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domingo, 12 de abril de 2015

VII Cumbre de las Américas: Victoria histórica de la unidad Latinoamericana y Caribeña

Por Lohania Aruca Alonso *
 
Ninguna otra palabra que Victoria, con mayúscula,  he podido hallar para expresar la inmensidad histórica de lo que hemos vivido en la vida real o en la realidad virtual mediante las transmisiones televisivas, durante los dos días finales de las VII Cumbre y la Cumbre de los Pueblos, celebradas en Panamá. Y, aquí no se tratará solamente de definir una contrapartida de la derrota del imperio en relación con la asistencia de Cuba y con su errada interpretación sobre el agresivo e irrespetuoso decreto -por demás ultrapasado y contradictorio tratamiento político,  sencillamente antihistórico,  hacia la hermana Venezuela Bolivariana.

Lo más relevante de los hechos que abordamos, en mi modesta opinión, es que su resultado final ha marcado un momento muy alto del desarrollo ético, moral y cultural dentro de la presente etapa de la historia política de América Latina y El Caribe. Quedó demostrado y sin lugar a duda alguna, como señaló el presidente de Ecuador Rafael Correa, en la conclusión de la Cumbre de los Pueblos: la gran diferencia que existe entre la decadente política imperialista del Norte, y la voluntad política irrevocable e invencible de asumir y ejercer la independencia y la soberanía total por parte de los pueblos y gobiernos del Sur del Río Bravo hasta la Patagonia y del Gran Caribe.

Hubo unanimidad sin discusión entre los 33 mandatarios latinoamericanos y caribeños al recibir con respeto y sincero cariño a la representación de Cuba, por primera vez invitada y concurrente a la VII Cumbre de las Américas, que fue concebida, auspiciada y organizada por la Organización de los Estados Americanos (OEA, a la cual la República de Cuba no pertenece hasta hoy, por razones esencialmente de carácter ideológico)y el gobierno de los Estados Unidos de América, nuestro histórico vecino-adversario, actualmente en proceso de restablecer las relaciones diplomáticas con Cuba a través del reconocimiento de sus errores políticos y de la cabal legitimidad del gobierno revolucionario cubano.

El presidente Barack Obama también saludó con honestidad la incorporación de la mayor isla y archipiélago del Caribe a este encuentro, así como el representante de Canadá. No había otra alternativa, porque la declaración franca y firme de Latinoamérica y El Caribe fue absoluta y determinante: NO HAY CUMBRE SIN CUBA.

Lecciones de Historia viva y de respeto a ella, fueron los discursos que escuchamos de boca de Presidentes y Presidentas. Particularmente destacado y aplaudido, en más de cinco ocasiones, fue la emotiva disertación del presidente de Cuba Raúl Castro Ruz; el más largo de los pronunciamientos al consumir los 48 minutos adeudados a Cuba por ignorarnos en las anteriores seis (6) Cumbres, como jocosamente Raúl les recordó a los asistentes, más los ocho (8) asignados oficialmente a cada intervención presidencial. 
Considero que su exposición clara y sustanciosa, creó la marca de alta política y ética definitivamente establecida para lo que sucedería en el resto de las dos largas sesiones del plenario de la VII Cumbre.

Además de ofrecer una explicación histórica contundente alrededor de la legitimidad de la Revolución Cubana y de la injusticia de la política imperialista contra ella, del derecho indiscutible de Cuba a pertenecer al Continente de América y participar con entera libertad y soberanía plena en el devenir regional -desde el siglo XIX hasta hoy día-, hizo gala del conocimiento y comprensión de la realidad contemporánea,  y de extrema generosidad -rasgos estos que distinguen a los verdaderos revolucionarios- cuando expresó con bizarría y total  franqueza su valoración en torno a Barack Obama, a su ejecutoria como Presidente de los EE. UU., especialmente referida al cambio político planteado hacia la futura normalización de relaciones bilaterales con Cuba socialista, y,  en lógica congruencia, hacia la totalidad de la región compartida y del mundo, representado simbólicamente en la ONU.

Las intervenciones sucesivas de Argentina, Venezuela en la sesión de la mañana y en la tarde del presidente Daniel Ortega de Nicaragua, aportaron más elementos esclarecedores acerca de la historicidad del imperialismo yanqui y de sus diferencias con la América nuestra.  De ningún modo somos antiestadounidenses (porque los canadienses ya han aclarado que “norteamericanos” los abarca en un conjunto que ellos no desean-, somos antiimperialistas, como reacción lógica contra políticas de sometimiento colonial o neocolonial de los nuevos pueblos americanos que ganaron sus respectivas independencias, con sobrada valentía en largas luchas políticas y militares por alcanzarlas. Razón fundamental que nadie puede ignorar.

Conceptos del siglo XX como cooperación, interdependencia (que no equivale a dependencia colonial o neocolonial), subdesarrollo, crecimiento económico, etc. van siendo ampliados y mejorados en el siglo XXI por los que proponen cambios más profundos: desarrollo humano, complementación económica, inclusión social, respeto a los derechos de la Madre Tierra, Región de Paz, entre otros. Los más antiguos,  que atañen a la libertad, igualdad, fraternidad, independencia y soberanía nacional, dignidad y derechos humanos individuales, y los colectivos añadidos recientemente, se exigen como la necesidad histórica de los pueblos americanos,  que no admiten “pasar por modernos” sin gozar plenamente de ellos.

¿Cuál es el decoro que da brillo al país más rico y de la más alta tecnología del mundo, que, en paralelo con la acumulación de esos logros humanos,  discrimina con argumentos insustanciales, como el color de la piel, las diversidades étnicas, sexuales, religiosas o culturales, a sus ciudadanos y ciudadanas? ¿Sobre qué bases, si es que puede haber alguna real, racional,  sostiene ese país una “guerra infinita” por la democracia y los derechos humanos?

Bolívar, Martí, Hostos, Maceo, Gaitán, Guevara, Arnulfo Arias, Chávez, y todos los pensadores y combatientes por la independencia latinoamericana y caribeña estuvieron presentes en la espiritualidad de la VII Cumbre de las Américas, algunos fueron nombrados y todos recordados; unidos al reconocimiento a Fidel, Raúl, Maduro, Evo, Correa…Tampoco fueron olvidados Thomas Jefferson, George Washington, Abraham Lincoln, ni el sueño del pastor afroamericano Martin Luther King, tan radicalmente opuesto al egoísta y tan promocionado “American Dream”, con su edulcorado materialismo vulgar a pulso.

La Cumbre de los Pueblos fue de todos y  todas. En ella sí brilló el decoro de millones de hombres y mujeres que luchan sin descanso por salir de la miseria y la pobreza, por el derecho a la vida saludable de una nueva generación de niños y niñas educados, que no merecen el destino de “los condenados de la Tierra” enunciado por Franz Fanon.

Estuvieron acompañados del sentimiento amoroso y rebelde de la canción trovadoresca y apasionada de quien anuncia “yo me muero como viví": junto a su pueblo y a los juglares revolucionarios y mártires de Nuestra América, Silvio Rodríguez.

Hermosísimo regalo de Cuba a la inauguración de esa Otra Cumbre, que envolvió la noche mágica de Ciudad Panamá.
Las batallas ganadas en la VII Cumbre de las Américas y en la Cumbre de los Pueblos, ya pasaron a la Historia, y ésta sí cuenta y mucho en el futuro de los pueblos y las naciones. 

Sus intensas jornadas de foros, plenarios, reuniones de toda índole y participantes de todas las etnias, sexos, jerarquías y niveles sociales americanos e integradas por jóvenes y menos jóvenes, fueron coronadas por la Victoria. Ahora, en el período que media entre esta y la VIII a celebrarse en Perú, en el 2018, hay que prepararse aún más.

Conquistar toda la Justicia es un ideal exigente; ser hermanos y hermanas en una sola América constituye un paradigma cada vez más necesario y actual, que comienza a alumbrar,  cada vez con más claridad,  el camino inédito ¡nada fácil! de este cambio de época.

“La lucha continúa, la victoria es cierta” (Agostinho Neto).

La Habana, domingo, 12 de abril de 2015.


*Cubana. Periodista e investigadora histórica y cultural. Licenciada en Historia, con especialidad en Urbanismo. Máster en Ciencias Estudios sobre América Latina, el Caribe y Cuba Miembro de la UNEAC, la Unión de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción y la UPEC. Cumplió tareas como funcionaria del Servicio Exterior del MINREX en Cuba

sábado, 11 de abril de 2015

Discurso de Raúl en la Cumbre de las Américas

Raúl Castro en la Cumbre del ALBA-TCP en Caracas. Foto: Prensa Presidencial Miraflores
Raúl Castro en la Cumbre del ALBA-TCP en Caracas. Foto: Prensa Presidencial Miraflores
DISCURSO DEL GENERAL DE EJÉRCITO RAÚL CASTRO RUZ, PRSIDENTE DE LOS CONSEJOS DE ESTADO Y DE MINISTROS DE LA REPÚLICA DE CUBA EN LA CUMBRE DE LAS AMÉRICAS. Panamá, 10 y 11 de abril de 2015

Excelentísimo Señor Juan Carlos Varela, Presidente de la República de Panamá:
Presidentas y Presidentes, Primeras y Primeros Ministros:
Distinguidos invitados:

Agradezco la solidaridad de todos los países de la América Latina y el Caribe que hizo posible que Cuba participara en pie de igualdad en este foro hemisférico, y al Presidente de la República de Panamá por la invitación que tan amablemente nos cursara. Traigo un fraterno abrazo al pueblo panameño y a los de todas las naciones aquí representadas.
Cuando los días 2 y 3 de diciembre de 2011  se creó la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), en Caracas, se inauguró una nueva etapa en la historia de Nuestra América, que hizo patente su bien ganado derecho a vivir en paz y a desarrollarse como decidan libremente sus pueblos y se trazó para el futuro un camino de  desarrollo e integración, basada en la cooperación, la solidaridad y la voluntad común de preservar la independencia, soberanía e identidad.
El ideal de Simón Bolívar de crear una “gran Patria Americana” inspiró verdaderas epopeyas independentistas.
En 1800, se pensó en agregar a Cuba a la Unión del norte como el límite sur del extenso imperio. En el siglo XIX, surgieron la Doctrina del Destino Manifiesto con el propósito de dominar las Américas y al mundo, y la idea de la Fruta Madura para la gravitación inevitable de Cuba hacia la Unión norteamericana, que desdeñaba el nacimiento y desarrollo de un pensamiento propio y emancipador.
Después, mediante guerras, conquistas e intervenciones, esta fuerza expansionista y hegemónica despojó de territorios a Nuestra América y se extendió hasta el Río Bravo.
Luego de largas luchas que se frustraron, José Martí organizó la “guerra necesaria” y creó el Partido Revolucionario Cubano para conducirla y fundar una República “con todos y para el bien de todos” que se propuso alcanzar “la dignidad plena del hombre”.
Al definir con certeza y anticipación los rasgos de su época, Martí se consagra al deber “de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”.
Nuestra América es para él la del criollo, del indio, la del negro y del mulato, la América mestiza y trabajadora que tenía que hacer causa común con los oprimidos y saqueados. Ahora, más allá de la geografía, este es un ideal que comienza a hacerse realidad.
Hace 117 años, el 11 de abril de 1898, el entonces Presidente de los Estados Unidos solicitó al Congreso autorización para intervenir militarmente en la guerra de independencia, ya ganada con ríos de sangre cubana, y este emitió su engañosa Resolución Conjunta, que reconocía la independencia de la isla “de hecho y de derecho”. Entraron como aliados y se apoderaron del país como ocupantes.
Se impuso a Cuba un apéndice a su Constitución, la Enmienda Platt, que la despojó de su  soberanía, autorizaba al poderoso vecino a intervenir en los asuntos internos y dio origen a la Base Naval de Guantánamo, la cual todavía usurpa parte de nuestro territorio. En ese periodo, se incrementó la invasión del capital norteño, hubo dos intervenciones militares y el apoyo a crueles dictaduras.

Predominó hacia América Latina la “política de las cañoneras” y luego del “Buen Vecino”. Sucesivas intervenciones derrocaron gobiernos democráticos e instalaron terribles dictaduras en 20 países, 12 de ellas de forma simultánea, fundamentalmente en  Sudámerica. que asesinaron a cientos de miles de personas. El Presidente Salvador Allende nos legó un ejemplo imperecedero.
Hace exactamente 13 años, se produjo el golpe de estado contra el entrañable Presidente Hugo Chávez Frías que el pueblo derrotó. Después, vino el golpe petrolero.
El 1ro de enero de 1959, 60 años después de la entrada de los soldados norteamericanos en La Habana, triunfó la Revolución cubana y el Ejército Rebelde comandado por Fidel Castro Ruz llegó a la capital.
El 6 de abril de 1960, apenas un año después del triunfo, el subsecretario de estado Léster Mallory escribió en un perverso memorando, desclasificado decenas de años después, que “la mayoría de los cubanos apoya a Castro… No hay una oposición política efectiva. El único medio previsible para restarle apoyo interno es a través del desencanto y el desaliento basados en la insatisfacción y las penurias económicas (…) debilitar la vida económica (…) y privar a Cuba de dinero y suministros con el fin de reducir los salarios nominales y reales, provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.
Hemos soportado grandes penurias. El 77% de la población cubana nació bajo los rigores que impone el bloqueo. Pero nuestras convicciones patrióticas prevalecieron. La agresión aumentó la resistencia y aceleró el proceso revolucionario. Aquí estamos con la frente en alto y la dignidad intacta.
Cuando ya habíamos proclamado el socialismo y el pueblo había combatido en Playa Girón para defenderlo, el Presidente Kennedy fue asesinado precisamente en el momento en que el líder de la Revolución cubana Fidel Castro recibía un mensaje suyo buscando iniciar el diálogo.
Después de la Alianza para el Progreso y de haber pagado varias veces la deuda externa sin evitar que esta se siga multiplicando, se nos impuso un neoliberalismo salvaje y globalizador, como expresión del imperialismo en esta época, que dejó una década perdida en la región.
La propuesta entonces de una “asociación hemisférica madura” resultó el intento de imponernos el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), asociado al surgimiento de estas Cumbres, que hubiera destruido la economía, la soberanía y el destino común de nuestras naciones,  si no se le hubiera hecho naufragar en el 2005, en Mar del Plata, bajo el liderazgo de los Presidentes Chávez, Kirchner y Lula. Un año antes, Chávez y Fidel habían hecho nacer la Alternativa Bolivariana, hoy Alianza Bolivariana Para los Pueblos de Nuestra América.
Excelencias:
Hemos expresado y le reitero ahora al Presidente Barack Obama nuestra disposición al diálogo respetuoso y a la convivencia civilizada entre ambos Estados dentro de nuestras profundas diferencias.
Aprecio como un paso positivo su reciente declaración de que decidirá rápidamente sobre la presencia de Cuba en una lista de países patrocinadores del terrorismo en la que nunca debió estar.
Hasta hoy, el bloqueo económico, comercial y financiero se aplica en toda su intensidad contra la isla, provoca daños y carencias al pueblo y es el obstáculo esencial al desarrollo de nuestra economía. Constituye una violación del Derecho Internacional y su alcance extraterritorial afecta los intereses de todos los Estados.
Hemos expresado públicamente al Presidente Obama, quien también nació bajo la política de bloqueo a Cuba y al ser electo la heredó de 10 Presidentes, nuestro reconocimiento por su valiente decisión de involucrarse en un debate con el Congreso de su país para ponerle fin.
Este y otros elementos deberán ser resueltos en el proceso hacia la futura normalización de las relaciones bilaterales.
Por nuestra parte, continuaremos enfrascados en el proceso de actualización del modelo económico cubano con el objetivo de perfeccionar nuestro socialismo, avanzar hacia el desarrollo y consolidar los logros de una Revolución que se ha propuesto “conquistar toda la justicia”.
Estimados colegas:
Venezuela no es ni puede ser una amenaza a la seguridad nacional de una superpotencia como los Estados Unidos. Es positivo que el Presidente norteamericano lo haya reconocido.
Debo reafirmar todo nuestro apoyo, de manera resuelta y leal, a la hermana República Bolivariana de Venezuela, al gobierno legítimo y a la unión cívico-militar que encabeza el Presidente Nicolás Maduro, al pueblo bolivariano y chavista que lucha por seguir su propio camino y enfrenta intentos de desestabilización y sanciones unilaterales que reclamamos sean levantadas, que la Orden Ejecutiva sea derogada, lo que sería apreciado por nuestra Comunidad como una contribución al diálogo y al entendimiento hemisférico.
Mantendremos nuestro aliento a los esfuerzos  de la República Argentina para recuperar las Islas Malvinas, las Georgias del Sur y las Sandwich del Sur, y continuaremos respaldando su legítima lucha en defensa de  soberanía financiera.
Seguiremos apoyando las acciones de la República del Ecuador frente a las empresas transnacionales que provocan daños ecológicos a su territorio y pretenden imponerle condiciones abusivas.
Deseo reconocer la contribución de Brasil, y de la Presidenta Dilma Rousseff, al fortalecimiento de la integración regional y al desarrollo de políticas sociales que trajeron avances y beneficios a amplios sectores populares las cuales, dentro de la ofensiva contra diversos gobiernos de izquierda de la región, se pretende revertir.
Será invariable nuestro apoyo al pueblo latinoamericano y caribeño de Puerto Rico en su empeño por alcanzar la autodeterminación e independencia, como ha dictaminado decenas de veces el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas.
También continuaremos nuestra contribución al proceso de paz en Colombia.
Debiéramos todos multiplicar la ayuda a Haití, no sólo mediante asistencia humanitaria, sino con recursos que le permitan su desarrollo, y apoyar que los países del Caribe reciban un trato justo y diferenciado en sus relaciones económicas, y reparaciones por los daños provocados por la esclavitud y el colonialismo.
Vivimos  bajo la amenaza de enormes arsenales nucleares que debieran eliminarse y del cambio climático que nos deja sin tiempo. Se incrementan las amenazas a la paz y proliferan los conflictos.
Como expresó entonces el Presidente Fidel Castro, “las causas fundamentales están en la pobreza y el subdesarrollo, y en la desigual distribución de las riquezas y los conocimientos que impera en el mundo. No puede olvidarse que el subdesarrollo y la pobreza actuales son consecuencia de la conquista, la colonización, la esclavización y el saqueo de la mayor parte de la Tierra por las potencias coloniales, el surgimiento del imperialismo y las guerras sangrientas por nuevos repartos del mundo. La humanidad debe tomar conciencia de lo que hemos sido y de lo que no podemos seguir siendo. Hoy nuestra especie ha adquirido conocimientos, valores éticos y recursos científicos suficientes para marchar hacia una etapa histórica de verdadera justicia y humanismo. Nada de lo que existe hoy en el orden económico y político sirve a los intereses de la humanidad. No puede sostenerse. Hay que cambiarlo”, concluyó Fidel.
Cuba seguirá defendiendo las ideas por las que nuestro pueblo ha asumido los mayores sacrificios y riesgos y luchado, junto a los pobres, los enfermos sin atención médica, los desempleados, los niños y niñas abandonados a su suerte u obligados a trabajar o a prostituirse, los hambrientos, los discriminados,  los oprimidos y los explotados que constituyen la inmensa mayoría de la población mundial.
La especulación financiera, los privilegios de Bretton Woods y la remoción unilateral de la convertibilidad en oro del dólar son cada vez más asfixiantes. Requerimos un sistema financiero transparente y equitativo.
No puede aceptarse que menos de una decena de emporios, principalmente norteamericanos, determinen lo que se lee, ve o escucha en el planeta. Internet debe tener una gobernanza internacional, democrática y participativa, en especial en la generación de contenidos. Es inaceptable la militarización del ciberespacio y el empleo encubierto e ilegal de sistemas informáticos para agredir a otros Estados. No dejaremos que se nos deslumbre ni colonice otra vez.
Señor Presidente:
Las relaciones hemisféricas, en mi opinión, han de cambiar profundamente, en particular en los ámbitos político, económico y cultural; para que, basadas en el Derecho Internacional y en el ejercicio de la autodeterminación y la igualdad soberana, se centren en el desarrollo de vínculos mutuamente provechosos y en la cooperación para servir a los intereses de todas nuestras naciones y a los objetivos que se proclaman.
La aprobación, en enero del 2014, en la Segunda Cumbre de la CELAC, en La Habana, de la Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz, constituyó un trascendente aporte en ese propósito, marcado por la unidad latinoamericana y caribeña en su diversidad.
Lo  demuestra el hecho de que avanzamos hacia procesos de integración genuinamente latinoamericanos y caribeños a través de la CELAC, UNASUR,  CARICOM, MERCOSUR, ALBA-TCP, el SICA y la AEC, que subrayan la creciente conciencia sobre la necesidad de unirnos para garantizar nuestro desarrollo.
Dicha Proclama nos compromete a que “las diferencias entre las naciones se resuelvan de forma pacífica, por la vía del diálogo y la negociación u otras formas de solución, y en plena consonancia con el Derecho Internacional”.
Vivir en paz, cooperando unos con otros para enfrentar los retos y solucionar los problemas que, en fin de cuentas, nos afectan y afectarán a todos, es hoy una necesidad imperiosa.
Debe respetarse, como reza la Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz, “el derecho inalienable de todo Estado a elegir su sistema político, económico, social y cultural, como condición esencial para asegurar la convivencia pacífica entre las naciones”.
Con ella, nos comprometimos a cumplir nuestra “obligación de no intervenir directa o indirectamente, en los asuntos internos de cualquier otro Estado y observar los principios de soberanía nacional, igualdad de derechos y la libre determinación de los pueblos”, y a respetar “los principios y normas del Derecho Internacional (…) y los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas”.
Ese histórico documento insta “a todos los Estados miembros de la Comunidad Internacional a respetar plenamente esta declaración en sus relaciones con los Estados miembros de la CELAC”.
Tenemos ahora la oportunidad para que todos los que estamos aquí aprendamos, como también expresa la Proclama, a “practicar la tolerancia y convivir en paz como buenos vecinos”.
Existen discrepancias sustanciales, sí, pero también puntos en común en los que podemos cooperar para que sea posible vivir en este mundo lleno de amenazas a la paz y a la supervivencia humana.
¿Qué impide, a nivel hemisférico, cooperar para enfrentar el cambio climático?
¿Por qué no podemos los países de las dos Américas luchar juntos contra el terrorismo, el narcotráfico o el crimen organizado, sin posiciones sesgadas políticamente?
¿Por qué no buscar, de conjunto, los recursos necesarios para dotar al hemisferio de escuelas, hospitales, proporcionar empleo, avanzar en la erradicación de la pobreza?
¿No se podría disminuir la inequidad en la distribución de la riqueza, reducir la mortalidad infantil, eliminar el hambre, erradicar las enfermedades prevenibles, acabar con el el analfabetismo?
El pasado año, establecimos cooperación hemisférica en el enfrentamiento y prevención del ébola y los países de las dos Américas trabajamos mancomunadamente, lo que debe servirnos de acicate para empeños mayores.
Cuba, país pequeño y desprovisto de recursos naturales, que se ha desenvuelto en un contexto sumamente hostil, ha podido alcanzar la plena participación de sus ciudadanos en la vida política y social de la Nación; una cobertura de educación y salud universales, de forma gratuita; un sistema de seguridad social que garantiza que ningún cubano quede desamparado; significativos progresos hacia la igualdad de oportunidades  y en el enfrentamiento a toda forma de discriminación; el pleno ejercicio de los derechos de la niñez y de la mujer; el acceso al deporte y la cultura; el derecho a la vida y a la seguridad ciudadana.
Pese a carencias y dificultades, seguimos la divisa de compartir lo que tenemos. En la actualidad 65 mil cooperantes cubanos laboran en 89 países, sobre todo en las esferas de la medicina y la educación. Se han graduado en nuestra isla 68 mil profesionales y técnicos, de ellos, 30 mil de la salud, de 157 países.
Si con muy escasos recursos, Cuba ha podido, ¿qué no podría hacer el hemisferio con la voluntad política de aunar esfuerzos para contribuir con los países más necesitados?
Gracias a Fidel y al  heroico pueblo cubano, hemos venido a esta Cumbre, a cumplir el mandato de Martí con la libertad conquistada con nuestras propias manos, “orgullosos de nuestra América, para servirla y honrarla… con la determinación y la capacidad de contribuir a que se la estime por sus méritos, y se la respete por sus sacrificios”.

Muchas gracias.

VII Cumbre de las Américas en Panamá: el escenario histórico de la Segunda Independencia de Nuestra América

Por Lohania Aruca Alonso*


     A pesar de los buenos votos por el éxito del encuentro y las bendiciones expresados en los discursos inaugurales, de la alegría infantil de sus presentadores y la calidad de la orquesta juvenil acompañada de un precioso coro de niños y niñas vestidos con los trajes típicos de las 35 naciones de las Américas, el presidente de los Estados Unidos de América no ocultó su rictus de amargura, tal vez a causa de su honda insatisfacción por todo lo que allí ocurría.

    Un acto donde las palabras más reiteradas fueron: unidad, paz, diálogo, respeto a la soberanía e independencia, desarrollo para aumentar la equidad social… realmente no podía ser del agrado del Señor Barack Obama. 

Muy al contrario, le agrió la noche el presentimiento absolutamente lógico y real de un siguiente día de debates públicos posiblemente tormentosos; de un retiro de posibles conversaciones privadas que no obtengan el fin perseguido; acompañado de un balance final equivalente al fracaso de todas las maniobras previas contra la Venezuela Bolivariana, más apoyada que nunca por Cuba socialista, amén del respaldo de todos los otros gobiernos latinoamericanos y caribeños, cada uno con sus particulares matices, pero todos firmes en lo esencial de la posición de unidad frente al decreto imperial.

    A lo que podría añadirse la carta entregada al presidente Maduro por los vecinos del Chorrillo - la comunidad panameña masacrada en 1989-, que sin dudas será entregada personalmente, en el momento más apropiado a su destinatario, el presidente Obama.
Aunque, pedir perdón por una agresión contra vecindades civiles indefensas no forma parte de las “actitudes” o los “gestos” que caracterizan a los Presidentes estadounidenses, mucho menos la indemnización por los “daños colaterales” que causan sus crímenes de lesa humanidad,  guerreristas.

¿Cómo quedarían las ganancias de sus transnacionales, que cada vez más fomentan la industria armamentista en los EE. UU.,  si a cada país agredido, casi impunemente, tuvieran que pagarle la “indemnización” solicitada? Así que será mejor para el Señor Obama” hacerse el sueco”, es decir, el sordo.

    Tampoco ha pesado mucho en el ánimo general la presencia del Secretario de Estado John Kerry y su publicitada foto junto al digno ministro de Relaciones Exteriores de Cuba; por cierto, con un rostro muy circunspecto. Todavía la exclusión de Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo no ha pasado de ser una recomendación, a la cual se ha referido de forma bastante ambigua Obama, hasta ahora.

¿Cambiará su “gesto” hacia Cuba y su aprobación definitiva se hará más ostensible antes de finalizar la VII Cumbre? ¿Hará algún anuncio extra de los siguientes pasos que dará en la etapa post-Cumbre,  confirmando así su voluntad política de normalizar las relaciones con el legítimo gobierno y la verdadera sociedad civil de la República de Cuba?

Por lo pronto, lo cierto es que bastante tendrá que maniobrar a su regreso a casa con “gestos y palabras” de condolencia frente a la población afro estadounidense,  a la que la policía blanca yanqui, una vez más,  le ha cobrado una víctima en días recientes, asesinando a un infeliz hombre desarmado, por la espalda,  con 8 balazos. La evidencia en este caso es irrefutable, aparece grabada en un video.

¿Cuántas muertes más de afroamericanos tendremos que soportar, sufrir y llorar antes de que en los EE. UU. sea una realidad real y respetable el más importante de los derechos humanos: el respeto a la vida y a la dignidad de un ser humano?

    En fin, que el famoso “legado” que deberá aportar el actual Presidente de los EE. UU. a la Historia, como estela de “gloria” y “recuerdo imperecedero” de sus dos gobiernos sucesivos, se ha convertido en una tarea que “no es fácil”, como diríamos en buen cubano,  cumplir con mira al último año de su mandado, el próximo 2016.

ES ineludible reconocer que el cambio de época se impone. Y también el cambio de los líderes de América Latina y el Caribe frente a los gobernantes del Norte. Ya no doblan sus espinazos lacayunamente frente al Presidente yanqui o sus Embajadores.
Además, tienen programas gubernamentales muy inteligentes para el presente y el futuro inmediato, como lo demostró el presidente Evo Morales al apuntar al desarrollo de la tecnología propia como uno de los ejes más decisivos para lograr la total independencia de América Latina y el Caribe, en su entrevista concedida a Telesur el 10 de abril. 

La realidad es fea, para los representantes del imperio, pero es la única que tienen frente a frente. Les quedan sus opciones de fuerza tradicionales, el garrote: el militar, bastante cuestionable como salida en la actualidad, o, el económico, poco efectivo también si se tiene en cuenta los nuevos inversores y compradores para los productos latinoamericanos-caribeños, China, Rusia… entre otros.

    Esperemos a ver qué pasa en el último día de la VII Cumbre de las Américas. Personalmente, yo apuesto desde ahora y sin vacilación alguna, por un futuro construido sobre la base de la unidad y el interés común de Nuestra América. Desde luego, recordando siempre el sabio lema de Agostinho Neto: “La lucha continúa, la victoria es cierta”.-
La Habana, 11 de abril de 2015.


*Lohania Aruca Alonso. Cubana. Periodista e investigadora histórica y cultural. Licenciada en Historia, con especialidad en Urbanismo. Máster en Ciencias Estudios sobre América Latina, el Caribe y Cuba Miembro de la UNEAC, la Unión de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción y la UPEC. Cumplió tareas como funcionaria del Servicio Exterior del MINREX en Cuba

FOTO Reuters / Jonathan Ernst Tomada de Rusia Today

viernes, 10 de abril de 2015

ESCARAMUZAS POLÍTICAS: En la Cumbre de Panamá, dos fuerzas poderosas en pugna

Por Gloria Analco, @GloriaAnalco
 Cada Jefe de Estado y de Gobierno, asistente a la VII Cumbre de las Américas en Panamá, lo sabe: sabe que el Gobierno de EE.UU., después de la primera aparición de Barack Obama en una cumbre de esa naturaleza-en 2009-, tomó la determinación de escalar una nueva fase de agresiones contra América Latina.
Sabe que la inauguró con el golpe de Estado en Honduras y después en Paraguay, y sucesivos intentos en Venezuela; sabe que para recuperar la influencia perdida sobre América Latina y el Caribe ha estado desarrollando una ofensiva generalizada para debilitar a gobiernos que favorecen la integración de la región.
Sabe que desestabilizando gobiernos, como los de Brasil, Argentina y Chile, intenta hacer claudicar a organismos regionales como UNASUR, CELAC, el ALBA y Mercosur; sabe que está aumentando la penetración en las Fuerzas Armadas de varios países y realizando un mayor despliegue del Comando Sur en la región.
Sabe que la embestida estadounidense incluye un cambio de régimen en países que actualmente favorecen la integración para que restrinjan espacios geopolíticos a China y Rusia, aunque EE.UU. no esté en capacidad de suplir esascuantiosas inversiones, garantizando con ello el desastre económico alque ya condujo a las economías de Europa Occidental, por su afán de seguir teniendo la supremacía mundial.
Sabe que su acercamiento con Cuba obedece a influir en su transición al capitalismo, luego de su sonoro fracaso para alcanzar ese objetivo por medio de la confrontación.
Sabe que para la geopolítica de Washington es perentorio lograr un cambio de régimen en Venezuela, donde se está empleando a fondo y presentando a ese país –que descansa sobre 300 mil millones de barriles de petróleo- como “amenaza extraordinaria” para intervenirlo militarmente, ya que por medio del uso de la oposición de derecha no ha podido remover de su cargo a Nicolás Maduro, y a partir de ahí la región volvería a quedar bajo su entero dominio.
Todo eso lo saben las y los mandatarios asistentes en Panamá. Barack Obama también lo sabe. Será difícil para él ofrecer cara a sus homólogos latinoamericanos y caribeños, cuando todos saben el juego que su país está jugando.
Michelle Bachelet, por ejemplo, ya empezó a ser víctima de la embestida estadounidense, al igual que Dilma Rousseff y Cristina Kirchner -y no por misoginia-, por pretender favorecer la participación de Chile en los organismos de integración regional, y no sólo en la Alianza del Pacífico, bloque comercial de inspiración estadounidense.
Bachelet canceló su viaje a la cumbre de Panamá, pretextando las fuertes inundaciones que azotaron a su país con pérdidas humanas, cuando lo peor ya había pasado, luego de que corrió un rumor de que ella presentaría su renuncia al alto cargo que ostenta.
Al parecer lo interpretó como un mensaje de desestabilización a su mandato, y decidió no asistir, a sabiendas de lo que esa cumbre encierra y de lo que en el fondo se está jugandola región: su declive o resurgimiento, dependiendo de si Obama logra imponer su voluntad.


*Reportera mexicana, publica en Uno más uno y otros órganos de prensa. Colaboradora habitual de Cuba coraje. Trabajo enviado por su autora



¿Una provocación más, o, la creación premeditada de un escenario contra la participación de Cuba en la VII Cumbre de las Américas?


Por  Lohania Aruca Alonso*



     La desfachatez de lo ocurrido en la inauguración del Foro de la Sociedad Civil contra la delegación cubana –la exclusión una parte de los delegados o, la demora injustificada de la acreditación de otros- mientras que se admitía a mercenarios de la calaña moral del terrorista [1] Félix Rodríguez Mendigutía, directa y reconocidamente implicado en el asesinato del comandante Ernesto (Che) Guevara en Bolivia, indica algo más que una grosera provocación.
     Evidentemente, un oculto y tenebroso “juego” político, es respaldado por la Organización de Estados Americanos (OEA), de la cual Cuba no forma parte hasta hoy; aunque la medida de expulsión impuesta a nuestro país en 1962 [2] fue derogada en el 2005, a solicitud de varios estados latinoamericanos [3].
     Precisamente, la clave de este “juego” va saliendo a la luz, poco a poco,  en la medida en que esos hechos indignantes se suceden, en los días previos a la reunión de los presidentes de los 35 estados de las dos Américas y el Caribe en Panamá.
     ¿Qué está pasando? ¿Es que se ha preparado un escenario político y mediático encaminado a anular, o a neutralizar el efecto histórico de la asistencia de Cuba Socialista a esta trascendental reunión?
     Recordemos algunas ideas expuestas por el presidente Obama en su discurso del 17 de diciembre de 2014, cuando sorprendió a muchos con el anuncio de su “cambio de táctica” en relación con la República de Cuba – nunca hacia la Revolución cubana- y la propuesta del restablecimiento de vínculos diplomáticos entre ambas naciones.
     La prioridad de las acciones en que se realizaría el “cambio” era el siguiente,  cito literalmente al Señor Obama, resaltando el tono imperial de sus órdenes:
     Primero, le he dado instrucciones al Secretario Kerry para que comience de inmediato las discusiones con Cuba a fin de restablecer las relaciones diplomáticas que han permanecido interrumpidas desde el mes de enero de 1961.
      Y a continuación añadía otra orden perentoria: […] “los Estados Unidos restablecerán una embajada en La Habana y funcionarios de alto nivel visitarán Cuba.
      Como se conoce, ya corre la primera quincena de abril, se han celebrado tres rondas de conversaciones entre las delegaciones diplomáticas de alto nivel cubana y estadounidense, pero todavía no se ha logrado llegar al punto mínimo posible para la reapertura de las Embajadas en Washington y La Habana, respectivamente.
     Las premisas básicas expuestas por los representantes de Cuba, dirigidas a hacer efectivo el mismo nivel de igualdad y soberanía entre ambos estados independientes,  aún no se han cumplimentado: exclusión de nuestro país de la lista de estados patrocinadores del terrorismo; atenuación de las medidas del bloqueo económico, comercial y financiero, utilizando los poderes que detenta el Presidente para ello, y el cierre de la Base Naval de los EE. UU. impuesta contra la voluntad de Cuba en el territorio cubano de Guantánamo.
    Segundo, le he dado instrucciones al Secretario Kerry para que revise la designación de Cuba como estado patrocinador del terrorismo. Esta revisión se hará conforme a los hechos y la ley.
     Solamente ayer, 8 de abril del 2015, fue anunciada la recomendación de la exclusión de Cuba de la mentada lista por parte del Departamento de Estado al presidente Obama, que por cierta coincidencia se encuentra fuera de los EE. UU.,  realizando una visita oficial a Jamaica. El propio Obama anunció que esa recomendación debe ser aprobada o no, por él, y posteriormente sería trasladada al Congreso, que tendrá un plazo de 45 días para pronunciarse sobre tal cuestión.
 Es decir, posiblemente demore alrededor de 60 días (dos meses, hasta fines de mayo, si lo miramos optimistamente) la respuesta definitiva, que es una clave importantísima en el proceso de reapertura de la Embajada cubana en Washington. La actual Oficina de Intereses de Cuba en Washington hace más de un año no cuenta con medios financieros para operar regularmente y llevar a cabo sus funciones.
Tercero, estamos dando pasos para incrementar los viajes, el comercio y el flujo de información hacia y desde Cuba. Esto tiene que ver fundamentalmente con la libertad y la apertura y también es expresión de mi confianza en el poder del compromiso pueblo a pueblo.
     Este es el aspecto que tal vez se ha movido con mayor dinamismo, debido justamente, al interés de las empresas privadas estadounidenses y de sus representantes en el Congreso, algunos de los cuales ya han visitado a Cuba en más de una ocasión y han presentado proyectos que viabilicen una mayor libertad de comercio.
Por último, vale la pena referirnos a las palabras de Obama en cuanto a la relación entre el “cambio” anunciado de su política y la invitación a Cuba para participar en la VII Cumbre de las Américas, cito:
Finalmente, el cambio de nuestra política hacia Cuba se produce en un momento de renovado liderazgo en las Américas. El próximo mes de abril estaremos preparados [se supone que “estaremos preparados” tiene que ver con las ordenes primera, segunda y tercera que hemos citado con anterioridad] para que Cuba se una a otras naciones del hemisferio. Pero insistiremos en que la sociedad civil se nos una para que sean los ciudadanos, y no solo los líderes, los que conformen nuestro futuro.
     Cabe hacer una reflexión y dos preguntas: A partir del presente día 9 de abril, y de los hechos que se han acumulado hasta hoy, incluyendo la orden ejecutiva contra la República Bolivariana de Venezuela, ¿cuál es el futuro “nuestro” que el presidente Obama esperaba que se conformaría en la VII Cumbre de las Américas - y con posterioridad a este magno acontecimiento intercontinental-  por la sociedad civil?
¿A qué sociedad civil se refería entonces el Señor Obama, en el caso de Cuba, si ahora se ha acreditado como tal a un conjunto de mercenarios y reconocidos delincuentes, en lugar de los legítimos representantes de nuestra auténtica sociedad civil seleccionados y enviados desde Cuba?
           No puedo resistirme al sentimiento de desconfianza como ciudadana cubana ante las realidades que se han ido concretando a lo largo de los días, semanas y meses transcurridos en el 2015. Añado una cita final del discurso del 17 de diciembre:
      Y exhorto a todos mis colegas líderes a que le den sentido al compromiso con la democracia y los derechos humanos, que es la esencia de la Carta Interamericana [OEA]. Dejemos atrás el legado de la colonización y del comunismo, la tiranía de los carteles de la droga, los dictadores y las farsas electorales.
(Impresionante resumen histórico de sus fechorías contra Nuestra América.)
      Un futuro de más paz, seguridad y desarrollo democrático es posible si trabajamos unidos, no para mantener el poder [interpreto yo, la “hegemonía”] no para proteger los intereses creados, sino para promover los sueños de nuestros ciudadanos.
     Palabras todas que inducen a lecturas dobles, y que se deben tener bien presentes en los días inmediatos. Porque, además de hablar en más de un idioma, nunca es fácil desentrañar el sutil y muy retorcido “juego” del imperio. ¡No dejemos que nos sorprendan con las trampas de su ajedrez neocolonialista!

La Habana, jueves, 09 de abril de 2015.
Notas
[1] Las palabras resaltadas en negritas se deben a la autora de este artículo. L. A. A.
[2] Por órdenes de Estados Unidos, Cuba fue expulsada de participar en la organización; esta decisión fue tomada mediante la Resolución VI, adoptada en la octava cumbre en Punta del Este (Uruguay), el 31 de enero de 1962. Motivo aducido: la adhesión al marxismo-leninismo es incompatible con el sistema interamericano y que el alineamiento de tal gobierno con el bloque comunista [U rompía la unidad y solidaridad continental
[3] “El 3 de junio de 2009 en la XIX Asamblea General de la OEA, realizada en San Pedro Sula (Honduras), con el apoyo de Bolivia, Ecuador, Honduras, Nicaragua y Venezuela, se logra un acuerdo entre los cancilleres de los países integrantes de la OEA en la llamada Comisión General, presidida por el canciller canadiense Lawrence Cannon, para la re inclusión de Cuba en la entidad. Este acuerdo no integra a Cuba automáticamente a la OEA, sino que deroga en su primer artículo la resolución de 1962 que determinó su suspensión y establece en su artículo segundo la vía para la participación de Cuba. Este habría de constituir un diálogo iniciado por este país con la organización en conformidad con las «prácticas, principios y propósitos» de la OEA.”

*Cubana. Periodista e investigadora histórica y cultural. Licenciada en Historia, con especialidad en Urbanismo. Máster en Ciencias Estudios sobre América Latina, el Caribe y Cuba Miembro de la UNEAC, la Unión de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción y la UPEC. Cumplió tareas como funcionaria del Servicio Exterior del MINREX en Cuba
La imagen, tomada de las redes sociales, es una modificación del logo de la Cumbre [N. del E.]

martes, 7 de abril de 2015

Declaración de los representantes de Cuba en los foros paralelos de la Cumbre de las Américas

Video

 Los representantes de Cuba asistentes a los Foros Paralelos de la Cumbre de las Américas denunciamos la presencia en este espacio de mercenarios pagados por los enemigos históricos de nuestra nación.

 Integran una exigua "oposición" fabricada desde el extranjero, carente de toda legitimidad y decoro. Varios de sus miembros, incluso, se vinculan públicamente a reconocidos terroristas que han ocasionado dolor infinito al pueblo cubano.

 Resulta ofensivo que  participen en estos Foros aquellos que han hecho de la traición a la Patria un oficio bien retribuido y usurpan de manera vergonzosa el nombre del país que calumnian y ofenden cada día.

 Para la Cuba digna y soberana que ha resistido más de cinco décadas de bloqueo y hostigamiento, para la abrumadora mayoría de los cubanos, para nosotros, que hemos venido a traer a Panamá con modestia y espíritu de cooperación las experiencias de nuestro desarrollo social, es inadmisible que estén aquí personajes de tan baja calaña moral.

Preparan en México a opositores cubanos para realizar acciones provocadoras contra la Delegación Cubana en Panamá

Trio de terroristas: José Basulto, Orlando Gutierrez y
 Ramón Saúl Sánchez
EL Directorio Democrático Cubano (DDC)*, con vínculos al terrorismo y sus organizaciones,  así como la Organización Demócrata de América (ODCA), con tradición en acciones contra Cuba, prepararon a opositores cubanos para realizar acciones provocadoras contra la Delegación Cubana en Panamá. (Vea el finaciamiento de la NED)

Fuentes con acceso a grupúsculos opositores en Cuba confirman que la Asociación Cívica Cubano Mexicana liderada por Eduardo Matías López Ferrer, dio a conocer que la ODCA de conjunto con el DDC, instruyeron en México a opositores cubanos que viajarán a Panamá en el contexto de La Cumbre de las Américas.
Precisan las fuentes que el pasado domingo se reunieron en México, DF, López Ferrer y Rolando Rodríguez Lobaina, opositor cubano residente en Cuba y representante de la desconocida “Alianza Democrática Oriental” (ADO); uno de los participantes en el más reciente curso de capacitación impartido por la ODCA a opositores cubanos en tierra mexicana.

Recientemente aparecieron en Internet denuncias y testimonios que vinculan a López Ferrer con actividades de tráfico de cubanos en México, asociado a carteles profesionales en esta materia que operan en Cancún.

Otro “ilustre” participante en estos encuentros fue Orlando Gutiérrez Boronat, Secretario General del DDC, quien viajó expresamente desde Miami para “asesorar” las capacitaciones y reunirse con sus homólogos mexicanos y cubanos.Además, en el encuentro estuvieron presentes otros opositores, no mencionados, afincados en el país azteca.

Los “instructores” mexicanos y cubanos, de la ODCA y el DDC, han adiestrado a decenas de opositores cubanos en la preparación de acciones diversas contra los integrantes de la delegación oficial cubana y los representantes de la sociedad civil, incluidas acciones provocativas en los hoteles donde estos se hospeden.

Entre otros “distinguidos” alumnos de cursos precedentes se encuentran Guillermo Fariñas y Juan Antonio Madrazo, solo conocidos por el apoyo mediático que les ha proporcionado la Casa Blanca y los medios anticubanos de Miami. Varios de los capacitados están en Cuba esperando indicaciones para viajar a Panamá y otros de gira por otros países de la región y Europa, haciendo lobby anticubano.

Cumbre de Las AmericasSin duda, gracias al PAN, la ODCA y la Fundación alemana Konrad Adenauer, México se consolida como una plataforma de la derecha regional para la realización de actividades de carácter anticubano con el concurso de las organizaciones subversivas y provocadoras de la Florida y el apoyo financiero del gobierno e instituciones norteamericanas (USAID, NED, IRI), sus aliados europeos y nacionales.

El Directorio Democrático Cubano

El DDC es una organización fachada de la Agencia Central de Inteligencia, radicada en Miami, Florida. Ha sido favorecida habitual de los abultados fondos que el gobierno de Estados Unidos destina al trabajo contra Cuba. También recibe fondos secretos y privados, no declarados, a través del Instituto Republicano Internacional (IRI).

Grupos anticubanos en florida, y en particular la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), han denunciado al DDC, públicamente, por el uso en beneficio personal de los fondos que recibe y malgastarlos en reclutamientos de personas en América Latina, así como en otras actividades desatinadas en la región, tales como el financiamiento de acciones desestabilizadoras. Ello motivo motivó una investigación por la oficina de control gubernamental, GAO, del Congreso EE.UU.

La utilización de terceros países por parte del DDC para desarrollar acciones sediciosas contra Cuba forma parte de su estrategia tradicional. En marzo de 2012, la Seguridad del Estado cubana arrestó a varios jóvenes mexicanos que viajaron a Cuba como turistas, previamente reclutados por Orlando Gutiérrez en México, para que ejecutaran acciones de desorden público y regaran volantes induciendo a acciones de desobediencia civil, en vísperas la visita del Papa Benedicto XVI. Los jóvenes mexicanos fueron expulsados por las autoridades cubanas a su país de origen, para que allí fueran juzgados por la justicia mexicana.

Hoy el DDC, forma parte de un grupo minoritario de organizaciones que en Miami están en contra de los acuerdos entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos. Por tal motivo son acusados de irracionales y de padecer de un estancamiento político que no tiene cabida en los tiempos actuales.

En México se vincula al Partido Acción Nacional (PAN) y desde noviembre de 2006 es miembro pleno de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA).

Movida hacia Panamá

A tenor de lo que transciende en los medios de comunicación contratados en Miami y “la prensa independiente cubana” se están moviendo masivamente hacia Panamá un considerable grupo de opositores cubanos utilizando como fachada a diferentes organizaciones de América Latina, todas ellas vinculadas al esquema de subversión contra Cuba.

El show que se está armando cuenta con el millonario financiamiento – cifra no publicado – del Departamento de Estado y de organizaciones como la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) y el ya mencionado Directorio Democrático Cubano.

*Link y notas de este blog

Tomado del blog Cuba Oggi con el título: La VII Cumbre de las Américas: México plataforma de capacitación para opositores cubanos, escrito por Mariano Álvarez

Fuente El Blog de Yohandry

jueves, 13 de noviembre de 2014

Cumbre de las Américas: Cuba plebiscitada, Estados Unidos aislado

Hace algunos días recibimos de su autor este trabajo que dificultades tecnológicas me han impedido hasta hoy compartirles. Aunque aparece ya en numerosas páginas y sitios digitales, creo que no puede faltar en nuestro espacio:

Cumbre de las Américas: Cuba plebiscitada, Estados Unidos aislado
Por Salim Lamrani*

A pesar de las múltiples presiones de Estados Unidos, América Latina se niega a organizar la próxima Cumbre de las Américas sin la presencia de Cuba.
            Por primera vez en su historia, la próxima Cumbre de las Américas que tendrá lugar en mayo de 2015 en Panamá podrá contar con la presencia de Cuba, víctima de ostracismo desde el triunfo de la Revolución en 1959 por parte de Estados Unidos con su expulsión de la Organización de Estados Americanos (OEA) en 1962. La Habana no pudo participar en las ediciones anteriores de 1994, 1998, 2001, 2005, 2009 y 2012. Este séptimo encuentro, que agrupa a los 34 países miembros de la OEA cada tres o cuatro años, sucede a la Cumbre de Cartagena, Colombia, de abril de 2012, donde virulentos debates enfrentaron a Estados Unidos (apoyado por Canadá) a los demás Estados, que no aceptaban la ausencia de Cuba. Las naciones del continente decidieron por unanimidad que no podían tener lugar más reuniones sin la presencia del Gobierno de La Habana, aislando así a Washington.
            Durante décadas Cuba se encontró aislada por las presiones de la Casa Blanca. Así en 1962 todas las naciones, de Canadá a Argentina, rompieron las relaciones con La Habana, con la notable excepción de México. Hoy todos los países de América tienen relaciones diplomáticas y comerciales normales con Cuba, con la excepción de Estados Unidos.
            Washington multiplicó las presiones sobre Panamá para que no se invitase a Cuba en 2015. Además de intensas negociaciones diplomáticas directas, Estados Unidos emitió varias declaraciones públicas oponiéndose a la participación de la Habana en la próxima Cumbre de las Américas. El Departamento de Estado, mediante su secretaria de Estado para los Asuntos del Hemisferio Occidental, Roberta Jacobson, reiteró su oposición a la presencia de la isla. [1]
            Juan Carlos Varela, el presidente de Panamá, no cedió a las presiones estadounidenses y reafirmó su voluntad de acoger a Cuba: “América es un solo continente, incluye a Cuba y hay que ser respetuoso con eso. La canciller Isabel de Saint Malo se lo dijo al secretario de Estado de EE.UU. John Kerry en su visita a Washington […]. Deben estar todos los países […].Tenemos que buscar lo que nos une y dejar por unos días cualquier división política para afrontar retos coordinados. La participación de Cuba es importante, porque podría llevar mucho al debate de situaciones políticas. Por ejemplo las negociaciones de pacificación de Colombia son en La Habana”. [2]
            Panamá incluso mandó simbólicamente a Isabel de Saint Malo, vicepresidenta de la República y también canciller, a Cuba para extender la invitación al presidente Raúl Castro. [3] “La familia americana estaría incompleta sin Cuba. Panamá ha manifestado como anfitrión que queremos contar con todos los países. Si la Cumbre es de las Américas y Cuba es un país miembro de las Américas, para que esté completa la participación es necesaria la presencia de Cuba. Si tú invitas a tu familia a comer y dejas un miembro por fuera, la familia no está completa”, declaró Isabel de Saint Malo. Por su parte Martín Torrijos, presidente de Panamá entre 2004 y 2009, celebró el “triunfo colectivo” de América Latina que supo resistir a las presiones procedentes del Norte. [4]
            Incluso Miguel Insulza, secretario general de la muy dócil Organización de Estados Americanos, declaró su deseo de ver a Cuba en la Cumbre: “No hay ningún motivo legal” que impida la participación de La Habana. Insulza recordó que era tiempo para Estados Unidos “probar otra cosa” tras más de medio siglo de política hostil hacia la isla del Caribe, y optar por el “diálogo”. [5]
            Durante la última Cumbre de 2012 varios países como Argentina, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, condicionaron su participación en la edición de 2015 a la presencia de Cuba. En mayo de 2014, los miembros de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), que agrupa a 12 naciones, publicaron una declaración que expresaba “su voluntad de que la hermana República de Cuba esté presente en la próxima Cumbre de las Américas de forma incondicional y en plano de igualdad”. [6] Haití y Nicaragua expresaron el mismo punto de vista. Según Managua, “una Cumbre de las Américas sin la presencia de Cuba, no es Cumbre de las Américas”. [7]
            Ecuador ya boicoteó la Cumbre de Cartagena de 2012. Su Presidente Rafael Correa explicó las razones: “Es inadmisible una Cumbre de las Américas sin Cuba, como era inadmisible una Organización de Estados Americanos sin Cuba”. En 2009, la OEA decidió abrogar la resolución relativa a la exclusión de la isla. “Eso no puede tolerarlo América Latina. He decidido que, mientras sea Presidente de la República del Ecuador, no volveré a asistir a ninguna Cumbre de las “Américas”, agregó. [8]
            La solidaridad que expresa América Latina con Cuba es emblemática de la nueva era que atraviesa el continente desde hace unos quince años, marcada por una voluntad de emancipación, independencia e integración y rechazo de la hegemonía estadounidense. Ilustra también el aislamiento total en el cual se encuentra Washington y el repudio que suscita su política obsoleta y cruel de sanciones contra La Habana, las cuales afectan a las categorías más vulnerables de la sociedad, empezando por las mujeres, los niños y los ancianos.
Notas
[1] EFE, « U.S. Reaffirms Opposition to Cuba Attending Americas Summit », 26 de septiembre de 2014.
[2] EFE, « Juan Carlos Varela quiere a Cuba en la Cumbre de las Américas », 8 de septiembre de 2014.
[3] Granma, “Recibió Raúl a la Vicepresidenta de Panamá”, 19 de septiembre de 2014.
[4] EFE, « Canciller panameña: familia americana estaría incompleta sin Cuba », 19 de septiembre de 2014.
[5] EFE, « ‘No hay motivo legal’ que impida a Cuba ir a la Cumbre de las Américas, dice Insulza », 5 de septiembre de 2014.
[6] UNASUR, “Declaración de los cancilleres de UNASUR”, 23 de mayo de 2014.
[7] Cubadebate, “Países de la región exigen presencia de Cuba en próxima Cumbre de las Américas”, 6 de junio de 2013.
[8] Cubadebate, « Exige Correa presencia de Cuba en Cumbre de las Américas 2015 », 5 de junio de 2014.

*Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula The Economic War Against Cuba. A Historical and Legal Perspective on the U.S. Blockade, New York, Monthly Review Press, 2013, con un prólogo de Wayne S. Smith y un prefacio de Paul Estrade.

Página Facebook: https://www.facebook.com/SalimLamraniOfficiel

jueves, 9 de octubre de 2014

Cuba, la soledad del imperio y un par de miserias latinoamericanas

Por Ángel Bravo 

 

El imperio lleva más de cinco décadas tratando de aislar a Cuba de las relaciones económicas, políticas, sociales y culturales con otros países. Hoy puede afirmarse que Washington ha fracasado, y se ha quedado solo en su afán de aislar a la Isla; actualmente Cuba tiene relaciones diplomáticas con 190 países, órdenes e instituciones (184 miembros de ONU y 6 no).

 En su propósito de rendir al pueblo cubano el imperio ha llevado a cabo secuestros y piraterías de aeronaves, bombardeos, abastecimiento de armas y explosivos, invasión mercenaria (la de Bahía de Cochinos en 1961), guerra biológica (introducción de virus para arruinar las cosechas, crear la fiebre porcina, la epidemia del dengue, la conjuntivitis hemorrágica, etc.) y una guerra económica (como el bloqueo económico, comercial y financiero, el más largo en la historia de la humanidad, tratando de ocasionar hambre, enfermedades y desesperación en el pueblo cubano). En este intento el imperio también ha fracasado.

 Es imposible comprender la realidad cubana si no se toma en cuenta que se trata de un país bloqueado por los Estados Unidos. Sin embargo, el pasado 24 de setiembre cínicamente Barack Obama dijo en la Asamblea General de las Naciones Unidas que "las naciones grandes no deben intimidar a las pequeñas". Esta vez Calígula se olvidó de su política exterior hacia Cuba. Lo cierto es que los Estados Unidos con todo el poder económico y militar no ha podido intimidar a Cuba (los cubanos suelen decir que aún en las peores amenazas del imperio, en la Isla nadie pierde el sueño). Pero lo que Calígula quiere, es estrangular de hambre al pueblo.

 Una de las primeras acciones del imperio contra Cuba fue en 1962 en Punta del Este (Uruguay) cuando ordenó (así es como trataba a América Latina, les daba órdenes) a los miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) que expulsaran a Cuba de su seno; el delito de Cuba había sido seguir un camino diferente al que ellos como amo esperaban de sus súbditos. En ese entonces como ahora, se machacaba con la falacia de que el socialismo viola los derechos humanos. En la lógica de dominación del imperio, había que impedir que un país soberano e independiente como Cuba se mantuviera dentro del sistema interamericano y había que acusarlo, que por ser socialista era incompatible con la democracia. 

Lo patético y contradictorio de estas decisiones y argumentaciones es que en las décadas del setenta y ochenta América Latina estuvo plagada de dictaduras militares, bajo cuyos regímenes sí se violaron derechos humanos (se cometieron torturas, asesinatos, desapariciones, etc.), y ninguno de esos países fue expulsado de la OEA. Todas esas dictaduras gozaron del apoyo total del gobierno de los Estados Unidos. Eran tiempos en donde el omnipotente imperio colocaba o destituía gobiernos.

 El pasado 18 de setiembre la Vicepresidente de Panamá y Canciller Isabel de Saint Malo estuvo en Cuba, y en una reunión con el Ministro de Relaciones Exteriores Bruno Rodríguez informó que Panamá como país cede y organizador invitará a Cuba a participar en la séptima Cumbre de las Américas el 2015. El anuncio de Isabel de Saint Malo puso al imperio patas arriba. Éste empezó a mover todos sus tentáculos, para impedir que el anuncio se hiciera realidad.

 Desde hace algunos años varios presidentes han cuestionado la exclusión de Cuba. A la Cumbre de 2012 en Cartagena, el presidente Rafael Correa de Ecuador y Daniel Ortega de Nicaragua decidieron no asistir y anunciaron que no volverían a concurrir a ninguna otra Cumbre mientras exista el injustificado rechazo hacia Cuba por parte de Estados Unidos y Canadá. Hoy todo indica que Ecuador y Nicaragua no son los únicos gobiernos con esa posición, probablemente serían de la misma idea los gobiernos de Bolivia, Venezuela, Argentina, Brasil, Uruguay y El Salvador.

 Independientemente de que Cuba asista o no a la próxima Cumbre -o vuelva a la OEA-, la América Latina de hoy es definitivamente otra. Pero el imperio sigue creyendo que América Latina le pertenece y que todavía le puede dar órdenes. Se niega a aceptar que Nuestra América cuenta con gobiernos, cuyos líderes y pueblos son más independientes y soberanos. El imperio resiente el ejemplo de la Revolución Cubana, que a pesar del bloqueo sigue señalando el derrotero para los países de América Latina y el Caribe.

 ¿Quién se iba a imaginar hace algunos años que un gobierno de Panamá invitaría a Cuba a participar de una Cumbre de las Américas? Es loable la actitud soberana que muestra el Gobierno de Juan Carlos Varela.

 Contrario a Varela otros presidentes de Panamá han pasado a pertenecer a esa parte tenebrosa y miserable de la historia; presidentes como Mireya Moscoso y Ricardo Martinelli fueron entusiastas rehenes de la política terrorista y agresiva de los grupos mafiosos de Miami y de la Casa Blanca contra Cuba. ¿Quién no recuerda el indulto que otorgó Mireya Moscoso el 2004 a los cuatro terroristas cubanoamericanos encabezados por Luis Posada Carriles que en el 2000 intentaron asesinar al Presidente Fidel Castro junto con miles de estudiantes en la Universidad de Panamá? O, ¿quién ignora la actitud tan despreciable que asumió Ricardo Martinelli cuando en el 2013, olvidándose de su condición de Presidente, descendió apresuradamente –por órdenes del imperio- a inspeccionar los contenedores del barco norcoreano procedente de Cuba? ¿Dónde se ha visto, al Presidente de un país, inspeccionar las bodegas de un barco? 

Ese día Martinelli expresó con alegría: “Teníamos sospecha de que (el barco) tenía droga y lo trajimos a puerto y empezamos a verificar todo lo que estaba en el barco”. Lleno de ignorancia y regodeo remató: “hemos encontrado unos contenedores que presumimos tienen un equipo sofisticado de misiles y eso no es permitido”. Días después el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba informó que se trataba de “armamento defensivo obsoleto… para ser reparado y devuelto a nuestro país” y que Cuba “reitera su firme e irrevocable compromiso con la paz, el desarme, incluido el desarme nuclear, y el respeto al Derecho Internacional”. El aprendiz de presidente hizo el ridículo y no volvió a abrir la boca. Martinelli había estado frotándose las manos, creyendo que habría hecho el destape del siglo. Hoy, ambos expresidentes -gracias a sus maniobras contra Cuba-, disfrutan de agasajos, casas, regalos, premios y reconocimientos otorgados por la mafia miamense en los Estados Unidos.

 La resistencia, lucha y dignidad del pueblo cubano, encabezados por sus dirigentes, ha hecho que hoy, inclusive algunos gobiernos de derecha -como el de Panamá- asuman una conducta de independencia y coraje con posiciones más integradoras con respecto a América Latina y Cuba. Isabel de Saint Malo no solamente llegó a La Habana para tratar la participación de Cuba en la próxima Cumbre, sino que en representación del presidente panameño Juan Carlos Varela buscar normalizar las relaciones entre ambos países, las cuales fueron menoscabadas a través de Ricardo Martinelli.

 Rebelión ha publicado este artículocon el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.