Mostrando entradas con la etiqueta Papa Francisco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Papa Francisco. Mostrar todas las entradas

jueves, 24 de septiembre de 2015

Mi deseo es que las relaciones entre Cuba y EEUU lleguen a buen término: Francisco

Por Rosa Miriam Elizalde, @elizalderosa

La Editora de Cubadebate Rosa Miriam Elizalde en la conferencia de prensa con el Papa Francisco en el vuelo de Santiago de Cuba a Washington. La Editora de Cubadebate Rosa Miriam Elizalde en la conferencia de prensa con el Papa Francisco en el vuelo de Santiago de Cuba a Washington.
Es la primera vez en 17 años que un Papa llama al bloqueo por su nombre, y no con el sesgado término de “embargo”, y este hecho acontece a bordo del avión de Alitalia que lo condujo desde Santiago de Cuba a la Base Aérea Andrews, en Washington, donde le dio la bienvenida el Presidente Barack Obama.

Francisco exhortará en el Congreso a los entendimientos binacionales “como signo de progreso en la convivencia” y no mencionará directamente al bloqueo, aunque reivindicó la posición tradicional de la Santa Sede al respecto, que es de oposición no solo a este, sino a “otros casos de bloqueo”.

Por ser la Isla el país visitado, Cubadebate tuvo el privilegio de hacer la primera de las siete preguntas de la prensa vaticana que contestó Jorge Bergoglio en el vuelo AZ4000. El Sumo Pontífice reconoció además que está “contento de haber encontrado al pueblo cubano, a las comunidades cristianas cubanas”, y aseguró que “el encuentro con las familias (en la Catedral santiaguera) fue muy lindo, fue muy hermoso”.

Dio detalles de su encuentro con Fidel en La Habana y admitió que el líder cubano se mostró muy interesado por la Encíclica del Papa “Laudato Si”, donde el Pontífice clama justicia para los más necesitados y motiva a la puesta en práctica de la conocida “ecología integral”. En el transcurso del vuelo, que duró aproximadamente tres horas, los periodistas en equipo transcribieron y tradujeron toda la conferencia de prensa, en la que Francisco respondió indistintamente en inglés e italiano.

A continuación la transcripción íntegra de la conferencia de prensa

–Rosa Miriam Elizalde, Cubadebate: Su Santidad, ha sido un honor y un placer acompañarlo en este viaje, además de una inmensa alegría. Mi pregunta es un poco previsible. Me gustaría saber su criterio sobre el bloqueo de los Estados Unidos a Cuba y si hablará de ello ante el Congreso.

–El problema del bloqueo es parte de la negociación. Es público esto. Ambos presidentes han hablado de esto. Es una cosa pública que va en camino de las buenas relaciones que se van buscando. Mi deseo es que se llegue a buen término, que se llegue a un acuerdo que satisfaga a las partes.

Respecto a la postura de la Santa Sede con respecto a los bloqueos, papas anteriores han hablado de eso. No solo de este, de otros casos de bloqueo. Hay doctrina social de la Iglesia al respecto, yo me refiero a eso. Es bien precisa.
Con respecto al Congreso de EEUU, ya el discurso lo tengo hecho, así que no puedo decirlo. Estoy pensando lo que voy a decir. Pero no específicamente de esa tema, sino más bien en general, de los acuerdos binacionales o multinacionales como signos de progreso en la convivencia. Va por ese lado. El tema es concreto… Estoy haciendo memoria y no quiero decir macanas. Pero el tema en concreto no está mencionado.

Rosa Flores Dee, CNN.-Durante su viaje, 50 disidentes fueron arrestados fuera de la nunciatura cuando ellos buscaban tener un encuentro con usted. En primer lugar, a usted le gustaría tener un encuentro con los disidentes? Y, si usted tuviera su encuentro, ¿qué les diría?

–No tengo noticia de que haya sucedido eso, no tengo ninguna noticia. Y no puede decir sí, no; no sé, directamente no sé. Y sus dos preguntas son futuribles. ¿Me gustaría? ¿Qué sucedería? A mí me gusta encontrarme con toda la gente. Considero que, primero, toda persona es hija de Dios y tiene derecho. Y, segundo, siempre el trato con otra persona enriquece. O sea, que el futurible lo respondo así. Me gustaría encontrar con todo eso. Si usted quiere que le diga algo más, le puedo decir algo en concreto.

Primero, estaba bien claro que yo no iba a dar audiencias. Porque se pidieron audiencias de otros sectores, incluso de algún jefe de Estado. Y no, yo estoy en una visita, en un país, y no estaba previsto ninguna audiencia con los disidentes ni con otros. Y segundo, de la nunciatura se hicieron llamadas telefónicas a algunas personas que están en ese grupo de disidentes y se les comunicó que yo con gusto cuando llegara a la Catedral los saludaría. Eso sí existió, pero como ninguno se identificó como tal yo no sé si estaban o no estaban. Yo saludé a los enfermos, que estaban en sillas de ruedas, pero ninguno se identificó como disidentes. Y ay hija no sé qué le diría, les desearía cosas buenas como a todo el mundo, pero no lo que uno dice le viene en el momento. Pero mereces el premio Nobel a los futuribles.

-Silvia Pozzuoli, National Public Radio (EEUU): Durante los años que ha estado en el poder Fidel Castro la Iglesia ha sufrido mucho. ¿Usted en su encuentro con Fidel tuvo la percepción de que él se ha arrepentido?

-El arrepentimiento es una cosa muy íntima. Una cosa de conciencia. Yo en el encuentro con Fidel hablé de historias de jesuitas conocidos, porque también le llevé de regalo un libro del padre Llorente, jesuita. También un CD con las conferencias del padre Llorente, además había preparado dos libros del padre Pronzatto, que seguramente él apreciará. Hablamos de estas cosas.

Mucho hablamos sobre la encíclica Laudato Si. Él está muy interesado en el tema de la ecología. El encuentro no fue tan formal, sino espontáneo. Estaba también la familia presente ahí. Además mis acompañantes, mi chofer estaba ahí. Pero nosotros estuvimos un poco separados con la mujer, ellos no podían escuchar, pero estaban en el mismo ambiente. Hablamos de estas cosas. Sobre la encíclica mucho, porque él está muy preocupado sobre esto. Del pasado no hablamos. Bueno, sí del pasado, de cómo eran los jesuitas, de cómo lo hacían trabajar, de todo eso, sí.

-Santidad, sus reflexiones, también sus denuncias sobre la inequidad del sistema económico mundial, el riesgo de autodestrucción del planeta, son también denuncias incómodas en el sentido de que tocan también intereses fuertes, el tráfico de armas, etcétera. En víspera de este viaje, surgieron consideraciones bastante extrañas, y también medios bastante importantes del mundo las retomaron y sectores de la sociedad norteamericana que llegaron a preguntarse también si el Papa es católico. Ya había habido discusiones de los que hablaban del Papa comunista, ahora hasta están los que hablan del Papa que no es católico. Ante estas consideraciones, ¿usted qué piensa?

-Un cardenal amigo me contó que fue a lo de él una señora muy preocupada, muy católica, un poco rígida, pero buena católica. Y le preguntó si era verdad que en la Biblia se hablaba de un Anticristo y él le explicó. Y también en la Apocalipsis, no? Y después, si era verdad que se hablaba de un anti-papa, que el anti-cristo, el anti-papa. ¿Pero por qué me hace esta pregunta? Preguntó el cardenal. Porque yo estoy segura de que el papa Francisco es el antipapa. Y por qué pregunta esto, por qué tiene esta idea? Y, porque no usa los zapatos rojos, así, histórico. Los motivos, de pensar si Porque no usa los zapatos rojos. Los motivos de pensar si uno es comunista, no es comunista. 

Yo estoy seguro de que no he dicho una cosa más que no hubiera estado en la doctrina social de la Iglesia. En el otro vuelo una colega me dijo que yo le había tendido la mano a los movimientos populares y me preguntó ‘¿pero la Iglesia lo va a seguir? Yo le dije ‘soy yo el que sigo a la Iglesia’. Y en esto me parece que no me equivoco. Creo que nunca dije una cosa que no fuera en la Doctrina Social de la Iglesia. Las cosas se pueden explicar, quizás una explicación ha dado una impresión de ser un poquitito más (sinistrina) de izquierda, pero sería una error de explicación. No, mi doctrina sobre todo esto, sobre la Laudato Si, sobre el imperialismo económico, todo esto, es la de la Doctrina Social de la Iglesia. Y si es necesario que yo recite el credo, estoy dispuesto a hacerlo, ¿eh?

-Jean Louis de la Vaissiere: En el último viaje a América Latina, ha criticado duramente el sistema capitalista liberal. En Cuba, parece que sus críticas del sistema comunista no eran muy severas, sino “soft”. ¿Por qué estas diferencias?

-En los discursos que he hecho en Cuba, siempre he puesto el acento en la Doctrina Social de la Iglesia. Pero las cosas que se deben corregir las he dicho claramente, no perfumadamente soft. Pero también la primera parte de su pregunta: más que lo que yo he escrito –y duramente- en la Encíclica, también en la Evangelii Gaudium sobre el capitalismo salvaje, liberal- no lo he dicho. Todo está escrito allí. Yo no recuerdo haber dicho nada más que eso. Si usted se acuerda, hágamelo recordar. He dicho lo que he escrito (y que es bastante, es bastante).

Y después… Sí, casi lo mismo que le he dicho a su colega. Todo esto es la Doctrina. Pero aquí, en Cuba, y esto a lo mejor aclara un poco lo que me pregunta, ha sido un viaje muy pastoral con la comunidad católica, con los cristianos; también con las personas de buena voluntad. Y por eso mis intervenciones eran homilías o… también con los jóvenes, que eran creyentes y no creyentes, y entre los creyentes había distintas religiones… ha sido un discurso de esperanza, de animar el diálogo entre ellos, de ir juntos, buscar las cosas que unen no las que nos dividen, hacer puentes. Era un lenguaje más pastoral. En cambio, en la Encíclica se debían tratar cosas más técnicas, y también estas que usted ha mencionado. Pero si usted se acuerda de alguna cosa fuerte que he dicho en el otro viaje, dígamela, porque no me acuerdo.

-Nelson Castro, Radio Continental (EEUU): La pregunta tiene que ver con la disidencia poniéndola en dos aspectos: ¿Por qué decidió no recibirlos? Después hubo un detenido que se acercó a usted, que fue llevado preso. La pregunta es ¿va a haber un rol de la Iglesia católica en buscar la apertura de las libertades políticas, visto el rol que ha jugado en el restablecimiento también de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos? Este tema de las libertades que es un problema para los que piensan distinto en Cuba, ¿será un rol que la Santa Sede piensa para la Iglesia Católica en el futuro de Cuba?

-Primero el “los” (se refiere a recibirlos). No recibir “los”. No, no recibí ninguna audiencia privada. Eso es para todos y hubo una solicitud de un jefe de Estado, se le dijo que no y que no tenía nada que ver con los disidentes. El trato con los disidentes fue el que expliqué. La Iglesia acá, la Iglesia en Cuba hizo un manojo de listas de indultos, fueron indultados dos mil 200 o por ahí, la cifra me la dijo el Presidente de la Conferencia Episcopal.

Lombardi: Fueron más de tres mil…

Fueron más de tres mil, y aún existen casos en estudio. La Iglesia aquí en Cuba está comprometida en trabajar en los indultos. Por ejemplo alguno me dijo: “Sería lindo que se termine con la cadena perpetua”. Hablando claramente, la prisión perpetua es casi una pena de muerte escondida, esto lo dije públicamente en un discurso a los juristas; es como estar ahí muriendo todos los días, sin la esperanza de la liberación. Pero es una hipótesis, otra hipótesis es que se hagan indultos generales de uno o dos años, pero la Iglesia está trabajando y ha trabajado. No digo que estos más de tres mil hayan sido tomados de las listas de la Iglesia. No. La Iglesia hizo listas, no se cuántas, ha pedido indultos y continuará haciéndolo.

- Rogelio Mora, Telemundo: Santo Padre, si un médico visita a un enfermo y no un sano; en los últimos años 20 años tres Papas han visitado a Cuba, ¿es que tiene un padecimiento, Santo Padre? ¿Cuba sigue muy mal?

-No entiendo su pregunta.

-¿Que si Cuba tiene un padecimiento, Santo Padre, si tiene un mal?

-No, no. Primero fue San Juan Pablo II, histórica primera visita, que era normal, el visitó todos los países, incluso países agresivos contra la Iglesia, pero no habría eso. La segunda fue la del papa Benedicto, también. Estaría dentro de lo normal. Y la mía fue un poco casual porque yo pensaba entrar en los EEUU por México al principio, la primera idea, Ciudad Juárez, el límite, ¿no? Pero ir a México sin ir a la Guadalupana… hubiera sido una bofetada, pero eso pasó, fue una cosa que pasó.

Entonces se fue dando esto que se dio, y el 17 de Diciembre pasado se anuncio lo que estaba más o menos reservado, un proceso de casi un año, entonces dije, no, voy a entrar a Estados Unidos por Cuba, y la elegí por este motivo, pero no porque tenga un mal especial que no tengan otros países. Ni interpretaría las tres visitas… más aún hay algunos países que los dos papas anteriores han visitado, incluso yo mismo, Brasil por ejemplo, y más aún, Juan Pablo II la visitó tres o cuatro veces Brasil, no había un mal especial.

Estoy contento de haber encontrado al pueblo cubano, a las comunidades cristianas cubanas, hoy el encuentro con las familias fue muy lindo, fue muy hermoso. Perdón que me ha venido el español, las preguntas eran en español, espero que las hayan entendido. Se lo agradezco mucho.

Tomado de Cubadebate

martes, 22 de septiembre de 2015

La visita del Papa: Celebración en Cuba y resignación en los medios de Miami

Por Edmundo García
telemConcluye hoy martes 22 de septiembre la visita pastoral del Papa Francisco a Cuba. Creo que ha sido un hecho trascendental y con resultados positivos. He sido testigo de las dos visitas anteriores de Juan Pablo II y Benedicto XVI y he podido ver cómo una marca a la otra y se conectan las tres en un sentido ascendente.

La presencia del Papa Francisco en las ciudades cubanas de La Habana, Holguín y Santiago de Cuba ha sido de interés religioso, político y social; y en esa múltiple dimensión la han captado tanto participantes como observadores.

El Papa Francisco, un jesuita que asumió su nombre en homenaje a los votos de pobreza y humildad de los franciscanos, es una persona de pueblo, conoce la realidad latinoamericana y enfrentó la dictadura en Argentina.

La presencia del Papa en la isla está también relacionada con el rol que en lo personal, y como representante del estado Vaticano, tuvo en el camino de las negociaciones que han llevado al proceso en que se encuentran hoy las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos.

En la santa misa del Papa Francisco en la Plaza de la Revolución José Martí de La Habana resaltó la vocación de servicio y la necesidad de ser solícitos con los otros a través de lo que llamó “pequeños detalles de la vida”. También hizo un espacio para pedir por la paz en Colombia y, dirigiéndose al presidente cubano Raúl Castro, le dijo “Gracias a usted Señor Presidente, por todo lo que hace en este trabajo de reconciliación”.

A pesar de este y otros reconocimientos, y de las claras muestras de cercanía personal, algunos medios de Miami se atrevieron a afirmar que ambos líderes hicieron gestos de desaprobación y recelo mientras cada uno hacía uso de la palabra. Un comentarista de un canal local interpretó que Francisco “pidió a la dinastía de los Castro que saliera del poder”, por la sencilla razón de que en la frase de Martí citada por el Papa en el Ángelus, que ese sujeto seguramente ni entendió, aparecía la palabra “dinastías” referida a una cuestión histórica.

Por su parte la reportera de Telemundo en La Habana para esta ocasión, María Celeste Arrarás, de la que hay que reconocer que reportó con objetividad la mayor parte del tiempo, por alguna razón escuchó una referencia del Papa a los “exiliados cubanos”, cuando se oyó bien claro que había dicho “cubanos residentes en otras partes del mundo”.

Pero quienes en verdad han delirado son los analistas que se ha gastado Univisión para seguir esta visita del Papa; entre ellos el conocido y muy poco respetado Lincoln Díaz-Balart, quien como siempre renegó de todo lo que se hace en Cuba, prometiendo que si Jeb Bush o Marco Rubio ganan la presidencia de Estados Unidos en el 2016, él se encargaría de que cosas como la visita del Papa no sucedieran más.

No obstante, merece ser destacado que el reportero de Univisión Galo Arellano hizo un sobrio trabajo desde Santiago de Cuba, donde entrevistó peregrinos de Miami que se rencontraron después de décadas con la Ciudad Héroe, donde crecieron y se enamoraron de jóvenes. Reseñable es también un contacto con los estudios de Univisión realizado por María Antonieta Collins desde Cuba, donde calificó de majestuosa y sacra la ceremonia en Holguín, y refirió como “Homilía extraordinaria” el oficio del Papa en Santiago; destacando además el elogio de Francisco, en la tierra de Mariana Grajales, a las madres cubanas como resguardo de la Fe. María Antonieta dijo estar fascinada con la visión de la naturaleza en el amanecer de El Cobre; y confesó que esto le permitió entender la obra pictórica de Tomás Sánchez.

Como siempre el Canal 41 de Miami hizo de las suyas; entre todos los falsos analistas que por sus estudios desfilaron, se destacó un extremista ex profesor de comunismo científico que afirmó que la visita cordial y respetuosa que el Papa hizo al Comandante en Jefe Fidel Castro solo se debió a un supuesto “duendecillo” de atracción hacia las grandes figuras políticas latinoamericanas. 

Para la historia del papelazo en la televisión de Miami quedará el enloquecido reclamo de María Laria, conductora del programa Arrebatados en el Canal 41, de que Francisco debió subir al papamóvil al peligroso individuo que lo abordó en su trayecto, y exhibirlo por La Habana entera.

Debe ser dicho además que las transmisiones en inglés de Local News (Canal 10), Today in Florida (Canal 7) y NBC Local (Canal 6) enfocaron la visita del Papa a Cuba como un acontecimiento histórico y una fiesta del pueblo cubano. No le dieron importancia, ni siquiera reportaron, algunos pocos incidentes incitados por las mentes calenturientas de los extremistas de la derecha cubanoamericana. Ha sido evidente que esta vez ninguna excentricidad miamense captó la atención de los medios y todos se concentraron absolutamente en lo que sucedía en Cuba. Mal quedaron, y como informadores de segunda mano, aquellos que no tuvieron reporteros acreditados en la isla.

La Habana populosa y agradecida, Holguín engalanada y hoy Santiago bendecida, fueron las escalas cubanas del Papa Francisco, en representación de toda Cuba. En esta última jornada se le veía acompañado del Cardenal Seán Patrick O’Malley, Arzobispo de Boston, el vigía en la continuación de su viaje hacia los Estados Unidos; como lo fue por estos días el Cardenal Jaime Lucas Ortega y Alamino.

(www.latardesemueve.com / @edmundogarcia65)
Tomado de La Pupila Insomne

Texto completo del discurso del Papa Francisco en su encuentro con las familias en Santiago de Cuba




Estamos en familia. Y cuando uno está en familia se siente en casa. Gracias a ustedes familias cubanas, gracias cubanos por hacerme sentir todos estos días en familia, por hacerme sentir en casa. Gracias por todo esto. Este encuentro con ustedes es como «la frutilla de la torta». Terminar mi visita viviendo este encuentro en familia es un motivo para dar gracias a Dios por el «calor» que brota de gente que sabe recibir, que sabe acoger, que sabe hacer sentir en casa. Gracias a todos los cubanos.

Agradezco a Mons. Dionisio García, Arzobispo de Santiago, el saludo que me ha dirigido en nombre de todos y al matrimonio que ha tenido la valentía de compartir con todos nosotros sus anhelos, sus esfuerzos por vivir el hogar como una «iglesia doméstica».

El Evangelio de Juan nos presenta como primer acontecimiento público de Jesús las Bodas de Caná, en la fiesta de una familia. Ahí está con María su madre y algunos de sus discípulos compartían la fiesta familiar. Las bodas son momentos especiales en la vida de muchos. Para los «más veteranos», padres, abuelos, es una oportunidad para recoger el fruto de la siembra. Da alegría al alma ver a los hijos crecer y que puedan formar su hogar. Es la oportunidad de ver, por un instante, que todo por lo que se ha luchado valió la pena. 

Acompañar a los hijos, sostenerlos, estimularlos para que puedan animarse a construir sus vidas, a formar sus familias, es un gran desafío para los padres. A su vez, la alegría de los jóvenes esposos.

Todo un futuro que comienza y todo tiene «sabor» a casa nueva, a esperanza. En las bodas, siempre se une el pasado que heredamos y el futuro que nos espera. Hay memoria y esperanza. Siempre se abre la oportunidad para agradecer todo lo que nos permitió llegar hasta el hoy con el mismo amor que hemos recibido. Y Jesús comienza su vida pública en una boda. Se introduce en esa historia de siembras y cosechas, de sueños y búsquedas, de esfuerzos y compromisos, de arduos trabajos que araron la tierra para que esta dé su fruto. Jesús comienza su vida en el interior de una familia, en el seno de un hogar. Y es precisamente en el seno de nuestros hogares donde continuamente él se sigue introduciendo, él sigue siendo parte. Le gusta meterse en la familia.

Es interesante observar cómo Jesús se manifiesta también en las comidas, en las cenas. Comer con diferentes personas, visitar diferentes casas fue un lugar privilegiado por Jesús para dar a conocer el proyecto de Dios. Él va a la casa de sus amigos –Marta y María–, pero no es selectivo, ¿eh? no le importa si son publicanos o pecadores, como Zaqueo, va a la casa de Zaqueo. No sólo Él actuaba así, sino cuando envió a sus discípulos a anunciar la buena noticia del Reino de Dios, les dijo: «Quédense en la casa que los reciba, coman y beban de los que ellos tengan» (Lc 10,7). Bodas, visitas a los hogares, cenas, algo de «especial» tendrán estos momentos en la vida de las personas para que Jesús elija manifestarse allí.

Recuerdo en mi diócesis anterior que muchas familias me comentaban que el único momento que tenían para estar juntos era normalmente en la cena, a la noche, cuando se volvía de trabajar, donde los más chicos terminaban la tarea de la escuela. Era un momento especial de vida familiar. Se comentaba el día, lo que cada uno había hecho, se ordenaba el hogar, se acomodaba la ropa, se organizaban tareas fundamentales para los demás días. Los chicos se peleaban, pero era el momento. Son momentos en los que uno llega también cansado y alguna que otra discusión, alguna que otra pelea, entre marido mujer, aparece, pero no hay que tenerle miedo. Yo le tengo más miedo a los matrimonios que me dicen que nunca, nunca tuvieron una discusión, es raro, es raro.

Jesús elige estos momentos para mostrarnos el amor de Dios, Jesús elige estos espacios para entrar en nuestras casas y ayudarnos a descubrir el Espíritu vivo y actuando en nuestras cosas cotidianas. Es en casa donde aprendemos la fraternidad, la solidaridad, el no ser avasalladores. Es en casa donde aprendemos a recibir y a agradecer la vida como una bendición y que  cada uno necesita a los demás para salir adelante. Es en casa donde experimentamos el perdón, y estamos invitados continuamente a perdonar, a dejarnos transformar. Es curioso en casa no hay lugar para las «caretas», somos lo que somos y de una u otra manera estamos invitados a buscar lo mejor para los demás.

Por eso la comunidad cristiana llama a las familias con el nombre de iglesias domésticas, porque en el calor del hogar es donde la fe empapa cada rincón, ilumina cada espacio, construye comunidad. Porque en momentos así es como las personas iban aprendiendo a descubrir el amor concreto y el amor operante de Dios.

En muchas culturas hoy en día van desapareciendo estos espacios, van desapareciendo estos momentos familiares, poco a poco todo lleva a separarse, aislarse; escasean momentos en común, para estar juntos, para estar en familia. Entonces no se sabe esperar, no se sabe pedir permiso, no se sabe pedir perdón, no se sabe dar gracias, porque la casa va quedando vacía, no de gente,  Sino , de padres, hijos, nietos, abuelos,  hermanos, vacía de relaciones, vacía de contactos, vacía de encuentros.

Hace poco, una persona que trabaja conmigo me contaba que su esposa e hijos se habían ido de vacaciones y él se había quedado solo. El primer día, la casa estaba toda en silencio, «en paz», estaba feliz, nada estaba desordenado. Al tercer día, cuando le pregunto cómo estaba, me dice: quiero que vengan ya todos de vuelta. Sentía que no podía vivir sin su esposa y sus hijos y eso es lindo.

Sin familia, sin el calor de hogar, la vida se vuelve vacía, comienzan a faltar las redes que nos sostienen en la adversidad, las redes que nos alimentan en la cotidianidad y motivan la lucha para la prosperidad. La familia nos salva de dos fenómenos actuales, dos cosas que suceden: la fragmentación (la división) y la masificación. En ambos casos, las personas se transforman en individuos aislados fáciles de manipular y de gobernar y entonces encontramos en el mundo sociedades divididas, rotas, separadas o altamente masificadas que son consecuencia de la ruptura de los lazos familiares; cuando se pierden las relaciones que nos constituyen como personas, que nos enseñan a ser personas. Bueno uno se olvida de cómo se dice papá mamá,  hijo, hija, abuelo, abuela. Se van como olvidando esa relaciones que son el fundamento, son fundamento del nombre que tenemos.

La familia es escuela de humanidad, escuela que enseña a poner el corazón en las necesidades de los otros, a estar atento a la vida de los demás. Cuando vivimos bien en familia los egoísmos quedan chiquitos, existen porque todo tenemos algo de egoístas, pero cuando no se vive una vida de familia se van engendrando esas personalidades que las podemos llamar así: yo, me, mi, conmigo, para mí, totalmente centradas en sí mismo, que no saben de solidaridad, de fraternidad, de trabajo en común, de amor, de discusión entre hermanos, no saben.

A pesar de tantas dificultades como las que aquejan hoy a nuestras familias en el mundo, no nos olvidemos de algo, por favor: las familias no son un problema, son principalmente una oportunidad. Una oportunidad que tenemos que cuidar, proteger y acompañar. Es una manera de decir que son una bendición. Cuando tú empiezas a vivir la familia como un problema, te estancas, no caminas, porque estás muy centrado en ti mismo.

Se discute hoy mucho sobre el futuro, sobre qué mundo queremos dejarle a nuestros hijos, qué sociedad queremos para ellos. Creo que una de las posibles respuestas se encuentra en mirarlos a ustedes. Una familia que habló a cada uno de ustedes.Dejemos un mundo con familias, es la mejor herencia, dejemos un mundo con familias. Es cierto, no existe la familia perfecta, no existen esposos perfectos, padres perfectos ni hijos perfectos, y sino se enojan yo diría suegras perfectas. Pero eso no impide que no sean la respuesta para el mañana. Dios nos estimula al amor y el amor siempre se compromete con las personas que ama. El amor siempre se compromete con las personas que ama. Por eso, cuidemos a nuestras familias, verdaderas escuelas del mañana. Cuidemos a nuestras familias, verdaderos espacios de libertad. Cuidemos a nuestras familias, verdaderos centros de humanidad.

Y aquí me viene una imagen cuando en la audiencia de los miercoles paso a saludar a la gente y tantas tantas mujeres me muestran la panza y me dicen, Padre, me lo bendice. Yo les voy a proponer algo a todas aquellas mujeres que están embarazadas de esperanza, porque un hijo es una esperanza, que en este momento se toquen la panza. Si hay alguna acá, que lo haga acá, o las que están escuchando por radio o televisión, y yo a  cada una de ellas, a cada chico o chica que está ahí adentro esperando te doy la bendición, así que cada una se toca la panza y yo le doy la bendición en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo y deseo que venga sanito, que crezca bien, que lo pueda criar lindo, acaricien al hijo que están esperando.

No quiero terminar sin hacer mención a la Eucaristía. Se habrán dado cuenta que Jesús quiere utilizar como espacio de su memorial, una cena. Elige como espacio de su presencia entre nosotros un momento concreto en la vida familiar. Un momento vivido y entendible por todos, la cena.

La Eucaristía es la cena de la familia de Jesús, que a lo largo y ancho de la tierra se reúne para escuchar su Palabra y alimentarse con su Cuerpo. Jesús es el Pan de Vida de nuestras familias, Él quiere estar siempre presente alimentándonos con su amor, sosteniéndonos con su fe, ayudándonos a caminar con su esperanza, para que en todas las circunstancias podamos experimentar que Él es el verdadero Pan del cielo.

En unos días participaré junto a las familias del mundo en el Encuentro Mundial de las Familias y en menos de un mes en el Sínodo de los Obispos, que tiene como tema la Familia. Los invito a rezar, les pido por favor que recen por estas dos instancias, para que sepamos entre todos ayudarnos a cuidar la familia, para que sepamos seguir descubriendo al Emmanuel, es decir, al Dios que vive en medio de su Pueblo haciendo de cada familia y de todas las familias su hogar. 

Cuento con la oración de ustedes. Gracias.

lunes, 21 de septiembre de 2015

El Papa Francisco en Cuba


Por Pedro Martínez Pírez*

El-Papa-Francisco-en-la-Plaza-de-la-Revolución-rodeado-del-pueblo-cubano.1

Luego de una intensa jornada de domingo que incluyó la primera misa ante más de trescientas mil personas en la emblemática Plaza de la Revolución José Martí de La Habana y encuentros con el presidente de Cuba, Raúl Castro, y el líder histórico de la Revolución, Fidel Castro, el Papa Francisco partió este lunes hacia las provincias orientales de Holguín y Santiago de Cuba, donde celebrará otras dos misas antes viajar el martes hacia los Estados Unidos, en la segunda etapa de su décima gira apostólica.

En la Plaza de la Revolución “Calixto García” de Holguín, capital de la provincia oriental del mismo nombre, el Papa Francisco celebrará su segunda misa y antes de viajar este mismo lunes a la también oriental provincia de Santiago de Cuba visitará la sede del obispado en Holguín y bendecirá a los holguineros desde la histórica Loma de la Cruz.

En horas de la tarde de este lunes el Papa Francisco se trasladará a la vecina provincia de Santiago de Cuba donde tendrá un encuentro privado con los Obispos, visitará la Catedral y celebrará su tercera y última misa en Cuba, esta vez en la Basílica Menor del Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre, en el centenario de haber sido proclamada como la Patrona de Cuba por el Papa Benedicto XV.

Desde la llegada a La Habana el sábado en la tarde, donde fue recibido por el Presidente Raúl Castro, y por miles de personas que lo saludaron a lo largo de su recorrido de 18 kilómetros desde el aeropuerto José Martí hasta la sede de la Nunciatura Apostólica, en la barriada habanera de Miramar, el Papa Francisco ha desarrollado una intensa actividad y ha mantenido un permanente contacto con creyentes y no creyentes.

Al término de la misa del domingo saludó a la presidenta argentina, Cristina Fernández, quien realizó una visita oficial a Cuba; visitó la casa de Fidel Castro y dialogó con el líder histórico de la Revolución y su familia; fue recibido oficialmente en el Palacio de la Revolución por Raúl Castro; visitó una hermosa Iglesia gobernada por jesuitas en su recorrido hacia la Catedral de La Habana donde recibió un segundo saludo del Cardenal Jaime Ortega, Arzobispo de La Habana.

Allí el Papa Francisco improvisó una vibrante intervención dirigida a sacerdotes, monjas y otros religiosos, la cual complementó poco después, también en forma improvisada, en un encuentro con miles de jóvenes cubanos en el Centro Cultural Félix Varela, muy cerca de la Catedral habanera.

Todos los mensajes del Papa Francisco han sido difundidos ampliamente a lo largo y ancho del archipiélago cubano y el resto del mundo por un millar de periodistas que brindan cobertura a su visita a Cuba, donde el Obispo de Roma ha abogado por la paz en Colombia, ha condenado lo que él denomina la Tercera Guerra mundial por etapas, y ha insistido en la necesidad de practicar la cultura del encuentro, la reconciliación, la misericordia, el respeto a las diferencias, el compromiso con el prójimo, y la amistad entre todos los seres humanos.

La etapa habanera de la visita del Papa Francisco ha proyectado una excelente imagen del Obispo de Roma en el año en que los cubanos celebran el ochenta aniversario de sus ininterrumpidas relaciones con la Santa Sede, a la cual reconoce y agradece por su papel en el proceso hacia la normalización de vínculos entre Cuba y los Estados Unidos.

* Destacado periodista cubano, diplomático, legislador, internacionalista y profesor titular de la universidad de La Habana. Durante muchos años ha sido redactor, reportero, guionista, conductor, Jefe de Redacción, Director de Información y Subdirector General de Radio Habana Cuba

Enviado por su autor

domingo, 20 de septiembre de 2015

"Por favor, no tenemos derecho a permitirnos otro fracaso más en este camino de paz y reconciliación": Ángelus. Plaza de la Revolución

 
Plaza de la Revolución, La Habana
20 de septiembre de 2015
 
(Versión oficial)
 
Agradezco al Cardenal Jaime Ortega y Alamino, Arzobispo de La Habana, sus fraternales palabras, así como a mis hermanos Obispos, sacerdotes, religiosos y fieles laicos. Saludo también al Señor Presidente y a todas las autoridades presentes.
 
Hemos oído en el evangelio cómo los discípulos tenían miedo de preguntar a Jesús cuando les habla de su pasión y su muerte. Les asustaba, no podían comprender, la idea de ver a Jesús sufriendo en la Cruz. También nosotros tenemos la tentación de huir de las cruces propias y de las cruces de los demás, de alejarnos del que sufre. Al concluir la santa Misa, en la que Jesús se nos ha entregado de nuevo con su cuerpo y su sangre, dirijamos ahora nuestros ojos a la Virgen, Nuestra Madre. Y le pedimos que nos enseñe a estar junto a la cruz del hermano que sufre. Que aprendamos a ver a Jesús en cada hombre postrado en el camino de la vida; en cada hermano que tiene hambre o sed, que está desnudo o en la cárcel o enfermo. Junto a la Madre, en la Cruz, podemos comprender quién es verdaderamente «el más importante», y qué significa estar junto al Señor y participar de su gloria.

Aprendamos de María a tener el corazón despierto y atento a las necesidades de los demás. Como nos enseñó en las Bodas de Caná, seamos solícitos en los pequeños detalles de la vida, y no cejemos en la oración los unos por los otros, para que a nadie falte el vino del amor nuevo, de la alegría que Jesús nos trae.

En este momento me siento en el deber de dirigir mi pensamiento a la querida tierra de Colombia, «consciente de la importancia crucial del momento presente, en el que, con esfuerzo renovado y movidos por la esperanza, sus hijos están buscando construir una sociedad en paz». Que la sangre vertida por miles de inocentes durante tantas décadas de conflicto armado, unida a aquella del Señor Jesucristo en la Cruz, sostenga todos los esfuerzos que se están haciendo, incluso aquí, en esta bella Isla, para una definitiva reconciliación. Y así la larga noche de dolor y de violencia, con la voluntad de todos los colombianos, se pueda transformar en un día sin ocaso de concordia, justicia, fraternidad y amor en el respeto de la institucionalidad y del derecho nacional e internacional, para que la paz sea duradera. Por favor, no tenemos derecho a permitirnos otro fracaso más en este camino de paz y reconciliación. Gracias a Usted, Señor Presidente, por todo lo que hace en este trabajo de reconciliación.

Les pido ahora que nos unamos en la plegaria a María, para poner todas nuestras preocupaciones y aspiraciones cerca del Corazón de Cristo. Y de modo especial, le pedimos por los que han perdido la esperanza, y no encuentran motivos para seguir luchando; por los que sufren la injusticia, el abandono, la soledad; pedimos por los ancianos, los enfermos, los niños y los jóvenes, por todas las familias en dificultad, para que María les enjugue sus lágrimas, les consuele con su amor de Madre, les devuelva la esperanza y la alegría. Madre santa, te encomiendo a estos hijos tuyos de Cuba: ¡No los abandones nunca!

Después de la Bendición final
Y, por favor, les pido que no se olviden de rezar por . Gracias.

Fuente: Papa  Francisco en Cuba CubaMINREX

El Papa Francisco y su compromiso con los gobiernos democráticos

 Por Lídice Valenzuela

En su segundo viaje a América Latina, el Papa Francisco viajó a Cuba, una pequeña y pobre nación del Caribe agobiada por el bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos por más de 50 años, pero con una población guiada por la Revolución, que es ejemplo de resistencia, heroicidad, y que —al igual que predica el Sumo Pontíficehizo de la defensa de los pobres uno de sus principios.

Esta era una visita esperada por los millares de católicos que habitan en Cuba, e incluso por quienes no practican esa religión, dada su amplitud de criterios, coincidente casi siempre con los enunciados por la Revolución Cubana y defendida por sus dirigentes durante 56 años, y que el Santo Padre esgrime como su doctrina pastoral, en la que, sin ambages, ha criticado el sistema capitalista y consumista, las oligarquías, la explotación de las masas más vulnerables, la necesidad de proteger al planeta para evitar el cambio climático.

El Papa jesuita Mario Jorge Bergoglioquien asumió el nombre de Francisco, el santo de los pobres—, nació en Buenos Aires, la capital argentina, el 17 de diciembre de 1936, hijo de emigrantes piamonteses y desde muy joven abrazó el sacerdocio, ocupando diversos cargos hasta la asunción del máximo cargo jerárquico de la Iglesia Católica.

El discurso papal trazó una diferencia respecto a sus antecesores sobre los pueblos de América Latina, con una franqueza que encantó a los feligreses, y con ellos logró recuperarlos en una región donde habita el mayor número de católicos del planeta, pero alejados de las doctrinas de una Iglesia que en los últimos años se vio envuelta en escándalos de pedofilia y corrupción.
Su visión sobre Latinoamérica quedó esclarecida desde que llegó a Quito, la capital de Ecuador, en julio pasado, primera tierra de América Latina en recibir su visita.

Las palabras de Francisco marcaron el apoyo de la Iglesia Católica al presidente Rafael Correa, cuyo gobierno era en esos momentos atacado por elementos de derecha que seguían órdenes de la oligarquía local y regional para darle un golpe de Estadoahora denominados blandos— a la Revolución Ciudadana.

En Ecuador, el distinguido visitante ya desde su llegada se comprometió a trabajartal como hace el gobierno democrático de ese paíspor las “minorías más vulnerables”, en lo que constituye un mensaje a los líderes derechistas que representan a las grandes familias adineradas de la llamada nación meridiana del mundo.

Incluso, dijo más. El papa Francisco comprometió la colaboración de la Iglesia con el presidente Correa, en el empeño por atender a “los más frágiles y las minorías más vulnerables, la deuda que toda América Latina tiene”.
Antes, el Papa Francisco —a quien sus enemigos de la Curia y otras corrientes tildan de comunistahabía dirigido sus palabras a los gobernantes que se reunieron en la VII Cumbre de las Américas en Panamá, en abril último, en las que hacía alusión a la necesidad de redistribuir la riqueza para acabar con la pobreza y alcanzar la justicia social.

En Ecuador —tal como después hizo en Bolivia y en Paraguay, las otras dos naciones visitadas en esa primera giraproclamo en sus ideas que “en el presente podemos encontrar en el Evangelio las claves que nos permitan afrontar los desafíos actuales, valorando las diferencias, fomentando el diálogo y la participación, sin exclusiones, para que los logros y el progreso se consoliden y garanticen un futuro mejor para todos, poniendo una especial atención en nuestros hermanos más frágiles, y en las minorías más vulnerables que son la deuda que, todavía, toda América Latina tiene”.
Para que no quedaran dudas, desestimó a los derechistas contrarrevolucionarios y confirmó a Correa: “Señor Presidente, podrá contar siempre con el compromiso y la colaboración de la Iglesia para servir a este pueblo ecuatoriano que se ha puesto de pie con dignidad” y agradeció al mandatario “la consonancia con mi pensamiento”.

El mensaje de Francisco fue también claro, enarbolando los mismos principios que bajo su mandato rige en el Vaticano, y es el cambio que se está dando a nivel de Iglesia, y que por lógica tiene que repercutir en las grandes masas latinoamericanas, y es la doctrina que la hace volver a sus raíces de preocupación por los excluidos, buscar la justicia como era la Iglesia comprometida de los años 60 e inicios de los 70, en América. Lo dijo el Papa, apenas fue nombrado: “Quiero una Iglesia más pobre y para los pobres”.
El reconocimiento del papa Francisco de las luchas populares en Ecuador resultó un indicador de apoyo a ese pueblo y a todos los que viven en democracia, con gobiernos de inclusión social.

Ecuador, como Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Brasil, Argentina, entre otros, hace enormes avances en su política social. Especialmente, con las masas más pobres y los pueblos indígenas reprimidos y discriminados durante siglos. El Papa le dio a la Revolución Ciudadana un espaldarazo, como lo hizo después a Evo Morales en Bolivia, con un claro rechazo a los intentos desestabilizadores de la oligarquía y de Washington.

La apertura doctrinal de Francisco es sin dudas un golpe duro para los grandes capitales latinoamericanos, en tanto su sintonía espiritual y pastoral lo acercapor los grandes compromisos asumidos con los pueblos— a los gobiernos democráticos electos en las urnas. Ello, por ende, desnuda a los ojos de las grandes masas a aquellos que perturban la paz de América Latina y trabajan para un regreso a su época más oscura de neoliberalismo dictatorial.

Francisco enfrenta los retos del siglo XXI con decisión y bastante originalidad. La cuestión sobre el capitalismo salvaje, la destrucción de la naturaleza, la creciente pobreza y las guerras son temas que a todos preocupa. Lo interesante de su discurso papal es que logra tocar las fibras de las personas más allá de los templos.

Ahora está en Cuba el Papa que en sus dos años de pontificado ha patentizado su compromiso social, su actitud contra las guerras y su ayuda directa a los inmigrantes que huyen de esos territorios de muerte.

Con su renovador mensaje contra los ricos y poderosos, el Papa trata de entregar una iglesia que sea signo de estos tiempos: una Iglesia pobre para los pobres, unida a los gobiernos progresistas que los defienden, cada parte desde su óptica, pero con un fin similar. (Cubahora)


Homilía de Francisco en la Plaza de la Revolución: "Quien quiera ser grande que sirva a los demás"

 
Cuba Pope_XEM119
El Papa Francisco llega a la Plaza de la Revolución este domingo. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

El Evangelio nos presenta a Jesús haciéndole una pregunta aparentemente indiscreta a sus discípulos: «¿De qué discutían por el camino?». Una pregunta que también puede hacernos hoy: ¿De qué hablan cotidianamente? ¿Cuáles son sus aspiraciones? «Ellos –dice el Evangelio– no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante». Los discípulos tenían vergüenza de decirle a Jesús de lo que hablaban. En los discípulos de ayer, como en nosotros hoy, nos puede acompañar la misma discusión: ¿Quién es el más importante?

Jesús no insiste con la pregunta, no los obliga a responderle de qué hablaban por el camino, pero la pregunta permanece no solo en la mente, sino en el corazón de los discípulos.

¿Quién es el más importante? Una pregunta que nos acompañará toda la vida y en las distintas etapas seremos desafiados a responderla. No podemos escapar a esta pregunta, está grabada en el corazón. Recuerdo más de una vez en reuniones familiares preguntar a los hijos: ¿A quién querés más, a papá o a mamá? Es como preguntarle: ¿Quién es más importante para vos? ¿Es tan solo un simple juego de niños esta pregunta? La historia de la humanidad ha estado marcada por el modo de responder a esta pregunta. Jesús no le teme a las preguntas de los hombres; no le teme a la humanidad ni a las distintas búsquedas que ésta realiza. Al contrario, Él conoce los «recovecos» del corazón humano, y como buen pedagogo está dispuesto a acompañarnos siempre. Fiel a su estilo, asume nuestras búsquedas, aspiraciones y les da un nuevo horizonte. Fiel a su estilo, logra dar una respuesta capaz de plantear un nuevo desafío, descolocando «las respuestas esperadas» o lo aparentemente establecido. Fiel a su estilo, Jesús siempre plantea la lógica del amor. Una lógica capaz de ser vivida por todos, porque es para todos.

Lejos de todo tipo de elitismo, el horizonte de Jesús no es para unos pocos privilegiados capaces de llegar al «conocimiento deseado» o a distintos niveles de espiritualidad. El horizonte de Jesús, siempre es una oferta para la vida cotidiana también aquí en «nuestra isla»; una oferta que siempre hace que el día a día tenga sabor a eternidad.

¿Quién es el más importante? Jesús es simple en su respuesta: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos». Quien quiera ser grande, que sirva a los demás, no que se sirva de los demás.

He ahí la gran paradoja de Jesús. Los discípulos discutían quién ocuparía el lugar más importante, quién sería seleccionado como el privilegiado, quién estaría exceptuado de la ley común, de la norma general, para destacarse en un afán de superioridad sobre los demás. Quién escalaría más pronto para ocupar los cargos que darían ciertas ventajas.

Jesús les trastoca su lógica diciéndoles sencillamente que la vida auténtica se vive en el compromiso concreto con el prójimo.
La invitación al servicio posee una peculiaridad a la que debemos estar atentos. Servir significa, en gran parte, cuidar la fragilidad. Cuidar a los frágiles de nuestras familias, de nuestra sociedad, de nuestro pueblo. Son los rostros sufrientes, desprotegidos y angustiados a los que Jesús propone mirar e invita concretamente a amar. Amor que se plasma en acciones y decisiones. Amor que se manifiesta en las distintas tareas que como ciudadanos estamos invitados a desarrollar. Las personas de carne y hueso, con su vida, su historia y especialmente con su fragilidad, son las que estamos invitados por Jesús a defender, a cuidar, a servir. Porque ser cristiano entraña servir la dignidad de sus hermanos, luchar por la dignidad de sus hermanos y vivir para la dignidad de sus hermanos. Por eso, el cristiano es invitado siempre a dejar de lado sus búsquedas, afanes, deseos de omnipotencia ante la mirada concreta a los más frágiles.

Hay un «servicio» que sirve; pero debemos cuidarnos del otro servicio, de la tentación del «servicio» que «se» sirve. Hay una forma de ejercer el servicio que tiene como interés el beneficiar a los «míos», en nombre de lo «nuestro». Ese servicio siempre deja a los «tuyos» por fuera, generando una dinámica de exclusión.

Todos estamos llamados por vocación cristiana al servicio que sirve y a ayudarnos mutuamente a no caer en las tentaciones del «servicio que se sirve». Todos estamos invitados, estimulados por Jesús a hacernos cargo los unos de los otros por amor. Y esto sin mirar al costado para ver lo que el vecino hace o ha dejado de hacer. Jesús nos dice: «Quien quiera ser el primero, que sea el último y el servidor de todos». No dice, si tu vecino quiere ser el primero que sirva. Debemos cuidarnos de la mirada enjuiciadora y animarnos a creer en la mirada transformadora a la que nos invita Jesús.

Este hacernos cargo por amor no apunta a una actitud de servilismo, por el contrario, pone en el centro de la cuestión al hermano: el servicio siempre mira el rostro del hermano, toca su carne, siente su projimidad y hasta en algunos casos la «padece» y busca su promoción. Por eso nunca el servicio es ideológico, ya que no se sirve a ideas, sino que se sirve a las personas.

El santo Pueblo fiel de Dios que camina en Cuba, es un pueblo que tiene gusto por la fiesta, por la amistad, por las cosas bellas. Es un pueblo que camina, que canta y alaba. Es un pueblo que tiene heridas, como todo pueblo, pero que sabe estar con los brazos abiertos, que marcha con esperanza, porque su vocación es de grandeza. Hoy los invito a que cuiden esa vocación, a que cuiden estos dones que Dios les ha regalado, pero especialmente quiero invitarlos a que cuiden y sirvan, de modo especial, la fragilidad de sus hermanos. No los descuiden por proyectos que puedan resultar seductores, pero que se desentienden del rostro del que está a su lado. Nosotros conocemos, somos testigos de la «fuerza imparable» de la resurrección, que «provoca por todas partes gérmenes de ese mundo nuevo» (cf. Evangelii gaudium, 276.278).

No nos olvidemos de la Buena Nueva de hoy: la importancia de un pueblo, de una nación; la importancia de una persona siempre se basa en cómo sirve la fragilidad de sus hermanos. En eso encontramos uno de los frutos de una verdadera humanidad.

«Quien no vive para servir, no sirve para vivir».
Tomado de Cubadebate

sábado, 19 de septiembre de 2015

El proceso de normalización de relaciones entre Cuba y EEUU “nos llena de esperanza”: Papa Francisco




un emy para francisco

Discurso del Papa Francisco en la ceremonia de bienvenida en el Aeropuerto Internacional José Martí, de La Habana, el sábado 19 de septiembre de 2015.

Señor Presidente,
Distinguidas Autoridades,
Hermanos en el Episcopado,
Señoras y señores:

Muchas gracias, Señor Presidente, por su acogida y sus atentas palabras de bienvenida en nombre del Gobierno y de todo el pueblo cubano. Mi saludo se dirige también a las autoridades y a los miembros del Cuerpo diplomático que han tenido la amabilidad de hacerse presentes en este acto.

Al Cardenal Jaime Ortega y Alamino, Arzobispo de La Habana, a Monseñor Dionisio Guillermo García Ibáñez, Arzobispo de Santiago de Cuba y Presidente de la Conferencia Episcopal, a los demás Obispos y a todo el pueblo cubano, les agradezco su fraterno recibimiento.

Gracias a todos los que se han esmerado para preparar esta visita pastoral. Quisiera pedirle a Usted, Señor Presidente, que transmita mis sentimientos de especial consideración y respeto a su hermano Fidel. A su vez, quisiera que mi saludo llegase especialmente a todas aquellas personas que, por diversos motivos, no podré encontrar y a todos los cubanos dispersos por el mundo.

Este año 2015 se celebra el 80 aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre la República de Cuba y la Santa Sede. La Providencia me permite llegar hoy a esta querida Nación, siguiendo las huellas indelebles del camino abierto por los inolvidables viajes apostólicos que realizaron a esta Isla mis dos predecesores, san Juan Pablo II y Benedicto XVI. Sé que su recuerdo suscita gratitud y cariño en el pueblo y las autoridades de Cuba. Hoy renovamos estos lazos de cooperación y amistad para que la Iglesia siga acompañando y alentando al pueblo cubano en sus esperanzas y preocupaciones, con libertad y con medios y espacios necesarios para llevar el anuncio del Reino hasta las periferias existenciales de la sociedad.

Este viaje apostólico coincide además con el I Centenario de la declaración de la Virgen de la Caridad del Cobre como Patrona de Cuba, por Benedicto XV. Fueron los veteranos de Guerra de la Independencia, movidos por sentimientos de fe y patriotismo, quienes pidieron que la Virgen mambisa fuera la patrona de Cuba como nación libre y soberana. Desde entonces, Ella ha acompañado la historia del pueblo cubano, sosteniendo la esperanza que preserva la dignidad de las personas en situaciones más difíciles y abanderando la promoción de todo aquello que dignifica al ser humano. Su creciente devoción es testimonio visible de la presencia de la Virgen en el alma del pueblo cubano. En estos días tendré ocasión de ir al Cobre, como hijo de peregrino, para pedirle a nuestra Madre por todos sus hijos cubanos y por esta querida Nación, para que transite por los caminos de justicia, paz, libertad y reconciliación.

Geográficamente, Cuba es un archipiélago que mira hacia todos los caminos, con valor extraordinario como “llave” entre el norte y el sur, entre el este y el oeste. Su vocación natural es ser punto de encuentro para que todos los pueblos se reúnan en amistad, como soñó José Martí, “por sobre la lengua de los istmos y la barrera de los mares” (La Conferencia Monetaria de las Repúblicas de América, en Obras escogidas II, La Habana 1992, 505). Ese mismo fue el deseo de san Juan Pablo II con su ardiente llamamiento a que “Cuba se abra con todas sus magníficas posibilidades al mundo y que el mundo se abra a Cuba” (Discurso en la ceremonia de llegada, 21-1-1998, 5).

Desde hace varios meses, estamos siendo testigos de un acontecimiento que nos llena de esperanza: el proceso de normalización de las relaciones entre dos pueblos, tras años de distanciamiento. Es un signo de una victoria de la cultura del encuentro, del diálogo, del “sistema del acrecentamiento universal… por sobre el sistema, muerto para siempre, de dinastía y de grupos” (José Martí, ibíd..). Animo a los responsables políticos a continuar avanzando por este camino y a desarrollar todas sus potencialidades como prueba del alto servicio que están llamados a prestar a favor de la paz y el bienestar de sus pueblos, de toda América, y como ejemplo de reconciliación para el mundo entero. El mundo necesita reconciliación en esta atmósfera de Tercera Guerra Mundial.
Pongo estos días bajo la intercesión de la Virgen de la Caridad del Cobre, de los beatos Olallo Valdés y José López Piteira y del venerable Félix Varela, gran propagador del amor entre los cubanos y entre todos los hombres, para que aumenten nuestros lazos de paz, solidaridad y respeto mutuo.

Nuevamente, muchas gracias, Señor Presidente.
Tomado de Cubadebate