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viernes, 16 de mayo de 2008

Estas sí son inequívocas banderas de lucha, Por Tomás Borge

Los revolucionarios, los protagonistas voceros del progreso, de las luchas democráticas, del antiimperialismo debemos, sin confusiones, sin desviaciones de nuestros objetivos, ubicar una diáfana, justa, concreta e inequívoca bandera por la cual luchar.

El imperio intenta utilizar a las fuerzas represivas de América Latina y el Caribe contra los pueblos que estallen en protesta por la extrema pobreza.

Contra los campesinos, pretendientes de las tierras que trabajan y están hartos de vivir en la miseria. A este accionar le asignan el nombre de “Lucha contra el narcotráfico”, debilitando la verdadera batalla a tan escalofriante epidemia.

Contra los países pobres que, por distintas razones: religiosas, culturales o económicas no acepten el “nuevo orden mundial”. Este accionar recibe el nombre de “misiones de paz de las Naciones Unidas”. Los resultados son miles de jóvenes soldados norteamericanos muertos en combate y decenas de miles de hombres, mujeres y niños asesinados en el martirizado IRAK.

Enfrentarse a estos proyectos diabólicos es una forma inequívoca, justa y concreta de levantar banderas de lucha.

Los mismos artesanos de la represión, de la mentira, de la arrogancia, han inventado leyes “antiterroristas” para castigar las luchas sociales y para impedir los intentos populares destinados a crear gobiernos antiimperialistas, nacionalistas o revolucionarios.

El antiterrorismo se usa para cualquier cosa: para encarcelar a jovenzuelas, para hacer chistes, para hacerles cosquillas a un torturado o para aplicarles el chuzo eléctrico.

Los hampones han creado lugares clandestinos de detención, como Guantánamo, así como proyectan asesinatos y secuestros de personas democráticas y revolucionarios ejecutados por órganos de inteligencia afines al imperio.

Enfrentarse a estos proyectos diabólicos es una forma inequívoca, justa y concreta de levantar banderas de lucha.

Los demonios también han creado la 4ta. Flota para ejecutar acciones represivas del más alto nivel militar, destinada a sostener la perversidad socio económica de este infierno global. Están pensando en Venezuela, a lo mejor en Cuba. Están pensando en un chaleco blindado para Uribe o sumarse al alarido descortés del rey de España, exigiendo “silencio”, a nivel planetario.

Enfrentarse a estos proyectos diabólicos es una forma inequívoca, justa y concreta de levantar nuestras banderas de lucha.

Los enemigos de los pueblos intentan someterlos a través del miedo y la frustración, mediante la violencia, la represión y mentiras insolentes. Intentan dividirnos en grupos irracionales, sectarios, mezquinos, para mantener el control sobre nuestras voluntades. O estimulan nuestros apetitos egoístas, nuestras estúpidas ambiciones personales- lo cual han impedido la unidad de las fuerzas revolucionarias de izquierda en nuestros países arrastrados por el lodo de la desunión. Luchar contra ese balcanismo idiota, ridículo y de pésimo gusto, es una forma inequívoca, justa y concreta de levantar nuestras banderas de lucha.

América latina ha revolucionado hacia la izquierda, justificando ese apotegma, cada día más próximo a la certidumbre, de que “dejó de estar de moda ser de derecha”.

Numerosos países de América latina y del Caribe, entre los cuales se destacan la Cuba del inmortal Fidel Castro, o de los nuevos arquitectos como Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa, o de la Nicaragua del descendiente de Sandino, del hermano de Carlos Fonseca, Daniel Ortega, cuyo rango revolucionario puede mirar a cualquiera de frente y a los ojos. Otros gobiernos de América Latina, también, han escogido el camino de la lucha contra la pobreza y la injusticia. Cuestionar de una u otra manera, a esos gobiernos, no es, por supuesto, levantar banderas de lucha consideradas como nuestras. Cuestionar su calidad moral y revolucionaria es hacerle el juego –a sabiendas, por ingenuidad o por rencor- a la derecha y al imperialismo. Los lunares en los rostros de esos cambios revolucionarios deben ser fotografiados en familia y no bajo el resplandor de los reflectores entre los cuales predomina la rapiña de la derecha y del imperio, con insaciables apetitos para hartarse con nuestros reales o supuestos errores.

Levantar, sin concesiones, la defensa de nuestros gobiernos revolucionarios –luchando en cuadriláteros estrechos, sacudiéndose el mosquero de la calumnia, inventando escudos para evitar la carnicería- es, eso sí, una bandera de lucha inequívoca justa y concreta.

De todas formas nuestros pueblos están valiéndose por sí solos, marchando con sus ilustres botas de combate, por las amplias alamedas escritas con sangre por Salvador Allende, entre ríos caudalosos y montañas iluminadas por Simón Bolívar –profeta de la unidad indetenible- con el coraje de Túpac Amaru, con el perfecto José Martí, con el espíritu de patria libre o morir de Augusto Sandino, con el heroísmo de nuestros mártires gloriosos.

Tomado de http://www.diariolaprimeraperu.com/online/noticia.php?IDnoticia=16163

sábado, 10 de mayo de 2008

Bush se despide de América Latina Por Manuel E. Yepe

La acumulación de fracasos en la política de los Estados Unidos hacia América Latina durante el gobierno del presidente George W. Bush ha sido demasiado notoria para que puedan éstos ser desmentidos o justificados con solo un discurso, pero el mandatario estadounidense lo intentó en el foro anual del Consejo de las Américas realizado por estos días en el Departamento de Estado, en Washington.

Las debacles son contundentes:

La revolución cubana sigue allí, más sólida que nunca pese al bloqueo cincuentenario, con Estados Unidos en el mismo papel de jefe de una oposición interna que no logra levantar cabeza debido a su condición mercenaria.

El ALCA (Asociación para el Libre Comercio de las Américas) falleció y las variantes que se han ensayado para la imposición de una globalización neoliberal han demostrado, en las circunstancias específicas de cada una de ellas, que no sirven más que a los intereses de las grandes corporaciones estadounidenses y a unos cuantos oligarcas locales en los países donde se ensayan.

Prácticamente todos los procesos electorales que han tenido lugar en América Latina y el Caribe desde que comenzó en Venezuela la revolución bolivariana por la vía de los sufragios, han resultado en victorias de candidatos que no contaban con el apoyo, ni siquiera el visto bueno de los Estados Unidos. En los pocos que ganaron candidatos favorecidos por el imperio, los resultados fueron cuestionados enérgicamente y las violaciones cometidas han radicalizado el apoyo a la izquierda y otras fuerzas populares antiimperialistas.

En foros como la Organización de Estados Americanos, que ha sido catalogado como "el gallinero del traspatio de los" Estados Unidos", de donde Cuba fue expulsada en 1964 por mandato de Washington, la situación ha cambiado radicalmente. La reciente iniciativa del presidente de Ecuador, Rafael Correa, de crear una organización propia de los latinoamericanos y caribeños, sin los Estados Unidos, expresa la orientación del pensamiento político en la región.

Las presiones norteamericanas por abrir libre paso a los capitales de sus grandes corporaciones mediante la extensión de la economía de mercado a todas las áreas de los países de la región latinoamericana tienen cada vez más viento en contra.

Crece la oposición de los pueblos, ávidos de justicia social, a los procesos de privatización y a otras imposiciones neoliberales que suponen recortes presupuestales a la educación, la salud, la ciencia, la cultura, el deporte, la recreación y la asistencia social.

En su discurso sobre la política de su gobierno hacia América Latina en el foro, el presidente Bush reveló que el día anterior había sostenido una videoconferencia desde la Casa Blanca con tres "líderes disidentes" cubanos estrechamente relacionados con la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana, a quienes calificó de "valientes" e "inspiradores".

Respecto a algunas las medidas recientemente adoptadas por el gobierno cubano que la gran prensa corporativa estadounidense ha insistido en presentar como concesiones de Cuba en busca de un diálogo con Estados Unidos, dijo que no ve en ellas "ningún cambio" y que son "gestos vacíos de reforma", ya que Cuba sigue gobernada "por el mismo grupo que ha oprimido al pueblo cubano por casi medio siglo".

Insistió en que la política de Estados Unidos hacia la isla "no debe cambiar hasta que el pueblo de Cuba esté libre".

Sin hacer mención al hecho de que Cuba, pese al bloqueo de Estados Unidos, encabeza ampliamente al resto de los países de América Latina en materia de acceso a la salud, educación, justicia social y lucha contra la corrupción, Bush aseguró que Estados Unidos podría brindar asistencia en esas áreas a los países de la región. Al abundar sobre este punto aclaró que para recibir esa asistencia habría que cumplir algunas condiciones: "No es mucho pedir que un gobierno acepte la economía del mercado" precisó Bush.

Pero a mi juicio quien se llevó las palmas en esa reunión al evaluar la región durante la administración de George W. Bush, fue la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, al declarar: "yo diría que hemos sido testigos nada menos que de una revolución social en la mayoría de nuestro hemisferio en años recientes, y que su causa ha sido la democracia (…) esta revolución ha realineado la política en América Latina. Nuevos líderes han surgido tanto de izquierda como de derecha, líderes responsables, democráticos, que trabajan pragmáticamente para ampliar la oportunidad, reducir la pobreza y promover la seguridad".

Agregó que "no se trata de un giro a la izquierda, no es un rechazo populista a los mercados y el comercio, sino, de hecho, es la creación de un nuevo consenso hemisférico que dice que la democracia es esencial para el desarrollo social, político y económico de los pueblos de América Latina". ¡Menudo eufemismo!

Obviamente, señaló que había "algunas excepciones" en todo esto al respaldar lo expresado sobre Cuba por su jefe.

Lo que indudablemente no será excepción en el recuento de los desastres que dejarán a la nación estadounidense los dos períodos presidenciales de George W. Bush, serán los vínculos con América Latina, cuyos pueblos han logrado independizarse un poco más en respuesta a los atropellos, aunque ya asomen sobre nuestras naciones los cañones de la restablecida IV Flota.

Mayo, 2008

jueves, 8 de mayo de 2008

"El País", una insoportable provocación permanente, Por Winston Orrillo


"¡Cuídate, España, de tu propia España!"
César Vallejo

El alguna vez confiable diario español "El País" ha perdido la sindéresis. Su libido reaccionaria y antipopular lo condena per se.

Ha promovido un premio "Ortega y Gasset" para emporcar el nombre del no pocas veces sensato autor de "La rebelión de las masas", y se lo ha dado a una bloguera cubana -de cuyo nombre no quiero acordarme- por el solo hecho de denostar a la invicta Revolución del Primer Territorio Libre en América.

Como furgón de cola de la propaganda imperialista anti Patria de Martí, "El País" cobija a cuanto renegado o desclasado u oportunista quiere escribir contra Cuba; pero no sólo contra ella, sino contra lo que los vermiformes del "acorazado del grupo PRISA", consideran la secuela del "castrismo": contra Venezuela, contra Nicaragua, contra Ecuador, y, por supuesto, contra el heroico presidente aymara, el primero en el mundo, Evo Morales Ayma. (Pronto leeremos, qué duda cabe, sus denuestos contra el recién incorporado al cónclave de gobernantes dignos, el paraguayo Fernando Lugo).

"El País" croa, bate palmas, se refocila por el "triunfo" de los oligarcas cruceños y su "referéndum autonómico", cuando el más párvulo sabe que ése no es sino el circunloquio para proceder a la desmembración de "la engreída patria de El Libertador", la hoy enhiesta Bolivia, en pleno proceso de recuperación de su dignidad nacional, de su condición de nación libre dispuesta al usufructo de sus riquezas naturales.

"El País", en realidad, con descaro de celestina de dos por medio, es enemigo jurado o mascarón de proa de las fuerzas siniestras que en el mundo combaten contra los enemigos de los genocidas, de los racistas, de los xenófobos, contra los que somos -en una palabra- enemigos jurados de los capitalistas, y sus conocidas máscaras transexuales, llámense globalizados, neoliberales, etc. etc.

En reciente foro de las naciones indígenas -nuestra raíz, nuestra enjundia bienamada- en Nueva York, en lo que Martí llamara "las entrañas del monstruo", Evo, el impertérrito, lo dijo con claridad: la única forma de salvar a la humanidad es acabar con el capitalismo, responsable absoluto de todos los desastres ecológicos que en el mundo han sido.

Ya antes, respondiendo a una honrosa invitación del Bloque de Escritores y Artistas en Defensa de la Humanidad, en Cochabamba, con motivo de la inauguración del mencionado evento, en mayo de 2007, le había oído la misma expresión: "el peor enemigo de la humanidad es el capitalismo".

Evo, el integérrimo, no juega con cartas ocultas ni marcadas.

Su posición, como la nuestra, es diáfana.

Y por eso se dio el úcase, desde Washington, para acabar con él.

La realización del volatinero "referéndum autonómico" -absolutamente anticonstitucional- ha sido el globo de ensayo.

Nosotros hemos respondido como se debe: sustento, apoyo absoluto para Evo y su tarea de salvar a la hermana república altiplánica de Bolivia.

Ellos -los de la banda de "El País- han cerrado filas con todos los latifundios mediáticos (palabras del comandante bolivariano Hugo Chávez Frías) cuya tarea es servir de caja de resonancia a los poderes que luchan, denodadamente, para mantener el statu quo, que no es otro que el del mantenimiento del ominoso régimen de explotación y miseria que acabará, no sólo con los pobres de la tierra, sino con la tierra misma, con la especie humana.

¡Y estos estúpidos parece no se dan cuenta?

O, en el fondo, sí lo saben, pero sucumben ante el lujo y el boato de lo inmediato, sin importarle un chorlito lo que se viene.

Que no es algo distinto al apocalipsis.



*Especial para Cuba coraje

lunes, 5 de mayo de 2008

Crear otra Sudamérica Estrategia desesperada imperial, por Eduardo A. Ortega

El reciente triunfo de Fernando Lugo en Paraguay confirma lo que ya nadie puede negar: la influencia y el poder de los Estados Unidos se difumina en el horizonte de la Americaindoafrolatina. Pero no pequemos de ingenuos en pensar que el imperio se cruce de brazos ante semejante hecatombe económica y geopolítica; es por ello que el fenómeno se estudia minuciosamente por los organismos estadounidenses, tales como los Centros de Inteligencia, el Departamento de Estado y la Secretaria adjunta de asuntos latinoamericanos más específicamente: como consecuencia de tales estudios en la actualidad observamos -sin hacer ningún esfuerzo extraordinario-, un ambiente estratégico de acciones desesperadas que nos muestran muy abiertamente la importancia de la Americaindoafrolatina para los EEUU, sobre todo en un clima actual de crisis en todas las estructuras de su desmantelado y raquítico Estado-Nación, mermado por la erosión neoliberal interna.

El imperio contraataca con la pretensión de crear una nueva Suramérica hecha a pedazos, en zonas donde la influencia estadounidense es aún fuerte, sus oligarquías regionales son proclive a su dominio o regionalmente existen nacionalismos sectarios. Todo esto es aprovechado por el imperio en gran medida, un buen ejemplo de esto es su apoyo económico y táctico en las acciones separatistas de la oligarquía criolla de Bolivia en el Departamento de Santa Cruz y otros, que coquetean con la idea de “Balcanizar” la zona, queriendo crear un Kosovo boliviano, una nación Camba con características neofascistas que pretende desligarse de sus compatriotas originarios milenarios, porque estas -según ellos- son una clase inferior que no representa a la estirpe dominante de dicho país, siendo esta impropia para gobernar por ser una horda de indios incapaces y con la piel y el carácter del color de la tierra. Son estas las oportunidades excelentes que el imperio alimenta, apoya incondicionalmente y no deja de pasar por alto, como también no lo hace con las pretensiones "Kosovares" de la gobernación del Estado Zulia y la región de Guayaquil en Ecuador. Es esta la estrategia separatista imperial que ve que su mal llamado "patio trasero" se despierta y le observa su rostro con ansias de arrebatarles sus riquezas naturales de forma gratuita y miserable.

No es un secreto de Estado que los intereses estadounidenses se ven severamente afectados por la situación vivida en la región, haciendo verdaderos esfuerzos descarados para evitar que su despensa de materias primas baratas se le escape de sus manos. En el caso de Venezuela es muy evidente dicha pretensión de apoyar a su obediente cachorro imperial Manuel Rosales en desligar al Estado Zulia de la República Bolivariana de Venezuela, es por ello que hay que estar atento a esta estrategia y es deber del Gobierno Bolivariano y de su Asamblea Nacional de blindar legislativamente para que dicha estrategia imperial sea imposible de llevar a cabo. Añadiría respecto a esto que existe un deber de gran importancia y envergadura en las elecciones regionales de los gobernadores(as) y alcaldes(as) en noviembre de 2008 para la Revolución Bolivariana, que no es más que arrebatarle democráticamente de una vez por todas a las fuerzas opositoras y contrarrevolucionarias zulianas que conforman el la actualidad un verdadero protectorado pro-imperial en el occidente venezolano, solo así podríamos neutralizar que el caso santacruceño boliviano no se repita en la Venezuela revolucionaria roja rojita, de no ser así cuenten con que en el futuro nos tropezaremos con la misma situación boliviana.

No obstante hemos de estar conciente de que el imperio no se detendrá en dichos planes separatistas que le aseguren solidamente mantener su dominio en la América-indo-afro-latina y para ello hará todo en su alcance y sin escrúpulos de crear Estados Suramericanos que aún desconocemos y sin lugar a duda, tendrán el apoyo total de todas las oligarquías latinoamericanas, las multinacionales y gran parte de los gobiernos europeos y de todo lo que represente el capital internacional.

Debemos estar atentos y en alerta con dichas pretensiones imperiales en Venezuela y en toda la región, debemos crear estrategias y contraatacar a tiempo para prever conflictos seudo nacionalistas zulianos.

Por una Americaindoafrolatina unida y antiimperialista

http://embv.blogspot.com/

viernes, 25 de abril de 2008

En Bolivia se juega el futuro, Por Luis Bilbao



Comunicado de América XXI
Desde Venezuela para todo el continente

Toda persona consciente debería preocuparse y ocuparse por lo que ocurre en Bolivia. Estados Unidos está a punto de deflagrar allí una guerra que sacudiría a la región y, a poco andar, llevaría a un estado de conmoción y beligerancia a Suramérica entera.

La excusa es la autonomía de cuatro departamentos (Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija); el instrumento, la oligarquía; los medios, cuerpos mercenarios financiados, entrenados y comandados por el Departamento de Estado a través de la CIA y otras agencias; el objetivo, fragmentar a Bolivia, detener el proceso revolucionario encabezado por Evo Morales, introducir una cuña de fuego en el Cono Sur y crear las condiciones para atacar luego a Venezuela y Ecuador. Desde el domingo pasado, también Paraguay está amenazado.

Estados Unidos necesita la guerra. La economía capitalista ya no puede respirar sin ella. Yerran quienes creen que el empantanamiento del imperialismo en Irak le impide abrir otros frentes de combate. Es a la inversa: sólo les queda huir hacia delante. Pero buscan hacerlo por una diagonal, espejando la línea de acción en Medio Oriente: hallar fisuras objetivas en las formaciones económicas, sociales, étnicas y religiosas; azuzar conflictos latentes; desatar la guerra entre facciones, ponerse sobre ellas y cabalgar sobre la destrucción mutua de pueblos.

La diferencia con aquella zona devastada por la invasión, las luchas intestinas y el constante alimento a la guerra (ya los candidatos a suceder a George W. Bush subrayaron su disposición a “arrasar a Irán”), es que en América Latina existe el germen de un centro político continental. Los gobiernos de Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia han asumido la necesidad de enfrentar al imperialismo en las condiciones del mundo contemporáneo, es decir, atacando por la raíz al capitalismo.

La reunión de emergencia realizada en la madrugada del pasado 23 por Hugo Chávez, Evo Morales, Daniel Ortega y Carlos Lage en representación de Raúl Castro, y las decisiones allí adoptadas, son indicativos de que ese bloque comienza a actuar como dirección política internacional.

Pero no es suficiente. Los partidos y organizaciones con los que cada uno cuenta son la vanguardia revolucionaria del continente, pero no alcanzan aún a nuclear y abroquelar al conjunto del activo obrero, campesino, juvenil y popular desde el Bravo a la Patagonia. Ésa es una tarea pendiente.

La única vía para llevarla a cabo es que esas vanguardias, en toda su diversidad, encuentren el camino de las grandes mayorías y consigan explicar y persuadir a millones de lo que está tan claro pero a la vez tan oscuro: el imperialismo, las oligarquías que se le subordinan y las posiciones vacilantes que dudan en plantarse con firmeza frente a la Casa Blanca nos están llevando al abismo de la guerra. Hay que detenerlos. Es preciso sumar voluntades, en el más amplio espectro posible, a partir de la simple comprensión de la amenaza.

No se podrá impedir la violencia pidiéndole a Evo, como hace la OEA, que negocie con los perros de la guerra azuzados por Washington. Se trata de defender incondicionalmente al legítimo gobierno indígena de Bolivia. Y por todos los medios necesarios.

Urge convocar reuniones en cada ciudad de América Latina para explicar y debatir esta coyuntura dramática. De esas miles de asambleas deberán surgir acciones de movilización y formas de enlace nacionales y regionales. Y estar prontos para enviar delegaciones a La Paz, realizar actos, conciertos, encuentros de todo tipo, en todas partes, con todos y todas quienes entiendan la gravedad del momento y con la única consigna de amarrar las manos asesinas del imperialismo.

Buenos Aires, 25 de abril de 2008.

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