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sábado, 11 de enero de 2014

"A la prensa no le puede temblar la mano para enjuiciar los problemas": Entrevista al Presidente de la UPEC

Por María del Carmen Ramón
El presidente de la UPEC, Antonio Moltó, conversa en exclusiva con Cubahora sobre su vida profesional, los desafíos al frente de la organización y el futuro del periodismo cubano…
El nuevo presidente de la Unión de Periodistas de Cuba es un ser humano increíble y un periodista crítico y propositivo. De joven soñaba con andar entre nubes piloteando aviones como el escritor francés Antoine de Saint Exupery; pero dedicó su vida a creer en las ideas que tanto repetía el Principito, y por eso hoy es amante de eso “esencial que es invisible a los ojos”.

Cree, como Martí, en la utilidad de la virtud, y por eso repite a cada rato que se divierte trabajando y que como periodista se siente un pelotero del equipo Cuba, con la misión de representar a todo un país.

“No hay nada más cercano al médico, al maestro, que el periodismo, porque lo que tú haces no lo haces para ti. Tú cuentas las historias de otros y sientes pasión o dolor por eso. Es enorme la dicha que supone salir al encuentro de los demás, escuchar su aliento y su desaliento, su esperanza y frustración y acompañarlo con tu discurso, para esperanzarlo, no para que se hunda en su propia tragedia”.

Padre cinco veces y abuelo de una nieta que le roba el sueño, Antonio Moltó Martorell se define como un hombre muy fantasioso, al que siempre le ha acompañado la imaginación. No existe emisora, telecentro, periódico, ni corresponsalía de televisión del país en la que no haya compartido un rato con sus periodistas. “Me interesa mucho estar donde pueda ser útil, donde pueda favorecer un cambio”, confiesa casi al inicio del diálogo.

Premio Nacional de Periodismo José Martí, Moltó ha tenido una larga carrera en emisoras como CMKC y Radio Rebelde. Muchos lo conocen de cerca por su labor como director del programa radial “Haciendo radio”, como fundador y periodista del espacio de periodismo de opinión “Hablando claro” o como el, hasta hace poco, director del Instituto Internacional de Periodismo “José Martí”.

En el IX Congreso de la UPEC fue electo presidente de esa organización. Muchos son los desafíos que tienen por delante periodistas, directivos, y las diversas instancias de la sociedad, en aras de dar cumplimiento a los acuerdos emanados de ese cónclave. Para Moltó el desafío es enorme: “La escuela está en que los medios, sabiendo lo que tienen que hacer, no esperen otra señal, porque ya la señal está”.

Cubahora conversó con este profesional sobre el periodismo cubano, las formas de perfeccionarlo, los problemas que deberán resolverse en el sector más allá de la necesidad de una ley de comunicación y los retos después del Congreso.

¿DE PILOTO DE AVIONES A PERIODISTA?

La historia de ser piloto pertenece a los primeros años de la Revolución. Yo pertenecía a la Asociación de Jóvenes Rebeldes, era un miliciano recién estrenado. Fidel va a Santiago de Cuba y reúne a todos los milicianos de la provincia en la pista del aeropuerto. Allí, encaramado sobre una tarima, Fidel nos habló a todos y nos explicó lo que se avecinaba, que la Revolución tenía que defenderse porque podría ser atacada constantemente. El llamado del Comandante en Jefe era a una fuerza armada que conociera y dominara las nuevas tecnologías, con visión de futuro, a obreros y campesinos. Aquello era como la realización de todos los sueños de una juventud que no sumaba muchas afeitadas. Yo elegí ser piloto, quizás porque me pasaba la vida con un avioncito de cartón y soñando con montarme dentro de él y volar. Siempre me sentí mirándolo todo, pero desde la altura del vuelo y de la imaginación. Me seleccionaron y fui a La Habana para ir a una beca en China o Checoslovaquia; pero, lamentablemente, mi padre falleció en un accidente. Era el único varón, no quise dejar a mi mamá sola y me quedé en Santiago.

Allí me enrolé en lo que fue mi primera noción de contacto con la diversidad de todos los públicos: la constitución de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR). Fue un momento hermoso, las personas salíamos a las calles a cantar nuestro himno sintiéndonos plenos y realizados con la libertad conquistada, el fin de un régimen oprobioso, sanguinario, y el comienzo de una nueva vida.

De pronto me vi tan involucrado que me convertí en el coordinador fundador de los CDR en el territorio. Esa para mí fue la escuela que nunca me ha hecho olvidar la misión del periodismo. Allí supe que el corazón de la noticia late en el pueblo, en sus historias. La historia no la hacen las instituciones, las instituciones nacen para servir y hacer hermosas esas historias, las instituciones son como los locales para una fiesta, y la fiesta la pone el pueblo. Uno se asombra mucho en estos tiempos, al ver que hay funcionarios en las instituciones que creen que tienen a Dios cogido por la barba.

Trabajé en los CDR hasta que, por una necesidad de cuadros en la radio de Oriente, el Partido me pidió que me incorporara a trabajar en la radio. No sabía nada de Periodismo y me nombraron director del noticiero. Empecé en CMKC, llamada después Radio Revolución, allí sentía que estaba sobre aquel avión, pero con motores muy potentes, porque la radio es fabulosa. A veces creo que Internet se inspiró en ella para esa posibilidad tan maravillosa que permite estar en cualquier parte del mundo.

Es el actual presidente de la Unión de Periodistas de Cuba ¿qué principales desafíos tiene por delante? ¿Cómo sueña a la UPEC y al periodismo cubano?

Juro que nunca había ni imaginado que sería elegido presidente de la UPEC; pero eso no quiere decir que yo no tenga que asumir la enorme responsabilidad de esta tarea con el aliciente de que hay mucha gente dispuesta a colaborar. La prueba más fehaciente fue este congreso, por la profundidad del pensamiento de muchos compañeros, por su honestidad, por su valor. Ha sido como una reunión de la familia, para ver problemas graves que hay, pero resueltos sin encomio, sin molestar al otro y ha sido un diálogo muy bien llevado. La dirección del país ha sido muy clara, ha tenido una posición muy objetiva, nunca nos ha esperanzado con argumentos falsos, pero estamos llenos de esperanza, yo me siento lleno de sueños, como todos los días. Cuando me levanto y voy a  poner los pies ya yo tengo una idea en la cabeza. Mis mejores momentos de creación fueron durante el Período Especial, cuando yo me montaba en una guagua en La Habana y no iba en una guagua, iba con mi imaginario en la cabeza, pensando cómo iba a ser mi día.

ASÍ IMAGINO A LA UPEC

Imagino a la UPEC como una entidad fiel a sus principios fundacionales, una organización que promueve la unidad, la cohesión, que respeta la diversidad, estimula el desarrollo de la creación profesional, que no descuida los problemas esenciales de la espiritualidad humana: el descanso, el receso, el premio, el reconocimiento, el regaño, pero el regaño amable, no el que deja una marca en el pecho. Una UPEC que no pierda nunca el sentido de la realidad del país en el que vivimos, una UPEC que piense a Cuba, que se proyecte desde el periodismo para apoyar la búsqueda de las aspiraciones que tenemos los cubanos.

Hay grandes peligros que se avecinan en una sociedad como la nuestra, donde todavía existen en nuestro ADN aspectos relacionados con el consumismo, la vanidad, la envidia, el camino fácil. Es un antagonismo fuerte entre ese antivalor y el valor, y a veces cuando uno deja solo el antivalor, y no usa el amplificador necesario para apelar al valor, este puede ser más fuerte que el otro. Creo que no podemos ser ajenos a ese problema. Nosotros tenemos que ser como el médico más preocupado por la salud de nuestro pueblo, por la salud de la comunicación desde su visión más amplia.  

Tenemos que contribuir fuertemente en la concepción conceptual del modelo de prensa del socialismo, que no está escrito, hay apuntes, atisbos, tesis, pero no está de modo alguno resuelto. No lo estuvo para los países de Europa, como tampoco para nosotros. Estamos hablando de un modelo que tenga en cuenta la vertiginosidad de las nuevas tecnologías en el ámbito de la comunicación, las necesidades de comunicación de los seres humanos, la incidencia que tienen los problemas materiales sobre la vida cotidiana del sujeto.

Estos son asuntos de toda nuestra sociedad, de nuestro sistema de gobierno, del de participación pública y ciudadana para el control de los órganos de gobierno, del Partido, de la prensa. Nuestra organización no puede ser una concha, no puede ser un espacio blindado que se aísle de esa realidad del país, no se puede contagiar con las corrientes de agotamiento que muestran determinados sectores. La UPEC tiene que ser el espacio permanente de los foros, de los diálogos, del intercambio, de abrirle espacio al talento sin prejuicio, que si hay un muchacho joven que llega a un espacio de redacción y está aportando la idea de cómo revertir un proceso negativo sea reconocido y se le dé una responsabilidad.

LA PRENSA, LOS PERIODISTAS Y SU UPEC, DEBEN BEBER DE LA REALIDAD

Estamos hablando de una relación armoniosa, dialéctica, pero confrontativa, sobre los problemas que tiene el periodismo y la comunicación. Creo que la prensa, los periodistas y su UPEC, tienen que estar bebiendo constantemente de esa realidad, observándola, sometiéndola a estudio, pasándola por el tamiz del enfoque científico de los asuntos. Cualquier entendido que tenga una responsabilidad estatal dentro del país y lea o haya visto las palabras de Rosa Miriam Elizalde, o las 7 tesis sobre el periodismo de Raúl Garcés, debe decir: desde mañana mi destino será otro.

Ahora, hasta el 2014, hay 864 muchachos matriculados en las siete escuelas de periodismo en el país. Esta es una inyección para el sector de la prensa. Yo nunca me imaginé que eso algún día pudiera pasar y que esos jóvenes encuentren espacio donde se realicen profesionalmente. Problemas aparte de la falta de profesionalidad en la prensa, algunos directivos que no son competentes, no se puede decir que el periodismo cubano es malo porque los periodistas no tienen cultura y no tienen preparación, nunca hemos tenido tan alto índice de doctores en el sector, ni de profesores que están haciendo labores de tutores, o de instructores en lugares donde pasan la práctica laboral.

Hay en el sector una situación material muy difícil, y en medio de tantas dificultades, los medios no se apagan, ni transmiten a la población desesperanza, desánimo, tampoco dicen mentira. Nosotros hemos tenido que enfrentar burradas y tonterías, y será un proceso largo entender la comunicación como un bien público, entender la democracia horizontal, no solo vertical, donde la diversidad tenga espacio y sea respetada, donde la diversidad equivocada se contribuya a dar argumentos y justificación, pero que no se sepulte.

LA PRENSA DEBE HACER PERIODISMO

En su ponencia presentada al Congreso de la UPEC, el periodista Raúl Garcés se refería a uno de los temas que más se debaten al interior de la prensa: la necesidad de una ley de comunicación; pero alertaba que esta de por sí, no resolvería todos los problemas de la prensa, ¿qué puede hacer la prensa y los periodistas para luchar contra problemas como, por ejemplo, el secretismo? ¿Cómo garantizar la utilidad de una ley de Comunicación?

La prensa debe hacer periodismo, cumplir con el ABC de la comunicación, y a eso tienen que contribuir varios actores sociales. La prensa tiene que ser obstinada en eso, el único modo de comunicar es diciendo las cosas.

El primer llamado es a los periodistas, quienes deben resolver problemas que no tienen que ver con las fuentes ni con otros factores, sino con el diseño, los lenguajes, que se quedaron en un nivel de obsolescencia, ¿cuál va a ser el discurso de nuestra prensa? ¿el discurso culto, el hondo, pero al mismo tiempo recreado?

Todo eso hay que definirlo, y esta labor de la construcción de la comunicación no está solo en manos de los periodistas, tiene que haber una construcción acelerada  y esos procesos se aceleran mediante el rigor y la exigencia.

Soy de los que creen en la superación como un agente del cambio, pero no creo que el periodismo cubano se vaya a resolver capacitando o superando a las personas, eso es una parte del problema.

También pienso que la Ley de comunicación no resolverá todos los problemas. En estos momentos tenemos vigentes directivas del Buró Político, así como facultades que nos otorga la Constitución. Entonces, habría que preguntarse  ¿por qué tenemos todas estas dificultades? Es un asunto profundamente cultural y solamente desde la cultura, desalojando ese espacio de ignorancia que no entiende el papel ni el nivel de la comunicación, de prepotencia y de una visión extraviada sobre el poder, se podrá resolver.

LA ESCUELA ESTÁ EN LOS MEDIOS

La escuela está en que los medios, sabiendo lo que tienen que hacer, no esperen otra señal, porque ya la señal está.

Conozco medios de prensa donde apenas tienen recursos y logran mayor participación en las redes sociales, por ejemplo, que los medios nacionales. Más allá de los necesarios recursos, eso tiene que estar acompañado de un esfuerzo permanente, para que no haya un divorcio entre la agenda pública y los espacios de comunicación.

En el caso de nuestro país, una ley de comunicación y no una ley de prensa, resulta mucho más colocada en la dimensión que hay que cubrir y alcanzar. Nosotros estamos contando las historias sobre actores sociales que son los que determinan la existencia de la nación y la materialización del proyecto político nacional. Este congreso confirmó que nosotros tenemos la voluntad, la fuerza de calificación para entenderlo y abórdalo con un sentido de responsabilidad; pero la prensa sola no puede.

Se necesita hoy una prensa que aconseje, ayude, eduque y que nos endulce la vida también, pero también un sistema que complemente todo esto. No haces nada con un buen noticiero a las 8 de la noche y que detrás venga una novela que no tenga nada que ver con tu realidad.  El problema nos está remitiendo hacia lo cultural, hacia las entidades del servicio público de comunicación, a que la revisión pase por todo.

Todavía hay muchas deficiencias que resolver, porque muchas de nuestras rutinas productivas no tienen en cuenta el impacto de las redes sociales y se prioriza sobre todo en el caso del periódico, la versión impresa, por encima del digital, que trabaja en tiempo real. 

De lo que se trata ahora es de cubrir los vacíos de ignorancia y desconocimiento que, respecto al sistema de instituciones nacionales, se proyectan hacia la prensa y la sociedad.
Ningún funcionario es dueño de ninguna institución, por lo tanto, tú no eres dueño de ninguna noticia. Por tanto, el secreto no existe, eso está dicho en resoluciones del Buró Político que no se cumplen. ¿Se van a cumplir mañana? ¿Después? Es un proceso, y en ese proceso nosotros tenemos que tener la voluntad de hacer periodismo.

LA PRENSA, ESPACIO DE MEDITACION Y TAMBIÉN PARA ENCANTAR
Usted es amante del periodismo al que llaman “incómodo”, que ha ejercitado en espacios como Hablando claro.  ¿Qué importancia le concede a estos espacios dentro del periodismo al que se aspira llegar?

La prensa debe ser espacio de meditación, pero también el espacio para encantar, el lugar donde tú un día veas por televisión el vendedor de fritas de la esquina porque lo entrevistaste, y que no sea un aluvión de entrevistas a artistas que vienen a contar cómo les fue en su viaje. Me gustaría ver más gente del pueblo opinando. Yo defiendo mucho el espacio de la crítica pero todo a su medida. Si Radio Rebelde no tiene su novela, y si mantienes ese discurso de la opinión crítica toda la noche, el oyente se obstina, porque hay otras necesidades. Ahora, cuando falta el análisis crítico de la realidad, uno cada vez se aleja más de la vida y pierde el sentido de la utilidad.

A nosotros no nos puede temblar la mano para enjuiciar un problema que le está haciendo daño a la nación, porque cuando se oculta algo, se prolonga el plazo para su solución. Hace falta equilibrio para reconocer, por ejemplo, cuando una brigada constructora terminó una obra en tiempo, y para castigarlo cuando robó materiales. A ese rigor se tiene que sumar la prensa como la voz del pueblo y del Partido.

 Fuente: Cubahora

Tomado de CubaPeriodistas.cu

domingo, 14 de julio de 2013

Felicita Raúl Castro a la Unión de Periodistas de Cuba


La Habana, 14 jul (PL) El presidente Raúl Castro felicitó a la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) por el aniversario 50 de fundada y la realización de su IX Congreso, concluido hoy en esta capital.
La congratulación del dignatario cubano fue transmitida por el primer vicepresidente, Miguel Díaz-Canel, quien subrayó que durante las jornadas de trabajo estuvo presente el pensamiento del Héroe Nacional, José Martí, el líder histórico de la Revolución, Fidel Castro, y el jefe de Estado.

También Díaz-Canel entregó a la UPEC un diploma de reconocimiento firmado por Raúl Castro.

Quiero felicitar a la nueva dirección de la UPEC y decirle que puede contar con la dirección de la nación, pues sabemos que la prensa está aportando al desarrollo de un socialismo próspero y sostenido, dijo Díaz-Canel.

Este IX Congreso -puntualizó- fue necesario y oportuno, y se caracterizó por un debate inteligente y comprometido, y es trascendente por su aporte al presente y al futuro.

No creo que los periodistas nuestros sean los más criticados, se necesita de ellos para construir el socialismo, y no existe falta de credibilidad, dijo.

La población esta informándose por la prensa, los periódicos se agotan en los estanquillos, las personas escriben a los medios, dan criterios, participan y eso significa que hay confianza, agregó Díaz-Canel.

La sociedad nos exige más en este nuevo momento, es una prensa en tiempo real, debemos cambiar la mentalidad, algunos conceptos, revisar los argumentos e interpretarlos de otra manera pues estamos en otra época, señaló.

El presidente cubano orientó que la prensa debe ser capaz de reflejar la realidad en la diversidad en que se vive, sin secretismo, con conocimiento y debate, recordó el primer vicepresidente.

No debemos dejar acumular los problemas, pues luego se convierten en verdaderas bolas de nieve, el pueblo debe estar informado de manera oportuna, enfatizó.

El perfeccionamiento -precisó- será perfecto cuando sea una obra colectiva en la que todo aportemos siempre con un matiz científico e involucrando otras disciplinas.

No estamos discutiendo los mismos problemas, son los mismos temas pero en otros tiempos, aseveró Díaz-Canel.

Fuente Prensa Latina
Foto Ismael Francisco /Cubadebate

Nuestra prensa es fiel a la Revolución, a Fidel y Raúl: Miguel Díaz Canel

 

La prensa cubana es genuina, y fue y es también latinoamericana y del tercer mundo;… es firme, fiel a la Revolución, a Fidel y Raúl y se confía y necesita mucho de la prensa para construir el socialismo que queremos, razonó así Miguel Díaz-Canel, Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la alocución que clausuró el IX Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), que durante dos días sesionó en el Palacio de Convenciones de La Habana.
“Nos cuestionamos la prensa para transformarla. Y la UPEC tiene que ser vía para el diálogo y el debate, para perfeccionar y colocar a la prensa en la altura que exigen los tiempos actuales”, agregó.

Díaz-Canel, que participó en las dos sesiones de trabajo sábado y domingo, acotó que “nuestra prensa tiene como virtud que es incómoda para el imperialismo”, por su apego a la verdad, por su vocación acusadora, y por esto es “odiada por la subversión interna y extranjera”.
El también miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba hizo un balance de los temas tratados en el Congreso, celebró el matiz crítico de las intervenciones e invitó a romper inercias, a la revisión diaria, al comprometimiento para ayudar a la sociedad cubana en sus nuevos derroteros.

Por un periodismo más profesional con la UPEC que queremos

La formación y superación de los profesionales del gremio; la atención a periodistas, la naturaleza, estructura y criterio de selección de los premios, concursos y festivales; más la comunicación e imagen propia de la organización, agotaron el tiempo disponible para el debate este domingo.
Antonio Moltó, presidente de la UPEC, y el doctor Roger Ricardo Luis, señalaron las carencias y reseñaron los alcances en la formación y superación de sus afiliados, del cual es muestra, apenas una, la graduación de más de 2 000 egresados en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí, contados casi 750 procedentes de países latinoamericanos.

Acontinuación, varios delegados expusieron qué más puede hacer la organización para elevar las competencias profesionales de sus afiliados, con inicio, incluso, en la academia, “la UPEC puede y debe contar en el criterio de selección del claustro de profesores universitarios”.

Los criterios convergieron en que es vital crear una conciencia de la necesidad de superaciónen todos los niveles de la UPEC, para lo cual los medios de prensa deben incluirlo en sus presupuestos; y que esta acción comprenda también a los directivos de las emisoras, televisoras, periódicos y revistas.

En este acápite, la delegación de Las Tunas narró sus experiencias, las cuales le han valido para tener hoy en sus filas a 25 especialistas con la categoría de máster.

Se convocó a abarcar todos los espacios del quehacer periodístico y corroborar que sus resultados se expresaran en el ejercicio diario del periodismo.

Acerca del tema, los jóvenes —estudiantes y profesionales prácticamente recién graduados—, abogaron por desterrar los enfrentamientos estériles entre las generaciones presentes hoy en los medios de difusión, y juntar voluntades para apartarse de las prácticas anquilosadas y convertir esos espacios en forjadores y educadores deltalento joven, lejos de las conductas obsoletas criticadas en el Congreso.

Criticaron, así mismo, el plan de estudios, la carencia de bibliografía especializada y el deficiente acceso a las nuevas tecnologías, a la par que consideraron positiva la estrategia de sistematizar las prácticas laborales, pese a que algunos órganos de prensa no la apoya como es debido.
Díaz-Canel hizo uso de la palabra en ese momento para acentuar el valor de quienes pese a limitaciones militares se consagran al ejercicio del periodismo, y de quienes aportan talentos y esfuerzos para mejorar una profesión “muy digna y comprometida”.

También, ya en horario vespertino, se trataron temas como las estructuras y el criterio de evaluación de los premios, concursos, festivales y emulación, la atención a los periodistas, la comunicación e imagen de la propia organización.

La actuación de Alberto Abellar Hernández, que protagonizó un monólogo con pasajes de la vida, discursos y epístolas de José Martí, en un homenaje a propósito del año del Aniversario 160 de su natalicio, dio principio este domingo a la última jornada de debates.

Una fecha en la que los delegados al IX Congreso recibieron una felicitación del General de Ejército Raúl Castro, primer secretario del Partido y presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en ocasión del Aniversario 50 de la UPEC, que se cumple este 15 de julio.

Más fotos en Cubadebate
http://www.cubadebate.cu/opinion/2013/07/14/nuestra-prensa-es-fiel-a-la-revolucion-a-fidel-y-raul-miguel-diaz-canel-fotos/


La Unión de Periodistas de Cuba llama a trabajar por el orden cívico (+ Fotos)
http://www.cubadebate.cu/noticias/2013/07/14/congreso-de-periodistas-de-cuba-llama-a-trabajar-por-el-orden-civico-fotos/


Concluye Congreso de la UPEC con proyecciones para los próximos cinco años
http://www.cubadebate.cu/noticias/2013/07/14/concluye-congreso-de-la-upec-con-proyecciones-de-trabajo-para-los-proximos-cinco-anos/


Video en TeVeo
http://teveo.icrt.cu/f3fcpn/


Declaración del IX Congreso de la UPEC sobre los Cinco

  

La voz del periodismo cubano no ha podido ser apagada en los últimos quince años en la denuncia del arresto, falsedad del proceso judicial y las desmesuradas e injustas condenas impuestas en Estados Unidos contra Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René, quienes infiltraron a grupos y organizaciones responsables de acciones terroristas contra Cuba para obtener y transmitir información sobre sus planes criminales contra nuestro pueblo, que incluso podrían causar víctimas estadounidenses o de otros países.   

No los guió la búsqueda de otro tipo de información. Sólo aquella que garantizase el derecho del pueblo cubano a defenderse de los actos terroristas que muchas muertes, heridos y mutilados ya habían ocasionado.

 Desde el mismo momento en que fueron arrestados, en septiembre de 1998, se puso en marcha una verdadera conjura mediática llamándolos “espías” y “peligrosos criminales” que querían destruir a los Estados Unidos.  Muchos años después, quedó al descubierto que agencias oficiales del gobierno de los Estados Unidos habían pagado a periodistas de medios de comunicación de La Florida, al servicio de grupos terroristas, para incrementar un clima hostil y adverso a los detenidos e influir en la decisión del Jurado reunido en Miami, montando así un verdadero show contrario a lo estipulado en la Constitución de los Estados Unidos sobre las garantías procesales que deben tener todos los acusados de algún delito. Aún el gobierno de Estados Unidos mantiene en secreto mucha información sobre esa conjura caracterizada por un verdadero diluvio de mentiras.

El IX Congreso de la UPEC, luego de que René González Sehwerert cumpliese la injusta sanción y regresara definitivamente a la patria, y cuando las puertas de una solución en los tribunales están casi cerradas,  llama a las organizaciones periodísticas internacionales y regionales y a los periodistas honestos de Estados Unidos y otros países a que se dirijan al presidente Obama, a las autoridades y al Congreso de Estados Unidos, en reclamo de la puesta en libertad y el regreso inmediato a Cuba sin condiciones de los cuatro luchadores antiterroristas cubanos que permanecen encarcelados.

A los periodistas de Estados Unidos, a aquellos que defienden el principio del ejercicio de un periodismo ético y objetivo, les pedimos su ayuda en la demanda de que los grandes medios rompan el muro de silencio e informen al pueblo estadounidense y al mundo toda la verdad sobre este caso.

 ¡Hay que poner fin a la injusticia! El presidente Obama, ejerciendo la autoridad que le concede la Constitución de su nación, puede poner en libertad a Gerardo, a Antonio, a Ramón y a Fernando. Se lo reconocería toda la humanidad que anhela el alivio de las tensiones y la paz en la región y en el mundo, y también el pueblo de Cuba que quiere a todos esos luchadores antiterroristas en casa, junto a sus familiares y amigos, e integrados en la obra de paz, bienestar y justicia social de la patria.

 Escribió José Martí que “los que pelean para hacer a los pueblos libres, o los que padecen en pobreza y desgracia, para defender una gran verdad, esos son héroes. En esos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana. Esos hombres son sagrados”.

Por su resistencia y entereza, los Cinco están retratados en esos pensamientos del Apóstol. Son sagrados, héroes y paradigmas de dignidad.

 Queremos abrazarlos a todos en casa.

Si la obcecada política de Estados Unidos lo impide, los periodistas cubanos, con la pasión de la verdad, junto a todo nuestro pueblo, junto a las fuerzas progresistas y amantes de la paz y la justicia social en todo el mundo, continuaremos levantando nuestras voces y movilizándonos por esa justa demanda.

IX Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba
 Palacio de Convenciones, 13 de julio de 2013

Tomado de CubaPeriodistas

sábado, 13 de julio de 2013

La prensa en Cuba se mueve (+ pequeño dossier y video)

Por Jorge Legañoa Alonso

Acusada de inmovilismo, oficialista, lejana de la realidad del cubano, la prensa nacional vuelve al colimador de muchos en el inicio del congreso de la organización que agrupa a los profesionales del sector, la Unión de Periodistas de Cuba.

Lo que debiera ser momento de recuento de los últimos años de trabajo y concertación de futuro, está siendo utilizado para abrir fuego –sin misericordia– contra los medios de comunicación masiva y sus hacedores.

No pretendo tapar el sol con un dedo. Mucho se ha hablado de las problemáticas de los medios de comunicación masiva y de las articulaciones de este con “el poder”, pero no me enfoco ahora a allí. Me voy en esta ocasión al comentario que pulula: hueco, sin argumentos, tecnicista, pesimista en extremo, que habla del apocalipsis y propone poco.

Me quito el sombrero todos los días ante los que “hacen”: periodistas, fotorreporteros, camarógrafos, personal de apoyo y directivos, que en las condiciones de una sociedad compleja que se ha transformado en los últimos años por la tozudez de un gobierno, el estadounidense, con su bloqueo a una Isla que no renuncia a crear aquí el Socialismo que nadie ha alcanzado en plenitud.

Fui de los niños que han vivido las bondades de la salud y la educación, pero también las penurias de nuestro proyecto socialista, que subsistió al periodo especial gracias a los mil inventos de la familia; de los que miraba las pizzas con resquemor ante la posibilidad de un queso- condón derretido, los de las piernas medio arqueadas de tanto pedal en bicicleta, y que también vio menguar las páginas del diario que llegaba a casa o sus hojas asemejarse más a un papiro antiguo que al diario de la mañana, pero ese fue el periódico, el noticiero de la televisión y la radio a la que muchos se aferraron con la esperanza de que saldríamos adelante y aquí estamos.

Es cierto, tenemos mucho que transformar, pero hablo de “tenemos” y me pregunto, ¿dónde están las otras manos? Mientras, anhelo que mi nombre –lo pongo como el primero en esa lista de los “kamikazes”– no sea el único entre los que están dispuestos, mañana mismo, a revolucionar todo en los medios de comunicación masiva en cualquier lugar de Cuba. Y si la cosa es de navegar, pues en el yate, cuál mejor que ese que trajo la sonrisa a este país.

Llegó el 9no Congreso de la UPEC y no soy de los que les gusta hablar y punto, sino comprometerse, trabajar, proponer… Esa última cualidad que aprendí en Juventud Rebelde: Soñar, proponer e investigar. Ahí está el meollo del asunto.

Mediaciones más, autorregulaciones menos, o si lo preferimos –para no andar de refinado y por las ramas– censuras o autocensuras, dejemos lo fútil y vanidoso de pretender una prensa químicamente pura –ya lo dijo Nicolás Guillén que no existe nada puro– y asumamos el reto de lidiar con lo que hoy nos lastra.

Lo más importante es enfrentar junto al pueblo lo corrupto de la sociedad –caiga quien caiga– y comencemos a hacer periodismo con el corazón bien en la izquierda, la sangre roja y los oídos en la tierra.

Hace algunos días escuchaba al presidente Raúl referirse a todo cuanto lastra la sociedad. Me cuestiono, ¿acaso la prensa que hacemos no es el reflejo de la sociedad que tenemos? Se puede debatir mucho en torno a eso.

No son pocas las regulaciones jurídicas que existen para el trabajo de la prensa, desde la propia Constitución hasta las reiteradas indicaciones partidistas. ¿Son suficientes? Quizás no, pero sí aisladas. ¿Qué ha pasado con esas normas? Algunos entes comprometidos con hacerlas cumplir, las ignoran olímpicamente. ¿No sucede lo mismo en una parte de la sociedad?

Una Ley de Prensa estoy seguro llegará, pero ahora mismo creo que no es lo fundamental. 

Fenómenos mil veces dichos siguen frenando la prensa que el pueblo está pidiendo y no es precisamente por la falta de una regulación jurídica, sino de cabezas duras –y también a veces huecas– que desde la comodidad de su aire acondicionado empapelan el mundo y no tienen los oídos cerca de los inquietos. La palabra de orden es SERVIR al pueblo. ¿Se olvidó ese concepto?

Urge que el país entero gane en cultura de comunicación, no solo la prensa, sino dentro de las propias instituciones, el gobierno, el Estado. En la medida que todos los actores –no son pocos– sientan la necesidad de COMUNICAR algo, la sociedad se irá transformando y la prensa –en su concepto más amplio: escrita, radial, televisiva o los digitales– logrará parecerse más a su gente que a la utopía individual de país.

Hace apenas unos días vi como un trabajo escrito por una bloguera –entiéndase los que escriben en una plataforma digital con una política editorial y visión muy personal– migraba de su plataforma a las páginas impresas de Granma. Según me contaron, los teléfonos no dejaron de sonar en todo el día pidiendo conocer a la muchacha valiente y a los que se unieron para defender sus derechos ante un conductor indolente.

No es solo una campanada, llegó el momento de la verdadera y decisiva transformación de nuestros medios de comunicación masiva. Tengo fe en ello; viene caminando. Contrario a lo que algunos piensan la prensa se está moviendo y no es solo cuestión de congresos.

(Fuente: Cubadebate)

Imagen agregada: Composición y fotos RCBáez
Tomado de Cubaperiodistas


Vea además, sobre el Congreso
 
Periodismo cubano a debate
http://www.cubahora.cu/sociedad/periodismo-cubano-a-debate-1#.UeHXdJbEyGM
 
Los periodistas cubanos en congreso / Pedro M. Otero Cabañas
http://www.cubaperiodistas.cu/noticias/julio13/12/04.htm
 
Primer Vicepresidente cubano preside Congreso de periodistas (+ Fotos) / Ismael Francisco, Rafael Arzuaga
http://www.cubadebate.cu/noticias/2013/07/13/primer-vicepresidente-cubano-preside-congreso-de-periodistas/
 
Antonio Moltó nuevo presidente de la UPEC; Aixa Hevia, primera vicepresidenta
http://www.cubaperiodistas.cu/noticias/julio13/12/01.htm
 
La prensa cubana precisa actualización inmediata
http://www.cubadebate.cu/noticias/2013/07/13/la-prensa-cubana-precisa-actualizacion-inmediata/
 
La prensa cubana ante los retos de hoy / Aydenis Ortega Che e Ileana González
http://www.radioreloj.cu/index.php/noticias-radio-reloj/75-nacionales/13025-la-prensa-cubana-ante-los-retos-de-hoy
 
Comenzó Noveno Congreso de la UPEC /Archivo de video en CubaTV
http://teveo.icrt.cu/dduzc4/

sábado, 4 de junio de 2011

Sobre la prensa cubana, una opinión

En mi modesta opinión, un excelente trabajo de  lo que acostrumbrábamos llamar "crítica constructiva"...  Desmenucemos las ideas y pongámonos el sayo que nos acomode... pero sobre todo, estemos  conscientes y alertas del papel que debemos jugar en la defensa de nuestros principios:
Sobre la prensa cubana, una opinión
Por Felipe de J. Pérez Cruz


 

En Cuba, hoy transcurren simultáneamente disímiles procesos políticos. El VI Congreso del Partido Comunista (PCC), continúa en el qué hacer por cada sector y colectivo para cumplir los lineamientos aprobados. El reciente VIII Pleno del Comité Nacional de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), se pronunció por “vencer la mediocridad, la práctica aburrida y tediosa que nada aporta, y lograr un periodismo agudo, ameno, investigador, analítico y crítico” (1).

El Pleno convocó a los periodistas a participar en una discusión profunda de los problemas y responsabilidades del sector, durante el proceso previo a la Conferencia Nacional del Partido, convocada para el 28 de enero del próximo año. Considero que esta es una excelente propuesta, si además se acompaña de una fluida interacción con lo que piensa y demanda la sociedad.

La prensa cubana

Nuestra prensa tiene el mérito de ser veraz, de no mentir jamás. Es una prensa noble, en un concierto periodístico internacional donde más allá de contadas excepciones, la falsedad y la manipulación parecen ser la norma. Este es un privilegio del que disfrutamos. Y no es regalo ni casualidad: se debe a la labor, la entrega y ética de los y las profesionales, trabajadores y trabajadoras del sector.

Los hombres y mujeres de los medios periodísticos, mantuvieron la vitalidad de los principales órganos del país en los más difíciles y complejos momentos de la crisis económica, cuando faltaba el papel, la tecnología sufría de la falta de piezas de repuesto e inversión, y los déficits de petróleo nos dejaban sólo con los “alumbrones”. Entonces la prensa revolucionaria fue acicate y llamado a la unidad y resistencia. Un periodismo que emuló con las corresponsalías de guerra, pues se hizo desde el surco y la trinchera. Al reducirse los espacios, el papel y las tiradas de diarios y revistas, buena parte del sector se incorporó a las labores en la agricultura, la producción y la defensa.

La Revolución siempre ha dado una atención especial al mundo de la información, sus profesionales, trabajadores y trabajadoras. Nunca dejó de formarse a la nueva generación de periodistas y comunicadores en las siete facultades universitarias que lo hacen de occidente a oriente, y en cuanto el país comenzó a salir de la profundidad de la crisis, se realizaron inversiones sostenidas para dotarlos de una base tecnológica con capacidad de respuesta. Los programas de la informatización de la sociedad cubana priorizaron el sector, a las redacciones y en lo individual a sus periodistas. Es sustantivamente superior la dotación de base informática y conectividad que poseen, en comparación con los especialistas de otras ramas de la educación, la ciencia y la economía.

La ecuación resultante de un sector de profesionales y trabajadores con tradición revolucionaria, sostenida capacitación, a prueba de vencer dificultades tecnológicas gigantescas, donde han arribado nuevas generaciones que en principio deben estar mejor preparadas que las que le antecedieron, y además privilegiados en los últimos años con sólidas inversiones tecnológicas, debiera ser altamente positiva. Sin embargo, la realidad es que si bien nuestra prensa mantiene sus innegables valores revolucionarios, cada día se hace más masiva la insatisfacción del pueblo y de la dirección partidista, con lo que recibe de la mayoría de los órganos de prensa y periodistas. Coincido con la visión autocrítica de Tubal Páez, presidente de la UPEC cuando afirma que a nuestros materiales periodísticos por lo general les suele faltar elegancia, ingenio, encanto, gracia, chispa, humor, así como también ideas que fascinen, atraigan y enganchen (2).

Los reclamos de perfeccionamiento

Los reclamos por transformaciones en la prensa para que esté más cercana a la realidad, sea más analítica, más propositiva y refleje de manera objetiva y equilibrada lo que realmente ocurre en el país, no son nuevos. El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz insistió en la necesidad de una prensa martiana y leninista, en diversos momentos, en reuniones con los periodistas, en congresos y balances partidistas.

Ahora la demanda sobre la calidad y eficacia de la prensa se han puesto al orden del día, con los planteamientos del compañero General de Ejército Raúl Castro Ruz, primer secretario del PCC y presidente de nuestro país. Al presentar el Informe Central al IV Congreso del Partido, efectuado del 16 al 19 de abril pasado, Raúl convocó a los medios de prensa a dejar atrás, definitivamente, el hábito del triunfalismo y la estridencia al abordar la actualidad nacional. El Primer Secretario del Partido instó a los periodistas a generar materiales que, por su contenido y estilo, capturen la atención y estimulen la discusión.

A nadie le caben dudas de cómo la prensa revolucionaria está llamada a cumplir un papel decisivo con el esclarecimiento y difusión objetiva, constante y crítica de la construcción socialista. La prensa resulta imprescindible para desarrollar la cultura política socialista, la cultura de la exigencia, el debate y el diálogo de saberes. Es por sobre todas sus misiones, un educador colectivo y tal función hay que afrontarla sin didactismos estériles, respetando la inteligencia del ser social superior forjado por la Revolución.

El inventario de dificultades objetivas y sobre todo subjetivas está bastante adelantado. Es inconcebible que la mayoría de las veces, los periodistas tengan dificultades para el acceso oportuno a la información, enfrentándose a funcionarios infranqueables, que violan el derecho del pueblo a estar informado, y bloquean el libre ejercicio y la misión social del periodismo revolucionario. Para no pocos compañeros y compañeras del sector, la falta de comunicación e información explica la difusión, en ocasiones, de materiales aburridos, improvisados y superficiales.

De nada vale repetir los discursos de Fidel y de Raúl sobre este y otros temas, y que los cuadros responsables directos tengan una actuación que niegue o frene en la práctica la voluntad y orientación de la dirección política del país, su esencia democrática y la responsabilidad que ello encierra. En criterio de Tubal Páez, influyen de forma negativa viejos estilos y métodos que la política debe erradicar, y que hasta cierto punto desestimulan muy buenos deseos profesionales (3).

Los problemas mencionados pesan sobre el sector y sus resultados, pero la cuestión en mi opinión no se reduce a un asunto de cuadros con estilos desacertados, funcionarios que se niegan y burócratas que bloquean o entorpecen.

Considero que resulta muy fácil hallar un culpable en la visibilidad y posibilidad que tiene un directivo. Nuestra democracia socialista está pensada, diseñada y refrendada constitucionalmente para que los dirigidos decidan: un jefe puede hacer o deshacer en la medida que sus subordinados administrativos y/o políticos y sus organizaciones revolucionarias de base lo permitan.

Sabemos que los voluntarismos y los estilos autoritarios de dirección tienen su correlato con la filosofía de no buscarse problemas y acomodarse a lo fácil, males estos que en los últimos años han contaminado zonas de nuestro mundo laboral e intelectual. Y si la prensa sufre de aburrimiento, es porque una parte de las y los profesionales y trabajadores que tienen que transformarla, se han conformado y acomodado con esquemas del peor inmovilismo. “Al buen periodista -precisa Tubal Páez- nada ni nadie lo puede obligar a ser aburrido, adulón, mediocre, superficial o descuidado en lo que hace, a menos que realmente sea una persona así” (4).

No [deben] seguir incumpliéndose los acuerdos adoptados por el PCC sobre la política informativa, y esto no lo pueden resolver Raúl y los compañeros de los órganos centrales del Partido. Se trata de una lucha política e ideológica en el seno de los colectivos de prensa, en cada uno de los diarios, revistas y noticieros. Este es campo de pelea revolucionaria, de exigencia y educación de los consejos de dirección, núcleos y Comités del Partido y la UJC, del sindicato y las asociaciones de base de la UPEC.

Mirar hacia dentro

Aprecio que frente a los mismos obstáculos, los órganos y sus profesionales tienen distintos resultados. En general no se hacen evidentes los matices de “mirar hacia dentro” del sector y su explicación.

He constatado cómo sectores de la opinión pública -en la capital y otras provincias- identifican por excepción a periódicos, revistas y noticieros que sí satisfacen sus expectativas. Tenemos en los órganos nacionales y territoriales compañeros y compañeras que son identificados por la población por su sólida labor. Los hay de muchísima experiencia, pero no faltan los buenos ejemplos de las nuevas y novísimas promociones recién salidas de las aulas universitarias.

La opinión pública establece una diferencia entre el dinamismo y calidad de la prensa radial, con la que nos aportan otros medios. Hay canales de televisión con propuestas informativas de notable calidad, y una excelente utilización del talento local. El periodismo digital avanza con apreciables altibajos. Están los periódicos y noticiarios que logran multiplicar, con los códigos y ritmos de la Web, su oferta mientras, con similares potencialidades tecnológicas y profesionales, aprecio que la mayoría mantiene una presencia pálida y residual. Se conoce el impacto de varios blog personales de compañeros y compañeras de la prensa, pero muchos otros languidecen en el ciberespacio por falta de actualización y propuesta. Afortunadamente otros sectores de la sociedad cubana y en particular la juventud universitaria, marca la vanguardia de un pujante movimiento de blogueros revolucionarios.

Las apelaciones y críticas globales no hacen justicia a los y las que a pesar de los obstáculos, marchan a la vanguardia. Precisar con conocimiento y argumentos lo que bien se realiza, promueve la disciplina de la calidad y espolea la vergüenza de las y los revolucionarios.

Frente a los resultados polares que nos llegan, precisaríamos conocer qué piensan y hacen los que están directamente implicados. Las declaraciones que cito del compañero Tubal Páez fueron publicadas profusamente en la prensa cubana. Sin dudas expresan una seria posición autocrítica que incita al debate controversial. Esperé durante varios días leer los comentarios y posicionamientos que al respecto harían los compañeros y compañeras de la prensa, pero hasta el momento de redactar estas opiniones mi expectativa no fue satisfecha. ¿Habrá que esperar a lo que se diga y acuerde en las asambleas de la organización? ¿Por qué no pronunciarse en la propia prensa, ante puntos tan decisivo como los que plantea el presidente de la UPEC?

Se ha insistido en la necesidad de elevar la profesionalidad y los conocimientos de nuestros periodistas, pero tal formulación no satisface toda la amplitud de las interrogantes que, para los que estamos fuera del gremio, se abren desde las insuficiencias de la realización periodística, el manejo de información, el dominio de uno u otros géneros periodísticos, y la imprescindible labor del periodismo especializado.

Pienso que el desbalance que muchos apreciamos entre la cantidad y calidad de la información internacional frente a la nacional, no sólo se explica por la existencia de determinada política de prioridad informativa. También falta la mirada desde el conocimiento y el estudio de la realidad cubana y, sobre todo, hay estilos de trabajo periodístico tan o más burocráticos que los mismos burócratas. No pocos son los ejemplos de facilismo y peor esquematismo.

La cobertura de las actividades generalmente se concentra en las presidencias, se toma lo que dijo el cuadro que tuvo a su cargo la apertura o las conclusiones, se hacen las fotos o la filmación de presidencia y algunas foto más o paneo de fondo, y ahí termina el oficio y la estancia del o la periodista, que generalmente presurosos parten hacia otro escenario “noticioso”. Lo que realmente sucede, los protagonistas de masa, lo que dicen y hacen la noticia no son importantes.

Los y las periodistas de inauguración y conclusiones, que siguen a los jefes y no a las personas que hacen la historia, todo lo resuelven desde un lead ampliado con la cita de lo que dijo el responsable. Ante sus ojos se está dando la maravilla de la noticia en sus protagonistas y no la ven. Como “no poseen tiempo” para quedarse y participar del acontecimiento, nos enajenan de lo más valioso, que es el pulsar de los sujetos concretos del acontecimiento, de sus sentimientos, ideas y aportaciones. Tan superficial mirada impide ejercer un periodismo de opinión, que sopese lo ocurrido y aporte una toma de partido. Esta débil praxis tiene también sus ineludibles consecuencias de empobrecimiento profesional -quiéranlo o no- hacia quienes practican tales estilos de esquematización del universo periodístico.

Sé de coberturas noticiosas, donde él o la periodista ha llegado sin siquiera tener una idea remota de qué pasa en el lugar. El argumento de que desde su redacción le enviaron sin saber qué iban a cubrir, no sólo habla de la irresponsabilidad de esa redacción: tiene además como contraparte, el hecho ético individual, de la exigencia y respeto que cada profesional debe hacerse a sí mismo.

El y la periodista que husmea la realidad, que descubre y propone temas, que investiga y con su adarga al brazo, emula en batallas contra gigantes, resulta una especie rara, casi en extensión: ¿Será esta ausencia sólo culpa del plan de trabajo, abarrotado de tareas ya concebidas y detalladas? ¿Tiene que ver esto definitivamente con una u otra línea editorial?

El periodismo especializado no trasciende suficientemente. Nos preguntamos por qué los periodistas deportivos ejercen la crítica –tanto de mérito como de errores e inconformidades- sobre el trabajo del INDER y de los jefes y jefas del organismo, del director o directora de un sectorial provincial, un equipo de beisbol, sobre el rendimiento de uno u otro colectivo de dirección técnica y, sin embargo, rara vez este mismo ejercicio se realiza en la salud pública, la educación, en el mundo de la economía y la producción material con un organismo, con un ministro o ministra, el director o la directora de un hospital, escuela o fábrica.

El periodismo deportivo no está exento de retos de perfectibilidad, pero lo primero que salta a la vista es la alta profesionalidad de la mayoría de los compañeros y compañeras que lo ejercen, de los consagrados y hasta de los más noveles. Saben lo que dicen y pueden discutir con los directivos y especialistas del deporte de lo que discrepan. ¿Tiene sus colegas que atienden otros sectores y ramas esta preparación y disposición al debate que tanto agradecemos?

Sin dudas, el reclamado nexo y el intercambio frecuente con los cuadros y especialistas responsabilizados con unas y otras problemáticas, resulta imprescindible. Pero más lo será, el estudio individual, la auto preparación, la lectura sistemática de unos y otros temas. La cultura general integral del periodista, independientemente de lo que cubra, es un requisito a desarrollar constantemente y los principales responsables de concretarlo son los propios compañeros y compañeras que ejercen la profesión.

Casi lo mismo

Estoy convencido de que si mañana se resuelven los problemas de control burocrático, y fluye el acceso y comunicación con los jefes de organismos, cuadros y funcionarios, aún estaremos muy lejos de la prensa revolucionaria que necesitamos. Sería una propuesta mejor informada desde las instituciones estatales y gubernamentales, pero faltaría la decisiva visión y la contradictoria riqueza de la sociedad civil.

La insistencia de Raúl y la dirección del Partido en el proceso del VI Congreso, de considerar el valor y la certeza potencial de todas y cada una de las opiniones vertidas, ratifica una voluntad de democratismo socialista, inédita en la práctica de los Partidos Comunistas que llegaron al poder en Europa y Asia en el pasado siglo, cuya tradición estuvo centrada en la sobrevaloración esquemática del criterio colectivo -eminentemente estatal y partidista- sobre la opinión individual. ¿Cómo podemos expresar y desarrollar el derecho conquistado, nuestra libertad como sujetos en y de la Revolución, si no asumimos ese camino participativo trazado por el VI Congreso? Tan decisiva y profunda praxis partidista, es una invitación para la reflexión y el cambio de mentalidad. Resulta una clave esencial para el debate teórico y la perspectiva del cómo hacer de nuestro periodismo:

¿Cuándo la prensa va a reparar en la necesidad de privilegiar con su trabajo la inteligencia, la experiencia y los datos empíricos de nuestros más humildes y sabios ciudadanos y ciudadanas? ¿Quién puede afirmar que en Cuba todos y todas estamos de acuerdo o nos conformamos con las respuestas o enfoques de los directivos y responsables de una u otra instancia o agencia estatal o gubernamental? ¿Cuándo van a aflorar los disensos y debates dentro de la propia afinidad y certeza revolucionaria?

¿No le interesan a la prensa los datos precisos que poseen nuestros obreros, tecnólogos y economistas sobre las problemáticas de la producción y la economía, los datos y la estadística que produce la ciencia y no necesariamente está incorporada a la estadística oficial, los estudios cualitativos, la evaluaciones prospectivas sobre las hermosas realidades que tenemos, y también los lunares y excresencias que padecemos?
¿Cuándo nuestros periodistas van a facilitar -y mejor liderar- un grupo de debates y críticas que transcurren en el seno de la sociedad sin que tengamos los suficientes espacios para informar, precisar, aclarar, coincidir y rectificar? ¿Por qué perder la prensa como ágora para auto educarnos en la moralidad y la civilidad socialista del decir y compartir lo que pensamos?

Frente a la indolencia y la callada por respuesta, soy de los que prefiere compartir una apreciación, convencer, o ser convencido del juicio erróneo o la apreciación inexacta. Sé que este sentir es compartido por muchísimos compañeros y compañeras y sin dudas late en el éxito de participación y aceptación que ha tenido la Sección Cartas a la Dirección, del periódico Granma.

Peligros reales.

La prensa cubana no sólo tiene ante sí tareas constructivas y educativas. Nuestra sociedad diariamente, a casi toda hora, es bombardeada por la gigantesca maquinaria de la propaganda capitalista mundial. En los resquicios de nuestras insuficiencias, en la constante tergiversación de la realidad del país, se arman campañas directamente dirigidas a subvertirnos política, ideológica y culturalmente. Se pretende además desprestigiar la obra revolucionaria, fracturar la solidaridad internacional y aislarnos.
Los peligros que afrontamos en la lucha ideológica, política y cultural, son reales y el menospreciarlos sería una imperdonable irresponsabilidad. Hoy y por mucho tiempo, la noble misión del periodismo, será parte sustantiva -no puede eludirse- del pulseo ideológico entre los servicios enemigos que pretenden imponer una agenda de mentiras, y nuestra prensa revolucionaria. Nos imponen la guerra mediática, la agresión psicológica y su trabajo sucio. Y la Revolución no puede pecar de ingenua, frente a enemigos tan poderosos como desalmados.

Entiendo las fundadas medidas de protección que deben tomarse, y comprendo la justa preocupación de muchos compañeros y compañeras. Sin embargo las necesidades de la defensa de la vida espiritual de los cubanos y cubanas, no explica cerrarnos a los cambios necesarios, impone precisamente su realización como parte sustantiva de la estrategia de victoria. Hay que explicar, dar seguridad, y demostrar las fortalezas que poseemos, y en ellas las oportunidades para ganar la apuesta de la Revolución en la prensa y en todos los terrenos.

La realidad de plaza sitiada conduce a la psicología de “plaza sitiada”, y ésta es precisamente una aprensión que pretenden convertir en ventaja los más inteligentes arquitectos de la agresión anticubana, aquellos que hablan de combinar la continuidad de la presión económico militar –hard power- con los métodos del tendido de puentes, de la subversión y penetración ideológico cultural – “soft power” -.

Transitamos, si sobre la prensa se trata, un camino que resulta inédito en la construcción socialista. Las experiencias históricas en este sentido, en los países que han ensayado procesos revolucionarios socialistas, sólo han marcado con exactitud los extremos: el control burocrático de la prensa o la apertura liberaloide, esencialmente antisocialista y contrarrevolucionaria.

De inmediato salta la penosa experiencia de la llamada glasnost –transparencia- en el contexto del proceso de traiciones en que devino la rectificación o perestroika soviética. Este es un referente que nos precisa la capacidad de desmontaje ideológico cultural que poseen las agencias de subversión –la CIA y sus émulas dentro de la llamada comunidad de inteligencia de los Estados Unidos y la OTAN-, su método para coordinar y multiplicar la gigantesca maquinaria propagandística del imperialismo transnacional.

Apreciar los resultados de la irresponsabilidad y el aventurerismo político de la dirección soviética de finales del Siglo XX, no basta. El problema principal, de utilidad práctica, está en develar de dónde devino la eficacia del imperio en los años ochenta, después de fracasos continuados en siete décadas de cerco y agresión.

Mientras más se estudia el proceso contrarrevolucionario que llevó a la desaparición de la URSS y el campo socialista, más nos convencemos de que su triunfo no estuvo en el desmonte y la descalificación de la historia, la política y la socialidad socialista, en sí mismos, sino en cómo la maquinaria de diversión ideológica imperialista coordinó su ataque en las debilidades objetivas -subjetivizadas a nivel de conciencia y psicología social masiva-, realmente existentes en el Partido y el sistema burocrático, en los privilegios de la élite gobernante, y en las demandas insatisfechas. Incluida la prensa rimbombante y apologética que caracterizaba la propuesta comunicacional del autocalificado “socialismo real”.

Vistas debilidades y amenazas, hay que precisar nuestras diferencias y en tanto, las fortalezas y oportunidades que poseemos. A diferencia de la experiencia soviética, el recorrido de la Revolución Cubana en el último decenio del pasado siglo y su arribo a la presente centuria, cualifican una situación objetiva y un escenario político moral muy distinto.

Las realidades cubanas

Cuba supo a tiempo -incluso antes que la propia perestroika se bosquejara como promesa posible en el escenario soviético-, iniciar su rectificación de errores y tendencias negativas, para ir a la crítica y solución de los más graves problemas, ante todo ideológicos, que estaban incubándose tras la copia mimética del modelo ya en deterioro de la URSS. Como sabemos, no todo quedó resuelto, nos faltó tiempo para madurar en transformaciones decisivas muchas de las objeciones que teníamos, pero el principio esencial del cambio necesario y posible dentro del socialismo quedó decididamente establecido.

Los impactos y consecuencias de la crisis económica y el incremento de la política de bloqueo y subversión del gobierno de los Estados Unidos, re-potenciaron problemáticas superadas y crearon nuevos conflictos, y aún así logramos salvar la Revolución. La línea trazada en 1991 en el IV Congreso del Partido, ratificada en el V Congreso de la organización en 1997, permitió preservar el socialismo y sus principales conquistas, hecho que fue posible por el apoyo masivo de todas y todos los patriotas, de la inmensa mayoría de la población.

El cuadro de batallas de clase en la Cuba de hoy es el más complejo que ha tenido que enfrentar el proceso revolucionario en su medio siglo de realizaciones. Las debilidades se interconectan con lo viejo no superado, y también “lo nuevo” y no necesariamente progresivo que se ha incorporado desde los deterioros sufridos y el crecimiento de las relaciones de mercado. Incluye tanto expresiones organizacionales y políticas del modelo soviético que urgen de negaciones dialécticas, como manifestaciones de la socialidad, moralidad y corrupción burguesas, consustanciales al modo de producción capitalista, con cuya existencia jamás nos conformaremos.

Los que se abroquelan en posiciones de cerco -y peor los que se acobardan y llenan de pesimismos-, no comprenden que en la propia lectura serena de la complejidad de la coyuntura, comienzan la defensa y la ofensiva de la ideología y la política revolucionaria. Y los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución aprobados en el VI Congreso así lo confirman.

En la Revolución de madurez que ahora tenemos, hay fortalezas suficientes para, sin ceder terreno a la ideología burguesa y al imperialismo, profundizar en las rectificaciones y avances que precisan la economía, la sociedad, y la prensa que es el objeto de nuestra atención. La Revolución ha multiplicado la eticidad y el espíritu revolucionario de la nación en conocimientos y cultura. Y los cubanos y cubanas de hoy han dado -y ofrecen a diario- pruebas de sus saberes cultivados por la política revolucionaria. Esta realidad constituye y cualifica el ser social revolucionario y es el más sólido baluarte del socialismo.

La lucha por la hegemonía ideológico cultural –bien lo definió Antonio Gramsci- es una relación pedagógica entre los contendientes clasistas, y este desafío lo podemos asumir plenamente. Poseemos en tal dirección experiencia e ideas claras. Fidel hace ya medio siglo precisó de manera inequívoca la amplitud y los límites de la lucha ideológica en Cuba: “Dentro de la Revolución todo, contra la Revolución, nada” (5).

Dentro de la Revolución no todos y todas reaccionamos y pensamos con la certeza que se precisa en cada situación. Los que no coincidamos con determinadas políticas, los confundidos por hipercriticismos y revolucionarismos de ultraizquierda, los pesimistas, los engañados por la propaganda enemiga, deben ser siempre sujetos de respeto, atención, persuasión y educación. Los directivos y funcionarios enfermos de voluntarismos, centralismos estériles y autoritarismos, los burócratas que entorpecen -no podemos olvidarlo- son también nuestros compañeros y compañeras. Aún hay mucho mal de intolerancia entre nosotros y, en definitiva, la Revolución no la hacemos ángeles, sino hombres y mujeres en medio de visiones diferentes, intereses, contradicciones, errores, aciertos, medioerrores y medioaciertos.

Lo que está contra la Revolución, por muy oculto que se tenga, aflora más temprano que tarde. La naturaleza antisocial de la corrupción administrativa no resiste debate. El ladrón escudado en las estructuras de dirección y en la burocracia, no pasa de ser un delincuente. El salto a la contrarrevolución no posee sustentación ética, carece del más mínimo asidero histórico o cultural. La reducida fauna de apátridas, anexionistas y mercenarios que tiene en nómina el imperio, confirma, en su naturaleza nauseabunda, la realidad que afirmo: Estamos pues ante un campo de batalla que bien conocemos: contra el individualismo, el egoísmo y la traición. Campo que siempre ha estado en disputa, y donde en cada momento hemos logrado vencer.

La prensa tiene mucho que aportar para generar nuevos espacios de construcción pedagógica revolucionaria, de combate ideológico, contrapropaganda y denuncia de las campañas y operaciones anticubanas. Soy de los que confía plenamente en la capacidad de los y las profesionales, trabajadores y trabajadoras de los medios informativos, para ser y hacer lo que la necesidad de la lucha revolucionaria en Cuba demanda. Sería injusto no destacar a quienes se empeñan en hacerlo desde hace mucho tiempo, y a los que rompen las inercias y barreras, y ya se incorporan.

Notas:

(1) Resolución final del VIII Pleno del Comité Nacional de la UPEC, Cubaperiodistas.cu, Lunes, 23 de mayo de 2011. http://www.cubaperiodistas.cu/noticias/mayo11/23/03.htm
(2) Miguel Torres Barbá: Frente al espejo: la prensa apuesta por ser más atractiva, AIN, Viernes, 13 de Mayo de 2011. http://www.tribuna.co.cu/etiquetas/2011/mayo/12/frente.html
(3) Iden. Ante.
(4) Iden. Ante.
(5) Fidel Castro Ruz: Palabras a los Intelectuales, 30 de junio de 1961 http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1961/esp/f300661e.html

Imagen agregada RCBáez: Prensa revolucionaria, acicate y unidad

viernes, 3 de junio de 2011

Otro Foro Interactivo por los Cinco


La Unión de Periodistas de Cuba en el municipio especial de la Isla de la Juventud se une a todas las fuerzas progresistas del mundo que demandan la libertad de los Cinco antiterroristas cubanos, para convocar, los días 24 y 25 de junio, al Foro Interactivo “No más Injusticia, Libérenlos Ya”, que se desarrollará como parte de la celebración de la VII edición del “Frente Común de las Ideas”.

Bajo el lema "Se pelea cuando se dice la verdad", los internautas del mundo podrán satisfacer sus dudas y opinar sobre la injusta condena a que son sometidos Gerardo, Antonio, René, Ramón y Fernando, hombres dignos que por más de 12 años han sido víctimas de cruel e inhumano encierro y de un proceso legal marcadamente político y violatorio de la Ley estadounidenses y también del Derecho Internacional y Humanitario.

Mientras esta injusticia continúa, el terrorista internacional Luis Posada Carriles –prófugo de la justicia venezolana y responsable de la explosión en pleno de vuelo de un avión civil cubano frente a las costas de Barbados, el 6 de octubre de 1976–, fue absuelto por un Tribunal de Texas en un juicio que duró tres meses y costó millones de dólares.

Se montó un teatro bufo. Posada Carriles no fue acusado de terrorismo ni de homicidio, por las muertes causadas en Barbados ni por la muerte de un joven turista italiano en un hotel de La Habana, sino simplemente de haberle mentido a inmigración sobre su entrada ilegal al territorio de Estados Unidos.

La razón verdadera de los Cinco fue impedir que Posada Carriles y otros terroristas de la mafia de Miami continuaran sus acciones criminales contra Cuba e incluso contra el pueblo estadounidense.

Las grandes trasnacionales de la información prosiguen erigiendo un muro de silencio en torno a la causa de los Cinco. Ante este duro escollo, “estamos obligados –como ha reiterado Ricardo Alarcón, presidente del Parlamento cubano, a afrontar con espíritu renovado la batalla por su excarcelación, empleando todos los medios alternativos (twitter y facebook) y en especial las posibilidades brindadas por las nuevas tecnologías. 

En esa tarea, corresponde a los periodistas cubanos colocarnos a la vanguardia.

El portal de la Radio Cubana en Internet (www.radiocubana.cu) será la plataforma para efectuar la audiencia los días señalados. Un grupo de periodistas y expertos en el tema, responderá las interrogantes de los participantes.

El foro será un espacio apropiado para compartir experiencias y diseminar ideas que tributen al objetivo principal: La liberación inmediata de los antiterroristas cubanos.

domingo, 6 de julio de 2008

Valiente y comprometido el congreso de la prensa cubana, por Leticia Martínez y Juan Varela Pérez


Los felicito por este valiente y comprometido VIII Congreso, señaló Esteban Lazo, miembro del Buró Político y vicepresidente del Consejo de Estado, al resumir este sábado en el Palacio de las Convenciones, la sesión final del histórico encuentro de la Unión de Periodistas de Cuba, la cual contó con la presencia del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz .

Afirmó que nos enorgullecemos de este destacamento de periodistas revolucionarios que han estado firmes en la batalla, contamos con ustedes para seguir adelante.

Considero muy positivo que hayan estado en el centro de la discusión, la superación de los periodistas, el dominio de las nuevas tecnologías y el reto que ella impone. Nos proponemos, dijo, darle continuidad desde el Partido al debate reflexivo, responsable y comprometido de este congreso con encuentros sistemáticos con la UPEC y los presidentes de las comisiones de trabajo.

Apuntó que el documento del Buró Político del Partido sobre la política informativa, es una decisión de obligado cumplimiento para los dirigentes, funcionarios políticos y administrativos, y los medios de comunicación masiva que constituyen importante instrumento para la lucha ideológica y el desarrollo de nuestra Revolución Socialista.

La Revolución la dirige el Partido, indicó, que tiene a la prensa como uno de sus instrumentos de lucha más importante. Compartimos el criterio que la información solo deberá restringirse cuando sirva a los intereses del enemigo y sus campañas, y consideró muy importante el ejercicio de la crítica responsable que ha ido ganando espacio en los últimos meses. Hay que saber diferenciarla, dijo, de los ataques inaceptables y oportunistas, contra la Revolución.

Se trata de dejar atrás viejos vicios para que se abra, en mayor grado, el papel de la prensa. Por encima de las insatisfacciones, las cuales compartimos, no podemos negar que se ha hecho un periodismo revolucionario y ustedes han sido y seguirán siendo siempre soldados de primera fila. No es casualidad que los enemigos critiquen nuestra prensa. Tomemos distancia de lo que sueñan y piensan los enemigos de la Revolución, porque con nuestra ideología no habrá coqueteo.

En sus palabras Lazo destacó la importancia de los directores de los medios de prensa en la calidad de lo que se publica y abogó por una gestión más rigurosa de estos en el desempeño de sus funciones.

Se refirió a la agresión radial y televisiva contra Cuba, mediante sistema satelitales de alto costo que tratan, por esa vía, de crear la división en nuestras filas, tergiversar el carácter de las medidas económicas adoptadas por nuestro Gobierno, divulgar la llegada de emigrantes ilegales a las costas norteamericanas y estimular la deserción de profesionales cubanos. Por eso los retos de hoy son superiores a los que teníamos en el anterior congreso y hay que prepararse para las contingencias que nos depara el futuro.

A nuestra prensa le corresponde ayudar a preservar la unidad de todos los cubanos en torno a nuestro Partido, a Raúl y a Fidel.

El socialismo hay que construirlo trabajando, por eso la necesidad de tomar medidas porque nos falta una extraordinaria cultura económica. Hace falta que la gente sienta la necesidad material y espiritual de trabajar para que nuestra Patria siga creciendo.

Nuestra prensa, manifestó, tiene el reto de contribuir a esta batalla de todos los cubanos y hacer mucho más para promover las mejores conductas sociales, y criticar fenómenos ajenos a los valores, la educación y la cultura forjadas por la Revolución.

Este Congreso ha dejado una huella por las riquezas de sus ideas, es el mejor homenaje al aniversario 45 de la UPEC, hemos sentido muy de cerca a Fidel, sus orientaciones y alerta. Ustedes no defraudarán a Fidel y Raúl y están entre sus fieles e invencibles soldados, concluyó Esteban Lazo.

http://www.granma.cubaweb.cu/2008/07/06/nacional/artic16.html