Mostrando entradas con la etiqueta periodista. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta periodista. Mostrar todas las entradas

miércoles, 22 de julio de 2015

Lo que nunca haré es evadir mi responsabilidad de informar

Lo que nunca haré es evadir mi responsabilidad de informar
Miguel Fernández Martínez, corresponsal de la agencia de noticias Prensa Latina (PL) en Siria. (Notas.com)

Desde hace aproximadamente seis meses, un periodista cubano reporta desde Siria los horrores de la guerra. Con él, el único corresponsal de occidente acreditado actualmente en ese país, conversa Cubahora...

Lo único que me acercaba a él era su página de Facebook. Por eso cuando noté que el botón verde de su chat estaba activo le pedí una entrevista. Periodísticamente hablando, me resultaba interesante conversar con el reportero cubano que en estos momentos da cobertura a la terrible guerra que intenta destrozar, poco a poco, a Siria. Luego supe también que era el único corresponsal de Occidente acreditado en ese país.

Enseguida asintió y armé a la carrera un cuestionario. Cuando se lo envié, me respondió que no me preocupara, respondería lo más pronto posible pero en ese momento estaba de salida: “me cogiste en la puerta, iba a comprar maíz, que se me antojó hacer frituras”.

Entonces supe que entrevistar a Miguel Fernández Martínez, corresponsal de la agencia de noticias Prensa Latina (PL), sería un recorrido interesantísimo entre los senderos personales de un hombre que visita los frentes de combate, entrevista a mercenarios del grupo terrorista Estado Islámico, recorre los escenarios de Las mil y una noche, vive justo al frente del monte Qasium, el lugar donde supuestamente Caín mató a su hermano Abel, y de vez en cuando “mata” los antojos que le crecieron en una Isla tan lejana.

Me cuenta que es el sexto corresponsal que PL envía a Siria, desde que comenzó la crisis en 2011. “En teoría, debí relevar al tercer compañero que estuvo aquí, en septiembre de 2013, por lo que estaba alertado del viaje. Pero pasó algo curioso. Aunque cada corresponsal o enviado especial conoce de antemano sus coberturas asignadas en el exterior, hay un viejo hábito de anunciarlo oficialmente a través de un contacto diario que tiene la presidencia de la agencia con todas las redacciones”.

“A mediados de junio de 2013, cuando estaba prácticamente listo para relevar en Damasco, llego un día a mi redacción y cuando abro mi correo electrónico, leo sorprendido que fue designado otro compañero. Inmediatamente fui a la oficina del vicepresidente de Información y le pedí me explicara las razones de la sustitución. Se limitó a mirarme y comenzó a reírse, diciéndome que era la primera vez en sus más de 35 años de trabajo en PL que alguien le reclamaba ir a un lugar en conflicto. Medio sorprendido aún, le dije que no reclamaba, pero que como casi siempre las sustituciones tenían que ver con problemas de trabajo, quería se me explicaran las razones y es cuando me entero que había sido designado para cumplir otra tarea en El Salvador. Por eso te dije que esta fue una misión anunciada mucho antes que se produjera, pues aunque sabía que vendría desde mediados de 2013, viajé aquí en febrero de 2015.

—¿Habías estado antes en Siria o en un lugar parecido?
—Es mi primera vez en esta región del mundo. Mis coberturas anteriores fueron en América Latina y Estados Unidos. Si hay algún punto común con otras tareas durante mi carrera profesional, es el tema del terrorismo. He lidiado con terroristas en otros lugares del mundo, sin turbantes y que hablan español.

—¿Conocías el país o tuviste que estudiarlo?
 —La preparación previa es una rutina de cualquiera de nosotros y, por supuesto, la opción de visitar un país por primera vez, con un idioma y cultura diferentes, impone una preparación que debe ser lo más general posible. Es la única manera que tienes para poder comprender los fenómenos que encontrarás en el camino. Pero por mucho que leí, desde textos de historia y geografía hasta análisis políticos y despachos cablegráficos, empecé a desentrañar la madeja en las calles de Damasco, en el roce diario con sus habitantes, en el día a día de la guerra. Lidiar con la gente, subirte a un taxi, perderte en el maremágnum humano de un zoco en la parte antigua de la ciudad, quitarte los zapatos para entrar a una mezquita o recorrer las calles de los viejos barrios cristianos, es lo que te hace ver con más claridad lo que hay a tu alrededor.

—Ante tanta mentira sobre Siria ¿cómo te planteas el reto de ser el único corresponsal de occidente acreditado en ese país?
—Ese es quizás el reto más complicado y difícil de esta cobertura, porque además de periodistas, somos testigos excepcionales de lo que aquí ocurre. A este país vienen corresponsales de varios lugares del mundo, pero apenas están una semana o 10 días. No he conocido a ninguno que haya estado más tiempo. Entonces, además de corresponsales de una agencia de prensa como Prensa Latina, nos convertimos en referentes, en fuente directa de este conflicto. Eso, por supuesto, impone un apego a la verdad y a la honestidad periodística que muchas veces no es bien mirado por algunos medios que forman parte de la campaña mediática desatada contra este país y que manipulan constantemente la información. También tiene sus ventajas, pues tu espectro de análisis es mucho mayor. Aquí he entrevistado a ministros, asesores presidenciales, líderes políticos y religiosos, generales y soldados, gente de a pie y hasta mercenarios capturados en combate.

—Te persiguen las entrevistas, en los últimos días varios medios han solicitado tu opinión. ¿Será que causa admiración que un periodista cubano se mantenga reportando desde allí?
—Sí, no pensé convertirme de cazador en presa de la curiosidad ajena. No es habitual que un periodista conceda entrevistas, más bien las hace, pero esta tuya, por ejemplo, es la quinta entrevista que respondo.
Por una parte, pienso que estas propuestas se sustentan en lo que ya te había dicho, en la excepcionalidad de ser testigo del conflicto, de verlo y sentirlo por dentro, de la exclusividad que pueden aportar tus opiniones, de estar aquí todos los días. También incide la credibilidad del medio que representas, pues Prensa Latina es uno de los medios alternativos de noticias, en el concierto de los grandes emporios informativos, más respetables, leídos y consultados en todos los rincones del mundo.

—¿Son esas entrevistas otra forma de luchar contra el muro que se interpone entre el mundo y la verdadera Siria?
—Por supuesto, a veces las normas de redacción de tu medio te limitan a hacer un resumen de determinados hechos que merecen ser tratados con amplitud y te quedas con deseos de decir, de explicar. Lo que sucede en Siria no es en blanco y negro, hay demasiados matices, demasiada gente involucrada, muchos intereses geopolíticos y, sobre todo, un deseo enorme de destruir este país a toda costa. Estamos ante una guerra de Cuarta Generación, como la califican los estrategas del Pentágono estadounidense, donde se emplean todos los recursos imaginables para conseguir propósitos específicos.

Los grandes círculos de poder están ensayando aquí una guerra asimétrica, sucia, terrorista, de desgaste, que lleva implícita una campaña de propaganda bien diseñada, para satanizar al gobierno y al pueblo de este país árabe que se ha caracterizado por muchos años por su resistencia ante los mandatos de las potencias occidentales. Pienso que hay una urgencia por alertar al mundo de lo que aquí sucede. Advertir hasta dónde llega la manipulación y la falacia de los grandes medios, y si para eso sirven las entrevistas, bienvenidas sean.

—¿Qué diferencia existe entre el periodista que hace un documental como “El Principito, un mito salvadoreño” y el que reporta los horrores del terrorismo en Siria? ¿Cómo es posible tal camuflaje?
—Te devolvería la pregunta –a fin de cuentas somos colegas-. ¿Cómo puedes compartir con tus amigos las diarias sorpresas que te da Carmencita, contarnos sus travesuras y ocurrencias, y a la vez escribir las desgarradoras páginas de un libro como el  “El infierno de este mundo, terremoto en Haití”?

No hay diferencias. En ambos casos se demanda ese extra de sensibilidad que todos los seres humanos llevamos dentro, la necesidad de decir, de llamar la atención alrededor de algo que nos resulta trascendental.

Cuando estaba en El Salvador, me agobiaban las extensas jornadas que debía cubrir diariamente, pues mi cobertura era a las elecciones presidenciales. 
Descubrir historias como la del Principito y la relación de amor entre su autor, Antoine de Saint Exupery y una dama salvadoreña, me hizo sacar un extra para no perder esa historia esperanzadora.

Aquí sucede igual, solo que desde un ángulo más sombrío. Hace poco entrevisté a cuatro mercenarios extranjeros, miembros del grupo terrorista Estado Islámico, y dos de ellos están acusados de provocar la muerte a más de 300 personas. Cuando salí de la prisión donde están, sentí necesidad de cerrar los ojos y olvidar, pero inmediatamente recordé que mi tarea más importante es contar eso, para que la gente sepa hasta donde llega el sadismo de los verdugos de este pueblo.

—Tienes una activa página en Facebook, con muchos seguidores de tus vivencias en Siria, la mayoría además de elogiar tu trabajo, tu valentía, te piden que te cuides ¿Cómo cumples con ese pedido?

—Las redes sociales son sorprendentes pues, cuando menos lo esperas, recibes apoyo o críticas de algo que compartes, incluso de personas que jamás has visto personalmente. Pienso que soy un afortunado, pues entre los más de tres mil 200 amigos virtuales que tengo en Facebook, hay muchos que me aportan buenas “vibras” a mi trabajo y en particular a mi estancia aquí.

La frase “cuídate mucho” es recurrente en cada post o en cada nota que pongo, y te percatas que la gente aprueba lo que haces, te apoya, te inspira y sobre todo, te alienta seguir haciéndolo lo mejor que puedas. Soy un periodista y mi compromiso es con mis lectores. A ellos me debo y para ellos trato de ser creíble, pero sobre todo honesto. Pero de todos modos me cuido en lo personal, hasta donde me lo permiten los límites de la guerra. Lo que nunca haré es evadir mi responsabilidad de informar, bajo la circunstancia que sea.

—¿Cómo es un día normal de trabajo tuyo allí?
—Estoy en un país que soporta una guerra desde hace más de cuatro años y sufro como cualquier sirio de a pie los resultados de este conflicto. La mayor parte de las veces no puedo ajustarme a rutinas preestablecidas porque cuando menos lo esperan, cortan la energía eléctrica, te quedas sin baterías en la computadora o sencillamente el ruido de los aviones de combate o los estruendos de la artillería no te permite hacer tu trabajo.

Así que eso te dejará imaginar que lo mismo redacto de noche, de madrugada o de día, según las disponibilidades y alterno mis horas de sueño de acuerdo al trabajo. También voy descubriendo este país a cada minuto. No olvides que tengo el lujo de estar en la ciudad habitada más antigua del mundo, un lugar que es cuna de varias civilizaciones y lleno de historias en cada rincón.
Siempre le digo a mis amigos que aquí lo mismo caminas sobre calles empedradas con más de 3 mil años de construidas, que te apoyas a descansar en una columna que data del Imperio Romano. Lo que nunca dejo de hacer, es mirar a través de la ventana de mi apartamento, hacia el monte Qasium, que me queda justo frente a mi edificio, un lugar donde supuestamente Caín mató a su hermano Abel, según las Sagradas Escrituras cristianas. ¿Te imaginas?

—¿Cómo te las arreglas con el idioma?
—En el trabajo me ayuda Fady Marouf, un joven sirio que estudió en Cuba, en Santa Clara. Es un enamorado de Cuba. Siempre ha estado junto a los corresponsales de PL desde 2011. Aquí es funcionario del Ministerio de Información. Los demás lo logro a través del lenguaje universal de las señas, además de un poco de inglés y las palabras árabes que se van aprendiendo. Ya sé decir marbajá, que es dar la bienvenida, saludar, y hasta pedir shawarma que es un exquisito sándwich de pollo hecho con pan árabe....

—¿Qué dicen los sirios sobre Cuba, acaso nos conocen?
—Más de lo que yo imaginaba y esa fue una de mis mayores sorpresas, descubrir aquí el amor que sienten los sirios hacia nuestra querida Cuba. Lo mismo jóvenes que viejos, cuando se enteran que soy cubano, se ponen la mano en la cabeza –una muestra de respeto- y mencionan inmediatamente dos nombres: Fidel Castro y Che Guevara. Ojalá nuestro Comandante en Jefe supiera cuánto lo admiran los sirios y con qué respeto se refieren a él. Cada vez que tengo un contacto de alto nivel, mis entrevistados dedican los primeros minutos a agradecer la presencia de un cubano en Siria, algo que asumen como un acto de genuina solidaridad, teniendo en cuenta el largo historial de resistencia del pueblo cubano.

—¿Tienes alguna anécdota que no se te olvidará contar nunca cuando hables de tu paso por Siria?
—Te contaría muchas pero me limitaré a narrarte la que más me estremeció hasta hoy. Durante una visita a una zona de combate conocida aquí como el triángulo Daraa-Quneitra-Damasco, compartí junto a otros colegas en las trincheras donde estaban los soldados sirios, extenuados después de la pelea, oliendo a pólvora, barbudos y llenos de barro.

En ese momento estaban distribuyendo la ración de comida de campaña, uno de los combatientes se me aproximó y en un enrevesado inglés me preguntó que de dónde era. Cuando le dije que era cubano, partió su ración de pan árabe y me brindó una mitad, gesto que rechacé con delicadeza. El curtido soldado sonrió e insistió en su ofrecimiento. “Compartir mi comida con un cubano me dará suerte, porque ustedes tienen fama de ser buenos guerreros”, me dijo. Tomé el pedazo de pan, emocionado y orgulloso, no por mí, sino por el reconocimiento que ese combatiente hacía a mi pueblo. Eso jamás lo olvidaré.

—¿Cómo lidias con el horror, con el dolor de los niños, de las madres, de los combatientes?
—Con mucha firmeza. Siempre antepongo mis obligaciones profesionales a cualquier otro sentimiento, aunque los reprima. Cuando converso con los sirios, cada uno tiene su propia historia llena de dolores y tristezas. Hace poco entrevisté a la madre de un teniente coronel caído en combate y aun cuando medía mis preguntas para evitar provocarle más dolor a su espíritu, la señora me mostró su orgullo por el acto heroico de su hijo y por tener tres hijos más en los frentes de combate contra los terroristas. He visto jóvenes mutilados, ciegos, marcados para el resto de sus vidas por esta guerra injusta, pero lo que más me impulsa a seguir es la esperanza de este pueblo, porque la guerra acabe de una vez y vuelva la paz.

—¿Sueñas con Cuba?
—Todos los días. Cuba vive debajo de mi piel y estar aquí y conocer esta realidad, me da más fuerzas para defender lo que tenemos y lo que hemos alcanzado en estos 56 años de Revolución.

—¿Ya lograste poner a Siria en tu corazón?
—Siria ya forma parte de mi vida y espero regresar aquí cuando vuelva la paz. Es un país hermoso, lleno de misterios y mitos. Pero la mayor riqueza que tiene esta tierra es su pueblo, formado por gente noble, hospitalaria y soñadora. Nunca pensé que visitaría los escenarios de Las mil y una noche árabes –mi libro preferido de la infancia-, que pisaría las mismas piedras que jeques, califas y emires que salieron a conquistar al mundo, y que sería testigo de una de las guerras más crueles que haya conocido la historia de la Humanidad.

Esas memorias, quiero que queden en un libro que escribiré alguna vez, sobre estas tierras del Oriente. Será mi mejor homenaje a este pueblo.
*Madre y periodista, ambas profesiones a tiempo completo...

  • Siria: Oficialmente "República Árabe Siria". País del Oriente Medio que limita al sur con Israel y Jordania, al oeste con el Líbano y el Mediterráneo, al norte con Turquía y al este con Irak. Las mujeres no tienen la obligación de llevar el Burga. La Sharia (ley Islámica) es inconstitucional. Es la única nación del Mediterráneo que sigue siendo propietario de su empresa petrolera, que no la ha querido privatizar.Posee reservas de petróleo de 2.500 millones de barriles, cuya explotación está reservada a las empresas estatales.
Fuente CubAhora

miércoles, 2 de octubre de 2013

Fallece el periodista Joseba Macías

El periodista y profesor de la UPV Joseba Macías ha fallecido en Bilbo tras una larga enfermedad. Colaborador de varios medios, entre ellos GARA, residió durante varios años en Cuba.
Joseba_macias
Joseba Macías (1961) ha fallecido en Bilbo tras una larga enfermedad

Sociólogo y periodista de formación, ejercía como profesor en la facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de la UPV-EHU.

Macías estuvo muy vinculado a Cuba, donde residió durante varios años y participó en la creación de Cubainformación.

Como periodista, colaboraba en los últimos años en diversos medios escritos y digitales, entre ellos GARA. Fue director de la clausurada Egin Irratia y también comentarista en Radio Euskadi.

Como cinéfilo y documentalista, fue autor de trabajos como f‘Chocó, una tragedia colombiana’, ‘La Transición en Euskadi’ y ‘Cuba en trova’. Como escritor, fue autor del libro ‘Palestina: símbolos, claves y desafíos’, y también de numerosos artículos sobre Cub y su Revolución.

martes, 20 de agosto de 2013

Propuesta para un disidente cubano


disidente cubano

Creo que llegó la hora de dejar de hablar y pasar a los hechos. Dicen que la verdad arrastra y si es cierto, vamos a demostrarlo. Por eso te tengo una simple propuesta:


Soy periodista, he visto mucho, o muy poco para el tamaño del mundo. Quiero conocer esa Cuba represiva, esa Cuba pobre, esa Cuba infame; quiero conocer todo eso de lo que tú hablas y escribes y te quejas. Llévame a conocer el lugar más pedestre de toda la isla, el más violento. Ese lugar que podría ser la más vívida, insufrible y lastimosa consecuencia de eso que tu llamas dictadura de los Castro. Enséñame los frutos podridos de la demagogia de Fidel. Las paredes ensangrentadas por la Revolución. Muéstrame las mazmorras, la gente muriéndose de hambre, la niñez golpeada. En serio. Quiero conocer legítimamente la Cuba de abajo, muy abajo. Pon frente a mis ojos a los abandonados; la podredumbre. También a la juventud sin futuro, las mordidas de tiburón en las piernas de los hombres y mujeres que huían de la miseria, la represión y la censura.

No te preocupes por darme alojo. Yo pago mi cuarto, mis viajes, mi comida. No tienes nada que tramitarme, no le pidas permiso a nadie. No te exijo que me lleves a un lugar en especial. Escoge tu el sitio, a lo ancho de toda Cuba, en la Provincia que quieras, en el municipio que elijas, en el barrio que consideres predilecto para este fin. Yo ahí llegaré, en silencio. No haré preguntas que consideres incómodas. No te sientas obligado a velar por mi seguridad; asumo los riesgos como un accidente de trabajo.

Sólo tengo dos condiciones. Dos muy simples.

La primera es llevar una cámara de video, filmar y publicar todo lo que vea. Sin entrevistas, ni trucos de edición. Sólo mi cámara y la realidad que vas a mostrarme.
Y la segunda es menos simple, pero la considero una condición justa. Al terminar el recorrido, cuando creas que es todo lo que puedo ver y te hayas convencido que me mostraste lo peor de la dictadura comunista de Cuba, haremos algo muy sencillo: Vendrás conmigo a México a que tú conozcas el peor lugar de este país, el más violento, el más pedestre; aquel tocado por la corrupción y la miseria más ruin de la que un mexicano es capaz; el más insufrible, el más podrido.. ¿Te parece bien?

Para que te animes, me comprometo contigo a no llevarte a ningún lugar caliente por el narcotráfico, ni evidentemente desquiciado. Sería una comparación injusta, considerando que esos sitios arrastran décadas de violencia, aunque pocas menos de lo que ha durado la Revolución Cubana. Además, yo sí velaré por tu seguridad; no te pondré en riesgo ni lo haría llevándote a un sitio donde podría alcanzarnos una bala perdida por el simple hecho de caminar por la calle. En cambio tú elije el lugar, en el Estado que quieras, en el Municipio que elijas, en el barrio que más te acomode. Es más ¿por qué no elijes una de las colonias más ricas de la Ciudad de México? ¿Las Lomas? ¿San Ángel? ¿Santa Fe? O los nuevos lugares como Interlomas o Huixquilucan, aunque eso ya es Estado de México, pero es lo de moda en cuanto a lujo. No te fíes del brillo; te prometo que cumpliré mi propuesta de llevarte al lugar más infame de ahí. Podrás hacer las preguntas que quieras, filmarlo todo, pedirme lo que necesites y pueda yo solventarte. Haré el esfuerzo por pagarte tu boleto de avión, tu comida y tu hospedaje. No te faltará nada. De ninguna forma es que me sobre el dinero; soy un trabajador y no tengo propiedades, salvo un viejo auto modelo 97. Sólo soy un periodista interesado en tu discurso.

Posiblemente pienses que no existe punto de comparación entre la realidad de México y Cuba. Y tienes razón. De entrada son dos países que, aunque muy unidos cultural, política y socialmente, son administrados bajo dos sistemas económicos distintos. México es capitalista, Cuba es comunista. Uno está lleno de drogas y el otro no. No se puede comparar una manzana con una pera ¿cierto? Pero no se trata de la fruta sino de lo que significa a la fruta; en este caso, su sabor, su color, su olor; que en nuestro caso es a lo que nos saben nuestros países: la represión, la pobreza, la violencia, la demagogia. Establezcamos con hechos la definición de ello, según tú y según yo.

Piénsalo. Tal vez acá te den ganas de quedarte, de “huir”. Y no es que haga apología de la disidencia; al fin tu ya eres disidente ¿cierto? Oye y ¿por qué no, ya que estás en México, conoces otros como tú, también disidentes, pero mexicanos? De esos que se enfrentan a las balas del régimen, que son encarcelados, hacen huelgas de hambre, son heridos por la policía, desaparecidos ellos y sus familias, y hasta asesinados en secreto por simplemente expresar sus ideas. No parece mala idea que compartas tus experiencias con ellos, ya que tanto les identifica su disidencia. Aunque bueno, quizá para una segunda ocasión. En tanto si aceptas mi propuesta primera, déjame tu mensaje en la sección de comentarios y vamos poniéndonos de acuerdo, ¿vale?

- Alberto Buitre, periodista mexicano.

miércoles, 10 de julio de 2013

Bernie Dwyer: ¡¡Siempre PRESENTE!!

No sé el día exacto en que conocí a Bernie: luego la encontré muchas veces, algunas de ellas junto a queridas hermanas cubanas, en actos de la solidaridad con los Cinco, con Honduras, en los predios del Campamento Mella...

Siempre pensé cómo podía caber tanta fuerza, tanto amor, tanta solidaridad en un ser tan menudo... luego, cuando supe que estaba enferma, sufrí pensando en cuán poco podía hacer por ella, además de informarme de cómo iba su salud...

Hoy ya sé qué puedo hacer por Bernie: no cejar nunca, no dejar caer nunca la bandera que ella, con tanta fuerza, levantó hasta su último instante... y repetir junto a todos los que hoy sentimos su partida:

Bernie Dwyer: ¡¡Siempre PRESENTE!!
Comité Internacional por la Libertad
de los 5 Cubanos
 

 
HASTA LA VICTORIA SIEMPRE, QUERIDA BERNIE DWYER !!



Bernie Dwyer recibiendo la distinción Félix Elmuza, 2008.  Foto: Bill Hackwell
A las 7,30 de hoy 10 de julio, falleció nuestra entrañable compañera Bernie Dwyer, periodista irlandesa que radicara en Cuba, trabajando durante años en Radio Habana Cuba.  Fue autora de varios documentales como "Misión contra el Terror", "El día que murió la Diplomacia" y otros. Bernie entrevistó a decenas de personalidades en el mundo entre ellas Noam Chomsky.

Su profundo trabajo de investigación sobre las agresiones y el terrorismo contra Cuba, y la defensa de los Cinco patriotas cubanos presos en EEUU constituyó una de las denuncias más importantes para el trabajo de la solidaridad internacional.
Su sonrisa, sus palabras en inglés y español, sus mensajes, sus artículos profundos, su participación en eventos internacionales, su trabajo fecundo aún estando sumamente enferma, permanecerán en todos los que tuvimos el enorme privilegio de conocerla, quererla y sentirla como lo que era: una gran mujer, una gran compañera, una gran documentalista y una gran revolucionaria.

Llegue a sus hijos, nietos, familiares y  a su amado pueblo de Irlanda, el abrazo sentido y profundo de las familiares de los Cinco, de cada uno de nosotros sus compañeros, de todos los que en Cuba y el mundo tuvimos el honor de conocerla, respetarla y quererla.

Te vamos a extrañar mucho Compañera!!
Hasta Siempre Querida y Entrañable Bernie!!
Hasta la Victoria Siempre!!

Comité Internacional por la Libertad de los Cinco  
 

 


 

FOTOS agregadas RCBáez

martes, 25 de junio de 2013

Marco Papacci, una historia de amor auténtico hacia Cuba

Por Masiel Fernández Bolaños, enviada especial

Un pequeño grupo de banderas cubanas colocadas en árboles indican el recorrido hasta el lugar donde se encuentra Marco Papacci, quien hace más de 20 años es miembro de la Asociación Nacional de Amistad Italia-Cuba.

En mi casa, recuerda, siempre se habló de política porque mi padre fue miembro del Partido Comunista Italiano. Un día me encontré El diario del Che en Bolivia y decidí que tenía que conocer a Cuba.

 Allá afirma haber percibido algo diferente: un pueblo que te brinda enseguida su amistad y solidaridad, que te acoge como si fueras uno más y eso me gustó mucho desde el primer momento.

 Papacci destaca con fuerza los valores de la Revolución cubana.

 La historia política de ese país caribeño dijo a Prensa Latina- es una historia de internacionalismo, es maravillosa. Lo que ha hecho por el mundo no tiene comparación. Cuando empecé a leer y a conocer al respecto supe que tenía que hacer algo por su Revolución.

 Con tal objetivo, tras su regreso de Cuba se incorporó a la Asociación donde, desde hace varios años, es secretario del Círculo de Roma, una de sus dependencias a nivel nacional.

 A lo largo de todo el año llevan a cabo muchas actividades culturales y políticas y se reúnen una vez por semana para discutir el plan de trabajo. Prestan especial atención al tema de los cinco luchadores cubanos contra el terrorismo, juzgados y condenados en Estados Unidos.

 Además, desarrollan acciones con el fin de contribuir al conocimiento de la cultura como presentaciones de libros y conversatorios con personalidades. Recientemente organizaron un concierto, y una parte de lo recaudado fue para donarlo a los afectados por el huracán Sandy en Santiago de Cuba.

 El directivo señala momentos trascendentales de la asociación, la cual existe desde 1961 y cuenta con alrededor de cuatro mil afiliados en toda Italia. Entre ellos la etapa del Período Especial, durante el cual realizaron muchísimas actividades a favor de la isla.

 En los últimos años relanzaron de una manera muy fuerte el trabajo solidario debido al auge de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, pero sobre a la existencia de las redes sociales.
 Papacci destaca que cada miembro del grupo realiza las labores desinteresamente, a veces sacando tiempo de sus trabajos y la atención a sus propias familias.

 Pero Cuba ha hecho lo mismo por el mundo entero y ésta es la manera cómo podemos retribuirlo, no puede ser de otra forma, opinó.

 En estos años, expresó, hemos aprendido muchas cosas de ese país. La primera y la más importante es la solidaridad y, por supuesto, también el respeto. La autodeterminación del pueblo y la Revolución cubana es un ejemplo para todo el mundo.

Fuente Prensa Latina
Marco participó en el II Taller de Medios y Redes, Habana, febr. 2013


lunes, 24 de junio de 2013

Willy Toledo, víctima de censura y persecución política en España

Por Iroel Sánchez

 Decenas de miles de españoles están saliendo de su país rumbo a América Latina en los últimos meses. Entre ellos no han faltado figuras del mundo cultural como Diego El Cigala que decidió irse a vivir a Playa Nueva Romana, acogido por la cadena hotelera Bahía Príncipe, que regenta el Grupo Piñero, en República Dominicana. El célebre músico  dijo entonces que España “está pasando por un momento súper difícil” y que "se va al garete" "Aquí hemos estado viviendo por encima de nuestras posibilidades durante mucho tiempo. Y ahora mismo el país está en hecatombe. Lo que más me duele es que personas como yo que hemos pagado carreras para que nuestros hijos estudien y tengan un porvenir... ¿Qué futuro les viene a mis hijos? Ninguno. La gente de 20 a 25 años no va a encontrar trabajo en 4 o 5 años y yo estoy trabajando para el gobierno y que luego vengan estos bandidos y se lo lleven", argumentó El Cigala sin que eso le acarreara un solo juicio negativo en los medios de comunicación de la península ibérica.

 En cambio, otra fue la reacción de la prensa española cuando hace unas semanas el conocido actor  Willy Toledo informó a la cadena TeleSUR su decisión de fijar residencia en Cuba. A diferencia de lo sucedido con El Cigala, Toledo fue linchado por los medios españoles cual si se dirigiera a los mismísimos infiernos, a pesar de que en el  Índice Desarrollo Humano -publicado por la ONU- Cuba adelanta a República Dominicana en 37 lugares.

 A propósito de su llegada a esta Isla la pasada semana y sus motivaciones para hacerlo, sostuvimos este diálogo con Willy Toledo.

 Iroel Sánchez: Se armó un gran revuelo semanas atrás cuando anunciaste que vendrías a vivir a Cuba. Ahora que ya estás en Cuba, ¿puedes explicar el por qué de esa decisión?

 Willy Toledo: A pesar de lo que nos cuentan en los países capitalistas, en Europa fundamentalmente, que el único sistema posible y el menos malo, o el mejor de los sistemas posibles, es el sistema capitalista, la democracia parlamentaria capitalista, es obvio que existen otras maneras de vivir, otros sistemas políticos, otras maneras de relacionarse, otras maneras de resistir la avalancha que vivimos. Una de ellas es el sistema cubano, obviamente. Entonces, por un lado, mi necesidad como ser humano de experimentar, de vivir, de colaborar y participar de esa otra manera de hacer política, después de tantos años de admiración y defensa del pueblo cubano, con este otro sistema y esta otra forma de vida que supone la República de Cuba. Por otro lado, creo que ahora mismo las cosas están pasando en Latinoamérica, tanto en Cuba -donde llevan pasando ya 54 años- como en Venezuela, en Ecuador, Argentina... Tenía necesidad no sólo de estar en Cuba, sino de estar en la región para cualquier cosa que pueda pasar estar viviéndola en primera mano, para continuar mi defensa de este sistema desde dentro, y colaborar -en mi modestísima aportación- en el crecimiento y el fortalecimiento del socialismo cubano.

 IS: Un lugar muy común en España cuando una persona con proyección pública defiende la Revolución cubana es preguntarle por qué no se va a vivir a Cuba. Tú estás viviendo ya aquí pero se ha dicho que tú no vienes a Cuba, sino que vienes en determinadas condiciones; se mostraron en algunos medios fotos de casas lujosas, con piscina... donde supuestamente tú vivirás en La Habana ¿En qué condiciones vivirás aquí, es en alguna de esas casas que se mostraron en los periódicos?

 WT: Primero tengo que decir que tienen razón en una cosa, y es que me acusan de que en Cuba voy a vivir mejor que la mayoría de los cubanos. Es cierto, yo vivo mejor que la mayoría de los españoles en España y viviría mejor que la mayoría de los estadounidenses en los Estados Unidos de América. Yo nunca he pertenecido a la clase trabajadora, mi familia ha sido de la burguesía profesional, nunca me ha faltado comida, nunca me han faltado estudios, nunca me ha faltado vivienda, acceso a la cultura, etc...Nunca me ha faltado de nada. Entonces, por supuesto, yo he tenido la fortuna de tener un trabajo en el que se gana mucha plata y eso me ha dado, además de mi trayectoria familiar que ya me sitúa en una clase burguesa, mi profesión, que ha acentuado eso, incluso más. Entonces, sí, voy a vivir mejor que la mayoría de los cubanos pero no voy a pedir perdón por eso porque jamás he robado dinero a nadie y siempre me he ganado mi dinero de una manera absolutamente honrada. Pero hay algo que a esta gente les fastidia mucho y que no llegan a entender y es que alguien que venga de la burguesía y de una posición privilegiada o como mínimo bastante cómoda no esté de su lado. Ellos me exigen que por mi posición yo tengo que estar de su lado, no entienden que yo esté del lado de la clase trabajadora, del lado de los obreros, del lado de los que sufren, luchan y pelean por que todos los ciudadanos de este planeta podamos vivir en un sistema de justicia social con acceso a los medios de subsistencia básicos, a la salud, a la cultura, a la educación. Me consideran un desclasado, y yo estoy muy orgulloso de eso, de no haberme conformado con mis privilegios y de utilizar el tiempo y las posibilidades que he tenido para luchar porque otros puedan tener lo que yo he podido. Como tú dices, siempre me han dicho "si tanto te gusta Cuba por qué no te vas a vivir a Cuba"; bueno, ya estoy en Cuba... Yo me estoy imginando a los redactores jefes y a los esbirros de sus amos en las redacciones de los periódicos estrujándose el cerebro para ver cómo conseguían desacreditarme y la manera que han encontrado ha sido esa: publicar una foto de una mansión con piscina en la que supuestamente yo voy a vivir con mayordomos, con chofer... y con todos los privilegios que el estado cubano supuestamente da a los que le defienden... pues es radical y simplemente falso. 


No tendría ningún problema en trabajar para el gobierno cubano porque trabajar para el gobierno cubano, contrario de lo que supondría trabajar para el gobierno español, supone trabajar para el pueblo cubano. Miles de personas, muchos de estos que me critican en los medios de comunicación, trabajan para el gobierno español que supone trabajar para las empresas transnacionales, trabajar para los bancos, trabajar para el capitalismmo internacional, trabajar para todos aquellos que están hundiendo al continente europeo en la más absoluta de las miserias, concretamente en España, Portugal, Italia, Irlanda, Grecia, etc, etc. Entonces, dicho esto, he venido aquí a colaborar en lo que yo puedo aportar en mi ámbito profesional que es la cultura, el teatro, el cine, la televisión, en la medida de lo posible, por supuesto, a apoyar y colaborar con todas las causas justas por las que se trabaja en la República de Cuba, por la libertad de Los Cinco, por llevar la verdad del sistema político cubano más allá de las fronteras cubanas, por apoyar la Revolución Bolivariana. En fin, he venido aquí a participar, al igual que iban los brigadistas internacionales a apoyarnos a nosotros en los años treinta. Me considero un brigadista internacional que viene a Cuba a apoyar el socialismo cubano.

 IS: Pero... ¿tú cubres tus gastos en Cuba, no los paga el gobierno cubano?

 WT: Yo he pagado mi boleto, estoy pagando mi comida, mi manutención, cubro absolutamente todos mis gastos. Inicialmente estoy viviendo en casa de unos amigos que me han acogido generosamente, haciéndome un hueco en su casa, pero alquilaré un espacio para vivir de manera individual. No le pido nada al estado cubano ni el estado cubano me ha pedido a mi nunca nada. Voluntariamente me han acogido con los brazos abiertos, y voluntariamente tengo las manos abiertas y se las ofrezco al pueblo cubano para lo que me pueda necesitar.

 IS: Tu posición solidaria con Cuba, también con el pueblo saharaui, que son las dos causas en las que más has militado, te han implicado una demonización, más que esta decisión de venir a vivir a Cuba que es lo más reciente de una cadena de demonizaciones ¿Qué consecuencias ha tenido eso para ti en términos de tu acceso a trabajos, o de tus posibilidades de realización como actor?

 WT: Yo tengo constancia y la confirmación de que se me ha vetado para distintos trabajos en la televisión y en el cine. ¿Qué magnitud alcanza eso? No sabría decirlo, porque claro, además de estos casos que te cuento que tengo confirmados, yo nunca me enteraré de que hayan dicho "a Willy Toledo no le déis este trabajo". Estoy convencido de que existe, igual que hay decenas, por no decir centenares, de presos políticos en mi país por el simple hecho de expresar sus opiniones, por el simple hecho de militar en la izquierda, en la izquierda revolucionaria fundamentalmente; ya sea en el País Vasco, en Madrid, en Andalucía, en Cataluña, donde sea... Hace poco fueron detenidos un grupo de anarquistas catalanes por expresar sus opiniones a través de Facebook; ese es el estado democrático en que nosotros estamos viviendo. Yo soy muy consciente, y he sido siempre muy consciente de las consecuencias que puede traerte la militancia en la izquierda o en la "extrema izquierda", como ellos le llaman. Luego, si el Partido Socialista Obrero Español es la izquierda, yo soy la "exrema izquierda radical", ¿no? Estoy muy orgulloso de serlo, siempre llevaré esa bandera, jamás la abandonaré. Lo tengo muy claro, y ellos lo tienen muy claro también, es lo que más les duele, han intentado pisotearme, han intentado que me retractara de muchas de mis palabras y nunca, jamás, lo han conseguido, y eso les duele y les fastidia. 


Por otro lado, quiero dejar claro una cosa: Yo me he venido aquí porque me ha dado la gana. Decir otra cosa sería una falta de respeto a los miles y miles, decenas de miles, de ciudadanos españoles, trabajadores, que han tenido que salir de su país por obligación, porque no tenían otra manera de ganarse la vida; no es mi caso, yo afortunadamente tengo una compañía de teatro que se llama Animalario con la que perfectamente podría subsistir sin ningún problema y por eso no quiero decir que yo soy un exiliado económico como lo son tantos; ni siquiera un exiliado político porque yo mantengo un pie en mi país, yo tengo el ojo bien puesto en España y cuando me puedan necesitar voy a estar allí. Cuando la cosa estalle, porque estallará, habrá una revuelta social, y habrá realmente una oposición frontal en las calles en contra de este gobierno criminal que está gobernando el estado español, seré el primero. Cuando se construyan las barricadas, yo estaré en las barricadas. De momento estoy aquí que es otra barricada también. Pero sí, he sufrido las consecuencias de la censura, he sufrido las consecuencias de la persecución política y he sufrido las consecuencias profesionales, sin ninguna duda. No pretendo ser un mártir en lo absoluto porque hay muchos otros que lo están sufriendo y lo han sufrido a lo largo de la historia, mucho más que yo, por decir la mitad de lo que yo digo en Colombia estaría probablemente muerto ahora mismo, en Honduras yo estaría muerto ahora mismo, y si yo no fuera un actor conocido probablemente estaría preso, en la cárcel en España; esa es la sensación que tengo, lo intentaron un par de veces pero creo que han calibrado que tenermme a mi en la cárcel no es su interés... de momento, porque hay muchos chavales y chavalas en la cárcel que no tendrían el impacto mediático que tuvieron las dos veces que me detuvieron a mi.

 IS: ¿Puedes contar cuáles fueron las circunstancias de esas dos detenciones?

 WT: La primera vez fue por entrar en el Congreso de los diputados donde se estaba debatiendo una moción de censura por los acontecimientos en el Sahara Occidental ocupado por Marruecos después  del desalojo del campamento de Gdeim Izik donde hubo muchos muertos, niños, ancianos, mujeres, hombres; torturados, viviendas destrozadas, persecución política salvaje y brutal con el apoyo del gobierno español. Por primera vez en la historia de la "democracia" -siempre entre comillas esto de democracia española- un grupo de ciudadanos que entra en el parlamento español a protestar es detenido y llevado a la comisaría, jamás había pasado y nunca ha vuelto a pasar aunque han vuelto a ocurrir otros incidentes dentro del parlamento; tengo la sensación de que iban a por mi para dar un escarmiento y un toque de atención, a los actores fundamentalmente, a los artistas que osan contradecir el discurso oficial obligatorio que impera en España, una llamada de atención de "esto es lo que os puede pasar".

La segunda vez fue por participar en una Huelga General, en un piquete, se me acusaba de unos incidentes que no habían sucedido; por supuesto, yo no había participado en ellos por el simple hecho de que no habían sucedido... pero me acusaban de haber entrado en un bar y destrozar el bar con un grupo de huelguistas, cosa que jamás sucedió; vino la policía a detenerme a mi casa, doce horas después de que se publicara en la prensa que me habían detenido, cosa que era falsa, pues doce horas después vinieron a mi domicilio a las doce y media de la noche, dos policías de paisano a detenerme y estuve preso durante diecinueve horas. En ambos casos, afortunadamente, los jueces decidieron que no había caso y decidieron soltarnos. Pero en el caso de la Huelga General muchos compañeros y compañeras que fueron detenidos esa misma noche continuaron presos durante meses, en cárceles del estado español, del estado represivo español, donde todavía -según la Unión Europea, las Naciones Unidas, Amnistía Internacional, Human Rights Watch y coordinadoras contra la tortura en España- todavía en el día de hoy -año 2013- se sigue torturando salvajemente a los detenidos en comisarías y cárceles, cosa que no ha sucedido jamás en Cuba. Nunca nadie ha podido demostrar un solo caso de tortura en Cuba. Sin embargo, nosotros somos una democracia y esto es una dictadura.

 IS: ¿Tienes algún mensaje para los medios de comunicación españoles?

 WT: Confirmar a los medios de desinformación del estado español, que son el 90% de los medios que existen en mi país, que sí, que estoy en Cuba, que sí defiendo la Revolución cubana, que no van a conseguir callarme, que no piensen que se han librado de mi. Que tengo un ojo puesto en mi país porque para eso es mi país, que tengo un ojo puesto en la clase trabajadora de mi país que está sufriendo las consecuencias brutales del neoliberalismo o capitalismo tradicional porque esto no ha cambiado un ápice por mucho que intenten cambiarlo de nombre, y que me van a tener allí, en primera fila, hoy, mañana y siempre. Y para terminar: Viva el pueblo cubano, Viva la Revolución cubana y Viva Fidel Castro.

(Fuente:  CubAhora)


Foto: Willy Toledo durante el II Taller de Redes, en La Habana (Foto RCBáez)

sábado, 4 de agosto de 2012

Karen Lee Wald: Una guerrillera electrónica de la verdad


Por Marina Cortés
Escribir de manera verídica sobre la realidad cubana por más de cuatro décadas enorgullece a la periodista norteamericana Karen Lee Wald, recientemente acreedora de la distinción Félix Elmuza, otorgada por la Unión de Periodistas de Cuba...



Cuando me dijeron que había sido elegida para recibirla, quise saber más sobre esta distinción. Encontré la lista de los requisitos para ser condecorada con la distinción Félix Elmuza, entre ellos “realizar en el exterior una obra periodística relevante que refleje la realidad de Cuba”. Ser reconocida por esto me produjo gran satisfacción, pues es precisamente lo que he estado tratando de hacer durante más de 40 años: “educar” al mundo sobre la realidad cubana, desmintiendo las mentiras que aparecen en los medios controlados por las grandes corporaciones capitalistas.Karen Lee Wald nunca pensó en ser periodista. Deseaba graduarse como profesora de historia en el país donde nació: Estados Unidos. Sin embargo, según sus propias palabras, “la Historia se impuso”, y el curso de los acontecimientos que le tocó vivir a su generación, en aquellos intensos años 60, la impulsaron a luchar por la justicia social, principalmente desde las letras.

“Toda mi vida he leído mucho y de niña escribía cuentos” —relata a Cubahora. “De joven tuve una columna semanal en el periódico de mi preuniversitario, y todo iba bien hasta el día en que escribí, con total inocencia, porque todavía no tenía conciencia política, mis ideas sobre por qué el socialismo podía ser atractivo para las personas. Enseguida me llamó un directivo de Educación de mi ciudad para informarme que había tres cosas de las cuales no se podía escribir en un periódico escolar: sexo, religión y política. Me quitaron la columna en el periódico, pero no mis ideas”.

Por eso en los primeros años 60 empezó a participar en los movimientos que se gestaron en su país por los derechos civiles, contra el racismo y la guerra en Vietnam. En aquel tiempo creaba volantes y artículos para la prensa de izquierda, y afianzaba más su decisión de combatir todo tipo de injusticia, aunque a veces se sentía frustrada porque la maquinaria militar y publicitaria de Washington y Wall Street era muy poderosa.

“En otros países los guerrilleros habían tomado las armas para luchar por la independencia, pero nosotros no éramos guerrilleros. ¿Qué armas podíamos usar? Poco a poco me di cuenta de que en mi caso el arma más fuerte era la pluma, o más bien la máquina de escribir y tiempo después la computadora, porque escribir era algo que hacía bien.

“Y como había aprendido que la libertad de prensa en una nación capitalista pertenece a los dueños de imprenta, y la prensa privada de mi país nunca diría la verdad sobre los movimientos contra el racismo y la guerra, me dediqué a escribir sobre nuestra verdad. De esta manera comprendí que las causas del racismo y las guerras tienen una misma raíz: el capitalismo y el imperialismo”.

¿Cuándo Cuba comienza a ser para usted un nombre de especial significación?

Algunas personas me preguntaban dónde se podía encontrar un país mejor que Estados Unidos, y como no tenía ninguna respuesta, salí a buscarla. Pronto descubrí que Cuba tenía algo mejor. Al principio teníamos una idea romántica de la Isla: Fidel Castro, Che Guevara, hombres barbudos con fusiles en la Sierra Maestra…, pero no era un argumento que pudiera utilizarse para responder a quienes me hacían esta pregunta. Conocía de la lucha en las montañas, pero no de la realidad cotidiana de los cubanos.

En 1967 conocí en España a unas mujeres que acababan de regresar de la Isla y me contaron sobre esa realidad: sistemas de salud y de enseñanza totalmente gratuitos para todos, círculos infantiles, y otras cosas que nosotros no tuvimos en Estados Unidos e hicieron que me interesara más por Cuba como ejemplo. Pensaba que el término “revolución” se refería solo a la guerra contra la dictadura, pero aprendí que realmente empieza cuando el pueblo está en poder.

¿Cómo prosigue su historia con la Mayor de las Antillas?

A partir de esa experiencia vine a Cuba a finales del 68. Estuve aquí trabajando en la Revista Tricontinental hasta septiembre del siguiente año. En ese tiempo no existían comunicaciones directas entre Cuba y Estados Unidos, ni mucho menos el correo electrónico ni Internet. Si salía alguna noticia sobre Cuba en los medios norteamericanos era casi siempre negativa, y no había manera de refutarlo. Por eso desde entonces me he dedicado a escribir sobre la verdad cubana y oponerme a las mentiras que promulgan los medios de mi país, y que así mi pueblo conozca de la verdadera realidad.

En mis artículos he abordado principalmente temas sociales, que tienen que ver con los niños cubanos y la educación (como bien muestra mi libro Los hijos del Che), la salud, la ciencia y otros sectores de los cuales se sabe muy poco en Estados Unidos, porque no está en el interés de los gobiernos de turno ni de las corporaciones que de estas cosas sepa el pueblo norteamericano.

La mayoría de los periodistas extranjeros no escriben sobre estas temáticas, se centran en las cosas negativas y las potencian por encimas de las buenas. Es importante escribir de lo bueno y lo malo que existe en Cuba, pero al mismo tiempo, dejar a los lectores saber que son los mismos cubanos quienes están haciendo las críticas y proponiendo las soluciones.

Por varias razones no escribí casi de política: en los sesenta estábamos en medio de la guerra fría, el miedo al comunismo era muy fuerte y si hablaba de este tópico era posible que no me leyeran los que no estaban concientizados. No quería escribir solo para la izquierda, aunque fue importante también dar a la izquierda una idea realista de Cuba.

¿Qué importancia le atribuye a su trabajo?

Lo primero que uno ve cuando llega a Cuba es que los cubanos no son ni diablos ni ángeles, tampoco “superhéroes”, son seres humanos igual que todos los demás. Y lo que se cuestiona después es que “si los cubanos pueden tener un sistema de salud y de educación de la misma calidad que los países más avanzados, pero para todo el mundo, ¿por qué Estados Unidos, que tiene más recursos, no los tiene?

Para mí esa es la principal razón del bloqueo, especialmente la prohibición de viajes a Cuba: no quieren que un país tan pequeño sirva de ejemplo a otras naciones del área, y que los norteamericanos no se cuestionen estas cosas y no las vean con sus propios ojos. De ahí la importancia de romper el bloqueo de información.

Pero con el desarrollo de Internet, y el avance de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones, hoy se puede saber sobre Cuba con más facilidad…

El apodo que más me ha gustado en la vida es el que me dio el colega Luis Suárez, cuando me dijo que yo era una “guerrillera electrónica”, por haber luchado en los años 80 y 90 para que entraran a Cuba el correo electrónico y la Internet. Yo sabía que estas herramientas podían ayudar mucho más a romper el bloqueo de información respecto a la Isla.

Pero hoy constituyen un arma de doble filo, porque si bien nosotros las usamos para defender la verdad cubana; el gobierno y la derecha de Estados Unidos también las emplean contra la Isla. Y con dinero se puede lograr que en cualquier buscador como Google salga un sitio web antes que otro. Entonces cuando buscas información sobre Cuba, lo primero que sale son los artículos, blogs y otros sitios web que tergiversan la realidad cubana. Sin embargo, la gente que tiene interés en aprender y conocer sobre ella, sabe cómo buscar los sitios web honestos y así recibir mucho más información por esta vía y desde cualquier lugar del mundo.

Recientemente la Unión de Periodistas de Cuba le otorgó su máxima condecoración, la distinción Félix Elmuza.

Condecoran en Cuba a escritora estadounidense Karen Lee Wald

También pensé que esta distinción no la había ganado sola. La han ganado todas las personas que me enseñaron, informaron y ayudaron siempre. Esto incluye más personas que pondría nombrar aquí, y sobre todo a mi familia, que me apoyaron en cada momento. Por eso quiero dar gracias a todos, e insistir que este reconocimiento es para todos ellos.

Fuente CubAhora
http://www.cubahora.cu/politica/una-guerrillera-electronica-de-la-verdad

martes, 15 de mayo de 2012

Reclamamos justicia ante los crímenes contra periodistas latinoamericanos: Homenaje a Carlos Bastidas


Expresó Tubal Páez, presidente de la UPEC, en acto por el aniversario 54 del asesinato del periodista ecuatoriano Carlos Bastidas Argüello. Emotivo mensaje de Edmundo Bastidas, hermano del mártir

En la mañana del 13 de mayo, en el parque Guayasamín, en La Habana Vieja, se efectuó un sencillo acto para recordar al periodista ecuatoriano Carlos Bastidas Argüello, asesinado hace 54 años por la dictadura de Fulgencio Batista, en La Habana, luego de haber estado en la Sierra Maestra, donde entrevistó a Fidel Castro y colaboró con la naciente Radio Rebelde.

Allí existe una tarja que recuerda al periodista ecuatoriano, frente a la cual el embajador de Ecuador en Cuba, Edgar Ponce, colocó una ofrenda floral.
El acto se inició con la lectura por Roberto Bastidas, sobrino del asesinado periodista, y quien trabaja en Cuba desde hace varios años en Radio Habana Cuba y es corresponsal de medios ecuatorianos en La Habana, de una carta enviada por su padre Edmundo, en ocasión del aniversario. 

Posteriormente, Tubal Páez, presidente de la UPEC, hizo uso de la palabra y recordó fragmentos de lo que el comandante Fidel Castro expresó por los micrófonos de Radio Rebelde, días después del asesinato de Bastidas en La Habana.

También el embajador de Ecuador en Cuba, Edgar Ponce, pronunció sentidas palabras en recuerdo del periodista ecuatoriano, cuyo ejemplo forma parte de los lazos de amistad y solidaridad entre Ecuador y Cuba. Habló sobre el legado de dignidad y compromiso de ese corresponsal de guerra.
PALABRAS DE TUBAL PAEZ
Excelentísimo Señor Edgar Ponce, Embajador del Ecuador en Cuba;
Roberto Bastidas, representante de la familia de Carlos Bastidas;
Miembros de la Presidencia Nacional de la Unión de Periodistas de Cuba;
Becarios latinoamericanos y profesores del Instituto Internacional de Periodismo José Martí;
Amigos ecuatorianos y cubanos:
En primer lugar deseo que se trasmita un abrazo a don Edmundo Bastidas, hermano de Carlos, quien nos suele acompañar cada año en este encuentro anual de recordación, fraternidad y solidaridad.
Hoy, 13 de mayo, se cumple un aniversario más de la muerte del periodista ecuatoriano Carlos Bastidas; sin embargo, mientras haya quienes lo recuerden se mantendrá vivo, porque a hombres como él solo los puede matar el olvido.
Cuando nos dedicamos hoy a venerar a las madres cubanas, nos estimula encontrarnos aquí para recordar también aquella mujer que en esta fecha, 54 años atrás, sufrió el golpe terrible de la pérdida de un hijo ausente.
Corrían años en que el asesinato de jóvenes era común en los países bajo tiranías sangrientas en América Latina. Era la época de Duvallier, Trujillo, Rojas Pinilla, Somoza, Batista y tantos otros que gobernaban en sus países por la fuerza y el apoyo yanki. Fueron la antesala de los regímenes militares que en décadas posteriores continuarían la represión generalizada con un saldo de cientos de miles de muertos y desaparecidos, con el propósito de aplastar, con más terror aún, las ansias de justicia y libertad en nuestras naciones.
Hace unos meses, leyendo el libro “Diario de un Combatiente, de la Sierra Maestra a Santa Clara, escrito por Ernesto Che Guevara, me llamó la atención, entre los apuntes con que resumía los hechos más importantes para él, ocurridos el 22 de mayo de 1958, la siguiente anotación:
“Fidel lee personalmente un trabajo sobre el asesinato del periodista ecuatoriano Carlos Bastidas.”
¿Y qué había dicho Fidel aquel día por Radio Rebelde, la emisora que mantenía el vínculo permanente con el pueblo, cuando el principal bastión insurrecto en la Sierra Maestra se aprestaba a resistir la ofensiva poderosa de 10 000 hombres fuertemente armados por tierra, aire y mar?
Creo muy oportuno compartir, entre nosotros, esta mañana, algunos párrafos de las palabras de Fidel, expresadas por el mismo medio desde el cual varias veces Carlos habló con el seudónimo de Atahualpa Recio.
“En días pasados –dijo Fidel Castro– llegó la noticia que nos sumió a todos en profunda pena: el asesinato del periodista ecuatoriano Carlos Bastidas por las fuerzas represivas de la dictadura de Batista en la capital de la República. La versión oficial fue que el periodista Bastidas cayó abatido por un agente de la policía cuando, borracho, corría tras una mujer.
“Lo de siempre —continuó el Comandante en Jefe—: encima del asesinato, la vil calumnia; tanto como el asesinato indigna la infame imputación. La familia de Carlos Bastidas, sus compañeros de profesión, sus amigos, sus compatriotas del Ecuador, los que lo conocieron en la escuela como alumno brillante e inteligente tienen que haber sufrido, además del impacto terrible de su trágica muerte, el dolor impotente de escuchar en los propios labios de sus victimarios la canallesca versión de que se asesinaba a un delincuente, a un vicioso, a un sádico.”
Un ejemplo más de cómo la mentira siempre va de la mano de los agresores, los tiranos, los golpistas y sus cómplices. Es por eso que contra la Revolución cubana se ha lanzado durante más de cinco décadas la más desvergonzada y cínica maquinaria de calumnias y silencios.
Y medio siglo después del asesinato en La Habana del joven ecuatoriano, su propio pueblo sería víctima del intento de derrocar y asesinar al Presidente Correa y de las campañas organizadas para tergiversar los hechos y permitir la impunidad de los autores.
En aquella transmisión, el joven líder revolucionario cubano también expresó a Cuba y al mundo que “los que conocen la proverbial gratitud de los cubanos hacia los hombres que en todas nuestra epopeyas libertadoras han venido de lejanas tierras a dar su sangre y su vida, comprenderán nuestro dolor.”
Y concluyó su enérgica denuncia desde las alturas de las montañas orientales, con las siguientes palabras:
“Desde aquí, hoy, nada podemos hacer por castigar a los criminales, pero prometemos solemnemente a los periodistas de todo el continente y al pueblo del Ecuador que los culpables pagarán el crimen, y trasmitimos a ese pueblo noble, tantas veces golpeado y que tanto ha tenido que luchar por su libertad, nuestras condolencias y nuestra indignación de hermanos por el bofetón dado a esa nación, que es un bofetón a toda América.”
La historia se sabe, compañeras y compañeros: los asesinos de Carlos evadieron la justicia revolucionaria en 1959 al encontrar refugio y protección en territorio de los Estados Unidos, a donde huyeron junto a connotados criminales de guerra, torturadores y ladrones del régimen de Batista.
Pero solo tres años después, la mancha del bofetón sería lavada en las arenas de Playa Girón, cuando a partir de aquella victoria los pueblos de América fueron un poco más libres.
Y es precisamente esa libertad la que nos permite reunirnos aquí y recordar al hermano caído, el último periodista asesinado en Cuba por ejercer nuestra digna profesión.
Este proverbial respeto de la Cuba revolucionaria a la dignidad e integridad física de los comunicadores adquiere especial significación en momentos en que en América Latina se asesina a decenas de periodistas cada año, con particular impunidad en Honduras y México.
Es por eso que este encuentro de recordación a Edmundo Bastidas Argüello, deviene oportunidad para reclamar de justicia ante los crímenes contra los periodistas latinoamericanos.


MENSAJE DE EDMUNDO BASTIDAS
QUITO, 13 de mayo de 2012
En este aniversario de la muerte de mi hermano Carlos Manuel, creo indispensable agradecer. esta vez lo hago a través de mi hijo Roberto Bastidas, quien vive entre ustedes y es un cubano más, las profundas raíces que ha criado en el suelo de Martí así lo confirman. Gracias por haberle abierto sus brazos solidarios. Él, será quien con su voz les haga participes de esta misiva.
Queridísimos amigos, llego hasta ustedes con el sentimiento a flor de piel. Al escribir estas letras, la emoción embarga cada fibra de mi cuerpo. El recuerdo de la muerte de mi hermano, es siempre doloroso, sin embargo, ese pesar se ha hecho llevadero gracias a la generosidad de ustedes.
Recordar cada aniversario de su partida, con actos como este que se lleva a cabo el día de hoy, me llena de infinito agradecimiento, Confirmándome que la muerte, en verdad solo alcanza a aquellos que se olvidan, a quienes ni el recuerdo los nombra, y ustedes no han permitido que eso ocurra con Carlos Manuel Bastidas Arguello.
Estas incansables muestras de solidaridad, amistad férrea y lealtad nunca podrán ser devueltas. A Juan Marrero, Tubal Páez, Pedro Martínez Pirez, Roberto de Armas, Jorge Luis Joa, Rubén Suarez, Pedro Silvio González, Edgar Ponce, embajador del Ecuador en Cuba, y todos aquellos que ocupan un lugar en mi corazón y no son nombrados, solo puedo decirles ¡GRACIAS!
Ojala el ejemplo de Charlie, sirva a las juventudes de hoy, como muestra de lo que es la lealtad a los ideales, a los principios y a la lucha incansable por un mundo más justo y equitativo. Ojala los nuevos comunicadores, recuerden que son la voz de los que no tienen voz. y que deben alzarla aunque el precio que se deba pagar sea la vida.
No me puedo despedir sin decir gracias a todo el pueblo CUBANO, y recordar que este segundo domingo de mayo, Día de las Madres, coincide con un aniversario más del asesinato de mi hermano y no puedo dejar pasar por alto la felicitación a todas las madres y en especial a las de cinco latinoamericanos hijos de esa isla que pagan injustas cárceles en Estados Unidos por defender a su patria del terrorismo, a sus comandantes Fidel y Raúl Castro ejemplos de dignidad y altruismo, y a todos y cada uno de sus soñadores.
Gracias señores, espero como el que más poder volver a Cuba pronto y estrechar las manos de mis queridos amigos.
Edmundo Bastidas Argüello

Se incluye el trailer del largometraje documental sobre el periodista ecuatoriano Carlos Bastidas Argüello

Realización: Hernán Cuéllar
Proyecto cinematográfico: Ramiro Bonilla
Video en Youtube