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jueves, 7 de enero de 2016

Sin echar el laurel en la olla

Por LUIS TOLEDO SANDE
El valor histórico del balcón del Ayuntamiento de Santiago de Cuba creció el 1° de enero de 1959, cuando desde allí Fidel, junto a Raúl, confirmó el triunfo de la Revolución.
El valor histórico del balcón del Ayuntamiento de Santiago de Cuba creció el 1° de enero de 1959, cuando desde allí Fidel, junto a Raúl, confirmó el triunfo de la Revolución. (Foto: Autor no identificado)

Sin restar importancia a las dos guerras llamadas mundiales, ni a la liberación de naciones como China y Vietnam –esta, además, con la ejemplar victoria sobre la invasión estadounidense en su haber–, del siglo XX cabe destacar cuatro procesos revolucionarios diversos: en orden cronológico, la Revolución Mexicana, la Revolución de Octubre, la Segunda República Española y la Revolución Cubana. Tres de ellos se ubican en ámbitos de la lengua española, hecho contrastante con el escaso prestigio que suele concederse a las ciencias sociales expresadas en ese idioma.

Pero ese ángulo, de interés y merecedor de atención frente a expresiones de colonialismo fomentadas desde otras áreas culturales, requeriría un análisis particular. El presente artículo apenas bordea el significado de la Revolución Cubana desde su fragua y su llegada al poder, y en su existencia hasta hoy. Haberla ubicado en el conjunto de procesos aludidos mueve a rozar por lo menos algunos rasgos de los tres que la acompañan en el esbozo.

La Revolución Mexicana, cuyo carácter pionero en aquel siglo no parece tenerse tan en cuenta como sería justo, fue un paso de avance en la transformación de un país de nuestra América frente a la herencia feudal que le llegó de su formación como colonia. La importancia de esa Revolución no debe ocultarla ningún estancamiento sufrido con el tiempo y al influjo de los forcejeos clasistas y presiones externas, lo que se dice sin afán de agotar el tema.

La de Octubre no se limitó a “diez días que estremecieron el mundo”: sumó décadas de una siembra emancipadora que incluyó tanto liberar a Rusia y sus colonias del zarismo como propiciar el nacimiento de varias naciones marcadas por aspiraciones socialistas. Generó, en fin, valiosas transformaciones internas y un baluarte para la derrota del fascismo en la Segunda Guerra Mundial.

A pesar de grandezas tales, deficiencias y males internos contrarios al socialismo le impidieron llegar viva a los finales de la centuria en que tantos logros cosechó y nutrió tantas esperanzas, aunque haya interesados en negar unos y otras. Las causas del desmontaje antisocialista de los frutos de esa Revolución, incluida la propia Unión Soviética, deben seguir estudiándose. Ninguna precaución será ociosa para que errores y aberraciones como los allí entronizados no se reproduzcan y den al traste con otros proyectos justicieros.

Burocráticamente declarada irreversible por decretos que pretendían blindar el socialismo desde oficinas, la realidad que se logró construir en el camino abierto por aquel extraordinario Octubre fue demolida. Además de ser una tragedia en sí, ello ha dado asideros para negar legitimidad y valor a todo empeño revolucionario.

Esa tendencia dolosa se aprecia en análisis distorsionadores del pasado y el presente de la humanidad, aunque se trate de un afán democrático tradicional como la Segunda República Española, derrotada por una implacable alianza internacional de la reacción fascista, sin descontar los que puedan haber sido errores en su sostenimiento y su defensa.

Contra la dignidad de ese ensayo fundador –en cuyas filas se vertió sangre cubana– se lanzan hoy perros de la propaganda capitalista, en complicidad con la herencia del fascismo que nutrió en España el denominado Bando Nacional. Este, artífice del levantamiento anticonstitucional y terrorista contra la República, enlutó el país durante décadas y finalmente preparó la sucesión monárquica, sobre la cual se fabricó una transacción “democrática” enfilada a silenciar el pensamiento de izquierda y sepultar las aspiraciones republicanas. El sometimiento a la OTAN no es casual.
Secuelas de un desmontaje
La entrada el 8 de enero, en La Habana, de la Caravana de la Victoria, encabezada por Fidel, fue recibida con desbordado entusiasmo.
La entrada el 8 de enero, en La Habana, de la Caravana de la Victoria, encabezada por Fidel, fue recibida con desbordado entusiasmo. (Foto: Autor no identificado)

Volviendo a los afanes socialistas, se debe recordar que alguien tan objetivo, de pensamiento científico y de honradez militante al servicio del socialismo como Vladimir Ilich Lenin, sostuvo la inviabilidad de la plena construcción de un proyecto de esa índole en un país aislado. Sobran razones para entender las vicisitudes con que ha tenido que vérselas el experimento cubano.

Pero ese experimento lo puso en práctica una Revolución que triunfó el 1° de enero de 1959 y viene, por largo camino, de sus propias raíces, desde antes de 1868, con su propio Octubre vivido en ese año. Eso le ha permitido relacionarse con el mundo sin dejar de ser ella, y no solo llegar viva al siglo XXI: continúa su marcha, su pujanza, con el deber de fortalecerse, y enfrentando desafíos colosales, ya abiertos o enmascarados.

Entre los obstáculos que la rodean está la propaganda lanzada mundialmente contra todo lo que huela a revolución. En el caso de Cuba, tal campaña tiene sus recursos predilectos. Uno es sostener que la etapa más próspera del país fueron los años durante los cuales se entronizó la tiranía encabezada, al servicio del imperialismo estadounidense, por Fulgencio Batista, exponente mayor de los crímenes y el latrocinio sufridos por la nación.

El triunfo de la Revolución Cubana, y el apoyo con que desde la lucha insurreccional la abrazó la mayoría del pueblo, se debieron a su carácter popular: esa mayoría vio y encontró el camino para lograr, junto con la justicia social, la soberanía que la intervención estadounidense le arrebató en 1898.

Esa realidad explica que en 1961, tercer año tras la toma del poder, cosechara dos victorias íntimamente vinculadas, e impensables sin el apoyo mayoritario y entusiasta del pueblo: el aplastamiento de la invasión mercenaria en Playa Girón y sus inmediaciones, y la declaración del país como territorio libre de analfabetismo, gracias a la masiva Campaña Nacional de Alfabetización que hoy sigue dando frutos dentro y fuera de Cuba.
Fundamento
La presencia de campesinos de todo el país en la celebración del 26 de Julio en La Habana, en el propio 1959, mostró el carácter popular de la Revolución, y entre sus testimonios dejó este Quijote de la Farola.
La presencia de campesinos de todo el país en la celebración del 26 de Julio en La Habana, en el propio 1959, mostró el carácter popular de la Revolución, y entre sus testimonios dejó este Quijote de la Farola. (Foto: KORDA)

Esos logros, y otros, se buscaron y se percibieron asociados a la herencia martiana. Presente en la nación desde el siglo XIX, devino –como expresó Fidel Castro, guía de la obra desatada con los hechos aurorales del 26 de julio de 1953– fundamento moral de la acción armada iniciada entonces y, en consecuencia, de los logros cosechados en ese camino. En él, 1961 aportó otro nutriente explícito, asumido en la médula nacional de la obra revolucionaria: en Girón se combatió también en defensa del socialismo.

El carácter socialista de la Revolución se proclamó precisamente en la despedida de duelo de los mártires del bombardeo que, como ablandamiento artillero,  el imperialismo lanzó contra Cuba en vísperas de la invasión mercenaria. Esta, así y todo, fue derrotada en poco más de 60 horas. Fue una victoria de pueblos, porque a partir de entonces, como también dijo el guía histórico de la Revolución, todos los de nuestra América, no solo el cubano, “fueron un poco más libres”. Tal realidad abonó la simpatía que la Revolución cosechó en la región desde el mismo 1959.

El carácter popular que le permitió alcanzar el poder se consumó en logros masivos, como las leyes de Reforma Agraria y de Reforma Urbana, y la disminución de las grandes diferencias acumuladas entre el campo y la ciudad, sobre todo en lo tocante a la capital. En medio de las dificultades económicas de un país bloqueado, ese afán de equidad, sin el cual la Revolución habría estado sumamente incompleta, generó construcciones –carreteras, industrias, embalses de agua, edificios para diversos usos sociales: escuelas, centros de atención médica, viviendas– que transformaron hasta la imagen física del país.

Ello, asumido con sed de equidad para toda la nación, pudiera explicar el detenimiento constructivo y las dosis de pérdida de esplendor material padecido por la capital. Ese hecho, tendenciosamente desgajado del contexto, lo esgrimen los enemigos de la Revolución para denigrarla, y aunque no existieran contra ella tales campañas de descrédito, constituye uno de los frentes en que mayor esfuerzo por la recuperación necesita seguir acometiendo.

La búsqueda de equidad entre los territorios de la nación es también inseparable de logros que esta ha venido disfrutando desde 1959 en terrenos tan vitales como la educación y la salud, la ciencia y el deporte. En el quehacer literario –incluida la vertiente editorial– y en otras expresiones artísticas –cine, música, danza, plástica– se ha vivido, encaminado por instituciones que le han dado gloria al país, un apogeo sin precedentes.
Datos, esencia
Las nacionalizaciones de empresas que explotaban al país –extranjeras muchas de ellas, y en gran parte estadounidenses– fueron respaldadas por el pueblo.
Las nacionalizaciones de empresas que explotaban al país –extranjeras muchas de ellas, y en gran parte estadounidenses– fueron respaldadas por el pueblo. (Foto: Autor no identificado)

El auge lo ha caracterizado la búsqueda de masividad, con un amplio movimiento de aficionados en los distintos sectores poblacionales, y favoreciendo el desarrollo de individualidades sobresalientes, que han merecido admiración y lauros en distintas partes del planeta. Espectáculos artísticos de alto nivel están al alcance de la población, con entrada a precios módicos, o libre, al igual que los deportivos. Mantener ese camino es una de las señales con que en medio de severas dificultades la Revolución ratifica su lealtad, también en esas esferas, al José Martí que entendió que “ser culto es el único modo de ser libre”.

Enumerar las conquistas alcanzadas en los diversos frentes antes mencionados pudiera ser necesario ante quienes opten por desconocerlas, pero en esos casos resultaría estéril. Las personas honradas pueden disponer de la información que emana de la propia realidad. Alúdase solo a los altos grados de instrucción generalizada y a los índices de mortalidad infantil y esperanza de vida que hacen de Cuba un país ejemplar en esas esferas, como reconocen instituciones y organismos internacionales de la mayor relevancia.

Los logros están presentes asimismo en la amplia colaboración de Cuba con numerosos pueblos, y se aprecian hasta en una emigración que, a diferencia de la de otros países –y no solo entre los que clasifican como no desarrollados–, sobresale por su preparación técnica y profesional. Quien conozca la realidad de los inmigrantes en otras naciones, podrá dar fe de esas diferencias.

Anécdotas y experiencias de tal realidad abundan. El autor de este artículo no pasará de recordar la gratitud con que el embajador de un pueblo hermano acogió la iniciativa de una universidad, europea, de ofrecer a emigrantes de su pueblo cursos para adiestrarlos en tareas concretas.

Eran  las peor pagadas, y más despreciadas –por lo menos antes del reconocimiento de la etapa de crisis que allí se gestaba– entre los naturales de la nación a la que habían ido a parar: en ese caso, empalmar cables, vestir camas, limpiar ancianos…; en otros correspondería hablar de la agricultura y la construcción. Al final de la ceremonia en que su embajador había expresado gratitud a la universidad, un colega diplomático, amigo del articulista, le dijo a este: “Los emigrantes de tu país no necesitan esa ayuda”.

Pero Cuba ha tenido que desempeñarse en condiciones anormales, porque muy pronto contra la Revolución se lanzó la hostilidad de la mayor potencia mundial, los Estados Unidos. La poderosa nación imperialista, acostumbrada desde su gestación, y en su desarrollo –en él se ubica el robo de más de la mitad del territorio de México–, a dominar y saquear a otros países, no le perdonó a Cuba su dignidad nacional y su servicio al pueblo. Con esa orientación el gobierno cubano acometió nacionalizaciones indispensables, y en ello también tuvo un rotundo respaldo popular.
Patente imperial
El 2 de septiembre de 1960, en respuesta a las maniobras de la OEA en la reunión de San José, Costa Rica, para aislar a Cuba, la Primera Declaración de La Habana encarnó la firmeza de la Revolución y su latinoamericanismo, propio de la historia nacional.
El 2 de septiembre de 1960, en respuesta a las maniobras de la OEA en la reunión de San José, Costa Rica, para aislar a Cuba, la Primera Declaración de La Habana encarnó la firmeza de la Revolución y su latinoamericanismo, propio de la historia nacional. (Foto: Autor no identificado)

Pronto la hostilidad del vecino del Norte se expresó en un bloqueo económico, financiero y comercial que aún perdura, y en agresiones armadas. En estas se inscriben la invasión mercenaria de 1961 y las bandas de alzados –también mercenarias– que fomentó en distintos sitios del país, y que en sus monstruosos actos terroristas cometieron asesinatos, entre otros, de alfabetizadores.

En aquellos actos figuran la explosión del vapor francés La Coubre en el puerto de La Habana, y la voladura de un avión cubano en pleno vuelo sobre Barbados. Esta última acción, así como otras, la orquestaron agentes del imperio que gozan de libertad en la nación que se autopromueve como el modelo de  la democracia.

Cuando hoy, en su licencia imperial, el presidente estadounidense propone cambiar la política que su gobierno ha mantenido contra Cuba durante más de medio siglo, y dice que tal política no ha conseguido su propósito, solo queda una opción para interpretar sus palabras. Si a pesar del enorme daño económico, material y en vidas que esa política le ha causado a Cuba, el cabecilla del imperio la estima fallida, es porque ha sido planeada con un superobjetivo: destruir a la Revolución y restablecer en la mayor de las Antillas la dominación con que desde 1898 los Estados Unidos ensayaron aquí el neocolonialismo, “su sistema de colonización”, como lo denunció Martí pensando en los planes imperiales contra nuestra América en general.

Pese a todo, Cuba –y por eso ha obligado al imperio a buscar un cambio de imagen– perdura como ejemplo de resistencia. Ha dado apoyo ideológico y moral a otros pueblos, y protagonizado un aporte internacionalista que –aunque se propongan silenciarlo ingratos y enemigos– contribuyó a las mejores transformaciones emancipadoras en África. Lo han reconocido pueblos y guías políticos como Nelson Mandela en Sudáfrica, y varios en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Argentina y otros de nuestra América.

La proclamación del carácter socialista de la Revolución fue abrazada por la gran mayoría del pueblo, y defendida desde el siguiente día en Girón.
La proclamación del carácter socialista de la Revolución fue abrazada por la gran mayoría del pueblo, y defendida desde el siguiente día en Girón. (Foto: Autor no identificado)

Allí, plantando cara al vecino poderoso, se han desafiado las maquinaciones de la Organización de Estados Americanos y del Área de Libre Comercio para las Américas. De ese enfrentamiento han surgido alternativas de dignificación soberana como la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. Resurgen las banderas del socialismo, en busca de actualización creativa, aunque no sea más, ni menos, que por entre las estructuras del sistema capitalista.

Pero el imperio no cesa en sus planes, y dispone de enormes recursos. En general, con el individualismo y el pragmatismo consustanciales al sistema capitalista, propala el neoliberalismo. Estimula las llamadas desideologización y despolitización, máscaras del afán de erradicar el pensamiento revolucionario.

Promueve y apoya cuanto pueda conducir a la reversión de planes nacionales molestos para su manía de dominarlo todo. Ahora, con respecto a Cuba en particular, intenta dar la imagen de un cambio de actitud, y propone otros métodos para lograr lo que la resistencia y la creatividad cubanas le han impedido conseguir.
Golpistas de etiqueta
Todo eso, de lo cual las campañas contra Cuba son inseparables, explica distintas formas de golpes de Estado que en Honduras y en Paraguay han venido a sustituir el gorilismo armado, que no debe considerarse definitivamente cancelado; los intentos golpistas en Venezuela, Bolivia y Ecuador; las campañas y amenazas contra la misma Venezuela bolivariana; la creación de nuevas bases militares en Colombia; la propaganda y las maniobras para alimentar la oposición contra los gobiernos de Brasil y Argentina.
La victoria de Girón y la erradicación del analfabetismo marcaron el alcance y la naturaleza de la obra revolucionaria.
La victoria de Girón y la erradicación del analfabetismo marcaron el alcance y la naturaleza de la obra revolucionaria. (Ambas fotos: Autor no identificado)

En esta última la derecha consiguió electoralmente el éxito contra las fuerzas progresistas que habían sacado al país del hundimiento en que lo atascó el desafuero neoliberal. El saludable optimismo no basta para ignorar que, con la guerra mediática y económica, el imperio y sus cómplices intentan aplastar cuanto proyecto justiciero le salga al paso. Sería torpe considerar a Venezuela un caso aislado.

Los zarpazos de la derecha neoliberal –que va por más en el mundo– se dan cuando en varios países las urnas han devenido camino de triunfo para proyectos emancipadores, y los medios imperiales de propaganda fabrican la imagen de que todo acto armado por parte de los pueblos es terrorismo repudiable. Los Estados Unidos y sus aliados de la OTAN, sin embargo, desencadenan guerras genocidas y consiguen edulcorarlas con falacias lingüísticas tan perversas como calificarlas de humanitarias: deformación de sentido que ha pasado incluso al periodismo revolucionario, o de izquierda al menos, para hablar de crímenes y desastres de lesa humanidad.

Es difícil –heroico, digamos sin rodeos– conseguir un triunfo revolucionario valiéndose de los mecanismos y procedimientos que el capitalismo ha perfeccionado para defender sus intereses. Pero la persistencia de la Revolución Cubana la explica su toma del poder por la lucha armada con decisiva participación popular. Y se ha mantenido gracias al decisivo apoyo de la mayoría del pueblo.
De las Marchas del Pueblo Combatiente y de los actos en reclamo del retorno del niño Elián González a la patria nació la Tribuna Antimperialista, llegada para quedarse cerca de la que ha vuelto a ser la Embajada de los Estados Unidos en Cuba.
De las Marchas del Pueblo Combatiente y de los actos en reclamo del retorno del niño Elián González a la patria nació la Tribuna Antimperialista, llegada para quedarse cerca de la que ha vuelto a ser la Embajada de los Estados Unidos en Cuba. (Foto: YAMIL LAGE)

No es casual que todo lo relativo a Cuba sea tergiversado o satanizado, con saña, por la propaganda imperialista. Para actuar, el país debe guiarse únicamente por la norma de la justicia y lo correcto: ni hacer para complacer al enemigo, ni dejar de hacer por no parecer que presta atención a sus campañas.

Cuanto haga será sometido a lentes distorsionadores, para desconocer sus aciertos y atribuirle errores o magnificar los que cometa. El esperado afinamiento en su política migratoria, por ejemplo, deja sin argumentos a no pocos infundios lanzados contra ella, y en igual medida los mismos que los propalaban intentan revertir el efecto de sus aciertos.

El contexto internacional está signado por la preponderancia de las fuerzas del imperio, y las circunstancias nacionales de Cuba se ven severamente dañadas por el bloqueo que este le ha impuesto durante más de medio siglo. Contra semejante engendro se proyecta el clamor de pueblos, avalado en votaciones de la Asamblea General de la ONU, pero  groseramente las burla el mismo gobierno que anuncia la voluntad de cambiar su política hacia Cuba.
Desplazamientos y persistencias
El mayor reto que se le presenta al país radica en mantener el afán de asegurar la justicia social en un contexto internacional con frecuencia sórdido. En él –ha escrito Fernando Martínez Heredia en su libro El corrimiento hacia el rojo, título alusivo a los ciclos de expansión y contracción material del universo– se aprecia “un mundo extraño, en el cual reinan el lucro y el hambre, y no parece haber futuro para la decencia”.

No caben en pocas líneas las instituciones cuyo intenso trabajo testimonia la atención brindada a la cultura. La Feria del Libro –que no se limita a La Habana–, es una de las múltiples evidencias de esa realidad.
No caben en pocas líneas las instituciones cuyo intenso trabajo testimonia la atención brindada a la cultura. La Feria del Libro –que no se limita a La Habana–, es una de las múltiples evidencias de esa realidad. (Foto: Autor no identificado)

Ante ello lo pertinente y digno no será cruzarse de brazos y renunciar a construir un mundo mejor, que es posible, además de necesario para que la humanidad llegue a merecer en plenitud ese nombre. Como añade el mismo autor citado, “la indecencia carece totalmente de legitimidad”.

La búsqueda de la decencia en las relaciones humanas a todos los niveles define lo que un país como Cuba, que ha llegado hasta donde está gracias a la construcción revolucionaria, debe tener en la brújula de sus replanteamientos en pos de una eficiencia económica indispensable para mantener el proyecto justiciero que tanto esfuerzo y tanta sangre ha costado. La seducción economicista y pragmática no será garantía para ningún empeño revolucionario erigido sobre la convicción de que la historia lo avalará, aunque tampoco deba ignorar los requerimientos de la economía.

La Cuba que halló en Martí el fundamento moral para su transformación, debe recordar el reclamo del Maestro, quien en “Crece” (abril de 1894) se planteaba si la revolución que él fraguaba tendría posibilidad de triunfar. Ante la duda, razonable, sostuvo que el gran deber patrio y humano sería hacer posible la revolución, o, por lo menos, acometerla del modo más eficaz. Lo innoble sería traicionar la grandeza del sacrificio.

La celebración de los Juegos Panamericanos de 1991 fue un justo reconocimiento al deporte cubano, que ha cosechado impresionantes victorias en el mundo.
La celebración de los Juegos Panamericanos de 1991 fue un justo reconocimiento al deporte cubano, que ha cosechado impresionantes victorias en el mundo. (Foto: Autor no identificado)

Se avanzaba hacia la guerra que estallaría el 24 de febrero de 1895, y afirmó: “Era ambiente la revolución, y hoy es plan. Era un sentimiento inútil y cómodo: como corona de adelfas era, y de laurel, que no hay derecho a arrancarse de la frente para sazonar, con sus hojas ensangrentadas, la olla de la comodidad”. Comprendía que, aunque imperfecto, lo hecho antes del 10 de octubre de 1868 –la “preparación gloriosa y cruenta” asumida en el Manifiesto de Montecristi (marzo de 1895), ya en pie la nueva guerra–, se inscribía en la gloria de la cual sería deshonroso huir: “¡infeliz, en la memoria de los hombres, quien eche el laurel en la olla!”. Ratificó así la base ética de su pensamiento y de su conducta.

Como otros suyos, aquel texto de Martí de 1894 sigue trazándole a Cuba el gran deber de hoy, cuando acomete una nueva etapa en una permanente sucesión de institucionalizaciones. Ese empeño, que empezó con el desmontaje, desde 1959, de las estructuras capitalistas, vivió un momento señero cuando en 1976 se aprobó, en proceso hondamente democrático, popular, la Constitución que ratificó a Cuba como república y como Estado socialista, llamado, por tanto, a tener la guía de trabajadores y trabajadoras, nada parecido al capitalismo de Estado.

Con esas luces entra la Revolución en su año 58, cuando se prepara el VII Congreso del Partido que tiene la misión de guiarla, y el cual en su anterior Congreso aprobó los Lineamientos para acometer lo que se ha denominado actualización del modelo económico cubano.
Utilidad y virtud
Se debe hacer lo necesario para que la Revolución mantenga ese espíritu productivo y –siempre Martí– orientado por la utilidad de la virtud, superior a la virtud de la utilidad, y para que dentro de muchas décadas se pueda seguir hablando de ella como de una realidad viva, no de un proceso estancado en resignaciones o sacado de rumbo por deformaciones que serían deplorables. Cuando se ha tenido como brújula echar la suerte con los pobres de la tierra, y se ha vivido más de un siglo de luchas revolucionarias, sería criminal abandonar el camino que esa brújula ha venido indicando.

Al Centro Nacional de Investigaciones Científicas, pionero y emblemático en su esfera, se han sumado numerosas y relevantes instituciones que aseguran el futuro de Cuba como país de ciencia y conciencia.
Al Centro Nacional de Investigaciones Científicas, pionero y emblemático en su esfera, se han sumado numerosas y relevantes instituciones que aseguran el futuro de Cuba como país de ciencia y conciencia. (Foto: Autor no identificado)

Sabedor de que “ni hombres ni pueblos pueden rehuir la obra de desarrollarse por sí,–de costearse el paso por el mundo”–, Martí sostuvo: “No yerra quien intenta componer un pueblo en la hora en que aún se lo puede; sino el que no lo intenta. Si no se lograse la composición, se lograría al menos el conocimiento de las causas por que no podía lograrse; y eso limpiaría el camino para lograrla mañana”.
El error es humano, pero la rectificación, también humana, es además sabia, y lo que se haga debe regirse por la ética: “Si se intenta honradamente, y no se puede, bien está, aunque ruede por tierra el corazón desengañado: pero rodaría contento, porque así tendría esa raíz más la revolución inevitable de mañana”. Pero no valdrían autocomplacencias a estas alturas de un camino en que el “Patria y Libertad” de los mambises condujo al “Libertad o Muerte” del Ejército Rebelde, lema que el logro de la libertad convirtió en “Patria o Muerte” y frente a la saña enemiga fue coronado por un “Venceremos” que hoy resulta más fuente de responsabilidad y compromiso consciente que nunca antes.
La Revolución, que en las actuales circunstancias urge mantener, puede verse como la que en su tiempo –con el ejército español en Cuba y el estadounidense dispuesto a invadirla– Martí vaticinaba que podría ser inevitable luego. Más de un siglo después –con una Cuba que ha encarado y vencido desafíos tremendos–, la realidad es otra, y tampoco se debe olvidar un hecho: a lo largo del devenir humano, las revoluciones no han sido términos en la historia.
En sus mejores frutos –incluso a pesar de errores y hasta de traiciones– han representado actos de transición o fuentes de luz hacia logros de mayor alcance. Para Martí, como se lee en su texto de 1894 citado, la meta era la que puede seguir orientando a Cuba hoy y siempre: el “fin humano del bienestar en el decoro”. Nada menos.
A espectáculos de compañías danzarias –Ballet Nacional, Conjunto Folclórico Nacional y otras–, del movimiento teatral y de agrupaciones musicales –como la Orquesta Sinfónica Nacional, en la foto– el público accede a precios módicos o con entrada libre. (Foto: L.T.S.)
A espectáculos de compañías danzarias –Ballet Nacional, Conjunto Folclórico Nacional y otras–, del movimiento teatral y de agrupaciones musicales –como la Orquesta Sinfónica Nacional, en la foto– el público accede a precios módicos o con entrada libre. (Foto: L.T.S.)
En la Escuela Latinoamericana de Medicina estudian jóvenes de escasos recursos, provenientes de la región e incluso de los Estados Unidos. Ha sido visitada, entre otros, por Ban Ki-moon, secretario general de la ONU.
En la Escuela Latinoamericana de Medicina estudian jóvenes de escasos recursos, provenientes de la región e incluso de los Estados Unidos. Ha sido visitada, entre otros, por Ban Ki-moon, secretario general de la ONU. (Foto: CUBADEBATE, AFP/Pool)
Las criminales restricciones impuestas por el bloqueo son un grave obstáculo para la salud, pero Cuba mantiene una atención médica socializada y de alta calidad. Así en el Cardiocentro Pedriático William Soler, al que corresponde la foto.
Las criminales restricciones impuestas por el bloqueo son un grave obstáculo para la salud, pero Cuba mantiene una atención médica socializada y de alta calidad. Así en el Cardiocentro Pedriático William Soler, al que corresponde la foto. (Foto: Autor no identificado)
También a pesar del bloqueo se mantiene la educación universal y libre de pago para todas las personas en edad escolar, y fuera de ese sector disfrutan igualmente ese logro incontables interesados en superarse profesionalmente. Se incluyen centros para educación especial, como la Escuela Solidaridad con Panamá, del municipio Boyeros , en La Habana, para niños con discapacidad físico-motora.
También a pesar del bloqueo se mantiene la educación universal y libre de pago para todas las personas en edad escolar, y fuera de ese sector disfrutan igualmente ese logro incontables interesados en superarse profesionalmente. Se incluyen centros para educación especial para niños con discapacidad físico-motora. (Foto: www.aclifim.sld.cu)
Del 17 de diciembre de 2014, la memoria patriótica cubana guarda especialmente el completamiento del regreso de los Cinco luchadores antiterroristas que sufrieron injusta prisión en cárceles del imperio.
Del 17 de diciembre de 2014, la memoria patriótica cubana guarda especialmente el completamiento del regreso de los Cinco luchadores antiterroristas que sufrieron injusta prisión en cárceles del imperio. (Foto: ESTUDIOS REVOLUCIÓN)


Tomado de Revista Bohemia

jueves, 31 de diciembre de 2015

Cuba, revolución que sigue siendo un faro para el mundo

Cuba, revolución que sigue siendo un faro para el mundo
Por Emilio Marín*
VIVA-LA-REVOLUCIon-450x604
La revolución cubana está cumpliendo 57 jóvenes años. Entre su último cumpleaños y éste, media el restablecimiento de embajadas con su mal vecino. Eso fue bueno, pero muy incompleto. Cuba sigue su curso, original y nada dogmático.

Si serán originales los cubanos que hicieron su revolución el 1 de enero de 1959, de tal forma que a ellos y sus amigos del mundo les resulta imposible organizar grandes actos. Es que ese día, de Año Nuevo, es de otra clase de festejos, familiares, en el capitalismo y con mayor motivo en el socialismo.

Quizás por ese problema del calendario, el pueblo cubano festeja más el 1 de mayo, con marchas multitudinarias, y sobre todo el 26 de julio, aniversario del ataque al Cuartel Moncada, durante la dictadura de Fulgencio Batista.

¿Cómo llega la Mayor de las Antillas al 57° aniversario de la caída de ese régimen que la había convertido en un garito y virtual colonia norteamericana? Llega bien, aunque para nada exento de autocríticas. Ya las están haciendo los diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), reunidos bajo la presidencia de Esteban Lazo.

Cuba tuvo el apoyo de 191 países en la 70° Asamblea General de la ONU, el 27 de octubre pasado, cuando se sometió a votación el levantamiento del bloqueo estadounidense. Si bien desde 1992 se venían registrando votaciones positivas, esta vez fue una goleada histórica pues sólo se registró el voto negativo del propio bloqueador (EEUU) y su socio menor, Israel.

Esa correlación internacional de fuerzas motivó que el 17 de diciembre de 2014 Barack Obama tuviera que liberar a los tres héroes cubanos presos durante 16 años en EE UU y anunciar que comenzaba una negociación con La Habana apuntada al restablecimiento de relaciones diplomáticas.

Y en efecto, entre julio y agosto los dos cancilleres reabrieron sus respectivas embajadas. En el interín el presidente norteamericano hizo declaraciones contrarias al bloqueo, admitiendo que había sido una política equivocada. Por supuesto que no renunciaba al objetivo final de ese mal instrumento: la caída del régimen socialista. Seguiría con esa meta, sólo que ahora por otros medios...

La postura cubana fue perfecta. Saludó el cambio de su mal vecino y estuvo de acuerdo con la reapertura de sedes diplomáticas. Raúl Castro se reunió con su colega yanqui en la Cumbre de las Américas en Panamá y luego en Nueva York, en reuniones de la ONU. Pero tanto el presidente como el canciller, Bruno Rodríguez Parrilla, en esos ámbitos, repitieron sus reclamaciones: 1) levantamiento del bloqueo; 2) devolución de Guantánamo; 3) cese de las campañas ilegales organizadas por Usaid y otras agencias; y 4) indemnizaciones que la isla debe recibir por daños económicos y humanos a lo largo de sucesivos ocupantes de la Casa Blanca, desde Dwight Eisenhower hasta Obama.

Hasta que esos cuatro puntos no tengan solución, no habrá una verdadera normalización de las relaciones cubano-estadounidenses.

Lo positivo.
Desde los discursos de Obama y Castro el 17 de diciembre de 2014 se puede valorar que el vínculo ha mejorado, parcialmente. Ya Washington había sacado a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo, con lo que tendrá que devolverle 240 millones de dólares retenidos bajo aquellas acusaciones. También tuvo que flexibilizar, bien que en mínima proporción, aspectos del bloqueo, como dar licencias generales dentro de las 12 categorías de viajes de norteamericanos a la isla prohibida, aumentar el límite de compra de estos viajeros hasta 400 dólares y permitir que estos turistas pudieran usar sus tarjetas de crédito. Obama también autorizó exportar a Cuba materiales de construcción, herramientas y equipos, sólo para el sector privado, que viene en cierto ascenso al calor de las reformas del socialismo.

Con el sector estatal cubano apenas se dio vía libre para que dos firmas norteamericanas firmaran acuerdos con la cubana Etecsa y se autorizó, en forma de prueba, el servicio postal. Seguirán, ampliados los vuelos chárter, y quedarán para 2016 los viajes de líneas regulares.

La enumeración de esos avances permite concluir que hubo leves retoques al bloqueo, y eso es positivo para Cuba. En simultáneo, se deduce que Obama quiere hacer hocicar a su vecino y por eso mantuvo lo esencial de aquel crimen de guerra.
Peor aún, en el último año aplicó multas a bancos internacionales que habían operado con Cuba. El ex ministro de Economía José Luis Rodríguez, en su artículo "El impacto económico del 17 de diciembre, un año después", recuerda que "fue penalizado el banco alemán Commerzbank con una multa de 1.710 millones de dólares por violar las leyes del bloqueo y también tuvo que pagar el pasado octubre 787 millones el banco francés Credit Agricole por el mismo motivo".

El gobierno norteamericano no aceptará los reclamos de levantar el bloqueo, ni siquiera en los aspectos que dependen de la Casa Blanca y al margen de lo establecido en la ley Torricelli de 1992 y la Helms-Burton de 1996. No permite que Cuba use el dólar para sus transacciones, comercie y busque y lleve sus productos con sus propios fletes.

Lo poco de flexibilizado de esa política derrotada 24 veces en la ONU gira en torno a fomentar el capitalismo privado en la isla y evitar acuerdos o inversiones con el Estado. Es una jugada peligrosa e inteligente: debilitar al estado socialista y empoderar a los sectores de burguesía naciente que puedan estar levantando cabeza al socaire de las reformas. Si ese potencial aliado acumula capital, presencia en los medios, etc, entonces la relación de EE UU con ese segmento burgués puede ser un buen negocio en todo sentido, también en el terreno político.

Revolución no dogmática.
Si la revolución cubana llegó hasta aquí es porque, entre otras virtudes, no es dogmática. Tiene sus principios y grandes banderas que no negocia, como le consta a la administración Obama, pero sus políticas concretas y planes para construir el socialismo van cambiando según aciertos, errores y nuevas tareas, amén del contexto internacional.

La industria azucarera cubana, que en noviembre pasado debió demorar unos días por factores climáticos el inicio de la zafra, no es la misma espina dorsal que pretendía llegar a las 10 millones de toneladas en 1970.

Hoy ocupan un lugar mucho más importante el turismo, que terminará este año con 3.5 millones de turistas, la biotecnología e industria de los medicamentos, los servicios médicos, la construcción, etc.

Con los auspicios de la Ley 118 de la Inversión Extranjera, avanza un proyecto estratégico de apertura a la inversión extranjera: la Zona Especial De Mariel (ZEDM). Allí se construye un puerto de aguas profundas, el mayor del Caribe, para barcos contenedores (el cronista no lo sabe pero infiere que puede estar ligado al canal interoceánico que Nicaragua emprenderá con técnica y financiamiento chinos).

En Mariel ya hay inversiones brasileñas, belgas, mexicanas y españolas, que radicarán empresas de varios rubros. Semejante apertura descoloca más aún al imperio pues muchas empresas estadounidenses han expresado interés por el comercio con el vecino.

Esa búsqueda de inversión extranjera es un signo de frescura y no dogmatismo de la revolución cubana, que pone límites en Mariel. Uno es que la extracción de recursos naturales, la prestación de servicios públicos, el desarrollo de la biotecnología, el comercio mayorista y el turismo, tendrán participación mayoritaria cubana.

Otro límite, surge de las palabras de Ana Teresa Igarza, directora general de la Oficina de la ZEDM: "esas primeras empresas extranjeras son pequeñas; tenemos expedientes de otras más fuertes casi concluidos, pero vale aclarar que la Zona no es sólo para los grandes sino también para medianos y pequeños, de personas jurídicas o naturales de cualquier país cuyos proyectos nos convengan".

El faro.
Aquella búsqueda de inversiones es fruto de la necesidad. La isla creció 4 por ciento su PBI en 2015 y necesitará 2.000 millones de dólares para una meta similar en 2016. Con los pies sobre la tierra, la Asamblea presidida por Lazo está discutiendo crecer 2 por ciento para el año entrante.

Modestas, sus metas se van cumpliendo, como que pudieron este año entregar 22.000 nuevas viviendas, la mayoría construidas por el Estado con una parte de particulares y cooperativas.

Haber bajado la mortalidad infantil al 4,2 por mil niños nacidos vivos y sido el primer país en cortar el contagio de madre infectada con HIV al bebé, son logros que deben ponerse a la par o por encima de cómo anduvo la zafra o la extracción del níquel.

Prensa Latina informó el 28 de diciembre que se había cerrado la epidemia del Ébola en África occidental: "los tres países que sufrieron la epidemia, Sierra Leona, Liberia y Guinea, sumaron 28.600 contagios, de los cuales fallecieron 11.300". Allí estuvieron dando una mano los médicos cubanos, los primeros en llegar.

A la hora de soplar las 57 velitas ni Raúl ni Fidel Castro creerán que el suyo es un paraíso terrenal. La Asamblea Nacional discute errores de planificación, demoras, burocratismo, ineficacia, ausentismo laboral y otras lagañas que el socialismo, aún el martiano, no logró sacarse de los ojos. Le es más fácil operar de cataratas y pterigium el ojo humano, en forma gratuita (Operación Milagro).
Una de sus cualidades se potencia en estos días aciagos latinoamericanos, por las derrotas en Venezuela y Argentina. La revolución cubana es un faro para toda la región, demostrativa de que otro mundo es posible. Cuando ciertos ánimos decaen, por esas derrotas, deberían volver la mirada hacia Cuba. El faro sigue allí, para navegantes extraviados, mareados o desmoralizados.

Diario La Arena
* Pseudónimo del periodista argentino Sergio Ortiz, Secretario General del Partido de la Liberación de Argentina. Es miembro del Club Argentino de Periodistas Amigos de Cuba (CAPAC).

domingo, 27 de septiembre de 2015

Raúl Castro: "No negamos que existan logros en las últimas décadas, pero resultan frágiles e insuficientes"

Discurso del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, en la “Conferencia de líderes globales sobre igualdad de género y empoderamiento de las mujeres: un compromiso de acción”, en Nueva York, el 27 de septiembre de 2015, “Año 57 de la Revolución”.
(Versiones Taquigráficas-Consejo de Estado)

EN NEWYORK

Señor Presidente:

Cuarenta años después de la Primera Conferencia Mundial sobre la Mujer y a veinte años de aprobada la Declaración y Programa de Acción de Beijing, una de cada tres féminas experimenta violencia física y sexual; el 90% de los 2,5 millones de víctimas de la trata de personas pertenecen al sexo femenino; sus niveles de desempleo son más elevados y reciben, como promedio, solo entre el 60 y el 75% del salario de los hombres por trabajo de igual valor.
Millones de ellas no disfrutan de igualdad de derechos en materia de herencia y propiedad; y su representación en los parlamentos a nivel mundial solo alcanza el 22%.

Cerca del 90% de las víctimas de las guerras en la actualidad son civiles, la mayoría mujeres, ancianos, niñas y niños. También lo son más del 75% de las personas refugiadas y desplazadas por los conflictos.

Ellas constituyen el 70% de los 2 mil 700 millones de pobres en el mundo y dos tercios de los casi 800 millones de personas adultas analfabetas. Más de      300 mil mueren cada año por complicaciones evitables durante el parto, el 99% en los países del Sur.

Señor Presidente:
La esperanza de vida al nacer de las cubanas es de 80,45 años; la tasa de mortalidad materna directa es solo de 21,4 por cada cien mil nacidos vivos, una de las más bajas del mundo; representan el 48% del total de las personas ocupadas en el sector estatal civil y el 46% de los altos cargos de dirección; el 78,5% del personal de salud, el 48% de los investigadores científicos y el 66,8% de la fuerza de mayor calificación técnica y profesional. Cursan, como promedio, 10,2 grados y son el 65,2% de los graduados en la educación superior.

El 48,86% de nuestro Parlamento está formado por mujeres, lo que nos ubica como el segundo país del hemisferio americano, solo superado por Bolivia, y el cuarto en el mundo.

Sin embargo, aún nos queda mucho por hacer. Trabajamos para seguir cambiando los patrones culturales, de forma que se comparta entre hombres y mujeres el cuidado de la familia y se continúe incrementando su presencia en los cargos decisorios a nivel gubernamental, por solo mencionar algunos aspectos.

Señor Presidente:
No negamos que existan logros en las últimas décadas, pero resultan frágiles e insuficientes. Para avanzar hacia la plena realización de la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer es preciso, ante todo, el logro de un orden internacional justo y equitativo, que erradique la pobreza y el hambre, ponga fin a los conflictos bélicos, privilegie al ser humano por encima del capital y preserve el medio ambiente.

Muchas gracias.
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Fuente Periódico Granma

sábado, 26 de julio de 2014

Fidel y el milagro de soñar despierto

Por Wilkie Delgado Correa*

 En fin, Fidel milita en el bando de los impacientes, de los apurados, de los que presionan lo posible y luchan contra lo imposible. Y esto es bueno recordarlo en el 61 aniversario del 26 de Julio, Día de la Rebeldía Nacional, aquel día en que no murió en el asalto al Cuartel Moncada.

Si en la madrugada de la Santa Ana, en la ciudad de Santiago de Cuba, con los ojos aún adormilados por los festejos del Carnaval aquel 26 de julio de 1953, Fidel hubiera caído en combate, como ocurrió a muchos de los asaltantes, durante los primeros o últimos disparos del heroico asalto de los jóvenes del Centenario al Cuartel Moncada, la historia de Cuba hubiera sido diferente, aunque sin dudas habría pasado a la historia por aquella acción gloriosa.

Si al desembarcar en el Granma el 2 de diciembre de 1956, después de años de prisión y exilio, para cumplir el compromiso de que ese año seríamos libres o mártires, Fidel hubiera caído en combate, en uno de los muchos escenarios que tuvo aquella odisea, la historia lo habría ensalzado por su glorioso gesto y la consecuencia singular de su rebeldía, pero la historia de Cuba hubiera sido diferente.

 Si la historia de Cuba ha sido de lo más glorioso y fecundo en los años de la lucha revolucionaria y los posteriores al triunfo de la Revolución, hasta hoy, ha sido por Fidel y nuestro pueblo, amalgamados en una unión indisoluble en torno a sueños a alcanzar y convertir en realidad. Y es que como él mismo ha dicho: “Soñar con cosas imposibles se llama utopía; luchar por objetivos no sólo alcanzables, sino imprescindibles para la supervivencia de la especie, se llama realismo.” Y ha prevalecido en él en las cosas de nuestro pueblo y del mundo esa lucha persistente por una vida mejor a través de la justicia y el intento de que los seres humanos por primera vez programen su propio destino.

Duro y difícil ha sido el camino, preñado de los abrojos y entuertos propios y ajenos, aunque más bien los escollos ajenos han sido colosales, mientras que han sido, lógicos e inevitables según las circunstancias, los entuertos de la propia obra y de la marcha indetenible en la consecución de nuevos sueños.

En el discurso pronunciado en el acto con motivo de la primera graduación de la Escuela Latinoamericana de Medicina el 20 de agosto de 2005, Fidel expresaba que “Esta graduación era un sueño hace casi siete años.  Hoy es una prueba de la capacidad de los seres humanos para alcanzar las más elevadas metas, y un premio realmente para los que creemos que un mundo mejor está a nuestro alcance.” Al relatar el surgimiento de la idea de ayudar con médicos a poblaciones que vivían bajo condiciones de catástrofe en Centroamérica y la de formación de médicos con estudiantes de esos países como becarios en Cuba, agregaba: “Hoy esa escuela, con su pujante desarrollo, apoya la formación de médicos no sólo en Centroamérica sino también en otras regiones del mundo.”

 Ya había anunciado en el discurso del 7 de abril de 2003, con motivo de la inauguración de obras para la salud: “Una profunda revolución en los servicios de salud tendrá lugar en nuestra patria.”

Otro sueño convertido en realidad fue cuando a partir de la experiencia cubana del desarrollo de recursos humanos y las tecnologías correspondientes en el campo de la oftalmología, Fidel concibió la idea de extender estos servicios al resto de los países hermanos, que fue correspondida inmediatamente por Chávez, de modo que ya el 8 de julio de 2004 se estableció el programa para atender a pacientes venezolanos. Así que un año después Fidel anunciaba que: “Juntos también, Venezuela y Cuba, estamos llevando a cabo lo que constituye uno de los más emocionantes programas que puedan ponerse en práctica:  devolver o preservar la visión en los próximos diez años a más de seis millones de latinoamericanos y caribeños.

Se han creado las condiciones en Cuba y están creándose en Venezuela para diagnosticar, operar o curar cada año 25 mil caribeños,100 mil cubanos, 100 mil venezolanos y 120 mil sur y centroamericanos.

En realidad, el programa se ha iniciado ya en 14 centros oftalmológicos de los 24 con que contaremos a finales del presente año, los que disponen de las más avanzadas tecnologías que existen en el mundo.  Nuestro país alcanza ya un ritmo de 1.400 operaciones de la vista diariamente.

Este año estamos a punto de alcanzar ya la cifra de 50 mil venezolanos de la misión Barrio Adentro operados de la vista entre mediados de enero y hoy 20 de agosto.  En menos de un mes han recibido igual tratamiento 1093 caribeños, en virtud de los Acuerdos de Anzoátegui, suscritos el pasado 30 de junio.

Debe conocerse que, dado su estado de pobreza, más de 4 millones y medio de latinoamericanos y caribeños requieren de este servicio anualmente y no lo reciben, y más de medio millón pierde la visión cada año, muchas veces sin haber sido examinados nunca por un médico.

Al igual que hace 40 años, permítanme soñar.  Sólo que después de medio siglo de lucha estoy absolutamente seguro de que nadie podrá decir de los sueños de Cuba, como dijo Calderón de la Barca, “toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.”

Diez años después y fruto de esa capacidad o milagro de Fidel para soñar despierto, la Operación Milagro y las Misiones milagros en países del mundo, en particular en nuestra América, es una realidad impactante, que ha beneficiado a más de cuatro millones y medio de personas, aunque aún existan en el mundo políticos miopes que, enfermos de prejuicios,  timideces e indolencias no se atreven a convertir los sueños en realidades en sus países respectivos. Son los eternos conservadores que prefieren mantener la inequidad y la injusticia. No quieren que sus pueblos vean con ojos sanos el mundo que los tiene marginados y bajo la condición de su mala suerte de pobreza; y tampoco quieren que piensen y crean que las cosas políticas y sociales pueden ser de otra manera..

Para concluir sobre esa cualidad de Fidel de proyectarse más allá de lo posible, que también puede serlo según las circunstancias y perspectivas, baste esta confesión: “Si me pregunto a cuál de los grupos pertenezco yo, diría que milito en el bando de los impacientes, y milito en el bando… de los apurados, y de los que siempre presionan para que las cosas se hagan y de los que muchas veces tratan de hacer… más de lo que se puede”.

En fin, Fidel milita en el bando de los impacientes, de los apurados, de los que presionan lo posible y luchan contra lo imposible. Y esto es bueno recordarlo en el 61 aniversario del 26 de Julio, Día de la Rebeldía Nacional, aquel día en que no murió en el asalto al Cuartel Moncada.

*Médico cubano; Profesor de Mérito del Instituto Superior de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba

lunes, 3 de febrero de 2014

Cuba presidirá Asamblea Mundial de la Salud

Video Youtube

Cuba presidirá este año la 67 Asamblea Mundial de la Salud, lo cual es un reconocimiento a los logros de la Revolución en esta esfera y a su papel en la arena internacional, declaró el doctor Antonio González.

La participación de Cuba en la Organización Mundial de la Salud, OMS, es muy reconocida, así como también su colaboración con el resto del mundo en este campo, afirmó a Prensa Latina González, quien es jefe del departamento de organismos internacionales del Ministerio de Salud Pública.

La Asamblea, que se celebrará entre el 19 y el 24 de mayo, es la instancia de decisión suprema de la (OMS), fundada en 1948.
En estos momentos miles de médicos y otros trabajadores del sector de la nación caribeña mantienen su cooperación en unos 60 países de diversos continentes.

González participó en esta ciudad suiza en el 134 Consejo Ejecutivo de la OMS, integrado por 34 países de todas las regiones del mundo, entre ellos seis de América.

En esta oportunidad se analizaron diversos temas, como un plan para la eliminación de la tuberculosis de aquí a 2025 y otro para terminar de erradicar la poliomielitis, así como las metas de salud para después de 2015, dijo el doctor.

Otros asuntos también examinados fueron la nutrición del lactante y el niño pequeño, la hepatitis y el decenio de las vacunas.

El Consejo Ejecutivo analizó, además, las reformas de la OMS, sobre todo en materia de gestión, planificación y las estructuras de gobierno.

El funcionario recordó el papel de la OMS, máximo órgano de salud perteneciente al sistema de las Naciones Unidas que agrupa a 197 países, y está encargado de gestionar políticas de prevención y combate a los principales problemas sanitarios a nivel global.

Cada región tiene sus particularidades, por ejemplo en África son más frecuentes las enfermedades infecciosas como el paludismo, la malaria, el tétanos y la poliomielitis, explicó.

Pero aún en África y en todo el mundo uno de los temas de mayor preocupación hoy en día son las enfermedades crónicas no trasmisibles, que ocasionan los mayores problemas.

En ese sentido mencionó las cardiovasculares, el cáncer y la diabetes, que se han difundido mucho internacionalmente, y la propuesta es encararlas con un enfoque de promoción y prevención.

El doctor explicó que lo fundamental es evitar su aparición y para ello es importante una dieta sana, hacer ejercicios físicos, evitar el tabaquismo y muchas otras acciones de carácter preventivo.

"Tenemos que luchar mucho para crear en la población hábitos saludables para no solo vivir, sino vivir con calidad", expresó.


Texto tomado de Radio Habana Cuba