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domingo, 21 de febrero de 2016

Diez documentos para entender el acercamiento Estados Unidos-Cuba

Por  Elier Ramírez Cañedo

Después del 17D: Cuba-Estados Unidos

En este dossier se presentan 10 documentos desclasificados en los Estados Unidos y fragmentos de una conferencia de prensa ofrecida por el presidente Barack Obama dos días después de los anuncios del 17 de diciembre de 2014, las cuales han tenido muy poca divulgación...
Diez documentos para entender el acercamiento Estados Unidos-Cuba
Varios documentos desclasificados por Estados Unidos ayudan a entender el camino iniciado luego del 17D. (Ecured)
  • Barack Obama: (4 de agosto de 1961, Hawái, Estados Unidos) ( Abogado y político estadounidense. Quinto legislador afroamericano en el Senado de los Estados Unidos. Primer candidato afroamericano nominado a la presidencia por el Partido Demócrata y es el primero en ejercer el cargo presidencia. Es cristiano y ex miembro de la Trinity United Church, en Chicago.
Un día después del anuncio de la visita oficial del Presidente estadounidense Barack Obama a Cuba, prevista para los días 21 y 22 de marzo de este año, publicamos este valioso material, aportado por nuestro colaborador, el Doctor en Ciencias Históricas Elier Ramírez Cañedo

En este dossier se presentan 10 documentos desclasificados en los Estados Unidos y fragmentos de una conferencia de prensa ofrecida por el presidente Barack Obama dos días después de los anuncios del 17 de diciembre de 2014, las cuales han tenido muy poca divulgación.

El criterio de selección de los documentos responde a  tres ideas básicas:
  1. Junto a la clásica agresividad practicada contra Cuba por las distintas administraciones norteamericanas, ha convivido una arista menos visible de la confrontación Estados Unidos-Cuba: la negociación, el diálogo y el acercamiento.
  2. Del lado cubano, en especial del líder cubano Fidel Castro, siempre ha existido la voluntad de dialogar e incluso avanzar hacia una relación más civilizada con los Estados Unidos.
  3. En los distintos momentos en que se han producido acercamientos, diálogos y hasta intentos de “normalizar” las relaciones con Cuba por parte del gobierno de los Estados Unidos, jamás éste ha abandonado los objetivos estratégicos de cambio de régimen en la Isla.
El dossier comienza con dos documentos que muestran las ideas que se debatieron en el más estrecho círculo de colaboradores de J.F. Kennedy en cuanto a la posibilidad de un acercamiento diplomático secreto a Cuba que finalmente el presidente estadounidense aprobó meses antes de producirse su asesinato en Dallas, el 22 de noviembre de 1963. El primero de ellos es un importante memorándum elaborado por William Atwood, funcionario de los Estados Unidos en Naciones Unidas, quien resultó ser una figura clave en aquella tímida exploración de un modus vivendi con la Mayor de las Antillas. Su memorándum llegó a manos de Stevenson, embajador de los Estados Unidos en la ONU, Robert Kennedy, Fiscal General, y al propio presidente antes de  ser autorizado a tener un primer contacto con el embajador cubano en Naciones Unidas, Carlos Lechuga. Atwood, para respaldar su iniciativa de mediar en una aproximación a Cuba, manejó las siguientes ideas:

“Este memorando propone un curso de acción que, de tener éxito, pudiera excluir el tema de Cuba de la campaña de 1964.
No propone ofrecerle un “trato” a Castro –lo cual, desde el punto de vista político, sería mucho más peligroso que no hacer nada.  Sí propone una indagación discreta acerca de la posibilidad de neutralizar a Cuba según nuestras condiciones”.
(…)
Como no pretendemos derrocar al régimen de Castro mediante el uso de la fuerza militar, ¿hay algo más que podamos hacer para promover los intereses de los Estados Unidos sin correr el riesgo de ser acusados de aplicar una política contemporizadora?”

El segundo documento tiene también la firma de unos de las figuras que tuvieron más protagonismo en el acercamiento a Cuba del año 1963, Gordon Chase, quien se desempeñaba como ayudante del Asesor para Asuntos de Seguridad Nacional, McGeorge Bundy. Lo más importante a destacar de este documento es el siguiente fragmento que amplia en cuanto a la propuesta de Chase sobre el curso de acción a seguir  con Cuba:
 “Nuestra postura, por no decir nuestras palabras, debería trasladar lo siguiente: “Fidel, estamos dispuestos a dejar que los eventos sigan su curso actual. Pretendemos mantener, y cuando sea posible, aumentar nuestra presión en su contra hasta derrocarlo y estamos más que seguros de que triunfaremos. Además, puede irse olvidando de conseguir ‘otra Cuba’ en el hemisferio. Hemos aprendido nuestra lección y no permitiremos ‘otra Cuba’. Sin embargo, como personas razonables que somos, no vamos por su cabeza ni tampoco disfrutamos con el sufrimiento del pueblo cubano. Usted sabe cuáles son nuestras principales preocupaciones: el vínculo con los soviéticos y la subversión. Si usted cree que está  en condiciones de disipar tales preocupaciones, probablemente podamos encontrar una manera de coexistir amigablemente y construir una Cuba próspera. Si cree que  no puede hacer frente a nuestras preocupaciones, entonces olvídese del asunto; nosotros no tenemos inconveniente en mantener la situación actual.  Al mismo tiempo, puede que le convenga tener en cuenta que si bien siempre nos interesará su parecer sobre el vínculo con los soviéticos y la subversión cubana, obviamente no podemos decirle en estos momentos que siempre estaremos dispuestos a negociar con usted en los mismos términos”.

Luego le sigue el documento más trascendental de los que he podido leer que demuestran fehacientemente la disposición histórica de Fidel de sentarse a negociar con los Estados Unidos en igualdad de condiciones y sin la menor sombra a la soberanía de Cuba o abjuración a los principios proclamados y defendidos por la Revolución. Se trata de un mensaje verbal enviado por el líder cubano al presidenteJohnson a través de la célebre periodista norteamericana Lisa Howard.

A continuación aparece un documento que revela un mensaje conciliador que también envió Fidel a Richard Nixon por intermedio del embajador Suizo en La Habana

Siguiendo el orden cronológico, aparecen dos documentos pertenecientes a la administración Gerald Ford (1974-1977). El primero de ellos constituye una propuesta muy interesante de estrategia negociadora de los Estados Unidos para avanzar hacia la “normalización” de las relaciones con Cuba.Y el segundo un resumen de las más importantes conversaciones secretas sostenidas en ese período entre ambos países.

Finalmente de la administración  James Carter (1977-1981) 4 documentos que considero de gran importancia. Dos salidos de la mano de Robert Pastor, asistente para América Latina del Consejo de Seguridad Nacional, e indudablemente, uno de los hombres más inteligentes que desempeño un rol destacado en el diseño y la implementación de la política hacia Cuba en esos años. Su memorándum de agosto de 1977 a Brzezinski, revela que tenía criterios diferentes a los de este último y los del propio Carter en cómo había que enfocar la política hacia Cuba. A su entender, como expresó al asesor para asuntos de seguridad nacional, condicionar el avance del proceso de normalización de las relaciones con Cuba a la retirada de sus tropas de África resultaba el “instrumento equivocado” que no lograría ni la normalización, ni que Cuba retirara sus tropas de África. La historia demostró que estaba en lo cierto.

También se expone la directiva presidencial de Carter de marzo de 1977 donde ordena intentar avanzar hacia la “normalización” de las relaciones con Cuba, único documento de su tipo firmado por un presidente de los Estados Unidos, al menos hasta el segundo mandato de Obama. Se incorpora un documento de Brzezisnki donde señala malévolamente que las conversaciones con Fidel en diciembre de 1978 tenían solo el propósito de “sonsacar” al líder cubano. Hay que decir que Brzezinski se convirtió en una enemigo visceral de la normalización de las relaciones con Cuba, debido que a que su enfoque –diferente al que sostenía el Departamento de Estado- era que la Isla simplemente constituía un satélite de los soviéticos en África, por lo tanto, los asuntos cubanos no debían discutirse con La Habana sino con Moscú. Todo lo veía por el lente del conflicto Este-Oeste. [i]

Finalmente las palabras de Obama, las más transparentes de todas las que ha pronunciado en cuanto a cuáles son las intenciones del “nuevo enfoque” de política hacia Cuba anunciado el 17D y que convierten a la guerra cultural contra Isla en el epicentro fundamental de la política, sin renunciar a utilizar, de acuerdo a las circunstancias el garrote y la zanahoria. Quizás algunos señalen que esto no es necesario advertirlo pues no se puede esperar que Estados Unidos cambie las esencias de su política imperial, pero por desgracia no son pocos los que se confunden y engañan, tanto en Cuba como en el mundo. Ello no le resta significación al cambio en los instrumentos que significa la política anunciada el 17D. Al hacer el anuncio, la administración Obama, si bien incorpora una serie de elementos inéditos en la política hacia Cuba, le da continuidad a otros numerosos aspectos de la estrategia hacia la Isla que persiguieron las administraciones Ford y Carter.

(Tomado de la Revista Pensar en Cuba)

[i] Para ampliar véase Elier Ramírez Cañedo y Esteban Morales, De la confrontación a los intentos de “normalización”. La política de los Estados Unidos hacia Cuba, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2014.

Fuente:  La pupila insomne
 
Tomado de CubAhora

lunes, 21 de diciembre de 2015

¿Quién invitó al presidente Obama a visitar Cuba?



Por Lohania Aruca Alonso
No fui yo, ¿fuiste tú?[i]
Estoy muy interesado en ir a Cuba, pero pienso que las condiciones deben ser correctas.
Barack Obama, entrevista concedida a Yahoo News, diciembre 2015.
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En días pasados (16 al 19 de diciembre), se publicaron en el diario “Granma” distintos trabajos informativos, notas y declaraciones oficiales en torno a los resultados del primer año de conversaciones oficiales entre Cuba y los Estados Unidos con vistas a lograr la regulación o normalización (yo prefiero usarel primer término, por su claridad univoca) de las relaciones bilaterales, anunciado,por ambos gobiernos, el inicio de este proceso complejo y largo el 17 de diciembre del 2014.  
Sobresalen las valoraciones que al respecto han dado a conocer por la vía oficial los Presidentes de Cuba y los Estados Unidos. Citaré los aspectos esenciales por orden de fechas (los subrayados en negritas son de la autora):
  • “Declaración oficial del Presidente Barack Obama sobre el aniversario de los cambios en la política hacia Cuba” (Granma, Internacionales, viernes 18, p. 6) “Hace un año anuncié que luego de más de 50 años, Estados Unidos cambiaría su relación con Cuba y colocaría los intereses de los pueblos de ambos países por encima de los desactualizados instrumentos del pasado. Desde entonces, hemos adoptado pasos importantes encaminados a normalizar las relaciones entre ambos países: [1] restablecer relaciones diplomáticas y abrir embajadas, [2] facilitar el incremento de los viajes y el comercio, [3] conectar a más estadounidenses y cubanos, así como [4] promover el libre flujo de información hacia, desde y dentro de Cuba.” “[…] A la vez, Estados Unidos está en una posición más fuerte para comprometer a los pueblos y gobiernos de nuestro hemisferio. El Congreso puede apoyar mejores condiciones de vida para el pueblo cubano si levanta el embargo, legado de una política fallida.” “[…] Seguimos teniendo diferencias con el Gobierno de Cuba, pero planteamos esos temas directamente y siempre defendemos los derechos humanos y los valores universales que apoyamos en todo el mundo. Los cambios no suceden de la noche a la mañana y la normalización será un largo viaje…”
Una ampliación definitoria de algunos de los aspectos mencionados anteriormente por el Sr. Obama, ahora expresados en tono prepotente y alejado del lenguaje diplomático, consta en la entrevista que ofreció a Yahoo News [de repercusión mundial], antes del 16 de diciembre (Granma, Internacionales “Obama defiende los objetivos de su política hacia Cuba. El presidente de los Estados Unidos dijo que la política del bloqueo puede cambiar muy rápido”, p.4) La nota informativa ubicada en Washington y firmada por (Redacción Internacional), cita y comenta algunos momentos de dicha entrevista, que tomaré textualmente. “Ya hay un trabajo que mostrar[algo muy importante para certificar la bondad del legado político de Obama y del partido demócrata en la campaña electoral]; refirió, y puso como ejemplo la reapertura de las embajadas..., así como las visitas de miembros de su gabinete. Además del secretario de Estado John Kerry, durante los últimos meses han visitado La Habana la secretaria de Comercio, Penny Pritzker, y el secretario de Agricultura, Tom Vilsack. “Destacó la firma de acuerdos [algunos de los cuales se han gestionado por más de 20 años de parte de la Academia de Ciencias de Cuba, como el de medio ambiente][ii] y en relación con el bloqueo resaltó que ha crecido el apoyo bipartidista [en el Congreso y por Gobernadores estaduales]y“la política puede cambiar muy rápido” [¿cómo?]. No obstante, hizo explicita cuál sería su participación directa en este asunto: la Casa Blanca será “selectiva y cautelosa” en el uso de prerrogativas ejecutivas…”Nosotros podemos hacer algunas determinaciones acerca de cómo se implementa el embargo actualmente y podemos presentarle argumentos más fuertes al Congreso sobre la importancia de eliminar el embargo, si el gobierno cubano introdujera reformas más sustanciales”…”[…] Nuestra teoría original no era que íbamos a ver cambios inmediatos ni que el control que ejerce el gobierno iba a suavizarse, sino más bien que con el tiempo se establecerían las condiciones para una transformación sustancial” “Si ellos quieren disfrutar de todos los beneficios de su reincorporación a la economía mundial , entonces van a tener que acelerar las reformas que hacen falta” Añadió: “Mientras más vean[¿el gobierno cubano, el pueblo, quiénes?] los beneficios de las inversiones de Estados Unidos, delos dólares de los turistas norteamericanos moviéndose dentro de la economía, de las telecomunicaciones abriéndose para que los cubanos obtengan información sin censura, más se sentarán las bases para los cambios mayores que están por venir.” [¿Nos están ofertando el precio de compra? Parece provocativo, entre vecinos.]. Sobre el cierre de la cárcel en la Base Naval en Guantánamo y su devolución final a Cuba del territorio ocupado afirmó que EE UU estaba “lejos de tener una conversación sobre ese asunto con el Gobierno cubano.” “No hay dudas de que les encantaría tener Guantánamo [el territorio ocupado por la Base Naval, el resto de la provincia es de Cuba] de vuelta. Imagino que será una larga discusión diplomática que se extenderá más allá de mi administración.”
     En resumen, Obama está muy satisfecho, con los resultados obtenidos, particularmente porque “Hoy, la bandera de las barras y las estrellas ondea nuevamente sobre nuestra Embajada de La Habana [aunque su representante solamente tiene categoría diplomática de encargado de negocios]. Hoy más estadounidenses visitan a Cuba y se relacionan con el pueblo cubano, como nunca antes en los últimos 50 años” (“Declaración del presidente Obama…”) y todo lo acordado se relaciona con el establecimiento de ”las condiciones para una transformación sustancial”, es decir, de un escenario nuevo creado en Cuba por los EE. UU., por las vías diplomáticas, en espera de los cambios internos que deben ocurrir en función de sus intereses injerencistas y de recolonización de nuestro país. En tal sentido, también, opino quemagnifica la importancia de las relaciones comerciales, económicas y financieras de EE. UU. con Cuba, entre ellas el levantamiento del bloqueo, para que Cuba pueda “disfrutar de todos los beneficios de su reincorporación a la economía mundial”, imponiendo abiertamente condiciones:“si el gobierno cubano introdujera reformas más sustanciales”. ¿Olvida el Sr. Obama que este país tiene convenios y tratados comerciales con muchas otras naciones poderosas, como es el caso de China y Rusia? ¿Soñará con que Cuba volverá a ser una nación absolutamente dependientedel mercado de los EE. UU., no obstante ser este uno de los más favorables por su cercanía geográfica? ¿Soñará con que su “pueblo” de cubanos contrarrevolucionarios y hasta anexionistas, serán quienes lo inviten y determinen su visita triunfal a una Cuba de rodillas, una vez aplastada la Revolución, su pueblo y gobierno?
     El discurso, sin dejar de ser inteligente, culto, formulado en un lenguaje lleno de sutilezas, de significados condobleces, o, por el contrario crudo e injerencista, es fácil de leer e interpretar desde el contexto real donde vivimos los cubanos, en Cuba. Obama apuesta por el ilusionismo, el desgaste político e ideológico del Gobierno cubano, la propaganda mediática mundial contra Cuba y su Revolución, y sobre todo, por hacer creer queél hace lo que no hace, ni le interesa hacer: el levantamiento del bloqueo, la devolución de la Base Naval de EE UU en Guantánamo, etc., todo lo que constituye las justas reclamaciones de Cuba para regularizar las relaciones bilaterales con los Estados Unidos. .
Veamos qué planteó el Presidente Raúl Castro Ruz, sobre la cuestión que tratamos (Granma, Nacionales, “El pueblo cubano no renunciará a los principios e ideales por los que varias generaciones de cubanos han luchado. Declaración del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, en relación con el primer aniversario de los anuncios del 17 de diciembre de 2014 sobre la decisión de restablecer relaciones diplomáticas entre Cuba y EE. UU.”, p.3). Después de reconocer todos y cada uno de los avances realizados en un año, y los procedimientos utilizados, “dialogo profesional y respetuoso, basado en la igualdad y reciprocidad “, expresó categóricamente: “Por el contrario, durante este año, no se ha avanzado en la solución de los temas que para Cuba son esenciales para que haya relaciones normales con los Estados Unidos. “… “Aunque el Presidente Barack Obama ha reiterado su oposición al bloqueo económico, comercial y financiero y ha llamado al Congreso para que lo levante, esta política sigue en vigor.” “A pesar del reclamo de Cuba de que se devuelva el territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval en Guantánamo, el Gobierno de los Estados Unidos ha manifestado que no tiene intención de cambiar el estatus de este enclave.” El Gobierno de los Estados Unidos mantiene programas que son lesivos a la soberanía cubana, como los proyectos dirigidos a promover cambios en nuestro orden político, económico y social, y las transmisiones radiales y televisivas ilegales, para cuya implementación continúan otorgándose fondos millonarios.“ “Sigue aplicando una política migratoria preferencial a los ciudadanos cubanos, expresada en la vigencia de la política de pies secos-pies mojados, el programa de parole para profesionales médicos y la Ley de Ajuste Cubano, lo cual estimula una emigración ilegal, insegura, desordenada e irregular, promueve el tráfico de personas y otros delitos conexos, y genera problemas a otros países”[como la situación de los cubanos varados en Costa Rica]. “Nadie debe pretender que Cuba, para normalizar las relaciones con los Estados Unidos, abandone la causa de la independencia…”“El pueblo cubano no renunciará a los principios e ideales por los que varias generaciones de cubanos han luchado a lo largo de este último siglo. El derecho de todo Estado a elegir el sistema económico, político y social que desee, sin injerencia de ninguna forma, debe ser respetado.” Reafirmó la disposición del Gobierno de Cuba“a continuar avanzando en la construcción de una relación con los Estados Unidos que sea distinta a la de toda su historia precedente, sobre la base de respeto mutuo a la soberanía y la independencia, que sea beneficiosa para ambos países y pueblo y que se nutra de las conexiones históricas, culturales y familiares que han existido entre cubanos y estadounidenses. “
Esta es sin duda la teoría cubana, que plantea el modelo de coexistencia civilizada, sobre lo que se fundamenta desde un inicio las gestiones y conversaciones promovidas por Cuba entre ambos gobiernos vecinos. A su vez, se erige sobre otros elementos bien conocidos: Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, participación activa en organizaciones multilaterales regionales, en las que no están incluidos los Estados Unidos: Caricom, Celac, Alba…y relaciones internacionales que respaldan ampliamente las posiciones cubanas en la Organización de las Naciones Unidas y sus diversas agencias. Cuba no está aislada ni sola en esta batalla por la independencia, la soberanía y la dignidad de un pueblo que por mayoría continúa apoyando al Gobierno legítimo de la nación.
     No hay que desestimar en el futuro la vía ya emprendida en el proceso de regularización de las relaciones Cuba- EE. UU.; tampoco hay que sobreestimar y, mucho menos absolutizar – como pretende el Sr. Obama- que el país más importante en las relaciones internacionales de Cuba, o de cualquier índole, sea EE. UU. Justamente la diversificación de las relaciones bilaterales y multilaterales de Cuba en la arena internacional, trabajo arduo, sostenido y de resultados palpables, ha sido uno de los pilares más fuertes y estables para la defensa de la Revolución Cubana. De modo similar, la dinámica gestión en búsqueda de nuevos mercados, de inversionistas extranjeros que posibiliten el desarrollo de la economía cubana en todas las direcciones posibles, es un hecho real. Además, servirá en el futuro inmediato y mediato para equilibrar los desafueros hegemonistas y recolonizadores enunciados por Obama.
     Ni pesimistas, ni optimistas en exceso, simplemente realistas y revolucionarios marxistasconsecuentes. La transiciónhacia …tan esperada por el gobierno de Estados Unidos, como una coyuntura favorable a los “cambios sustanciales” tan esperados, en el sentido de una vuelta atrás al capitalismo brutal, a la recolonización yanqui de nuestro país, no será posible, a pesar de que hay quienes en Cuba, también sueñan con la anexión abyecta, con poner al país de rodillas ante la bandera de las barras y las estrellas; y los hay sin duda.
A esa parte minoritaria de la población cubana se dirige Obama; pero, no se engañe Señor Presidente, o, no deje que lo engañen. Si los contrarrevolucionarios y los anexionistas fueran la mayoría, hoy, no existiría ya la Revolución, ni su gobierno, por una lógica histórica muy simple: A Batista lo derrotaron en menos de 6 años, jóvenes que en su mayoría eran gentes pobres, campesinos, trabajadores o desempleados en nuestras ciudades, con poca cultura, sin preparación ni sofisticadas técnicas combativas… Imagine ahora que Esa no es ya la Cuba actual.
     No es posible olvidar cuánto nos ha costado a los cubanos y cubanas llegar hasta hoy, con un pueblo que goza de irrefutables beneficios sociales y culturales, el primero de todos: la oportunidad invalorable de que un niño o niña pueda estudiar y formarse en la medida de sus propias capacidades y aspiraciones y luchar por un futuro mejor. Ese sencillo, pero extraordinario derecho humanoindividual y a la vez colectivo, existe en Cuba, a pesar del mundo en que vivimos. Y, se defenderá por todos los cubanos y cubanas en Cuba y en cualquier parte del mundo donde residen los que están fuera del país.
La transición necesaria, impostergable, será hacia un socialismo fortalecido, revitalizado por las jóvenes generaciones, que al igual que los jóvenes que fuimos nosotros ayer, defenderán a su país, su cultura y su propio proyecto de vida.La lucha continúa y será infinita si fuese necesario. Aunque la mejor opción será siempre el diálogo inteligente, afable y sincero entre vecinos.-
La Habana, domingo, 20 de diciembre de 2015.

[i] Parodia de un juego de niños en grupo que se conoce y practica en Cuba.
[ii] Jorge Pastrana, Sergio. “Las ciencias en Cuba y los Estados Unidos: Encuentros y desencuentros” (2000), en: Hernández, Rafael, Huellas culturales entre Cuba y los Estados Unidos Mirar el Niágara, Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana Juan Marinello, La Habana, pp. 217-241;


*Lohania Josefina Aruca Alonso. Cubana. Periodista e investigadora histórica y cultural. Licenciada en Historia, con especialidad en Urbanismo. Máster en Ciencias Estudios sobre América Latina, el Caribe y Cuba Miembro de la UNEAC, la Unión de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción y la UPEC. Cumplió tareas como funcionaria del Servicio Exterior del MINREX en Cuba
 

sábado, 19 de diciembre de 2015

"Nadie debe pretender que Cuba, para normalizar las relaciones con los Estados Unidos, abandone la causa de la independencia"

http://www.youtube.com/watch?v=B_dXijq9bYo
Raúl Castro Ruz, presidente de Cuba. (Foto: Ladyrene Pérez/Cubadebate)
Raúl Castro Ruz, presidente de Cuba. (Foto: Ladyrene Pérez/Cubadebate)
Declaración del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros General de Ejército Raúl Castro Ruz, en relación con el primer aniversario de los anuncios del 17 de diciembre de 2014 sobre la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas entre Cuba y EE.UU. Ha transcurrido un año desde los anuncios simultáneos realizados el 17 de diciembre de 2014 por los Presidentes de Cuba y los Estados Unidos, de restablecer las relaciones diplomáticas y trabajar por el mejoramiento de nuestros vínculos. Un día como ayer, dentro de los acuerdos alcanzados para solucionar temas de interés para ambos países, pudimos anunciar con gran júbilo para todo nuestro pueblo el regreso a la Patria de Gerardo, Ramón y Antonio, con lo que cumplimos la promesa de Fidel de que nuestros Cinco Héroes volverían. En esa misma fecha, en correspondencia con nuestra reiterada disposición a sostener con el Gobierno de los Estados Unidos un diálogo respetuoso, basado en la igualdad soberana, para tratar los más diversos temas de forma recíproca, sin menoscabo a la independencia nacional y la autodeterminación de nuestro pueblo, acordamos adoptar medidas mutuas para mejorar el clima bilateral y avanzar hacia la normalización de los vínculos entre los dos países. Desde entonces, se puede afirmar que hemos obtenido algunos resultados, sobre todo en el plano político-diplomático y de la cooperación:
  • Se restablecieron las relaciones diplomáticas y se reabrieron las embajadas en ambos países, lo cual estuvo precedido de la rectificación de la injusta designación de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo.
  • Se han celebrado dos reuniones entre los Presidentes de ambos países, así como otros encuentros y visitas de alto nivel.
  • Se ha expandido la cooperación ya existente en temas de interés mutuo, como la seguridad aérea y de la aviación; y el enfrentamiento al narcotráfico, la emigración ilegal, el tráfico de emigrantes y el fraude migratorio.
  • Se han abierto nuevas áreas de cooperación bilateral sobre temas de beneficio común, entre ellas la protección del medio ambiente, la aplicación y el cumplimiento de la ley, la seguridad marítimo-portuaria y la salud.
  • Se han iniciado diálogos sobre asuntos de interés bilateral y multilateral, como el cambio climático, las compensaciones mutuas, la trata de personas y los derechos humanos, tema este último en el que tenemos profundas diferencias y estamos sosteniendo intercambios sobre la base del respeto y la reciprocidad.
  • Hemos suscrito acuerdos sobre protección del medio ambiente y el restablecimiento del servicio de correo postal directo.
Todo esto se ha logrado mediante un diálogo profesional y respetuoso, basado en la igualdad y la reciprocidad. Por el contrario, durante este año, no se ha avanzado en la solución de los temas que para Cuba son esenciales para que haya relaciones normales con los Estados Unidos. Aunque el Presidente Barack Obama ha reiterado su oposición al bloqueo económico, comercial y financiero y ha llamado al Congreso para que lo levante, esta política sigue en vigor. Se mantienen la persecución financiera a las transacciones legítimas de Cuba y los efectos extraterritoriales del bloqueo, lo cual provoca daños y privaciones a nuestro pueblo y es el obstáculo principal para el desarrollo de la economía cubana. Las medidas adoptadas hasta el momento por el presidente Obama, aunque positivas, han demostrado tener un alcance limitado, lo cual ha impedido su implementación. El Presidente, en uso de sus prerrogativas ejecutivas, puede ampliar el alcance de las medidas ya tomadas y adoptar otras nuevas, que modifiquen sustancialmente la aplicación del bloqueo. A pesar del reiterado reclamo de Cuba de que se le devuelva el territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval en Guantánamo, el Gobierno de los Estados Unidos ha manifestado que no tiene la intención de cambiar el estatus de este enclave. El Gobierno de los Estados Unidos mantiene programas que son lesivos a la soberanía cubana, como los proyectos dirigidos a promover cambios en nuestro orden político, económico y social, y las transmisiones radiales y televisivas ilegales, para cuya implementación continúan otorgándose fondos millonarios. Se sigue aplicando una política migratoria preferencial a los ciudadanos cubanos, expresada en la vigencia de la política de pies secos-pies mojados, el programa de parole para profesionales médicos y la Ley de Ajuste Cubano, lo cual estimula una emigración ilegal, insegura, desordenada e irregular, promueve el tráfico de personas y otros delitos conexos, y genera problemas a otros países. El Gobierno de Cuba seguirá insistiendo en que para alcanzar la normalización de las relaciones, es imperativo que el Gobierno de los Estados Unidos elimine todas estas políticas del pasado, que afectan al pueblo y a la nación cubana, y no se corresponden con el contexto bilateral actual ni con la voluntad expresada por los dos países, al restablecer las relaciones diplomáticas, de desarrollar vínculos respetuosos y de cooperación entre ambos pueblos y gobiernos. Nadie debe pretender que Cuba, para normalizar las relaciones con los Estados Unidos, abandone la causa de la independencia por la que nuestro pueblo, desde 1868, hizo grandes sacrificios; ni olvide que, después de muchas frustraciones y 60 años de total dependencia, esta fue por fin alcanzada el primero de enero de 1959 con la victoria del Ejército Rebelde, bajo el mando del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. El pueblo cubano no renunciará a los principios e ideales por los que varias generaciones de cubanos han luchado a lo largo de este último medio siglo. El derecho de todo Estado a elegir el sistema económico, político y social que desee, sin injerencia de ninguna forma, debe ser respetado. El Gobierno de Cuba tiene total disposición a continuar avanzando en la construcción de una relación con los Estados Unidos que sea distinta a la de toda su historia precedente, sobre bases de respeto mutuo a la soberanía y la independencia, que sea beneficiosa para ambos países y pueblos, y que se nutra de las conexiones históricas, culturales y familiares que han existido entre cubanos y estadounidenses. Cuba, en pleno ejercicio de su soberanía y con el apoyo mayoritario de su pueblo, seguirá inmersa en el proceso de transformaciones para actualizar su modelo económico y social, en aras de avanzar en el desarrollo del país, incrementar el bienestar de la población y fortalecer los logros de la Revolución Socialista. Muchas gracias.  

martes, 29 de septiembre de 2015

Se reúnen Raúl y Obama en la sede de Naciones Unidas

 
Obama Castro ONU 
Los presidentes de Cuba, Raúl Castro, y de Estados Unidos, Barack Obama, se reunieron este martes en la sede de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en Nueva York, el marco del 70 período ordinario de sesiones de la Asamblea General.

La víspera intercambiaron saludos en la recepción que el presidente norteamericano ofreció a los jefes de Estado y de Gobierno que participan en el debate de la Asamblea General en su 70 período de sesiones, previsto del 28 de septiembre al 3 de octubre.

Se espera que en la reunión a puertas cerradas los líderes aborden temas vinculados con el proceso dirigido a normalizar los vínculos.

Al intervenir ayer ante la Asamblea, el presidente de la isla reiteró que para hablar de lazos normales deben acabar el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Washington desde hace más de medio siglo y materializarse la devolución del territorio de Guantánamo ocupado por la Base Naval y el cese de la subversión contra Cuba, que incluye transmisiones ilegales de radio y televisión.
Por su parte, Obama admitió que el cerco no tiene cabida e insistió en sus expectativas de que el Congreso norteamericano le ponga fin.

Se trata del segundo encuentro oficial entre ambos gobernantes; el primero tuvo lugar en abril pasado en Panamá durante la Cumbre de las Américas; Cuba y Estados Unidos restablecieron relaciones diplomáticas el 20 de julio.

Asistieron también, por la parte cubana Bruno Rodríguez, Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba y Jonh Kerry, Secretario de Estado norteamericano.

Prensa de EE.UU. destaca el encuentro

Los diarios The New York Times y USA Today valoraron este encuentro como uno de los principales eventos del día y destacaron que se trata de la primera reunión formal de ambos mandatarios desde que los dos países reanudaron las relaciones diplomáticas y reabrieron sus embajadas en las respectivas capitales.

Por su parte, The Hill señala en su edición digital que la reunión tiene lugar en medio del difícil proceso de normalización de los nexos entre La Habana y Washington y destacó el hecho de que tanto Obama como Raúl Castro pidieron al Congreso el levantamiento de las sanciones unilaterales contra Cuba.

La cadena CNN calificó la conversación de una oportunidad para abordar los temas pendientes entre ambas naciones e incluyó la noticia como una de las más importantes de esta jornada, mientras las televisoras NBC y Fox daban una connotación similar a la noticia.

Entretanto, el sitio digital de ABC News destaca que, aunque esta es la segunda reunión de Obama y Raúl Castro, se trata de la primera que sostienen jefes de estados de los dos países en territorio norteamericano desde el triunfo de la Revolución cubana en 1959.

Associated Press señala que ambos líderes sorprendieron al mundo el 17 de diciembre pasado al anunciar el restablecimiento de relaciones diplomáticas y la apertura de embajadas en las respectivas capitales, hecho que se concretó el 20 de julio pasado.

A pesar de las diferencias que aún subsisten entre La Habana y Washington, las dos partes quieren que el Congreso estadounidense levante el bloqueo impuesto por Estados Unidos desde hace más de cinco décadas, acota AP, cuyo despacho es reproducido por numerosos sitios digitales de periódicos norteamericanos.
Raúl Castro y Obama intercambiaron saludos ayer en la recepción que el presidente estadounidense ofreció a los jefes de Estado y de Gobierno que participan en los debates del 70 período de sesiones de la Asamblea General de la ONU que sesionará hasta el 3 de octubre próximo.

Las autoridades cubanas consideran que para alcanzar la normalización de los nexos bilaterales Washington debe poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a la isla desde hace más de medio siglo, devolver el territorio que ocupa la Base Naval de Guantánamo y cesar las acciones subversivas contra Cuba.

(Con información de Prensa Latina y Radio Reloj)
Tomado de Cubadebate

domingo, 27 de septiembre de 2015

Raúl Castro: "No negamos que existan logros en las últimas décadas, pero resultan frágiles e insuficientes"

Discurso del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, en la “Conferencia de líderes globales sobre igualdad de género y empoderamiento de las mujeres: un compromiso de acción”, en Nueva York, el 27 de septiembre de 2015, “Año 57 de la Revolución”.
(Versiones Taquigráficas-Consejo de Estado)

EN NEWYORK

Señor Presidente:

Cuarenta años después de la Primera Conferencia Mundial sobre la Mujer y a veinte años de aprobada la Declaración y Programa de Acción de Beijing, una de cada tres féminas experimenta violencia física y sexual; el 90% de los 2,5 millones de víctimas de la trata de personas pertenecen al sexo femenino; sus niveles de desempleo son más elevados y reciben, como promedio, solo entre el 60 y el 75% del salario de los hombres por trabajo de igual valor.
Millones de ellas no disfrutan de igualdad de derechos en materia de herencia y propiedad; y su representación en los parlamentos a nivel mundial solo alcanza el 22%.

Cerca del 90% de las víctimas de las guerras en la actualidad son civiles, la mayoría mujeres, ancianos, niñas y niños. También lo son más del 75% de las personas refugiadas y desplazadas por los conflictos.

Ellas constituyen el 70% de los 2 mil 700 millones de pobres en el mundo y dos tercios de los casi 800 millones de personas adultas analfabetas. Más de      300 mil mueren cada año por complicaciones evitables durante el parto, el 99% en los países del Sur.

Señor Presidente:
La esperanza de vida al nacer de las cubanas es de 80,45 años; la tasa de mortalidad materna directa es solo de 21,4 por cada cien mil nacidos vivos, una de las más bajas del mundo; representan el 48% del total de las personas ocupadas en el sector estatal civil y el 46% de los altos cargos de dirección; el 78,5% del personal de salud, el 48% de los investigadores científicos y el 66,8% de la fuerza de mayor calificación técnica y profesional. Cursan, como promedio, 10,2 grados y son el 65,2% de los graduados en la educación superior.

El 48,86% de nuestro Parlamento está formado por mujeres, lo que nos ubica como el segundo país del hemisferio americano, solo superado por Bolivia, y el cuarto en el mundo.

Sin embargo, aún nos queda mucho por hacer. Trabajamos para seguir cambiando los patrones culturales, de forma que se comparta entre hombres y mujeres el cuidado de la familia y se continúe incrementando su presencia en los cargos decisorios a nivel gubernamental, por solo mencionar algunos aspectos.

Señor Presidente:
No negamos que existan logros en las últimas décadas, pero resultan frágiles e insuficientes. Para avanzar hacia la plena realización de la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer es preciso, ante todo, el logro de un orden internacional justo y equitativo, que erradique la pobreza y el hambre, ponga fin a los conflictos bélicos, privilegie al ser humano por encima del capital y preserve el medio ambiente.

Muchas gracias.
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Fuente Periódico Granma

sábado, 26 de septiembre de 2015

Raúl Castro: Persisten niveles inaceptables de pobreza y desigualdad en el mundo

Raúl Naciones Unidas

El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz intervino la mañana de este sábado en la cumbre de la ONU sobre los objetivos de desarrollo sostenible 2015-2030.

“Los avances, quince años después de adoptados los Objetivos de Desarrollo del Milenio, son insuficientes y desigualmente distribuidos. Persisten, e incluso se agravan en muchos casos, niveles inaceptables de pobreza y desigualdad social, incluso en las propias naciones industrializadas”, destacó el presidente cubano.

Asimismo, se refirió en su breve y contundente discurso a las problemáticas que afectan al mundo de hoy como las crisis migratorias, motivadas por los conflictos bélicos y la dura situación económica que enfrenta una parte de la humanidad, lo cual incrementa la brecha entre el Norte y el Sur y la polarización de las riquezas.

“No menos de 2 mil 700 millones de personas en el mundo viven en la pobreza. La tasa global de mortalidad infantil en menores de cinco años, sigue siendo varias veces la de los países desarrollados. La mortalidad materna en las regiones en desarrollo es 14 veces más alta que en aquellos”, precisó.
Raúl enfatizó también en la importancia de que los debates sobre temas como los objetivos de desarrollo sostenible compulsen a la toma de acuerdos que se puedan concretar en acciones.

Si queremos un mundo habitable de paz y concordia entre las naciones, de democracia, justicia social y respeto a los derechos humanos de todos, tendríamos que adoptar compromisos tangibles en materia de ayuda al desarrollo y solucionar el problema de la deuda, ya varias veces pagada, expresó.

Sería necesario, continuó, crear otra arquitectura financiera internacional, eliminar el monopolio tecnológico y del conocimiento de las naciones industrializadas y que estas aceptaran su deuda histórica, a partir de responsabilidades comunes, pero diferenciadas.

La falta de recursos no puede esgrimirse como pretexto cuando se invierten 1,7 millones de millones de dólares anuales en gastos militares, sin cuya reducción no serán posibles el desarrollo ni una paz estable y duradera, añadió.

El presidente cubano manifestó que el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, la apertura de embajadas y los cambios en la política hacia nuestro país declarados por Obama; constituyen un importante avance que ha concitado el apoyo internacional.

Sin embargo, apuntó, persiste el bloqueo económico, comercial y financiero por más de medio siglo, el cual causa daños y privaciones al pueblo cubano, es el principal obstáculo para el desarrollo del país, afecta a otras naciones por su extraterritorialidad, y perjudica a los ciudadanos y empresarios estadounidenses. Además, el bloqueo ha sido rechazado en numerosas ocasiones por la aplastadora mayoría de los países miembros de la Organización de Naciones Unidas.

Pese a todo, Cuba cumplió los objetivos del milenio y brindó su ayuda a otros países en varios sectores, lo que continuaremos haciendo con nuestros modestos esfuerzos; dijo Raúl.

No renunciaremos a la solidaridad, la lucha por la dignidad humana y la justicia social, que son convicciones profundas de nuestra sociedad socialista; concluyó.

Lea a continuación el discurso completo:

Estimados jefes y jefas de Estado y de Gobierno:
Distinguidos jefes y jefas de delegaciones:
Señor Secretario General de las Naciones Unidas:
Señor Presidente:

La inestabilidad en numerosas regiones tiene sus raíces en la situación de subdesarrollo en que viven dos tercios de la población mundial.

Los avances, quince años después de adoptados los Objetivos de Desarrollo del Milenio, son insuficientes y desigualmente distribuidos. Persisten, e incluso se agravan en muchos casos, niveles inaceptables de pobreza y desigualdad social, incluso en las propias naciones industrializadas. La brecha entre el Norte y el Sur y la polarización de la riqueza se incrementan.

Constatamos que estamos aún muy lejos de contar con una verdadera asociación mundial para el desarrollo.

No menos de 2 mil 700 millones de personas en el mundo viven en la pobreza. La tasa global de mortalidad infantil en menores de cinco años, sigue siendo varias veces la de los países desarrollados. La mortalidad materna en las regiones en desarrollo es 14 veces más alta que en aquellos.

En medio de la actual crisis económica y financiera, los acaudalados y las compañías transnacionales se hacen cada vez más ricos, y aumentan dramáticamente los pobres, los desempleados y las personas sin casa debido a crueles políticas llamadas “de austeridad”. Oleadas de inmigrantes desesperados arriban a Europa huyendo de la miseria y de los conflictos que otros desataron.

Los medios para implementar la Agenda, sin compromisos medibles ni calendarios, no son proporcionales al alcance de sus 17 objetivos de desarrollo sostenible.

Si queremos un mundo habitable, de paz y concordia entre las naciones, de democracia, justicia social, dignidad y respeto a los derechos humanos de todos, tendríamos que adoptar cuanto antes compromisos tangibles en materia de ayuda al desarrollo y solucionar el problema de la deuda ya pagada varias veces. Habría que construir otra arquitectura financiera internacional, eliminar el monopolio tecnológico y del conocimiento, y cambiar el orden económico internacional vigente.

Los países industrializados debieran aceptar su deuda histórica y ejercer el principio de “responsabilidades comunes pero diferenciadas”. No puede esgrimirse como pretexto la falta de recursos cuando se invierten 1,7 millones de millones de dólares anuales en gastos militares, sin cuya reducción no serán posibles el desarrollo ni una paz estable y duradera.

Sr. Presidente:
El restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y los Estados Unidos, la apertura de embajadas y los cambios que el presidente Barack Obama ha declarado en la política hacia nuestro país constituyen un importante avance, que ha concitado el más amplio apoyo de la comunidad internacional.

Sin embargo, persiste el bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba, por más de medio siglo, el cual causa daños y privaciones al pueblo cubano, es el principal obstáculo para el desarrollo económico de nuestro país, afecta a otras naciones por su alcance extraterritorial y continúa perjudicando los intereses de los ciudadanos y las compañías estadounidenses. Esta política es rechazada por 188 Estados miembros de las Naciones Unidas que demandan ponerle fin.

Pese a todo, Cuba cumplió los Objetivos de Desarrollo del Milenio y brindó su cooperación a otros países en desarrollo en varios sectores, lo que continuaremos haciendo en la medida de nuestras modestas posibilidades.
No renunciaremos jamás a la dignidad, la solidaridad humana y a la justicia social, que son convicciones profundas de nuestra sociedad socialista.

Muchas gracias.

(Con información de Granma)
Tomado de Cubadebate

domingo, 20 de septiembre de 2015

América Latina y el Caribe en el contexto del 17D

Por Elier Ramírez Cañedo*
 
Raúl Castro y Barack Obama. Foto: Pablo Martínez/ AP
Raúl Castro y Barack Obama. Foto: Pablo Martínez/ AP

Es cierto que la primera variable a considerar a la hora de entender el “nuevo enfoque” de política hacia Cuba, anunciado por el presidente Barack Obama el 17 de diciembre de 2014, es la propia resistencia del pueblo cubano y la sabiduría de su liderazgo histórico, quienes durante más de 50 años han vencido las más disímiles variantes de agresión diseñadas por once administraciones estadounidense para lograr el “cambio de régimen” en la Isla. Sin esa resistencia y sobrevivencia del proyecto cubano sería imposible analizar otros factores que también incidieron en el curso actual adoptado por la administración Obama en cuanto a la política hacia Cuba.

Por demás, Cuba arribó al 17D en medio de un proceso de actualización de su modelo económico y social y en el momento más exitoso de su historia en el escenario internacional, elementos que indudablemente fueron tomados en cuenta por la administración demócrata para la reevaluación de su política hacia la Mayor de las Antillas. Cuba entra además en esta nueva etapa de pie, no de rodillas, sin la menor sombra a su soberanía o concesión alguna que signifique la abjuración a los principios proclamados y defendidos por la Revolución durante décadas.

Sin embargo, la capacidad de sobrevivencia de la Revolución Cubana no hubiera sido suficiente para producir una revisión de la política de los Estados Unidos hacia Cuba como la que hemos visto del 17 de diciembre a la fecha. Otro grupo de variables también han tenido un rol significativo. Entre ellas, sin duda, la variable América Latina y el Caribe, en medio de importantes desplazamientos en la correlación de fuerzas a nivel internacional, ha sido la de mayor impacto. Los cambios ocurridos en la región, desde la llegada de Hugo Chávez al poder en  Venezuela en 1998 hasta la actualidad, explican también en gran medida el 17D.

La administración Bush resultó ser un fracaso en cuanto a su política hemisférica. Años que fueron muy bien aprovechados por las fuerzas progresistas y de izquierda en la región, las cuales igualmente ganaron terreno ante los nefastos efectos que dejaron en la región los políticas de ajuste neoliberal.

Si nos guiamos por las llamadas estrategias de “seguridad nacional” de los Estados Unidos, podríamos caer en el error de pensar que América Latina y el Caribe, no es la región por excelencia que, desde el punto de vista geopolítico, reviste la mayor importancia para los intereses de los Estados Unidos. El hecho de que la región no aparezca mencionada con frecuencia en estos informes, no significa que esté lejos de  formar parte de las máximas prioridades de la política exterior de los Estados Unidos. “Más allá de la retórica y de argucias diplomáticas –destaca Atilio Borón-, América Latina es, para los Estados Unidos, la región del mundo más importante”.[i]

Recordemos que en América Latina, y muy especialmente en Sudamérica, existe una exorbitante riqueza de recursos naturales. Posee casi el 50% del agua dulce del planeta y las mayores reservas probadas de petróleo en Venezuela y submarinas en el Litoral Paulista en Brasil. México, Ecuador, Perú, Colombia y Argentina también cuentan con grandes reservas de petróleo. Además de eso, en la región se concentran grandes yacimientos de gas y ríos que proporcionan energía hidroeléctrica. Siete de los países de la región se encuentran entre los diez productores de minerales claves para el complejo militar  industrial norteamericano. La mitad de la biodiversidad del planeta también se halla en América Latina y el Caribe.[ii] Esto y mucho más, lo conocen bien los Estados Unidos, sobre todo en tiempos en que se acrecienta la lucha por apropiarse de los bienes comunes del planeta.

Por otro lado, para nadie es un secreto que un fallo de los Estados Unidos en la imposición de su voluntad en América Latina y el Caribe como el que hemos visto en los últimos años, cuestiona su decisión de recuperar o mantener el liderazgo en otras regiones del mundo. En un momento de relativo declive de la hegemonía de los Estados Unidos a nivel global, y cuando otros actores internacionales, en especial China y Rusia, disputan cada vez más a Washington esta supremacía, incluso en su “histórico traspatio” -dentro de muy poco se estará abriendo un canal interoceánico por Nicaragua, a partir de una gran inversión china- Estados Unidos necesita replegarse hoy más que nunca hacia lo que consideran también como su área natural de influencia, en busca de una recomposición más efectiva de su liderazgo. La situación en América Latina y el Caribe se les ha ido tanto de las manos que necesitan hacerlo de un modo diferente.

Por el momento, Washington aspira lograr la rearticulación de esa hegemonía a través de vías y mecanismos mucho más inteligentes y sutiles, dentro de la concepción estratégica que Joseph Nye[iii] ha denominado poder inteligente, y que consiste en una mejor articulación en la política exterior norteamericana de los instrumentos tradicionales del poder duro (hard power) como son: el uso del poderío militar y la coerción económica con los instrumentos del “poder blando” (soft power) relacionados con la capacidad de persuasión utilizando la diplomacia, los medios de comunicación, la promoción del modo de vida norteamericano y la asistencia al exterior.[iv]

Y es en esa estrategia donde Cuba se convierte en una pieza fundamental para Washington, pues su arcaica, fallida e impopular política hacia la Isla se había convertido en un impedimento para hacer avanzar sus intereses en la región; en una especie de muro de contención hacia propósitos mayores.Las Cumbres de las Américas en las que había participado el presidente Obama, antes de la más reciente celebrada en Panamá, habían sido la muestra más elocuente de esa realidad. En especial la VI, realizada en Cartagena de Indias, Colombia, en abril del 2012, donde Obama recibió fuertes críticas de prácticamente todos los países presentes por la ausencia de Cuba en esos foros, incluso, con declaraciones de varios mandatarios latinoamericanos en las que señalaban que, de no estar Cuba en la próxima cumbre, dejarían de asistir. Como resultas, la política de aislamiento de los Estados Unidos contra Cuba durante años fue provocando un autoaislamiento de los Estados Unidos y una pérdida significativa en su capacidad de influir en Cuba y en el hemisferio. Así lo ha reconocido el propio Obama y su secretario de Estado, John Kerry.

Como ha señalado el destacado investigador cubano Jesus Arboleya, la absurda política de los Estados Unidos hacia Cuba amenazaba con poner en riesgo todo el sistema panamericano creado por los Estados Unidos para garantizar su dominación en América Latina y el Caribe.[v] Quitarse de encima lo que algunos autores han denominado “la distracción cubana” para poder trabajar en otros objetivos mucho más estratégicos en el hemisferio dentro de su agenda de “seguridad nacional”, se hacía entonces indispensable para Washington. De ahí que Cuba hoy tenga ese altísimo nivel de prioridad –antes inimaginable- que estamos observando en la política exterior de los Estados Unidos. Prácticamente el mismo que tuvo en el siglo XIX, al considerarse un puente imprescindible para la expansión de la dominación de los Estados Unidos en el continente.

Solamente en los años 70 del siglo pasado, América Latina y el Caribe, había sido un factor también determinante –aunque en menor medida a lo que es hoy- para la administración Ford-Kissinger -y luego también la de James Carter- a la hora de intentar avanzar hacia una mejor relación con Cuba.[vi] En aquellos años, amplios sectores de la élite de poder de los Estados Unidos valoraban que el éxito de la política de la administración republicana hacia la región –el llamado “nuevo diálogo”-, dependía en gran medida de una política de distensión con Cuba. Después de Viet Nam, Watergate, el golpe de estado a Salvador Allende, la revelación para el público norteamericano y mundial de numerosos planes de asesinatos contra líderes extranjeros, era necesario construir una nueva imagen de los Estados Unidos hacia el hemisferio. Un mejoramiento de las relaciones con Cuba formaba parte de esa estrategia de limpieza de imagen pública y a la vez el resultado –entre otros factores- de una fuerte presión de los países de la región exigiendo el cambio.

La mayoría de los países en el hemisferio ahora se oponen a las sanciones de la OEA –le decía Stephen Low a Henry Kissinger el 30 de agosto de 1974; la constante introducción del tema cubano amenaza con distorsionar el nuevo diálogo; y la aplicación de nuestras sanciones de negativa comercial a terceros países ahora nos cuesta más de lo que le cuesta a Castro. El tema de Cuba también  está complicando nuestras relaciones con Canadá y algunos países europeos y asiáticos”.[vii] Asimismo, El 27 de marzo de 1975 el asesor del subsecretario de Estado para Asuntos Interamericanos, Harry Shlaudeman, hizo una valoración que pudiera estar hoy en boca de alguna figura clave dentro de la administración Obama: “Si alguna ventaja entraña para nosotros el fin del perpetuo antagonismo reside en eliminar a Cuba de las agendas nacional e interamericana —anular el simbolismo de un asunto intrínsecamente trivial (…) Nuestro interés es dejar atrás el problema de Cuba, no prolongarlo indefinidamente”.[viii]

Por lo tanto, podemos concluir que el respaldo de América Latina y el Caribe ha sido fundamental para Cuba a la hora de hacer frente a la asimetría que siempre han caracterizado las relaciones con los Estados Unidos. Cuando Cuba se sienta en la mesa de negociaciones con la gran potencia del Norte lo hace consiente que tiene detrás la solidaridad de toda una región que es hoy cada vez más vital para los intereses de “seguridad nacional de los Estados Unidos” o más bien para los intereses de seguridad imperial de la clase dominante en ese país. De ahí que, cuando Estados Unidos negocia con Cuba, está también negociando de manera indirecta con América Latina y el Caribe, y con otros actores en el escenario internacional que han exigido durante años un cambio en el enfoque de la política hacia la Mayor de las Antillas.

Con el nuevo curso de política que la administración Obama está siguiendo con Cuba, Washington está tratando de hacer converger los intereses particulares  hacia Cuba, con los regionales y globales, en una variante de política ganar-ganar, al decir de Hillary Clinton.[ix] De ahí la gran campaña de opinión pública, de símbolos e imágenes, que se han estado moviendo detrás de cada paso dado por la administración Obama en su política hacia la Isla. No fue casual, que las primeras medidas de flexibilización de la política de Estados Unidos hacia Cuba –aumento de los viajes y las remesas-, adoptada por la administración Obama, se hayan anunciado pocos días antes de la realización de la  Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago, como  tampoco que, el anuncio del 17 de diciembre, se hubiera efectuado a pocos meses de la celebración Cumbre de las Américas en Panamá.

La nueva política de Washington hacia la Habana no deja también de procurar crear confusión y división dentro de las fuerzas progresistas y de izquierda en la región y afectar en lo posible el avance de los procesos y mecanismos de integración entre nuestros países, desplazando su mayor atención y concentración de recursos e instrumentos hacia el objetivo de revertir el proceso revolucionario en Venezuela, por lo que representa ese país en toda la arquitectura integracionista de los países del Sur y el Caribe, así como por sus recursos naturales. Destruyendo la Revolución Bolivariana, consideran se establecería el efecto dominó que revertería uno a uno los procesos revolucionarios del continente y una vez presentes en Cuba, después de establecidas las relaciones diplomáticas y económicas, su pensamiento pragmático –siempre errado a la hora de aplicarlo a nuestro país- los conduce a vaticinar  que a la Isla no le quedaría otra alternativa que sucumbir dócilmente a sus pies. Máxime, cuando se acerca el cambio generacional en la dirección del país. “Si nos acercamos –dijo Obama el 21 de diciembre de 2014 al ser entrevistado por un programa de CNN-, tendremos la oportunidad de influir en el curso de los acontecimientos en un momento en que va a haber cambios generacionales en ese país. Creo que debemos aprovecharlo y tengo intención de hacerlo”.[x]
 
Los hechos comprueban que la actitud de Cuba en relación con sus vecinos latinoamericanos y caribeños, así como con los procesos de integración se mantiene incólume. El resuelto apoyo del gobierno y pueblo cubano a Venezuela, luego que el presidente Obama declarara que esa nación representaba una amenaza a la seguridad nacional de los Estados Unidos, fue la señal más importante a la hora de marcar cual es la hoja de ruta de Cuba.

Estados Unidos debería entender de una vez –expresó el presidente Raúl Castro en Caracas el 17 de marzo de 2015-  que es imposible seducir o comprar a Cuba ni intimidar a Venezuela. Nuestra unidad es indestructible. Tampoco cederemos ni un ápice en la defensa de la soberanía e independencia, ni toleraremos ningún tipo de injerencia, ni condicionamiento en nuestros asuntos internos. No cejaremos en la defensa de las causas justas en Nuestra América y en el mundo, ni dejaremos nunca solos a nuestros hermanos de lucha. Hemos venido aquí a cerrar filas con Venezuela y con el ALBA y a ratificar que los principios no son negociables”.[xi]
 
Si precisamente los logros alcanzados en materia de integración y unidad en América Latina y el Caribe han tenido un influjo importante  en las posiciones  “conciliadoras” de Washington con La Habana, cómo pensar que Cuba pudiera ahora asumir la conducta ingenua y poco ética de abandonar el camino que desde los inicios de la Revolución ha caracterizado la política exterior de nuestro país hacia la región -aún en momentos de total aislamiento- y que tanta sangre y sacrificio ha costado al pueblo cubano. Pero además, no puede encontrarse en la historia de la Revolución Cubana, ningún hecho donde el gobierno cubano haya afectado los compromisos y la solidaridad con otras naciones para agradar a los Estados Unidos. Así fue en los años 70, cuando Estados Unidos pedía que, a cambio de la “normalización” de las relaciones, Cuba retirara sus tropas de África.

Cuba jamás vinculó en la agenda de su política exterior el proceso de “normalización” de las relaciones con los Estados Unidos con su activismo internacional y solidaridad con las causas del Tercer Mundo. Fue Estados Unidos, en aquella coyuntura, el que estableció ese nexo dañino, importándole más el conflicto este-oeste, que la normalización de las relaciones con la Isla; el que mezcló los asuntos bilaterales con los multilaterales, pretendiendo ser juez y árbitro de la proyección internacional de Cuba.

Si para los Estados Unidos la mejor estrategia –como ya estamos viendo en la actualidad- es emplearse a fondo para revertir  los procesos de cambios que hoy se viven en nuestro hemisferio, apoyar la restauración conservadora y fracturar a través de los más disímiles y sofisticados instrumentos la integración y unidad de la región, para Cuba será siempre fortalecer aún más los vínculos y los procesos de integración con los gobiernos y pueblos latinoamericanos, así como con esos países que hoy contribuyen a la formación de un mundo multipolar, agrupados fundamentalmente en el grupo de los BRICS, como el único camino emancipador posible.

El 17D puede considerarse uno de los resultados políticos más importantes del cambio de época que hoy vive América Latina y el Caribe, también la presencia de Cuba por primera vez en una Cumbre de las Américas, así como el hecho de que el presidente Obama tuviera que retractarse de la ofensiva y ridícula orden ejecutiva del 9 de marzo del 2015 donde se calificaba a Venezuela como una amenaza extraordinaria e inusual a la “seguridad nacional” de los Estados Unidos. En otros tiempos de triste recordación en el hemisferio, eso hubiera implicado irremediablemente la invasión de los marines yanquis.

No obstante, pienso que América Latina y el Caribe, debería avanzar también la integración en el área militar –aunque primero o paralelamente habría que deshacerse de todo el sistema interamericano de defensa creado por los Estados Unidos desde 1948-, pues basándonos en la historia de los imperios, no podemos descartar un escenario futuro en que, los Estados Unidos, ante el fracaso de sus objetivos estratégicos en América Latina y el Caribe y el incremento de las dificultades para el acceso a los recursos naturales con los cuales sostienen sus supremacía militar y los altos patrones de consumo de su sociedad, opte nuevamente por privilegiar los mecanismos más abiertamente agresivos e intervencionistas. No es fortuito que los Estados Unidos en los últimos años hayan venido incrementando su presencia militar en la región en las zonas que pueden generar mayor conflictividad a sus intereses y donde se encuentran los recursos naturales más estratégicos de cara al futuro. Actualmente Washington posee 77 bases militares operando en la región. Tampoco es accidental la reactivación de la IV Flota desde mediados de 2008.

Notas
[i] Atilio Borón, América Latina en la Geopolítica Imperial, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2014, p.66.
[ii] Atilio Borón, El papel de América Latina y el Caribe en el tablero de la geopolítica mundial, en: El imperialismo norteamericano. Pasado, presente y futuro, Editorial de Ciencias Sociales-Ruth Casa Editorial, La Habana, 2014, pp.129-151.
[iii] Graduado en la Universidad de Princenton y doctor en Harvard. Especializado en los estudios de las Relaciones Internacionales. Actualmente es profesor de la Kennedy School of Government de la Universidad Sandwich, New Hampshire.
[iv] Véase Abel Enrique González Santamaría, La Gran Estrategia. Estados Unidos vs América Latina, Editorial Capitán San Luis, La Habana, 2013, pp.283-284.
[v] Jesús Arboleya, Tres preguntas básicas sobre el restablecimiento de relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Progreso Semanal, 5 de enero de 2015.
[vi]Véase Elier Ramírez Cañedo y Esteban Morales Domínguez, “De la confrontación a los intentos de “normalización”. La política de los Estados Unidos hacia Cuba”, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2014.
[vii]  Memorándum de Stephen Low a Kissinger, “Política hacia Cuba”, 30 de agosto de 1974, www.gwu.edu/~nsarchiv/ (traducción del ESTI)
[viii] Memorándum de Harry Shlaudeman a William Rogers, 27 de marzo de 1975, www.gwu.edu/~nsarchiv/ (traducción del ESTI)
[ix] Discurso de Hillary Clinton en Miami, Florida, 31 de julio del 2015.http://time.com/3980244/hillary-clinton-florida-cuba-race-voting/
[x] Barack Obama, Entrevista con el programa “State of the Union”, en CNN, 21 de diciembre de 2014.
[xi] Discurso del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la IX Cumbre Extraordinaria del ALBA-TCP, convocada en solidaridad con el hermano pueblo de Venezuela, efectuada en Caracas, República Bolivariana de Venezuela, el 17 de marzo de 2015. (Versiones Taquigráficas-Consejo de Estado)
*Académico cubano. Doctor en Ciencias Históricas. Coautor del libro “De la confrontación a los intentos de normalización. La política de los Estados Unidos hacia Cuba”.
Tomado de Cubadebate