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sábado, 3 de julio de 2010

Fariñas: Daño colateral

Por Luis Pinillas, Miami, Fla.

Réquiem por Fariñas, o Carta de Recomendación

guillermo-farinas-disidente-cubano-en-huelga-de-hambre.jpg

Una oración en vida: después de muerto ya no me gustaría hablar de ti. Los muertos, cualquiera que sea su signo, merecen cuando menos paz. Así me lo enseño mi abuela.

No quisiera ser crudo pero hay  verdades que no se pueden ocultar. Siento lástima y pena por ti, y eso que aún no has muerto. No te dejan pensar, no te dan espacio a la reflexión.

Rebullones panzistas en el Caimán y sobre todo fuera de él te asedian. Aquellos que nunca hicieron ni dieta blanda (bueno sí, los de Tamarindo 34) te convocan a morirte.

Algunos te recomiendan abandonarla, pero ninguno ha dicho, basta ya, dejen a ese hombre en paz, déjenlo reflexionar, no lo comprometan más, déjenle el camino abierto para el regreso.

No lo han hecho, sabes por qué. Porque en el fondo no lo desean.  Es su oportunidad para sacar ellos el provecho, para buscar protagonismos, para tomar ventaja con un bajísimo costo político, financiero y sobre todo sin riesgo personal.

Día a día la prensa te persigue y tú respondes a ella. El canal 41 de Miami esta elevando sus rating en medio de la fuerte crisis que tiene en vilo a Carlos Otero y a Bonco Quiñongo en la T.V. de Miami.

¡Que manera tan escandalosa de llevar una huelga de hambre!

Se supone que no deberías tener fuerzas para responder a la prensa, hablar por teléfono, recibir visitas, responder a un celular.

Una huelga decorosa, implica una mística, un dolor, un silencio, implica contrición, implíca aquello que se llama conflicto que deja a las personas en cierto estado emocional, además del físico, que no es precisamente el de una fiesta frente a los medios de prensa.

El amor por la vida, el instinto de conservación que acompaña a todo ser humano, las ansias de prolongar la existencia es un sentimiento normal que en conflicto con una decisión tan dramática como la de morir producen actitudes y un pensamiento elevado.

Son los pensamientos, poesías, frases, que identifican a los patriotas cubanos a lo largo de sus guerras. Fueron las que salieron, no de huelgas de hambre, pero si de decisiones muy dramáticas con las que sabían que ponían en peligro su vida.

Son los casos de Maceo, de Martí, de Guiteras y de tantos otros.

No he podido leer todavía ninguna declaración tuya que el día de mañana, cuando ya no estés, las generaciones futuras puedan enarbolar como un legado de inteligencia, patriotismo y visión política. No está ahora, ni estuvo antes en todo el periodismo que has desarrollado.

Cuando ya no estés, los que hoy se frotan las manos, y eufóricos desean acelerar tu muerte, seguirán tomando whiskys y haciendo oráculos, continuaran paseando el mundo con el dinero del contribuyente norteamericano, seguirán cobrando conferencias, preparando congresos sobre el fin de la tiranía, continuaran enviando algunas monedas a las Damas de Blanco, a las Damas de Apoyo, a la Dama de las Camelias y a la Dama de Shangai.

Shakira seguirá moviendo sus aseguradas caderas y Andy García seguirá en Hollywood.
Gloria Stefan tal vez tenga el remordimiento de no haber hecho por su padre lo que hizo por ti. Pero de ahí no pasará porque ella nació para cantar y no para sufrir (1)

Los europeos al final nos desprecian, y no sólo a los comunistas. Para ellos somos la carta. Vas a ver cuando no existan los Castros, como se fajan europeos y norteamericanos por Cuba. Acuérdate que ya eso pasó en el XIX.

Los cubanos continuarán disfrutando la serie nacional.

Y tú Fariñas, cualquiera que sea el que haga la historia, serás un lunar en ella, pero sólo eso, un punto. Como dicen en Miami, un daño colateral.

Por eso, sin faltarte el respeto, y en buen cubano, te digo: déjate de comer mierda y vete para España que por lo que sé, allí tus colegas no la están pasando nada mal.
 
(1) El padre de Gloria Steffan peleó en la guerra de Viet Nam. Las atrocidades que vivió allí parece que superaron las que pudo ver de primera mano durante la tiranía batistiana o superaron su resistencia. Y enloqueció. El señor murió solo en un asilo porque la familia no le perdonó haber procreado una criatura con una mujer vietnamita.

Luchar por la vida es nuestro deber: sobre la salud de Guillermo Fariñas

"Fariñas llegó a nuestra sala con 63 kilos de peso y en la actualidad está oscilando entre los 67 y 69 kilos": dice mucho sobre el servicio de salud que atiende a Fariñas. El Estado que pretende derrocar, lucha por la vida de un disidente.

Luchar por la vida es nuestro deber
Por Deisy Francis Mexidor
Entrevista al doctor Armando Caballero, jefe de los Servicios de Terapia Intensiva del Hospital Universitario Arnaldo Milián Castro, de Santa Clara. Consideraciones sobre el estado de salud del paciente Guillermo Fariñas
ismaelfrancisco.jpgCiencia, humanismo, profesionalidad y los más avanzados y costosos tratamientos se han empleado en la lucha por salvarle la vida al paciente Guillermo Fariñas. Ciencia, porque se le han aplicado los últimos adelantos para atender su caso; humanismo y profesionalidad, porque recibe los servicios de prestigiosos especialistas, quienes enarbolan la máxima de que luchar por la salud del ser humano es lo primero; y los más avanzados y costosos tratamientos, porque el Estado cubano no ha escatimado esfuerzos por garantizarle a esta persona los medicamentos necesarios de última generación, que se emplean en los más reconocidos centros asistenciales, muchos de los cuales son adquiridos en el exterior.

Fariñas fue ingresado el 11 de marzo en la unidad de cuidados intensivos del Hospital Universitario Arnaldo Milián Castro, en la ciudad de Santa Clara. Desde hace más de 120 días inició un ayuno voluntario que pone hoy en peligro su vida.

hospital-santa-clara.jpgInteresados en su actual estado de salud nos dirigimos a la institución asistencial ubicada en la central provincia cubana y conversamos con el doctor Armando Caballero, jefe de los Servicios de Terapia Intensiva del hospital.

La primera interrogante que le hicimos al especialista de Segundo Grado y fundador de esa unidad asistencial, es que nos explicara desde su experiencia cómo es posible que esta persona, transcurridos cuatro meses en ayuno aún sobreviva.

"Es la pregunta que se hace todo el mundo —expresó—, realmente una persona sin ingerir alimentos por vía alguna no puede sobrevivir tanto tiempo, pero este no es el caso de Fariñas".

Explicó el doctor Caballero que "este paciente se niega voluntariamente a comer por vía oral. Lleva 125 días en esta situación, pues estuvo dos semanas en su casa durante las cuales dice que no ingirió alimentos antes de ser internado en nuestro servicio, donde lleva 110 días. Lo recibimos con cierto deterioro físico y por esa razón fue internado. Él aceptó, estaba consciente de que le aplicáramos nutrientes, alimentación por vía parenteral, o sea, por las venas.

El paciente está recibiendo aminoácidos que conforman las proteínas que todo el organismo necesita, también se le provee de lípidos, vitaminas y minerales, "todo lo que requiere una dieta balanceada para cualquier ser humano", señaló el galeno y acotó: "A tal extremo que Fariñas llegó a nuestra sala con 63 kilos de peso y en la actualidad está oscilando entre los 67 y 69 kilos. Ha aumentado su peso corporal durante su ingreso y ha sido precisamente por la alimentación parenteral que está recibiendo".

¿Cuán comprometida está la salud del paciente en este momento?

Para hacer la alimentación por vía parenteral se requiere que algunos nutrientes que tienen una alta osmolaridad (peso molecular) pasen por vías centrales del organismo humano. Es decir que se requiere cateterizar venas importantes de la parte superior del cuerpo como son las subclavias y las yugulares internas, lo que tiene sus peligros y complicaciones, particularmente cuando por esos catéteres parenterales van alimentos hiperosmolares, tales como aminoácidos y dextrosa hipertónica.

En tales casos, los riesgos de infecciones en la sangre aumentan en los pacientes que tienen de forma prolongada ese tipo de alimentación, quienes son propensos a contaminarse e infectarse con bacterias o con hongos, incluso pueden contraer otras complicaciones como la que ahora ha desarrollado este paciente.

Pero esas complicaciones ¿Tienen que ver con los procederes médicos o con la atención que ha recibido?

En lo absoluto. Esas complicaciones son comunes en los pacientes sometidos a una alimentación de esta naturaleza.

Por ejemplo, a Fariñas en los 110 días que lleva en nuestra sala hemos tenido necesidad de cambiarle el catéter diez veces. Durante su ayuno de 251 días en el 2006 —cuando también estuvo ingresado en este servicio— hubo que pasarle 37 catéteres. Yo llevo 37 años trabajando en terapia intensiva y jamás atendí a un paciente al que se le haya aplicado tantas veces este proceder.

A este caso le hemos combatido cuatro infecciones que se detectaron a tiempo y se resolvieron con los medicamentos adecuados cuando se trata de estafilococos áureos que se desarrollan en la sangre. El germen en cada ocasión fue aislado de forma inmediata y combatido eficazmente por los antibióticos y medidas específicas.

Desde el pasado fin de semana el paciente ha hecho otra complicación, que no es solo una infección, es un poco más seria. En esta ocasión hizo una tromboflebitis del componente yugulo-subclavio en las venas del cuello. Ese trombo tiene un gran peligro, pues puede desprenderse e ir directo al corazón y de ahí a los pulmones, y provocar un tromboembolismo pulmonar que puede matar a una persona.

Ese inconveniente se ve con relativa frecuencia en los hospitales y es una de las causas de muerte súbita, cuando los trombos son grandes, pero también puede no desprenderse y ser disuelto con el tratamiento que estamos aplicando de anticoagulantes y antibióticos. En esta oportunidad también hemos logrado aislar el germen que provocó esa flebitis de venas centrales, que en este caso se asocia a la presencia de un trombo venoso en el segmento yugulo-subclavio.

Desde el domingo hasta hoy hemos visto una discreta mejoría, aunque no podemos afirmar que se descarte una complicación más seria. Nadie lo puede saber, ni aquí ni en ninguna parte del mundo, si ese trombo se desprenderá o no.

Disponemos para esto de todos los medicamentos necesarios; además, cuando el sábado pasado detectamos esta complicación del paciente discutimos colectivamente el diagnóstico y tratamiento, y confirmamos la patología con tecnología de punta.

¿Son estos los límites de la medicina en la lucha por la vida de este paciente?

Estamos en los límites, sobre todo ahora; un tema que hemos hablado mucho con él —con quien tenemos buenas relaciones médico-paciente— es que abandone su ayuno voluntario y comience a alimentarse para poder recibir las energías que necesita por las fiebres presentes a causa de esta infección.

Estamos casi imposibilitados de alimentarlo por otro catéter, porque podrían aparecer otras complicaciones, cuando ya hay una en curso. Ingerir alimentos en su caso es un elemento importante en la lucha por la vida.

¿Cuáles son los efectos que podría causar esta conducta de Fariñas?

Consideramos que podría ser un empeoramiento de su cuadro, particularmente nutricional, el cual hasta este momento lo hemos mantenido bastante estable pese a su negación de ingerir alimentos por vía oral.

¿Y si decidiera comer?

El paciente está perfectamente preparado para la ingestión de alimentos. No hay ninguna contraindicación al respecto. Solamente su deseo puede ser un factor médico importante en la solución de su problema de salud.

¿Qué establecen las normas médicas ante la actitud de un paciente que ha decidido no ingerir alimentos?

Como ya dije anteriormente, en mis 37 años en terapia intensiva he visto casi 20 mil pacientes, pero Fariñas es el único que he atendido en dos ocasiones porque se ha negado voluntariamente a ingerir alimentos oralmente de forma prolongada. Eso no es habitual. He visto muchos casos en este servicio, incluso he sido el médico de personas que han hecho intentos suicidas por determinadas razones y al final la mayoría quiere la vida. Eso es lo que los médicos de esta sala le estamos pidiendo a Fariñas: que contribuya a la lucha por su vida.

Respondiendo la pregunta, no existen normas, solo es la ética médica lo que vale. Uno de sus principios fundamentales es el de la autonomía, que establece no aplicar algún proceder a un paciente sin su consentimiento. Eso lo respetamos mucho.

Fariñas es un paciente que está consciente, orientado, en pleno uso de sus facultades mentales y por tanto está en su derecho de aceptar o no, por propia voluntad, la ejecución de cualquier acto médico. Es, a mi criterio, un mal derecho que tiene la gente a matarse. Yo le he dicho a Fariñas que tiene una conducta que atenta contra su integridad física.

Somos médicos para salvar vidas; sin embargo, la norma ante un caso como este es respetar la voluntad de los pacientes. No podemos luchar contra esa voluntad, a menos que éste se encuentre inconsciente y sea aprobado por sus familiares allegados.

¿Explicaría usted más detalles sobre la atención que está recibiendo Guillermo Fariñas?

Esta persona, como todos nuestros pacientes, es privilegiado. Dispone de un acompañante las 24 horas. Tiene un televisor donde ve el mundial de fútbol y lo que le gusta; además, cuenta con un teléfono directo, al igual que el resto de los ingresados en la sala. Fuera del contexto médico, esas facilidades son importantes para la espiritualidad del enfermo.
La terapia intensiva es cara en el mundo. Fariñas, como todos los cubanos que necesitan de este servicio, no paga un centavo, gracias a nuestro sistema sanitario.

Yo he tenido la oportunidad de trabajar en el extranjero, en países subdesarrollados y en naciones del primer mundo. En Francia estuve un año y medio y pude observar lo costoso que resulta la atención de una persona ingresada en cuidados intensivos. Cuesta muy caro mantenerlo.

¿Y en cuanto a calificación médica, los equipos que se disponen, los exámenes adicionales que se le han practicado?

Ahora en el tratamiento médico tiene a su disposición a todo el equipo de terapia intensiva. Son diez médicos especialistas, de los cuales la mitad son de Segundo Grado en Medicina Intensiva y Emergencia. Todos ellos trabajan con Fariñas. Día por día se discute colectivamente el caso de este paciente, cómo evoluciona, qué hacer, si falta algo para buscarlo.

Usted ha dicho algo que me interesaría resaltar: "si falta algo para buscarlo". Pregunto: ¿buscarlo dónde? ¿aquí? ¿en el exterior?

Aquí y en otros países. Se han comprado medicamentos para este y para otros casos, porque muchos de los medicamentos tenemos que adquirirlos en el exterior.

Por ejemplo, todos los nutrientes parenterales de Fariñas que son aminoácidos, lípidos, vitaminas y oligoelementos vienen de Europa y eso lo compra Cuba, no solo para el caso en cuestión, sino para otros cubanos que lo necesitan; sin embargo, el único que lo precisa porque no quiere comer, es Fariñas.

¿Tiene idea de los costos al país por el tratamiento de este paciente?

Comparar los costos de Cuba con otros lugares es casi imposible. La medicina cubana es, quizás, la más barata del mundo y tal vez una de las más eficientes, porque aquí no se lucra con la medicina.

De lo que sí doy fe es que un día en una unidad de cuidados intensivos, en cualquier país del primer mundo, no baja de mil 300 dólares, sin contar los medicamentos y exámenes complementarios, y estamos hablando en este caso de 110 días y más de 300 pruebas de laboratorio.

Por ejemplo, nosotros le hacemos a este paciente el control de la glicemia. Hasta hoy le hemos realizado 96, casi uno diario.

Ya le tratamos cuatro infecciones vasculares bacterianas graves que han requerido antibióticos como vancomicina, ciprofloxacina, gentamicina y rocephin; le hemos practicado 66 ionogramas para medir los electrolitos en sangre y corregir cualquier alteración; le calculamos casi a diario la urea de 24 horas para evaluar el gasto nitrogenado de su organismo y garantizar un balance adecuado.

Constantemente hemos monitoreado su sistema para evitar cualquier tipo de alteración; es lo que nos ha permitido que el estado de Fariñas, después de 125 días, se mantenga nutricionalmente bastante aceptable, pero siempre con peligro, porque eso como quiera que sea resulta antifisiológico, lo ideal sería comer.

A esta persona se le han efectuado electrocardiogramas, radiografías, ultrasonidos, tomografías multicortes. Hemos estudiado todo lo que ha sido necesario.

Comentó que la relación médico-paciente ha sido buena. ¿Cómo evalúa el vínculo médico-familia?

He conversado con la madre, la esposa y un tío, así como otras amistades. Hay una buena comunicación medico-paciente, que logra todo menos que coma, una petición casi constante que le estamos haciendo.

En resumen, yo creo que la relación que han tenido Fariñas y su familia con el equipo médico y de enfermeras de nuestro servicio es adecuada. En el tiempo que lleva ahí no he recibido la más mínima queja de la atención que se le brinda. Todo lo contrario, él siempre habla de la profesionalidad del personal que lo atiende, de la calidad de los médicos¼ incluso, dice que no quiere irse para ninguna parte —pese a que le han hecho, según refiere— propuestas para llevarlo al extranjero. Sin embargo, afirma que no se va porque aquí está la gente que le ha salvado la vida. Él confía en nuestra medicina.

¿Cómo evalúa la situación actual de Guillermo Fariñas?

Hoy el paciente tiene un peligro potencial de muerte, porque depende de la evolución de ese trombo que tiene alojado en el confluente yugulo subclavio izquierdo, el cual se está tratando adecuadamente. Ojalá desaparezca, se convertiría en una complicación más resuelta por nuestro equipo de médicos y enfermeras, lo que continuaremos haciendo para preservarle su vida.

 

martes, 16 de marzo de 2010

A los intelectuales y artistas del mundo


Pronunciamiento de la UNEAC y de la AHS

uneac-x.JPGasoc-hnos-saiz.JPGMientras la Feria del Libro recorría nuestro país de un extremo a otro y cientos de médicos cubanos salvaban vidas en Haití, se venía gestando una nueva campaña contra Cuba. Un delincuente común,  con un historial probado de violencia, devenido “prisionero político”, se declaró en huelga de hambre para que le fueran instalados teléfono, cocina y televisión en su celda. Alentado por personas sin escrúpulos y a pesar de cuanto se hizo para prolongarle la vida, Orlando Zapata Tamayo falleció y ha sido convertido en un lamentable símbolo de la maquinaria anticubana. El 11 de marzo, el Parlamento Europeo aprobó una resolución que “condena enérgicamente la muerte evitable y cruel del disidente preso político Orlando Zapata Tamayo” y en una intromisión ofensiva en nuestros asuntos internos  “insta a las instituciones europeas a que den apoyo incondicional y alienten sin reservas el inicio de un proceso pacífico de transición política hacia una democracia pluripartidista en Cuba”.

Con el título “Orlando Zapata Tamayo: Yo acuso al gobierno cubano”, está circulando un llamamiento para recoger firmas contra Cuba. La  declaración asegura que este recluso fue “injustamente encarcelado y brutalmente torturado” y que murió “denunciando estos crímenes y la falta de derechos y democracia de su país”.  Al propio tiempo, miente sin pudor alguno sobre una supuesta práctica de nuestro gobierno de “eliminar físicamente a sus críticos y opositores pacíficos”. El 15 de marzo, un periódico español mostraba en primera plana el rostro de Zapata Tamayo, ya difunto, en el ataúd, al tiempo que anunciaba la adhesión al llamamiento de algunos intelectuales que mezclaban sus firmas a las de viejos y nuevos profesionales de la contrarrevolución interna y externa.

Los escritores y artistas cubanos  estamos conscientes del modo en que se articulan con cualquier pretexto las corporaciones mediáticas y los intereses hegemónicos y de la reacción internacional para dañar nuestra imagen. Sabemos con cuánto ensañamiento y morbo se tergiversa nuestra realidad y cómo se miente a diario sobre Cuba. Sabemos también qué precio pagan quienes han intentado expresarse desde la cultura con matices propios. 

En la historia de la Revolución jamás se ha torturado a un prisionero. No ha habido un solo desaparecido. No ha habido una sola ejecución extrajudicial. Hemos fundado una democracia propia, imperfecta, sí, pero mucho más participativa y legítima que la que nos pretenden imponer. No tienen moral los que han orquestado esta campaña para darnos lecciones de derechos humanos. 

Es imprescindible detener esta nueva agresión contra un país bloqueado y acosado sin piedad. Apelamos para ello a la conciencia de todos los intelectuales y artistas que no alberguen intereses espurios en torno al futuro de una Revolución que ha sido, es y será un modelo de humanismo y solidaridad.

Secretariado de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC)

Dirección Nacional de la Asociación Hermanos Saíz (AHS)

16 de marzo de 2010