Mostrando entradas con la etiqueta violación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta violación. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de junio de 2012

El bloqueo contra Cuba: A toda vela

por  Nicanor León Cotayo
El sostenido bloqueo de Washington contra Cuba exhibió ahora otra prueba  al sancionar duramente a un banco holandés que hace cinco años cerró sus puertas en La Habana.

Según el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, la entidad financiera ING violó regulaciones dictadas por el gobierno estadounidense hacia Cuba, Irán y otros países.

En cuanto a la isla un comunicado del Tesoro dijo que infringió la ley entre otras vías mediante operaciones bancarias a través de la filial de ING en  la isla caribeña de Curazao.

El caso de Irán surgió luego que Washington detectó a la ING procesando  pagos a un cliente holandés por sus ventas a Teherán: la firma Aviation Services International.

La nueva medida represiva sucede luego que la propaganda gubernamental estadounidense, y la de sus cómplices, han repetido muchas veces que el bloqueo a Cuba es ahora menos fuerte.

Tal azucarada versión, dirigida sobre todo a los ingenuos y mal informados, ganó fuerza después que el presidente  Barack Obama reacomodó medidas extremas ejecutadas por su antecesor, George W. Bush.

Este último llevó los viajes de cubanoamericanos a su país de origen a uno cada tres años, durante dos semanas, y les redujo drásticamente el envío de remesas a sus familiares en la isla.

La comunidad cubana en Estados Unidos, y sobre todo en la Florida, manifestó su insatisfacción con tal política y lo demostró en 2004 al recortar sus votos a favor de Bush.

Cuatro años más tarde, con esa experiencia a la vista, Obama durante su campaña electoral en Miami y otras ciudades floridanas donde reside la mayor parte de esos cubanos, prometió recomponer lo hecho por Bush.

Y lo cumplió sin rozar ni con el pétalo de una rosa la esencia del bloqueo económico, comercial y financiero establecido durante medio siglo por gobiernos estadounidenses.

Estos colocan su inicio a principios de febrero de 1962, pero en realidad ya  tres años antes comenzaron las señales que lo asomaban, como denunció el comandante Ernesto Guevara  cuando el 8 de septiembre de 1959 regresó de una gira por el exterior.

Che declaró entonces: “Nosotros hemos tenido que soportar en el mundo entero una gran campaña dirigida por capitalistas que están en Estados Unidos, para limitar las ventas de Cuba”.

Años después impusieron, primero,  la llamada ley Torricelli, y después,  la Helms-Burton,  tan brutales que hasta voceros oficiales de Europa discreparon públicamente de algunos de sus aspectos.

Sin embargo, la administración de Washington que más sanciones ha impuesto a Cuba ha sido la de Barack Obama, el hombre que llegó a la Casa Blanca con su martillado slogan de “change” (cambio).

Hasta octubre de 2011 ese gobierno demócrata había establecido multas por mil 100 millones de dólares a entidades o personas que se atrevieron a realizar transacciones con La Habana.

Se les añadió este martes el banco holandés ING, hecho precedido por otros de similar factura, todos bajo el pretexto de la violación de leyes extraterritoriales de Estados Unidos.

Mientras tanto la Casa Blanca porfía que el bloqueo no existe, pues, de acuerdo a ellos, se trata de un asunto estrictamente bilateral, ajeno a las facultades del resto de la arena internacional.

Washington ignora olímpicamente las veinte resoluciones consecutivas aprobadas desde 1992 por la Asamblea General de la ONU que reclaman detener esa política, incluso, con el voto de gobiernos pertenecientes a la OTAN.

En ese intrincado escenario algo resulta cada vez más irrebatible, el bloqueo contra Cuba marcha a toda vela, realidad solo no admitida por quienes tratan de tapar el sol con un dedo.

Fuente; Cuba Sí

jueves, 17 de mayo de 2012

Cuba denuncia trabas legales que en EEUU sufren las marcas del país: Declaración del MINREX



El Ministerio cubano de Relaciones Exteriores denunció hoy nuevas acciones de Estados Unidos dirigidas a marcas comerciales de la isla, en una posición que atenta contra la protección de la propiedad industrial.

En una declaración difundida en el diario Granma, la Cancillería mencionó la negativa de la Corte Suprema estadounidense para que la compañía Cubaexport tuviera la posibilidad de defender su derecho de renovar el registro de Havana Club ante la Oficina de Marcas y Patentes.

Ese paso enfrenta el rechazo de la Oficina para el Control de Activos Extranjeros (OFAC), adscrita al Departamento del Tesoro, a otorgar a la entidad cubana la licencia que le hubiese permitido renovar la marca registrada en ese país desde 1976 hasta el 2006.

Dicha negativa fue hecha al amparo de la Sección 211 de la Ley Ómnibus, aprobada por el Congreso de los Estados Unidos a fines de 1998, la cual prohíbe el reconocimiento y renovación de marcas asociadas a propiedades nacionalizadas por el gobierno cubano.

Eso es resultado de las maniobras de la mafia anticubana de Miami y sus aliados dentro del Congreso, en retribución a las contribuciones financieras que reciben de la compañía Bacardí, “la real promotora de estas acciones contra Cubaexport, dirigidas a usurpar las marcas y mercados del ron genuina y legítimamente cubano”, expresa la nota.

La Cancillería recordó que desde 1995, Cubaexport, de conjunto con la compañía francesa Pernod Ricard, distribuidora del ron Havana Club, ha defendido su derecho a registrar la reconocida marca.

Esa intención encontró respaldo en la decisión del Panel de Solución de Diferencias de la Organización Mundial del Comercio (OMC) que falló contra Estados Unidos y reclamó la eliminación de dicha Sección considerada ilegal.

Durante el proceso judicial que ahora ha llegado a su final, la OFAC argumentó que no emitiría la licencia que exige la Sección 211, porque el Departamento de Estado había ordenado no hacerlo debido a que ello no se correspondería con la política norteamericana de Estados Unidos hacia Cuba.

Esta acción constituye una grave violación de los compromisos de los Estados Unidos en materia de Propiedad Industrial, que lo obligan a proteger las marcas de las compañías e instituciones cubanas, prosiguió la declaración.

De esa forma, este litigio y otros procesos en curso contra patentes y marcas cubanas en las cortes norteamericanas han puesto en evidencia la complicidad del gobierno de los Estados Unidos en el despojo de los derechos de la isla.

Frente a esa posición, el Ministerio de Relaciones Exteriores demandó a Washington otorgar de inmediato la licencia que permita a la entidad cubana Cubaexport renovar la marca Havana Club.

La Cancillería recordó que Cuba ha respetado invariablemente, sin la menor discriminación, las obligaciones contraídas en virtud de los instrumentos jurídicos internacionales referidos a la propiedad industrial.

Mediante esas normas, se ha garantizado que más de cinco mil marcas y patentes norteamericanas “se beneficien y continúen beneficiándose de su registro en el país”.

Por tal motivo, si el gobierno estadounidense no actúa, será el único responsable del robo de la marca Havana Club a su legítimo titular, la compañía Cubaexport, y de las consecuencias negativas que pudieran derivarse de este hecho, concluyó la declaración.

(Cubadebate, con información de Prensa Latina)
 
Declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores

El 14 de mayo del 2012, la Corte Suprema de los Estados Unidos denegó a la compañía cubana Cubaexport la posibilidad de defender su derecho de renovar el registro de la prestigiosa marca Havana Club, ante la Oficina de Marcas y Patentes de los Estados Unidos (USPTO), obstaculizado por la negativa de la Oficina para el Control de Activos Extranjeros (OFAC), adscrita al Departamento del Tesoro, a otorgar a la entidad comercializadora cubana la licencia que le hubiese permitido renovar la marca registrada en ese país desde 1976 hasta el 2006.

Dicha negativa fue hecha al amparo de la Sección 211 de la Ley Ómnibus, aprobada por el Congreso de los Estados Unidos a fines de 1998, que prohíbe el reconocimiento y renovación de marcas asociadas a propiedades nacionalizadas por el Gobierno cubano, como resultado de las maniobras de la mafia anticubana de Miami y sus aliados dentro del Congreso, en retribución a las cuantiosas contribuciones financieras que reciben de la compañía Bacardí, la real promotora de estas acciones contra Cubaexport, dirigidas a usurpar las marcas y mercados del ron genuina y legítimamente cubano.

Desde 1995, Cubaexport, de conjunto con la compañía francesa Pernod Ricard, distribuidora del ron Havana Club, ha defendido su derecho a registrar la reconocida marca, lo que encontró respaldo en la decisión del Panel de Solución de Diferencias de la Organización Mundial del Comercio (OMC) que falló contra los Estados Unidos y reclamó la eliminación de dicha Sección considerada ilegal.

El Gobierno de los Estados Unidos es completamente responsable de lo ocurrido. Durante el proceso judicial que ahora ha llegado a su injusto final, la OFAC argumentó que no emitiría la licencia que exige la espuria Sección 211, y que hubiera permitido la renovación de la marca Havana Club en ese país, porque el Departamento de Estado había ordenado no hacerlo debido a que ello no se correspondería con la política de los Estados Unidos hacia Cuba.

Esta acción constituye una grave violación de los compromisos de los Estados Unidos en materia de Propiedad Industrial, que lo obligan a proteger las marcas de las compañías e instituciones cubanas. Este litigio y otros procesos en curso contra patentes y marcas cubanas en las cortes norteamericanas, han puesto en evidencia la complicidad del gobierno de los Estados Unidos en el despojo de los derechos y marcas cubanas.

El Ministerio de Relaciones Exteriores demanda al gobierno de los Estados Unidos otorgar de inmediato la licencia que permita a la entidad cubana Cubaexport renovar la marca Havana Club.

Cuba ha respetado invariablemente, sin la menor discriminación, las obligaciones contraídas en virtud de los instrumentos jurídicos internacionales referidos a la Propiedad Industrial, lo cual ha garantizado que más de cinco mil marcas y patentes norteamericanas se beneficien y continúen beneficiándose de su registro en nuestro país.

Si el Gobierno de los EE.UU. no actúa, será el único responsable del robo de la marca Havana Club a su legítimo titular, la compañía Cubaexport, y de las consecuencias negativas que pudieran derivarse de este hecho para la protección recíproca de la Propiedad Industrial.

La Habana, 16 de mayo del 2012

Tomado de Granma




viernes, 9 de diciembre de 2011

Otro golpe a la justicia, en Yanquilandia

Solicita Gobierno a Corte de la Florida que rechace apelaciones de Ramón y Fernando



El 6 de diciembre de 2011, el gobierno de Estados Unidos solicitó a la Corte del Distrito Sur de la Florida que rechace  las apelaciones colaterales de Ramón Labañino y Fernando González, alegando que los argumentos esgrimidos por ambos carecen de méritos legales para ser considerados por dicha Corte.

En la respuesta presentada ante la Corte ese día, el Gobierno adujo que el argumento sobre el pago por parte del Gobierno a periodistas locales de Miami antes y durante el juicio contra los Cinco para crear un clima de hostilidad contra ellos y prejuiciar al Jurado –presente en ambas apelaciones-, “no constituye una violación del debido proceso”. Igualmente objetaron los restantes argumentos y pidieron a la Jueza que los desestime.

La moción del Gobierno responde a las apelaciones presentadas por los abogados de la defensa de Ramón Labañino y Fernando González el 8 de agosto y 12 de septiembre de 2011 respectivamente.  Corresponde ahora a la defensa presentar su réplica a esta moción, lo que deberá producirse a inicios del próximo año y con lo cual concluirá el proceso de documentación de las apelaciones ante la Corte. Quedará pendiente entonces la decisión a adoptar por la Jueza, quien no tiene un plazo específico de tiempo para hacerlo.


Tomado de Antiterroristas
 
Imagen agregada RCBáez