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viernes, 28 de septiembre de 2012

Movimientos afrodescendientes hacia la articulación

Por Cristina Hernández
 

Un nuevo paso de avance en pro de superar las antiguas barreras del racismo y la discriminación asentaron en La Habana casi una treintena de líderes y activistas sociales por la equidad racial de Colombia, República Dominicana, Puerto Rico, Cuba, Costa Rica, Ecuador y Venezuela. La Articulación Regional Afrodescendiente de América Latina y el Caribe (ARAAC) revitalizó sus redes y alianzas luego de un período de cierta inactividad, en una reunión constitutiva celebrada los días 20 y 21 de septiembre, donde se debatieron principios, estrategias de trabajo, objetivos y estructuras del colectivo, así como propuestas concretas de acción en los contextos nacionales y de región.

Protagonistas de una historia reciente de lucha por la equidad racial tomaron parte en el evento, entre ellos Altagracia Balcacer, dominicana al frente de la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora; Epsy Campbell, política y economista de Costa Rica; Carlos Rosero, miembro del equipo de coordinación Nacional del Proceso de Comunidades Negras en Colombia; Aiden Salgado, miembro del colectivo de estudiantes universitarios afrocolombianos, entre otros.

De Cuba se sumaron alrededor de 20 intelectuales y líderes de las comunidades con prestigio en estas luchas, entre ellos el ensayista Roberto Zurbano, el politólogo Esteban Morales, la historiadora Daysi Rubiera, la activista afrofeminista Sandra Álvarez, la investigadora y presidenta del Instituto Cubano del Libro Zuleica Romay, el antropólogo Tomás Fernández Robaina y la socióloga Mayra Espina.

“Como articulación de redes progresistas que nos oponemos tanto al racismo como al imperialismo y a la globalización neoliberal capitalista, para nosotros es de suma importancia el reunirnos en Cuba, precisamente en el 2012, cuando en este país se conmemoran el bicentenario de la Revuelta de Aponte y el centenario de la masacre de los Independientes de Color, en medio de profundos procesos de reflexión y actualización del proyecto socialista cubano”, declaró en el discurso de apertura el académico puertorriqueño Agustín Laó Montes, profesor e investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe.

Precisamente, uno de los resultados concretos del intercambio fue la constitución del capítulo cubano de la red, que seguirá su trabajo el lunes 24 en una reunión nacional para definir una plataforma inmediata de trabajo.

A unos meses de concluirse el Año Internacional de los Afrodescendientes en 2011, declarado por la organización de Naciones Unidas (ONU), el encuentro sirve además de antesala al Decenio de los Afrodescendientes, impulsado por este organismo internacional a partir de 2013.

Como puntos de partida de su proceso de articulación histórica en este siglo, el grupo identificó la Conferencia Mundial contra el Racismo, celebrada en Santiago de Chile en el 2000 y la Declaración y Plan de Acción de Durban, 2001, ambas herramientas útiles para garantizar los derechos de los y las afrodescendientes.

Sin embargo, las propuestas de los diferentes foros celebrados desde entonces no han podido evitar que más de 150 millones de afrodescendientes en Latinoamérica sigan sufriendo desigualdades sociales y económicas, además de discriminaciones que se entrecruzan con lo cotidiano, subjetivo y simbólico. Encontrar mecanismos que permitan incidir en formas de relación, articulación y comunicación desde acciones específicas para que la población negra y mestiza pueda adquirir el protagonismo que le corresponde, fue uno de los propósitos del encuentro.

“Luego de una fragmentación que tuvimos, en cierta medida por la capacidad del capitalismo neoliberal de colocar parte de nuestro movimiento, estamos en un momento de rearticulación del movimiento social afrodescendiente”, indicó Laó en el cierre de la cita.

“Es fundamental que quede claro que para la articulación regional ha sido una reunión de carácter constitutivo, que comienza a fluir una estructura y que abrimos un campo de articulación permanente con Cuba”, añadió.

ARAAC se define como una articulación de la sociedad civil “que exige a nuestros gobiernos compromiso institucional con nuestros derechos y demandas, donde estarán incorporados integrantes de gobiernos que han sido militantes afrodescendientes comprometidos, reivindicando nuestro derecho como ciudadanos y ciudadanas a participar en las estructuras de poder gubernamental”, indica el Manifiesto de la organización, dado a conocer este viernes en la capital cubana.

Entre los principios consensuados se encuentra el compromiso con la justicia social y la transformación histórica de las sociedades, en lucha frontal contra el racismo y a favor de los derechos de las personas  afrodescendientes.

La ética imprescindible para una articulación de este tipo estuvo entre los puntos más debatidos, pues resulta necesario partir del respeto al otro y la otra, desde una construcción positiva de propuestas y de la voluntad de reaccionar a las ideas con ideas, y no con enfrentamientos lascivos.

Para seguir perfilando los caminos de la organización se establecieron como objetivos contribuir al protagonismo de la población afrodescendiente en América Latina, el Caribe y la Diáspora desde una perspectiva emancipatoria; articular acciones prácticas para la eliminación del racismo y la discriminación racial; desarrollar estrategias políticas que enfaticen una mayor articulación afrodescendiente paralela a los programas de la región; proponer una metodología de trabajo que socialice la toma de decisiones a partir de la diversidad y consenso, construyendo la unidad estratégica entre individuos, grupos, comunidades y organizaciones de la sociedad civil; estimular la alianza con los medios de comunicación, universidades, sindicatos, y entidades gubernamentales; propiciar la incorporación y la participación de los actores, comunidades y sectores sociales, históricamente marginalizados, a la lucha por la equidad y el disfrute del bienestar; diseñar una estrategia mediática que tenga en cuenta desde la producción audiovisual hasta el consumo cultural; diseñar e implementar un sistema de seguimiento y monitoreo de las políticas y programas de desarrollo en la región, con criterios e indicadores antirracistas; impulsar la participación y la representación cualificada de los afrodescendientes en todos los espacios de la vida cultural, económica, social, institucional y política; así como elaborar un plan de acciones para el Decenio de la Afrodescendencia.

Entre las temáticas discutidas reaparecieron asuntos abordados en reuniones anteriores como el de la soberanía territorial, el manejo de recursos naturales, la democracia y representación política, los derechos, el protagonismo de las mujeres, la juventud, los censos y datos estadísticos, la religiosidad, entre otros.

Las discusiones tomaron en cuenta la necesaria transversalización del enfoque de género, más allá del mero reconocimiento discursivo, sino a partir de la conciencia de que las mujeres negras sufren una doble discriminación, por razones de raza y género, a lo que se suman otras condiciones que potencian las desigualdades como la clase, posición territorial, religión, etc.

Altagracia Balcarcer llamó a tener en cuenta esta perspectiva cuando se analizan las distintas maneras de incidir en los países. Por ejemplo, en Haití las mujeres y niñas han sido sometidas a reiteradas violaciones producto de su vulnerabilidad en medio del caos social potenciado por los fenómenos naturales. Asimismo, los procesos de paz en Colombia son necesarios de acompañar con los lentes de género, pues debe tenerse en cuenta la participación y las situaciones específicas que ha vivido la mitad femenina, en especial la afrodescendiente, dentro de esos espacios.

El encuentro de La Habana sacó a relucir otros asuntos poco abordados por el movimiento. La información, comunicación y producción audiovisual se manejó como un eje de articulación regional y con el Caribe, fundamental según las condiciones y dinámicas de las generaciones actuales. La periodista cubana Julia Mirabal recalcó que los medios de comunicación se convierten en reproductores de la discriminación en nuestros días, tanto por la presencia estereotipada de las personas afrodescendientes como por el silenciamiento de sus realidades y la lucha por sus derechos. No obstante, significó que estos mismos espacios, cuando se utilizan de manera consciente y utilizando los medios alternativos, puede convertirse en una herramienta para potenciar los derechos de estas poblaciones.

El intercambio comunitario de saberes y liderazgos como acción de fortalecimiento organizativo y la cultura como eje de autoafirmación, resistencia y transformación social fueron otros de los aspectos medulares avistados por la reunión para su trabajo sistemático.

La solidaridad con Haití, nación afectada por severos fenómenos naturales, y Colombia, inserta en un proceso de paz, urge diseñar acciones concretas por parte de la red.

Sobre la estructura posible de la organización se perfilaron un espacio de Coordinación Regional, espacios de Articulación Nacional y Coordinaciones temáticas que trasversalicen la acción nacional.

El foro se proyectó como un espacio de concertación regional para articular un plan de acciones en cada uno de los países y en la región, así como  participar de manera crítica y activa en el Decenio Internacional de los Afrodescendientes.

“Esta reunión familiar, orgánica y militante de La Habana ha sido un impulso en el camino de todos aquellos que trabajamos en pos de la equidad racial por alcanzar toda la justicia”, indicó el manifiesto.

Para el intelectual Roberto Zurbano, “lo más importante son las propuestas de trabajo, llegar a las comunidades, a las provincias, a otros países”.

Por su parte, la costarricense Ebsy Campbell llamó a no perder de vista la posibilidad de crear nuevas mayorías empoderadas, desde un proceso de transformación profunda de las sociedades hasta ahora conocidas para llegar al ideal de una humanidad verdaderamente de todos y todas, sin importar los matices de la piel.

Fuente La Jiribilla


Materiales relacionados:
Palabras Inaugurales Articulación Regional Afrodescendiente: Crear un gran Palenque cósmico / Agustín Laó Montes

Articulación Regional Afrodescendiente: “No es posible empujar el sueño sin estar organizados” / Sandra Álvarez Ramírez

ARAAC News/Noticias:
Articulación Regional Afrodescendiente de América Latina y el Caribe (ARAAC): Primera reunión en Cuba:9/12 Links/Enlaces

Imágenes tomadas de Susana Méndez (Cubarte) y Cubaliteraria

jueves, 20 de septiembre de 2012

Sesionará en La Habana Red de Articulación de Movimientos Afrodescendientes de las Américas

Por Pedro de la Hoz

Desde mañana jueves hasta el sábado próximo sesionará en La Habana el foro de coordinación de la Red de Articulación de Movimientos Afrodescendientes en las Américas, espacio de concertación en el que confluirán representantes de diversas organizaciones nacionales y regionales que promueven la lucha contra la discriminación y los prejuicios raciales, y a favor de la equidad, la justicia social y el reconocimiento pleno de la enorme contribución de las comunidades de origen africano a las sociedades contemporáneas.

Líderes sociales, activistas e intelectuales de Uruguay, República Dominicana, Colombia, Venezuela, Costa Rica, Ecuador, Puerto Rico, y Cuba intercambiarán experiencias y trazarán estrategias comunes.

La reunión tiene lugar algo más de una década después de que los movimientos afrodescendientes en el hemisferio mostraran su pujanza en medio del proceso hacia la Conferencia Mundial contra el Racismo, efectuada en la ciudad sudafricana de Durban en el 2001 y luego de que en el 2011, proclamado Año Internacional de los Afrodescendientes, se llevaran a cabo determinadas acciones en medio de una situación global de graves peligros y enormes desafíos.

Este foro coincide en Cuba con un año en el que se conmemora el Bicentenario de la conspiración anticolonial y antiesclavista liderada por José Antonio Aponte y el Centenario de la masacre de negros y mestizos a raíz del levantamiento de los Independientes de Color.

Los participantes de la reunión sostendrán, además, encuentros con artistas y centros comunitarios y conocerán los hitos insulares del programa La Ruta del Esclavo.

Fuente Periódico Granma


FOTO Roberto chiLe


domingo, 28 de agosto de 2011

Racismo en Cuba: más allá de la epidermis

por  Armando Santana Martínez


 
Estudiantes de noveno grado de la Escuela Rubén Martínez Villena / 2010

A veces hay  “delicadezas” y “halagos” que ofenden. Como esos  de,  al señalar a una persona de piel negra subrayar con el verbo que se trata de “el señor de color”, “la prietecita”; o, pretendiendo avalar a alguien de esa raza, aclarar que “no parece un negro”.

 El asunto viene al caso porque el mundo celebra el Año Internacional de la Afrodescendencia  y  justo por estos días acaba de concluir en Tegucigalpa la Primera Cumbre Mundial de Afrodescendientes ,  quizás cabría preguntarse por qué no conmemorar también el año del hispano descendiente, o del asiático descendiente. Hay a quienes  el propio planteo les huele a discriminatorio aunque la Asamblea General de las Naciones Unidas haya estado animada por las mejores intenciones al hacer tal proclamación.

 Los reunidos en Tegucigalpa proyectan elaborar propuestas encaminadas a crear políticas públicas para combatir los altos niveles de pobreza en que viven los pueblos negros del planeta y exigen poner fin al racismo, a la discriminación, y el respeto a sus derechos a la educación, la vivienda y el empleo.

 No es un desafío menos si se tiene en cuenta que  en América Latina y el Caribe viven unos 200 millones de afrodescendientes, un tercio de la población de la región; en tanto la comunidad negra en el mundo suma unos mil millones, cerca de la séptima parte de la humanidad; y una buena parte de estos habitantes son objeto de segregación y discriminaciones más o menos sutiles.

 Tampoco permanecen totalmente ajenos a estas conductas los ciudadanos de raza negra en Cuba, donde, según el último Censo de Población, de un total de 11 millones 177 mil 743 habitantes, el 65 por ciento se identificaron como blancos, el 10,1 por ciento como negros y el 24,9 por ciento, mestizos.

 Resultado del trabajo durante una década de diez prestigiosos investigadores del tema, el pasado julio vio la luz en la Isla el volumen “Relaciones raciales en Cuba. Estudios contemporáneos” y en él los expertos ratifican que aunque la Revolución eliminó institucional y jurídicamente la desigualdad, en lo referido a las razas estas perviven de alguna manera.

 Así lo ha reconocido el propio Comandante en Jefe Fidel Castro en sus conversaciones con Ignacio Ramonet llevadas al libro “Cien horas con Fidel”. Refiriéndose a los momentos iniciales del triunfo de la Revolución señalaba: “Entonces éramos suficientemente ingenuos como para creer que establecer la igualdad total y absoluta ante la ley ponía fin a la discriminación. Porque hay dos discriminaciones, una que es subjetiva y otra que es objetiva. ¡Ah!, después hemos aprendido mucho”

 El texto sobre relaciones raciales ya  mencionado, y otros estudios del Departamento de Etnología del Centro de Antropología adscrito a la Academia de Ciencias, corroboran la existencia en la Isla de  credos y conductas con matices discriminatorios, a veces inconscientes, y resultados de una añeja herencia estructural y cultural. Tales prejuicios se reproducen en situaciones de crisis, como el período especial, que puso en jaque a muchos valores éticos.

 Razones en blanco y negro

 Con el triunfo enero de 1959, el racismo no solo quedó condenado en letra impresa; sufrió un fuerte mazazo también en la subjetividad y la conducta colectivas, de ahí que los rezagos de hoy nada tienen que ver con posturas institucionales y su presencia reviste hoy manifestaciones más sutiles . Sin embargo,  “el prejuicio racial tiene la particularidad de poderse funcionalizar, materializarse en las relaciones sociales concretas.” Según asegura el antropólogo Rodrigo Espina.

 A pesar de tal sutileza en la manifestación de prejuicios racistas, algunas estadísticas y conductas hablan de ellos y de sus consecuencias: desde patrones raciales que permanecen “rígidos” a nivel familiar en cuanto a la formación de parejas,   las formas de valorarse a sí mismo los individuos de cada raza, el modo en que evalúan a los de otro grupo étnico, hasta las posibilidades de acceso a determinados empleos, las condiciones habitacionales, y los ingresos personales, entre otros.

 El propio Fidel precisaba en su diálogo con Ramonet: “La Revolución, más allá de los derechos y garantías alcanzados para todos los ciudadanos de cualquier etnia y origen, no ha logrado el mismo éxito en la lucha por erradicar las diferencias en el status social y económico de la población negra del país. Los negros viven en peores casas, tienen los trabajos más duros y menos remunerados y reciben entre cinco y seis veces menos remesas familiares en dólares que sus compatriotas blancos.”

 Las indagaciones de los antropólogos aclaran, sin embargo, que las expresiones de estas desigualdades no llegan a adquirir  el carácter de exclusión con que se presenta en otras partes del mundo, ni se producen en un cuadro de polarización de las riquezas sociales. Pero el fenómeno adquiere significación- a veces hiperbolizada por quienes pretenden atentar contra las conquistas de la revolución cubana-  por la propia sensibilidad antes las desigualdades cultivada durante décadas por el propio proceso revolucionario.

 Recientes declaraciones en La Habana del actor estadounidense Danny Glover, durante el seminario "Cuba y los pueblos afrodescendientes en América ",subrayaron que no es tanta ni tan crítica la situación en la Isla con respecto al tema de la racialidad. Tanto es así, que el afamado actor mencionó a esta nación antillana como “un ejemplo en la lucha contra la discriminación racial”.

 En la misma dirección apuntada por Glover, también resultan elocuentes por su espontaneidad  y  sinceridad, los testimonios que un español radicado en Cuba aportara por estos días al foro digital interactivo El engaño de las razas (www.foroscubarte.cult.cu) organizado por la UNEAC y Cubarte. Firmando con B. Martínez refiere “Soy un español (de Galicia) que vive en Cuba desde hace muchos años. Estoy casado con una mulata cubana. Quisiera puntualizar a qué tipo de racismo se refieren algunos de los que participan en el foro. He visitado y conozco muchas de sus provincias, desde Santiago de Cuba a Pinar del Río.

 “No veo manifestaciones de racismo en las calles de La Habana, ni en el barrio de 10 de Octubre en donde vivo con mi esposa. Les he preguntado a los familiares de mi esposa entre los que hay negros, mestizos y no pocos blancos sobre este fenómeno. Algunos de los que son negros me responden que sí. Cuando les pregunto (especialmente los más jóvenes) casi siempre me han respondido con unas pocas anécdotas que repiten y han sufrido, por ejemplo, que no han podido conseguir un trabajo en una entidad de turismo, pero a veces solo conocen lo que les ha sucedido a otros.

 “…Veo caminando por las calles, en las playas, en hospitales o en clubes y cabarets a muchas parejas de las dos razas, sin que nadie haga expresiones de repudio, como he conocido en muchos otros países que he visitado. Puedo señalar que mi hija va a una escuela en donde la mayoría de las maestras son negras y entre los niños hay una amplia variedad de colores. Y la niña que salió la mejor de aula (aplaudida y querida por todos) es, por cierto, de color muy negro.”

 Para poner las cosas en blanco y negro, vale precisar también, aun sin negar la real existencia lamentables actitudes discriminatorias, que  los jóvenes cubanos parecen mostrarse menos prejuiciados hacia los colores de la piel y son más radicales al enfrentar tales, al menos en el seno de las familias:  “Yo no sé, tanto lío con que mi novia es mulata, y se olvidan de la nariz de mi abuelo que vive en El Cobre”, declaró desenfadado a Cubasí,  enjuiciando la postura de sus padres, el estudiante de técnico medio Jorge Bolaños.

Junto a las investigaciones y recomendaciones generadas por especialistas en este tema, es otro tanto a favor del mismo su reconocimiento y debate en espacios públicos. Así lo subrayaba  el pasado junio, el viceministro de Cultura Fernando Rojas aclaraba en el seminario Cuba y los pueblo afrodescendientes en América que “no tenemos consenso aún en la manera concreta de aproximarnos a estos problemas, aun cuando esté clara la posición del gobierno y también de la sociedad civil. Sobre la  extraordinaria obra social de la Revolución y sobre la persistencia de la discriminación y el racismo, no obstante, sí tenemos consenso. Todos tenemos que acostumbrarnos a que este problema se va a visibilizar, a discutir cada vez más con la mayor naturalidad del mundo. Creo que ya es una conquista, teniendo en cuenta que hace algunos años todavía discutíamos si se hablaba de estos temas o no, públicamente”.

Foto: Redacción Cubasí
http://www.cubasi.cu/index.php?option=com_k2&view=item&id=319:racismo-cuba-desigualdades-negros-blancos-eeuu

jueves, 30 de junio de 2011

Declaración del IV Encuentro Internacional Afrodescendientes y Transformaciones Revolucionarias en América Latina y el Caribe



 
Preámbulo

Nosotros y nosotras, africanas, africanos, y afrodescendientes, convocados por nuestros espíritus ancestrales que siempre nos han servido de guía en nuestras luchas por la construcción de un mundo mejor bajo los principios mas altos de la humanidad como la solidaridad, el amor, el respeto, la soberanía y la dignidad.

 Nosotros y nosotras procedentes de la Republica de Ghana, Burkina Faso, Sudáfrica, Nigeria, Senegal, Mali, Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Cuba, Ecuador, Perú, Uruguay, Chile, San Vicente y las Granadinas, Trinidad y Tobago, Puerto Rico y los Estados Unidos, agradeciendo la invitación del Gobierno Bolivariano, bajo la conducción del Comandante presidente Hugo Chávez Frías, el Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Exteriores y el Movimiento Social Afrovenezolano, el Alba y ASA, nos hemos reunidos en la ciudad de Caracas en la antesala de la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe, en el marco de la conmemoración de los doscientos años de la firma del Acta de Independencia de las Américas, y al mismo tiempo en la celebración del año internacional afrodescendientes para el análisis, la reflexión y la determinación de nuestra participación en la construcción de las democracias participativas que se está viviendo en los países progresistas y revolucionarios de  las Américas y el Caribe y África en la perspectiva de la construcción de un mundo pluripolar.

Considerando

Que las y los descendientes  han jugado un papel fundamental en la construcción de las independencias de las Américas y el Caribe a lo largo de medio milenio de la humanidad y hoy más que nunca nuestro papel es determinante para el avance social, progresista y revolucionarios de nuestros pueblos, Estados y gobiernos.

Que en la República Bolivariana de Venezuela, bajo el liderazgo de comandante presidente Hugo Chávez Frías, las y los afrodescendientes han tenido una mejora cualitativa de sus condiciones sociales y de participación la construcción del proceso bolivariano sin precedentes en la historia de Venezuela.

Que la integración de las y los afrodescendientes de América Latina y el Caribe ante las asimetrías de desarrollo regional necesitan urgentemente un mecanismo de integración y recursos apropiados que contribuya  a erradicar esas asimetrías sin costos de endeudamiento étnico como se experimento y sigue experimentando en  muchos países donde la Banca internacional ha dado resultados catastróficos y mas endeudamiento social y económico.

La deuda histórica moral, política y social que tiene Venezuela y los pueblos de toda nuestra América con el pueblo haitiano es una agenda pendiente e impostergable y necesita con urgencia el compromiso de los pueblos del mundo para su reconstrucción con dignidad en las perspectivas de la reconquista de su soberanía.

Los nuevos procesos de integración que se están viviendo las Américas latinas y el Caribe en el primer decenio del siglo XXI han roto con los paradigmas de la dependencia de las potencias extranjeras ajenas los interés de África y América Latina quienes siguen sufriendo los rigores de las Amenazas y del intervenciones de los imperialismo.

El año Internacional  Afrodescendiente decretado por las Naciones Unidas ha sido una iniciativa importante para el reconocimiento de este continente de mas 150 millones de habitantes de nuestro continente.

Acuerda:

PRIMERO, que en la creación de la Comunidad de los Estados Latinoamericanos y del Caribe que se instaurará  el próximo 5 de julio del año 2011 en la ciudad de Caracas se reconozcan los aportes morales, políticos, sociales, culturales y espirituales de las y los afrodescendientes en la construcción de las  independencias y democracias de nuestra América, no solo como un hecho declarativo sino que se concrete con la creación de un Consejo Consulto Afrodescendientes de la América Latina y el Caribe.

SEGUNDO, Crear el   Consejo Nacional Para las Comunidades Afrodescendientes de Venezuela con carácter interministerial con la finalidad de profundizar la erradicación de la pobreza, el racismo y la discriminación.

TERCERO, Crear el FONDO AFRODESCENDIENTE DEL ALBA  para contribuir a las reparaciones históricas de las comunidades afrodescendientes de los países de este organismo  y aquellos, que aun no perteneciendo al ALBA, puedan incorporarse con la finalidad de contribuir al desarrollo sustentable y sostenible de los sectores más empobrecidos.

CUARTO, crear el FONDO DE SOLIDARIDAD CON EL PUEBLO HAITIANO para su reconstrucción digna y soberana.

QUINTO exigir a la OTAN cese inmediato a los bombardeos contra  Libia, el intervencionismo militar en África, respetar las propuestas de la Ruta de Paz de la Unión Africana y la Comisión internacional de Paz propuesta por el Comandante Presidente Hugo Chávez Frías 

SEXTO exigir a la Organización de las Naciones Unidas la implementación del  Foro Permanente de las y los afrodescendientes y el Decenio de los pueblos Afrodescendientes de la ONU.

Caracas a los 22 días de mes de junio del año 2011 en el marco de la conmemoración de los Doscientos Años de la Firma del Acta de la Independencia y el año Internacional Afrodescendiente.

Tomado de Desde La Ceiba (Jueves 30 de junio de 2011)

Foto: Roberto Chile

miércoles, 15 de junio de 2011

Inauguran seminario "Cuba y los pueblos afro-descendientes en América"

Por Leopoldo Tejedor*
“No nos creemos más inteligentes o capaces que nadie, ni nada por el estilo, pero sí estamos convencidos que tenemos el deber elemental de corregir los errores que hemos cometido en estas cinco décadas de construcción del Socialismo en Cuba y en ese propósito emplearemos todas las energías que nos quedan, que afortunadamente no son pocas”.
 Discurso  de Raúl Castro en la Asamblea Nacional, Diciembre de 2010

El pasado lunes 13 se inauguró el Seminario "Cuba y los pueblos afro descendientes en América", convocado por el Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello y presidido, entre otras personalidades, por el actor norteamericano y Embajador de Buena Voluntad de la UNICEF Danny Glover; Juan José Ortiz, representante de la UNICEF en Cuba; Herman van Hooff, Director de la Oficina Regional de Cultura para América Latina y el Caribe y Representante de la UNESCO para Cuba, República Dominica y Aruba y Rafael Bernal Alemany, Viceministro Primero del Ministerio de Cultura.

El Dr. Fernando Martínez Heredia, Director General de dicha Institución, realizó una intervención especial, muy bien acogida entre cubanos y extranjeros presentes, en la que realizó un análisis del tema del racismo en toda la región pero particularizó la situación en Cuba; así, entre otras cosas afirmó:

"La Revolución emprendió desde 1959 una transformación de las personas, las relaciones sociales, las instituciones y otros aspectos de la vida social y el país en su conjunto que resulta incomparable a cualquier hecho histórico anterior -excepto la colonización de Cuba por los europeos-, por su profundidad, su carácter abarcador y sus consecuencias.
La vida de los no blancos sufrió un brusco cambio sumamente positivo, y comenzaron procesos paulatinos de ascenso de su calidad de vida, sus expectativas, su estima y su prestigio social. El racismo sufrió una gran derrota en su naturaleza, sus manifestaciones y, ante todo, en las bases que tenía en el sistema social de dominación burguesa neocolonial. Pero hubo dos ausencias fundamentales en la política de la Revolución en este campo. Una fue consecuencia del propio proceso: la lucha por la obtención de la unidad del pueblo y de los revolucionarios, y su conversión en un principio central de la ideología y las prácticas políticas. Además del carácter unificante que posee toda gran revolución, las diversidades sociales fueron obviadas ante la unidad y sus problemas no se atendieron a fondo, e incluso fueron sacrificadas cuando se consideró necesario. Ese hecho se reforzó por el peso inmenso y abarcador de la politización en la vida social de la población".

"La lucha contra el racismo formaba parte de la Revolución, pero no fue una de aquellas banderas suyas que eran asumidas por el pueblo con un ardor avasallador que rendía oposiciones, escollos, tradiciones y prejuicios, y eran organizadas por el poder revolucionario para darles viabilidad y efectos permanentes”.

"La otra ausencia provino del recorte del alcance de la Revolución que sucedió a inicios de los años setenta. El ciclópeo trabajo de modernizaciones emprendido entre todos y guiado por el poder revolucionario en su primera etapa incluía la comprensión de que la modernización tenía que ser al mismo tiempo criticada, comprendida y denunciada como un peldaño quela dominación puede ascender sin dejar de existir, y que puede terminar en la "normalización" de las cosas y el fortalecimiento de una nueva forma de dominación, modernizada. En la segunda etapa, iniciada con los años setenta, esa comprensión se fue perdiendo y abandonando, lo que ha ocasionado un daño grave al proceso. El combate a ese retroceso fue incluido en el proceso llamado de rectificación de errores, de la segunda mitad de los años ochenta. En estos últimos veinte años esa grave deficiencia de la conciencia y la crítica socialista sigue vigente, aunque los datos del problema han cambiado mucho”.

"Por la primera ausencia se abandonó prácticamente la concientización antirracista y la elaboración de una estrategia de educación de los niños y jóvenes -y de reeducación de los adultos- para una integración socialista entre las razas en Cuba, a pesar de que las tareas y los logros de la Revolución le hubieran brindado un suelo óptimo. Al contrario, se veía mal referirse a cuestiones "raciales", las cuales serían "rémoras de la sociedad anterior" que el socialismo en general liquidaría”.

"La segunda ausencia estimuló el individualismo egoísta, la formación de grupos privilegiados y retrocesos notables en la ideología revolucionaria, a pesar de que la expansión y sistematización de los logros de la Revolución y de las acciones internacionalistas brindaban un suelo muy favorable y apropiado para continuar la política de relaciones dialécticas entre la liberación y las modernizaciones, gobernada por la primera y con procesos de concientización correspondientes. Los resultados fueron muy contradictorios, tanto a nivel del país en su conjunto como al de las personas. En la cuestión racial fueron muy positivas en esta etapa la maduración de las relaciones interraciales en la vida de los individuos, la universalización de la educación y su papel destacado en el ascenso social y el prestigio, la preocupación porque los no blancos tengan una participación mayor en las instituciones y la parte que les tocó a estos en el aumento del bienestar material que se produjo. Pero el paradigma civilizatorio que tendió a predominar contenía latentes elementos del orden burgués que lo creó, y para este los pobres son individuos ineptos o que no cuentan, y los no blancos son seres inferiores”.

Más adelante en su intervención, actualizó el tema diciendo:

"En los últimos quince años ha ido creciendo la percepción del problema de la persistencia del racismo y el rechazo de sus graves implicaciones, en sectores cada vez más amplios y en un buen número de instituciones; el presidente Raúl Castro lo ha expresado en duras palabras. Pero todavía estamos lejos de una conciencia nacional fuerte, generalizada y decidida a actuar en consecuencia. Los problemas del racismo en la Cuba actual han sido abordados en numerosos espacios de debate y algunos de estudio, y hoy contamos con una buena cantidad de documentos e investigaciones sobre el tema, especialistas y activistas habituados a tratarlo y propuestas concretas de un notable valor. Sería lógico agregar que ya están en marcha una estrategia y un gran número de acciones y campañas para enfrentar, batir e ir erradicando esta lacra tenaz de nuestra sociedad. Pero eso todavía no está sucediendo. En la identificación, el rechazo y la lucha contra el racismo existen serias diferencias entre la posición oficial de la revolución y las ideas que manejamos nosotros, por una parte, y lo que sucede en la práctica social, por la otra. Pienso que las propuestas, el debate, la divulgación y las acciones concretas antirracistas abatirán esa brecha”.

Finalmente, expresó el Dr. Martínez Heredia:

"Cuba es el país de este continente que ha realizado tareas maravillosas que establecen la dignidad de la condición humana, los derechos iguales-vitales y ciudadanos- y grados muy notables de bienestar de los descendientes de aquellos africanos que fueron traídos a la isla como esclavos. Es el pequeño país que ha logrado cambiar la vida a favor de las mayorías, redistribuir la riqueza y garantizar los servicios sociales y la pacificación de la existencia a un grado ejemplar, ha logrado la plena soberanía nacional y la ha defendido victoriosamente frente a la agresión sistemática y la enemistad de la mayor potencia imperialista del planeta.

Por ese proceso único y por su solidaridad internacionalista con los pueblos, goza de un inmenso prestigio en todo el continente. Pero la voz de Cuba resulta muy insuficiente en el terreno de las luchas y las ideas de los descendientes de africanos por sus identidades, sus derechos y sus demandas, y no se siente una política cubana articulada y actuante en ese campo. Aspiramos a que las intervenciones y los debates de los talleres, las propuestas y las demás actividades e intercambios de este Seminario constituyan una modesta contribución intelectual y una exhortación a que en el tema que nos reúne se cumpla también lo que un 17 de abril José Martí llamó ‘el deber de Cuba en América’”.

Finalmente hizo uso de la palabra Danny Glover, quien explicó que por razones en su agenda de trabajo debía regresar ese mismo día y no podía estar en todo el seminario, pero que cuando lo invitaron no tuvo ninguna duda en aceptar la invitación, pues a pesar de que este año fue declarado por la ONU de los Afro descendientes, este seminario era la primera actividad concreta que él creía se realizaba en el mundo, sin temor a equivocarse y se alegraba que fuera en Cuba, por lo cual reconocía a los organizadores.

Así concluyó la inauguración de un evento que continúa desarrollándose hasta el próximo día 17 con varias actividades y distintos paneles acerca de: Sistema de Naciones Unidas en Cuba; Recuento y exposición de resultados de investigaciones del ICIC Juan Marinello; Oportunidades, dificultades y estrategias para consolidar un consenso regional encaminado a alcanzar la equidad racial de los pueblos Afro descendientes; Procesos de la creación del conocimiento en la deconstrucción del modelo post colonial para asumir la discriminación racial; El papel de las identidades culturales en los medios masivos de comunicación y su impacto en la creación del nuevo paradigma cultural de equidad racial y Conceptos y reflexiones sobre la epistemología del racismo y su impacto social.

*Analista cultural

Enviado por su autor