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lunes, 30 de noviembre de 2015

Díaz-Canel en París: "La humanidad tiene puesta sus esperanzas en los resultados de esta Conferencia"

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Discurso de Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la XXI Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, París, Francia, el 30 de noviembre de 2015. (Versiones Taquigráficas Consejo de Estado)

Señor Presidente Francois Hollande;
Señor Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon;
Distinguidos Jefes de Estado y de Gobierno, delegados e invitados;

Señor Presidente:
Permítame, ante todo, expresar las condolencias del pueblo y gobierno de Cuba, al pueblo y gobierno de Francia por las víctimas que ocasionaron los atroces atentados terroristas en París.

Han transcurrido 23 años desde que en la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro, el Líder Histórico de la Revolución Cubana, Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, alertara que, y cito, “una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre”. Ya entonces adelantaba que la única solución real y justa debía venir de la modificación de los patrones de producción y consumo surgidos de las antiguas metrópolis coloniales, de políticas imperiales que generaron el atraso y la pobreza para la inmensa mayoría de la humanidad, además de la promoción de un orden económico internacional más justo y equitativo.

Ello sigue siendo hoy una condición indispensable para estabilizar la temperatura global en el entorno de 1,5°C, como justamente reclamamos los pequeños Estados insulares en desarrollo que estamos en la primera línea de enfrentamiento al cambio climático global.

Cuba asiste a esta Conferencia para abogar por un acuerdo sustentado en una aplicación más efectiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas. El acuerdo de París debe entrañar un firme compromiso global para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero con base en el principio de las responsabilidades comunes pero diferenciadas, y el establecimiento de un renovado marco de cooperación internacional que asegure la provisión y escalamiento de los recursos y la transferencia de tecnologías para que los países en desarrollo podamos cumplir con las disposiciones del acuerdo.

No se pueden combatir los efectos del cambio climático obstaculizando el desarrollo de los que más lo necesitan ni los esfuerzos nacionales para erradicar la pobreza y el hambre en una extendida geografía de nuestro planeta común.

Señor Presidente:
La humanidad tiene puesta sus esperanzas en los resultados de esta Conferencia, la cual deberá conducir a un acuerdo justo y balanceado, sin retroceder en el compromiso y liderazgo que corresponde a los países desarrollados, que deben asumir con determinación y proporcionalidad su responsabilidad histórica.

Si hace 23 años ya era casi tarde para hacer lo que debíamos haber hecho hacía mucho tiempo, hoy resulta inmoral continuar postergando una acción internacional fortalecida para enfrentar los efectos del cambio climático global.

Nosotros, los países en desarrollo, con el apoyo requerido, haremos lo que nos corresponde en esta lucha, que es también nuestra.
Muchas gracias

(Aplausos)
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jueves, 29 de octubre de 2015

Las intenciones de Estados Unidos con Cuba no son nuevas


Por Omar Segura*

enmienda-platt2La “preocupación” de Estados Unidos con Cuba no tiene nada que ver con los “derechos humanos”, la “democracia”, la “libertad de expresión”, la “promoción del terrorismo”, el “antiimperialismo”, el “comunismo”, el “castrismo” o, simplemente, con nuestra convicción de construir el socialismo.

Cuando en fecha tan temprana como el 23 de junio de 1773 (3 años antes de decretarse la independencia de las Trece Colonias), John Adams, segundo presidente de Estados Unidos (1797-1801), en carta a Robert Livingston, uno de los principales colaboradores de Thomas Jefferson en la redacción de la Declaración de Independencia y firmante de la Constitución de Estados Unidos por el Estado de New Jersey, expuso lo siguiente: “…es casi imposible resistir la convicción de que la anexión de Cuba a nuestra República Federal será indispensable para la continuación de la Unión”, en ese momento faltaban aún:

44 años para el natalicio de Carlos Marx
74 años para que él y Federico Engels redactasen el Manifiesto Comunista
80 años para el nacimiento de José Martí
95 años para el nacimiento de Vladimir Ilich Lenin
143 años para el inicio de la Gran Revolución Socialista de Octubre.
152 años para el nacimiento de Fidel
185 años para el triunfo de la Revolución Cubana
187 años para la Proclamación del Carácter Socialista de la Revolución.

La teoría de la “fruta madura”, de John Quincy Adams; la doctrina Monroe, la concepción del “Destino Manifiesto”… y lo que cuelga, no son cosa reciente ni olvidadas en la política de Estados Unidos hacia Cuba.

Los deseos de los gobernantes y los grandes intereses de Estados Unidos por intentar apoderarse de Cuba, no son nuevos. No se originaron el Primero de Enero de 1959, como algunos, interesados, pretenden hacer ver y creer.

En la actualidad –y desde siempre- quienes rigen la política en Estados Unidos justifican sus intenciones alegando la “incapacidad de los cubanos para gobernarse”, “violación de los derechos humanos”, “persecución de las personas”, “violación de los derechos humanos y de los derechos civiles”, “terrorismo”, “torturas”… en fin, han pretendido convertirse en “salvadores” y “libertadores” de los cubanos, sometidos al “comunismo” y a la “dictadura de los Castro” o al “régimen”, como también gustan llamarlo.

Precisamente a esas “violaciones” de las que acusan a Fidel y a la Revolución han endosado sus “justificaciones” para inmiscuirse en los destinos de la Isla y sus habitantes, organizar agresiones de todo tipo y mantener su injusto y criminal bloqueo, tantas veces condenado en la ONU por amplia mayoría… y nuevamente en esta ocasión con un récord histórico de sólo 2 votos en contra: el propio Estados Unidos y su socio Israel. Casi lo mismo como si uno sólo de ellos hubiera levantado las dos manos.

Pero, como decíamos al principio, estos intentos, y mucho más, esas pretensiones, no son nuevas.

Fidel Castro nada tiene que ver con el surgimiento y la aplicación de esta tradicional política. No había nacido cuando comenzaron a surgir estas manifestaciones de anexarse a Cuba por cualquier vía y con cualquier motivo.
Fidel nació el 13 de agosto de 1926, sin embargo, ya…

159 años antes, en 1767, faltando una década para que las Trece Colonias inglesas declararan su independencia, Benjamín Franklin, uno de sus padres fundadores, escribió acerca de la necesidad de colonizar el valle de Mississipi: “(...) para ser usado contra Cuba o México mismo (...)”

153 años antes, el político norteamericano John Adams, vicepresidente de Estados Unidos en 1789, reelegido en 1792, y electo presidente en el periodo 1796–1800, en carta fechada el 23 de junio de 1783, dirigida a Robert R. Livingston, uno de los principales colaboradores de Thomas Jefferson en la redacción de la Declaración de Independencia y firmante de la Constitución de Estados Unidos por el Estado de New Jersey, expuso lo siguiente: “…es casi imposible resistir la convicción de que la anexión de Cuba a nuestra República Federal será indispensable para la continuación de la Unión”.

139 años antes, en 1787, Alexander Hamilton, Secretario del Tesoro, uno de los padres fundadores de esa nación, exhortó a que su país creara un gran sistema norteamericano, superior al dominio de toda fuerza trasatlántica, y para lograrlo recomendaba: "La creación de un imperio continental americano que incorpore a la unión los demás territorios de América, aún bajo el dominio colonial de potencias europeas, o las coloque, al menos bajo su hegemonía".

En 1805, 121 años antes, Thomas Jefferson, tercer presidente estadounidense (1801-09), notifica al Ministro de Gran Bretaña en Washington que, en caso de guerra contra España por la posesión de La Florida Occidental, EE.UU. tomarían a la Isla, porque la consideraban una posición imprescindible para la defensa militar de Louisiana y La Florida.

115 años antes, en 1811, el Gobierno norteamericano envía a Cuba a un agente especial para establecer contactos con elementos anexionistas en la Isla y realizar actividades conspirativas simulando actividades comerciales.

103 años antes, el 28 de abril de 1823, John Quincy Adams, secretario de Estado del presidente Monroe y su sucesor en el ejecutivo, escribió: “(…) es imposible resistir la convicción de que la anexión de Cuba a nuestra República Federal será indispensable para la continuación de la Unión y el mantenimiento de su integridad”; pero, como no considera oportuno actuar aún, diseña su teoría de la “fruta madura”, asegurando que cuando la isla se separara de España no podría sostenerse por sí misma y gravitaría hacia la Unión, “exclusivamente”. (Aquí no se cumplió la Ley de gravedad).

103 años antes, el 2 de diciembre de 1823, James Monroe, quinto presidente estadounidense (1817-25), en su discurso anual ante el Congreso de la Unión, expondría la estrategia de dominación regional que pasaría a la historia como: Doctrina Monroe, basada en el principio de "América para los americanos"… del Norte, se sobreentiende).

Cien años antes, en 1826, Estados Unidos se opone denodadamente a que Cuba quedara enrolada en los procesos independentistas de América Latina y bloquea cualquier intento, de cualquier patriota o internacionalista, por lograr ese objetivo.

En 1845, 81 años antes, se proclama la doctrina del Destino manifiesto: “misión histórica inevitable que le compete asumir a Estados Unidos de expansión agresiva”… porque "es nuestro destino manifiesto expandirnos por el continente que nos ha dado la Providencia".

76 años antes, en 1850, Millard Fillmore, decimotercer presidente estadounidense, sería el primero en sugerir medios armados para ejercer su política expansiva. Varios generales del sur organizaron expediciones armadas integradas por aventureros. La más conocida fue en 1850, dirigida por el venezolano Narciso López, quien se apoderó de la ciudad de Cárdenas, pero no contó con apoyo popular y se vio obligado a reembarcar. Alentaron esta idea con la finalidad de continuar su política de anexión de nuevos territorios, como ya habían hecho con Texas.

Veintinueve años antes, en 1897, Theodore Roosevelt, entonces subsecretario de Marina y posteriormente presidente (1901-1909), escribió a un amigo: “En estricta confidencia, agradecería cualquier guerra, pues creo que este país necesita una”.

El 29 de marzo 1898, 28 años antes, el presidente William McKinley (1897-1901) exige a Madrid cesar las hostilidades en Cuba, y doce días después el Congreso le aprueba intervenir en la guerra mediante la “Resolución Conjunta”, en la que se establece que Cuba “debe ser libre”; se ordena al Presidente “usar las fuerzas militares y navales”, y se declara la determinación “de dejar el gobierno y dominio de la isla a su pueblo” luego de pacificado.

El 15 de julio de 1898, 28 años antes, las fuerzas españolas capitulaban en Santiago de Cuba ante los estadounidenses, apoyados por el Ejército Libertador, que mantuvo a raya a los 300 mil peninsulares empantanados en la Isla. El presidente Mc Kinley sabía que España estaba desangrada y en bancarrota frente al Ejército Libertador.

El 10 de diciembre de 1898, 28 años antes se firma del Tratado de París a espaldas del pueblo cubano: “(…) Cuba con un territorio mayor, tiene una población mayor que Puerto Rico. Ésta consiste en blancos, negros, asiáticos y sus mezclas. (…) la inmediata anexión de estos elementos a nuestra propia federación sería una locura y antes de hacerlo debemos limpiar el país aún cuando eso sea por la aplicación de los mismos métodos que fueron aplicados por la Divina Providencia en las ciudades de Sodoma y Gomorra. Debemos destruir todo lo que esté dentro del radio de acción de nuestros cañones. Debemos concentrar el bloqueo de modo que el hambre y su eterna compañera, la peste, minen a la población civil y diezmen al ejército cubano. (…) debemos crear dificultades al gobierno independiente y éstas y la falta de medios para cumplir con nuestras demandas y las obligaciones creadas por nosotros, los gastos de guerra y la organización del nuevo país, tendrán que ser confrontadas por ellos (…). Resumiendo: nuestra política debe ser siempre apoyar al más débil contra el más fuerte hasta que hayamos obtenido el exterminio de ambos a fin de anexarnos la Perla de la Antillas”. Esto fue refrendado el 24 de diciembre por el secretario de la guerra de EE.UU., Mr. N. Breckenridge, en instrucciones sobre la Campaña de las Antillas al teniente general N. A. Miles del ejército de esa nación.

Al referirse a las anexiones de nuevos territorios a Estados Unidos (Puerto Rico, Hawai, Cuba), respecto a esta última expresó:

“…Sus habitantes son por regla general, indolentes y apáticos. En ilustración se hayan colocados desde la más refinada hasta la ignorancia más grosera y abyecta. Su pueblo es indiferente en materia de religión, y por lo tanto, su mayoría es inmoral, como es a la vez de pasiones vivas, muy sensual, y como no posee sino nociones vagas de lo justo y de lo injusto, es propenso a procurarse los goces no por medio del trabajo, sino por medio de la violencia; y como resultado eficiente de esta falta de moralidad, es despreciable de la vida.”

A continuación, le expone los métodos de exterminio a aplicar a la población, reflejados en el referido Tratado… Después de trazar la estrategia para ir ocupando palmo a palmo el territorio cubano a partir de Oriente, y crear conflictos al gobierno independiente que se creara, Breckenridge, le reitera: “…nuestra política se concreta a apoyar siempre al más débil contra el más fuerte, hasta la completa exterminación de ambos, para lograr anexarnos la Perla de las Antillas”.

26 marzo de 1900, 26 años antes, Grover Cleveland, ex presidente de Estados Unidos que gobernó ese país entre 1893 y 1897, en carta que remitió a su Secretario, Richard Olney, el 26 marzo de 1900, expresó: “Me temo que Cuba debiera ser sumergida por algún tiempo antes de que pudiera ser un estado, territorio o colonia de los Estados Unidos del que estuviéramos orgullosos”.

Veinticinco años antes, el 28 de mayo de 1901, el gobernador interventor yanqui de la Isla, Leonardo Wood, le impuso a la Asamblea Constituyente la tristemente célebre Enmienda Platt, que deja claro su título de propiedad sobre la Isla y que poca o ninguna libertad deja a la naciente República. La Enmienda se impone bajo la amenaza de prolongar indefinidamente la ocupación.

El General Leonard Wood, gobernador militar de la Isla durante la ocupación norteamericana (1898-1902): expresó:
“(...) Por supuesto, que a Cuba se le ha dejado poca o ninguna independencia con la Enmienda Platt y lo único indicado ahora es buscar la anexión. Esto, sin embargo, requerirá algún tiempo y durante el período en que Cuba mantenga su propio gobierno, es muy de desear que tenga uno que conduzca a su progreso y a su mejoramiento. No puede hacer ciertos tratados sin nuestro consentimiento, ni pedir prestado más allá de ciertos límites y debe mantener las condiciones sanitarias que se le han preceptuado, por todo lo cual es bien evidente que está en lo absoluto en nuestras manos y creo que no hay un gobierno europeo que la considere por un momento otra cosa sino lo que es, una verdadera dependencia de los Estados Unidos, y como tal es acreedora de nuestra consideración. Con el control que sin duda pronto se convertirá en posesión, en breve prácticamente controlaremos el comercio de azúcar en el mundo. La isla se norteamericanizará gradualmente y, a su debido tiempo, contaremos con una de las más ricas y deseables posesiones que haya en el mundo (...)”.
Veinticuatro años antes, se firma el Tratado Permanente entre Cuba y los Estados Unidos, el cual se suscribió el 22 de mayo de 1902. En el mismo estaban incluidos los siete primeros apéndices de la Enmienda Platt.

El 2 de octubre de 1903, es aprobado por el Presidente de EE.UU. el Tratado de arrendamiento de bases navales o Carboneras (ratificado por el presidente cubano Estrada Palma). Poco después, el 10 de diciembre de 1903, los Estados Unidos toman posesión, en calidad de arrendamiento, de la bahía de Guantánamo y tierras adyacentes para la creación de la Base Naval que aún ocupan ilegalmente, contra la voluntad del pueblo y el Gobierno de Cuba.

El 27 de diciembre de 1903, 23 años antes, se firma el Tratado de Reciprocidad Comercial entre Cuba y Estados Unidos. Roosevelt, en mensaje al Congreso de EE.UU., expresó: “Insisto en aconsejar el planteamiento de la reciprocidad con Cuba, no solo por favorecer eficacísimamente nuestros intereses, dominar el mercado cubano, e imponer nuestra supremacía en todas las tierras y mares tropicales que se hallan al sur de nosotros…” Este Tratado, calificado por Raúl Roa, el Canciller de la dignidad, como “El tratado del esqueleto”, propició la penetración acelerada del capital financiero norteamericano y comprometió y empeñó el futuro desarrollo de la nación cubana.

El 14 noviembre de 1905, 21 años antes, ciudadanos estadounidenses residentes en la Isla de Pinos (hoy Isla de la Juventud), promueven un movimiento y se declaran “separados de Cuba”, y proclaman su “adhesión a la Unión”. Mr Squiers, ministro norteamericano en La Habana, pide a las autoridades cubanas que abandonen la isla y solicita un cañonero a su país. Declara que el Gobierno cubano debía entregar la isla a Estados Unidos.

Veinte años antes, el 13 de septiembre de 1906, a solicitud del presidente Don Tomás Estrada Palma, Estados Unidos ocupa a Cuba por segunda ocasión. La división de los cubanos, el surgimiento y proliferación de múltiples partidos políticos: Nacional, Liberal, Moderado, Conservador; Autonomista, Constitucional, entre otros; unido a las aspiraciones y ambiciones políticas de Tomás Estrada Palma, José Miguel Gómez, Alfredo Zayas y otros, propiciaron pugnas y contradicciones que se manifestaron en forma violenta. Estrada Palma intentó reelegirse como presidente de la República y tras unas fraudulentas elecciones, provocó la cruenta guerrita, en la que se vieron enrolados un grupo de generales veteranos de la Guerra de Independencia contra el colonialismo español en el siglo XIX.

En 1912, catorce años antes, Estados Unidos interviene por tercera ocasión en Cuba, pretextando “proteger los intereses” de esa nación, ante la rebelión encabezada por el Partido Independiente de Color.

En 1917, nueve años antes, Se produce la cuarta intervención estadounidense para imponer la reelección de Mario García Menocal. Para ello, nuevamente pretextaron la protección de la Base Naval de Guantánamo y la salvaguarda de las propiedades norteamericanas en la Isla.

Seis años antes, en 1920, se produce una nueva intervención estadounidense en los asuntos de la Isla, que duró hasta 1922. Envían al general Enoch H. Crowder, que dispuso la celebración de nuevas elecciones en Cuba, basadas en un código electoral confeccionado por él mismo. Estas elecciones se efectuaron en marzo de 1921.

Todo esto ocurría, y aun Fidel no había nacido; por supuesto, tampoco la Revolución que encabezara ni el socialismo que propugnara.

Así que, por favor, ¿cuáles son las verdaderas intenciones?

Vea además:

*Periodista cubano

Cuba le ganó por goleada al imperio y su bloqueo


Por Emilio Marin

Durísima derrota de EE. UU. en la 70° asamblea general de la ONU.
El mundo está feliz. La abrumadora mayoría de países votó por Cuba y en contra del bloqueo norteamericano. Fue en el seno de la 70° Asamblea General de la ONU. La felicidad no es completa, porque el acusado hace oídos sordos al reclamo mundial.

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El cronista, que no es matemático como Adrián Paenza, no resiste la tentación de poner algunos números al inicio, para mostrar la extraordinaria cualidad cubana. En las Naciones Unidas están representados 193 países, en su órgano más democrático, la Asamblea General. Hay un reducto mucho más exclusivo, el Consejo de Seguridad, con diez miembros rotativos -ficcionando que son importantes- y cinco permanentes con derecho a veto.

En la Asamblea General, que este año lleva el número 70, la Mayor de las Antillas llevó su moción contra el bloqueo. Lo hizo por vigésimo cuarta vez, porque debutó en 1992 contra eso que los bloqueadores llaman con recato, "embargo". Y la votación arrojó un resultado espectacular: 191 votos a favor de Cuba y sólo 2 en contra (EE UU e Israel).

Tal como había anticipado esta columna, era muy probable que no se registraran abstenciones. Las únicas que solía haber eran de islas del Pacífico muy dependientes del presupuesto estadounidense, pero el mes anterior habían establecido relaciones diplomáticas con La Habana. Micronesia, Palau e islas Marshall podían votar afirmativamente la moción cubana. Y así fue.

Con la calculadora, el cronista sacó la cuenta: 191 países sobre 193 quiere decir que la isla tuvo el apoyo del 98,96 por ciento del mundo. Otro número más, para cerrar la serie. El "inmenso lagarto verde" tiene 11.3 millones de habitantes, en tanto el planeta contaba ayer 7.334.952.196, según http://countrymeters.info/es/World. Los cubanos lograron esa proeza de votación contando con el 0,15 por ciento de la población mundial. Otro récord.

La política no es una ciencia exacta pero a veces Cuba logra que lo sea. Y lo consigue sin capital, recursos, superficie ni medios. Lo suyo es una revolución, más sus componentes de buena política, mejores dirigentes, mucha solidaridad, amable vecindad y heroica perseverancia.

El autor de estas notas a veces se equivoca. No fue el caso de su columna del 11 de octubre pasado, cuando arriesgó: "Cuba someterá a votación en las Naciones Unidas su resolución contra el bloqueo estadounidense. Y es posible que el resultado sea aún más abrumador que el del año pasado. Será una goleada histórica". Gritar cinco goles deja afónico a cualquiera. ¿Cómo será gritar 191?

Reclamos de Cuba.

El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla fundamentó la moción y solicitó el voto de las representaciones. Subrayó los padecimientos de la población, cuyo 77 por ciento ha nacido bajo los rigores de una medida criminal iniciada en forma total en febrero de 1962.

El ministro cuantificó: "calculados conservadora y rigurosamente, los daños económicos que ha ocasionado, en más de medio siglo, ascienden a 833.755 millones de dólares, según el valor del oro. A precios corrientes, suman 121.192 millones de dólares, cifra de enorme magnitud para una economía pequeña como la nuestra".

Semejantes números -otra vez las matemáticas- pueden llevar a simplificaciones, de ver cifras generales donde hay dolores agudos de gente de carne, hueso y corazón.

Algunas denuncias de Rodríguez Parrilla sensibilizaron mucho al auditorio y a quienes pudieron verlas en Telesur o leerlas más tarde en los cables. Por ejemplo, los relativos al sector salud: "podrían mencionarse numerosos ejemplos, como el de la compañía Elekta que confirmó el pasado 2 de septiembre que no podrá suministrar al Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología ni a otros hospitales el isótopo radioactivo Iridio-192 que garantiza el normal funcionamiento de los equipos de braquiterapia, imprescindibles para impartir tratamientos de mayor calidad y precisión contra el cáncer, dado que su suministrador, la compañía estadounidense Mallinckrodt Pharmaceuticals, se negó a venderlo con destino a Cuba". El orador añadió: "la compañía norteamericana Small Bone Innovation ha rehusado suministrar al Complejo Ortopédico "Frank País" prótesis para las articulaciones de la muñeca y mano para pacientes con artritis reumatoide".

Esos son casos que explican la caracterización del bloqueo como genocidio con que muchos países se adhieren a la moción cubana de condena. Entienden a la luz de esos hechos que la campaña norteamericana califica como tal.

Godard miente.

Al embajador norteamericano ante la ONU, Ronald Godard, le tocó bailar con la más fea: justificar lo injustificable a los ojos del 98,96 por ciento del mundo. Argumentó el voto contrario de Washington con una fuga hacia adelante, o sea criticando a la víctima. Dijo: "nos parece lamentable que Cuba haya optado por presentar una resolución casi idéntica a años anteriores. Si piensa que esto va a ayudar a mejorar las cosas, se equivoca".

Míster Godard cree que la situación del bloqueo ha cambiado radicalmente y no se justificaba llevar la cuestión nuevamente al recinto. Con su criterio, La Habana debía considerarse agradecida por los gestos, son apenas eso, de la administración Obama, y contentarse. No debía provocar otro debate político internacional y el consiguiente costo para la Casa Blanca y el Departamento de Estado.

Hay que reconocer que desde el 17 de diciembre de 2014, cuando los presidentes Castro y Obama dieron un paso importante en el deshielo de las relaciones bilaterales, y sobre todo luego de la reapertura de las embajadas (en julio y agosto de este año respectivamente), hay mucha gente, incluso progresista, que cree que el vínculo entre los dos países ya estaba perfectamente normalizado.
Godard y su jefe político John Kerry, secretario de Estado, y el propio Obama, operan sobre ese desconocimiento o información parcial y errónea.

Los cubanos están muy bien informados. Son los primeros que querrían dar al mundo la buena noticia de que el mal vecino ha levantado el bloqueo. Eso los ayudaría mucho a mejorar la situación material de su población y dinamizaría con nuevos recursos sus reformas para el "socialismo próspero y sustentable".
El imperio fue apoyado en su voto negativo sólo por Israel. "Dime quien te acompaña y te diré quién eres", dice el refrán. El estado sionista tiene bloqueado al pueblo palestino de Gaza desde 2007 y desde entonces ha lanzado tres invasiones allí, por aire, tierra y mar, cometiendo genocidio contra la población civil. "Dos potencias se saludan" y ofenden a la humanidad.

Gatopardismo de la Casa Blanca.

La administración Obama puede alegar que el 17 de diciembre empezó una nueva etapa, lo que es parcialmente cierto. Que el 16 de enero de este año flexibilizó unos aspectos del bloqueo y que el 18 de setiembre, con la visita de la secretaria de Comercio a la isla, ratificó el sentido de esos cambios.

Eso es verdad pero menos que a medias, en el sentido que efectivamente, tal como lo enuncia el intelectual cubano Esteban Morales, "en setiembre, los Departamentos de Tesoro y Comercio autorizaron que organizaciones religiosas y educativas así como compañías de telecomunicaciones o de viajes, entre otras, pudieran abrir oficinas y cuentas bancarias en la isla. También eliminaron otras trabas para que ferrys, cruceros y aerolíneas establezcan servicios regulares en Cuba".

Pero esto es menos que lo mínimo que Cuba exige en cuanto al bloqueo, pues como documentó el canciller Rodríguez en la ONU, no se le permite a Cuba comerciar en dólares ni abrir cuentas bancarias en EE UU ni comprar mercaderías y traerlas por su cuenta ni comprar productos que tengan más del 10 por ciento de componente estadounidense, etcétera.

Las sanciones del presidente Obama a los bancos que intervienen en operaciones de Cuba han batido todos los records. Por ejemplo, una semana antes de la crucial votación, EE UU aplicó una multa de 1.116 millones de dólares al francés Credit Agricole que se sumó a la de 1.710 millones contra el alemán Commerzbank en marzo pasado, por transacciones similares.

El canciller cubano sintetizó en el evento neoyorquino: "los hechos demuestran que el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto contra Cuba está en plena y completa aplicación. Diez meses después de los anuncios del 17 de diciembre, no se ha producido ninguna modificación tangible, sustancial, en la práctica del bloqueo".

Los "cambios" introducidos por Obama llevan comillas y son cosméticos. A la vez, son contaminantes y muy contrarios al socialismo, porque tienen el objetivo, como explicaba Morales, de "empoderar" a sectores privados de Cuba, en vez de firmar acuerdos con las empresas estatales y organismos del país. La apuesta del imperio es aflojar el cerco para que crezcan empresas privadas en la isla, proto-capitalistas. Pero no levanta el bloqueo porque no quiere que mejore toda la economía, con eje en la estatal, pues así se vigorizaría el socialismo.

En este mundo desigual, el 98,96 por ciento, que votó 24 veces contra el bloqueo, no será atendido por el 1.4 por ciento (en rigor menos porque buena parte de estadounidenses e israelitas condenan el bloqueo). Es un intríngulis que ni siquiera el maestro Paenza puede explicar. Sólo el socialismo cubano, imperfecto pero glorioso, puede resolver el enigma, en el mediano plazo y con el apoyo del mundo.

Tomado de La Arena

miércoles, 28 de octubre de 2015

Uno no puede elegir los sueños que tiene

Por Rosa Miriam Elizalde
Publicado en www.cubadebate.cu el 28 de octubre de 2015
Estuve toda la mañana siguiendo la votación de la resolución cubana contra el bloqueo en la ONU. Armamos en la redacción el “Minuto a minuto”, un servicio que estrenamos en la Cumbre de la CELAC en La Habana, hace casi dos años, y que desde entonces en Cubadebate acompaña los grandes acontecimientos informativos. Apenas la pantalla electrónica del Palacio de las Naciones Unidas, en Nueva York, reveló el voto por país –el histórico 191–2 o el mundo vs EEUU e Israel-, salí disparada. Me esperaban los estudiantes.
Imparto una asignatura en la Facultad de Comunicación, de la Universidad de La Habana, y hoy teníamos clase sobre gobierno electrónico, un concepto que no debe quedar solo en la idea de ofrecer servicios públicos eficientes mediante el uso de las llamadas nuevas tecnologías, sino que debería, en primera instancia, promover la ciudadanía. Habíamos convenido en dejar a un lado el catecismo docente y armar un taller de sueños. Soñar proyectos que aliviaran necesidades concretas de los cubanos, si el bloqueo no estuviera ahí y la velocidad de la Internet fuera al ritmo de nuestras ilusiones. El reto sería interesarnos por el futuro, porque es allí donde todos mis alumnos pasarán el resto de sus vidas.
Un grupo pensó en un sistema digital para registrar las quejas y sugerencias de la población de Marianao y otro, un servicio de boletería electrónica para los espectáculos deportivos. También, un parlamento en la red y un dispositivo para móviles desde el cual fuera posible alertar los baches en la ciudad. Imaginamos, por supuesto, situaciones absurdas: servidores atascados por cientos de miles de SMS, proporcionales al número de huecos en las calles de La Habana; correos electrónicos haciéndole la vida imposible a los burócratas; la pesadilla de enviar los boletos electrónicos para el Estadio Latinoamericano por Correos de Cuba, y que lleguen semanas o años después del juego de Industriales, y cosas así.
La mayor parte de la clase la empleamos en la fantasía de cómo ayudar al prójimo, cómo hacer de las tecnologías una alidada de lo público, de aquello que pertenece a todos. Sentí ternura al escucharlos y ver cómo desplegaban sus presentaciones, tan serios, tan convencidos de que lo que han ideado se puede hacer, y que esto ocurra el día en que se vota, por 23 años consecutivos, contra el muro de los imposibles. Un muro que ha estado siempre ahí para ellos y que a fuerza de ser parte del paisaje o carne de una retórica machacona, muchas veces ni lo ven. Pero “uno no puede elegir los sueños que tiene. Son los sueños los que eligen a las personas”, escribió José Saramago en El Evangelio según Jesucristo. Y así es.

Uno de los proyectos del grupo de estudiantes: Wikibache

Tomado de su blog Desbloqueando Cuba

martes, 27 de octubre de 2015

EE. UU. sufre la mayor derrota registrada en la historia de la ONU

Por Patricio Montesinos,@Montesinos2010
 
 Estados Unidos sufrió este martes 27 de octubre la mayor derrota registrada en Naciones Unidas, al ser aplastado por el voto casi unánime de la comunidad internacional a favor de una nueva Resolución que rechazó el genocida bloqueo de Washington a la Isla caribeña. 


El gobierno norteamericano, y como era de esperar el régimen israelí, fueron los únicos que se opusieron al dictamen de Naciones Unidas, adoptado por 191 votos a favor, dos en contra y cero abstenciones, lo que constituyó un record.

Solo Israel, su aliado de guerras y asesinatos, acompañó a Estados Unidos, cuyo “infeliz” representante en Nueva York ni siquiera supo explicar porque la administración del presidente Barack Obama mantiene aun el cerco económico, comercial y financiero a la mayor de las Antillas, pese a ambos países haber restablecido recientemente las relaciones diplomáticas.

Washington recibió críticas contundentes de un grupo numeroso de representantes de diferentes naciones, que en sus intervenciones refutaron enérgicamente esa frustrada política agresiva de sucesivas administraciones de la Casa Blanca.

Por su parte, el Canciller cubano, Bruno Rodríguez, esclareció que el camino emprendido hacia la normalización de los vínculos entre ambos países dependerá del levantamiento del bloqueo, que todavía está en completa y plena aplicación, precisó.

Subrayó que la guerra comercial, económica y financiera contra Cuba es un verdadero genocidio, y el principal obstáculo para el desarrollo de su pueblo, que desde hace más de 50 años sufre las consecuencias de esa conducta hostil de su más cercano vecino del norte.

Rodríguez retó al delegado de Washington en la ONU a no mentir, y verdaderamente ni siquiera pudo hacerlo a diferencia de años anteriores. Solo se limitó a leer un pequeño papel sin contenido alguno.

Al mismo tiempo, el Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba reafirmó que la mayor de las Antillas jamás renunciará a sus principios, y seguirá estando en la primera trinchera de la solidaridad y la lucha en favor de la paz, las causas justas, y contra las guerras y las agresiones.

Subrayó que sus compatriotas defenderán su soberanía y su independencia, sin claudicación alguna, y continuarán por el mismo camino en busca de un Socialismo mejor, más justo y equitativo.

La estrepitosa e histórica derrota este martes del gobierno de Estados Unidos en Naciones Unidas se la buscó por su prepotencia imperial, que lo ciega y le impide admitir que ya no es el dueño del mundo, ni mucho menos.

Una salida elegante e inteligente, que se vería incluso como un gesto hacia Cuba y la comunidad internacional, hubiera sido que Washington se abstuviera en la votación o simplemente abandonara la sede de la Asamblea General de la ONU.

Pero los sucesivos inquilinos de la Casa Blanca y sus asesores siguen sin aprender las lecciones, como los alumnos peores de una clase que terminan por desaprobar y quedar en ridículo ante los demás.

Estados Unidos volvió a hacer ese papelón, que quedará registrado como el peor de su historia en las Naciones Unidas.

Tomado de El Blog de Patricio

#BloqueoVsCuba "En asuntos como estos, sólo puede juzgarse a partir de los hechos"

Sin título
DISCURSO DEL MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES DE CUBA, BRUNO RODRIGUEZ PARRILLA BAJO EL TEMA 42 “NECESIDAD DE PONER FIN AL BLOQUEO ECONÓMICO, COMERCIAL Y FINANCIERO IMPUESTO POR LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA CONTRA CUBA” DURANTE EL SEPTUAGÉSIMO PERÍODO DE SESIONES DE LA ASAMBLEA GENERAL DE LAS NACIONES UNIDAS. NUEVA YORK, 27 DE OCTUBRE DE 2015.

Señor Presidente:

Distinguidos Representantes Permanentes:
Estimados Delegados:

El 17 de diciembre pasado, el Presidente de los Estados Unidos Barack Obama reconoció que el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba ha fracasado, es obsoleto, no ha cumplido los objetivos que se previeron, y provoca daños al pueblo cubano y aislamiento al gobierno norteamericano.

Desde entonces, el Presidente ha reiterado que el bloqueo debe ser levantado. Ha pedido al Congreso de su país proceder así en vez de actuar contra la voluntad de los ciudadanos estadounidenses que apoyan claramente su terminación. Se ha comprometido a involucrarse en el debate con ese fin y a utilizar sus prerrogativas ejecutivas para modificar su aplicación.

Durante la Cumbre sobre la Agenda de Desarrollo 2030 y en el Debate General recientes, más de 60 Jefes de Estado, de Gobierno y de Delegaciones expresaron beneplácito y congratulación ante el anuncio del nuevo curso en las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba, incluido el restablecimiento de relaciones diplomáticas y embajadas, y muchos de ellos reclamaron que el bloqueo sea finalmente abolido.

Es comprensible entonces el interés y expectativas que concitan estas deliberaciones y la subsiguiente votación que transcurren en circunstancias nuevas.

Ante el reclamo casi unánime de la comunidad internacional, simbolizado en el voto de 188 Estados miembros y en la participación de Cuba en la Cumbre de las Américas de Panamá; y de la clara mayoría de la sociedad estadounidense y la emigración cubana aquí asentada, el gobierno de los Estados Unidos ha anunciado una nueva política hacia nuestro país.

Pero, las medidas adoptadas por el ejecutivo norteamericano que entraron en vigor el pasado 16 de enero y luego fueron ampliadas el 18 de septiembre, aunque positivas, solo modifican de forma muy limitada algunos elementos de la aplicación del bloqueo.

Muchas de ellas no podrán implementarse a menos que se adopten otras que finalmente permitan a Cuba exportar e importar libremente productos y servicios hacia o desde Estados Unidos; utilizar el dólar estadounidense en sus transacciones financieras internacionales y operar cuentas en esa moneda en bancos de terceros países; así como tener acceso a créditos y financiamientos de entidades privadas y de las instituciones financieras internacionales.

El problema no es que el ordenamiento cubano dificulte la aplicación de estas medidas y tenga que ser modificado para facilitarlo, como algunos funcionarios estadounidenses han declarado. El problema es la existencia implacable y sistémica del bloqueo.

No debemos confundir la realidad con los deseos ni las expresiones de buena voluntad. En asuntos como estos, solo puede juzgarse a partir de los hechos.

Y los hechos demuestran, con toda claridad, que el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto contra Cuba está en plena y completa aplicación.

Diez meses después de los anuncios del 17 de diciembre, no se ha producido ninguna modificación tangible, sustancial, en la práctica del bloqueo.

La eliminación de Cuba de la espuria lista de Estados patrocinadores del terrorismo internacional fue la inevitable rectificación de un absurdo, pero apenas ha tenido consecuencias en la implementación del bloqueo, sustentado en sanciones y leyes previas mucho más abarcadoras.

Hace apenas una semana, se aplicó una multa de 1 116 millones de dólares al banco francés Credit Agricole que se suma a la de $1 710 millones al alemán Commerzbank el pasado mes de marzo, por realizar transacciones con Cuba y otros Estados.

Solo en las últimas semanas, el sistema de mensajería segura SWIFT canceló un contrato de servicios, fue retenido el primer pago de la compañía Sprint para iniciar las llamadas telefónicas directas, y se retuvieron varias transferencias bancarias a Cuba por la operación de vuelos chárter.

Las exiguas compras cubanas de alimentos en los Estados Unidos, que es una de las pocas excepciones al bloqueo, aprobadas en el año 2000 por el Congreso, han disminuido significativamente en el último año, debido a que están sujetas a condiciones discriminatorias y onerosas: cada compra tiene que ser autorizada por una licencia, se prohíben los créditos, Cuba está obligada a pagar en efectivo y por adelantado, a través de entidades bancarias de terceros países, y no puede utilizar barcos propios para transportar estos productos.

Algo similar ocurre con las importaciones de medicamentos necesarios para el país, también condicionadas desde 1992 por la ley de los Estados Unidos. Cuba debe dar cuenta sobre el destinatario final de las medicinas adquiridas y no puede hacer los pagos directamente, sino a través de terceros y en una moneda distinta al dólar, lo cual implica dificultades, demoras y costos adicionales.

Podrían mencionarse numerosos ejemplos, como el de la compañía Elekta que confirmó el pasado 2 de septiembre que no podrá suministrar al Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología ni a otros hospitales el isótopo radioactivo Iridio-192 que garantiza el normal funcionamiento de los equipos de braquiterapia, imprescindibles para impartir tratamientos de mayor calidad y precisión contra el cáncer, dado que su suministrador, la compañía estadounidense Mallinckrodt Pharmaceuticals, se negó a venderlo con destino a Cuba.

La compañía norteamericana Small Bone Innovation, Inc. ha rehusado suministrar al Complejo Ortopédico “Frank País” prótesis para las articulaciones de la muñeca y mano para pacientes con artritis reumatoide.

En junio pasado, la compañía estadounidense SIGMA Aldrich se negó a proporcionar a la compañía Quimimpex productos, servicios e información técnica indispensables para la industria química; y la empresa norteamericana Columbiana Boiler Company dijo a la citada empresa estar impedida de exportar los cilindros necesarios para envasar el cloro destinado a la potabilización del agua.

El bloqueo constituye una violación flagrante, masiva y sistemática de los derechos humanos de todos los cubanos, es contrario al Derecho Internacional, califica como acto de genocidio a tenor de la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio de 1948 y es el principal obstáculo para el desarrollo económico y social de nuestro pueblo.

Los daños humanos que ha producido son incalculables. El 77% de los cubanos lo han sufrido desde su nacimiento. Las carencias y privaciones que provoca a todas las familias cubanas no pueden contabilizarse.

Calculados conservadora y rigurosamente, los daños económicos que ha ocasionado, en más de medio siglo, ascienden a 833 755 millones de dólares, según el valor del oro. A precios corrientes, suman 121 192 millones de dólares, cifra de enorme magnitud para una economía pequeña como la nuestra.

Espero que el Representante de los Estados Unidos no venga ahora a decirnos que el proyecto de resolución no refleja completamente el espíritu de diálogo ni la actitud bondadosa de su gobierno; ni asuma la manida pose de que Estados Unidos es el socio benefactor del pueblo cubano que únicamente pretende su empoderamiento; ni infle la cifra de 900 mil dólares de donaciones de la sociedad civil recibidas en 2015 que el bloqueo dificulta y nuestro pueblo aprecia; ni mencione como si fueran fondos gubernamentales, las remesas familiares que los cubanos aquí asentados ahorran con esfuerzo; ni cuente como intercambio comercial, las licencias otorgadas pero que no se materializan en exportaciones.

Si bien corresponde al Congreso de los Estados Unidos la decisión de ponerle fin al bloqueo, el Presidente tiene amplias prerrogativas ejecutivas para modificar sustancialmente su aplicación práctica y su impacto humanitario y económico.
Compartimos la esperanza de que el Congreso de los Estados Unidos avance hacia el cambio de una política ineficaz, anclada en el pasado, cruel e injusta, y adopte decisiones basadas en los valores y sentimientos de sus ciudadanas y ciudadanos.  

Señor Presidente:

Históricamente, Estados Unidos ha pretendido establecer dominación y hegemonía sobre nuestra Patria y, desde 1959, cambiar el sistema político, económico y social que, en ejercicio de plena autodeterminación, nuestro pueblo libremente ha decidido.

Algunos voceros del gobierno de los Estados Unidos han declarado que la anunciada política hacia Cuba significa un cambio en los métodos, pero no en los objetivos.

De ser así, el proceso hacia la normalización de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba enfrentará muy serios obstáculos.

El levantamiento del bloqueo será el elemento esencial que dará sentido a lo avanzado en estos meses en las relaciones entre ambos países y determinará el ritmo hacia la normalización.

Como ha reconocido el Presidente Barack Obama, la eliminación del bloqueo conviene al interés nacional de los Estados Unidos y es la voluntad de sus ciudadanas y ciudadanos.

No podría aceptarse de ninguna manera, ni sería productivo, pretender condicionar las medidas de levantamiento o modificación del bloqueo a que nuestro país realice cambios internos.

Cuba está dispuesta a aceptar las oportunidades y también los desafíos de una nueva etapa en las relaciones entre ambos países, pero jamás negociará su sistema socialista, ni sus asuntos internos, ni permitirá mancha alguna en la independencia conquistada al precio de la sangre de sus mejores hijos y de enormes sacrificios de muchas generaciones desde el inicio de nuestras guerras de independencia en 1868.

Como ha reiterado el Presidente Raúl Castro Ruz, ambos gobiernos han de encontrar la manera de convivir de forma civilizada con sus profundas diferencias y avanzar en todo lo posible, en beneficio de los pueblos norteamericano y cubano, mediante el diálogo y la cooperación basados en el respeto mutuo y la igualdad soberana.

Entre los pueblos de Cuba y los Estados Unidos no hay enemistad. El pueblo cubano fue solidario cuando se produjeron los terribles actos terroristas del 11 de septiembre de 2001 o el devastador impacto del huracán Katrina.

Apreciamos y reconocemos los progresos alcanzados en el último período con la reapertura de Embajadas, las visitas del Secretario de Estado y de la Secretaria de Comercio y el intercambio de delegaciones; el funcionamiento de una Comisión Bilateral, la ampliación de las áreas de diálogo y cooperación, principalmente en materia de seguridad aérea y de la aviación, enfrentamiento al narcotráfico, la emigración ilegal y la trata de personas, aplicación y cumplimiento de la ley, protección del medio ambiente y salud, entre otros.

Estamos sinceramente interesados en ampliar provechosos vínculos, ofrecer hospitalidad a las ciudadanas y ciudadanos norteamericanos que disfruten de la libertad de viajar a Cuba, profundizar los intercambios culturales, deportivos, científicos y académicos, la cooperación multifacética en áreas de interés común, el comercio y la inversión.

Partiendo de grandes diferencias y con carácter recíproco, hemos iniciado un diálogo sobre derechos humanos.

Nos guían para todo ello los principios de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada por los Jefes de Estado y Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños en enero de 2014, en La Habana, así como los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas.
Esto podría ser también una modesta contribución a la búsqueda de otra forma de relacionarnos los seres humanos y las naciones en esta época de crisis global, inevitable impacto del cambio climático, guerras no convencionales que desatan conflictos atroces, nuevas formas de terrorismo, la existencia de enormes arsenales nucleares, insólitos gastos en armamento y el riesgo de pandemias.

Como expresó en esta sala, hace ya 15 años, el líder histórico de la Revolución Fidel Castro Ruz, “La humanidad debe tomar conciencia de lo que hemos sido y de lo que no podemos seguir siendo. Hoy nuestra especie ha adquirido conocimientos, valores éticos y recursos científicos suficientes para marchar hacia una etapa histórica de verdadera justicia y humanismo. Nada de lo que existe hoy en el orden económico y político sirve a los intereses de la humanidad. No puede sostenerse. Hay que cambiarlo”.

Señor Presidente:

Veintitrés años después de adoptada por primera vez esta resolución, hemos alcanzado en el 2015 un notable progreso.

Ha sido el premio a la denodada resistencia, el abnegado esfuerzo, la firmeza de convicciones de nuestro pueblo y el liderazgo de la generación histórica de la Revolución encabezada por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y el Presidente Raúl Castro.

Agradecemos profundamente a todos los gobiernos y pueblos, parlamentos, fuerzas políticas y movimientos sociales, representantes de la sociedad civil, organizaciones internacionales y regionales que, en particular en esta Asamblea General de las Naciones Unidas, han contribuido con su voz y su voto, año tras año, a fundamentar la justeza y la urgencia de la eliminación del bloqueo.

Hemos llegado aquí también gracias al mayoritario y creciente apoyo del pueblo estadounidense a este loable propósito, a quien expresamos nuestra gratitud.
Sabemos que es largo y difícil el camino que tenemos por delante. Mientras el bloqueo persista, seguiremos presentando el proyecto de resolución.

El pueblo cubano no renunciará jamás a su soberanía ni al camino que libremente ha escogido para construir un socialismo más justo, eficiente, próspero y sostenible. Tampoco desistirá en la búsqueda de un orden internacional más equitativo y democrático.

Señor Presidente:
Distinguidos Representantes Permanentes:
Estimados Delegados:

Hemos presentado un proyecto de resolución que reconoce la realidad de la estricta y opresiva aplicación del bloqueo contra Cuba y que también saluda y reconoce, en nuevos párrafos preambulares, los progresos alcanzados en el último año.

En nombre del heroico, abnegado y solidario pueblo cubano, les pido votar a favor del proyecto de resolución contenido en el documento A/70/L.2 “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”.

Muchas gracias.


sábado, 24 de octubre de 2015

El bloqueo estadounidense a Cuba: huella putrefacta de la guerra fría

Por Sergio Rodríguez Gelfenstein 

El 27 de octubre el mundo nuevamente rechazará el bloqueo a Cuba por ilegal e inmoral, y por respeto y admiración a un pueblo que lo ha resistido con coraje y sacrificio durante más de cinco décadas.

2014Desde que se comenzó a aplicar el bloqueo a Cuba, su transitar ha sido contradictorio y obtuso. Estados Unidos ni siquiera, desde el punto de vista del concepto, ha querido aceptar su formulación y ejecución, utilizando para ello el eufemismo de “embargo”, confirmando de esta manera incluso, que terminológicamente, debe recurrir a la falsedad a fin de sostener una política injusta, que además ha fracasado de manera estrepitosa.

El embargo es un término jurídico que dice relación con una acción judicial mediante la cual ciertos bienes quedan afectados hasta extinguir una obligación pecuniaria, a fin de que no puedan ser utilizados por el afectado ni en su propio provecho ni en el de terceros. Resulta evidente que en el caso que nos convoca, no hay obligación de Cuba para con Estados Unidos, toda vez que el origen de esta acción tiene claras motivaciones políticas, cuyos fundamentos se basan en la decisión soberana emprendida por el pueblo cubano de iniciar en 1959, un camino de desarrollo independiente y soberano, liberándose de la tutela que había ejercido por 60 años la potencia imperial. Además, ningún tribunal ha juzgado a Cuba, ni se ha probado delito alguno que pudiera justificar tal medida.

Hablar de bloqueo, establece con precisión el ejercicio emprendido a partir de una actitud imperial, si se considera que éste se define como un acto de guerra, de hostilidad contra un enemigo al que se le pretende doblegar a través de acciones que buscan impedir que obtenga suministros, mantenga sus comunicaciones y evite que pueda desarrollar sus actividades con normalidad. El problema, en este caso, es que Cuba jamás le ha declarado la guerra a Estados Unidos y, éste formalmente tampoco lo ha hecho. Por eso es que se ha visto obligado a eludir el término que conceptualmente define esta criminal política contra Cuba.

54 años después, período en el que 10 presidentes han pasado por la Casa Blanca, el bloqueo contra Cuba ha mostrado su ineficacia para cumplir los objetivos que se había propuesto, como lo ha reconocido el propio inquilino actual de la sede del gobierno estadounidense. El entramado jurídico que sustenta el bloqueo está montado sobre la Ley de Asistencia Exterior de 1961, la de Administración de las Exportaciones de 1979, la Torricelli de 1992 y la Helms-Burton de 1996. Todas fueron aprobadas por el Congreso de Estados Unidos y es esa instancia la que debe revocarlas, sin embargo, como dio a conocer la Directora General de Estados Unidos en el Ministerio cubano de Relaciones Exteriores, Josefina Vidal, “el Presidente tiene posibilidades, yo diría que ilimitadas, para vaciar al bloqueo de su contenido fundamental”.

Durante el último año (para que sirva de referencia), la política emprendida por el gobierno estadounidense significó que la economía y la sociedad cubana fue perjudicada en un monto calculado en 3.850.916.000 dólares, en su mayor parte (70%) por dificultades e impedimentos para realizar exportaciones de bienes y servicios. Las prohibiciones por el cierre del mercado estadunidense aumentaron 196% en este período. Así mismo, las medidas punitivas afectan los inventarios que deben mantenerse inmovilizados en el territorio cubano mientras puedan trasladarse a destinos más lejanos y la reducción de la inversión extranjera por temor a represalias y sanciones a las empresas que comercien con Cuba.

Hoy esta medida es repudiada por todo el mundo. En 1991, por primera vez Cuba presentó un Proyecto de Resolución contra el bloqueo durante el 46to. Período de Sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas, pero tuvo que ser retirado con posterioridad debido a las fuertes presiones ejercidas por Estados Unidos sobre muchos países. A pesar de ello, a partir de 1992 cuando 59 países la apoyaron y solo 3 la rechazaron, durante 23 años seguidos, la aplastante mayoría de naciones (incluyendo todas los de América Latina y el Caribe) que llegaron a 188 el año pasado, rechazaron el intento estadounidense de aislar a la isla antillana. Por el contrario, como expresión de otro gran revés de su política exterior, Estados Unidos se ha quedado solo apoyado por Israel en la votación anual.

En la reciente Asamblea General de este año, Jefes de Estado y gobierno de países de todos los continentes, alzaron una vez más su voz para repudiar tal política. A través de sus máximos representantes, pueblos tan distantes y de gobiernos de diversas ideologías, como los de Ghana, Panamá, Serbia, Benin, Guinea Ecuatorial, Comores, Laos, Vanuatu, Namibia, México y Mozambique por citar algunos, clamaron por el cese del bloqueo a Cuba.

En este marco, pareciera un contrasentido la visita de Penny Pritzker, Secretaria de Comercio del gobierno de Estados Unidos a Cuba. Tal vez podría entenderse este viaje como un intento del presidente Obama de presionar al Congreso para que acelere la derogación de las leyes que mantienen el bloqueo, sin embargo como señala el destacado analista cubano Esteban Morales, la funcionaria estadounidense al comentar algunas medidas tomadas por su gobierno el pasado 18 de septiembre puntualizó que “las últimas regulaciones estaban diseñadas para apoyar al sector privado emergente en Cuba y colocarnos más cerca de alcanzar los históricos objetivos de política del presidente Obama”. El mismo Morales reflexiona al respecto “Su histórico mesianismo y la prepotencia los lleva a pensar que los demás somos tontos. Están tan acostumbrados a manipular a los otros y que les salga bien, que llegan a veces a desplegar una diplomacia tonta. Por eso su mayor reto será continuar negociando con Cuba de manera equilibrada y en igualdad de condiciones. Con respeto de su soberanía e independencia…”

En tal contexto, durante su reciente visita a Estados Unidos para participar en la Asamblea General de la ONU, el presidente de Cuba, Raúl Castro, fue enfático al referirse al tema del bloqueo durante su intervención en la magna cita. Así mismo, en la reunión bilateral que sostuvo con el presidente estadounidense, en un ambiente “respetuoso y constructivo”, según informó el canciller cubano Bruno Rodríguez, el mandatario cubano le reiteró a Obama su opinión respecto de que va a haber relaciones normales entre Cuba y Estados Unidos cuando el bloqueo, que causa daños y privaciones al pueblo cubano y afecta los intereses de los ciudadanos estadounidenses, sea levantado.

De igual manera, el máximo responsable cubano de la política exterior expuso que el ritmo del proceso hacia la normalización de las relaciones entre los gobiernos de Esta¬dos Unidos y Cuba dependerá del levantamiento del bloqueo, que persiste en su totalidad y está en completa aplicación. Por ello, y considerando que el proceso de restablecimiento y normalización de relaciones no ha significado cambios sustanciales respecto del bloqueo, Cuba presentará nuevamente un proyecto de resolución similar al de los 23 años anteriores. Este proyecto será debatido y votado por la Asamblea General el próximo martes 27 de octubre.

Vale decir, que también al interior de Estados Unidos, son cada vez más, los que alzan sus voces para exigir el fin del bloqueo. En una declaración emitida por Engage Cuba, un grupo lobbysta de Estados Unidos que favorece las relaciones bilaterales, al referirse a la visita de las Secretaria Pritzker expuso que la misma es “un avance positivo que fortalecerá el momento sin precedentes en las relaciones Cuba-Estados Unidos” para concluir reafirmando que “A la vez que aplaudimos este viaje, consideramos absurdo que la política de Estados Unidos prohíba a nuestra propia Secretaria de Comercio promover las exportaciones estadounidenses durante su viaje a Cuba. El Congreso debe hacer su trabajo y levantar el embargo para un mejor fortalecimiento de los negocios en ambos países”.

Por su parte, en una carta fechada el pasado 8 de octubre y enviada a los líderes del Congreso de Estados Unidos, nueve gobernadores de ese país han solicitado el levantamiento del bloqueo, por ser un impedimento para la normalización de las relaciones entre ambos países. En la misiva exteriorizaron que “Como gobernadores de los estados de Estados Unidos, escribimos para compartir nuestro apoyo al fin de las sanciones comerciales actuales impuestas contra Cuba. Es hora de que el Congreso tome medidas y retire las restricciones de viaje, financieras y otras que impiden una relación normal y el comercio entre nuestro país y Cuba”.

Así mismo, conocidas encuestadoras de Estados Unidos han mostrado que en los últimos meses ha habido un sustancial crecimiento del rechazo de la población y sectores sociales de ese país al mantenimiento del bloqueo a Cuba. En particular, esa cifra es aplastante entre los ciudadanos estadounidenses de origen cubano. Entre ellas, están la encuestadora Bendixen, Public Policy Polling, Universidad Internacional de la Florida, Hearst Corporation, el Pew Research Center y la empresa Associated Gik quienes confirmaron lo señalado anteriormente.

Ya hace un año, el 12 de octubre de 2014, The New York Times, el medio de comunicación más influyente del país, publicó un editorial en el cual señalaba el beneficio que significaba para los dos pueblos la eliminación del bloqueo y el aumento de los mecanismos de intercambios culturales.

En este contexto, será verdaderamente interesante constatar qué postura asumirá Estados Unidos el próximo 27 de octubre. Un voto en contra, sería reflejo de una actuación contradictoria con el discurso del presidente, y de alguna manera, expresión de la debilidad que se ha hecho manifiesta en sus últimas decisiones de política exterior. Otras opciones, son que se abstenga o se ausente de la sala durante la votación. Más que una decisión referida a un tema internacional, la misma se sustentará en consensos y equilibrios internos que el presidente considerará, sobre todo cuando la campaña para elegir su sucesor o sucesora está lanzada. Queda por ver también que hará Israel en esta situación. Lo único seguro, es que el 27 de octubre el mundo nuevamente rechazará el bloqueo a Cuba por ilegal e inmoral, y por respeto y admiración a un pueblo que lo ha resistido con coraje y sacrificio durante más de cinco décadas.

Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

*Venezolano Licenciado y Magister en Relaciones Internacionales por la Universidad Central de Venezuela. Analista y consultor internacional. Profesor del Instituto de Altos Estudios Diplomáticos "Pedro Gual" del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Bolivariana de Venezuela.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Bruno Rodríguez: “Es responsabilidad de todos salvar nuestro planeta del peligro de las armas nucleares”

Por Bruno Rodríguez Parrilla
 
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Nueva York, 30 de septiembre de 2015.

Señor Presidente:

La delegación cubana hace suyas las intervenciones realizadas por Ecuador, a nombre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la República Islámica de Irán, a nombre del Movimiento de Países No Alineados.

Nos reunimos en una coyuntura internacional caracterizada por graves amenazas a la paz y seguridad internacionales, guerras atroces y actos terroristas de extraordinaria crueldad. Vivimos el absurdo de un mundo que realiza gastos exorbitantes en armamentos, incluyendo armas nucleares cada vez más mortíferas, mientras se afirma que no hay recursos suficientes para combatir el hambre, la pobreza y las enfermedades.

Más que una conmemoración, el Día Internacional para la Eliminación Total de las Armas Nucleares debe ser una jornada de movilización y reflexión, un recordatorio de nuestra responsabilidad colectiva ante el grave peligro que representan las armas nucleares para la paz mundial y la propia supervivencia de la humanidad.

A 70 años del lanzamiento de las bombas atómicas que sembraron la destrucción y la muerte en Hiroshima y Nagasaki, nada puede justificar que la humanidad siga estando amenazada por la existencia de casi 16 mil armas nucleares, más de 4 mil de ellas listas para ser utilizadas de inmediato. La detonación, intencional o no, de una parte ínfima de estas armas, tendría desastrosas consecuencias para nuestro planeta.

La única manera de garantizar que la humanidad no sufrirá nunca más el terrible impacto de las armas nucleares, es su prohibición completa y eliminación total. Cuba está firmemente comprometida con los esfuerzos internacionales para lograr ese objetivo prioritario.

La firma por los Jefes de Estado y de Gobierno de nuestra región de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz en la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), en La Habana, en 2014, es capital en ese empeño. Consagra el respeto de los principios y normas del Derecho Internacional; una cultura de paz, y el firme compromiso con la promoción del desarme nuclear como objetivo prioritario.

Corresponde a las Naciones Unidas declarar el uso o amenaza de uso de armas nucleares, bajo cualquier circunstancia, como una violación del Derecho Internacional y crimen de lesa humanidad. Es preciso adoptar, sin más demoras, medidas que garanticen la detención de los programas de perfeccionamiento de las armas nucleares, así como el abandono del inadmisible concepto de la “disuasión nuclear” y del papel de las armas nucleares en las doctrinas militares y en las políticas de seguridad.

Las obligaciones en materia de desarme nuclear dispuestas en el artículo VI del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), deben ser cumplidas con acciones precisas y medibles, y plazos específicos.

El reciente fracaso de la Conferencia de Examen del TNP reafirma la necesidad urgente de iniciar negociaciones multilaterales, en el marco de las Naciones Unidas, para la pronta conclusión de una Convención que disponga la prohibición y eliminación de todas las armas nucleares. La celebración de la Conferencia de Alto Nivel sobre Desarme Nuclear, convocada por la Asamblea General a más tardar para 2018, será ocasión propicia para ello.

Igualmente, y hasta que se logre el objetivo del desarme nuclear total se requiere, sin más dilación, un instrumento internacional mediante el cual los Estados poseedores de armas nucleares den garantías incondicionales y jurídicamente vinculantes de que nunca las emplearán o amenazarán con emplearlas contra los Estados que no las poseen.

Señor Presidente:

Es responsabilidad de todos salvar nuestro planeta del peligro de las armas nucleares, por el bien de las generaciones presentes y futuras. El desarme nuclear no puede seguir siendo un objetivo continuamente pospuesto y relegado.
El momento de pasar a la acción es ahora. Como dijera en su “Mensaje contra la guerra nuclear” el líder histórico de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz: “Los pueblos están en el deber de exigir a los líderes políticos su derecho a vivir. 

Cuando la vida de su especie, de su pueblo y de sus seres más queridos corren semejante riesgo, nadie puede darse el lujo de ser indiferente, ni se puede perder un minuto en exigir el respeto a ese derecho; mañana sería demasiado tarde”.
Muchas gracias.

(Fuente CubaMinrex, Tomado de Cubadebate)

martes, 29 de septiembre de 2015

Se reúnen Raúl y Obama en la sede de Naciones Unidas

 
Obama Castro ONU 
Los presidentes de Cuba, Raúl Castro, y de Estados Unidos, Barack Obama, se reunieron este martes en la sede de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en Nueva York, el marco del 70 período ordinario de sesiones de la Asamblea General.

La víspera intercambiaron saludos en la recepción que el presidente norteamericano ofreció a los jefes de Estado y de Gobierno que participan en el debate de la Asamblea General en su 70 período de sesiones, previsto del 28 de septiembre al 3 de octubre.

Se espera que en la reunión a puertas cerradas los líderes aborden temas vinculados con el proceso dirigido a normalizar los vínculos.

Al intervenir ayer ante la Asamblea, el presidente de la isla reiteró que para hablar de lazos normales deben acabar el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Washington desde hace más de medio siglo y materializarse la devolución del territorio de Guantánamo ocupado por la Base Naval y el cese de la subversión contra Cuba, que incluye transmisiones ilegales de radio y televisión.
Por su parte, Obama admitió que el cerco no tiene cabida e insistió en sus expectativas de que el Congreso norteamericano le ponga fin.

Se trata del segundo encuentro oficial entre ambos gobernantes; el primero tuvo lugar en abril pasado en Panamá durante la Cumbre de las Américas; Cuba y Estados Unidos restablecieron relaciones diplomáticas el 20 de julio.

Asistieron también, por la parte cubana Bruno Rodríguez, Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba y Jonh Kerry, Secretario de Estado norteamericano.

Prensa de EE.UU. destaca el encuentro

Los diarios The New York Times y USA Today valoraron este encuentro como uno de los principales eventos del día y destacaron que se trata de la primera reunión formal de ambos mandatarios desde que los dos países reanudaron las relaciones diplomáticas y reabrieron sus embajadas en las respectivas capitales.

Por su parte, The Hill señala en su edición digital que la reunión tiene lugar en medio del difícil proceso de normalización de los nexos entre La Habana y Washington y destacó el hecho de que tanto Obama como Raúl Castro pidieron al Congreso el levantamiento de las sanciones unilaterales contra Cuba.

La cadena CNN calificó la conversación de una oportunidad para abordar los temas pendientes entre ambas naciones e incluyó la noticia como una de las más importantes de esta jornada, mientras las televisoras NBC y Fox daban una connotación similar a la noticia.

Entretanto, el sitio digital de ABC News destaca que, aunque esta es la segunda reunión de Obama y Raúl Castro, se trata de la primera que sostienen jefes de estados de los dos países en territorio norteamericano desde el triunfo de la Revolución cubana en 1959.

Associated Press señala que ambos líderes sorprendieron al mundo el 17 de diciembre pasado al anunciar el restablecimiento de relaciones diplomáticas y la apertura de embajadas en las respectivas capitales, hecho que se concretó el 20 de julio pasado.

A pesar de las diferencias que aún subsisten entre La Habana y Washington, las dos partes quieren que el Congreso estadounidense levante el bloqueo impuesto por Estados Unidos desde hace más de cinco décadas, acota AP, cuyo despacho es reproducido por numerosos sitios digitales de periódicos norteamericanos.
Raúl Castro y Obama intercambiaron saludos ayer en la recepción que el presidente estadounidense ofreció a los jefes de Estado y de Gobierno que participan en los debates del 70 período de sesiones de la Asamblea General de la ONU que sesionará hasta el 3 de octubre próximo.

Las autoridades cubanas consideran que para alcanzar la normalización de los nexos bilaterales Washington debe poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a la isla desde hace más de medio siglo, devolver el territorio que ocupa la Base Naval de Guantánamo y cesar las acciones subversivas contra Cuba.

(Con información de Prensa Latina y Radio Reloj)
Tomado de Cubadebate