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lunes, 3 de marzo de 2014

Nosotros, los sobrevivientes ¿a quiénes debemos la sobrevida?*

Por Rosa C. Báez


*El Otro
Por Roberto Fernández Retamar
Nosotros, los sobrevivientes,
¿A quiénes debemos la sobrevida?
¿Quién se murió por mí en la ergástula,
Quién recibió la bala mía,
La para mí, en su corazón?
¿Sobre qué muerto estoy yo vivo,
Sus huesos quedando en los míos,
Los ojos que le arrancaron, viendo
Por la mirada de mi cara,
Y la mano que no es su mano,
Que no es ya tampoco la mía,
Escribiendo palabras rotas
Donde él no está, en la sobrevida?
1 de Enero de 1959

Tenía apenas 8 años: tan sólo un día antes, había ido con toda mi familia a la Terminal de trenes, a despedir a un gran amigo que iría a Birán a hacer su servicio médico rural…

Era una luminosa tarde y mis primos, más bullangueros –o más atrevidos que yo- se subían a una columna del portal, rajada por el peso de los años mientras los mayores los regañaban: de pronto, la explosión y el temor de que hubiera ocurrido lo que preveían los adultos… corrimos al portal y allí, blancos como papel, gritaban: fue allá, fue allá, miren el humo… y nos abrazamos con temor, sin imaginar siquiera qué podría haber sucedido: luego, una nueva explosión... Se hizo la desbandada… todos queríamos llegar a casa, al seguro resguardo del hogar… Radio Reloj a toda voz nos alertaba del crimen: eran apenas pasadas las 3 de la tarde de aquél fatídico 4 de marzo de 1960 cuando la popa del barco francés La Coubre, que ese mismo día había llegado a La Habana, procedente de Bélgica, con una carga de armamentos que las Fuerzas Armadas Revolucionarias recibirían con regocijo para consolidar la defensa de la Patria, voló en mil pedazos…

Dolor, sangre, desconcierto… y mientras muchos corrían a prestar auxilio, a salvar la valiosa carga, una nueva explosión cobró la vida de muchos de los rescatistas… Jorge Oller, reportero gráfico que cubrió el desastre, nos cuenta:
“El fuego en el barco y los almacenes, los disparos que salían sin rumbo de las proyectiles alcanzadas por las llamas, mantuvo tensa la labor de los bomberos y voluntarios que valientemente desafiaban la muerte. Al caer la tarde lograron dominar la situación y comenzó la triste labor de recoger a los muertos, unos en el mar, otros confundidos entre los hierros y cubiertos de casquillos. Los restos de las víctimas eran colocados en los féretros y llevados al edificio de la  Central de Trabajadores donde quedaron expuestos. Durante toda la noche desfilaron miles de personas para rendirles tributo. Al día siguiente continuaban los trabajos de rescate de cuerpos, la identificación de las víctimas y la organización del entierro. Aquel macabro hecho ocasiono 101 muertos y desaparecidos y más de 200 heridos, muchos de ellos atrozmente mutilados”. [1] 
Era la mayor, hasta ese momento, de las tragedias que el terrorismo cobraría a mi país… Fue la muestra de que los Estados Unidos no se conformarían con haber perdido la “llave del Golfo”. Fue el hito que sembró en nuestro pueblo la frase que Fidel pronunciara en el entierro de los mártires: “…no tendríamos otra disyuntiva que aquella con que iniciamos la lucha revolucionaria, la de libertad o muerte; solo que ahora libertad quiere decir algo más todavía, libertad quiere decir patria, y la disyuntiva nuestra seria: Patria o Muerte”.

Luego tendríamos que llorar muchas veces la muerte de hermanos en atentados, embarcaciones hundidas, frente a las balas asesinas de los mercenarios en Girón, en la horrible muerte de los jóvenes deportistas en Barbados… Muchos años han pasado y todavía el gobierno yanqui mantiene en secreto la documentación que podría probar la participación de la CÍA en aquel macabro atentado del 4 de marzo de 1960… Dieciocho años después del derribo de los aviones de Hermanos al rescate que violaron nuestra soberanía aérea, tampoco han desclasificado los que podrían demostrar la inocencia de nuestro hermano Gerardo Hernández Nordelo…

Para evitar crímenes como estos, muchos cubanos han dejado atrás amor, familia, carrera, trabajos, para infiltrarse en los grupos terroristas que desde Norteamérica continúan el inútil empeño de tratar de vencer a nuestra Cuba… Para evitar crímenes como estos, René, Fernando, Ramón y Antonio han dejado parte de su vida tras las rejas de injusta prisión y Gerardo ha sido condenado a morir dos vidas como chivo expiatorio de la venganza, de la frustración…

Mientras, cada día, nuevos planes se fraguan, no sólo ya contra Cuba si no contra todos nuestros países que han osado levantar su frente al imperio voraz: mientras, otros hermanos entregan su vida para proteger la nuestra… ¿a cuántos de esos héroes anónimos debemos nuestra alegría de despertar cada día en el sagrado suelo de la Patria?

 [1]La explosión del barco La Coubre, Jorge Oller Oller
http://www.cubaperiodistas.cu/fotorreportaje/72.html

jueves, 6 de octubre de 2011

Raúl Castro participa en el tributo a las víctimas del terrorismo

Por Jorge Legañoa Alonso


Raúl Castro participa en el tributo a las víctimas del terrorismo


El General de Ejército Raúl Castro Ruz, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba participó este 6 de octubre en el tributo a las víctimas del terrorismo de Estado y de conmemoración de la voladura en pleno vuelo de un avión de Cubana de Aviación en Barbados hace 35 años. 

Mercedes López Acea, miembro del Buró Político del Comité Central del Partido señaló que transcurrido un año, sigue sin respuesta la propuesta del gobierno cubano a las autoridades estadounidenses de firmar un acuerdo de colaboración en la esfera de la lucha contra el terrorismo, tema sobre el cual Cuba es signataria de 13 tratados internacionales. 

“Nos preguntamos ¿por qué, si está en el interés del pueblo de los Estados Unidos? Indudablemente, no hay voluntad política”, dijo. 

Más adelante la miembro del Buró Político significó que Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René han soportado 365 días más de injusto encierro. “Ya son 13 años de cruel e inmerecida prisión, ¿hasta cuándo va a prevalecer la injusticia? No debieron estar ni un día presos.” 

En el caso de René González que este 7 de octubre saldrá de prisión apuntó se comete una nueva injusticia al obligarlo a convivir con los elementos terroristas de Miami, verdaderos asesinos impunes y enfatizó: “Responsabilizamos al Gobierno norteamericano por las consecuencias de esa brutal y torpe decisión, en particular por la seguridad e integridad física de René”. 

En este sentido subrayó que “ahora corresponde denunciar con todas las fuerzas, el castigo adicional que se pretende imponer contra René González, y reclamarle al presidente Obama que cese de una vez por todas la injusticia, permita el inmediato regreso de René a Cuba y use sus facultades constitucionales para poner fin a las sentencias vengativas contra Gerardo, Ramón, Antonio y Fernando”. 

Durante el acto Haymel Espinosa, hija del copiloto Miguel Espinosa quien fuera víctima del atentado al avión de Cubana en Barbados afirmó que “han transcurrido 35 años del crimen en Barbados y la impunidad acompaña este acto de terror, las lágrimas de los hijos, los suspiros de los padres y el reclamo de este pueblo, han chocado contra un muro de indiferencia por parte de los presidentes estadunidenses”. 

El presidente Raúl Castro Ruz, dio a conocer, hace hoy un año, el Decreto-Ley número 279, que instituyó el 6 de octubre como el “Día de las víctimas del terrorismo de Estado” para rendir tributo a los 5 mil 577 cubanos que han muerto, o han quedado incapacitados para siempre, por actos terroristas ejecutados contra Cuba, durante más de cinco décadas, con el patrocinio, complicidad y participación directa de las autoridades de Estados Unidos. 

En la actividad participaron dirigentes del Partido, el Estado, el Gobierno, la UJC y las organizaciones de masas, familiares de las víctimas del terrorismo de Estado contra Cuba y de Los Cinco Héroes, una representación de los trabajadores del Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba, el MINAL, el MINREX, el MININT, el MINFAR y el INDER, así como la delegación deportiva que nos representará en los juegos Panamericanos. 

Estuvieron invitados igualmente los Embajadores de Guyana y la República Popular Democrática de Corea, cuyos ciudadanos también perdieron la vida en el avión de Cubana, de Venezuela, de donde procedían los autores materiales directos, cumpliendo órdenes de Orlando Bosch y Luis Posada Carriles; y de Barbados, donde ocurrió el crimen. 

Enviado por su autor

Día de las víctimas del terrorismo de estado

Discurso central pronunciado por Lázara Mercedes López Acea, Miembro del Buró Político y Primera Secretaria del Partido en La Habana, en el Acto Central por el “Día de las Víctimas de Terrorismo de Estado”, 6 de octubre de 2011.

Lopez Acea AIN FOTO Oriol de la Cruz ATENCIO
AIN FOTO Oriol de la Cruz ATENCIO

Audio en http://teveo.icrt.cu/kvwm27/

Familiares de las víctimas del terrorismo de Estado contra Cuba:
Familiares de nuestros Cinco Héroes:
Compañeras y compañeros:

Hace hoy justamente un año, en este propio lugar, nuestro Presidente, el General de Ejército Raúl Castro Ruz, en ocasión de conmemorarse, por primera vez, el Día de las Víctimas del Terrorismo de Estado, hizo un recuento de la larga y dolorosa historia del terrorismo contra el pueblo cubano, auspiciado por las más altas esferas de los sucesivos gobiernos de los Estados Unidos, con el protagonismo de la siniestra Agencia Central de Inteligencia, la CIA, y la participación activa de organizaciones contrarrevolucionarias apátridas y mercenarias.
 
Raúl evocó los incendios, los bombardeos, los sabotajes -como el pérfido del vapor La Coubre y el no menos criminal del círculo infantil Le Van Than-, el secuestro de aviones, barcos y ciudadanos cubanos, los atentados contra nuestras oficinas en el exterior y el asesinato de diplomáticos, los ametrallamientos contra instalaciones y los múltiples planes contra la vida de los principales dirigentes de la Revolución, especialmente contra el Comandante en Jefe de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz.

También recordó la organización, financiamiento y abastecimiento de las bandas armadas, la invasión por Playa Girón, la Operación Mangosta, la guerra biológica contra cultivos, animales y contra seres humanos, con su especialmente cruel manifestación en la epidemia de dengue hemorrágico, las explosiones en instalaciones turísticas… ¡Ha sido muy grande la estela de sufrimiento y dolor causados a este pueblo por el imperialismo norteamericano!

Hoy, 6 de octubre, se cumplen 35 años de uno de los hechos más abominables en esa historia del terror contra Cuba: el crimen de Barbados. La destrucción en pleno vuelo por un atentado terrorista del avión de Cubana, el vil asesinato de 73 personas inocentes, ciudadanos guyaneses, coreanos y cubanos, en la flor de su vida la mayoría, entre ellas el equipo juvenil cubano de esgrima, estremeció las fibras de la nación.

La Patria escogió este día, para rendir tributo a los 5 mil 577 cubanos que han muerto, o han quedado incapacitados para siempre, por actos terroristas ejecutados contra Cuba, durante más de cinco décadas, con el patrocinio, complicidad y participación directa de las autoridades de Estados Unidos.

El recuento hecho por el compañero Raúl hace un año, con cifras y argumentos irrebatibles, me releva de ahondar con más detalles en acontecimientos indeleblemente grabados en la historia. Por demás, como él mismo dijera entonces, “sería imposible recoger en una sola intervención la interminable cadena de planes, acciones y ataques terroristas fraguados contra nuestro país”.

Es por esa razón que centro mis palabras en precisar qué ha ocurrido en estos últimos doce meses. Y tengo que decir que por un año más, nuestro pueblo ha esperado en vano que se haga justicia. Uno de los autores del crimen de Barbados y de tantas otras felonías contra Cuba, Orlando Bosch, murió en Miami, disfrutando la libertad que obtuvo gracias al perdón ejecutivo que le concedió el presidente George Bush (padre). Ese perdón fue una retribución a los servicios criminales que prestó durante años. Pero ¿quién era el director de la CIA cuando fue saboteado el avión de Cubana? Ese mismo George Bush.

¿Qué ocurrió este año con el terrorista internacional Luis Posada Carriles, el otro autor intelectual del crimen? No bastó con acusarlo por delitos menores y dilatar hasta el absurdo el juicio, que nuestra prensa justamente denominó “la farsa de El Paso”. Finalmente, fue exonerado de todos los cargos. Decir que es inocente un criminal como Posada, es una afrenta no solo al pueblo cubano, sino a la humanidad entera. Exigimos que se le extradite a Venezuela y se haga justicia. Ese asesino confeso debe ser juzgado por los crímenes que cometió.

¿Acaso excluyó este año Estados Unidos a Cuba de su espuria lista de “Estados patrocinadores del terrorismo”?, medida infame como pocas que más que poner en tela de juicio a nuestro país lo que hace es desacreditar aún más a aquel gobierno.
¡No! Una vez más, incluyeron a Cuba, para tratar de justificar por esa vía sus sanciones y su bloqueo genocida.

Estados Unidos, que es el mayor promotor del terrorismo de Estado en el mundo -el de los salvajes bombardeos nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki, el que arrebató la vida a 4 millones de vietnamitas, el padrino de las sangrientas dictaduras militares y la “Operación Cóndor”, el de las masacres en Afganistán, Irak y Libia- ese que incumple los tratados internacionales que ha suscrito en la materia y que tiene un notorio doble rasero en su supuesta “guerra contra el terrorismo”, no tiene un átomo de autoridad moral para elaborar semejante lista.

La verdad histórica es que no hay país que haya sido víctima, como Cuba, de ese flagelo, originado durante décadas en el territorio de Estados Unidos. Precisamente por ello, y por los principios que han sustentado a nuestra Revolución, nuestro país ha condenado firmemente todas las formas y manifestaciones del terrorismo, en cualquier lugar del mundo, y ha firmado los 13 tratados internacionales existentes sobre ese tema.

Aunque algún político norteamericano, como recientemente la congresista Michelle Bachmann, pueda hacer declaraciones infundadas e irresponsables en tal sentido, la realidad es que el territorio de Cuba nunca ha sido utilizado, ni se utilizará jamás, para organizar, financiar o ejecutar actos terroristas contra ningún país, incluyendo los Estados Unidos.

Transcurrido un año más, sigue sin respuesta la propuesta de nuestro Gobierno a las autoridades estadounidenses de firmar un acuerdo de colaboración en esta esfera. Nos preguntamos ¿por qué, si está en el interés del pueblo de los Estados Unidos? Indudablemente, no hay voluntad política.

La mayor evidencia de ello es lo que ha ocurrido con los Cinco Héroes cubanos. Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René han soportado 365 días más de injusto encierro. Ya son 13 años de cruel e inmerecida prisión, ¿hasta cuándo va a prevalecer la injusticia?

No debieron estar ni un día presos: no buscaban información clasificada ni obtuvieron datos de seguridad nacional, ni afectaron ningún interés de Estados Unidos. Su misión era contribuir a impedir las acciones de los grupos terroristas que actúan con total impunidad contra Cuba desde La Florida. Sus juicios fueron arbitrarios, se celebraron en Miami -la capital del terror anticubano-, en medio de un clima hostil, atizado por una feroz campaña de prensa pagada por el gobierno yanki. Hay más que suficiente información, argumentos y documentación legal, que demuestran el carácter amañado de esos procesos.

¿Qué decir de las condiciones en que han transcurrido para ellos esos casi cinco mil días y noches? Los confinamientos en “el hueco”, los prolongados períodos de incomunicación, las dificultades para contactar con sus representantes legales, la injustificada separación familiar… ¡Qué bajo han caído los representantes del imperio al ensañarse en los Cinco, al convertir su encierro en una vendetta política contra todo un pueblo!

Pero no han logrado doblegarlos, a pesar de las presiones y los abusos. Pese a las injustas condenas y los tratos inhumanos, crueles y degradantes que han recibido, ellos han mantenido una conducta ejemplar, sin hacer la más mínima concesión en sus convicciones, dando un ejemplo insuperable de dignidad y firmeza.

Ahora se comete una nueva injusticia, una represalia adicional. Mañana debe salir de prisión René González, tras haber cumplido la brutal e injusta sentencia que le impusieron. Pero se le niega el derecho de regresar a Cuba y reunirse con su esposa, sus hijas y sus padres.

Detrás de esa decisión de la jueza Joan Lenard está el Gobierno de los Estados Unidos, que persigue con saña a nuestros luchadores antiterroristas mientras, por otro lado, tiene un historial de protección a los individuos y organizaciones terroristas radicados en su territorio, que son responsables de la muerte, el dolor y el sufrimiento de miles de cubanos.

Se comete, en la persona de René, una nueva injusticia contra los Cinco. Obligarlo a convivir con los elementos terroristas de Miami, verdaderos asesinos impunes, pone en peligro su vida. Responsabilizamos al Gobierno norteamericano por las consecuencias de esa brutal y torpe decisión, en particular por la seguridad e integridad física de René.
 
 Es absurdo el requisito adicional de la jueza de prohibirle, después que salga de la cárcel, “asociarse a/o visitar lugares específicos donde se sabe que están o frecuentan individuos o grupos tales como terroristas…”. Es ilógico, porque se  obliga a René a residir precisamente donde esos grupos o individuos florecen y actúan con toda impunidad. Esto demuestra que el gobierno de los Estados Unidos conoce quienes son y donde están los terroristas.

¿Qué entidad gubernamental actualizará a René de aquellos sitios donde hoy se reúnen los terroristas? ¿Acaso el Gobierno, a su vez, les ha prohibido a éstos acercarse a René? Con ese requisito, vuelto a ratificar por la jueza, el gobierno de los Estados Unidos reconoce la presencia de terroristas en su territorio, con un largo prontuario de acciones criminales contra Cuba, y pone de manifiesto, una vez más, el doble rasero de su cacareada e hipócrita “lucha contra el terrorismo”.

Reiteramos, como diáfanamente fue expresado en el Editorial publicado en Granma, órgano oficial de nuestro Partido, el pasado 28 de septiembre: “aunque es imposible reparar la injusticia ya consumada tras tantos años de indebido encarcelamiento y ensañamiento político, la única acción mínimamente decorosa del gobierno de los Estados Unidos, a estas alturas, sería la de permitir el inmediato regreso de René a Cuba, poner fin a las sentencias vengativas contra Gerardo, Ramón, Antonio y Fernando, y permitir el retorno definitivo de todos a la Patria”.

Es sobradamente conocido el trato injusto e inhumano aplicado a nuestros cinco compañeros, Héroes de la República de Cuba, que luchaban para proteger del terrorismo al pueblo cubano, y también al norteamericano. La solidaridad internacional en torno a ellos ha crecido año tras año. Jefes de Estado y Gobierno, otros altos funcionarios gubernamentales, diez Premios Nobel, destacadas personalidades, organizaciones y movimientos sociales de todos los confines de la Tierra, se han sumado al reclamo de libertad para los Cinco.

Esa lucha será cada día mayor aún. Ahora corresponde denunciar con todas las fuerzas, el castigo adicional que se pretende imponer contra René González, y reclamarle al presidente Obama que cese de una vez por todas la injusticia, permita el inmediato regreso de René a Cuba y use sus facultades constitucionales para poner fin a las sentencias vengativas contra Gerardo, Ramón, Antonio y Fernando.
Ese es el sentir de millones de cubanas y cubanos, que no cesará un instante hasta verlos a todos aquí, junto a sus seres queridos y su pueblo. Como dijo el compañero Fidel en las Reflexiones que tituló “La vergüenza supervisada de Obama”, los Cinco simbolizan la indoblegable resistencia de los patriotas cubanos. ¡Ellos, como nosotros, jamás claudicarán! ¡Jamás se rendirán!

Hoy, cuando conmemoramos el trigésimo quinto aniversario del abominable sabotaje al avión de Cubana en Barbados, y rendimos tributo a todos los cubanos y cubanas que perdieron la vida, o quedaron incapacitados como consecuencia del terrorismo de Estado, desatado por un poder imperial contra este pueblo heroico, ¡exigimos justicia!
 ¡Gloria a nuestros héroes y mártires!

¡Libertad para los Cinco!
 ¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!

Acto Central por el “Día de las Víctimas de Terrorismo de Estado”

 
AIN FOTO/Oriol de la Cruz ATENCIO

Discurso pronunciado por la Mayor de las FAR, Doctora Haymel Espinosa Gómez, familiar de una de las víctimas del crimen de Barbados, en el Acto Central por el “Día de las Víctimas de Terrorismo de Estado”, 6 de octubre de 2011. 

Audio en http://teveo.icrt.cu/ferbvw/

Compañeros de la presidencia:
Distinguidos miembros del Cuerpo Diplomático:
Familiares y víctimas de actos terroristas.
Familiares de nuestros Cinco Luchadores antiterroristas, presos injustamente en cárceles de Estados Unidos.
Invitados:

La larga historia de agresiones y de acciones criminales que contra el pueblo de Cuba han tenido lugar durante más de 50 años, como resultado del auspicio, financiamiento y protección que el gobierno de los Estados Unidos ha dispensado y dispensa a los terroristas de Miami, es una de las razones que nos reúne hoy aquí.

Nos convoca además, el sagrado deber de rendirle tributo a los 3 478 cubanos que han muerto por acciones terroristas y a las 2 099 personas que han quedado discapacitadas como consecuencia de estos viles y crueles actos. 

El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Raúl Castro Ruz, dio a conocer, hace hoy un año, el Decreto-Ley número 279, que instituyó el 6 de octubre como el “Día de las víctimas del terrorismo de Estado”.

El compañero Raúl, en el discurso que pronunciara en esa ocasión, instó al presidente Obama a que fuera consecuente con su compromiso en la lucha antiterrorista, que actuara con firmeza, sin dobles raseros contra quienes en su territorio han perpetrado y persisten en realizar actos contra Cuba. Hoy seguimos esperando una respuesta. 

Han transcurrido 35 años del crimen en Barbados y la impunidad acompaña este acto de terror, las lágrimas de los hijos, los suspiros de los padres y el reclamo de este pueblo, han chocado contra un muro de indiferencia por parte de los presidentes estadunidenses.

En 1976, como se conoce, estaba al frente de la Agencia Central de Inteligencia George Bush (padre), él conoció por intermedio de sus informantes que se preparaba un sabotaje contra una nave aérea civil cubana, a nadie alertó, no desestimuló a los oficiales que se proponían cometer tamaña felonía. Hoy sabemos que él llegó a conocer también, el contenido de esa infame llamada que le hiciera Hernán Ricardo a Posada Carriles, cuando al comunicar el éxito de la operación expresó que: “El autobús cargado de perros cayó”.

En 1998, las autoridades cubanas recibieron información oportuna de nuestros Cinco Héroes, sobre planes terroristas que se fraguaban contra naves aéreas. Nuestras autoridades no dudaron ni un segundo en alertar al gobierno norteamericano; sabemos cuál fue la respuesta dada: apenas transcurrieron dos meses y unos días y los luchadores antiterroristas fueron apresados.

El mundo entero está en deuda con nuestros Cinco Héroes y en especial, los familiares de las víctimas del vil sabotaje contra el avión de Cubana en Barbados. Ellos con su valiente y humanitaria labor, impidieron que nuevas familias padecieran el calvario de nuestras vidas.
En el día de mañana, seremos testigos de una nueva y gran injusticia en contra de los Cinco Héroes cubanos. René González, quien cumplió 13 años de un injusto y cruel encierro, deberá permanecer en territorio de Estados Unidos, se le impide el inmediato regreso a la Patria, se le niega compartir con su familia en el seno del hogar, del cual partió hace ya más de 20 años.

Se cumplen hoy 35 años de que asesinos pagados por la CIA, decidieron sabotear, en pleno vuelo, un avión comercial cubano en las costas de Barbados, en él viajaban 57 cubanos, 11 guyaneses y 5 coreanos. Es conocido que todos los integrantes del triunfante equipo nacional juvenil de esgrima perecieron en ese vil acto. Éramos niños cuando en la Plaza de la Revolución el 15 de octubre oímos las palabras de nuestro Comandante en Jefe: ¨Nuestros atletas sacrificados en la flor de su vida y de sus facultades serán campeones eternos en nuestros corazones; sus medallas de oro no yacerán en el fondo del océano, se levantan ya como soles sin manchas y como símbolos en el firmamento de Cuba; no alcanzarán el honor de la olimpiada, pero han ascendido para siempre al hermoso Olimpo de los mártires de la patria.¨ 

En esta sala se encuentran presentes los deportistas que nos representarán en los Juegos Panamericanos de Guadalajara, ustedes representan también esos soles sin manchas, alcancen pues el honor de la gloria deportiva y represéntennos dignamente, traigan en sus pechos la más preciada de las medallas, la medalla de la dignidad y la fidelidad a la Patria.

Permítanme para culminar repetir al cabo de 35 años, fragmentos que no han perdido ni un ápice de vigencia del memorable discurso que pronunciara el Comandante en Jefe en el sepelio de los cadáveres, rescatados de las profundidades del Mar Caribe.

“¡Nuestra causa no es solo la fuerza de un pueblo, es la fuerza de todos los pueblos que ya se redimieron de la esclavitud y la de todos los que en el mundo luchan para erradicar del seno de la sociedad humana la explotación, la injusticia y el crimen! Durante miles de años nuestro pueblo recordará, condenará y aborrecerá este horrible asesinato”, y como dijera nuestro Comandante:

“¡Nuestros tripulantes, nuestros heroicos trabajadores del aire y todos nuestros abnegados compatriotas sacrificados cobardemente ese día, vivirán eternamente en el recuerdo, en el cariño y la admiración del pueblo! 

¡Una patria cada vez más revolucionaria, más digna, más socialista y más internacionalista será el grandioso monumento que nuestro pueblo erija a su memoria y a la de todos los que han caído o hayan de caer por la Revolución!”

¡Gloria a los Mártires de Barbados!
¡Gloria a los Mártires por el terrorismo de Estado!
¡Libertad a nuestros Cinco Héroes!

Cuando un pueblo enérgico y viril llora...

En homenaje a nuestros hermanos, reproducimos el texto del discurso de nuestro Comandante en aquél triste momento:

Fidel Castro: Cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla

http://youtu.be/z2F3kuN8q6w


Discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Primer Ministro del Gobierno Revolucionario, en el acto de despedida de duelo de las víctimas del avión de cubana destruido en pleno vuelo, el 6 de octubre, efectuado en la Plaza de la Revolución el día 15 de octubre de 1976, “Año del XX aniversario del Granma” (Versiones Taquigraficas-Consejo de Estado)

Familiares de losubanos asesinados el 6 de octubre;

Compatriotas:

Actoduelobarbados Conmovidos, luctuosos, indignados, nos reunimos hoy en esta histórica Plaza para despedir, aunque solo sea casi simbólicamente, los restos de nuestros hermanos asesinados en el brutal acto de terrorismo perpetrado contra un avión civil en pleno vuelo con 73 personas a bordo, de ellas 57 cubanos. La mayor parte de los restos yacen en las profundidades abismales del océano, sin que la tragedia haya dejado a los familiares allegados ni aun el consuelo de sus cadáveres. Solo los restos mortales de ocho cubanos han podido ser recuperados. Ellos se convierten así en símbolo de todos los caídos, el único resto material al que daremos sepultura en nuestra tierra de quienes fueron 57 saludables, vigorosos, entusiastas, abnegados y jóvenes compatriotas nuestros. Su edad promedio apenas rebasaba los 30 años aunque sus vidas eran ya, sin embargo, inmensamente ricas en su aporte al trabajo, al estudio, al deporte, al afecto de sus familiares allegados y a la Revolución.

Cuando leemos las biografías de cada uno de ellos vemos qué espléndida hoja de servicios al país constituyen sus vidas. El capitán de la nave habla sido elegido, este mismo año, Héroe Nacional del Trabajo. Muchos habían recibido la Medalla XX Aniversario. Numerosos entre los tripulantes habían prestado distintos servicios internacionalistas y los atletas acababan de escribir una brillante e insuperable página deportiva, ganando la totalidad de las medallas de oro en las competencias regionales de esgrima que acababan de efectuarse en Caracas. Muchos eran militantes de la Juventud o del Partido, todos se destacaban en sus actividades, cada uno de ellos había sido un claro ejemplo de cómo la dedicación al estudio, a la superación, al trabajo y al cumplimiento del deber es hoy la característica esencial de nuestros conciudadanos.

No eran millonarios en viaje de placer, no eran turistas que disponían de tiempo y de recursos para visitar otros países; eran humildes trabajadores o estudiantes y deportistas que cumplían con modestia y dedicación las tareas asignadas por la patria.

Entre los viajeros del avión había 11 jóvenes guyaneses, seis de ellos seleccionados para realizar estudios de medicina en Cuba, vidas que se pierden de hombres cuyo destino era salvar vidas en su país subdesarrollado y pobre. También murieron cinco abnegados ciudadanos de la República Popular Democrática de Corea, un pueblo tanto tiempo asediado por Estados Unidos, que visitaban países de América Latina en viaje de amistad.

En pleno vuelo el avión fue destruido por una carga explosiva a los pocos minutos de haber despegado del aeropuerto de Barbados. Con heroísmo indescriptible los bravos y expertos pilotos de la nave hicieron un supremo esfuerzo para hacerla regresar a tierra, pero el equipo, ardiendo y casi destruido, solo pudo permanecer en el aire unos minutos más. Contaron, sin embargo, con el tiempo y la entereza suficiente para explicar que había ocurrido una explosión a bordo, que la nave ardía e intentaban regresar a tierra. Es inimaginable el drama que tiene que haber significado para los pasajeros y los tripulantes la explosión y el incendio encerrados en una nave aérea a una altura aproximada de 6 000 metros.

Alguna agencia imperialista de inmediato habló sobre un posible fallo mecánico, pero en cinta grabada quedaron registradas todas las palabras del piloto trasmitidas al aeropuerto de Barbados. A esa evidencia se sumaron inmediatamente otras. Dos individuos con documentos que los acreditaban como venezolanos habían tomado el avión en Trinidad para descender del mismo en Barbados antes del accidente; casi inmediatamente después que la nave estallara en el aire tomaron otro avión de regreso a Trinidad, donde se alojaron sin equipaje alguno en el más lujoso hotel. A petición de las autoridades de Barbados, a quienes se les habían hecho sospechosos, fueron arrestados.

Las investigaciones iniciadas por la policía de ambos países arrojaron de inmediato indicios que hacían recaer sobre ellos la fuerte presunción de ser los autores materiales del sabotaje.

Por el carácter de la documentación, las autoridades de Venezuela tuvieron también rápido conocimiento de los hechos y acceso a la investigación. Al día siguiente, 7 de octubre, el presidente de Venezuela, Carlos Andrés Pérez, en cable de condolencia a Cuba, calificaba el hecho de abominable crimen. En términos públicos semejantes se expresó después, en la sede de Naciones Unidas, el propio Primer Ministro de Barbados. El hecho de que esos gobiernos -cuyos funcionarios tenían acceso a las fuentes más inmediatas e importantes de información, que eran los propios arrestados, las circunstancias que rodeaban su conducta y sus documentos- calificaran el acto como terrorismo, era ya de por sí muy significativo.

Aunque desde las primeras informaciones el Gobierno de Cuba no albergaba la menor duda acerca de la causa de la tragedia, se abstuvo de hacer declaración alguna en espera de analizar cuidadosamente las noticias que se fueran recibiendo, así como los antecedentes e informes -unos públicos y otros confidenciales- que obraban en su poder.

En los primeros instantes no se conocía con exactitud la verdadera identidad de los detenidos. Se habló de la posibilidad de que la documentación fuera falsa. Se dieron a la publicidad los nombres de Freddy Lugo y José Velázquez y se dijo que este último se hacía llamar también José García, mencionándose que portaba más de un pasaporte. Se publicó también, más adelante, que la cónsul de Venezuela había conversado cinco horas con los detenidos y que el Embajador de Estados Unidos en Barbados había partido apresuradamente hacia Washington. No obstante, las noticias en torno a los arrestados y otros detalles y circunstancias de interés se guardaban bastante herméticamente.

El 9 de octubre el Gobierno de Venezuela declaró que Freddy Lugo era ciudadano venezolano y que se proseguían las pesquisas para identificar a José Velázquez o José García.

El 10 de octubre varias fuentes absolutamente fidedignas de círculos periodísticos de Venezuela, indignados por el monstruoso crimen, hicieron llegar a Cuba informes de suma importancia. Estos revelaban que un fotógrafo del periódico El Mundo, llamado Hernán Ricardo, dos semanas atrás habla sido visto en compañía de Félix Martínez Suárez, conocido enemigo de la Revolución Cubana, y dos sujetos más. Que este Hernán Ricardo era inseparable de Freddy Lugo. Que dos días después de la explosión de una bomba en las oficinas de Cubana de Aviación en Panamá, Hernán Ricardo había llegado al aeropuerto de Maiquetía procedente de ese país. Que poseían indicios ciertos de que dicho sujeto contaba con tres pasaportes, uno de ellos a nombre de José Velázquez. Se añadía que en la propia redacción del periódico El Mundo había alardeado conocer que un avión cubano sería volado en Barbados.

Pero lo más esencial e importante que nos comunicaron estas fuentes bien informadas de Venezuela, es que en amplios círculos se conocía que Hernán Ricardo era agente de la CIA, que muchas veces manejaba informes procedentes de la misma y que, devengando un sueldo relativamente modesto de 1 600 bolívares, poseía un automóvil de 40 000 y un apartamento de 100 000. Algunas personas lo habían oído también comentar con Freddy Lugo sobre cursos de explosivos que estaban recibiendo. Que por todos estos antecedentes ellos sospechaban que el otro arrestado, que se hacía pasar por José Velázquez, era Hernán Ricardo.

Dos días después, el 12 de octubre, el Gobierno de Venezuela anunció oficialmente que el segundo detenido, José Velázquez, era realmente Hernán Ricardo.

Esto lo explica todo.

A los informes procedentes de Venezuela debemos añadir que, de acuerdo con los datos que obran en nuestro poder, Félix Martínez Suárez es reputado agente de la CIA.

Noticias públicas procedentes de Venezuela hablan sobre fabulosas cantidades de dinero entregadas a los autores materiales del hecho.

El territorio de Venezuela fue incuestionablemente usado para la materialización del sabotaje en la fase final del mismo y ciudadanos de ese país, sin lugar a dudas, fueron los autores materiales del horrible crimen. Pero esto no nos conduce a confusiones de ninguna índole.

Es cierto que en Venezuela existe un grupo de connotados elementos contrarrevolucionarios cubanos, con cierto acceso a determinadas esferas políticas, que están implicados en los planes imperialistas de terrorismo contra nuestra patria y que es muy difícil que algunos de ellos no hayan tenido que ver con los hechos. Pero nosotros no albergamos la menor duda de que el Gobierno de Venezuela es absolutamente ajeno a los planes agresivos de Estados Unidos contra Cuba; que su actitud hacia nuestro país ha sido honesta; que tal como lo ha prometido el propio presidente Carlos Andrés Pérez, hará una investigación exhaustiva sobre las implicaciones que en los repugnantes hechos pueden haber tenido ciudadanos venezolanos o residentes en el país, y que exigirá responsabilidad a quien corresponda por la utilización del territorio de Venezuela como base de agresiones para actos terroristas.

El reclutamiento de ciudadanos y el empleo del territorio de otros países para realizar actos de esa naturaleza, son métodos típicos de la CIA.

Al principio teníamos dudas si la CIA había organizado directamente el sabotaje o lo elaboró cuidadosamente a través de sus organizaciones de cobertura integradas por contrarrevolucionarios cubanos; ahora nos inclinamos decididamente por la primera tesis. La CIA tuvo una participación directa en la destrucción del avión de Cubana en Barbados.

Lo más repugnante de este caso es el empleo de mercenarios que por dinero son capaces de segar en unos segundos 73 preciosas vidas de personas indefensas, con las cuales incluso viajaron en el avión minutos antes.

En los Ultimos meses el Gobierno de Estados Unidos, resentido por la contribución de Cuba a la derrota sufrida por los imperialistas y los racistas en Africa, junto a brutales amenazas de agresión, desató una serie de actividades terroristas contra Cuba. Esa campaña se ha venido intensificando por día y se ha dirigido, fundamentalmente, contra nuestras sedes diplomáticas y nuestras líneas aéreas.

El 9 de julio del presente año, en Kingston, Jamaica, solo varias semanas antes del sabotaje al avión de Barbados, una potente bomba hizo explosión en el vagón que cargaba los equipajes del vuelo de Cubana de Aviación que se dirigía hacia Cuba. El artefacto no estalló dentro de la nave en pleno vuelo, debido a que se produjo un atraso en el arribo de la misma.

El 2 de octubre de este año, cuatro días antes del sabotaje al avión en Barbados, el periodista contrarrevolucionario Llano Montes, que tiene razones para estar bien informado sobre esos menesteres, publicó en El Mundo de Caracas que una bomba de dinamita plástica había sido colocada bajo el ala de un avión de la Compañía Cubana de Aviación en Barbados y que la misma se había despegado por un pequeño derrame de gasolina cuando el avión iba por la pista para iniciar el vuelo. Añadió que un empleado de Seguridad del aeropuerto encontró la dinamita plástica en el suelo, le quitó el detonador y la llevó a las oficinas, de donde desapareció sin que diera cuenta a sus superiores.

En los actos de terrorismo perpetrados contra Cuba en todos los estados de la zona del Caribe y Centroamérica que mantienen relaciones con nuestra patria, han sido utilizados no solo los territorios de esos países: México, Panamá, Colombia, Jamaica, Barbados, Trinidad Tobago y Venezuela, sino además los de otras naciones vecinas como Santo Domingo y Costa Rica, donde también residen, se mueven y organizan los terroristas, sin excluir, desde luego, Estados Unidos, Puerto Rico, Nicaragua y Chile donde tienen sus bases y actúan abiertamente con apoyo oficial. En el desarrollo de estas actividades él imperialismo ha violado descaradamente la soberanía y las leyes de numerosos países del área.

Los autores de estos crímenes se mueven impunemente por todas partes; cuentan con recursos financieros inagotables; utilizan pasaportes de Estados Unidos como ciudadanos naturalizados de ese país o documentos reales o falsos de otros numerosos países, y emplean los medios más sofisticados de terror y crimen.

¿Quién si no la CIA, al amparo de las condiciones de dominio e impunidad imperialistas establecidas en este hemisferio, puede realizar estos hechos?

Un aspecto importante es la estrecha asociación de la Agencia Central de Inteligencia con las tiranías de Nicaragua y Chile para llevar a cabo estos planes.

Aunque ya en los días del ataque mercenario a Girón los territorios de Nicaragua y Guatemala sirvieron de base a las agresiones armadas contra Cuba, y más adelante los ataques piratas se llevaron a cabo desde bases en Miami, Puerto Rico, Santo Domingo y Costa Rica, en la actualidad los mismos grupos de elementos contrarrevolucionarios están siendo utilizados también por Somoza y Pinochet de acuerdo con los fines específicos de cada cual, no solo contra Cuba, sino también contra Panamá, Jamaica, Guyana, el movimiento popular chileno y otros movimientos progresistas latinoamericanos.

Es bien conocido que la CIA, siempre que fraguó un plan de acción contra Cuba en los días de Girón o más adelante, para perpetrar la interminable cadena de ataques piratas, actos subversivos y desembarco de armas organizados y dirigidos por ella, en cada ocasión enmascaró siempre sus actividades bajo el manto de determinadas organizaciones contrarrevolucionarias cubanas. Es imposible recordar la cantidad de nombres y siglas que esta tenebrosa institución yanki ha creado.

El pasado mes de junio un grupo de organizaciones contrarrevolucionarias terroristas radicadas todas en Estados Unidos -las denominadas Frente de Liberación Nacional de Cuba, Acción Cubana, Movimiento Nacionalista Cubano, Brigada 2506 y F-14, integradas en su mayoría por elementos que han trabajado para la CIA durante varios años y recibieron de ella el entrenamiento-, se reunieron en Costa Rica para crear un llamado Comando de organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU).

Estos grupos no solo actúan libre e impunemente desde territorio de Estados Unidos, sino que sus cabecillas principales, a través de la organización CORU, están estrechamente vinculados a las actividades de la CIA contra Cuba.

No siempre las acciones son realizadas por elementos de estos grupos de cobertura. Muchas veces la CIA realiza el sucio trabajo por otros medios, y las organizaciones creadas sirven para atribuirse la paternidad de los hechos.

En Estados Unidos estos grupos proclaman públicamente sus crímenes y anuncian nuevos actos vandálicos.

En el mes de agosto de 1976 apareció publicado en un periódico contrarrevolucionario que se edita en Miami un supuesto parte de guerra, donde después de referir cómo volaron un automóvil frente a la Embajada cubana en Colombia y destruyeron las oficinas de Air Panamá, declaran al final textualmente: “Muy pronto atacaremos aeronaves en vuelo…” Y firman las cinco organizaciones terroristas radicadas en Miami que anteriormente señalamos.

En otro periódico de Miami, el 19 de septiembre de este propio año, vemos una descripción detallada que hace el CORU de cómo fue el intento de secuestro del cónsul cubano en Mérida y el asesinato del técnico pesquero Artagnán Díaz Díaz combinado con el proyecto de dinamitar la Embajada cubana en México. Dos de los asesinos habían volado de Miami a México con pasaportes norteamericanos para realizar los hechos, y fueron arrestados en ese país después del crimen. Un tercero regresó a Estados Unidos para escapar a la acción de la justicia mexicana.

En otro de los libelos que se publica en Miami, aparece el día 9 de septiembre de 1976 una página gráfica sobre un supuesto congreso de la organización terrorista Brigada 2506 celebrado en esa ciudad. En la misma se incluye la foto del tirano Somoza haciendo el resumen del acto y junto a él un representante yanki, Claude Pepper.

En otra publicación aparece la foto de una asamblea de esos grupos contrarrevolucionarios donde se encuentran presidiendo el acto, según reza el pie de grabado, Julio Durán, embajador de Chile en Naciones Unidas; el alcalde de Miami, Maurice Ferrer; el coronel Eduardo Sepúlveda, cónsul general de Chile en Miami; y el congresista norteamericano Tom Gallager.

¿Qué tiene de extraño que ahora el CORU reivindique ante la agencia AP la repugnante hazaña de haber dinamitado en el aire un avión de pasajeros con 73 personas a bordo?

¿Qué tendría de extraño que estos mismos elementos fuesen los autores del asesinato del ex canciller chileno Orlando Letelier, cuya muerte indignó a la opinión latinoamericana y mundial?

Haciendo un recuento de los actos terroristas llevados a cabo contra Cuba, después que el Gobierno de Estados Unidos lanzó sus insolentes amenazas contra nuestro país, tenemos los siguientes:

Año 1976. Seis de abril. Dos barcos pesqueros, “Ferro 119″ y “Ferro 123″, son atacados por lanchas piratas procedentes de la Florida causando la muerte al pescador Bienvenido Mauriz y graves daños a las embarcaciones.
22 de abril. Una bomba es colocada en la Embajada cubana en Portugal ocasionando la muerte de dos compañeros y heridas graves a varios más, destruyendo totalmente el local.
5 de julio. La misión de Cuba ante la ONU es objeto de un atentado con explosivos ocasionando importantes pérdidas materiales.
9 de julio. Una bomba hace explosión en el vagón que cargaba los equipajes del vuelo de Cubana de Aviación, en el aeropuerto de Jamaica, momentos antes de ser transbordados.
10 de julio. Una bomba estalla en las oficinas de la British West Indies de Barbados, que representa los intereses de la Cubana de Aviación en ese país.
23 de julio. Un técnico del Instituto Nacional de la Pesca, Artagnán Díaz Díaz, es asesinado en un intento de secuestrar al cónsul cubano en Mérida.
9 de agosto. Dos funcionarios de la Embajada cubana en Argentina son secuestrados sin que se haya vuelto a tener noticias de ellos.
18 de agosto. Una bomba hace explosión en las oficinas de Cubana de Aviación en Panamá, causando daños de consideración.
6 de octubre. Es destruido en pleno vuelo un avión de Cubana de Aviación con 73 personas a bordo.
Como se puede apreciar, en solo dos meses fueron organizados dos sabotajes de extraordinaria gravedad contra aviones cubanos en vuelos internacionales repletos de pasajeros, uno de los cuales resultó fatal.

Detrás de estos hechos está la CIA. Y casi sin excepción en todas las ocasiones, las organizaciones terroristas que radican en Estados Unidos y actúan impunemente en territorio de ese país, esencialmente las cinco que integran el conjunto llamado CORU, se atribuyeron la paternidad de los mismos.

Deseo recordar que la CIA ha sido autora de procedimientos delictivos que han estado afectando de modo creciente a la comunidad internacional en los últimos años, La CIA inventó y alentó los secuestros de aviones para aplicarlos contra Cuba en los primeros años de la Revolución; la CIA inventó los ataques piratas desde bases extranjeras en su política de agresiones contra Cuba; la CIA inventó la desestabilización de gobiernos extranjeros; la CIA reeditó en el mundo moderno la funesta política de planear e intentar el asesinato de dirigentes de otros estados; la CIA inventó ahora el tenebroso recurso de hacer estallar aviones civiles en pleno vuelo. Es necesario que la comunidad mundial tome conciencia de la gravedad que tales hechos implican.

Aun cuando el Senado de Estados Unidos investigó y reconoció públicamente los incontables planes de la CIA para asesinar a los dirigentes de la Revolución Cubana y su consagración a esa tarea durante varios años, el Gobierno de Estados Unidos no ha dado ninguna explicación de tales hechos al Gobierno de Cuba ni ha pedido siquiera la menor excusa.

Tenemos la sospecha de que el Gobierno de Estados Unidos no ha renunciado a tales prácticas. El 9 de octubre, solo tres días después del criminal sabotaje de Barbados, fue interceptado un mensaje enviado por la CIA a un agente suyo en La Habana. Dicho mensaje, trasmitido desde el centro principal de la CIA en Langley, Virginia, dice textualmente, entre otras cosas: “Favor informar primera oportunidad cualquier dato respecto asistencia Fidel ceremonia primer aniversario independencia de Angola día 11 de noviembre. Caso afirmativo, tratar de averiguar itinerario completo visita Fidel otros países mismo viaje”.

Otra instrucción de fecha anterior dice así:

¿Cuál es la reacción oficial y particular sobre ataques de bombas contra oficinas cubanas en el extranjero? ¿Qué van a hacer para evitarlas y prevenirlas? ¿De quién se sospecha como responsables? ¿Habrá represalias?

Esperamos que el Gobierno de Estados Unidos no se atreva a negar la veracidad de estas instrucciones de la oficina central de la CIA y otras muchas que en flagrantes actos de espionaje ha cursado a la misma persona. Poseemos la clave, las cifras y todas las pruebas de la autenticidad de estas comunicaciones. En este caso concreto, el supuesto agente reclutado por la CIA, desde el primer instante y durante 10 años ha mantenido al Gobierno de Cuba detalladamente informado de todos sus contactos con la misma, los equipos y las instrucciones recibidas (Aplausos). La CIA suponía que el agente había logrado colocar un microtrasmisor electrónico moderno, que le fuera entregado por esta, nada menos que en el despacho del compañero Osmany Cienfuegos, Secretario del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros. De ahí la seguridad con que presumía recibir, con la debida antelación, la información pertinente sobre cualquier viaje del Primer Ministro de Cuba al extranjero.

Los que imaginan que la CIA se ha enmendado un ápice por las denuncias que en el propio seno de la sociedad norteamericana se han producido sobre sus espeluznantes hechos, están en un profundo error. Sus métodos, en todo caso, se harán más sutiles y más pérfidos.

¿Para qué deseaba la CIA conocer el itinerario exacto del posible viaje del Primer Ministro a Angola y otros países de Africa con motivo del 11 de noviembre? ¿Por qué deseaba conocer qué medidas se tomarían para evitar y prevenir los actos terroristas?

Dada la importancia de este hecho y su valor esclarecedor sobre la conducta y las actividades de la CIA, hemos considerado la conveniencia de hacerlo público aunque ello implica el sacrificio de una fuente valiosa de información (Aplausos).

Hace tres años el Gobierno de Cuba suscribió un acuerdo sobre piratería aérea, marítima y otros delitos con el Gobierno de Estados Unidos, que fue por parte de nuestro país una importante contribución a la solución del grave problema mundial de los secuestros de aviones. El Gobierno de Cuba no exigió condición alguna, ni siquiera el cese del criminal bloqueo económico que el Gobierno de Estados Unidos mantenía sobre nuestro país, para suscribir ese acuerdo. Cuba, además, sin la menor obligación legal devolvió a una empresa norteamericana los 2 millones de dólares que unos secuestradores habían traído consigo y que fueron confiscados por nuestras autoridades.

En cierta ocasión las autoridades cubanas en el aeropuerto de Rancho Boyeros salvaron la vida a numerosos ciudadanos norteamericanos que, procedentes de la Florida, tuvieron que efectuar un aterrizaje de emergencia después que la policía norteamericana había destruido a tiros las gomas del avión en un intento inútil de retenerlo en tierra. Exactamente haríamos en cualquier situación similar, por razones estrictamente humanitarias.

¡Qué diferente de la brutal conducta de los que armaron las manos asesinas y alentaron la destrucción de nuestro avión en Barbados!

Cuba nunca hizo ni hará propaganda a los secuestradores de aviones, y está en disposición de colaborar realmente con cualquier gobierno responsable en la lucha contra la piratería y el terrorismo aéreo.

Pero el Gobierno de Estados Unidos ha sido incapaz de cumplir el espíritu y la letra del acuerdo suscrito con Cuba en febrero de 1973.

Después del asesinato impune de un pescador cubano y la destrucción de dos lanchas por un ataque pirata en la proximidad de la Florida, advertimos al Gobierno de Estados Unidos que si tales hechos se repetían y sus autores no eran ejemplarmente sancionados, el convenio dejaría de tener vigencia (Aplausos). No hubo respuesta. El crimen no fue investigado ni sancionado.

Los hechos ocurridos con posterioridad son mucho más graves, porque la acción terrorista desencadenada por la hostilidad y la política de Estados Unidos hacia Cuba ha culminado en la increíble barbarie de destruir aviones civiles cubanos en pleno vuelo.

El acuerdo suscrito entre los gobiernos de Estados Unidos y Cuba el 15 de febrero de 1973, no puede sobrevivir a este brutal crimen (Aplausos y exclamaciones de: “¡Fidel, seguro, a los yankis dales duro!”)

El Gobierno de Cuba se ve en la necesidad de cancelarlo y así lo comunicará esta misma tarde al Gobierno de Estados Unidos (Aplausos). Conforme a los términos textuales de dicho acuerdo, en cualquier momento de su período de vigencia y mediante denuncia escrita, formulada con seis meses de anticipación, una de las partes podrá comunicar a la otra su decisión de dar por terminado el mismo. Ateniéndonos estrictamente a lo convenido y procediendo a la notificación de su denuncia en el día de hoy, 15 de octubre de 1976, dicho acuerdo tendrá vigencia solamente hasta el 15 de abril de 1977, y no volveremos a suscribir con Estados Unidos ningún acuerdo de esta índole (Aplausos) hasta que cese terminantemente la campaña terrorista desatada contra Cuba, se brinden garantías efectivas contra estos hechos a nuestro pueblo, y se ponga definitivamente fin a los actos de hostilidad y de agresión de Estados Unidos contra Cuba (Aplausos). No puede haber colaboración de ninguna índole entre un país agresor y un país agredido.

Si después del 15 de abril de 1977, cuando cesará la vigencia del acuerdo, cualquier avión comercial norteamericano fuese desviado a Cuba, tanto el equipo como la tripulación y los pasajeros recibirán todas las facilidades para regresar de inmediato a su país (Aplausos).

Cuba no alentará jamás los secuestros aéreos ni será tolerante con sus autores, pero no puede mantener compromisos virtualmente unilaterales de devolver o castigar a los mismos con un gobierno sobre el que recae la responsabilidad fundamental de esta infame ofensiva terrorista contra nuestro país.

Los acuerdos suscritos en este sentido con Canadá, México, Colombia y Venezuela, seguirán con plena vigencia.

Cuba está dispuesta también a colaborar con México, Panamá, Venezuela, Colombia, Jamaica, Trinidad Tobago, Guyana, Barbados y los demás países del área del Caribe y Centroamérica que sean capaces de actuar de buena fe, en cualquier conjunto de medidas que se consideren apropiadas para combatir estos crímenes.

Cuba incluso mantiene la disposición de discutir con Estados Unidos, sea cual fuese el gobierno electo el próximo mes de noviembre, una solución a estos problemas, pero tiene que ser, repito, sobre la base del cese definitivo de todo acto de hostilidad y agresión a nuestra patria (Aplausos).

Podríamos preguntarnos qué se pretende con estos crímenes. ¿Destruir la Revolución? (Exclamaciones de: “¡No!”) Es imposible. La Revolución emerge más vigorosa frente a cada golpe y cada agresión, se profundiza, se hace más consciente, se hace más fuerte (Aplausos). ¿Intimidar al pueblo? (Exclamaciones de: “¡No!”) Es imposible. Frente a la cobardía y la monstruosidad de crímenes semejantes el pueblo se enardece, y cada hombre y mujer se convierte en un soldado fervoroso y heroico dispuesto a morir (Aplausos).

La Revolución nos inculcó a todos la idea de la fraternidad y la solidaridad humana. A todos nos hizo hermanos entrañables en los que la sangre de uno pertenece a todos y la sangre de todos pertenece a cada uno de los demás (Aplausos). Por eso el dolor es de todos, el luto es de todos, pero la invencible y poderosa fuerza de millones de personas es nuestra fuerza. ¡Y nuestra fuerza no es solo la fuerza de un pueblo, es la fuerza de todos los pueblos que ya se redimieron de la esclavitud y la de todos los que en el mundo luchan para erradicar del seno de la sociedad humana la explotación, la injusticia y el crimen! (Aplausos.)

Nuestra fuerza es, en fin, la fuerza del patriotismo y la fuerza del internacionalismo. Las ideas por las que luchamos son estandarte de los hombres más honestos y dignos del mundo de hoy y el emblema seguro y victorioso del mundo de mañana.

El imperialismo, el capitalismo, el fascismo, el neocolonialismo, el racismo, la brutal explotación del hombre por el hombre en todas sus formas y manifestaciones, se acercan al ocaso en la historia de la humanidad, y sus enloquecidos servidores lo saben; por eso sus reacciones son cada vez más desesperadas, más histéricas, más cínicas, más impotentes. Solo eso puede explicar crímenes tan repugnantes y absurdos como el de Barbados.

Durante más de 100 años ha sido recordado y condenado con inextinguible indignación el fusilamiento de los estudiantes de medicina en 1871. Durante miles de años nuestro pueblo recordará, condenará y aborrecerá en lo más profundo de su espíritu este horrible asesinato.

¡Nuestros atletas sacrificados en la flor de su vida y de sus facultades serán campeones eternos en nuestros corazones (Aplausos); sus medallas de oro no yacerán en el fondo del océano, se levantan ya como soles sin manchas y como símbolos en el firmamento de Cuba; no alcanzarán el honor de la olimpiada, pero han ascendido para siempre al hermoso olimpo de los mártires de la patria! (Aplausos.)

¡Nuestros tripulantes, nuestros heroicos trabajadores del aire y todos nuestros abnegados compatriotas sacrificados cobardemente ese día, vivirán eternamente en el recuerdo, en el cariño y la admiración del pueblo! (Aplausos) ¡Una patria cada vez más revolucionaria, más digna, más socialista y más internacionalista (Aplausos) será el grandioso monumento que nuestro pueblo erija a su memoria y a la de todos los que han caído o hayan de caer por la Revolución! (Aplausos.)

Hacia nuestros hermanos guyaneses y coreanos inmolados ese día, va también nuestro recuerdo más ferviente en estos instantes. Ellos nos recuerdan que los crímenes del imperialismo no tienen fronteras, que todos pertenecemos a la misma familia humana y que nuestra lucha es universal (Aplausos).

No podemos decir que el dolor se comparte. El dolor se multiplica. Millones de cubanos lloramos hoy junto a los seres queridos de las víctimas del abominable crimen. ¡Y cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla!

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!

(Ovación)

http://www.cubadebate.cu/opinion/2011/10/06/fidel-castro-cuando-un-pueblo-energico-y-viril-llora-la-injusticia-tiembla-video/

Vea http://www.cubasocialista.com/terrorbarb1.html