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martes, 22 de septiembre de 2015
Texto completo del discurso del Papa Francisco en su encuentro con las familias en Santiago de Cuba
Estamos en familia. Y cuando uno está en familia se siente en casa. Gracias a ustedes familias cubanas, gracias cubanos por hacerme sentir todos estos días en familia, por hacerme sentir en casa. Gracias por todo esto. Este encuentro con ustedes es como «la frutilla de la torta». Terminar mi visita viviendo este encuentro en familia es un motivo para dar gracias a Dios por el «calor» que brota de gente que sabe recibir, que sabe acoger, que sabe hacer sentir en casa. Gracias a todos los cubanos.
Agradezco a Mons. Dionisio García, Arzobispo de Santiago, el saludo que me ha dirigido en nombre de todos y al matrimonio que ha tenido la valentía de compartir con todos nosotros sus anhelos, sus esfuerzos por vivir el hogar como una «iglesia doméstica».
El Evangelio de Juan nos presenta como primer acontecimiento público de Jesús las Bodas de Caná, en la fiesta de una familia. Ahí está con María su madre y algunos de sus discípulos compartían la fiesta familiar. Las bodas son momentos especiales en la vida de muchos. Para los «más veteranos», padres, abuelos, es una oportunidad para recoger el fruto de la siembra. Da alegría al alma ver a los hijos crecer y que puedan formar su hogar. Es la oportunidad de ver, por un instante, que todo por lo que se ha luchado valió la pena.
Acompañar a los hijos, sostenerlos, estimularlos para que puedan animarse a construir sus vidas, a formar sus familias, es un gran desafío para los padres. A su vez, la alegría de los jóvenes esposos.
Todo un futuro que comienza y todo tiene «sabor» a casa nueva, a esperanza. En las bodas, siempre se une el pasado que heredamos y el futuro que nos espera. Hay memoria y esperanza. Siempre se abre la oportunidad para agradecer todo lo que nos permitió llegar hasta el hoy con el mismo amor que hemos recibido. Y Jesús comienza su vida pública en una boda. Se introduce en esa historia de siembras y cosechas, de sueños y búsquedas, de esfuerzos y compromisos, de arduos trabajos que araron la tierra para que esta dé su fruto. Jesús comienza su vida en el interior de una familia, en el seno de un hogar. Y es precisamente en el seno de nuestros hogares donde continuamente él se sigue introduciendo, él sigue siendo parte. Le gusta meterse en la familia.
Es interesante observar cómo Jesús se manifiesta también en las comidas, en las cenas. Comer con diferentes personas, visitar diferentes casas fue un lugar privilegiado por Jesús para dar a conocer el proyecto de Dios. Él va a la casa de sus amigos –Marta y María–, pero no es selectivo, ¿eh? no le importa si son publicanos o pecadores, como Zaqueo, va a la casa de Zaqueo. No sólo Él actuaba así, sino cuando envió a sus discípulos a anunciar la buena noticia del Reino de Dios, les dijo: «Quédense en la casa que los reciba, coman y beban de los que ellos tengan» (Lc 10,7). Bodas, visitas a los hogares, cenas, algo de «especial» tendrán estos momentos en la vida de las personas para que Jesús elija manifestarse allí.
Recuerdo en mi diócesis anterior que muchas familias me comentaban que el único momento que tenían para estar juntos era normalmente en la cena, a la noche, cuando se volvía de trabajar, donde los más chicos terminaban la tarea de la escuela. Era un momento especial de vida familiar. Se comentaba el día, lo que cada uno había hecho, se ordenaba el hogar, se acomodaba la ropa, se organizaban tareas fundamentales para los demás días. Los chicos se peleaban, pero era el momento. Son momentos en los que uno llega también cansado y alguna que otra discusión, alguna que otra pelea, entre marido mujer, aparece, pero no hay que tenerle miedo. Yo le tengo más miedo a los matrimonios que me dicen que nunca, nunca tuvieron una discusión, es raro, es raro.
Jesús elige estos momentos para mostrarnos el amor de Dios, Jesús elige estos espacios para entrar en nuestras casas y ayudarnos a descubrir el Espíritu vivo y actuando en nuestras cosas cotidianas. Es en casa donde aprendemos la fraternidad, la solidaridad, el no ser avasalladores. Es en casa donde aprendemos a recibir y a agradecer la vida como una bendición y que cada uno necesita a los demás para salir adelante. Es en casa donde experimentamos el perdón, y estamos invitados continuamente a perdonar, a dejarnos transformar. Es curioso en casa no hay lugar para las «caretas», somos lo que somos y de una u otra manera estamos invitados a buscar lo mejor para los demás.
Por eso la comunidad cristiana llama a las familias con el nombre de iglesias domésticas, porque en el calor del hogar es donde la fe empapa cada rincón, ilumina cada espacio, construye comunidad. Porque en momentos así es como las personas iban aprendiendo a descubrir el amor concreto y el amor operante de Dios.
En muchas culturas hoy en día van desapareciendo estos espacios, van desapareciendo estos momentos familiares, poco a poco todo lleva a separarse, aislarse; escasean momentos en común, para estar juntos, para estar en familia. Entonces no se sabe esperar, no se sabe pedir permiso, no se sabe pedir perdón, no se sabe dar gracias, porque la casa va quedando vacía, no de gente, Sino , de padres, hijos, nietos, abuelos, hermanos, vacía de relaciones, vacía de contactos, vacía de encuentros.
Hace poco, una persona que trabaja conmigo me contaba que su esposa e hijos se habían ido de vacaciones y él se había quedado solo. El primer día, la casa estaba toda en silencio, «en paz», estaba feliz, nada estaba desordenado. Al tercer día, cuando le pregunto cómo estaba, me dice: quiero que vengan ya todos de vuelta. Sentía que no podía vivir sin su esposa y sus hijos y eso es lindo.
Sin familia, sin el calor de hogar, la vida se vuelve vacía, comienzan a faltar las redes que nos sostienen en la adversidad, las redes que nos alimentan en la cotidianidad y motivan la lucha para la prosperidad. La familia nos salva de dos fenómenos actuales, dos cosas que suceden: la fragmentación (la división) y la masificación. En ambos casos, las personas se transforman en individuos aislados fáciles de manipular y de gobernar y entonces encontramos en el mundo sociedades divididas, rotas, separadas o altamente masificadas que son consecuencia de la ruptura de los lazos familiares; cuando se pierden las relaciones que nos constituyen como personas, que nos enseñan a ser personas. Bueno uno se olvida de cómo se dice papá mamá, hijo, hija, abuelo, abuela. Se van como olvidando esa relaciones que son el fundamento, son fundamento del nombre que tenemos.
La familia es escuela de humanidad, escuela que enseña a poner el corazón en las necesidades de los otros, a estar atento a la vida de los demás. Cuando vivimos bien en familia los egoísmos quedan chiquitos, existen porque todo tenemos algo de egoístas, pero cuando no se vive una vida de familia se van engendrando esas personalidades que las podemos llamar así: yo, me, mi, conmigo, para mí, totalmente centradas en sí mismo, que no saben de solidaridad, de fraternidad, de trabajo en común, de amor, de discusión entre hermanos, no saben.
A pesar de tantas dificultades como las que aquejan hoy a nuestras familias en el mundo, no nos olvidemos de algo, por favor: las familias no son un problema, son principalmente una oportunidad. Una oportunidad que tenemos que cuidar, proteger y acompañar. Es una manera de decir que son una bendición. Cuando tú empiezas a vivir la familia como un problema, te estancas, no caminas, porque estás muy centrado en ti mismo.
Se discute hoy mucho sobre el futuro, sobre qué mundo queremos dejarle a nuestros hijos, qué sociedad queremos para ellos. Creo que una de las posibles respuestas se encuentra en mirarlos a ustedes. Una familia que habló a cada uno de ustedes.Dejemos un mundo con familias, es la mejor herencia, dejemos un mundo con familias. Es cierto, no existe la familia perfecta, no existen esposos perfectos, padres perfectos ni hijos perfectos, y sino se enojan yo diría suegras perfectas. Pero eso no impide que no sean la respuesta para el mañana. Dios nos estimula al amor y el amor siempre se compromete con las personas que ama. El amor siempre se compromete con las personas que ama. Por eso, cuidemos a nuestras familias, verdaderas escuelas del mañana. Cuidemos a nuestras familias, verdaderos espacios de libertad. Cuidemos a nuestras familias, verdaderos centros de humanidad.
Y aquí me viene una imagen cuando en la audiencia de los miercoles paso a saludar a la gente y tantas tantas mujeres me muestran la panza y me dicen, Padre, me lo bendice. Yo les voy a proponer algo a todas aquellas mujeres que están embarazadas de esperanza, porque un hijo es una esperanza, que en este momento se toquen la panza. Si hay alguna acá, que lo haga acá, o las que están escuchando por radio o televisión, y yo a cada una de ellas, a cada chico o chica que está ahí adentro esperando te doy la bendición, así que cada una se toca la panza y yo le doy la bendición en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo y deseo que venga sanito, que crezca bien, que lo pueda criar lindo, acaricien al hijo que están esperando.
No quiero terminar sin hacer mención a la Eucaristía. Se habrán dado cuenta que Jesús quiere utilizar como espacio de su memorial, una cena. Elige como espacio de su presencia entre nosotros un momento concreto en la vida familiar. Un momento vivido y entendible por todos, la cena.
La Eucaristía es la cena de la familia de Jesús, que a lo largo y ancho de la tierra se reúne para escuchar su Palabra y alimentarse con su Cuerpo. Jesús es el Pan de Vida de nuestras familias, Él quiere estar siempre presente alimentándonos con su amor, sosteniéndonos con su fe, ayudándonos a caminar con su esperanza, para que en todas las circunstancias podamos experimentar que Él es el verdadero Pan del cielo.
En unos días participaré junto a las familias del mundo en el Encuentro Mundial de las Familias y en menos de un mes en el Sínodo de los Obispos, que tiene como tema la Familia. Los invito a rezar, les pido por favor que recen por estas dos instancias, para que sepamos entre todos ayudarnos a cuidar la familia, para que sepamos seguir descubriendo al Emmanuel, es decir, al Dios que vive en medio de su Pueblo haciendo de cada familia y de todas las familias su hogar.
Cuento con la oración de ustedes. Gracias.
jueves, 26 de septiembre de 2013
Novela Policíaca de Germán Piniella en Sábado del Libro habanero
Sábado del Libro
28 de septiembre de 2013, 11 a.m.
Lanzamiento y venta de la novela policiaca
Un Toque de Melancolía
de
Germán Piniella
Publicada por Ediciones Unión
Presentación de Francisco López Sacha
La trama se centra en la búsqueda de un mítico grabado de Alberto Durero en la que participan actores reales y ficticios movidos por la ambición o el goce estético. Y también personajes que, unos tratando de sobrevivir y mantener la dignidad, y otros dedicados a un juego de engaño, fraude y estafa, se ven atrapados en una atmósfera de choque de culturas, conspiración, sexo, traiciones y muerte.
Lugar: Calle de Madera, Plaza de Armas
La entrada es libre.
*La Habana, 1935. Narrador, periodista, traductor literario y crítico musical.
domingo, 28 de julio de 2013
Cuba al frente de la CELAC, antítesis de la OEA
Cuba al frente de la CELAC, antítesis de la OEA
Escrito por Hernán Ramón*
La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) fundada en diciembre de 2011 en Caracas es, como lo hemos señalado en oportunidades anteriores, uno de los hechos más trascendentales de los últimos tiempos en el continente en torno a la integración. En palabras de Fidel Castro “se trata del suceso institucional más importante de la región en un siglo”.
El hecho a destacar es que la CELAC se hace presente ante un mundo con signos cada vez más marcados de multipolaridad, dejando afuera de la misma nada menos que a Estados Unidos y Canadá. Además se prefigura como antítesis de la nauseabunda Organización de Estados Americanos (OEA), promovida por los EE.UU. como reafirmación de la Doctrina Monroe, bajo el signo que se le diera a esta última a partir del siglo XX.
En el marco de la II Cumbre de Jefes de Estado de la CELAC, integrada por 33 países del continente, que tiene lugar en Chile; Cuba asumirá el próximo domingo la presidencia del bloque regional pro-tempore. Este significativo hecho, simboliza el fin del “aislamiento” de la isla, expulsada de la OEA en 1962. Mientras que la vernácula diplomacia norteamericana todavía sostiene que Cuba debe estar excluida del sistema panamericano a la par que aún sostiene el nefasto embargo económico sobre la misma.
Durante la declaración final de la primera cumbre, realizada en Venezuela (2011), había tenido lugar el rechazo unánime a “el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra Cuba desde 1962”, el cual “causa daños cuantiosos e injustificables al bienestar del pueblo cubano y afecta la paz y la convivencia entre las naciones americanas”.
En la misma, también, se plasmó el apoyo de todo el bloque regional hacia la soberanía de las islas Malvinas por parte de la Argentina.
Entre los objetivos fijados por Cuba, una vez que asuma en la persona de Raúl Castro la presidencia de la CELAC, durante la segunda cumbre de Jefes de Estado, figuran “cuestiones de integración, como la búsqueda de una mayor concertación de cara a las discusiones de los grandes temas en el escenario internacional -en Naciones Unidas por ejemplo-, y en la coordinación en el marco de la Celac de los bloques ya existentes”, comentó el vicecanciller cubano Ferro a Prensa Latina, a la vez que “impulsará la solidaridad como concepto rector de la cooperación entre los países”.
La importancia del organismo, además del hecho de haber reunido a todos los países del continente, dejando de lado al “amigo del norte”, radica en la importancia económica de la región de cara a la actual crisis por la que atraviesan los países centrales. Frente a esto se abren nuevos canales comerciales entre el bloque regional con otros, también integrados por países “emergentes”.
Durante su visita (2011) a la sede chilena de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), Wen Jiabao, presidente chino, explicó que a partir de 2001 el comercio en conjunto con la zona tuvo un incremento anual del 30 % y en 2011 llegó a los 241.500 millones de dólares, lo cual consolida a China como el segundo socio comercial (después de Estados Unidos) y una de las principales fuentes de inversión para estos países. Por otro lado, actualmente el volumen del comercio de India con América Latina alcanza los 26.000 millones de dólares. Siendo estos dos países, los que mayor desarrollo han alcanzado en la última década (1).
A instancias de reuniones comerciales mantenidas en China, el año pasado, Nicolás Maduro, integrante de la comisión de la Celac que visitó Nueva Delhi y Beijing, significó que "vamos aceleradamente hacia una conformación de un mundo multipolar donde China e India ya desempeñan un papel relevante como potencias emergentes, al igual que América Latina con la CELAC”.
En términos económicos la CELAC en conjunto, representa un PIB de aproximadamente 7 billones de dólares, además es la 3° potencia económica a nivel mundial, el mayor productor de alimentos del mundo y el 3° mayor productor de energía eléctrica (2).
Es decir que, frente a la crisis económica actual los latinoamericanos hemos conseguido ponernos bajo el paraguas de la integración para seguir creciendo. No solo en tanto desarrollo económico sino también en cuanto a defensa común, integración cultural, etc.
Según el periodista López Blanch, cinco factores fundamentales han posibilitado esta proyección conjunta de América Latina: “1.- El surgimiento en la región de gobiernos más independientes y soberanos; 2.- La derrota en 2005, en la Cumbre de Mar del Plata, Argentina, del proyecto norteamericano del Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA) como forma de atar económica y políticamente a la región; 3.- La grave crisis económica que desde 2008 sacude los cimientos de Estados Unidos; 4.- La creación en diciembre de 2010 de la CELAC, organismo que agrupa a las 33 naciones del subcontinente sin la participación de Washington, ; y 5.- Los avances económicos de India y China pese a la crisis mundial” (3). Todo lo cual, ha hecho posible a su vez que Cuba haya roto el cerco del aislamiento.
A estos cinco puntos debemos agregarle, a su vez, el quiebre de los cinco monopolios mundiales de los que habla Samir Amin (el monopolio tecnológico, el control de los mercados financieros mundiales, el acceso monopolista a los recursos naturales del planeta, el monopolio de los medios de comunicación y el de las armas de destrucción masiva), los cuales ya no son sólo propiedad de EE.UU.
Frente a un mundo que nace y otro que no quiere morir, no sabemos lo que vendrá, de lo que estamos seguros es de dos cosas: Asistimos a una profunda transformación en el orden internacional y, en la América criolla “hay mil cachorros sueltos del León Español” que buscan su independencia siguiendo los pasos de Bolívar, Martí y San Martín.
Notas
(1) Hedelberto López Blanch, “CELAC abre el abanico multipolar”, http://www.eleconomista.cubaweb.cu
(2) Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, http://www.wikipedia.org/
(3) Hedelberto López Blanch, “CELAC abre el abanico multipolar”, http://www.eleconomista.cubaweb.cu
Tomado de Integración Nacional
Periodista mendocino (Argentina) Pueden seguirlo en @HernanNRamon
miércoles, 6 de marzo de 2013
Chávez, la cultura esencial
Por Luis Toledo Sande
Quizás
a muchas personas les causó asombro el momento en que, a finales de
1994, el teniente Hugo Chávez fue recibido en La Habana con altos
honores por el líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro.
Meses atrás el visitante venezolano, desconocido o escasamente conocido
entonces en Cuba, había salido de la prisión que le costó el haber
encabezado una rebelión contra la podrida política oficial campeante en
su país. Pero aquel recibimiento, inseparable de la perspectiva de un
anfitrión hecho a ver como zahorí en la trama de la política y las
relaciones internacionales, marcó un punto ostensible en la trayectoria
del comandante presidente que acaba de morir, cuando había alcanzado
estatura continental, de alcance planetario incluso.
En esa trayectoria creció ante sus contemporáneos, y no errará quien augure que seguirá creciendo en significación histórica, una de las figuras de la política revolucionaria latinoamericana más productivas en los dos lustros finales del siglo XX y lo que va del XXI. Su última batalla se la ganó la muerte, pero él legó un ejemplo de entereza en el afán de mantenerse vivo al servicio del proyecto justiciero que había abrazado. En ese ideal sus continuadores tienen ahora camino que recorrer, desafíos y peligros que vencer, dignidad y hermosuras creadoras que seguir protagonizando. Por mucho y muy justamente que se admire y se alabe al revolucionario que ha muerto, ningún homenaje será más digno de su memoria que el mantener vivos y en realización ininterrumpida los empeños a los cuales él se entregó tesoneramente y con clara voluntad de superación.
Otros tuvieron desde sus primeros pasos una instrucción que los preparó para hacer un mejor uso de las armas del pensamiento, y su mérito más alto estuvo en haber sabido utilizarlas al servicio de las mejores causas. A Chávez, formado en el fogueo de la vida cotidiana ante desafíos que lo pusieron a prueba una y otra vez, y frente a los cuales no siempre podría reaccionar con gestos de salón, se le veían aquí y allá las huellas de su extracción popular. Tal vez esa fue una de las causas —no la única seguramente, pero sí una de ellas— de que, a diferencia de lo ocurrido en otros lares, como en la Cuba revolucionaria, desde el inicio el proyecto bolivariano no tuviera en la intelectualidad nacional una acogida mayoritaria, a la altura de la que merecía recibir.
Sería injusto ignorar que tuvo de su lado incontables intelectuales. Los tuvo, sí; pero incluso no pocos de aquellos que le daban y dan su apoyo resuelto han reconocido en distintos momentos la atmósfera de aprensiones y rechazos que en algunos círculos asomaba con respecto a la figura de Chávez. En la Feria del Libro Universitario Mérida 2000, cuando la ola bolivariana crecía con Chávez en el centro —el año anterior había llegado a la presidencia del país—, un debate sostenido en un salón del recinto evidenciaba que era predominante el apoyo a esa ola, pero a menudo el respaldo se apreciaba junto con señales de desconfianza hacia un líder en quien algunos echaban de menos, y le reclamaban, una fineza más notoria. Sería ingenuo desconocer el papel que en el cultivo de esa imagen tuvieron también los medios de “información” enemigos, que a la larga se estrellaron contra el crecimiento del líder.
Un escritor cubano presente en el debate guardaba silencio, preocupado por la inclinación internacional a confundir el criterio de una persona cubana con un pronunciamiento oficial de su país; y pronto un participante del patio le dio la razón: quiso saber “cómo se pensaba sobre el tema desde Cuba”. El interrogado respondió: “Puedo decir cómo yo lo veo. Una valoración en nombre de mi país habría que buscarla. Pero, si quieren una revolución perfecta, y dirigida por seres perfectos, tendrán que ir a hacerla en el cielo, con ángeles y arcángeles, y esos no están en la tierra”. Lo demás, pudo haber añadido, radica en la resolución y el acierto del pueblo y sus instituciones para impedir que los defectos individuales corroan la revolución.
Fue en la tierra, particularmente en su pueblo venezolano, pero con una ejemplar tesitura latinoamericanista, hija de Bolívar y de Martí, donde Chávez se propuso encabezar una obra terrenal que puede valorarse justamente por sus resultados, y, en primer lugar, por sus beneficiarios principales. A emigrantes venezolanos que en los primeros años de la avanzada bolivariana viajaron a otras tierras cargando el odio contra Chávez, una trabajadora, no venezolana y poco informada sobre lo que sucedía en Venezuela, les preguntó por qué él ganaba las elecciones si era tan malo, y uno de aquellos emigrantes le respondió: “Imagínate, votan por él los pobres”. La trabajadora no vaciló en responder: “Entonces yo tengo que votar también por él”.
Ese es el núcleo cultural del proyecto encabezado por Chávez: una transformación dirigida a hacer justicia a las mayorías que se veían privadas de ella. No se trata de negar el significado de acciones concretas como las destinadas a extender la enseñanza entre los sectores poblacionales que no habían podido disfrutar de ese bien mayor, mientras él mismo crecía como dirigente por su voluntad de luchar y aprender, sin renunciar a su impronta de hombre de pueblo, de la cual tenía derecho a sentirse orgulloso. Pero en la Venezuela bolivariana los planes educacionales, como los desplegados al servicio de la salud del pueblo en general, y especialmente de los más necesitados —con lo que a tantos enfermos se ha curado y a tantos ciegos se les ha dado o devuelto la vista—, son parte de la labor abarcadora que ha dado al proyecto bolivariano legitimidad de revolución.
Todo ello se vincula orgánicamente con la forma como la dirección venezolana ha asumido los retos de la información en un entorno donde el gobierno revolucionario se ha caracterizado, quizás como ningún otro en la historia, por tener que enfrentar, y hacerlo diariamente bien, la avalancha desinformadora, calumniosa, de los medios enemigos. La Revolución Bolivariana ha tenido por divisa el empeño de ofrecer una información cada vez más clara y amplia.
Lo demostró concretamente con el plan de hacer masiva y gratuita la televisión digital, con asistencia dirigida a los más pobres para facilitarles el acceso a su disfrute. Y lo está demostrando ejemplarmente en medio del dolor y los peligros que representa la muerte del revolucionario que, para rabia de opresores, puso a Venezuela en los primeros planos de la política y el interés informativo en el mundo, y que —en el camino allanado por la Revolución Cubana— ha contribuido a fortalecer e institucionalizar, como nunca antes en la historia, la unidad de nuestra América frente al imperialismo.
El telúrico dirigente venezolano contribuyó decisivamente a la fundación del ALBA, golpe demoledor contra los designios imperiales. Fue el líder que reconoció, para serle fiel, la estirpe histórica y revolucionaria en la cual supo ocupar un sitio de vanguardia junto a su hermano Fidel. Como otros hijos e hijas de nuestra América, interesada en marchar en concordia y dignidad con todos los demás pueblos del mundo, vio que el ALBA, Alianza Bolivariana para las Américas, es también la Alianza Martiana, el ALMA.
Por sus aciertos, no por los defectos que le atribuían los medios dominantes para denigrarlo, Chávez suscitó que un monarca heredero del fascismo cometiera un desplante: el monarca lo mandó a callarse, y con ello dio ante el mundo una muestra más de la arrogancia y la desfachatez con que piensan y actúan quienes desconocen la dignidad de los pueblos y sus verdaderos representantes. Pero Chávez no se calló entonces, ni se callará a partir de ahora la voz de su ejemplo.
Fuente Cubarte
Quizás
a muchas personas les causó asombro el momento en que, a finales de
1994, el teniente Hugo Chávez fue recibido en La Habana con altos
honores por el líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro.
Meses atrás el visitante venezolano, desconocido o escasamente conocido
entonces en Cuba, había salido de la prisión que le costó el haber
encabezado una rebelión contra la podrida política oficial campeante en
su país. Pero aquel recibimiento, inseparable de la perspectiva de un
anfitrión hecho a ver como zahorí en la trama de la política y las
relaciones internacionales, marcó un punto ostensible en la trayectoria
del comandante presidente que acaba de morir, cuando había alcanzado
estatura continental, de alcance planetario incluso.En esa trayectoria creció ante sus contemporáneos, y no errará quien augure que seguirá creciendo en significación histórica, una de las figuras de la política revolucionaria latinoamericana más productivas en los dos lustros finales del siglo XX y lo que va del XXI. Su última batalla se la ganó la muerte, pero él legó un ejemplo de entereza en el afán de mantenerse vivo al servicio del proyecto justiciero que había abrazado. En ese ideal sus continuadores tienen ahora camino que recorrer, desafíos y peligros que vencer, dignidad y hermosuras creadoras que seguir protagonizando. Por mucho y muy justamente que se admire y se alabe al revolucionario que ha muerto, ningún homenaje será más digno de su memoria que el mantener vivos y en realización ininterrumpida los empeños a los cuales él se entregó tesoneramente y con clara voluntad de superación.
Otros tuvieron desde sus primeros pasos una instrucción que los preparó para hacer un mejor uso de las armas del pensamiento, y su mérito más alto estuvo en haber sabido utilizarlas al servicio de las mejores causas. A Chávez, formado en el fogueo de la vida cotidiana ante desafíos que lo pusieron a prueba una y otra vez, y frente a los cuales no siempre podría reaccionar con gestos de salón, se le veían aquí y allá las huellas de su extracción popular. Tal vez esa fue una de las causas —no la única seguramente, pero sí una de ellas— de que, a diferencia de lo ocurrido en otros lares, como en la Cuba revolucionaria, desde el inicio el proyecto bolivariano no tuviera en la intelectualidad nacional una acogida mayoritaria, a la altura de la que merecía recibir.
Sería injusto ignorar que tuvo de su lado incontables intelectuales. Los tuvo, sí; pero incluso no pocos de aquellos que le daban y dan su apoyo resuelto han reconocido en distintos momentos la atmósfera de aprensiones y rechazos que en algunos círculos asomaba con respecto a la figura de Chávez. En la Feria del Libro Universitario Mérida 2000, cuando la ola bolivariana crecía con Chávez en el centro —el año anterior había llegado a la presidencia del país—, un debate sostenido en un salón del recinto evidenciaba que era predominante el apoyo a esa ola, pero a menudo el respaldo se apreciaba junto con señales de desconfianza hacia un líder en quien algunos echaban de menos, y le reclamaban, una fineza más notoria. Sería ingenuo desconocer el papel que en el cultivo de esa imagen tuvieron también los medios de “información” enemigos, que a la larga se estrellaron contra el crecimiento del líder.
Un escritor cubano presente en el debate guardaba silencio, preocupado por la inclinación internacional a confundir el criterio de una persona cubana con un pronunciamiento oficial de su país; y pronto un participante del patio le dio la razón: quiso saber “cómo se pensaba sobre el tema desde Cuba”. El interrogado respondió: “Puedo decir cómo yo lo veo. Una valoración en nombre de mi país habría que buscarla. Pero, si quieren una revolución perfecta, y dirigida por seres perfectos, tendrán que ir a hacerla en el cielo, con ángeles y arcángeles, y esos no están en la tierra”. Lo demás, pudo haber añadido, radica en la resolución y el acierto del pueblo y sus instituciones para impedir que los defectos individuales corroan la revolución.
Fue en la tierra, particularmente en su pueblo venezolano, pero con una ejemplar tesitura latinoamericanista, hija de Bolívar y de Martí, donde Chávez se propuso encabezar una obra terrenal que puede valorarse justamente por sus resultados, y, en primer lugar, por sus beneficiarios principales. A emigrantes venezolanos que en los primeros años de la avanzada bolivariana viajaron a otras tierras cargando el odio contra Chávez, una trabajadora, no venezolana y poco informada sobre lo que sucedía en Venezuela, les preguntó por qué él ganaba las elecciones si era tan malo, y uno de aquellos emigrantes le respondió: “Imagínate, votan por él los pobres”. La trabajadora no vaciló en responder: “Entonces yo tengo que votar también por él”.
Ese es el núcleo cultural del proyecto encabezado por Chávez: una transformación dirigida a hacer justicia a las mayorías que se veían privadas de ella. No se trata de negar el significado de acciones concretas como las destinadas a extender la enseñanza entre los sectores poblacionales que no habían podido disfrutar de ese bien mayor, mientras él mismo crecía como dirigente por su voluntad de luchar y aprender, sin renunciar a su impronta de hombre de pueblo, de la cual tenía derecho a sentirse orgulloso. Pero en la Venezuela bolivariana los planes educacionales, como los desplegados al servicio de la salud del pueblo en general, y especialmente de los más necesitados —con lo que a tantos enfermos se ha curado y a tantos ciegos se les ha dado o devuelto la vista—, son parte de la labor abarcadora que ha dado al proyecto bolivariano legitimidad de revolución.
Todo ello se vincula orgánicamente con la forma como la dirección venezolana ha asumido los retos de la información en un entorno donde el gobierno revolucionario se ha caracterizado, quizás como ningún otro en la historia, por tener que enfrentar, y hacerlo diariamente bien, la avalancha desinformadora, calumniosa, de los medios enemigos. La Revolución Bolivariana ha tenido por divisa el empeño de ofrecer una información cada vez más clara y amplia.
Lo demostró concretamente con el plan de hacer masiva y gratuita la televisión digital, con asistencia dirigida a los más pobres para facilitarles el acceso a su disfrute. Y lo está demostrando ejemplarmente en medio del dolor y los peligros que representa la muerte del revolucionario que, para rabia de opresores, puso a Venezuela en los primeros planos de la política y el interés informativo en el mundo, y que —en el camino allanado por la Revolución Cubana— ha contribuido a fortalecer e institucionalizar, como nunca antes en la historia, la unidad de nuestra América frente al imperialismo.
El telúrico dirigente venezolano contribuyó decisivamente a la fundación del ALBA, golpe demoledor contra los designios imperiales. Fue el líder que reconoció, para serle fiel, la estirpe histórica y revolucionaria en la cual supo ocupar un sitio de vanguardia junto a su hermano Fidel. Como otros hijos e hijas de nuestra América, interesada en marchar en concordia y dignidad con todos los demás pueblos del mundo, vio que el ALBA, Alianza Bolivariana para las Américas, es también la Alianza Martiana, el ALMA.
Por sus aciertos, no por los defectos que le atribuían los medios dominantes para denigrarlo, Chávez suscitó que un monarca heredero del fascismo cometiera un desplante: el monarca lo mandó a callarse, y con ello dio ante el mundo una muestra más de la arrogancia y la desfachatez con que piensan y actúan quienes desconocen la dignidad de los pueblos y sus verdaderos representantes. Pero Chávez no se calló entonces, ni se callará a partir de ahora la voz de su ejemplo.
Fuente Cubarte
miércoles, 9 de enero de 2013
El chillido de los lacayos
Por Arthur González
Nada
nuevo hay en la actitud asumida por los asalariados de Washington en
relación a los cambios que se llevan a cabo en la República de Cuba.
Para estos señores en la Isla todo sigue igual. Recientemente la Unión
Europea anunció cambios en su arcaica y prejuiciada Posición Común
contra Cuba, que como se sabe fue manipulada por el ex presidente
español José María Aznar por las orientaciones que siguió al pie de la
letra desde Miami y por lo cual los integrantes de la mafia anticubana
allí radicada lo condecoraron, luego de costearle parte de su campaña
presidencial.
Al ver peligrar lo que tanto les costó para lograrlo, con la pretendida intensión de hacer caer el socialismo cubano, miembros de esa mafia asentados en España muestran temor de que la UE la elimine, al darse cuenta de que con la susodicha Posición Común fueron ellos los más perjudicados, y por tanto desean recomponer las relaciones con la Isla, al quedar al descubierto que toda esa política fue producto de la manipulación mediática concebida en Washington y Miami.
En este sentido, Antonio Guedes, vicepresidente de la supuesta organización “Unión Liberal Cubana” con sede en España, la cual no agrupa ni a medio centenar de miembros y por tanto carece de autoridad moral entre la colonia de cubanos asentados en la Península y mucho menos para representar al verdadero pueblo cubano, opina que “en Cuba no ha habido ningún cambio en los derechos humanos, al contrario, ha habido represión en las últimas semanas y meses, deteniendo por horas y por días a cubanos”.
¿Habrá que aguantar tal patraña por parte de un lacayo del imperialismo yanqui? ¿Y por qué jamás se ha expresado en contra de las violaciones flagrantes de los Derechos Humanos en España, donde la policía ataca salvajemente al pueblo trabajador que reclama el derecho al trabajo, a la vivienda y a la educación; derechos contemplados en la Carta de los derechos del hombre, que se violan sistemáticamente por el actual gobierno presidido por Mariano Rajoy?.
De esa verdadera represión donde las detenciones ilegales no tienen parangón en la historia reciente de España y que solo recuerdan las cometidas por Francisco Franco, ni una sola palabra para defender el derecho del pueblo. Ante esto la Unión Europea no ha sancionado a España, ni a Grecia, ni a Portugal o Italia, donde si hay elementos suficientes de corrupción administrativa, robo de fondos al pueblo, enriquecimiento ilícito, incremento de suicidios ante la pérdida del bienestar de vida y el mayor número de desempleados del planeta como resultado de medidas económicas neoliberales contra la población.
En Cuba aun está por ver a la policía nacional revolucionaria vistiendo los estrafalarios cascos, escudos, chalecos antibalas, utilizando gases lacrimógenos contra el pueblo y apaleando sin piedad a personas inocentes, pero lo que ordena Miami a sus asalariados es precisamente ese lenguaje anticubano, que intenta crear una matriz de opinión para confundir y tergiversar la realidad de un pueblo sacrificado que soporta desde hace 51 una brutal Guerra Económica, que intenta matar de hambre y enfermedades a su pueblo, según consta en los documentos oficiales norteamericanos hoy desclasificados.
De eso tampoco se dice nada por parte de los servidores del imperio, a pesar de constituir una de las más atroces violaciones de los Derechos Humanos iniciadas contra todo un pueblo en el siglo XX y que persisten en mantener en el XXI.
Quiera el imperialismo norteamericano o no, Cuba va hacia adelante actualizando su sistema económico, sin necesidad de dejar sin empleo a nadie, quitarle las viviendas o privatizar la educación y la salud, algo que le duele infinitamente. Lo demás ya se sabe, mentiras y rabia imperiales.
Tomado de Cubano 1er plano
Imagen agregada RCBáez
Al ver peligrar lo que tanto les costó para lograrlo, con la pretendida intensión de hacer caer el socialismo cubano, miembros de esa mafia asentados en España muestran temor de que la UE la elimine, al darse cuenta de que con la susodicha Posición Común fueron ellos los más perjudicados, y por tanto desean recomponer las relaciones con la Isla, al quedar al descubierto que toda esa política fue producto de la manipulación mediática concebida en Washington y Miami.
En este sentido, Antonio Guedes, vicepresidente de la supuesta organización “Unión Liberal Cubana” con sede en España, la cual no agrupa ni a medio centenar de miembros y por tanto carece de autoridad moral entre la colonia de cubanos asentados en la Península y mucho menos para representar al verdadero pueblo cubano, opina que “en Cuba no ha habido ningún cambio en los derechos humanos, al contrario, ha habido represión en las últimas semanas y meses, deteniendo por horas y por días a cubanos”.
¿Habrá que aguantar tal patraña por parte de un lacayo del imperialismo yanqui? ¿Y por qué jamás se ha expresado en contra de las violaciones flagrantes de los Derechos Humanos en España, donde la policía ataca salvajemente al pueblo trabajador que reclama el derecho al trabajo, a la vivienda y a la educación; derechos contemplados en la Carta de los derechos del hombre, que se violan sistemáticamente por el actual gobierno presidido por Mariano Rajoy?.
De esa verdadera represión donde las detenciones ilegales no tienen parangón en la historia reciente de España y que solo recuerdan las cometidas por Francisco Franco, ni una sola palabra para defender el derecho del pueblo. Ante esto la Unión Europea no ha sancionado a España, ni a Grecia, ni a Portugal o Italia, donde si hay elementos suficientes de corrupción administrativa, robo de fondos al pueblo, enriquecimiento ilícito, incremento de suicidios ante la pérdida del bienestar de vida y el mayor número de desempleados del planeta como resultado de medidas económicas neoliberales contra la población.
En Cuba aun está por ver a la policía nacional revolucionaria vistiendo los estrafalarios cascos, escudos, chalecos antibalas, utilizando gases lacrimógenos contra el pueblo y apaleando sin piedad a personas inocentes, pero lo que ordena Miami a sus asalariados es precisamente ese lenguaje anticubano, que intenta crear una matriz de opinión para confundir y tergiversar la realidad de un pueblo sacrificado que soporta desde hace 51 una brutal Guerra Económica, que intenta matar de hambre y enfermedades a su pueblo, según consta en los documentos oficiales norteamericanos hoy desclasificados.
De eso tampoco se dice nada por parte de los servidores del imperio, a pesar de constituir una de las más atroces violaciones de los Derechos Humanos iniciadas contra todo un pueblo en el siglo XX y que persisten en mantener en el XXI.
Quiera el imperialismo norteamericano o no, Cuba va hacia adelante actualizando su sistema económico, sin necesidad de dejar sin empleo a nadie, quitarle las viviendas o privatizar la educación y la salud, algo que le duele infinitamente. Lo demás ya se sabe, mentiras y rabia imperiales.
Tomado de Cubano 1er plano
Imagen agregada RCBáez
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