Mostrando entradas con la etiqueta Fidel Castro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fidel Castro. Mostrar todas las entradas

jueves, 21 de octubre de 2010

Mensaje de Fidel: “En una guerra nuclear el daño colateral sería la vida de la humanidad”


Mensaje de Fidel: “En una guerra nuclear el daño colateral sería la vida de la humanidad” (+ Video)
21 Octubre 2010



Imagen del encuentro en La Habana entre Fidel Castro y Michel Chossudovsky, director del Centro de Investigaciones sobre Globalización y editor principal del sitio web Global Research. Foto: Estudios Revolución
Mensaje del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz contra la Guerra Nuclear





El uso de las armas nucleares en una nueva guerra implicaría el fin de la humanidad. Así lo previó el científico Albert Einstein, quien fue capaz de medir su capacidad destructiva de generar millones de grados de calor que todo lo volatiliza en un amplio radio de acción. El genial investigador fue impulsor del desarrollo de esta arma antes de que el régimen genocida nazi dispusiera de ella.

Cualquier gobierno del mundo está obligado a respetar el derecho a la vida de cualquier nación y del conjunto de todos los pueblos del planeta.

Hoy existe un riesgo inminente de guerra con empleo de ese tipo de armas y no albergo la menor duda de que un ataque de Estados Unidos e Israel contra la República Islámica de Irán, se tornaría, inevitablemente, en un conflicto nuclear global.

Los pueblos están en el deber de exigir a los líderes políticos su derecho a vivir. Cuando la vida de su especie, de su pueblo y de sus seres más queridos corren semejante riesgo, nadie puede darse el lujo de ser indiferente, ni se puede perder un minuto en exigir el respeto a ese derecho; mañana sería demasiado tarde.

El propio Albert Einstein afirmó textualmente: “No se qué armas se utilizarán en la Tercera Guerra Mundial, pero en la Cuarta Guerra Mundial usarán palos y piedras”. Sabemos lo que quiso expresar, y tenía toda la razón, sólo que no existirían ya quienes manejen los palos y las piedras.

Habría daños colaterales, como afirman siempre los líderes políticos y militares norteamericanos, para justificar la muerte de personas inocentes.

En una guerra nuclear el daño colateral sería la vida de la humanidad.

¡Tengamos el valor de proclamar que todas las armas nucleares o convencionales, todo lo que sirva para hacer guerra, deben desaparecer!

 
Fidel Castro Ruz
Octubre 15 de 2010

 


Agradecemos al Instituto Cubano de Radio y Televisión -ICRT- y al Equipo de Servicios de Traducción e Interpretación -ESTI- el rápido y eficiente trabajo para hacer posible la versión en 8 idiomas de este Mensaje del Comandante. 

También a Michel Chossudovsky, director del Centro de Investigaciones sobre Globalización y editor principal del sitio web Global Research, quien promoviera este video de las conversaciones que sostuviera en La Habana con Fidel

viernes, 8 de octubre de 2010

FIDEL: Las armas nucleares y la supervivencia del Homo Sapiens (II)

Reflexiones del compañero FIDEL: Las armas nucleares y la supervivencia del Homo Sapiens (Segunda y última parte)

rcbaez_fidel-cambio-climatico.JPG

Ayer jueves el profesor emérito de la Universidad de Ottawa, Michel Chossudovsky, fue invitado a comparecer en el programa “Mesa Redonda” de la televisión nacional de Cuba, en el que participó junto a Osvaldo Martínez, director del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial.

Como es obvio, escuché con especial interés sus intervenciones. Habló en español y demostró dominio total sobre los temas que aborda. Es escrupuloso con el significado de las palabras, e incluso frases acuñadas en inglés para expresar con exactitud determinada idea, que en el español no cuentan con términos equivalentes.

Expresó que, en Estados Unidos, se ha creado una crisis sistémica de la que no puede escapar. Pretenden resolver la crisis con medidas que han sido las causas de la misma. Explicó que en ese país se ha producido un empobrecimiento de todas las categorías sociales, lo cual afecta mucho más a los trabajadores y capas medias que a la clase rica. El gobierno de Estados Unidos exige medidas de austeridad a nivel planetario, y aplica “medicinas” y “recetas” que fueron la causa de la crisis, ante la necesidad de financiar los gastos militares y rescatar a los bancos.

Ratificó que desde 2003 se viene preparando la guerra contra Irán y ésta amenaza también a Rusia, China, Corea del Norte, Siria, Líbano y otros países de esa amplia región.
Fue enérgico en la crítica a justificar la introducción de las llamadas mini-niuk entre las armas nucleares tácticas, y la doctrina, intensamente divulgada, que precedió a su introducción, tratando de hacer creer que no hacían daño a los civiles (safe for the surround civilian population, en inglés, como explicó él). Con ironía señaló que entre las mini-niuk había bombas que fluctuaban entre un tercio y seis veces el poder de la que destruyó a Hiroshima.
Prosigo de inmediato con la síntesis de la intervención del académico Chossudovsky ante estudiantes y profesores de la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana:
“…quiero mencionar una cosa que es muy importante [...] esa guerra no es una guerra que crea empleos [...]. Es cierto que la Segunda Guerra Mundial sí creó empleos; en Alemania, bajo el régimen nazi [...]. Es simplemente una observación factual. [...] lo mismo en Estados Unidos al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, que para ellos empezó en el año 1941, hubo creación de empleo y eso fue la salida de la gran depresión bajo la presidencia de Roosevelt. Pero esa guerra (se refiere a una Tercera Guerra) no es del mismo tipo, es una guerra de alta tecnología, no es una guerra de ensamblaje de material militar. La guerra de Vietnam creó empleo y la guerra de Corea también. Esa guerra es una guerra caracterizada por un sistema de armamentos que es muy sofisticado y que va más utilizando una mano de obra sumamente científica, ingenieros y similares…”
“…cualquier estudiante en primer año sabe que si se imponen medidas de austeridad a nivel nacional y mundial, que es el caso de lo que se ha propuesto en las reuniones del G-20 y también bajo el patrocinio del banco Internacional Settlements, que representa a los bancos centrales, que existe una especie de consenso ahí de que para solucionar la crisis hay que implementar medidas de austeridad, pero se sabe perfectamente que las medidas de austeridad no son una solución, sino una causa de la crisis que, a medida que va cortando presupuesto, cortando gasto, cortando crédito al sector de pequeña y mediana empresa, se va, al mismo tiempo, aumentando los niveles de desempleo, aplastando el salario, que es el caso en la mayor parte de los países europeos”.
“En España y Portugal tienen tasas de desempleo del orden de más del 20% oficialmente y la cuestión fundamental ahí es que la solución que se propone, no solamente a nivel nacional, sino en todos los países del mundo, dictada por ese consenso neoliberal, es que hay que implementar medidas de austeridad…”
“…pero el estancamiento de la economía civil debido, primero, a la transferencia de riquezas, no solamente en los últimos años, podemos decir desde el comienzo de los años ochenta, cuando empezó la llamada época de políticas neoliberales llevando también al estancamiento de la economía civil [...] si hablamos de Estados Unidos, son medidas que se implementaron al final del gobierno de Bill Clinton [...] Ley de modernización de los servicios financieros, pero que han creado un sistema financiero que no se reglamenta, que está metido en actos, digamos, semi-ilegales. En cierta forma es una criminalización del aparato financiero, y la palabra no la estoy diciendo yo, hay muchos analistas, incluso, del Wall Street Journal que están hablando de la criminalización, porque hubo fraude financiero en los últimos años, y a los que han cometido este fraude ahora no los tocan”.
“…una crisis económica que, a mi juicio, es la más grave de la historia, no hay precedentes, ni siquiera los años 30, que era una crisis muy localizada, no era una crisis global como tal, había dinámica en distintos países y regiones del mundo”.
“…la guerra financiera está muy ligada a la guerra en el campo militar, incluso hay vínculos entre el Banco Mundial y el Pentágono. [...] antiguos ministros de Defensa de Estados Unidos que vienen a ser presidentes del Banco Mundial [...] el nuevo orden mundial funciona por mecanismos de manipulación financiera [...] cambios de régimen, desestabilización de gobiernos y operaciones militares de distinto tipo [...] el capitalismo tiene instituciones, tanto en el campo civil como en el campo militar, que operan conjuntamente, eso es muy importante, y por detrás de esto hay los intelectuales, hay los thinks tanks de Washington, hay los clubes secretos de las elites [...] es importante a todos los niveles de la sociedad ese proceso de guerra que amenaza a la humanidad”.
“…la guerra ya es clasificada como un acto criminal, es el convenio de Nuremberg quien lo dice [...] Es el acto criminal supremo. La guerra es un crimen en contra de la paz. [...] tenemos indicaciones de que esta crisis económica llevó a una concentración de la riqueza en pocos años y a una centralización del poder económico sin precedente en la historia [...] esta crisis no es algo espontáneo, como se le presenta en la economía neoliberal, es el resultado de manipulación, de planificación y, finalmente, al mismo tiempo hay ese componente militar”.
Con esas palabras concluyó Chossudovsky su intervención y expresó su disposición de responder las preguntas: “…voy a dejar la cuestión de la resistencia y cómo revertir ese proceso al debate con ustedes”, dijo.
Las preguntas de los estudiantes fueron inteligentes y serias. De ellas se recogen sólo ideas esenciales.
“Moderador.- Creo interpretar el sentir de todos los presentes, al agradecer al doctor Michel Chossudovsky por la excelente conferencia que nos ha brindado, lo cual nos ha permitido tomar aún más conciencia sobre las causas y consecuencias de los reales peligros que hoy amenazan a la humanidad…”
“…vamos a proceder a realizar las preguntas que el auditorio entienda pertinente a nuestro invitado”.
“Un estudiante.- …quisiéramos conocer [...] su visión acerca del optimismo con que se ha presentado en los medios la situación de la crisis actual en América Latina, cuál es su opinión acerca de las posibilidades de enfrentar esta crisis en la región…”
“Muchas gracias”
“Michel Chossudovsky.- La región del Caribe está identificada como una región tremendamente rica también en petróleo y gas, y no es simplemente Venezuela y Colombia, lo cierto es que hay reservas que ellos conocen porque las empresas petroleras tienen información que no es pública; pero lo que es público es que esa región es tremendamente rica.
“La situación en Haití también está ligada a un proyecto de conquista de recursos [...] la situación humanitaria que existe [...] permite al capital tener acceso a recursos minerales y a posibles recursos petroleros en esa región. [...] no digo que esa es la única razón para la militarización de esa región. La otra es el narcotráfico”.
“…hay objetivos geográficos, geopolíticos, de recursos [...] pero el narcotráfico también, porque es una fuente muy importante de ganancias para el capital”.
“…los dos ejes del comercio mundial del narcotráfico, uno es Afganistán y Paquistán por un lado, que es el comercio de heroína; y el otro es Colombia, Perú, Bolivia. El traslado pasa por Haití y por otros países del Caribe hacia el mercado norteamericano. [...] Afganistán es un país tremendamente rico, genera anualmente alrededor de 200 000 millones de dólares en ingreso producto de la exportación de heroína, por lo menos yo hice esa estimación; desde que entraron las fuerzas de Estados Unidos en Afganistán la producción de heroína aumentó 30 veces. Bueno, ese es un paréntesis sobre la cuestión.
“La militarización de esa región, y las acciones realizadas en Ecuador, potencia petrolera; Venezuela, potencia petrolera; México también potencia petrolera. Todos son países que tienen una función estratégica dentro del marco geopolítico económico de Estados Unidos”.
“Un estudiante.- Soy estudiante de la Facultad de Economía…”
“Mi pregunta es la siguiente: ¿La globalización como ha sido vendida, como ha sido presentada por los llamados países desarrollados, es actualmente viable o existen otras alternativas, como es el caso de los esquemas de integración?
“Muchas gracias”.
“Michel Chossudovsky.- Es cierto que no es viable. La globalización, como es definida por los centros de poder, no es viable. Posiblemente es viable para un sector, una minoría social que se enriquece, pero lleva al empobrecimiento, y ya lo tenemos muy bien documentado. Es parte de un proceso que ha afectado a los países en desarrollo en los últimos 30 años, y usted puede ver las consecuencias en los países vecinos, el empobrecimiento que existe en Brasil, en México, en Perú producto de ese modelo destructor. [...] hay muchos países que han presentado un modelo de desarrollo distinto, es el caso de Yugoslavia”.
“…Yugoslavia tenía un sistema socialista, economía de mercado, economía mixta con un alto nivel de vida, servicios sociales, de educación, ¿y qué se hizo? Desde el comienzo de los años ochenta se destruyó por completo y se fragmentó en cuántos países, una media docena de países. ¿Por qué? Porque Yugoslavia tenía un modelo, una alternativa que no convenía”.
“…podemos ver las experiencias de América Latina: Chile fue la formulación de una alternativa, pero que fue motivo de un golpe militar y de un proceso de desestabilización que fue llevado a cabo por los servicios de inteligencia de Estados Unidos, por sabotajes, por embargos y tal; porque yo viví ese golpe.
“Hay muchos ejemplos: Tanzania, en África; Argelia, hay muchos países que han ensayado; Indonesia, en los años sesenta hubo un proceso también muy importante [...] En el año 1965 un golpe militar, apoyado por la CIA de nuevo, murieron más de 500 000 personas en asesinatos programados y se impuso un régimen militar, que cedía a los intereses de Estados Unidos”.
“…hay que confeccionar un modelo de sociedad alternativa económica al capitalismo mundial, lo podemos hacer; pero todas las alternativas, incluso el modelo cubano, son objeto de sabotaje, de embargo, de medidas de desestabilización, de asesinatos. Esa es la verdad”.
“…Iraq no es un país socialista, pero es un país que tiene una cierta autonomía, tiene un Estado que no quiere ser manipulado; pero ellos ni siquiera aceptan el capitalismo que no es el suyo. Ese es el mundo ahora, hay países que son capitalistas pero que son enemigos de Estados Unidos; China es capitalista en cierta forma, Rusia también, pero no les conviene su forma de capitalismo, y ellos quieren por la vía militar desestabilizar o destruir cualquier intento contra la hegemonía económica, geopolítica de Estados Unidos y sus aliados”.
“Un profesor.- Excelente su presentación, su conferencia. Antes yo le tenía miedo a la guerra, ahora le tengo terror, realmente, después de escucharlo a usted; pero le pregunto lo siguiente.
“Hoy todavía existen norteamericanos que no conocieron de la guerra de Vietnam. La pregunta entonces va en la siguiente dirección: ¿Qué cree usted que se pueda hacer para crear conciencia en el pueblo norteamericano para evitar que se dé un evento que va a tener, si se llegara a desencadenar, magnitudes realmente impredecibles, económicas, políticas y sociales?”
“Michel Chossudovsky.- Esa es nuestra preocupación central. En nuestro sitio Global Research más de la mitad de nuestros lectores son de Estados Unidos, y yo diría que la mayoría de los autores también. La cuestión es que hay que romper la mentira de los medios de comunicación, hay que llevar una guerra a las fuentes de mentiras; porque si el pueblo de Estados Unidos sabe la verdad, el poder, la legitimidad de sus dirigentes se cae de un día para otro; y lo que existe en Estados Unidos son medios de comunicación, tanto la televisión como la prensa escrita y también Internet, que trasmiten una visión tremendamente sesgada”.
“…pero con esos discursos inquisitorios ellos aceptan la falsedad, aceptan la mentira, y una vez que la mentira ya viene a ser verdad, uno no puede, realmente, reflexionar, el debate termina. Es parte de una propaganda de guerra para todos los niveles de la sociedad, que la cara de esa guerra no debe ser conocida. El número de muertos civiles en Iraq es de 2 millones, según nuestras estimaciones, de fuentes muy reconocidas, como la Johns Hopkins School of Public Health, son 2 millones de muertos civiles desde que entraron en el 2003; son 4 millones de muertos en el Congo; la cuarta parte de la población de Corea murió por bombardeos durante la guerra de Corea. Esas realidades son conocidas, pero no son de conocimiento público. [...] hay una censura, más que una censura una manipulación de la información. [...] tenemos que llevar la guerra hacia los medios de comunicación, eso es fundamental; tenemos que establecer redes antiguerra en todos los municipios en Estados Unidos, en Canadá, en el mundo entero; tenemos que tener debates, conocimiento, porque tenemos una población inteligente, pero bajo la presión persistente del conformismo a una autoridad que les lleva la verdad, pero esa verdad es mentira”.
“…voy a hacer el esfuerzo para contestar más brevemente, pero las preguntas son muy contundentes y algunas veces no se puede”.
“Una estudiante.- Quisiera saber si es viable o no, si es posible o no lograr un cambio tecnológico a favor de tecnologías limpias, capaces de frenar la crisis ecológica de estos momentos”.
“Michel Chossudovsky.- Sí, es cierto que es una cuestión fundamental en nuestras sociedades también, pero hay una distorsión de las realidades ambientales cediendo a los intereses económicos, que son los principales actores de la destrucción del medio ambiente”.
“…el desastre de la British Petroleum en el Golfo de México. Hay una complicidad por parte del Estado norteamericano, es decir, Washington, en esconder la realidad de lo que pasó. Hay una amenaza a la fauna, a toda la vida marina en toda la región costera de Estados Unidos y más allá. Esa realidad ha sido escondida.
“Y es significativo también, para conectar ese acontecimiento, esa crisis ambiental con la guerra, que British Petroleum está metida en el Medio Oriente y en el proyecto militar, en contrariedad, por un lado, y es el responsable de la peor crisis ambiental en la historia del continente”.
“Una profesora.- Usted estuvo haciendo un análisis muy breve sobre la economía de Estados Unidos. [...] esta economía sigue siendo la economía que define la dinámica de la economía mundial. [...] mi pregunta viene dada por saber sus consideraciones de si esta seguirá siendo quien defina la dinámica de la economía internacional [...] o países como China, o los llamados emergentes, pueden pasar a tomar el papel que tiene hoy en día Estados Unidos”.
“Michel Chossudovsky.- Mira, la llamada dinámica de la economía, el liderazgo que tiene Estados Unidos desde el punto de vista económico no es en base a su capacidad productiva [...] en los últimos 30 años se está cerrando casi toda la economía industrial, no hay más ensamblaje, hay poca producción, hay una economía de servicios, hay toda la cuestión de control de la propiedad intelectual; es una economía rentista, es una economía donde la mayor parte del consumo está producido en China”.
“…Estados Unidos tiene una economía mayor que la de China; pero es una economía mayor que la de China, pero no produce, y el PIB es, como sabemos perfectamente, una medición de valor agregado, el hecho es que en Estados Unidos una gran parte del PIB es debido a la importación de procedencia china.
“El mecanismo es muy simple: vas a importar una camisa producida -estoy mencionando precios que corresponden más o menos, a lo real-, una docena de camisas de buena calidad son 36 dólares. Esos son datos de los años noventa, ahora es menor. [...] una buena camisa cuesta tres dólares en la fábrica; llega a Estados Unidos y cuesta 30, 40, 50, ¿y cuál es el aumento del PIB de Estados Unidos? Es treinta menos tres, son 27 dólares que se agregan al PIB sin que haya ninguna producción [...] El crecimiento puede ocurrir sin que haya producción, porque es la característica de un Estado de una economía imperial que la producción se hace en sus colonias o en sus semicolonias”.
“…la ficción de esa primera economía mundial está basada en el hecho del poder militar [...] eso es lo principal. [...] Las fuerzas productivas de Estados Unidos son tremendamente débiles y lo podemos ver con las bancarrotas de empresas, el desempleo, etcétera”.
“Un estudiante.- …quisiera hacer un reconocimiento a su postura, que no es usual para nosotros ver a alguien de su procedencia criticar con tanta fuerza al sistema capitalista como usted lo ha hecho, pienso que eso es algo que lleva un reconocimiento implícito”.
“Desde la postura marxista se cree que es una crisis sistémica y no coyuntural”.
“¿Cuál considera usted sería la capacidad real de la opinión pública mundial y de esta conciencia que pudiera crearse en el pueblo norteamericano para impedir un conflicto de carácter nuclear teniendo en cuenta la fuerte presión que ejercen los pequeños círculos de poder de los cuales se ha hablado en los últimos tiempos?”
“Michel Chossudovsky.- …es una crisis sistémica, pero no se puede categorizar con las pautas establecidas en El Capital, la metodología marxista sí sirve para entenderlo, porque eso es basado en conflictos de clases; pero tenemos una arquitectura tremendamente distinta de la que existía a mitad del siglo XIX [...] como economistas no podemos formalizarlo estrictamente con un modelo, tenemos que ver el carácter institucional, los vínculos entre actividades financieras por un lado, operaciones encubiertas”.
“…La CIA es una entidad en Wall Street, una de las principales; [...] tiene Joint Venture con un número importante de entidades financieras. [...] como la CIA tiene la capacidad de prever los acontecimientos, puede operar en el mercado especulativo…”
“…la caracterización de esa crisis sistémica es tremendamente importante, pero tenemos que formalizar el funcionamiento del capitalismo, su marco institucional, sus entidades secretas, las operaciones encubiertas, tanto en los mercados financieros como en el campo geopolítico, la función de los militares, las decisiones en los thinks tanks de Washington, las entidades del Estado y a identificar cuáles son los actores también”.
“La segunda pregunta, yo creo que está un poco en la misma línea que las preguntas anteriores, la necesidad de cambiar la opinión pública; pero mi respuesta es que hay que desmontar el consenso que sostiene ese sistema que es una mentira. [...] hay distintas líneas de conducta en los países capitalistas, gente militante que suele decir: ‘vamos a hacer una petición, por favor, presidente Obama, si pudiera dejar de hacer la guerra a Afganistán’, lo mandan a Internet, ‘por favor, firma, vamos a redactar una carta al señor Obama, etcétera’; eso no sirve, porque es una aceptación del consenso, es una aceptación del Presidente que es uno de los factores, y hay que romper esa inquisición”.
“…se habla de la Inquisición española, históricamente era una cosa completamente loca; pero esto es todavía más loco, lo de decir: estamos combatiendo a Bin Laden y tiene que apoyarnos y si no nos apoya usted es terrorista”.
“Hace un par de semanas el FBI allanó y arrestó a militantes antiguerreristas y los acusó de estar trabajando con Bin Laden. Está en los diarios de Estados Unidos, y en fin, es un poco la dinámica de cambiar la opinión pública, es una dialéctica, hay que revertir y desmontar el discurso que sostiene y que da legitimidad a la guerra y al proyecto económico. Y la mentira, por ejemplo, diciendo: La crisis ya se acabó”.
“Tú lees el Wald Street Journal, lees el diario y dice: ‘La crisis ya se acaba en enero del 2011′, nadie le contesta, y los economistas tampoco. Ese ritual de aceptar, porque uno no acepta por falta de conocimiento, lo acepta porque es algo que todos aceptan y hay que romper ese ritual de aceptación del consenso que viene del poder político y también de los mercados financieros”.
“Una estudiante.- Un desarrollo sostenible, que para mí es totalmente incompatible con la guerra, porque no hay nada más destructor de toda la humanidad que todas las últimas, no la que puede desencadenarse, sino todas las últimas que ha llevado a cabo Estados Unidos”.
“…se nos insiste en que tiene que haber un desarrollo humano, que tenemos que elevar el protagonismo de las localidades, de los territorios. Quisiera su valoración sobre este discurso, ¿cuán objetivo es para nuestros países?”
“Michel Chossudovsky.- Yo comparto el objetivo real del desarrollo sostenible, pero hay que ver un poco el juego de palabras detrás de ese objetivo. Ese objetivo ha sido formulado por unas cuantas organizaciones del medio ambiente, como Greenpeace, WWF, [...] no estoy criticando estas organizaciones, pero si ustedes ven las varias cumbres que se han tenido en el campo del medio ambiente, el Foro Social Mundial, las cumbres populares del G-7, por ejemplo, del G-20, casi nunca se habla del impacto de la guerra sobre el medio ambiente; ellos van a presentar sus trabajos, la polución en la ciudad, el calentamiento planetario, pero en cuanto a estas cumbres, las ONG del Occidente no hablan de la guerra y no hablan del impacto de la guerra sobre el medio ambiente, que es fundamental”.
“Yo estuve en las cumbres sociales hasta el año 1999, y desde el momento que hablé de la guerra de Yugoslavia no me invitaron más. Es posible que se vaya a hablar de la guerra en un taller, en algún lado, pero la guerra no es parte del debate sobre ‘Otro mundo es posible’; no, este mundialismo que ha caracterizado los movimientos sociales, no estoy criticándolos, creo que hay gente muy buena en estos grupos, pero hay una dinámica y hay también en la cúspide de estas organizaciones algo que no corresponde. [...] no podemos tener un movimiento antiglobalización enfocando solamente ciertos aspectos, sin tomar en cuenta el marco geopolítico [...] Estados Unidos y sus aliados… en guerra durante una gran parte de una época, que llamamos el período postguerra, es decir, el último medio siglo está caracterizado por operaciones militares, guerras, intervenciones por parte de Estados Unidos y sus aliados, y esto, en mi experiencia, no ha sido el motivo de debate e intercambio en los distintos foros mundiales donde se está presentando el desarrollo sostenible como una línea de conducta”.
Con estas palabras concluyó su intervención en la Universidad de La Habana, que fue calurosamente aplaudida por los estudiantes de la escuela de Economía, sus profesores y otras personas que llenaban el teatro “Manuel Sanguily” ese día.
Aún antes de algún encuentro mío con el profesor Chossudovsky se había producido espontáneamente una gran coincidencia, relacionada no sólo con los riesgos de un conflicto que, de forma inevitable, se tornaría en una contienda nuclear global, sino también en la necesidad de movilizar a la opinión mundial frente a ese dramático peligro.
Además de las armas nucleares, están las armas cibernéticas. Otro fruto de la tecnología que, transferida a la esfera militar, amenaza convertirse en otro grave problema para el mundo.
Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos poseen alrededor de 15 mil redes de comunicación y siete millones de computadoras, como informó la periodista Rosa Miriam Elizalde en el sitio web CubaDebate.
Expresó además que “Keith Alexander -general de cuatro estrellas-, quien ha comparado los ataques cibernéticos con las armas de destrucción masiva, aseguró que Estados Unidos tienen previsto la aplicación ofensiva de este nuevo concepto de guerra sin tener en cuenta la opinión de sus aliados en el mundo. Incluso, podrían atacar redes aliadas sin alerta previa, si consideran que de alguna de ellas se podría generar o se ha generado un ataque”.
Ruego a los lectores me excusen la extensión de las dos partes de esta Reflexión. No había otra forma de hacerla más breve sin sacrificar el contenido.
Permítaseme expresar, no lo olvidé, que hoy se cumple el 43 aniversario de la muerte del Che, y hace dos días el 34 del brutal asesinato yanki de los compatriotas cubanos y otros viajeros de nuestro avión civil en Barbados.
¡Gloria eterna para ellos!
una-firma-fidel.jpgFidel Castro Ruz
Octubre 8 de 2010
8 y 35 p.m.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Fidel: La victoria estratégica on line

Me complace informarles que, además de en Cubadebate, pueden acceder a los capítulos publicados del libro de nuestro Comandante en Jefe, en una página de mi blog

Lapolillacubana’s Weblog


victoria-estrategica-fidel-castro_0.jpg
Cubadebate, publica en exclusiva “La victoria estratégica”, el libro del Comandante en Jefe Fidel Castro. La obra fue presentada  por su autor en La Habana, ante un auditorio encabezado por un grupo de guerrilleros que lo acompañaron en la Sierra Maestra.
Los capítulos se mostrarán, tanto en mi blog como en Cubadebate, en orden inverso a su aparición:

5 Sep 2010  
“El 16 de junio de 1958, el puesto de mando de la zona de operaciones, en Bayamo, emitió la Orden Número 99, en la que disponía el movimiento de dos de las compañías del Batallón 18 en dirección a las cabezadas del río La Plata, en cumplimiento de la idea estratégica inicial del Plan F-F, que, como se recordará, consistía en enlazar esta fuerza con las que penetraran hacia ese mismo punto desde el Norte.”

2 Sep 2010 | 
“El 15 de junio, la fuerza enemiga que había alcanzado dos días antes El Descanso se movió desde ese punto hasta la boca de Los Lirios y entró en contacto visual con Lalo Sardiñas, quien me informó que se trataba de 400 guardias. La cifra, indudablemente, tal vez fuera alta, pero hay que tener en cuenta la impresión que debió causar al jefe guerrillero ver desfilar a pocos cientos de metros de su posición a casi un batallón completo de las fuerzas más experimentadas, y al jefe más agresivo y sanguinario del Ejército de Batista.”

30 Ago 2010 | 
“El 10 de junio, el mismo día que se produjo el desembarco del Batallón 18 en la costa sur, tomé una serie de decisiones para cambiar el dispositivo de defensa rebelde en la dirección de las Vegas de Jibacoa, que comenzaba a perfilarse como el siguiente objetivo enemigo en el sector noroccidental.”

27 Ago 2010 | 
“El martes 10 de junio se produjo finalmente el desembarco enemigo por la costa sur de la Sierra, que nosotros estábamos esperando desde mucho antes del inicio efectivo de la ofensiva, y con ello, la apertura del Tercer Frente de combate, ahora en el sector sur de nuestro territorio.”

25 Ago 2010 |
“Yo confiaba aún en las posibilidades de recibir suministros desde el exterior, pero estaba convencido de que, incluso, en el caso de que no fuese así -y no fue así-, los planes de defensa que habíamos elaborado nos permitirían resistir con nuestros propios medios y con los que fuéramos arrancando al enemigo, hasta que llegara el momento en que la ofensiva se desgastara y detuviera. Entonces sería cuando la iniciativa pasaría a nuestras manos.”

24 Ago 2010 |
“El mando enemigo desencadenó la primera fase de su ofensiva el 25 de mayo. Ese día comenzó a avanzar hacia el caserío de Las Mercedes, desde su base de operaciones en Cerro Pelado, el fuerte Batallón 17, al mando del comandante Pablo Corzo, reforzado por la Compañía 81 del Batallón 20. Allí, en Las Mercedes, donde comenzó la gran ofensiva enemiga con la que se esperaba dar el golpe de muerte al núcleo principal de la guerrilla, terminará también la operación, 74 días después, con una rotunda victoria del Ejército Rebelde.”

22 Ago 2010 | 
“El fracaso de la huelga de abril estimuló a los mandos militares de la tiranía a acelerar los planes de la gran ofensiva que venían preparando contra el Ejército Rebelde y, en particular, contra el territorio del Primer Frente, desde la derrota de la campaña de invierno. En total fueron lanzados contra la montaña 10 000 hombres, artillería, aviación, unidades navales, tanques y abundante apoyo logístico, en una operación considerada definitiva.”

20 Ago 2010 |
A solicitud de nuestros lectores, Cubadebate publica el primer capítulo del libro de Fidel Castro “La victoria estratégica” e iniciamos así una serie con algunos de los pasajes de esta obra, sus documentos y fotografías.

5 Ago 2010 | 
En exclusiva para Cubadebate, publicamos el ensayo autobiográfico que inicia “La victoria estratégica”, el libro del Comandante en Jefe Fidel Castro.

2 Ago 2010 |
Presentan en La Habana el libro “La victoria estratégica”, de Fidel Castro. Es este un libro voluminoso de 896 páginas, cosido a máquina, con una impresión de cubierta que tiene un tratamiento combinado de barniz ultravioleta, brillo mate, con estampado y relieve.
Fidel contó anécdotas y detalles de los momentos vividos en la Sierra Maestra en 1958, previo al Triunfo de la Revolución. Y confiesa: “La vida, al fin, ha desbordado nuestras predicciones y sueños”.

27 Jul 2010 |
La victoria estratégica

Dentro de breves días será publicado el libro en el que, bajo el título de “La victoria estratégica”, narro la batalla que libró del exterminio al pequeño Ejército Rebelde.
Lo inicio con una introducción en la que explico mis dudas acerca del título que le pondría “…no sabía si llamarla ‘La última ofensiva de Batista’ o ‘Cómo 300 derrotaron a 10 000′” que parecería un cuento de ciencia ficción. Incluye una pequeña autobiografía.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Hablará Fidel a los estudiantes universitarios

Fidel Castro Ruz. Foto: Roberto Chile
Fidel Castro Ruz. Foto: Roberto Chile

A pocas días del inicio de curso escolar y ante el peligro de una nueva guerra en el Medio Oriente con imprevisibles consecuencias para el mundo, el Comandante en Jefe Fidel Castro le hablará a los estudiantes universitarios en acto que tendrá lugar este viernes 3 de septiembre, a las 7:30 am, en la Escalinata de la Universidad de La Habana.

Cubavisión, Cubavisión Internacional, Radio Rebelde y Radio Habana Cuba transmitirán en vivo este acontecimiento, el cual será retransmitido a las 6:30 pm, en el espacio de la Mesa Redonda.

sábado, 7 de agosto de 2010

Homework

rcbaez_la-paz-en-tus-manos-obama.JPG
“El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, vestido de verde olivo, asiste en la mañana de este sábado a la sesión extraordinaria del Parlamento Cubano”.
De nuevo, como bien dijera una Diputada, “físicamente, en el escaño que nunca dejó de ocupar”, nuestro Comandante, adarga al brazo, entra de lleno a la batalla… una de las más importantes, porque convoca a luchar por la salvaguarda de la especie humana…

Hace menos de una semana, Fidel Castro, una de las pocas figuras que han cambiado el curso de la Historia de la Humanidad, llamó a razonar, en nombre del pueblo cubano, al actual Presidente de los Estados Unidos, al dirigirle directamente una de sus reflexiones: Emplazamiento al Presidente de Estados Unidos:

“Usted debe saber que en sus manos está ofrecer a la humanidad la única posibilidad real de paz. […] Comprendo que no puede esperarse, ni usted daría nunca, una respuesta rápida. Piénselo bien, consulte a sus especialistas, pídales opinión sobre el asunto a sus más poderosos aliados y adversarios internacionales”.

Pero Obama da la callada por respuesta: Obama, Oba-MITO, como acostumbro a mencionarlo, se da el lujo de callar y seguir adelante su carrera guerrerista… Oba-MITO, que expresara al recibir el Premio Nóbel ¡¡de la PAZ!!:

“…el tema más profundo que rodea mi recibimiento de este premio es el hecho de que yo soy el comandante en jefe de una nación que está en medio de dos guerras. Una de estas guerras está aplacándose. El otro es un conflicto que Estados Unidos no buscó”.  […] “tecnología moderna permite que unos pocos hombres con enorme furia asesinen a inocentes en una escala espantosa”. ¿La fecha de este discurso? Sí, cómo no, enseguida: ¡¡diciembre de 2009!! Más de medio año, y nada se ha “aplacado” y, por el contrario, Obama esta abocado a provocar una nueva conflagración, esta vez de carácter nuclear. ¿Es que acaso Oba-MITO ha olvidado sus palabras al recibir inmerecidamente –él mismo lo reconoció- el Premio Nóbel?:

“Entonces sí, los instrumentos de la guerra tienen un rol a jugar en la preservación de la paz. Y aún, esta verdad debe coexistir con otra, que sin importar cuán justificada, la guerra promete tragedia humana […] Pero la guerra en sí misma nunca es gloriosa y nunca debemos presumir de ella como tal”.

Pero deja abierta una salida de escape “creo que la fuerza puede ser justificada por razones humanitarias”.

No hay razón humanitaria, Barack Hussein Obama, que justifique un holocausto nuclear… 
Confiamos, con nuestro Comandante en Jefe, que escuches la voz de la Humanidad que te convoca, que escuches a los que viven en “oscuros rincones” de la Tierra, y seas realmente un hombre digno y coherente con sus promesas, un hombre más allá de las presiones de quienes verdaderamente dirigen los destinos de los Estados Unidos. Que escuches –y respondas- a otras voces más allá de los fenómenos mediáticos. Que Fidel nos ha dejado preguntas de “homework”, pero que, realmente, tú eres el único que puede responderlas.

Que finalmente, como dijera Hugo Rafael Chávez Frías, te ganes el Nóbel.
 

Comp. fotgr. RCBaez: La Paz en tus manos, Obama. Sobre foto de Fidel de Marcelino Vázquez Hernández (AIN)

Videos

Mensaje de Fidel a la Asamblea Nacional:
http://videos.co.cu/videos/mensajefidelasamblea.wmv
Tres preguntas de Fidel:
http://videos.cocu/videos/preguntasdefidel.wmv
 
Alarcón: Nadie ha hecho tanto por la paz como Fidel:
http://videos.co.cu/videos/Alarconensesionextraordinaria.wmv
Respuestas en décima a Fidel:
http://videos.co.cu/videos/decimarenespuestaFidel.wmv

Participa Fidel en Sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional

Véalo en vivo en http://www.cubavision.cubaweb.cu/


Fidel Castro. Foto: Estudios Revolución
Fidel Castro. Foto: Estudios Revolución

El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz asiste en la mañana de este sábado a la sesión extraordinaria del Parlamento Cubano. Fidel dio lectura a reflexiones sobre temas de interés internacional, con énfasis en la amenaza de guerra nuclear en el Golfo Arábigo-Pérsico y la península Coreana. Como diputado se puso a disposición de rendir cuenta ante la Asamblea por cada una de las ideas expuestas en su intervención.

El presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, también asiste a la reunión legislativa.

Está es la primera vez que Fidel Castro asiste a una reunión parlamentaria desde mediados de 2006.

En las elecciones legislativas de 2008, el líder cubano fue elegido como miembro de la Asamblea Nacional por la provincia de Santiago de Cuba.

(Cubadebate)

http://www.cubadebate.cu/noticias/2010/08/07/participa-fidel-en-sesion-extraordinaria-de-la-asamblea-nacional/ 

jueves, 5 de agosto de 2010

La autobiografía de Fidel en “La victoria estratégica”

En exclusiva para Cubadebate, publicamos el ensayo autobiográfico que inicia “La victoria estratégica”, el libro del Comandante en Jefe Fidel Castro. La obra fue presentada este lunes por su autor en La Habana, ante un auditorio encabezado por un grupo de guerrilleros que lo acompañaron en la Sierra Maestra.

Introducción

fidel-y-sus-botas-de-eterno-guerrillero-p-415.jpgDudé sobre el nombre que le pondría a esta narración, no sabía si llamarla “La última ofensiva de Batista” o “Cómo 300 derrotaron a 10 000″, que parece un cuento de Las mil y una noches. Me veo obligado, por ello, a incluir una pequeña autobiografía de la primera etapa de mi vida, sin la cual no se comprendería su sentido. No deseaba esperar que se publicaran un día las respuestas a incontables preguntas que me hicieran sobre la niñez, la adolescencia y la juventud, etapas que me convirtieron en revolucionario y combatiente armado.

Nací el 13 de agosto de 1926. El asalto al cuartel Moncada de Santiago de Cuba, el 26 de julio de 1953, se produjo tres años después que me gradué en la Universidad de La Habana. Fue nuestro primer enfrentamiento militar con el Ejército de Cuba, al servicio de la tiranía del general Fulgencio Batista.

La institución armada en Cuba, creada por los Estados Unidos después de su intervención en la isla durante la segunda Guerra de Independencia, iniciada por José Martí en 1895, era un instrumento de las empresas norteamericanas, y la alta burguesía cubana.

La gran crisis económica desatada en los Estados Unidos, durante los primeros años de la década de 1930, implicó altos niveles de sacrificio para nuestro país, al que los acuerdos comerciales impuestos por aquella potencia hicieron totalmente dependiente de los productos de su industria y de su agricultura desarrolladas. La capacidad adquisitiva del azúcar se había reducido casi a cero. No éramos independientes ni teníamos derecho al desarrollo. Difícilmente podían darse peores condiciones en un país de América Latina.

A medida que el poder del imperio crecía hasta convertirse en la más poderosa potencia mundial, hacer una Revolución en Cuba se tornaba una tarea bien difícil. Unos pocos hombres fuimos capaces de soñarla, pero nadie podría atribuirse méritos individuales en una proeza que fue mezcla de ideas, hechos y sacrificios de muchas personas, a lo largo de muchos años, en muchas partes del mundo.

Con esos ingredientes se pudo conquistar la independencia plena de Cuba, y una revolución social que ha resistido con honor más de 50 años de agresiones y el bloqueo de los Estados Unidos.

En mi caso concreto, sin duda por puro azar, a esta altura de la vida puedo ofrecer testimonio de hechos que, si tiene algún valor para las nuevas generaciones, se debe al esfuerzo de investigadores rigurosos y serios, cuyo trabajo durante decenas de años, reunió datos que me ayudaron a reconstruir gran parte del contenido de este libro, al que decidí poner el título La Victoria Estratégica.

Las circunstancias que me llevaron a tales acciones bélicas las guardo imborrablemente en mi mente. No deja de ser satisfactorio para mí recordarlas, porque de otra forma no me explicaría por qué llegué a las convicciones que al fin y al cabo determinaron el curso de mi existencia.

No nací político, aunque desde muy niño observé hechos que, grabados en mi mente, me ayudaron a comprender las realidades del mundo.

En mi Birán natal, solo había dos instalaciones que no pertenecían a mi familia: el telégrafo y la escuelita pública. Allí me sentaban en la primera fila porque no había, ni podía haber, algo parecido a un círculo infantil. Forzosamente aprendí a leer y a escribir. En el año 1933, cuando no había cumplido todavía siete años, la maestra, que no recibía siquiera el sueldo que le debía el gobierno, pretextando la hipotética inteligencia del niño, me llevó para Santiago de Cuba, donde residía su familia, en una vivienda pobre y casi sin muebles, que se filtraba por todas partes cuando llovía. En aquella ciudad, no me enviaron siquiera a una escuela pública como la de Birán.

Después de muchos meses sin recibir clases, ni hacer algo como no fuera escuchar en un viejo piano la práctica de solfeo de la hermana de la maestra, profesora de música sin empleo; aprendí a sumar, restar, multiplicar y dividir, gracias a las tablas impresas en el forro rojo de una libreta que me entregaron para practicar la caligrafía, y que nadie dictó ni revisó nunca.

En la vieja casa donde inicialmente me albergaron, de una cantina que llevaban una vez al día, nos alimentábamos siete personas, entre ellas, la hermana y el padre de la maestra. Conocí el hambre creyendo que era apetito, con la punta de uno de los dientes del pequeño tenedor pescaba el último granito de arroz, y con hilo de coser arreglaba mis propios zapatos.

Al frente de la modesta casa de madera donde vivíamos, un Instituto de Bachillerato permanecía ocupado por el Ejército; vi soldados golpeando con las culatas de sus fusiles a otras personas. Podría escribir un libro con aquellos recuerdos. Fue la institución infantil a donde me condujo aquella humilde maestra, en una sociedad en la que el dinero reinaba de forma absoluta.

Mi familia había sido engañada, y yo ni siquiera podía percatarme de aquella situación; el engaño me hizo perder tiempo, pero me enseñó mucho sobre los factores que la determinaron. Después de varios episodios, cumplidos los ocho años, fui matriculado en enero de 1935 en el primer grado de una escuela de los Hermanos La Salle, muy próxima a la primera catedral que los conquistadores españoles habían erigido en Cuba. Otro rico y nuevo aprendizaje comenzaba.

Ingresé en aquella escuela como alumno externo, residía en una nueva vivienda, muy próximo a la mencionada anteriormente, a donde se mudó la profesora de música, hermana de la maestra de Birán. Llegamos a ser tres hermanos los que vivíamos con aquella familia: Angelita, Ramón y yo, por cada uno de los cuales se pagaba una pensión. El padre de ellas había muerto el año anterior. Ya no existía hambre física, aunque seguí todavía un tiempo obligado a repasar hasta el cansancio las conocidas reglas aritméticas. Aún así, yo estaba harto de aquella casa y me rebelé de manera consciente por primera vez en mi vida; rehusé comer algunos vegetales desabridos que a veces me imponían y rompí todas las normas de educación formal, sagradas en aquella casa de familia de exquisita cultura francesa, adquirida en la propia Santiago de Cuba. En la familia se había insertado el cónsul de Haití, por la vía del matrimonio. Pero tan insoportable se volvió mi rebelión que me enviaron de cabeza como interno a la escuela. Me habían amenazado con eso más de una vez para imponerme disciplina; no sabían que era precisamente lo que yo quería. Lo que para otros niños era duro, para mí significaba la libertad. ¡Si nunca me llevaron ni siquiera a un cine! Disfrutaría de las delicias de un alumno interno. Fue el primer premio que recibí en mi vida. Estaba feliz.

Mis problemas desde entonces serían otros. Había llegado a Santiago con dos años de adelanto, y entré a la escuela de los Hermanos La Salle con unos de retraso. Cursé fácilmente el primero y segundo grados. Aquel centro era una maravilla. Como norma íbamos a Birán tres veces al año: Navidad, Semana Santa y vacaciones de verano, donde Ramón y yo éramos totalmente libres.

Del tercer grado en la escuela La Salle pasé al quinto como premio por mis notas, así recuperé el tiempo perdido. Durante el primer trimestre todo iba bien: buenas notas y excelentes relaciones con los nuevos compañeros de clases. Recibía el boletín blanco que se daba cada semana a los alumnos por conducta correcta, con los problemas normales de cualquier discípulo. Sucedió entonces un percance con uno de los miembros de la congregación, inspector de los alumnos internos.

La escuela disponía de un amplio terreno al otro lado de la bahía de Santiago, llamado Renté. Era un lugar de retiro y descanso de la congregación. Allí llevaban a los alumnos internos los jueves y domingos, días en que no se realizaba actividad escolar. Había un buen campo deportivo. Además, hacía deportes, nadaba, pescaba, exploraba. No lejos de la entrada de la bahía se observaban los rastros de la Batalla Naval de Santiago, en forma de grandes proyectiles que adornaban la entrada de las edificaciones. Un domingo después del regreso, tuve un pleito intrascendente con otro de los alumnos internos cuando viajábamos en la lancha El Cateto, de Renté al muelle de Santiago. Apenas llegamos a la escuela terminamos de zanjarlo; debido a ello, aquel autoritario hermano de la orden religiosa me golpeó en la cara con las manos abiertas y con toda la fuerza de sus brazos. Era una persona joven y fuerte. Quedé aturdido, con los golpes zumbándome en los oídos. Antes, me había llamado aparte, ya casi de noche. No me dejó siquiera explicar. En el largo corredor por donde me llevó nadie nos veía. Transcurridas dos o tres semanas, intentó de nuevo humillarme con un pequeño coscorrón en la cabeza por hablar en filas. En esa segunda ocasión yo iba entre los primeros al salir del desayuno porque los discípulos tratábamos siempre de ocupar un primer lugar en las filas, para jugar con pelotas de goma, un rato antes de las clases. Un pan con mantequilla que llevaba en la mano, otra costumbre de los alumnos cuando salíamos del comedor después de ingerir precipitadamente los primeros alimentos del día, se lo lancé al rostro al inspector, y luego lo embestí con manos y pies de tal forma, delante de los alumnos internos y externos, que su autoridad y sus métodos abusivos quedaron muy desprestigiados. Fue un hecho que se recordó en esa escuela durante bastante tiempo.

Yo tenía entonces 11 años, y me acuerdo bien de sus nombres. No deseo, sin embargo, repetirlos. De él no supe nada, desde hace más de 70 años. No le guardo rencor. Del alumno que motivó el incidente, conocí muchos años después del triunfo revolucionario, que mantuvo una conducta intachable y seria.

Sin embargo, el hecho tuvo consecuencias para mí. El incidente había ocurrido semanas antes de la Navidad, en que tendríamos dos semanas y media de vacaciones. Él seguía como inspector, y yo como alumno; ambos nos ignorábamos totalmente. Por elemental dignidad mi conducta fue intachable. Al venir nuestros padres a buscarnos, evidentemente citados por ellos, les ocultaron la verdad, acusaron a mis dos hermanos y a mí de pésimo comportamiento. “Sus tres hijos, son los tres bandidos más grandes que pasaron por esta escuela”, le dijeron a mi padre. Lo supe por lo que contó entristecido a otros agricultores amigos que a fines de año lo visitaban. Raúl tenía apenas seis años, Ramón siempre se caracterizó por su bondad, y yo no era un bandido.

Trabajo me costó que me enviaran de nuevo a Santiago para estudiar; Ramón y Raúl, que nada tenían que ver con el problema, permanecieron el resto de ese curso en Birán. Me matricularon en enero de 1938 como alumno externo en el Colegio Dolores, regido por la Orden de los Jesuitas, mucho más exigente y rigurosa en materia de estudios, pero más de clase alta y rica que su rival de los Hermanos  La Salle.

En esta ocasión me tocó residir en la casa de un comerciante español amigo de mi padre; allí, desde luego, no pasé ningún tipo de penuria material, pero en aquella casa, donde residí hasta finalizar el quinto grado, era un extraño.

Al inicio del verano, Angelita, la hermana mayor, llegó también a esa casa con el propósito de preparar su ingreso en el bachillerato. Para darle clases se contrató a una profesora negra, quien se guiaba por un enorme libro donde estaba el contenido de la materia a impartir para el examen de ingreso. Yo asistía a sus clases. Era la mejor profesora y, quizás, una de las mejores personas que conocí en mi vida. Se le ocurrió la idea de que estudiara a la vez el material de ingreso y el primer año del bachillerato, con el fin de examinarme tan pronto alcanzara la edad pertinente para el ingreso en el bachillerato, un año después. Despertó en mí un enorme interés por el estudio. Habría sido la única razón por la que estaba dispuesto a soportar la casa del comerciante español en ese período vacacional, tras finalizar el quinto grado como externo en Dolores.

Enfermé a fines de ese verano, y estuve ingresado alrededor de tres meses en el hospital de la Colonia Española de Santiago de Cuba. No hubo vacaciones de verano ese año. En aquel hospital mutualista, por dos pesos mensuales, equivalentes a dos dólares, una persona tenía derecho a los servicios médicos. Muy pocos, sin embargo, podían cubrir ese gasto. Me habían operado del apéndice, y a los 10 días la herida externa se infestó. Hubo que olvidarse de los planes de estudio concebidos por la profesora. A fines de ese mismo año, 1938, los tres hermanos nos volvimos a reunir, como alumnos internos en el Colegio Dolores.

En el sexto grado, con varias semanas de clases perdidas, debí esforzarme para ponerme al día. Una etapa nueva se iniciaba. Profundizaba los conocimientos en Geografía, Astronomía, Aritmética, Historia, Gramática e Inglés.

Se me ocurrió escribirle una carta al presidente de los  Estados Unidos, Franklin Delano Roosevelt, que con su silla de ruedas, su tono de voz y su rostro amable despertaba mis simpatías. Gran expectación, una mañana las autoridades en la escuela anunciaron el gran suceso: “Fidel se cartea con el presidente de los Estados Unidos”.

Roosevelt había respondido mi carta. Eso creíamos. Lo que llegó fue realmente una comunicación de la embajada informando que la habían recibido, dando las gracias. ¡Qué gran hombre, ya teníamos un amigo: el presidente de los Estados Unidos! A pesar de todo lo que aprendí después, y tal vez por ello, pienso que Franklin Delano Roosevelt, quien luchó contra la adversidad personal y adoptó una posición correcta frente al fascismo, no era capaz de ordenar el asesinato de un adversario, y por lo que se conoce de él, es muy probable que no hubiese lanzado las bombas atómicas contra dos ciudades indefensas de Japón ni desatado la Guerra Fría, dos hechos absolutamente innecesarios y torpes.

En aquel colegio de la rancia burguesía en la provincia mayor y más oriental de Cuba, había más rigor académico y disciplina que en La Salle. Eran jesuitas, casi en su totalidad de origen español, ungidos como sacerdotes en una etapa avanzada de su formación, en la que debían ejercer como miembros de la Orden en alguna tarea o responsabilidad. El prefecto de la escuela era el Padre García, un hombre recto, pero amable y accesible que  compartía con los alumnos.

Mis vacaciones, mientras transité desde el primer grado de primaria hasta el último de bachillerato, fueron siempre en Birán, zona de llanos, mesetas y alturas de hasta casi 1 000 metros, bosques naturales, pinares, corrientes y pozas de agua; allí conocí de cerca la naturaleza, y fui libre de los controles que me imponían en las escuelas, las casas de las familias donde me alojé en Santiago o en la mía de Birán; aunque siempre defendido por mi madre y con la tutela tolerante de mi padre, a medida que era ya estudiante con más de seis grados, y por ello disfrutaba de creciente prestigio en la familia.

Pero este no es el lugar para hablar del tema, solo el mínimo indispensable para comprender el asunto que abordo en este libro.

Del Colegio Dolores, yo mismo tomé la decisión de trasladarme al Colegio Belén, en la capital de Cuba. Allí, a la inversa de lo que ocurrió en el Colegio La Salle de Santiago de Cuba, el responsable más directo de los alumnos internos -más de 100-, el Padre Llorente, no era una persona autoritaria, y lejos de ser un enemigo se convirtió en un amigo. Español de nacimiento, como casi todos los jesuitas de aquel colegio, estaba en la etapa previa a la investidura como sacerdote. Un hermano suyo, mayor que él, ejercía el sacerdocio entre los esquimales de Alaska, y bajo el título de En el país de los eternos hielos, escribía narraciones sobre la vida, las costumbres y las actividades de aquel pueblo indoamericano en una naturaleza virgen, que a los alumnos nos llenaba de asombro.

Llorente había sido sanitario en la Guerra Civil Española; él contaba la dramática historia de los prisioneros fusilados al concluir aquella contienda. Su tarea, junto a otros que hacían la misma función, era certificar que estaban muertos antes de proceder a darles sepultura. El Padre Llorente no hablaba de política, ni recuerdo haberlo escuchado nunca opinar sobre el tema. Era un jesuita orgulloso de su orden religiosa. Estimulaba las actividades que ponían a prueba el espíritu de sacrificio y el carácter de sus alumnos. Ambos estuvimos planificando una cacería de cocodrilos en la Ciénaga de Zapata, donde había miles de ellos; y en 1945, durante las últimas vacaciones de verano, organizamos un plan para escalar el Turquino. La goleta que debía llevarnos por mar, desde Santiago de Cuba hasta Ocujal, no pudo arrancar en toda la noche y no había otro camino. Hubo que suspender el plan. Recuerdo que llevaba una de las escopetas automáticas calibre 12 que tomé de mi casa. ¡Cómo me habría ayudado más tarde aquella excursión cuando me convertí en combatiente guerrillero, cuyo reducto principal radicaba precisamente en esa zona!

Al graduarme de bachiller en Letras, a los 18 años, era deportista, explorador, escalador de montañas, bastante aficionado a las armas -cuyo uso aprendí con las de mi padre-, y buen estudiante de las materias impartidas en el colegio donde estudiaba.

Me designaron el mejor atleta de la escuela el año que me gradué, y jefe de los exploradores con el más alto grado otorgado allí. Mi madre se sintió complacida con los aplausos de todos los asistentes aquella noche de la graduación. Por primera vez en su vida se había confeccionado un traje de gala para ir a una ceremonia. Ella fue una de las personas que más me ayudó en el propósito de estudiar.

En el anuario de la escuela, correspondiente al curso en que me gradué, aparece una foto mía con las siguientes palabras:

Fidel Castro (1942-1945). Se distinguió en todas las asignaturas relacionadas con las letras. Excelencia y congregante, fue un verdadero atleta, defendiendo siempre con valor y orgullo la bandera del colegio. Ha sabido ganarse la admiración y el cariño de todos. Cursará la carrera de Derecho y no dudamos que llenará con páginas brillantes el libro de su vida. Fidel tiene madera y no faltará el artista.

En realidad, debo decir que yo era mejor en Matemática que en Gramática. La encontraba más lógica, más exacta. Estudié Derecho porque discutía mucho, y todos afirmaban que yo iba a ser abogado. No tuve orientación vocacional.

El hecho real es que las escuelas de élite lanzaban a la calle oleadas de bachilleres carentes de conocimientos políticos elementales. Sobre un tema fundamental como la historia de la humanidad, nos narraban en primer lugar las consabidas aventuras bélicas de nuestra especie, desde la época de los persas hasta la Segunda Guerra Mundial, historias que tanto cautivan a niños y jóvenes varones.

El negocio de la producción y venta de juguetes de guerra hoy día es casi tan grande como el comercio de armas. Del sistema social que conduce a tales locuras y a las propias guerras no se nos enseñó una palabra.

Nos ilustraban sobre la historia de Grecia y Roma, pero civilizaciones tan antiguas como las de India y China, apenas se mencionaban, como no fuese para contarnos las aventuras bélicas de Alejandro Magno y los viajes de Marco Polo. Sin ambos países, hoy resulta imposible escribir la historia. No podría siquiera soñarse que nos hablaran entonces de las civilizaciones maya y aimara-quechua, del colonialismo y del imperialismo.

Cuando me gradué de bachiller en Letras, no existía más que una universidad, la de La Habana, a ella íbamos a parar los estudiantes con nuestra ausencia de conoci­mientos políticos. Salvo excepciones, casi todos los alumnos procedían de familias de la pequeña burguesía, que afanosamente deseaban mejor destino para sus hijos. Pocos pertenecían a la clase alta, y casi ninguno a los sectores pobres de la sociedad. Muchos de los de familia pudiente realizaban sus estudios superiores en los Estados Unidos, si es que no lo hacían desde el bachillerato. No se trataba de culpabilidades individuales, era una herencia de clase. La incorporación de la gran mayoría de los estudiantes universitarios a la Revolución en Cuba, es una prueba del valor de la educación y la conciencia en el ser humano.

Quizás algunas cosas de las hasta aquí referidas ayuden a comprender lo que vino después.
No asistí a la universidad desde el primer día, pues rechazaba las humillantes prácticas de las llamadas novatadas, consistentes en rapar a la fuerza a los recién llegados. Pedí que me pelaran bien bajito para identificarme como alumno nuevo.

Después de resolver el complejo problema del alojamiento, me fui al estadio universitario, buscando cómo incorporarme a los deportes. Había básquet, pelota, campo y pista, todo lo que me gustaba. Trabajo me costó liberarme del compromiso con el manager de básquet de Belén. Hacía tiempo había acordado proseguir como discípulo suyo en ese deporte, pero él era entrenador de un club aristocrático. Le expliqué que no podía ser estudiante de la universidad y jugar en otro equipo contra esta. No entendió y rompí con él. Comencé a entrenar en el equipo universitario de básquet. También la escuela reclamó que jugara pelota por mi facultad y le dije que sí.

Los líderes de la facultad de Derecho solicitaron que fuera candidato a delegado por una asignatura, y no tuve objeción.

Me veía obligado a realizar muchas cosas en un día, y residía en un reparto distante, donde Lidia, la hermana mayor por parte de padre, siempre atenta y afectuosa con nosotros, decidió vivir al trasladarse de Santiago de Cuba a La Habana cuando inicié mis estudios universitarios.

Un día descubrí que no me alcanzaba el tiempo ni para respirar. Sacrifiqué los deportes y decidí cumplir la tarea que me solicitaron los líderes de la escuela. Luché duro por obtener la representación, como delegado, de la asignatura de Antropología, lo cual requería especial esfuerzo. En la tarea me enfrentaba a un antiguo cuadro, para quien un cargo en la dirección de la escuela significaba una profesión política. Así comenzó mi actividad en esa esfera.

No había imaginado hasta qué punto la politiquería, la simulación y las mentiras prevalecían en nuestro país. Pero no lo supe desde el primer día. Cuando se realizó la elección, obtuve más de cinco votos por cada uno del adversario, y pude contribuir así al triunfo de los candidatos de nuestra tendencia en otras asignaturas. Fue de esa forma como, en pocos meses, por el número de votos obtenidos, me convertí en el representante de los estudiantes del primer curso, en una de las escuelas más numerosas de la Universidad de La Habana. Ello me otorgó determinada importancia, pero era muy pronto. No tenía siquiera idea de los intereses que se movían alrededor de aquella Universidad.

A medida que me familiarizaba con ella, iba conociendo también su rica historia. Había sido una de las primeras fundadas en la época de las colonias. Las ilustres personalidades de la cultura y la ciencia eran recordadas en figuras de bronce y mármol a las que se rendía tributo, o al bautizar con sus nombres las plazas, edificios e instituciones universitarias.

Especial admiración se sentía por los ocho estudiantes de Medicina, fusilados el 27 de noviembre de 1871 por los voluntarios españoles, al ser acusados de profanar la tumba de un periodista reaccionario que servía al régimen colonial, un hecho que según se comprobó después, ni siquiera ocurrió.

Junto a mi escuela, un pequeño parque llamado Lídice -aldea checoslovaca donde los nazis perpetraron una atroz matanza-, añadía elementos de internacionalismo.

Los nombres de Martí, Maceo, Céspedes, Agramonte y otros, aparecían por todas partes y suscitaban la admiración y el interés de muchos de nosotros, sin que importara su origen social. No era la atmósfera que se respiraba en la escuela privada de élite donde estudié el bachillerato, cuyos profesores procedían y se educaban en España, donde se engendró parte importante de nuestra cultura, pero también la esclavitud y el coloniaje.

En esa etapa, después de las elecciones del 44, el país era presidido por un profesor de Fisiología, que emergió de la universidad en los años 30, cuando en medio de la gran crisis económica mundial, fue derrocada la tiranía de Machado, y se creó, por breves meses, un gobierno provisional revolucionario. En aquel proceso, dentro del marco de una independencia limitada por la Enmienda Platt, los estudiantes, junto a la combativa clase obrera cubana y el pueblo en general, desempeñaron un papel fundamental. El profesor de Fisiología, Ramón Grau San Martín, fue designado presidente del gobierno en 1933. Un joven revolucionario antimperialista, Antonio Guiteras, representante de otras fuerzas populares, designado ministro de Gobernación, fue la figura más destacada de aquellos meses, por las medidas valientes y antimperialistas que adoptó.

Fulgencio Batista, procedente del sector militar revolucionario de los sargentos y soldados profesionales, ascendido a jefe del Ejército, captado más tarde por los sectores reaccionarios y la propia embajada de los Estados Unidos, derrocó aquel gobierno radical que duró apenas 100 días.

En la caída de Gerardo Machado había sido  decisiva la clase obrera. La huelga general revolucionaria, organizada fundamentalmente por el pequeño partido de los comunistas, bajo la dirección brillante y vibrante del poeta revolucionario Rubén Martínez Villena, inició la batalla por el derrocamiento de la tiranía de Machado. Conviene recordarlo porque la idea de una huelga general revolucionaria estuvo asociada a nuestra posterior lucha, desde el ataque al cuartel Moncada. Fue el arma fundamental utilizada tras la ofensiva final exitosa del Ejército Rebelde, que lo condujo a la victoria total del pueblo el 1ro. de enero de 1959.
En los años 40 había emergido con fuerza el anticomunismo, la siembra de reflejos y el control de las mentes a través de los medios de comunicación masiva. Se habían creado las bases para el dominio militar y político del mundo. Muy poco quedaba ya en nuestra alta casa de estudios del espíritu revolucionario de los años 30.

El partido creado por el profesor, que lo llevó a la presidencia en virtud de pasadas glorias, tomó el nombre que utilizó Martí para organizar la última Guerra de Independencia: Partido Revolucionario Cubano, al que añadieron el calificativo de “Auténtico”.

Cuando los escándalos comenzaron a estallar por todas partes, un senador prestigioso de ese mismo partido, Eduardo Chibás, encabezó la denuncia al gobierno. Era de cuna rica, pero incuestionablemente honrado, algo no habitual en los partidos tradicionales de Cuba. Disponía de media hora cada domingo, a las 8:00 de la noche, en la emisora radial más oída de toda la nación. Fue el primer caso en nuestra patria de la promoción inusitada que podía significar ese medio de divulgación masiva. Se conocía su nombre en todos los rincones del país. No existía todavía en Cuba la televisión. De ese modo, a pesar del analfabetismo reinante, surgió un movimiento político de potencial masividad entre los trabajadores de la ciudad y el campo, los profesionales y la pequeña burguesía.

Entre los obreros industriales más avanzados e intelectuales destacados, las ideas marxistas se abrían paso con más facilidad. Rubén Martínez Villena murió joven, víctima de la tuberculosis, poco tiempo después de su más gloriosa obra, el derrocamiento de la tiranía machadista. Quedaron sus poemas, que continúan recordándose y repitiéndose. Pero los prejuicios anticomunistas, emanados siempre de los sectores privilegiados y dominantes de la sociedad cubana, continuaron multiplicándose, desde los días brillantes en que Julio Antonio Mella creó la FEU (Federación Estudiantil Universitaria), y junto a Baliño -compañero de José Martí en su lucha por la independencia- fundó el primer Partido Comunista de Cuba.

El gobierno corrupto de Grau San Martín era caótico, irresponsable, cínico. Le interesaba controlar la universidad y los escasos institutos públicos donde se estudiaba el bachillerato. Su instrumento fundamental no era la represión, sino la corrupción. La universidad dependía de los fondos del Estado.

Un sujeto sin escrúpulo resultó designado ministro de Educación. Muchos millones de dólares fueron malversados. Nada parecido a un programa de alfabetización se llevó a cabo.

La reforma agraria y otras medidas promulgadas por la Constitución de 1940 pasaron al olvido. Batista se había marchado del país repleto de dinero para residir en la Florida. Dejó en Cuba a las Fuerzas Armadas llenas de ascensos y privilegios, y a un número no desdeñable de seguidores directamente beneficiados con cargos de elección en el Congreso, los municipios, y empleos en el aparato burocrático de instituciones sociales y empresas privadas.

Lo peor de todo fue el lastre pseudorrevolucionario que llegó al poder en Cuba junto con Grau San Martín. Eran gente que de una u otra forma habían sido antimachadistas y antibatistianos. Se consideraban, por tanto, revolucionarios. Al peor grupo de estos le asignaron cargos importantes en la policía represiva, como el Buró de Investigaciones, la Secreta, la Motorizada y otros cuerpos de esa institución. Se mantuvieron los tribunales de urgencia, con la facultad de arrestar a un ciudadano sin derecho alguno a la libertad provisional. En fin, todo el aparato represivo de Batista permaneció inalterable.

Con distintos nombres surgieron una serie de organizaciones formadas por personas que tuvieron relaciones con Guiteras y otros prestigiosos líderes de la lucha contra Machado y Batista. En las filas de aquella pseudorrevolución existían personas serias y valientes, consideradas a sí mismas como revolucionarias, una idea y un título que siempre atrajeron en Cuba a los jóvenes. Los órganos de prensa les asignaban con todo rigor ese calificativo, cuando en realidad lo transcurrido era una dramática etapa de revolución frustrada. No había programa social serio, y menos aún objetivos que condujeran a la independencia del país. El único programa verdaderamente revolucionario y antimperialista era el del partido fundado por Mella y Baliño, y luego dirigido por Rubén Martínez Villena. Este joven y valioso líder, lleno de pasión, proclamó en un poema: “Hace falta una carga para matar bribones, /para acabar la obra de las revoluciones (…)”. Pero el Partido Comunista de Cuba estaba aislado.

Entre los muchos miles de estudiantes de la universidad que conocí, el número de antimperialistas conscientes y comunistas militantes no pasaban de 50 ó 60, del total de matriculados, que ascendían a más de 12 000. Yo mismo, un entusiasta de las protestas contra aquel gobierno, me sentía impulsado por otros valores que más adelante comprendí que estaban todavía distantes de la conciencia revolucionaria que adquirí después.

Eran miles los estudiantes que repudiaban la corrupción reinante, los abusos de poder y los males de la sociedad. Muy pocos pertenecían a la alta burguesía. Las veces que tuvimos necesidad de salir a la calle, no vacilaron en hacerlo.

Nuestra universidad sostenía relaciones con los exilados dominicanos en lucha contra Trujillo, con quienes  se solidarizaba plenamente. También los puertorriqueños que demandaban la independencia, bajo la dirección de Pedro Albizu Campos, contaban con su apoyo. Eran elementos de una conciencia internacionalista presentes entre nuestros jóvenes, y que también me movían entonces a mí, a quien habían asignado la presidencia del Comité Pro Democracia Dominicana y el Comité Pro Independencia de Puerto Rico.

Una etapa de mis estudios universitarios ayudaría a comprender lo que allí viví. Cuando inicié el segundo año de la carrera, en 1946, conocía mucho más de nuestra universidad y nuestro país. Nadie tuvo que invitarme a participar en las elecciones de la escuela de Derecho. Yo mismo persuadí a un estudiante activo e inteligente, Baudilio Castellanos, que iniciaba su carrera, para que se postulara por la misma asignatura que yo lo había hecho el año anterior. Lo conocía bien porque éramos de la misma zona oriental; él había estudiado el bachillerato en una escuela regida por religiosos protestantes. Su padre era farmacéutico en el pequeño poblado del central Marcané, propiedad de una transnacional norteamericana, a cuatro kilómetros de mi casa en Birán.

Seleccionamos entre los estudiantes del primer curso a los más activos y entusiastas para integrar la candidatura. Contaba con el apoyo total del segundo curso, donde los adversarios ni siquiera pudieron nuclear alumnos suficientes para formar una candidatura contra mí.

Aplicamos la misma línea del año anterior y, en las elecciones, nuestra tendencia obtuvo una aplastante victoria. Contábamos ya con amplia mayoría entre los estudiantes de la escuela de Derecho, y podíamos decidir quién sería el presidente de los estudiantes de la facultad, una de las más numerosas de la Universidad de La Habana. Los del quinto y último año no eran muchos, los del cuarto se correspondían con el año en que el bachillerato se elevó de cuatro a cinco años, y eran muy pocos los que habían ingresado en ese curso. No teníamos la mayoría de los delegados, pero sí la inmensa mayoría de los estudiantes.

En ese tiempo entramos en contacto con el Partido Ortodoxo y, también, con militantes de la Juventud Comunista, como Raúl Valdés Vivó, Alfredo Guevara y otros. Conocí a Flavio Bravo, una persona inteligente y capaz, que dirigía a la Juventud Comunista de Cuba.
Pude dejar las cosas como estaban y esperar un año más. Al fin y al cabo mis relaciones no eran malas con los delegados de los cursos superiores, políticamente neutros. Pero pudo más en mí el espíritu competitivo y quizás la autosuficiencia y la vanidad que suele acompañar a muchos jóvenes, aún en nuestra época.

Esto no significa que yo habría tenido una nueva oportunidad para esperar un tercer curso normal. Los compromisos ya contraídos me llevaron por otros caminos. Pero antes debo señalar que viví los mayores peligros de perder la vida con apenas 20 años, sin provecho alguno para la causa verdaderamente noble que descubrí después.

De hecho, nuestra actividad y fuerza llamaron prematuramente la atención de los dueños de la única universidad del país. Nuestro alto centro de estudios había adquirido especial importancia por su raíz histórica y su papel dentro de la república disminuida, que nació de la imposición de la Enmienda Platt a la nación cubana cuando se liberó de España. La nueva presidencia de la Federación de Estudiantes Universitarios estaba por decidirse, ya que el anterior presidente había pasado a ocupar un alto cargo en el gobierno de Grau.

Dado mi carácter rebelde, le hice frente al poderoso grupo que controlaba la universidad. Así pasaron días, en realidad semanas, sin otra compañía que la solidaridad de mis compañeros de primero y segundo cursos de la escuela de Derecho. Hubo ocasiones en que salí de la universidad escoltado por grupos de estudiantes que se apretaban alrededor de mí. Pero yo, a pesar de eso, iba todos los días a las clases y las actividades, hasta que un día declararon que no me permitirían entrar más a ese recinto.

He contado alguna vez que, al día siguiente, un domingo, me fui a una playa con la novia, y acostado boca abajo lloré porque estaba decidido a desafiar aquella prohibición, y comprendía lo que ello significaba. Sabía que el enemigo había llegado al límite de su tolerancia. En mi mente quijotesca no cabía otra alternativa que desafiar la amenaza. Podía obtener un arma, y la llevaría conmigo.

Un amigo militante del Partido Ortodoxo, al que conocí porque le gustaban los deportes y visitaba con frecuencia la universidad, me contaba las experiencias del enfrentamiento a las dictaduras de Machado y Batista, conversaba mucho conmigo, y conocía nuestras luchas, al tener noticias de la situación creada, y la decisión adoptada por mí, movió cielo y tierra para evitar lo peor.

Después de esto tuvieron lugar innumerables sucesos que he narrado en distintas oportunidades, y no deseo añadir a lo que aquí expongo, ya de por sí extenso; pero siento la necesidad de expresar que desde entonces estuve decidido a todo y empuñé un arma. Las experiencias de mi vida universitaria me sirvieron para la larga y difícil lucha que emprendería poco tiempo después como martiano y revolucionario cubano. Mi pensamiento maduró aceleradamente. Apenas transcurridos tres años de mi graduación, asaltaba con mis compañeros de ideal la segunda plaza militar del país. Fue el reinicio de la insurrección armada del pueblo de Cuba por su plena independencia y por la república de justicia soñada por nuestro Héroe Nacional José Martí.

Tras el triunfo del 1ro. de enero, conocidos e incansables historiadores, encabezados por Pedro Álvarez Tabío, y gracias a la iniciativa de Celia Sánchez, que estuvo presente y cumplió importantes misiones en la defensa de aquel baluarte revolucionario, recorrieron cada rincón de la Sierra Maestra, donde se desarrollaron los acontecimientos, y recogieron información fresca de las personas en cada vivienda y lugar donde estuvimos, archivando datos sin los cuales nadie y, por supuesto, tampoco yo, podría responsabilizarse con cada detalle que da total veracidad a lo que aquí expongo.

Por otro lado, solo alguien que fuera conductor y jefe de aquella fuerza de combatientes bisoños podría responsabilizarse con una historia rigurosa de los acontecimientos en los 74 días de combate, en que desesperadamente los revolucionarios logramos destrozar los planes de las Fuerzas Armadas de entonces, asesoradas y equipadas por los Estados Unidos, y convertimos lo imposible en posible. No existe otra forma de honrar a los caídos en aquella gesta. De una contienda así no teníamos antecedentes en nuestra patria. Las gloriosas luchas por la independencia habían concluido casi medio siglo antes. Las armas, las comunicaciones, eran todas muy diferentes en otra época; no existían los tanques, los aviones, las bombas de hasta 500 kilogramos de TNT. Fue necesario comenzar de cero. Disponía ya desde que me gradué de bachiller, y a pesar de mi origen, de una concepción marxista-leninista de nuestra sociedad y una convicción profunda de la justicia.

en-la-pagina-final-del-mensaje-al-capitan-paz-fidel-dibuja-un-croquis-de-la-zona-p-452.jpg
En la página final del mensaje al capitán Paz, Fidel dibuja un croquis de la zona
Pag.  452
 
De la excelente prosa del historiador Álvarez Tabío recogí lo mejor y depuré lo innecesario. El cartógrafo Otto Hernández Garcini, expertos militares y diseñadores elaboraron, por su parte, los mapas que contiene este libro, donde tales planos se requerían para el análisis del tema por los profesionales de las armas. Aún faltaría por explicar cómo, después de la última ofensiva enemiga que quebró el espinazo de la tiranía, al decir del Che, de la Sierra Maestra trasladamos al llano nuestras concepciones de lucha, y en solo cinco meses destrozamos la fuerza total de 100 000 hombres armados que defendían al régimen y les ocupamos todas las armas.

Este libro, La Victoria Estratégica, es el preámbulo de ese otro, aún sin escribir, sobre la rápida y contundente contraofensiva rebelde que nos llevó a las puertas de Santiago de Cuba y al triunfo definitivo de la Revolución Cubana.

Pliego fotográfico

(Se ha respetado el pie de fotografía del libro y el número de la página. Quien desee descargar las imágenes en alta resolución, puede obtenerlas en nuestra página de la red social Picasa, pinchando
AQUÍ)

(Aquí, más Fotos y documentos)