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jueves, 11 de abril de 2013

Sobre ¿Un problema racial?: Nuevas opiniones se suman al debate

Cuba tiene la obligación moral de librar esta batalla: Mi contribución al debate
Por Zuleica Romay Guerra • La Habana, Cuba

Los procesos emancipatorios que caracterizaron la insurrección de los 60, develaron un nuevo espectro de intereses, fines, demandas y expectativas sociales y políticas. Lo que la teoría política de inspiración soviética encorsetó bajo el rótulo de “movimiento progresista internacional” adquirió  rostro y voz en gente  hasta entonces invisibilizada en las estadísticas electorales de los partidos tradicionales. Mujeres  emancipadas de prejuicios sexistas, jóvenes irreverentemente sediciosos, etnias  no “integradas” a las culturas hegemónicas, sindicalistas radicalizados y negros con conciencia de su mismidad, se lanzaron a la calle a luchar por sus derechos.

El mundo cambió en Europa y Norteamérica, sacudido por manifestaciones estudiantiles, demandas obreras y reclamos de derechos civiles. Se volvió menos gobernable con montañas sudamericanas tomadas por guerrillas y colonias africanas empeñadas en ser países. En esa ebullición de fuerzas desatadas, el movimiento afrodescendiente americano intentó articularse, inspirado por el pensamiento, los métodos de lucha y el discurso contestatario de un nuevo liderazgo tercermundista.

Mas las batallas antisistémicas de organizaciones y movimientos sociales encabezadospor descendientes de africanos durante los años sesenta del pasado siglo fueron objeto, en la década siguiente, de una operación contrainsurgente, ejecutadapor el capital transnacional. Veinte años después  se reavivaron los rescoldos, mientras alguien –con razón apresurada y mucho eco mediático– pronosticaba el fin de la historia. De la historia toda, no de aquella que escribieron los dominadores de siempre, dando por sentada nuestra minusvalía cultural.

La Articulación Regional Afrodescendiente de América Latina y el Caribe (ARAAC), es resultado de ese proceso de refundación política y de los años de lucha que lo antecedieron.En los umbrales del tercer milenio era otro el escenario. Debilitado el liderazgo de la miope y siempre dividida izquierda teorizante; diluido el socialismo europeo en sus contradicciones y espejismos; comprobada la falacia desarrollista de las recetas neoliberales; espantado el mundo ante los efectos devastadores de nuevas guerras de rapiña, la rebeldía entretejió sus redes para crear alianzas, construir consensos, reinventar formas de comunicación y fundar un nuevo tipo de sensibilidad transnacional, que articula representaciones, símbolos, objetivos, discursos, y nos hace compartir un mismo sueño.

La Articulación Regional Afrodescendiente de América Latina y el Caribe (ARAAC), es resultado de ese proceso de refundación política y de los años de lucha que lo antecedieron. La incorporación de la mayor de las Antillas a ARAAC y la constitución del Capítulo cubano, en septiembre de 2012, coincidieron con el encuentro en La Habana de casi una treintena de líderes y activistas sociales por la equidad racial de Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, Puerto Rico, República Dominicanay Venezuela, y afianzaron nuestro compromiso de estimular la participación ciudadana en la lucha contra todo tipo de discriminación.

La reunión de La Habana respondió a una solicitud de varios líderes de ARAAC, persuadidos de que ningún país ha llegado tan lejos como Cuba en la materialización de los ideales de justicia social y equidad racial. Ninguno ha aportado el sudor y la sangre de cientos de miles de sus hijos para contribuir a la emancipación de África, un continente del que toda la humanidad será siempre deudora. Vinieron a acá porque Cuba tiene la obligación moral –obligación que dimana de su ejemplo– de librar esta batalla hasta el final.

Trascendido el idealismo ciego y el silencio vergonzoso, comenzamos a dejar atrás el sentimiento de culpa ante la persistencia del problema. Comprendemos mejor que la pelea cubana contra los demonios del racismo es mucho más larga, complicada y difícil de lo que creyeron nuestros padres, cuando el entusiasmo por los grandes progresos sociales de los primeros años de la Revolución, les hizo subestimar la magnitud del reto: desracializar las relaciones sociales hasta que el color de la piel pierda la significación social que hoy tiene en nuestros países, donde el cepo y el grillete fueron sustituidos por los grillos mentales de la colonialidad.

...desracializar las relaciones sociales hasta que el color de la piel pierda la significación social que hoy tiene en nuestros países, donde el cepo y el grillete fueron sustituidos por los grillos mentales de la colonialidad.
Por estos días retomamos el examen de problemas que han sido expuestos y argumentados por intelectuales y artistas de nuestro país. Parte de los ricos intercambios que hoy tienen lugar en la sociedad cubana se deben al compromiso y capacidad de argumentación de una vanguardia intelectual formada por la Revolución. Bisnietos de africanos y criollos esclavizados, nietos de hombres y mujeres sin renta ni futuro, hijos de obreros y campesinos al fin cultos y libres, contribuimos en la medida de nuestras facultades a estimular la capacidad transformadora del debate social. Y hemos de hacerlo con responsabilidad, transparencia y compromiso con una obra tan imperfecta como la naturaleza humana que la ha creado, pero capaz de defenderse por sí misma en el difícil y digno quehacer de cada día.

Durante esta semana he participado en ejemplares intercambios entre los miembros de ARAC. Ejemplares por su descarnada y afectuosa sinceridad, por la profundidad y madurez de muchos de los planteamientos, por la gallardía al realizar críticas y señalar ingenuidades, por la persistente vocación de trabajar unidos y poner freno a egocentrismos y vanidades, por la forma respetuosa de analizar nuestras diferencias de criterios en cuanto a las tácticas, y por la coincidencia de opiniones sobre nuestros objetivos estratégicos.

El documento contentivo de la posición de ARAC ante las polémicas del momento es resultado de un ejercicio inherente a la voluntad de hacer Revolución. Nuestras discusiones no necesitan moderadores prejuiciados, relatores amarillistas ni escépticos profetas.ARAC es un proyecto revolucionario, defendido por personas conscientes de que el capitalismo no tiene nada que ofrecer a los negros y mestizos de este país. Muy cerca de nosotros, en la nación más rica del mundo, muchísima gente como yo son irremediablemente pobres; no tienen periódicos ni gobierno que defiendan sus intereses, aunque hayan elegido a un hombre negro para ocupar un trono.

Lo que puede dividirnos, cubanos todos en nuestros matices y colores, es no dirimir nuestras diferencias de opinión confrontando argumentos.Confieso que no le temo a los disensos. Lo que puede dividirnos, cubanos todos en nuestros matices y colores, es no dirimir nuestras diferencias de opinión confrontando argumentos. Es asumir que la quiebra de la unanimidad conduce a algún tipo de fractura institucional. Mi seguridad descansa en el conocimiento que tengo de mi país y sus posibilidades, en la certeza de que en 2020 el gobierno de Cuba no estará formado por politicastros ni empresarios capitalistas. Mi seguridad se reafirma con la solidaridad y la confianza de los líderes de ARAAC en diferentes países de Nuestra América, quienes son conscientes de la manipulación mediática y la denuncia hipócrita.

El debate asombra –y el disenso regocija– a quienes de tanto pregonar nuestros presuntos miedos, han terminado por creer en sus mentiras. Así, se desata el sensacionalismo alrededor de un tema que no solo está en las redes y en la calle, sino que ha llegado a la Asamblea Nacional del  Poder Popular y ha adquirido densidad política en los objetivos de trabajo del Partido Comunista de Cuba y en el discurso del presidente Raúl Castro. Creo que hemos avanzado lo suficiente, y con el consenso necesario, para que el proceso no tenga vuelta atrás. Ampliaremos cada vez más el consenso sobre lo que debe hacerse, cuándo hacerlo, con qué medios y a qué velocidad. ARAC surgió precisamente para contribuir a ello.
Zuleica Romay Guerra: Investigadora y escritora cubana. Premio Extraordinario de Estudios sobre la presencia negra en las Américas y el Caribe contemporáneos, en la edición 53 del Premio Casa de las Américas 2012, con su investigación Elogio de la altea o las paradojas de la racialidad.

Este y los vínculos siguientes son tomados de La Jiribilla:

Derivas con (por, y desde) Zurbano: Dolor, alegría y resistencia

Víctor Fowler • La Habana, Cuba

La Jiribilla pone a disposición de sus lectores el artículo enviado por nuestro colaborador, el poeta y ensayista Víctor Fowler, a propósito de los enfoques sobre el tratamiento del tema racial que por estos días se pueden leer en nuestro sitio. Como el propio Fowler afirma, este es el espacio “natural de aparición” de un texto que pretende integrarse al debate como parte de la política editorial de la revista: colocar la opinión de los intelectuales y artistas en torno a temas de nuestra cultura, en el universo de sitios web de infor­mación sobre Cuba.
http://www.lajiribilla.cu/articulo/4278/dolor-alegria-resistencia

Roberto Zurbano acusa al NYT de "manipulaciones y violaciones éticas"

Andrea Rodríguez, The Associated Press • La Habana, Cuba
LA HABANA -- El importante funcionario cultural cubano anunció el viernes que fue degradado, casi dos semanas después de que publicó un artículo de opinión en el diario The New York Times, en el cual criticó el "racismo flagrante" en la isla.
http://www.lajiribilla.cu/articulo/4251/roberto-zurbano-acusa-al-nyt-de-manipulaciones-y-violaciones-eticas

Cuba, EE.UU. y el mundo de los contratos

Fernando Martínez Heredia • La Habana, Cuba
No diré nada acerca del racismo y las cuestiones de raza. He escrito un buen número de textos y hablado numerosas veces acerca de esos temas, y lo seguiré haciendo. No lo haré ahora, porque a mi juicio se trata de otra cuestión, una cuestión fundamental para la sociedad cubana.
El imperialismo de EE.UU. es el enemigo histórico y el enemigo actual de la existencia de una nación independiente en Cuba y de todo proceso de liberación y de vida digna del pueblo cubano. Nunca le fue posible a Cuba tener en EE.UU. un buen vecino.
http://www.lajiribilla.cu/articulo/4254/cuba-eeuu-y-el-mundo-de-los-contratos

jueves, 4 de abril de 2013

¿Un problema racial?: Opiniones diversas sobre un mismo tema

A propósito de un controversial y -en nuestra modesta impresión- extemporáneo artículo del escritor Roberto Zurbano, algunos intelectuales cubanos han publicado sus opiniones al respecto. A la de Guillermo Rodríguez Rivera, primera que nos acercó al tema, a partir de su lectura en el Blog Segunda Cita, agregamos algunos vinculos a un Dossier que publicara La Jiribilla y también, descargable en pdf , el texto que nos enviara el Doctor Orlando Cruz, Investigador Auxiliar del Instituto de Filosofía analizando el artículo de marras: 


Fotomonaje sobre fotos de Roberto Chile y Cubadebate

Una opinión
Por Guillermo Rodríguez Rivera  

Lo primero que llamó mi atención fue que Diario de Cuba –que es una publicación declaradamente opositora a la Revolución Cubana–, acogiera in extenso, las opiniones de un ensayista cubano que vive en la Isla y que, sin duda, se ubica en el ámbito de la que ellos (los del Diario) llaman “oficialidad” cubana, como estima la publicación a todo el que trabaje en cualquier entidad estatal del país: ahora mismo, el 75% de la población laboral de la nación.

Roberto Zurbano, el ensayista al que aludo, porque son sus declaraciones las que recoge la publicación de nombre cubano, radicación madrileña y aires miamenses, es director del Fondo Editorial de Casa de las Américas y, como puntualiza el Diario, “vicepresidente de la Asociación de Escritores de la oficialista UNEAC”. [*Ver nota de esta Institución]

Me pareció escandaloso que un negro cubano y revolucionario afirmara de modo terminante que “para los negros cubanos, la revolución no ha comenzado”. Es perfectamente lógico que semejante declaración le sirva a Diario de Cuba para colocarla como cintillo de la información que resume las opiniones de Roberto Zurbano, y que el escritor cubano diera originalmente a The New York Times.

Como Zurbano, además de ser cubano es negro y revolucionario, considero que hay ciertas apreciaciones conceptuales que lo han conducido a unas conclusiones superficiales en torno a los complejos problemas que aborda. Me parece necesario aclararlas.

El primer asunto que quiero tratar es la confusión que existe en las opiniones del ensayista al abordar conceptos como racismo y discriminación racial. En el caso que nos ocupa, el racismo anti-negro es la idea de la inferioridad de la raza negra. Se trata de la raza que fue esclavizada por casi cuatro siglos y, después, ha sufrido las consecuencias de esos siglos de opresión.

Tan temprano como en marzo de 1959, Fidel Castro advertía las complejidades y dificultades del problema. Decía ese mes, en un discurso, que el de la discriminación racial es uno de los problemas más complejos y más difíciles de los que la Revolución tiene que abordar… Quizás el más difícil de todos los problemas que tenemos delante, quizás la más difícil de todas las injusticias de las que han existido en nuestro medio ambiente… Hay problemas de orden mental que para una revolución constituyen valladares tan difíciles como los que pueden constituir los más poderosos intereses creados [1].

Cuando Fidel está refiriéndose a asuntos “de orden mental”, está subrayando que el racismo solo puede ser parcialmente resuelto por las leyes y resoluciones que pudiera dictar el gobierno de la Revolución y advierte que el prejuicio racial no está únicamente en los económicamente poderosos, en los enemigos de la Revolución, sino en gente que no tiene latifundios, ni tiene rentas, ni tiene nada, que no tiene más que prejuicios en su cabeza [2].

Son los siglos de esclavitud y los prejuicios que generó esa forzada interiorización del negro, los que conforman la perspectiva racista y desembocan en la praxis que es la discriminación racial.

El instrumento legal contra la discriminación racial se desplegó a fondo en el marco de la Revolución Cubana, del mismo modo que se puso en juego un amplio dispositivo ideológico contra el racismo que, de hecho, transformaron en vergonzantes las manifestaciones de discriminación que podían aparecer. La Revolución Cubana desarrolló un estado de opinión mayoritaria entre los cubanos, que obligaba a aquel que la sentía, a enmascarar cualquier manifestación de racismo.

La Revolución Cubana no solo inició la lucha contra el racismo y la discriminación sino que puede decirse que nunca esa lucha había sido tan a fondo como en ese momento de nuestra historia.

En otro artículo, Zurbano manifestaba que el racismo solo podía manifestarlo quien ejercía el poder. En verdad, quien no ejerce el poder también puede ser racista, pero tendrá dificultades mucho mayores para que su racismo desemboque en la práctica que es la discriminación.

Pero el único poder en un estado no es el central, ese que dicta layes, decretos y resoluciones. Mucho más abajo un director, un administrador, un jefe de personal, ejercen un poder efectivo que puede pasar y a veces pasa por encima de los criterios de ese poder central, claro que sin hacerlo explícito. Finalmente, puede ejercerse incluso la discriminación privada, la que dispone la sola persona en el ámbito que domina.

Pero la apertura de los puestos de trabajo, de los medios de comunicación, de los centros y las oportunidades de estudio a los cubanos de todos los colores, es algo que no puede ignorarse, porque resulta una falsedad cuando se hace. Zurbano, que nació y creció en tiempos de revolución, debía indagar –si es que no lo conoce– el asunto con sus mayores, antes de formular ante la prensa norteamericana una opinión que acaso la complazca, pero que desacredita sin ningún fundamento real a la Revolución Cubana.

Los procesos radicales de la historia cubana han generado en diversos momentos la esperanza del fin de la discriminación racial. Es lo que creyó uno de los más importantes líderes negros cubanos, Juan Gualberto Gómez, quien supuso que la proclamación de la independencia cubana tras el fin de la esclavitud, solucionaría el problema de la subordinación de negros y mulatos cubanos en una sociedad que los había discriminado.

Pero la república surgida en 1902, tras cuatro años de intervención norteamericana y la imposición de la Enmienda Platt, ya no era la proyectada república “con todos y para el bien de todos” proclamada por Martí y apoyada por Antonio Maceo.

Cuando triunfa la Revolución en 1959 y se proclama socialista en 1961, el mulato comunista Nicolás Guillén acaso tuvo las mismas esperanzas que Juan Gualberto medio siglo atrás. Guillén sabía que la igualdad de derechos de las razas no podía darse en medio de la opresiva sociedad de clases, en las que negros y mulatos arrastraban la desventaja de más de trescientos años de esclavitud. Pero eso había terminado. Cuando Guillén publica Tengo, su primer libro ya en la Revolución, escribe:

Tengo, vamos a ver,
que siendo un negro
nadie me puede detener
a la puerta de un dancing o de un bar.

O bien en la carpeta de un hotel
gritarme que no hay pieza,
una mínima pieza y no una pieza colosal,
una pequeña pieza donde yo pueda descansar.

La conclusión del texto era plenamente optimista:

Tengo, vamos a ver,
tengo lo que tenía que tener.

Nicolás Guillén, comunista, creo que sí pensaba, porque era obvio, que la Revolución había comenzado para los negros cubanos. Acaso creyó también que ya todo se había conseguido y ahí sí se equivocaba.

Casi treinta años después se produce el derrumbe de la Unión Soviética y del campo socialista europeo. Cuba pierde el suministro de la energía que la mantenía viva y el 85 % de su comercio. Para no rendirse ante la contrarrevolución, el país tiene que hacer transformaciones que, en efecto, implicaron enormes sacrificios para la inmensa mayoría de los cubanos, blancos y negros. Los que lo vivimos, no olvidamos aquel agosto de 1993, cuando la ciudad de La Habana se apagaba y encendía alternadamente cada 8 horas. Hubo que sacrificar brutalmente el consumo de la población justamente para obtener los recursos a fin de que esa misma población subsistiera, para mantener actuantes los sistemas de salud y educación, y los demás servicios vitales.

Zurbano hace un arbitrario sesgo de la población que, automáticamente dice que fue escindida en dos porciones absoluta y claramente delimitadas:

La primera es la de los cubanos blancos, que han movilizado sus recursos para entrar en una nueva economía impulsada por el mercado y cosechar los beneficios de un socialismo supuestamente más abierto. La otra es la de la pluralidad de los negros, que es testigo de la muerte de la utopía socialista

La “utopía” socialista la vimos morir blancos, indios, mulatos, negros, zambos y “jabaos” de todas las categorías. Nos pasó a médicos, albañiles, arquitectos, obreros, maestros, deportistas, profesores, peones agrícolas, ingenieros.

Los que pudieran emerger como beneficiarios de esa anormal situación no son en manera alguna “los blancos”, presentados como una compacta, solvente y masiva unidad, sino la exigua minoría de gerentes y sus colaboradores y acólitos, que no representaría ni el 0,1% de la población del país, integrada por blancos, negros y mulatos. Otra parte de la población, también minoritaria aunque creciente, empezó a buscar lenta pero indeteniblemente, la forma de ir accediendo, en los avatares de las necesidades cotidianas, a esos mínimos beneficios que empezaban a deslizarse hacia un reducido sector de sus conciudadanos.

Zurbano acepta en sus declaraciones –que reproduce también la opositora Martí Noticias– la engañosa idea de convertir en dólares, de acuerdo con la tasa de cambio cubana, los salarios de los trabajadores, pero esa conversión no puede tener en cuenta el reducidísimo costo de la vivienda en Cuba, y los servicios gratuitos de salud y educación que hacen que los 20 dólares que aparentemente gana un trabajador, le permitan vivir. El salario entra forzosamente en relación con los gastos que deben asumirse: en otros sitios, con ese salario, el mismo trabajador sería un limosnero.

Creo que Roberto Zurbano necesita conocer mejor la conformación y las peculiaridades de la población cubana, para entender mejor las de su zona negra, que es la que parece importarle. Y yo empezaría por decir que ese es un problema cambiante, en la realidad y en la misma percepión del fenómeno.

En los primeros años del pasado siglo, la norteamericana Irene Wright trataba así el tema racial en Cuba:

Los nativos [los cubanos] son negroides. Algunos “pasan por blancos”, como expresa la ilustrada expresión coloquial. Algunos son, posiblemente, blancos; sin embargo, pocos se preocuparían de someter su linaje a un escrutinio a fin de probarlo. Sólo los [norte]americanos piensan cosas inferiores sobre el cubano, porque si él no es de color, es al menos matizado [3].

Es curioso que esta “cubanóloga” de la época, estadounidense, catalogue como “negroides” a los cubanos, y es obvio que la Wright no está aludiendo esencialmente al color de la piel de los habitantes de la Isla. Lo precisa inmediatamente después. Cuando se refiere a los cubanos de piel blanca, aquellos en que no existen los rasgos físicos de la raza negra, aclara:

“la sangre negra está allí […] en una cierta voluptuosidad de la figura y, obviamente, en la alegre visión de la vida en general” [4].

Mujer de una nación en la que la cultura del blanco sojuzgó las de los negros; en la que el negro fue también esclavizado pero, además, aculturado, despojado de sus tambores, sus cantos y sus creencias, está comprobando con inquietud la esencial mulatez espiritual del cubano: cómo esas culturas negras han actuado sobre el cubano blanco para comunicarle esa “alegre visión de la vida” que ella entiende casi como una propiedad de la sangre negra.

Desde una perspectiva ideológica colocada en las antípodas de las de la Wright, Nicolás Guillén rechazaba la pertinencia del término “afrocubano” para calificar la poesía que escribe.

A partir del criterio de Fernando Ortiz que califica nuestra cultura de “blanquinegra”, Guillén sostiene que lo cubano ya tiene en lo africano uno de sus componentes, que va unida en él a la impronta española. Guillén, que aludió a los dos abuelos que eran los ancestros del cubano, reclamaba para su poesía el calificativo de “mulata”, `porque pensaba que mulata era también Cuba. No hay que decir afrocubano, porque lo cubano implica, incluye lo africano.

Para Zurbano, como ocurre en la cultura norteamericana, lo no puramente blanco es negro. Pero llamar negro a un mulato únicamente apresa una porción de su identidad. Zurbano reclama lo que llama un “conteo preciso de los afrocubanos”, pero esa precisión quedaría vulnerada al “contar” como negros a los mulatos, en los que la ascendencia española coexiste con la africana. Creo que despojar de la impronta española al puro (si es que existiera esa pureza) negro cubano, es también desconocer su identidad [5]. De alguna manera el “ajiaco” al que alude Fernando Ortiz; el “todo mezclado” que proclama Nicolás Guillén, devienen auténticas imágenes de la cubanidad.

La Revolución Cubana se ha defendido sabiamente de aquello que ha querido destruir la unidad del pueblo. Esa unidad garantizó su invulnerabilidad en los días de las agresiones militares de las décadas de los sesenta y setenta. Acaso la preservación de la seguridad del país hizo que el abordaje del tema racial fuera considerado lesivo para el mantenimiento de la unidad de los cubanos.

Tiene razón Zurbano cuando afirma que es la crisis económica que vive el país en los años noventa la que pone de relieve el tema del racismo, cuando es el propio Fidel Castro quien lo aborda en uno de los congresos de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

Zurbano opina que, cuando Raúl Castro abandone la presidencia en el año 2018, no puede esperarse que los cubanos elijamos un presidente negro, por lo que él llama “la insuficiente conciencia racial” que existe en Cuba.

Pero Cuba ya tuvo un presidente no blanco: fue el general Fulgencio Batista y Zaldívar aunque, de acuerdo a los parámetros de Zurbano, habría que clasificarlo como negro.

Estados Unidos, que ha visto surgir en su seno una burguesía negra, eligió en 2008 su primer presidente negro. Barack Obama pertenece a la misma clase política burguesa que los republicanos Colin Powell y Condoleeza Rice y como ellos, así sea con matices, es un defensor de la política imperial que también defendieron los presidentes blancos, porque la burguesía no tiene raza sino intereses e ideología.

Quiera Dios, o Elegguá, que abre los caminos, que cuando los cubanos tengamos que elegir un presidente en 2018, no pensemos en el color de su piel, sea esta del color que sea, sino en el hombre que está cubriéndose con ella y, sobre todo, en lo que ese hombre tenga en la cabeza.

[1] Cf. Pérez, Wilder: “Raza y desigualdad en  Cuba actual: boceto de un tema adolescente”, en  Caminos, La Habana. No. 58, 2010, p. 94
[2]  Idem.
[3] Wright, Irene: Cuba, MacMillan, Nre York, 1919., pp- 83-88.
[4] Idem.
[5]  La médico y genetista Beatriz Matcheco ha realizado recientemente un estudio en cubanos de todos los colores de piel y absolutamente todos llevan en su sangre, genes europeros y africanos.

Tomado del Blog Segunda Cita


Vea, a propósito del texto en cuestión, los links que recoje el Dossier que publicara la Jiribilla


Nunca como hoy se han debatido tanto en Cuba los temas del racismo de modo tan recurrente. Acuciosos investigadores, activistas, miembros de organizaciones sociales y dirigentes políticos han conformado grupos de trabajo, realizado eventos, publicado libros y promovido conmemoraciones tan trascendentales como el bicentenario de la conspiración de José Antonio Aponte y el centenario de la masacre de los Independientes de Color.


No negamos que el tema de la racialidad, de los prejuicios, de las pretericiones por el color de la piel es asignatura aún pendiente. Estoy consciente y sé que no vivo en una sociedad perfecta.

El hombre piensa como vive, y Zurbano es un hombre nacido con la Revolución o algunos años antes, lo que no le permitió conocer la otra Cuba.


Entrevista con la Dra. Graziella Pogolotti, crítica de arte, prestigiosa ensayista y destacada intelectual cubana, promotora de las Artes Plásticas Cubanas. Graziella es también la presidenta del Consejo Asesor del Ministro de Cultura, vicepresidenta de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, y miembro de la Academia Cubana de la Lengua.


Bajo un título carente de rigor histórico y objetividad, Roberto Zurbano trata de caracterizar la situación de los negros en la Cuba de hoy. Como  evaluador crítico del tema que soy, podemos compartir algunas de sus aseveraciones, pero no en términos tan absolutos y mucho menos, con la carencia de objetividad con que estas se formulan. Tampoco las conclusiones a que  el autor arriba. 


Tengo en mis manos el artículo de opinión de Roberto Zurbano Torres,  publicado en The New York Times el pasado 23 de marzo, que reza  textualmente en su presentación: “For Blacks in Cuba, the Revolution Hasn´t Begun”  (Para los negros cubanos, la Revolución no ha comenzado). Y da una serie de argumentos, sus argumentos, que pueden ser ampliamente analizados.


En un artículo publicado recientemente por el diario estadounidense The New York Times se lee: “Para los negros cubanos, la revolución no ha comenzado”, afirmación que le atribuye al escritor cubano Roberto Zurbano. Cinco imprescindibles aclaraciones...


Este mensaje fue enviado por el profesor y politólogo August Nimtz al editor del The New York Times, en respuesta al artículo “For Blacks in Cuba, the Revolution Hasn’t Begun”, de Roberto Zurbano, publicado el pasado 24 de marzo.


Leo, con estupor, a Roberto Zurbano en The New Yok Times. Y no por lo que dice, que ni es mucho ni es nuevo, y ni siquiera por lo que no dice, sino por lo que debiera haber dicho y no quiso o no se le ocurrió. Otra oportunidad perdida, otro más que muerde el polvo.

“Nuestro país no puede estar al margen del debate contra el racismo, la discriminación étnica y la xenofobia” / Heriberto Feraudy

Nota de la Asociación de Escritores de la Unión de Escritores y Artistas de CubaUNEAC • La Habana, Cuba

A partir de la publicación en The New York Times, el pasado 23 de marzo, del texto “Para los negros en Cuba la Revolución no ha comenzado aún”, ha aparecido en Internet que el escritor Roberto Zurbano es vicepresidente de la Asociación de Escritores de la UNEAC. Esa información no responde a la realidad, pues Roberto Zurbano hace años dejó de pertenecer al Ejecutivo de nuestra Asociación.

    Nancy Morejón
    Presidenta de la Asociación de Escritores de la UNEAC.

Según aclaración de Ernesto Pérez Castillo y Rodríguez Ribera, Zurbano es “Director del Fondo Editorial de esa institución” [Casa de las Américas]

jueves, 20 de septiembre de 2012

Sesionará en La Habana Red de Articulación de Movimientos Afrodescendientes de las Américas

Por Pedro de la Hoz

Desde mañana jueves hasta el sábado próximo sesionará en La Habana el foro de coordinación de la Red de Articulación de Movimientos Afrodescendientes en las Américas, espacio de concertación en el que confluirán representantes de diversas organizaciones nacionales y regionales que promueven la lucha contra la discriminación y los prejuicios raciales, y a favor de la equidad, la justicia social y el reconocimiento pleno de la enorme contribución de las comunidades de origen africano a las sociedades contemporáneas.

Líderes sociales, activistas e intelectuales de Uruguay, República Dominicana, Colombia, Venezuela, Costa Rica, Ecuador, Puerto Rico, y Cuba intercambiarán experiencias y trazarán estrategias comunes.

La reunión tiene lugar algo más de una década después de que los movimientos afrodescendientes en el hemisferio mostraran su pujanza en medio del proceso hacia la Conferencia Mundial contra el Racismo, efectuada en la ciudad sudafricana de Durban en el 2001 y luego de que en el 2011, proclamado Año Internacional de los Afrodescendientes, se llevaran a cabo determinadas acciones en medio de una situación global de graves peligros y enormes desafíos.

Este foro coincide en Cuba con un año en el que se conmemora el Bicentenario de la conspiración anticolonial y antiesclavista liderada por José Antonio Aponte y el Centenario de la masacre de negros y mestizos a raíz del levantamiento de los Independientes de Color.

Los participantes de la reunión sostendrán, además, encuentros con artistas y centros comunitarios y conocerán los hitos insulares del programa La Ruta del Esclavo.

Fuente Periódico Granma


FOTO Roberto chiLe


martes, 28 de agosto de 2012

En Venezuela, Primer Foro Internacional de Afro descendencia y Descolonización de la Memoria

Por Rosa C. Báez


“Sólo en tiempos de Revolución, como la que se vive en Venezuela, sólo en un país que adopta al socialismo, pueden abrirse espacios para un debate como éste […]
En una sociedad capitalista es imposible porque sólo busca el lucro, el consumo”.
Palabras de la luchadora social colombiana Piedad Córdoba en la inauguración del Foro

Once ponentes internacionales y más de treinta venezolanos debatieron durante cinco días en torno a la diáspora africana. Este evento fue organizado por el Centro Nacional de Historia, el Archivo General de la Nación y el despacho Cultural y en el mismo se debatió sobre las culturas africanas y latinoamericanas, signadas por tradiciones, herencias y costumbres comunes.
Cuba formó parte de la docena de países que participaron en este primer Foro Internacional de Afro descendencia y Descolonización de la Memoria, realizado en Caracas, Venezuela, del 20 al 25 de agosto. Como parte de nuestra delegación estuvo Rafael Robaina, Director del Instituto Cubano de Antropología (ICAN), que participó con la ponencia: “Religiosidad de antecedente africano en América: descolonizando saberes y tradiciones hacia una convivencia racial aceptativa. Experiencias cubanas”.
 
Las sedes del evento fueron el Museo de Arte Contemporáneo y el Teatro Teresa Carreño, dándosele continuidad en la llanura venezolana el viernes 24 y sábado 25, en las poblaciones guariqueñas de Las Mercedes del Llano y Santa Rita de Manapire, para homenajear en su ciudad natal al coronel independentista Juan José Rondón, recordado por su triunfo en 1819 en la Batalla del Pantano de Vargas.
 
En la jornada de clausura en Caracas se planteó la necesidad de impulsar el legado histórico y cultural procedente del pueblo africano en las comunidades afrodescendientes de las naciones de las Américas y de persistir en el desmontaje de las ideas colonialistas, que históricamente han impulsado la discriminación y degradación de culturas, grupos y teorías afrodescendientes. Los debates fueron realizados con "respeto, profundidad y seriedad, con miras a la profundización del entendimiento y al espacio para las ideas provenientes de diversas partes del mundo".

Entre las propuestas nacidas en el evento, están la condena a la masacre de la policía sudafricana en el norte de ese país y sobre la situación del pueblo de Tumaco, en Colombia y el llamado de intervención de las organizaciones internacionales como la Celac, Mercosur, Unasur y ALBA; también la solicitud formal de la liberación de los "cinco héroes cubanos", ciudadanos antillanos que se encuentran prisioneros en Estados Unidos, y exigieron a las potencias colonizadoras asumir la responsabilidad por la esclavitud que impusieron por siglos al pueblo africano, así como la declaración de África como Madre Patria. En este contexto, los participantes solicitaron el apoyo a la revolución venezolana, por considerarla como un espacio que abrió sus puertas para la realización del primer foro.
 
Otros puntos que se destacaron fueron la inclusión en las propuestas de la declaración de África como “Madre Patria”; recalcar la posición de los participantes a favor del derecho de asilo político que tiene la República de Ecuador; asumir la lucha contra el racismo y la intolerancia; impulsar el desarrollo de actividades conjuntas entre las poblaciones afrodescendientes del mundo y abrir los espacios de la comunidad afro descendiente en los procesos de la geometría del poder, entre otras.

Las mujeres no dejaron de alzar su voz para pedir, a través de la escritora boricua, Yolanda Arroyo Pizarro: "También hay que luchar por el derecho de la mujer y aplaudir a los hombres que están a favor de la defensa de esos derechos. Tenemos que desconocer el machismo. Pronunciémonos a favor de las iniciativa que elevan papel histórico de la negra Hipólita, la negra Matea y Juana "La Avanzadora" hasta llevar sus restos al Panteón Nacional de Venezuela, junto al Libertador”.
 
Parte de los planteamientos serán aprobados en el documento final por parte de la comisión redactora y recopilados y posteriormente publicados por el Ministerio para la Cultura, el Centro Nacional de Historia y Archivo General de la Nación, así como el Centro de Saberes Africanos del Vice ministerio para Asuntos del África del Ministerio para Relaciones Exteriores de Venezuela.
 
"El balance es positivo. Aquí se discutió al más alto nivel académico, cultural y antropológico sobre los asuntos de la descolonización de la memoria. Aunque en Venezuela sintamos que no somos un país racista, sigue siendo un país que discrimina por razones étnicas y raciales. Foros como este permiten que la gente vaya cobrando conciencia como un país multiétnico y pluricultural", expresó el presidente del Centro Nacional de Historia, Luis Pellicer, según publica la página web de la Biblioteca Ayacucho.
 
Dentro de las propuestas finales del Comité Organizador está la realización de la Segunda Edición del Foro en La Habana (Cuba) en 2013, como parte del convenio Cuba-Venezuela.
Las sesiones en Caracas del Foro concluyeron con la presentación del libro “Conciencia Campaña de Carabobo”, producto del trabajo articulado entre el Archivo General de la Nación (AGN), Centro Nacional de Historia (CNH) y Frente Francisco de Miranda. También asistieron, como fiesta de clausura, a un despliegue de muestras gastronómicas y musicales, expresiones culturales afrodescendientes, en el Eje del Buen Vivir, en Bellas Artes.
 
Con informaciones de Internet
 
Videos I Encuentro Internacional de Afrodescendencia
 

Clausura: Video en Youtube



Otros videos relacionados con el Foro, en Aporrea y Youtube
 
Fotos utilizadas: Miguel Garcia Moya; Zulma Oliveras Vega; Ender Curbelo y Luis Rivero Donalle, de Ciudad CCS; Coordinación de Comunicaciones CNH/AGN y otras páginas digitales
 
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lunes, 23 de enero de 2012

Mientras difama a Cuba, Washington se niega a investigar la muerte de ocho afrocubanos en Miami

Por Jean-Guy Allard 
@AllardJeanGuy

Mientras difama a Cuba en una campaña de desinformación orquestada desde la Florida y financiada por la USAID, el Departamento de Justicia de Estados Unidos se niega a realizar una investigación sobre la muerte de ocho  afroamericanos  víctimas de  la policía de Miami bajo el pretexto  que, supuestamente,  estos "incidentes"  están siendo "revisados" por la fiscalía estatal de Miami-Dade.

Una investigación sobre la responsabilidad de la policía en  la muerte de jóvenes afroamericanos  ha sido prometida en noviembre, en una conferencia de prensa donde Thomas E. Pérez, un asistente de fiscal general, precisó que esta decisión surge después de recibir numerosas  “denuncias sobre un excesivo uso de la fuerza letal por arma de fuego por parte de miembros del Departamento de Policía” de este enclave mafioso del sur de la Florida.

Sin embargo, el Departamento de Justicia hará un estudio "de los métodos de entrenamiento y de las prácticas" de la policía de la ciudad de Miami pero no llevará a cabo investigaciones criminales de las muertes, que, supuestamente,  están siendo "revisadas" por la fiscalía estatal de Miami-Dade.

Pérez  reconoció que en  dieciséis meses, se había registrado “nueve tiroteos en los que estaba involucrada la Policía, que son de interés y que debemos investigar”, y señaló que desde julio de 2010 oficiales del MPD han disparado y matado a ocho jóvenes además de herir de gravedad a un noveno.

Las familias de los muertos han exigido investigaciones en numerosas oportunidades pidiendo transparencia de parte de la policía y de la fiscalía estatal. El NAACP y la Unión de Libertades Civiles Americanas (ACLU) se sumaron a las solicitudes. El entonces jefe Miguel Expósito, despedido en septiembre último por insubordinación, ni contestó.

TODOS LOS PRETEXTOS SIRVEN PARA MATAR AL HOMBRE NEGRO

Los jóvenes de los barrios segregados de Miami que han sido víctimas fatales de tiros policíacos y cuyas circunstancias de la muerte será objeto del estudio federal en los referidos diez meses -sin que un solo informe de investigación haya sido entregado ni un solo policía inculpado- son:

  • Travis McNeil, de 28 años, que estaba desarmado, fue muerto a tiros en su auto en el Pequeño Haití el 10 de febrero por el agente Reinaldo Goyo. Un amigo de McNeil, Kareem Williams, también recibió disparos, pero sobrevivió.
  • Joell Lee Johnson, un menor de 16 años, baleado en una supuesta operación contra robos, el 11 de agosto de 2010,
  • Gibson Junior Belizaire, de 21 años, muerto en un tiroteo con agentes en relación con una pelea familiar, el 14 del mismo mes;
  • Tarnorris Tyrell Gaye, de 19 años, ejecutado el día 20 siguiente  cuando, según la policía, apuntó a oficiales “con una escopeta mientras montaba bicicleta”.
  • Brandon Foster, 22 años, asesinado con siete tiros por tres policías en diciembre pasado, en el barrio segregado de Liberty City.
  • Lynn Weatherspoon, ejecutado a primeras horas del Año Nuevo 2011, supuestamente después de “un tiroteo” en el barrio segregado de Overtown, El policía que disparo ha sido identificado como Maurice Sodre, de 26 años.
  • DeCarlos Moore, asesinado en julio 2010 cuando “los oficiales pensaron equivocadamente que sus gafas de sol eran un arma de fuego cuando los saco de su coche” (sic).

Todos eran de raza negra.

No se menciona el caso particularmente escandaloso, del asesinato en Miami Beach, el 30 de mayo último, de Raymond Herisse, de 22 años de edad,  un joven haitiano residente del condado de Palm Beach, ejecutado con 100 balas por 12 policías, al negarse a parar su vehículo al salir de una fiesta en la playa.

MIAMI PREFIERE ESCONDER SU HISTORIA DE RACISMO Y VIOLENCIA

“Tenemos una crisis en esta comunidad, donde el departamento de policía recurre con demasiada facilidad a la fuerza letal, especialmente cuando se trata de jóvenes de la raza negra…”, señaló Howard Simon, director ejecutivo de la ACLU de la Florida, al conversar con la prensa local.

La investigación es la segunda en una década que realizan las autoridades federales sobre violaciones sistémicas de los derechos humanos por parte de oficiales de la Policía de Miami.

La prensa local de Miami prefiere no mencionar a la historia de racismo y de violencia de esta ciudad.

En la madrugada del 17 de diciembre de 1979, la policía de Miami mata a golpes Arthur McDuffie, un motorista negro desarmado. Absolución de los oficiales por un jurado blanco en 17 de mayo 1980 provocó una rebelión que fue sofocada por 3.500 soldados de la guardia nacional.

En 1982, dos agentes de la policía mataron  a un hombre negro de 20 años, Nevel Johnson Jr., sin provocación, en un salón de billar en las cercanías de Overtown. La verdadera rebelión popular docurrida espués de la absolución de uno de los asesinos fue sofocada por 3.500 soldados de la Guardia Nacional.

El 16 de enero de 1989 (Día de Martin Luther King), Clemente Lloyd,  de 23 años, fue asesinado a balazos por un policía mientras conducía su motocicleta. Su pasajero, Allan Blanchard, de 24 años de edad, murió de sus heridas. Una rebelión estalló, y el oficial de policía asesino, William Lozano, fue condenado por homicidio… pero en 1993 su condena fue revocada en apelación.

Esto sucede en la misma ciudad donde cinco cubanos fueron condenados a extravagantes sentencias de decenas de años de cárcel, por infiltrar a organizaciones terroristas, inspiradas por ese Estado y protegidas por las autoridades judiciales locales.

Imagen agregada RCBáez

miércoles, 15 de junio de 2011

Inauguran seminario "Cuba y los pueblos afro-descendientes en América"

Por Leopoldo Tejedor*
“No nos creemos más inteligentes o capaces que nadie, ni nada por el estilo, pero sí estamos convencidos que tenemos el deber elemental de corregir los errores que hemos cometido en estas cinco décadas de construcción del Socialismo en Cuba y en ese propósito emplearemos todas las energías que nos quedan, que afortunadamente no son pocas”.
 Discurso  de Raúl Castro en la Asamblea Nacional, Diciembre de 2010

El pasado lunes 13 se inauguró el Seminario "Cuba y los pueblos afro descendientes en América", convocado por el Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello y presidido, entre otras personalidades, por el actor norteamericano y Embajador de Buena Voluntad de la UNICEF Danny Glover; Juan José Ortiz, representante de la UNICEF en Cuba; Herman van Hooff, Director de la Oficina Regional de Cultura para América Latina y el Caribe y Representante de la UNESCO para Cuba, República Dominica y Aruba y Rafael Bernal Alemany, Viceministro Primero del Ministerio de Cultura.

El Dr. Fernando Martínez Heredia, Director General de dicha Institución, realizó una intervención especial, muy bien acogida entre cubanos y extranjeros presentes, en la que realizó un análisis del tema del racismo en toda la región pero particularizó la situación en Cuba; así, entre otras cosas afirmó:

"La Revolución emprendió desde 1959 una transformación de las personas, las relaciones sociales, las instituciones y otros aspectos de la vida social y el país en su conjunto que resulta incomparable a cualquier hecho histórico anterior -excepto la colonización de Cuba por los europeos-, por su profundidad, su carácter abarcador y sus consecuencias.
La vida de los no blancos sufrió un brusco cambio sumamente positivo, y comenzaron procesos paulatinos de ascenso de su calidad de vida, sus expectativas, su estima y su prestigio social. El racismo sufrió una gran derrota en su naturaleza, sus manifestaciones y, ante todo, en las bases que tenía en el sistema social de dominación burguesa neocolonial. Pero hubo dos ausencias fundamentales en la política de la Revolución en este campo. Una fue consecuencia del propio proceso: la lucha por la obtención de la unidad del pueblo y de los revolucionarios, y su conversión en un principio central de la ideología y las prácticas políticas. Además del carácter unificante que posee toda gran revolución, las diversidades sociales fueron obviadas ante la unidad y sus problemas no se atendieron a fondo, e incluso fueron sacrificadas cuando se consideró necesario. Ese hecho se reforzó por el peso inmenso y abarcador de la politización en la vida social de la población".

"La lucha contra el racismo formaba parte de la Revolución, pero no fue una de aquellas banderas suyas que eran asumidas por el pueblo con un ardor avasallador que rendía oposiciones, escollos, tradiciones y prejuicios, y eran organizadas por el poder revolucionario para darles viabilidad y efectos permanentes”.

"La otra ausencia provino del recorte del alcance de la Revolución que sucedió a inicios de los años setenta. El ciclópeo trabajo de modernizaciones emprendido entre todos y guiado por el poder revolucionario en su primera etapa incluía la comprensión de que la modernización tenía que ser al mismo tiempo criticada, comprendida y denunciada como un peldaño quela dominación puede ascender sin dejar de existir, y que puede terminar en la "normalización" de las cosas y el fortalecimiento de una nueva forma de dominación, modernizada. En la segunda etapa, iniciada con los años setenta, esa comprensión se fue perdiendo y abandonando, lo que ha ocasionado un daño grave al proceso. El combate a ese retroceso fue incluido en el proceso llamado de rectificación de errores, de la segunda mitad de los años ochenta. En estos últimos veinte años esa grave deficiencia de la conciencia y la crítica socialista sigue vigente, aunque los datos del problema han cambiado mucho”.

"Por la primera ausencia se abandonó prácticamente la concientización antirracista y la elaboración de una estrategia de educación de los niños y jóvenes -y de reeducación de los adultos- para una integración socialista entre las razas en Cuba, a pesar de que las tareas y los logros de la Revolución le hubieran brindado un suelo óptimo. Al contrario, se veía mal referirse a cuestiones "raciales", las cuales serían "rémoras de la sociedad anterior" que el socialismo en general liquidaría”.

"La segunda ausencia estimuló el individualismo egoísta, la formación de grupos privilegiados y retrocesos notables en la ideología revolucionaria, a pesar de que la expansión y sistematización de los logros de la Revolución y de las acciones internacionalistas brindaban un suelo muy favorable y apropiado para continuar la política de relaciones dialécticas entre la liberación y las modernizaciones, gobernada por la primera y con procesos de concientización correspondientes. Los resultados fueron muy contradictorios, tanto a nivel del país en su conjunto como al de las personas. En la cuestión racial fueron muy positivas en esta etapa la maduración de las relaciones interraciales en la vida de los individuos, la universalización de la educación y su papel destacado en el ascenso social y el prestigio, la preocupación porque los no blancos tengan una participación mayor en las instituciones y la parte que les tocó a estos en el aumento del bienestar material que se produjo. Pero el paradigma civilizatorio que tendió a predominar contenía latentes elementos del orden burgués que lo creó, y para este los pobres son individuos ineptos o que no cuentan, y los no blancos son seres inferiores”.

Más adelante en su intervención, actualizó el tema diciendo:

"En los últimos quince años ha ido creciendo la percepción del problema de la persistencia del racismo y el rechazo de sus graves implicaciones, en sectores cada vez más amplios y en un buen número de instituciones; el presidente Raúl Castro lo ha expresado en duras palabras. Pero todavía estamos lejos de una conciencia nacional fuerte, generalizada y decidida a actuar en consecuencia. Los problemas del racismo en la Cuba actual han sido abordados en numerosos espacios de debate y algunos de estudio, y hoy contamos con una buena cantidad de documentos e investigaciones sobre el tema, especialistas y activistas habituados a tratarlo y propuestas concretas de un notable valor. Sería lógico agregar que ya están en marcha una estrategia y un gran número de acciones y campañas para enfrentar, batir e ir erradicando esta lacra tenaz de nuestra sociedad. Pero eso todavía no está sucediendo. En la identificación, el rechazo y la lucha contra el racismo existen serias diferencias entre la posición oficial de la revolución y las ideas que manejamos nosotros, por una parte, y lo que sucede en la práctica social, por la otra. Pienso que las propuestas, el debate, la divulgación y las acciones concretas antirracistas abatirán esa brecha”.

Finalmente, expresó el Dr. Martínez Heredia:

"Cuba es el país de este continente que ha realizado tareas maravillosas que establecen la dignidad de la condición humana, los derechos iguales-vitales y ciudadanos- y grados muy notables de bienestar de los descendientes de aquellos africanos que fueron traídos a la isla como esclavos. Es el pequeño país que ha logrado cambiar la vida a favor de las mayorías, redistribuir la riqueza y garantizar los servicios sociales y la pacificación de la existencia a un grado ejemplar, ha logrado la plena soberanía nacional y la ha defendido victoriosamente frente a la agresión sistemática y la enemistad de la mayor potencia imperialista del planeta.

Por ese proceso único y por su solidaridad internacionalista con los pueblos, goza de un inmenso prestigio en todo el continente. Pero la voz de Cuba resulta muy insuficiente en el terreno de las luchas y las ideas de los descendientes de africanos por sus identidades, sus derechos y sus demandas, y no se siente una política cubana articulada y actuante en ese campo. Aspiramos a que las intervenciones y los debates de los talleres, las propuestas y las demás actividades e intercambios de este Seminario constituyan una modesta contribución intelectual y una exhortación a que en el tema que nos reúne se cumpla también lo que un 17 de abril José Martí llamó ‘el deber de Cuba en América’”.

Finalmente hizo uso de la palabra Danny Glover, quien explicó que por razones en su agenda de trabajo debía regresar ese mismo día y no podía estar en todo el seminario, pero que cuando lo invitaron no tuvo ninguna duda en aceptar la invitación, pues a pesar de que este año fue declarado por la ONU de los Afro descendientes, este seminario era la primera actividad concreta que él creía se realizaba en el mundo, sin temor a equivocarse y se alegraba que fuera en Cuba, por lo cual reconocía a los organizadores.

Así concluyó la inauguración de un evento que continúa desarrollándose hasta el próximo día 17 con varias actividades y distintos paneles acerca de: Sistema de Naciones Unidas en Cuba; Recuento y exposición de resultados de investigaciones del ICIC Juan Marinello; Oportunidades, dificultades y estrategias para consolidar un consenso regional encaminado a alcanzar la equidad racial de los pueblos Afro descendientes; Procesos de la creación del conocimiento en la deconstrucción del modelo post colonial para asumir la discriminación racial; El papel de las identidades culturales en los medios masivos de comunicación y su impacto en la creación del nuevo paradigma cultural de equidad racial y Conceptos y reflexiones sobre la epistemología del racismo y su impacto social.

*Analista cultural

Enviado por su autor

sábado, 23 de abril de 2011

El sistema de justicia que condenó a los Cinco: La ley contra el negro (Segunda parte)

Por Salvador Capote

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¿Qué sistema de justicia es ése que declara inocente a un monstruo como el terrorista Luis Posada Carriles mientras mantiene injustamente en prisión a cinco hombres de excepcionales valores humanos, los Cinco de Cuba? Continuemos la disección mostrando cómo las leyes de Estados Unidos justificaron los horrores de la esclavitud primero, la segregación racista después y perpetuaron la discriminación del negro hasta nuestros días.

Cuando Thomas Jefferson escribió en la Declaración de Independencia: “Todos los hombres son creados iguales”, no estaba pensando, con absoluta seguridad, en los esclavos ni en las minorías, ni en los siervos bajo contrato (“indentured servants”), ni siquiera en las esposas e hijas de los blancos acaudalados a quienes la famosa frase se refería. En este contexto, la palabra “hombres” hay que entenderla literalmente y hombres blancos propietarios específicamente. Cuando Jefferson diseñó su señorial mansión de Monticello, de 43 habitaciones, situó bajo tierra las barracas de los esclavos para que su fealdad no fuese visible desde el palacio. Cuenta el escritor norteamericano Gore Vidal, en su novela histórica “Burr”, que a los visitantes de Monticelli les sorprendía el extraordinario parecido físico de todos los niños mulatos de la plantación con su amo Jefferson. Cuando se firmó la Declaración de Independencia había en Estados Unidos 600 000 esclavos negros y ninguno de ellos fue liberado. Tendría que transcurrir casi un siglo para que la esclavitud desapareciese como institución, aunque dejando profundas y permanentes secuelas.

La Sección 2 del Artículo 1 de la Constitución de Estados Unidos, conocida como “compromiso de los tres-quintos”, estipulaba que para la representación de los estados en el Congreso, el valor de un esclavo negro era el de 3/5 de una persona.

Todo el aparato jurídico e institucional de Estados Unidos fue diseñado para crear y mantener los privilegios de los propietarios blancos. El conjunto de las decisiones de la cortes de justicia de la época reflejan claramente la total carencia de derechos legales de los negros. Una decisión famosa de la Corte Suprema de Estados Unidos tuvo lugar en el caso Dred Scott v. Sandford, 1857. Scott, un negro nacido en Estados Unidos, que había obtenido su libertad en Illinois, reclamó la condición de ciudadano. La Corte rechazó la petición alegando que a los negros nunca se les consideró como parte del pueblo de Estados Unidos.

En los libros de texto de las escuelas se enseña que la Guerra de Secesión se libró para liberar a los esclavos. En realidad, tuvo causas y motivaciones mucho más complejas. La guerra se desató debido a las contradicciones insalvables entre el Sur aristocrático, con estructuras de tipo feudal, donde las haciendas trabajadas por esclavos eran la fuente de riqueza y de poder, y un Norte capitalista, surgido a consecuencia de la revolución industrial, que necesitaba grandes masas de trabajadores para sus fábricas y que, para continuar su desarrollo, exigía la creación en todo el país de un nuevo orden económico y social. La guerra, además, fue un gran negocio y de ella surgieron colosales fortunas como las de Rockefeller, Carnegie, Morgan, Armour, Mellon, y Gould.

Uno de los mitos fundamentales en la historia de Estados Unidos es la presentación de Abraham Lincoln como el Gran Emancipador. En un discurso en 1858 (1), poco antes de comenzar la guerra, Lincoln expresó: “No estoy y no he estado nunca en favor de forma alguna de igualdad social y política de las razas blanca y negra; no estoy y no he estado nunca en favor de que los negros voten o sirvan como jurados; ni de que califiquen para ocupar cargos, ni tampoco de matrimonios inter raciales con personas blancas; y diré, además, que hay una diferencia física entre las razas blanca y negra que considero impedirá para siempre que las dos razas vivan juntas en términos de igualdad social y política. Y puesto que no pueden vivir de esa manera, mientras permanezcan juntas tendrá que haber una posición superior y otra inferior, y yo estoy tanto como cualquier otro hombre, en favor de que la posición superior se le asigne a la raza blanca”.

Cuando se produjo la secesión de los estados del Sur, Lincoln prometió no interferir con la esclavitud en los estados donde la institución se encontraba establecida y prometió también mantener la ley que permitía la persecución de los esclavos fugitivos. La prioridad de Lincoln era restaurar la Unión, no abolir la esclavitud. De hecho, cuatro estados esclavistas continuaron formando parte de ella: Maryland, Delaware, Kentucky y Missouri.

En septiembre de 1862, Lincoln firmó la Proclamación de Emancipación, pero ésta no liberaba todos los esclavos sino solamente aquellos de los territorios rebeldes no ocupados por el ejército de la Unión. Absurdamente, no liberaba a los esclavos en los territorios controlados por el gobierno.

Si hubo algún “Gran Emancipador” éste fue sin duda el dirigente negro estadounidense Frederick Douglass. Fue Douglass quien convenció a Lincoln de que no podría ganar la guerra sin liberar a los esclavos en el Sur y sin permitir a los negros en el Norte enrolarse en el ejército, y no fue hasta 1863 que el Congreso autorizó su enrolamiento. Sin los 200,000 negros que se alistaron como voluntarios en el ejército de la Unión (38,000 resultaron muertos o heridos) otro hubiera sido el curso de la guerra.

Douglass honró siempre a Lincoln como presidente mártir pero rechazó el mito del Gran Emancipador. En su “Oración en Memoria de Abraham Lincoln”, al inaugurar el Monumento a los “Freedmen” (hombres liberados de la esclavitud) en 1876, en Washington, afirmó: “Lincoln no fue nuestro hombre ni nuestro modelo. El fue, por encima de todo, el presidente de los blancos, dedicado enteramente al bienestar de los blancos. Ustedes [los blancos] son los hijos de Abraham Lincoln. Nosotros [los negros] somos, en el mejor de los casos, solamente sus hijastros”.

Terminado el conflicto y con la ratificación de la Decimotercera Enmienda a la Constitución de Estados Unidos, en diciembre de 1865, la esclavitud quedó abolida en todo el territorio de la nación. Los negros quedaron libres aunque sin derecho al voto. Sin embargo, los terratenientes del Sur no se resignaban a perder sus privilegios. En los estados sureños fueron promulgadas leyes que tenían como finalidad restablecer las relaciones de esclavitud. El conjunto de estas leyes se conoce como “The Black Codes” (Los Códigos Negros).

En 1866 el Congreso aprobó la primera ley de derechos civiles (“Civil Rights Act”) que otorgaba la ciudadanía a los afro-norteamericanos (pero no a los indios) y -en teoría- la igualdad de derechos ante la ley. No obstante, la aprobación tuvo que sobreponerse al veto del presidente Andrew Johnson y, para evitar que fuese declarada inconstitucional por la Corte Suprema de Justicia, el Congreso aprobó también la 14a. Enmienda (1868) con el fin de incluir estos derechos en la Constitución.

La leyes aprobadas durante el periodo de Reconstrucción (1865-1876) incluyendo la 15a. Enmienda (1870), que otorgaba el derecho al voto a los negros (a los hombres, no a las mujeres, y con muchas limitaciones), y la ley de Derechos Civiles de 1875 (revocada posteriormente) que prohibía la discriminación racial, se enfrentaron a la resistencia de los blancos sureños quienes, además de los Códigos Negros, utilizaron todo tipo de violencia y terror. Fue por esta época que surgió el Ku Klux Klan. Por último, con las interpretaciones racistas de las cortes, estas leyes se convirtieron en muy poco tiempo en papel mojado.

Las leyes promulgadas en el Sur privaban a los negros de sus derechos ciudadanos. No podían votar, ejercer cargos públicos, servir como jurados ni testificar contra los blancos y estaban sujetos a estrictas normas de segregación. Por ley, tenían que asistir a escuelas, viajar en vehículos, comer en restaurantes, visitar parques, y ser enterrados en cementerios, sólo para negros. Se les negaba la oportunidad de participar en la vida económica de la nación y vivían, casi en su totalidad, en pobreza extrema.
En 1896, la decisión de la Corte Suprema en el caso Plessy v. Ferguson, colocó a nivel federal la segregación. La separación de razas adquiría de este modo un respaldo constitucional. Esta infamante decisión de la Corte Suprema legitimó la existencia de dos sociedades: una blanca, privilegiada; la otra negra, desposeída y humillada. Entre 1876 y 1965, multitud de leyes locales, estatales y federales, llamadas “Leyes de Jim Crow” (por el personaje cómico disfrazado de negro, con este nombre) reforzaron la segregación racial. Mientras los Códigos Negros tuvieron vigencia principalmente en el Sur, durante la etapa de Reconstrucción, las Leyes de Jim Crow se extendieron por todo el territorio de Estados Unidos. Estas leyes, basadas en la falacia de “separados pero iguales” sistematizaron las desventajas y desigualdades en todas las esferas económicas, políticas y sociales, y legitimaron la discriminación contra los negros.

Los que se oponían a las Leyes de Jim Crow arriesgaban sus empleos, sus hogares y sus vidas. Más de 5000 negros (3440 casos documentados) hombres y mujeres, fueron linchados entre 1882 y 1968, un promedio de 58 linchamientos por año. Los negros carecían de amparo legal completamente, pues todo el sistema de justicia criminal estaba integrado por blancos: policías, fiscales, jueces, jurados y oficiales a cargo de las prisiones.

Los movimientos por los derechos civiles que tuvieron lugar en las décadas de 1950 y 1960 alcanzaron éxitos notables como la decisión de la Corte Suprema en el caso “Brown v. Board of Education” (1954) que prohibió la segregación en las escuelas públicas; la “Civil Rights Act” (Ley de Derechos Civiles) de 1964; la “Voting Rights Act” (Ley de Derecho al Voto) de 1965, que eliminó obstáculos al voto negro que aún permanecían; y la “Fair Housing Act” (Ley de Derecho a la Vivienda) de 1968, que prohibió la discriminación en la venta o renta de casas. Sin embargo, estas conquistas, en la práctica, se han ido difuminando con el tiempo. Hoy, varias décadas después, puede afirmarse que los avances han sido demasiado modestos. La “Affirmative Action” (Acción Afirmativa) con el fin de promover a los negros a posiciones sociales más altas, es otro de los movimientos fracasados. En todos los casos, el fracaso se debe a que se dejan intactas las estructuras, principalmente económicas, de dominación y opresión.

En 1956, la “Interstate and Defense Highway Act” (Ley de Autopistas Interestatales y de Defensa) condenó a la destrucción a los vecindarios negros y pobres de las principales ciudades de Estados Unidos. Las cintas de asfalto y los muros de concreto de las autopistas cruzaron por el centro de los ghettos negros fragmentándolos e incomunicando los fragmentos entre sí. La construcción de vías de acceso rápido aceleró el proceso de suburbanización. Las clases alta y media de las ciudades pudieron trasladarse a viviendas confortables en zonas alejadas del centro de la ciudad, invirtiendo así el esquema tradicional: clases adineradas e instituciones vitales de la ciudad en el centro - pobres en los suburbios, por otro en que los negros y los pobres quedaron en un “downtown” abandonado y deteriorado.

No, el racismo y la discriminación en Estados Unidos están muy lejos de haber desaparecido y la demostración es muy sencilla: los negros siguen viviendo en los peores barrios, asistiendo a las peores escuelas, recibiendo los peores empleos, y abarrotando las cárceles del país, los centros de detención de juveniles y los corredores de la muerte. Los pasos previos imprescindibles para reparar las injusticias presentes y pasadas no ocurrirán mientras exista el “Establishment”: reconocer la verdad, disculparse ante las víctimas y ofrecerles las compensaciones y reparaciones a que tienen derecho.

Una inscripción, situada sobre las monumentales columnas del edificio de la Corte Suprema en Washington, reza: “Equal Justice Under Law” (Igual Justicia Ante la Ley), pero cuando la igualdad no existe y las leyes son creadas para mantener y reforzar los privilegios de la clase dominante, la justicia es imposible. (2)

  1. Debate at Charleston, Illinois, Sept. 18, 1858.
  2. Ver también en Areítodigital.net los artículos del autor: “Little Rock” y “Miami: Muros de Concreto y Segregación”.

*Bioquímico cubano, actualmente reside en Miami. Trasmite con cierta regularidad por Radio Miami el Programa “La Opinión del Día”, que aparece poco después en laradiomiami.com. Es colaborador de Areítodigital.net; participa, con la Alianza Martiana, en la lucha contra el Bloqueo impuesto a Cuba por Estados Unidos.
Imagen agregada RCBáez