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viernes, 19 de marzo de 2010

Cuba: las cosas como son


Por José Luis Centella
(Argumentarlo para no acomplejarse cuando se ve la paja en ojo ajeno y se oculta la viga en el propio)

rcbaez_acubaserespeta.JPGLa muerte de Orlando Zapata en un hospital cubano, tras 82 días de huelga de hambre, está provocando un debate que trata de centrar el punto de mira sobre la situación de los Derechos Humanos exclusivamente en Cuba, con el único objetivo de debilitar la solidaridad que hacia la revolución cubana existe en todo el mundo.

Ante esto no podemos acomplejarnos ni tampoco descalificar a quienes de buena fe entran en la dinámica de ver la paja en la realidad cubana, mientras se acostumbran a no ver la viga en otras realidades. En este sentido es necesario que se sepa que el propio Raúl Castro se ha ofrecido ante su parlamento para realizar un debate sobre Derechos Humanos en Cuba, siempre que se amplíe de igual forma a los EE.UU. y a otros países del llamado mundo desarrollado, ofrecimiento que por supuesto no ha recibido todavía respuesta.

Para empezar tenemos que resaltar que el preso Orlando Zapata hubiera podido estar desde hace meses fuera de la cárcel ya que el Gobierno cubano propuso el canje de los 26 presos tutelados por Amnistía Internacional, entre los que se encontraba Zapata, por los 5 cubanos encarcelados en los EE.UU. Es importante recordar que éstos fueron detenidos y condenados por luchar contra los grupos terroristas que operan contra Cuba desde los mismos EE.UU. Si se hubiese aceptado la propuesta cubana, si los EE.UU. hubiese querido, en estos momentos no quedaría en la cárcel ni uno solo de los presos tutelados por AI.

Es hipócrita querer hablar exclusivamente sobre la situación de los presos en Cuba y olvidar, cuando no justificar, lo que sucede en las cárceles de los EE.UU., incluido el agujero negro jurídico de la cárcel de Guantánamo o lo que sucede en las cárceles que se están utilizando de forma clandestina en territorios ocupados como Afganistán o Irak, por no mencionar la situación de los llamados pasillos de la muerte y la cruel estadística de condenados a muerte en EE.UU., en la que figuran de forma mayoritaria negros e hispanos.

Es cínico plantear la situación de los derechos humanos en Cuba y admitir la situación de limpieza étnica que sufre el pueblo palestino, o no querer juzgar los crímenes de guerra cometidos en Irak o Afganistán en nombre del mundo libre o permitir los vuelos secretos de la CIA en aeropuertos europeos.

Es inmoral que se presione con medidas económicas al pueblo cubano y en cambio ser permita y tolere la demostrada violación de los derechos humanos que se ejerce en el territorio ocupado del Sahara Occidental (RASD) por parte de la policía y del ejercito ocupante del Reino de Marruecos al que la Unión Europea pretende otorgar un Estatuto Preferente mientras mantiene con Cuba la ofensiva posición común.

Es inhumano que los EE.UU. mantengan, desde hace más de 40 años, el bloqueo sobre Cuba sin que la comunidad internacional pase de simples condenas testimoniales.
Es iluso pensar que se mide a todos los países por el mismo rasero, ya que es más que evidente que los EE.UU. sitúan a sus aliados como socios preferentes a los que se les perdona todo y a aquellos Estados que pretenden ser independientes los sitúa rápidamente como aliados de los terroristas y por tanto merecedores de ser atacados por el bien del “mundo libre”.

Pero además tenemos que resaltar algunas realidades con las que Cuba tiene que enfrentarse diariamente para comprender el contexto en el que se produce el actual “debate”:
Cuba sufre un bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos desde hace más de cuarenta años, carente de legalidad y legitimidad y deliberadamente diseñado para provocar hambre, enfermedades y desesperación en la población cubana.

Según cálculos muy conservadores el daño directo a Cuba como resultado del bloqueo, hasta diciembre del 2008, supera los 96 mil millones de dólares, cifra que ascendería a 236 mil 221 millones de dólares, si el cálculo fuera realizado a los precios actuales del dólar norteamericano. No es difícil imaginar el progreso que Cuba habría alcanzado y del cual se le ha privado si durante estos años no hubiese estado sometida a esta brutal guerra económica.

Cuba es objeto de atentados terroristas por parte de grupos que tienen su sede, actúan y reciben todo tipo de ayudas en los propios EE.UU. Más de cinco mil cubanos han sido muertos o incapacitados.

Cuba sufre la presión de una llamada ley de ajuste cubano por la que cualquier cubano/a que pise territorio de los EE.UU. recibe permiso de residencia y todo tipo de ayudas económicas y sociales… ¿Cuántos seres humanos del llamado tercer mundo se lanzarían al mar hacia una muerte segura si una ley les diera permiso de residencia con sólo pisar las costas europeas o norteamericanas?

Fidel Castro ha sido objeto de cientos de atentados, la mayoría propiciados por agentes públicos de los EE.UU. que actuaban a las ordenes de su gobierno… Así como suena, un Gobierno “democrático” ha planeado y ejecutado, eso sí sin éxito, atentados contra el Jefe de Estado de un País miembro de las NN.UU.

Desde el Gobierno de los EE.UU. se financian todo tipo de actividades contra el Gobierno cubano, pagadas directamente desde su oficina en la Habana a cuantos actúan saboteando el sistema cubano.

Se han demostrado al menos cuatro ataques bacteriológicos contra la isla de Cuba, con resultado de cientos de personas, menores en el mayor de los casos, enfermas o muertas.

El Gobierno de los EE.UU., en un caso único en la historia, tiene diseñado y aprobado un Plan de Ocupación de la Republica de Cuba, saltándose todo el derecho internacional y lo que debe ser una normal relación entre estados miembros de las NN.UU. Así, ha nombrado un Gobernador de la Cuba ocupada, al estilo del que se nombró al ocupar Irak, se tienen detallados el desarrollo de las acciones militares a llevar a cabo para el dominio de la isla, con la lista de ciudadanos y ciudadanas que se detendrían, asesinarían o se harían desaparecer para limpiar cualquier rastro revolucionario e incluso se detalla el tratamiento a dar a los miles de niños y niñas huérfanos que provocaría la invasión.

Existe un Plan desde hace años para incentivar económicamente el abandono por cooperantes médicos y deportistas cuando están en el extranjero.

Pues bien. a pesar de todo esto la realidad es la siguiente:

Cuba mantiene a más de 70 mil médicos/as y maestros/as dedicados a ayuda humanitaria en más de 90 países: tal como suena. Mientras otros países envían soldados a Afganistán, Cuba manda médicos a Pakistán, por poner un solo ejemplo. Los primeros médicos en llegar a Haití fueron los cubanos, que se sumaron a los que ya estaban en la isla mucho antes del terremoto ayudando desinteresadamente al pueblo haitiano.

Cuba forma cada año en sus universidades a 1.500 alumnos/as internacionales, incluidos norteamericanos/as que no podrían estudiar en sistemas educativos en los que los más pobres no tienen sitio.

Cuba opera en sus hospitales a miles de enfermos/as que no tienen recursos para ser operados en sus países de origen.

Cuba mantiene los niveles más altos de protección de los derechos sociales como demuestra, por ejemplo la estadística de muerte infantil que iguala e incluso mejora la del llamado mundo desarrollado.

Cuba mantiene los niveles más bajos de pobreza de toda América, incluidos los EE.UU.
Cuba tiene el mejor sistema de protección de la vida humana frente a catástrofes naturales, como se demuestra cada vez que un huracán atraviesa la región. Podemos comparar lo que ocurrió en Cuba y lo que sucedió en Nueva Orleáns.

A pesar de todo, a la República de Cuba, a su gobierno, se le exige que actúe como si se encontrara en un mundo idílico, con unas relaciones internacionales limpias y solidarias. Pero la realidad es otra, por lo que debemos preguntar a quienes tanto exigen a la Revolución Cubana si:

¿Defenderían a Cuba de un Golpe de Estado de la misma manera que han defendido al Presidente y al pueblo de Honduras, que han visto como se consolida una situación golpista de facto, con la complicidad de los de siempre?

¿Defenderían a Cuba de una agresión militar como han defendido a Palestina de las agresiones de Israel?

¿Defenderían a Cuba de una ocupación por un país extranjero como han defendido a los Saharauis de la ocupación de su territorio por Marruecos?

Es evidente que no, que nadie defendería a Cuba, porque es evidente que quien no es capaz de forzar a los EE.UU. para que acabe con el bloqueo, quien no quiere o puede evitar que los EE.UU. detengan a ciudadanos cubanos que luchan contra el terrorismo mientras liberan a asesinos confesos como Posada Carriles, quien no puede asegurar a Cuba un trato de igual a igual en la comunidad de naciones, al menos no debería pretender evitar que los cubanos pudieran defenderse por sí mismos.

Cuba no es el paraíso, Cuba tiene problemas, la revolución no es perfecta, se cometen errores y desviaciones, pero por encima de todo existe un pueblo con dignidad dispuesto a mantener los logros de la revolución por encima de sus propios sufrimientos y existen unos dirigentes dispuestos a no defraudar a ese pueblo, por eso nadie puede negar que Cuba es hoy referente para toda una América Latina que planta cara al imperialismo y que Cuba tiene un sistema político y social que funciona por encima de las personas. Sistema del que con sus defectos, se sienten orgullosos y solidarios millones de personas en todo el mundo.

Por ello, sin ningún complejo, si de lo que se trata es de un debate de tú a tú sobre la situación de los derechos humanos en todo el planeta, bienvenido sea, pero si de lo que se trata es de poner una gran lupa sobre la situación en Cuba para debilitar el país y hacer mas fácil el dominio de Latinoamérica por los EE.UU. mientras se ocultan otras realidades, que no cuenten con nosotros/as.

*José L. Centella Gómez es Secretario General PCE


Comp. fotog: RCBáez_A Cuba se respeta

miércoles, 17 de marzo de 2010

El sonsonete de los derechos humanos en Cuba


Por Carlos Rivera Lugo 

En días pasados un querido compañero de lucha me preguntaba acerca del sonado caso de la muerte del preso cubano Orlando Zapata Tamayo, como si desease escuchar una censura mía por ese lamentable incidente. Francamente, se quedó esperando mi reprobación, no porque yo sea insensible a las dimensiones humanas de lo acontecido, sino porque más allá estoy igualmente harto de la hipocresía y del ensañamiento, ideológicamente motivado, que hay contra Cuba con el tema de los derechos humanos.
Por ejemplo, mientras se monta toda una campaña mediática y diplomática de censura a Cuba desde Wáshington, Bruselas y Madrid por la muerte de Zapata, ni una palabra se ha pronunciado sobre la aparición en Tolosa, Francia, del cuerpo sin vida del militante independentista vasco Jon Anza, quien según familiares, amigos y abogados, fue secuestrado, torturado y asesinado por las Fuerzas de Seguridad del Estado español como parte de su “guerra sucia” contra la izquierda abertzale del País Vasco.

Unos y otros se rasgan las vestiduras morales cuando se trata de hablar de los “presos políticos” de Cuba, pero callan inmoralmente cuando se trata de denunciar las ejecuciones extrajudiciales que protagonizan gobiernos de países como Estados Unidos o Colombia, reclamar sobre el trato de los presos políticos puertorriqueños en cárceles estadounidenses, o las torturas y demás maltratos que reciben los detenidos en el campo de concentración que mantiene Estados Unidos en Guantánamo. ¿Será que unos prisioneros y unos muertos valen más que otros?

Dice al respecto el reconocido jurista argentino-mexicano Oscar Correas: “Ahora resulta que los pájaros les tiran a las escopetas: países corruptos, crueles, guerreros, terroristas –no más piénsese en Hiroshima- ladrones, asesinos, son los que dictan cátedra sobre democracia y sobre derechos humanos. ¡Los europeos hablando de derechos humanos! Pero si no han terminado de pedir perdón por los crímenes contra el tercer mundo. Y mucho menos han devuelto ni una gota de la sangre de nuestra gente, derramada en honor de la ‘civilización’ europea. ¡Los norteamericanos hablando de los derechos humanos en Cuba! ¿Y Guantánamo? Si hasta oficializaron la tortura para esos presos (¿será mejor la prisión de Guantánamo que las prisiones en Cuba?)”.

A propósito de la controversia en torno al caso Zapata, el escritor uruguayo Eduardo Galeano llamó la atención sobre cómo se tiende a mirar a Cuba “con una lupa que magnifica todo lo que interesa a sus enemigos…, mientras la lupa se distrae y no alcanza ver otras cosas importantes y que los medios de comunicación no hacen por informar”. Asimismo, indicó con la mayor honestidad, que lo que ha sucedido en el caso de Zapata y lo que está ocurriendo ahora con otro de los presos cubanos, el periodista Guillermo Fariñas, son cosas “importantes y desgraciadas” ante las cuales el gobierno cubano debería “tomar nota, pues son señales de alarma en cuanto a signos de descontento popular que deberían impulsar los cambios que la revolución necesita”.

Lo preocupante es que también a veces a la izquierda se le está extraviando la lupa, en lo que sólo puedo interpretar como resultado de una penetración subliminal de ese discurso “políticamente correcto” que ha estado tan en boga en tiempos recientes. El problema no es tanto que sintamos, al igual que Galeano, una inquietud honesta por lo ocurrido, sino que nos sumemos, de forma ingenua, subjetiva y acrítica, a la aplicación discriminatoria y selectiva que se hace de los estándares de los derechos humanos en el caso de Cuba.

La verdad sobre los derechos humanos en Cuba está cargada no sólo de razones abstractas sino que, sobre todo, de realidades históricamente concretas. Puntualiza Correas que Cuba es “una sociedad mucho más homogénea que ninguna otra capitalista, un amplio margen de seguridad, salud y educación PARA TODOS, un país cuyo índice de mortalidad infantil está mejor que el de EE.UU. y donde nadie se muere de hambre -excepto que quiera por razones políticas. Lo dice alguien que convive todos los días con el hambre de los niños mexicanos”.

Los hechos históricos en Cuba siempre han estado cargados de gritos de guerra, sangre derramada, heridas aún abiertas, pero sobre todo del temor real y siempre presente de que sus sueños y logros se hagan cenizas y que su Revolución sucumba ante los rigores del tiempo y la desidia de sus enemigos, tanto externos como internos. El dolor, el sufrimiento y las privaciones permanentes de los cubanos sólo permiten razonar hasta cierto punto, sin que pierda su única posibilidad para sobrevivir: el sentimiento básico de auto-conservación. Se lo digo yo que viví cuatro años allí y, entre otras experiencias, sufrí con el pueblo cubano la voladura de un avión civil por un terrorista que continúa bajo la protección de ese autoproclamado paladín de los derechos humanos: el gobierno de Estados Unidos.

En Cuba aprendí que la historia es, como bien advierte el filósofo francés Michel Foucault, un orden de batalla que requiere pensar y actuar estratégicamente para sobrevivir y prevalecer en nuestros deseos emancipadores. Lo demás son abstracciones tal vez políticamente correctas pero políticamente inconsecuentes, por cuanto la realidad siempre termina por imponer implacablemente sus condiciones mediadas por relaciones de poder. Bajo éstas, no existe una equivalencia real entre fines éticos: por lo menos desde mi humilde perspectiva, el beneficio privado nunca podrá equivaler al bien común; ni el derecho a la propiedad privada podrá estar por encima del bienestar general.

Yo no me hago de ilusiones: ciertamente la democracia y el Derecho en Cuba son perfectibles, como ciertamente la democracia y el Derecho de todos los demás en este planeta nuestro. Sin embargo, nunca la democracia y el Derecho han podido perfeccionarse en condiciones de guerra y necesidad. Cuba vive en ese sentido bajo un estado y economía de guerra y de necesidad que imponen sus propios imperativos-categóricos, muchas veces distintos a los que podrían articularse potencialmente a partir de un contexto de paz y desarrollo sin cortapisas.

Ahora bien, vale la pena considerar la advertencia que nos hace el compañero Oscar Correas cuando de hablar de la democracia en Cuba se trata: “¿Que tienen que superarse y llegar a la democracia? ¿Quién dice? ¿Quién les ha preguntado? ¿Por qué no se dedican a superar a los norteamericanos, oprimidos por razones de clase, DE RAZA, y que mandan como borregos a sus chicos a la guerra contra quienes nada les han hecho? Y añade: “Entienden por ‘democratizar a Cuba’ que Cuba tenga un régimen de partidos políticos. ¿Me podría alguien dar algún ejemplo de régimen partidocrático que Cuba debería imitar?”

“¿Por qué Felipe Calderón y el sistema mexicano, en el que no cree ni la cuarta parte de la población, es democrático, y el sistema cubano no? Dejémonos de sonsear. Partidocracia, cleptocracia, ¿para qué? Nos dicen que el hambre acabará cuando haya democracia. Que los cubanos comerán bien, y hablarán a gusto, cuando haya elecciones partidarias. ¡Dejémonos de sonsear!”, concluye Correas.

Por esa razón me niego a dejarme someter al chantaje ideológico de aquellos que pretenden alimentarnos un sentido de culpa por reconocer la superioridad moral de la Revolución Cubana, y por defender con uñas y dientes el derecho de su pueblo a defender también, con uñas y dientes, su derecho humano inalienable a la libre determinación de su presente y futuro. Para ello Cuba actúa conforme al derecho internacional que le ampara como nación soberana, más de lo que se puede decir de Estados Unidos.

En fin, no podemos perder de vista que el orden civil cubano es un orden de guerra, no porque lo haya decidido así sino porque así se le ha impuesto criminalmente. Ahora bien, Cuba se defiende sin bombardear o invadir a otros pueblos, no desaparece o somete a sus enemigos a torturas físicas, y menos pretende imponerles a otros a la fuerza cómo deben pensar y vivir. Lo único que pide es que se le permita vivir en paz y conforme a aquel modo de vida que soberanamente ha decidido darse.


martes, 16 de marzo de 2010

A los intelectuales y artistas del mundo


Pronunciamiento de la UNEAC y de la AHS

uneac-x.JPGasoc-hnos-saiz.JPGMientras la Feria del Libro recorría nuestro país de un extremo a otro y cientos de médicos cubanos salvaban vidas en Haití, se venía gestando una nueva campaña contra Cuba. Un delincuente común,  con un historial probado de violencia, devenido “prisionero político”, se declaró en huelga de hambre para que le fueran instalados teléfono, cocina y televisión en su celda. Alentado por personas sin escrúpulos y a pesar de cuanto se hizo para prolongarle la vida, Orlando Zapata Tamayo falleció y ha sido convertido en un lamentable símbolo de la maquinaria anticubana. El 11 de marzo, el Parlamento Europeo aprobó una resolución que “condena enérgicamente la muerte evitable y cruel del disidente preso político Orlando Zapata Tamayo” y en una intromisión ofensiva en nuestros asuntos internos  “insta a las instituciones europeas a que den apoyo incondicional y alienten sin reservas el inicio de un proceso pacífico de transición política hacia una democracia pluripartidista en Cuba”.

Con el título “Orlando Zapata Tamayo: Yo acuso al gobierno cubano”, está circulando un llamamiento para recoger firmas contra Cuba. La  declaración asegura que este recluso fue “injustamente encarcelado y brutalmente torturado” y que murió “denunciando estos crímenes y la falta de derechos y democracia de su país”.  Al propio tiempo, miente sin pudor alguno sobre una supuesta práctica de nuestro gobierno de “eliminar físicamente a sus críticos y opositores pacíficos”. El 15 de marzo, un periódico español mostraba en primera plana el rostro de Zapata Tamayo, ya difunto, en el ataúd, al tiempo que anunciaba la adhesión al llamamiento de algunos intelectuales que mezclaban sus firmas a las de viejos y nuevos profesionales de la contrarrevolución interna y externa.

Los escritores y artistas cubanos  estamos conscientes del modo en que se articulan con cualquier pretexto las corporaciones mediáticas y los intereses hegemónicos y de la reacción internacional para dañar nuestra imagen. Sabemos con cuánto ensañamiento y morbo se tergiversa nuestra realidad y cómo se miente a diario sobre Cuba. Sabemos también qué precio pagan quienes han intentado expresarse desde la cultura con matices propios. 

En la historia de la Revolución jamás se ha torturado a un prisionero. No ha habido un solo desaparecido. No ha habido una sola ejecución extrajudicial. Hemos fundado una democracia propia, imperfecta, sí, pero mucho más participativa y legítima que la que nos pretenden imponer. No tienen moral los que han orquestado esta campaña para darnos lecciones de derechos humanos. 

Es imprescindible detener esta nueva agresión contra un país bloqueado y acosado sin piedad. Apelamos para ello a la conciencia de todos los intelectuales y artistas que no alberguen intereses espurios en torno al futuro de una Revolución que ha sido, es y será un modelo de humanismo y solidaridad.

Secretariado de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC)

Dirección Nacional de la Asociación Hermanos Saíz (AHS)

16 de marzo de 2010

jueves, 4 de marzo de 2010

La verdad y la mentira en la batalla por América Latina


Por Ángel Guerra Cabrera


A Carlos Montemayor

cumbre-de-la-unidad-3-580x403.jpgLa creación de la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe decidida en la Cumbre de Cancún es el reflejo institucional de un nivel cualitativamente superior en la lucha de los pueblos de nuestra América por su emancipación, integración y unidad. Expresa también la creación de una correlación de fuerzas más desfavorable al ejercicio de la hegemonía de Estados Unidos que la existente hasta finales de la década de los años 90, que ayudaría a explicar la creciente militarización de la política imperial. Las grandes batallas populares contra el neoliberalismo condujeron al surgimiento de un conjunto de gobiernos con políticas más o menos radicales pero independientes de Washington y estimularon en grados distintos según los países y grupos sociales la elevación de la conciencia latinoamericanista, antimperialista e incluso anticapitalista a todo lo largo y ancho de nuestra región. Llegado este momento la batalla de ideas pasaba a ser un componente decisivo del enfrentamiento al imperialismo.

La victoria electoral de Hugo Chávez en Venezuela y la derrota del golpe de Estado y el golpe petrolero de 2002 –orquestados por Bush- marcaron el punto de giro hacia la configuración del actual escenario geopolítico de América Latina, favorecido por la tenaz resistencia de Cuba y consolidado por la llegada de Lula da Silva a la presidencia de Brasil. Las victorias populares que llevaron al gobierno a Evo Morales y Rafael Correa, permitieron la creación de la Alba, un nuevo tipo de integración impulsada por Venezuela basada en la solidaridad e inspirada en el socialismo renovado, que conjuntamente con los gobiernos de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay dio un impulso sin precedente a la integración latinoamericana, manifestada en la creación de la Unasur y la extensión de la Alba hacia América Central y el Caribe. Ni los gobiernos de derecha pueden oponerse abiertamente a esta tendencia. Las transformaciones sociales, culturales y avances en la creación del poder constituyente y en la integración autónoma de América Latina y el Caribe eran intolerables para Estados Unidos y las derechas del continente desde un comienzo, pero la aventura colonial de Washington en Asia y la desmoralización de las oligarquías locales por la debacle neoliberal impidió entonces el montaje de un plan contrarrevolucionario a escala continental. No obstante, se intensificó la campaña mediática contra los países que luego integrarían la Alba, en el caso de Cuba continuación de la existente desde hace medio siglo, unida a agresivos proyectos desestabilizadores en Cuba, Venezuela y Bolivia.

La desfachatada intervención yanqui-uribista en Ecuador de 2008 mostraba ya un plan mucho más articulado y abarcador del imperio contra los gobiernos progresistas de la región que intentaba meterlos en el carril maniqueo de la “guerra contra el terrorismo”. Aunque el repudio del Grupo de Río disminuyó mucho el alcance de la maniobra, resurgen esporádicamente supuestas conexiones operativas de esos gobiernos con las FARC apoyándose en los fantásticos hallazgos en las computadoras de Raúl Reyes, como ocurre en este momento con el incidente diplomático fabricado por el gobierno español contra Venezuela a partir de acusaciones sin sustento de un juez ultraderechista de la Audiencia Nacional.

La creación de la IV Flota, el golpe en Honduras y el establecimiento de las bases militares yanquis en Colombia evidenciaron que estaba en marcha una contraofensiva estadunidense cuidadosamente planeada que busca socavar, dividir y liquidar a los gobiernos y movimientos populares y revolucionarios de la región. El dominio mediático es decisivo para este proyecto puesto que la derecha, a diferencia de las fuerzas populares, carece de argumentos convincentes pero confía fanáticamente en la máxima goebbeliana de que “una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”.

rcbaez_manipulacion-mediatica-caso-zapata.JPGUn revelador caso de estudio es la campaña propagandística culpando al gobierno de Cuba por la muerte del recluso Orlando Zapata con un torrente de manipulación y falsedades, que ha llevado a los analistas Maurice Lemoine y Salim Lamrani a preguntarse por qué los mismos medios autores de esta alharaca no se dan por enterados de incidentes mucho más graves en sistemas penales occidentales, de la dura represión y asesinatos de líderes de la resistencia hondureña o de la fosa común con dos mil cadáveres de activistas descubierta en La Macarena, al oriente de Colombia.

martes, 2 de marzo de 2010

Cuba, los medios occidentales y el suicidio de Orlando Zapata Tamayo

Por Salim Lamrani Revisado por Caty R.

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El 23 de febrero de 2010 Orlando Zapata Tamayo, recluso cubano, falleció tras una huelga de hambre de 83 días. Tenía 42 años. Era la primera vez desde 1972, cuando murió Pedro Luis Boitel, que un recluso fallecía en semejantes condiciones. Los medios occidentales pusieron en primera plana este trágico suceso y subrayaron la triste suerte de las personas encarceladas en Cuba.1

La desaparición dramática de Zapata desató una conmoción justificada por todo el mundo. El caso del recluso cubano suscita innegablemente cierta simpatía y un sentimiento de solidaridad hacia una persona que expresó su desesperación y su malestar en prisión llevando su huelga de hambre hasta el final. La emoción sincera que suscitó este caso es del todo respetable. En cambio la instrumentalización con fines políticos del fallecimiento de Tamayo y del dolor de su familia y sus amigos, hecha por los medios occidentales, viola los principios básicos de la deontología periodística.

Zapata, ¿preso político o recluso de derecho común?

Desde 2004 Amnistía Internacional (AI) lo considera como un prisionero de conciencia, entre los 55 que hay en Cuba, y señala que Zapata emprendió una huelga de hambre para denunciar sus condiciones de detención, pero también para exigir cosas imposibles de conseguir para un recluso, a saber, un televisor, una cocina personal y un teléfono celular para llamar a su familia. 2 Aunque no era Lucifer en persona, Zapata no era un recluso modelo. En efecto, según las autoridades cubanas, fue culpable de varios actos de violencia en prisión, particularmente contra los guardias, hasta el punto de que su condena fue agravada hasta 25 años de prisión. 3

Curiosamente AI no menciona en ningún momento las supuestas actividades políticas que llevaron a Zapata a prisión. La razón es relativamente sencilla: Zapata nunca realizó actividades antigubernamentales antes de su encarcelamiento. Al contrario, la organización reconoce que fue condenado en mayo de 2004 a tres años de prisión por desacato, alteración del orden público y resistencia. 4 Esta sanción es relativamente leve comparada con la de los 75 opositores condenados en marzo de 2003 a penas que van hasta 28 años de prisión por haber recibido fondos o materiales del gobierno estadounidense para realizar actividades que las autoridades consideran subversivas y perjudiciales para Cuba, como reconoce AI, lo que constituye un grave delito en Cuba pero también en cualquier país del mundo. Aquí AI no puede escapar a una evidente contradicción: por un lado califica a estas personas de prisioneros de conciencia, y por el otro admite que cometieron un grave delito al aceptar fondos o materiales del gobierno estadounidense.

Al contrario que a éstos, el gobierno de La Habana jamás ha acusado a Zapata de ser estipendiado por une potencia extranjera y siempre lo ha considerado como un recluso de derecho común. Zapata disponía de graves antecedentes penales. En efecto, desde junio de 1990, fue arrestado y condenado varias veces por alteración del Orden, Daños, Resistencia, dos cargos de Estafa, Exhibicionismo Público, Lesiones y Tenencia de Armas Blancas. En el año 2000 fracturó el cráneo del ciudadano Leonardo Simón de un machetazo. Sus antecedentes penales no conllevan ningún delito de orden político. Fue sólo después de su encarcelamiento cuando su madre, Reyna Luisa Tamayo, se acercó a los grupos opositores al gobierno, pero jamás ha sido molestada por la justicia. 6

¿Conmoción de doble rasero?

Estados Unidos y la Unión Europea declararon su consternación y exigieron la liberación de los presos políticos. Estamos profundamente consternados por su muerte, declaró la secretaria de Estado Hillary Clinton, quien denunció la opresión de los presos políticos en Cuba. Bruselas también se expresó en este sentido y exigió la liberación incondicional de todos los prisioneros políticos. Francia anunció que seguía su situación de cerca, había pedido su liberación, así como la de otros detenidos cuyo estado de salud le parecía especialmente preocupante, mediante el portavoz de la Cancillería, Bernard Valero. 7

El presidente cubano Raúl Castro lamentó el fallecimiento y recordó, a guisa de respuesta a la conmoción interesada de Washington y de Bruselas, que en medio siglo, aquí no hemos asesinado a nadie, aquí no se ha torturado a nadie, aquí no se ha producido ninguna ejecución extrajudicial. Bueno, aquí en Cuba si se ha torturado, pero en la Base Naval de Guantánamo en referencia al centro de tortura bajo administración estadounidense. Ellos dicen que quieren discutir con nosotros y estamos dispuestos a discutir con el gobierno norteamericano todos los problemas que quieran; repetí tres veces, en el Parlamento, todos, todos, todos. Las discusiones no las aceptamos si no son en absoluta igualdad de ambas partes. Ellos pueden indagar o preguntar de todas las cuestiones de Cuba, pero nosotros tenemos derecho de preguntar de todos los problemas de los Estados Unidos. 8

El presidente brasileño Lula da Silva, en visita a Cuba, también declaró su condolencia, pero quiso subrayar la doble moral de los medios occidentales, de Washington y de Bruselas recordando una triste realidad. Conozco prácticamente todas las huelgas de hambre que tuvieron lugar a lo largo de los últimos 25 años en el mundo y no fueron pocas en las que murieron personas que hicieron huelgas de hambre en varios países del mundo. 9 Los medios ignoraron la inmensa mayoría de esos casos trágicos y absolutamente ninguno tuvo un cobertura mediática tan importante como la reservada al recluso cubano.

A guisa de comparación, en Francia, entre el 1 de enero de 2010 y el 24 de febrero de 2010, hubo 22 suicidios en prisión, entre ellos el de un adolescente de 16 años. En 2009 hubo 122 suicidios en las cárceles francesas y 115 en 2008. El secretario de Estado de Justicia, Jean-Marie Bickel, declaró su impotencia al respecto: Cuando alguien decide suicidarse y está determinado a hacerlo, que esté en libertad o en prisión, [] ninguna medida es posible. A su pesar, las familias de las víctimas no tuvieron derecho al mismo tratamiento mediático que Zapata, ni a una declaración oficial pública del gobierno francés. 10

Hay que poner en perspectiva el caso de Zapata con otros dos hechos mucho más graves pero que los medios occiden tales ignoraron deliberadamente y que ilustran claramente cómo un se instrumentaliza y se politiza un hecho común, que pasaría desapercibido en la mayoría de los países del mundo, cuando se trata de Cuba.

Desde el golpe de Estado en Honduras y la instauración de la dictadura militar el 27 de junio de 2009, liderada primero por Roberto Micheletti y luego por Porfirio Lobo desde el 28 de enero de 2010, han ocurrido más de un centenar de asesinatos, otros tantos casos de desapariciones e innumerables casos de tortura y de violencia. Los abusos son cotidianos pero los medios occidentales los censuran cuidadosamente. Así, Claudia Larissa Brizuela, miembro del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), opuesto al golpe de Estado, fue asesinada el 24 de febrero de 2010, un día después del fallecimiento de Zapata. No hubo ni un palabra al respecto en la prensa occidental. 11

Otro caso similar ilustra también la duplicidad de los medios occidentales. En diciembre de 2009 en La Macarena, Colombia, se descubrió la mayor fosa común de la historia de América Latina, con no menos de 2.000 cadáveres. Según los testimonios recogidos por eurodiputados británicos presentes allí, se trataría de sindicalistas y líderes campesinos asesinados por los paramilitares y las fuerzas especiales del ejército colombiano. El jurista Jairo Ramírez, secretario del Comité Permanente para la Defensa de los Derechos Humanos en Colombia, describió la espantosa escena: Lo que vimos fue escalofriante. Infinidad de cadáveres y en la superficie cientos de placas de madera de color blanco con la inscripción NN y con fechas desde 2005 hasta hoy. El comandante del Ejército nos dijo que eran guerrilleros caídos en combate, pero la gente de la región nos habla de multitud de líderes sociales, campesinos y defensores comunitarios que desaparecieron sin dejar rastro. A pesar de los múltiples testimonios y la presencia de parlamentarios europeos, a pesar de la visita de una delegación parlamentaria española allí para investigar el caso, ningún medio occidental ha concedido el menor espacio a esta noticia. 12

El suicidio de Orlando Zapata Tamayo es una tragedia y el dolor de su madre debe respetarse. Pero hay gente que no tiene escrúpulos. A los medios occidentales, Washington y la Unión Europea les importa poco la muerte de éste, como poco les importan los muertos hondureños y colombianos cotidianos. Zapata sólo les es útil en la guerra mediática que llevan contra el Gobierno de La Habana. Cuando la ideología pasa por encima de la objetividad informativa, la verdad y la ética son las primeras víctimas.

Notas

1 Juan O. Tamayo, «Muere el preso político cubano Orlando Zapata», El
Nuevo Herald, 24 de febrero de 2010.

2 Amnesty International, «Death of Cuban Prisonner of Conscience on
Hunger Strike Must Herald Change», 24 de febrero de 2010.
http://www.amnesty.org/en/news-and-updates/death-cuban-prisoner-cons
cience-hunger-strike-must-herald-change-2010-02-24 (sitio consultado el
28 de febrero de 2010).

3 Enrique Ubieta, «Orlando Zapata, ¿un muerto útil?», Cubadebate, 24 de
febrero de 2010.

4 Amnesty International, «Death of Cuban Prisonner of Conscience on
Hunger Strike Must Herald Change», op. cit.

5 Amnesty International, «Cuba. Cinq années de trop, le nouveau
gouvernement doit libérer les dissidents emprisonnés», 18 de marzo de
2008.
http://www.amnesty.org/fr/for-media/press-releases/cuba-cinq-ann%C3%
A9es-de-trop-le-nouveau-gouvernement-doit-lib%C3%A9rer-les-dissid
(sitio consultado el 23 de abril de 2008).

6 Andrea Rodriguez, «Prensa oficial reacciona a muerte de opositor», The Associated Press, 27 de febrero de 2010.

7 El Nuevo Herald, «Rechazo mundial al régimen castrista», 25 de febrero de 2010.

8 Raúl Castro Ruz, «Declaraciones del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros Raúl Castro Ruz sobre el fallecimiento del recluso Orlando Zapata
Tamayo», 24 de febrero de 2010.

9 The Associated Press, « Washington Post cuestiona política de concesiones a Cuba», 26 de febrero de 2010.

10 Charlotte Menegaux, «Les limites du kit anti-suicide en prison», Le Figaro, 25 de febrero de 2010.

11 Maurice Lemoine, «Selon que vous serez Cubain ou Colombien», Le Monde Diplomatique, 26 de febrero de 2010.

12 Antonio Albiñana, «Aparece en Colombia una fosa común con 2.000 cadáveres», Público.es, 26 de enero de 2010.

Véase además:

Depende de si usted es cubano o colombiano… / Le Monde diplomatique
Traducido para Rebelión por Caty R.

lunes, 1 de marzo de 2010

Hablemos de las prisiones y el régimen carcelario en Cuba


Por Felipe de J. Pérez Cruz

rcbaez_sistema-penitenciario-cuba.JPGMás de un millón de comentarios, notas de prensa, y declaraciones, circulan ahora mismo en el mundo mediático, sobre los “horrores” de las prisiones, la “violación” de los derechos de los “presos políticos”  y de los “derechos humanos” en Cuba. El hecho “disparador” de la nueva escalada propagandística anticubana es la muerte “en prisión” de un “disidente” en huelga de hambre.

El característico manejo de las medio verdades y la tergiversación de que hacen gala los actuales émulos de la propaganda negra, ha convertido en activista político a una persona con amplio expediente delictivo, hombre violento y de juzgada conducta antisocial, por lo cual cumplía sanción de privación de libertad. Este sujeto ejerció contra sí mismo, la última y más enajenante de las formas de violencia física, el suicidio. 

Es muy esclarecedor el artículo que sobre esta última maquinación anticubana, publicara en Cubadebate y luego en Rebelión Enrique Ubieta Gómez. Su ampliación con datos irrefutables en el periódico Granma*, desmonta en su propio cimiento la mitologización que del delincuente, asesinado por la mafia anticubana, ya está en marcha. Las verdades rotundas que se han colocado a disposición de la opinión pública mundial, como otras tantas que son objeto de desinformación, precisan que quienes las compartimos, nos comprometamos pública y decididamente con ellas, y en tal dimensión aportemos nuestra perspectiva.

La algarada en sí misma de los eternos sembradores de calumnias carece de importancia, pero no desprecio el impacto y los resultados de su masivo ataque entre quienes están distantes de lo que realmente pasa en Cuba. Se trata, además, de que en este mundo cada vez más ciberconectado, y del cual no menos de 800 mil cubanos y cubanas participan directamente todos los días, esa distancia que refiero, no necesariamente es geográfica. Cada vez se trabaja más por los servicios enemigos, en el diseño de una propaganda internacional, que sin dirigirse aparentemente al público cubano, a la comunidad cubana en el exterior y sus familiares en Cuba, a los jóvenes y otros grupos poblacionales, los incluya y atrape. Parto de un criterio básico: De Cuba y en Cuba, los revolucionarios podemos hablar de cualquiera, y de todos los temas.

Las conductas patógenas

Durante no pocos años consideramos la delincuencia una lacra heredada del pasado colonial y neocolonial. Sin dudas en las antiguas relaciones de explotación y enajenación capitalista de los resultados del trabajo honrado de nuestro pueblo, están los motores de reproducción a escala cultural e ideológica de las conductas patógenas, pero lo que no percibimos inicialmente, es que parte de aquellas relaciones se mantienen de una u otra forma en nuestro tránsito socialista, y se rearticulan y reproducen desde las limitaciones objetivas, los errores –y en ocasiones excrecencias-,  que también se producen en la creación de la nueva sociedad.  A nivel de las condiciones culturales de existencia y de la psicología de determinados grupos sociales – de los más marginados y excluidos en épocas pasadas-, se mantienen y reconstruyen las tradiciones negativas.

La tensión social generada por el período especial, sin dudas contribuyó al aumento de las conductas negativas. Hubo personas que decayeron en su ánimo solidario, en el interés a la realización con calidad de su trabajo, y hasta abandonaron su empleo dedicándose a actividades paralegales o definitivamente ilegales. Bajo la influencia del incremento de la entrada de capital extranjero, el aumento de las relaciones de mercado y de incipientes formas capitalistas de explotación en el sector de los cuentapropistas, aparecieron nuevos ricos y, pronto, las personas que reaprendieron a vivir del trabajo de otros. 

La situación descrita, se complica aún más en las circunstancias de la contemporaneidad, y se concitan nuevos fenómenos negativos. Se trata de las nuevas formas y dimensiones alcanzadas por la delincuencia a escala mundial, dadas en dos tendencias fundamentales: su crecimiento numérico y su carácter cualitativamente más peligroso, lo que amenaza la estabilidad económica, política, social e institucional de muchos países. Cuba en particular por su estratégica posición geográfica y apertura al turismo, está bajo el asecho de las mafias del narcotráfico internacional, y la política de aliento a la confrontación e ilegalidad en las relaciones migratorias que mantiene el gobierno de los Estados Unidos, ha provocado el negocio del tráfico humano.

Las expresiones y conductas patógenas de aquellos que no han querido ni podido trascender las contradicciones –e insuficiencias- de nuestra sociedad, y que optan por intentar soluciones transgresoras y delictivas, reclamarán siempre nuestra máxima atención. La defensa de la obra común no puede ponerse en riesgo, y nuestro país ha sido forzado a escoger, en legítima defensa, el camino de establecer y aplicar disposiciones y leyes severas.

Las cárceles en Cuba

El problema de la atención a la población penal y sobre todo la falta de programas que realmente contribuyan a una vida decorosa de los sancionados, es un problema insoluble a nivel mundial. En los sistemas carcelarios de los países capitalistas, predomina el concepto del castigo, la severidad y la exclusión.

En Cuba el sistema penal se dirige precisamente a concretar el paradigma del humanismo, que insiste en la necesidad de buscar en todo momento, la oportunidad y los medios para la dignificación del ser humano.  La profilaxis del socialismo cubano se inserta en toda la filosofía del hombre y la mujer que defiende nuestro proyecto. Consideramos al ser humano perfectible, y se asume que sus conductas negativas pueden reformarse, y sobre esta base, se enriquecen constantemente los conceptos de reeducación en los centros penitenciarios.

El doble bloqueo que representó la interrupción abrupta de las relaciones económicas con la ex URSS y el extinto campo socialista europeo, y el incremento genocida del bloqueo con que nos agreden los Estados Unidos, produjo un deterioro sustantivo en la vida material del pueblo cubano, situación de la que aún no nos hemos recuperado completamente. Sufrieron nuestros hogares, las escuelas y hospitales y el conjunto de la infraestructura y aseguramiento social. Las condiciones de las prisiones también fueron afectadas, pero los reclusos cubanos recibieron las mismas protecciones que todos los ciudadanos y ciudadanas.

La alimentación en las prisiones mantuvo una estable y segura suficiencia. En los establecimientos penitenciarios se elabora la misma dieta para reclusos, educadores, custodios y demás trabajadores de la institución. Si la comida no puede ser la mejor, no lo es para todas las personas que trabajan y habitan en el lugar. La atención médica y hospitalaria, se realiza ininterrumpidamente para los trabajadores y reclusos de cada instalación.

Nadie murió de hambre o de enfermedades curables en las prisiones, aún en los días más cruentos del período especial. Los reclusos cubanos siempre han recibido un trato respetuoso. Cada interno tiene derecho a recibir correspondencia, libros y abastecimientos, pueden solicitar y contratar asesoría legal, se comunican con sus familiares y reciben visitas, incluidas visitas conyugales. Existe además, un programa de salidas de estímulo, para que visiten a sus familiares en el seno de sus hogares.

En la mayoría de las prisiones existen bibliotecas, salas de televisión y vídeos y se está incorporando la computación. En el plan de vida de los reclusos hay opciones recreativas, deportivas y culturales, con la aspiración de que toda la población penal, tenga la posibilidad de ampliar sus conocimientos, se instruya y pueda recrearse de forma sana.  El derecho a la práctica del deporte, la cultura y recreación, incluye la constitución de equipos deportivos y grupos de artistas aficionados, atendidos por instructores profesionales, y la realización de competencias inter establecimientos.

En atención a los delitos que cometieron, la conducta dentro de los establecimientos, y las posibilidades del restablecimiento de las condiciones de las instituciones, los reclusos pueden solicitar acogerse a diversos planes de vida. La evaluación y el estudio de la población penal es la base para estructurar un tratamiento diferenciado y recuperativo, en particular con los jóvenes reclusos, lo que va desde las posibilidades de alcanzar estudios superiores, condiciones de vida y trabajo y rescate de la dignidad afectada por la condición de recluso.

La labor de reeducación

Los reclusos siempre serán asumidos como cubanos y cubanas que, aún sancionados, merecen nuestro respeto, sujetos en su inmensa mayoría dignos de recibir una segunda oportunidad.


En Cuba se parte del principio de que la persona que cumple una sanción de reclusión, lo hace para volver a reinsertarse en la sociedad. Nuestro concepto esencial radica, en que la no permisibilidad y el rigor en la defensa de la legalidad y el clima solidario de la nación, presupone que cada recluso, incluido el que haya sido comisor de delitos contrarrevolucionarios, es también una responsabilidad de la sociedad, y esta debe esforzarse por ayudarlo a rectificar su error.

Las opciones de trabajo resultan elemento fundamental para incentivar la labor de reincorporación social de los reclusos, tanto dentro como fuera del penal, en dependencia del delito que se extinga.  Por ello se le propicia que en el período en que transcurre su pena, tenga acceso al estudio y al trabajo, preparándose en un oficio y ayudando económicamente a su familia, pues en todos los casos, se le retribuye salarialmente, por igual labor que la realizada por otro ciudadano fuera de la prisión. La sanción de trabajo correccional sin internamiento es una de las soluciones penales más recurridas.

Los programas desarrollados en Cuba, para convertir las prisiones en escuelas para los jóvenes reclusos -el plan está concebido para atender a reclusos que tengan hasta 30 años y excepcionalmente incluye a personas de 35 años-, constituyen una experiencia única en el contexto internacional. Los programas en coordinación con el Ministerio de Educación (MINED), Ministerio de Educación Superior (MES), Ministerio de Salud Pública (MINSAP) y el Instituto Cubano de Educación Física y Deportes (INDER), abarcan desde cursos de escolarización media y general, enfermería y educación física, hasta sedes universitarias, para los  que deseen incorporarse a los estudios superiores. Estos programas ya se extienden hacia la totalidad de los centros penitenciarios del país. La actividad docente, estimula mucho más la vinculación afectiva y educativa entre los  sancionados, la familia y las organizaciones sociales de su comunidad.

En el centro penitenciario San Francisco de Paula, en las afueras de la Ciudad de la Habana, se empezó a experimentar con la idea de una cárcel sin cercas, sin rejas, ni cerrojos, los cuales fueron sustituidos por aulas, talleres, laboratorios de computación y bibliotecas. Se trata del primer paso de una experiencia, que pretende convertir a los centros penitenciarios en escuelas, partiendo del estrecho vínculo entre los reeducadores del sistema de prisiones y los jóvenes internados, sus familias, y los trabajadores sociales encargados de atender tanto a los reclusos como a sus familiares. Por tal experiencia ya han pasado varios centenares de reclusos.

Retos y perspectivas

Resulta muy difícil lograr en la dinámica estatal –y por supuesto también en la social-, que todo marche según se conciba y regule por el Gobierno central. Siempre hay estilos y formas particulares de enfocar las mismas orientaciones en uno u otro lugar, decisiones casuísticas que nos son las más acertadas, burocratismos y errores humanos. Y de esta realidad que aún nos afecta la producción, los servicios, la salud y la educación, no se libra el sistema de prisiones. 

Hoy el sistema penitenciario está inserto en los planes de recuperación de la vitalidad constructiva y el aseguramiento, que se extiende a las diversas instituciones del Estado socialista, a pesar de las nuevas restricciones que ha sumado la adversa situación económica internacional.  En ello se trabaja tanto por la dirección de prisiones, como por otros organismos estatales que deben asegurar y facilitar esta labor, también en tales medidas de revitalización están incorporadas las organizaciones sociales y comunitarias.

En nuestras población penal, como en cualquier grupo humano sometido a restricciones y condiciones especiales, se producen conflictos entre sus miembros, pero en el país nunca se han dado los fenómenos de promiscuidad y corrupción, tan afines al estado de las prisiones en el mundo. Todo el trabajo educativo y profiláctico, la organización y disciplina de los establecimientos y sus opciones educativas, culturales y recreativas, articulan un esfuerzo sostenido, para evitar que las instituciones penitenciarias se conviertan en escuelas de delincuencia y corrupción moral, tal como se certifica que ocurre en la inmensa mayoría de las cárceles de los países capitalistas. 

Ese maravilloso mosaico social que es mi barrio de “El Canal”, en el habanero municipio de El Cerro, me ha permitido conversar  con reclusos que disfrutan de visitas a sus hogares, conozco y mantengo excelentes relaciones humanas con ciudadanos que cumplieron sanciones en prisiones y con sus familiares, participo como vecino de la comisión que se ocupa en la comunidad de la reinserción de estas personas, y no me son ajenas quejas e inconformidades. 

Esas demandas están relacionadas con aspectos puntuales de la vida, las condiciones y el deterioro de servicios en los establecimientos, de sus relaciones con uno u otro encargado, con la ubicación en un puesto trabajo, con la interpretación de su régimen de sanción. En quienes nada tienen que ocultar, me resulta sumamente interesante la unánime buena opinión, el respeto, e incluso el cariño, que expresan de mil maneras por la figura de sus reeducadores, algo que confirman también madres, padres y familiares que los han acompañado en ese difícil período de sus vidas.

La mayoría de los ex sancionados en mi comunidad se han reincorporado al trabajo, y participan de las actividades de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC). Desafortunadamente hay varios que mantienen una conducta de rechazo a la acción social, evaden el trabajo y  muestran hostilidad. Con estos ciudadanos seguimos en permanente diálogo de persuasión y rescate.  

Los presos contrarrevolucionarios

En Cuba no existen “presos políticos” como se esfuerza por hacer ver la propaganda anticubana. Se sanciona, no por pensar en contra de la Revolución, sino por la comisión de actos contra la estabilidad político social y la seguridad del país. Entonces son penados quienes secundan los planes y acciones de terrorismo de Estado del gobierno estadounidense, practican el mercenarismo, trabajan para la potencia enemiga y sus aliados, o afectan la seguridad nacional y violan la paz social con acciones peligrosas, siempre apegados a la más estricta legalidad y con respeto de las garantías procesales y judiciales reconocidas internacionalmente, que incluye la rápida presentación de cargos, transparente instrucción penal, la elección por el acusado de la defensa que considere apropiada, la presentación de hechos probados en juicios orales, en tribunales civiles, y juicios públicos.

Estos reclusos, de acuerdo a los delitos por los que fueron hallados responsables y a su peligrosidad, reciben el tratamiento justo y humanitario que caracteriza al sistema penitenciario cubano. Si es su deseo pueden acogerse a los distintos planes de participación laboral y estudio, y tienen derecho a recibir el mismo trato que el resto de la población penal, en cuanto a sus relaciones con la familia y la sociedad, incluidas  las visitas conyugales. Nada que se parezca al trato inhumano y canallesco, que reciben los cinco héroes antiterroristas cubanos, ilegalmente presos  en las cárceles del imperio; nada similar a los presos políticos nacionalistas puertorriqueños, a los militantes y activistas de los movimientos indios y afronorteamericanos  que están, como los patriotas cubanos,  bajo severísimas medidas de rigor y aislamiento dentro del sistema carcelario estadounidense…

En el negocio de la contrarrevolución, los mercenarios presos y sus perspectivos reclutas, tienen un guión pautado. No se incorporan a los programas existentes, asumen una conducta hostil y provocadora, y su “trabajo” es  el de tratar por todos los medios de sabotear y tensar la vida en los establecimientos.  Por ello son compensados en especies y dinero. ¿Para qué realizar un trabajo honesto, si a ellos les llegan con regularidad los paquetes “de ayuda humanitaria”, que les permiten el acceso a alimentos, ropas y productos, que los sitúan en condiciones de privilegio sobre el resto de la población penal? ¿Si sus familias comienzan a vivir del presupuesto millonario que para la subversión interna tiene asignada la Oficina de Intereses de Washington en La Habana, y otras Embajadas de sus aliados europeos?. 

Recibí hace unos meses a una alumna de español de un amigo que trabaja en un país de la Europa ex socialista. Una muchacha muy amable y de ideas humanistas. Cuando la conocí, me comentó que venía de “entregar ayuda solidaria a la familia de un preso político”. Indagué, y la joven me explicó que se había dirigido a su Embajada, para que le recomendaran cómo podía ayudar al pueblo cubano, y allí solícitamente le facilitaron la dirección de “una sufrida familia represaliada”!

Contrarrevolución y delincuencia

La aspiración de la Revolución de resolver por medios humanistas, las causas y consecuencias de las conductas antisociales y delictivas, tienen una barrera principal en la política criminal que auspicia y desarrolla el imperio estadounidense.  La peligrosidad de las acciones terroristas, que se urden en Miami y otros centros de la mafia cubano americana, con el apoyo y aliento del gobierno norteamericano y de sus grupos más conservadores y profascistas, están dirigidas en primer lugar contra la vida y la seguridad de los ciudadanas y ciudadanos  cubanos. Un saldo hasta ahora documentado de 3 478 muertos, 2 099 incapacitados y daños físicos y psíquicos a cientos de víctimas y familiares, resulta el terrible costo humano con el que hemos sido castigados por nuestra decisión de defender la soberanía, la independencia y el socialismo.

Mientras el gobierno norteamericano proteja y despenalice a criminales internacionales como Orlando Bosh y Luis Posada Carriles, les otorgue el perdón presidencial, o los juzgue por delitos menores, para dejarlos luego en plena libertad en territorio estadounidense, el pueblo de Cuba tendrá que estar más alerta que nunca, y sus medidas de protección y disuasión para evitar nuevos actos terroristas, tienen que ser necesariamente muy rigurosas. Quienes se presten a secundar la actividad contrarrevolucionaria, recibirán la justa respuesta de nuestros órganos de seguridad y orden interior y tendrán que responder por los delitos tipificados en la ley. Y sobre todo, los que cometan actos criminales contra la niñez y la juventud, la integridad física y la vida de los ciudadanos, deben saber que pueden ser sancionados hasta con la pena capital.

Es de dominio público como la inescrupulosidad de los servicios enemigos no repara en utilizar para sus fines desestabilizadores a delincuentes comunes. Desde contratar el asesinato de Fidel con la mafia estadounidense, y reclutar matones y terroristas en otros países, hasta pagar a elementos inescrupulosos dentro del territorio nacional para que den cobertura a sus agentes, asistan a sus convocatorias y creen disturbios y manifestaciones contra la paz y la seguridad. 

Resulta evidente que la naturaleza antisocial de la delincuencia propicia su manipulación por los enemigos de la Revolución. Hay individuos que resisten las políticas de profilaxis de la Revolución, e  intentan sacar partido de la política agresiva de los Estados Unidos.
 
Los articuladores de la actual operación anticubana no hallaron a su víctima en una fábrica, en nuestras escuelas, o en las instituciones culturales y sociales. Lo detectaron y reclutaron en la hez de la sociedad, luego de reincidencias delictivas, a punto de asesinar a otro ciudadano.

La muerte de este cubano que ahora pretenden inscribir en banderas de martirologio contrarrevolucionario, comenzó  el día que cegaron su raciocinio, no con una causa política, sino con su propio y acendrado individualismo, cuando lograron imbricar su naturaleza violenta y antisocial, con sus necesidades consumistas y el dinero fácil que llega a los mercenarios. Las trampas de la enajenación capitalista, y los cantos de sirena de la propaganda y subversión ideológico-cultural del imperio, se confirman en toda su criminalidad. Morir demandando privilegios especiales sobre el resto de la población del penal, en este caso televisión, cocina y teléfono personal en la celda, resulta tan descabelladamente absurdo, como carente de principios y seriedad es todo el programa que la contrarrevolución tiene dictado desde Washington.

La manipulación del absurdo llega al cinismo, cuando se conoce que el Estado cubano en estos últimos cinco años ha beneficiado a las familias cubanas con la reposición de cocinas y refrigeradores, la entrega a quienes no lo poseían de televisores y otros electrodomésticos -que ya llega a los 21 millones de unidades-, todos a precios subsidiados o a su costo, con el respaldo de facilidades bancarias sin precedentes, y la donación en el caso de los ciudadanos que carecían de posibilidades reales de pago.  

La sinrazón de quienes pretenden calumniarnos

Cada año mueren 7 000 personas en las cárceles de los Estados Unidos, muchas son asesinadas o se suicidan. En los últimos cinco años dentro de los centros de detención de emigrantes 72 personas han perdido la vida. En el 2006 en las prisiones de California, se registraron 426 casos de muerte, debido a un tratamiento médico tardío. De ellos, 18 fallecimientos fueron considerados como "evitables" y otros 48 como "posiblemente evitables". Un recluso diabético de 41 años de edad, Rodolfo Ramos, murió después de haber sido abandonado solo y cubierto por sus propias heces durante una semana. Los funcionarios de la prisión no le proporcionaron tratamiento médico, pese a conocer su condición. Sin embargo, no conozco que esto haya preocupado a uno solo de los gobernantes de ese país. A esta situación nunca se ha referido un secretario de Estado. Tampoco recuerdo -y auxilio mi memoria con el estudio de la documentación internacional-, que se le haya propuesto a los gobiernos europeos, por unos u otros grupos de presión y opinión política del centro a la derecha, que se juzgue al país del Norte por una sola de tales muertes, mucho menos que se sugiera tomar medidas y sancionar.

La opinión pública se horroriza cuando por casualidad conoce las atrocidades de los policías militares estadounidenses y los agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), en Abu Ghraib, las prisiones y campos que mantiene en Irak, en el enclave de la ilegal base de Guantánamo en Cuba, y en otros países.  También se alarmaron los ciudadanos del mundo desarrollado cuando conocieron de la abierta complicidad de los gobiernos europeos, que dieron -y aún proporcionan- cobertura a los secuestros y vuelos clandestinos de la norteamericana CIA, con la carga de detenidos hacia distintos centros de tormento, con muy sólidas sospechas de que en su territorio, también existan cárceles y centros de tortura, enmascarados a través de la cooperación de las agencias de inteligencia de la OTAN. Pero como tales hechos llegan a los grandes espacios solo “por casualidad”, estas imágenes pronto se sepultan en la avalancha de productos informativos banales, cuyo principal objetivo es el de desorientar y desviar la atención de los temas que no interesan a los arquitectos de la hegemonía ideológico cultural imperialista.

Cuba revolucionaria no conoce un solo caso de tortura, desaparecidos, ejecuciones extrajudiciales, ni cárceles clandestinas. Si embargo, una y otra vez se fabrican campañas de descrédito, de lo que realmente ocurre en el país y se colocan tales engendros mediáticos en los noticieros de todo el mundo capitalista.  Ahora estamos ante un nuevo episodio: La guerra criminal del imperio nos ha arrebatado otra vida. Su irresponsabilidad lleva dolor a una madre y sus familiares, y  aspira a dar continuidad en estos compatriotas, al odio feroz de clase, que nos profesan los enemigos históricos de la nación cubana.

Podrán ladrar los cancerberos del imperio, regocijarse con los escuálidos apoyos de gobernantes prostituidos, personeros venales y meretrices intelectuales. Se felicitarán por quienes logren confundir y sumar a su carro de engaños. Pero lo definitivo, siempre estará a nuestro alcance. Nada nos hará apartarnos  de nuestros principios. Mucho menos nos atrincheraremos en autocomplacencias  y justificaciones. Un caso como el que nos ocupa precisa del resumen de aprendizajes y experiencias.

Nuestra respuesta será la de trabajar  con más eficiencia social,  en los sistemas que ya están en curso, los dirigidos a erradicar las causas de la marginalidad y a proteger a los sectores de la población en riesgo de pobreza, así como perfeccionar en nuestras comunidades y consejos, la labor de  las comisiones de prevención y atención social; pero sobre todo, hay que reafirmar cada día más, en nuestras familias y escuelas, en los colectivos laborales y por supuesto, también en las prisiones, los valores y la belleza de la honestidad, honradez, solidaridad, laboriosidad, y de la disciplina social, porque en ellas está la cultura civilizatoria y base ideológica, para defender y reproducir el universo moral de la nueva sociedad que construimos.

Véase además:

El sistema penitenciario / Cuba MINREX 

Convertir las prisiones en verdaderos centros de educación y mejoramiento humano
http://www.cubaminrex.cu/cdh/62cdh/Libro_Blanco_2006/ParteIII/Capitulo_VI.htm