miércoles, 1 de julio de 2015

Cartas intercambiadas entre los Presidentes de Cuba y Estados Unidos: textos íntegros

Relaciones-Cuba-EEUU5
 El jefe de la Sección de Intereses de Cuba en Washington, José Ramón Cabañas Rodríguez, fue recibido en la mañana de hoy en el Departamento de Estado por el secretario de Estado interino Anthony Blinken, a quien hizo entrega de una carta del General de Ejército Raúl Castro Ruz, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, al presidente Barack Obama. Por su parte, en esta capital, el ministro interino de Relaciones Exteriores, Marcelino Medina González, recibió en la sede de la Cancillería al jefe de la Sección de Intereses de los Estados Unidos en La Habana, Sr. Jeffrey DeLaurentis, quien le entregó una carta del presidente Barack Obama dirigida al General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros. En ambas misivas se confirmaba la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas entre los dos países y abrir misiones diplomáticas permanentes en las respectivas capitales, a partir del 20 de julio de 2015. A continuación, el texto íntegro de las misivas:
Texto de la carta del Presidente Raúl Castro a su par, Barack Obama

La Habana, 1ro de julio de 2015
 Excmo. Sr. Barack H. Obama

Presidente de los Estados Unidos de América

 Señor Presidente:

    En consonancia con los anuncios del 17 de diciembre de 2014 y las conversaciones de alto nivel entre nuestros gobiernos, me complace dirigirme a Usted para confirmar que la República de Cuba ha decidido restablecer relaciones diplomáticas con los Estados Unidos de América y abrir misiones diplomáticas permanentes en nuestros respectivos países, el 20 de julio de 2015.

La parte cubana asume esta decisión, animada por la intención recíproca de desarrollar relaciones respetuosas y de cooperación entre nuestros pueblos y gobiernos.

Cuba se inspira asimismo en los principios y propósitos consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional, a saber, la igualdad soberana, el arreglo de las controversias por medios pacíficos, abstenerse de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, la no intervención en los asuntos que son de la jurisdicción interna de los Estados, el fomento de relaciones de amistad entre las naciones basadas en el respeto al principio de la igualdad de derechos y al de la libre determinación de los pueblos, y la cooperación en la solución de problemas internacionales y en el desarrollo y estímulo del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos.

Lo anteriormente expresado está en conformidad con el espíritu y las normas establecidas en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas del 18 de abril de 1961 y en la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares del 24 de abril de 1963, de las cuales tanto la República de Cuba como los Estados Unidos de América son Estados Parte, y regirán las relaciones diplomáticas y consulares entre la República de Cuba y los Estados Unidos de América.

Hago propicia la oportunidad para expresarle, señor Presidente, el testimonio de nuestra consideración.

 Raúl Castro Ruz
 
Carta del Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, al Presidente cubano Raúl Castro

 Su Excelencia
Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado
y de Ministros de la República de Cuba

Habana

  Estimado Sr. Presidente:

Me complace confirmar, tras conversaciones de alto nivel entre nuestros dos gobiernos, y con arreglo al derecho y las prácticas internacionales, que los Estados Unidos de América y la República de Cuba decidieron reestablecer relaciones diplomáticas y misiones diplomáticas permanentes en nuestros respectivos países el 20 de julio de 2015. Este es un avance importante en el proceso de normalización, iniciado el pasado diciembre, en cuanto a las relaciones entre nuestros dos países y pueblos.

Al tomar esta decisión, los Estados Unidos se ven alentados por la intención recíproca de entablar relaciones respetuosas y cooperativas entre nuestros dos pueblos y gobiernos, congruentes con los propósitos y principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, en particular los relativos a la igualdad soberana de los Estados, la solución de controversias internacionales por medios pacíficos, el respeto por la integridad territorial y la independencia política de los Estados, el respeto por la igualdad de derechos y la libre determinación de los pueblos, la no injerencia en los asuntos internos de los Estados, así como la promoción y el fomento del respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos.

Los Estados Unidos y Cuba son partes en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, firmada en Viena el 18 de abril de 1961, y la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares, firmada en Viena el 24 de abril de 1963. Me complace confirmar el entendimiento de los Estados Unidos de que las antedichas convenciones se aplicarán a las relaciones diplomáticas y consulares entre nuestros dos países.

Lo saluda atentamente,

 Barack Obama

(FOTO: MINREX)

Declaración del Gobierno Revolucionario

•Restablecidos los vínculos diplomáticos con Estados Unidos, será imprescindible el levantamiento del bloqueo, entre otros aspectos, para la normalización de las relaciones.

bandera-cubana-f-kaloianEl 1 de julio de 2015, el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz y el presidente de los Estados Unidos de América, Barack Obama intercambiaron cartas mediante las cuales confirmaron la decisión de restablecer relaciones diplomáticas entre los dos países y abrir misiones diplomáticas permanentes en las respectivas capitales, a partir del 20 de julio de 2015.

Ese mismo día, se realizará la ceremonia oficial de apertura de la Embajada de Cuba en Washington, en presencia de una delegación cubana presidida por el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla e integrada por destacados representantes de la sociedad cubana.

Al formalizar este paso, Cuba y los Estados Unidos ratificaron la intención de desarrollar relaciones respetuosas y de cooperación entre ambos pueblos y gobiernos, basadas en los principios y propósitos consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional, en particular, las Convenciones de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y Consulares.

El Gobierno de Cuba ha tomado la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos en pleno ejercicio de su soberanía, invariablemente comprometido con sus ideales de independencia y justicia social, y de solidaridad con las causas justas del mundo, y en reafirmación de cada uno de los principios por los que nuestro pueblo ha derramado su sangre y corrido todos los riesgos, encabezado por el Líder histórico de la Revolución Fidel Castro Ruz.

Con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la apertura de embajadas, concluye la primera etapa de lo que será un largo y complejo proceso hacia la normalización de los vínculos bilaterales, como parte del cual habrá que solucionar un grupo de asuntos derivados de políticas del pasado, aún vigentes, que afectan al pueblo y a la nación cubana.

No podrá haber relaciones normales entre Cuba y los Estados Unidos mientras se mantenga el bloqueo económico, comercial y financiero que se aplica con todo rigor, provoca daños y carencias al pueblo cubano, es el obstáculo principal al desarrollo de nuestra economía, constituye una violación del Derecho Internacional y afecta los intereses de todos los países, incluyendo los de los Estados Unidos.

Para alcanzar la normalización será indispensable también que se devuelva el territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval en Guantánamo, cesen las transmisiones radiales y televisivas hacia Cuba que son violatorias de las normas internacionales y lesivas a nuestra soberanía, se eliminen los programas dirigidos a promover la subversión y la desestabilización internas, y se compense al pueblo cubano por los daños humanos y económicos provocados por las políticas de los Estados Unidos.

Al recordar los temas pendientes de solución entre los dos países, el gobierno cubano reconoce las decisiones adoptadas hasta el momento por el presidente Obama, de excluir a Cuba de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo internacional, de instar al Congreso de su país a levantar el bloqueo y de comenzar a adoptar medidas para modificar la aplicación de aspectos de esta política en uso de sus prerrogativas ejecutivas.

Como parte del proceso hacia la normalización de las relaciones, a su vez, habrá que construir las bases de unos vínculos que no han existido entre nuestros países en toda su historia, en particular, desde la intervención militar de los Estados Unidos, hace 117 años, en la guerra de independencia que Cuba libró por cerca de tres décadas contra el colonialismo español.

Estas relaciones deberán cimentarse en el respeto absoluto a nuestra independencia y soberanía; el derecho inalienable de todo Estado a elegir el sistema político, económico, social y cultural, sin injerencia de ninguna forma; y la igualdad soberana y la reciprocidad, que constituyen principios irrenunciables del Derecho Internacional.

El Gobierno de Cuba reitera la disposición a mantener un diálogo respetuoso con el Gobierno de los Estados Unidos y a desarrollar relaciones de convivencia civilizada, basadas en el respeto a las diferencias entre ambos gobiernos y en la cooperación en temas de beneficio mutuo.

Cuba continuará enfrascada en el proceso de actualización de su modelo económico y social, para construir un socialismo próspero y sostenible, avanzar en el desarrollo del país y consolidar los logros de la Revolución.

La Habana, 1 de julio de 2015
Video en Youtube

lunes, 29 de junio de 2015

No somos pasarela

Por José Alejandro Rodríguez

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Cuba está de moda, andan pregonando por el mundo, como si este país fuera pasarela de ocasión, efímera fiebre de sábado en la noche o evanescente escenario de curiosidades al son de la compleja y dilatada normalización de las relaciones con Estados Unidos.

Después de medio siglo tirante, ahora Obama reconoció que fue infructuosa la carta de la hostilidad abierta hacia la «majadera» Cuba. Negocia mientras mantiene debajo de la manga un as de tácticas y estrategias sutiles. Pero no acaba de eliminar el bloqueo, aunque suavice ciertas clavijas, y empiecen a llegar a La Habana turistas autorizados por las 12 excepciones.

Ahora hasta The New York Times hace guiños a Cuba, con un «cheak to cheak». Y todo el mundo quiere estar en La Habana satanizada, vaya a saber por qué: artistas, hombres de negocios y gurúes de la comunicación, personajes del jet set… Cada quien vela por su trozo en el pastel que sueñan repartirse, como si los cubanos no los estuviéramos midiendo, y no precisamente para ropa.

Algunos se han apurado en vivir intensamente lo que consideran las postrimerías de La Habana (¿o Havana?) de Castro. Y en su fiebre de redescubridores, se pasean por el Malecón en suntuosos y descapotables «almendrones» Chrysler y Buick o Impalas de alquiler, como si viajaran al final del socialismo en Cuba, apresando las instantáneas «últimas» de aquello que les fue vedado durante tantos años.

Pero también se confunden entre nosotros muchos norteamericanos sencillos y comunes, que desean revertir con calidez los años de distancia. Se asombran del cariño cubano, de la desmesura sentimental y de la comunicación tan expansiva que respira la Isla bajo el sol impertinente. Constatan que esta ciudad cuarteada, bella en su estática milagrosa, no es el pandemónium que siempre les contaron.
Además de las tenazas económicas que puedan derribarse, la gente tan tremenda de este país añora vivir en paz y convivencia con el vecino, siempre con un ojo abierto hasta durmiendo de hartazgos reconciliatorios. Y compartir las claves y zonas de convergencias que por tradiciones y razones históricas nos unen —Hello, Hemingway—, mas allá de lo que nos ha separado.

Se inicia un vuelco histórico en el tradicional diferendo Estados Unidos-Cuba. Y hay que ponerle todas las velas a San Lázaro para que el acercamiento anunciado en el día de Babalú Ayé, el 17 de diciembre, fructifique y se consolide de la manera más respetuosa desde ambas orillas.

Siempre habrá en este gradual rencuentro de Cuba y EE.UU. actores que pretendan, desde ambas naciones, reproducir las viejas y gastadas configuraciones que no sirvieron. Siempre habrá aquí adentro gente que reviva los modelos serviles y genuflexos. Pero esta reconsideración histórica valdrá en la medida en que Cuba vindique, como siempre lo ha hecho, su dignidad y soberanía.

Los desafíos son grandes para nuestra nación, que no podrá cubrirse con una campana de cristal ante todo lo que sobrevenga de esta reconciliación. Más bien, la entereza para sortear los peligros, incluido el de que se horaden los cimientos de lo que tanto hemos apuntalado, dependerá sobre todo de la voluntad histórica del pueblo y el Gobierno cubanos, pero también de la eficacia y eficiencia que insuflemos a nuestro modelo socialista, de los cabos que no dejemos sueltos, de los atavismos y torceduras que erradiquemos de raíz, de las fisuras que no abandonemos a su suerte. Hay mucho por hacer en Cuba para alcanzar la plenitud y la madurez de los cambios.

Ahora, cuando tantos desde Estados Unidos y del resto del mundo redescubren Cuba bajo la anuencia del descongelamiento, suena frívolo y volátil el eslogan de que este país está de moda. Se abren compuertas, pero esta salpicadura de tierra firme en el Caribe permanece hace mucho tiempo abierta al mundo. Abierta a las buenas intenciones de paz y sana convivencia, al tiempo que, con Nicolás Guillén, cierra la muralla al diente de la serpiente.


Tomado de Juventud Rebelde

domingo, 28 de junio de 2015

En busca del tiempo perdido

"Nosotros, los comunes, podemos también encontrar un cauce creativo en la acción cotidiana de los trabajos y los días, a través de la solidaridad con el otro. Desde el sitio más modesto, estamos en condiciones de cambiar las circunstancias". ¡No perdamos más tiempo!

En busca del tiempo perdido

Por Graziella Pogolotti

P1000648Una de las más célebres novelas del siglo XX sale en busca del tiempo perdido. La sensación producida por un pastelillo que se disuelve en la boca al tomar un sorbo de té, despierta en el narrador la memoria de un pasado ya distante, el de su infancia en el mítico Combray y, luego, la vida toda. En ese recorrido, van cayendo máscaras hasta alcanzar el fondo sórdido, mezquino y aún grotesco, oculto tras la fascinante apariencia.

Si pasamos de la literatura a la economía, descubrimos que el tiempo constituye también una categoría importante, con peso decisivo a la hora de evaluar costos. Parte esencial de la efímera existencia humana, su adecuada administración contribuye a la rentabilidad, a la competitividad y a la eficiencia del proceso productivo de bienes y servicios. Una consigna reiterada con frecuencia hace algunos años aludía a la cadena puerto-transporte-economía interna. La permanencia de las mercancías en los almacenes paralizaba el funcionamiento de la industria y el comercio, adelgazaba el margen de utilidades y se traducía en pérdidas.

Seguidora fidelísima de las cartas de los lectores a nuestros órganos de prensa, encuentro en ellas muestras útiles para un análisis sociológico de nuestra realidad. El fluir de la cadena que garantiza el adecuado funcionar de la economía y la vida apacible de los ciudadanos sufre constantes interrupciones como tren lechero girando en un interminable circuito de ida y vuelta. En ocasiones las dificultades responden a causas materiales. Lo más frecuente, sin embargo, sucede por razones originadas en el factor humano.

Los planeamientos recurrentes vuelven una y otra vez. Pueden agruparse en tres básicos. Uno de ellos se centra en los obstáculos infinitos que entorpecen cada trámite con total indiferencia ante las necesidades del solicitante y en relación con el desperdicio de tiempo en oficinas y en viajes prolongados. Estos problemas se derivan del incumplimiento de las funciones que corresponden a cada cual, nunca limitadas a la simple recepción de un formulario. Se extienden también a la tarea de orientar a los ciudadanos que no pueden ser duchos en las numerosas resoluciones normativas de cada organismo. Otro paso importante se produciría mediante el establecimiento de ágiles coordinaciones entre las oficinas ubicadas en un mismo circuito.

Otra zona problemática nos concierne a todos. Atañe a la experiencia cotidiana de los habaneros, aunque sean pocos los empeñados en reclamar, por los medios a su alcance, una respuesta adecuada. Se trata de la limpieza de las alcantarillas, el desbordamiento de las fosas albañales, y la limpieza de calles, aceras y solares yermos. La magnitud del problema parece abrumadora, pero se impone encontrar soluciones puntuales de acuerdo con el contexto específico. Las consecuencias sanitarias pueden ser aún más costosas en la preservación de vidas y en el gasto por tratamiento. La agresión ambiental contribuye a la indisciplina social y puede repercutir negativamente en el desarrollo del turismo.

Vistos los ejemplos precedentes, puede afirmarse que la consigna de otrora referida a la cadena puerto-transporte-economía interna adquiere el carácter de metáfora de muchos tropiezos actuantes en nuestro existir cotidiano. Hay que romper esquemas, combatir hábitos y cambiar mentalidades. El mundo que nos rodea está interconectado. Hemos construido parcelas con férreas delimitaciones en cuanto a lo que toca a cada uno. De esa manera, desechamos el pleno uso del capital disponible, obstruimos la participación creadora de los colectivos formados en oficios y profesiones diferentes y renunciamos a la necesidad de fortalecer el sentimiento de responsabilidad. Para la solución de los problemas de gran magnitud, se requiere la inversión de recursos considerables. Pero en el universo de la pequeña y también de la gran escala, el papel de la subjetividad es decisivo. La rutina y la apatía burocráticas coartan la voluntad de hacer, propagan el escepticismo, paralizan la iniciativa y la confianza en que, del esfuerzo mancomunado, habrán de surgir respuestas a los problemas que devoran el brevísimo tiempo disponible para el trabajo útil, la atención a la familia y a la comunidad, la recreación, el descanso y la superación.

El narrador de En busca del tiempo perdido, llegado al término de su existencia vuelve la mirada hacia atrás para rescatar desde la memoria los acontecimientos que se le escaparon entre los dedos. Marcel Proust, el autor de la novela, un judío en parte excluido por su origen, dedicó años de esfuerzo para acceder al mundo aristocrático de los grandes salones. Poco a poco se le fueron revelando las mezquindades de un universo que proyectaba una imagen maravillosa. Entonces, encerrado en su habitación, en una cama cubierta de minúsculos papeles con anotaciones, se entregó por completo a su obra y descubrió en ella el sentido de su vida. Nosotros, los comunes, podemos también encontrar un cauce creativo en la acción cotidiana de los trabajos y los días, a través de la solidaridad con el otro. Desde el sitio más modesto, estamos en condiciones de cambiar las circunstancias. Abotagados por la rutina burocrática, sometidos a la monotonía de las horas que transcurren, despojados de proyectos motivadores, desechamos inútilmente el precioso tiempo de vida que nos viene dado, y con nuestra indiferencia, malbaratamos el de las personas que acuden en solicitud de ayuda, como estar ante la ventanilla de un sótano, observando tan solo los pies de los caminantes.

Fuente Juventud Rebelde
FOTO RCBáez: Paisaje usual en la Villa Panamericana

De la Sección cubana de la ADHILAC

ULTIMO LLAMADO

ColoquioLa Sección Cubana de la Asociación de Historiadores Latinoamericanos y
del Caribe (ADHILAC) y la Cátedra Bolivariana de la Universidad de La
Habana, dan a conocer el ultimo llamado a presentar ponencias y mesas
(hasta el 25 de julio) para el Coloquio Internacional “La integración en
América Latina y el Caribe: alternativas históricas y proyección actual,
a 200 años de la Carta de Jamaica de Simón Bolívar”, en ocasión de
conmemorarse el bicentenario de su elaboración por el Libertador el 6 de
septiembre de 1815. Además, se solicita a los ponentes que ya han
enviado sus ponencias y recibido la carta de aceptación, la confirmación
de su participación al correo electrónico de los organizadores.

Este evento académico internacional se desarrollará entre los días 7 y
9 de septiembre de 2015 y tendrá por sedes la Casa Simón Bolívar y la
Casa del Benemérito de las Américas “Benito Juárez”, ambas situadas en
la calle Mercaderes, entre Obrapía y Lamparilla, en La Habana, Cuba. La
inauguración será el 7 de setiembre de 2015 a las 10 de la mañana ante
la estatua del Libertador, ubicada en la esquina de Mercaderes y
Obrapía, La Habana Vieja.

El Coloquio esta coauspiciado por las siguientes instituciones o
asociaciones:

-Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana
-Instituto de Historia de Cuba
-Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales En Defensa de la
Humanidad
-Red de Integración de América Latina y el Caribe (REDIALC)
-Centro de Cultura Hispanoamericano de la Universidad de Huelva
(España)
-Instituto de Estudios Hispanoamericanos de la Universidad Central de
Venezuela (UCV)
-Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe de la
Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)
-Universidad Andina Simón Bolívar (Ecuador)


El temario contempla los siguientes temas y mesas de trabajo:-Primeras
ideas y proyectos de unión hispanoamericana: El pensamiento de Francisco
Miranda y el continente colombiano;-El ideal unionista durante las
luchas por la independencia; La Carta de Jamaica de Bolívar y su
trascendencia histórica; La Carta de Jamaica y el Congreso de Viena; El
Congreso de Panamá; La disgregación hispanoamericana; Recuperación del
legado del Congreso anfictiónico durante el siglo XIX; Idea de América
Latina; El antillanismo; Intelectuales por la unidad de nuestra América;
La unión de nuestra América en José Martí y la guerra necesaria de 1895;
Panamericanismo versus bolivarianismo; Los proyectos integracionistas en
la primera mitad del siglo XX; Las izquierdas y la integración de
América Latina: de Sandino al Che Guevara; Avances y retrocesos
contemporáneos en la integración latinoamericana; Los proyectos
integracionistas regionales en la segunda mitad del siglo XX; El ALCA,
una fórmula integracionista neopanamericana; Las nuevas propuestas
unionistas latinoamericanas; Los movimientos sociales y los procesos de
integración en América Latina y el Caribe; La mujer y las emociones en
Europa y América siglos XVII – XIX: su impacto en la identidad; Ecología
política e integración regional; Exclusiones políticas: género,
territorio, clase y raza. Siglos XIX y XX. Su impacto en la integración
latinoamericana y caribeña; El imaginario de la integración de América
Latina y el Caribe: diversas expresiones; Las artes y la literatura ante
el bicentenario y la integración  latinoamericana. Resonancia y
actualidad; Los medios y el audiovisual en la conformación de las ideas
sobre independencia e integración;

El Coloquio contará con conferencistas principales, invitados
especialmente por REDIALC, y paneles para la presentación de ponencias,
organizadas según el temario del evento. También está previsto un foro
de estudiantes universitarios, la presentación de libros, documentales y
la inauguración de una exposición sobre la Carta de Jamaica alusiva a
Bolívar.

Para formalizar su inscripción, los interesados, tanto nacionales como
extranjeros, deberán enviar a los organizadores del Coloquio por correo
electrónico, antes del 25 de julio de 2015, un breve resumen de su
ponencia, de uno o dos párrafos de extensión, junto a sus datos
académicos y profesionales. La admisión está sujeta a la decisión de un
Comité de Evaluación que a vuelta de correo electrónico emitirá la
constancia de aceptación correspondiente en el menor plazo posible.

La cuota de inscripción será de 50.00  (CUC). (moneda convertible
cubana) y para los estudiantes regirá una tarifa especial de 25.00
(CUC). La acreditación, tanto de ponentes como de observadores, se hará
el primer día del evento en la Casa Benito Juárez. Los cubanos pagaran
en moneda nacional (CUP). Los miembros de ADHILAC, nacionales o
extranjeros, deben abonar sólo media cuota de inscripción. A los
ponentes y observadores se le expedirá una constancia de participación.

Durante el Coloquio, los ponentes deberán entregar en forma electrónica
el texto íntegro de sus trabajos, el cual no deberá exceder de 10
páginas, los que podrán ser divulgados con posterioridad, con el
consentimiento de sus autores, por la red de ADHILAC (pagweb y la
revista Ariadna Tucmá). Los ponentes solo dispondrán de 15 minutos para
la presentación de sus trabajos.

El acceso a Cuba puede realizarse a través de las agencias de turismo
que habitualmente realizan viajes a Cuba. Para reservar en los hoteles
del área de La Habana Vieja,  lugar del evento, debe contactarse con

Orlando Ramos Blanco
Presidente / General Manager
Oficios 110 e/ Amargura y Lamparilla.
Habana Vieja. Cuba. CP: 10100
(53) 7866-4058
www.viajessancristobal.cu

Para cualquier información adicional, así como para la inscripción y/o
confirmación de su participación, los interesados deben comunicarse con
los coordinadores del coloquio Dr. Sergio Guerra Vilaboy,
serguev@ach.ohc.cu, Mtr. Carlos Oliva Campos carlosoc@ffh.uh.cu y Mtr.
René Villaboy Zaldivar (rene@ffh.uh.cu). También pueden llamar a los
teléfonos (53) 78323200 y 78307328 del Departamento de Historia de la
Universidad de La Habana, ubicado en L y 27, número 160, El Vedado, La
Habana, Cuba, o consultar la página web de la Asociación de
Historiadores Latinoamericanos y del Caribe: www.adhilac.com.ar.




ASOCIACIÓN DE HISTORIADORES LATINOAMERICANOS y DEL
CARIBE    (ADHILAC)

Cuba: una batalla inusual en Washington

Por Jesús Arboleya Cervera*

Engage cuba   Debido a la polarización existente entre demócratas y republicanos, no deja de ser una rareza la reciente creación de la coalición bipartidista Engage Cuba, destinada a promover las relaciones con la Isla. Basta analizar su composición, para percatarnos de su singularidad.

 Su presidente es James Williams, un joven consultor que fue asesor del secretario de Estado, John Kerry, así como jefe de la oficina en Washington de Trimpa Group, una organización demócrata con base en el estado de Colorado, especializada en la promoción de “políticas y estrategias progresistas”, como ellos mismos se definen.

 También de las filas demócratas proviene uno de los denominados “asesores principales”, Lucas Albee, quien fuera jefe de la oficina de los senadores Mark Warner y Patrick Leahy, dos de los principales promotores de un cambio de la política hacia Cuba en ese órgano.

 Con el mismo rango de asesor principal, a ellos se une Sthepen Law, con vasta experiencia en las filas conservadoras republicanas. Fue subsecretario de Trabajo durante la administración de George W. Bush; ex jefe de la oficina del actual líder de la mayoría republicana en el senado, Mitch McConnell; antiguo ejecutivo de la Cámara de Comercio de Estados Unidos y, nada menos, que actual presidente del Super PAC republicano American Crossroads, fundado por Karl Rove, estratega por excelencia de las campañas políticas que llevaron a Bush hijo a la presidencia y orientaron su gestión gubernamental.

 Según publicó el Wall Street Journal el pasado mes de abril, Engage Cuba contará también con dos prominentes lobistas republicanos de la firma Fierce Government Relations. El antiguo ayudante de George W. Bush, Kirsten Chadwick, liderará el lobby en la Cámara de Representantes, mientras que Billy Piper, otro antiguo asesor del Senador Mitch McConnell, hará algo similar en el Senado. La misma fuente plantea que Luis Miranda, asesor del presidente Obama, fue una de las personas que concibió la creación de Engage Cuba y ha contribuido a su materialización.

 ¿Qué explica esta extravagante alianza y cuáles son sus posibilidades de éxito?

 No hay otra explicación que el interés por Cuba en un amplio espectro de los sectores económicos norteamericanos. Así se refleja en la propia composición de la coalición, donde aparecen algunos de los consorcios y asociaciones de negocios más importantes de Estados Unidos, abarcando ramas tan diversas como la agroalimentaria, la producción de maquinarias, las telecomunicaciones y el turismo.

 En algunos casos, este interés se explica fácilmente por las oportunidades específicas que el mercado cubano pudiera brindar a algunas de estas empresas.

 Según cálculos del propio Engage Cuba, eventualmente el mercado cubano pudiera ascender a 6 000 millones de dólares anuales, una cifra nada despreciable, que además aumentaría de manera significativa si continúa desarrollándose la industria turística, se autoriza el acceso de los productos cubanos al mercado norteamericano y si finalmente resulta posible explotar las reservas petroleras, que todo indica existen en las aguas territoriales del país.

 No obstante, por sí mismo, en términos comparativos, esto no convierte al mercado cubano en un gran negocio para las empresas norteamericanas. Desde mi punto de vista, su verdadera importancia radica en lo que Cuba puede aportar al mejor funcionamiento del mercado interno estadounidense y sus exportaciones hacia otros países. Tres razones determinan este potencial: la geografía, el capital humano, así como la estabilidad política y social de la nación.

 La ubicación geográfica de Cuba ha sido históricamente mirada desde dos perspectivas contradictorias. Como una virtud que ha catapultado su importancia a escala internacional desde los tiempos de la colonia y como una desgracia que condicionó la dependencia a Estados Unidos. El llamado “destino manifiesto”, que en muchos casos sirvió como argumento para la desmovilización de las luchas nacionales.

 De cualquier forma, es un hecho que la cercanía a Estados Unidos inserta a Cuba en la lógica del comercio norteamericano más allá del interés bilateral. Ya sea para acceder de manera más eficiente a productos extranjeros, procesarlos y distribuirlos en el mercado nacional o proyectar sus exportaciones hacia el resto de América y Europa, la ubicación geográfica de Cuba adquiere una importancia estratégica para la economía norteamericana.

 A esta lógica se suma el capital humano presente en Cuba. En pocos lugares las empresas norteamericanas pueden encontrar una fuerza de trabajo tan calificada. Ello implica que el interés fundamental no debe estar dirigido a reproducir las maquilas existentes en otras partes, sino a propiciar actividades productivas más complejas, que incluyen el uso de nuevas tecnologías, la producción sotfwares y el desarrollo de investigaciones científicas, con la perspectiva de integrarlas a las cadenas de valor originadas por la llamada “revolución del conocimiento”, que se lleva a cabo en ese país.

 Para el buen desenvolvimiento de estos planes, resulta indispensable el clima de estabilidad social y política existente en Cuba. Por lo que no deja de resultar paradójico, que la política oficial norteamericana oriente sus objetivos a cambiar el régimen que ofrece estas ventajas.

 No es, sin embargo, una sorpresa. Estas contradicciones están presentes en otros muchos aspectos de la política exterior de Estados Unidos –hasta el punto de que en ocasiones resulta difícil identificar el verdadero “interés nacional” de ese país– y la política cubana también tendrá que lidiar con esta realidad, para determinar sus acciones.

 Sin embargo, de nada sirven estas consideraciones estratégicas, bajo las normas impuestas por el bloqueo económico. Ello explica el surgimiento de emprendimientos como Engage Cuba y la urgencia de importantes sectores económicos norteamericanos por desmantelar los remanentes de la política existente contra Cuba.

 Sus posibilidades de éxito radican en que su empeño responde a factores objetivos, relacionados con los propios intereses norteamericanos, lo que, a la vez, saca a flote el desfase histórico de sus opositores y la consiguiente falta de popularidad de sus posiciones.

 Para Cuba, también se trata de un proceso que rebasa la dimensión de su economía nacional y las relaciones bilaterales con Estados Unidos, en tanto la coloca en el foco de interés de otros países respecto al acceso al mercado norteamericano, potenciando su importancia a escala internacional.

 También reaparece el peligro de la dependencia, adquiriendo renovada vigencia el viejo dilema sobre las ventajas y desventajas que implican las relaciones económicas con Estados Unidos. Ello determinará que el ejercicio de la política nacional a escala doméstica y mundial, transite por las complejas condiciones que impone la “normalización” de relaciones con ese país.

 (Fuente Progreso Semanal)
 Tomado de Cubadebate

*Investigador cubano, especialista en relaciones Cuba-EEUU. Doctor en Ciencias Históricas con una decena de libros publicados.
 Vea además
 Hay pocas voces obstinadas en Washington contra el comercio con la Isla, afirma Engage Cuba Coalition

Para un 29 de junio: entre la Texaco y el Danzonete

Por Manuel David Orrio
Cubainformacion-Martianos-Hermes

Definitivamente, Cuba es un país “extraño”. Contrasta que cuando  en 1960 apenas iniciaba una Revolución de mucha influencia en el siglo XX, e incluso en el XXI, en las victrolas de los bares habaneros la cantante  Paulina Álvarez imperaba con una estrofa: “Danzonete/ Danzonete/ yo quiero bailar contigo/ al compás del Danzonete…”
Ocurrió  un 29 de junio de 1960. El Gobierno Revolucionario, dirigido por Fidel Castro, había comenzado a importar petróleo desde   la entonces Unión Soviética; exigía su refinación a las compañías  estadounidenses radicadas en el país; pero éstas, en anuencia con las órdenes geopolíticas  de la entonces Administración Eisenhower, se negaban a cumplir los mandatos cubanos.
La tensión crecía; la promulgación de la Primera Ley de  Reforma Agraria, en mayo de 1959, lesionó gravemente a los intereses norteamericanos. Según el historiador y periodista Pedro Antonio García, “De los más de 30 mil propietarios de tierras, el 1,5 (ya fueran cubanos o no cubanos, fundamentalmente compañías yanquis) poseían el 46% del área cultivable; en total (incluyendo a los anteriores) los latifundistas grandes y medianos constituían el 9,4 % y poseían el 73% del agro cubano.”
Washington reaccionó: urdía planes de agresión militar; acciones subversivas ya estaban en marcha. Ejemplo fue la quema de cañaverales, abierto sabotaje contra la principal agroindustria criolla. Pero en las victrolas de los bares habaneros  Paulina Álvarez imperaba.
Las petroleras estadounidenses radicadas en Cuba, ESSO, Texaco y SHELL, aferradas a sus prepotencias. Desde el Potomac se practicaba una hegemonía continental que consideraba inadmisible una presencia soviética, por lo cual  las importaciones cubanas del crudo  “de Moscú” fueron percibidas   como  una rebelión.
Una de estas empresas, la Texaco, se negó a obedecer la orden del Gobierno cubano. Quizás imaginaron sus directivos que de bravata no pasaba, o quizás  todo  pareció  tan de juego como podrían serlo las cadencias del Danzonete.
El 28  de junio de 1960 el Gobierno Revolucionario emitió la Resolución 188, la cual  ordenaba a la Texaco, hoy Chevron, procesar el petróleo soviético. Y el 29, ante  el desacato, se procedió a la intervención de su refinería. Entretanto, Paulina Álvarez honraba un título otorgado por el pueblo: “Emperatriz del Danzonete”.
¿Quién fue Paulina Álvarez, cómo el azar la hizo coincidir  con la Texaco?
Paulina Álvarez cumplió 48 años de edad el mismo día en que el Gobierno Revolucionario intervino a la Texaco. Parece una coincidencia arrastrada por los pelos. Pero para quien vivió el momento, como  este periodista, quedó en su memoria que a un bar habanero entró un hombre. A voz en cuello gritaba: “¡caballeros, ahora sí Fidel se “mandó”, está interviniendo a la Texaco!” Justo en ese minuto se escuchaba, desde la victrola del bar, uno de los  más sonados éxitos de la Emperatriz: “Aprieta más”. Como si  la voz ordenara no detenerse.
Según los archivos de Cubarte, “Paulina Álvarez nació en Cienfuegos el 29 de junio de 1912. Disfrutó de la fama y el reconocimiento nacional como la Emperatriz del Danzonete, aunque su espléndida voz le permitió incursionar, con igual éxito, en  los  boleros, sones y guarachas.
“Poseía desde temprana edad  sólidos conocimientos de música. La familia viajó a la capital del país cuando ella tenía seis años y, reconocida su vocación, sus padres la inscribieron en la Academia Municipal de La Habana, hoy Amadeo Roldán, donde estudió teoría y solfeo, piano, guitarra y canto.
“Aunque cantó en famosas orquestas, la cienfueguera se echó literalmente a los cubanos en un bolsillo cuando estrenó en 1930 el Danzonete “Rompiendo la rutina, al que Aniceto Díaz hizo los arreglos pertinentes para la voz de esta singular artista.
“Quizás como nadie la Emperatriz del Danzonete recibió uno de los homenajes mayores a una cantante cubana, cuando más de 15 orquestas tocaron en su honor en los salones de la Cervecería La Polar. Tuvo además la satisfacción, ya en las postrimerías de su carrera, de realizar en el Teatro Auditórium Amadeo Roldán, por primera vez en la historia de ese foro, un recital de canciones cubanas, acompañada por una agrupación de música popular.
“La popular artista se presentó por última vez en la televisión cubana en el programa Música y Estrellas, el 2 de mayo de 1965. Cantó y bailó en aquel memorable escenario con otro grande de la música cubana, ya también fallecido, el Maestro Barbarito Diez, y con la Orquesta Aragón, surgida igualmente en Cienfuegos, su patria chica.
“Pocos meses después murió en La Habana; dejó tras de sí una aureola de gloria y de respeto. Paulina fue una Emperatriz que, hasta hoy, carece de sustituta en el ámbito musical cubano.”
Revolución, Texaco, Danzonete, todo el mismo día. Definitivamente, Cuba es un país “extraño”.