martes, 29 de julio de 2014

Polilla que construye

Polilla que construye [¡y que agradece tan fina atención!]
Entrevistó Luis Toledo Sande

Querida Rosa:
Esta entrevista circula ya en la revista Bohemia, tanto en la edición digital como en la impresa. La he vuelto a leer, y siento que no es ni remotamente lo que tú mereces, pero al menos da una idea del valioso trabajo que haces. Creo que, si la reprodujeras en algunos de tus espacios, lectoras y lectores agradecerían ver que tu contribución, que tantas personas dentro y fuera de Cuba disfrutamos y aprovechamos, no pasa ni podría pasar inadvertida.
L.T.S.

Rosa C. Báez, La Polilla, en su nido, su trinchera.
(Foto: Cortesía de la ENTREVISTADA)
Tal vez Rosa Báez haya perdido su nombre, pero ha ganado otro con el cual es ampliamente conocida y contribuye a que se valore la obra de otras muchas personas. Ahora cuenta cómo surgió su blog, que tanto se hace sentir.

“El nombre de La Polilla fue el que escogimos en la Biblioteca Nacional, a sugerencia mía, para un boletín impreso que reportaría el acontecer laboral de esa institución”, donde bregó durante décadas. “El boletín daba continuidad, en un ámbito más abarcador, a La Polillita, que el Departamento Juvenil de la Biblioteca publicó en los años 70. La Polilla se mantuvo desde el bimestre marzo-abril de 1998 hasta diciembre de 2003. En ese año asumió una alternativa digital, y en abril de 2004 se decidió editarlo solamente en ese soporte, por la escasez de papel.

“En enero había surgido en la propia Biblioteca un fuerte competidor para la modesta Polilla: el boletín digital Librínsula, en el que fui jefa de redacción y edición. Desde sus inicios y hasta el número 203 tuve a mi cargo gran parte de la selección de textos. Hoy continúa publicándose en una segunda época, con un formato diferente. Está más centrado en lo nacional, y se accede a él en el Portal de la Biblioteca, por el enlace http://librinsula.bnjm.cu/inicio.html.

“Los números digitales de La Polilla no se pueden revisar ya en ese Portal, por causas que ignoro. En abril de 2006 nació como un blog La Polilla Cubana, nombre que me siento con derecho a reivindicar como propio. En ese blog  —poco amigable visualmente — publiqué apenas tres o cuatro artículos, y una brevísima selección de poemas míos. Aquellos artículos forcejeaban con quienes desde hacía ya tiempo, como hoy, acusaban a esta Polilla de oficialista, castrista y todos esos ‘halagos’”.

Lo que llegaría

Así fue como devino apasionada del mundo digital, gracias, reconoce, al entonces director de la Biblioteca, Eliades Acosta Matos. “Él confió en una bibliógrafa totalmente inexperta en esas lides. Graduada de Información Científica y Bibliotecología, asumí con pavor la tarea que se ponía en mis manos”. Y lo más grande estaba por llegar.

“Por problemas técnicos aquel blog dejó de actualizarse en octubre del mismo 2006, y en diciembre de 2007, después de 35 años de trabajo, me trasladé de la Biblioteca al Centro de Información para la Prensa: dada mi salud, ya bastante precaria, hago el trabajo desde mi casa. Reproduzco información digital de Cuba y de otros muchos países, para romper la barrera de silencio y manipulación sobre nuestra realidad”.

La Polilla ha logrado una visualidad que no tienen todas las publicaciones digitales cubanas hechas por equipos más o menos numerosos. A menudo, textos aparecidos en ellos no alcanzan verdadera resonancia hasta que salen allí, de donde pasan a otros muchos sitios. Ante la curiosidad que se siente por saber cuántas personas trabajan en ella, y si tiene un programador o alguien que se ocupe de esa tarea, responde Rosa:

“Quien publica un blog que tiene como lema ‘Artesa en este tiempo’, lo sabe: los administradores de estos espacios amasamos el pan que brindamos, sea con textos propios o reproduciendo los de otros autores. He recibido consejos y ayuda de otros blogueros, como Eduardo Parra, entrañable periodista venezolano, y compatriotas como Norelys Morales, Roberto Domínguez, Iroel Sánchez. Pero los blogs de La Polilla  —y otros de los cuales hablaremos — solo cuentan conmigo para seleccionar, revisar, editar e ilustrar los textos.

Muestra de textos que ha difundido.
(Foto: INTERNET)
“En estos años he logrado contactar con numerosos escritores y periodistas que gustosamente me hacen llegar textos suyos. Además de replicarlos en mis blogs, los remito a una larguísima lista de contactos por correo electrónico, y a su vez son difundidos en otras páginas digitales. Citaré algunos nombres, tanto del ámbito nacional como internacional: Darío Machado, Carlos Rodríguez Almaguer, Felipe Pérez Cruz, Wilkie Delgado, Winston Orrillo, Luis Britto, Gloria Analco, Annalisa Melandri, Ángel Guerra, Raúl Bracho, Salim Lamrani.

“También hago una revisión diaria de las principales páginas de la izquierda alternativa mundial, y de periódicos y emisoras de radio, provinciales y nacionales, en nuestro país, principalmente en busca de artículos de opinión y de análisis de sucesos de actualidad. De ese trigo me nutro”.

Sobre la cifra de artículos que reproduce cada mes, expresa: “Varía de un blog a otro. Puede depender de mis condiciones de salud, ¡o del estado de la conexión!; pero ha fluctuado entre cien y ciento cincuenta, o más. Uno de mis blogs más visitados, El Blog de la Polilla Cubana  —que sustituyó a La Polilla Cubana, cuando los contenidos migraron de la plataforma Nireblog a WordPress — desde mayo de 2008 hasta la fecha tiene alrededor de cinco mil artículos publicados y de mil quinientas a cuatro mil y tantas visitas en sus mejores meses. En otros blogs el promedio es mucho menor, a tono con el campo temático tratado”.

Responsabilidad, productividad, desafíos

Cuando quiero saber quién supervisa o controla lo que publica, no demora en contestar: “Me has hecho reír. Informo periódicamente sobre mi labor, y espero la visita de mis superiores; pero hasta hoy no me he sentido ‘supervisada’ o ‘controlada’ por nadie; ante una duda, consulto… pero tomo mis propias decisiones, con dos premisas, decir siempre la verdad y cumplir el precepto de nuestro Comandante en Jefe en Palabras a los intelectuales: ‘dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada’”.

Esa forma de hacer estará en la base de la productiva agilidad de su trabajo; pero se sienten deseos de saber a qué atribuye la visualidad de los artículos: “Esa es precisamente mi tarea. Un medio digital publica y espera que venga el lector: un trabajo tuyo publicado en Cubarte será leído por aquellos que visiten ese portal, y ahora, felizmente con el entramado virtual de las redes sociales, será replicado quizá de forma automática en Twitter, Facebook o Google

“Mi labor es buscar esos trabajos, ‘ofrecerlos’ a otros blogueros, a páginas digitales de izquierda, darles visibilidad en las redes sociales… También me ayudo de programas como Bitácoras.com, HispaTop o Alianzo, que redistribuyen de forma automática todo lo que aparece publicado en el blog. Y nada desmerecedora del primer lugar es la difusión que hago por correo electrónico”.

Surge así un tema insoslayable: la diversidad de espacios digitales que atiende, y ella confiesa: “Los golpes enseñan, y en varias oportunidades he perdido sitios, porque sus plataformas desaparecieron, o  —como ocurrió con uno que creé en el periódico español El País — porque me bloquean la participación. Por eso algunos de mis blogs son espejos de El Blog de La Polilla Cubana, que es de carácter general, sin límites por la nacionalidad de los autores o por los temas tratados.

“En otros espacios, como Cuba Coraje, solo publico textos sobre Cuba; en el de BlogueA.cu, titulado Plataforma de Blogs de Periodistas Cubanos, procuro insertar los textos más importantes y de más difícil acceso a los usuarios de la Intranet nacional. También están aquellos que dedico especialmente a Los Cinco, como Los Queremos Libres, en Blogspot. Además, participo en dos portales NING (que engloba blogs de diversos países): HERMES, que ayudo a dirigir, y Blogueros y Corresponsales, de una periodista cubana”.

Si todo terminara ahí, no sería poco; pero ella añade: “Participo además en blogs cuyos propietarios me invitan a coadministrarlos y a publicar mis textos. Agradezco la deferencia que han tenido conmigo. Y no podría dejar de mencionar la lista de correos, o el grupo de Google llamado Cuba Coraje, y mis perfiles en Netlog, Linkedln, Twitter, Facebook, Blogoosfero, así como nuevas redes sociales que están creando en Venezuela y Argentina, para ‘escapar’ de la vigilancia electrónica denunciada en las más famosas redes sociales”.

¿Será todo?

¿Y ya?, voy a preguntar; pero ella se adelanta: “Algunos sitios como Rebelión publican textos de mis blogs: muy asiduamente, 3era Información, de España, y varias publicaciones digitales argentinas: La Oreja que Piensa, Gacetillas Argentinas, Caballito Regalado; en algunas oportunidades Cubadebate ha reproducido textos escritos por mí, pues también pongo mi propio granito de arena en defender desde la trinchera digital a nuestra Revolución, aunque no clasifico entre los que se precian de ser gestores de contenido.

“No he tenido ningún contratiempo por lo que he publicado, salvo con un par de autores ombligodependientes que prefiero ignorar. Por el contrario, disfruté contribuir a la repercusión del retorno de las visitas de nuestro Comandante en Jefe a diferentes centros. En eso pude ver que buenos y malos ojos están atentos a lo que publica esta Polilla. La nota fue comentada por las principales agencias noticiosas, que acreditaban a esta ‘oficialista’ como fuente de la información… desde El Nuevo Herald hasta La Vanguardia, de España”.

Un desempeño como el suyo habrá tenido muestras varias de acogida, y ella lo confirma: “Los testimonios son incontables, mensajes de aliento de muchos autores, como los ya mencionados, y de numerosos jóvenes estudiantes de Cuba y de otras partes. Eso me llena de júbilo.

“Un joven cubano radicado en Miami me escribió ofreciéndome el cargo de ‘copiloto’. Entre otras cosas me dijo: ‘No solo yo, estoy seguro de que unos cuantos más te necesitamos para tener una existencia diferente’. En fecha más cercana el bichito del ego engordó lo que no te imaginas. En una actividad por Los Cinco mi cordial Natacha Santiago fue a presentarme al profesor Guillermo Rodríguez Rivera y, al decirle que yo era Rosa Báez, él dijo, abrazándome: ‘Ah, ¡La Polilla Cubana!’. ¿Quieres mayor alegría?”

Publicada en la Sección BLOGOSFERA de la Revista Bohemia

Cultura de la honradez o La carga necesaria

Por Luis Toledo Sande*

 

En 1973, en su discurso del acto central con que se honraron los sucesos ocurridos en Santiago de Cuba y Bayamo el 26 de julio veinte años atrás, Fidel Castro, guía de aquellos hechos y de la Revolución desatada con ellos, exclamó antes del Patria o Muerte final: “Desde aquí te decimos, Rubén: el 26 de Julio fue la carga que tú pedías”. Acababa de citar el “Mensaje lírico civil” de Martínez Villena, un texto enlace de la dignidad de la poesía y la civilidad por la cual la vanguardia del pueblo cubano había combatido durante décadas, y que seguía quebrantada. Ejemplo él mismo de la lucha revolucionaria, el autor del “Mensaje” proclamó en los versos citados: “Hace falta una carga para matar bribones, / para acabar la obra de las revoluciones”, y tenía en mente un fin mayor: “para que la República se mantenga de sí, / para cumplir el sueño de mármol de Martí”.

Los actos armados de 1953 fueron el brote ígneo de una nueva etapa de insurgencia para  transformar una realidad nacional que negaba las aspiraciones de los fundadores de la patria. Era contraria en especial a los ideales del José Martí que había abrazado como brújula el afán de que la ley primera de la república buscada fuera “el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”, declaración en la cual el sentido del propio legado martiano autorizaría a sustituir hombre por ser humano, para conjurar la herencia patriarcal.

Sería un grueso acto de ignorancia, o de invidencia voluntaria, desconocer lo hecho por la Revolución Cubana para abonar la aspiración rectora que Martí legó a nuestra Constitución vigente y, aún más, a la necesaria cultura de funcionamiento social afincada en la ética como baluarte de la civilidad y la ley. Y sería un suicidio nacional menospreciar esos valores porque hayamos satanizado el concepto de república al identificar estrechamente con él a la Cuba que existió de 1902 a 1958, cuyas calamidades tampoco autorizan a subvalorar los ímpetus revolucionarios vividos en esa etapa. Entre ellos se ubican los que desde 1953 protagonizó la vanguardia de la generación del centenario martiano.

Soslayar la importancia de la ética y de la civilidad republicana nos haría cómplices de una realidad ante la cual el propio guía histórico de la Revolución expresó el 17 de noviembre de 2005: “Este país puede autodestruirse por sí mismo; esta Revolución puede destruirse, los que no pueden destruirla hoy son ellos; nosotros sí, nosotros podemos destruirla, y sería culpa nuestra”. Puso por encima de la hostilidad que “ellos”, los enemigos, han lanzado contra la Revolución desde el exterior, los males que pueden minarla desde dentro, y ninguno es más letal que la corrupción, crecida en el desorden y la indisciplina.

Tampoco puede Cuba permitirse autocomplacencia alguna por el hecho de que los índices de la corrupción que hay en ella puedan ser o parecer irrisorios comparados con la que prima en otros lares del mundo. Para ella cualquier grado de corrupción es grave, porque resulta medularmente incompatible con el proyecto de justicia social con que está responsabilizada como aspiración.

No es casual que el discurso pronunciado por Fidel Castro en noviembre de 2005, lo recordara de manera explícita y perentoria el general de ejército Raúl Castro ante la Asamblea Nacional del Poder Popular el 7 de julio de 2013. A despecho de normas de silencio que pudieran estimarse buenas, no se detuvo por previsibles usos que haría de sus palabras “la gran prensa internacional, especializada en denigrar a Cuba y someterla a un frenético escrutinio”, con campañas que no se detendrán por muy prudente que sea la prensa revolucionaria, cuya “discreción” puede equivaler al incumplimiento de su tarea.

Sin ignorar riesgos, el dirigente puntualizó que seguía una razón fundamental: “no debemos restringirnos” cuando es necesario “debatir con toda crudeza la realidad, si lo que nos motiva es el más firme propósito de rebasar el ambiente de indisciplina que se ha arraigado en nuestra sociedad y ocasiona daños morales y materiales nada despreciables”. Y añadió: “Hemos percibido con dolor, a lo largo de los más de veinte años de período especial, el acrecentado deterioro de valores morales y cívicos, como la honestidad, la decencia, la vergüenza, el decoro, la honradez y la sensibilidad ante los problemas de los demás”.

En ese punto citó el discurso de Fidel de 2005 y enumeró problemas cuya erradicación urge, empezando por el hecho de que “una parte de la sociedad ha pasado a ver normal el robo al Estado”. Sería útil saber qué porciento de la sociedad integra la parte que considera normal hurtarle al Estado, como se denomina comúnmente el saqueo de la propiedad social, con la que, para cuidarla y administrarla, están responsabilizados los organismos estatales, y el Estado mismo, que no es propietario. Quizás la connivencia se haya generalizado en el cuerpo social por los caminos de la llamada pequeña corrupción cotidiana.

Por esos vericuetos se entroniza una cultura de la tolerancia y la complicidad opuesta desde la raíz a la cultura de la honradez, necesaria para que la propiedad social funcione como es debido y los valores justicieros ocupen el lugar y desempeñen el papel activo que les corresponden. No cabe responsabilizar por completo del mal a las penurias que el pueblo viene sufriendo como consecuencia del encarnizado bloqueo imperialista, en primer lugar, y, también, del insuficiente trabajo y la ineficiencia en la administración de los recursos. Ver como causa única las penurias aludidas sería desentenderse de un hecho que debe hacernos reflexionar, no solo para conocerlo, sino para actuar mejor: no será exagerado ni irresponsable afirmar que en Cuba parece haberse perdido aquella cultura de la decencia popular que hacía a los humildes decir de sí mismos con orgullo: “pobres, pero honrados”.

Quien no olvide que el lenguaje es la expresión material del pensamiento, dará justa importancia a un hecho en el cual no será impertinente insistir: las palabras decencia y decente se perciben en retirada, si no olvidadas ya, mientras que, en la otra cara de la moneda, robar se suplanta por luchar, resolver y otros eufemismos. Las calamidades no se dan solas, aisladas: minan a la sociedad en su conjunto, y así la prostitución —que en sus versiones actuales quizás tenga más bases en el quebranto de la familia y en el desorden social desde edades tempranas que en la precariedad económica— ha dado lugar a términos como jinetera y jineterismo, y dejemos el punto ahí para olvidar que alguna vez a las jineteras hubo quienes las llamaron mambisas, por su condición de “luchadoras”.

Claro, es “moralmente” más cómodo comprar artículos diversos —alimentos, piezas de repuesto, ropa, calzado, cosméticos…—, y dialogar con esas personas si las llamamos luchadores y jineteras que si les decimos ladrones y prostitutas. Pero no es cuestión de vocablos, sino de normas de comportamiento y convivencia, y resulta imprescindible conocer las raíces, para tratar de limpiar de esas yerbas el país.
Probablemente parte de esas raíces se hundan en el llamado igualitarismo, no visto como aspiración que no se ha alcanzado plenamente ni en los socializados servicios funerarios, sino como fruto de prácticas y nociones que han llevado a confundir al pueblo con el lumpen. En su discurso citado, Raúl Castro señaló: “Conductas, antes propias de la marginalidad, como gritar a viva voz en plena calle, el uso indiscriminado de palabras obscenas y la chabacanería al hablar, han venido incorporándose al actuar de no pocos ciudadanos, con independencia de su nivel educacional o edad”.

Conceptos como centro y marginalidad son dinámicos, y sus connotaciones se mueven. En estas líneas no se pretende analizar a fondo el hecho de que, si uno sale por sus medios, como un paisano más, y recorre las calles de una ciudad como La Habana a pie o haciendo uso del transporte público, puede percatarse de que, a menudo, en el centro activo se ve a la chusma, y, como arrinconadas, a las personas decentes. Y un aliado natural de esa chusma son los delincuentes de cuello blanco que hasta la usan como intermediaria en el trasiego comercial —clandestino, se dice, pero con alta eficiencia— de artículos sustraídos de almacenes cuya administración se les ha confiado a ellos, o a ellas.

La chabacanería es ostentosa; pero cabe conjeturar que el núcleo duro del desorden se hallará en el manejo turbio de la propiedad social. Y quizás ese nocivo torcimiento se afinque, mucho más que en el mal entendido igualitarismo, en la vulneración de la igualdad, de la honradez con que debe ejercer su papel quien administre no un emporio privado —cuyos dueños harán todo lo posible y lo imposible para que no les roben—, sino quienes asuman la tarea de administrar, en representación del Estado, bienes públicos.

Por eso hay razones más que suficientes para alarmarse ante alguna tendencia que asoma a pedir piedad, o falta de vigilancia, para funcionarios públicos que “luchan”. En apoyo de esa tendencia se dice que nadie quiere dirigir, y que no está bien que la población ponga ojos vigilantes, de antemano, sobre quienes acepten hacerlo. Muchos no querrán ocupar cargos de dirección, pero no faltarán, ni escasearán, quienes compitan con el macao para mantenerse en su concha. Si lo hacen para defender causas justas, merecen ser felicitados; pero si los guía el propósito de mantener ventajas materiales no siempre bien habidas, toda vigilancia será poca. 

Nadie tiene derechos especiales sobre los bienes de la patria, que van desde el pago del transporte hasta las mayores empresas, y pasan por la información.
Difícilmente lo que le haya hecho mal al país sea el exceso de control eficaz. Lo más probable es lo contrario, y no será la fiscalización la fuente de daños que lamentar.

Arduo será probar que se equivoca quien sostenga que el origen mayor de calamidades no está en descubrir deformaciones, sino en que estas se den y, al darse, muestren cómo personas llamadas a representar el orden y la honradez acumulan beneficios inmorales, nómbrese como se nombre la causa legal que se les siga cuando se descubren sus manejos. El intento de desterrar el igualitarismo mal asumido no debe conducirnos a olvidar que quien, en Cuba, acepte dirigir o administrar recursos de propiedad social, no debe aspirar a las ventajas materiales que logra un negociante exitoso en un país capitalista.

La brújula no debe descuidarse, sino todo lo contrario, porque la realidad se haga más compleja en la medida en que las formas de propiedad se diversifiquen y se interconecten. En ese entorno serán mayores los peligros; pero únicamente la legalidad, establecida claramente y aplicada con el debido rigor a partir de la Constitución, y una conciencia ciudadana cultivada con esmero, podrán poner freno a irregularidades y delitos que hacen peligrar no solo a la economía de la nación, sino a la propia sobrevivencia de esta frente a los desafíos que la asedian por fuera y por dentro. Si se da alguna contradicción entre la ética y la ley, habrá que revisar y replantearse la segunda.

En los rejuegos terminológicos promovidos por adalides de la desideologización, no es imposible oír que se desapruebe, como supuesta maniobra deslegitimadora, la aplicación del calificativo de bandidos con que se bautizó a los alzados contrarrevolucionarios que intentaron derrocar a la Revolución armados por el imperio. De hecho eran bandidos: integraban bandas. Pero está sobre el tapete algo más que un aséptico deslinde etimológico. Se trata de saber quiénes son los enemigos del pueblo.

Si aquellos bandidos sobresalieron entonces entre los enemigos de la Revolución, popular desde sus cimientos, hoy la ponen en peligro —con mayores posibilidades de éxito quizás, puesto que no forman bandas aisladas y pueden confundirse, o se confunden, con el resto de la sociedad— los que medran con la corrupción y propician que ésta se generalice. Hay que afinar la puntería en cuanta medida se aplique para no darles cuartel. Urge impedir que las normas, lejos de poner coto a los delincuentes —dicho sea en el sentido más etimológico de la palabra, aplicable a quien viola la ley—, genere más restricciones que, en vez de favorecer la productividad, ofrezcan asideros y trillos para las infracciones y, por tanto, para la corrupción, con la cual colaboran los burócratas de la inercia y las trabas.

No hay mecanismo infalible, pero cada ley, cada control, cada declaración jurada de contribuyente o funcionario, cuanto se haga en ese terreno, debe combinar prevención y pulso educativo, y la represión que sea justo y menester aplicar. Sigue siendo necesaria una carga contra los bribones, para perfeccionar la obra de la Revolución que barrió “la costra tenaz del coloniaje”, y para que no se vuelvan inútiles “en humillante suerte, / el esfuerzo y el hambre y la herida y la muerte”. Continúa en pie el reclamo de una meta mayor: “para que la República se mantenga de sí, / para cumplir el sueño de mármol de Martí”. Sólo así se le rendirá a Rubén Martínez Villena el mejor tributo a su memoria.

*Filólogo e historiador cubano: investigador de la obra martiana de cuyo Centro de Estudios fue sucesivamente subdirector y director. Profesor titular de nuestro Instituto Superior Pedagógico y asesor del legado martiano en los planes de enseñanza del país; asesor y conductor de programas radiales y de televisión. Jurado en importantes certámenes literarios de nuestro país.  Conferencista en diversos foros internacionales; fue jefe de redacción y luego subdirector de la revista Casa de las Américas. Realizó tareas diplomáticas como Consejero Cultural de la Embajada de Cuba en España. Desde 2009 ejerce el periodismo cultural en la Revista Bohemia.     Entre los reconocimientos que ha recibido se halla la Distinción Por la Cultura Nacional.

lunes, 28 de julio de 2014

Hugo Chávez: En clave de Utopías

Por Carlos Rodríguez Almaguer

“Hay hombres dispuestos
para guiar sin interés,
para padecer por los demás;
para consumirse iluminando”
José Martí.
 

 Todavía duele el alma al escribir este nombre y pensar en su breve paso por nuestro mundo. Nada de lo que digamos en este sesenta aniversario de su natalicio, ni lo que se dirá dentro de cuarenta años, cuando las generaciones que hoy le están naciendo a nuestra América capaz e infatigable se reúnan a celebrar su primer Centenario, será suficiente para cubrir la imagen del hombre que ha dejado temblando con su vida y sollozando con lo imprevisto de su muerte los rincones más puros de nuestra Madre América.

Hugo Chávez resucitó a los muertos: a los que yacían bajo la tierra virgen de un continente nuevo, y a los muertos vivientes que desandaban tristes o indiferentes los caminos de un mundo que no tenía sentido. Los llamó por su nombre, les dijo “épa, muchachos” y les tendió su mano nacida de la tierra, moldeada con el barro y el agua de estos ríos infinitos, y tallada en la piedra volcánica de antiguas cordilleras. Se volvió al indio y lo estrechó en sus brazos como hermanos, se disculpó por tantas centurias de abandono, les trajo ciencia nueva para unirla, sin vanos aspavientos, a la ciencia copiosa que ellos acumulaban; y les prestó su voz para que reclamaran su justicia.

 Se volvió hacia los pueblos maltratados del continente inmenso y les llamó a juntarse como amigos, como hijos de la misma madre. Y se fue por los llanos y los montes a invocar, en el nombre de Bolívar, la unidad latinoamericana. No le importaron contratiempos, mezquindades, oportunismos vergonzosos; todo lo sufrió el eterno soldado de Barinas; todo lo padeció, hasta el silencio. Pero hay silencios que dicen más que un grito, y él gritó su silencio y su palabra con la misma intensidad con que miraba el alba y el ocaso, y el dolor de los pueblos y la alegría de un niño. No temió de los hombres porque supo amarlos sin medida, y ellos, los buenos, tampoco le temieron. Solo los egoístas, los malvados, las fieras disfrazadas de humanos sintieron el temor a su palabra y a su cólera santa e indetenible. 

Pero aún a los malvados él les tendió sus manos, y aunque ellos las mordieron, siempre los comprendió porque esa es la naturaleza de las fieras, y entonces les tendió sus cicatrices.
 Aquel hombre robusto y sonriente se adueñó de su tiempo, nuestro tiempo, y nos cambió la vida, y por cambiar, nos cambió hasta la muerte, porque ya no habrá quien al cerrar los ojos piensa nunca: “pobre América”. Ahora sabemos morirnos sin tristeza porque de nuestras manos, que él llamó a la faena, han salido milagros verdaderos: hospitales, escuelas, carreteras, libros, música… Ahora, cuando morimos, la sonrisa de lo que puede ser nos tranquiliza: “por los pueblos de América comenzará a salvarse este planeta”. Y el soldado nos mira satisfecho, y nos vamos con él.

 Los que lo asesinaron, “perdónalos, Señor, porque no saben lo que hicieron”, multiplicaron la fe y las voluntades; fecundaron, con las ideas que querían exterminar, las montañas y los ríos, y la imagen del hombre cuyo rostro han odiado los persigue de cerca cada día y cada noche de sus terribles vidas. Los pueblos han hecho suyas su obra y su leyenda: trabajan y sueñan, y vuelven a trabajar para seguir soñando, porque él les enseñó que los sueños se construyen con las manos y que los pueblos que quieren avanzar por el camino de la vida no pueden dejar de soñar porque se morirían de tristeza y hastío.

 Hugo Chávez que estás en todas partes, en el niño que ríe sin motivo aparente, en el viejo que moja sus recuerdos en las lágrimas de tus melancolías; en la mujer que siente por sus venas correr la fuerza nueva desde que tú le hablaste, en el joven que aprendió de tu vida que hoy es siempre el futuro y que el mañana tendrá aquellos colores que se consigan hoy. Comandante de pueblos olvidados que vinieron al mundo de las grandes cadenas de desinformación gracias a tu “insolencia” contra el amo, gracias a tus arranques de justa indignación, por ti supimos que era posible decir Patria, Solidaridad, Justicia, Escuela, Tierra, Pan, Libertad… sin que nos destrozaran con sus balas los cancerberos del Gran Capital.

 Yo no podía escribirte, amigo Chávez, hombre humilde y dicharachero, pregonador de arañas de lechosa; yo no podía ni pronunciar tu nombre. Mi garganta se negaba a decirlo, y estas manos hechas a las palabras, no podían escribir aquellas que te nombran. Pero ya casi es tiempo de vendimia, y las palabras se me atoran en los labios tal como las ideas me hieren en la mente, sin que ninguna pueda traducir lo que siento. Tal vez porque la única forma capaz de referir la magnitud del vacío que dejaste, puede ser el silencio.


Santo Domingo, República Dominicana, lunes 28 de julio de 2014.
Cerca del mediodía.

sábado, 26 de julio de 2014

Fidel y el milagro de soñar despierto

Por Wilkie Delgado Correa*

 En fin, Fidel milita en el bando de los impacientes, de los apurados, de los que presionan lo posible y luchan contra lo imposible. Y esto es bueno recordarlo en el 61 aniversario del 26 de Julio, Día de la Rebeldía Nacional, aquel día en que no murió en el asalto al Cuartel Moncada.

Si en la madrugada de la Santa Ana, en la ciudad de Santiago de Cuba, con los ojos aún adormilados por los festejos del Carnaval aquel 26 de julio de 1953, Fidel hubiera caído en combate, como ocurrió a muchos de los asaltantes, durante los primeros o últimos disparos del heroico asalto de los jóvenes del Centenario al Cuartel Moncada, la historia de Cuba hubiera sido diferente, aunque sin dudas habría pasado a la historia por aquella acción gloriosa.

Si al desembarcar en el Granma el 2 de diciembre de 1956, después de años de prisión y exilio, para cumplir el compromiso de que ese año seríamos libres o mártires, Fidel hubiera caído en combate, en uno de los muchos escenarios que tuvo aquella odisea, la historia lo habría ensalzado por su glorioso gesto y la consecuencia singular de su rebeldía, pero la historia de Cuba hubiera sido diferente.

 Si la historia de Cuba ha sido de lo más glorioso y fecundo en los años de la lucha revolucionaria y los posteriores al triunfo de la Revolución, hasta hoy, ha sido por Fidel y nuestro pueblo, amalgamados en una unión indisoluble en torno a sueños a alcanzar y convertir en realidad. Y es que como él mismo ha dicho: “Soñar con cosas imposibles se llama utopía; luchar por objetivos no sólo alcanzables, sino imprescindibles para la supervivencia de la especie, se llama realismo.” Y ha prevalecido en él en las cosas de nuestro pueblo y del mundo esa lucha persistente por una vida mejor a través de la justicia y el intento de que los seres humanos por primera vez programen su propio destino.

Duro y difícil ha sido el camino, preñado de los abrojos y entuertos propios y ajenos, aunque más bien los escollos ajenos han sido colosales, mientras que han sido, lógicos e inevitables según las circunstancias, los entuertos de la propia obra y de la marcha indetenible en la consecución de nuevos sueños.

En el discurso pronunciado en el acto con motivo de la primera graduación de la Escuela Latinoamericana de Medicina el 20 de agosto de 2005, Fidel expresaba que “Esta graduación era un sueño hace casi siete años.  Hoy es una prueba de la capacidad de los seres humanos para alcanzar las más elevadas metas, y un premio realmente para los que creemos que un mundo mejor está a nuestro alcance.” Al relatar el surgimiento de la idea de ayudar con médicos a poblaciones que vivían bajo condiciones de catástrofe en Centroamérica y la de formación de médicos con estudiantes de esos países como becarios en Cuba, agregaba: “Hoy esa escuela, con su pujante desarrollo, apoya la formación de médicos no sólo en Centroamérica sino también en otras regiones del mundo.”

 Ya había anunciado en el discurso del 7 de abril de 2003, con motivo de la inauguración de obras para la salud: “Una profunda revolución en los servicios de salud tendrá lugar en nuestra patria.”

Otro sueño convertido en realidad fue cuando a partir de la experiencia cubana del desarrollo de recursos humanos y las tecnologías correspondientes en el campo de la oftalmología, Fidel concibió la idea de extender estos servicios al resto de los países hermanos, que fue correspondida inmediatamente por Chávez, de modo que ya el 8 de julio de 2004 se estableció el programa para atender a pacientes venezolanos. Así que un año después Fidel anunciaba que: “Juntos también, Venezuela y Cuba, estamos llevando a cabo lo que constituye uno de los más emocionantes programas que puedan ponerse en práctica:  devolver o preservar la visión en los próximos diez años a más de seis millones de latinoamericanos y caribeños.

Se han creado las condiciones en Cuba y están creándose en Venezuela para diagnosticar, operar o curar cada año 25 mil caribeños,100 mil cubanos, 100 mil venezolanos y 120 mil sur y centroamericanos.

En realidad, el programa se ha iniciado ya en 14 centros oftalmológicos de los 24 con que contaremos a finales del presente año, los que disponen de las más avanzadas tecnologías que existen en el mundo.  Nuestro país alcanza ya un ritmo de 1.400 operaciones de la vista diariamente.

Este año estamos a punto de alcanzar ya la cifra de 50 mil venezolanos de la misión Barrio Adentro operados de la vista entre mediados de enero y hoy 20 de agosto.  En menos de un mes han recibido igual tratamiento 1093 caribeños, en virtud de los Acuerdos de Anzoátegui, suscritos el pasado 30 de junio.

Debe conocerse que, dado su estado de pobreza, más de 4 millones y medio de latinoamericanos y caribeños requieren de este servicio anualmente y no lo reciben, y más de medio millón pierde la visión cada año, muchas veces sin haber sido examinados nunca por un médico.

Al igual que hace 40 años, permítanme soñar.  Sólo que después de medio siglo de lucha estoy absolutamente seguro de que nadie podrá decir de los sueños de Cuba, como dijo Calderón de la Barca, “toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.”

Diez años después y fruto de esa capacidad o milagro de Fidel para soñar despierto, la Operación Milagro y las Misiones milagros en países del mundo, en particular en nuestra América, es una realidad impactante, que ha beneficiado a más de cuatro millones y medio de personas, aunque aún existan en el mundo políticos miopes que, enfermos de prejuicios,  timideces e indolencias no se atreven a convertir los sueños en realidades en sus países respectivos. Son los eternos conservadores que prefieren mantener la inequidad y la injusticia. No quieren que sus pueblos vean con ojos sanos el mundo que los tiene marginados y bajo la condición de su mala suerte de pobreza; y tampoco quieren que piensen y crean que las cosas políticas y sociales pueden ser de otra manera..

Para concluir sobre esa cualidad de Fidel de proyectarse más allá de lo posible, que también puede serlo según las circunstancias y perspectivas, baste esta confesión: “Si me pregunto a cuál de los grupos pertenezco yo, diría que milito en el bando de los impacientes, y milito en el bando… de los apurados, y de los que siempre presionan para que las cosas se hagan y de los que muchas veces tratan de hacer… más de lo que se puede”.

En fin, Fidel milita en el bando de los impacientes, de los apurados, de los que presionan lo posible y luchan contra lo imposible. Y esto es bueno recordarlo en el 61 aniversario del 26 de Julio, Día de la Rebeldía Nacional, aquel día en que no murió en el asalto al Cuartel Moncada.

*Médico cubano; Profesor de Mérito del Instituto Superior de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba

Ramiro Valdés: No olvidemos nunca que llegamos aquí por la unidad del pueblo

Texto íntegro del discurso pronunciado por el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en el acto central nacional por el aniversario 61 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, efectuado hoy en el Mausoleo de los Mártires de Artemisa.

General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros

 Combatientes de ayer y de hoy,
Artemiseñas y artemiseños,
 Queridos compatriotas:                                                       

Un día como hoy mis primeras palabras son para todos aquellos que han hecho posible esta Revolución, en especial para los que derramaron su sangre y entregaron sus vidas por una Cuba verdaderamente independiente.

El 26 de julio de 1953 la mayoría de los compañeros que nos agrupamos en las células clandestinas, observando las medidas de seguridad y compartimentación indicadas por Fidel y Abel en el local del Partido Ortodoxo en Prado 109, apenas rebasábamos los 20 años. Éramos jóvenes que soñábamos con transformar la triste realidad imperante en la Cuba de aquel entonces.

La República no tenía nada que ver con la soñada por Martí y Maceo. Durante décadas, el verdadero poder había estado en la embajada yanqui y desde hacía más de un año, un dictador había borrado los últimos vestigios de democracia representativa. Los pobres, negros, mujeres, obreros y campesinos, eran vilmente preteridos y discriminados por una oligarquía entreguista y rapaz.

Muchos de los males políticos, económicos y sociales que aquejaban a nuestro pueblo, fueron magistralmente expuestos por Fidel en su histórico alegato del 16 de octubre de ese mismo año, conocido como “La Historia me absolverá”.

No podemos olvidar nunca el cuadro de opresión, miseria y desigualdades que heredó la Revolución en el ´59. Por aquel entonces la esperanza de vida de los cubanos no sobrepasaba los 60 años; imperaba el tiempo muerto, el desempleo masivo, el desalojo de los campesinos de las tierras que trabajaban; un alto grado de analfabetismo; gran parte de la población no contaba con posibilidades de acceder a la escuela o al médico. La banca, los mayores centrales azucareros, las principales industrias y más de la mitad de las mejores tierras de producción cultivadas estaban en manos extranjeras.

Hoy, la gran mayoría de los cubanos solo conoce estos datos por referencias y no por vivencias propias; pues nacieron después del Triunfo de la Revolución, cuando la realidad ya era otra. Por eso, no está de más recordarlos, pues los imperialistas, en sus trasnochados intentos de restauración capitalista y subversión ideológica, se empeñan en falsificar la realidad, dibujar unos supuestamente idílicos años cincuenta y convertir a un tirano despreciable en un prócer respetable.

Ante aquel estado de cosas, no podíamos cruzarnos de brazos. Los jóvenes de la Generación del Centenario, aunados por la prédica y la decisión de lucha de Fidel Castro, no dejamos morir a Martí. Aquel 26 de julio no fue un triunfo de las armas, pero fue una victoria de la moral y de la dignidad. Fue la chispa que encendió nuevamente el motor que nos llevaría justamente 5 años, 5 meses y 5 días después, a alcanzar la verdadera y definitiva independencia. Es el Día de la Rebeldía Nacional, cuando los jóvenes cubanos fuimos consecuentes con los versos vibrantes del Himno Nacional y con el ejemplo de quien fue el autor intelectual de la acción.

 A partir de 1959, a pesar de campañas mediáticas, cruentos bloqueos, amenazas, agresiones, terrorismo de todo tipo, y de la escasez de recursos propia de un país pobre y subdesarrollado, la Revolución logró transformar la triste realidad que caracterizaba a este pequeño archipiélago.

Por primera vez se logró la verdadera soberanía: los destinos del país dejaron de decidirse en Washington. La palabra “democracia” adquirió su verdadera dimensión popular: se acabó la politiquería, la compra de votos y el fraude electoral. Nunca más hubo un asesinato político o un torturado. Fueron barridas las bases institucionales de la discriminación y se dio un paso gigantesco en su eliminación de la conciencia de las personas.

 Este pueblo, otrora analfabeto, ya tiene más de un millón de graduados universitarios y sus logros son reconocidos universalmente por numerosos organismos internacionales, incluyendo la ONU. La que fuera  neocolonia yanqui tiene hoy una mortalidad infantil menor que Estados Unidos y acaba de presidir la Asamblea Mundial de la Salud. Nuestra meta no es enriquecernos, pero nadie está desamparado ni abandonado a su suerte. Gracias a la Revolución, nos libramos de ser el lupanar del Caribe, un paraíso de la droga, el juego y la prostitución, en manos de la mafia y los marines.

Las páginas de heroísmo que los hijos de este país han escrito en otras tierras del mundo son motivo de respeto y admiración. Sangre cubana abonó la independencia de Angola y Namibia, el fin del apartheid en Sudáfrica y las mejores causas de otros pueblos. Maestros, trabajadores de la salud, constructores, entrenadores deportivos, promotores culturales…, en fin: cubanas y cubanos formados en el internacionalismo por la Revolución, han dado su ayuda generosa desde las cumbres del Himalaya hasta las selvas de la Amazonia, porque comparten el concepto de que Patria es Humanidad.

No ha sido fácil llegar hasta aquí: nuestro pueblo ha logrado sobreponerse ante incontables obstáculos y dificultades inimaginables. Justamente hoy se cumplen 25 años de aquella histórica y profética afirmación de Fidel, en Camagüey, de que aún en el hipotético caso de que se desintegrara la Unión Soviética, seguiríamos adelante con la Revolución, dispuestos a pagar el elevado precio de la libertad y de actuar sobre la base de la dignidad y los principios.

 No se equivocaba el  Comandante en Jefe al confiar en este pueblo que supo resistir los largos y duros años del Período Especial, cuando muchos apátridas trasnochados en Miami ya tenían las maletas listas para venir a observar la caída de la Revolución y pretendían recuperar las riquezas malhabidas y volver a imponer un régimen de oprobio y explotación.

Hoy mantienen plena vigencia aquellas palabras de Fidel pronunciadas en 1989, dos años y medio antes de que ocurrieran esos funestos acontecimientos. Que no sueñen los imperialistas: ese es el mismo espíritu que mueve a los revolucionarios en la Cuba actual, el que está en las raíces de la historia de lucha de nuestro pueblo.  Así lo demostró Céspedes tras la derrota inicial en Yara; Maceo, con su vertical Protesta de Baraguá; Martí, al enfrentar el fracaso de la Fernandina; el propio Fidel después del revés del Moncada y cuando en Cinco Palmas se reunió con Raúl y le dijo que con 7 fusiles ganaban la guerra. Ese ha sido y será el espíritu de lucha sin tregua de nuestro pueblo: en nuestros corazones no cabe el desánimo y en nuestro vocabulario está borrada la palabra derrota.

 No podemos olvidar que hemos llegado hasta aquí gracias a la unidad de todo el pueblo, gracias a su confianza en la Revolución. Esa unidad debemos preservarla  por sobre todo las cosas, pues estamos conscientes de que la lucha no ha terminado, solo ha cambiado la manera en la que pretenden destruirnos. Hoy se aplican formas no convencionales de guerra y se emplean las nuevas tecnologías como instrumento de subversión, teniendo como blanco fundamental a los jóvenes. Lo que no acaban de comprender nuestros enemigos es que las nuevas generaciones son fruto de esta Revolución y han demostrado su compromiso de continuar perfeccionándola y preservar las conquistas alcanzadas.

 Como bien expresara Fidel el 26 de julio de 1959: “¡Cuánto se equivocan los que piensan que Cuba se puede resignar tranquilamente a volver al pasado! (…) Qué equivocados están los que creen que la libertad y la seguridad de hoy, la soberanía de hoy, la gloria de hoy, el prestigio de hoy, el pueblo de Cuba se resignaría mansamente a que se lo arrebataran para volver a imponerles aquel pasado odioso.”

 Cuando asaltamos el Moncada, ninguno de nosotros soñó con estar aquí 61 años después. Me siento doblemente honrado al hacer uso de la palabra en el Día de la Rebeldía Nacional, precisamente en mi tierra natal, de la cual Fidel dijera el 17 de enero de 1959: “A juzgar por los hombres que ha dado a la causa de la libertad… a juzgar por el espíritu patriótico que aquí vibra… bien merece llamarse Artemisa el pueblo más revolucionario de Cuba… ¡Pueblos como este son los que han hecho posible el triunfo de Cuba!”.

 Esa es una realidad permanente hoy en esta tierra, pues en Artemisa, como en toda Cuba, siempre es y será 26. Aquí -como en  Mayabeque-, desde hace casi tres años se aplica con resultados  alentadores la experiencia de perfeccionar el funcionamiento de los órganos locales del Poder Popular, que continuará evaluándose hasta el 2016. También se aplica otro importante experimento en la comercialización de productos agropecuarios, con el objetivo de satisfacer con más eficiencia las demandas de la población en este sector.

Por otra parte, no podemos hablar hoy de las transformaciones en Artemisa, sin mencionar el privilegio y también el compromiso que significa que aquí esté enclavada la naciente Zona Especial de Desarrollo Mariel, cuya importancia es crucial para el desarrollo del país.

 Debemos tener siempre presentes que del empeño de todos depende que logremos desarrollar un socialismo próspero y sostenible, como se recoge en los Lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución, aprobados en el Sexto Congreso. No abundo más sobre el tema porque en este propio mes se ha brindado una amplia y actualizada información a raíz de las decisiones adoptadas en el Consejo de Ministros, los debates en la Asamblea Nacional y las palabras de clausura en ésta última del General de Ejército Raúl Castro Ruz.

Hace apenas cuatro años, cuando el Comandante en Jefe, con su camisa verde olivo de mil batallas, rindió tributo en este propio lugar a los mártires del 26 de Julio en el Mausoleo que los honra, recordábamos que de aquí partimos 28 de los jóvenes que un día como hoy asaltamos los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes. Éramos un puñado, pero llevábamos con nosotros el espíritu de todos los artemiseños, que era también el espíritu de Cuba entera. No hicimos más que cumplir con la máxima martiana de que “el verdadero hombre no mira de qué lado se vive mejor, sino de qué lado está el deber”.

 De ese mismo principio son ejemplos fehacientes nuestros 5 Héroes, tres de los cuales todavía continúan cumpliendo injustas sanciones encarcelados en los Estados Unidos. No cejaremos ni un instante en el empeño de traerlos de vuelta a sus familias, a la Patria. Después de más de 15 años exigiendo su libertad, nuestra fuerza radica en la justicia de esta noble causa y en el apoyo solidario de millones de personas honestas de todo el mundo.

 Artemiseños, compatriotas: esta es la obra, el mérito, la gloria de todo el pueblo, y sobre todo de los hombres y mujeres que han caído en el empeño. Sin nuestros mártires heroicos, nada de lo alcanzado hasta hoy hubiera sido posible. Rindámosles tributo a todos aquellos que cayeron ofrendando sus vidas por hacer realidad este sueño de la Revolución. Inspirados en su ejemplo, no tenemos otra alternativa que seguir luchando cada día, hasta el último aliento, con la Patria, con la Revolución, y con el Socialismo.

 ¡Gloria eterna a nuestros mártires heroicos!
 ¡Vivan Fidel y Raúl!
 ¡Viva la Revolución Cubana!
 ¡Socialismo o muerte! ¡Venceremos!

Tomado de Cubadebate

viernes, 25 de julio de 2014

Una pantalla entre los niños que mueren y los que viven

Se titulaba Mediática. Aunque no fue el pri­mer premio en su año, creo todavía que era el mejor de aquella edición del concurso na­cional de cuentos breves, que promovía el se­manario local de mi provincia.

Como la mayoría de los cubanos, su autor, el poeta Alexander Besú Guevara, conoce de la guerra y sus horrores por el televisor. No fue siquiera combatiente en África, y está del conflicto más cercano lo que el mar separa a Cuba de cualquier lugar en guerra.

Pero ver la muerte de un niño por las balas y las bombas, nos convierte a todos en víctimas de cualquier guerra lejana, aunque últimamente, de tanta imagen recurrente, ya se nos haga habitual el consumo de una realidad sangrienta y deshumanizada.

Mediática decía: "Mis hijos leen la prensa. Son pequeños y no comprenden; sin embargo, sus ojos son auténticos salideros de una líquida tristeza. La causa salta a la vista desde el lead de una noticia en primera plana: “Cuatro civiles muertos —incluyendo una mariposa imprudente—, fue el saldo de víctimas que dejó ayer la metralla de los tanques sionistas en un asentamiento palestino de la Franja de Gaza”. La redacción no está al alcance de mis hijos, pero coño, lo de la mariposa no debieron publicarlo".

Mediática se reeditó en mi mente hace muy poco, con el agravante de los cuatro civiles convertidos en niños. Desde el viernes último he querido confiar a los días la urgencia personal de borrar ese recuerdo terrible mostrado por Telesur, previa advertencia a la sensibilidad.

Cuatro niños muertos, despedazados sus cuerpecitos en una playa de Gaza, fue el precio que pagó la inocencia infantil por atreverse a provocar, con un juego de fútbol, a un buque israelí a millas de distancias, que les lanzó dos misiles; uno para matar y el otro… no sé.

El reporte no superó el tiempo breve de cualquier noticia; pero lo perturbador de las imágenes lo alargó de diferentes formas: en un espasmo interior, un apretón de dientes, en la vergüenza por ver de qué es capaz la raza hu­mana cegada por la violencia, el abuso de poder, la ambición imperial y el odio fascista contra sus semejantes.

Fue difícil conciliar el sueño con la misma pregunta dando vueltas: ¿A dónde vamos?
Como nunca, agradecí la suerte de tener a mi niña mayor dormida. Sé del buen hábito de respetarle un horario adecuado para el sueño; pero toda rutina se altera con las vacaciones de verano, y no es fácil desprenderla temprano de tanta película infantil grabada.

Tiene cinco años, pero es capaz de leer pa­labras completas. He logrado negociarle al DVD -al menos- el tiempo del noticiero estelar. Ella me acompaña y ya sabe cuando en el cintillo bajo dice UCRANIA. Lo ha visto todos estos días, y por eso se extrañó con las mismas imágenes de bombas y cañones hablando de otro lugar.

“Mira, igual que Ucrania. ¿Qué quiere decir PA-LES-TI-NA, eh?

Por suerte ese reporte no traía imágenes de madres con niños muertos en brazos, y era muy larga la oración que informaba de los más de 300 civiles asesinados en la ofensiva sionista. Suerte aún mayor que no fuera el crudo reportaje de Telesur, dado más tarde.
Todavía no he podido responderme la pregunta ¿a dónde vamos?, pero algo he entendido de ¿por qué hemos llegado?

Pensé en los juegos virtuales de disparos y sangre, en la rapiña imperial de usurpar las riquezas de otros pueblos, en el uso a conveniencia del terrorismo de Estado, las políticas beligerantes, la subversión mediática basada en la desinformación y el montaje fílmico con que Occidente pinta sus sociedades de ocio y de consumo.

Por si acaso, revisé el bulto de discos y solo encontré películas de barbies, hadas y mariposas. Temí hasta por las mariposas, no vaya a ser que se preocupe más por ellas que por un niño muerto aparecido de pronto en la pantalla.

Este domingo, por lo menos, no hubo riesgo posible. Como miles de infantes en Cuba, cayó rendida a la cama, temprano. Exprimió el disfrute del Día de los Niños que la Isla celebró de punta a cabo. Casi amaneció en el cine para es­trenar un Meñique en 3D, que más que un largometraje nuevo, es un filme de elevada factura que en colores, canciones y argumentos, dice de cuanto mensaje educativo, sano y atractivo, puede ofrecerse a los pequeños con los mismos códigos de la estética y la alta tecnología.

Después del cine fue el parque infantil, y en la tarde la casa se volvió un concierto de canciones y juguetes por el suelo… hasta quedar dormida con el esbozo de una sonrisa, sin asomo de miedo.

En Gaza, el mismo domingo, murieron otros niños, esta vez no filmados con la triste elocuencia del día del crimen en la playa. Pero murieron, y Luis Carlos Suárez, otro amigo poeta que escuchó el reporte, sacó de su legajo de versos sin publicar, un fragmento que le duele mucho:
…el niño sin rodillas está arrodillado / su sombra es corta / no se reconoce/ se ha quedado pequeño / tiene la misma edad y es menor su estatura / Hoy sueña que tiene brazos y sus hermanos juegan / ¿Por qué despertar ahora? / ¿Por qué abrir los ojos a la oscura luz de su día?
Con los pequeños tan cerca, extenuados de jugar, en Cuba estas poesías nos parecen terribles fantasías; pero las noticias dicen que todo aquello es verdad, que la crueldad es posible, y que para el egoísmo humano empoderado de misiles y cañones, el futuro no existe si los niños también son enemigos.

Tomado de Periódico Granma

miércoles, 23 de julio de 2014

Encuentro Internacional “Las Bibliotecas de América Latina y el Caribe de cara al futuro”

La Biblioteca Nacional de Cuba José Martí y la Asociación Cubana de Bibliotecarios (ASCUBI), tienen el placer de invitarlos a participar en el Encuentro internacional “Las Bibliotecas de América Latina y el Caribe de cara al futuro”, que sesionará del 14 al 17 de octubre del 2014, en la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí. 

El propósito de esta reunión es intercambiar experiencias en temas relacionados con el trabajo de las bibliotecas en el contexto actual y ante los retos tecnológicos que depara el futuro; así como, conocer los resultados más relevantes alcanzados en las últimas investigaciones realizadas por los bibliotecarios y especialistas. 

Deseamos que este encuentro estreche los vínculos profesionales entre sus asistentes, y permita elaborar propuestas que contribuyan al mejor desempeño de las bibliotecas latinoamericanas y caribeñas en el presente y el futuro.

Comité Organizador

Información importante
Los interesados en participar en esta cita deben enviar antes del 30 de julio 2014:
• el título de su ponencia
• un resumen de hasta 250 palabras
• una síntesis curricular que tenga como máximo 200 palabras

El Comité Científico informará oportunamente a los autores de los trabajos aprobados para que envíen sus ponencias antes de la celebración de la cita, así como los requisitos de la presentación.

Instituciones que convocan el Encuentro
• Biblioteca Nacional de Cuba José Martí
• Asociación Cubana de Bibliotecarios (ASCUBI)

Auspiciadores
Ministerio de Cultura de Cuba
Biblioteca Nacional de Cuba José Martí
Asociación Cubana de Bibliotecarios (ASCUBI)

Perfil de los participantes
Profesionales de la Bibliotecología y la Ciencia de la Información y otros especialistas que laboran en las bibliotecas y centros afines.

Comité Organizador
• Dr. Eduardo Torres Cuevas
• M.Cs. Nancy Machado Lorenzo
• M.Cs. Margarita Bellas Vilariño
• Lic. Yolanda Núñez González


Comité Científico
• Msc. María Margarita León Ortíz
• Msc. Vilma Ponce Suárez
• Lic. Olga Vega García

Temáticas
Las tecnologías de la información y las comunicaciones en el ámbito de las bibliotecas.
El profesional de la información en el contexto actual y su preparación para el futuro.
Las estrategias y acciones para la conservación de los documentos.
Proyectos y perspectivas de cooperación entre las instituciones de información.
El rol de las bibliotecas a favor del reconocimiento de la diversidad cultural.
Estado actual de los estudios bibliotecológicos.
Las colecciones especiales en las bibliotecas

Modalidades de presentación
• Ponencias

Idioma de trabajo
El idioma oficial de trabajo será el español. Se ofrecerá traducción español-inglés e inglés-español en el transcurso del evento.

Requisitos de las ponencias
• Los trabajos debe tener como máximo 15 páginas sin incluir la bibliografía.
• Los textos deben estar redactados en hojas tipo carta (8½” X 11) y con tipo letra Arial 12, a espacio y medio entre líneas.


Cuotas de inscripción en CUC (pesos cubanos convertibles)
Para delegados extranjeros
Pago de la cuota en CUC
Delegados y ponentes 200.00
Estudiantes de pregrado 150.00
Acompañantes 80.00

El pago se realizará a través de la pasarela de pago http: //www.terminalpago.soycubano.com, o pueden realizar la transferencia a través de la cuenta bancaria que aparece en la Oferta:
Las transferencias deben dirigirse a:
Banco: Banco Financiero Internacional (BFI)
Dirección: Calle 5ta B y 6, Plaza de la Revolución, La Habana, Cuba.
Swift Code: BFI CCUHH
Cuenta número: 0300000004450724/
Beneficiario:. SAC ARTEX S.A. PARADISO
Referencia: 160000 PARADISO- Nombre de la agencia y/o servicios que se pagan.

Cuotas de inscripción en CUP
Para delegados nacionales
Pago de la cuota en CUP
Delegados y ponentes 200.00
Estudiantes de pregrado 150.00

Ofertas hoteleras
El receptivo oficial del congreso, Agencia de Viajes Paradiso , ha preparado un paquete turístico especialmente diseñado para los participantes. Si desea mayor información, contactar a Estrella Medina eventos5@paradis.artex.cu


Invitaciones
Los participantes que requieran de carta de invitación para obtener el permiso de su institución, podrán solicitarlo al Comité Organizador a través del email: yolandan@bnjm.cu

Transportista interna en el marco del evento
Estará incluido en el paquete que ofrecerá la Agencia de Paradiso para las actividades del programa del evento.

Para mayor información sobre el Congreso, contactar a:

Lic. Yolanda Núñez
Email: yolandan@bnjm.cu
Teléfonos (537) 881 74 46

Msc. Vilma Ponce Suárez
Email: vponce@bnjm.cu
Teléfonos (537) 855 54 42 al 49 Ext. 158