer las bases consensuadas del desarrollo futuro, en el que se defina en sus principales rasgos el concepto de socialismo alrededor del cual se desarrollará el país en una perspectiva de mediano y largo plazos, que establezca claramente los límites a la propiedad privada, que confirme la validez de la democracia socialista cubana, del modo en que se reproduce en Cuba el poder popular a todos los niveles, a la vez que valide los cambios que procedan en sus estructuras y funcionamiento, otro tanto con respecto al partido, a las organizaciones de la sociedad, todo con vista a alcanzar como dijera el presidente Raúl Castro toda la democracia posible.

Notas

  1. Licenciado en Ciencias Políticas, Diplomado en Teoría del Proceso Ideológico, Dr. En Ciencias Filosóficas, profesor titular del Instituto Internacional de Periodismo José Martí donde preside la cátedra de periodismo de investigación. C.el. dariomachado14gmail.com
  2. Ver Declaración de Barack Obama el 17 de diciembre de 2014, http://www.juventudrebelde.cu/internacionales/2014-12-17/discurso-del-presidente-barack-obama-sobre-las-relaciones-con-cuba/ (18-2-15)
  3. Nafeez Ahmed. “Pentagon preparing for mass civil breakdown”, The Guardian, 12 de Junio de 2014. http://www.theguardian.com/environment/earth-insight/2014/jun/12/pentagon-mass-civil-breakdown  (23-1-2015)
  4. Ibídem
  5. Ibídem.
  6. http://webmail.enet.cu/horde/imp/message-dimp.php?ajaxui=1&mailbox=SU5CT1g&uid=525&uniq=1421827285087 (21-1-2015)
  7. Ver Cubadebate http://www.cubadebate.cu/opinion/2015/01/28/raul-castro-en-iii-cumbre-de-celac-la-solidaridad-en-nuestra-america-sera-decisiva/ (16-2-15)
  8. Ver Cubadebate: http://www.cubadebate.cu/noticias/2015/01/26/fidel-castro-para-mis-companeros-de-la-federacion-estudiantil-universitaria/#.VOJB9_mG-qc (16-2-15).
  9. Ver Cubadebate http://www.cubadebate.cu/opinion/2015/01/28/raul-castro-en-iii-cumbre-de-celac-la-solidaridad-en-nuestra-america-sera-decisiva/ (16-2-15)
  10. Elier Ramírez Cañedo en un artículo titulado La “nueva política• de los EEUU hacia Cuba (II parte y final) sostiene que  “Desde hace mucho tiempo estamos siendo testigos de una cruenta guerra de símbolos, por lo que resulta ineludible reforzar en el imaginario social nuestros símbolos y atributos nacionales, así como nuestras tradiciones más populares. Hoy nos hace mucho daño el hecho que una bandera cubana no pueda ser comprada a un precio asequible para el bolsillo de la mayoría de los cubanos o que nuestros niños no puedan tener calcomanías, juguetes y otros objetos  con la imagen de animados cubanos como el Elpidio Valdés o Meñique y que ese vacío sea llenado por Mickey Mouse y el Pato Donald. No porque Mickey Mouse y el Pato Donald nos vayan ahora a crear grandes problemas, sino porque no tener lo alternativo, lo que más nos representa e identifica, es lo ciertamente lamentable. Al propio tiempo, nuestra ley y reglamento de símbolos nacionales necesita de una actualización urgente, pues la que existe prácticamente nos ata de pies y manos frente a la avalancha neocolonizadora.” (Ver: Cubadebate,  http://www.cubadebate.cu/opinion/2015/02/07/la-nueva-politica-de-los-estados-unidos-hacia-cuba-ii-y-final/#.VONz20D4KNA (17-2-15).
  11. Hay quien sostiene que tales productos típicos del modo de vida norteamericano serán necesarios para satisfacer la demanda del turismo que provendrá de ese país, pero ese argumento es insostenible. Cuando viaja un turista a otro país, a otra cultura, corresponde que se adapte a los usos y costumbres del país que visita, no puede esperar una “extensión” del suyo.