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viernes, 29 de mayo de 2015

Mariana Grajales Cuello: La buena noticia

Por Felipe de J. Pérez Cruz*

 El año del Bicentenario del nacimiento de la heroína Mariana Grajales Cuello, debería ser el escenario por excelencia, de la demorada proclamación de su condición de Madre de la Patria, pero han emergido resistencias, y asistimos a un compás de no hacer, que debe ser resuelto.  Para la toma de decisiones, nuestro Estado y Partido deben contar con elementos sólidos, resultados del estudio y el debate fraterno y propositivo.

 Quienes nos hemos implicado en la propuesta que está en curso, tenemos que ser capaces de sustentarla ante los que dudan o están en desacuerdo. Sobre todo, debemos llevar el asunto  a la profundidad de nuestro pueblo, donde sabemos que laten el patriotismo más genuino, la inteligencia cultivada por la Revolución y las infalibles sensibilidades que le crean al cubano y a la cubana, su peculiar olfato para entender lo grande y justo, y rechazar de manera rotunda todo lo que peque de fatuo, oportunista e inicuo. Este ejercicio es fundamental. A colaborar en tal empeño, se ha dedicado la Comisión Bicentenario del Nacimiento de la Madre de la Patria Mariana Grajales Cuello, creada por la Unión Nacional de Historiadores de Cuba, en la provincia La Habana. En tal  tarea de ciencia y conciencia, nos encontramos.

 La propuesta
 La propuesta de Mariana como Madre de la Patria, nació en el movimiento de veteranos, que fue el más sustantivo reservorio de patriotismo en la Cuba de la república neocolonial. Probablemente afloró por primera vez en 1923, cuando se trasladaron a Cuba los restos mortales de la heroína. Esta condición quedó fijada en la tradición patrimonial del Cementerio de Santa Ifigenia, y hasta hoy para llegar hasta la tumba de Mariana, el indicador señala “PD # 5 Mariana GrajalesCuello (Madre de la Patria)”Como ha afirmado Luis Acosta  Brehal, la propuesta era consensual en los años cuarenta, y cincuenta del pasado siglo, entonces numerosos alcaldes municipales llegaron a manifestase a favor de la declaratoria (1).

 Hoy, los argumentos compartidos por un sector mayoritario de maestros de historia, cientistas sociales, museólogos, periodistas, artistas, trabajadores y trabajadoras de la capital y de otras provincias, sustentan la propuesta de Mariana Grajales Cuello como Madre de la Patria en cinco puntos: 1) La representatividad de la vida y obra de la madre-heroína en su época; 2) la historicidad del culto patriótico a Mariana en los siglos XIX-XXI cubanos; 3) la justicia histórica del título que reclamamos, en tanto respondea un culto patriótico, nacido y asumido desde lo más profundo y sentido de las masas populares cubanas; 4) la pertinencia de hacer firme y legalizar el reconocimiento premial como parte de la estrategia de trabajo ideológico y fortalecimiento de la cultura patriótica del socialismo cubano (2); 5) la precedencia legal de una Ley que norma y estimula el otorgamiento de títulos honoríficos y condecoraciones, que incluye la nominación de una Orden con el nombre de la heroína Mariana Grajales.

El reconocimiento popular de Mariana como Madre de la Patria, es sin dudas el tema principal. Mariana nos convoca a la unidad y el consenso nacional. Debemos hacer del“relato de su vida, una página nueva a la epopeya revolucionaria cubana”(3).Resuelto lo principal, el reconocimiento estatal es un asunto  de consecuencia, no de principios. Lo primero “debe” impulsar lo segundo, pero como en todo “lo político”,  el juicio de la ciencia aporta, pero deciden las circunstancias que configuran la toma de decisión, lo que incluye arribar al momento en que la opinión pública, la opinión académica, y la opinión de los decisores, estén preparadas y coincidan.

 La historia reciente
 En 1998 bajo la iniciativa de la historiadora y africanista doctora Leyda Oquendo Barrios, un grupo de intelectuales entre los que se encontraban los doctores Miguel Barnet Lanza, Eduardo Torres Cuevas, Nisia Agüero Benítez y los escritores Nydia Sarabia Hernández y Heriberto Feraudy Espino, firmaron una carta enviada al General de Ejército Raúl Castro Ruz, entonces Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, en la que proponían el reconocimiento de Mariana Grajales Cuello como Madre de la Patria. En los últimos diecisiete años  la propuesta ha ido ganando adeptos y también oponentes.

 El XVI Congreso Nacional de Historia realizado entre el 27 y 30 de noviembre del 2001, aprobó por aclamación la condición de Mariana Grajales Cuello, Madre de la Patria, y el gestionar su reconocimiento institucional (4). Fueron autores de esta propuesta los doctores José Cantón Navarro, Froilán González García y Adys Cupull Reyes. Fueron parte del debate y la aprobación entre otros los doctores Armando Hart Dávalos, Eduardo Torres Cuevas, el fallecido Joel James Figarola, Mildred de la Torre Molina, Francisca López Civeira, Olga Portuondo Zúñiga,  Israel Escalona Chadez, Damaris A. Torres Eler, y los historiadores y periodistas Pedro Antonio García y Joel Mourlot Mercaderes (5).

 Desde el inicio de la presente década, la demanda sobre Mariana comenzó a aparecer con mucha más fuerza. En el 2010 la Comisión Nacional Aponte de la UNEAC, promovió la declaración por parte de la Asamblea Nacional de la condición de Madre de la Patria para Mariana Grajales. Entre los miembros de dicha Comisión presidida por Heriberto Feraudy Espino, estaban Fernando Martínez Heredia, los doctores Antonio J. Martínez Fuentes, y Jesús Guanche Pérez, Esteban Morales Domínguez, Oscar Oramas Oliva, Rogelio Martínez Furé y Nisia Agüero Benítez, Pedro Luis Hernández, Alden Knight, y otros sobresalientes intelectuales cubanos.

 Junto con la reactivación de la propuesta, reemergieron resistencias y opiniones en contra (6). A propósito, Joel Mourlot Mercaderes precisó: “Porque siempre hay voces que "cautelosamente" hacen sus reparos, vale persistir: no ha sido por la propaganda fervorosa de un grupo de fanáticos, ni por el oportunismo de gobiernos de turno, Mariana Grajales Cuello es la Madre de Cuba, la Madre de la Patria , desde hace más de un siglo, primero, por la convicción de los veteranos de nuestras guerras independentistas, que promovieron la oficialidad de tal iniciativa, y, luego, por la voluntad de la inmensa mayoría de los cubanos, que la ha distinguido como la excelsa entre muchas sobresalientes e históricas matronas de nuestra nación”(7).

 La Resolución del 2014
 La asociación habanera de la UNHIC, realizó su Congreso Provincial, previo al XXI Congreso Nacional de Historia, en enero del 2014, y atendiendo a la trascendencia de la conmemoración del bicentenario del nacimiento de Mariana en el 2015, con el voto de los 361 asociados participantes, aprobó presentar al XXI Congreso Nacional de Historia en la ciudad de Camagüey, en abril de ese año, una Resolución (8), con la solicitud pendiente desde el  XVI Congreso relativa a que el Estado cubano honrara con el título honorífico de Madre de la Patria a Mariana Grajales Cuello. Tal acuerdo fue adelantado además, con la propuesta que realizaron en el plenario, el veterano dirigente sindical Pedro Ross Leal y el profesor José Durand Galano, ambos nietos de mambises, que narraron los testimonios que recibieron de sus abuelos sobre Mariana.

 En el debate del XXI Congreso de Historia,  no se llegó a un consenso sobre una u otra posiciones a favor o en contra. Se acordó constituir una Comisión  que sometería a debate en los más amplios círculos de la UNHIC, la Academia de la Historia de Cuba y con las instituciones académicas del país, la fundamentación realizada por la UNHIC de La Habana, y que para el XXII Congreso Nacional de Historia a realizarse en Holguín en el 2016, se llevaría un dictamen sobre el asunto, para realizar entonces el debate  correspondiente y tomar un acuerdo. La delegación de la UNHIC en La Habana, objetó que le parecía un absurdo dejar el tema para el 2016, cuando en el 2015 celebraríamos el Bicentenario de Mariana, pero la mayoría de los delegados participantes y presentes -65 compañeros- mantuvo el acuerdo del 2016.

 Sobre la  base de la naturaleza de los argumentos se pueden  observar cinco grupos de posicionamientos que objetan la propuesta.

 Objeciones de mérito
 Hay objeciones por mérito histórico. Colegas que frente a la propuesta  de Mariana, ponderan  los méritos de otras heroínas. La participación de las féminas en el movimiento independentistas, antes y después, está por hacer. Coincido con la tesis de la investigadora Raquel Vinat de la Mata (9), que insiste en reafirmar que aún el más exhaustivo ejercicio de exposición, sobre valor desplegado por las mujeres cubanas durante las contiendas independentistas del siglo XIX, siempre llevará consigo la omisión involuntaria e injusta de las que no se mencionan. A ello se suma, que nuestra historiográfica aún manifiesta el sesgo burgués, machista y racista de la sociedad precedente. Hasta donde ha sido posible, he levantado la caracterización biográfica de 65 esposas y madres mambisas que se destacaron en la guerra  y/o la resistencia y lucha clandestina en los pueblos y ciudades, ylatarea pluricualitativa de contextualización histórica y social de cada personalidad en la historia, la enfrenté desde la elaboración de indicadores de comparación (10). La evaluación comparativa de estas heroínas, me ratifica tanto la condición de representatividad de Mariana, como el hecho documentado de que por sus méritos y circunstancias se creó a su alrededor de la madre de los Maceo, en vida, un particular entorno de respeto y simbolismo, que no tuvo similar expresión en lo que a otras patriotas que le fueron contemporáneas se refiere.

 En el contexto del conocimiento-desconocimiento de la vida y obra de otras extraordinarias madres y esposas patriotas, hay que subrayar la propuesta de los más preclaros líderes del movimiento patriótico y liberador cubano. Con la capacidad de sentir el latir profundo de las masas que caracteriza a los fundadores, el Héroe Nacional José Martí Pérez (11) y el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz (1926) (12), coincidieron en otorgarle a Mariana, la máxima representatividad de la mujer y la madre patriota. Y objetivamente tal coincidencia no es una casualidad, se constituye en consecuencia.

 Hay quien cuestiona o simplemente rechaza, el mérito del Estado como sujeto de promoción y reconocimiento premial.Se afirma que Mariana no necesita que se le reconozca por el Consejo de Estado.   Los juicios que se nos propone son los siguientes: 1) Los títulos honoríficos y epítetos revolucionarios, han sido creados de manera colectiva, espontánea, mediando la acción del tiempo y en ningún caso han requerido o han surgido de una aprobación oficial o de una decisión académica, dejémoslo así. 2) En tanto el pueblo crea y reconoce a sus héroes, no es necesarios que el Estado los convoque, apruebe y premie con título honoríficos. Las denominaciones de base popular suelen ser más genuinas y duraderas y no se tienen que someter “a los criterios de la política”.

 Argumentos como los anteriores confunden. Cierto es–y no puede ser de otra manera- que en ningún caso los títulos honoríficos y epítetos heroicos, han requerido o han surgido de una aprobación oficial o de una decisión académica. Pero quienes sustentamos la propuesta de Madre de la Patria, no estamos “inventando” un título, ni tratamos de que el Estado imponga por decreto algo extraño. Ejercemos el derecho constitucional devenido en Ley, de estimular el mérito, proponer y hacer aprobar títulos honoríficos, como expresión máxima de la voluntad de respeto y honor de la población y sus organizaciones políticas y sociales. ¿Acaso nuestro Estado revolucionario no es expresión máxima del Poder del pueblo, en servicio del propio pueblo(13)?¿No es un honor MAYOR que la voluntad soberana del pueblo se exprese en los acuerdos y atributos de ese Estado revolucionario?

 Todos los y las patriotas proclamados Héroes de la República, fueron primero que en Ley, asumidos como tales por sus compañeros y compañeras, por la población que conoció de sus hazañas productivas, científicas y/o militares, no obstante como expresión de respeto y consideración, fueron proclamados como tales por el Consejo de Estado o la Asamblea Nacional del Poder Popular. La paradoja que refiero tiene su mayor sinrazón, en que la condición de Mariana como Madre de Patria, resulta la única propuesta a un título honorífico objetada, antes, incluso de ser evaluada por el Consejo de Estado, tal como la ley establece. ¿Por qué un trato tan diferente para con Mariana Grajales Cuello, segura inspiradora de nuestros actuales héroes?  ¿Por qué un título honorífico otorgado por el Estado revolucionario cubano es válido para los héroes contemporáneos de los siglos XX y XXI, y objetable – ¿“contaminante”?- para una patriota del siglo XIX?

 Objeciones de mérito jurídico
 He conocido de posiciones que subrayan la falta de mérito jurídico-institucional. Tal afirmación es un error. Existe la Ley Nº 17, del Sistema de condecoraciones y títulos honoríficos, aprobada el 28 de junio de 1978,y los Decretos Leyes No. 30 de 1979 y No. 53 de 1982, que establecieron los títulos y las distinciones que se otorgarían en el país y los requisitos que las reglamentan. En el orden constitucional y legislativo nada impide que a solicitud de organizaciones políticas y de la sociedad civil revolucionaria, la Asamblea Nacional solicite al Consejo de Estado, la rectificación y/o el enriquecimiento honorario de la nomenclatura  de distinciones y medallas, así como la declaración de nuevos títulos honoríficos, o el Consejo de Estado lo decida  por el propio mandato del que es portador.

 Se ha planteado  que no existen precedentes académicos de una solicitud como la que realizamos desde la UNHIC en La Habana. Es cierto. En el estudio bibliográfico realizado no encontramos una propuesta fundamentada desde una institución académica. No la hubo tampoco para instaurar el Sistema de Condecoraciones y Títulos Honoríficos de la República de Cuba en 1977-1982. Pienso que quizás esta que realizamos sea la primera, pero de seguro no será la última: En el socialismo cubano, los colectivos de ciencia y las asociaciones académicas tendrán cada vez más un mayor protagonismo, hacia esa necesidad-realidad del empoderamiento nacional popular nos encaminamos.

 Objeciones porconcepción histórico-filosófica
 Se ha afirmado que lo importante es subrayar el aporte masivo de la mujer al combate nacional liberador. La posición que sobredimensiona la “masa” sobre la “personalidad”, refiere un asunto suficientemente trascendido por la concepción materialista y dialéctica de la Historia. Jorge V. Plejanov en su conocida obra “El papel del individuo en la historia”, precisó con sólidos argumentos el error  de las posiciones polares en el análisis de los factores incidentes en el movimiento histórico. Al respecto apuntaba:“…la reacción contra el subjetivismo condujo a muchos de sus adversarios al extremo opuesto. Mientras algunos de los subjetivistas, tratando de atribuir al “individuo” un papel en la Historia lo más amplio posible, se negaban a reconocer el movimiento histórico de la humanidad como un proceso regido por leyes, algunos de sus más recalcitrantes adversarios, tratando de recalcar lo mejor posible ese carácter regular del movimiento, estaban prontos, por lo visto, a olvidar que la Historia la hacen los hombres y que, por lo tanto, la actividad de los individuos no puede dejar de tener su importancia en ella” (14).

 En la misma dirección Lenin señaló: “La idea de la necesidad histórica… no es en lo más mínimo menoscabar el papel del individuo en la historia: toda la historia se compone precisamente de acciones de individuos que son indudablemente personalidades. El nivel de la acción individual es el de la toma de conciencia, de la superación de la enajenación, del compromiso, de la emancipación y de la libertad. “La emancipación completa –precisaba Lenin-, necesita autoridades”(15).

 Una personalidad significativa, más allá de la dotación personal, será en lo fundamental, aquella que posea la capacidad de concentrar en sí los valores del movimiento histórico. Que sea representativa de lo logrado por la práctica colectiva, y conforme el ideal normativo de una época”.Son  las masas populares en movimiento, las que en tiempo de revoluciones, forjan sus personalidades de liderazgo y respeto, y las proyectan  como expresión de toda la riqueza espiritual y material que poseen. Y los conceptos de Padre y Madre de la Patria expresan las mencionadas cualidades. Se afirman en hechos históricos fundacionales, y fijan la representatividad simbólica, la síntesis de virtudes colectivas, desde la singularidad de una u otra personalidad. Todo ello lo cumple la personalidad histórica de Mariana Grajales Cuello.

 Objeciones por criterio categorial
 Hay compañeros que en lugar de la propuesta realizada, utilizan el término de Madre de la Nación. Patria y nación  son conceptos cercanos, pero no significan lo mismo. La denominación “nación” pudiera parecer que posee similar o mayor valor honorístico, pero no lo es tal. Hay argumentos históricos, políticos y propiamente premiales.

 La nación, como la describe Armando Cristóbal Pérez, es la expresión más compleja de cualquier comunidad humana hasta ahora (16). Como concepto y entidad, no era un contenido contemporáneo a Mariana, no estuvo en la visión de la madre de los Maceo, ni en el imaginario de la mayoría de los héroes que se lanzaron a la manigua a partir de octubre de 1868. Referirse a un contenido precursor de la nación que no existía tampoco es válido.  En esta dirección subrayo la insistencia de Pierre Vilar  en recordar que “la nación como categoría histórica que es, no puede definirse más que históricamente (17) ¿Por qué hablar de lo que no existía, cuando si está perfectamente probada la historicidad de la categoría patria?

 Un dato importante es considerar que ningún Estado latinoamericano y caribeño ha valorado en su honorística el título de Madre de la Nación.

 Desde el marxismo y el leninismo, hemos elaborado el concepto de patriotismo socialista-nacionalista e internacionalista-, que es superior en su propuesta a la ideología nacionalista, no porque la niegue, sino por ser un desarrollo, que fue transito nacional revolucionario para muchos patriotas en la república, los que definitivamente bajo el magisterio del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, comprendieron que para ser martianos y nacionalistas consecuentes en la época del imperialismo, debían definitivamente asumirse como socialistas, marxistas y leninistas, y practicar consecuentemente el internacionalismo proletario.

 Hoy el concepto de nación se presenta mucho más expandido y ambivalente, que en el siglo XIX o el XX. La vuelta del nacionalismo como interés científico y cultural, es legítima en tanto el marxismo dogmatizado que padecimos  subvaloró este escenario de construcción histórica. Pero la vuelta del nacionalismo en perspectiva política –y la actividad premial lo es-, resulta un retroceso ideológico. No olvidemos, además, que no pocas propuestas pretendidamente  “holísticas”, están sospechosamente emparentadas con el vaciado de la raíz patriótica, que propone la actualización ideológico-burguesa en curso en el mundo en que vivimos (18).

 A diferencia, el concepto patria, mantiene su esencial, fortaleza política e ideológica. Patria como entidad fundante de la nación, continúa su convocatoria, porque las razones históricas de su existencia no se han agotado: el amor madre a la Patria –tal como lo definiera José Martí en Abdala, a los 15 años de edad–sigue invocando de manera inobjetable.

 Objeciones por desconfianza
 Son varias las desconfianzas, todas de índole política.  Hay compañeros preocupados no por el reconocimiento que consideran justo a Mariana, sino porque el mismo deje abierta una brecha para la improvisación y la depauperación de la honorística revolucionaria. Sostener  que el otorgamiento de la condición de Madre y Padre de la Patria, como otros pendientes en el caso de los Héroes Nacionales, obligarían a oficializar los calificativos atribuidos a cada uno de los integrantes de nuestro panteón de héroes y mártires, resulta una elucubración que carece de objetividad. Se trata de una afirmación que no conoce y no tiene en cuenta, lo extremadamente cuidadosa que es la Ley cubana, para en establecer quién puede aprobar y quien proponer los títulos honoríficos.

 Necesidad de estudio
 Resulta evidente la existencia de un desconocimiento de partida de los conceptos claves –de la teoría y metodología- de la disciplina premial,  por eso se confunde lo que representa un título honorífico (Padre y Madre de la Patria) y lo que es un epíteto (Titán de Bronce. Apóstol y otros). La disciplina premial es la ciencia –con la misma dignidad que la Historia en su campo-, que estudia y norma la formación y otorgamientos de premios. Que se desconozca, no es asunto que invalide una propuesta, lo que debe ser es acicate para estudiar lo que dicen sus principios teóricos y prácticos.

 No puede ser un camino válido, el rechazo sin estudio, sin realizar una evaluación de lo que se hace en el mundo, y en primer lugar con la historia y el estado del derecho premial, en la tradición de pueblos que como los latinoamericanos y caribeños, tienen similar cultura e historia. Al propósito que nos ocupa, hay que recordar que los parlamentos caribeños y latinoamericanos, desde la época de la independencia  se han pronunciado por otorgar títulos honoríficos a sus héroes más significativos. Los más recurrentes han sido Libertador, Madre y Padre de la Patria y Héroe Nacional. Y tal cuestión no es asunto pasado. Aún está reciente la batalla de ideas del Presidente Hugo Rafael Chávez Frías, por rescatar y honrar en el 2010, a la Libertadora y Generala Manuela “Manuelita” Sáenz Aizpuru. Y sin dudas, como es la voluntad de los patriotas puertorriqueños, el futuro parlamento libre y soberano de la hermana nación, declarará Madre de la Patria a la heroína independentista Dolores “Lolita” Lebrón Sotomayor.

 ¿Qué se opone a una toma de decisión sobre la Madre de la Patria?
 Transcurrió el 2014, y prácticamente la mitad del 2015, sin que la Comisión creada en el XXI Congreso, promoviera la fundamentación entregada por la UNHIC de La Habana (19), ni fijara reunión alguna para iniciar un debate sobre los argumentos que sustentan la propuesta, y los que se levantan en contra. La excelente iniciativa de la Editorial de Ciencias Sociales, de convocar con el coauspicio de la UNHIC, a un panel con el título “Homenaje a Mariana Grajales por el bicentenario de su natalicio”,  como parte del Encuentro de Historiadores, en la pasada Feria Internacional del Libro de La Habana, en febrero del presente, tuvo como hecho realmente significativo que –por más que se insistió desde el público participante-, no se abriera el debate sobre Mariana, Madre de la Patria (20).

 El asunto que hemos propuesto atañe a todos los cubanos y cubanas. No hay que esperar por el acuerdo “entre cientistas”, para hacer del debate “académico”, un asunto de opinión pública, de toma de partido, sobre la base de dar a conocer los elementos de sustentación de cada posición. No hacerlo limita, frena. Quienes tenemos opiniones en una u otra dirección debemos ponerlas al alcance de todos y todas, y esta es una responsabilidad tanto personal de quienes proponen y objetan, como de las asociaciones, colectivos científicos e instituciones académicas.

 En voluntad de comunicar, hemos tenido a nuestra disposición los medios digitales, y la activa blogosfera revolucionaria cubana, siempre atenta al debate y el enriquecimiento informativo,  pero el camino hacia los “grandes” medios masivos continúa escabroso y muy poco accesible: ¿Por qué en la prensa escrita y la televisión nacional, no hay una sola mención sobre la propuesta de Mariana Grajales Cuello Madre de la Patria? (21) ¿Cómo aspirar a que el tema fluya desde el pueblo, sin que nuestra prensa partidista y gubernamental lo coloque como tema de opinión, para que cada ciudadano y ciudadana pueda formarse su propio criterio, y más, sea parte del debate en los que son “sus medios”?

 El pasado 20 de mayo, con los recursos propios del proyecto socio cultural cooperativo Galería 14 de Junio, del barrio de Cayo Hueso, en el municipio de Centro Habana, iniciativa del movimiento de cultura comunitaria que impulsa la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), se hizo la premier del documental Mariana Grajales (22).Sin embargo, parece que vamos a llegar al Bicentenario el próximo 12 de julio, sin que el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), y el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC), los Ministerios de Educación, y otros poseedores de los recursos del Estado, se hayan pronunciado por llevar al poderoso soporte audiovisual –financiar y producir-, la trascendental efeméride.

 La Primera Conferencia Nacional del Partido, en el 2012, se pronunció por garantizar que los medios de comunicación masiva, se apoyen en criterios y estudios científicos, sean una plataforma eficaz de expresión para la cultura y el debate, y ofrezcan caminos al conocimiento, al análisis y al ejercicio permanente de la opinión (23): ¿Cómo no enterarse que se desarrolla un debate de ciencia y conciencia sobre la condición de Mariana Grajales Cuello como Madre de la Patria, y proporcionarle espacio, atención?

 Hay amor y patriotismo desbordante en este país, y de hecho –aunque nuestros adversarios digan lo contrario-, se hace mucho y muy bien. Con orgullo confirmo el masivo movimiento de historiadores e historiadoras que impulsa la UNHIC, que hoy se desborda en notables resultados de ciencia y acciones educativas por todo el archipiélago. Nuestra prensa nacional, la televisión y los medios más masivos, reaccionan, y cada día observo que crece lo que se necesita. Pero aún las resistencias vienen de los estilos viejos del pensar y el hacer burocrático, y en mi opinión en el tema de Mariana Grajales Cuello, Madre de la Patria, las asociaciones e instituciones académicas correspondientes, el Partido y el Estado, no han hecho aún todo lo que tenemos que hacer.

 El hecho principal, es que no hemos logrado desplegar desde las Comisiones creadas para conmemorar el Bicentenario de Mariana, un real movimiento de ideas con base popular, escolar, estudiantil, juvenil, obrera, y barrial. Esos arquetipos de padre y madre, de hijos e hijas, de familia, de trabajadores rigurosos, y patriotas cultos e intransigentes, de los Maceo Grajales, de sus acciones y pensamiento, Mariana Grajales Cuello, heroína representativa de la mujer y la madre cubana, la Madre de la Patria, aún reclaman de un mayor reencuentro con  la actual sociedad cubana. La buena noticia es que estamos a tiempo de hacer lo que la historia, la necesidad de la lucha ideológico-cultural revolucionaria, y el honor de patriotas nos demandan.

Notas
(1)   Luis Acosta Brehal: Intervención en la Mesa Redonda: La familia Maceo-Grajales: Historia, ética y cultura, Memorias del XVI Congreso Nacional de Historia, Santiago de Cuba, 26 de noviembre al 1ro de diciembre del 2001, Santiago de Cuba, Editorial Oriente, 2004, p 150.
(2)  Ver: Objetivo No. 64. En: Primera Conferencia Nacional del Partido Comunista de Cuba: Objetivos de trabajo del Partido Comunista de Cuba aprobados por la Primera Conferencia Nacional, La Habana, 29 de enero de 2012, Editora Política, La Habana, 2012, p 7.
(3)  José Martí Pérez: Mariana Maceo, Patria, 12 de diciembre de 1893, en Obras Completas, Ob. cit., tomo V, p 26
(4)  Ángel L. Beltrán Calunga: Proponen a Mariana, Madre de la Patria, El Cubano Libre, Santiago de Cuba, 1 de diciembre del 2001, p 1
(5)  Memorias del XVI Congreso Nacional de Historia, Ob. Cit., pp 19-25
(6)  La Academia de la Historia de Cuba, a solicitud del Consejo de Estado y del Departamento Ideológico del Comité Central del PCC, realizó un dictamen con fecha 13 de marzo del 2013, que conocemos gracias a la amable gestión del Dr. Armando Hart Dávalos, Director del Programa Martiano y del Dr. Eduardo Torres Cuevas, Presidente de la Academia de la Historia de Cuba.
(7)  Joel Mourlot Mercaderes: La “Madre de Cuba”, la “Madre de la Patria ”…, Periódico Sierra Maestra, Santiago de Cuba, 27 de Noviembre de 2012,
(8) Unión Nacional de Historiadores de Cuba. La Habana: Resolución sobre la propuesta de constitución de una Comisión Nacional Preparatoria para conmemoración del Bicentenario del nacimiento de la Madre de la Patria Mariana Grajales Cuello.  La pertinencia del concepto de Madre de la Patria y la ratificación del acuerdo de otorgar tan alto  título a Mariana Grajales Cuello. La propuesta de que el Estado revolucionario cubano reconozca los títulos de  “Madre de la Patria”  y “Padre de la Patria” a favor de  Mariana Grajales Cuello y Carlos Manuel de Céspedes y del Castillo, La Habana, enero del 2014.
(9)  Ver: Raquel Vinat de la Mata: “A cien años de una experiencia (participación fémina en la lucha independentista cubana, 1895-1898)”, Cuadernos cubanos de Historia 1, La Habana, Editora Política, 1998, p. 109-119.
(10)       Edad, situación social, color de la piel, estado civil, tipo de familia, región geográfica y político social, incorporación y permanencia personal en la guerra (en la manigua y/o la labor clandestina), incorporación de la familia (esposo, hijos), grados militares alcanzados, impacto de su acción entre sus contemporáneos, representatividad política en la época, trascendencia de su personalidad en la tradición histórica.
(11)        Ver: José Martí Pérez: Mariana Maceo, Patria, 12 de diciembre de 1893, en Obras Completas, Editora Nacional de Cuba, La Habana, 1963, tomo V, p 26; La madre de los Maceo, Patria, 6 de enero de 1894, en Obras Completas, Editora Nacional de Cuba, La Habana, 1963, tomo V, p 27. El encuentro de Martí con la heroína Mariana ha sido tratado recientemente por Damaris Torres Elers. Ver: 120 años del encuentro de José Martí en Jamaica con Mariana Grajales y María Cabrales, Sierra Maestra, Santiago de Cuba, 14 de octubre de 1912, p 4.
(12)       Ver: Discurso pronunciado por el Comandante Fidel Castro Ruz, primer ministro del Gobierno Revolucionario, en el acto de fusión de todas las organizaciones femeninas revolucionarias.  Salón-Teatro de la CTC, 23 de agosto de 1960. Departamento de Versiones Taquigráficasdel Gobierno Revolucionario, La Habana, 1960.
(13)       Ver: Artículo No. 9, inciso b) de la Constitución de la República de Cuba. Gaceta Oficial de la República de Cuba, edición Extraordinaria número 3 de 31 de enero de 2003.
(14)       Jorge V. Plejanov: El papel del individuo en la Historia. La Habana: Editora Política, 1963: p. 18.
(15)        [1] V.I. Lenin, “Prólogo a la traducción rusa del folleto de Kautsky: Las fuerzas motrices y las perspectivas de la revolución rusa”, Obras Completas, Editorial Cartago, Buenos Aires, 1960, Vol.11, p.412.
(16)       Armando Cristóbal Pérez: El Estado-nación. su origen y constitución. un tema de metapolitología, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2008, p 153.
(17)        P. Vilar: Hidalgos, amotinados, guerrilleros. Pueblo y poderes en la Historia de España, Crítica, Barcelona, 1982, pp. 283-284.
(18)       Ver: Felipe de J. Pérez Cruz y Juana Rosales García: La preservación de la unidad nacional como premisa de la transición de la sociedad cubana actual hacia un nuevo modelo de desarrollo socialista. Informe Final (2011-2014). Proyecto de investigación Cuba en el siglo XXI. Hacia un nuevo modelo de desarrollo socialista: fundamentos, contradicciones, desafíos, perspectivas (2011-2014), Instituto de Filosofía, La Habana, 2014.
(19)       Felipe de J. Pérez Cruz: Marian Grajales Cuello: Madre de la Patria. Fundamentación de la Propuesta, Unión Nacional de Historiadores de Cuba. Congreso Provincial de Historia de La Habana, La Habana, enero del 2014 (folleto), 17 pp
(20)      Ver: Colectivo de Autores: Panel Homenaje a Mariana Grajales por el bicentenario de su natalicio”, Encuentro de Historiadores. Feria Internacional del Libro de la Habana, 13 de febrero del 2014 (Material en video).
(21)       En terminación este artículo, en el Programa “La familia y valores Sobre la Mesa”, de la Mesa Redonda de la Televisión Cubana (22 Mayo del 2015), la periodista Arleen Rodríguez Derivet, hizo mención al debate sobre  Mariana Madre de la Patria: ¡En hora buena!
(22)       “Mariana Grajales", con 16 minutos de duración, de los realizadores Leandro y Liván González Cupull,  de  Auca Producciones, una iniciativa familiar de rescate de la memoria histórica, promovida por los coordinadores de la UNEAC, historiadores Adys Cupull y Froilán González.
(23)      Ver: Objetivo No. 71. En: Primera Conferencia Nacional del Partido Comunista de Cuba: Objetivos de trabajo del Partido Comunista de Cuba aprobados por la Primera Conferencia Nacional. Ob. Cit., p 7

*Doctor en Ciencias Pedagógicas,  Profesor e investigador y Presidente en La Habana de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (UNHIC)

martes, 19 de mayo de 2015

Mariana Grajales en la visión de José Martí: La tarea que nos queda por hacer

Por Felipe de J. Pérez Cruz

 Los 120 años de la caída en combate del Héroe Nacional José Martí Pérez (1853-1895), el 19 de mayo de 1895, se celebran con no pocas actividades de pensamiento. En justicia, alrededor de Martí y su obra, trabaja a lo largo de la geografía del país, un nutrido y talentoso colectivo de cientistas  y activistas, y esta es hoy por hoy, una  de las esferas de la historia y cultura cubana, que mejor se ha preparado para sistematizar y organizar su aporte a la educación y la construcción de la memoria, y la conciencia histórica de las presentes y futuras generaciones de cubanos y cubanas. Es legítimo entonces el que desde las fortalezas martianas, nos propongamos avanzar en otros campos de menor fertilidad. Este es el caso del debate alrededor de la honorífica revolucionaria, en vísperas de conmemorar el Bicentenario del nacimiento de la Madre de la Patria Mariana Grajales Cuello.

 Frente a la propuesta de que el Consejo de Estado de la República de Cuba, otorgue a Mariana el título honorífico de Madre de la Patria, hay opiniones contrarias que pretenden sustentarse desde la declaración de Madre, hecha por Martí en homenaje póstumo.

El rescata del pasado-presente heroico

José Martí, quien se auto reconoció continuador de la gesta bolivariana (1810.1830), y en tanto articulador por excelencia de un proyecto-país que se abría a lo político desde el ámbito ético, ideológico y cultural; comprendió la trascendencia educativa y formativa de los panteones heroicos,  tanto en lo que a la consolidación de la identidad patria se refiere, como al aporte de universalidad que cada pueblo tributa a su época y mundo.
 El fundador del primer Partido Revolucionario Cubano en 1892, se dio a la tarea de rescatar, estudiar y sistematizar, la historia del proceso histórico revolucionario recién transcurrido (1). La Historia debía escribirse para  que "... perdurase y valiese, para que inspirase y fortaleciese", afirmaba (2).

 No fue una tarea fácil, se trataba de una epopeya reciente, plagada de contradicciones y desencuentros, donde supo  hallar la medida del mérito, la reflexión que ayudara a la prospectiva, y sobre todo, la fundamentación y estímulo para educar en solidaridad, justicia, igualdad y dignificación humanas, como bases indispensables de la unidad política de todos los revolucionarios, de su intransigencia e ímpetu en el combate emancipador.  Rendir tributo a los héroes y continuar su ejemplo, para arrastrar tras de sí a la nueva generación junto con los veteranos, será uno de los ejes de labor histórica martiana. En estos propósitos afirmará: "... aquella década magnífica, llena de épicos arranques y necesarios extravíos, renace con sus héroes, con sus hombres desnudos, con sus mujeres admirables, con sus astutos campesinos, con sus sendas secretas, con sus expedicionarios valerosos. Ya las armas están probadas, y lo inútil se deshecha, y lo aprovechable se utiliza...Ya fructifican nuestras miserias, que los errores son una utilísima semilla. La intuición se ha convertido ya en inteligencia: los niños de la revolución se han hecho hombres".

 Martí prestará especial atención a significar el aporte femenino en la Revolución. El modelo de mujer mambisa, que promocionan los combatientes de la guerra, era el de la abnegación, el sacrificio, y la fortaleza en la adversidad de las mujeres cubanas. Las mambisas se caracterizaban como hijas y novias devotas, esposas ejemplares, madres admirables, deber ser que se constituiría en tradición heroica sustentada en los hechos, pero que llevaba implícita las limitaciones sexistas y machistas consustanciales a la cultura de dominación predominante. La tradición espartana grecolatina, asumida desde la doctrina del martirologio cristiano, enfatizaba en el tema del sacrificio y la entrega.  La visión martiana, parte del imaginario existente, para trascenderlo, y aportar un novedoso enfoque de la equidad de géneros: (...) las campañas de los pueblos –afirma- sólo son débiles, cuando en ellas no se alista el corazón de la mujer; pero cuando la mujer se estremece y ayuda, cuando la mujer, tímida y quieta de su natural, anima y aplaude, cuando la mujer culta y virtuosa unge la obra con la miel de su cariño- la obra es invencible” (4)Para Martí "(...) las ideas (...) no están seguras hasta que las mujeres no las aman” (5). Para el: "Nada perdura sin la gracia. La mujer, de instinto, divisa la verdad y la precede" (6).

 Hay en la profusa obra martiana, un significativo seguimiento a la historia de las mujeres mambisas, para resaltar el protagonismo de  la  mujer en función de las diversas tareas patrióticas que cumplió, como combatiente, enfermera, pilar del aseguramiento de retaguardia, mensajera, agente de la inteligencia mambisa, activista de propaganda y financiación en la emigración;  todas para el Apóstol, labores heroicas, que desempeñaron las féminas cubanas en el movimiento de liberación nacional.

 El epistolario martiano da cuenta del amplio abanico de caracteres femeninos, que logró aunar como sus amistades personales, para dar continuidad a la guerra revolucionaria, entre las que se destacan las esposas y madres de los jefes y combatientes de la Guerra de los Diez Años (1868-1878), así como una amplia red de colaboradoras que logró articular a los fines de la fundación de clubes, la propaganda y el trabajo secreto del Partido Revolucionario Cubano. En esta obra martiana Mariana Grajales Cuello tuvo un lugar cimero.

Mariana Grajales

 Para el Héroe Nacional, entre las numerosas mujeres que jalonaron la historia del movimiento de liberación nacional cubano en el siglo XIX, Mariana fue síntesis, esplendor y leyenda.

 La historia-leyenda de Mariana Grajales en la Guerra de los Diez Años, se había extendido por en un exilio patriótico, que siguió con pasión los andares del General Antonio Maceo Grajales , devenido en figura principal de cuanto plan o conspiración se tejió para reiniciar la guerra independentista. Conoce Martí que de todos los hijos de Mariana Grajales, 12 participaron en las gestas independentistas del siglo XIX (7), y que allí en la manigua, durante los diez años de guerra, había estado la madre defendiéndoles la vida, al frente de una unidad sanitaria del Ejército Libertador, alentándolos y exigiéndoles disciplina, constancia, altura ética. Marcos, su esposo, es quien primero cae en combate. Le seguirían Justo Germán, Fermín, Julio y Miguel. Firmada la paz del Zanjón, desde las montañas guantanameras, Mariana alentó la rebeldía indomable del General Antonio en la  histórica Protesta de los Mangos de Baraguá, de Felipe y José, mientras atendía a la recuperación de sus hijos Rafael y Tomás, heridos en combate (8).

 Sobre esta epopeya de Mariana, el propio Martí narraría: ¿Su marido, cuando caía por el honor de Cuba no la tuvo al lado? ¿No estuvo ella de pie, en la guerra entera,rodeada de sus hijos? ¿No animaba a sus compatriotas a pelear,y luego,cubanos o españoles, curaba alos heridos? ¿No fue,sangrándole los pies,por aquellas veredas, detrás de lacamilla de su hijo moribundo, hecha de ramas de árbol? ¡Y si alguno temblaba, cuando iba a venirle al frente el enemigo de su país,veía a la madre de Maceocon su pañuelo a la cabeza,y se le acababa el temblor! ¿No vio a su hijolevantarse de la camilla adonde perecía de cinco heridas, y con una manosobre las entrañas deshechas y la otra en la victoria,echar monte abajo,con suescolta de agonía,a sus doscientos perseguidores? (9).

 Martí sabía de la participación conspirativa de Mariana cuando se reinicia la lucha, con la llamada Guerra Chiquita (1879-1880), donde participan José, Rafael y Felipe. Una vez concluida la contienda, luego del acuerdo de paz, el mando español, traiciona y apresa en alta mar a los tres hermanos combatientes, y los envía como prisioneros a las mazmorras españolas en tierras africanas, junto con la esposa  de José y un hijo de este. Mariana peleará con todos sus recursos de madre por la liberación de sus hijos, y el regreso de la nuera y el nieto. El 2 de mayo de 1882, muere enfermo Rafael, como consecuencia de los malos tratos acumulados en prisión, pero su desaparición le será ocultada a madre por la familia, para no hacerla sufrir más.  En agosto del  propio 1882 se da la primera fuga de José, y su apresamiento en Gibraltar. Dos años después volvería a intentarlo, ahora con éxito. Felipe, el mayor de los hijos, regresará tras nueve años de presidio, ya frisando los 60 años, para incorporarse a las tareas de la emigración patriótica

 La familia Maceo-Grajales, extendida en el Caribe y Centro América,  tenía por centro vital la casa de Mariana en Kingston, Jamaica, parada obligada de cuanto patriota llegaba a la vecina isla. Martí visita a Mariana por primera vez el 12 de septiembre de 1892. La conoce por historia y sin dudas se preparó para el encuentro, pero la vivencia personal de la heroína y la empatía  que los  concertó, sobrepasó toda expectativa.  Vio en la recia mujer, madre y mulata, el símbolo de todo el heroísmo y la entrega de las patriotas  cubanas. El Apóstol escribe sobre ella, con “entrañable afecto, con la suavidad de hijo”, como si tratara con “la raíz del alma”.

 Martí en su precursora labor de exaltar sus méritos y aportes,enfatiza en “esa Madre de los Maceo que quería a todos los cubanos que luchaban por la independencia. Y abría las puertas de su hogar a todos, como madre de todos”(10). Es en esta visita que también conoce a María Magdalena Cabrales Fernández,  esposa del General  Antonio y a otros familiares, que vivían con Mariana (11). El joven líder conquista el amor de la madre y de la familia que la acompaña.No ha pasado un mes del feliz encuentro, y el 6 de octubre publica en Patria su primera semblanza de la madre de los Maceo: Ya estáyéndosele la madre, cayéndosele está ya la viejecita gloriosa en elindiferente rincón extranjero, y todavía tiene manos de niña paraacariciar a quien le habla de la patria” (12). El  24 de octubre, se funda en Kingston,el club “José Martí’ el primero femenino del Partido Revolucionario Cubano fuera del territorio estadounidense, que eligió como su Presidenta a María Cabrales. 

 Mariana para Martí trascendía en lo ideológico. La sintió simiente de la poderosa retórica antirracista que, comenzó a florecer durante la primera rebelión anticolonialista, y para quien situaba la igualdad racial como base de la nación cubana, este valor resultaba trascendental. Comprometido Martí con la emancipación femenina, Mariana le modelaba la mujer que rompió en su tiempo con el esquema mental sexista y machista. No es casual que el General Antonio Maceo, comparta el reducido grupo de jefes mambises, que premiaron los méritos de guerra de las mujeres, concediéndoles grados militares.

 Martí –como afirma Joel Mourlot Mercaderes-, fue quien más caló en su alma, el valor de la imagen, de la significación de Mariana Grajales para Cuba, desde que la conoció (13). Comprendió con su superior sensibilidad humanista y fina agudeza política, cuánto valor y representatividad encerraba la madre de los Maceo, cuánto podía aportar su historia y prestigio, a la obra de unidad y rescate de la epopeya mambisa que se había propuesto. Y multiplicó en el más amplio teatro de la nación en construcción, lo que ya se había revelado a los combatientes que la conocieron y aquilataron en la guerra. Presentó el Apóstol  a Mariana, con la precisión del ideólogo, la pasión del propagandista revolucionario, y el verbo hermoso del poeta, y lo hizo en Patria, el órgano del Partido Revolucionario Cubano, que llegaba a todos los y las patriotas en la emigración, y se introducía clandestinamente en Cuba.

 Martí en Patria, inmortalizó la leyenda y la historia de Mariana, y narró para todas las épocas la entrega de la madre amantísima, destacada en la retaguardia mambisa. Retrató con su prosa fuerte y hermosa el día en que con la tumba recién abierta de uno de sus hijos, con dos de ellos heridos graves y Antonio herido en el pecho, ensangrentado y moribundo,  no solo supo exigir sosiego y salvar al Titán, sino que con todo el dramatismo del momento, le ordenó a su hijo Marcos, que ya era hora de que se incorporara al combate armado (14).

 Martí subrayaba cómo ya muy anciana, Mariana seguía forjando valores en sus descendientes, contaba las hazañas de sus hijos, y continuaba conminando a la joven generación, a asumir su deber de continuar la lucha por la emancipación nacional: “Con su pañuelo de anciana a la cabeza, con los ojos de madre amorosa para el cubano desconocido, con fuego inextinguible, en la mirada y en el rostro todo, cuando se hablaba de las glorias de ayer, y de las esperanzas de hoy…”(15).

 En vísperas de la nueva guerra, Mariana Grajales Cuello fallece el 27de noviembre de 1893, para convertirse de inmediato en estandarte ideológico, en ejemplo que moviliza, realidad que José Martí asume como prototipo de mujer y madre patriota. Al dar la noticia de la desaparición física de la excelsa combatiente revolucionaria en el periódico Patria, el 12 de diciembre de 1893, el Apóstol escribió: ¿Qué, sino la unidad del alma cubana, hecha en la guerra, explica la ternura unánime y respetuosa, y los acentos de indudable emoción y gratitud, con que cuantos tienen pluma y corazón han dado cuenta de la muerte de Mariana Grajales, la madre de nuestros Maceo?Qué había en esa mujer, qué epopeya y misterio había en esa humilde mujer, qué santidad y unción hubo en su seno de madre, qué decoro y grandeza hubo en su sencilla vida, que cuando se escribe de ella es como de la raíz del alma…Patria en la corona que deja en la tumba de Mariana Maceo, pone una palabra: ¡MADRE!”(16).

 En carta al General Antonio Maceo, escrita tres días después de la crónica de honor en Patria, le dice, refiriéndose a Mariana: “Vi a la anciana dos veces, y me acarició y miró como a hijo, y la recordaré con amor toda mi vida”(17) “De león y de leona”(18)vino Antonio Maceo enfatizará Martí, con su amplia visión integrativa de género.
Trascender y emular el 1893

 Se afirma que Mariana no necesita que hoy se le reconozca institucionalmente Madre de la Patria, porque ya lo hizo José Martí en su propia época. Sin dudas Martí conoce la tradición heroica de nacionalismo latinoamericano. Ha vivido en México y sabe de la designación de Leona Vicario  como Madre de la Patria, incluso menciona a la patriota mexicana en sus apuntes (19). No es casual que al concluir su crónica de homenaje, la signifique como MADRE. Pero no basta dejar el tema en el año 1893.

 Venimos de la crítica a una enseñanza y divulgación de la Historia  que -como otras disciplinas sociales-, fueron obligadas a partir de los años setenta del pasado siglo, a ser siervas de la filosofía política, y no sus compañeras en dignidad de ciencia, práctica revolucionaria y pronóstico. Se explica entonces el rechazo prejuicioso que produce en no pocos profesionales de la Historia y de las ciencias sociales, a todo aquello que se perciba como una “intervención” desde “la política”. Probablemente ahí está la raíz de las incomprensiones y la subvaloraciones que existen alrededor de la disciplina premial, y el sentir anti estatista como ente “contaminador” del juicio y la dignidad histórica, que subyace en algunas de las posturas que se manifiestan en contra del otorgamiento por el Consejo de Estado, del título de Madre de la Patria a Mariana Grajales. Pero la psicología del rechazo a las supra autoridad de “lo políticamente correcto”, hoy ha sumado nuevos mimetismos acríticos, tan empobrecedores o más, que los ya criticados procedentes del modelo burocrático partidista soviético. No muchos compañeros y compañeras se percatan, de que los vacíos provocados por la acción combinada del no-conocimiento, la devaluación del marxismo y su lenta recuperación como teoría y método revolucionario, y el prejuicio a “lo político”, los están llenando cada vez más el liberalismo y varias mesclas eclécticas de la peor especie. 

 En el caso que nos ocupa, los colegas y las colegas que están detenidos en 1893, olvidan que la proclamación martiana, incluyó y nos dejó una tarea para este tiempo. Martí como líder político tenía ante sí la inmensa y compleja obra de la unidad nacional, y no podía permitirse dar paso a ninguna acción que pudiera ser manipulada por los intereses contrarios. En la crónica de referencia a la muerte de Mariana, precisa esta situación: “Por compasión a las almas de poca virtud, que se enojan y padecen del mérito de que no son capaces, y por el decoro de la grandeza más bella –refiere Martí-,en el silencio,sujetaremos aquí el elogio de la admirable mujer, hasta que el corazón, turbado hoy en la servidumbre,  pueda, en la patria que ella no vio libre, dar con el relato de su vida, una página nueva a la epopeya". Las cubanas y cubanos de hoy tenemos esa deuda con Martí.

 Hoy no tenemos “que sujetar el elogio”. Nuestro corazón no está “turbado en la servidumbre”. Vivimos en la patria libre “que ella no vio”.Tenemos entonces que cumplir la tarea que el Apóstol nos dejó, para este preciso momento:Hacer del relato de su vida, una página nueva a la epopeya revolucionaria cubana. ¿Y quién mejor que el Estado revolucionario, junto con sus ciudadanos y ciudadanas, para cumplir tal demanda martiana?

 ¿Por qué “sujetar el elogio, cuando podemos hacer valer nuestro derecho constitucional y la Ley de condecoraciones y títulos honoríficos que muy bien nuestro Estado en tanto Poder del pueblo, en servicio del propio pueblo,(20) se ha dictado?

Notas:
(1)       Ver: Olivia Miranda Francisco: Historia, cultura y política en el pensamiento revolucionario martiano, Editorial Academia, La Habana, 2002; Ibrahím Hidalgo Paz: "Notas sobre la concepción de la Historia" en: Revista Honda. Rev. De la Sociedad Cultural José Martí. No. 6. 2002; Marlene Portuondo Pajón: La educación histórica en Patria: una visión estratégica de Martí, Cuba, Una identità in movimiento, http://www.archivocubano.org/portuondo_01.html
(2)       José Martí: Carta a Manuel de la Cruz, 3. junio. 1892. Epistolario. CEM-Editorial de Ciencias Sociales, tomo 2, La Habana, 1993, p. 204.
(3)       José Martí. Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975, tomo. IV, pp. 184-185.
(4)       José Martí, Patria, 7 de mayo de 1892, Obras Completas, t. I, La Habana, Editorial Ciencias Sociales, 1975, p 17.
(5)       Ibíd., p 18.
(6)       Ibíd.
(7)       María Dolores muere recién nacida y Manuel Regüeyferos Grajales  también fallece antes de iniciado el proceso insurreccional.
(8)      José Luciano Franco: Ob. cit., p 125.
(9)       José Martí Pérez: “Mariana Maceo” Obras Completas, Editorial de Ciencias Sociales, tomo  V, p. 26
(10)     José Martí Pérez: La madre de los Maceo, Patria, 6 de enero de 1894, Obras Completas, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975, tomo III, p. 27
(11)     Ver: Nydia Sarabia: Historia de una familia mambisa. Mariana Grajales. Secretaría de Trabajo Ideológico, Comisión Nacional de Historia, La Habana, UJC, Instituto Cubano, Editorial Orbe, 1975, 112. El encuentro de Martí con la heroína Mariana ha sido tratado recientemente por Damaris Torres Elers. Ver: 120 años del encuentro de José Martí en Jamaica con Mariana Grajales y María Cabrales, Sierra Maestra, Santiago de Cuba, 14 de octubre de 1912, p 4
(12)     José Martí Pérez: Antonio Maceo, Patria, 6 de octubre de 1893, Ob. cit., tomo IV, p. 451.
(13)     Joel Mourlot Mercaderes: La “Madre de Cuba”, la “Madre de la Patria”, Periódico Sierra Maestra, Santiago de Cuba, 27 de Noviembre de 2012.
(14)     José Martí Pérez: La madre de los Maceo, Ob. cit.
(15)     José Martí Pérez: Mariana Maceo, Patria, 12 de diciembre de 1893, en Obras Completas, Ob. cit., tomo V, p 26.
(16)     Ident. ant.
(17)     José Martí Pérez: Ob.  Ci.t,  t. 3, p. 48
(18)     José Martí Pérez:Antonio Maceo,
(19)     José Martí Pérez: Fragmentos, Ob. cit., tomo XXII, p 158.
(20)    Ver: Artículo No. 9, inciso b) de la Constitución de la República de Cuba. Gaceta Oficial de la República de Cuba, edición Extraordinaria número 3 de 31 de enero de 2003.


*Doctor en Ciencias Pedagógicas,  Profesor e investigador y Presidente en La Habana de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (UNHIC)

sábado, 9 de mayo de 2015

Mariana Grajales Cuello: Madre de la Patria


Por Felipe de J. Pérez Cruz*

A propósito del Día de las Madres

 Se ha dicho que Mariana Grajales Cuello tuvo cualidades excepcionales, y sin dudas fue un ser humano que asombraba: Por la fortaleza física que demostraba en las difíciles circunstancias de la guerra, la valentía personal y ecuanimidad, que hacían imposible el desasosiego, que organizaban y disciplinaban en medio de las más complejas y peligrosas adversidades. Dotada de una peculiar inteligencia, de intransigencia, sagacidad y ternura, una mujer vanguardia ideológica de su época; pero si de excepcionalidad se trata, lo más característico, lo que la singulariza y destaca en el nutrido concierto de las heroínas de las guerras de independencia, es su representatividad. No hay cualidad o hecho que califique la entrega y el aporte de las mujeres cubanas al movimiento de liberación nacional del siglo XIX, que Mariana no haya emulado.
 La propuesta que realizamos de otorgarle el título de Madre de la Patria a Mariana Grajales Cuello, se sustenta en una crítica historiográfica, culturaly premial (1), que ha colocado cinco fundamentaciones a debate: 1) La representatividad de la vida y obra de la madre-heroína en su época; 2) la historicidad del culto patriótico a Mariana en los siglos XIX-XXI cubanos; 3) la justicia histórica del título que reclamamos, en tanto respondea un culto patriótico, nacido y asumido desde lo más profundo y sentido de las masas populares cubanas; 4) la pertinencia de hacer firme y legalizar el reconocimiento premial como parte de la estrategia de trabajo ideológico y fortalecimiento de la cultura patriótica del socialismo cubano (2); 5) la precedencia legal de una Ley que norma y estimula el otorgamiento de títulos honoríficos y condecoraciones, que incluye la nominación de una Orden con el nombre de la heroína Mariana Grajales.
 La designación salvaría una deuda de la honorífica revolucionaria al reconocer, no la superioridad en mérito, o la excepcionalidad de Mariana sobre otras esposas y madres mambisas, sino su representatividad, aquello que una nación y su Estado deben rescatar de su propia historia, y considerar como símbolo de lo que se ha sido y se deber ser, como modelo e inspiración para saber de dónde venimos, y qué defendemos.
 La madre-heroína
Mariana adelantó y modeló la dignificación humana del nuevo sujeto histórico cubano, que la guerra revolucionaria plasmaría en colectividad. Hizo trizas los prejuicios sexistas y machistas de la época, dándole al amor la condición suprema de la realización en libertad, en la pareja, la familia y la socialidad. Fue una educadora social por excelencia, que cultivó en el ágora privilegiada de la familia,  a los hombres y mujeres íntegras y plenas de su presente-futuro. Trascendió desde la culturaabolicionista y emancipadora de los sectores subalternos, desde la micro-etnografía local de resistencia a la colonialidad de los mulatos y negros libertos de la ruralidad oriental, para proyectar con solidez un paradigma de mujer, madre y combatiente revolucionaria cubana, representativa del aporte femenino al movimiento de liberación nacional.
 Las actitudes morales y las virtudes cívicas y patrióticas de Mariana eran expresión en su conjunto de los más progresivos valores del mambisado cubano, y en particular de las mujeres insurrectas.
 Mariana, fue raíz de lo real y maravilloso de la religiosidad popular cubana, portadora al amparo de las vírgenes de piel oscura ya transculturadas de la Caridad del Cobre y la de Regla (3), de una avanzada concepción del Cristo histórico, hombre-ser social, primer liberal, entonces revolucionario. Entendió y asumió Mariana su fe católica, como ética de la emancipación personal y colectiva. No enviará a sus hijos al martirologio, si uno tras otro, al combate por la vida, al supremo acto de liberación humanista que es la guerra revolucionaria. Y estará junto a cada uno de sus hijos, y a muchos más, todos hijos de Cuba, durante los diez años de la primera guerra de independencia, defendiéndoles la  vida a cada instante, como proveedora, sanadora  y enfermera.
 Como madre, esposa, preclara orientadora ideológica,  jefa de la familia Maceo-Grajales tras la temprana muerte en combate de Marcos Maceo en 1869, madre de combatientes que alcanzaron una altísima consideración y liderazgo en las tropas libertadoras, responsable de una eficiente unidad militar sanitaria durante diez años de guerra revolucionaria, Mariana socializó y realizó su vitalidad y pensamiento, en escenarios colectivos, primero en la extendida familia de campesinos medios que formó, y luego en la familia multiplicada de los campamentos  y la emigración revolucionaria. Los y las patriotas que enfrentaron con las armas al Ejército colonialista entre 1868-1878: sus hijos, nueras, nietos y demás parientes, los amigos de estos, los combatientes de fila, la oficialidad subordinada a los Maceo, otros oficiales superiores y generales como Julio Grave de Peralta, asistido y curado en el bohío de Mariana, en Piloto del Medio, durante el segundo semestre de 1872, la conocieron en la amplitud de la zona de combates, en los montes cercanos a Santiago de Cuba, en el Camagüey o Guantánamo, y sus historias, los haceres y el decir de Mariana, pasaron a ser patrimonio colectivo, forjando a su alrededor simpatía y admiración, convirtiéndola en símbolo de la madre patriota.
 La historia-leyenda de Mariana Grajales en la Guerra de los Diez Años, se multiplicó en un exilio patriótico, que siguió con pasión los andares del General Antonio, el héroe  intransigente de la protesta de Baraguá, devenido en figura principal de cuanto plan o conspiración se tejió para reiniciar la guerra independentista. La familia Maceo-Grajales, extendida en el Caribe y Centro América,  tenía por centro vital la casa de Mariana en Kingston, Jamaica, visita obligada de cuanto patriota llegaba a la vecina isla. Allí la conoció José Martí, quien comprendió con su superior sensibilidad humanista y fina agudeza política, cuánto valor y representatividad encerraba la madre de los Maceo, cuánto podía aportar su historia y prestigio, a la obra de unidad y rescate de la epopeya mambisa que se había propuesto. Martí multiplicó en el más amplio teatro de la nación en construcción, lo que ya se había revelado a los combatientes que la conocieron y aquilataron en la guerra. Presentó el Apóstol  a Mariana, con la precisión del ideólogo, la pasión del propagandista revolucionario, y el verbo hermoso del poeta, y lo hizo en Patria, el órgano del Partido Revolucionario Cubano, que llegaba a todos los y las patriotas en la emigración, y se introducía clandestinamente en Cuba. La muerte de Mariana, cuando ya marchaban en rumbo definitivo los planes para reiniciar la contienda emancipatoria, también anunciada en Patria por magistral crónica martiana, consagraron definitivamente a Mariana como símbolo de la Revolución que se reiniciaba
 El culto patriótico a Mariana
Sin lugar a dudas existe en nuestro país, un culto patriótico a Mariana, que se ha concretado a través de un proceso histórico de autentificación. Ninguna otra patriota y heroína cubana trascendió de manera tan significativa.
 La tradición maceísta y el particular relieve que en esta tuvo la imagen de Mariana, fue un notable aporte al pensamiento revolucionario cubano. Se transmitió de generación en generación, primero en la guerra que se inició en 1895, y luego en medio siglo de resistencias de los y las patriotas, contra anexionistas y oligarcas pro-estadounidenses, traidores al mambisado y corruptos, que impidieron la república soberana e independiente, de justicia social y dignificación humana. El legado ideológico y ético de Mariana, se convirtió en culto patriótico popular, desde las primeras décadas republicanas, por la insistencia de las asociaciones de veteranos y la labor patriótica de la escuela cubana, sus maestros y maestras. Este culto fue valladar y tribuna contra la ideología ultraconservadora neocolonial y las prácticas racistas, sexistas y machistas que pervivieron desde la colonia y se enquistaron en la república mediatizada que se proclamó en 1902.
 El movimiento artístico y literario, las asociaciones y gobiernos locales, donde en buen medida se refugiaba y daba su pelea la Cuba profunda, recordó año tras año a Mariana, desde el gesto y la convicción de Madre de todos los cubanos, tal como la había retratado Martí, y en su honor y recuerdo se nombraron escuelas, parques, plazas y calles a lo largo de toda la geografía de la nación, en medio del olvido injusto al papel de las mujeres en los combates por la independencia. La Madre patriota, la Madre salvadora, la Madre curadora, fueron imágenes recurrentes que se fijaron en monumentos, bustos y relieves, y transitaron al imaginario y la conciencia popular.
En 1923, luego de treinta años de ausencia, bajo suscripción popular, pudieron repatriarse desde Jamaica los restos mortales de Mariana, en su tumba en el cementerio santiaguero de Santa Ifigenia, muy cerca del Mausoleo al Héroe Nacional José Martí, se le recuerda con la inscripción justa de Madre de la Patria.
 Desde la corrompida política burguesa y el oportunismo de las dictaduras, se intentó manipular la imagen de Mariana, operaciones que una y otra vez fracasaron por la oposición de los sectores patrióticos y la pobre implantación de masas que tales engendros alcanzaron.
 Las generaciones receptoras de la historia-leyenda de Mariana, enriquecieron ese legado y lo  multiplicaron en los escenarios de las nuevas batallas emancipadoras. Lo prueba la historiografía antirracista y feminista, y tuvo su más alta plasmación práctico-simbólica en la Guerra de Liberación (1956-1958). El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, no por azar bautizó con el nombre de Mariana Grajales el primer pelotón femenino del Ejército Rebelde en septiembre de 1958. Las Marianas, multiplicaron la  epopeya de Mariana Grajales, en la guerra, y constituyeron la primera vanguardia  de la lucha revolucionaria que contra la discriminación de la mujer, emprendería la Revolución Cubana tras el triunfo de enero de 1959.
 El lugar de Mariana Grajales en la historia fue sintetizado por Fidel precisamente el día en que nacía la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), el 23 de agosto de 1960: “Nuestro país puede sentirse afortunado en muchas cosas, pero entre ellas, la primera de todas, por el magnífico pueblo que posee.  Aquí no solo luchan los hombres; aquí, como los hombres, luchan las mujeres (APLAUSOS).  Y no es nuevo, ya la historia nos hablaba de grandes mujeres en nuestras luchas por la independencia, y una de ellas las simboliza a todas: Mariana Grajales (APLAUSOS)”(4).
 La plataforma emancipadora  de la Revolución Cubana, y las leyes a favor de los derechos, la igualdad y la plena incorporación de la mujer a la vida económica, social y política, y en particular la fundación de la Federación de Mujeres Cubanas,  permitió convertir el culto patriótico a Mariana en una de las tradiciones más raigales del movimiento ideológico-cultural revolucionario, en convicciones y en guía de pensamiento, para la actividad práctico transformativa de las mujeres,  los hombres y sus circunstancias. Precisamente fue la FMC la organización que propuso al Consejo de Estado incluir a Mariana en el sistema de títulos honoríficos y condecoraciones de la República de Cuba, con la Orden que hoy lleva su nombre. 
 Numerosas instituciones educacionales y culturales llevan en el país el ilustre nombre de la madre heroína.Entre los más importantes centros educacionales  se destaca la Universidad de Ciencias Médicas de la provincial Holguín fundada en 1976. La tradición monumentalista en la etapa pre revolucionaria continuó como fundamento del culto patriótico a Mariana. De todas las obras realizadas se destaca por su magnitud y significación la Plaza de la Revolución Mariana Grajales Cuello, centro de los grandes eventos políticos y culturales de la provincia de Guantánamo.  La grandeza de la imagen de Mariana Grajales y de todas las mujeres cubanas mambisas, en el empeño noble de ver a la patria libre, fue recogida como sostén temático por los creadores del proyecto de esta Plaza inaugurada el 26 de julio de 1985.
 Como dignas continuadora de Mariana y del Pelotón rebelde que enarboló su nombre, el batallón de milicias Lidia Doce y las unidades femeninas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, también nacieron y se fundaron bajo la fuerte impronta de heroína mambisa, las Unidades Femeninas de las Milicias de Tropas Territoriales. Las madres, esposas e hijas cubanas, como Mariana enviaron a sus esposos e hijos a defender con la guerra la paz y el bienestar de otros pueblos, y hoy lo vuelven a hacer para la colaboración en salud, educación, ciencia y tecnología. No existe tarea o logro de la Revolución en que no estén las nuevas Marianas. Y sin dudas las mujeres cubanas, fueron el más decisivo y firme sostén de la patria en los más difíciles años del período especial:“las Marianas multiplicadas”, les llamó Fidel, en medio de la Batalla de ideas (5).
 El título honorífico de Madre de la Patria
 El objetivo de afianzar en lo mejor de la memoria y la conciencia  histórica nacional, como acicate, compromiso y aporte a la prospectiva del socialismo cubano. Y esta es también una tarea central de la honorística revolucionaria y su derecho premial.
 En Cuba, como en la mayoría de los Estados, los Título honoríficos y las condecoraciones se define y regulan por ley. La nuestra es la Ley Nº 17 Sistema de condecoraciones y títulos honoríficos, aprobada el 28 de junio de 1978. El Consejo de Estado de la República, en uso de la facultad que le otorgó la Asamblea Nacional del Poder Popular, una vez evaluadas las propuestas de los organismos gubernamentales y organizaciones políticas y sociales, dictó los Decretos Leyes No. 30 de 1979 y No. 53 de 1982, que establecieron los títulos y las distinciones que se otorgarían en el país y los requisitos que las reglamentan (6). En tal normativa se incluyó la denominación de una Orden con el nombre de la heroína Mariana Grajales.Sin embargo la voluntad premial que se concretó en la legislación cubana, no vio la necesidad de honrar –como si lo ha hecho el nacionalismo latinoamericano y caribeño-, a la propia honorífica revolucionaria que nacía, con la titulación y el reconocimiento que merecían los más excelsos fundadores de la nación: Las figuras de Madre y Padre de la Patria, y Héroe Nacional, no fueron consideradas.  Estas ausencias debemos corregirlas. Desde estos precedentes legalizar el reconocimiento a la Madre de la Patria, es una decisión   de reafirmación patriótica y moralidad revolucionaria.
 Mariana y la familia Maceo-Grajales, nos aportan, orientan y estimulan, en la misión imprescindible de renovar la educación y la política cubanas de hoy.La figura más excelsa de las mujeres cubanas, la Madre de la Patria, Mariana Grajales, ha afirmado Jorge Risquet Valdés, constituye sin lugar a dudas uno de los más arraigados paradigmas que podemos invocar a la hora de trasmitirle valores a las nuevas generaciones (7)“Lo que debemos aprender de esta Madre –afirma con certeza Armando Hart-, es el concepto del deber, del honor y de la disciplina forjado en el alma de la familia Maceo-Grajales, y que le dieron una identidad esencial. Esto solo puede alcanzarse sobre el fundamento de la facultad de asociarse en que, para Martí, estaba el secreto de lo humano. Libertad y disciplina, he ahí lo que necesita el mundo de hoy, ello siempre es posible exaltando al más alto plano la justicia como sol del mundo moral y requisito primigenio de la cultura”(8).
 Si  estudiamos con detenimiento el hacer de Mariana -de Marcos y sus hijos e hijas-, se nos revela una pedagogía, un método y estilo para la forja de hombres y mujeres de bien, entendida tal dimensión como piedra angular del proceso ideológico de formación ciudadana y patriótica. La dialéctica de las relaciones materiales e intersubjetivas en el espacio decisivo de la familia, en la comunidad y en las instituciones, constituye un universo praxilógico valorativo, que debemos ser capaces de decodificar y sistematizar, en una disciplina dialéctica del amor con exigencia y la sensibilidad con resultados.
 En Mariana también está la simiente de las Iglesias y asociaciones religiosas revolucionarias, que en estos momentos construyen el socialismo en Cuba, de las y los creyentes que hacen patria.
 Mariana y más
 Hay quien dice que sin ganar una pelea no se anuncia otra, pero soy de los que piensan y hacen, en la meditada urgencia de los retos ideológicos y culturales que se nos imponen. No se trata solo de una batalla ideológico-cultural por el título honorífico que merece Mariana. Los reconocimientos institucionales sobre el Padre de la Patria Carlos Manuel de Céspedes y del Castillo y los Héroes Nacionales Antonio Maceo Grajales y José Martí Pérez, imponen junto con el reclamo que hacemos sobre la Madre de la Patria Mariana Grajales Cuello, un debate plural sobre las deudas y necesidades de  la honorífica revolucionaria de cara al ciudadano patriota del socialismo cubano en el siglo XXI.
 La fertilización o el empobrecimiento de la honorífica revolucionaria, se inserta en la batalla filosófica e ideológica entre el ser y el tener que ahora mismo se libra en el mundo, y que para Cuba tiene una trascendencia vital. Tributa al esfuerzo por construir un potente y eficiente mecanismo de recompensa, impulso a la emulación, estímulo al virtuosismo e incentivo a laexcelencia social, que estamos obligados a desarrollar si de la victoria ideológico cultural del socialismo en Cuba se trata.


Notas
  1. Ver: Felipe de J. Pérez Cruz: Marian Grajales Cuello: Madre de la Patria. Fundamentación de la Propuesta, Unión Nacional de Historiadores de Cuba. Congreso Provincial de Historia de La Habana, La Habana, enero del 2014 (folleto), 17 p.
  2. Ver: Objetivo No. 64. En: Primera Conferencia Nacional del Partido Comunista de Cuba. En: Primera Conferencia Nacional del Partido Comunista de Cuba: Objetivos de trabajo del Partido Comunista de Cuba aprobados por la Primera Conferencia Nacional, La Habana, 29 de enero de 2012, Editora Política, La Habana, 2012, p 7.
  3. Como ha recordado la colega Lohania Aruca: Ver: Lohania Aruca Alonso: Mariana Grajales Cuello, Madre de la Patria, Cubaperiodistas.cu, Lunes, 14 de  julio de 2014.
  4. Discurso pronunciado por el Comandante Fidel Castro Ruz, primer ministro del Gobierno Revolucionario, en el acto de fusión de todas las organizaciones femeninas revolucionarias.  Salón-Teatro de la CTC, 23 de agosto de 1960. Departamento de Versiones Taquigráficasdel Gobierno Revolucionario, La Habana, 1960.
  5. Fide Castro Ruz: Discurso pronunciado en la Tribuna Abierta de la Revolución, municipio Cotorro, Ciudad de La Habana, 23 de junio  de 2001
  6. Dicho sistema, según  la Ley,  está compuesto por Títulos Honoríficos, Órdenes, Medallas y Distinciones.
  7.  Jorge Risquet Valdés: Mariana Grajales, manos para acariciar a quien le habla de la patria,  Cubadebate, La Habana, 18 febrero 2015.
  8. Armando Hart Dávalos: Aprender de Mariana, Juventud Rebelde digital, La Habana, 26 de Noviembre del 2013.
*Doctor en Ciencias Pedagógicas,  Profesor e investigador y Presidente en La Habana de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (UNHIC)