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martes, 19 de mayo de 2015

¿Reciben los cubanos un salario de 25 dólares al mes?

Por Ernesto Escobar Soto*

En un artículo que leí hace unas semanas el autor trataba el tema de las enormes desigualdades económicas existentes en el mundo. La información publicada en un video por Yahoo.com, se basaba en los datos estadísticos recopilados en el 2014 por la página digital Nationmaster. com (una empresa especializada en estadísticas) la que comparó los sueldos mensuales netos de la población mundial tomando como divisa principal el dólar. De acuerdo a este escalafón, Suiza con $6,300 dólares mensuales, es el país donde se devengan superiores salarios, seguida por Luxemburgo ($4,479). Estados Unidos ocupa el lugar 13 con $3,258. El informe se convierte en caricaturesco al señalar que Cuba es la nación del mundo donde menos salario se recibe cada mes. En ese escalafón, la Isla ocupa el lugar 176 con un salario mensual de $25.00 dólares.

 Al comparar a Cuba con sus vecinos caribeños se señala a Haití. De acuerdo al artículo los haitianos ganan $712.00 dólares anuales, para una mensualidad media de $59.33 dólares. Con marcada intención agregan que en “Angola, en cuya guerra civil murieron más de 2 000 soldados cubanos, el ingreso promedio por mes es de $2,650”. A todas luces con estas comparaciones se quiere denigrar a Cuba y a su sistema socialista. Sin ser un especialista en economía, me percato que esta información es superficial, no creíble. El paralelo con la hermana Haití es irracional. A este pequeño y heroico país, el más pobre del continente americano, el mundo desarrollado, comenzando por Francia (su ex metrópoli) y los Estados Unidos le hicieron y le hacen pagar muy caro la hazaña de haber realizado la primera y única revolución en la historia triunfante de esclavos, y de negros por añadidura.

 Para un observador juicioso las pruebas más visibles de la miseria de la población de una nación son entre otras: los analfabetos y los niños sin escuela, la falta de atención médica, las aterradoras epidemias que matan a miles de personas, el andar por las calles sin zapatos y vestidos con harapos, el no contar con una adecuada salud dental y la baja esperanza de vida de la población. El respetado Silvio Rodríguez en su blogs Segunda Cita hace poco señaló: «En los 65 barrios “jodidos” de Cuba en los que he actuado, aún no he visto a un sólo niño sin escuela, zapatos o asistencia médica.» Estas comparaciones son disparatadas pues tratan de establecer paralelos sin profundizar entre lo que se denomina como el salario nominal y el real. En primer término, no negaré el bajo nivel salarial de la población cubana, ni tampoco los elevados precios de los productos del campo y los de las tiendas de divisas (CUC) (1), muchos de ellos gravados exageradamente por las grandes empresas comercializadoras, así como reconocer que pese las amplias subvenciones estatales, un segmento de la población cubana no logra satisfacer convenientemente sus necesidades, solo pretendo ser objetivo. Intentaré reflejar cuales son las particularidades que nos desigualan en relación a las naciones del resto del planeta.

 El mundo actual se divide en dos grupos, por un lado, en el llamado I Mundo, casi una treintena de países capitalistas ricos integrados por Estados Unidos, Canadá, la mayoría de los europeos, Japón, Australia, cuyos PIB  nacional  y per cápita son altos. En los últimos años se les han incorporado varios estados asiáticos. En el otro extremo se hallan más de 160 países también capitalistas –salvo las conocidas excepciones– cuyos PIB son mucho más bajos. En general estas naciones que eufemísticamente algunos denominan como países en desarrollo, han sufrido el colonialismo, la explotación y el saqueo por parte de los estados capitalistas hegemónicos. Es ineludible señalar que en general el PIB per cápita, reflejado en estas estadísticas no refleja la realidad, al desconocer la dispar distribución de la riqueza entre la población, con ello se oculta la situación de los más desfavorecidos. Esto se acentúa en aquellas naciones de amplias asimetrías sociales, donde unos pocos tienen ingresos abrumadoramente elevados, mientras la mayoría posee inferiores entradas económicas. Por solo señalar un ejemplo, esto ocurre en un empobrecido país de Centroamérica que ostenta la “singular distinción” de ser el que más aviones particulares posee en el mundo en proporción a su población –esta se compone de dos terceras partes de desamparados–.

 Es común que en estados con un PIB per cápita aparentemente positivo, el segmento constituido por los desafortunados viva en la miseria.   En el pequeño grupo de naciones del I Mundo los salarios son altos,  lo que les permite a sus habitantes en general, recibir diversos beneficios (2), la población del resto del planeta mayoritariamente pobre no los pueden disfrutar. Son significativos los gastos en que incurren los ciudadanos de esos países ricos para pagar los alquileres de sus viviendas, y los servicios (privados) de educación de sus hijos, y los de salud de la familia. La suma de los tres egresos antes señalados, puede representar para un habitante promedio la mitad o más de sus ingresos mensuales.

 En Cuba a diferencia de la generalidad de las naciones del planeta, más del 85 % de las viviendas habitadas pertenecen a sus propietarios, o sea, los que viven en sus casas son dueños de ellas y no pagan ningún alquiler, ni impuesto sobre ellas. Y los que no son propietarios de sus inmuebles le pagan al Estado no más de un 10% de sus ingresos. En Cuba no ocurren los inhumanos “desalojos” por no pagar los alquileres de las viviendas tan comunes en el mundo.

 La salud que es uno de los Derechos Humanos esenciales, en Cuba es pública y gratuita, tiene cobertura universal, y algo primordial, en contraste con la generalidad de los sistemas de salud en el mundo, el de Cuba prioriza la “prevención” de las enfermedades por medio de campañas médicas contra numerosas enfermedades, lo que incluye la vacunación masiva de la ciudadanía. El sistema de salud pública cubana contempla la atención primaria, el ingreso y permanencia en hospitales, las operaciones quirúrgicas y todos los tratamientos posteriores. Decenas de miles de médicos cubanos han prestado y prestan servicios en más de 60 países, en muchos de ellos de manera gratuita. Aunque la salud pública cubana se ha visto dañada por espacio de casi 25 años a causa de la severa crisis económica (Periodo Especial) y el bloqueo por parte de Estados Unidos, cuenta con médicos, enfermeros y personal técnico muy capacitados y una alta sensibilidad humana, en los últimos años comienza a reactivarse el sistema con nuevas inversiones y equipos, remozamiento de locales etc.

 En otros países existen conjuntamente la salud privada y la publica (la tendencia neoliberal es relegar a esta a un segundo plano), por ello para muchos resultan muy costosos los servicios médicos. En los Estados Unidos, con la comercialización de la salud, no tener un seguro médico es una verdadera tragedia para la familia. Podemos resaltar que aun para no pocos de los “asegurados”, ese convenio no cubre todo tipo de enfermedades y a veces las empresas aseguradoras con argucias legales tratan de evadir responsabilizarse cuando las dolencias son muy graves y requieren superiores gastos. Una muestra gráfica e irrebatible de esto, es el gran número de cubanos con residencia permanente en el exterior que aprovechan sus visitas a Cuba para recibir atención médica.

 La educación, otro de los obligatorios Derechos Humanos, en nuestro país es también pública y gratuita para todo tipo de instrucción hasta el nivel universitario. De igual forma fue seriamente dañada en estos años en Cuba y ahora se realiza un intenso trabajo de revisión y reordenamiento para elevar su calidad. Cuba ha ofrecido y ofrece becas gratuitas a miles de jóvenes de otros países para cursar diferentes estudios. El país presenta uno de los niveles de escolaridad e instrucción más altos del mundo. Cuba es una de las naciones del orbe que mayor porciento de su presupuesto invierte en los sectores de la salud y la educación (tal vez la que más). Pese a reconocidas deficiencias en los sistemas de salud y educación cubana, causadas principalmente por la intensa crisis económica padecida por espacio de más de dos decenas de años, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura de las Naciones Unidas (UNESCO), en reiteradas ocasiones los han valorado altamente como ejemplos a seguir. Como estamos tratando el tema de las subvenciones estatales es importante mencionar la Seguridad Social. En contraste con lo que ocurre en el resto del orbe todos los trabajadores cubanos sin excepción tienen al finalizar su vida laboral garantizada la jubilación. En otros países los trabajadores sujetos a la “precariedad laboral” y los denominados como “informales” no tienen el derecho a la jubilación. Es preciso señalar como las actuales pensiones no garantizan todas las necesidades de los jubilados, lo que se prevé solucionar cuando mejore la economía cubana.

 En cuanto a la Asistencia Social, unas 80 mil familias con situación precaria reciben ayuda económica. Solo una veintena de los estados desarrollados puede enorgullecerse de contar con un sistema así, pese a las limitaciones lógicas dada la situación económica de nuestra nación.

 De igual manera esta implementado desde los primeros años de la Revolución el sistema que le garantiza a cada familia al mes una cuota alimenticia. El Estado gasta miles de millones de dólares para comprar esos alimentos en el extranjero y ofrecerlos a la población a precios ínfimos. Los alimentos que se ofrecen subvencionados, si bien significan una manera innegable de ingresos (en productos)  para la familia cubana, solo satisfacen un porciento del consumo lo que obliga a comprar la otra parte más caros, en las tiendas que venden en la moneda convertible (CUC). Se ha anunciado que cuando las condiciones económicas lo permitan se eliminará este sistema y la ayuda económica se realizará de modo directo a las familias más desfavorecidas.

 Debemos referirnos también a la importante subvención por el Estado de un alto por ciento de los gastos que realiza cada familia en: la electricidad, el teléfono, el gas, el transporte público, los círculos infantiles, los asilos para ancianos, los servicios fúnebres…
 Diferentes gastos en que incurre el Estado para beneficiar a la población cubana son los realizados en el amplio desarrollo de la cultura, el deporte y la ciencia, así como en la oferta de eventos y espectáculos artísticos, recreativos y deportivos con entradas a precios (comparados con otros países) muy bajos.

 Por estas razones se puede asegurar con absoluta certeza que los cubanos no ganan solamente los $25.00 dólares mensuales que señala el escalafón antes nombrado. Si esto fuera así imperaría la miseria más atroz. A precios medios de países subdesarrollados los ingresos de los cubanos equivaldrían a varias veces el supuesto salario de $25.00 dólares. Si sumáramos los presupuestos de educación, de salud, seguridad social y otras prestaciones, como los de cultura y deportes, los alimentos subsidiados y otros (gas, agua, electricidad), más los salarios que reciben directamente los trabajadores cubanos y los dividiéramos entre los 11 millones de cubanos, nos daría para sorpresa de muchos, un per cápita de ingresos mucho más alto.

 El objetivo esencial de la sociedad socialista cubana es lograr el mayor bienestar posible, tanto material como espiritual de la población y en ese objetivo se trabaja. Para tratar de comprender la situación actual de Cuba hay que valorar entre otros aspectos, la enorme crisis económica a partir de 1990, provocada por la desaparición de la URSS, al tiempo que Estados Unidos de manera paralela redoblaba su inhumano bloqueo (actualmente se mantiene), a los que se le sumaron los errores y las faltas que se cometieron. Ha sido una dilatada etapa casi apocalíptica, de épica resistencia. Los Lineamientos de la política económica y social del Congreso del PCC, han proyectado restituirle a los salarios su valor como instrumento para el desarrollo de una economía sana. Está previsto que el crecimiento de los ingresos de los trabajadores de las nuevas empresas estatales estará en proporción a las utilidades que alcancen estas entidades. El desarrollo integral de las cooperativas (de todo tipo), debe permitir el acrecentamiento de los ingresos de sus miembros. En el caso de los trabajadores “cuentapropistas” dependerá de las ganancias obtenidas en el desempeño de sus oficios, rentas o pequeños negocios, tras pagar los impuestos.

 El ansiado aumento de los salarios del amplio sector administrativo público (así como de las pensiones), obedecerá al incremento de las inversiones, la producción y los servicios del país. Elevar la masa salarial sin un correspondiente respaldo productivo provocaría la subida de la inflación con severas consecuencias. Todo indica que comenzamos a salir de la terrible depresión en que nos vimos sumidos por más de 20 años.

Notas:
1.-Es criterio general que sobrepasadas las circunstancias que obligaron a imponer los gravámenes a las mercancías en las tiendas de divisas (CUC) se decida la rebaja de esos precios, permitiendo un acertado margen de ganancia a las empresas estatales. Esto contribuiría a mejorar el nivel adquisitivo de la población y a motivar el espíritu de trabajo.
 La rebaja de los precios en las tiendas que venden en CUC, podría contribuir, cuando ocurra la “unificación de las monedas”, a aliviar posibles afectaciones a las capas más vulnerables de nuestra sociedad.
2.-Muchos observadores consideran que “el sueño americano” de los estadounidenses y “el estado de bienestar social” de los europeos occidentales que imperó en estos países a partir de la culminación de la II Guerra Mundial, parecen haber llegado a su fin a causa de las políticas neoliberales de sus gobiernos, sometidos al sector financiero mundial. Se advierte un paulatino e irreversible retroceso de las conquistas sociales y los derechos civiles logrados por sus pueblos a través de cientos de años de luchas.

*Escritor, editor literario cubano
Foto tomada de Internet

viernes, 26 de septiembre de 2014

Salario o productividad, como la gallina y el huevo

Cuando no se generan riquezas es imposible repartir ganancias, dicta una lógica que si bien resulta básica para cualquier economía, incluida la cubana, todavía no está cla­ra para muchas personas. Por eso hay quienes se preguntan: qué va primero: ¿salario o productividad?
 
Tal dilema suele aparecer como el clásico cuento de la gallina y el huevo, porque también elevar la eficiencia laboral requiere de mayor es­fuerzo y de erradicar severos males como el ausentismo y el desaprovechamiento de la jornada, solo posible si existe motivación, pues los intereses monetarios desempeñan sin du­da un papel relevante.

Evidente ciclo vicioso difícil de quebrar, sobre todo, por los padecimientos acumulados du­rante años por la economía nacional: debilidades estructurales, problemas de planificación, falta de previsión y de aseguramiento de insumos capaces de permitir una producción continua, dilación de las importaciones…

Para mejorar los ingresos de los trabajadores en esta compleja circunstancia, agravada por los efectos de la crisis mundial y del férreo bloqueo impuesto por Estados Unidos, no hay otra fórmula, como reiteró, en un reciente encuentro con la prensa, Ulises Guilarte, secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), que no sea la creación de riquezas; “la ecuación no es posible invertirla”, subrayó.

No se puede distribuir lo que no se produce, pues el aumento de los salarios debe tener un respaldo en los bienes y servicios; cuando ello sufre alteración se produce por consiguiente la inflación.

¿Por qué ocurre? En lo fundamental, porque aumentaría más de lo necesario la cantidad de dinero en circulación, causando pérdida de su val­or adquisitivo, pues al incrementar la de­manda general de bienes, sin que el sector productivo y de servicios pueda socorrer los pedidos, los precios vuelven a elevarse.

Amén de las anteriores agravantes, según Guilarte, el movimiento sindical reconoce que la reforma sa­larial debe ser un asunto gradual, pero no dilatado en el tiempo, dada su implicación en la vida de los trabajadores, al resultar cuestión que gravita en la migración de la fuerza laboral, en la motivación para asumir responsabilidades de dirección e, incluso, en la ocurrencia de delitos e ilegalidades.

No por gusto el país aprobó un conjunto de medidas que buscan otorgarle mayor autonomía y flexibilización a la empresa estatal socialista, de manera que constituye hoy el sector donde se adoptan las políticas de mayor alcance, complejidad y profundidad, en correspondencia con los Lineamientos de la Política Eco­nómica y Social de la nación.

Un ejemplo de tales cambios se corresponde con la puesta en vigor del más importante elemento normativo salarial, la Resolución 17 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, la cual establece el pago sin límites administrativos, con la única restricción de no distribuir más dinero que la riqueza creada, a partir del comportamiento del indicador de gasto de salario por peso de valor agregado.

Tal paso elimina las limitaciones y trabas que en términos administrativos tenían los posibles crecimientos de los ingresos de los trabajadores, pues ahora solo lo condicionan fórmulas de naturaleza financiera y económica, según los resultados de la empresa.

Todas estas transformaciones re­querirán de un mayor protagonismo sindical, y quienes representan a los trabajadores deben dominar có­mo se conforman los sistemas de pago, y que estos se correspondan real­mente con los ingresos totales del colectivo.

Pero, sobre todo, se necesitará com­­­prender que a mayor y más eficiente trabajo, habrá me­jor salario. Y es que no hay otra forma posible, solo la efectividad, el aprovechamiento de las oportunidades, la creatividad en la solución de los problemas y la innovación, por ejemplo, po­drán ase­­gurar una ruta expedita para au­mentar las entradas al bolsillo del cubano.

El archiconocido dilema de si la gallina o el huevo encuentra entonces en este debate una única respuesta, debe ser la productividad la que inspire incrementos salariales, aunque siempre bajo una real filosofía retributiva, donde prime la motivación y el estímulo al trabajo eficiente. (AIN)

Tomado de Periódico Granma

lunes, 11 de noviembre de 2013

El país de la Siguaraya y de los grandes médicos…

Por

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No sé por qué la frase de Frank Delgado, en aquel concierto grabado que compartimos los amantes acérrimos de su trova, me viene a la cabeza. Lo que sé es que se ha convertido en mi estrofa favorita ante los absurdos maravillosos de esta islita que es como un caimán dormido que, no obstante, sigue resistiéndose a la corriente.

Porque, desde hace tantos años que algunos nacimos con él encajado en las costillas, vivimos en medio de un bloqueo económico que nos la pone todas más difíciles, porque lo más mínimo nos cuesta lo máximo y todo se dificulta, tratando de sortear ese panal de avispas y ovejas vestidas de cigarras.

No podemos…, tantas cosas lejanas y cercanas, en la industria nacional, la medicina, la educación, el transporte, la vida toda. Nos cuesta tanto lo que a otros parecería fácil, que cualquiera en nuestro lugar se habría aburrido de tanto intento. 

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Pero, al mismo tiempo, podemos tanto… Podemos, por ejemplo, mandar miles de médicos en pocas horas a curar el desamparo que arrastran tras de sí los tifones, los huracanes, los terremotos.

Podemos mantener con vida casos imposibles, y traer medicamentos del otro lado del mundo para un solo niño que los necesite, y darle casa, y esperanza, y pasajes hasta el fin del mundo si eso le alivia el dolor y le sustenta la esperanza.

Podemos también mantener abiertas miles de escuelas para todos los sueños, hasta donde alcance el talento, no importa si está en plena ciudad o en el pimpollo de una montaña, para cinco o siete alumnos que lo tienen todo para ser lo que se propongan: maestros, aulas, medios audiovisuales, libros, libretas y lápices.

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Podemos encontrar la cura para varios tipos de cáncer y reducir al mínimo las muertes de niños menores de un año y sus madres, y salir un día con un medicamente que reduce drásticamente las amputaciones en los miembros de los diabéticos, y vacunas para enfermedades que nunca he oído mencionar, y a montarnos en el tren de ciencia ficción de la medicina regenerativa, que da vida a lo muerto.

Y nos atrevemos a querer soberanía, y a querer pensar por nuestra propia cabeza, a ser únicos que quieren ser respetados, a soñar con un mundo diferente y a creer en imposibles.
Nos atrevemos a darle cauce a los sueños, a convertirnos en un país donde los niños pueden ser astronautas, pilotos, bailarinas, músicos, científicos, lo que sea, y donde por mucho que nos quejemos de muchas cosas, al final nunca nos sentimos desamparados.

Podemos tantas cosas…. cosas  tan jodidamente maravillosas,  cualquier debate sobre la internet, la libertad de prensa, el salario que no alcanza ni para medio mes, y todas las discusiones en las que perdemos pasiones y pellejos, por un instante -y aunque sé que no sólo de educación, abrazo y salud vive el hombre- parecen no tener la más mínima trascendencia ante esa alegría básica que, no importa de dónde eres,  por gracia de todos los altos y los bajos, todavía le es común a todos los cubanos.

Tomado de su Blog La esquina de Lilith

sábado, 15 de septiembre de 2012

SOS: el hijo de Yoani Sánchez necesita almuerzo

Por Freddy Yépez*


Es doloroso y hasta repugnante tener que utilizar niños para  mentir. Cierto que es costumbre o hábito que padres hablen por sus hijos, piensen por sus hijos y actúen por sus hijos cuando éstos son pequeños. Lo que no puede ser correcto es poner en boca de los niños lo que no piensan ni creen ni han dicho. Eso es violarle su derecho a expresarse por sus propios medios de inocencia. No sé cuántos años tiene el hijo de Yoani Sánchez ni tampoco conozco cómo piensa o cómo actúa. Es de suponer que un niño refleja sentimientos o ciertas creencias que vienen determinadas por influencia de los padres. Eso no es criticable y hasta cierto punto válido.

No es tampoco ni muy elegante ni muy recomendable que desde fuera de Cuba alguien se ocupe en desmentir la afirmación hecha por Yoani Sánchez de que su hijo le pregunta “… si habrá almuerzo hoy”. Sin embargo, como para buen entendedor pocas palabras, eso se traduce en que su hijo está pasando hambre. Entonces, si escribo algo al respecto, es por la sencilla razón que debe salírsele al paso a las campañas mediáticas de que en Cuba los niños y las niñas pasan hambre, que son desprotegidos del Estado, que son víctimas de las crueldades del socialismo y que los comunistas comen niños en carne viva. No  respondo por teoría sino por la práctica de conocer las realidades de Cuba y, especialmente, del trato que reciben los niños y las niñas de parte del Estado o del Gobierno cubano. Ojalá en las demás naciones del planeta trataran a los niños y las niñas con el amor y el esmero con que lo hacen el Estado y la sociedad cubana.  En  oportunidades en que he viajado a Cuba, he invertido tiempo en dialogar con niños y niñas tratando de conocer sus inquietudes en relación con la Revolución Cubana y sus líderes. Nunca algún niño o alguna niña me dijo que pasaba hambre. ¿Temor a la represión a sus padres? Cuento de camino, porque si alguna policía es preventiva,  es la cubana. Por lo tanto no creo que el hijo de Yoani Sánchez sea la excepción  de la regla, salvo que la misma madre le niegue la comida.

Yoani Sánchez es muy conocida en el mundo por su disidencia, por su oposición y por sus duros comentarios contra el Gobierno cubano, la Revolución cubana y sus líderes principales. Hace uso de la telefonía y del Internet para comunicarse con el mundo, aunque jure que en Cuba no existe libertad de expresión ni acceso a medios de comunicación. Repito, en esta nueva oportunidad, que nada, absolutamente nada, tengo en contra de Yoani Sánchez. No la conozco aunque sí he leído sus opiniones políticas. No ando detrás de su persecución. Confieso que hasta siento respeto por su coraje pero no por su valor de mentir con frecuencia. Además, lo voy a decir: creo que escribe bien y debe reconocerse aunque sean mentira lo que generalmente expone.

¿En verdad el hijo de Yoani Sánchez pasa hambre?

Yoani Sánchez no sólo hace público sus sufrimientos, sus  privaciones personales,  las formas en que le coartan su derecho a libre expresión, su deseo de cambios en Cuba donde no quede ni un ápice de socialismo, ni siquiera en la conciencia de sus obreros. Publica también las inquietudes de su hijo que en la mañana es capaz de preguntar si tendrá acceso al almuerzo en el día presente. Si en verdad un niño pregunta eso, no sólo a su madre se le partiría el alma sino a casi todo el pueblo que lo sepa.

Yoani Sánchez acusa al Gobierno de Cuba de perseguir “… los alimentos y otros productos básicos en  medio del desabastecimiento crónico  de nuestros mercados”. Por vez primera me entero de un Gobierno que persiga los alimentos para hacerlos presos y deje que el denunciante goce de todos los derechos para expresarse y criticar lo que el Estado no le gustaría denunciaran ni criticasen. Incluso, una de las denuncias de Yoani Sánchez es que el gobierno cubano es totalitario. En verdad, si el totalitarismo es en beneficio del pueblo, a eso no debe temérsele porque sin dictadura del proletariado ni siquiera debe pensarse en el socialismo.

¿Cuál es la verdad verdadera incluso sin conocer a Yoani Sánchez?

Si algún Estado tiene estadística de su población  y, especialmente, de las condiciones socioeconómicas en que vive cada familia es el cubano. Y  esa estadística desmiente de manera irrefutable a Yoani Sánchez. Esta vive en mejores condiciones económicas que la mayoría del pueblo cubano. Yoani, miente. Yoani no dice que recibe remuneración económica por su trabajo intelectual en contra del Gobierno cubano y sus líderes primordiales. Expertos en análisis y averiguaciones sobre la forma en qué vive y obtiene dividendos la disidente Yoani Sánchez, han llegado a la siguiente conclusión: que desde 2007 hasta lo que va de 2012, Yoani ha recibido la cantidad de 250 mil euros, lo que equivale, para un cubano común y corriente, la suma de salarios –mínimo- por más de 20 años de trabajo continuado no en Cuba sino en Francia, que es una nación imperialista. En cambio, muchos cubanos y muchas cubanas llevan  años escribiendo contra el capitalismo, denunciado tropelías y atrocidades del imperialismo, defendiendo a los movimientos revolucionarios del planeta, oponiéndome a las guerras imperialistas y apoyando las guerras justas contra los capitalistas, promoviendo el comunismo, reconociendo la vigencia del marxismo, recordando a los personajes históricos que invocan la lucha de clases para derrocar al capitalismo y construir sobre sus escombros y legados el socialismo, y por esa noble labor  no reciben ni solicitan ni un solo peso ni de Europa, ni de Estados Unidos ni de ninguna otra parte del mundo.

Entiendo, por lo poco que he leído o estudiado del marxismo, es una utopía creer que en el socialismo y, mucho menos, en el período de transición del capitalismo al socialismo,  la población va a vivir en las mismas condiciones socioeconómicas. El principio “de cada quien según su capacidad y a cada quien según su necesidad”, no corresponde al socialismo sino a la fase que Marx llamó comunista. Pero en todo caso, el socialismo es un régimen que garantiza un bienestar al ser humano que el capitalismo niega a la inmensa mayoría de la humanidad. Por lo tanto, esperar que en Cuba, como en cualquier otro país donde exista transición del capitalismo al socialismo, sus ciudadanos y ciudadanas vivan con un salario igual para cada uno, es porque no han entendido el abc  del socialismo científico ni el cba del capitalismo. ¿Prueba? Lo que se viene diciendo: las condiciones socioeconómicas de la misma Yoani Sánchez, quien disfruta de un nivel de vida superior a millones de cubanos y cubanas de Cuba...

Dicen que ya Yoani Sánchez se ha embolsillado, por sus escritos y sus noticias desinformantes -en lo general- sobre las realidades de Cuba y su gente- el equivalente a 1.488 años de salario mínimo en Cuba, que es de 420 pesos  al mes. Sólo  por artículo,  el  periódico “El País” (de España) le cancela 150 dólares a Yoani Sánchez. Si sólo enviase 4 artículos al mes, recibiría 600 dólares, lo que equivale a 33 veces el salario mínimo en Cuba por mes. En verdad, no lo sé, si con lo que le entra en euros o dólares a Yoani Sánchez, vive mal en Cuba y su hijo no esté seguro de almorzar en cada día que pase de su existencia. Habría que preguntar a millones de cubanos y cubanas ¿viven ustedes en mejores condiciones socioeconómicas que Yoani Sánchez? Claro, esos millones de cubanos y de cubanas no venderían  mentiras por dólares, porque están con  la Revolución, aprecian el papel de sus líderes y aman a Fidel.

Que Yoani Sánchez admire los valores del capitalismo, desee éste para Cuba, comercie con mentiras, es su manera de concebir la vida. En la viña del Señor hay de todo. En algún instante de su vida, tendrá que valorar la verdad. Ojalá su hijo, ya adulto y Yoani ya vieja, no tenga que mentir aunque su madre le pregunte: ¿Hijo: habrá almuerzo hoy?

*Periodista venezolano, publica habitualmente en Aporrea.org.

Enviado por su autor para Cubacoraje

jueves, 30 de agosto de 2012

Las nuevas contradicciones de la disidente cubana Yoani Sánchez

Por Salim Lamrani
 

En el espacio de unos años, la disidente cubana Yoani Sánchez se ha convertido en la principal figura de la oposición al gobierno de La Habana. Ninfa egregia de los medios informativos occidentales, no obstante, la bloguera no escapa de sus propias contradicciones.

Yoani Sánchez tiene una visión bastante peculiar de su país, que comparte en su blog Generación Y, creado en 2007. El punto de vista es acerbo y sin matiz. La realidad cubana aparece descrita de modo apocalíptico y cuenta su vida cotidiana compuesta de sufrimientos y privaciones. Critica duramente al gobierno de La Habana y le hace responsable de todos los males.

 “Mi hijo me pregunta si habrá almuerzo hoy”

“Mi hijo me pregunta si habrá almuerzo hoy”, escribe en una crónica del 29 de junio de 2012, en “una sociedad donde cada gestión está rodeada de obstáculos e impedimentos, mucho más si se produce de forma independiente”.[1] “Una de esas escenas recurrentes es la de perseguir los alimentos y otros productos básicos en medio del desabastecimiento crónico de nuestros mercados”, se queja.[2] Afirma que lucha diariamente contra “los obstáculos de la vida”. [3]

En efecto, incluso afirma tener dificultades para alimentar a su propio hijo “ante la verticalidad de un gobierno totalitario”[4], que pretexta una “eterna amenaza extranjera para descalificar a los incómodos”.[5] Según ella, “con unos centavos que se le sumen a un alimento, el termómetro de la angustia cotidiana se dispara, los grados de la inquietud se incrementan”. [6]

Contradicciones

Al leer esas líneas parece que la joven disidente cubana sufre hambre y se encuentra en total desamparo. Pero sus afirmaciones resisten difícilmente el análisis. Lejos de hallarse en la precariedad, Yoani Sánchez goza de condiciones de vida materiales privilegiadas con respecto a la inmensa mayoría de sus compatriotas. En efecto, en la edición del 23 de julio de 2012 del diario español El País descubrimos que la bloguera realizó un reportaje sobre “los 10 mejores restaurantes de la renovada cocina cubana”.[7]

Convertida en gastrónoma y crítica culinaria, Sánchez establece una clasificación de los diez mejores restaurantes de la capital cubana y describe con muchos detalles los suculentos menús propuestos por un precio medio de “20 euros”, es decir el equivalente a un mes de salario en Cuba. Así, el Café Laurent, el Decamerón, el Habana Chef, La Casa, La Mimosa, La Moneda Cubana, Le Chansonnier, Mamma Mía, Rancho Blanco y Río Mar consiguen sus votos.

Inevitablemente surgen varias preguntas. Para poder establecer una clasificación mínimamente seria, la joven opositora tuvo que visitar por lo menos unos cincuenta restaurantes de La Habana cuyos menús cuestan en torno a 20 euros como promedio. ¿Cómo puede Yoani Sánchez - que afirma tener dificultades para alimentar a su propio hijo– gastar un presupuesto de 1.000 euros -¡suma que equivale a cuatro años de salario medio en Cuba!- en visitar los restaurantes más selectos de la capital cubana? ¿Por qué una persona que afirma interesarse por la suerte de sus conciudadanos realiza un reportaje sobre los restaurantes de lujo en Cuba, que pocos cubanos pueden frecuentar?

El verdadero nivel de vida de Yoani Sánchez

En realidad, Yoani Sánchez no sufre ningún problema de orden material. En efecto, desde que integró el universo de la disidencia, su vida cambió de modo considerable. En el espacio de unos años, la joven opositora recibió múltiples distinciones, todas financieramente remuneradas. Así, desde la creación de su blog en 2007, la bloguera ha sido retribuida a la altura de 250.000 euros en total, es decir un importe equivalente a más de 20 años de salario mínimo en un país como Francia, quinta potencia mundial. El salario mínimo mensual en Cuba es de 420 pesos, es decir 18 dólares o 14 euros, por lo que Yoani Sánchez ha conseguido el equivalente a 1.488 años del salario mínimo cubano por su actividad de opositora. Jamás ningún disidente en Cuba –quizás en el mundo– ha conseguido tantas distinciones internacionales en tan poco tiempo. Por otra parte, el diario El País abrió sus páginas a las crónicas de Sánchez a cambio de una remuneración que oscila alrededor de 150 dólares por artículo, es decir una suma equivalente a 8 meses de salario mínimo en Cuba.[8]

Yoani Sánchez, nueva figura de la oposición cubana, se encuentra lejos de vivir en total desamparo. Al contrario, dispone de un tren de vida que ningún otro cubano puede permitirse y, contrariamente a lo que afirma, su hijo no sufre ninguna carencia alimentaria. La disidente, que primero emigró a Suiza antes de elegir regresar a Cuba, es lo bastante sagaz como para comprender que al adoptar cierto tipo de discurso, agradaría a poderosos intereses, contrarios al gobierno y al sistema cubano. Éstos, a su vez, sabrían mostrarse generosos con ella.

 *Salim Lamrani, Profesor, escritor y periodista francés; especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.
Página Facebook: https://www.facebook.com/SalimLamraniOfficiel

Notas
[1] Yoani Sánchez, «A la distancia de un CLIC», Generación Y, 28 de junio de 2012. http://www.desdecuba.com/generaciony/ (sitio consultado el 26 de julio de 2012).
[2] Yoani Sánchez, «Mayorista vs minorista», Generación Y, 5 de junio de 2012. http://www.desdecuba.com/generaciony/ (sitio consultado el 26 de julio de 2012).
[3] Yoani Sánchez, «El futuro con Mariela Castro», Generación Y, 28 de mayo de 2012. http://www.desdecuba.com/generaciony/ (sitio consultado el 26 de julio de 2012).
[4] Yoani Sánchez, «Fuenteovejuna», Generación Y, 13 de junio de 2012. http://www.desdecuba.com/generaciony/ (sitio consultado el 26 de julio de 2012).
[5] Yoani Sánchez, «¿Buen talante?», Generación Y, 12 de junio de 2012. http://www.desdecuba.com/generaciony/ (sitio consultado el 26 de julio de 2012).
[6] Yoani Sánchez, «Cerdo en ‘cajita’», Generación Y, 16 de mayo de 2012. http://www.desdecuba.com/generaciony/ (sitio consultado el 26 de julio de 2012).
[7] Yoani Sánchez, «Los nuevos chefs de La Habana. Los 10 mejores restaurantes de la renovada cocina cubana», El País, 23 de julio de 2012. http://elviajero.elpais.com/elviajero/2012/07/23/actualidad/1343057020_608376.html (sitio consultado el 26 de julio de 2012).
[8] Yoani Sánchez, «Premios». http://www.desdecuba.com/generaciony/?page_id=1333 (sitio consultado el 26 de julio de 2012).

Publicado originalmente en portugués en Opera Mundi
En español en Adital