miércoles, 22 de octubre de 2014

El Ébola y los medios de comunicación

Por Aixa Hevia González
La información sobre la ayuda médica cubana a África Occidental es manipulada por muchos medios, aunque otros, como The New York Times, reconocen el gesto de Cuba

En la Cumbre Extraordinaria  de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América - Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) de la Habana, donde se reunieron varios mandatarios de los países integrantes de este bloque y de otras naciones del Caribe para abordar las amenazas del virus del Ébola, se habló también sobre los medios de comunicación.

 La Doctora Carissa F. Etienne, directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), apuntaba a su llegada a Cuba que "otro factor importante es la habilidad de comunicarse, le llamamos comunicación de riesgo", y explicaba que "en la población general se crea un estado de ansiedad, y se necesita brindar información a la población; se debe ser honestos y veraces con ellos y brindarles aliento".

 También la Sra Margaret Chan, directora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en su mensaje a este evento expresaba que  "los medios hacen bien en mostrar cómo los países se preparan para una pandemia tan grave".

 Es decir que las funcionarias de los organismos mundiales y regionales relacionados con la salud, de una manera u otra, reconocen el papel que los medios de comunicación pueden y deben jugar en relación con esta pandemia.

 Por estos días hemos visto con dolor cómo algunos medios españoles han dejado al lado la ética, en el caso de la enfermera Teresa Romero,  contagiada en su país cuando atendía a misioneros que contrajeron el Ébola en África.
 Teresa ha sido perseguida hasta la saciedad por periódicos que se ubicaron permanentemente frente al hospital donde está ingresada para construir portadas sensacionalistas a costa de su delicada situación.

 La fotografiaron inescrupulosamente con lentes que la captaban en su gravedad, la mataron estando viva e incluso llegaron a hablar de que sería incinerada sin autopsia.

 Pocos medios divulgaron lo que trascendió en uno de sus contactos telefónicos con su esposo Javier Limón, donde afirmaba que al curarse estaba dispuesta a seguir cuidando personas enfermas porque “ahora tiene los antivirus y no le pasará nada”.

 No fue muy conocido el pedido de su esposo cuando dijo "parece que en este mundo civilizado nos acordamos de los problemas cuando nos tocan directamente. Por eso desde esta habitación de un Hospital de Madrid hago un llamamiento a las autoridades de todo el mundo para que pongan los recursos necesarios, que todos sabemos que los tienen, para acabar con el virus". Tampoco se difundió su deseo de que cada niño que muere en África, tenga el mismo eco que se dio al sacrificio de su perro Excalibur.

 Según se informó por los medios internacionales, unas 300 mil personas firmaron en España, en un par de días, una petición para no matar al can, en tanto, las peticiones referidas a personas, para movilizar recursos destinados a los infectados en África o enviar a personal de salud a ese continente no alcanzaron la misma repercusión.  El periódico español El Mundo, por ejemplo,  llegó a crear un álbum con “las fotos más íntimas de Excalibur”.

MANIPULADA TAMBIÉN LA AYUDA MEDICA CUBANA

 A pesar de que importantes medios de Estados Unidos como The New York Times y Washington Post reconocieran la contribución de Cuba en la lucha contra el Ébola y que en un gesto poco común, el Secretario de Estado de Estados Unidos, John F. Kerry, elogiara el aporte de nuestro país, la información sobre la ayuda médica cubana a África Occidental se manipula.

 Medios de la Florida en Estados Unidos intentan minimizar el gesto heroico de los trabajadores de la salud cubanos diciendo que el Estado los ha enviado para obtener cuantiosas ganancias. Solo hablan de sumas de dinero y de que están en África occidental a cambio de una casa o un automóvil. ¿Cuán poco conocen al pueblo cubano?

 No se ha escuchado en otras naciones que 15 mil personas, entre ellas médicos y enfermeras, se hayan brindado voluntariamente para combatir el Ébola, como lo han hecho los profesionales cubanos, o que dentro del grupo de los que marchan a África Occidental exista un especialista que acumule más de cinco misiones internacionalistas, como sucede en esta oportunidad. Pero eso no es noticia para la prensa miamense o para aquellos que se pliegan a su línea editorial.

 Como en otras oportunidades, Cuba antepone el deber, para preservar a nuestra población y responder a la solicitud de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de enviar especialistas capaces, mientras otros mandan soldados.

 Telesur, la televisora que ahora da cobertura desde Sierra Leona al combate contra esta mortal enfermedad, sí supo catalogar el gesto, por eso sus reportes aparecen en una sección a la que han denominado “Héroes contra el Ébola”.

Cubaperiodistas.cu
 
Foto tomada del Periódico Invasor (Ciego de Ávila), en Facebook: Desde Sierra Leona, médicos de esa provincia en lucha contra el ébola

Cuba y los ataques viscerales de The Washington Post, un reducto de la Guerra Fría

por Miguel Fernández Martínez
   Da pena, en estos tiempos en que el mundo está saturado de tensiones, que el “prestigioso” diario estadounidense The Washington Post se convierta, de golpe y porrazo, en un reducto de la Guerra Fría y disponga de sus páginas –y del prestigio de su Consejo Editorial-, para contribuir, desde la mentira y la manipulación, a difundir calumnias y falsedades.

   El pasado 20 de octubre, el Washington Post publicó un editorial titulado Cuba should not be rewarded for denying freedom to its people (Cuba no debe ser recompensado por negar la libertad a su gente), atacando al gobierno cubano, y cuestionando los esfuerzos de otros, incluso desde dentro de Estados Unidos por conseguir poner fin al criminal bloqueo comercial, económico y financiero que Washington impone a la isla desde 1962.

   Su conejillo de Indias fue el joven político español Ángel Carromero, quien el 22 de julio de 2012, estuvo involucrado en un accidente de tránsito que le costó la vida a dos ciudadanos cubanos - Oswaldo Payá, y Harold Cepero-, que viajaban en el automóvil conducido por el español.

   Pero, ¿por qué The Washington Post, y el equipo de editores que dirige Fred Hiatt y que ahora pretende erigirse en paladín de la verdad, no dice cómo ocurrieron los hechos desde el principio?

¿Qué hacía Ángel Carromero en Cuba?

   Medios cubanos explicaron que Carromero, en el momento del accidente en Cuba en 2012, era el vicesecretario General de Nuevas Generaciones, sector juvenil del Partido Popular (PP) de España, un hombre cercano al expresidente español José María Aznar, y a Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, afiliados ambos a las políticas anticubanas.

   Viajó a Cuba junto al ciudadano sueco Jens Aron Modig, líder del Partido Demócrata Cristiano Sueco, y presidente de su Liga Juvenil, y antes de llegar a la isla sostuvieron reuniones con el Instituto Republicano Internacional (IRI).

   La visita a Cuba de ambos personajes –aunque The Washington Post no menciona a Modig-, no fue por propia iniciativa, sino como parte de una operación organizada por Anikka Rigo, jefa de la Sección de Relaciones Exteriores del Partido Demócrata Cristiano Sueco, con el objetivo de traer financiamiento al minúsculo y contrarrevolucionario Movimiento Cristiano Liberación, que presidía Oswaldo Payá, uno de los fallecidos en el accidente; y de asesorar la constitución de una organización juvenil asociada a este.

   Con ese propósito, el diputado del PP, Presidente de Nuevas Generaciones, miembro del Comité Ejecutivo Regional del PP y ex Asesor de Aznar, Pablo Casado Blanco, había instruido a Carromero ponerse en contacto con la española Cayetana Muriel Aguado, residente en Suecia y también del Partido Demócrata Cristiano Sueco, de la que recibió instrucciones, el dinero a entregar y un teléfono celular programado con los números necesarios.

   Posteriormente, Carromero contactó al sueco Modig mediante Facebook y luego se conocieron en un restaurante madrileño.

Las supuestas “dudas” de The Washington Post

   Según el editorial publicado en The Washington Post, Cuba “no hecho nada para disipar la niebla de la sospecha de que aún persiste sobre la muerte de Payá y Cepero” y “exigen” al gobierno de La Habana, la apertura de una investigación internacional que esclarezca los hechos ocurridos en una carretera del oriente cubano en julio de 2012.

   Cuba lleva 55 años soportando las acusaciones maliciosas y las difamaciones que generan los grandes monopolios mediáticos de la prensa mundial, regidos desde Washington. Ya nada asusta al pueblo cubano cuando de mentiras se trata.

   Muchas han sido las toneladas de tinta y papel empleados para tratar de desacreditar a Cuba, a su Revolución y a su pueblo, pero esta vez el The Washington Post no lo ataca a Cuba, sino que pone en entredicho a la justicia española.

   Carromero es un mitómano empedernido, que dice una cosa en Cuba, otra en España y otra en Estados Unidos. Es un vil mentiroso que anda buscando protagonismo y al no conseguir apoyo en su propio país, no tuvo más remedio que restregar su conciencia con lo más retrógrado de la emigración cubana en Miami, y los calenturientos que en Washington quieren seguir jugando a eliminar por hambre a los cubanos.

   Evidentemente el The Washington Post le dio el minuto de gloria y fama que Carromero necesitaba, aunque para conseguirlo tuviera que repetir mil veces las mentiras que dice.

   La Audiencia Nacional española, que vio en detalles el caso y las alegaciones de Carromero, reconoció legalmente el juicio celebrado en Cuba contra Carromero, y en el que fue condenado por homicidio imprudente.

   A su vez, el juez Eloy Velasco, de la Sección Segunda de lo Penal de la Audiencia española declaró sin lugar la querella presentada por la esposa y la hija de Oswaldo Payá, por supuesta complicidad de las autoridades cubanas en el accidente.

   Llama la atención, que estas dos señoras fueron las que originaron el rumor de un supuesto segundo automóvil involucrado en el accidente, aun cuando no habían podido tener contactos con Carromero por encontrarse detenido en el lugar de los hechos.

   Tanto la esposa como la hija de Payá, de la manera más deshumanizada, trataron de convertir este trágico hecho, en un evento político, sin respetar siquiera la muerte de un ser querido, algo que ahora The Washington Post enarbola como punta de lanza para atacar a Cuba.

La irracionalidad de The Washington Post a la hora de mirar a Cuba

   Lo grotesco de esta nueva falacia guerrerista de The Washington Post contra la pequeña isla caribeña, es tratar de castigar a Cuba con el mantenimiento del bloqueo económico, comercial y financiero, que firmó el expresidente John F. Kennedy en 1962, esperanzado que con esa política de presión sacaría del poder al comandante Fidel Castro y con él, todo vestigio del proceso revolucionario que se desarrollaba en la Mayor de las Antillas.

   The Washington Post, como en los viejos tiempos imperiales, asume que eliminar tan cruel práctica, condenada por 188 países de todo el mundo, sería una “concesión”, como si el pueblo cubano fuera un vasallo arrodillado a los pies del amo del Norte.

   Cuba y su gente saben que es una auténtica libertad, míster Hiatt. No será su Consejo Editorial quién venga a dar lecciones de independencia y soberanía a los cubanos, y muchos menos sugerirles que se vean en el espejo de los que vendieron su alma por unas pesetas.

Tomado de su blog Cuba, la isla infinita

martes, 21 de octubre de 2014

Obama y el bloqueo: un fardo pesado en los hombros de EE.UU.

Por Wilkie Delgado Correa*
 
Todo lo que digan, mentiras grandes y pequeñas, no engañará ni convencerá a nadie. Por eso, el fracaso definitivo del bloqueo algún día llegará: ¡ya lo verán!
  El bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba se ha mantenido criminalmente durante cincuenta y cinco años. Durante este lapso ha causado sufrimientos infinitos al pueblo cubano, pues ya desde el año 1960 había sido calificado por funcionarios del gobierno norteamericano como “guerra económica”. Desde el punto de vista financiero ha provocado un daño equivalente a más de un billón de dólares, con afectaciones a todas las ramas de la economía y con repercusión negativa en todas las esferas sociales.

  A causa de esta práctica genocida contra el pueblo cubano que involucra y afecta también a todas las naciones que sostienen relaciones con Cuba o la pretendan establecer, el gobierno norteamericano ha sido sancionado durante 21 años consecutivos en la Asamblea General de las Naciones Unidas, con una votación apabullante en los últimos años. Eso mismo ha sucedido, desde mucho antes, en múltiples foros de carácter internacional.

  El bloqueo es, pues, un viejo problema de las relaciones de Estados Unidos con Cuba que hubo de heredar Obama y que en algún momento, al inicio de su primer mandato, se pensó que cambiaría dicha política inveterada y adoptaría medidas inteligentes para derogarlo parcial o totalmente. Sin embargo, durante su estancia en la Casa Blanca sólo ha establecido algunas medidas de flexibilización con carácter de afeites, mientras ha recrudecdo otras mucho más sensibles para Cuba en sus relaciones financieras con otros países. Son conocidas las sanciones millonarias a bancos y empresas de varios países por “violar las leyes del bloqueo contra Cuba”, ocurridas en fechas recientes, así como los procesos a personas naturales por supuestas infracciones de las leyes vigentes.

  En varias ocasiones el tema del bloqueo ha estado en la agenda del Congreso de los Estados Unidos, al discutirse enmiendas introducidas por legisladores de esa nación, tratando de eliminar determinadas medidas establecidas por el complejo entramado que constituye el llamado idílico embargo, como lo califica el gobierno norteamericano, a pesar de tratarse, realmente, de un cruel y despiadado bloqueo a nivel planetario y un acto flagrante de genocidio según el derecho internacional.

  La legislación más abarcadora del bloqueo es la Ley Helms-Burton, que se ha convertido en la práctica en una ley extraterritorial con alcance de intromisión, de sanción y de violación de los actos soberanos del comercio y de las relaciones comerciales de todos los países del mundo.

  Esta ley fue promulgada por el Presidente William Clinton el 12 de marzo de 1996, en una decisión que fue inconsecuente por una serie de razones. Es una herencia que Obama, teniendo en cuenta intereses legítimos del pueblo norteamericano y el reclamo de la comunidad internacional, debió enfrentar de una manera realista a la luz de los tiempos nuevos. Lo justo y más conveniente para los intereses del pueblo norteamericano sería derogarla y, con ello, el bloqueo, pues ya se ha comprobado en Naciones Unidas que el mundo entero, representado por la mayoría absoluta de los Estados,  reclaman el cese del bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos contra Cuba y, en cierta medida, contra cuantos países –representados en buques, empresas, bancos, etc.- mantengan relaciones comerciales con Cuba. De esas garras macabras no escapan ni los simples ciudadanos norteamericanos, impedidos de visitar Cuba o sometidos a condiciones vergonzosas y a procesos administrativos o judiciales.

  El bloqueo y la ley Helms-Burton constituyen una vergüenza para el pueblo norteamericano y una ofensa y una afrenta para todas las naciones del mundo. Invitamos a cuantos lectores incrédulos existan en este mundo, a que procuren y lean de cabo a rabo esta ley. Verán así renacer dentro de sí mismos el sentimiento antimperialista más acendrado y firme. Su lectura completa y analítica puede convertir en antimperialista consecuente al más inocente y neutral ciudadano común de cualquier país. Por eso,  uno se pregunta, con razón fundada, cómo fueron a la vez tan prepotentes como estúpidos para concebir, aprobar y poner en práctica un instrumento tan disparatado en lo político, en lo legal y en lo moral, que lo hace repudiable hasta por los propios países aliados de Estados Unidos.

  ¿Cómo es posible que Barack Obama, abanderado de cambios esenciales para la existencia del pueblo norteamericano, según anunciaba en sus inicios, que incluyen su moral y su prestigio, haya dejado intacta la aplicación de esa ley, e incluso haya acentuado algunos de sus aspectos, que, a la larga, es tan antinorteamericana como anticubana, como antinacionales son sus efectos sobre los otros países del mundo?

  Esa herencia nefasta del bloqueo y de vigencia de la ley Helms-Burton, será una carga pesada para Obama y los Estados Unidos, y lo mejor sería quitarla de sus hombros y lanzarla al estercolero de la historia.

 El reciente editorial del New York Times es suficientemente claro, según la óptica norteamericana, en argumentos y en  recomendaciones de medidas que están dentro de las facultades presidenciales de Obama. No se puede olvidar que ya el antibloqueo del mundo ha amenazado con sepultar el bloqueo actual y a todos sus defensores, y ya lo ha logrado en el terreno que debe ser más sensible y apreciado para todo verdadero gobernante y para toda nación respetable: la moral de su actuación histórica.

  La condena que reciben cada año en el seno de la Asamblea de la ONU los cubre de lodo y desprestigio. Este año la votación contra Estados Unidos aplastará a los representantes obtusos del imperio, que seguramente repetirán inmutables, que “el embargo es una medida de naturaleza bilateral”, sustentado en la supuesta acusación de que Cuba es un país que “apoya el terrorismo” y, por tanto, lo colocan en la espuria lista del Departamento de Estado. 

Tampoco faltarán las afirmaciones sobre que Estados Unidos es un significativo “socio comercial de Cuba”, y que este país debe cumplir determinados requisitos sobre democracia que han sido predeterminados desde “el Norte revuelto y brutal”, como lo calificara José Martí en su época.

  Todo lo que digan, mentiras grandes y pequeñas, no engañará ni convencerá a nadie, y aunque persistan en ejercer con crueldad infinita el bloqueo contra la Cuba solidaria, esa actitud y acción irracionales les  corroerá las entrañas y pondrán de manifiesto su sevicia imperial. El fardo pesado del bloqueo que EE.UU. se han echado a las espaldas para descargarlo como castigo contra Cuba, terminará por aplastar indefectiblemente la imagen que pretende mantener y exhibir ante el mundo. Por eso, el fracaso definitivo algún día llegará: ¡ya lo verán!

Enviado por su autor

*Médico cubano; Profesor de Mérito del Instituto Superior de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba

Algunas claves de la Cumbre del ALBA contra el Ébola

Por Rosa Miriam Elizalde


Raúl y Maduro se saludan informalmente en un momento de la Cumbre de La Habana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

“Para los países del ALBA, lo primero es la vida”, respondió el presidente de Bolivia, Evo Morales, cuando le preguntaron por qué la urgencia de una Cumbre antiébola en una región a la que todavía no se ha asomado el “espantoso brote”, como lo llamó en un mensaje a la reunión la directora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Margaret Chan.
Convocada en tiempo récord y celebrada este lunes en La Habana, a la Cumbre asistieron siete de los nueve jefes de gobierno que integran la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), más Haití como invitado, y autoridades sanitarias de todas las naciones del bloque, y de Granada y San Cristóbal y Nieves, naciones que solicitaron su ingreso a la organización.

“Estamos trabajando a tiempo”, añadió Nicolás Maduro, presidente de Venezuela en conferencia de prensa al concluir este encuentro, que además de aprobar por unanimidad una Declaración con 23 objetivos para prevenir la enfermedad, propuso sugerir a la Presidencia pro témpore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) una reunión de Ministros de Salud donde se valoren los planteamientos y acciones que deriven de los acuerdos de esta Cumbre extraordinaria.

Entre otras medidas apremiantes, la organización consideró establecer mecanismos para diagnosticar y aislar casos de infección, diseñar y ejecutar campañas de educación pública, contribuir a la formación de personal especializado en países del ALBA y del Caribe, y crear grupos para la capacitación en temas de bioseguridad y en uso de equipos ante casos sospechosos y confirmados.

También, convocó para el 29 y 30 de octubre, en La Habana, una reunión técnica de especialistas y directivos de los países del ALBA-TCP y encargar a los Ministros de Salud del bloque un Plan de Acción que pueda ser aplicado de manera inmediata, en coordinación con la OMS y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), instituciones que enviaron representantes de alto nivel a este encuentro.Ese Plan deberá ser presentado a la consideración de los Jefes de Estado y Gobierno del ALBA-TCP, a más tardar el día 5 de noviembre de 2014.

Aunque se levantaron numerosas voces contra la tendencia alarmista que prolifera en diversos espacios públicos, el tono de los discursos fue urgente. El presidente cubano Raúl Castro, que pidió no politizar la lucha contra el Ébola, aseguró “que si esta amenaza no se frena y resuelve en África Occidental, con una respuesta internacional inmediata, eficaz y con recursos suficientes, coordinada por la Organización Mundial de la Salud y las Naciones Unidas, puede convertirse en una de las pandemias más graves de la historia de la humanidad”.

La directora general de la OMS envió un mensaje grabado a la Cumbre y recordó que “el brote de Ébola en África Occidental es la emergencia médica más grave que se haya visto en la actualidad. Más de 400 trabajadores de la salud han sido infectados y más de la mitad de ellos ha muerto. Esto nunca se había visto en ningún brote anterior del Ébola”.

La falta de compromisos palpables en países desarrollados inquietó a algunos participantes. El presidente boliviano sugirió que estos cambien sus presupuestos, porque “sabemos que hay presupuestos para acabar con la vida y no para salvar la vida”. Maduro insistió en la idea de ayudar a África, víctima de la repartición desigual de la riqueza en el mundo: “La miseria es el caldo de cultivo para que se reproduzcan las enfermedades”, enfatizó.

No faltaron recordatorios del pronóstico que ha reiterado la OMS, de que si no se actúa de inmediato, dentro de dos meses podrían presentarse cada semana 10 000 casos nuevos de Ébola en África occidental, un aumento dramático respecto de los 9 000 totales reportados hasta ahora.

Más médicos cubanos a África Occidental

Cuba también anunció la partida este martes de otros 91 colaboradores de la Isla a Liberia y Guinea, que sumarían 255 trabajadores cubanos de primera línea al África Occidental. Raúl Castro recordó que estos no son los únicos profesionales de la Isla que están en ese continente: más de 4 mil cooperantes cubanos de la salud laboran ya en 32 países africanos y están incorporados al esfuerzo preventivo contra el Ébola.

Los esfuerzos de Cuba recibieron la felicitación de todos los oradores de la Cumbre, incluida la del Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, quien envió un mensaje en el que reconocía que “el ébola es un gran problema global que exige una respuesta global masiva e inmediata”.

Desde que Cuba formó una brigada médica para ayudar a las víctimas de un fuerte terremoto que azotó Chile en 1960 –en medio de la deserción masiva del 50 por ciento de los del país que marcharon a los Estados Unidos– hasta el pasado año, el país envió 836 142 civiles a 167 naciones diferentes como ayuda para enfrentar graves carencias, especialmente en la esfera de la salud, de acuerdo con datos oficiales.

De esa cifra actualmente permanecen trabajando más de 64 362 especialistas en 91 países, unos 48 270 como personal de salud, lo que representa alrededor del 20 por ciento de los médicos del país.

Al inaugurar la Cumbre, Raúl Castro ratificó nuevamente “que Cuba está dispuesta a trabajar codo con codo, con todos los países, incluyendo los Estados Unidos”, el país que ha hecho la mayor contribución monetaria contra el flagelo.
Sus palabras coincidieron este lunes con un importante editorial de The New York Times, que le exige a Barack Obama una reacción positiva frente al gesto de la Isla, porque “la enemistad de los Estados Unidos contra Cuba tiene repercusiones de vida o muerte”. Debido al bloqueo las dos capitales “no tienen mecanismos para coordinar sus esfuerzos para combatir el Ébola”.

Fuente La Jornada, de México; tomado de Cubadebate

lunes, 20 de octubre de 2014

Por qué defiendo el socialismo



Por Elio Delgado Legón*




 Podría comenzar diciendo que por haber vivido bajo un régimen capitalista demasiado tiempo para tener suficientes elementos de comparación. Bastaría con poner un ejemplo general: desde la independencia del yugo español, hasta el triunfo de la Revolución transcurrieron 60 años y el país avanzó muy poco, podríamos decir que casi nada.

 Lo mismo se puede afirmar de la mayoría de los países de América Latina, después de 200 años de su independencia, en los que ha primado el saqueo de sus recursos naturales y la explotación de sus mejores tierras por empresas trasnacionales, que lo único que han dejado ha sido la contaminación de las aguas y las tierras y más pobreza para las grandes masas campesinas.

 Tanto en Cuba como en el resto de América, sólo el socialismo ha significado el progreso para las grandes mayorías del pueblo.

 En Cuba se erradicó el analfabetismo, que era un mal que corroía a la sociedad; se ha desarrollado la ciencia a niveles de países desarrollados. Lo mismo podemos decir de la educación, sobre la cual el diario The New York Times escribió recientemente que Cuba uno de los países mejor educados del hemisferio. Otro tanto se puede afirmar de la salud pública, sobre la cual la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado más de una vez que Cuba es un ejemplo a seguir por el resto de los países del mundo. Y ni el New York Times, ni la OMS son organizaciones socialistas; pero los resultados están a la vista, aunque los detractores de la Revolución se empeñen en decir lo contrario.

 El desarrollo del deporte y la cultura ha avanzado junto con la educación, pues en el socialismo resulta inadmisible que se pierda un talento, ya sea científico, deportivo o cultural.

 Sobre el socialismo en América Latina, uno de los ejemplos más elocuentes es Bolivia, que en 200 años de saqueo y explotación, no pasó de ser el segundo país más pobre del continente, detrás de Haití; sin embargo, Bolivia posee grandes reservas de recursos naturales, que sólo el socialismo, con Evo Morales al frente, los ha puesto al servicio del pueblo, redistribuyendo esas riquezas en forma de salud y educación y creando puestos de trabajo para acabar con la pobreza extrema y el hambre. Todo esto explica por qué Evo Morales acaba de ser elegido para un tercer mandato como presidente, con más del 60 por ciento de los votos.

 Bolivia también acabó con el analfabetismo y le ofrece atención médica gratuita a todo su pueblo, con la colaboración de Cuba en ambos casos.

 Otro ejemplo de país que fue saqueado por las trasnacionales capitalistas durante 200 años, mientras su pueblo languidecía en el hambre, la insalubridad y el analfabetismo, es Venezuela, país que posee las mayores reservas de petróleo en el mundo; sin embargo, lo que recibía por su explotación eran cifras irrisorias, de las cuales la mayor parte iba a las cuentas bancarias de los oligarcas nacionales y los políticos corruptos.

 Desde que Hugo Chávez llegó a la presidencia de Venezuela y nacionalizó el petróleo, emprendió diversas misiones para acabar con el analfabetismo, la falta de atención médica, la desocupación, la falta de viviendas confortables y el desarrollo de otros sectores como el deporte y la cultura. Tanto en la salud como en la educación, el deporte y la cultura, ha recibido la decisiva colaboración de nuestro pequeño país, subdesarrollado, carente de grandes recursos naturales y además bloqueado desde hace medio siglo por la mayor potencia militar del mundo, pero que ha sobrevivido a todos esos avatares gracias a que tiene un sistema de gobierno socialista.

 Este pequeño país fue el primero en acudir al llamado de la ONU para enfrentar el brote de Ebola en África occidental, y mientras los países capitalistas sólo han podido enviar soldados y algún dinero, aún insuficiente, personal cubano de la salud se encuentra ya en las primeras trincheras de combate contra esa terrible enfermedad, y ello es posible sólo porque en Cuba existe un sistema socialista.

 Por eso y por muchas cosas más que no cabrían en el espacio de este comentario, yo defiendo el socialismo y estoy dispuesto a defenderlo, no sólo con las ideas, hasta el último aliento de mi vida.

Publicado en HavanaTimes



*Editor Web en Agencia Cubana de Noticias


Elio Delgado Legón
Fidel Castro y Hugo Chavez. Foto archivo: cubadebate.cu
HAVANA TIMES — Podría comenzar diciendo que por haber vivido bajo un régimen capitalista demasiado tiempo para tener suficientes elementos de comparación. Bastaría con poner un ejemplo general: desde la independencia del yugo español, hasta el triunfo de la Revolución transcurrieron 60 años y el país avanzó muy poco, podríamos decir que casi nada.
Lo mismo se puede afirmar de la mayoría de los países de América Latina, después de 200 años de su independencia, en los que ha primado el saqueo de sus recursos naturales y la explotación de sus mejores tierras por empresas trasnacionales, que lo único que han dejado ha sido la contaminación de las aguas y las tierras y más pobreza para las grandes masas campesinas.
Tanto en Cuba como en el resto de América, sólo el socialismo ha significado el progreso para las grandes mayorías del pueblo.
En Cuba se erradicó el analfabetismo, que era un mal que corroía a la sociedad; se ha desarrollado la ciencia a niveles de países desarrollados. Lo mismo podemos decir de la educación, sobre la cual el diario The New York Times escribió recientemente que Cuba uno de los países mejor educados del hemisferio. Otro tanto se puede afirmar de la salud pública, sobre la cual la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado más de una vez que Cuba es un ejemplo a seguir por el resto de los países del mundo. Y ni el New York Times, ni la OMS son organizaciones socialistas; pero los resultados están a la vista, aunque los detractores de la Revolución se empeñen en decir lo contrario.
El desarrollo del deporte y la cultura ha avanzado junto con la educación, pues en el socialismo resulta inadmisible que se pierda un talento, ya sea científico, deportivo o cultural.
Sobre el socialismo en América Latina, uno de los ejemplos más elocuentes es Bolivia, que en 200 años de saqueo y explotación, no pasó de ser el segundo país más pobre del continente, detrás de Haití; sin embargo, Bolivia posee grandes reservas de recursos naturales, que sólo el socialismo, con Evo Morales al frente, los ha puesto al servicio del pueblo, redistribuyendo esas riquezas en forma de salud y educación y creando puestos de trabajo para acabar con la pobreza extrema y el hambre. Todo esto explica por qué Evo Morales acaba de ser elegido para un tercer mandato como presidente, con más del 60 por ciento de los votos.
Bolivia también acabó con el analfabetismo y le ofrece atención médica gratuita a todo su pueblo, con la colaboración de Cuba en ambos casos.
Otro ejemplo de país que fue saqueado por las trasnacionales capitalistas durante 200 años, mientras su pueblo languidecía en el hambre, la insalubridad y el analfabetismo, es Venezuela, país que posee las mayores reservas de petróleo en el mundo; sin embargo, lo que recibía por su explotación eran cifras irrisorias, de las cuales la mayor parte iba a las cuentas bancarias de los oligarcas nacionales y los políticos corruptos.
Desde que Hugo Chávez llegó a la presidencia de Venezuela y nacionalizó el petróleo, emprendió diversas misiones para acabar con el analfabetismo, la falta de atención médica, la desocupación, la falta de viviendas confortables y el desarrollo de otros sectores como el deporte y la cultura. Tanto en la salud como en la educación, el deporte y la cultura, ha recibido la decisiva colaboración de nuestro pequeño país, subdesarrollado, carente de grandes recursos naturales y además bloqueado desde hace medio siglo por la mayor potencia militar del mundo, pero que ha sobrevivido a todos esos avatares gracias a que tiene un sistema de gobierno socialista.
Este pequeño país fue el primero en acudir al llamado de la ONU para enfrentar el brote de Ebola en África occidental, y mientras los países capitalistas sólo han podido enviar soldados y algún dinero, aún insuficiente, personal cubano de la salud se encuentra ya en las primeras trincheras de combate contra esa terrible enfermedad, y ello es posible sólo porque en Cuba existe un sistema socialista.
Por eso y por muchas cosas más que no cabrían en el espacio de este comentario, yo defiendo el socialismo y estoy dispuesto a defenderlo, no sólo con las ideas, hasta el último aliento de mi vida.
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Elio Delgado Legón
Fidel Castro y Hugo Chavez. Foto archivo: cubadebate.cu
HAVANA TIMES — Podría comenzar diciendo que por haber vivido bajo un régimen capitalista demasiado tiempo para tener suficientes elementos de comparación. Bastaría con poner un ejemplo general: desde la independencia del yugo español, hasta el triunfo de la Revolución transcurrieron 60 años y el país avanzó muy poco, podríamos decir que casi nada.
Lo mismo se puede afirmar de la mayoría de los países de América Latina, después de 200 años de su independencia, en los que ha primado el saqueo de sus recursos naturales y la explotación de sus mejores tierras por empresas trasnacionales, que lo único que han dejado ha sido la contaminación de las aguas y las tierras y más pobreza para las grandes masas campesinas.
Tanto en Cuba como en el resto de América, sólo el socialismo ha significado el progreso para las grandes mayorías del pueblo.
En Cuba se erradicó el analfabetismo, que era un mal que corroía a la sociedad; se ha desarrollado la ciencia a niveles de países desarrollados. Lo mismo podemos decir de la educación, sobre la cual el diario The New York Times escribió recientemente que Cuba uno de los países mejor educados del hemisferio. Otro tanto se puede afirmar de la salud pública, sobre la cual la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado más de una vez que Cuba es un ejemplo a seguir por el resto de los países del mundo. Y ni el New York Times, ni la OMS son organizaciones socialistas; pero los resultados están a la vista, aunque los detractores de la Revolución se empeñen en decir lo contrario.
El desarrollo del deporte y la cultura ha avanzado junto con la educación, pues en el socialismo resulta inadmisible que se pierda un talento, ya sea científico, deportivo o cultural.
Sobre el socialismo en América Latina, uno de los ejemplos más elocuentes es Bolivia, que en 200 años de saqueo y explotación, no pasó de ser el segundo país más pobre del continente, detrás de Haití; sin embargo, Bolivia posee grandes reservas de recursos naturales, que sólo el socialismo, con Evo Morales al frente, los ha puesto al servicio del pueblo, redistribuyendo esas riquezas en forma de salud y educación y creando puestos de trabajo para acabar con la pobreza extrema y el hambre. Todo esto explica por qué Evo Morales acaba de ser elegido para un tercer mandato como presidente, con más del 60 por ciento de los votos.
Bolivia también acabó con el analfabetismo y le ofrece atención médica gratuita a todo su pueblo, con la colaboración de Cuba en ambos casos.
Otro ejemplo de país que fue saqueado por las trasnacionales capitalistas durante 200 años, mientras su pueblo languidecía en el hambre, la insalubridad y el analfabetismo, es Venezuela, país que posee las mayores reservas de petróleo en el mundo; sin embargo, lo que recibía por su explotación eran cifras irrisorias, de las cuales la mayor parte iba a las cuentas bancarias de los oligarcas nacionales y los políticos corruptos.
Desde que Hugo Chávez llegó a la presidencia de Venezuela y nacionalizó el petróleo, emprendió diversas misiones para acabar con el analfabetismo, la falta de atención médica, la desocupación, la falta de viviendas confortables y el desarrollo de otros sectores como el deporte y la cultura. Tanto en la salud como en la educación, el deporte y la cultura, ha recibido la decisiva colaboración de nuestro pequeño país, subdesarrollado, carente de grandes recursos naturales y además bloqueado desde hace medio siglo por la mayor potencia militar del mundo, pero que ha sobrevivido a todos esos avatares gracias a que tiene un sistema de gobierno socialista.
Este pequeño país fue el primero en acudir al llamado de la ONU para enfrentar el brote de Ebola en África occidental, y mientras los países capitalistas sólo han podido enviar soldados y algún dinero, aún insuficiente, personal cubano de la salud se encuentra ya en las primeras trincheras de combate contra esa terrible enfermedad, y ello es posible sólo porque en Cuba existe un sistema socialista.
Por eso y por muchas cosas más que no cabrían en el espacio de este comentario, yo defiendo el socialismo y estoy dispuesto a defenderlo, no sólo con las ideas, hasta el último aliento de mi vida.
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El viraje de un diario

Por César Lévano*

El diario más importante de los Estados Unidos, The New York Times, ha publicado, en inglés y español, un editorial cuyo título es elocuente: “Tiempo de acabar el embargo de Cuba”.

 La noticia se difundió al mismo tiempo que aparecía la declaración de John Kerry, secretario de Estado, en que celebraba la actitud de Cuba de enviar una Brigada Médica a Sierra Leona, para combatir el ébola, que tiene en ese país africano su principal foco de infección.

 Algo se mueve en el mundo. El editorial del diario neoyorquino ofrece argumentos que lo demuestran. Dice, en su primer párrafo: “Cuando mira un mapa del mundo, el presidente Obama debe sentir angustia al contemplar el lamentable estado de las relaciones bilaterales que su administración ha intentado reparar. Sería sensato que el líder estadounidense reflexione seriamente sobre Cuba, donde un giro de política podría representar un gran triunfo para su gobierno.”

 Señala el texto que, por primera vez en medio siglo, se han producido cambios en la opinión pública de los Estados Unidos respecto a Cuba y que en la isla se han introducido reformas, todo lo cual ha hecho que sea políticamente viable restablecer relaciones diplomáticas y acabar con “un embargo insensato”.

 Recuerda luego que Cuba está permitiendo que sus ciudadanos se empleen en el sector privado y que vendan autos y casas. La Habana, enfatiza el diario, ha expresado que reanudaría con gusto las relaciones diplomáticas, sin condiciones previas.

 El primer paso para una normalización, explica, sería retirar a Cuba de la lista que el Departamento de Estado mantiene para sancionar a los países que respaldan grupos terroristas. Cuba fue incluida en 1982 por apoyar movimientos rebeldes en América Latina. Pero eso es cosa del pasado.

 Anota el diario que la propia administración Obama reconoce que Cuba está desempeñando un papel constructivo en el proceso de paz en Colombia.

 Podría agregarse que hace ya tiempo Fidel Castro criticó los secuestros practicados por guerrilleros colombianos e instó a éstos a buscar la cesación del fuego, camino a la paz.

 La izquierda latinoamericana sabe que ha pasado la época de los fierros.

 Entre los elementos de juicio que aporta The New York Times figura un cambio en la opinión de los cubanos arraigados en Norteamérica. Esos exiliados han tenido mucho peso en la línea anticubana de Washington, y hasta en las elecciones estadounidenses. Una reciente encuesta revela que 52 por ciento de los norteamericanos de origen cubano en Miami considera que el embargo a Cuba debe terminar.

 Algo se mueve, en efecto, en el mundo.

 *Director de diario Uno

 Recibido por correo electrónico, ha sido imposible localizar el texto en Diario UNO del 19 octubre, 2014
 
Imagen agregada RCBáez sobre caricatura de Lacoste

Editorial de The New York Times: La impresionante contribución de Cuba en la lucha contra el Ébola

Médicos cubanos en Sierra Leona. Credit Florian Plaucheur/Agence France-Presse — Getty Images

Cuba es una isla pobre y relativamente aislada. Queda a más de 7,000 kilómetros de los países africanos donde el ébola se está esparciendo a un ritmo alarmante. Sin embargo, debido a su compromiso de desplazar a cientos de médicos y enfermeros al eje de la pandemia, Cuba podría terminar jugando el papel más destacado entre las naciones que están trabajando para refrenar la propagación del virus.

La enorme contribución de Cuba, sin duda, forma parte de sus esfuerzos por mejorar su estatus en el escenario mundial. Aún así, debe ser aplaudida e imitada.

El pánico que ha generado la epidemia alrededor del mundo no ha producido una respuesta adecuada por parte de las naciones que tienen la capacidad de contribuir. Aunque Estados Unidos y otros países han ofrecido su disposición a contribuir dinero, únicamente Cuba y unas pocas organizaciones no gubernamentales están proporcionando lo que se necesita con mayor urgencia: profesionales médicos dispuestos a atender pacientes.

Los médicos en África occidental necesitan urgentemente apoyo internacional para construir centros de aislamiento y poner en práctica mejores mecanismos para diagnosticar pacientes, antes de que desarrollen síntomas avanzados. Más de 400 profesionales médicos han sido infectados y, aproximadamente, 4,450 pacientes han muerto. Dado que se han diagnosticado unos pocos casos en Estados Unidos y Europa, las autoridades médicas temen que el virus pronto podría volverse una crisis mundial.

Es lamentable que Washington, el principal contribuyente financiero a la lucha contra el ébola, no tenga vínculos diplomáticos con La Habana, dado que Cuba podría terminar desempeñando la labor más vital. En este caso, la enemistad tiene repercusiones de vida o muerte, ya que las dos capitales no tienen mecanismos para coordinar sus esfuerzos a alto nivel.

Para la administración Obama, este dilema tiene que enfatizar la idea de que los frutos de normalizar la relación con Cuba conlleva muchos más beneficios que riesgos.

De los extranjeros que trabajan en África occidental, los médicos cubanos van a estar entre los más expuestos y, es muy posible, que algunos contraigan el virus. La Organización Mundial de la Salud está coordinando la labor de los médicos, pero no está claro cómo manejaría la atención y el traslado de aquellos que llegaran a enfermarse. Para transportar pacientes con ébola se necesitan equipos de expertos y aviones equipados con cabinas de aislamiento. La mayoría de compañías de seguros han dicho que no están dispuestas a trasladar pacientes con ébola.

El Secretario de Estado John F. Kerry elogió el viernes el “coraje de todo profesional médico que está asumiendo este desafío”, e hizo una alusión breve a la contribución de Cuba. El Ejército estadounidense ha desplazado aproximadamente 550 soldados para respaldar a las autoridades médicas en los países afectados. Sería cuestión de sentido común y compasión que el Pentágono les ofreciera asistencia a los cubanos, en caso de que alguno se enfermase. Por ejemplo, debería darles acceso al centro médico que construyó en la capital de Liberia, y ayudar con la evacuación de médicos enfermos. Es indispensable reconocer que la labor de los especialistas cubanos contribuye al esfuerzo mundial.

Sin embargo, las autoridades estadounidenses, insensiblemente, se han rehusado a indicar si estarían dispuestos a brindar algún tipo de apoyo.
Miembros del sector médico en Cuba son conscientes de los riesgos que toman al asumir misiones peligrosas. Médicos cubanos desempeñaron el rol principal en la lucha contra el cólera en Haití, después del terremoto de 2010. Cuando algunos regresaron enfermos a Cuba, la isla tuvo que combatir el primer brote de la enfermedad en una década. Si el ébola llegara a Cuba, representaría un desafío más serio para la isla y la región, lo que elevaría el riesgo de que se dispare el número de casos en el hemisferio.

Cuba ha enviado médicos y enfermeros a zonas de desastre durante décadas. Luego del huracán Katrina en 2005, el Gobierno en La Habana ofreció enviar a equipos médicos para atender heridos en Nueva Orleans. Líderes estadounidenses rechazaron ese ofrecimiento. Pero se alegraron al oír, en días recientes, que Cuba estuviera movilizando un grupo para misiones en Sierra Leona, Liberia y Guinea.

Con apoyo técnico de la Organización Mundial de la Salud, el gobierno cubano capacitó a 460 médicos y enfermeros en cuanto a las estrictas precauciones que son necesarias para atender a los pacientes que padecen un virus altamente contagioso. El primer grupo, conformado por 165 profesionales, llegó a Sierra Leona en días recientes. José Luis Di Fabio, el representante de la entidad de salud, dijo que el equipo enviado a África incluye médicos que han trabajado anteriormente en la región, lo cual los hace aún más valiosos. “Cuba cuenta con un personal de salud muy competente”, dijo Di Fabio, quien es de origen uruguayo.

Di Fabio dijo que las sanciones que Estados Unidos mantiene sobre la isla han generado dificultades para el sector médico, ya que varios centros carecen de equipos modernos y suministros suficientes.
En una columna publicada este fin de semana en el diario del Gobierno cubano, Granma, Fidel Castro argumenta que Estados Unidos y Cuba deben poner a un lado sus diferencias, así sea temporalmente, para combatir una amenaza global. Tiene toda la razón.

(Fuente The New York Times, que publicó este editorial en inglés y español)

Tomado de Cubadebate