lunes, 25 de mayo de 2015

Cuba-Estados Unidos después del 17D

Por Elier Ramírez Cañedo*
Imágenes como estas pueden observarse luego del 17 de diciembre pasado. Foto: Franklin Reyes/AP
Imágenes como estas pueden observarse luego del 17 de diciembre pasado. Foto: Franklin Reyes/AP

Luego del anuncio del 17 de diciembre, han ocurrido numerosos y relevantes acontecimientos que han contribuido al mejoramiento de las relaciones entre ambos países, en especial las visitas a Cuba de congresistas, gobernadores, delegaciones comerciales norteamericanas, así como las rondas de conversaciones sostenidas en la Habana y Washington para discutir sobre asuntos migratorios, la reanudación de las relaciones diplomáticas, derechos humanos, entre otros asuntos. Pero el principal hecho histórico, único desde el triunfo de la Revolución Cubana el 1ro de enero de 1959, fue el encuentro cordial y las conversaciones respetuosas sostenidas por el General de Ejército, Raúl Castro y el presidente Obama, durante la celebración de la Cumbre de las Américas en Panamá.  Una visita a Cuba del presidente estadounidense en el 2016, marcaría otro hito histórico en las relaciones Estados Unidos-Cuba.

Sin embargo, a pesar de los notables avances y del ambiente de optimismo que se respira, lo esencial aun no se ha resuelto, como señaló el General de Ejército, Raúl Castro, en su alocución del 17 de diciembre. El bloqueo continúa y el camino hacia la “normalización” parece ser un proceso largo y complejo.Nuestro pueblo debe comprender que –añadió Raúl en su discurso ante la Asamblea Nacional el 20 de diciembre-, en las condiciones anunciadas, esta será una lucha larga y difícil que requerirá que la movilización internacional y de la sociedad norteamericana continúe reclamando el levantamiento del bloqueo”.[i]

Por otro lado, es oportuno recordar que el 14 de julio de 2009 Cuba presentó oficialmente al gobierno de los Estados Unidos una propuesta de agenda, con los temas que serían claves para la Isla en un proceso de diálogo con los Estados Unidos, demostrando algo que ha sido una constante: la voluntad del gobierno cubano a buscar algún tipo de entendimiento con los Estados Unidos sobre la base del respeto a los principios y la soberanía.[ii] La agenda comprendía los siguientes puntos:

-Liberación de los antiterroristas cubanos presos en cárceles estadounidenses.
-Levantamiento del bloqueo económico, comercial y financiero.
-Exclusión de Cuba de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo.
-Abrogación de la Ley de Ajuste Cubano y la política de “pies secos-pies mojados”.
-Devolución del territorio ocupado por la Base Naval de Guantánamo
-Fin de la agresión radial y televisiva contra Cuba
-Cese del financiamiento a la contrarrevolución y a la subversión interna.
-Compensación a Cuba por los daños del bloqueo y las agresiones.
-Restitución de los fondos congelados robados.

Como puede observarse, de esta agenda solo se ha hallado solución al primer y tercer tema. Todo lo demás, aun está pendiente de solucionarse junto a otros asuntos que estarán en la agenda de Washington como las reclamaciones por las propiedades estadounidenses nacionalizadas a inicios de la Revolución.

De todos ellos, el bloqueo, representa el principal impedimento para una mejor relación entre ambos países. Cuba sigue negociando con los Estados Unidos, en condiciones desventajosas, con un puñal colocado en su garganta.

Pero lo cierto es que, hasta ahora, las medidas anunciadas e implementadas por la administración Obama, se limitan a determinadas áreas, cuando el presidente norteamericano, de hacer uso de sus amplias facultades ejecutivas podría convertir el bloqueo en una especie de cascarón vacío. ¿Por qué no lo hace? ¿Por qué, por ejemplo, no utiliza esas facultades ejecutivas para permitir que Cuba utilice el dólar en sus transacciones financieras con otros países? Si esos aspectos del bloqueo que aun hoy permanecen inamovibles, pretenden ser utilizados como carta de negociación, sería un error lamentable, pues Cuba nunca a dado paso alguno, ni ha negociado jamás sobre la base de la imposición, la fuerza o el chantaje.

Además de la aberrante Ley Helms Burton, otras regulaciones posteriores impiden que Obama pueda levantar las restricciones a los viajes de turismo de los ciudadanos estadounidenses a Cuba. Este obstáculo no lo tuvo Carter durante su mandato y ello le permitió, en marzo de 1977, eliminar de una sola vez todas las restricciones que existían para viajar a Cuba. Sin embargo, a diferencia de Obama, Carter sí tenía la facultad ejecutiva que le permitía eliminar el bloqueo, pero no lo hizo.

El restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la apertura de embajadas parece ser una cuestión fácil, no así el proceso hacia la “normalización” de las relaciones. De hecho, considero que al tratarse de un conflicto de naturaleza sistémica, hacia donde nos dirigimos es hacia un modus vivendi entre adversarios ideológicos o una relación más civilizada entre contrarios. Cuba y los Estados Unidos jamás han tenido una relación normal, no la tuvieron en el siglo XIX, tampoco en el XX, y mientras la esencia del conflicto siga siendo hegemonía versus soberanía, mucho menos será posible hablar de una normalidad en las relaciones. Utilizar hoy ese concepto en su acepción clásica puede resultar engañoso y confuso. Cuba ha defendido siempre una normalización, que en nada se ajusta a la visión estadounidense del término. Estados Unidos históricamente ha entendido la normalización de las relaciones con Cuba sobre la base de la dominación o la injerencia.

Si bien existen como nunca antes posibilidades para que el proceso hacia la “normalización” de las relaciones avance, no son pocos los obstáculos -además de las legislaciones y los puntos de la agenda aun no resueltos- que también funcionan a la hora de adormecer, torpedear o poner en riesgo cualquier mejoría de las relaciones, aunque ninguno de ellos constituye una barrera infranqueable. Todos estos temas complejos, pueden ser superados con el paso del tiempo, si la voluntad política y el contexto lo favorecen.

Podemos aventurarnos y presentar algunos de ellos, aunque quizás no sean todos:

-La cultura política enraizada en buena parte de los círculos de poder de los Estados Unidos de que Cuba debe pertenecerles o de lo contrario a ajustarse a los intereses hegemónicos de los Estados Unidos. Lo que el Dr. Carlos Alzugaray, denomina el Síndrome de la Fruta Madura.[iii]

-El condicionamiento de la política o la política del condicionamiento. La vetusta idea de que para que exista una normalización plena de las relaciones entre ambos países, Cuba debe estar dispuesta ceder espacio soberano, tanto en el escenario doméstico, como en su política exterior. Ahora el foco de esas exigencias está más dirigido a la primero que a lo segundo.

-La diplomacia del quid pro quo. Pretender que ante cada paso tomado por el gobierno de los Estados Unidos que signifique el desmontaje de una política agresiva que el propio gobierno estadounidense considera fallida, Cuba debe responder con algún paso que sea funcional a los intereses de Washington. Esto es un enfoque totalmente contraproducente, pues Cuba no tiene ninguna política agresiva que desmontar contra los Estados Unidos. Si se repasa la historia de lo ocurrido durante las administraciones de Gerald Ford y Jimmy Carter en cuanto a las relaciones Estados Unidos-Cuba, se podrá comprender fácilmente que la diplomacia del quid pro quo nunca ha funcionado con Cuba. Como expresara Josefina Vidal, Directora General de Estados Unidos, del Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX) de Cuba, en una entrevista trasmitida por la televisión cubana: “Las relaciones entre Cuba y Estados Unidos han sido históricamente asimétricas.  Por lo tanto, no se puede aplicar un enfoque de lo que se llama en diplomacia de quid pro quo, yo te doy algo y tú me das algo, no se puede aplicar con automatismo, teniendo en cuenta que hay muchas más cosas que desmontar del lado de Estados Unidos que del lado de Cuba, porque en Cuba no tenemos sanciones contra empresas o ciudadanos norteamericanos, tampoco tenemos un territorio ocupado en Estados Unidos que podamos cambiar por el territorio ocupado en la base naval en Guantánamo, no tenemos programas financiados desde Cuba con vistas a influir dentro de la situación de Estados Unidos o a promover cambios en el orden interno de Estados Unidos, no tenemos transmisiones radiales y televisivas ilegales, especialmente concebidas desde Cuba hacia Estados Unidos, sino que es lo contrario.  En fin, hay un grupo mayor de políticas y de medidas que hay que cambiar del lado de Estados Unidos que del lado de Cuba”.[iv]

-La política de los Estados Unidos hacia Venezuela. Una mayor injerencia y política de agresión de los Estados Unidos contra Venezuela, pudiera afectar el acercamiento entre Estados Unidos y Cuba. Los estrechos y sensibles vínculos históricos, económicos y políticos entre Venezuela y Cuba, hacen que cualquier tipo de agresión de los Estados Unidos contra Venezuela sea visto desde Cuba, como una agresión también contra la Isla. Para Cuba la mayor prioridad en su política exterior va a ser siempre la integración y unidad de los pueblos latinoamericanos y caribeños, proceso en el cual Venezuela constituye uno de sus ejes fundamentales. El hecho de que la administración Obama hubiera lanzado un decreto en el que se calificaba a Venezuela como una amenaza a la “seguridad nacional” de los Estados Unidos, indudablemente tuvo –junto a otros factores- algún efecto en el retraso de la apertura de las embajadas en ambos países.

-La búsqueda del cambio de régimen en Cuba, como lo han expresado públicamente varios funcionarios del gobierno estadounidense, en especial, la subsecretaria de Estado para asuntos del Hemisferio Occidental, Roberta Jacobson. Estas intenciones se materializan a través de los llamados programas para la promoción de la democracia y los derechos humanos, cada vez más cuestionados. Sin embargo, para mi sorpresa, en una conferencia de prensa realizada durante la Cumbre de las Américas en Panamá, el presidente estadounidense expresó: “En Cuba, no somos parte del negocio del cambio de régimen. Somos parte del negocio de asegurarnos que los cubanos tengan libertad y la capacidad de participar y formar su propio destino y propias vidas, y de apoyar a la sociedad civil”. Más adelante agregó: Lo que le dije al Presidente Castro es lo mismo que le he dicho a otros líderes de toda la región. Nosotros tenemos un punto de vista y no tememos expresarlo. Pero confío en que la manera de alzar los valores que apreciamos es mediante la persuasión. Y ese será el primer enfoque que tomaremos para encarar una variedad de asuntos, principalmente porque no tienen una implicación sobre nuestra seguridad nacional de manera directa (…) Y a menudo, cuando nos insertamos de una manera que va más allá de la persuasión, nuestras acciones resultan contraproducentes”. [v]

Mi sorpresa viene dada, en que las palabras de Obama se contradicen con otras pronunciadas por él anteriormente y no coinciden en nada con las de otros representantes de su gobierno, y mucho menos con la realidad. Si el enfoque fuera solo el de la persuasión, no creo habría problemas, pero de lo que se trata es de una injerencia desencarnada en los asuntos internos de Cuba. Va más allá del discurso y de la expresión de una opinión diferente y se materializa en acciones concretas como la creación, incitación, orientación y respaldo material y financiero a grupúsculos internos para que trabajen por el cambio de régimen en Cuba. El caso de Alan Gross, fue un ejemplo dramático de estas acciones injerencistas.

Surge siempre la pregunta de cómo interpretaría el gobierno de los Estados Unidos que Cuba promoviera y respaldara financieramente a grupos internos en los Estados Unidos para que estos se opusieran al gobierno. ¿Sería visto este apoyo simplemente como parte de una acción persuasiva o como una injerencia en los asuntos internos de los Estados Unidos? Si Estados Unidos no desiste de estos programas injerencistas, estará poniendo en riesgo todo el tiempo el éxito del proceso de “normalización” de las relaciones con Cuba. Si la apertura de las embajadas y luego consulados responde simplemente a un interés por parte de Estados Unidos de aumentar las capacidades de sus “diplomáticos” en la realización de acciones que se apartan del espíritu y la letra de lo que establece la Convención de Viena sobre las relaciones diplomáticas y consulares, se estará condenando también el proceso de acercamiento al fracaso.

-Extrema derecha. La presencia en el congreso de elementos de la extrema derecha cubanoamericana enemigos jurados de cualquier política que signifique una mejoría de las relaciones con Cuba, así como los opositores del nuevo enfoque de política hacia Cuba que tiene Obama dentro de la propia clase dominante de los Estados Unidos y dentro del Partido Republicano.

-La contradicción Nación/Imperio o de los auténticos intereses de seguridad nacional, con los intereses de seguridad imperial de la clase dominante norteamericana que marca todo el proceso de conformación e implementación de la política de los Estados Unidos hacia Cuba. El presidente estadounidense expresó en la conferencia citada en la Cumbre de las Américas de Panamá, que Cuba no era un peligro para la “seguridad nacional” de los Estados Unidos. Lo cierto es que nunca lo ha sido, al menos para la auténtica seguridad nacional de los Estados Unidos. Todo lo contrario. Lo que si siempre ha sido es un desafío para la seguridad imperial de la clase dominante de los Estados Unidos, que es otra cosa. Si los Estados Unidos, a la hora de diseñar e implementar la política hacia Cuba, privilegiara sus legítimos “intereses nacionales” y de “seguridad nacional”, el proceso de normalización de las relaciones con la Isla avanzaría aceleradamente, pues paradójicamente Cuba es una garantía para la seguridad nacional de los Estados Unidos en asuntos como la lucha contra el terrorismo, el tráfico de personas, la inmigración ilegal, el tráfico de drogas, el enfrentamiento a catástrofes naturales y el combate a grandes pandemias, por solo mencionar algunas áreas. Pero en el caso de la política hacia Cuba, aunque también hacia el resto de la región, ha primado más la lógica de las estrategias de seguridad imperial que las de una legítima seguridad nacional.

La contradicción pragmatismo/idealismo en la política exterior de ambos países. Estados Unidos se equivoca una y otra vez al pensar que Cuba actúa en política exterior bajo el prisma del pragmatismo. Durante las administraciones Ford y Carter, se pensó que Cuba iba a sacrificar sus principios de solidaridad con Puerto Rico y las misiones internacionalistas en África, a cambio de una normalización de las relaciones con Estados Unidos. Para Cuba esos asuntos jamás fueron negociables. Es evidente que Washington una vez más se equivocó al pensar que Cuba iba a tener una posición más moderada en relación con el decreto de Obama del 9 de marzo catalogando a Venezuela una amenaza a la “seguridad nacional” de los Estados Unidos, por estar ahora conversando con Washington para restablecer las relaciones diplomáticas.

-El factor tiempo. Obama cuenta con apenas un año y medio para poder hacer avanzar y cosechar algún éxito en su nuevo enfoque de política hacia Cuba. Las elecciones presidenciales serán en noviembre de 2016 y está por verse quienes serán los candidatos de ambos partidos y sus posturas en relación con Cuba. De ahí la importancia de fortalecer aún más las variables que empujaron la decisión del 17 de diciembre y que las bases de los puentes de relación que se construyan sean tan sólidas que hagan bien difícil la reversibilidad del proceso. Aunque realmente no creo existan hoy las condiciones que propicien se repita la historia de lo ocurrido en 1981, cuando lo avanzado durante el gobierno de Carter en el camino hacia la una relación más civilizada con Cuba, fue revertido radicalmente por la administración Reagan.

NOTAS

[i]Discurso del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la clausura del IV Período Ordinario de Sesiones de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en el Palacio de Convenciones, el 20 diciembre de 2014,en: http://www.cuba.cu/gobierno/rauldiscursos/2014/esp/r201214e.html, (Internet)
[ii]Además de esta agenda de temas generales, el 13 de noviembre de 2012, en su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parilla, ofreció a Washington “negociar acuerdos de cooperación en áreas del mayor interés mutuo, como el enfrentamiento al narcotráfico, al terrorismo, al tráfico de personas y para la completa regularización de las relaciones migratorias, así como para la prevención y la mitigación de desastres naturales y la protección del medio ambiente y de los mares comunes, y “retomar las conversaciones, unilateralmente suspendidas por la contraparte, sobre temas migratorios y para el restablecimiento del correo postal”. Estas propuestas además se le hicieron llegar al gobierno estadounidense en varias oportunidades y por diversas vías. Nunca antes Estados Unidos había recibido tantos ofrecimientos concretos de negociación por parte de Cuba, con vista a establecer una relación más civilizada, que pondere más los espacios cooperación, que de diferendo.
[iii] Es decir: “la percepción que existe en la clase política de que EE.UU. tiene el derecho –o es más, el deber- de imponer su hegemonía sobre Cuba y los cubanos debido a razones históricas, ideológicas, geoconómicas y geopolíticas”. Carlos Alzugaray, El síndrome de la Fruta Madura, Trabajo impreso, Archivo Personal del autor.
[iv] El bloqueo no ha terminado. Entrevista a Josefina Vidal, Directora General de Estados Unidos, del Ministerio de Relaciones Exteriores, Granma, 3 de febrero de 2015, p.5.
[v] Comentarios Del Presidente Obama En La Conferencia De Prensa Después De La Cumbre De Las Américas en: http://spanish.panama.usembassy.gov/ni041115c.html (Internet)
Tomado de Cubadebate
* Académico cubano. Doctor en Ciencias Históricas. Coautor del libro “De la confrontación a los intentos de normalización. La política de los Estados Unidos hacia Cuba”.

martes, 19 de mayo de 2015

José Martí: a 120 años del inicio de nuevas luchas


Por Wilkie Delgado Correa*

El 120 aniversario de la muerte en combate del Héroe Nacional José Martí nos convoca a la reflexión sobre su vida y su obra, ya que su caída en combate el 19 de mayo de 1895, más que muerte fue siembra fecunda para que su pueblo, bajo el influjo de sus virtudes y su ejemplo,  diera inicio a nuevas luchas

En 1895 se acerca el fin de la corta pero intensa vida de José Martí. En ese año fracasa, por delación a las autoridades norteamericanas, el  Plan de Fernandina. Remite a Juan Gualberto Gómez la orden de alza­miento armado. Se  inicia la llamada por él guerra necesaria contra España el 24 de febrero. Viaja a Santo Domingo y firma con Gómez, el 25 de marzo, el Manifiesto de Montecristi. Se produce su despedida para un largo viaje hacia la guerra, la muerte y la gloria. Escribe su carta a Federico Henríquez  y Carvajal, considerada su testamento político. Sale en compañía de Gómez, y otros cuatro patriotas hacia Cuba. Desembarca por Playitas de Cajobabo el 11 de abril. El 5 de mayo se produce el encuentro con Gómez y Maceo. En el período del 14 de febrero al 17 de mayo escribe  los Diarios conocidos como de Montecristi a Cabo Haitiano y de  Cabo Haitiano a Dos Ríos. Escribe el 18 de mayo su carta inconclusa a Manuel  Mercado, de carácter antiimperialista. El 19 de mayo cae en combate en Dos Ríos, y su cadáver es capturado por los españoles, que lo trasladan y entierran en Santiago de Cuba. Tenía cuarenta y dos años, tres meses y veintiún días de edad.

En las misivas de Martí durante los cinco meses que le quedan para dar remate a la obra cardinal de su vida, desfilan todas las grandes ideas y los sentimientos que han sostenido la armazón comple­ja de su existencia. Se pone de manifiesto su trabajo febril de organización de  la Revolución en todos sus detalles, la fe y confianza que trata de transmitir a sus compañeros, la declaración de su  voluntad  de servir y de cumplir con su deber, que constituyen la razón de ser de toda su vida.  He aquí las confesiones de Martí:

A  Antonio Maceo, convocado con Gómez, para el inicio de la guerra, escribe a principios de enero: "[ Y así  le cumpliré lo que le dije: a nada lo expondré a que no me exponga yo. Siempre estaremos de la misma parte en la pelea por levantar a los cubanos al decoro de la libertad".

A Juan Gualberto Gómez, patriota encargado de transmitir la fecha del alzamiento en el interior de Cuba, escribe: "[...] Ese es mi primer pensamiento. Ayudar, sí. Oprimir, o encabezar a la fuerza, no. No teman desmayos, ni esperas injustas. Andaremos como la luz".

¡Qué hermosa imagen literaria y simbólica sobre sus pasos de preparación  de  las batallas por la redención del hombre y del pueblo! ¡Qué hermoso símil para describir la  misión  de  los hombres generosos: "¡Andaremos como la luz!"

En cartas diversas manifiesta confesiones claves sobre su estado de ánimo y su apreciación de cómo  marchan los preparativos revolucionarios. Un hombre necesitado de amor confiesa  al final de su vida: "Siento cariño justo". Un  hombre que encabeza el movimiento libertador cubano, afirma: "Estoy levantando la Patria a manos puras". Un hombre que arde en  sus ansias  por echar  a andar la "guerra  necesaria", convoca  con palabras de profeta: "Si es preciso, háganlo todo, den la  casa. No me  pregunten. Un hombre como yo, no habla sin razón este lenguaje".”

En medio de las dificultades naturales que encuentra la  Revolución en su camino, y la conmoción lógica que esto produce en los hombres que la llevan adelante, Martí alienta con optimismo y argumentos contundentes "en estos días de deber y de honor", en que  le han dado pruebas de las virtudes más extraordinarias. Y lanza su reclamo decisivo: "Júntense".

Entre el cúmulo de las actividades de alta responsabilidad política, de la tarea colosal de unir a las personas y a sus voluntades en  un objetivo común, Martí halla tiempo para comunicarse con las niñas María  y Carmen Mantilla, a quienes quiere como a hijas. A  María envía  una declaración de principios humanos que se sintetiza  en la  frase: "Quiere y sirve.".  Por otra parte, a Carmen, enfatiza: "Tú  sabes que la pureza y la lealtad son la dicha única".

En carta a Gonzalo de Quesada, de fecha 3 de febrero, que bien pudiera considerarse su testamento íntimo, se conjugan sus querencias personales con los destinos supremos de su existencia. En ella están implícitas las ideas del mejoramiento humano y en forma realista y  presentida, las alternativas a la que aboca su propia vida en forma  inminen­te: "Si vuelvo,  para nuevas luchas,  recíbanme con una sonrisa. Si no vuelvo, será la hora de enseñar a la niña a que junte sus manecitas para que vuelva a los cobardes el valor…”
    
"Si no vuelvo", fue la parte cumplida del vaticinio, tras su muerte en combate, o sea, la hora de dar valor,  paciencia y piedad a los hombres.

Pero ahora es la nostalgia de cariño familiar,  de hacerse presen­te en el corazón y el recuerdo de sus seres  queridos, de dar noticias de sus nuevos encuentros,  de querer extender la bondad a fuerza de cariño: "Haz algo bueno cada día en nombre mío", escribe a la niña María Mantilla.

Se acerca el inicio de la guerra, los días de la guerra  que  ha soñado, planificado y organizado,  y que está a punto de  desatar. Y barrunta en estos caminos sangrientos, "la pelea rabiosa de los hombres", o sea,  los conflictos que puedan ocurrir y teme. Pero en medio  de  los presagios azarosos, pronuncia  y  reafirma  la opción victoriosa, cualquiera que sea la alternativa: "Bien, si nos vemos. Y si no, bien también. Para nosotros no hay  derrota".

Y ha comenzado la guerra el 24 de febrero. A impulsos de sus jefes, el  pueblo de Cuba abraza de nuevo a su causa  santa,  la revolución, para  hacer realidad su aspiración de ser libre e independiente. Martí está convencido de que  "sólo  empujan  el ejemplo, y el éxito". Por eso insta y alienta el próximo y pla­neado arribo  a  tierras cubanas de Gómez, de Maceo y de él mismo. Y deja una consigna para los grandes tiempos de  peligros  con  el enemigo acechándolos a cada paso y justo al frente. "Hoy es el gran trabajo: unanimidad, solemnidad,  magnanimidad, preci­sión. Que en todo vaya esto".

Al  fin llega la hora de la despedida más dolorosa de todas.  Es el 25 de marzo en víspera de un largo viaje”. El adiós a su madre es un acto de infinito amor filial: "Yo sin cesar pienso en Ud." También es un acto de inmensa lealtad con su destino: "El deber de un hombre está allí donde es más útil". Bella y doliente carta, arrancada a un corazón impaciente en los trascendentales momentos en que se dispone a viajar hacia la patria y la gloria.

Y a la hora de la despedida, también llega la oportunidad a  los hermanos.  Al  dominicano Federico Henríquez y Carvajal va su carta-testamento político, una declaración de principios  humanos y políticos que universaliza su obra. "Yo alzaré el mundo.  Pero mi único deseo sería pegarme allí, al último tronco, al último peleador: morir, callado. Para mí ya es hora", escribe. También  a Gonzalo de Quesada, a Benjamín Guerra y a Estrada  Palma  hace llegar  sus previsiones y su valoración sobre las  circunstancias personales que prevalecen en medio del torbellino de los aconte­cimientos históricos que están en marcha. "Voy con la  justicia", afirma.  Y  es como si marchara con un talismán  invisible  que  le abrirá los valladares físicos o espirituales.

Yo evoqué la guerra: mi responsabilidad comienza con ella, en vez de acabar. Para mí, ya es hora. Pero aún puedo servir a este único corazón de nuestras repúblicas. Las Antillas libres salvarán la independencia de nuestra América, y el  honor ya dudoso y lastimado de la América inglesa, y acaso acelerarán y fijarán el equilibrio del mundo.”

Y, al fin, también la carta desgarradora a su hijo. Corta como un beso y  un abrazo que las circunstancias le ponen apuros. Y al principio y final de un adiós que será para siempre, dos pedidos paternos conminatorios: uno, velado, contenido en su "salgo sin ti cuando debieras estar a mi lado". Y otro manifiesto en  su escueta frase: "Sé justo". Con los dos mandatos cumplió su hijo, que más tarde se incorpora­ría a la guerra.

Y  cuando se trata de confesar querencias,  de hablar con  dulzura de las cosas de este mundo, de soñar despierto mientras recorre un camino a la vez placentero y escabroso, va regando cariños con las artes de un mago y va cosechando cariños con la tenacidad  de un agricultor.

A la niña María Mantilla, escribe: [...] Y si no me vuelves a ver, haz como el chiquitín cuando el entierro de Frank Sorzano: pon un libro -el libro que te pido- sobre la sepultura. O sobre tu pecho,  porque ahí estaré enterrado yo si muero donde no lo sepan los hombres.-Trabaja."

Y cuando ya está cerca de ver cumplidos sus sueños de  pisar  la tierra cubana y alzar a su pueblo hacia la conquista de su liber­tad e independencia,  Martí escribe a Benjamín J. Guerra y Gonzalo de Quesada.

"[...] A mi alrededor,  como van viendo todo se encariña y unifica y ese es alivio grande. Estos días han sido útiles y me siento creído... Quiero, y  veo con creciente ternura, el  sacrificio pleno  y sencillo que me acompaña.”

Ha puesto los pies en Cuba el 11 de abril. Es un lugar  inhóspito  Playitas de Cajobabo en Baracoa, pero los seis expedicionarios llegan al fin al paraíso terrenal que es parte de sus sueños libertarios. Martí comienza  a vivir su vida más plena. "Hasta hoy no me  he sentido hombre", confiesa. Y a partir de ahí va trasmitiendo las noticias  de sus ánimos acrecidos, de sus alegrías desbordantes, de sus sueños realizados, de sus actos, hechos y propósitos. Son los días que llevan su vida como en alas por sobre de las caminatas, los encuentros, los combates, el paisaje agreste y la  cali­dez acogedora de la campiña insurrecta y su gente.

 Voy bien cargado, mi María, con mi rifle al hombro, mi machete  y revólver a la cintura, a un hombro una cartera de cien cápsulas, al otro,  en un gran tubo, los mapas de Cuba,  y a la  espalda  mi mochila, con  sus  dos arrobas de medicina y ropa  y  hamaca  y frazada y libros, y al pecho tu retrato.”

En circular a los hacendados expresa con firmeza algo que debe ser también legado consustancial para  la patria con todos y para el bien de todos” que ha decidido fundar: "Duele tener que hacer la guerra para conquistar la independen­cia y la honra de la noble Nación Cubana, y hacerla poniendo en vigor leyes penosas, pero necesarias.” Y afirma sin titubeos ni medias tintas:  Todo el que respete la revolución será respetado por  ella. Todo lo que sirva a los enemigos de la revolución, será  destruido por ella."

Y ha seguido su marcha, con Gómez al lado, insuflando vida a la Revolución, agitando el proceso de desarrollo de esos momentos  y planeando con celo y previsión su rumbo futuro.

En  las líneas escritas para la intimidad en su Diario de Campaña, como en las cartas escritas en este período, se nos presenta  la figura del  hombre que presiente como cercanos, posibles y  reales, los sueños  e ideales que han guiado toda su vida. Y marcha hacia la guerra, hacia el corazón de su pueblo, hacia la muerte y hacia la inmortalidad.

Y  en un alto del camino es la hora de conversar con su  hermano mejicano Manuel Mercado. Y en esta carta inconclusa que  iniciara un día antes de su muerte, vuelca las ideas que han sido norte y han dado sentido a su vida. Es una carta al estilo  de  la  que hiciera dos meses  antes al dominicano  Federico  Henríquez  y Carvajal,  y junto con ésta debe formar parte de su  testamento político. Aunque inconclusa es  concluyente el  pensamiento expresado sobre su visión de la Revolución Cubana como instrumen­to formidable  de la liberación de Cuba y de América y  de  su carácter antiimperialista  y de su papel personal dentro  de la Revolución. Sobre todos estos temas medita y escribe el 18 de mayo, la víspera de su caída en combate, ocurrida el 19 de mayo de 1895.

 "[...];  ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por  mi país  y por mi deber -puesto que lo entiendo y tengo ánimos  con que realizarlo- de impedir a tiempo con la independencia de  Cuba que  se extiendan por las Antillas  los Estados Unidos y  caigan   con  esa fuerza más sobre nuestras tierras de  América.  Cuanto hice  hasta hoy  y haré  es para eso. En silencio ha  tenido  que ser  y como indirectamente, porque hay cosas que para  lograrlas han de andar ocultas y de proclamarse en lo que son levantarían dificultades demasiado recias para alcanzar sobre ellas el fin".”

Ese día, en Dos Ríos, cayó el líder de la revolución independentista, ascendido por sus méritos acumulados, en reunión de Jefes de la Guerra, al grado militar de Mayor General, poco después de su desembarco. Allí cayó después de librar su primer y único combate en la guerra necesaria que organizara y dirigiera con las manos de un artista, la inteligencia de un genio, la pasión y estoicismo de un espíritu indomable de guerrero, y la visión y predicción de un visionario de los tiempos futuros de su patria y del mundo.

Cuando el hombre tiene a su patria como madre, cuando la ama más allá de todo interés o temor, cuando asume el significado del Himno Nacional de Cuba de que  morir por la patria es vivir, el destino de su pueblo se convierte en su propio destino. Por eso Martí razona:

 Pero cuando se está dispuesto a morir, se piensa poco en la muerte, ni en la propia ni en la ajena. Con el dolor y la sangre, lo mismo que los hombres, nacen los pueblos.”

Tal como había confesado en carta a un amigo, apenas dos años y meses antes, el l4 de febrero de 1893, pudo convertir en realidad su sueño de "pisar suelo patrio que es mi almohada la muerte, y Cuba mi sueño.  Yo creo que podemos ir a Cuba sin que se sepa hasta después de haber llegado. ¿Me alcanzará la vida para ir?”

La vida le alcanzó con creces para ver el sueño convertido en realidad montado en un brioso corcel y con arma en mano en lucha frontal contra el enemigo. La muerte significó el otro viaje humano hacia la gloria y la inmortalidad, librando junto a su pueblo las nuevas luchas del pasado, presente y futuro.

 

*Médico cubano; Profesor de Mérito del Instituto Superior de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba

Mariana Grajales en la visión de José Martí: La tarea que nos queda por hacer

Por Felipe de J. Pérez Cruz

 Los 120 años de la caída en combate del Héroe Nacional José Martí Pérez (1853-1895), el 19 de mayo de 1895, se celebran con no pocas actividades de pensamiento. En justicia, alrededor de Martí y su obra, trabaja a lo largo de la geografía del país, un nutrido y talentoso colectivo de cientistas  y activistas, y esta es hoy por hoy, una  de las esferas de la historia y cultura cubana, que mejor se ha preparado para sistematizar y organizar su aporte a la educación y la construcción de la memoria, y la conciencia histórica de las presentes y futuras generaciones de cubanos y cubanas. Es legítimo entonces el que desde las fortalezas martianas, nos propongamos avanzar en otros campos de menor fertilidad. Este es el caso del debate alrededor de la honorífica revolucionaria, en vísperas de conmemorar el Bicentenario del nacimiento de la Madre de la Patria Mariana Grajales Cuello.

 Frente a la propuesta de que el Consejo de Estado de la República de Cuba, otorgue a Mariana el título honorífico de Madre de la Patria, hay opiniones contrarias que pretenden sustentarse desde la declaración de Madre, hecha por Martí en homenaje póstumo.

El rescata del pasado-presente heroico

José Martí, quien se auto reconoció continuador de la gesta bolivariana (1810.1830), y en tanto articulador por excelencia de un proyecto-país que se abría a lo político desde el ámbito ético, ideológico y cultural; comprendió la trascendencia educativa y formativa de los panteones heroicos,  tanto en lo que a la consolidación de la identidad patria se refiere, como al aporte de universalidad que cada pueblo tributa a su época y mundo.
 El fundador del primer Partido Revolucionario Cubano en 1892, se dio a la tarea de rescatar, estudiar y sistematizar, la historia del proceso histórico revolucionario recién transcurrido (1). La Historia debía escribirse para  que "... perdurase y valiese, para que inspirase y fortaleciese", afirmaba (2).

 No fue una tarea fácil, se trataba de una epopeya reciente, plagada de contradicciones y desencuentros, donde supo  hallar la medida del mérito, la reflexión que ayudara a la prospectiva, y sobre todo, la fundamentación y estímulo para educar en solidaridad, justicia, igualdad y dignificación humanas, como bases indispensables de la unidad política de todos los revolucionarios, de su intransigencia e ímpetu en el combate emancipador.  Rendir tributo a los héroes y continuar su ejemplo, para arrastrar tras de sí a la nueva generación junto con los veteranos, será uno de los ejes de labor histórica martiana. En estos propósitos afirmará: "... aquella década magnífica, llena de épicos arranques y necesarios extravíos, renace con sus héroes, con sus hombres desnudos, con sus mujeres admirables, con sus astutos campesinos, con sus sendas secretas, con sus expedicionarios valerosos. Ya las armas están probadas, y lo inútil se deshecha, y lo aprovechable se utiliza...Ya fructifican nuestras miserias, que los errores son una utilísima semilla. La intuición se ha convertido ya en inteligencia: los niños de la revolución se han hecho hombres".

 Martí prestará especial atención a significar el aporte femenino en la Revolución. El modelo de mujer mambisa, que promocionan los combatientes de la guerra, era el de la abnegación, el sacrificio, y la fortaleza en la adversidad de las mujeres cubanas. Las mambisas se caracterizaban como hijas y novias devotas, esposas ejemplares, madres admirables, deber ser que se constituiría en tradición heroica sustentada en los hechos, pero que llevaba implícita las limitaciones sexistas y machistas consustanciales a la cultura de dominación predominante. La tradición espartana grecolatina, asumida desde la doctrina del martirologio cristiano, enfatizaba en el tema del sacrificio y la entrega.  La visión martiana, parte del imaginario existente, para trascenderlo, y aportar un novedoso enfoque de la equidad de géneros: (...) las campañas de los pueblos –afirma- sólo son débiles, cuando en ellas no se alista el corazón de la mujer; pero cuando la mujer se estremece y ayuda, cuando la mujer, tímida y quieta de su natural, anima y aplaude, cuando la mujer culta y virtuosa unge la obra con la miel de su cariño- la obra es invencible” (4)Para Martí "(...) las ideas (...) no están seguras hasta que las mujeres no las aman” (5). Para el: "Nada perdura sin la gracia. La mujer, de instinto, divisa la verdad y la precede" (6).

 Hay en la profusa obra martiana, un significativo seguimiento a la historia de las mujeres mambisas, para resaltar el protagonismo de  la  mujer en función de las diversas tareas patrióticas que cumplió, como combatiente, enfermera, pilar del aseguramiento de retaguardia, mensajera, agente de la inteligencia mambisa, activista de propaganda y financiación en la emigración;  todas para el Apóstol, labores heroicas, que desempeñaron las féminas cubanas en el movimiento de liberación nacional.

 El epistolario martiano da cuenta del amplio abanico de caracteres femeninos, que logró aunar como sus amistades personales, para dar continuidad a la guerra revolucionaria, entre las que se destacan las esposas y madres de los jefes y combatientes de la Guerra de los Diez Años (1868-1878), así como una amplia red de colaboradoras que logró articular a los fines de la fundación de clubes, la propaganda y el trabajo secreto del Partido Revolucionario Cubano. En esta obra martiana Mariana Grajales Cuello tuvo un lugar cimero.

Mariana Grajales

 Para el Héroe Nacional, entre las numerosas mujeres que jalonaron la historia del movimiento de liberación nacional cubano en el siglo XIX, Mariana fue síntesis, esplendor y leyenda.

 La historia-leyenda de Mariana Grajales en la Guerra de los Diez Años, se había extendido por en un exilio patriótico, que siguió con pasión los andares del General Antonio Maceo Grajales , devenido en figura principal de cuanto plan o conspiración se tejió para reiniciar la guerra independentista. Conoce Martí que de todos los hijos de Mariana Grajales, 12 participaron en las gestas independentistas del siglo XIX (7), y que allí en la manigua, durante los diez años de guerra, había estado la madre defendiéndoles la vida, al frente de una unidad sanitaria del Ejército Libertador, alentándolos y exigiéndoles disciplina, constancia, altura ética. Marcos, su esposo, es quien primero cae en combate. Le seguirían Justo Germán, Fermín, Julio y Miguel. Firmada la paz del Zanjón, desde las montañas guantanameras, Mariana alentó la rebeldía indomable del General Antonio en la  histórica Protesta de los Mangos de Baraguá, de Felipe y José, mientras atendía a la recuperación de sus hijos Rafael y Tomás, heridos en combate (8).

 Sobre esta epopeya de Mariana, el propio Martí narraría: ¿Su marido, cuando caía por el honor de Cuba no la tuvo al lado? ¿No estuvo ella de pie, en la guerra entera,rodeada de sus hijos? ¿No animaba a sus compatriotas a pelear,y luego,cubanos o españoles, curaba alos heridos? ¿No fue,sangrándole los pies,por aquellas veredas, detrás de lacamilla de su hijo moribundo, hecha de ramas de árbol? ¡Y si alguno temblaba, cuando iba a venirle al frente el enemigo de su país,veía a la madre de Maceocon su pañuelo a la cabeza,y se le acababa el temblor! ¿No vio a su hijolevantarse de la camilla adonde perecía de cinco heridas, y con una manosobre las entrañas deshechas y la otra en la victoria,echar monte abajo,con suescolta de agonía,a sus doscientos perseguidores? (9).

 Martí sabía de la participación conspirativa de Mariana cuando se reinicia la lucha, con la llamada Guerra Chiquita (1879-1880), donde participan José, Rafael y Felipe. Una vez concluida la contienda, luego del acuerdo de paz, el mando español, traiciona y apresa en alta mar a los tres hermanos combatientes, y los envía como prisioneros a las mazmorras españolas en tierras africanas, junto con la esposa  de José y un hijo de este. Mariana peleará con todos sus recursos de madre por la liberación de sus hijos, y el regreso de la nuera y el nieto. El 2 de mayo de 1882, muere enfermo Rafael, como consecuencia de los malos tratos acumulados en prisión, pero su desaparición le será ocultada a madre por la familia, para no hacerla sufrir más.  En agosto del  propio 1882 se da la primera fuga de José, y su apresamiento en Gibraltar. Dos años después volvería a intentarlo, ahora con éxito. Felipe, el mayor de los hijos, regresará tras nueve años de presidio, ya frisando los 60 años, para incorporarse a las tareas de la emigración patriótica

 La familia Maceo-Grajales, extendida en el Caribe y Centro América,  tenía por centro vital la casa de Mariana en Kingston, Jamaica, parada obligada de cuanto patriota llegaba a la vecina isla. Martí visita a Mariana por primera vez el 12 de septiembre de 1892. La conoce por historia y sin dudas se preparó para el encuentro, pero la vivencia personal de la heroína y la empatía  que los  concertó, sobrepasó toda expectativa.  Vio en la recia mujer, madre y mulata, el símbolo de todo el heroísmo y la entrega de las patriotas  cubanas. El Apóstol escribe sobre ella, con “entrañable afecto, con la suavidad de hijo”, como si tratara con “la raíz del alma”.

 Martí en su precursora labor de exaltar sus méritos y aportes,enfatiza en “esa Madre de los Maceo que quería a todos los cubanos que luchaban por la independencia. Y abría las puertas de su hogar a todos, como madre de todos”(10). Es en esta visita que también conoce a María Magdalena Cabrales Fernández,  esposa del General  Antonio y a otros familiares, que vivían con Mariana (11). El joven líder conquista el amor de la madre y de la familia que la acompaña.No ha pasado un mes del feliz encuentro, y el 6 de octubre publica en Patria su primera semblanza de la madre de los Maceo: Ya estáyéndosele la madre, cayéndosele está ya la viejecita gloriosa en elindiferente rincón extranjero, y todavía tiene manos de niña paraacariciar a quien le habla de la patria” (12). El  24 de octubre, se funda en Kingston,el club “José Martí’ el primero femenino del Partido Revolucionario Cubano fuera del territorio estadounidense, que eligió como su Presidenta a María Cabrales. 

 Mariana para Martí trascendía en lo ideológico. La sintió simiente de la poderosa retórica antirracista que, comenzó a florecer durante la primera rebelión anticolonialista, y para quien situaba la igualdad racial como base de la nación cubana, este valor resultaba trascendental. Comprometido Martí con la emancipación femenina, Mariana le modelaba la mujer que rompió en su tiempo con el esquema mental sexista y machista. No es casual que el General Antonio Maceo, comparta el reducido grupo de jefes mambises, que premiaron los méritos de guerra de las mujeres, concediéndoles grados militares.

 Martí –como afirma Joel Mourlot Mercaderes-, fue quien más caló en su alma, el valor de la imagen, de la significación de Mariana Grajales para Cuba, desde que la conoció (13). Comprendió con su superior sensibilidad humanista y fina agudeza política, cuánto valor y representatividad encerraba la madre de los Maceo, cuánto podía aportar su historia y prestigio, a la obra de unidad y rescate de la epopeya mambisa que se había propuesto. Y multiplicó en el más amplio teatro de la nación en construcción, lo que ya se había revelado a los combatientes que la conocieron y aquilataron en la guerra. Presentó el Apóstol  a Mariana, con la precisión del ideólogo, la pasión del propagandista revolucionario, y el verbo hermoso del poeta, y lo hizo en Patria, el órgano del Partido Revolucionario Cubano, que llegaba a todos los y las patriotas en la emigración, y se introducía clandestinamente en Cuba.

 Martí en Patria, inmortalizó la leyenda y la historia de Mariana, y narró para todas las épocas la entrega de la madre amantísima, destacada en la retaguardia mambisa. Retrató con su prosa fuerte y hermosa el día en que con la tumba recién abierta de uno de sus hijos, con dos de ellos heridos graves y Antonio herido en el pecho, ensangrentado y moribundo,  no solo supo exigir sosiego y salvar al Titán, sino que con todo el dramatismo del momento, le ordenó a su hijo Marcos, que ya era hora de que se incorporara al combate armado (14).

 Martí subrayaba cómo ya muy anciana, Mariana seguía forjando valores en sus descendientes, contaba las hazañas de sus hijos, y continuaba conminando a la joven generación, a asumir su deber de continuar la lucha por la emancipación nacional: “Con su pañuelo de anciana a la cabeza, con los ojos de madre amorosa para el cubano desconocido, con fuego inextinguible, en la mirada y en el rostro todo, cuando se hablaba de las glorias de ayer, y de las esperanzas de hoy…”(15).

 En vísperas de la nueva guerra, Mariana Grajales Cuello fallece el 27de noviembre de 1893, para convertirse de inmediato en estandarte ideológico, en ejemplo que moviliza, realidad que José Martí asume como prototipo de mujer y madre patriota. Al dar la noticia de la desaparición física de la excelsa combatiente revolucionaria en el periódico Patria, el 12 de diciembre de 1893, el Apóstol escribió: ¿Qué, sino la unidad del alma cubana, hecha en la guerra, explica la ternura unánime y respetuosa, y los acentos de indudable emoción y gratitud, con que cuantos tienen pluma y corazón han dado cuenta de la muerte de Mariana Grajales, la madre de nuestros Maceo?Qué había en esa mujer, qué epopeya y misterio había en esa humilde mujer, qué santidad y unción hubo en su seno de madre, qué decoro y grandeza hubo en su sencilla vida, que cuando se escribe de ella es como de la raíz del alma…Patria en la corona que deja en la tumba de Mariana Maceo, pone una palabra: ¡MADRE!”(16).

 En carta al General Antonio Maceo, escrita tres días después de la crónica de honor en Patria, le dice, refiriéndose a Mariana: “Vi a la anciana dos veces, y me acarició y miró como a hijo, y la recordaré con amor toda mi vida”(17) “De león y de leona”(18)vino Antonio Maceo enfatizará Martí, con su amplia visión integrativa de género.
Trascender y emular el 1893

 Se afirma que Mariana no necesita que hoy se le reconozca institucionalmente Madre de la Patria, porque ya lo hizo José Martí en su propia época. Sin dudas Martí conoce la tradición heroica de nacionalismo latinoamericano. Ha vivido en México y sabe de la designación de Leona Vicario  como Madre de la Patria, incluso menciona a la patriota mexicana en sus apuntes (19). No es casual que al concluir su crónica de homenaje, la signifique como MADRE. Pero no basta dejar el tema en el año 1893.

 Venimos de la crítica a una enseñanza y divulgación de la Historia  que -como otras disciplinas sociales-, fueron obligadas a partir de los años setenta del pasado siglo, a ser siervas de la filosofía política, y no sus compañeras en dignidad de ciencia, práctica revolucionaria y pronóstico. Se explica entonces el rechazo prejuicioso que produce en no pocos profesionales de la Historia y de las ciencias sociales, a todo aquello que se perciba como una “intervención” desde “la política”. Probablemente ahí está la raíz de las incomprensiones y la subvaloraciones que existen alrededor de la disciplina premial, y el sentir anti estatista como ente “contaminador” del juicio y la dignidad histórica, que subyace en algunas de las posturas que se manifiestan en contra del otorgamiento por el Consejo de Estado, del título de Madre de la Patria a Mariana Grajales. Pero la psicología del rechazo a las supra autoridad de “lo políticamente correcto”, hoy ha sumado nuevos mimetismos acríticos, tan empobrecedores o más, que los ya criticados procedentes del modelo burocrático partidista soviético. No muchos compañeros y compañeras se percatan, de que los vacíos provocados por la acción combinada del no-conocimiento, la devaluación del marxismo y su lenta recuperación como teoría y método revolucionario, y el prejuicio a “lo político”, los están llenando cada vez más el liberalismo y varias mesclas eclécticas de la peor especie. 

 En el caso que nos ocupa, los colegas y las colegas que están detenidos en 1893, olvidan que la proclamación martiana, incluyó y nos dejó una tarea para este tiempo. Martí como líder político tenía ante sí la inmensa y compleja obra de la unidad nacional, y no podía permitirse dar paso a ninguna acción que pudiera ser manipulada por los intereses contrarios. En la crónica de referencia a la muerte de Mariana, precisa esta situación: “Por compasión a las almas de poca virtud, que se enojan y padecen del mérito de que no son capaces, y por el decoro de la grandeza más bella –refiere Martí-,en el silencio,sujetaremos aquí el elogio de la admirable mujer, hasta que el corazón, turbado hoy en la servidumbre,  pueda, en la patria que ella no vio libre, dar con el relato de su vida, una página nueva a la epopeya". Las cubanas y cubanos de hoy tenemos esa deuda con Martí.

 Hoy no tenemos “que sujetar el elogio”. Nuestro corazón no está “turbado en la servidumbre”. Vivimos en la patria libre “que ella no vio”.Tenemos entonces que cumplir la tarea que el Apóstol nos dejó, para este preciso momento:Hacer del relato de su vida, una página nueva a la epopeya revolucionaria cubana. ¿Y quién mejor que el Estado revolucionario, junto con sus ciudadanos y ciudadanas, para cumplir tal demanda martiana?

 ¿Por qué “sujetar el elogio, cuando podemos hacer valer nuestro derecho constitucional y la Ley de condecoraciones y títulos honoríficos que muy bien nuestro Estado en tanto Poder del pueblo, en servicio del propio pueblo,(20) se ha dictado?

Notas:
(1)       Ver: Olivia Miranda Francisco: Historia, cultura y política en el pensamiento revolucionario martiano, Editorial Academia, La Habana, 2002; Ibrahím Hidalgo Paz: "Notas sobre la concepción de la Historia" en: Revista Honda. Rev. De la Sociedad Cultural José Martí. No. 6. 2002; Marlene Portuondo Pajón: La educación histórica en Patria: una visión estratégica de Martí, Cuba, Una identità in movimiento, http://www.archivocubano.org/portuondo_01.html
(2)       José Martí: Carta a Manuel de la Cruz, 3. junio. 1892. Epistolario. CEM-Editorial de Ciencias Sociales, tomo 2, La Habana, 1993, p. 204.
(3)       José Martí. Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975, tomo. IV, pp. 184-185.
(4)       José Martí, Patria, 7 de mayo de 1892, Obras Completas, t. I, La Habana, Editorial Ciencias Sociales, 1975, p 17.
(5)       Ibíd., p 18.
(6)       Ibíd.
(7)       María Dolores muere recién nacida y Manuel Regüeyferos Grajales  también fallece antes de iniciado el proceso insurreccional.
(8)      José Luciano Franco: Ob. cit., p 125.
(9)       José Martí Pérez: “Mariana Maceo” Obras Completas, Editorial de Ciencias Sociales, tomo  V, p. 26
(10)     José Martí Pérez: La madre de los Maceo, Patria, 6 de enero de 1894, Obras Completas, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975, tomo III, p. 27
(11)     Ver: Nydia Sarabia: Historia de una familia mambisa. Mariana Grajales. Secretaría de Trabajo Ideológico, Comisión Nacional de Historia, La Habana, UJC, Instituto Cubano, Editorial Orbe, 1975, 112. El encuentro de Martí con la heroína Mariana ha sido tratado recientemente por Damaris Torres Elers. Ver: 120 años del encuentro de José Martí en Jamaica con Mariana Grajales y María Cabrales, Sierra Maestra, Santiago de Cuba, 14 de octubre de 1912, p 4
(12)     José Martí Pérez: Antonio Maceo, Patria, 6 de octubre de 1893, Ob. cit., tomo IV, p. 451.
(13)     Joel Mourlot Mercaderes: La “Madre de Cuba”, la “Madre de la Patria”, Periódico Sierra Maestra, Santiago de Cuba, 27 de Noviembre de 2012.
(14)     José Martí Pérez: La madre de los Maceo, Ob. cit.
(15)     José Martí Pérez: Mariana Maceo, Patria, 12 de diciembre de 1893, en Obras Completas, Ob. cit., tomo V, p 26.
(16)     Ident. ant.
(17)     José Martí Pérez: Ob.  Ci.t,  t. 3, p. 48
(18)     José Martí Pérez:Antonio Maceo,
(19)     José Martí Pérez: Fragmentos, Ob. cit., tomo XXII, p 158.
(20)    Ver: Artículo No. 9, inciso b) de la Constitución de la República de Cuba. Gaceta Oficial de la República de Cuba, edición Extraordinaria número 3 de 31 de enero de 2003.


*Doctor en Ciencias Pedagógicas,  Profesor e investigador y Presidente en La Habana de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (UNHIC)

¿Reciben los cubanos un salario de 25 dólares al mes?

Por Ernesto Escobar Soto*

En un artículo que leí hace unas semanas el autor trataba el tema de las enormes desigualdades económicas existentes en el mundo. La información publicada en un video por Yahoo.com, se basaba en los datos estadísticos recopilados en el 2014 por la página digital Nationmaster. com (una empresa especializada en estadísticas) la que comparó los sueldos mensuales netos de la población mundial tomando como divisa principal el dólar. De acuerdo a este escalafón, Suiza con $6,300 dólares mensuales, es el país donde se devengan superiores salarios, seguida por Luxemburgo ($4,479). Estados Unidos ocupa el lugar 13 con $3,258. El informe se convierte en caricaturesco al señalar que Cuba es la nación del mundo donde menos salario se recibe cada mes. En ese escalafón, la Isla ocupa el lugar 176 con un salario mensual de $25.00 dólares.

 Al comparar a Cuba con sus vecinos caribeños se señala a Haití. De acuerdo al artículo los haitianos ganan $712.00 dólares anuales, para una mensualidad media de $59.33 dólares. Con marcada intención agregan que en “Angola, en cuya guerra civil murieron más de 2 000 soldados cubanos, el ingreso promedio por mes es de $2,650”. A todas luces con estas comparaciones se quiere denigrar a Cuba y a su sistema socialista. Sin ser un especialista en economía, me percato que esta información es superficial, no creíble. El paralelo con la hermana Haití es irracional. A este pequeño y heroico país, el más pobre del continente americano, el mundo desarrollado, comenzando por Francia (su ex metrópoli) y los Estados Unidos le hicieron y le hacen pagar muy caro la hazaña de haber realizado la primera y única revolución en la historia triunfante de esclavos, y de negros por añadidura.

 Para un observador juicioso las pruebas más visibles de la miseria de la población de una nación son entre otras: los analfabetos y los niños sin escuela, la falta de atención médica, las aterradoras epidemias que matan a miles de personas, el andar por las calles sin zapatos y vestidos con harapos, el no contar con una adecuada salud dental y la baja esperanza de vida de la población. El respetado Silvio Rodríguez en su blogs Segunda Cita hace poco señaló: «En los 65 barrios “jodidos” de Cuba en los que he actuado, aún no he visto a un sólo niño sin escuela, zapatos o asistencia médica.» Estas comparaciones son disparatadas pues tratan de establecer paralelos sin profundizar entre lo que se denomina como el salario nominal y el real. En primer término, no negaré el bajo nivel salarial de la población cubana, ni tampoco los elevados precios de los productos del campo y los de las tiendas de divisas (CUC) (1), muchos de ellos gravados exageradamente por las grandes empresas comercializadoras, así como reconocer que pese las amplias subvenciones estatales, un segmento de la población cubana no logra satisfacer convenientemente sus necesidades, solo pretendo ser objetivo. Intentaré reflejar cuales son las particularidades que nos desigualan en relación a las naciones del resto del planeta.

 El mundo actual se divide en dos grupos, por un lado, en el llamado I Mundo, casi una treintena de países capitalistas ricos integrados por Estados Unidos, Canadá, la mayoría de los europeos, Japón, Australia, cuyos PIB  nacional  y per cápita son altos. En los últimos años se les han incorporado varios estados asiáticos. En el otro extremo se hallan más de 160 países también capitalistas –salvo las conocidas excepciones– cuyos PIB son mucho más bajos. En general estas naciones que eufemísticamente algunos denominan como países en desarrollo, han sufrido el colonialismo, la explotación y el saqueo por parte de los estados capitalistas hegemónicos. Es ineludible señalar que en general el PIB per cápita, reflejado en estas estadísticas no refleja la realidad, al desconocer la dispar distribución de la riqueza entre la población, con ello se oculta la situación de los más desfavorecidos. Esto se acentúa en aquellas naciones de amplias asimetrías sociales, donde unos pocos tienen ingresos abrumadoramente elevados, mientras la mayoría posee inferiores entradas económicas. Por solo señalar un ejemplo, esto ocurre en un empobrecido país de Centroamérica que ostenta la “singular distinción” de ser el que más aviones particulares posee en el mundo en proporción a su población –esta se compone de dos terceras partes de desamparados–.

 Es común que en estados con un PIB per cápita aparentemente positivo, el segmento constituido por los desafortunados viva en la miseria.   En el pequeño grupo de naciones del I Mundo los salarios son altos,  lo que les permite a sus habitantes en general, recibir diversos beneficios (2), la población del resto del planeta mayoritariamente pobre no los pueden disfrutar. Son significativos los gastos en que incurren los ciudadanos de esos países ricos para pagar los alquileres de sus viviendas, y los servicios (privados) de educación de sus hijos, y los de salud de la familia. La suma de los tres egresos antes señalados, puede representar para un habitante promedio la mitad o más de sus ingresos mensuales.

 En Cuba a diferencia de la generalidad de las naciones del planeta, más del 85 % de las viviendas habitadas pertenecen a sus propietarios, o sea, los que viven en sus casas son dueños de ellas y no pagan ningún alquiler, ni impuesto sobre ellas. Y los que no son propietarios de sus inmuebles le pagan al Estado no más de un 10% de sus ingresos. En Cuba no ocurren los inhumanos “desalojos” por no pagar los alquileres de las viviendas tan comunes en el mundo.

 La salud que es uno de los Derechos Humanos esenciales, en Cuba es pública y gratuita, tiene cobertura universal, y algo primordial, en contraste con la generalidad de los sistemas de salud en el mundo, el de Cuba prioriza la “prevención” de las enfermedades por medio de campañas médicas contra numerosas enfermedades, lo que incluye la vacunación masiva de la ciudadanía. El sistema de salud pública cubana contempla la atención primaria, el ingreso y permanencia en hospitales, las operaciones quirúrgicas y todos los tratamientos posteriores. Decenas de miles de médicos cubanos han prestado y prestan servicios en más de 60 países, en muchos de ellos de manera gratuita. Aunque la salud pública cubana se ha visto dañada por espacio de casi 25 años a causa de la severa crisis económica (Periodo Especial) y el bloqueo por parte de Estados Unidos, cuenta con médicos, enfermeros y personal técnico muy capacitados y una alta sensibilidad humana, en los últimos años comienza a reactivarse el sistema con nuevas inversiones y equipos, remozamiento de locales etc.

 En otros países existen conjuntamente la salud privada y la publica (la tendencia neoliberal es relegar a esta a un segundo plano), por ello para muchos resultan muy costosos los servicios médicos. En los Estados Unidos, con la comercialización de la salud, no tener un seguro médico es una verdadera tragedia para la familia. Podemos resaltar que aun para no pocos de los “asegurados”, ese convenio no cubre todo tipo de enfermedades y a veces las empresas aseguradoras con argucias legales tratan de evadir responsabilizarse cuando las dolencias son muy graves y requieren superiores gastos. Una muestra gráfica e irrebatible de esto, es el gran número de cubanos con residencia permanente en el exterior que aprovechan sus visitas a Cuba para recibir atención médica.

 La educación, otro de los obligatorios Derechos Humanos, en nuestro país es también pública y gratuita para todo tipo de instrucción hasta el nivel universitario. De igual forma fue seriamente dañada en estos años en Cuba y ahora se realiza un intenso trabajo de revisión y reordenamiento para elevar su calidad. Cuba ha ofrecido y ofrece becas gratuitas a miles de jóvenes de otros países para cursar diferentes estudios. El país presenta uno de los niveles de escolaridad e instrucción más altos del mundo. Cuba es una de las naciones del orbe que mayor porciento de su presupuesto invierte en los sectores de la salud y la educación (tal vez la que más). Pese a reconocidas deficiencias en los sistemas de salud y educación cubana, causadas principalmente por la intensa crisis económica padecida por espacio de más de dos decenas de años, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura de las Naciones Unidas (UNESCO), en reiteradas ocasiones los han valorado altamente como ejemplos a seguir. Como estamos tratando el tema de las subvenciones estatales es importante mencionar la Seguridad Social. En contraste con lo que ocurre en el resto del orbe todos los trabajadores cubanos sin excepción tienen al finalizar su vida laboral garantizada la jubilación. En otros países los trabajadores sujetos a la “precariedad laboral” y los denominados como “informales” no tienen el derecho a la jubilación. Es preciso señalar como las actuales pensiones no garantizan todas las necesidades de los jubilados, lo que se prevé solucionar cuando mejore la economía cubana.

 En cuanto a la Asistencia Social, unas 80 mil familias con situación precaria reciben ayuda económica. Solo una veintena de los estados desarrollados puede enorgullecerse de contar con un sistema así, pese a las limitaciones lógicas dada la situación económica de nuestra nación.

 De igual manera esta implementado desde los primeros años de la Revolución el sistema que le garantiza a cada familia al mes una cuota alimenticia. El Estado gasta miles de millones de dólares para comprar esos alimentos en el extranjero y ofrecerlos a la población a precios ínfimos. Los alimentos que se ofrecen subvencionados, si bien significan una manera innegable de ingresos (en productos)  para la familia cubana, solo satisfacen un porciento del consumo lo que obliga a comprar la otra parte más caros, en las tiendas que venden en la moneda convertible (CUC). Se ha anunciado que cuando las condiciones económicas lo permitan se eliminará este sistema y la ayuda económica se realizará de modo directo a las familias más desfavorecidas.

 Debemos referirnos también a la importante subvención por el Estado de un alto por ciento de los gastos que realiza cada familia en: la electricidad, el teléfono, el gas, el transporte público, los círculos infantiles, los asilos para ancianos, los servicios fúnebres…
 Diferentes gastos en que incurre el Estado para beneficiar a la población cubana son los realizados en el amplio desarrollo de la cultura, el deporte y la ciencia, así como en la oferta de eventos y espectáculos artísticos, recreativos y deportivos con entradas a precios (comparados con otros países) muy bajos.

 Por estas razones se puede asegurar con absoluta certeza que los cubanos no ganan solamente los $25.00 dólares mensuales que señala el escalafón antes nombrado. Si esto fuera así imperaría la miseria más atroz. A precios medios de países subdesarrollados los ingresos de los cubanos equivaldrían a varias veces el supuesto salario de $25.00 dólares. Si sumáramos los presupuestos de educación, de salud, seguridad social y otras prestaciones, como los de cultura y deportes, los alimentos subsidiados y otros (gas, agua, electricidad), más los salarios que reciben directamente los trabajadores cubanos y los dividiéramos entre los 11 millones de cubanos, nos daría para sorpresa de muchos, un per cápita de ingresos mucho más alto.

 El objetivo esencial de la sociedad socialista cubana es lograr el mayor bienestar posible, tanto material como espiritual de la población y en ese objetivo se trabaja. Para tratar de comprender la situación actual de Cuba hay que valorar entre otros aspectos, la enorme crisis económica a partir de 1990, provocada por la desaparición de la URSS, al tiempo que Estados Unidos de manera paralela redoblaba su inhumano bloqueo (actualmente se mantiene), a los que se le sumaron los errores y las faltas que se cometieron. Ha sido una dilatada etapa casi apocalíptica, de épica resistencia. Los Lineamientos de la política económica y social del Congreso del PCC, han proyectado restituirle a los salarios su valor como instrumento para el desarrollo de una economía sana. Está previsto que el crecimiento de los ingresos de los trabajadores de las nuevas empresas estatales estará en proporción a las utilidades que alcancen estas entidades. El desarrollo integral de las cooperativas (de todo tipo), debe permitir el acrecentamiento de los ingresos de sus miembros. En el caso de los trabajadores “cuentapropistas” dependerá de las ganancias obtenidas en el desempeño de sus oficios, rentas o pequeños negocios, tras pagar los impuestos.

 El ansiado aumento de los salarios del amplio sector administrativo público (así como de las pensiones), obedecerá al incremento de las inversiones, la producción y los servicios del país. Elevar la masa salarial sin un correspondiente respaldo productivo provocaría la subida de la inflación con severas consecuencias. Todo indica que comenzamos a salir de la terrible depresión en que nos vimos sumidos por más de 20 años.

Notas:
1.-Es criterio general que sobrepasadas las circunstancias que obligaron a imponer los gravámenes a las mercancías en las tiendas de divisas (CUC) se decida la rebaja de esos precios, permitiendo un acertado margen de ganancia a las empresas estatales. Esto contribuiría a mejorar el nivel adquisitivo de la población y a motivar el espíritu de trabajo.
 La rebaja de los precios en las tiendas que venden en CUC, podría contribuir, cuando ocurra la “unificación de las monedas”, a aliviar posibles afectaciones a las capas más vulnerables de nuestra sociedad.
2.-Muchos observadores consideran que “el sueño americano” de los estadounidenses y “el estado de bienestar social” de los europeos occidentales que imperó en estos países a partir de la culminación de la II Guerra Mundial, parecen haber llegado a su fin a causa de las políticas neoliberales de sus gobiernos, sometidos al sector financiero mundial. Se advierte un paulatino e irreversible retroceso de las conquistas sociales y los derechos civiles logrados por sus pueblos a través de cientos de años de luchas.

*Escritor, editor literario cubano
Foto tomada de Internet

sábado, 9 de mayo de 2015

Mariana Grajales Cuello: Madre de la Patria


Por Felipe de J. Pérez Cruz*

A propósito del Día de las Madres

 Se ha dicho que Mariana Grajales Cuello tuvo cualidades excepcionales, y sin dudas fue un ser humano que asombraba: Por la fortaleza física que demostraba en las difíciles circunstancias de la guerra, la valentía personal y ecuanimidad, que hacían imposible el desasosiego, que organizaban y disciplinaban en medio de las más complejas y peligrosas adversidades. Dotada de una peculiar inteligencia, de intransigencia, sagacidad y ternura, una mujer vanguardia ideológica de su época; pero si de excepcionalidad se trata, lo más característico, lo que la singulariza y destaca en el nutrido concierto de las heroínas de las guerras de independencia, es su representatividad. No hay cualidad o hecho que califique la entrega y el aporte de las mujeres cubanas al movimiento de liberación nacional del siglo XIX, que Mariana no haya emulado.
 La propuesta que realizamos de otorgarle el título de Madre de la Patria a Mariana Grajales Cuello, se sustenta en una crítica historiográfica, culturaly premial (1), que ha colocado cinco fundamentaciones a debate: 1) La representatividad de la vida y obra de la madre-heroína en su época; 2) la historicidad del culto patriótico a Mariana en los siglos XIX-XXI cubanos; 3) la justicia histórica del título que reclamamos, en tanto respondea un culto patriótico, nacido y asumido desde lo más profundo y sentido de las masas populares cubanas; 4) la pertinencia de hacer firme y legalizar el reconocimiento premial como parte de la estrategia de trabajo ideológico y fortalecimiento de la cultura patriótica del socialismo cubano (2); 5) la precedencia legal de una Ley que norma y estimula el otorgamiento de títulos honoríficos y condecoraciones, que incluye la nominación de una Orden con el nombre de la heroína Mariana Grajales.
 La designación salvaría una deuda de la honorífica revolucionaria al reconocer, no la superioridad en mérito, o la excepcionalidad de Mariana sobre otras esposas y madres mambisas, sino su representatividad, aquello que una nación y su Estado deben rescatar de su propia historia, y considerar como símbolo de lo que se ha sido y se deber ser, como modelo e inspiración para saber de dónde venimos, y qué defendemos.
 La madre-heroína
Mariana adelantó y modeló la dignificación humana del nuevo sujeto histórico cubano, que la guerra revolucionaria plasmaría en colectividad. Hizo trizas los prejuicios sexistas y machistas de la época, dándole al amor la condición suprema de la realización en libertad, en la pareja, la familia y la socialidad. Fue una educadora social por excelencia, que cultivó en el ágora privilegiada de la familia,  a los hombres y mujeres íntegras y plenas de su presente-futuro. Trascendió desde la culturaabolicionista y emancipadora de los sectores subalternos, desde la micro-etnografía local de resistencia a la colonialidad de los mulatos y negros libertos de la ruralidad oriental, para proyectar con solidez un paradigma de mujer, madre y combatiente revolucionaria cubana, representativa del aporte femenino al movimiento de liberación nacional.
 Las actitudes morales y las virtudes cívicas y patrióticas de Mariana eran expresión en su conjunto de los más progresivos valores del mambisado cubano, y en particular de las mujeres insurrectas.
 Mariana, fue raíz de lo real y maravilloso de la religiosidad popular cubana, portadora al amparo de las vírgenes de piel oscura ya transculturadas de la Caridad del Cobre y la de Regla (3), de una avanzada concepción del Cristo histórico, hombre-ser social, primer liberal, entonces revolucionario. Entendió y asumió Mariana su fe católica, como ética de la emancipación personal y colectiva. No enviará a sus hijos al martirologio, si uno tras otro, al combate por la vida, al supremo acto de liberación humanista que es la guerra revolucionaria. Y estará junto a cada uno de sus hijos, y a muchos más, todos hijos de Cuba, durante los diez años de la primera guerra de independencia, defendiéndoles la  vida a cada instante, como proveedora, sanadora  y enfermera.
 Como madre, esposa, preclara orientadora ideológica,  jefa de la familia Maceo-Grajales tras la temprana muerte en combate de Marcos Maceo en 1869, madre de combatientes que alcanzaron una altísima consideración y liderazgo en las tropas libertadoras, responsable de una eficiente unidad militar sanitaria durante diez años de guerra revolucionaria, Mariana socializó y realizó su vitalidad y pensamiento, en escenarios colectivos, primero en la extendida familia de campesinos medios que formó, y luego en la familia multiplicada de los campamentos  y la emigración revolucionaria. Los y las patriotas que enfrentaron con las armas al Ejército colonialista entre 1868-1878: sus hijos, nueras, nietos y demás parientes, los amigos de estos, los combatientes de fila, la oficialidad subordinada a los Maceo, otros oficiales superiores y generales como Julio Grave de Peralta, asistido y curado en el bohío de Mariana, en Piloto del Medio, durante el segundo semestre de 1872, la conocieron en la amplitud de la zona de combates, en los montes cercanos a Santiago de Cuba, en el Camagüey o Guantánamo, y sus historias, los haceres y el decir de Mariana, pasaron a ser patrimonio colectivo, forjando a su alrededor simpatía y admiración, convirtiéndola en símbolo de la madre patriota.
 La historia-leyenda de Mariana Grajales en la Guerra de los Diez Años, se multiplicó en un exilio patriótico, que siguió con pasión los andares del General Antonio, el héroe  intransigente de la protesta de Baraguá, devenido en figura principal de cuanto plan o conspiración se tejió para reiniciar la guerra independentista. La familia Maceo-Grajales, extendida en el Caribe y Centro América,  tenía por centro vital la casa de Mariana en Kingston, Jamaica, visita obligada de cuanto patriota llegaba a la vecina isla. Allí la conoció José Martí, quien comprendió con su superior sensibilidad humanista y fina agudeza política, cuánto valor y representatividad encerraba la madre de los Maceo, cuánto podía aportar su historia y prestigio, a la obra de unidad y rescate de la epopeya mambisa que se había propuesto. Martí multiplicó en el más amplio teatro de la nación en construcción, lo que ya se había revelado a los combatientes que la conocieron y aquilataron en la guerra. Presentó el Apóstol  a Mariana, con la precisión del ideólogo, la pasión del propagandista revolucionario, y el verbo hermoso del poeta, y lo hizo en Patria, el órgano del Partido Revolucionario Cubano, que llegaba a todos los y las patriotas en la emigración, y se introducía clandestinamente en Cuba. La muerte de Mariana, cuando ya marchaban en rumbo definitivo los planes para reiniciar la contienda emancipatoria, también anunciada en Patria por magistral crónica martiana, consagraron definitivamente a Mariana como símbolo de la Revolución que se reiniciaba
 El culto patriótico a Mariana
Sin lugar a dudas existe en nuestro país, un culto patriótico a Mariana, que se ha concretado a través de un proceso histórico de autentificación. Ninguna otra patriota y heroína cubana trascendió de manera tan significativa.
 La tradición maceísta y el particular relieve que en esta tuvo la imagen de Mariana, fue un notable aporte al pensamiento revolucionario cubano. Se transmitió de generación en generación, primero en la guerra que se inició en 1895, y luego en medio siglo de resistencias de los y las patriotas, contra anexionistas y oligarcas pro-estadounidenses, traidores al mambisado y corruptos, que impidieron la república soberana e independiente, de justicia social y dignificación humana. El legado ideológico y ético de Mariana, se convirtió en culto patriótico popular, desde las primeras décadas republicanas, por la insistencia de las asociaciones de veteranos y la labor patriótica de la escuela cubana, sus maestros y maestras. Este culto fue valladar y tribuna contra la ideología ultraconservadora neocolonial y las prácticas racistas, sexistas y machistas que pervivieron desde la colonia y se enquistaron en la república mediatizada que se proclamó en 1902.
 El movimiento artístico y literario, las asociaciones y gobiernos locales, donde en buen medida se refugiaba y daba su pelea la Cuba profunda, recordó año tras año a Mariana, desde el gesto y la convicción de Madre de todos los cubanos, tal como la había retratado Martí, y en su honor y recuerdo se nombraron escuelas, parques, plazas y calles a lo largo de toda la geografía de la nación, en medio del olvido injusto al papel de las mujeres en los combates por la independencia. La Madre patriota, la Madre salvadora, la Madre curadora, fueron imágenes recurrentes que se fijaron en monumentos, bustos y relieves, y transitaron al imaginario y la conciencia popular.
En 1923, luego de treinta años de ausencia, bajo suscripción popular, pudieron repatriarse desde Jamaica los restos mortales de Mariana, en su tumba en el cementerio santiaguero de Santa Ifigenia, muy cerca del Mausoleo al Héroe Nacional José Martí, se le recuerda con la inscripción justa de Madre de la Patria.
 Desde la corrompida política burguesa y el oportunismo de las dictaduras, se intentó manipular la imagen de Mariana, operaciones que una y otra vez fracasaron por la oposición de los sectores patrióticos y la pobre implantación de masas que tales engendros alcanzaron.
 Las generaciones receptoras de la historia-leyenda de Mariana, enriquecieron ese legado y lo  multiplicaron en los escenarios de las nuevas batallas emancipadoras. Lo prueba la historiografía antirracista y feminista, y tuvo su más alta plasmación práctico-simbólica en la Guerra de Liberación (1956-1958). El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, no por azar bautizó con el nombre de Mariana Grajales el primer pelotón femenino del Ejército Rebelde en septiembre de 1958. Las Marianas, multiplicaron la  epopeya de Mariana Grajales, en la guerra, y constituyeron la primera vanguardia  de la lucha revolucionaria que contra la discriminación de la mujer, emprendería la Revolución Cubana tras el triunfo de enero de 1959.
 El lugar de Mariana Grajales en la historia fue sintetizado por Fidel precisamente el día en que nacía la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), el 23 de agosto de 1960: Nuestro país puede sentirse afortunado en muchas cosas, pero entre ellas, la primera de todas, por el magnífico pueblo que posee.  Aquí no solo luchan los hombres; aquí, como los hombres, luchan las mujeres (APLAUSOS).  Y no es nuevo, ya la historia nos hablaba de grandes mujeres en nuestras luchas por la independencia, y una de ellas las simboliza a todas: Mariana Grajales (APLAUSOS)”(4).
 La plataforma emancipadora  de la Revolución Cubana, y las leyes a favor de los derechos, la igualdad y la plena incorporación de la mujer a la vida económica, social y política, y en particular la fundación de la Federación de Mujeres Cubanas,  permitió convertir el culto patriótico a Mariana en una de las tradiciones más raigales del movimiento ideológico-cultural revolucionario, en convicciones y en guía de pensamiento, para la actividad práctico transformativa de las mujeres,  los hombres y sus circunstancias. Precisamente fue la FMC la organización que propuso al Consejo de Estado incluir a Mariana en el sistema de títulos honoríficos y condecoraciones de la República de Cuba, con la Orden que hoy lleva su nombre. 
 Numerosas instituciones educacionales y culturales llevan en el país el ilustre nombre de la madre heroína.Entre los más importantes centros educacionales  se destaca la Universidad de Ciencias Médicas de la provincial Holguín fundada en 1976. La tradición monumentalista en la etapa pre revolucionaria continuó como fundamento del culto patriótico a Mariana. De todas las obras realizadas se destaca por su magnitud y significación la Plaza de la Revolución Mariana Grajales Cuello, centro de los grandes eventos políticos y culturales de la provincia de Guantánamo.  La grandeza de la imagen de Mariana Grajales y de todas las mujeres cubanas mambisas, en el empeño noble de ver a la patria libre, fue recogida como sostén temático por los creadores del proyecto de esta Plaza inaugurada el 26 de julio de 1985.
 Como dignas continuadora de Mariana y del Pelotón rebelde que enarboló su nombre, el batallón de milicias Lidia Doce y las unidades femeninas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, también nacieron y se fundaron bajo la fuerte impronta de heroína mambisa, las Unidades Femeninas de las Milicias de Tropas Territoriales. Las madres, esposas e hijas cubanas, como Mariana enviaron a sus esposos e hijos a defender con la guerra la paz y el bienestar de otros pueblos, y hoy lo vuelven a hacer para la colaboración en salud, educación, ciencia y tecnología. No existe tarea o logro de la Revolución en que no estén las nuevas Marianas. Y sin dudas las mujeres cubanas, fueron el más decisivo y firme sostén de la patria en los más difíciles años del período especial:“las Marianas multiplicadas”, les llamó Fidel, en medio de la Batalla de ideas (5).
 El título honorífico de Madre de la Patria
 El objetivo de afianzar en lo mejor de la memoria y la conciencia  histórica nacional, como acicate, compromiso y aporte a la prospectiva del socialismo cubano. Y esta es también una tarea central de la honorística revolucionaria y su derecho premial.
 En Cuba, como en la mayoría de los Estados, los Título honoríficos y las condecoraciones se define y regulan por ley. La nuestra es la Ley Nº 17 Sistema de condecoraciones y títulos honoríficos, aprobada el 28 de junio de 1978. El Consejo de Estado de la República, en uso de la facultad que le otorgó la Asamblea Nacional del Poder Popular, una vez evaluadas las propuestas de los organismos gubernamentales y organizaciones políticas y sociales, dictó los Decretos Leyes No. 30 de 1979 y No. 53 de 1982, que establecieron los títulos y las distinciones que se otorgarían en el país y los requisitos que las reglamentan (6). En tal normativa se incluyó la denominación de una Orden con el nombre de la heroína Mariana Grajales.Sin embargo la voluntad premial que se concretó en la legislación cubana, no vio la necesidad de honrar –como si lo ha hecho el nacionalismo latinoamericano y caribeño-, a la propia honorífica revolucionaria que nacía, con la titulación y el reconocimiento que merecían los más excelsos fundadores de la nación: Las figuras de Madre y Padre de la Patria, y Héroe Nacional, no fueron consideradas.  Estas ausencias debemos corregirlas. Desde estos precedentes legalizar el reconocimiento a la Madre de la Patria, es una decisión   de reafirmación patriótica y moralidad revolucionaria.
 Mariana y la familia Maceo-Grajales, nos aportan, orientan y estimulan, en la misión imprescindible de renovar la educación y la política cubanas de hoy.La figura más excelsa de las mujeres cubanas, la Madre de la Patria, Mariana Grajales, ha afirmado Jorge Risquet Valdés, constituye sin lugar a dudas uno de los más arraigados paradigmas que podemos invocar a la hora de trasmitirle valores a las nuevas generaciones (7)“Lo que debemos aprender de esta Madre –afirma con certeza Armando Hart-, es el concepto del deber, del honor y de la disciplina forjado en el alma de la familia Maceo-Grajales, y que le dieron una identidad esencial. Esto solo puede alcanzarse sobre el fundamento de la facultad de asociarse en que, para Martí, estaba el secreto de lo humano. Libertad y disciplina, he ahí lo que necesita el mundo de hoy, ello siempre es posible exaltando al más alto plano la justicia como sol del mundo moral y requisito primigenio de la cultura”(8).
 Si  estudiamos con detenimiento el hacer de Mariana -de Marcos y sus hijos e hijas-, se nos revela una pedagogía, un método y estilo para la forja de hombres y mujeres de bien, entendida tal dimensión como piedra angular del proceso ideológico de formación ciudadana y patriótica. La dialéctica de las relaciones materiales e intersubjetivas en el espacio decisivo de la familia, en la comunidad y en las instituciones, constituye un universo praxilógico valorativo, que debemos ser capaces de decodificar y sistematizar, en una disciplina dialéctica del amor con exigencia y la sensibilidad con resultados.
 En Mariana también está la simiente de las Iglesias y asociaciones religiosas revolucionarias, que en estos momentos construyen el socialismo en Cuba, de las y los creyentes que hacen patria.
 Mariana y más
 Hay quien dice que sin ganar una pelea no se anuncia otra, pero soy de los que piensan y hacen, en la meditada urgencia de los retos ideológicos y culturales que se nos imponen. No se trata solo de una batalla ideológico-cultural por el título honorífico que merece Mariana. Los reconocimientos institucionales sobre el Padre de la Patria Carlos Manuel de Céspedes y del Castillo y los Héroes Nacionales Antonio Maceo Grajales y José Martí Pérez, imponen junto con el reclamo que hacemos sobre la Madre de la Patria Mariana Grajales Cuello, un debate plural sobre las deudas y necesidades de  la honorífica revolucionaria de cara al ciudadano patriota del socialismo cubano en el siglo XXI.
 La fertilización o el empobrecimiento de la honorífica revolucionaria, se inserta en la batalla filosófica e ideológica entre el ser y el tener que ahora mismo se libra en el mundo, y que para Cuba tiene una trascendencia vital. Tributa al esfuerzo por construir un potente y eficiente mecanismo de recompensa, impulso a la emulación, estímulo al virtuosismo e incentivo a laexcelencia social, que estamos obligados a desarrollar si de la victoria ideológico cultural del socialismo en Cuba se trata.


Notas
  1. Ver: Felipe de J. Pérez Cruz: Marian Grajales Cuello: Madre de la Patria. Fundamentación de la Propuesta, Unión Nacional de Historiadores de Cuba. Congreso Provincial de Historia de La Habana, La Habana, enero del 2014 (folleto), 17 p.
  2. Ver: Objetivo No. 64. En: Primera Conferencia Nacional del Partido Comunista de Cuba. En: Primera Conferencia Nacional del Partido Comunista de Cuba: Objetivos de trabajo del Partido Comunista de Cuba aprobados por la Primera Conferencia Nacional, La Habana, 29 de enero de 2012, Editora Política, La Habana, 2012, p 7.
  3. Como ha recordado la colega Lohania Aruca: Ver: Lohania Aruca Alonso: Mariana Grajales Cuello, Madre de la Patria, Cubaperiodistas.cu, Lunes, 14 de  julio de 2014.
  4. Discurso pronunciado por el Comandante Fidel Castro Ruz, primer ministro del Gobierno Revolucionario, en el acto de fusión de todas las organizaciones femeninas revolucionarias.  Salón-Teatro de la CTC, 23 de agosto de 1960. Departamento de Versiones Taquigráficasdel Gobierno Revolucionario, La Habana, 1960.
  5. Fide Castro Ruz: Discurso pronunciado en la Tribuna Abierta de la Revolución, municipio Cotorro, Ciudad de La Habana, 23 de junio  de 2001
  6. Dicho sistema, según  la Ley,  está compuesto por Títulos Honoríficos, Órdenes, Medallas y Distinciones.
  7.  Jorge Risquet Valdés: Mariana Grajales, manos para acariciar a quien le habla de la patria,  Cubadebate, La Habana, 18 febrero 2015.
  8. Armando Hart Dávalos: Aprender de Mariana, Juventud Rebelde digital, La Habana, 26 de Noviembre del 2013.
*Doctor en Ciencias Pedagógicas,  Profesor e investigador y Presidente en La Habana de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (UNHIC)