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viernes, 18 de abril de 2008

Basta de agredir a Cuba, Por Francisco Peres Arbaizagoitia

(Para Kaos en la Red)

Reflexión aguda sobre cómo algunos medios españoles diversifican los cambios dentro del socialismo que está realizando la revolución Cubana y una óptica apreciable sobre la isla.



El País. Edición Impresa. Página Internacional: “La fiebre de la telefonía móvil hace estragos en Cuba: Largas colas en la isla para disponer del servicio autorizado por Raúl Castro”


Cada vez que descubro que la mayoría de los españoles, incluyendo los corresponsales de prensa acreditados en la Habana, no entienden nada de lo que ocurre en Cuba, me da mucha alegría y ganas de gritar en el Paseo de la Castellana; por esto mismo perdimos a Cuba y Puerto Rico, -por cierto de esa colonia norteamericana, nos vale bien poco lo que allí ocurra-, lo que apostamos es para que Cuba siga ese camino y vuelva a su condición de colonia norteamericana.

Si hacemos un cuidadoso estudio seguramente los corresponsales de prensa de aquella época, por tal de complacer a sus periódicos o sus gobernantes, escribían sobre lo que a estos les interesaba escuchar y no lo que realmente estaba pasando. La prensa colonialista fue cómplice de perder a Cuba y la actual prensa es responsable de contribuir a enemistar al pueblo cubano con el español, que es precisamente lo que quieren los dominadores de ayer y los ambiciosos de hoy.

La prensa europea desinforma a la opinión pública sobre Cuba y de hecho contribuye a que cada vez tengamos menos presencia en la Isla y terminaran con que los cubanos nos odien.

Tal vez en esto me equivoque, porque al parecer la cultura de los cubanos les permite comprender las mentiras y la palabra odiar la han sustituido por amar: esto puede ser la clave de muchos de sus éxitos.

Vamos a ver.

Constantemente dicen que los cubanos ganan 13 euros al mes; que viven amontonados; uno arriba del otro; que dos generaciones comparten en una misma casa; que tienen miserias; que se mueren de hambre; que visten con taparrabos, vaya, casi desnudos; que no pueden ir a hoteles de lujos; no pueden tener ordenadores; no pueden viajar, no pueden, no pueden, no pueden…

¿Cómo puede explicar el anticubano periódico El País por qué el gobierno cubano en 50 años de luchas y bloqueos brutales y campañas calumniosas, eliminó la extrema pobreza y las villas miserias o favelas o ciudades prohibidas que existen por toda América Latina? O nos quieren hacer creer que en América Latina todos viven en residencias con alberca incluida, personal doméstico, servidumbres y jardines arbolados?

¿Cómo pueden explicar que en Cuba el 97 por ciento de las viviendas están electrificadas y el nivel cultural alcanza los mayores de ese continente?

¿Cómo es que han logrado la más baja mortalidad infantil, que han extendido la esperanza de vida a 78 años, la más alta de América Latina?

¿Cómo explican que con 13 euros al mes haya colas para tener celulares, comprar ordenadores, DVD, bicicletas eléctricas y visitar hoteles de lujos?

¿Cómo explican que si no hay comida y están pasando hambre, todos se ven fuertes, hermosos, saludables y son los que más medallas ganan en olimpiadas y competencias deportivas?

¿Cómo explican que si no tienen ropa y zapatos todos están bien vestidos y calzados y no hay niños por las calles, durmiendo en los portales, comiendo candela o haciendo malabares entre los autos que circulan por las avenidas?.

¿Por qué no dicen que los cubanos y cubanas saben vencer, que pagan muy poco por la electricidad, no gastan en estudios ni atención médica y trabajan mucho, no sólo en el empleo de los 13 euros, sino que al terminar su jornada laboral hacen otros trabajos honrados que les permite ganancias extras, conozco a varios de las que compraron ordenadores, que además de su trabajo cultivan flores, vegetales y hasta lavan coches?

Que no me digan que son por las remesas familiares, o que amigos solidarios le proporcionan los celulares o por trabajos sucios, porque generalmente estos ya tenían los celulares y ordenadores.

¿Cómo explican que entre los emigrantes cubanos que llegan a Estados Unidos, son los que tienen mejor dentadura, buena salud, mayor nivel cultural y dominan el inglés, llegando a comprender perfectamente a los norteamericanos mientras que estos no los entienden a ellos?.

¿Cómo explican -según estudios científicos-, que después de pasados seis meses de estar residiendo en Estados Unidos, con todas las ventajas y privilegios de los que no gozan sus similares de América Latina, comprenden que se equivocaron con partir de la isla y que el FBI considera que el 80 por ciento de los cubanos residentes en Estados Unidos no son confiables para ellos?

¿Qué respuesta dan al recién finalizado Congreso de los Escritores y Artistas, donde criticaron libre, amplia y democráticamente todos los aspectos que su sistema socialista debe mejorar o resolver?

¿Qué explicación pueden dar de que le otorgaran a Fidel la condición de Miembro de Mérito de esa prestigiosa Institución y las palabras, Cuba, Revolución y Socialismo fueran acompañadas de la no menos importante Unidad?

¿Cómo explicar la palabra Unidad en un evento tan heterogéneo donde asistieron los más destacados artistas y escritores, de edad avanzada junto a los jóvenes, de todas las preferencias sexuales y matices de colores y representantes de todas las provincias del país y manifestaciones artísticas?

¿No sería mejor que dejaran de mentirnos y estafarnos, burlándose de nuestra capacidad de análisis e inteligencia?

http://www.kaosenlared.net/noticia/basta-de-agredir-a-cuba

jueves, 17 de abril de 2008

Pesos, prensa y educación económica por Omar Rafael García Lazo

Durante los últimos viernes he podido leer con interés la sección Cartas a la dirección del diario Granma donde los lectores exponen distintas posturas sobre problemas actuales de la economía cubana. La dualidad monetaria, la improductividad, el sistema salarial, la educación económica... entre otros, son los tópicos más debatidos.

Coincido plenamente con algunos de los remitentes en cuanto a la necesaria y urgente educación económica que debemos alcanzar todos. El propio Fidel ha hablado mucho al respecto. Sin embargo, debemos empezar por definir qué es educación económica y cómo ayudamos a desarrollarla.

Creo que la prensa y los especialistas, como sugieren varias cartas, deben acometer urgentemente esa misión educativa con profesionalidad, rigor, y solidez argumentativa, sobre todo cuando reconocemos que no todos tenemos los mismos conocimientos ni el mismo acceso a la información. Ayudarán así a evitar las malas interpretaciones, las dudas y los planteamientos erróneos que son fruto de la ineficiente información que brindamos y obtenemos sobre algunos temas.

El caso de la dualidad monetaria es uno de los más debatidos por nuestra población. En mi caso personal, desde mis años de estudiante, busco una explicación convincente en los planos político y económico para entender el porqué de esa medida y poco a poco he llegado a algunas conclusiones y a otros cuestionamientos que quiero compartir:

Las primeras pistas las descubrí en el discurso de Fidel el 26 de julio de 1993, pero siempre me pregunté por qué nuestra prensa y nuestros especialistas y profesores universitarios de materias afines no ampliaron lo dicho en aquel momento. ¿Por qué nuestros economistas y periodistas no utilizaron la prensa diaria para unirse al pueblo en el debate, explicar y argumentar la medida, que sin duda fue y sigue siendo tan necesaria como incomprendida?

Mediante varias lecturas y conversaciones ocasionales pude comprender algunos elementos sobre la dualidad monetaria que quiero compartir.

El período especial provocó un gran descenso en la producción nacional y nuestro peso perdió su valor. Solo subrayo el dato dado por Fidel en el mencionado discurso: en 1989 se importaron mercancías por valor de 8 139 millones de dólares y en 1993 ese indicador bajó hasta 2 236 millones, un 72,5 % menos de productos importados.

Entre las medidas aprobadas para paliar la difícil situación estuvo permitir la entrada de divisas por concepto de remesas a Cuba y el desarrollo de la industria turística. Ambas estimularon la circulación del dólar y por ende era necesario recaudarlo para la redistribución por el Estado.

Ante esta realidad se pudo haber eliminado la circulación del peso cubano devaluado, pero eso llevaba a una dolarización de nuestra economía y a una total dependencia de las políticas monetarias de EE.UU. en un contexto de recrudecimiento de la guerra económica. Además, una medida así terminaría con los logros sociales que se materializaban de acuerdo a nuestras propias políticas financieras y de planificación.

A esto se agrega un elemento político y de orgullo nacional, la mayoría de la población hubiera mostrado su desacuerdo con eliminar nuestra moneda, quedar subyugados al dólar estadounidense y perder independencia en todos los planos.

El paso siguiente de esta medida fue la emisión del Peso Cubano Convertible que desterró paulatinamente el dólar de nuestro país, permitió una mayor recaudación de divisas por vía bancaria y le permitió al Estado un mayor control y monitoreo del circulante en divisas.

La dualidad monetaria fue la opción menos dañina que evitó la desarticulación de los principales beneficios sociales de nuestra población y en cierta medida, contribuyó a sentar algunas bases para el despegue económico ansiado.

Desde ese momento la población percibe la existencia de dos economías, una con énfasis en el mercado, sustentada por la circulación de un Peso Convertible fuerte y otra, apoyada por la anterior, con énfasis en lo social con el peso tradicional como unidad de cambio.

¿Por qué se mantiene? Esa es la pregunta que se hacen muchos cubanos.

Las empresas que operan con divisas deben vender su mercancía en Pesos Convertibles con los márgenes de ganancias correspondientes. El peso cubano tradicional no puede interceder en esas operaciones por su deprimido valor y por otras reglas de tipo financiero que existen y se deben explicar.

De esta forma se sacan los costos de las mercancías y materias primas compradas en el mercado internacional donde no existen los precios justos ni el campo socialista. Una buena parte de la ganancia la utiliza el Estado para adquirir parte de nuestra canasta básica, una lista de productos para el desarrollo nacional y financiar todo lo demás que conocemos y a veces olvidamos. La otra parte las empresas la utilizan para reinvertir y para distribuir entre sus trabajadores como estímulo a la producción.

Algunos sugieren como solución la emisión de más Pesos Convertibles, pero esto es imposible porque esa divisa nacional tiene que estar respaldada por valores internacionales y una mayor producción mercantil. De emitirse billetes sin respaldo se caería en inflación.

Por otro lado, y excluyo las modalidades de mercados agropecuarios, los precios en peso tradicional que en la red minorista aun están distantes de muchos bolsillos se fijan sobre la base del valor actual de esa moneda, del costo de las materias primas en divisas y observando la demanda, la oferta y el circulante existentes.

En la actualidad la población señala con mayor énfasis a la dualidad monetaria como un obstáculo en lo económico con incidencias en lo social. En lo político también tiene sus efectos por el fomento e incremento de las desigualdades. Sin embargo, ¿puede la economía eliminarla en estos momentos? ¿Cómo y cuándo hacerlo?

Para ello, aunque no se ha explicado por qué y cómo lograrlo, se ha dicho que es necesario ganar en productividad y eficiencia, sustituir importaciones, revitalizar producciones nacionales en varias esferas y eliminar estorbadores y estorbos que frenan nuestras fuerzas productivas, como aquellos que Granma denunció y que obstaculizan, por ejemplo, la producción de carne de cerdo en Pinar del Río. Tarea más necesaria aun si damos una mirada a los precios de los alimentos y del petróleo a nivel mundial, a la devaluación del dólar estadounidense y a la crisis mundial que se asoma.

Además, cuando se elimine la dualidad, porque hacia allá vamos, también será necesario transformar las estructuras que operaron durante años con dos monedas, lo que llevará a una reestructuración salarial y de precios, a un análisis de los subsidios estatales y otras medidas, pues estaremos en presencia de un peso más fuerte. Todo eso lleva tiempo y estudio, los que deberán ser también eficientes, oportunos y nada retardados.

Estas ideas, al margen de las interioridades de la ciencia económica, me llevan a otras muchas preguntas. ¿Qué relación existe entre el aumento del PIB y el valor de nuestra moneda tradicional? ¿Existen otros factores distintos a los mencionados que expliquen la dualidad? ¿Qué otros beneficios y limitaciones ha provocado la dualidad?

Mi propósito era exponer mis puntos de vista y solicitar a los especialistas que se sumen al empeño de ampliar el debate y la explicación de estos temas económicos reclamados por nuestro pueblo. También profundizo mi convicción sobre el papel insustituible y trascendental que juega nuestra prensa en esta y otras batallas de la Revolución. El reto está planteado.