miércoles 15 de julio de 2009

Dimite el ministro de Gobernación del Gobierno golpista de Honduras

  • Deja el cargo de forma 'irrevocable'

  • Enrique Ortez culpa de su renuncia a EEUU y a ciertos países del ALBA
Agencias Tegucigalpa


El ministro hondureño de Gobernación y Justicia, Enrique Ortez, que había jurado el cargo el pasado viernes, ha dimitido de su nuevo cargo el pasado martes.

Tras haber renunciado la semana pasada al cargo de ministro de Relaciones Exteriores, Ortez ha dejado definitivamente de forma "irrevocable" después de dos semanas en el Ejecutivo 'de facto' tras el golpe de Estado del Gobierno del nuevo presidente de Honduras, Roberto Micheletti.

Tras su primera renuncia, Ortez negó que su abandono estuviera relacionado con los comentarios que hizo sobre el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, al referirse a él como "ese negrito que no sabe dónde queda Tegucigalpa", en declaraciones a una televisión local.
No obstante, esta vez el ex ministro del Gobierno interino ha resaltado en un comunicado que ha abandonado su puesto por "presiones de la embajada de los Estados Unidos de América ante nuestro pueblo y al Gobierno, directa e indirectamente, junto a ciertos países del ALBA", el bloque de países izquierdistas que lidera el presidente venezolano, Hugo Chávez.

"Considerando que mi presencia como ministro de Gobernación podría significar la cancelación de la ayuda externa, que tanto ha venido necesitando nuestro pueblo, he decidido declinar de esta honrosa designación", ha declarado Ortez a periodistas.

La portavoz de la embajada estadounidense en Tegucigalpa, Chantal Dalton, negó presiones sobre las autoridades que asumieron tras el golpe de Estado, señalando que no tienen contacto con un Gobierno que no reconocen.

Honduras en Golpe: ¿Por qué el garrote?

Por Felipe de J. Pérez Cruz

Honduras se encuentra entre los países más pobres de América Latina y el mundo. La pobreza alcanza al 62.9 por ciento de la población y más del 55 por ciento está desempleada. El 63 por ciento de las familias hondureñas sufren de desnutrición y miles de chicos viven en la calle. Por primera vez en la historia contemporánea del hermano país, un gobernante, el Presidente José Manuel Zelaya Rosales, estaba empeñado en un grupo de importantes acciones para cortar en sus raíces esa herencia de explotación y subdesarrollo.

Zelaya Rosales no se planteaba un proyecto personal. Había llegado a la convicción de la necesidad de incentivar la participación popular en la toma de las decisiones fundamentales del Estado. Precisamente, el domingo 28 de junio los hondureños irían a las urnas con el propósito de participar en una consulta popular. Pero en horas de la madrugada se inicia el Golpe de Estado. El Presidente Zelaya Rosales es secuestrado por efectivos del Ejército y expulsado a Costa Rica. Desde las primeras horas del Golpe, el escenario quedó bien establecido: de una parte la oligarquía apoya en bloque la acción de los militares; de la otra, el pueblo expresa su protesta. Los principales medios de comunicación masiva ejecutaron una vasta operación de silencio con el propósito de desconcertar al pueblo, confundir a la opinión pública internacional y permitir el avance y consolidación de la asonada militar.

El funcionariado del Estado oligárquico -Tribunales, Fiscalía y Policía-, y la jerarquía de la Iglesia católica se manifestaron como parte del esquema golpista. El Congreso hondureño nombró como presidente del país a Roberto Micheletti -Presidente del órgano legislativo y ex candidato a la presidencia por el propio Partido de Zelaya Rosales- tras esgrimir una supuesta carta de renuncia del Presidente. El Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP) respaldó la decisión legislativa: “No se está cambiando un Presidente por otro. Se ha logrado en un marco de unidad nacional, mantener la institucionalidad y el respeto a la Constitución y las leyes”, afirmaron los empresarios.

Desde los primeros momentos el pueblo hondureño rechazó el Golpe de Estado. Aunque parte de las garantías constitucionales fueron suspendidas, y se vivió en el país una especie de estado de sitio, decenas de miles de hondureños en Tegucigalpa y otras ciudades del país, salieron a las calles y plazas para respaldar el retorno del Presidente Constitucional. Las masas, con la armadura de su indignación y vergüenza, comenzaron a enfrentarse a las fuerzas conjuntas del Ejército y la Policía. Caen las primeras víctimas de la nueva represión fascista. Las detenciones se multiplicaron y en respuesta, las organizaciones populares convocaron a un paro nacional hasta el regreso del legítimo Presidente, medida que se mantiene hasta hoy.

Para justificar el Golpe de Estado las fuerzas de la oligarquía y el imperialismo apelan a un grueso expediente de acusaciones contra el Presidente José Manuel Zelaya Rosales. Se trata de un expediente espurio, fabricado a última hora, pero tales argumentos, aún si tuvieran una cuota de credibilidad, resultarían falsos para explicar las razones del cruento asalto militar. Realmente con la salida de Zelaya Rosales de la presidencia, se intenta cortar el curso histórico de un interesante proceso de cambios que se había iniciado en el hermano país.Honduras.

Desde la época del padre fundador Francisco Morazán Quezada (1792-1842) y sus luchas por los desposeídos, la historia de Honduras es una sucesión de represiones y traiciones de la oligarquía contra las masas trabajadoras, los campesinos y grupos originarios. Mientras el pueblo quedaba en las condiciones de mayor desprotección y explotación, los recursos naturales del país se entregaron primero a los capitalistas ingleses y después, definitivamente, a los monopolistas estadounidenses.

Honduras sufrió la intervención directa de los Estados Unidos (1907) y la invasión de los marines (1924), y fue durante el Siglo XX una colonia económica y política de las trasnacionales fruteras estadounidenses y en especial de la United Fruit Company. Al humor negro del escritor yanqui O. Henry, le debe esta nación el infame título de República bananera.

De una parte las dictaduras militares y de la otra, la alternancia bipartidista entre liberales y nacionalistas (conservadores): Este sería el mecanismo de control hegemónico de la clase oligárquica y el imperialismo estadounidense, para impedir cualquier cambio a favor de los intereses nacional populares.

A partir del Golpe de Estado de 1963 se sucedieron los gobiernos militares. Pero la llegada en 1982 de un gobierno civil fue en definitiva un pacto de clase entre los jerarcas militares –devenidos en grandes terratenientes y burgueses- y al oligarquía tradicional. Este pacto se institucionalizó con la actual Constitución. La labor represiva de las dictaduras se continúa con una etapa de terror, búsqueda y eliminación de grupos y elementos de la izquierda. La enorme influencia del Ejército y la doctrina “de Seguridad Nacional” se mantuvo intacta. No podía ser de otra manera, pues Honduras era en aquellos momentos la base para los ataques de los Estados Unidos contra la Revolución Sandinista y los movimientos guerrilleros de Guatemala y El Salvador.

A pesar de que la Constitución hondureña prohíbe la presencia de tropas extranjeras en su territorio, el país centroamericano continuó hasta hoy como base de contrainsurgencia de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos. Si en lo económico y político Honduras carecía de independencia real y estaba fuertemente aherrojada por las bananeras y transnacionales estadounidenses, en lo militar pasó a ser un país ocupado por el Pentágono, base además de una importante estación CIA, y retaguardia segura de los terroristas de origen cubano.

En los años noventa Honduras quedó a merced de las recetas neoliberales. La neocolonia bananera y minera, fue modernizada con el enclave maquilador y las políticas de privatización y desgravación arancelaria. Como resultado, unas pocas familias en connivencia con las transnacionales estadounidenses concentran más del 90 por ciento de la riqueza nacional, el poder político y los medios de comunicación.

La situación económica social del país se agudizó tras el paso en octubre de 1998 del huracán Mitch, en el peor desastre de la historia nacional. A las 10.000 muertes causadas por el meteoro y el 1.5 millón de damnificados y desplazados, se añadieron pérdidas materiales por más de tres mil millones de dólares.

Ante la latente explosividad social en Honduras, México y toda Centroamérica, los Estados Unidos crearon el Plan Puebla Panamá, amplio conglomerado de militarización geoestratégico, con finalidades eminentemente contrainsurgentes. La nueva modalidad de ocupación imperialista se completaba con la aprobación en mayo del 2004 del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos (CAFTA, por sus siglas en inglés). Un mecanismo de control y extorsión adicional que poseen los Estados Unidos en Honduras –y en Centroamérica toda-, es el de la inmigración y el envió de remesas, que representan más del 25 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de la nación hondureña.

Las primeras elecciones del siglo XXI, realizadas en el 2001, dieron el gobierno a Ricardo Maduro Joest, candidato del Partido Nacional de Honduras (PNH). La principal misión de Maduro fue satisfecha: a pesar de que el CAFTA viola diecisiete artículos de la Constitución nacional, fue aprobado.

El incumplimiento de las promesas realizadas por los conservadores, una galopante corrupción, el crecimiento de los movimientos de los trabajadores y campesinos y las luchas populares contra la aprobación del TLC, aconsejarían al imperio y la élite oligárquica, apelar al mecanismo de recambio a favor del Partido Liberal de Honduras (PLH).

José Manuel Zelaya Rosales

José Manuel Zelaya Rosales (1952), es un rico terrateniente que fue directivo del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP) y presidente de uno de sus gremios más importantes, la Asociación Nacional de Empresas Transformadoras de la Madera (ANETRAMA). Afiliado al Partido Liberal desde 1970, empezó a desarrollar en las filas liberales labores orgánicas y representativas, hasta llegar a ocupar un escaño como congresista. En el ejercicio de sus funciones públicas se caracterizó por su entrega y honradez.
La prensa burguesa de Honduras lo mostraba además como un buen padre de familia católica, con el don del hacendado campechano, aficionado a tocar la guitarra y montar caballos. Bajo este perfil Zelaya Rosales triunfa en las elecciones presidenciales del 27 de noviembre de 2005. Nada hacía suponer que fuera portador de una propuesta distinta a la de sus correligionarios de la oligarquía hondureña, ni que tuviera la valentía de trascender los marcos previamente fijados por el sistema de dominación.

El accionar del Presidente Zelaya Rosales para revertir la crítica situación nacional y comenzar –aunque fuera tímidamente- a favorecer las necesidades e intereses de los sectores populares resultó, para el imperio y la oligarquía, una desagradable sorpresa. Comprometido con las necesidades de su pueblo, el Presidente hondureño se percató de que era imposible combatir la pobreza y la exclusión sin afectar los intereses de las corporaciones transnacionales y la clase oligárquica y capitalista. Entonces la gestión gubernamental del Presidente establecería un punto de giro [1], un rompimiento con la historia de sumisión al imperio norteamericano y al servicio a los intereses de las transnacionales y la oligarquía nativa.
El nuevo presidente se propuso la reducción del costo del petróleo, así como frenar el control expoliador de las transnacionales petroleras –Esso (ExxonMobil), Texaco (Chevron) y Shell-, que desde hacía décadas operaban en Honduras. Así mismo puso coto a la indiscriminada explotación de los bosques, que afectaba a las comunidades indígenas. Y aquí comenzaron los primeros cuestionamientos a un presidente “de la clase” –maderero por demás- que sin embargo afecta la libertad de empresa.Zelaya Rosales comenzó por enfrentar el grave problema de las maras. Pero a diferencia del enfoque represivo prevaleciente, diseñó para la lucha contra el pandillerismo y el crimen organizado un enfoque más social, dirigido a resolver -en su raíz de pobreza y exclusión- esas y otras problemáticas de la marginalidad capitalista. Decretó el “estado de emergencia en el sistema de salud”, y realizó la liberación de una millonaria partida de recursos para iniciar la recuperación de tan vital servicio. Redujo la tasa de interés de los créditos para las viviendas y aumentó el salario mínimo de los ciudadanos.
Las medidas puestas en marcha por Zelaya Rosales mejoraron la situación económica del país. A pesar de que el déficit en la balanza comercial con Estados Unidos se duplicó en el año 2006 como resultante directa del TLC, el país registró el más bajo nivel de inflación de los últimos 16 años. La política gubernamental comenzó a dar frutos en la lucha contra la pobreza – reducida en un 6,5 por ciento-lo que en números absolutos significó que 500 mil hondureños salieran de la pobreza durante su mandato.Autodeterminación y soberanía.

La práctica consecuente de la autodeterminación y soberanía, en un país donde estas categorías sólo adornaban los discursos, constituyó una osadía del Presidente Zelaya Rosales.
El 1 de abril del 2006 entró en vigencia el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos (CAFTA). Zelaya Rosales asume un hecho consumado, pero en sus declaraciones al respecto alertó sobre la real situación que se avenía “una lucha de David contra Goliat”, dada la debilidad de la economía hondureña. Urgía, en criterio de Zelaya Rosales, aprovechar las oportunidades que el CAFTA pudiera ofrecer, y a la par trabajar en otros acuerdos compensatorios.

Recién estrenado como Presidente Zelaya Rosales, en marzo del 2006, envía su primera misión a Venezuela para explorar posibles espacios de cooperación. Así, en su lucha por alcanzar la soberanía energética frente a las transnacionales, el presidente hondureño se acercó a Petrocaribe, iniciativa subregional perteneciente a Petroamérica, uno de los instrumentos de integración continental creados por la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). Así mismo Zelaya Rosales buscó la asesoría de Brasil para desarrollar la producción local de biocarburantes, particularmente etanol.

El 25 de agosto del 2008, Zelaya Rosales firmó en la Casa de Gobierno de Tegucigalpa el documento que convertía a su país de manera oficial en el sexto miembro del ALBA, en una ceremonia que contó con la presencia de los presidentes Hugo Chávez, Daniel Ortega y Evo Morales y el entonces vicepresidente cubano Carlos Lage. Tras elevar un llamado al pueblo hondureño para que respaldara un “proyecto social de solidaridad entre países de América” que representaba “beneficios para los pobres”, declaró superado el modelo neoliberal y se pronunció por un “liberalismo socialista, para que los beneficios del sistema vayan a los que más lo necesitan”.

El 15 de septiembre, en su discurso institucional con motivo del 187 aniversario de la emancipación nacional de la Corona española, Zelaya Rosales presentó la entrada en el bloque bolivariano del ALBA como la “segunda independencia” de Honduras. Días después, en la Asamblea General de la ONU, el mandatario dijo basta a “más recetas y lecciones” del mundo desarrollado, porque no habían servido para eliminar la pobreza, y afirmó que el sistema capitalista estaba “devorando a los seres humanos”. Un mes más tarde, a últimos de octubre, en su intervención en la XVIII Cumbre Iberoamericana, en San Salvador, pidió a los participantes una condena al “capitalismo insaciable”.

La entrada al ALBA y la firma de acuerdos de libre comercio con Taiwán, Chile Panamá, y -en perspectiva- con Cuba, Perú, Brasil y Ecuador, expresaron con hechos la voluntad del Presidente Zelaya Rosales de diversificar las fuentes de intercambio comercial, económico y tecnológico, y liberarse de la prevaleciente dependencia del mercado y los compradores estadounidenses.
A escala regional Zelaya Rosales ganó respeto por su desempeño como presidente pro-témpore del Sistema de Integración Centroamericana en el segundo semestre de 2008. Bajo su dirección el bloque istmeño llegó a importantes acuerdos, atravesados por la lógica del enfrentamiento con los viejos lazos de sujeción a los intereses imperialistas, la superación de las barreras y prejuicios regionalistas, y la urgencia de frenar la incidencia de la crisis estructural del capitalismo en los países del área.

La política de Zelaya Rosales logró que cerca de 4.000 millones de dólares de deuda externa fueran condonados, y la llegada de combustible barato de Venezuela se tradujo en un mayor desahogo financiero del Estado y en una mejora de la calidad de vida de la población.

Frente al imperio

La decisión del Presidente Zelaya Rosales de buscar su soberanía energética lo colocó de inmediato frente al gobierno de George W. Bush, empeñado en defender a ultranza los intereses de sus transnacionales petroleras. La respuesta inicial del imperio va a ir por el camino de las presiones y críticas sobre elementos de corrupción, el tema migratorio y la ampliación del período de trabajo de los hondureños inscritos en el Estatus de Protección Temporal (TPS). Era el trato típico aplicado para “corregir” los escrúpulos de los gobernantes de turno; para ello, el Embajador norteamericano Charles Ford desarrolló el perfil interventor que tenía asignado, pero en el caso de Zelaya Rosales estas medidas no surtirían efecto.

El Emperador Bush, ante las denuncias del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz sobre la presencia del terrorista Luis Posada Carriles en los Estados Unidos y los pedidos de extradición del terrorista prófugo que realiza Venezuela, intenta salir del problema enviando al asesino a un tercer país. El Embajador estadounidense le hace la solicitud a Zelaya Rosales, pero éste la rechaza de plano. Ya en marzo del 2008, el Presidente hondureño anunció la apertura de las relaciones con Cuba.

Los crecientes vínculos del presidente centroamericano con los gobiernos de izquierda en Suramérica y Nicaragua, la entrada a Petrocaribe y el ALBA, la fraternal amistad que comenzó a consolidarse con el Presidente Hugo Chávez y la visita que realizó el Presidente hondureño a Cuba en marzo del 2008, su intercambio con el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, las declaraciones de respeto para con el gobierno de La Habana, y sus críticas al bloqueo estadounidense contra el país antillano, fueron vistas con visible enojo por los oligarcas hondureños y convencieron al imperio de la necesidad de trabajar para aislar y destruir políticamente al líder hondureño. Frente a tales decisiones, sin dudas el Presidente Bush colocó a Zelaya Rosales bajo estricta observación.

Zelaya Rosales causa una nueva sorpresa con las declaraciones del 31 de mayo de 2008, en las que anuncia a los militares estadounidenses su próximo abandono de la base Soto Cano (la tristemente célebre base Palmerola de la guerra secreta contra Nicaragua y el movimiento de liberación centroamericano) pues esta sería en un futuro próximo utilizada para vuelos comerciales internacionales, y que la construcción de la terminal civil contaría con fondos del ALBA. Es muy posible que después de estas declaraciones el Gobierno de Bush acelerara sus planes desestabilizadores. Para coordinar los planes contra Zelaya Rosales se escoge a un hombre de toda la confianza del Presidente yanqui: Bush nombra Embajador en Tegucigalpa al cubano [norte]americano de extrema derecha Hugo Llorens. El flamante representante del imperio había sido el asesor principal de Bush -era director de Asuntos Andinos del Consejo Nacional de Seguridad en Washington-, cuando sucede el Golpe de Estado contra el Presidente Hugo Chávez. Llorens llega a Honduras en mal momento. El 12 de septiembre del 2008, el Presidente Evo Morales expulsa al representante de Estados Unidos en La Paz, por sus actividades de injerencia y Zelaya Rosales, en solidaridad, se negó a recibir las credenciales de Llorens. Ocho días después, el Presidente hondureño recibió al nuevo Embajador estadounidense y le expresó el malestar de su país “con lo que sucede con el país más pobre de Sudamérica”.

En noviembre 2008, el Presidente Zelaya Rosales felicitó a Barack Obama por su victoria electoral, clasificándola como ”una esperanza para el mundo”. Pero dos meses después, Zelaya Rosales envió una carta personal al mandatario estadounidense acusando a Estados Unidos de ”intervencionismo” y llamando al nuevo gobierno a ”respetar a los principios de la no injerencia en los asuntos políticos de otras naciones”. Zelaya Rosales también solicitó ”revisar a los procedimientos de inmigración y la otorgación de visas como un mecanismo de presión”. Así mismo se pronunció porque ”la lucha legítima contra el narcotráfico… no fuera utilizada como una excusa para imponer a políticas intervencionista en otros países”.

De la alarma al Golpe Técnico

Al “impredecible” presidente José Manuel Zelaya Rosales, ya le quedaba muy poco frente al gobierno del país. Para noviembre de este 2009 estaban previstas las elecciones y en enero del 2010 abandonaría la presidencia. En un país donde la izquierda había sido exterminada y el movimiento popular recién comenzaba a rearticularse y ganar fuerza, nada hacía sospechar que las maquinarias de los partidos oligárquicos no fueran capaces de restablecieran su equilibrio de poder. Así la marcha de los acontecimientos políticos hondureños, parecía indicar que para los imperialistas y oligarcas las soluciones vendrían tras el fin del mandato de Zelaya Rosales. En estas circunstancias, el 22 de noviembre del 2008 Presidente anuncio una consulta popular, que puso en alarma al imperio norteamericano y a sus secuaces nativos.

Zelaya Rosales trataba de dar un primer paso para una futura convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente y a la reforma de la Constitución. La propuesta consistía en realizar una encuesta no vinculante que podría proponer, o no, un referéndum sobre la creación de una Constituyente, en lo que sería una cuarta urna de votación, en las próximas elecciones. De aprobarse, la consulta se realizaría posterior a la salida de Zelaya Rosales de la presidencia, por lo tanto no habría posibilidad alguna de reelección.

La sola mención a una posible constituyente aterrorizó a los oligarcas hondureños y puso en grave preocupación al imperio. La actual correlación de fuerzas en la región latinoamericana y caribeña, y en particular los triunfos de las fuerzas de izquierda en Nicaragua y El Salvador, y el alejamiento de las tradicionales posiciones oligárquicas del gobierno guatemalteco, hacían sumamente peligroso para la hegemonía imperialista cualquier intento en Honduras, de cambiar a través de una Constitución las bases institucionales del status quo conservador. Este era un camino ya transitado por Venezuela, Ecuador y Bolivia como parte sustantiva de sus procesos emancipadores. En este criterio desde los primeros momentos, las fuerzas de la reacción, orquestadas por la Embajada estadounidense, se empeñaron en sabotear la consulta, con el empleo de todos los métodos posibles, incluida la dinámica golpista.

Contra Zelaya Rosales se intensifica una fortísima campaña de descrédito y crítica ideológica, que polariza en su contra a la mayoría de la clase política hondureña, incluida la de su propio partido. Un ingrediente no despreciable es la actitud beligerante del poderoso Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP), que se niega a cumplir el decreto de alza del salario mínimo. Si para lograr la aprobación en Congreso Nacional de medidas trascendentales como la entrada al ALBA, el Presidente había logrado el apoyo de la bancada liberal y al menos la abstención de parte de los nacionalistas, ahora el aislamiento llega a ser prácticamente total.

El 23 de junio el Congreso Nacional aprueba una legislación de última hora que prohíbe la celebración de referendos y plebiscitos 180 días antes y después de las elecciones. Amparado en esta normativa, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) y la Corte Suprema de Justicia declaran ilegal la consulta del 28 de junio, y se amenaza con penas de entre 10 y 15 años de prisión para quienes la apoyen.

Zelaya Rosales destituye al jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, general Romeo Vásquez Velásquez, por negarse a distribuir el material para la encuesta. Como respuesta, el Ministro de Defensa y los Jefes de las tres ramas de las Fuerzas Armadas renunciaron, y la Corte Suprema de Justicia desconoce la autoridad del Presidente de comandar las Fuerzas Armadas y restituye en el cargo al general Vásquez. A su vez, en el Congreso comenzaron las maniobras para un juicio político, que declarara no apto al Presidente sobre la base de acusaciones de violación de la Constitución y el ordenamiento jurídico del país.

El Plan B

Zelaya Rosales se percató de la gravedad de las maniobras que contra su gobierno se desarrollaban por parte del Tribunal y el Congreso, y con claridad denunció que estaba en curso un Golpe de Estado Técnico. Llamó a los presidentes latinoamericanos a solidarizarse con su gobierno, y solicitó el acompañamiento de la OEA. Fue en estos momentos cuando ocurre el hecho más audaz y trascendental de toda la presidencia de Zelaya Rosales: El Presidente convocó al pueblo a acompañarlo a la base aérea Hernán Acosta Mejía para sacar de ahí el material electoral decomisado por magistrados del TSE y fiscales del Ministerio Público.
Junto a una multitud popular Zelaya Rosales penetra en la instalación militar y recupera las urnas y boletas. De ahí manos populares se encargaran de llevar este material hasta los últimos rincones del país.

El sábado 27 de junio la directora ejecutiva del Proceso de Encuesta de Opinión, Fedra Tibot, informa que las 15 mil urnas instaladas en el país están listas para la consulta; en su distribución y cuidado han participado de forma voluntaria más de 45 mil hondureños. Por disposición presidencial las urnas serán custodiadas por organizaciones populares y la policía y no por el ejército.

La acción de las masas desconcierta y paraliza la maquinaria opositora. Zelaya Rosales considera conjurado el golpe de Estado técnico y llama al pueblo a participar en la consulta del domingo. Se equivocaba el Presidente Hondureño. Es evidente que no poseía todos los hilos del complot que sí manejaba el Embajador estadounidense en Tegucigalpa.

Con el pueblo defendiendo la consulta y Zelaya Rosales en movimiento dentro del país, el juicio político que preparaba el Congreso para destituirlo –el Golpe “técnico institucional”-, carecía de todas las posibilidades de victoria. Un escenario probable le indicaba a los conspiradores la radicalización de Zelaya Rosales, el aumento de su popularidad, y la profundización del protagonismo de los movimientos sociales y las organizaciones de izquierda. La dinámica golpista tuvo que optar por el “Plan B” y éste no podía ser otro que el de la abierta y desembozada asonada fascista. Se ve muy claro entonces como en el plan de tareas de los golpistas, la primera misión era la de secuestrar y sacar del país al Presidente Zelaya Rosales.

José Manuel Zelaya Rosales no es un “marxista”, ni un socialista revolucionario. En los Estatutos del Partido Liberal, en el apartado de Principios ideológicos, el artículo 6 “postula como principio fundamental la inclusión social y, por ende, se reconoce el crecimiento económico con equidad social como regla que debe regir la economía nacional; y debe presidir el ejercicio de las libertades económicas, de iniciativa, de inversión, de comercio, de competitividad, de contratación y de empresa, de modo que la producción económica responda a los conceptos de desarrollo sostenible, asegurando la distribución equitativa de la riqueza”. En buena ley, Zelaya Rosales quiso poner en práctica los principios ideológicos de su Partido, pero más allá de la letra, los burgueses liberales y la oligarquía hondureña no pueden ni quieren pasar. Saben además que el imperio no los perdonaría.

En países como Honduras la honestidad y consecuencia de los gobernantes puede llegar a ser para el imperio un indeseable disparador de la Revolución. Zelaya Rosales se convirtió en un Presidente dispuesto a emprender la ruta de la transformación social. En mucho, la conversión de Zelaya Rosales en un obstáculo para el status quo, es también un producto de los nuevos tiempos que recorren Nuestra América, de la presión popular en el marco de un renacer del movimiento emancipador continental.
Éste, por supuesto, que es un espacio en disputa: los intereses expoliadores no están dispuestos a ceder. Ahí está el porqué del garrote.

(Continuará)

[1] Sheyla Valladares Quevedo: Honduras: De pretextos y verdades, Rebelión

sábado 11 de julio de 2009

Una historia de monstruos, hadas buenas... y la realidad "real"

"Ultimadamente", como dirían no sé si Cantinflas o Tin Tan, leer, oír, hablar de la simpar Calandraca bloguera, vamos, como que me da cierto desánimo, cierta abulia… pensando en cómo -tras los minuciosos “desguaces” argumentales de mis dilectos Norelys, Ubieta y Lagarde-
aún hay quien se crea la historia de la triste, perseguida y –sobre todo-
multipremiada Yoani (¿O Yoanis? ¿es con $ o sin $???) .


Por pura casualidad, que no es tan casual porque este engendro sale hasta en la sopa, encontré en menos de 5 minutos dos artículos sobre la “espigada”: uno que -¡¡nada menos!!- la tilda de “heroína del siglo XXI” y este… i-m-p-e-r-d-i-b-l-e artículo de un verdadero monstruo del periodismo: Pascual Serrano.

Si Ud. aún creía en esta historia de monstruos y hadas buenas, creo que
Pascual lo convencerá de la verdadera historia de…

La famosa Yoani y un tal Kareem…




La diferencia entre ser bloguero opositor en Cuba o en Egipto
Por Pascual Serrano

La periodista Olga Rodríguez nos cuenta en su magnífico libro “El hombre no teme la lluvia” (Debate, junio 2009) la historia del bloguero egipcio Kareem el Behirey, nacido en 1983. Vale la pena conocerla para compararla con otra bloguera que, según nos cuentan los medios, vive acosada y perseguida por el gobierno cubano, Yoani Sánchez.

Es habitual presentar a Cuba como una dictadura que persigue la libertad de expresión, escenario no tan habitual cuando las informaciones tratan a Egipto. Por ello conocer la situación de estos dos blogueros, cada uno crítico con el gobierno de su país, puede ser ilustrativo del talante democrático de cada gobierno y de lo acertado o no de la imagen que se proyecta en nuestros países.

Según relata Olga Rodríguez, Kareem es de origen humilde, vive con sus padres y hermana en un edificio de pisos destartalados cerca de El Cairo, su madre está prejubilada tras contagiarse en su trabajo de enfermera la hepatitis C, sin que pueda garantizarse los recursos para pagar la medicación. Kareem tuvo que financiar sus estudios trabajando de camarero. Cuando terminó su carrera no tuvo otra opción que incorporarse como obrero en la mayor fábrica textil del país, allí pasaba horas pedaleando en una máquina de coser envuelto en un ruido ensordecedor por treinta dólares al mes. Al salir de la fábrica se va a trabajar al periódico donde termina de madrugada, sin que le dé tiempo a volver a casa por lo que debe pernoctar en el domicilio de un amigo… Aquí ya vamos encontrando diferencias con la cubana Yoani Sánchez. Su familia tiene en Cuba acceso gratuito a los servicios médicos y garantizados sus estudios de filología sin tener que trabajar, el estado cubano también le asegura el trabajo como filóloga, aunque ella ha renunciado para sobrevivir con los ingresos que le proporciona su blog reproducido en numerosos medios extranjeros.

En diciembre de 2006 Kareem fue expulsado seis días de la empresa textil por apoyar una huelga de trabajadoras. Fue entonces cuando decidió abrir su blog que ha terminado siendo una referencia para los movimientos sociales egipcios, a pesar de que en esa época uno de los blogueros más conocidos en Egipto fue detenido y condenado a tres años por criticar al presidente egipcio Hosni Mubarak. En septiembre de 2007 comenzó una nueva huelga en su empresa textil, la situación del país era explosiva, a principios de 2008 el precio del pan se había incrementado un 50 por ciento en un año y los disturbios se saldaron con quince muertos en tan solo dos semanas. En Egipto, el presidente Mubarak mantiene el estado de emergencia desde que subió al poder en 1981, por lo que muchos derechos y libertades están limitadas. El 6 de abril de 2008 las Fuerzas Armadas egipcias, provistas con rifles de asalto, gases lacrimógenos y pelotas de goma, rodearon una manifestación de obreros y abrieron fuego contra ellos. Murieron un niño de nueve años y un joven de veinte, y otras noventa personas resultaron heridas. Cientos de activistas fueron detenidos, entre ellos el bloguero Kareem. Las autoridades le acusaron de haber incitado a la huelga a través de su blog. Al igual que otros detenidos, fue golpeado y maltratado en su celda, recibió descargas eléctricas durante los primeros días. Hubo un amplio movimiento de solidaridad dentro del país, decenas de blogueros expresaron su apoyo a los detenidos y diez días más tarde un fiscal ordena su puesta en libertad, sin que fuera cumplida por la policía. Kareem fue expulsado de su trabajo en la industria textil y, junto con otros presos, comenzó una huelga de hambre para protestar contra los malos tratos en la prisión.
Según cuenta Olga Rodríguez, salieron finalmente de prisión tras la presión internacional de varias asociaciones de derechos humanos. También fue readmitido en la fábrica y pudo volver a su vida de pluriempleado, con la que no llega a fin de mes y con la que apenas le queda tiempo para dormir.

No ha abandonado su blog. Se puede ver en http://www.egyworkers.blogspot.com/ y http://yalhwy.maktoobblog.com/ . En él difunde datos de las protestas que se celebran en todo Egipto, acompañados de vídeos y fotos que él mismo capta. En uno de sus correos electrónicos a Olga Rodríguez terminaba así:

“Por lo demás, bien. Feliz por leerte y feliz por estar libre. En total estuve setenta y tres días en la cárcel. La policía me sometió a descargas eléctricas por todo el cuerpo durante los tres primeros días de mi arresto. Acabo de regresar de la fábrica, me han readmitido. Sigo estando pluriempleado, duermo poco. Pero mantengo el blog, por supuesto, con más energía que nunca. Lamentablemente aquí todos los días hay mucho que denunciar. Salam maleicum”.

En las últimas noticias de Kareem, enviadas a Olga Rodríguez ya después de la publicación del libro, le informa que se han repetido sus problemas con la policía egipcia cuyas presiones han provocado que le despidan de su trabajo.

Volvamos ahora con la cubana Yoani Sánchez. Ella no puede informar y fotografiar represiones policiales con fusiles y pelotas de goma en La Habana porque no las hay. Yoani no ha pisado una cárcel cubana, pero la presentan todos los medios como un icono de la lucha contra la dictadura.
Mientras Kareem debía trabajar de sol a sol para pagar sus estudios y las medicinas de su madre, Yoani, que abandonó voluntariamente su trabajo estatal de filóloga recordaba sus angustias de falta de privacidad en los campamentos de estudiantes:

“Salí del preuniversitario en el campo sintiendo que nada me pertenecía, ni siquiera mi cuerpo. Vivir en albergues crea esa sensación de que toda tu vida, tus intimidades, tus objetos personales y hasta tu desnudez han pasado a ser bienes públicos. “Compartir” es palabra obligatoria y se llega a ver como normal el no poder estar, nunca, a solas. Después de años entre movilizaciones, campamentos agrícolas y una triste escuela en Alquízar, necesitaba una sobredosis de privacidad”.

Cuando Kareen se recupera de las torturas y descargas eléctricas en la prisión, Yoani Sánchez se indigna porque el Estado no le arregla el ascensor de su vivienda…

“Ya van a cumplirse cuatro meses desde que estoy sin ascensor. Catorce pisos para abajo, catorce pisos para arriba y no hay una fecha clara de cuándo estará listo el dichoso artefacto. El montaje va a ritmo cubano, que se parece al de esos galápagos que necesitan horas y horas para avanzar unos pocos metros. Siempre surge algo que prolonga el plazo para inaugurar los nuevos ascensores rusos, mientras mis piernas emulan con las de cualquier alpinista”.

A Yoani la presentan como una bloguera que debe enfrentarse a la censura en Cuba, pero en La Habana se le puede encontrar con su portátil donado desde el exterior en las antesalas de los mejores hoteles de la ciudad. La historia de Kareem no interesó a los medios de comunicación occidentales, sin embargo la agencia Reuters ya informó del blog de Yoani nada más inaugurarse, The Wall Street Journal le dedicó una página completa con llamada en primera plana y el periódico español El País le publicaba entrevistas en contraportada.

Con motivo de la elección del nuevo presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, en febrero de 2009, el propio marido de Yoani contaba que hacían cola para entrevistarla The New York Times, The Zeit, Newsweek, Washington Post, Reporteros sin Fronteras, la televisión alemana, la española, Aljazira… .

El blog de Yoani es traducido a doce idiomas, a diferencia del de Kareem que solo está en árabe. En abril de 2008, el diario El País concede a Yoani el premio Ortega y Gasset de Periodismo Digital, noticia que titulan Premio al periodista comprometido. Kareem, el bloguero egipcio, nunca ha sido citado en el diario. Introducido el nombre de Kareem en el buscador no aparece ninguna noticia, en cambio en el último año Yoani Sánchez apareció en 29 ocasiones, una vez cada trece días.

La misma prensa occidental que ha encumbrado a Yoani no ha dicho ni una palabra de Kareem el Behirey. La revista estadounidense Time sitúa a la cubana entre las 100 personas más influyentes del mundo en la categoría “héroes y pioneros”. El dominical de El País la incluye en los 100 hispanoamericanos más notables del año, la revista Foreign Policy la elige entre los 10 intelectuales más importantes del año en Iberoamérica y la revista Gato Pardo, desde México, la incluye entre los 10 personajes de 2008.

Pero para todos ellos Kareem no merece ni una palabra, no existe, ni es héroe, ni pionero, ni notable, ni intelectual, ni influyente. En realidad, lo que no es, es cubano. Por eso nunca se acordarán de él, aunque lo detengan y lo torturen por escribir un blog. Su enemigo es un gobierno amigo y servil de occidente, el de Mubarak, y no un gobierno díscolo a nuestros intereses como el de Cuba.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=88442&titular=la-famosa-yoani-y-un-tal-kareem-

Fotocomposición RCBaez

Manitas negras: Mujeres hondureñas en Resistencia


Esta mañana, a las 8 a.m., fue censurado el programa "Tiempo de hablar" que es un programa regular del Centro de Derechos de Mujeres (CDM-H), cuando se encontraban participando nuestras compañeras de Feministas en Resistencia; durante la primera media hora todo marchó bien, incluso con un buen nivel de llamadas del público participando.

De pronto, sin más, la emisión fue sacada del aire.

Denunciamos porque se prevé que, en cuanto se retire la mirada del mundo sobre lo que aquí sucede, pueda suceder una represión brutal como la que se vivió en los años 80´s, sobre todo porque los operadores del régimen son los mismos, restituidos ahora en flamantes neofuncionarios del protofascismo que gobierna a este país.

Hasta esta hora, 9:30 a.m., nuestras compañeras se encuentran bien.

La denuncia y el seguimiento son armas de sobrevivencia.

oooOOOooo

COMUNICADO: Feministas En Resistencia denuncia la violación de los derechos humanos por el gobierno de facto en Honduras

Ante la comunidad nacional e internacional denunciamos:

1. La brutal represión a la multitudinaria manifestación pacífica del pueblo hondureño de rechazo a la dictadura golpista, y el asesinato de dos jóvenes; uno de ellos Isis Obed Murillo, perpetrado por el ejército y francotiradores al servicio de los golpistas, ocurrido el día domingo 5 de julio en las inmediaciones del aeropuerto Toncontín, en Tegucigalpa.

2. El ataque a la manifestación pacífica en Tegucigalpa que dejó un saldo de más de 10 personas heridas de balas, con diferentes niveles de gravedad, que pone en peligro sus vidas. Responsabilizamos al gobierno de facto y al ejército de las agresiones a la seguridad y la vida de la población en resistencia contra el golpe de estado, en las diferentes manifestaciones de la población ocurridas en todo el país. En este contexto resultaron gravemente heridos Darwin López y el Juez Guillermo López.

3. La complicidad y ocultamiento de la información que están haciendo los medios de comunicación empresariales y oficialista que han incitado y justifican la represión de las manifestaciones de protesta popular en contra del golpe. Así mismo estos medios de desinformación mediática están generando un clima de chauvinismo nacionalista y de hostilidad contra países amigos desviando la atención de la situación actual de represión.

4. La agresión del ejército en las áreas rurales, mediante el allanamiento de domicilios, deteniendo hombres jóvenes; denuncias que se han reiterado durante varios días en ciudades como Tocoa, Bonito Oriental, y varias comunidades de Olancho, Marcala, Tela y en La Ceiba, entre otras.

5. El ocultamiento del gobierno golpista de la situación de crisis que vive el país, anunciando la normalidad, mientras los aeropuertos permanecen cerrados, así como suspendido el transporte terrestre tanto en el interior como hacia el exterior, los pasajeros son sujetos de operativos de revisión y se requisan computadoras personales.

6. El repudiable papel que ha jugado la alta jerarquía de la Iglesia Católica así como altos dirigentes de la Confraternidad Evangélica, secundando y apoyando el golpe de Estado y la consecuente violación de los derechos humanos.

7. Reiteramos nuestra denuncia de la actitud indigna y cómplice asumida por el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos en Honduras, Ramón Custodio, que ha legitimado el Golpe de Estado y por lo tanto la violación de los derechos humanos cometidos en este contexto.

-- manitas negras
¡nunca se raja!

Llamados de diferentes organizaciones a solidarizarse con Honduras


Llamado a la movilización continental frente al golpe de estado en Honduras
Jubileo Sur Américas


Ante los hechos producidos en el hermano país de Honduras, desde Jubileo Sur manifestamos nuestro más enérgico repudio al golpe de Estado perpetrado por las fuerzas armadas y las clases dominantes y nuestro apoyo y solidaridad con el pueblo hondureño que ve una vez más amenazado, su avance en la lucha por la justicia, la democracia y la soberanía popular.

El golpe atestado contra el gobierno legítimamente constituido del Presidente Manuel Zelaya, se inscribe en una clara lucha que se está librando en la región por desandar el camino de sometimiento y vulnerabilidad plasmado en los tratados de libre comercio con EE.UU. y la Unión Europea (CAFTA-DR y las negociaciones de un Acuerdo de Asociación actualmente en curso), en las concesiones extractivas (minería, forestal, agrocombustibles) y turísticas y en toda clase de endeudamiento relacionada.

Desde hace tiempo los movimientos y organizaciones hondureños vienen movilizándose en contra de estas políticas cuyas nefastas consecuencias van en detrimento de los derechos de los pueblos y de la naturaleza, y a favor de la profundización misma del modelo político del país como se ha vivido recientemente en otros países de la región, como Venezuela, Bolivia y Ecuador, a través de los procesos de refundación constitucional. La pertenencia de Honduras a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y la ‘amenaza’ que eso implica para ciertos negocios e intereses, sin duda encierra otra de los motivos por los cuales se produjo el golpe de Estado.

Asimismo, manifestamos nuestra honda preocupación por la integridad física de nuestros compañeros y compañeras del Bloque Popular Hondureño y de COPINH (Consejo cívico de organizaciones popular e indígenas de Honduras), integrantes de Jubileo Sur Américas, quienes en estos momentos están siendo perseguidos por el gobierno ilegítimo, así como de todos los hondureños y hondureñas que han sido detenidos y reprimidos por la defensa de la democracia y el estado de derecho.

El golpe se produjo bajo la fachada de una supuesta transición constitucional ordenada por la Corte Suprema de ese país, ante la convocatoria de una consulta popular, rechazada por la oligarquía hondureña, pero fundada en la autonomía del pueblo a llevar adelante procesos de participación democrática. Lo cierto es que el Presidente constitucional, Manuel Zelaya fue privado de su libertad, secuestrado y sacado del país, atentando contra el orden constitucional y las libertades individuales.

Nos solidarizamos con el pueblo hondureño en su resistencia y apoyamos su movilización en vigilias y huelga general, uniendo nuestra voz a la de todo un continente que exige con unanimidad:

1. El cese inmediata de la represión por parte del ejército contra la población, los movimientos y organizaciones sociales y sus dirigentes, incluyendo el respeto de la integridad física y la liberación de todas las personas detenidas y el levantamiento de las órdenes de captura libradas contra líderes populares;

2. El levantamiento de la censura, el bloqueo de los medios de comunicación alternativos y las demás medidas intimatorias incluyendo los cortes de luz, que tienen como fin mantener desinformado y desmovilizado al pueblo hondureño y a la opinión pública internacional;

3. El restablecimiento del orden constitucional, sin derramamiento de sangre;

4. El retorno inmediato del Presidente Zelaya a sus funciones en Honduras y el rechazo inequívoco por parte de todos los gobiernos del hemisferio - incluyendo el de EE.UU-, de la Organización de los Estados Americanos, del Grupo Río, del Sistema de Integración Centroamericano y demás espacios intergubernamentales de cualquier interrupción del gobierno legítimamente constituido;

5. El respeto al derecho de la populación hondureña al pleno ejercicio de la democracia a través la consulta popular.

Por último hacemos un llamado a los movimientos sociales de la región y del mundo a manifestar su repudio al golpe de Estado y a movilizarse en solidaridad con el pueblo hondureño.

JUBILEO SUR/AMÉRICAS
Acción local y global
superando la dominación de la deuda
Secretaría:
Piedras 730
1070 Buenos Aires, Argentina
T/F +5411-4307-1867
jubileosur@wamani.apc.org
www.jubileosuramericas.org
www.jubileesouth.org

* www.jubileosuramericas.org


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Comunicado de grupos y organizaciones del Movimiento de Mujeres y Feminista de Honduras

A LAS ORGANIZACIONES INTERNACIONALES, COOPERACIÓN INTERNACIONAL, ORGANISMOS DE DERECHOS HUMANOS y A LOS ESTADOS DEL MUNDO

El día domingo 28 de Junio, el Presidente de la República José Manuel Zelaya Rosales, fue agredido, secuestrado y enviado a la República de Costa Rica en el avión presidencial, custodiado por cuerpos militares argumentando que había violado la Constitución de la República por implementar una consulta popular mediante una encuesta de opinión, donde se consultara al pueblo si estaba de acuerdo o no que el 29 de noviembre se colocara una cuarta urna para proponer una Asamblea Nacional Constituyente, que tuviese como objetivo elaborar una nueva Constitución con la plena participación ciudadana de los diferentes actores sociales del país.

Esta consulta fue decretada ilegal por el Poder Judicial, el Ministerio Público y el Congreso Nacional, justificando la captura y extradición del Señor Presidente de la República, lo que ha violentado el Estado de Derecho al haber utilizado la fuerza brutal de los cuerpos militares y el no respeto a su investidura como Presidente de la República electo por el pueblo.

Inmediatamente el Congreso Nacional de la República, nombró al Presidente de esa Cámara Legislativa Señor Roberto Michelleti, Presidente Constitucional de la República de Honduras, argumentando la renuncia del Señor Presidente Manuel Zelaya Rosales, la cual fue desmentida en conferencia de prensa en la República de Costa Rica por el mismo Señor Presidente Zelaya Rosales. Esta acción del Congreso confirma un Golpe de Estado dado que no se utilizaron los procedimientos judiciales de acuerdo a la Constitución de la Republica y las Garantías Constitucionales para un mandatario por la forma en que fue capturado y extraditado del país.

En el país existen mecanismos legales para actuar en los tribunales competentes, en caso de que el Presidente Zelaya hubiera violentado la Constitución, pero no se le dio oportunidad de defenderse ni de recurrir a los mecanismos legales, sino que fue brutalmente retirado de su cargo y desterrado del país, como en las viejas dictaduras pasadas regidas por las prácticas del “encierro, destierro, entierro”.

Este Golpe de Estado político-militar que propició el Presidente del Congreso, los grupos políticos de poder del país, que controlan los poderes el estado y los medios de comunicación, con la complicidad y el apoyo de las Fuerzas Armadas con el apoyo de algunos analistas políticos y medios de comunicación, ha quebrado el Estado de Derecho y las Garantías Constitucionales de las y los ciudadanos hondureños y algunos miembros del Cuerpo Diplomático (como los Embajadores de Venezuela, Cuba y Nicaragua).

De acuerdo a los artículos 2 y 3 de la Constitución de la República se ha cometido acciones que configuran el delito de traición a la patria, y por lo tanto al ser violentadas las leyes y el Estado de Derecho por las mismas autoridades, la Constitución establece el derecho del pueblo a la insurrección, que es lo que está ocurriendo; el pueblo manifestando pacíficamente su repudio al Golpe de Estado y demandando la inmediata restauración del presidente Zelaya para regresar al Estado de Derecho.

Las principales ciudades están militarizadas, se ha decretado Estado de Sitio, no hay comunicación internacional, hay persecución para funcionarios del gabinete del gobierno de Manuel Zelaya Rosales, y otros han sido forzados a salir del país de manera violenta, las instituciones del Estado están militarizadas al igual que la Casa Presidencial, asimismo muchos líderes/lideresas de los movimientos sociales y defensores de los derechos humanos están siendo perseguidos y amenazados por los cuerpos de seguridad del Estado y las instalaciones de algunos medios de comunicación fueron intervenidas, interrumpidas y militarizadas

Ante estos hechos abominables, solicitamos el apoyo de la Cooperación Internacional, para que exija la restitución del Estado de Derecho, la no persecución contra las y los funcionarios del gabinete de gobierno del señor Manuel Zelaya Rosales, líderes de los movimientos sociales, medios de comunicación y que cese todo tipo de violencia brutal para que no se imponga el fascismo en nuestra sociedad, ya que la mayoría de las y los ciudadanos hondureños, abogamos por la paz, la solidaridad y el respeto a los Derechos Humanos. Denunciamos enfáticamente la complicidad demostrada en todo este proceso por el Comisionado de los Derechos Humanos de Honduras, Dr Ramón Custodio ante los mecanismos de derechos humanos de la región y la comunidad internacional.

Tegucigalpa, M.D.C., 29 de Junio del 2009.


- CENTRO DE ESTUDIOS DE LA MUJER – HONDURAS (CEM-H)
- CENTRO DE DERECHOS DE MUJERES (CDM)
- CENTRO DE ESTUDIOS Y ACCION PARA EL DESARROLLO DE HONDURAS (CESADEH)
- RED DE MUJERES JOVENES (REDMUJ)
- ACCIONES PARA EL DESARROLLO POBLACIONAL (ADP)
- RED DE MUJERES ADULTAS (REDMUCR)
- COLECTIVO DE MUJERES UNIVERSITARIAS (COFEMUN)
- MARCHA MUNDIAL DE LAS MUJERES, COMITÉ NACIONAL HONDURAS
- ARTICULACIONES FEMINISTA DE REDES LOCALES
- MOVIMIENTO DE MUJERES SOCIALISTAS, LAS LOLAS
- COMISIÓN DE MUJER POBLADORA ARTICULACIONES FEMINISTA DE REDES LOCALES
- CONVERGENCIA DE MUJERES DE HONDURAS INICIATIVA CENTROAMERICANA DE SEGUIMIENTO A CAIRO Y BEIJING
- FEMINISTAS INDEPENDIENTES



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Pronunciamiento Asociación Internacional de Lesbianas, Trans, Gays, Bisexuales, Intersexuales- ILGALAC, en contra del golpe de estado en Honduras

ILGALAC, la Asociación Mundial de Lesbianas, Gays, Trans, Bisexuales, Intersexuales de América Latina y El Caribe, manifiesta su total y completo rechazo a la violación de Derechos Humanos de la nación hondureña, representado por el golpe de estado en contra del Presidente Manuel Zelaya Rosales.

ILGALAC denuncia la violencia y el autoritarismo de los golpistas encabezados hoy por Roberto Micheletti, que utilizando la represión como principal instrumento de validación, ha perseguido, acosado y violentado a la nación hondureña. Instamos, por esto, a la comunidad internacional a manifestarse en contra de esta nueva asolada fascista, pues el silencio es cómplice de la violencia.

Lesbianas, trans, gays, bisexuales, intersexuales, son castigados por contrariar el régimen de la dictadura heterosexual; en Honduras el pueblo conformado también por la comunidad LTTTGBI, está siendo castigado por oponerse al régimen de la dictadura fascista. Es por esto y por una profunda convicción democrática que ILGALAC se alza nuevamente en contra de la dictadura heterosexual y de la dictadura fascista hondureña!

La histórica condición de privilegios de algunos sectores de la oligarquía hondureña vio en la Consulta Ciudadana, impulsada el gobierno de Zelaya, una amenaza para la preservación de sus poderes. Para ILGALAC, dicha consulta no es sino, un ejercicio pacífico de soberanía, origen mismo de todo poder democrático y de un contrato social legítimo.

Es por lo anterior que ILGALAC exige la restauración del Estado de Derecho, como único mecanismo que protegerá a la nación hondureña de la acción violenta de poderes ilegítimos.

Nosotr@s trans, lesbianas, gays, bisexuales, intersexuales, respetamos los procesos democráticos y participativos, pues sabemos que estos caminos facilitan los logros de nuestras luchas. Así como en el año 2008 Honduras se compromete públicamente a terminar con la violencia contra las personas por su orientación sexual o su identidad de género, al apoyar la "Resolución sobre derechos humanos, orientación sexual e identidad de género" de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Hoy ILGALAC, se compromete públicamente a apoyar todas aquellas acciones que restauren el Estado de Derecho y la libertad de la nación hondureña.

¡NO A LA DICTADURAS
¡NO MAS MUERTES!


Susel Paredes Piqué
Secretaria General del Partido Socialista
Secretaria Regional Lésbica para
America Latina y el Caribe ILGA
http://www.suselparedes.com/
Lima-Perú

http://www.insurrectasypunto.org/index.php?option=com_content&view=article&id=1625:pronunciamiento-asociacion-internacional-de-lesbianas-trans-gays-bisexuales-intersexuales-ilgalac-en-contra-del-golpe-de-estado-en-honduras&catid=3:notas&Itemid=3

Un estudio londinense muestra a los cubanos mucho más felices que los estadounidenses

Por Pascual Serrano

Se analizan todos los países en el “Índice de Planeta Feliz

La New Economics Foundation (NEF), con sede en Londres, ha presentado el 4 de julio el denominado Indice del Planeta Feliz (IPF), un indicador del bienestar humano alternativo a los tradicionales cánones desarrollistas. El estudio se basa en datos de 143 países que representan el 99 por ciento de la población mundial. Para realizar la clasificación recurre a tres parámetros: la esperanza de vida, la satisfacción vital que expresan los ciudadanos de cada país y la huella ecológica que dejan para obtener el nivel de vida que consideran necesario para ser felices.

Y es que, según destacan los analistas, ningún país mencionado en el informe logra los tres objetivos, pero las diferencias entre las naciones muestran que es posible vivir vidas prolongadas y felices con huellas ecológicas mucho más pequeñas que las de las naciones con mayor consumo. Para muchos en occidente, la lucha por incrementar nuestros ingresos se ha dado a expensas de nuestro capital social y de nuestra salud mental. El desafío para occidente, dice el informe, no es el de no continuar aumentando nuestros ingresos monetarios sino asegurar vidas significativas y fuertes lazos sociales. A menudo, lograr estos propósitos significa reducir el enfoque en el consumo y dedicar más tiempo a otros intereses. El IPF muestra que de verdad es posible tener buenas vidas que no cuesten un mundo.

El estudio pretende dar base científica a una muy antigua sospecha: “el dinero no trae la felicidad”, menos aún si está desigualmente repartido. Los países ricos no son los más felices, así vemos que América Latina es la región más feliz y ecológica del mundo. Un vistazo al ranking nos descubre muchas más sorpresas. Una de ellas es que Estados Unidos se encuentra en el puesto 114, mientras que Cuba alcanza el 7.

Quizás el modo de entender la vida explica la abismal distancia entre el alto índice de felicidad detectado en Cuba y el bajo aparecido en Estados Unidos. Las comparaciones muestran que se pueden lograr vidas largas y felices con niveles mucho más bajos de consumo de recursos. Por ejemplo, los habitantes de los Países Bajos vive en promedio un año más que los de Estados Unidos y tienen niveles similares de bienestar pero su huella ecológica per cápita es menos de la mitad (4.4 hectáreas globales frente a 9.4 hectáreas globales). Los Países Bajos son ecológicamente dos veces más eficientes en lograr buenas vidas que los Estados Unidos.
Igualmente, los costarricenses también viven un poco más tiempo que los norteamericanos, reportan niveles de bienestar mucho más altos y aún así tienen una huella de menos de un cuarto.

No faltará quien plantee la siguiente pregunta: ¿Si tan felices son los cubanos, por qué tantos desean a emigrar a Estados Unidos y no sucede el interés contrario? Ahora seré yo quien intente dar respuesta a ello. En primer lugar, no es verdad que la mayoría de los cubanos deseen ir a vivir a Estados Unidos, se trata de un patrón informativo explotado desde el norte.
Evidentemente el estudio londinense no dice que todos los cubanos sean felices y ninguno quiera emigrar a otro país, pero una consulta del francés Salim Lamrani a la Oficina Estadística de Inmigración de Estados Unidos demostró que era antes de la revolución cuando más cubanos emigraban al país del norte y que en la actualidad, países como Canadá, México, Jamaica o El Salvador generan más emigración a Estados Unidos que Cuba.

Existen también razones de mentalidad entre la ciudadanía estadounidense que les hacen pensar que, aunque no sean felices, podrán serlo alguna vez gracias a la magnífica operación de conformación ideológica del modo de vida americano. El mensaje dominante en esa sociedad hacia las clases bajas es que ellas también podrán alguna vez ser ricas y opulentas, que viven en el país de las oportunidades aunque las estadísticas muestren que los ciudadanos suelen terminar sus días perteneciendo a la misma clase social de la que procedían sus padres. Todo ello les paraliza, no solamente para intentar subvertir el orden establecido, sino también para pensar en buscar un futuro en otra sociedad con otros valores.

Como ha señalado Nic Marks, fundador del centro para el bienestar de New Economics Foundation: "Mientras el mundo enfrenta la triple dificultad de una profunda crisis financiera, la aceleración del cambio climático y el tope inminente en la producción de petróleo necesitamos desesperadamente una nueva brújula que nos guíe. El hecho de dejarnos conquistar por la melodía del crecimiento económico sólo ha producido beneficios marginales para los más pobres del mundo, no ha mejorado notablemente el bienestar de aquellos que ya eran ricos y ni siquiera produjo estabilidad económica. Ahora tenemos que usar el Índice del Planeta Feliz para romper el encanto y trazar un nuevo camino hacia una economía de alto bienestar con bajas emisiones de carbono, antes de que nuestros estilos de vida de alto consumo nos arrojen en el caos de un cambio climático irreversible".

viernes 10 de julio de 2009

FIDEL: Muere el golpe o mueren las constituciones

Reflexiones del Compañero FIDEL: Muere el golpe o mueren las constituciones

Los países de América Latina luchaban contra la peor crisis financiera de la historia dentro de un relativo orden institucional.

Cuando el Presidente de Estados Unidos Barack Obama, de viaje en Moscú para abordar temas vitales en materia de armas nucleares, declaraba que el único presidente constitucional de Honduras era Manuel Zelaya, en Washington la extrema derecha y los halcones maniobraban para que éste negociara el humillante perdón por las ilegalidades que le atribuyen los golpistas.

Era obvio que tal acto significaría ante los suyos y ante el mundo su desaparición de la escena política.

Está probado que cuando Zelaya anunció que regresaría el 5 de julio, estaba decidido a cumplir su promesa de compartir con su pueblo la brutal represión golpista.

Con el Presidente viajaban Miguel d´Escoto, presidente pro témpore de la Asamblea General de la ONU, y Patricia Rodas, la canciller de Honduras, así como un periodista de Telesur y otros, hasta 9 personas. Zelaya mantuvo su decisión de aterrizar. Me consta que en pleno vuelo, cuando se aproximaba a Tegucigalpa, se le informó desde tierra sobre las imágenes de Telesur, en el instante que la enorme masa que lo esperaba en el exterior del aeropuerto, estaba siendo atacada por los militares con gases lacrimógenos y fuego de fusiles automáticos.

Su reacción inmediata fue pedir altura para denunciar los hechos por Telesur y demandar a los jefes de aquella tropa que cesara la represión. Después les informó que procedería al aterrizaje. El alto mando ordenó entonces obstruir la pista. En cuestión de segundos vehículos de transporte motorizados la obstruyeron.

Tres veces pasó el Jet Falcon, a baja altura, por encima del aeropuerto. Los especialistas explican que el momento más tenso y peligroso para los pilotos es cuando naves rápidas y de poco porte, como la que conducía al Presidente, reducen la velocidad para hacer contacto con la pista. Por eso pienso que fue audaz y valiente aquel intento de regresar a Honduras.

Si deseaban juzgarlo por supuestos delitos constitucionales, ¿por qué no le permitieron aterrizar?

Zelaya sabe que estaba en juego no sólo la Constitución de Honduras, sino también el derecho de los pueblos de América Latina a elegir a sus gobernantes.

Honduras es hoy no solo un país ocupado por los golpistas, sino además un país ocupado por las fuerzas armadas de Estados Unidos.

La base militar de Soto Cano, conocida también por su nombre de Palmerola, ubicada a menos de 100 kilómetros de Tegucigalpa, reactivada en 1981 bajo la administración de Ronald Reagan, fue la utilizada por el coronel Oliver North cuando dirigió la guerra sucia contra Nicaragua, y el Gobierno de Estados Unidos dirigió desde ese punto los ataques contra los revolucionarios salvadoreños y guatemaltecos que costaron decenas de miles de vidas.

Allí se encuentra la “Fuerza de Tarea Conjunta Bravo” de Estados Unidos, compuesta por elementos de las tres armas, que ocupa el 85 por ciento del área de la base. Eva Golinger divulga su papel en un artículo publicado en el sitio digital Rebelión el 2 de julio de 2009, titulado “La base militar de Estados Unidos en Honduras en el centro del golpe”. Ella explica que “la Constitución de Honduras no permite legalmente la presencia militar extranjera en el país. Un acuerdo ‘de mano’ entre Washington y Honduras autoriza la importante y estratégica presencia de los cientos de militares estadounidenses en la base, por un acuerdo ‘semi-permanente’. El acuerdo se efectuó en 1954 como parte de la ayuda militar que Estados Unidos ofrecía a Honduras… el tercer país más pobre del hemisferio”. Ella añade que “…el acuerdo que permite la presencia militar de Estados Unidos en el país centroamericano puede ser retirado sin aviso”.

Soto Cano es igualmente sede de la Academia de la Aviación de Honduras. Parte de los componentes de la fuerza de tarea militar de Estados Unidos está integrada por soldados hondureños.

¿Cuál es el objetivo de la base militar, los aviones, los helicópteros y la fuerza de tarea de Estados Unidos en Honduras? Sin duda que sirve únicamente para emplearla en Centroamérica. La lucha contra el narcotráfico no requiere de esas armas.

Si el presidente Manuel Zelaya no es reintegrado a su cargo, una ola de golpes de Estado amenaza con barrer a muchos gobiernos de América Latina, o quedarán éstos a merced de los militares de extrema derecha, educados en la doctrina de seguridad de la Escuela de las Américas, experta en torturas, la guerra psicológica y el terror. La autoridad de muchos gobiernos civiles en Centro y Suramérica quedaría debilitada. No están muy distantes aquellos tiempos tenebrosos. Los militares golpistas ni siquiera le prestarían atención a la administración civil de Estados Unidos. Puede ser muy negativo para un presidente que, como Barack Obama, desea mejorar la imagen de ese país. El Pentágono obedece formalmente al poder civil. Todavía las legiones, como en Roma, no han asumido el mando del imperio.

No sería comprensible que Zelaya admita ahora maniobras dilatorias que desgastarían las considerables fuerzas sociales que lo apoyan y sólo conducen a un irreparable desgaste.

El Presidente ilegalmente derrocado no busca el poder, pero defiende un principio, y como dijo Martí: “Un principio justo desde el fondo de una cueva puede más que un ejército”.





Fidel Castro Ruz
Julio 10 de 2009
6 y 15 p.m.