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lunes, 21 de septiembre de 2015

Homilía del Papa Francisco en Holguín: “Estén siempre atentos”


 
El Papa Francisco recorre las calles de Holguín antes de su misa en la Plaza de la Revolución "Calixto García", de Holguín. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

El Papa Francisco recorre las calles de Holguín antes de su misa en la Plaza de la Revolución “Calixto García”, de Holguín. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Celebramos la fiesta del apóstol y evangelista san Mateo. Celebramos la historia de una conversión. Él mismo, en su evangelio, nos cuenta cómo fue el encuentro que marcó su vida, él nos introduce en un «juego de miradas» que es capaz de transformar la historia.

Un día, como otro cualquiera, mientras estaba sentado a la mesa de la recaudación de los impuestos, Jesús pasaba y lo vio, se acercó y le dijo: «“Sígueme”. Y él, levantándose, lo siguió».

Jesús lo miró. Qué fuerza de amor tuvo la mirada de Jesús para movilizar a Mateo como lo hizo; qué fuerza han de haber tenido esos ojos para levantarlo. Sabemos que Mateo era un publicano, es decir, recaudaba impuestos de los judíos para dárselo a los romanos. Los publicanos eran mal vistos e incluso considerados pecadores, por lo que vivían apartados y despreciados por los demás. Con ellos no se podía comer, ni hablar, ni orar. Eran traidores para el pueblo: le sacaban a su gente para dárselo a otros. Los publicanos pertenecían a esta categoría social.

En cambio, Jesús se detuvo, no pasó de largo precipitadamente, lo miró sin prisa, con paz. Lo miró con ojos de misericordia; lo miró como nadie lo había mirado antes. Y esta mirada abrió su corazón, lo hizo libre, lo sanó, le dio una esperanza, una nueva vida como a Zaqueo, a Bartimeo, a María Magdalena, a Pedro y también a cada uno de nosotros. Aunque no nos atrevamos a levantar los ojos al Señor, Él nos mira primero. Es nuestra historia personal; al igual que muchos otros, cada uno de nosotros puede decir: yo también soy un pecador en el que Jesús puso su mirada. Invito a que en sus casas, o en la iglesia, hagan un momento de silencio para recordar con gratitud y alegría aquellas circunstancias, aquel momento en que la mirada misericordiosa de Dios se posó en nuestra vida.

Su amor nos precede, su mirada se adelanta a nuestra necesidad. Él sabe ver más allá de las apariencias, más allá del pecado, del fracaso o de la indignidad. Sabe ver más allá de la categoría social a la que podemos pertenecer. Él ve más allá esa dignidad de hijo, tal vez ensuciada por el pecado, pero siempre presente en el fondo de nuestra alma. Él ha venido precisamente a buscar a todos aquellos que se sienten indignos de Dios, indignos de los demás. Dejémonos mirar por Jesús, dejemos que su mirada recorra nuestras calles, dejemos que su mirada nos devuelva la alegría, la esperanza.

Después de mirarlo con misericordia, el Señor le dijo a Mateo: «Sígueme». Y él se levantó y lo siguió. Después de la mirada, la palabra de Jesús. Tras el amor, la misión. Mateo ya no es el mismo; interiormente ha cambiado. El encuentro con Jesús, con su amor misericordioso, lo ha transformado. Y atrás queda el banco de los impuestos, el dinero, su exclusión. Antes él esperaba sentado para recaudar, para sacarle a otros, ahora con Jesús tiene que levantarse para dar, para entregar, para entregarse a los demás. Jesús lo miró y Mateo encontró la alegría en el servicio. Para Mateo, y para todo el que sintió la mirada de Jesús, sus conciudadanos no son aquellos a los que «se vive», se usa y se abusa. La mirada de Jesús genera una actividad misionera, de servicio, de entrega. Su amor cura nuestras miopías y nos estimula a mirar más allá, a no quedarnos en las apariencias o en lo políticamente correcto.

Jesús va delante, nos precede, abre el camino y nos invita a seguirlo. Nos invita a ir lentamente superando nuestros preconceptos, nuestras resistencias al cambio de los demás e incluso de nosotros mismos. Nos desafía día a día con la pregunta: ¿Crees? ¿Crees que es posible que un recaudador se transforme en servidor? ¿Crees que es posible que un traidor se vuelva un amigo? ¿Crees que es posible que el hijo de un carpintero sea el Hijo de Dios? Su mirada transforma nuestras miradas, su corazón transforma nuestro corazón. Dios es Padre que busca la salvación de todos sus hijos.

Dejémonos mirar por el Señor en la oración, en la Eucaristía, en la Confesión, en nuestros hermanos, especialmente en los que se sienten dejados, más solos. Y aprendamos a mirar como Él nos mira. Compartamos su ternura y su misericordia con los enfermos, los presos, los ancianos o las familias en dificultad. Una y otra vez somos llamados a aprender de Jesús que mira siempre lo más auténtico que vive en cada persona, que es precisamente la imagen de su Padre.

Sé con qué esfuerzo y sacrificio la Iglesia en Cuba trabaja para llevar a todos, aun en los sitios más apartados, la palabra y la presencia de Cristo. Una mención especial merecen las llamadas «casas de misión» que, ante la escasez de templos y de sacerdotes, permiten a tantas personas poder tener un espacio de oración, de escucha de la Palabra, de catequesis y vida de comunidad. Son pequeños signos de la presencia de Dios en nuestros barrios y una ayuda cotidiana para hacer vivas las palabras del apóstol Pablo: «Les ruego que anden como pide la vocación a la que han sido convocados. Sean siempre humildes y amables, sean comprensivos, sobrellevándose mutuamente con amor; esfuércense en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz» (Ef 4,2).

Deseo dirigir ahora la mirada a la Virgen María, Virgen de la Caridad del Cobre, a quien Cuba acogió en sus brazos y le abrió sus puertas para siempre, y le pido que mantenga sobre todos y cada uno de los hijos de esta noble nación su mirada maternal y que esos «sus ojos misericordiosos» estén siempre atentos a cada uno de ustedes, sus hogares, familias, a las personas que puedan estar sintiendo que para ellos no hay lugar. Que ella nos guarde a todos como cuidó a Jesús en su amor.
Fuente Cubadebate

domingo, 20 de septiembre de 2015

América Latina y el Caribe en el contexto del 17D

Por Elier Ramírez Cañedo*
 
Raúl Castro y Barack Obama. Foto: Pablo Martínez/ AP
Raúl Castro y Barack Obama. Foto: Pablo Martínez/ AP

Es cierto que la primera variable a considerar a la hora de entender el “nuevo enfoque” de política hacia Cuba, anunciado por el presidente Barack Obama el 17 de diciembre de 2014, es la propia resistencia del pueblo cubano y la sabiduría de su liderazgo histórico, quienes durante más de 50 años han vencido las más disímiles variantes de agresión diseñadas por once administraciones estadounidense para lograr el “cambio de régimen” en la Isla. Sin esa resistencia y sobrevivencia del proyecto cubano sería imposible analizar otros factores que también incidieron en el curso actual adoptado por la administración Obama en cuanto a la política hacia Cuba.

Por demás, Cuba arribó al 17D en medio de un proceso de actualización de su modelo económico y social y en el momento más exitoso de su historia en el escenario internacional, elementos que indudablemente fueron tomados en cuenta por la administración demócrata para la reevaluación de su política hacia la Mayor de las Antillas. Cuba entra además en esta nueva etapa de pie, no de rodillas, sin la menor sombra a su soberanía o concesión alguna que signifique la abjuración a los principios proclamados y defendidos por la Revolución durante décadas.

Sin embargo, la capacidad de sobrevivencia de la Revolución Cubana no hubiera sido suficiente para producir una revisión de la política de los Estados Unidos hacia Cuba como la que hemos visto del 17 de diciembre a la fecha. Otro grupo de variables también han tenido un rol significativo. Entre ellas, sin duda, la variable América Latina y el Caribe, en medio de importantes desplazamientos en la correlación de fuerzas a nivel internacional, ha sido la de mayor impacto. Los cambios ocurridos en la región, desde la llegada de Hugo Chávez al poder en  Venezuela en 1998 hasta la actualidad, explican también en gran medida el 17D.

La administración Bush resultó ser un fracaso en cuanto a su política hemisférica. Años que fueron muy bien aprovechados por las fuerzas progresistas y de izquierda en la región, las cuales igualmente ganaron terreno ante los nefastos efectos que dejaron en la región los políticas de ajuste neoliberal.

Si nos guiamos por las llamadas estrategias de “seguridad nacional” de los Estados Unidos, podríamos caer en el error de pensar que América Latina y el Caribe, no es la región por excelencia que, desde el punto de vista geopolítico, reviste la mayor importancia para los intereses de los Estados Unidos. El hecho de que la región no aparezca mencionada con frecuencia en estos informes, no significa que esté lejos de  formar parte de las máximas prioridades de la política exterior de los Estados Unidos. “Más allá de la retórica y de argucias diplomáticas –destaca Atilio Borón-, América Latina es, para los Estados Unidos, la región del mundo más importante”.[i]

Recordemos que en América Latina, y muy especialmente en Sudamérica, existe una exorbitante riqueza de recursos naturales. Posee casi el 50% del agua dulce del planeta y las mayores reservas probadas de petróleo en Venezuela y submarinas en el Litoral Paulista en Brasil. México, Ecuador, Perú, Colombia y Argentina también cuentan con grandes reservas de petróleo. Además de eso, en la región se concentran grandes yacimientos de gas y ríos que proporcionan energía hidroeléctrica. Siete de los países de la región se encuentran entre los diez productores de minerales claves para el complejo militar  industrial norteamericano. La mitad de la biodiversidad del planeta también se halla en América Latina y el Caribe.[ii] Esto y mucho más, lo conocen bien los Estados Unidos, sobre todo en tiempos en que se acrecienta la lucha por apropiarse de los bienes comunes del planeta.

Por otro lado, para nadie es un secreto que un fallo de los Estados Unidos en la imposición de su voluntad en América Latina y el Caribe como el que hemos visto en los últimos años, cuestiona su decisión de recuperar o mantener el liderazgo en otras regiones del mundo. En un momento de relativo declive de la hegemonía de los Estados Unidos a nivel global, y cuando otros actores internacionales, en especial China y Rusia, disputan cada vez más a Washington esta supremacía, incluso en su “histórico traspatio” -dentro de muy poco se estará abriendo un canal interoceánico por Nicaragua, a partir de una gran inversión china- Estados Unidos necesita replegarse hoy más que nunca hacia lo que consideran también como su área natural de influencia, en busca de una recomposición más efectiva de su liderazgo. La situación en América Latina y el Caribe se les ha ido tanto de las manos que necesitan hacerlo de un modo diferente.

Por el momento, Washington aspira lograr la rearticulación de esa hegemonía a través de vías y mecanismos mucho más inteligentes y sutiles, dentro de la concepción estratégica que Joseph Nye[iii] ha denominado poder inteligente, y que consiste en una mejor articulación en la política exterior norteamericana de los instrumentos tradicionales del poder duro (hard power) como son: el uso del poderío militar y la coerción económica con los instrumentos del “poder blando” (soft power) relacionados con la capacidad de persuasión utilizando la diplomacia, los medios de comunicación, la promoción del modo de vida norteamericano y la asistencia al exterior.[iv]

Y es en esa estrategia donde Cuba se convierte en una pieza fundamental para Washington, pues su arcaica, fallida e impopular política hacia la Isla se había convertido en un impedimento para hacer avanzar sus intereses en la región; en una especie de muro de contención hacia propósitos mayores.Las Cumbres de las Américas en las que había participado el presidente Obama, antes de la más reciente celebrada en Panamá, habían sido la muestra más elocuente de esa realidad. En especial la VI, realizada en Cartagena de Indias, Colombia, en abril del 2012, donde Obama recibió fuertes críticas de prácticamente todos los países presentes por la ausencia de Cuba en esos foros, incluso, con declaraciones de varios mandatarios latinoamericanos en las que señalaban que, de no estar Cuba en la próxima cumbre, dejarían de asistir. Como resultas, la política de aislamiento de los Estados Unidos contra Cuba durante años fue provocando un autoaislamiento de los Estados Unidos y una pérdida significativa en su capacidad de influir en Cuba y en el hemisferio. Así lo ha reconocido el propio Obama y su secretario de Estado, John Kerry.

Como ha señalado el destacado investigador cubano Jesus Arboleya, la absurda política de los Estados Unidos hacia Cuba amenazaba con poner en riesgo todo el sistema panamericano creado por los Estados Unidos para garantizar su dominación en América Latina y el Caribe.[v] Quitarse de encima lo que algunos autores han denominado “la distracción cubana” para poder trabajar en otros objetivos mucho más estratégicos en el hemisferio dentro de su agenda de “seguridad nacional”, se hacía entonces indispensable para Washington. De ahí que Cuba hoy tenga ese altísimo nivel de prioridad –antes inimaginable- que estamos observando en la política exterior de los Estados Unidos. Prácticamente el mismo que tuvo en el siglo XIX, al considerarse un puente imprescindible para la expansión de la dominación de los Estados Unidos en el continente.

Solamente en los años 70 del siglo pasado, América Latina y el Caribe, había sido un factor también determinante –aunque en menor medida a lo que es hoy- para la administración Ford-Kissinger -y luego también la de James Carter- a la hora de intentar avanzar hacia una mejor relación con Cuba.[vi] En aquellos años, amplios sectores de la élite de poder de los Estados Unidos valoraban que el éxito de la política de la administración republicana hacia la región –el llamado “nuevo diálogo”-, dependía en gran medida de una política de distensión con Cuba. Después de Viet Nam, Watergate, el golpe de estado a Salvador Allende, la revelación para el público norteamericano y mundial de numerosos planes de asesinatos contra líderes extranjeros, era necesario construir una nueva imagen de los Estados Unidos hacia el hemisferio. Un mejoramiento de las relaciones con Cuba formaba parte de esa estrategia de limpieza de imagen pública y a la vez el resultado –entre otros factores- de una fuerte presión de los países de la región exigiendo el cambio.

La mayoría de los países en el hemisferio ahora se oponen a las sanciones de la OEA –le decía Stephen Low a Henry Kissinger el 30 de agosto de 1974; la constante introducción del tema cubano amenaza con distorsionar el nuevo diálogo; y la aplicación de nuestras sanciones de negativa comercial a terceros países ahora nos cuesta más de lo que le cuesta a Castro. El tema de Cuba también  está complicando nuestras relaciones con Canadá y algunos países europeos y asiáticos”.[vii] Asimismo, El 27 de marzo de 1975 el asesor del subsecretario de Estado para Asuntos Interamericanos, Harry Shlaudeman, hizo una valoración que pudiera estar hoy en boca de alguna figura clave dentro de la administración Obama: “Si alguna ventaja entraña para nosotros el fin del perpetuo antagonismo reside en eliminar a Cuba de las agendas nacional e interamericana —anular el simbolismo de un asunto intrínsecamente trivial (…) Nuestro interés es dejar atrás el problema de Cuba, no prolongarlo indefinidamente”.[viii]

Por lo tanto, podemos concluir que el respaldo de América Latina y el Caribe ha sido fundamental para Cuba a la hora de hacer frente a la asimetría que siempre han caracterizado las relaciones con los Estados Unidos. Cuando Cuba se sienta en la mesa de negociaciones con la gran potencia del Norte lo hace consiente que tiene detrás la solidaridad de toda una región que es hoy cada vez más vital para los intereses de “seguridad nacional de los Estados Unidos” o más bien para los intereses de seguridad imperial de la clase dominante en ese país. De ahí que, cuando Estados Unidos negocia con Cuba, está también negociando de manera indirecta con América Latina y el Caribe, y con otros actores en el escenario internacional que han exigido durante años un cambio en el enfoque de la política hacia la Mayor de las Antillas.

Con el nuevo curso de política que la administración Obama está siguiendo con Cuba, Washington está tratando de hacer converger los intereses particulares  hacia Cuba, con los regionales y globales, en una variante de política ganar-ganar, al decir de Hillary Clinton.[ix] De ahí la gran campaña de opinión pública, de símbolos e imágenes, que se han estado moviendo detrás de cada paso dado por la administración Obama en su política hacia la Isla. No fue casual, que las primeras medidas de flexibilización de la política de Estados Unidos hacia Cuba –aumento de los viajes y las remesas-, adoptada por la administración Obama, se hayan anunciado pocos días antes de la realización de la  Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago, como  tampoco que, el anuncio del 17 de diciembre, se hubiera efectuado a pocos meses de la celebración Cumbre de las Américas en Panamá.

La nueva política de Washington hacia la Habana no deja también de procurar crear confusión y división dentro de las fuerzas progresistas y de izquierda en la región y afectar en lo posible el avance de los procesos y mecanismos de integración entre nuestros países, desplazando su mayor atención y concentración de recursos e instrumentos hacia el objetivo de revertir el proceso revolucionario en Venezuela, por lo que representa ese país en toda la arquitectura integracionista de los países del Sur y el Caribe, así como por sus recursos naturales. Destruyendo la Revolución Bolivariana, consideran se establecería el efecto dominó que revertería uno a uno los procesos revolucionarios del continente y una vez presentes en Cuba, después de establecidas las relaciones diplomáticas y económicas, su pensamiento pragmático –siempre errado a la hora de aplicarlo a nuestro país- los conduce a vaticinar  que a la Isla no le quedaría otra alternativa que sucumbir dócilmente a sus pies. Máxime, cuando se acerca el cambio generacional en la dirección del país. “Si nos acercamos –dijo Obama el 21 de diciembre de 2014 al ser entrevistado por un programa de CNN-, tendremos la oportunidad de influir en el curso de los acontecimientos en un momento en que va a haber cambios generacionales en ese país. Creo que debemos aprovecharlo y tengo intención de hacerlo”.[x]
 
Los hechos comprueban que la actitud de Cuba en relación con sus vecinos latinoamericanos y caribeños, así como con los procesos de integración se mantiene incólume. El resuelto apoyo del gobierno y pueblo cubano a Venezuela, luego que el presidente Obama declarara que esa nación representaba una amenaza a la seguridad nacional de los Estados Unidos, fue la señal más importante a la hora de marcar cual es la hoja de ruta de Cuba.

Estados Unidos debería entender de una vez –expresó el presidente Raúl Castro en Caracas el 17 de marzo de 2015-  que es imposible seducir o comprar a Cuba ni intimidar a Venezuela. Nuestra unidad es indestructible. Tampoco cederemos ni un ápice en la defensa de la soberanía e independencia, ni toleraremos ningún tipo de injerencia, ni condicionamiento en nuestros asuntos internos. No cejaremos en la defensa de las causas justas en Nuestra América y en el mundo, ni dejaremos nunca solos a nuestros hermanos de lucha. Hemos venido aquí a cerrar filas con Venezuela y con el ALBA y a ratificar que los principios no son negociables”.[xi]
 
Si precisamente los logros alcanzados en materia de integración y unidad en América Latina y el Caribe han tenido un influjo importante  en las posiciones  “conciliadoras” de Washington con La Habana, cómo pensar que Cuba pudiera ahora asumir la conducta ingenua y poco ética de abandonar el camino que desde los inicios de la Revolución ha caracterizado la política exterior de nuestro país hacia la región -aún en momentos de total aislamiento- y que tanta sangre y sacrificio ha costado al pueblo cubano. Pero además, no puede encontrarse en la historia de la Revolución Cubana, ningún hecho donde el gobierno cubano haya afectado los compromisos y la solidaridad con otras naciones para agradar a los Estados Unidos. Así fue en los años 70, cuando Estados Unidos pedía que, a cambio de la “normalización” de las relaciones, Cuba retirara sus tropas de África.

Cuba jamás vinculó en la agenda de su política exterior el proceso de “normalización” de las relaciones con los Estados Unidos con su activismo internacional y solidaridad con las causas del Tercer Mundo. Fue Estados Unidos, en aquella coyuntura, el que estableció ese nexo dañino, importándole más el conflicto este-oeste, que la normalización de las relaciones con la Isla; el que mezcló los asuntos bilaterales con los multilaterales, pretendiendo ser juez y árbitro de la proyección internacional de Cuba.

Si para los Estados Unidos la mejor estrategia –como ya estamos viendo en la actualidad- es emplearse a fondo para revertir  los procesos de cambios que hoy se viven en nuestro hemisferio, apoyar la restauración conservadora y fracturar a través de los más disímiles y sofisticados instrumentos la integración y unidad de la región, para Cuba será siempre fortalecer aún más los vínculos y los procesos de integración con los gobiernos y pueblos latinoamericanos, así como con esos países que hoy contribuyen a la formación de un mundo multipolar, agrupados fundamentalmente en el grupo de los BRICS, como el único camino emancipador posible.

El 17D puede considerarse uno de los resultados políticos más importantes del cambio de época que hoy vive América Latina y el Caribe, también la presencia de Cuba por primera vez en una Cumbre de las Américas, así como el hecho de que el presidente Obama tuviera que retractarse de la ofensiva y ridícula orden ejecutiva del 9 de marzo del 2015 donde se calificaba a Venezuela como una amenaza extraordinaria e inusual a la “seguridad nacional” de los Estados Unidos. En otros tiempos de triste recordación en el hemisferio, eso hubiera implicado irremediablemente la invasión de los marines yanquis.

No obstante, pienso que América Latina y el Caribe, debería avanzar también la integración en el área militar –aunque primero o paralelamente habría que deshacerse de todo el sistema interamericano de defensa creado por los Estados Unidos desde 1948-, pues basándonos en la historia de los imperios, no podemos descartar un escenario futuro en que, los Estados Unidos, ante el fracaso de sus objetivos estratégicos en América Latina y el Caribe y el incremento de las dificultades para el acceso a los recursos naturales con los cuales sostienen sus supremacía militar y los altos patrones de consumo de su sociedad, opte nuevamente por privilegiar los mecanismos más abiertamente agresivos e intervencionistas. No es fortuito que los Estados Unidos en los últimos años hayan venido incrementando su presencia militar en la región en las zonas que pueden generar mayor conflictividad a sus intereses y donde se encuentran los recursos naturales más estratégicos de cara al futuro. Actualmente Washington posee 77 bases militares operando en la región. Tampoco es accidental la reactivación de la IV Flota desde mediados de 2008.

Notas
[i] Atilio Borón, América Latina en la Geopolítica Imperial, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2014, p.66.
[ii] Atilio Borón, El papel de América Latina y el Caribe en el tablero de la geopolítica mundial, en: El imperialismo norteamericano. Pasado, presente y futuro, Editorial de Ciencias Sociales-Ruth Casa Editorial, La Habana, 2014, pp.129-151.
[iii] Graduado en la Universidad de Princenton y doctor en Harvard. Especializado en los estudios de las Relaciones Internacionales. Actualmente es profesor de la Kennedy School of Government de la Universidad Sandwich, New Hampshire.
[iv] Véase Abel Enrique González Santamaría, La Gran Estrategia. Estados Unidos vs América Latina, Editorial Capitán San Luis, La Habana, 2013, pp.283-284.
[v] Jesús Arboleya, Tres preguntas básicas sobre el restablecimiento de relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Progreso Semanal, 5 de enero de 2015.
[vi]Véase Elier Ramírez Cañedo y Esteban Morales Domínguez, “De la confrontación a los intentos de “normalización”. La política de los Estados Unidos hacia Cuba”, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2014.
[vii]  Memorándum de Stephen Low a Kissinger, “Política hacia Cuba”, 30 de agosto de 1974, www.gwu.edu/~nsarchiv/ (traducción del ESTI)
[viii] Memorándum de Harry Shlaudeman a William Rogers, 27 de marzo de 1975, www.gwu.edu/~nsarchiv/ (traducción del ESTI)
[ix] Discurso de Hillary Clinton en Miami, Florida, 31 de julio del 2015.http://time.com/3980244/hillary-clinton-florida-cuba-race-voting/
[x] Barack Obama, Entrevista con el programa “State of the Union”, en CNN, 21 de diciembre de 2014.
[xi] Discurso del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la IX Cumbre Extraordinaria del ALBA-TCP, convocada en solidaridad con el hermano pueblo de Venezuela, efectuada en Caracas, República Bolivariana de Venezuela, el 17 de marzo de 2015. (Versiones Taquigráficas-Consejo de Estado)
*Académico cubano. Doctor en Ciencias Históricas. Coautor del libro “De la confrontación a los intentos de normalización. La política de los Estados Unidos hacia Cuba”.
Tomado de Cubadebate

sábado, 28 de diciembre de 2013

Siete retos para los jóvenes de América Latina

Por Fernando Martínez Heredia*

 El tema que me han pedido desarrollar me parece muy procedente, porque junto al conocimiento y la confraternidad entre los participantes, las acciones de solidaridad y demás actividades, estos Festivales son también espacios donde se examinan y debaten cuestiones fundamentales para los jóvenes que trabajan por la creación de un mundo de justicia y libertad para todos.

 Quisiera exponer siete desafíos que a mi juicio deben enfrentar los jóvenes de América Latina y el Caribe. Sin dudas hay más retos, y la formulación general no puede tener en cuenta los ámbitos específicos que condicionan la identificación de las realidades, los modos de comprender y sentir, las contradicciones y los conflictos que se enfrentan, los objetivos e instrumentos que se privilegian. Además, seré sintético, como corresponde al tiempo disponible.

 Primer reto. Los jóvenes tienen características generales en cuanto tales que no debemos olvidar nunca; ellas siempre son importantes, y pueden llegar a ser decisivas. Pero no existen los jóvenes en general. El primer reto parte de la realidad de que una gran parte de los jóvenes de nuestro continente se enfrentan todos los días al desafío de sobrevivir y encontrar un lugar en el mundo. Padecen hambre o carecen de alimentación suficiente, de servicios de educación y de salud, de empleo, y viven en familias precarias. Saben del trabajo infantil, de la delincuencia de los pobres, la prostitución y el consumo de drogas baratas. Esos jóvenes no están aquí, no conocen lo que hacemos ni nuestros escritos –muchos no podrían leerlos–, ni es probable que les interesen. No suelen votar, porque no sienten suya la política que existe en sus países. Por consiguiente, muchos pueden ser acarreados precisamente por los culpables de la vida que llevan, si les resuelven algunas de sus necesidades perentorias.

 El primer reto ante nosotros es romper esa terrible división, que es una de las fuerzas mayores de los enemigos de la Humanidad. Debemos ir a ellos, conocerlos realmente en vez de creer que los representamos, acompañarlos en sus vidas y sus afanes, con el fin de ayudarlos a ser rebeldes y pelear por ideales, ganarnos el derecho a conducirlos en el prolongado y difícil proceso de cambiar sus vidas y las sociedades de explotación, desigualdades, exclusión y opresiones.

 Segundo reto. Lograr combinar las tareas y las satisfacciones personales –el amor, el trabajo, el estudio, las inclinaciones particulares– con intereses cívicos, con la necesidad de conocer el mundo en que vivimos y sus problemas. Darles lugar en nosotros a ideales que hacen crecer las dimensiones humanas y brindan una riqueza personal que trasciende, y lograr gobernar la esfera de los egoísmos. Ir más allá de las reacciones esporádicas ante incidentes y los entusiasmos efímeros.

 Tercer reto. Tomar conciencia de las claves fundamentales del sistema capitalista y la manera de vivir que genera, difunde y mantiene. Conocer sus hechos, sus instrumentos, su criminalidad despiadada, su conversión de los individuos en agresores entre sí y en indiferentes ante las desgracias ajenas. Conocer las funciones sociales de dominación que cumplen los atractivos que en realidad posee el capitalismo, y que ese sistema constituye un complejo orgánico, lo cual permitirá situarse mejor ante sus manifestaciones. Salir del control que ejerce su sistema de información, formación de opinión pública, entretenimiento y gustos. Pensar las contradicciones y los conflictos, y buscar sus causas. Pero no basta con conocer: en realidad los sentimientos que concentran energías y fomentan motivaciones, y que desatan actitudes y actuaciones, son tan importantes como las ideas y los conocimientos.

 Cuarto reto. Vivir la conciencia que se está adquiriendo como un conjunto de ideales, convicciones e ideas que llevan a la actuación. Reunir las capacidades personales, la necesidad de participar en causas justas, los deseos de goces y satisfacciones, los impulsos de rebeldía, los conocimientos que se adquieren, para integrar con el conjunto a una joven o un joven consciente y rebelde.

 Quinto reto. Darles permanencia a esas transformaciones conquistadas y convertirlas en guía de los juicios y motor de la actividad, tanto de la vida cotidiana como de las jornadas trascendentes. Es decir, aprender a luchar y a ser militante revolucionario.

 Sexto reto. Poner una gran parte de sus esfuerzos, capacidades y sentimientos dentro del cauce de un colectivo, lo que implica ceder una parte del albedrío y de la libertad del individuo, al mismo tiempo que puede crear un instrumento organizativo que multiplique las fuerzas y las cualidades de cada uno y las posibilidades de victoria. Las organizaciones revolucionarias no son una panacea: sus realidades y su historia lo muestran claramente. Por eso, precisamente, no temer a entrar en ellas constituye un reto para los jóvenes revolucionarios, y aún mayor es el reto de no estar dentro de ellas para perder cualidades y asumir rituales vacíos, sino para contribuir a transformarlas en nuevas organizaciones capaces de ser realmente revolucionarias. El desafío está en comprender que la organización y la política son indispensables, y a partir de esa comprensión y la actuación consecuente inventar nuevas formas revolucionarias eficaces de hacer política.

 Séptimo reto. Practicar la solidaridad como ley primera de los intercambios humanos y las relaciones sociales. Al actuar y pensar en política, el contenido concreto del medio en que cada uno viva y se mueva serán determinantes, y por consiguiente debe ser priorizado. Pero no podemos olvidar en ningún momento las cuestiones más generales, sus características y sus implicaciones, y los condicionamientos que pone a nuestra acción: tener en cuenta el movimiento en su conjunto. El capitalismo ha logrado universalizarse y universalizar su cultura, y esgrime con gran fuerza esos logros contra la humanidad y el planeta. Pero nos ha enseñado, primero, que podíamos tener dimensiones universales para enfrentarlo, y después, que solo universalizando nuestros combates contra él y por la creación de sociedades libres y justas seremos capaces de hacer permanentes nuestros logros y llegar, entre todos, a vencerlo.

 Ser internacionalista es triunfar sobre un desafío vital. El colonialismo ha sido el modo criminal y devastador de mundializarnos del capitalismo, la liberación nacional antimperialista es la ley de la creación de nuevos seres humanos y de sociedades libres. La unión del patriotismo y el internacionalismo es el camino seguro para que ese proceso de creaciones no pueda ser detenido ni derrotado. Es forjar la dimensión que nos une a través y por encima de todas las diferencias y todas las fronteras.

 Termino invocando a un individuo cuyo nombre y rostro son como un esperanto para nuestras lenguas y un denominador común para nuestros ideales, porque logró triunfar sobre todos los retos, ascender al escalón más alto de la especie humana y dejarnos a todos un legado invaluable de ejemplos, acciones y pensamiento. Ernesto –que poseía una belleza física y una inteligencia ostensibles– quiso ser profesional, como le era posible a un joven de su medio social, pero al mismo tiempo darse a los más desvalidos y curar leprosos en Perú o en África. Leyó novelas desde niño y filosofía y tratados políticos desde adolescente, albergó el deseo de conocer París, pero caminó a lo largo de su continente para conocer a los pueblos oprimidos y acendró una vocación de entregarse a ellos. Encontró una noche su destino con Fidel y la guerra cubana y supo tomar la decisión más importante antes de que amaneciera. Dio un prodigioso salto hacia delante mediante la práctica revolucionaria consciente y organizada, avance tan grande que hasta le cambiaron su nombre. El Che fue uno de los más grandes y amados dirigentes de la Revolución cubana, pero supo dejar sus cargos y volver al combate internacionalista, hasta dar su vida como comandante cubano y latinoamericano.

 Recordemos su grandeza de revolucionario y su tranquilo optimismo cuando, a la hora de otra decisión trascendental de su vida, le escribió a Fidel, nos escribió a todos: hasta la victoria siempre.

*Intervención en la presentación de la Red de Redes En Defensa de la Humanidad, durante el 18º Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, Quito, Ecuador, 12 de diciembre de 2013.

*Filósofo y ensayista cubano. Es Premio Nacional de Ciencias Sociales. Entre otros libros ha publicado “El corrimiento hacia el rojo” y “Repensar el socialismo”.

Fuente La pupila insomne
Tomado de Cubadebate

 Imagen RCBáez sobre fotos de Korda y Kaloian 

domingo, 30 de diciembre de 2012

Nuevamente el doble rasero de la $IP...

Por supuesto, los "amigos" y "jefes" de Yoani, solo ponen la mira de los acontecimientos en los países con gobiernos de franco corte popular, limitan a un  muy breve párrafo lo que debía para ellos ser  más importante: el asesinato de 19 periodistas (por cierto, ninguno en Cuba ni en Venezuela y mencionan uno en Ecuador, caso sobre el que trataré de documentarme porque no conocía y habrá que ver las circunstancias de su muerte).

Tampoco mencionan las noticias censuradas en EEUU  ni las acusaciones contra periódicos y periodistas yanquis que vendieron su pluma para crear un estado de terror contra los 5 cubanos en el momento de sus amañados juicios, condenatorios a priori, sin pruebas y sin que, a 14 años de esa injusta prisión, se permita mostrar las pruebas que podrían exculparlos... Tampoco habla del pago a la prensa "independiente" para desacreditar a los "medios estatales y privados" e

La $IP ha perdido cualquier resto de credibilidad que pudiera haber tenido...

SIP: feroz ofensiva para acallar al periodismo
La Sociedad Interamericana de Prensa, en su balance de fin de año, pone de manifiesto que hay un “sombrío” panorama en toda América Latina para el ejercicio del periodismo.
Jóvenes protestan en Quito contra el acoso a la prensa libre por el presidente ecuatoriano Rafael Correa. [Como en Cuba, 7 jóvenes y un montón de prensa pagada para "denunciar" la censura...]

Voz de América - Redacción
La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) difundió una declaración en la que expresa que este año que termina se presentaron “varias” situaciones que ocuparon su atención por considerarlas “feroces ofensivas oficiales que buscaban acallar al periodismo independiente”.

En un balance del año, la SIP dice haber sido testigo "de múltiples acciones contra el periodismo independiente” en Ecuador y recuerda el caso del diario El Universo.


“Este ha sido uno de los graves problemas que la prensa independiente ha debido enfrentar por parte del gobierno de Rafael Correa”, dice la declaración.


Y continúa: “En Argentina constatamos que existen serios obstáculos que frenan el ejercicio del periodismo libre, cuya crítica y fiscalización no satisface al oficialismo. Un ejemplo fue la intensa campaña pública del gobierno y de presión a magistrados para forzar una decisión a tono con sus intereses sobre la discusión de dos artículos de la Ley de Medios, cuya constitucionalidad impugnó el Grupo Clarín”.


En cuanto a la violencia contra los periodistas, la SIP precisa que hay casos muy delicados y de honda preocupación.


“Este año fueron asesinados 19 periodistas, siete en México, seis en Brasil, cuatro en Honduras, uno en Ecuador y uno en Haití. Otros cuatro periodistas mexicanos están desaparecidos”, señala.


“Persistieron, agrega la SIP, también durante el año campañas sistemáticas contra el periodismo independiente en Argentina, Ecuador y Venezuela, que se manifestaron a través de leyes regulatorias, discriminación en la distribución de la publicidad oficial y la utilización de medios estatales y privados afines para difamar y desprestigiar a la prensa independiente”.


La SIP dedica especial atención a Cuba, donde se han elevado las acciones de represión contra periodistas independientes y opositores, y se registraron alrededor de 1.843 detenciones breves entre abril y noviembre de este año, según datos de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional.


Finaliza advirtiendo que hay gran incertidumbre de que las reformas que discute la Organización de los Estados Americanos (OEA), para modificar el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, pueden debilitar el trabajo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y de su Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de esa organización.
http://www.voanoticias.com/content/america-latina-sip-prensa-represion-ecuador-argentina/1574272.html

jueves, 30 de junio de 2011

Declaración del IV Encuentro Internacional Afrodescendientes y Transformaciones Revolucionarias en América Latina y el Caribe



 
Preámbulo

Nosotros y nosotras, africanas, africanos, y afrodescendientes, convocados por nuestros espíritus ancestrales que siempre nos han servido de guía en nuestras luchas por la construcción de un mundo mejor bajo los principios mas altos de la humanidad como la solidaridad, el amor, el respeto, la soberanía y la dignidad.

 Nosotros y nosotras procedentes de la Republica de Ghana, Burkina Faso, Sudáfrica, Nigeria, Senegal, Mali, Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Cuba, Ecuador, Perú, Uruguay, Chile, San Vicente y las Granadinas, Trinidad y Tobago, Puerto Rico y los Estados Unidos, agradeciendo la invitación del Gobierno Bolivariano, bajo la conducción del Comandante presidente Hugo Chávez Frías, el Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Exteriores y el Movimiento Social Afrovenezolano, el Alba y ASA, nos hemos reunidos en la ciudad de Caracas en la antesala de la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe, en el marco de la conmemoración de los doscientos años de la firma del Acta de Independencia de las Américas, y al mismo tiempo en la celebración del año internacional afrodescendientes para el análisis, la reflexión y la determinación de nuestra participación en la construcción de las democracias participativas que se está viviendo en los países progresistas y revolucionarios de  las Américas y el Caribe y África en la perspectiva de la construcción de un mundo pluripolar.

Considerando

Que las y los descendientes  han jugado un papel fundamental en la construcción de las independencias de las Américas y el Caribe a lo largo de medio milenio de la humanidad y hoy más que nunca nuestro papel es determinante para el avance social, progresista y revolucionarios de nuestros pueblos, Estados y gobiernos.

Que en la República Bolivariana de Venezuela, bajo el liderazgo de comandante presidente Hugo Chávez Frías, las y los afrodescendientes han tenido una mejora cualitativa de sus condiciones sociales y de participación la construcción del proceso bolivariano sin precedentes en la historia de Venezuela.

Que la integración de las y los afrodescendientes de América Latina y el Caribe ante las asimetrías de desarrollo regional necesitan urgentemente un mecanismo de integración y recursos apropiados que contribuya  a erradicar esas asimetrías sin costos de endeudamiento étnico como se experimento y sigue experimentando en  muchos países donde la Banca internacional ha dado resultados catastróficos y mas endeudamiento social y económico.

La deuda histórica moral, política y social que tiene Venezuela y los pueblos de toda nuestra América con el pueblo haitiano es una agenda pendiente e impostergable y necesita con urgencia el compromiso de los pueblos del mundo para su reconstrucción con dignidad en las perspectivas de la reconquista de su soberanía.

Los nuevos procesos de integración que se están viviendo las Américas latinas y el Caribe en el primer decenio del siglo XXI han roto con los paradigmas de la dependencia de las potencias extranjeras ajenas los interés de África y América Latina quienes siguen sufriendo los rigores de las Amenazas y del intervenciones de los imperialismo.

El año Internacional  Afrodescendiente decretado por las Naciones Unidas ha sido una iniciativa importante para el reconocimiento de este continente de mas 150 millones de habitantes de nuestro continente.

Acuerda:

PRIMERO, que en la creación de la Comunidad de los Estados Latinoamericanos y del Caribe que se instaurará  el próximo 5 de julio del año 2011 en la ciudad de Caracas se reconozcan los aportes morales, políticos, sociales, culturales y espirituales de las y los afrodescendientes en la construcción de las  independencias y democracias de nuestra América, no solo como un hecho declarativo sino que se concrete con la creación de un Consejo Consulto Afrodescendientes de la América Latina y el Caribe.

SEGUNDO, Crear el   Consejo Nacional Para las Comunidades Afrodescendientes de Venezuela con carácter interministerial con la finalidad de profundizar la erradicación de la pobreza, el racismo y la discriminación.

TERCERO, Crear el FONDO AFRODESCENDIENTE DEL ALBA  para contribuir a las reparaciones históricas de las comunidades afrodescendientes de los países de este organismo  y aquellos, que aun no perteneciendo al ALBA, puedan incorporarse con la finalidad de contribuir al desarrollo sustentable y sostenible de los sectores más empobrecidos.

CUARTO, crear el FONDO DE SOLIDARIDAD CON EL PUEBLO HAITIANO para su reconstrucción digna y soberana.

QUINTO exigir a la OTAN cese inmediato a los bombardeos contra  Libia, el intervencionismo militar en África, respetar las propuestas de la Ruta de Paz de la Unión Africana y la Comisión internacional de Paz propuesta por el Comandante Presidente Hugo Chávez Frías 

SEXTO exigir a la Organización de las Naciones Unidas la implementación del  Foro Permanente de las y los afrodescendientes y el Decenio de los pueblos Afrodescendientes de la ONU.

Caracas a los 22 días de mes de junio del año 2011 en el marco de la conmemoración de los Doscientos Años de la Firma del Acta de la Independencia y el año Internacional Afrodescendiente.

Tomado de Desde La Ceiba (Jueves 30 de junio de 2011)

Foto: Roberto Chile

martes, 18 de mayo de 2010

Bruno Rodríguez en la Cumbre UE-ALC

“Cuba seguirá defendiendo la verdad y la razón” (+ Video)


Intervención del Ministro de Relaciones Exteriores de la República de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla en la sesión de Jefes de Estado y/o Gobierno de la VI Cumbre Unión Europea- América Latina y Caribe, Madrid, 18 de mayo de 2010

Sra. Presidenta de Argentina:
Sr. Presidente del Consejo Europeo:

Esta crisis fue pronosticada hace ya diez años. Surgió de la especulación y la corrupción financiera, empresarial y fiscal en Estados Unidos y Europa Occidental. Por tanto, no deben descargarse sus efectos en América Latina y el Caribe, ni en el Tercer Mundo, ni tampoco en los trabajadores, jubilados y pobres europeos.
La Unión Europea necesita relacionarse de otro modo con América Latina y el Caribe. Verla como un conjunto de países independientes con 570 millones de habitantes, una sólida cultura propia y todos los recursos.

América Latina y el Caribe ya no es el traspatio de Estados Unidos, ni somos antiguas colonias que requieren consejo.

La crisis es global, sistémica, múltiple. Por ejemplo, mientras discutimos, el cambio climático sigue devastando y Europa renuente a pagar su deuda ecológica.

Coincido en la necesidad de una nueva gobernanza mundial, pero basada en el Derecho Internacional, en la verdadera democracia y en la justicia social.

El 56% de los seres humanos viven hoy en la pobreza.

No existe un mundo multipolar, ni la llamada comunidad global. El multilateralismo es todavía ficticio. Hoy tenemos una gobernanza global dictatorial basada en la dominación, la hegemonía, el doble rasero y la hipocresía.

Basta leer la doctrina de la OTAN o mirar al redespliegue militar de Estados Unidos en América Latina y el Caribe o al golpe militar en Honduras.

El G-20 tampoco nos representa a los demás. No existe tampoco aquella soñada “asociación birregional”.

Habría que evitar que la crisis acentúe la naturaleza distinta de la Unión Europea y América Latina y el Caribe.

La expoliación colonial y el saqueo capitalista convirtieron a Europa en acreedora y a América Latina y el Caribe en deudora. Es así hasta hoy, aunque hemos pagado la deuda varias veces. Todo sigue igual aunque se le disimule en el libre comercio. Por eso, hay que salir de Bretton Woods y construir una nueva arquitectura financiera.
En tiempo de crisis, en particular, debe imperar el Derecho Internacional y ejercerse la igualdad soberana y la independencia política de los Estados.

Debe impedirse el uso de la amenaza y de la fuerza.

El mercado no resolverá la crisis global ni el cambio climático. El mundo necesita primero, un nuevo orden político y luego, decisiones económicas estructurales.
Cuba seguirá defendiendo la verdad y la razón.

Su gobierno sólo se debe a los cubanos, y a los pueblos de Nuestra América,
bolivariana y martiana.

Muchas gracias.

Declaraciones del Canciller a Telesur

miércoles, 14 de abril de 2010

La geopolítica norteamericana y la política de la administración Obama hacia Latinoamérica y Cuba


Por Jorge Casals Llano*
Ponencia presentada en el III Taller de la Revolución Cubana 1959 – 2010 de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba – Ciudad de La Habana el 13 de abril de 2010.
imperialismo-32.gifPrimero que todo, una brevísima referencia a la geopolítica –categoría poco empleada por la academia cubana- y a la necesidad de incorporarla al análisis que pretendemos realizar. Y la utilizaremos no en su versión primigenia, la de Kjellén en su “El estado como organismo”, sino en la fascista del “espacio vital”, concebido como el de todo territorio que un país dice necesitar. Y si de espacio que se dice necesitar se trata, al referirnos a los Estados Unidos, basta sólo analizar la expansión de las “trece colonias” hasta la superficie actual, y hasta llamar la atención respecto al “apellido” América que le fuera impuesto a la nación en su nacimiento.

Luego de la anterior aclaración, les propongo un salto hasta el siglo XX. El capitalismo, amenazado por la “superproducción”, abandonó –luego de la crisis del 29– el liberalismo económico para convertirse en regulado (keynesianismo) y pasó después, luego del fracaso del keynesianismo (con la estangflación), al neoliberalismo. 

El paso al neoliberalismo fue de necesaria adaptación ya que, paradójicamente, el aumento de la capacidad productiva no dejaba otra opción al capitalismo, atendiendo a su “racionalidad”, que reducir por “insuficientemente lucrativa”  su participación en la actividad productiva y,  bajo el influjo del gran capital –concentrado cada vez más en las empresas transnacionales–, acuciado por su afán de lucro, desarrolló la “revolución conservadora” de Reagan y trasladó sus “excesos” a la “industria” de las finanzas y la especulación, devenida mucho más lucrativa por los artilugios monetaristas: desregulación, emisiones incontroladas de títulos de valor, fondos derivados (hedge founds), concesiones de préstamos sin respaldo (hipotecas subprime), fluctuaciones de  los tipos de cambio de las monedas, manipulaciones de las tasas de interés, de los créditos y de las cotizaciones en las bolsas, haciendo que la especulación, la “economía de casino”, la “financiarización de la economía” se convirtiera en la vía fundamental de obtención de ganancias aunque éstas fueran sólo ficciones contables.

Es así como el capitalismo (productivo) se convirtió en neocapitalismo (especulativo) en el que los papeles y activos distan enormemente (sin que nadie pueda  calcular cuánto) de lo que “el mercado” dice que valen. Lo anterior agudizó –hasta niveles insospechados en la época de Marx– la contradicción fundamental del capitalismo entre el carácter social de la producción y el carácter privado de la apropiación, concentrada ésta, cada vez más  y a escala cada vez más global, en los grandes especuladores.

El capitalismo especulativo –o si se prefiere, el “reaganomic” y su zaga- funcionó inicialmente y de manera espectacular para beneficio de los EEUU que, convencidos de la existencia de un nuevo “siglo de oro”, llegaron a desentenderse, incluso, de los cada vez mayores déficits comerciales del país hasta afirmar: “los déficits no importan” (R. Reagan, R. Cheney), bajo el supuesto de que el resto del mundo seguiría financiando indefinidamente a la dilapidadora economía norteamericana.

Todo lo anterior hace evidente que la crisis del neoliberalismo –a pesar de ser global- es, primero que todo, la crisis del paradigma estadounidense y del “pensamiento único” globalizado por el “Consenso de Washington”. Ya desde aquí se hace singularmente manifiesta la crisis de ideas respecto a la evolución del capitalismo y sus limitaciones, que hace imposible la comprensión de fenómenos tales como la unicidad y a la vez multiplicidad de la(s) crisis como lo que es(son), fruto legítimo de las leyes del modelo y del propio sistema capitalista.

Al realizar el análisis desde esta óptica, se comprenden en toda su complejidad y consecuencias la(s) crisis actual(es); al propio tiempo que la incapacidad de la teoría económica “oficial” para explicarlas, lo que se desprende del análisis de los planes de rescate y megarrescate (todos)  que muestran que la economía “oficial” no ha extraído de la historia del capitalismo sus lecciones o, lo que es peor, que reglas no escritas hacen imposible su interpretación. La situación actual de los que fueran denominados peyorativamente PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y España) europeos son prueba suficiente de lo anterior.

Llegamos así a la actual administración Obama, representante de una parte de la élite del poder estadounidense que considera imprescindible hacer cambios –tácticos, no estratégicos- a lo interno y de política exterior de los EEUU para poder extender en el tiempo la hegemonía –dominación de ese país en el mundo. Precisamente lo anterior explica la asunción a la presidencia de este país de un hombre que, en sus discursos de campaña política afirmaba que: “no podemos tener cuatro años más de su (de Bush, j.c.)… filosofía vieja y cansada, que nos llevó a este embrollo" y que, entre sus máximas prioridades de gobierno incluya recortes impositivos “para el 95% de los trabajadores americanos” (sic.), cuyos “ingresos son menores de 250,000 dólares anuales” (sic.), sin ninguna mención a cómo y quién o quienes financiaran todo ello

Repite Obama así la filosofía “que nos llevó a este embrollo” bajo el supuesto de que “los déficits no importan”, aunque ahora seguramente bajo un fundamento teórico nunca demostrado por la práctica económica –la Curva de Laffer- para presupuestos con déficits billonarios (trillonarios si usamos la terminología anglosajona) previstos hasta el 2020.  El “embrollo”, también desde el punto de vista teórico y conceptual, se hace aun mayor cuando un Nobel de economía, Paul Krugman, plantea repetidamente que “es el momento de la política fiscal”, y que “hay que concentrarse en resolver la crisis, no en el déficit presupuestario” (sic., sic.).

De manera que llegamos al agotamiento del modelo neoliberal –y del paradigma estadounidense –sin que exista un modelo alternativo capaz de imponerse. Y si, como dice Fidel: “… el sistema actual es insostenible, porque se sustenta sobre leyes ciegas, caóticas, ruinosas y destructivas de la sociedad y la naturaleza” (1999); al propio tiempo, la crisis: “… consiste precisamente en el hecho de que lo viejo muere y lo nuevo no puede nacer: en este interregno se verifican los fenómenos morbosos más variados” como nos señala Gramsci. Se instaura así una crisis del modelo de hegemonía – dominación en el que “lo viejo” busca mantenerse con las políticas de “libre comercio” e instituciones como el FMI, el Banco Mundial y la OMC a escala global y sus “replicas” a escala continental, la OEA, el BID, las bases militares y, al interior de los países, la ideología del consumismo.

Mientras tanto, “lo nuevo”, que tiene a su favor –es un decir- la crisis de la financiarización y, por ello mismo, la inestabilidad global, debe luchar para imponerse contra  las estructuras creadas por la “economía de casino” y el “libre comercio” al propio tiempo que contra la ideología del capitalismo impuesto por el “american way of life” y el “american dream” aun consolidada.

¿Y en América Latina?

A pesar de que más de uno de mis colegas considera que América Latina no constituye en la actualidad una prioridad para la nación del norte obviando, según mi modesta opinión, al menos dos aspectos esenciales. El primero es que aun cuando sea para la poderosa nación del norte la prioridad vigésima sus acciones tienen para el subcontinente la prioridad primera; el segundo, que en la misma medida que el imperio se debilita aumenta su importancia estratégica para los EEUU, que sigue considerando a la región su “traspatio trasero”, desafortunadamente para ella, “tan lejos de dios y tan cerca de los EEUU”.  Y precisamente porque no son pocos los que consideran que América Latina no es prioridad hoy para EEUU es que se hace necesario el estudio de esta relación tanto en su devenir histórico como en los eventos más o menos recientes para poder discernir entre el discurso y el decurso de los acontecimientos, esto último si, nadie lo discute, de excepcional importancia para el subcontinente latinoamericano.
Y si desde antes de la agudización de la crisis sistémica –ocurrida a partir de la que se denominó inicialmente crisis de las hipotecas subprime- había ocurrido una expansión de gobiernos progresistas, de un muy amplio diapasón, en el subcontinente- Venezuela, Bolivia, Brasil, Argentina, Uruguay, Honduras, Paraguay –el conservadurismo recuperó su capacidad de respuesta y, luego del golpe de estado de Venezuela de abril de 2002, pasó a la contraofensiva utilizando su inmenso poder económico y mediático para recuperar su poder en la región, el más claro ejemplo, aunque no el único, fue el cruento derrocamiento, ya durante la administración Obama, del gobierno legítimo de Manuel Zelaya en Honduras. Ninguna duda cabe, la crisis del modelo de hegemonía– dominación de los EEUU en el continente perdurará largo tiempo en el subcontinente y la lucha entre “lo viejo” –el liberalismo y el neoliberalismo- y “lo nuevo” los gobiernos post-neoliberales se manifestará de las más diversas formas.
¿Y Cuba?
Si asumimos como valedera la afirmación de que América Latina es prioritaria para los debilitados EEUU (aún en el vigésimo lugar), debemos concluir que también lo es Cuba (aun cuando sea en el trigésimo), lo que es cierto desde los tiempos de la “doctrina Monroe” y “la fruta madura”, aunque solo sea porque la administración Obama no podrá cambiar la imagen de los EEUU frente al progresismo en la región mientras exista el ejemplo de Cuba. De manera que, a manera de conclusión, podríamos afirmar que la actual administración norteamericana es continuidad de sus antecesoras (desde el punto de vista estratégico, considerando lo que considera parte de su “espacio vital”) con cambios tácticos de prioridades y estilo.
Se trata de que los EEUU no pueden mantener en las actuales condiciones la política de “cow boy” de W. Bush; para la actual coyuntura cuentan con la imagen de Obama y el “smart power”. No tengo dudas de que parte de la misma es la actual campaña mediática contra nuestro país, las becas concedidas a estudiantes cubanos,  la autorización sin restricciones de remesas, de los viajes a los nacidos en Cuba residentes en los EEUU y hasta “las tonterías” que de vez en vez dice Obama respecto a nuestro país. Sepamos pues “discernir entre el discurso y el decurso de los acontecimientos”

Muchas Gracias

*Dr. Jorge Casals Llano, Profesor Titular ISRI

martes, 23 de febrero de 2010

Presidentes aprueban nueva integración latina: Texto íntegro de la Declaración de Cancún

Presidentes aprueban nueva integración latina
Por Jorge Ramos y Silvia Otero / Enviados
El Universal


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Raúl Castro dijo que espera que se definan los estatutos y la forma de operación de la comunidad de estados latinoamericanos y caribeños en la cumbre de Río en Venezuela el próximo año

Los presidentes de América Latina y del Caribe aprobaron la creación de la “Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños”, un nuevo organismo en el que no se integran Estados Unidos y Canadá.
Raúl Castro, presidente de Cuba, calificó el hecho como trascendental porque existen las condiciones para ello.

El presidente Felipe Calderón, al leer la declaratoria de creación de esta Comunidad, que fue aprobada por aclamación por los 25 presidentes de la región, detalló que ésta “asumirá el patrimonio de Grupo de Rio y de la Cumbre de América Latina y el Caribe para la Integración y Desarrollo (CALC)”, por lo que ambos mecanismos se fusionan ahora en el nuevo organismo.

“Ha habido finalmente un consenso sobre la misma, ha habido también una discusión muy intensa, intensas consultas, no sólo ayer en el almuerzo, sino también país por país participante respecto del nombre mismo.

“Como bien ha dicho don  Raúl Castro que el nombre puede ser lo de menos y que en todo caso en el curso de las cumbres que habrán de realizarse, primero en Venezuela, el próximo año, del acuerdo de la cumbre de integración de América Latina y el Caribe, y en Chile el año posterior, probablemente en Santiago, en el marco de la Cumbre de Río, podemos visualizar algún nombre definitivo, pero es importante ir dándonos identidad y avanzar hacia este mecanismo, simplemente voy a dar lectura a las conclusiones”, afirmó Calderón.

Sin embargo, de acuerdo con el documento aprobado por los mandatarios, estos dos mecanismos seguirán con su agenda programada en reuniones previstas hasta 2012 hasta que se ponga en marcha la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, pues falta definir sus estatutos y formas de operación. 

Castro dijo que se deben definir estatutos y forma de operación y que esperan que se defina esto en la cumbre de Río en Venezuela en el 2011.

La declaración señala que los presentes en este lugar “hemos decidido primero constituir la comunidad de estados latinoamericanos y caribeños como espacio regional propio que reúna a todos los estados latinoamericanos y caribeños”.

Y “consolidar y proyectar a nivel global mediante la comunidad de estados y caribeños la identidad latinoamericana y caribeña”.

Aún esperan llevar a cabo la reunión de Río en Chile en el 2012, independientemente de cómo avance el nuevo mecanismo aprobado esta mañana a las 9:45 horas.

Entre los principios que regirán al nuevo esquema están el respeto al derecho internacional; igualdad de estados; no uso ni amenaza de la fuerza; democracia; respeto a los derechos humanos; respeto al medio ambiente; cooperación internacional para el desarrollo; unidad Internacional, y un diálogo promueva la paz y seguridad regionales.

Además, busca promover la integración política; mejorar el posicionamiento de América Latina y el Caribe ante acontecimientos relevantes; promover esquemas de diálogo con otros grupos de países para fortalecer en el escenario internacional; promover la articulación, coordinación y complementariedad y entre organismos subregionales.

También integrar la capacidad de diálogo dentro de la región como en otros estados y actores; promover mecanismos de solución pacífica de controversias.
Y en tanto no culmine el proceso de la integración mantener un foro unificado donde participen todos los foros que les permitan actuar, como el Grupo de  Rio y CALC, que se realizarán conforme a los calendarios en 2011 en Venezuela y 2012 en Chile.  
sc 
 
http://www.eluniversal.com.mx/notas/660836.html

Definen mecanismo de unidad y diálogo
Por Silvia Otero y Jorge Ramos, Enviados


RIVIERA MAYA, QR.— La Declaración de la Cumbre de la Unidad mediante la que se crea una nueva entidad de países de América Latina y el Caribe, así como la Declaración de Cancún, que considera los compromisos conjuntos en materia de economía, seguridad, migración, desarrollo social e incluso ante desastres naturales, son los dos textos principales que acordarán hoy los 25 presidentes de la región.  

En el encuentro también se abordó, por separado, el tema de Haití; se concluyó la entrega en efectivo de 25 millones de dólares adicionales a ese país, que estarán disponibles esta semana, para apoyar la reconstrucción de la isla, además de un paquete crediticio de corto plazo, anunció anoche el presidente Felipe Calderón.  

En una conferencia de prensa, destacó que en la Cumbre de la Unidad de América Latina y el Caribe, uno de los tópicos centrales fue la creación “de un mecanismo que una y organice a todos los países integrantes de la región sin excepción”, del cual se preparó la declaración final que se dará a conocer hoy. Apuntó que uno de los temas que surgió “es encontrar mecanismos de diálogo respetuoso, que permitan conducir los problema que surgen entre los integrantes de América Latina y el Caribe. Uno de ellos es, por ejemplo, la relación de Venezuela y Colombia”.  

Borrador de 87 compromisos   [Ver al final texto íntegro de la Declaración]

Además del pronunciamiento político conjunto mediante el que se crea el nuevo organismo, los presidentes analizaron y discutieron el borrador de La Cumbre de Cancún, elaborado por ministros de Relaciones Exteriores de la región, que incluye 87 compromisos en diversos temas.  

El documento preliminar se reservó el tema de las bases militares en la región, pues los cancilleres no arribaron a un consenso, en un texto que establece “que la presencia de fuerzas militares extranjeras no puede, con sus medios y recursos vinculados a objetivos propios, amenazar la soberanía e integridad de cualquier nación, y en consecuencia la paz y seguridad de la región”, por lo que podría ser modificado o desechado por los presidentes.  

Hubo coincidencia en una mayor cooperación ante “las nuevas amenazas a la seguridad como el terrorismo”, las drogas, el crimen trasnacional organizado y el tráfico de armas. En materia económica, se plantea que los ministros de finanzas diseñen una estrategia “para crear una arquitectura financiera regional”.
 
http://www.eluniversal.com.mx/nacion/175847.html

DECLARACIÓN DE CANCÚN

1. Las Jefas y los Jefes de Estado y de Gobierno de los países de América Latina y el Caribe, reunidos en la Cumbre de la Unidad constituida por la XXI Cumbre del Grupo de Río y la II Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo (CALC), en la Riviera Maya, México, el 23 de febrero de 2010.
2. Decididos a construir un espacio común con el propósito de profundizar la integración política, económica, social y cultural de nuestra región y establecer compromisos efectivos de acción conjunta para la promoción del desarrollo sostenible de América Latina y el Caribe en un marco de unidad, democracia, respeto irrestricto a los derechos humanos, solidaridad, cooperación, complementariedad y concertación política;
3. Convencidos de que la región de América Latina y el Caribe debe seguir reafirmando su presencia en los foros de los que forma parte y pronunciarse sobre los grandes temas y acontecimientos de la agenda global;
4. Destacando la importancia de profundizar la comunicación, cooperación, articulación, sinergia, convergencia de acciones e intercambio de experiencias entre los distintos procesos y mecanismos subregionales de integración;
5. Refrendando nuestro compromiso con el multilateralismo y con las Naciones Unidas como el foro por excelencia para la promoción de la paz, los derechos humanos, la cooperación internacional para el desarrollo y para construir un sistema económico global justo y equitativo, y
6. Refrendando asimismo, los principios de solidaridad, flexibilidad, gradualidad, pluralidad, diversidad, complementariedad de acciones y participación voluntaria plasmados en la Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo en Salvador, Bahía, como fórmula para encarar los desafíos que afronta nuestra región y alcanzar nuestros objetivos,


Hemos decidido:
1. Intensificar el diálogo político entre nuestros Estados y traducir, a través de la concertación política, nuestros principios y valores en consensos. La región requiere de una instancia de concertación política fortalecida que afiance su posición internacional y se traduzca en acciones rápidas y eficaces que promuevan los intereses latinoamericanos y caribeños frente a los nuevos temas de la agenda internacional.
2. Intensificar para ello, la concertación de posiciones regionales de cara a reuniones y conferencias de alcance global y adoptar un perfil más dinámico a favor de la concertación política y del trabajo de interlocución con otras regiones y países en la convicción de que ese diálogo contribuye a proyectar a la región y aumentar su influencia en el escenario internacional globalizado e interdependiente.
3. Reafirmar que la preservación de la democracia y de los valores democráticos, la vigencia de las instituciones y el Estado de Derecho, el compromiso con el respeto y la plena vigencia de todos los derechos humanos para todos, son objetivos esenciales de nuestros países.
4. Impulsar una agenda integrada, con base en el patrimonio del Grupo de Río y los acuerdos de la CALC, así como de los mecanismos y agrupaciones de integración, cooperación y concertación ya existentes, que constituyen todos, de conjunto, un valioso activo regional que se sustenta en los principios y valores compartidos, con el propósito de dar continuidad a nuestros mandatos mediante un programa de trabajo que promueva vínculos efectivos, la cooperación, el crecimiento económico con equidad, justicia social, y en armonía con la naturaleza para un desarrollo sostenible y la integración de América Latina y el Caribe en su conjunto.
5. Acordar para ello, el desarrollo de un programa de trabajo en torno a los siguientes ámbitos y líneas de acción con carácter prioritario:

Cooperación entre los mecanismos regionales y subregionales de integración
6. Intensificar el diálogo, la coordinación, la interacción, los consensos, la sinergia y la convergencia de acciones entre los mecanismos regionales y subregionales de integración en América Latina y el Caribe para profundizar la integración y acelerar el desarrollo regional mediante la articulación de proyectos comunes y complementarios.
7. Convocar a los organismos y mecanismos regionales y subregionales a promover esquemas concretos a favor del intercambio de experiencias y de la identificación de las áreas de cooperación y necesarias sinergias y convergencia de acciones entre los diferentes procesos subregionales, a fin de dar pasos específicos que nos permitan profundizar en las distintas dimensiones de la integración.


Asuntos Económicos
Crisis financiera internacional
8. Tenemos expectativas positivas a partir de algunos indicios de recuperación en la economía mundial. No obstante, reconocemos el grave y continuo impacto de la crisis en algunos países de la región. En particular, tomamos nota de los desafíos particulares que enfrentan los países de renta media, incluyendo los pequeños, vulnerables y altamente endeudados, así como de la necesidad de una mayor atención por parte de la comunidad internacional, para apoyar su recuperación.
9. En vista del impacto que ha tenido en la región la última crisis financiera internacional, promover una mayor cooperación en materia de políticas financieras y regulatorias. Proponemos, por ello, un amplio diálogo, consultando – cuando sea apropiado – a nivel de expertos regionales o de Ministros de Finanzas o similares, con miras a construir una nueva arquitectura financiera internacional que garantice la democratización y la transparencia de la gestión financiera internacional y el fortalecimiento de los mecanismos de regulación, en aras de establecer instrumentos efectivos de gobernabilidad y de prevención y respuesta inmediata ante futuras crisis.
10. Enfatizar que la reforma de las instituciones financieras internacionales debe tomar en cuenta la adecuación de los instrumentos financieros internacionales a las necesidades de financiamiento de los países en desarrollo; incluyendo la disponibilidad de instrumentos preventivos.
11. Apoyar a su vez una reforma sustancial en las regulaciones financieras, conforme a la legislación interna de cada país, a fin de lograr un sistema regulatorio global más representativo, equitativo y sostenible en el largo plazo.
12. Encomendar a los Ministros de Finanzas o similares la elaboración de una estrategia con miras a la construcción progresiva de una arquitectura financiera regional y subregional que incluya la consideración de las siguientes propuestas:
a) Un sistema multilateral y voluntario de pagos a partir de la dinamización y ampliación de las experiencias existentes en la región, incluyendo mecanismos de pagos en monedas nacionales.
b) Evaluación de experiencias existentes en materia de moneda común.
c) Fortalecimiento o desarrollo de mecanismos regionales para la estabilización de la balanza de pagos.
d) Integración de los mercados financieros a nivel regional y subregional con adecuados mecanismos de supervisión, regulación y transparencia.
e) Fortalecimiento y creación de instituciones o fondos financieros para apoyar proyectos de desarrollo e integración de la región, incluyendo la coordinación de dichos fondos e instituciones.
f) Cooperación entre los bancos nacionales y regionales de fomento.

13. Realizar una reunión sobre el Convenio de Pagos y Créditos Recíprocos (CCR) de ALADI a ser convocada por esa Asociación, a la cual serán invitados representantes de otros sistemas de pagos y créditos recíprocos existentes en la región, así como países de América Latina y del Caribe que no sean miembros del CCR, con miras a intercambiar información sobre ese sistema.
14. En el marco del fortalecimiento de instituciones o fondos financieros para apoyar proyectos de desarrollo, saludar la firma del convenio constitutivo del Banco del Sur por parte de los presidentes de sus países miembros como uno de los pilares del proceso de integración regional.

Comercio
15. Reiterar la importancia de promover una mayor integración de nuestras economías como un medio para alcanzar mayores niveles de crecimiento y desarrollo económico y social, así como para garantizar la participación más efectiva de la región en la economía mundial, propendiendo a la disminución de barreras técnicas que dificulten el comercio.
16. Continuar promoviendo iniciativas de integración de alcance regional y subregional, multilateral y bilateral, y abiertas al comercio internacional con la convicción de que permitirán la conformación de un espacio económico común latinoamericano y caribeño.
17. Instruir a nuestros Ministros de comercio exterior o sus homólogos a elaborar y consensuar las medidas necesarias para preservar y profundizar, en beneficio de los países de la región, los niveles de comercio y de acceso a mercados con el objetivo de estimular el comercio intrarregional de bienes y servicios, toda vez que éste constituye una herramienta importante para compensar la caída de la demanda registrada en el resto del mundo. Asimismo, les encomendamos que implementen medidas destinadas a favorecer el acceso al mercado para las exportaciones de los países en desarrollo, en particular las economías más pequeñas y los países en desarrollo sin litoral marítimo. Queremos crear condiciones de mercado que permitan una mayor y más equitativa participación de estos países a fin de aprovechar los beneficios del comercio intrarregional.
18. Además, encomendar a los Ministros encargados del comercio exterior a continuar trabajando en favor de la construcción de un sistema multilateral de comercio más justo y equitativo, capaz de satisfacer las necesidades de los países en desarrollo, especialmente las de los países de menor desarrollo relativo. En ese sentido, resaltar la urgencia de la conclusión de las negociaciones de la Ronda de Doha de la Organización Mundial de Comercio (OMC).
19. Manifestar nuestro reconocimiento a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), por sus aportes a las políticas conducentes al desarrollo y a la integración de los países de América Latina y el Caribe y apoyar la realización de su XXXIII Período de Sesiones a fines de mayo, en Brasil.

Energía
20. Subrayar que América Latina y el Caribe enfrentan serios desafíos en materia energética vinculados al aumento de la demanda y a la fluctuación en los precios y la oferta de energía y reconocemos la imperiosa necesidad de reducir la vulnerabilidad de la región en ese sentido.
21. Reconocer la necesidad de ampliar y emprender acciones específicas que permitan a las economías más pequeñas y los países menos desarrollados alcanzar un acceso justo, equilibrado y constante a las diversas formas de energía, a la vez que propicien el desarrollo sustentable económico y social de nuestros pueblos. Destacamos, de igual manera, la importancia de la cooperación y la integración como medios para estimular la eficiencia y el ahorro energético, así como el uso racional y eficiente de los recursos energéticos tanto fósiles como renovables.
22. Aprovechar las posibilidades de complementariedad energética regional y subregional y, con dicho propósito, fortaleceremos esfuerzos concertados para utilizar eficientemente las fuentes tradicionales de energía, y estableceremos medidas que promuevan el uso y expansión de fuentes de energía renovables, promoviendo el intercambio de experiencias y la transferencia de tecnología sobre programas nacionales de biocombustibles, turbinas eólicas, energía geotérmica, energía solar, hidrogeneración de electricidad y otras nuevas tecnologías de energía. Afirmamos, por ello, que es necesario que en nuestros países se realicen inversiones que permitan desarrollar a largo plazo nuestras potencialidades en materia de energías renovables y no renovables, así como la transferencia de tecnologías y el adiestramiento y capacitación técnica necesarios para alcanzar soluciones eficientes y sostenibles tanto en la producción como en el consumo de energía.
23. Reafirmar la trascendencia e importancia de la energía como recurso fundamental en el desarrollo sustentable, así como el derecho soberano de cada país de establecer las condiciones de explotación de sus recursos energéticos, y por ello renovamos nuestro compromiso de avanzar en los procesos de cooperación e integración de nuestros países con base en la solidaridad y en la complementariedad, como un esfuerzo continuo para lograr el crecimiento económico sustentable y equitativo de sus pueblos. Reconocemos, en tal sentido, las valiosas iniciativas de cooperación e integración energética que se están implementando en la región.
Integración física en Infraestructura
24. Expresar nuestro compromiso con la efectiva integración geográfica de América Latina y el Caribe, a través de la creación de la infraestructura física necesaria y la convergencia entre los diversos procesos de integración subregionales por lo que emprenderemos la elaboración y puesta en marcha de una la estrategia de integración física de la región
25. Intensificar, para ello, esfuerzos en el campo de la infraestructura para: promover y ejecutar políticas de ampliación de la conectividad y proyectos para ampliar los servicios de transporte aéreo, marítimo, fluvial y terrestre, así como el transporte multimodal; diseñar y ejecutar políticas públicas que atiendan, los requerimientos de la integración fronteriza a fin de agilizar su concreción aprovechando los marcos e iniciativas vigentes; e identificar y superar dificultades normativas y regulatorias.
26. Ampliar el intercambio entre el Proyecto Mesoamérica y los mecanismos de integración en el ámbito de la UNASUR, a través del Consejo de Infraestructura y Planeamiento (CIP), que incorporará a la IIRSA. Promoveremos la incorporación a ese diálogo tanto de las instancias caribeñas equivalentes, como de las establecidas en ALBA-TCP y Petrocaribe, para la realización de reuniones similares entre mecanismos subregionales vinculados con la integración de la infraestructura física en América Latina y el Caribe.
Ciencia y tecnología
27. Promover el tratamiento del tema “Tecnología y Desarrollo Productivo” en los diálogos de América Latina y el Caribe con otros actores internacionales.
28. Reconocer el potencial que las tecnologías de la información y las comunicaciones tienen para el desarrollo de la democracia, la economía y el progreso social. Destacamos, por ello, la conveniencia de compartir el conocimiento, la tecnología y la información, aprovechando la infraestructura de conectividad y promoviendo en nuestras poblaciones el acceso universal a la misma.
29. Fortalecer nuestro empeño para que el importante desarrollo científico logrado en la región en el último decenio se pueda convertir en servicios, productos y procesos accesibles a las economías y a las sociedades de los países latinoamericanos y caribeños, por medio de políticas inclusivas de innovación.
Desarrollo Social
Programas sociales y erradicación del hambre y la pobreza
30. Reiterar que el hambre y la pobreza representan una de las peores formas de violación de los Derechos Humanos. Por ello, la lucha para erradicarlas es un desafío ético, político y económico para todos. En este empeño, es necesario explorar e implementar nuevas formas de cooperación y solidaridad internacionales en apoyo a los esfuerzos nacionales así como garantizar el acceso a alimentos de calidad, ricos en nutrientes, para avanzar hacia sociedades mejor integradas en un mundo globalizado, más participativas, con rostro humano e inclusión social.
31. Concentrar los esfuerzos de política social en la población en situación de mayor vulnerabilidad para responder al desafío de la pobreza, la desigualdad y el hambre, y alcanzar el mayor desarrollo económico y social de los pueblos latinoamericanos y caribeños sobre la base de la integralidad, la no discriminación y el reconocimiento de la persona como sujeto de derecho. Continuaremos impulsando, por lo tanto, políticas de desarrollo social para asegurar dentro de los ámbitos nacionales un enfoque que priorice los programas dirigidos a la reducción de la pobreza, la desigualdad y el hambre.
32. En relación con los Objetivos de Desarrollo del Milenio y considerando que en septiembre de 2010 se realizará la Sesión de Alto Nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre este tema, expresamos nuestra preocupación por el lento avance en su consecución, razón por la cual enfatizamos la necesidad de impulsar los mayores esfuerzos para alcanzar su cumplimiento.
33. Garantizar que los acuerdos de comercio regionales e internacionales en que participen los países de la región respondan a las necesidades relacionadas con el desarrollo social con equidad, el acceso a alimentos nutritivos y acordes a las costumbres locales y la implementación sostenible de las Metas del Milenio y otros metas de desarrollo internacionalmente acordadas.
34. Promover la elaboración de un plan de acción integral de política pública en materia social para concretar la cooperación y hacer más efectiva la ayuda para los países de renta media y baja, según lo acordado en las conferencias internacionales de alto nivel en la materia.
35. Reconocer que la erradicación de la pobreza, el pleno empleo productivo para todos y la integración social son interdependientes y se refuerzan mutuamente, y que por lo tanto, debe crearse un entorno propicio para que todos estos objetivos puedan alcanzarse simultáneamente.
Seguridad alimentaria y nutricional
36. Promover la coordinación regional de iniciativas así como el intercambio de tecnologías y recuperación de tecnologías tradicionales entre otras acciones para garantizar la seguridad alimentaria y nutricional, por medio de políticas públicas que impulsen el desarrollo rural, la producción sustentable de alimentos, su inocuidad, su almacenaje, su distribución y comercialización, así como crédito y seguro agrícolas.
37. Incorporar la perspectiva de derechos humanos y de género en la elaboración y revisión de las estrategias nacionales orientadas a garantizar la seguridad alimentaria y nutricional, con amplia participación social, particularmente de los sectores más vulnerables y no permitiremos el abuso monopólico en el sector de alimentos.
38. Impulsar el desarrollo productivo, tecnológico y de inversiones así como la introducción de tecnologías social y ambientalmente sanas de producción agrícola, el aumento de la productividad y competitividad de los pequeños y medianos productores, incluyendo los campesinos, y su acceso a los recursos productivos.
39. Fortalecer los procesos de integración en el ámbito alimentario y conjugaremos esfuerzos en apoyo a la Iniciativa América Latina y el Caribe Sin Hambre 2025.
Educación, salud y servicios públicos
40. Ampliar la cooperación regional para promover el acceso universal, equitativo y de calidad a la educación primaria y a los servicios de salud, saneamiento y suministro de agua potable, en especial para las personas en condición de pobreza extrema. Buscaremos atender las necesidades específicas de salud de la juventud, asegurar la reducción de la desnutrición y la mortalidad infantil, mejorar la salud materna y combatir las epidemias de mayor impacto, prestando especial atención a las zonas rurales.
41. Buscar garantizar que las políticas y programas nacionales de desarrollo de la juventud atiendan sus necesidades particulares e involucren a los jóvenes y a las organizaciones dirigidas por ellos en el desarrollo de políticas nacionales que les atañen.
42. Adoptar programas integrales y flexibles, adaptados a las realidades socioeconómicas y culturales de cada país, región y grupo poblacional, que permitan erradicar el analfabetismo en todos los países de América Latina y el Caribe antes del año 2015.
43. Ampliar también la cooperación regional así como una respuesta coordinada e integral para garantizar, entre otras cuestiones, la reducción de la mortalidad infantil, el mejoramiento de la salud materna, especialmente en las zonas rurales, y la lucha contra las epidemias de alto impacto como el VIH/SIDA y el virus H1N1. Trabajaremos del mismo modo a nivel nacional, regional e internacional para reducir y controlar la diseminación de enfermedades no transmisibles que representan una seria amenaza al desarrollo y celebramos la iniciativa de los países miembros de la CARICOM a convocar en la Sede de las Naciones Unidas una Reunión de Alto Nivel sobre enfermedades crónicas no transmisibles en 2011.
Cultura
44. Reafirmar que todas las culturas tienen derecho a existir y preservar sus prácticas tradicionales y milenarias inherentes a su identidad. En ese sentido, promoveremos la historia, las tradiciones, los valores, la diversidad cultural y el entendimiento mutuo entre los pueblos de América Latina y el Caribe, conscientes de la contribución positiva que tendrá en la profundización de la integración regional. De igual modo, incentivaremos la cooperación, la integración cultural y el desarrollo de industrias creativas.
45. Reconocer, en consonancia con el respeto a los derechos humanos y el bienestar de nuestros pueblos, el derecho de nuestros Estados para establecer, de conformidad con el Derecho Internacional, las acciones normativas y otras medidas que juzguen convenientes para preservar y defender las manifestaciones ancestrales de sus pueblos, las cuales deben ser respetadas por la comunidad internacional.
46. Estimular la diversidad cultural como un componente indispensable de las políticas públicas para reducir la pobreza, promover la equidad y alcanzar las Metas de Desarrollo del Milenio.
Migración
47. Promover el pleno respeto de los derechos humanos de los migrantes y sus familias, en los países de origen, tránsito y destino, independiente de su condición migratoria, y trabajaremos para que la migración ocurra de manera informada, segura y conforme a las disposiciones relacionadas con la atención consular. Reafirmamos nuestro decidido compromiso de combatir el racismo y la xenofobia a que puedan ser sometidos los migrantes, promoviendo la reivindicación de sus capacidades como actores políticos, económicos, culturales y científicos, fundamentales para impulsar procesos de desarrollo e integración, en las sociedades de origen y de destino.
48. Continuar intensificando las acciones orientadas a prevenir y combatir la trata de personas y el tráfico ilícito y explotación de migrantes en todas sus modalidades y garantizar la plena protección y atención a las víctimas de estos delitos, en especial de mujeres, niños y adolescentes. Asimismo, crear instancias de coordinación entre países de origen, tránsito y destino para combatir estos delitos.
49. Facilitar la integración de los migrantes a las sociedades de acogida, promover facilidades para la residencia, el trabajo y la regularización, en consonancia con las legislaciones nacionales.
50. Promover la cooperación y el intercambio de experiencias y buenas prácticas a nivel nacional, regional y subregional en el combate al crimen organizado, al tráfico ilícito de migrantes y a la trata de personas, en especial cuando se trata de proteger a los grupos de personas migrantes más vulnerables: niños, niñas, adolescentes, mujeres, pueblos originarios y afrodescendientes.
Género
51. Estamos convencidos que el desarrollo económico y social en nuestros países y el logro de una democracia plena sólo son posibles a partir de una efectiva equidad entre hombres y mujeres por lo que impulsamos la inclusión de la perspectiva de género en el diseño, implementación y evaluación de toda política pública.
52. Nos comprometemos, en ocasión de la Declaración de la OEA del año 2010 como año interamericano de la mujer, a continuar trabajando por la plena implementación de la Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer (Convención de Belem do Pará) y de los objetivos contenidos en la Declaración de Beijing y su plataforma de acción, de cuya adopción se cumplen quince años.
53. Considerar prioritarias la erradicación del hambre y la pobreza y las acciones tendientes a garantizar que todos los hombres y mujeres de nuestra región cuenten con alimentación y vivienda adecuadas, acceso a la salud -incluyendo su dimensión sexual y reproductiva-, a la educación y al trabajo decente, de manera de poder alcanzar niveles dignos de vida.
Desarrollo Sostenible
54. Actuar solidariamente en la construcción de una estrategia de cooperación internacional que fortalezca la relación entre el medio ambiente y el desarrollo, apoyando los esfuerzos de los países en desarrollo sin litoral marítimo, pequeños Estados insulares y costeros en desarrollo, y estimulando acciones que protejan y valoricen el patrimonio natural de la región.
55. Estimular la identificación, fortalecimiento e intercambio de buenas prácticas de desarrollo sostenible en la región, en temas como la incorporación del componente ambiental en las acciones gubernamentales, la participación social en políticas públicas y el manejo sustentable de los recursos naturales. Impulsaremos iniciativas con el objeto de convertir a los países de América Latina y el Caribe en exportadores de servicios ambientales.
56. Fortalecer la Iniciativa Latinoamericana y Caribeña para el Desarrollo Sostenible (ILAC).
57. Promover la cooperación en materia de manejo sustentable del patrimonio natural, la conservación de la biodiversidad, los ecosistemas y el agua.
58. Reconocer y saludar la decisión del Ecuador de promover la iniciativa Yasuní ITT, por constituir una efectiva medida voluntaria para enfrentar el problema del cambio climático, garantizar la sobrevivencia de los pueblos indígenas en aislamiento voluntario y garantizar la conservación de uno de los lugares más biodiversos del mundo.
59. Estimar que las acciones verdaderas para enfrentar los problemas derivados de los cambios climáticos, como por ejemplo las iniciativas de gestión ambiental sostenible de bosques y de otros ecosistemas clave como los humedales; la eficiencia energética y el desarrollo de fuentes nuevas y renovables de energía; la transformación de los sistemas de transporte; la innovación científica y tecnológica; sólo pueden ser sustentables si están implementadas de manera social y ambientalmente responsable; respetando todos los derechos consagrados de los pueblos y comunidades.
Cambio climático
60. Manifestar nuestra preocupación por el ritmo al que avanza el calentamiento global y subrayamos que es preciso sumar esfuerzos en apoyo de las iniciativas de nuestros países para enfrentar de manera conjunta la amenaza que representa el cambio climático. En ese sentido, enfatizamos nuestro compromiso con la plena, eficaz y sostenida implementación de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático y del Protocolo de Kioto en un esfuerzo global con base en el principio de las responsabilidades comunes pero diferenciadas, las respectivas capacidades nacionales y las legítimas aspiraciones de los países en desarrollo.
61. Promover en el ámbito de la Conferencia de las Partes del Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, y a la luz de éste, un mecanismo financiero predecible, transparente y eficaz, que asegure la adecuada provisión de flujos financieros internacionales nuevos, adicionales y suficientes, para apoyar los esfuerzos de mitigación y adaptación de nuestros países conforme a la Convención sobre Cambio Climático.
62. Subrayar la necesidad de que los países desarrollados cumplan sus compromisos bajo la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático en materia de financiamiento, acceso y transferencia de tecnología y creación de capacidades suficientes en los países en desarrollo particularmente vulnerables a los efectos del cambio climático, especialmente los países menos desarrollados y los pequeños estados insulares y países costeros en desarrollo con tierras bajas, para brindarles cooperación en la mitigación y adaptación, sin condicionalidades.
63. Manifestar nuestro beneplácito por el hecho de que nuestra región será sede de la Décimo Sexta Conferencia de las Partes en la Convención Marco (COP 16) y la Sexta Reunión de las Partes del Protocolo de Kioto (CMP 6), y expresamos nuestro respaldo a México a fin de que, mediante un proceso de negociación transparente e incluyente, sea posible alcanzar en la Conferencia un acuerdo amplio, ambicioso y eficaz que responda a las necesidades de nuestra región y resulte en un fortalecimiento del régimen internacional establecido en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre cambio climático y el Protocolo de Kioto, y en beneficio de la humanidad en su conjunto. Coincidimos en que es necesario que los resultados de la COP 16 tengan un carácter jurídicamente vinculante como un paso decisivo en la lucha contra el cambio climático.
Desastres Naturales
64. Destacar la urgencia de concretar y desarrollar los diversos compromisos y mandatos asumidos por los gobiernos de América Latina y el Caribe en materia de desastres naturales, en especial el establecimiento de un mecanismo que permita dar una respuesta regional rápida, adecuada y coordinada a los mismos, a solicitud del Estado concernido y articulada con éste. A este efecto, subrayar el papel articulador de los organismos e instancias regionales competentes en ese ámbito.
65. Subrayar la relación intrínseca entre la reducción de desastres, el desarrollo sustentable y la erradicación de la pobreza entre otros, y reconocemos por ello la necesidad de fortalecer la capacidad de prevención, mitigación, respuesta y atención de las víctimas de los desastres a través de la adopción de políticas apropiadas y el incremento de la cooperación internacional para fortalecer y potenciar las capacidades nacionales. Reconocemos del mismo modo la importancia de la Declaración y el Marco de Acción de Hyogo, el Plan de Acción de Barbados, el Programa Interamericano para el Desarrollo Sostenible y la Declaración de Florianópolis de la II Reunión Regional de Mecanismos Internacionales de Asistencia Humanitaria, para los países que son parte del mismo, al tratar la problemática de los desastres.
66. Asegurar la coordinación necesaria entre los mecanismos de prevención, reducción de riesgos, mitigación y respuesta a los desastres naturales, en los niveles nacional, regional y global, en los esfuerzos para el cumplimiento de los objetivos de reducción del riesgo de desastres naturales. Nos proponemos incorporar la temática de reducción de riesgos a causa de desastres naturales en las políticas y procesos de planificación y aumentar la capacidad de resistencia a nivel comunitario, local, nacional y regional mediante la investigación, la ampliación de mecanismos para compartir el costo de la prevención de riesgos y el intercambio de datos e información, entre otros.
67. Fortalecer las iniciativas regionales de asistencia humanitaria y promoveremos el establecimiento de protocolos de ayuda mutua u otros dispositivos simplificados de respuesta ante desastres naturales.
68. Instruir a los organismos e instancias con experiencia en esos rubros con que cuenta América Latina y el Caribe: la Agencia Caribeña de Manejo a Emergencias en Casos de Desastre (CDEMA), el Centro de Coordinación para la Prevención de los Desastres Naturales en América Central (CEPREDENAC), el Comité Andino para la Prevención y Asistencia de Desastres (CAPRADE) y la Reunión Especializada de Reducción de Riesgos de Desastres Socionaturales, la Defensa Civil, la Protección Civil y la Asistencia Humanitaria del MERCOSUR (REHU), a definir las sinergias entre ellos y a poner en práctica de manera urgente un esquema de coordinación y cooperación de alcance regional que permita optimizar los recursos e incrementar nuestra capacidad y eficiencia para preparar a nuestras poblaciones y responder en casos de desastres naturales.
69. Promover medidas para la educación y la capacitación en materia de protección ambiental con miras a generar una conciencia colectiva y en consecuencia mitigar los efectos de los desastres naturales provocados por el hombre.
70. Constituir un Grupo de Trabajo de conformación abierta para avanzar en la implementación de esos objetivos.
Derechos Humanos
71. Afirmar el principio de que todos los derechos humanos y las libertades fundamentales son universales, indivisibles, interdependientes e interrelacionados y que, en consecuencia, debe prestarse igual y decidida atención a la aplicación, promoción y protección tanto de los derechos civiles y políticos, como de los derechos económicos, sociales y culturales, incluido el derecho al desarrollo.
72. Fomentar y fortalecer la cooperación internacional para la promoción y protección de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales, de conformidad con la Declaración Universal de los Derechos Humanos y los instrumentos jurídicos internacionales tanto de derechos humanos como de derecho internacional humanitario.
73. Reforzar la incorporación del enfoque de género en el diseño y ejecución de nuestras políticas, en las tareas estratégicas para el desarrollo económico-social y en el fortalecimiento de la democracia.
74. Fomentar el intercambio sobre experiencias nacionales en la preparación y presentación de informes ante el Mecanismo de Examen Periódico Universal (UPR) como un instrumento eficaz para la consideración y promoción de los derechos humanos en todos los países en condiciones de igualdad, según los compromisos de cada país. Trabajaremos por preservar la integridad, la objetividad y el equilibrio de este mecanismo.
75. Dar renovado impulso a la educación en materia de derechos humanos. Promoveremos políticas de educación inclusiva y de calidad al alcance de todos, con plena adhesión a valores como la tolerancia, la solidaridad y la equidad, a la promoción del enfoque de género y al respeto a la diversidad y a la identidad cultural de nuestros pueblos.
76. Promover el reconocimiento y la realización de los derechos de tercera generación o de solidaridad, en particular el derecho al desarrollo, así como el tratamiento de la temática de los derechos de los adultos mayores.
Asuntos de Seguridad
77. Estimamos indispensable reforzar la capacidad de iniciativa de los Estados de América Latina y el Caribe en apoyo del sistema multilateral para la paz, la seguridad y el desarrollo basado en el estricto cumplimiento del derecho internacional y el apego a los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas.
78. Considerar que las nuevas amenazas a la seguridad, tales como el terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, el problema mundial de las drogas y los delitos conexos, el crimen transnacional organizado, el tráfico ilícito de armas, la delincuencia común que afecta la seguridad ciudadana, las amenazas a la salud pública internacional, en particular el VIH/SIDA y el H1N1, los desastres naturales, el tránsito de desechos tóxicos y de material radiactivo por nuestras aguas, entre otras, y en especial sus efectos en América Latina y el Caribe, deben ser enfrentadas integralmente mediante una cooperación internacional eficaz, articulada y solidaria, a través de las organizaciones e instancias competentes y basada en el respeto a la soberanía de los Estados, a la legislación interna de cada país y al derecho internacional.
79. Con el propósito de profundizar las acciones en favor del desarrollo socioeconómico con democracia, justicia e independencia, consideramos necesario afirmar el concepto de que la seguridad de nuestra región debe atender tanto a los aspectos de la paz y la estabilidad, como los que atañen a la vulnerabilidad política, económica y financiera, conforme al derecho internacional. En este sentido, reiteramos el compromiso de la región para concertar acciones para:
• Estimular iniciativas en favor del desarme y la seguridad internacionales.
• Alentar la confianza recíproca y promover la solución pacífica de los problemas y conflictos que afectan a la región.
• Contribuir, a través de la cooperación y la consulta, a la defensa, fortalecimiento y consolidación de las instituciones democráticas.
• Impulsar y ampliar el diálogo político con otros Estados y grupos de Estados, dentro y fuera de la región.
• Concertar posiciones con el propósito de fortalecer el multilateralismo y la democratización en la adopción de las decisiones internacionales.
• Continuar el establecimiento de zonas de paz y cooperación en nuestra región.
• Fomentar los procesos de integración y cooperación para el desarrollo con miras a fortalecer la autonomía de la región.
• Emprender una lucha activa y coordinada para erradicar la pobreza, el hambre, la marginación, el analfabetismo y la insalubridad.
• Reforzar la cooperación contra el narcotráfico, así como contra el terrorismo.

80. La paz en nuestra región está profundamente ligada al respeto a los principios de la libre determinación de los pueblos, la no intervención en los asuntos internos de los Estados, la solución pacífica de las controversias, la proscripción de la amenaza o del uso de la fuerza, la igualdad jurídica de los Estados y la cooperación internacional para el desarrollo.
Problema Mundial de las Drogas
81. Reafirmar el compromiso de nuestros países en la lucha contra el problema mundial de las drogas, con un enfoque integral y equilibrado basado en la vigencia del principio de responsabilidad compartida, en virtud de lo cual resaltamos la importancia de la cooperación internacional con respeto a la soberanía de cada Estado.
82. Ratificar nuestro firme compromiso de continuar las acciones contra el consumo, la producción, el tráfico y la distribución ilícitos de estupefacientes y sustancias sicotrópicas y sus delitos conexos. Estamos convencidos de que esa lucha, que debe ser parte de una solución integral donde estén contemplados los aspectos sociales y económicos relacionados con este flagelo, contribuirá al desarrollo social y humano de nuestras sociedades y al cumplimiento de los compromisos mutuos.
Terrorismo
83. Rechazar enérgicamente el terrorismo en todas sus formas y manifestaciones y reafirmaron que cualquiera sea su origen o motivación no tiene justificación alguna. Reiteraron asimismo, su compromiso de prevenir, combatir y eliminar el terrorismo y su financiación mediante la más amplia cooperación y con pleno respeto a las obligaciones impuestas por el derecho interno y el derecho internacional, en particular de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario.
Cooperación Sur – Sur
84. Destacar la importancia de la cooperación Sur-Sur, inspirada en el espíritu de solidaridad, sin sustituir o reemplazar las fuentes tradicionales de cooperación al desarrollo.
85. Impulsar las iniciativas de cooperación Sur-Sur y Norte-Sur para la promoción del desarrollo sostenible y continuaremos fomentando la cooperación triangular dentro del sistema multilateral.
86. Hacer un llamado a la comunidad internacional de continuar brindando cooperación para apoyar los esfuerzos de desarrollo de los países de renta media, tal como fuera acordado en el Consenso de El Salvador sobre Cooperación para el Desarrollo con Países de Renta Media. En este marco, reiteramos la importancia de promover la implementación oportuna de las resoluciones de Naciones Unidas, así como ejecutar acciones para concretar dicha cooperación.
Finalmente,
87. Incorporar el Plan de Acción de Montego Bay como documento anexo de la presente Declaración, con objeto de profundizar en el cumplimiento de la agenda latinoamericana y caribeña.
88. Las Jefas y los Jefes de Estado y de Gobierno de América Latina y el Caribe expresaron su agradecimiento al Presidente de México por la iniciativa de celebrar la Cumbre de la Unidad de América Latina y el Caribe en la Riviera Maya, México, los días 22 y 23 de febrero de 2010, y manifestaron su gratitud al gobierno y al pueblo mexicanos por la cálida acogida y hospitalidad que facilitaron el resultado exitoso de la Cumbre.

Riviera Maya, México, 23 de febrero de 2010

http://america.cubaminrex.cu/Actualidad/2010/Febrero/declaracion%20cancun.html