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lunes, 26 de abril de 2010

Aún quedan más capítulos, Mr. Latell

Por Néstor García Iturbe*

rcbaez_mascapitulos.JPGAcabo de leer el último número, el de marzo del 2010, de “The Latell Report” titulado “¿El Capítulo Final?”.

“The Latell Report” es una publicación digital que edita mensualmente el señor Brian Latell, ex oficial de la CIA que se auto titula “distinguido analista sobre Cuba” y que durante varios años ocupó el cargo de Oficial Nacional de Inteligencia sobre América Latina en la oficina del Director Central de Inteligencia de Estados Unidos.

Durante su actividad como Oficial Nacional de Inteligencia, que comenzó en los primeros años de la década del 90 del siglo pasado, Latell era el encargado de confeccionar el Estimado Anual de Inteligencia sobre Cuba. En aquel documento, el señor Brian Latell, año por año, predecía que la Revolución Cubana dejaría de existir ese año, además lo argumentaba de forma irrebatible, con toda una serie de “informaciones” recibidas de las distintas agencias que trabajan contra Cuba dentro de la Comunidad de Inteligencia de Estados Unidos.

Eso era lo que el “distinguido analista sobre Cuba”, tal y como él mismo explica en la presentación de su “Report”, “informó a distintos presidentes de Estados Unidos y de otras naciones, miembros del gabinete y legisladores”. Ahora entiendo porqué el señor Latell dejó de ser Oficial Nacional de Inteligencia. Todas esas personas llegaron a la conclusión de que no podían confiar en lo que este informaba.

Otro aspecto interesante señalado en la introducción de “The Latell Report”, es cuando su editor especifica que “es una publicación del ICCAS (Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos de la Universidad de Miami), en la cual no se han utilizado fondos suministrados por el gobierno” y que las opiniones expresadas son las del autor y no reflejan “los puntos de vista del ICCAS y/o los de la Agencia Internacional para el Desarrollo de Estados Unidos USAID”.

Parece que al “distinguido analista sobre Cuba” se le fue un detalle. Está bien que aclare lo de ICCAS, pero ¿cuál es el motivo de aclarar lo de la USAID? Esto no resiste el más elemental “análisis”. Hasta un joven analista, que esté comenzando su carrera, llamaría la atención de esta referencia “innecesaria”… si no fuera la USAID con los fondos de la CIA quien financiara el “Report”.

Después de estas aclaraciones, que considero sitúan al lector sobre quién es Brian Latell y quién paga lo que escribe, pasaré a realizar un análisis del último “Report”, aclarando que no me considero un distinguido analista.

No quiero cansar a los lectores ni ocupar su tiempo por gusto. El “Report” de marzo del 2010 hace un recuento histórico de toda una serie de situaciones que ha enfrentado la Revolución Cubana, muchas de ellas tomadas de las que Latell informaba cuando era Oficial Nacional de Inteligencia.

Lo interesante de esto es que las situaciones citadas eran “altamente comprometidas”, según Latell, pero la Revolución supo solucionarlas satisfactoriamente y seguir adelante. La mejor prueba es que estamos aquí a pesar de todo eso. De acuerdo con lo planteado por Latell, son populares “nuevamente” las predicciones de que la Revolución Cubana pronto colapsará  -él plantea “nuevamente” por las veces que hizo predicciones similares que fallaron-; lo único cierto que menciona en su “Report” es que “predecir el fin del régimen de los hermanos Castro ha sido una posición perdedora durante los 51 años que ellos han estado en el poder”.

Explica lo esperanzado que estaba cuando la Unión Soviética desapareció, tuvimos serios problemas económicos y declaramos el Período Especial.

Sintió que todo llegaba a su fin cuando los problemas en el Malecón, los apagones y la crisis del transporte.

En algunos momentos pensó que la debacle está cerca cuando consideraba que había una convulsión política y económica imposible de controlar.

Otros eventos y situaciones que cita en su “Report”, al igual que algunas deserciones y sustituciones, las consideró en su momento como una señal de que pronto la Revolución dejaría de existir.

Cita opiniones recogidas a traidores de nuestro proceso, que no dejan de ser falsedades para darle aliento a los servicios especiales estadounidenses y que estos les aseguren el sustento diario.

Finalmente plantea que una rebelión dirigida por la “elite” que constituya un reto para el régimen “caduco” es más probable que una insurrección popular en las calles. “Esto continúa siendo una predicción poco fundamentada”, termina diciendo.

Todavía no entiendo porqué el señor Brian Latell este “Report” lo titula “¿El Capítulo Final?”.
Según puede interpretar este “analista no distinguido”, existen dudas por parte del señor Latell de que estemos en el Capítulo Final, de ahí los signos de interrogación en que encierra la frase.

Señor Brian Latell, por primera vez en la vida estamos de acuerdo. Evidentemente, ha podido desarrollar su agudeza mental, lo cual le ha permitido dudar que la Revolución Cubana se encuentre en el Capítulo Final.

Aún quedan más Capítulos, Mr. Latell.


*Dr. en Ciencias Históricas, Profesor Titular del Instituto Superior de Relaciones Internacionales “Raúl Roa García”, MINREX; Investigador Titular del Instituto de Historia de Cuba; Escritor y Experto en Estados Unidos.


Comp. Fotgr. RCBáez_Más capítulos [Inserta entre otras foto de Juan Pablo Carreras]

viernes, 1 de enero de 2010

La luz de Cuba tiene que seguir incandescente

Por Roberto Herrera


Desde Wittnau, Alemania, para Cuba con amor


Muchos latinoamericanos nacidos en el siglo pasado, en la década del cincuenta y que por razones múltiples nos encariñamos y solidarizamos con el pueblo cubano y su revolución, crecimos con la idea de que un mañana mejor y distinto sí era posible. Luego con los avatares de la historia muchos de esos latinoamericanos tuvimos que emigrar por disímiles causas a la vieja Europa, entre ellas, por intentar repetir en los países de origen, lo que los cubanos habían logrado en 1959. Muchos perdieron casa, bienes, seres queridos e incluso la vida en esas lides, otros aún guardan en su memoria las huellas imborrables de la tortura, la prisión y el crimen. Y uno que otro perdió en el largo y sinuoso camino de la historia la ilusión de la Utopía.

Fue así como miles de latinoamericanos conquistaron la vieja Europa, degustando vino tinto y empanadas al horno, al compás de cuecas y melancólicas milongas porteñas cantadas con voces sincréticas, entre llanto y risa, como una forma de olvidar la pena del exilio o la lejanía del terruño. Con un ojo puesto en el mapa, focalizando el país de origen y con el otro, así de reojo, mirando el desarrollo de la revolución cubana, fuimos buscando cada uno un lugar donde alojar nuestras esperanzas y nuestros sueños. Ubi bene, ibi patria. [1]

La caída de la Unión Soviética y la derrota a escala mundial del llamado socialismo real, nos sorprendió a muchos en paños menores y en la alborada de un nuevo amanecer de ríos de leche y miel en Centroamérica.

Cuba navegaba ahora sola, en un mar revuelto de confusiones y dudas. En lo alto de su mástil una luz, débil y tenue, brillaba como estrella en la oscurana de ideas y teorías. Mientras la nave martiana conducida por su timonel mayor salvaba escollos económicos a granel, un tal Fukujama, plétorico de ideas y soberbia, nos hablaba del fin de la historia. Pocos meses antes del derrumbamiento definitivo de la Unión Soviética contemplamos átonitos y con la boca abierta frente a las pantallas de nuestros televisores como miles de soviéticos esperaban impacientes en la plaza Puschkin de Moscú la apertura del primer fast food restaurante McDonald. Sería el más grande del mundo. Anonadados quedamos, no por razones moralistas o fundamentalismos ortodoxos, sino por lo simbólico de los hechos.

Pero todo esto ocurría a miles de kilómetros del Gran Caribe y jamás se nos habría pasado, ni siquiera un tantito así, por la mente que algo semejante pudiera llegar a suceder en nuestra bella, querida y respetada Cuba socialista.

Si los soviéticos en noviembre de 1991, representados de facto por Boris Jelsin, se habían farreado la gloriosa revolución de octubre de Lenin, el pueblo cubano jamás permitiría algo parecido, afirmábamos con convicción militante. Así pensábamos hasta que un día, el 17 de noviembre del año 2005, catorce años más tarde, el Comandante en Jefe de la revolución cubana nos invitó a todos a la reflexión, cubanos y no cubanos, cuando preguntó a los estudiantes reunidos en el Aula Magna de la Universidad de la Habana:

“...¿Es que las revoluciones están llamadas a derrumbarse, o es que los hombres pueden hacer que las revoluciones se derrumben? ¿Pueden o no impedir los hombres, puede o no impedir la sociedad que las revoluciones se derrumben? Podía añadirles una pregunta de inmediato. ¿Creen ustedes que este proceso revolucionario, socialista, puede o no derrumbarse? ¿Lo han pensado alguna vez? ¿Lo pensaron en profundidad?...”

¡A decir verdad, nunca!

Cuba, la esperanza

En el mundo capitalista, pese a la guerra mediática contra Cuba, existen muchos hombres y mujeres, que sin identificarse ideológicamente con el proceso revolucionario cubano, sienten verdadera admiración y respeto por la lucha del pueblo cubano y su desarrollo integral. Muchos de estos admiradores desconocen los entuertos insulares y la intríngulis revolucionaria en Cuba y por ello, son proclives a delimitar la continuación del proceso revolucionario a los años de vida del Comandante en Jefe Fidel Castro, en particular, y en general, a la generación de cubanos de la vieja guardia revolucionaria.

Quienes piensan así, obviamente se preguntan:¿Qué pasará después de su muerte? ¿Se desmoronará la revolución como un castillo de naipes? ¿Será el pueblo cubano capaz de resistir las agresiones futuras del imperialismo norteamericano? ¿Se dejará seducir el pueblo cubano con las tentaciones materiales del capitalismo? ¿Podrá el hombre nuevo en Cuba impedir que la revolución se derrumbe? ¿Existe el hombre nuevo en Cuba? ¿O se trata más bien, de una construcción teórica, utópica, romántica y anacrónica? ¿Un artilugio ideológico?

Ahora bien, desde la lejanía y con el romanticismo ancestral revolucionario heredado, viendo vía satélite un documental de Cubavisión Internacional donde una joven mulata ensayaba al violín el concierto Opus 61 de Beethoven en un solar de la Habana entre sábanas blancas tendidas al sol y un auditorio informal de hombres, mujeres y niños del barrio, pienso en la América pobre, mestiza, india, cobriza y negra que bien conozco, entonces confirmo, una vez más, mis fundadas sospechas que en la mayor de las islas del Caribe existe una sociedad nueva y distinta al resto. De lo contrario, difícil sería explicar la existencia misma de la revolución, sus éxitos, sus logros y avances en todos las esferas de la sociedad, en un marco de condiciones geopolíticas y económicas adversas impuestas por el imperialismo norteamericano. Una sociedad de “viejo estilo” no resistiría por mucho tiempo el embate violento del imperialismo.

El resultado concluyente de análisis superficiales, cáusticos, capciosos y tendenciosos de muchos medios de comunicación, organizaciones internacionales y la mafia de Miami invita a pensar que los cubanos estarían solo a la espera de la Hora Cero, dado que en Cuba “todo va de mal en peor”. Para su disgusto y desengaño, la vida en Cuba continua su curso normal y el Comandante recupera su salud cada día que pasa. ¡Nunc est bibendum Fidel ! [2]

La Revolución cubana es sin lugar a duda el evento histórico latinoamericano que ha provocado y que sigue provocando los sentimientos más encontrados a nivel mundial.

El exilio anticubano radicado en Miami se ha encargado a nivel continental y global de desacreditar el proceso revolucionario. La mafia cubano-americana con la ayuda de los gobiernos de turno de los Estados Unidos ha difamado, saboteado y torpedeado con ataques terroristas la revolución cubana, hecho que no tiene parangón alguno en Latinoamérica y en el resto del mundo. Cuba es, después del triunfo de la revolución en 1959, el país más vilipendiado de la historia latinoamericana.

Las notables conquistas sociales de la revolución son menospreciadas y en el mejor de los casos, desvalorizadas. Debido a una especie de amnesia colectiva y muy selectiva se olvida que Cuba era considerada antes del triunfo de la revolución como el gran burdel de la mafia norteamericana y que padecía de todos los males endémicos de una sociedad pobre y explotada. Se pretende echar al baúl del olvido el ejemplo histórico de justicia social que la revolución cubana ha dado al llamado Tercer Mundo. Por ejemplo, Cuba es el único país pobre en el mundo en haberse liberado de la miseria a pesar del feroz e inhumano bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno norteamericano desde 1962.

En Estados Unidos y en Europa la mayoría de las noticias relacionadas con Cuba son negativas. Los prejuicios que un turista típico [3] europeo pudiera guardar en su mente contra Cuba son producto muchas veces de la desinformación y no corresponden a la realidad del país.

Aunque tenemos que reconocer que en los núcleos turísticos importantes como Varadero, la Habana Vieja, Trinidad, Santiago de Cuba de vez en cuando nos encontramos a hombres y mujeres, que estilando modelos de comportamiento otrora comunes en la Cuba machadista y batistiana, piden limosna u ofrecen otra clase de servicios a los turistas. Cuadro social que induce, obviamente, a confirmar los prejuicios preconcebidos de antemano en la vieja Europa.

Se oculta al mundo los niveles de justicia social alcanzados: la tasa de analfabetismo según CEPAL [4] en el año 2002 para América Latina era de un 11,7% y de 0,2% para Cuba. La tasa de mortalidad infantil de 32 por mil para América Latina y de 6,2 por mil en Cuba. La esperanza de vida al nacer es de 70 años para América Latina y de 76 años para los cubanos. La tasa de escolarización en la educación primaria (hasta los 11 años) es de un 92% para el continente latinoamericano y de un 100% para Cuba. La tasa de escolarización en la secundaria (hasta los 14 años) es de un 52% para América Latina y de un 99,7% en Cuba. Un 76% de los niños latinoamericanos alcanzan el nivel del colegio mientras que un 100% de los cubanos lo alcanzan. El número de médicos para 100 000 habitantes es de 160 para América Latina y de 590 para Cuba.

En 2007 solamente Argentina (0,866) y Uruguay (0,865) alcanzaron en Latinoamérica un Índice de Desarrollo Humano (IDH) mayor que el de Cuba (0,863), el cual es similar a los de los país más desarrollados. El IDH de los Estados Unidos durante ese año fue de 0,956 y el de Alemania 0, 947. El IDH está definido como un proceso por medio del cual una sociedad mejora las condiciones de vida de sus ciudadanos a través de un incremento de los bienes con los que puede cubrir sus necesidades básicas y complementarias, y de la creación de un entorno en el que se respeten los derechos humanos de todos ellos. El IDH puede considerarse como un índice de valoración de la calidad de vida de una sociedad determinada. A nivel de la salúd pública se oculta que Cuba dispone del mejor sistema de salud de América latina y del Tercer Mundo. En el hemisferio americano, solo Canadá tiene una tasa de mortalidad infantil inferior a la de Cuba. Cuba dispone de dos veces más médicos que Inglaterra para una población cuatro veces inferior. La única vacuna contra la Meningitis cerebro-espinal B, reconocida por la Organización Mundial de la Salud es un descubrimiento cubano. Es la única vacuna de este tipo en el mundo. Cuba alberga el 2% de la población latinoamericana pero el 11% de sus científicos.

Todas estas conquistas sociales, inconcebibles para un país del tercer Mundo –pobre y bloqueado por la primera potencia mundial – son ignoradas de manera descarada por la mayor parte de la prensa occidental. Ahora bien, a la chita callando, se organiza y sistematiza la fuga de cerebros y talentos. Por el contrario, los mismos medios de comunicación guardan un silencio sepulcral cuando se trata de resaltar los triunfos de la revolución. No se habla ni se escribe que la indigencia no existe más en Cuba y que la mayoría del pueblo cubano vive y disfruta- modestamente- de su trabajo cotidiano. Esta realidad social, objetiva, verificable y por lo demás medible, podría comprobarla cualquier turista que tenga el propósito y la voluntad de conocer Cuba y su gente desde Pinar del Río hasta la Punta de Maisí.

Pese a todos estos incuestionables logros y avances de la revolución socialista aún persisten muchas deficiencias y problemas, cosas que por lo demás no son una característica particular de Cuba, sino que son expresiones socio-económicas propias de una sociedad socialista en desarrollo, boicoteada y azotada cada año- y con mayor- frecuencia por las fuerzas de la naturaleza y por la repercusiones de los ciclones económico-financieros originados por la crisis estructural del capitalismo mundial. Cuba tiene que enfrentar todas estas dificultades económicas con los pocos recursos naturales y financieros con que cuenta, el futuro cercano está plagado de inciertos entuertos y el gobierno cubano está obligado a reducir los gastos fiscales y aplicar políticas necesarias de ahorro. Pero Cuba cuenta con el recurso humano y su riqueza espiritual para seguir avanzando por los derroteros que conducirán hacia el comunismo. Esa es nuestra convicción.

¿Obama, un negro futuro para Cuba y Latinoamérica?

La elección de Obama como el primer presidente negro de la primera potencia del mundo despertó en muchos sectores políticos del mundo grandes expectativas e incluso hubo quienes pensaron en un cambio radical en la política de los Estados Unidos en relación a Cuba y Latinoamérica. Es preciso refrescar la memoria y recordar que fue precisamente durante la administración de John F. Kennedy, otro demócrata carismático, que el gobierno estadounidense lanzó una especie de “Plan Marshall” para Latinoamérica conocido como la “Alianza para el Progreso” (APP). Este plan político-económico vio la luz el 13 de marzo de 1961 y el 16 de abril, el gobierno de Kennedy apoyó la invasión de Bahía de Cochinos. La APP serviría como instrumento de contrainsurgencia para evitar las revoluciones populares al estilo de la revolución cubana. En este sentido, la Alianza para el Progreso fue más bien una Alianza para el retroceso como lo indicaran los análisis de la CEPAL de aquellos días: en el período de 1950-1955 la tasa de producción por habitante aumentó anualmente en un 2%, disminuyó en un 1,8 % anual en los años comprendidos entre 1955-1960 y desde que se puso en marcha el plan de desarrollo APP la tasa se redujo a un promedio de 1,3 % anual entre 1961-1966.

Tanto John F. Kennedy como Barack Obama han hablado muy fino, con elegancia y elocuencia digna de los mejores oradores de la antigua Roma, combinando la prosodia con la sintaxis con maestría y habilidad, prometiendo con vehemencia poner fin a las guerras en sus respectivas vorágines electoreras. Comprobado está que fue durante la administración Kennedy que se llevó a cabo una de las más grandes carreras armamentísticas en tiempo de paz en los Estados Unidos. Viet-Nam y el sudoeste asiático fueron también teatro de operaciones donde JFK estampó su sello bélico.

Obama por su parte ha prometido mucho y cumplido poco. La guerra del Irak se intensifica, el conflicto de Afganistán se agudiza, Guantánamo se posterga y el bloqueo contra Cuba continúa sangrando al pueblo cubano. El bloqueo no es más que la continuación de la guerra contrarrevolucionaria imperialista por otros medios. Por todos estos méritos guerreristas el presidente Obama ha sido galardonado con el premio Nóbel de la paz. ¡Vaya ironía de la vida!

La instalación de las bases militares en Colombia y el golpe militar en Honduras han sido aprobados durante la administración Obama. Las bases militares en Colombia presagian conflictos bélicos en Latinoamérica. Venezuela, Ecuador y Bolivia representan objetivos político-militares en la estrategia contrarrevolucionaria del gobierno de los Estados Unidos. Todo parece indicar que con la llegada del primer presidente afro-americano a la Casa Blanca, el futuro que nos espera en Cuba y Latinoamérica seguirá siendo tan oscuro e incierto, tal como si de un presidente de origen anglo-sajón se tratara. El odio visceral contra Cuba es un asunto ideológico y de intereses geopolíticos de los sectores más recalcitrantes del establishment político-económico de los Estados Unidos y no depende de la cantidad de melanina en la piel del presidente estadounidense de turno.

El capitalismo devorador de recursos

La revolución industrial que se originó en Inglaterra a mediados del siglo XVII y luego se extendió por toda Europa dando origen al modo de producción capitalista vigente hasta nuestros días. Es decir, el capitalismo en el transcurso de casi 260 años se ha expandido a nivel planetario como modelo de desarrollo y de producción. Los efectos de la explotación incontrolada de los recursos naturales no renovables y del comportamiento depredador de la sociedad de consumo, han conducido a la humanidad a una encrucijada existencial. Los efectos negativos de la hiper y acelerada industrialización en términos climáticos es una amenazante realidad.

A decir de los especialistas en cuestiones climáticas y del medio ambiente la cuenta regresiva ha comenzado ya. Quiere decir esto, que de continuar las cosas así, la extinción de varias especies animales, entre ellas el homo sapiens, y la desaparición -por inundaciones fluviales o marítimas- de grandes extensiones de tierra es una cruda, amarga y triste realidad. ¡Saludos de Copenhague! La responsabilidad histórica es de todos, pero ante todo de las sociedades capitalistas altamente desarrolladas con los Estados Unidos a la cabeza, las que consumen desde décadas la mayor parte de los recursos naturales no renovables del planeta.

El capitalismo como proceso materialista histórico y dialéctico se niega a si mismo, pero al mismo tiempo niega también la existencia del planeta tierra y por lo tanto del ser humano. Como ya lo expresó sabiamente Evo Morales, no es la Pachamama la que necesita al hombre, ¡sino todo lo contrario!

La alternativa fallida

El desarrollo del socialismo y su consolidación, tomando el ejemplo de la Unión Soviética, resultó más complejo y más difícil de lo que esperábamos.

Habiendo existido durante muchos años, excluyendo el “comunismo de guerra” de principios de la revolución y la Gran Guerra Patria, períodos de paz relativa, donde la sociedad soviética estuvo en condiciones de asegurarse plenamente comida, bebida, vivienda y ropa de adecuada calidad y en suficiente cantidad, condition sine qua non, según el pensamiento marxista para la verdadera liberación de los hombres, nos resulta difícil comprender en profundidad las causas concomitantes que condujeron a que la sociedad soviética no actuara decididamente a fin de evitar el derrumbe de su gloriosa revolución. El proyecto socialista soviético duró setenta años los cuales obviamente no fueron los suficientes como para crear las condiciones subjetivas y objetivas que garantizaran la continuidad del desarrollo integral de la sociedad soviética y por lo tanto de su gestor principal, es decir, el homo novus sovieticus. Habrá que preguntarse si en efecto en la Unión Soviética la riqueza espiritual de los ciudadanos soviéticos estaba en correspondencia con la riqueza de sus relaciones productivas reales. ¿En qué etapa de desarrollo real se encontraba el modo de producción soviético? ¿Cuál era la ideología real dominante en la sociedad? ¿Hasta qué punto el pueblo soviético había transformado concientemente la ideología feudal-burguesa heredada?

Se dice que Yegor Gaidar fallecido recientemente, ministro de economía y cuadro del PCUS en la época de cambios de Boris Jelsin, fue uno de los artífices de las reformas liberales que revirtieron la revolución de octubre. Así como Gaidar, muchos otros “camaradas” permanecieron en capullos, aguardando en silencio el momento en que los cantos de sirena del capitalismo se hicieron más melosos, más seductores, más insistentes y se transformaron por un proceso de acelerada metamorfosis político-ideológica en los nuevos magnates rusos.

La contrarrevolución de Jelsin y las reformas económicas de carácter capitalista lograron en poco tiempo re-establecer el capitalismo y de hecho echar por la borda un paradigma alternativo al capitalismo. Con esta clase de “capullos reformadores” no se hacen ni se defienden las revoluciones. La lección histórica es, por lo tanto, que NO todas las reformas, cualesquiera que sean, conducen automáticamente a la consolidación del socialismo.

Ya lo dijo Marx en sus comentarios acerca de la contrarrevolución de la burguesía prusiana en marzo de 1848 que las enfermedades secundarias son más difíciles de curar y a la vez destruyen más el organismo que la enfermedad inicial. Las reformas de Jelsin no tenían como objetivo la consolidación y fortalecimiento del socialismo en la Unión Soviética, sino del renacimiento en Rusia de la sociedad que había muerto en Moscú en 1917.

Los cantos y cuentos de sirena de la sociedad de consumo

La guerra ideológica-mediática del capitalismo a la que está sometida la psiquis humana es permanente. Los cantos y cuentos modernos de sirena del capitalismo llegan a TODOS los hogares a través de los medios de comunicación. Miles de antenas parabólicas brotan como setas metálicas en las chabolas de cartón de los barrios pobres de América Latina, Asia y África, lugares donde la casa, escuela y alimentación no son un derecho del ciudadano, sino un artículo de lujo.

Por esta vía televisiva se invita a niños, jóvenes y adultos a creer en el sueño americano y a emular el american way of life. La manipulación psicológica por medio de mensajes subliminales de publicidad induce a la creación de formas de comportamiento irracionales de consumo. Es precisamente en el terreno de las relaciones mercantiles donde el bombardeo ideológico alcanza su máxima expresión. La “libertad de poder comprar” en el capitalismo, aparte de ser caballo troyano, es un espejismo, una entelequia, una carnada, una artimaña comercial.

El eslogan publicitario de la cadena alemana de almacenes de artículos electrodomésticos más grande en Europa “Media Markt” reza: Yo no soy tonto [5] (...compro en Media Markt) , el de Eurocard “Bienvenido a la vida” [6] , el de DM ( Droguerías) “ Aquí soy humano, por eso compro aquí” [7] o el de Visa “Me tomo la libertad” [8] , son solo un ejemplo de la simpleza de los instrumentos de enajenación de la sociedad de consumo. Primitivos o ridículos algunas veces, pero casi siempre efectivos. El capitalismo necesita precisamente eso, consumidores sumisos, bobos, fáciles de seducir y engañar. Sólo así puede funcionar el sistema. ¡Hay que crear el homo consumensis!

Frente a este proceso sistemático de enajenación de la mente humana que llevan a cabo los medios de comunicación del capitalismo, ¿cuáles son los recursos conque cuenta una sociedad socialista, como la cubana, para contrarrestar estos mecanismos ideológicos de dominación?

¡Conciencia individual y colectiva, cultura individual y colectiva, moral revolucionaria individual y colectiva y un piélago de valores humanos de nuevo estilo!

En una sociedad nueva y revolucionada donde lo que se pretende, entre otras cosas, es la creación de valores nuevos y paradigmas de relaciones sociales diferentes, es importante y vital que la praxis revolucionaria de que nos habla Marx en su crítica a las tesis de Feuerbach sea coherente con la teoría revolucionaria, además auténtica, transparente y democrática.

El vehículo para acceder a esta nueva sociedad es la cultura, es decir, un proceso de educación y auto-educación continuo, generado y planificado por el estado y que tiene como objetivo fomentar a nivel colectivo los conocimientos científicos y la creación de nuevos valores y conceptos que no se basan ni en la explotación del hombre por el hombre, ni en la explotación salvaje e irresponsable del planeta, sino en la utilización de los recursos humanos y naturales en función de una sociedad exenta de clases antagónicas.

Socialismo es cultura, barbarie la antípoda.

De allí que la formación y educación del “hombre nuevo socialista” sea por lo tanto otra gran tarea de la revolución socialista. No se trata pues, solamente de satisfacer las necesidades materiales del hombre y esperar a que los nuevos hombres nazcan y se desarrollen de manera espontánea, casual y aleatoria. Tampoco se trata mucho menos de emular el estilo de vida capitalista. El “bienestar social” capitalista se afinca en el egoísmo y en el individualismo, en el deseo de “bien tener más” cosas materiales no indispensables para la vida a costa de LO-QUE-SEA necesario.

Entonces a modo de conclusión, podríamos preguntarnos apoyándonos en la reflexión del Comandante en Jefe Fidel Castro: ¿Podrán o no impedir los hombres (nuevos cubanos), podrá o no impedir la sociedad socialista cubana que su revolución se derrumbe?

Hay muchos problemas en Cuba, nadie niega este hecho, pero si Cuba es ejemplo y esperanza para los pueblos pobres del mundo, es porque ha sabido demostrar -y allí están los números y las estadísticas para que lo comprueben los incrédulos o los interesados- que Cuba es una nación altamente culta, preparada y bien informada; que ha sabido compartir lo poco y lo mucho que tiene con otros pueblos. No existe pueblo más solidario, más fraterno y desinteresado en el planeta que la República Socialista de Cuba, que sin mayores recursos naturales y a pesar del criminal bloqueo económico-financiero ha logrado mantenerse en pie, digna y soberana durante más de 50 años.

Cuba no está sola, miles de hombres y mujeres luchan en todo el mundo contra la barbarie del capitalismo. La luz de Cuba tiene que seguir incandescente alumbrando la oscurana:

Et lux in tenebris Lucet


Notas:

[1] Donde me siento bien, ésa es mi patria
[2] A tu salud brindamos Fidel
[3] Turista típico: Aquel viajero cuyo único interés es gozar de vacaciones en la playa y otros centros turísticos
[4] CEPAL: Comisión Económica para América Latina
[5] En alemán: Ich bin doch nicht blöd
[6] En alemán: Willkommen im Leben
[7] En alemán: Hier bin ich Mensch, hier kauf' ich ein
[8] En alemán: Die Freiheit nehme ich mir


Fuente http://www.rebelion.org/noticia.php?id=97810

viernes, 25 de diciembre de 2009

¡Gracias, Cuba, por tus 52 años de combate!

Por Percy Francisco Alvarado Godoy
Nochebuena de 2009…

rcbaez_52-aniversario-revolucion.JPGQue me perdonen hoy aquellos a los que incluyo en esta breve reflexión, en una sui géneris noche navideña,  luego de que una copa de vino barato, pero reconfortante al extremo de abrirle a uno el corazón, nos hace pensar que siempre estaremos endeudados con esa bella tierra que ha sido albergue de soñadores capaces de hacer posible cualquier sueño emancipador a fuerza de ponerle el alma y aprender de Cuba lo mejor que carga cada uno en las limitadas alforjas de su corazón.

Por Cuba pasaron decenas de hombres valiosos, muchos de los cuales soñaron en cada simple y tranquila calle del Vedado o de cualquiera de sus ciudades, o en esa Habana perdurable y eterna que se le mete a uno, sin permiso, en el alma, convertir en realidad los sueños más imposibles. Pienso ahora en Daniel, que por suerte enfrenta ahora la responsabilidad de echar adelante a su Nicaragua amada, a tanto sandinista verdadero amasar en noches como ésta un mundo mejor para los suyos. Pienso en aquel dominicano bueno, Caamaño de apellido, que dio su sangre generosa para tributarle a su Patria la semilla de la más digna esperanza. Pienso en Jorge Ricardo y en otros de nombre desconocido, pero que apostaron por esta isla hecha para el amor y para el combate, como apostar por su propia patria.

Pienso, por supuesto, en todos aquellos que encontramos en ti, Patria amada, un pedazo de la nuestra tierra lejana, sumida en un exilio lastimero y educativo, cuando ofendida y pisoteada por la bota del opresor y de su socio intervencionista, nos reclamaba con urgencia. No importa si fuimos guatemaltecos, salvadoreños, mejicanos, hondureños, argentinos, chilenos, uruguayos o de cualquier lugar del mundo, pero encontrar en ti el abrigo de la madre necesaria y comprensiva.

Pienso en ti, Hugo (perdona que te tutee); en Evo; en ti, amigo Joel Cazal, batallando por la vida y con el privilegio de tener un hijo que vale por mil; en Correa; y,  en fin, en tanta gente buena, que Cuba ha tenido la prerrogativa de unir y hacerla útil. Pienso en ti, Mario Carranza, joven guatemalteco que con 17 años te fuiste a la Sierra a ofrecerles, junto a Fidel, un mundo mejor. Pienso en ti, también, Jorge Navarro, combatiente de la Columna 1, que sin ser extranjero, te me fuiste sin permiso para siempre, haciéndome recordar que América tuvo siempre un soldado en ti.

Gracias Cuba, por albergar a cada uno de nuestros sueños y mantenerlos vivos contigo. Muchos de nuestros seres queridos reposan en tu tierra fértil y generosa, como un compromiso para darles algún día sepultura en cada rincón de nuestros lares, cuando la libertad sea el mejor tributo que podamos ofrecerle.

Hace unos días dijimos adiós a Mechi, a aquella argentina batalladora y solidaria que se nos fue de las manos para hacerse grande en el recuerdo. Así dije adiós un día a mi madre, hace casi 28 años, diciendo: ¡Gracias Fidel, por permitirme morir en tu tierra! Cuba siempre ha tenido esa magia extraña de sentirla nuestra, al extremo de no pensar en otra cosa que entregarnos a ella, sin pedirle algo a cambio.

Paso horas y horas en el combate cotidiano de defender a Cuba de los que la denigran y la atacan. Hoy, sin embargo, le pido permiso a mi cerebro, para darle una oportunidad al corazón. Quiero adelantarme unos días para celebrarle su 52 cumpleaños. 

22 años de mi vida las dediqué humildemente en el honroso puesto de  defenderte, Cuba, en una trinchera difícil y anónima, en la que batallaron junto conmigo, sin yo saberlo, Antonio, Ramón, Gerardo, René y Fernando. Allí, tuve el privilegio de nunca traicionar a  aquellos oficiales que, por respeto a mi nacionalidad, me hicieron jurar fidelidad a mis ideas, no con el himno nacional cubano, sino con la marcha de América Latina. Yo regresé a los míos, es cierto, pero ellos se quedaron allá en una ignominiosa prisión y en  una batalla nueva, gigante, pero en la que incluso yo nunca imaginé que cupiera tanta dignidad y fuerza de convicción. Luego de tantos años, me cabe el privilegio de no haberte traicionado nunca, Cuba amada. No es algo extraordinario. Lo mismo hubieran hecho mis padres y muchos de mis amigos que se fueron, simplemente sin decir adiós. Lo mismo hubiera hecho cualquier campesino u obrero cubano.

Sí me quedan, simplemente, dos cosas por decir:

La primera, es que guardo en mi alma el enorme privilegio de ser uno de los humildes soldados de la tropa internacionalista latinoamericana, que siempre capitaneará el Che. Porque él vivirá siempre, un poquito, repartido en mil pedazos, en cada corazón de los que te amamos, Cuba querida, Te dimos lo mejor de nosotros y solo te pedimos que nos tengas en cuenta para cada nueva batalla.

La segunda verdad, y perdónenme aquellos por los que hablo sin pedirles permiso, es que nunca habrá mejor recompensa y regocijo por lo que cada uno pueda haber  hecho, o se haga por Cuba, que la vida de cada niño de nuestras patrias que sea salvado por un médico cubano.

A fuer de mentiroso, pues me quedaba un  pequeño fondo en la copa, lo aprovecho para brindar por ti, Fidel, y decirte que te doy mil gracias porque hayas existido y sigas presente en la batalla. Te lo digo en esta Nochebuena en que, sin dejar de extrañar a mi lejana Guatemala, lo único que me queda es esperar tu próxima orden de combate.

Y, sobre todo, gracias Revolución Cubana, por tus 52 años, que para un sesentón, con un poco de vino en la copa, lo haces siempre un chico quinceañero.

domingo, 27 de septiembre de 2009

La DES-información contra Cuba

Por Felipe de J. Pérez Cruz


Comentarios a la Nota de la AFP “Raúl Castro abre debate popular de 45 días sobre problemas en Cuba”

Anoche en mi barrio realizamos tres reuniones de debate con la población no vinculada a centros de trabajo y estudio, con las amas de casa, jubilados y jubiladas, y desvinculados de todo tipo; también con los trabajadores y trabajadoras por cuenta propia, comerciantes informales y con los intelectuales que vivimos y laboramos en el seno de las comunidades. Reuniones similares se están realizando en los centros de trabajo y estudio en todo el país. Se discutió sobre la base de dos recientes discursos del Presidente Raúl Castro, los problemas que nos afectan y sobre todo qué hacer para resolverlos.

Claro que una reflexión colectiva por muy masiva, honesta y combativa que sea, no basta para enderezar, educar y reeducar. La batalla es a largo plazo, y se gana en este proceso en que nos encontramos, y en muchas otras prácticas de protagonismo concreto. Esta Cuba que mira hacia adentro, es la que trabaja sin aspavientos, con seriedad, vistos sus lunares y sabiendo que las soluciones hay que procurarlas con trabajo revolucionario y resultados sistemáticos. Es el Congreso al que se refería Raúl, cuando realizó la propuesta de postergar el VI Congreso de Partido para llevarlo primero y definitivamente al pueblo, y convertirlo en lo que debe ser, un movimiento de masas conscientes de sus responsabilidades históricas, comprometidas con acciones y soluciones concretas.

¡¡Qué contentos estarían nuestros enemigos, con un Congreso de “aparatchis” reunidos en un gran salón, autocomplaciéndose con discursos apologéticos, distantes de las masas más que física, moral y políticamente!! Y eso precisamente es lo que no va a ocurrir en Cuba. Y porque no ocurre así, la orden es amedrentar, dividir, tergiversar, ocultar, mentir: DES-informar.

Una muestra de cómo se cumplen las directivas de agresión mediática contra Cuba la da la Agence France-Presse (AFP) en la Nota “Raúl Castro abre debate popular de 45 días sobre problemas en Cuba”, publicada por toda la prensa burguesa continental y mundial, y por varios medios de izquierda (1).

Decir sin decir.

La prensa burguesa trabaja con clichés y estilos que ya son clásicos, y sé que a los reporteros les es difícil zafarse de tal embrujo prejuicioso, no obstante en esta Nota, hay algo más que “enfermedades profesionales”. El texto en cuestión, hace gala del carácter tendencioso que le imprimen a su cobertura de prensa sobre Cuba, la mayoría de las agencias capitalistas.

La convocatoria a la discusión masiva en círculos de estudio, de los discursos de Fidel Castro y de los principales dirigentes de la Revolución, es una práctica que tiene casi la misma edad que la Revolución, para ello se hacen impresiones de bajo costo, con el propósito de que estos documentos lleguen a la población. La agencia francesa cita el texto de uno de estos materiales al que  afirma “tuvo acceso la AFP”, y tal parece que se pone en conocimiento del público, un documento  reservado, que de una u otra manera se mantenía fuera del alcance del conocimiento público. La agencia fortalece el expediente del secreto “revelado”,  con el comentario de que el tema no se trató en la prensa.

Hay que precisar que la agencia tuvo acceso a un documento tan, pero tan reservado, que circula por miles. Cualquier ciudadano o ciudadana cubana, puede tener en sus manos, leer o consultar el material de estudio en cuestión. Como todos los de su naturaleza, es un documento público, editado en la cantidad suficiente para que en cada fábrica y centro de estudios se lea y analice por militantes, trabajadores y jóvenes estudiantes,  para que cada uno de los 133 mil Comités de Defensa de la Revolución (CDR),  puedan tener un ejemplar.  La amplia divulgación del documento resulta suficiente. Ha llegado a todos los que tenía que llegar.

El documento que AFP refiere tiene una introducción que explica los propósitos del debate a que estamos convocados los cubanos y cubanas. Sin embargo la Nota de AFP sólo escoge citas fuera de contexto con el propósito de manipular la información, conservando su verosimilitud. La lógica de continuidad entre el proceso de discusiones masivas que en el 2007 hizo un profundo inventario de los problemas del país, y su continuidad en este que ahora propone buscar soluciones concretas, en la dirección de prepararnos para el VI Congreso del Partido, queda fracturada y oculta en el texto de la AFP.

La insistencia en la ineficacia del proceso de debate que nos antecedió en el 2007 es el plato fuerte. La Nota afirma que tal proceso “se convirtió en una catarsis general sobre problemas y críticas, en el cual participaron cinco millones de personas, según el gobierno”. A diferencia del criterio que expresa la AFP, el documento de estudio reconoce la pertinencia de los planteamientos del 2007, “muy útiles para el trabajo de la dirección del país y a los que se les ha venido dando solución en la medida que las condiciones económicas y las circunstancias lo han permitido” (2) ¿Por qué la AFP no da a conocer estas valoraciones? ¿Dónde quedó el pregonado derecho a la información, que se merecen los lectores?

Sobre lo que se ha hecho por el Partido y el Gobierno, en respuesta a los planteamientos del pueblo en las asambleas del 2007, hay suficiente información en la prensa cubana y cualquiera que recorra Cuba con el interés de buscar ese testimonio de esfuerzos y hechos concretos lo encuentra. En política nacional, la dirección del país en los últimos dos años ha tomado un importante grupo de medidas, a ellas me referí en un reciente artículo publicado en Rebelión y en otros medios (3): ¿Puede la AFP rebatir que las medidas que afirmo, no están en plena ejecución?

No podía faltar el espaldarazo a los mercenarios pagados por el presupuesto oficial de los Estados Unidos. Según AFP “la disidencia política interna ignora el proceso o lo descalifica” Como objetivamente no representan nada, como carecen de valor personal y político para asistir a cualquiera de las reuniones en curso, plantear  y defender la agenda que le dictan los oficiales de la CIA y el Departamento de Estado, la Nota al menos les hace el favor de mencionarlos.

El clímax de la desinformación

La Nota llega a su momento clímax cuando afirma citar criterios de dos supuestos militantes del Partido Comunista de Cuba que se “reservan su identidad”. Los dos ¿testimonios? se colocan en diálogo descalificatorio con los procesos políticos que refiere y cita la Nota, poniendo en boca de una anónima militante del Partido, una frase preconcebida: “La gente habla, pues hace ya tiempo perdieron el miedo…”

Expresiones así  no admiten réplica ni razonamiento lógico: Los estudiosos de las técnicas de desinformación afirman que estos son los llamados “adjetivos disuasivos”, contundentes y negativistas, que obligan a someterse a ellos y excluyen el matiz y cualquier forma de trámite inteligente. Su contundencia emocional, el pathos emotivo del mensaje, está diseñando para eclipsar toda posible duda sobre la autenticidad y veracidad de la fuente.  Tal maximalismo sirve para remachar el mito prefabricado sobre la atmósfera represiva, cargada e irrespirable de los “regímenes comunistas”.

Para descalificar el proceso que se realizó en el 2007, apela la Nota a la autoridad de otro anónimo militante: “Vamos a ver si ahora sale algo en concreto, pues la otra vez, hace dos años, levantó (el debate) muchas expectativas y se vio poco", dice que dijo el entrevistado. La citada ¿militante? por su parte subraya “pero ahora es diferente, pues son temas muy concretos de tu entorno".

Ambos “testimonios” no solo expresan un posicionamiento crítico sobre la política de la Revolución, resuman pesimismo, desconfianza. ¿Por dónde quedó la equidad informativa, esa que pregona la imparcialidad informativa, la  búsqueda equilibrada de criterios de un color y otro?

Recurrir al anonimato para expresar criterios adversos al proceso revolucionario, resulta la plataforma de partida para la aplicación de las técnicas de diversión y guerra psicológica. La “fuente” no puede ser emplazada pues se trata de alguien “en peligro” de sufrir alguna represalia. Mencionar dentro o fuera de contexto casos particulares en vez de situaciones generales para sostener un mensaje político, es otro de los procedimientos del arsenal de la desinformación.

Los militantes del Partido Comunista de Cuba no hablan en el anonimato y, sobre todo, no mienten. El Partido no está excepto de tener dentro de sus filas algún elemento con doble moral, algún traidor en potencia o en ejercicio. Pero, ¡qué casualidad que, si existen, estén precisamente en la nómina de informantes que tiene la AFP!

Más allá de citar los poco serios testimonios de los dos supuestos y casualmente anónimos militantes del Partido, no se brinda ni un solo argumento para demostrar lo que se prejuzga. Es que a la  AFP no le interesa aportar datos concretos, que permitan la meditación y el análisis profundo.  Por eso su sustentación es vaga. Se escribe de manera que todo parezca sencillo y verosímil a quien lea con poco cuidado y de una sola vez.

El énfasis de la AFP está en el mensaje que propone en el subtexto de la Nota. Su objetivo se concentra en sembrar la idea de que la dirección cubana reduce  la solución de los problemas a una u otra “catarsis” pública, como si este fuera un mecanismo de “control”, de “válvula de escape” para rebajar presiones sociales, económicas y políticas. Y en tal propósito, la afirmación de que se “abre” un nuevo debate, aparece condicionada porque este de ahora, solo “está dirigido a un "análisis interno" de "lo que ocurre en cada lugar”. Con lo que inducen la errónea conclusión de que la propuesta que se hace ahora por la dirección del Partido,  es en definitiva más cerrada que la anterior.

El interés en Raúl: De la insidia a la mentira

La Nota recuerda que Raúl relevó “en julio de 2006 a su hermano Fidel Castro”.  ¿Por qué “olvidar” el proceso electoral mucho más inmediato, de sucesivas elecciones desde las bases, que dio por resultado la elección de Raúl Castro como Presidente, el 24 de febrero del 2008? ¿Por qué sólo interesa el relevo hace tres años, y no la ratificación amplia y democrática del compañero Raúl como presidente, por el voto de los diputados, electos a su vez en una elecciones donde participaron  8 231 365 cubanos y cubanas, el 96,89 por ciento en derecho de hacerlo?

“El 1 de agosto –afirma la Nota-, Raúl Castro anunció una nueva posposición del VI Congreso del PCC, que debió celebrarse en 2002, al señalar que se requiere más tiempo y elementos para diseñar un nuevo "modelo de socialismo", pues el actual, de corte soviético, está agotado”. ¿Cuándo el Presidente cubano afirmó que el modelo actual es de corte soviético? ¿Cuándo dijo que el modelo “está agotado”?

El interesado cuestionamiento del sistema político del socialismo cubano, con la acusación de que es un régimen signado por  el modelo soviético-estalinista,  es un viejo propósito de la propaganda facturada por los servicios enemigos.  Al afirmar  que Raúl sostiene esa tesis y utiliza tal terminología, se trata de confundir a la opinión pública cubana e internacional, tal como si el dirigente cubano confirmara lo que “siempre” han dicho los adversarios de la Revolución. A su vez se predispone e inclina a los lectores hacia la  aceptación de la referida concepción sin siquiera ponerla a discusión, dándola como única y conocida verdad.

Hasta el título de la Nota: “Raúl Castro abre debate…”,  denuncia su naturaleza manipulativa. La exposición directa y repetitiva de este tipo de estímulos subliminales, “suaves”, por debajo del umbral de conciencia o de reconocimiento, persigue una reacción intelectiva posterior, que incorpora el estereotipo de que en Cuba no hay democracia ni debate, y nuestro Presidente es el que tiene la potestad de abrir o cerrar el espacio.

Hay por demás en este tipo de manipulaciones, un velado propósito de crear la imagen de un Raúl aperturista, frente a Fidel que sigue en línea dura, Es el mismo coqueteo de aliento contrarrevolucionario que dio resultado con Mijail Gorbachov, Boris Yelsin y otros traidores y desertores del socialismo. En tal dinámica hay que entender la firme declaración de Raúl cuando afirmó: “A mi no me eligieron Presidente para restaurar el capitalismo en Cuba ni para entregar la Revolución. Fui electo para defender, mantener y continuar perfeccionando el socialismo, no para destruirlo” (4).

Los 17 dólares de salario

La oficina de la AFP debe conocer perfectamente la situación salarial del país, pues esta ha sido objeto de sistemáticos y críticos análisis en el seno del gobierno, en los sindicatos y en muchos otros espacios. Hay varios servicios noticiosos que han dado cobertura a tal tema y que incluso reflejan el debate que al respecto existe en el seno de la academia cubana, y las propuestas varias que realizan destacados economistas, en el interés de resolver una problemática que afecta a las personas y a la producción. AFP sin embargo sólo recurre al manido y falso expediente de establecer una equivalencia al cambio entre los dólares y el peso cubano, de donde afirma que el salario promedio mensual en Cuba es de unos 17 dólares. Desconoce a propósito que el peso cubano si tiene valor y poder adquisitivo real, para pagar a precios que en dólares o euros serían irrisorios, servicios fundamentales a los que el pueblo trabajador tienen acceso.

Cuando el corresponsal que escribe la Nota, visita la Casa Matriz de AFP en Paris, un pan de 80 gramos le cuesta diez veces más que en la Ciudad de La Habana, el yogurt cinco o seis veces más, cualquier producto de la gastronomía popular cinco o seis veces más, el viaje más barato en un ómnibus le cuesta diez veces más. Si tiene un hijo en una escuela primaria y allí almuerza, paga al mes según el tipo de escuela, entre cincuenta y cien veces más que un padre cubano: ¿Cuánto más le cuesta a un padre o una madre parisina la escuela o el instituto público de sus hijos en ropa, libros, materiales escolares, excursiones, actividades extracurriculares y otros gastos? Ni pensar en los costos de la Universidad para un hijo o hija de familia pobre, para los jóvenes que estudian y trabajan: aún recordamos las masivas manifestaciones de los universitarios franceses del 2007 y el 2008.

¿Cuántas veces por diez habría que multiplicar el costo en la Ciudad de la Habana del agua, el servicio telefónico, la electricidad, o el pago de un pequeño apartamento, si se trata de Paris, no en los Campos Elíseos, en Belleville, Saint-Denis o cualquier barrio de obreros e inmigrantes?  ¿Cuántas veces hay que multiplicar el costo cubano, para asistir a una buena función de ballet o teatro, si estamos  en Paris?  Y no hablemos del costo de la atención de salud, de un examen computarizado, de una operación complicada de corazón, y muchos más servicios que en Cuba son enteramente gratuitos. ¿Los más de siete millones de franceses que están en la pobreza, los miles de mendigos parisienses que tratan de pernoctar bajo un techo y son desalojados de las estaciones del metro, de los arcos de puentes y portales, ¿cuántos euros tienen  para pagarse todos los días los buenos vinos franceses, sentarse en los bellos cafés, degustar los quesos roquefort  o la crujiente baguette? ¿Y si logran comer… de cuánta paz y dignidad disfrutan? ¿Puede vivirse con “derechos humanos”, en medio de los estallidos de violencia que envuelven a Paris desde sus periferias?

En Cuba el salario no alcanza, en Francia tampoco.  La diferencia está en que en Cuba, el gobierno en alianza con el movimiento obrero, se ocupa de atender esta problemática y está en constante búsqueda de soluciones. Mientras, en Paris, las soluciones siempre parciales hay que pelearlas contra el gobierno, arrebatárselas a los patronos en los tribunales de trabajo, en la huelga, en las calles: ¿Cuántos miles de trabajadores parisinos han marchado este año de crisis en un país donde el desempleo ya llegó al 10 por ciento, a 2.7 millones de hombres y mujeres? En Cuba prácticamente no hay desempleo, e incluso nuestro problema está en aquellos que no quieren trabajar para vivir de las gratuidades indebidas que se ha permitido el sistema, de la malversación y el robo de los recursos del Estado.

La cobertura DES-informativa

La AFP produce diariamente 5000 notas y artículos, en seis idiomas, que a su vez se reproducen en muchos más, con no menos de 1500 fotografías. No necesariamente todo lo que informan es campo de negatividades y manipulaciones, mucho menos afirmo que la mayoría de los reporteros corresponsales y trabajadores de AFP son agentes “enemigos” o malas personas. Sí me resulta evidente que la imagen de Cuba, como nación que lucha con éxito por el socialismo, no está en los intereses editoriales de esta agencia.

Las grandes agencias de prensa son parte orgánica del monstruoso aparato mundial de la hegemonía ideológico cultural imperialista, instrumento de los sistemas de agresión mediática contra los procesos revolucionarios, y la AFP no puede zafarse de esta realidad. Muy pocas veces sus cables y reportajes nos hacen justicia.

No va a ser ésta la primera ni la última vez que la AFP o cualquiera de las agencias extranjeras con oficinas en La Habana, tengan una “primicia” informativa y la manipulen a su interés.  La prensa revolucionaria en Cuba, puede tener una u otra deficiencia en la cobertura nacional, pero lo esencial es que partimos de concepciones diferentes. No ha sido nunca política de la Revolución Cubana hacer propaganda en el exterior, con lo que nos proponemos realizar o con lo que estamos ejecutando. La modestia inteligente y rigurosa de José Martí, nos reclama que “hacer es la mejor manera de decir”.



  1. AFP: Raúl Castro abre debate popular de 45 días sobre problemas en Cuba, Rebelión, 15-09-2009, http://www.rebelion.org/noticia.php
  2. Partido Comunista de Cuba: Material de Estudio, Septiembre-octubre del 2009, La Habana, Editora Política, 2009.
  3. Felipe de J. Pérez Cruz: Criterios sobre los comentarios de Guillermo Almeyra. La opción de la solidaridad responsable, Rebelión, 21-08-2009  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=90338
  4. Raúl Castro Ruz: Discurso pronunciado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en el Tercer Período Ordinario de Sesiones de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en el Palacio de Convenciones, el 1º de agosto de 2009, "Año del 50 aniversario del triunfo de la Revolución http://www.granma.cubaweb.cu/2009/08/03/nacional/artic01.html


Foto Mendigo en Paris_Autor Jose Rafael Sosa

sábado, 12 de septiembre de 2009

Murió Almeida


"Sólo con el corazón se puede hacer poesía y viajar con la imaginación cuando los avatares de la lucha y  la vida nos llevan de prisa por los años. Juan Almeida Bosque es de esos hombres excepcionales, que desde las privaciones de su cuna humilde,  en el reparto Los Pinos de La Habana, creció y se formó con los más altos valores de un hijo que desea y lucha por ver su patria libre". [1]


Murió Juan Almeida Bosque: el del Moncada, el del Granma, el de las batallas de la Sierra y el Llano; murió Juan Almeida el dirigente intachable, el Diputado, el que cuidó las mil y una aristas de la atención a sus compañeros de lucha, de los combatientes que junto a él forjaron la Revolución.

Murió Juan Almeida, el autor de obras como "¡Atención! ¡Recuento!: Presidio. Exilio. Desembarco", "La única ciudadana" o "Contra el agua y el viento" o el creador de más de 500 canciones, cuya "La Lupe" fue casi un himno de batalla para los expedicionarios del Granma... aquella canción que me acunara cuando con apenas 8 años, mi padre la tarareaba día a día y incluso, llegara a enmarcar su letra cuando fuera publicada en un órgano de prensa y la que hoy, de cierta forma, llevan en el corazón los médicos, los maestros, los instructores, los que "que se alejan para el deber cumplir" y llevan en el alma esta Cuba que hoy llora a su Comandante, a su Vice Presidente, a, simplemente, su Almeida:
La Lupe (instrumental)
Ya me voy de tu tierra,
Mexicana bonita,
Bondadosa y gentil.
Y lo hago emocionado
Como si en ella quedara
Un pedazo de mí.

Ya me voy linda Lupe
Y me llevo contigo
Un rayito de luz
Que me dieron tus ojos
Virgen guadalupana
La tarde en que te ví.

Golondrina sin nido
Era yo en el camino
Cuando te conocí
Tú me abriste tu pecho
con amor bien sentido
Yo me anidé en ti.

Y ahora que me alejo
Para el deber cumplir
Que mi tierra me llama
A vencer o a morir
No me olvides Lupita
Acuérdate de mí.
Letra y música tomados de TV Avila (ICRT)

Falleció el Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque
Con profundo dolor, la Dirección del Partido y del Estado comunica a nuestro pueblo que el Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, miembro del Buró Político y Vicepresidente del Consejo de Estado, falleció en esta capital a las 11:30 de la noche de ayer 11 de septiembre, como consecuencia de un paro cardio-respiratorio.

Juan Almeida BosqueEl compañero Almeida nació en la capital del país, el 17 de febrero de 1927. En medio de las privaciones de un hogar humilde y numeroso, con sus padres como guía se formó en los más altos valores patrióticos y aprendió en la misma vida que la lucha es el único camino de los pobres para conquistar sus derechos escamoteados.

Tan pronto se produjo el golpe de Estado en 1952, se sumó a la lucha contra la tiranía vinculándose con el compañero Fidel. Era un obrero albañil hasta el asalto al cuartel Moncada en 1953, y el segundo de doce hermanos que ayudó al padre a mantener a su numerosa familia.
En los 57 años transcurridos desde entonces, el Comandante Almeida estuvo siempre en la primera línea de combate junto al Jefe de la Revolución, valiente, decidido y fiel hasta las últimas consecuencias.

Fue la actitud invariable del asaltante del Moncada, del prisionero político en Isla de Pinos, del revolucionario exiliado en México, del expedicionario del Granma, donde fue uno de los tres jefes de pelotones; del oficial en los días fundadores del Ejército Rebelde, que recibió dos heridas en el combate de El Uvero; del Comandante del Tercer Frente Guerrillero, y del jefe militar y dirigente revolucionario con numerosas y elevadas responsabilidades, luego del triunfo del Primero de Enero de 1959.

Integró el Buró Político del Comité Central del Partido desde su fundación en 1965, responsabilidad en que fue ratificado en todos sus Congresos. Resultó electo Diputado a la Asamblea Nacional y Vicepresidente del Consejo de Estado, desde la primera legislatura de nuestro Parlamento.

Su especial sensibilidad humana y artística hizo posible el difícil reto de simultanear su intensa, responsable y fecunda labor como dirigente revolucionario, con una valiosa y prolija obra artística, la cual incluye más de 300 canciones y una docena de libros que constituyen un invaluable aporte al conocimiento de nuestra historia.

Asumió con particular amor y entrega la tarea de presidir la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana. Consagró sus últimas energías a garantizar que la organización fuera un sólido y efectivo baluarte de la Patria.
El nombre del Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque permanecerá por siempre en el corazón y la mente de sus compatriotas, como paradigma de firmeza revolucionaria, sólidas convicciones, valentía, patriotismo y compromiso con el pueblo.

Por sus muchos y relevantes méritos recibió múltiples condecoraciones y órdenes nacionales e internacionales, entre los que destaca el Título Honorífico de Héroe de la República de Cuba y la Orden Máximo Gómez de primer grado, otorgados el 27 de febrero de 1998, en ocasión del aniversario 40 de su ascenso a Comandante en la Sierra Maestra.

Atendiendo a su voluntad, los restos mortales del compañero Juan Almeida Bosque no serán expuestos. Serán inhumados con honores militares, en fecha que se anunciará posteriormente, en el Mausoleo del III Frente Oriental Mario Muñoz Monroy, del que fue fundador y su único jefe, donde reposan los restos de los heroicos combatientes de ese aguerrido Frente.

El domingo 13, entre las 8 de la mañana y las 8 de la noche en que será decretado Duelo Oficial, nuestro pueblo podrá rendir homenaje de reconocimiento y cariño a su memoria en el Memorial José Martí de esta capital que fue su cuna, y en el Salón de los Vitrales, en la base del monumento a Antonio Maceo de Santiago de Cuba —ciudad heroica a la cual amó entrañablemente, donde combatió a las fuerzas de la tiranía y posteriormente trabajó al frente del Partido, como Delegado del Buró Político en la antigua provincia de Oriente—, así como en las capitales de todas las provincias, incluyendo la Isla de la Juventud donde guardó prisión, tras el asalto al cuartel Moncada.


BURÓ POLÍTICO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO



jueves, 12 de junio de 2008

La guerra de guerrillas y el arte de la Revolución, por Roberto Ginebra

Te doy una canción como un disparo,
como un libro, una palabra,
una guerrilla…
como doy el amor

Silvio Rodríguez

Entre mis recuerdos imprescindibles, están los del adolescente que buscaba en el camino de los héroes, su propia vocación revolucionaria. Uno de ellos es una carta de Haydee Santamaría al Che, después de que Fidel confirmara su muerte en la Plaza de la Revolución, un 17 de octubre de aires luctuosos. Recientemente fue reproducida en el diario Granma y otra vez me estremeció. Hay mensajes que ni siquiera el tiempo hace languidecer, cuando se es consecuente con su contenido. Mi parte preferida, que debe ser la de muchos, dice así:

“Después, en la velada, este gran pueblo no sabía qué grados te pondría Fidel. Te los puso: artista. Yo pensaba que todos los grados eran pocos, chicos, y Fidel, como siempre, encontró los verdaderos: todo lo que creaste fue perfecto, pero hiciste una creación única, te hiciste a ti mismo, demostraste cómo es posible ese hombre nuevo, [...] porque existe, eres tú.”

Por esas razones, y por otras que están más cerca del sueño del mejoramiento humano que del propio raciocinio, sigo creyendo que las guerrillas no están pasadas de moda y que la lucha armada sigue siendo un método de resistencia tan válido como cualquier otro, en este tiempo y para todos los tiempos, mientras –y en esto coincido con Celia Hart– el imperio no nos dé más alternativas. Antes, en los primeros noventa, tampoco creí en el fin de la historia y mucho menos en el Apocalipsis de las Utopías. Y desde mi criterio respetuoso y personalísimo, considero que hasta los grandes líderes pueden cometer errores de enfoque o ser malinterpretados en sus análisis, porque forman cuerpo de esa humanidad insumisa y robusta que pugna por un mundo otro, mejor y posible, como se repite con toda justicia. Desde esa dimensión, amén de desaciertos, los vemos en su adecuada medida: como hombres, como parte dolorosa de nuestros propios destinos independientes, sean correctos los rumbos de sus lanzas o no.

Hay otras opiniones, sin embargo, que pecan, cuando menos, de irresponsables. Quienes culpan a Cuba, a Fidel Castro, o a un supuesto discurso del Canciller Felipe Pérez Roque de hace varios años, (que no recuerdo y me parece disparatado tal como se comenta) presumiendo con fanfarronería que las declaraciones del Presidente Chávez sobre las guerrillas colombianas conforman una política común prefabricada entre los dos países, y llegan a asumir posturas de videntes modernos para hablar con una superficialidad imperdonable de algo que carece de fundamento, cometen el error gravísimo de irrespetar a Cuba y a Venezuela. Decir a la ligera que es “una gran coincidencia” que el mandatario venezolano siga “la línea cubana que hace muchos años, más de una década, [...] en contra de las FARC, [...] por la reconciliación” y además poner en boca de Fidel Castro, el guerrillero, palabras tan tremendas y condenatorias como “se acabaron las guerrillas” debería causar bochorno al “superrevolucionario” que las sostiene. Fidel Castro ha sido demasiado coherente en sus principios y en su vida para promover amaños cobardes. Abolió desde hace mucho tiempo de su terminología rebelde las palabras “rendición” y “derrota”. Y no sugeriría una canallada de esa índole, que implicara una humillación a las tropas libertarias de Colombia, indigna por demás de su proceder revolucionario.

Ningún criterio encierra una verdad absoluta, porque no existen las verdades absolutas. La palabra, como arma legítima, puede incitar a la sumisión o la resistencia, al sectarismo o la pelea articulada en un solo frente, pero los que poseemos la responsabilidad de defender la Revolución en la trinchera de las ideas, no tenemos el derecho de ignorar el sacrificio de tantos y tantos hombres y mujeres, que se juegan la vida y la sangre a la intemperie, por el sueño de la Gran Patria. Y debemos respetar en ellos, también a sus muertos, defendiendo incondicionalmente su causa, sin consejillos de tinta. Ellos representan para la contemporaneidad a esos “artistas de la lucha guerrillera” como lo fue Ernesto Che Guevara.

A mi también me mueve la pasión cuando escribo: creo en un hombre nuevo y en un mundo nuevo. El día que muera no me interesará ir al Cielo o al Infierno, sino que pregunten ante mi tumba, como hacían en la Grecia Antigua, si tenía pasión, y que mi vida responda. Pero que nada nos ciegue, ni siquiera el apasionamiento. Que las guerrillas pasaron a la historia, es una opinión aventurada y, en mi criterio, falsa. Que la guerrilla colombiana debe rediseñar su estrategia como fuerza beligerante es un juicio totalmente acertado.

Más de medio siglo en la selva sin ser derrotada, pero tampoco vencedora; la pérdida reciente de su Comandante General Manuel Marulanda y el asesinato brutal de Raúl Reyes, su lugarteniente; la nueva escalada de agresiones imperialistas en la región, entre otras, son elementos con peso suficiente para considerar un cambio de estrategia oportuno.

Así interpreto las palabras del Presidente Chávez, sólo de esa manera guevariana puedo entenderlas.

Entregar prisioneros a cambio de nada, sí es una medida revolucionaria. Se empleó en Cuba, en su propia lucha guerrillera, cuando los combatientes de la Sierra y el llano eran torturados, asesinados y desaparecidos por la dictadura batistiana. Nunca el Ejército Rebelde dio por respuesta a la impotencia y a la sed de sangre de los esbirros, con el estímulo al odio o la saña contra su ejército en armas. Es una política que se mantiene hoy, se entregan terroristas o se liberan mercenarios a sueldo “a cambio de nada”.

Coincido en esto con Hugo Chávez, soltar a los prisioneros de guerra y no mantenerlos como moneda de cambio, aunque haya guerrilleros pudriéndose en las cárceles colombianas probaría la voluntad de diálogo de las FARC-EM y sí mostraría, otra vez y cuantas veces haga falta, que la guerrilla hace la diferencia, porque pelea por una causa noble y verdadera.

¿Es ingenuidad? ¿Es romanticismo? ¿Son quijotadas? Tal vez. Pero vislumbren la altura humana de ciertos quijotes:

− Antonio Maceo, el más grande de los generales cubanos del Siglo XIX, protestó hace 130 años en Baraguá contra la entrega de las armas cubanas a España y permaneció en la contienda hasta que la imposibilidad de continuar la lucha por la independencia lo obligó a salir de la Isla… y poco más de una década y media después estaba bregando de nuevo el la manigua para despedazar definitivamente el yugo español en la mayor de las Antillas.

− Fidel Castro exclamó, con doce hombres y siete fusiles, que ahora sí ganaba la guerra, ante la mirada escéptica de nuestro actual Presidente Raúl Castro, quien llegó a pensar que su hermano había perdido el juicio. Y triunfó.

Las quijotadas y los gestos románticos forjaron esta nación. Y pueden ayudar a formar la Patria Grande de Nuestra América.

El Presidente Chávez puede haber equivocado los términos de su llamamiento a la guerrilla colombiana, pero ese fue un error de forma, nunca de fondo. Fidel, uno de los tantos revolucionarios imprescindibles, nos decía en su célebre mensaje de febrero: “desconfío de los caminos [...] de la apologética” y ahora algunos revolucionarios de buena estirpe (y otros de no tan buenos antecedentes) se tambalean por haber desmalezado ese sendero. Martí, recordando los errores de Bolívar, decía en otro pensamiento: “Los hombres no pueden ser más perfectos que el Sol. El Sol quema con la misma luz con que calienta; el Sol tiene manchas. Los desagradecidos no hablan más que de las manchas. Los agradecidos hablan de la luz”.

De lo que se trata no es de atacar a Chávez por haber dicho algo de una manera o de otra, se trata de que la guerra de guerrillas en Colombia está hace tiempo en un punto muerto, estancada y sin evolución visible, y hay que pasar a la ofensiva. Aunque sea otra la maniobra para llegar a la victoria, tiene que llevar dentro de sí el arte de los buenos guerreros. Grandes guerrilleros han caído en combate y nada ha restado fuerza a su concepción de lucha. Nadie les pide a los abnegados soldados de la Revolución continental que se desmovilicen, que rindan sus armas, y nadie tiene tampoco la autoridad para descalificar la opción que elijan, cualquiera que sea, en su intento de conquistar el triunfo final. Tenemos necesidad de ellos para proseguir el combate de todos. Nos hacen mucha falta los mejores combatientes. Si los queremos con nosotros hay que hablar de la luz.

jueves, 15 de mayo de 2008

La impronta del Comandante en Jefe Fidel Castro (III), Por Orlando Cruz Capote*

Hace algún tiempo, quizás años, deseaba escribir sobre la personalidad del líder indiscutible de la Revolución Cubana, pensamiento que me era recurrente porque, a pesar de que en Cuba no hemos escrito mucho - casi nada públicamente - sobre nuestro proceso revolucionario, siempre he considerado una obligación, desde el ángulo académico, reflexionar sobre el rol de las personalidades en la historia, tantas veces debatido y, en muchas ocasiones, hasta denigrado y vilipendiado.

Tenía en la mente, desde entonces, un ensayo publicado muy tempranamente por Ernesto Che Guevara, “Cuba: ¿excepción histórica o vanguardia en la lucha anticolonialista?”, un artículo de Gabriel García Márquez, “Fidel: el oficio de la palabra”, escrito en 1988, y “Una Biografía Crítica” del profesor norteamericano Tad Szulc - que pude leer posterior a 1987 -, entre otros ensayos y libros consultados. Otros trabajos científicos y publicísticos que intentan abordar, con mayor o menor objetividad, la estatura histórica del líder de la Revolución Cubana, así como del mismo proceso revolucionario, me hacían recordar, constantemente, la frase del escritor brasileño Jorge Amado de que, nadie logró permanecer indiferente a la Revolución de los barbudos. O se estaba a favor o se estaba en contra y siempre ferozmente. Era imposible la neutralidad, la imparcialidad, los términos medios.

Pero esa pretensión personal no fue posible hacerla pública desde nuestra propia Patria. Siempre hemos sido renuentes al endiosamiento de una figura que en la vida trascendental y cotidiana, continuaba realizando su labor revolucionaria y comunista, en silencio y en público, sin desear él mismo, desde el propio año del triunfo (1959), que se le rindiera ningún tipo de culto. Cuando se le celebró su 80 cumpleaños, los cubanos cedimos la palabra, prioritariamente, a los amigos y simpatizantes del mundo, idea que de seguro aprobó con agradecimiento. Ahora, parece llegado el momento, de expresar algunos criterios sobre su personalidad y su impronta en el proceso revolucionario.

El carisma del líder de la Revolución Cubana fue, es y será resaltado por muchos estudiosos del proceso revolucionario como decisivo para la imagen e irradiación del ejemplo cubano. Ello es cierto si se parte de que él es una de las singularidades de la misma. El carácter honesto, ético y valiente del compañero Fidel es un tema a considerar al examinar la influencia colosal, en tiempo y espacio, del papel de la personalidad en la historia y de la repercusión que tuvo en el triunfo revolucionario y en su posterior transcurrir histórico. Dotado de un atractivo nato - imán personal dirían algunos -, de una oratoria vibrante y pedagógica, capaz de llegar a los más variados niveles de educación y cultura de la población cubana y del mundo, Fidel es el exponente más claro y profundo de la obra de la Revolución Cubana. Su genialidad política, su visión estratégica y su método lógico, razonable y, por sobre todo, dialéctico e historicista, capaz de comprender la realidad nacional, regional e internacional en sus diversos giros y cambios, coyunturas y disyuntivas, lo convirtieron en el líder revolucionario popular más genuino de la contemporaneidad. Otros rasgos de su personalidad, como la de concebir toda idea justa, por pequeña que sea, como un proyecto gigantesco; de creer en las virtudes humanas por encima de todas las miserias y mediocridades, (García Márquez afirmó que esa es su mayor falta o defecto); de ser tenaz y audaz en la lucha contra lo imposible, para alcanzar lo máximo posible, lo convierten en un soñador o un utopista irremediable, virtudes de un comunista con razón y sentimientos.

Hombre de una voluntad de acero, probada en las más disímiles coyunturas, lo muestran en una faceta humana de querer ganar siempre a toda costa y en cualquier terreno, demostrando una fuerza energética inquebrantable para convertir los reveses en victorias, y de no rendirse ante las adversidades. La anécdota de que en el reencuentro con el actual Presidente del Consejo de Estado y de Ministros, el General de Ejército Raúl Castro - su hermano menor y su más fiel continuador en las ideas y en la acción revolucionaria - en Cinco Palmas, pocos días después del naufragio del desembarco del Granma, donde exclamó optimistamente que con 7 hombres y cinco fusiles podía ganar la guerra contra un ejército de 80 mil hombres, lo reafirman con esa esperanza ilimitada de quien puede ser destruido, pero no derrotado, máxima que siempre resaltó de la obra hemingwyana “El Viejo y el Mar” y que recuerda, además, aquel apotegma de Romain Rolland, que tanto le gustaba repetir al insigne comunista italiano Antonio Gramsci, de que frente al pesimismo de la inteligencia el optimismo de la voluntad. Aunque en su caso no hubo nunca ausencia de talento y de certidumbre revolucionaria. Fidel además, no solo se sintió el líder de la Revolución, sino que se consideró como un hombre de las filas del pueblo. El día 8 de enero de 1959, a su entrada a la capital de la República expresó, en un discurso memorable en el Campamento de Columbia, hoy Ciudad Libertad, que ninguna organización, ni ninguna tropa en específico había ganado la guerra, sino que había sido el pueblo, y desentrañó y estimuló una idea que siempre estuvo presente en su estrategia: desde el principio se debió estar unido en una sola organización; ello demostró que la responsabilidad era de todos, dirigentes y dirigidos, para llevar adelante el proceso revolucionario de forma colectiva y con gran sentido histórico.

El Comandante en Jefe Fidel Castro siempre ha estado entre el pueblo, nunca ha perdido el termómetro de cuáles son los estados de ánimo y de la más mínima opinión popular, de las inconformidades y las carencias del ciudadano de la calle. Ello le permite representar las demandas más sentidas y sensibles y ser, a la vez, un catalizador innato de las iniciativas colectivas para resolver las necesidades de la gente común, de ser un portavoz crítico de las deficiencias e insuficiencias del proyecto revolucionario, como el más genuino representante de la idiosincrasia del cubano. Y ese comportamiento natural lo ha desarrollado con una timidez y cordialidad rayana al más común de los mortales - “Fidel, simplemente, Fidel” -, lo llama el pueblo cuando lo interpela, al cual responde sin vanidades y con gran respeto de quienes conversan con él, como uno más. El gran sentido del honor y del deber que practica es lo que lo lleva a estar presente, directamente, en las arenas de Playa Girón (1961), en la Crisis de Octubre (1962), en el vórtice del huracán Flora (1963), en los múltiples actos oficiales y públicos, en Cuba y en el extranjero, a pesar de las advertencias de la Seguridad del Estado de que podía ser víctima de un atentado. Es el dirigente que visita Vietnam del Sur en plena guerra imperialista, a Salvador Allende cuando la Unidad Popular en Chile, que recorre la zona de Medio Oriente en apoyo del pueblo palestino, entre otros de sus múltiples compromisos internacionales, desafiando los más variados riesgos y peligros.

Es el compañero Fidel, un hombre caballeroso, culto y enciclopédico en el saber pero, a la vez, capaz de utilizar, en el plano privado y público - muy limitado -, las palabrotas de cualquier cubano común; de ser un hombre entusiasta, comunicativo y dialogador con todas las personas que se encuentra; de saber escuchar y, a la vez, preguntar con avidez incesantemente para que sean completadas las ideas de su interlocutor, aunque sean adversarios de su ideología y de sus principios políticos, eso dice mucho de su nivel de educación, muy caballeresco, similar a un Quijote de las ideas y las costumbres morales. Y todo ello sin hacer concesiones y con un discurso coherente y armónico con el quehacer revolucionario. Poseedor de una gran avidez de conocimientos, lector voraz que comprende las esencias de las lecturas; dueño de una memoria privilegiada y entrenada, capaz de manejar cifras y resolver ecuaciones difíciles con una rapidez y precisión matemáticas; un estadista y líder político antidogmático por naturaleza, que duda permanentemente de todas las propuestas y soluciones, incluidas las suyas; rebelde y conspirador nato - “en silencio ha tenido que ser y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas” - y, al unísono, sabedor del momento indicado para explicarle al pueblo las políticas aplicadas o por ejecutar, por muy difíciles y complicadas que estas fueran.

Solidario con todas las causas justas en cualquier lugar del mundo, lo ha expresado siempre de frente a sus adversarios. Estas y otras, son algunas de sus múltiples virtudes. Ejemplo inigualable de desprendimiento y de cualquier vanidad y egoísmo personal, “(...) toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”, posiblemente la frase Martí que más le gusta repetir, es además, el primer crítico de la obra revolucionaria sometiéndose a sí mismo a una autocrítica constructiva, pero fuerte, reveladora de que no hay obra humana perfecta.

Todo ello lo hacen el cubano que somos, que queremos y debemos Ser, solo comparable, salvando el tiempo en que vivieron, a nuestro, José Martí. Por eso, Fidel Castro, el eterno Comandante en Jefe, centellará y sobrepasará su vida biológica; su nombre se inscribe ya como el líder político revolucionario y comunista más genial de la contemporaneidad cubana, latinoamericana y caribeña, tercermundista y del orbe. Hoy, cuando ha solicitado no ser más el Presidente del Consejo de Estado de la República de Cuba y Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, solo nos resta mostrar y ratificar el reconocimiento y agradecimiento justo a un hombre que ha sido el PADRE de esta colosal obra y que continúa ofreciendo lo mejor de su vida a la causa revolucionaria nacional, regional y mundial. Fidel es de esos hombres que, como dijera el dramaturgo y revolucionario Bertolt Brecht, son y serán imprescindibles.

*Dr. En Ciencias Históricas, Instituto de Filosofía, Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba