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sábado, 7 de febrero de 2015

Evento de nuestros historiadores, en la Casa del Alba

FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO 2015
 

Evento de historiadores
Casa del ALBA

Día 13
Hora: 9:00 a.m.
Inauguración del evento
Entrega de la condición de Miembro Correspondiente de la UNHIC a Hamlet Hermann.
Hora: 9:30 a.m.
Panel: Cuba: Nación y su defensa
Coordinadora: Dra. Francisca López Civeira (vicepresidenta de la UNHIC)
Panelistas: Dr. Pedro Pablo Rodríguez
                   Dr. Jorge Hernández Martínez (director del CESEU)

Día 13
Hora: 11:30 a.m.
Panel: Homenaje a Mariana Grajales por el bicentenario de su natalicio
Coordinador: Dra. Mildred de la Torre Molina
Panelistas: Dr. Israel Escalona Chadez
      Dr. Damaris Torres Elers
      Dr. Lidice Duany Destrades
                  Dr. Aida Morales Tejeda
                  Dr. Heriberto Feraudy Espino

Día 14 
Hora: 9:30 a.m.
Panel: Lucha contra bandidos
Coordinador: Dr. Roberto Pérez Rivero (presidente del UNHIC)
Panelistas: Dr. Rafael Ramírez García
                   Dr. Pedro Echeverry Vázquez
                   Dr. Andrés Zaldívar Diéguez

Presentación del libro: El otro Escambray de Nicolás Chaos Piedra
Presentador: Dr. Roberto Pérez Rivero (presidente del UNHIC)

Día 14 
Hora: 11:30 a.m.
Panel: Literatura de campaña
Coordinador: Cor (R) René González Barrios
Panelistas: Mark Sanders
Cor. (R) René González Barrios, (Presidente del IHC) La literatura de campaña del ejército Español en Cuba. 1868-1898
Dr. Yoel Cordoví Núñez, (Vice Presidente del IHC) La literatura de campaña del Ejército Libertador. 1868-1898.
Cor. (R) Ángel Jiménez González, (Jefe del Departamento de Historia Militar del Centro de Estudios Militares de las FAR) La literatura de campaña en la Revolución.

MSc Rodolfo Zamora Rielo

Presentación del libro: Apuntes autobiográficos de la vida de Ricardo Batrell Oviedo
Presentador: Cor. (R) René González Barrios, (Presidente del IHC)

Día 16  
Hora: 9:30 a.m.
Panel: Cultura aborigen
Coordinador: Dr. Felipe de Jesús Pérez Cruz
Panelistas: Dr. Antonio J. Martínez Fuentes
                  Dr. Gerardo Izquierdo Díaz
                  Dr. Sergio O. Valdés Bernal
                  Dr. Beratriz Marcheco Teruel

Día 16 
Hora: 11:30 a.m.
CONFERENCIA: La carta de Jamaica. Doscientos años de su creación
Conferencista: Dr. Alberto Prieto Rozos

12:30 a.m. Presentación de los libros:
  • Vindicación del piel roja de Hugo Néstor Pela Pupo.
Presentador: Dr. Raúl Rodríguez Rodríguez (subdirector del Centro de Estudios y Hemisféricos y sobre Estados Unidos, Universidad de La Habana
  • Los indoamericanos en Cuba de Felipe de Jesús Pérez Cruz (coordinador).
Presentador: Dr. Armando Rangel Rivero (director del Museo Antropológico Montané, Universidad de La Habana
  • Los países del Río de la Plata de Alberto Prieto Rozos
Presentador: Dr. Reinaldo de la Fuente Guerra (Profesor, Universidad de La Habana)

lunes, 8 de diciembre de 2014

Se publica libro de Gerardo Hernández, uno de los 5 Héroes cubanos (+ inglés)



Queridos amigos de los Cinco Héroes Cubanos:

En Estados Unidos ha visto la luz el libro “Drawings by Gerardo Hernández Nordelo: Humor from my Pen”, que recoge las caricaturas políticas elaboradas por el Héroe Cubano durante 16 años de injusta prisión en cárceles del imperio norteamericano.

El libro está editado en idioma inglés. Posee portadas y 59 páginas a todo color. Con prólogo del destacado actor afroamericano,  Danny Glover, incluye palabras de Gerardo Hernández y de su esposa Adriana Pérez, así como epílogo del Presidente de la Fundación Brownstone para la promoción del arte, Gilbert Browstone.

Promovido por la “Editorial Letra Viva”, el libro ya está a la venta en e-Book, pudiendo usted hacer su solicitud accediendo a Amazon.

Como libro impreso puede adquirirlo en los catálogos de las principales librerías norteamericanas, como Barnes and Noble y  Books and Books.

Los ingresos de la venta del libro serán destinados en su totalidad a la causa por la libertad de Los Cinco.

Gerardo Hernández Nordelo fue condenado injustamente por un tribunal de Miami a dos cadenas perpetuas más 15 años de prisión. Durante todo el período de su prisión, las autoridades norteamericanas le han negado la visa a su esposa para visitarlo. Es Héroe de la República de Cuba.

“Drawings by Gerardo Hernández Nordelo: Humor from my Pen” ha de convertirse en un instrumento eficaz de lucha por la libertad de Gerardo, Ramón y Antonio.

Para infomarse sobre la forma de adquirir el libro, puede escribir a: info@editorialetraviva.com


Dearest friends of the Cuban Five:

 The book “Drawings by Gerardo Hernández Nordelo: Humor from my Pen” has finally been released in the United States, containing a collection of political cartoons created by this Cuban hero during the 16 years of his unjust imprisonment in various federal prisons within the U.S. empire.

 This edition of the book has been translated into English and printed in full color from cover to cover, and includes a prologue from the well-known African-American actor Danny Glover, remarks from Hernández and his wife, Adriana Pérez, and an epilogue from Gilbert Brownstone, president of the Brownstone Foundation for art promotion.

 Published by “Editorial Letra Viva,” the book is already available for sale as an e-Book, and can be downloaded through Amazon.

 In its printed form, it can be purchased through the catalogues of leading U.S. bookstores, like Barnes & Noble, and Books & Books.

 All of the income from the sales of the book will be dedicated to the effort to free the Cuban Five.

 Gerardo Hernández Nordelo was unfairly sentenced by a court in Miami to two life sentences plus 15 years in prison.  During his entire incarceration, his wife has never been granted a visa to visit him.  He is a “Hero of the Republic of Cuba.”

 “Drawings by Gerardo Hernández Nordelo: Humor from my Pen” has become an effective tool in the struggle for the freedom of Gerardo, Ramón and Antonio.

 For more information about how to acquire the book, please write to:
info@editorialetraviva.com

miércoles, 20 de agosto de 2014

La vigencia de "Fidel y la religión" es incuestionable

Cubahora comparte una entrevista realizada al investigador Aurelio Alonso sobre la vigencia del libro "Fidel y la religión"...
Portada del libro Fidel y la Religión. Conversaciones con Frei Betto
En 1985 veía la luz el volumen Fidel y la religión, resultado de las veintitrés horas de diálogo entre el líder de la Revolución Cubana Fidel Castro y el escritor y periodista brasileño Frei Betto. Se iniciaba un proceso de reconciliación entre las ideas religiosas y revolucionarias; desaparecía así, a decir del fraile dominico, el prejuicio de los comunistas y el miedo de los cristianos.

Casi treinta años después, a propósito de su primera edición ebook como parte de la colección de ebooks de/sobre el líder cubano a cargo de Ruth Casa Editorial, el destacado sociólogo, docente, investigador y ensayista, Premio Nacional de Ciencias Sociales, Aurelio Alonso, habla sobre la vigencia del texto.

Releo la entrevista y me parece escucharlo; su prosa tiene voz propia. A medio camino entre el tono anecdótico y el reflexivo, el autor de Iglesia y política en Cuba revolucionaria (1998) hilvana un discurso coherente y lúcido salpicado por confesiones exclusivas.

Tiene la impresión de que no ha respondido como yo hubiera esperado; se equivoca y se lo hago saber. Aurelio, como cariñosamente le conocemos los que casi a diario tenemos el privilegio de verlo en su oficina de la Casa de las Américas, me regala su tiempo. Me guardo otros temas. Sus respuestas me han provocado otras preguntas. Pendiente queda un próximo encuentro.

—Dentro de sus estudios e investigaciones en el campo de las ciencias políticas, la llamada transición socialista y la sociología de la religión, ¿cuáles han sido sus principales intereses, temas, acercamientos?

—Creo que lo primero a señalar es que me eduqué en un colegio católico, pertenecí allí a la cruzada eucarística, y hacía una vida de compromiso religioso. Pero el paso por los cuestionamientos propios de la adolescencia me hacía dudar del dogma de fe. Desde el comienzo del bachillerato decidí cambiar hacia la enseñanza laica –lo decidí yo mismo, mis padres no intervinieron-- y mi alejamiento de la fe religiosa se consumó en esos años de estudiante. Pero debo reconocer que tuve una formación cristiana. Al final del bachillerato me impactó la lectura de Jean Paul Sartre, de su narrativa de intensa carga filosófica, y algo de su periodismo político, también en sintonía con mi irreligiosidad. Fue mi primera inclinación filosófica, la cual pienso que dejó huella en mí; me atrevería a decir incluso que estuvo en mi camino hacia el marxismo. Entonces lo percibía como el método para descubrir y conciliar las posibilidades que se abrieran a nuestra existencia personal, a nuestras circunstancias, a la inserción del individuo en el pedazo de historia que le haya tocado vivir.

Desde temprano el estudiante que ya experimentaba la transformación revolucionaria y buscaba respuestas a sus cuestionamientos, se introdujo en las lecturas marxistas, que se convirtieron en el componente definitivo de su vocación intelectual. Entraba en una perenne confrontación entre la reflexión que recibía del legado teórico y la realidad vivida en el proceso mismo de transición socialista iniciado. Así fueron aflorando mis aprendizajes, mis influencias, mis irreverencias, mis lealtades, conformando la convicción de que la coherencia no podía sostenerse en la renuncia a la necesidad de pensarlo todo con cabeza propia, de no rechazar la tentación de la duda ante una convicción confortable. Por el contrario, la coherencia deseable debía ser buscada sorteando caminos difíciles.

Para ser sincero, creo que nunca he escogido con mucho rigor especialidades profesionales, y si lo hice en algún momento, no puse obstáculo a las circunstancias que enrumbaron mis pasos dentro del proyecto revolucionario. Y en aquello en que me involucré lo acometí siempre con pleno sentido del compromiso. Quienes me conocen saben que mis circunstancias me hicieron dedicarme un par de años, a finales de los sesenta, a la ganadería lechera, y mientras cumplía las tareas que me tocaba, y sin abandonar del todo mis lecturas filosóficas, estudié sobre los suelos, los cultivos de pastos y forrajes, la alimentación del ganado, los controles y el manejo de la masa ganadera, etc., y no se me ocurriría decir, ni por asomo, que fue para mi formación tiempo perdido.

De hecho, también dentro del vasto campo de los estudios religiosos, con el cual se me suele identificar, mis intereses se movieron principalmente en torno a las perspectivas institucionales, la proyección y la doctrina social de la Iglesia, sus relaciones con el Estado y con la sociedad civil, las corrientes sociológicas y eclesiológicas vigentes. Una inclinación articulada al deseo de profundizar en las complejidades del proceso de transformación social, política y económica que me tocó vivir. Por eso evito la vaga calificación de especialista en temas religiosos que podría defraudar a quien busque mis trabajos. El contenido de las casi doscientas publicaciones que registra ya mi currículo es expresivo de esta diversidad temática, y de mi hoja de ruta en el período por el cual he andado.

Tengo la impresión de que no he respondido a tu pregunta como hubieras esperado pero esta es la respuesta que me inspiró.

—¿Cómo influyó en su obra el libro Fidel y la religión? ¿Cómo valora el aporte de ese texto en la comprensión de las relaciones entre la religión y la sociedad en Cuba? ¿Cree que el libro mantiene su vigencia después de 30 años?

—Ya había conocido yo a Frei Betto en 1980 en Nicaragua, y había leído algunos artículos suyos que lo mostraban como una de las figuras más atractivas en la línea de pensamiento abierta con la teología de la liberación, por la claridad del discurso y por su capacidad de comunicación. Cuando apareció Fidel y la religión, en 1985, yo me encontraba en misión diplomática en el exterior y recuerdo el impacto en la prensa, por lo novedosas que resultaban las revelaciones de Fidel en sus respuestas a las preguntas de Betto. Una anécdota simpática es que la primera edición en francés salía con una foto de Ramón Castro, como sabes el hermano mayor de Fidel, en la portada. Se habían confundido en la editorial, pero afortunadamente enviaron un ejemplar a la embajada cubana antes de ponerlo en circulación y pudieron desfacer el entuerto a tiempo.

Desde que lo leí me percaté de la importancia del libro. Por varias razones, pero principalmente por una. A mi juicio, la proyección abierta al entendimiento entre la fe religiosa y la ideología revolucionaria que Fidel había propugnado en su encuentro con los “cristianos por el socialismo” durante su visita al Chile de Allende en 1971, donde habló de “alianza estratégica” entre cristianos y marxistas, y de nuevo en Jamaica, en 1977, en un importante encuentro con líderes religiosos del Caribe, había padecido de una lectura equívoca durante muchos años. Incluso en el seno del propio partido cubano se interpretaba que existía una doble política en el reconocimiento del factor religioso: una de apertura y alianza hacia el exterior, explícita en dichos encuentros, y otra hacia el interior, orientada hacia el ateísmo y al debilitamiento de las iglesias, la cual se reflejaba incluso en los documentos rectores del primer congreso del PCC.

El propio Fidel daba a conocer en ese momento, a través de la edición de esas veintitrés horas de conversación concedidas a Frei Betto, que la superación completa de la discriminación por motivos religiosos era una tarea pendiente en el proyecto socialista cubano. El giro ideológico que requería la superación de lo que había sido reconocido hasta entonces como una cuestión de principio se produjo en el IV Congreso del PCC en 1991 y en la Reforma Constitucional de 1992, pero fue en Fidel y la Religión que el líder de la Revolución cubana lo dio a conocer, en el contexto de una larga reflexión sobre el espacio del hecho religioso en un proceso de transición socialista. Constituye, por lo tanto, un acontecimiento editorial sin precedente en la tradición socialista del siglo veinte, y yo me atrevería a afirmar que su vigencia no admite ya cuestionamiento. 

—¿Considera usted que las relaciones entre el estado y la iglesia en Cuba han mostrados signos de cambio? ¿Dónde radican entonces esos cambios y que representan dentro de un panorama que ha venido experimentando la transición socialista desde la década de los noventa?

—Creo que mi respuesta a tu pregunta anterior provee una importante muestra de movilidad. Pero habría que decir que también fue muestra de movilidad, en el plano de las proyecciones de la Iglesia católica, la prolongada reflexión que culminó en el Documento Final e Instrucción Pastoral de los Obispos, como resultados del Encuentro Nacional Eclesial Cubano de 1986. Del clima de avance en las relaciones que se produjo en los 80 surgió la iniciativa compartida de la jefatura de la Iglesia y la del Estado de invitar al papa Juan Pablo II a realizar una visita pastoral a Cuba. Ya el papa, que introdujo un estilo viajero en la conducción pastoral de la Iglesia, había estado en toda la América Latina, varias veces en algunos países, como México y Brasil. Sendas invitaciones –la estatal y la eclesiástica– se llegaron a entregar en el Vaticano y la visita se había previsto que sería programada para 1991 o 1992.

De manera inesperada, el sistema socialista soviético, que Gorbachov se había propuesto reformar, se desintegró entre sus manos y Cuba, carente de sostén económico internacional, entró en lo que llamamos “período especial”. Sobrevino entonces un aplazamiento sine die en la fijación de fecha para el viaje papal y, con la demora, el argumento de la conveniencia de “maduración de condiciones” para la visita. 

Me atrevería a decir las dos partes, Estado e Iglesia, necesitaban ahora del aplazamiento. La pastoral de los obispos cubanos fechada el 8 de septiembre de 1993, titulada El amor todo lo espera, con un reclamo de reformas de liberalización, en el momento más grave de la caída de los indicadores macroeconómicos en Cuba, provocó de nuevo una tensión que enfrío las relaciones hasta que la decisión de la visita pontificia volvió a cobrar forma hacia 1996 y se realizó en 1998 con un éxito incuestionable. Si aquí no se ve movilidad, habrá que cambiar de espejuelos.

Solo quiero ilustrar en algo la presencia de avances, desaceleración, vuelta a avanzar, acercamientos, distanciamientos, reacercamientos. En la última década se produjeron numerosos signos de fluidez en las relaciones entre la institución religiosa y la estatal, desatacándose la aceptación por parte del gobierno de la mediación de la Iglesia para la liberación de presos políticos y otras acciones, lo cual ha dado lugar a críticas al arzobispo de La Habana desde sectores hostiles al Estado cubano. Esto te puede indicar, a grandes trazos, los altibajos a través de los cuales se realiza un curso cuyo saldo de entendimiento y cooperación se muestra hoy favorable.

De modo que la normalidad en estas relaciones, diría yo, no puede concebirse como la resultante de una continuidad sin obstáculos. Sería del todo imposible explicársela desde una perspectiva inmovilista. Y con esta misma prevención habría que asomarse igualmente a su futuro, por optimistas que debamos ser.

—Partiendo del supuesto que las ideas de justicia social no necesariamente tienen por qué chocar con las creencias religiosas y acercándonos a la teología de la liberación, ¿cómo conciliar el proceso de reinvención del Socialismo o un socialismo del siglo XXI (si está de acuerdo con el tan discutido y polémico término)?

—Permíteme comenzar por el final de tu pregunta. No ignoro que entramos (los marxistas) en este siglo con varios dilemas teóricos colgando. Uno, tal vez escolástico, es el de definir si se utiliza la preposición “de” o la preposición “en” para conectar el concepto de socialismo, que el pensamiento neoliberal considera acabado como ideal en el siglo pasado, con los cambios estructurales que nos impone el presente siglo. No es un debate inocente si notamos que un extremo apunta a rescatar el modelo que fracasó, y el otro, a desecharlo del todo en la búsqueda del paradigma. Lo he tildado de debate escolástico porque parte de la colocación a priori de la verdad en uno u otro extremo.

Te voy a confesar –y nunca lo he dicho por pudor-- que fui uno de los primeros en usar el término, en una entrevista que me hiciera Carlos Torres sobre la situación de Cuba, que se publicó en el No. 641 del semanario Punto final, de abril de 2003, en Chile, con el título de “Hay que reinventar el socialismo del siglo XXI”, tomado literalmente de una de mis respuestas. Expresaba una cuestión que, como se dice, ya se caía de la mata. Después supe que en el año 2000 el sociólogo chileno Tomás Moulián había dado el título de Socialismo del siglo XXI: la quinta vía, a un libro suyo. Lo interesante es que yo utilizaba allí el término pensando en la profundidad del cambio que teníamos que realizar en Cuba, en tanto su uso por Hugo Chávez, y creo que por todos a quienes he visto usarlo, alude al paradigma relacionado con los procesos latinoamericanos emergentes que proclaman y procuran el socialismo en su propuesta de cambio. Si hacemos abstracción por un momento de lo histórico concreto, es decir, de los puntos de partida actuales del cambio, lo entiendo como un concepto expresivo de un denominador común en los objetivos de las transiciones deseables en Cuba y en el resto de nuestra América. Termino este aspecto de tu pregunta de una manera que algunos podrían estimar conciliatoria, pero te aseguro que no lo es: para mí el concepto puede considerarse válido con una preposición o con la otra, aunque conllevaría una connotación diferente en uno y otro caso.

Para entrar de lleno ahora en el resto de tu pregunta, es evidente que los propósitos de justicia social y equidad, centrales en los ideales del socialismo, incluso desde antes de Marx, son perfectamente compatibles con el ideal cristiano. En buena medida derivan de valores cristianos. En nuestra América, cuyos pueblos son tributarios de una marcada religiosidad católica, incluso a través de expresiones sincréticas se hace inconcebible verlo de otro modo. Lo cual no significa que todos los casos vayan a encontrar una correspondencia fácil con los intereses creados por la institución eclesiástica. Es imposible predecir las dificultades que pueda presentar este entendimiento. Pero es cierto que el derrumbe del proyecto estalinista aporta también la superación de la identificación del marxismo con un ateísmo. 

Ni como institución, lo que me parece algo universalmente aceptado ya, ni en el plano doctrinal, menos reconocido, pero que debe acabar por identificar al mal llamado “ateísmo marxista” con lo que es: un componente de la asunción dogmática del materialismo, incompatible con el ideal socialista. Estamos ante uno de los extremos del doctrinalismo que caracterizó al socialismo del siglo pasado, el cual sería un contrasentido, un verdadero disparate, tratar de revivir en la América Latina.

La teología de la liberación es, más que una teología, una corriente de pensamiento religioso cristiano nacida en la marea de apertura que propició el Concilio Vaticano II y la segunda conferencia del episcopado latinoamericano, celebrada en Medellín en 1968. La teología de la liberación centró la atención en la compatibilidad del pensamiento marxista con una proyección cristiana auténtica. En rigor quien primero se pronunció en esta dirección fue el teólogo presbiteriano Rubem Alves, que acaba de fallecer, aunque el acierto de Gustavo Gutiérrez al tocar los principales puntos de contacto teóricos con la comprensión marxista en un ensayo orgánico, hizo de su obra una referencia fundamental para el diseño de las comunidades eclesiales de base, para el desarrollo del sistema de educación popular y para muchas otras iniciativas, convirtiéndola en un clásico. También hay que recordar que el papado de Juan Pablo II la proscribió alegando su incompatibilidad con el rechazo eclesial del marxismo como ateísmo. Marx termina resultando la víctima de no pocas incomprensiones y condenas injustas. Puede que esto sea emblemático del costo de un descubrimiento tan relevante en el campo del conocimiento social: tanta verdad no podía ser revelada impunemente.

—Frei Betto expresó en Fidel y la religión: “Lo que falta a los obispos cubanos es una teología que les permita entender el socialismo como una etapa imprescindible en el camino hacia el Reino de Dios”. ¿Está de acuerdo? ¿Cree que han ocurrido cambios en este sentido y que los sacerdotes cubanos han incorporado las teorías del socialismo para practicar el cristianismo en las condiciones de un país como Cuba?

—Tiene razón Frei Betto en las dos afirmaciones que contiene este juicio. Esa teología ha faltado a los obispos y sacerdotes cubanos, que tampoco han sido capaces de generarla. Pero me pregunto si no falta también hoy esa teología a los obispos latinoamericanos. En sentido general, quiero decir, para no ser injustos con las excepciones.

No hay que olvidar que en su largo pontificado Juan Pablo II se cuidó mucho de ordenar obispos que pudieran ser afines, o incluso tolerantes, con posiciones políticas de izquierda en el clero de sus diócesis. Hace poco conversaba yo con un prelado amigo, de claro compromiso con los humildes, de posiciones teóricas abiertas al diálogo, y le preguntaba cómo se le pudo escapar al rasero papal al escogerlo. Él me comentó que en realidad se le escapó al nuncio, que lo propuso sin percatarse de cuáles eran sus posiciones. No se puede perder de vista que no estamos en los tiempos de Hélder Cámara, Marcos Mac Grath, Sergio Méndez Arceo, Leónidas Proaño, Enrique Angelelli, Eduardo Pironio, Alberto Devoto, Antonio Brasca, Pedro Casaldáliga, Samuel Ruiz, Luis Luna Tobar, y Francisco Oves, que fue arzobispo de La Habana por pocos años antes de Jaime Ortega. Y seguramente otros que no conocí. Son los identificados como los obispos de Medellín y del papado de Pablo VI. La llegada de la restauración al Vaticano, con el largo pontificado de Karol Wojtila, cambió otra vez los tonos que habían comenzado a caracterizar al episcopado de nuestro continente bajo el reclamo de la “opción por los pobres”.

Fíjate como Carlos Manuel de Céspedes García Menocal, una figura tan prominente del catolicismo cubano de la segunda mitad del siglo XX, que contribuyó como el que más al entendimiento que hoy se tiene entre Estado e Iglesia,nunca fue elevado a la jerarquía episcopal.

Con la otra afirmación, que entiende el socialismo como el camino al Reino de Dios, podría coincidir igualmente, pero si poco conozco del socialismo, menos puedo decir del Reino de Dios. Pienso que Betto lanza a los creyentes y a la institución la provocación legítima del modelo cristiano plausible.

Faltaría a la verdad si dijera que pienso que el clero cubano ha arribado al presente curado de la incomprensión eclesial del ideal socialista. Ha vivido la experiencia cubana, sin embargo, con sus virtudes y sus defectos, se ha formado probablemente con una mayor capacidad de análisis que sus antecesores. Hay hoy una mayor disposición al diálogo, y han aparecido incluso escenarios de cooperación, pero creo sinceramente que son menos que los que podían esperarse.
Ese progreso se ha hecho más evidente dentro de las posiciones del laicado comprometido, cuya revista insignia, Espacio Laical, se logró colocar entre las más importantes publicaciones cubanas en los años recientes. Pero no puede saberse aún si el cambio reciente en la redacción de la misma será capaz de valorizar el caudal acumulado por sus antecesores y el prestigio logrado. Tampoco es posible pronosticar si a la salida del cardenal Jaime Ortega del Arzobispado de La Habana, cuando se haga efectivo su retiro, prevalecerá en nivel de entendimiento logrado por él con las instituciones del Estado socialista.

—En el mundo actual, globalizado, con relaciones políticas mediatizadas y frecuentemente manipuladas o afectadas por factores económicos, ¿cómo cree que puedan integrarse la religión (entendiendo por religión tanto a los creyentes como a las instituciones) y el cambio social?  

—Es una verdadera decepción para el entrevistado llegar a la última pregunta y tener que confesar que no tiene idea de cómo responderte. Son muchos los factores que tienen que incidir en el curso futuro de esta articulación. A falta de respuesta intentaré asomarme de algún modo, con alguna pista efectiva, a la complejidad del problema.

Al proceso de globalización neoliberal capitalista correspondió un retroceso con relación al proyecto reformador al cual la Iglesia Católica había llegado en el Concilio Vaticano II, y el papado de de Pablo VI que le siguió y trató de hacer avanzar la aplicación de esa renovación que siempre citamos con el término italiano: el aggiornamiento. Pasado este nuevo Medioevo de aliento polaco, y puesta a flote en toda su magnitud la crisis institucional, al punto que Benedicto XVI decidió dimitir, la elección de Jorge Mario Bergoglio al pontificado parece traer al catolicismo un rescate del proyecto del Concilio. El éxito de esta propuesta sería clave para que se consume la conexión por la que te preguntas. Pero es demasiado temprano, de todos modos, para pronosticar si se logrará una transformación en el marco de su pontificado. La verdad es que no me atrevo a decirte más.

  • Fidel y la Religión. Libro que recoge la entrevista realizada por el fraile dominico Frei Betto a Fidel Castro en la cual surgieron conversaciones sobre el marxismo y la teología de la liberación. El libro fue editado por la Editorial Verde Olivo en Cuba.
  • Carlos Alberto Libânio Christo. 25 de agosto de 1944, Belo Horizonte, Brasil. Conocido como Frei Betto. Sacerdote de la Orden de los dominicos. Escritor de ideas progresistas que ha apoyado los movimientos de liberación en América Latina.

Fuente Rebelión, Tomado de CubAhora

martes, 11 de febrero de 2014

Nueva cita con los libros, y más

Por Luis Toledo Sande*
 
A menos de dos meses de haber sido sede y organizadora de la Segunda Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, da vida Cuba a su Vigésima Tercera Feria Internacional del Libro, cita que desde hace algunos años, una vez clausurada en la capital, se extiende a las otras provincias del país, incluso en zonas montañosas. No es necesario embriagarse en el hermoso simbolismo de esos hechos para disfrutar lo que ellos confirman y aquí apenas se roza por su vinculación más directa con el tema de los presentes apuntes: el experimento político cubano ratifica en las actuales circunstancias la conciencia de lo responsabilizado que está con seguir siendo fiel a los ideales cultivados durante la lucha por la independencia y la liberación nacional de la patria.

El tramo de esa historia iniciado el 26 de julio de 1953 se proclamó acto de homenaje, en el año de su centenario, a José Martí, quien fue concentración de los ideales encarnados en dicha lucha, y fuerza impulsora para darles continuidad hacia el futuro. En el legado martiano se reconoció desde aquella fecha ígnea lo que años después de triunfar el 1 de enero de 1959 la etapa llamada por antonomasia Revolución Cubana, su líder histórico, Fidel Castro, llamó el fundamento moral de las transformaciones emprendidas en el país. Para llevarse a cabo debían ellas comenzar —y comenzaron, atendiendo a la vez otros propósitos medulares— por la consumación de la independencia que desde 1898 el naciente imperialismo estadounidense frustró, durante seis décadas, con su intervención en la guerra que el pueblo cubano alzado en armas libraba contra el colonialismo español.

La gesta iniciada el 10 de octubre de 1868 sufrió casi diez años después la interrupción contra la cual se levantó, encabezada por Antonio Maceo, la Protesta de Baraguá. En lo que esa década tuvo de honor y de gloria fundó Martí el proyecto revolucionario en virtud del cual se desató, el 24 de febrero de 1895, una nueva etapa de empeño bélico liberador. Este no se dirigía ya solamente contra el colonialismo español, sino —a la vez, o sobre todo— contra los planes del voraz imperialismo que desde los Estados Unidos amenazaba con extenderse por toda nuestra América, y con romper cada vez más, para provecho de sus arcas, el equilibrio del mundo. Mercado y guerras serían sus recursos para conseguirlo.

La lealtad de la Revolución Cubana a los ideales emancipadores abonados por esa historia —durante la cual se sembraron las luces de una civilidad republicana burlada por la injerencia imperial y sus secuelas, con la complicidad de celestinos vernáculos— se probó en la equidad social que desde los primeros momentos estuvo entre sus principales afanes, y ha de seguir estando. No fue obra de la casualidad el hecho de que en 1961, poco más de dos años después del triunfo de la Revolución, Cuba protagonizara dos victorias indisolublemente vinculadas entre sí: del 17 al 19 de abril enfrentó y aplastó, en Playa Girón y sus inmediaciones, la invasión de tropas mercenarias que reforzó los actos terroristas que el país siguió sufriendo y encarando junto con un férreo bloqueo comercial, económico y financiero; y el 22 de diciembre, con una concentración multitudinaria en la Plaza de la Revolución José Martí, celebró la erradicación del analfabetismo, gracias a una Campaña Nacional, masiva, que ya estaba en marcha al producirse la invasión mercenaria.

Seguirían caracterizando a Cuba la firmeza antimperialista y el tesón por desarrollar, entre otros logros públicos, una obra educacional que beneficiaría a todo el pueblo, incluidos los miles y miles de personas alfabetizadas por aquella Campaña, que hoy sigue mereciendo la admiración del mundo: a comarcas de distintos continentes se han extendido frutos de la experiencia que en ella se fraguó. Para entonces la Revolución había dado pasos decisivos hacia el logro de un movimiento editorial sin precedentes en el país. En marzo de 1959 se fundó la Imprenta Nacional, que en 1960 tuvo su gran bautismo con la publicación de cien mil ejemplares de El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha comercializados a un precio simbólico.

Quedó abierto así el camino que llevó sucesivamente a la fundación de la Editorial Nacional y del Instituto Cubano del Libro, y que desde los primeros momentos dio un creciente apoyo a empeños que —elevando en índices cualitativos y cuantitativos afanes similares pero aislados que habían tenido lugar antes de 1959— se consumaron en los Festivales del Libro. Estos constituyeron antecedentes directos del apogeo ferial que se aproxima a un cuarto de siglo.

El valor de las Ferias como promotoras del hecho editorial y de la lectura, y la importancia que el país ha sabido ver en ellas, se aprecian con solo apuntar que el tamaño y el peso de su historia se decidió en un contexto marcado por el desmontaje del campo socialista europeo. De golpe, la desaparición de este representó para Cuba la pérdida de la mayor parte —para no decir de casi todo— su mercado internacional, y de las ventajas que le venían del tipo de transacciones mantenidas con aquellos países.

La repercusión de tales pérdidas se agravó porque la debacle del llamado socialismo real alimentó en el mundo la euforia de los capitalistas. Aunque contrariada en parte por la crisis sistémica del capitalismo, y por el surgimiento de proyectos emancipatorios en varios países, señaladamente en nuestra América —donde se renuevan las banderas del socialismo, asociado a la creación heroica, como reclamó en su tiempo José Carlos Mariátegui, no al dogma estancadizo—, esa euforia dio paso al presunto éxito irreversible de un pensamiento único, frenesí del pragmatismo.

No por gusto esa corriente ideológica es la expresión distintiva de las prácticas imperialistas, y como corriente filosófica tiene certificado de nacimiento en los Estados Unidos. Desde esa potencia, infundido por ella y por instrumentos suyos como el Fondo Monetario Internacional, se propalan orgánicamente concepciones y prácticas neoliberales que arruinan a pueblos y refuerzan el sometimiento de gobiernos a las redes del imperio.
Que en medio de esa realidad Cuba haya mantenido empeños de los cuales forman parte las Ferias del Libro, habla de la importancia que el país reconoce a la formación y al cuidado de valores culturales. Con ello ratifica su fidelidad al ideario de Martí. Él, en un artículo de 1884 —“Maestros ambulantes”, que pudiera tomarse como plataforma de la revolucionaria Campaña de Alfabetización de 1961—, sostuvo que, “en lo común de la naturaleza humana, se necesita ser próspero para ser bueno”. Intuía, o sabía, que las penurias materiales pueden generar deformaciones indeseables en el plano moral; pero la significación de sus palabras se entiende rectamente si se conoce que él, lejos de sucumbir al culto de la riqueza, renunció a la que pudo haber alcanzado con su laboriosidad y su talento proverbiales, y echó de veras su suerte con los pobres de la tierra. Es necesario valorar aquella cita en su contexto, donde está inmediatamente precedida por máximas cardinales que encarnan el pensamiento y la actitud de Martí: “Ser bueno es el único modo de ser dichoso” y “Ser culto es el único modo de ser libre”.

Cuando Cuba se empeña en alcanzar la eficiencia económica necesaria, y se lo propone enarbolando las banderas de un socialismo próspero y sustentable, no puede hacerlo al margen de un legado que la responsabiliza con saber que, si bien no cabe ignorar el mercado, tampoco se le debe brindar el servicio de someterse resignadamente a él. La economía, en proyectos como el que esta nación debe seguir abrazando, defendiendo, en correspondencia con su historia, no es un fin en sí misma. 

Los esfuerzos que en torno al hecho económico aspiren a tener plena validez, se acometerán para garantizar la existencia de una sociedad caracterizada por un funcionamiento de veras humano, signado por la vocación de equidad, a la que sería criminal renunciar porque se reconozca la inviabilidad práctica del igualitarismo, que no todos entienden y repudian con las mismas motivaciones y perspectivas.

Solo con tales premisas la finalidad de salvar los logros alcanzados con el afán de construcción socialista —que no se ha consumado en ningún paraje del planeta—, podrá contribuirse a mantener viva la posibilidad de llegar al socialismo, que será un fruto profundamente cultural, o no será. De ahí que a Cuba no le esté dada, y menos aún como derecho, la comodidad de la desprevención ante los peligros del pragmatismo, un mal que en determinadas circunstancias, sobre todo si lo auxilian la inercia y la resignación, no digamos ya la manipulación dolosa, pudiera enmascararse como inocente o aséptico, e insoslayable, sentido práctico.

Al Martí que en su discurso del 10 de octubre de 1890 sentenció “el verdadero hombre [cabe leer ser humano] no mira de qué lado se vive mejor, sino de qué lado está el deber; y ese es el verdadero hombre, el único hombre práctico, cuyo sueño de hoy será la ley de mañana”, rinde homenaje en hechos la CELAC. En medio de una diversidad compleja y retadora, esa organización ha situado los ideales martianos de integración continental, opuestos a los designios imperiales, en planos de realización nunca antes alcanzados —a fines del siglo XIX podían parecer un sueño—, y para su Segunda Cumbre, en La Habana, escogió comenzar sus sesiones el 28 de enero, natalicio del héroe de nuestra América.

También le rinde homenaje a Martí la Feria del Libro, que, además de asumir su legado en el determinante plano conceptual, iniciará su nueva cita habanera, preludio de su marcha por el resto de la nación, el 13 de febrero, y la terminará en la víspera del 24 de febrero. En esa fecha de 1895 se levantó en varias localidades del país el plan insurreccional que, en medio de severas adversidades, preparó Martí al frente del Partido Revolucionario Cubano.

Mucho habría que decir sobre las Ferias del Libro, llamadas a perfeccionarse como contribuciones para asegurar la permanencia del hábito de la lectura, no solo con textos impresos. De ahí que también dé cabida a soportes digitales. Pero lo que ellas significan en el fomento de prácticas y valores culturales, en la siembra de la espiritualidad y en concepciones que, como norma, pueden ser datos carentes de interés para pragmáticos, basta para dar la bienvenida entusiasta a la Feria Internacional del Libro Cuba 2014.
*Filólogo e historiador cubano: investigador de la obra martiana de cuyo Centro de Estudios fue sucesivamente subdirector y director. Profesor titular de nuestro Instituto Superior Pedagógico y asesor del legado martiano en los planes de enseñanza del país; asesor y conductor de programas radiales y de televisión. Jurado en importantes certámenes literarios de nuestro país.  Conferencista en diversos foros internacionales; fue jefe de redacción y luego subdirector de la revista Casa de las Américas. Realizó tareas diplomáticas como Consejero Cultural de la Embajada de Cuba en España. Desde 2009 ejerce el periodismo cultural en la Revista Bohemia.
Entre los reconocimientos que ha recibido se halla la Distinción Por la Cultura Nacional.
Atiende el Blog “Luis Toledo Sande: artesa en este tiempo”
 Publicado originalmente en Cubarte
Imágenes agregadas RCBáez

El Dulce abismo: una lectura imprescindible para conocer a Los Cinco

"Basta hojear algunos textos del libro “El dulce abismo” [...] para comprender mejor cómo ser buen hijo, padre, esposo, amigo y, sobre todo, la crueldad con que el gobierno de los Estados Unidos irrumpe inescrupulosamente entre ellos y todo lo que aman, buscando destruir sus sueños y esperanzas; pérfida intención que no han logrado ni lograrán jamás, como afirman nuestros compatriotas en sus misivas a distintos familiares" (Ecured)
Descargar en versión pdf  en Rebelión

Introducción de las familias
http://lapolillacubana.typepad.com/.a/6a013487ba52ae970c01a3fcb9d004970b-500wi
"Con nuestros recuerdos, nuestros dolores y nuestras esperanzas hemos armado este libro.

Revisamos una a una las cartas de nuestros hijos y esposos, sacamos las fotos de los cuadros, lloramos y reímos al volver a vivir los momentos juntos y, al final, hemos reconstruido un diálogo escrito durante años con ellos, cinco presos cubanos injustamente encarcelados en Estados Unidos.

Aunque lo ronda la tristeza, éste no es un libro amargo. Es el testimonio de fe en que la justicia se abrirá paso y ellos volverán a casa, donde son amados por su familia, sus amigos y todos los que luchan por su liberación. Aquí ustedes descubrirán los valores humanos, el altruismo y la ternura de estos hombres que renunciaron a una vida estable junto a sus familias y a permanece en su país, para defender a su pueblo de actos terroristas, organizados y financiados desde Estados Unidos.

Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, Ramón Labañino, Fernando González y René González fueron víctimas en Miami de uno de los procesos judiciales más plagados de violaciones en la historia reciente de Estados Unidos. Desde mucho antes de ser sentenciados se les tildó de espías, aun cuando la fiscalía no pudo presentar una sola prueba que los inculpara y varios generales y expertos militares norteamericanos testificaron que no existía ninguna evidencia de espionaje en este caso. La fiscalía ya no tendría que probar las acusaciones, ni siquiera ganar el juicio, para lograr que los declararan culpables y se dictaran contra ellos las peores condenas juicio, para lograr que los declararan culpables y se dictaran contra ellos las peores condenas por decisión de un jurado y una jueza minados de prejuicios contra Cuba.

Se trata de hombres de nobles ideales que estaban plenamente conscientes de sus actos, especialmente convencidos de la necesidad de hacer lo que hicieron. En este libro aparece reflejada la verdadera naturaleza de estos cinco cubanos y una parte importante de las historias de nuestras familias.

Leerán, por ejemplo, el testimonio del injusto encarcelamiento en Estados Unidos de Olga, la esposa de René, para obligarlo a colaborar con los fiscales, su posterior deportación a Cuba y la negativa a concederle la visa para visitar a su esposo y acompañar a su pequeña Ivette de apenas seis años de edad y que no ve a su papá desde el año 2000; o del amor de Adriana y Gerardo, que se crece ante dos injustas cadenas perpetuas y la prohibición de las autoridades norteamericanas a que ella lo visite; del dolor de Rosa y Fernando al saber que no pueden ya tener hijos propios; de lo difícil que es para las hijas más pequeñas de Ramón mantener una relación con su papá sin poder tenerlo a su lado; de la fuerza de voluntad de la mamá de Tony para ayudar a sus nietos y a su hijo a enfrentar esta separación. Podrán apreciar hasta qué extremos han sido pisoteados los derechos de estos presos, y cuán difícil ha sido para todos nosotros esta separación.

En los últimos tres años, aquellos que hemos recibido las visas, sólo hemos podido viajar a visitarlos dos veces al año como promedio, aun cuando, de acuerdo al régimen de visitas de sus respectivas prisiones, podíamos haberlo hecho con una frecuencia mayor, de no existir las trabas e impedimentos cada vez más frecuentes que el gobierno de los Estados Unidos impone a nuestras solicitudes de viaje. Ellos y nosotros, estamos sufriendo un castigo adicional al impedírsenos tener un contacto regular.

Este es un libro desgarrador, sí, pero no está hecho con odio, a pesar de cuánto hemos sufrido.

Tampoco pedimos aquí nada excepcional para ellos, ni para nuestras familias. Solo la simple y elemental Justicia".

En nombre de todos los familiares:

Mirta Rodríguez, Madre de Antonio Guerrero
Adriana Pérez, Esposa de Gerardo Hernández
Elizabeth Palmeiro, Esposa de Ramón Labañino
Rosa Aurora Freijanes, Esposa de Fernando González
Olga Salanueva, Esposa de René González

martes, 17 de diciembre de 2013

Gracias, Comandante, por darme una vez más este gustazo...

Nada hay que me complazca tanto como estas apariciones de Fidel, cuando se le da su gana, para callarle la boca a los tiñosones que andan en este mundo en una espera tonta que nunca llenará sus espectativas... Ahí está de nuevo, vital, lúcido, reunido con los amigos, sabiendo que está bien representado cuando Raúl se despide del hermano sudafricano que partió, en nombre del pueblo de Cuba y sin olvidar ni un momento al gigante ausente... Gracias, Comandante, por darme una vez más este gustazo...
 

Recibió Fidel a Ignacio Ramonet

 La noticia ha sido desplegada por Internet y redes sociales como todo acontecimiento protagonizado por el líder histórico de la Revolución cubana: recibió Fidel Castro al escritor y periodista francés de origen español, Ignacio Ramonet, en su casa en La Habana, el último viernes.

 Durante más de dos horas, hablaron sobre el reciente libro de conversaciones de Ramonet con el Comandante bolivariano titulado “Hugo Chávez. Mi primera vida”. También reflexionaron juntos sobre las recientes elecciones municipales en Venezuela y sobre diversos problemas de la actualidad política y ecológica del mundo.

 Justo el día 13 se cumplía el 19 aniversario del primer encuentro de Fidel con Hugo Chávez (13/12/94).

(Fuentes:  Cubadebate /PL)

Tomado de Cuba Periodistas

miércoles, 6 de noviembre de 2013

"Target Di$idencia", un libro digital sobre los mercenarios cubanos

Por Norelys Morales
La mercenaria Berta Soler se da las manos con  sus padrinos de la mafia anticubana de Miami. En la imagen, de izquierda a derecha Linconl Diaz Ballart , Mario Diaz Ballart, Berta Soler, Ileana Ros- Lehtinen y Joe García
La mercenaria Berta Soler se da las manos con sus padrinos de la mafia anticubana de Miami.
De izq. a derecha Lincoln Díaz Balart, Mario Díaz Balart, Berta Soler, Ileana Ros- Lehtinen y Joe García

 Cubasí ofrece a sus lectores el primero de una serie de libros digitales dedicados a desenmascarar a los mercenarios al servicio del gobierno de EEUU.

El libro en internet



Introducción


En una entrevista al representante David Rivera, fuertemente involucrado con el negocio de la contrarrevolución en Cuba admitió el financiamiento a la “disidencia” cubana. A la pregunta del blog Along the Malecón de si llega a los disidentes en Cuba el suficiente dinero de los fondos para la democracia del Gobierno de Estados Unidos, respondió:
“Se hace el mayor esfuerzo posible para asegurar que ese dinero llegue al movimiento disidente en la isla en las formas del tipo de recursos que ellos puedan necesitar para desarrollar su importante trabajo de construcción democrática y de construcción de la sociedad civil. Esa es la tarea de agencias tales como la Agencia para el Desarrollo Internacional.

Los llamados “disidentes” y “opositores” isleños, no pueden sustraerse del hecho de ser una entelequia, además de que, sin trabajar, como vagos profesionales, viven del dinero que les llega por agencias federales de Estados Unidos y por la Oficina de Intereses en La Habana, SINA.

Atados por fondos subversivos contra el gobierno de Cuba a estos personajes con alto perfil mediático no les es posible hallar un pensamiento independiente y menos aún, condenar el bloqueo de Estados Unidos contra su propio pueblo, aunque lo haga la mayoría absoluta de las naciones del orbe. Prefieren alinearse al discurso gringo de “embargo”, “cambio de régimen” o que el bloqueo es “un pretexto”.

Ir contra la política de sus pagadores sería un pecado, al mismo tiempo, aunque voces miamenses griten sobre “la nueva disidencia”, la “ola represiva”, alimentada desde la Isla a instancias de la SINA, entre otras, es la misma contrarrevolución de siempre, que el cubano de a pie, con sus disgustos y carencias, con su orgullo y nacionalismo, desconoce y prefieriendo enmendar su sistema y darse al consenso nacional antes que a los “opositores” de pacotilla, sumergidos en sus egos y aspiraciones personales.

En el fraude de entrevista que Barack Obama respondió a Yoani Sánchez, que luego se supo por cables de WikiLeaks que fue redactada en la SINA, se indicó que la oposición cubana no suele ponerse de acuerdo entre sí. Los “disidentes” y “opositores”, viven colmados de bajas pasiones, con un ego desbordado. Son dados a la difamación, y a la primera de cambio se comportan como animales en celo cuando notan que pierden protagonismo. Así han sido descritos por un blog contrarrevolucionario.

El trasfondo de las incomprensiones entre los grupúsculos, casi nunca es por un determinado proyecto político. El pleito es o por dinero o por tener mayor influencia de liderazgo dentro de ellos mismos. Luchan por aparecer como interlocutores válidos con el gobierno de Estados Unidos o con la Unión Europea, sumidos en la mediocridad y el descrédito.

Calco y copia de la cochambre politiquera de Miami, actúa en la Isla una menguada, y ridícula disidencia que vive para sí, atada al cordón umbilical de Estados Unidos, que no oculta asignaciones de dinero, o las capitales europeas, cuyos personeros se desesperan y practican en Cuba la injerencia.

Si se quiere demostración está el caso del norteamericano Alan Gross, preso en Cuba, del español Ángel Carromero, juzgado benévolamente por accidente del tránsito, y el sueco Jens Aron Modig libre en su país, entre otros.

Total, que Cuba por su derecho a la independencia, no merece esta entelequia de disidencia promocionada, ni menesteres democráticos poco honorables de los poderosos que intentan dictar sus políticas fracasadas en otros lugares.


La Autora
Noviembre, 2013

jueves, 26 de septiembre de 2013

Cuba: Los medios de comunicación frente al desafío de la imparcialidad

André Garand | France-Cuba Marseille


Salim Lamrani, profesor de la Universidad de La Reunión y periodista especialista de Cuba, acaba de publicar un nuevo libro en Ediciones Estrella con un título elocuente: "Cuba. Los medios ante el reto de la imparcialidad". Este libro de 230 páginas se divide en nueve capítulos. Tiene un prefacio del gran escritor uruguayo Eduardo Galeano, autor del famoso libro las venas abiertas de América Latina.

Lamrani, como buen historiador e investigador, siempre enriquece su trabajo con abundantes fuentes, con más de 350 notas en este libro.

André Garand: Salim Lamrani, háblenos de su último libro 

Salim Lamrani: Este libro se basa en el siguiente postulado: el fenómeno de concentración de la prensa en manos del poder económico y financiero se ha convertido, en todo Occidente, en una realidad innegable. Ahora bien, estos medios informativos, vinculados al poder del dinero y que defienden el orden establecido, se encuentran confrontados muy a menudo al reto de la imparcialidad, sobre todo cuando se trata de Cuba. Les resulta difícil presentar de modo objetivo a una nación cuyo proyecto de sociedad desafía la ideología dominante. Además, Cuba es por definición un tema mediático que suscita críticas y controversias y enciende regularmente las pasiones.

¿Qué temas aborda usted en el libro? 

Mi libro trata de responder a las siguientes preguntas: ¿Cómo presentan los medios la realidad cubana? ¿De qué modo abordan problemáticas tan complejas como los derechos humanos, el debate crítico, la emigración, el índice de desarrollo humano y las relaciones con Estados Unidos? ¿Acaso desempeñan su papel de cuarto poder? ¿Acaso son capaces de emanciparse del poder político, del poder del dinero y brindar una visión plural de la sociedad cubana? Pues una prensa libre e independiente es esencial en toda democracia y se acompaña, desde luego, de un deber de verdad de información hacia los ciudadanos.

¿Por qué los medios son tan críticos con Cuba? 

Cuba, desde el triunfo de la Revolución y la llegada al poder de Fidel Castro, es un tema de debate vivo y animado. Hay una razón esencial para ello: el proceso de transformación social iniciado en 1959 cambió el orden y las estructuras establecidas, puso en tela de juicio el poder de los dominantes y propone una alternativa de sociedad donde –a pesar de todos sus defectos, sus imperfecciones y sus contradicciones que conviene no minimizar– el poder del dinero ya no es el rey y donde los recursos se destinan a la mayoría de los ciudadanos y no a una minoría.

Eduardo Galeano, famoso escritor latinoamericano, redactó el prefacio de su libro. 

Eduardo Galeano redactó en efecto un texto incisivo lleno de humor sarcástico, tan característico de su estilo, sobre Cuba y los medios. Aprovecho la oportunidad para expresarle mi calurosa gratitud por asociar su nombre y su prestigio a mi trabajo. Aprovecho también esta tribuna para agradecer públicamente a Estela, periodista española, que me ayudó en esta tarea.

La portada del libro tiene una cita de Jean-Pierre Bel, nuestro presidente del Senado, que le da las gracias por su trabajo. Dice lo siguiente: “Gracias por esta mirada sobre Cuba, tan útil”. Es un hermoso reconocimiento, ¿no? 

El presidente Jean-Pierre Bel es un gran amigo de Cuba. Buen conocedor de América Latina. Defensor de la libertad de expresión y de la pluralidad de opiniones. Procede de una familia de resistentes comunistas y es un gran admirador de la Revolución Cubana. Leyó algunos de mis libros y me mandó un pequeño mensaje. Le expreso mi agradecimiento sincero.

Una cita de Robespierre, a quien usted dedica el libro, introduce su trabajo. ¿Por qué esta elección? 

Robespierre hablaba de pasar la “verdad de contrabando” pues tenía la convicción profunda que triunfaría. Comparto esta fe.

Maximilien Robespierre es el patriota más puro de la Historia de Francia. Es la figura emblemática de la Revolución, el defensor de la soberanía popular. Comprendió desde el principio que el poder del dinero era el principal enemigo del pueblo, de la República, de la Patria. Por ello la ideología dominante vilipendia tanto su legado. Sus aspiraciones a la libertad y a la justicia social siguen vigentes.

Vivimos una época bastante curiosa. Se glorifica a los enemigos del pueblo y se desprecia a sus defensores. Tomemos la ciudad de París: No hay una sola calle que lleve el nombre de nuestro Libertador, una sola estatua de Robespierre, mientras que el traidor Mirabeau tiene un puente y Adolphe Thiers, el carnicero de la Comuna que fusiló a 20.000 patriotas en una semana, goza de un parque y una estatua. Fíjese, el 22 de septiembre, día de la proclamación de nuestra República, ni siquiera se celebra en Francia.

¿Tiene algún mensaje para los miembros de France-Cuba? 

France-Cuba es una asociación que respeto y admiro por su inquebrantable solidaridad con el pueblo cubano. Se trata de la primera asociación francesa de solidaridad con Cuba y sólo podemos rendirle tributo y homenaje al Profesor Paul Estrade, su fundador, y felicitar a todos los que siguen su obra.
Aprovecho la ocasión para transmitir a los miembros de Francia-Cuba mi saludo solidario. Los veo muy a menudo en conferencias y debates y conozco sus cualidades humanas, su hospitalidad y su espíritu combativo. Seguro que tendré la oportunidad de verlos de nuevo y hablar de mi nuevo libro.

 Tomado de Nicaragua y más

jueves, 19 de septiembre de 2013

Responde radio pública en Miami WLRN a reclamos por censura al profesor Stephen Kimber

Por Edmundo García*

Les voy a hablar hoy de un tema que tiene varios aspectos. Esta semana se dio a conocer un caso de censura en Miami. En La Tarde se Mueve del martes 17 y el miércoles 18 hablamos también de la censura de la noticia sobre ese acto de censura.

Por último, también me quiero referir a lo que la radio alternativa de esta ciudad pudo hacer, y logró, para que todo eso empezara a solventarse. Un resultado feliz en el duro empeño de todos los días.
Muchos saben, porque ha repercutido en la prensa cubana e internacional, que el pasado lunes 16 de este mes de septiembre el Comité Internacional por la Libertad de Los 5, a través de Alicia Jrapko y Nancy Kohn, dio a conocer que el profesor canadiense Stephen Kimber estaría realizando una gira por varias ciudades de Estados Unidos para promover su libro “Lo que hay del otro lado del Mar. La Verdadera Historia de los Cinco Cubanos”.

Como su título indica, la publicación trata de mostrar las verdaderas motivaciones de los antiterroristas y Héroes de la República de Cuba, pero tiene también un interés académico porque el autor realizó una investigación documental de más de 20 mil páginas de  registros judiciales del caso más largo en la historia de Estados  Unidos. 

El profesor Kimber ha estado haciendo sus presentaciones sin dificultad; si descontamos un incidente con la radio WLRN (Miami 91.3 FM) que le canceló una entrevista previamente acordada.

Sobre la suspensión un empleado de WLRN comunicó lo siguiente:

“Lamento informarle que el productor ejecutivo y host del programa Topical Current, Joseph Cooper, me ha pedido cancelar la entrevista con Stephen Kimber. Después de leer parte del libro y el material que lo acompañaba, [Cooper] siente que el tema es demasiado ‘incendiario’ y teme una reacción negativa por parte ciertos segmentos de la comunidad.”

Con “comunidad” el mensaje se refería realmente a los grupos de extremistas radicados en el sur de la Florida; porque la WLRN es un medio de comunicación basado aquí. Algunos de ustedes podrían pensar que entonces la noticia no tiene nada de particular, pues la radio de Miami está en poder de los anticubanos y está más que confirmado que la prensa de esta ciudad es enemiga declarada de Los Cinco.

Todo eso es cierto. Pero lo peculiar en este caso es que la WLRN es una estación pública, uno de esos medios que hasta el momento han dejado abierto al menos un resquicio, mínimo, de libertad de expresión. Como dice el colega Eddie Levy, copresentador de La Tarde se Mueve, la WLRN, afiliada a la National Public Radio, no se sostiene por anunciantes sino por subvenciones y su rol está precisamente en marcar la diferencia respecto a los medios vendidos al capital.

¿Es que acaso instituciones públicas de Miami como Florida International University, el Miami Dade College y ahora la WLRN también se van a poner al servicio de la derecha extremista? Se entiende que lo haga Radio Mambí, La Poderosa, el Canal 41, el Diario Las Américas y otros por el estilo, pero, ¿los medios públicos también?

Una vez producido el acto de censura sobre la entrevista del profesor Kimber, vino entonces la censura informativa sobre ese mismo hecho. La prensa servil de Miami tenía poderosas razones para tratar de esconder la noticia y solapar la decisión de la WLRN. Eran varios sus motivos. En primer lugar porque se trataba de un flagrante acto de censura sobre la libertad de expresión en Miami, en la propia ciudad donde viven.

Pero además porque la explicación dada por la WLRN acerca de que el tema de Los Cinco era “incendiario”, y que “teme una reacción negativa por parte ciertos segmentos de la comunidad”, confirmaba algo que precisamente han estado diciendo Los Cinco, sus abogados, los familiares y todos aquellos que miran al menos con objetividad el caso: que Miami no era una sede adecuada para realizar el juicio.

Como mismo dijo el profesor Kimber en su página web: “Ese correo electrónico dice todo lo que se necesita saber - y más - sobre por qué era imposible encontrar un jurado imparcial en Miami para el caso de los Cinco cubanos. Y por qué es más importante aún hoy - 15 años más tarde, con cuatro de los cinco aún en prisiones estadounidenses - para los estadounidenses  aprender los hechos de este caso.”

Lo primero que hizo La Tarde se Mueve (la información del Comité Internacional por la Libertad de Los Cinco salió en email el lunes 16 a las 6:55 p.m.) fue informar a sus oyentes sobre el hecho y denunciarlo. Pero además retamos a la prensa miamense, apelando a la reserva de profesionalismo y vergüenza que debe quedarle, a que reportara sobre la suspensión de la entrevista al profesor Kimber por la WLRN y se no limitara solo a denostar sobre la libertad de expresión en otros países cuando esa misma libertad se estaba violando ante sus narices.

Los emplazamos a que asumieran la noticia y el problema local, que es lo que debe caracterizar a la prensa social y comunitaria de nuestros días.

Déjenme decirles que esta posición de resistencia desde nuestra hora radial diaria empezó a darnos satisfacciones. Tanto el periódico en inglés The Miami Herald el mismo martes 17, como El Nuevo Herald en español el miércoles 18, publicaron la noticia; aunque con su parcialidad habitual. Hay que reconocer que al menos esta vez sin traducciones manipuladoras para el lector hispano, desde el título hasta el punto final.

Pero La Tarde se Mueve fue más allá. Gracias a que el colega y copresentador Eddie Levy es un oyente regular de la WLRN, movilizó una corriente de opinión para que escribieran a la misma de manera muy inteligente.

Primero, insistiendo la importancia de la radio pública en el desarrollo de la comunidad del sur de la Florida; segundo,  recordando la historia y los logros de WLRN marcando la diferencia ante la radio extremista miamense; tercero, especificando que no se trata de la WLRN en general, como institución, sino específicamente del programa “Topical Currents”, de Joseph Cooper, y muy particularmente del productor Richard Ives.

Como informó Eddie Levy ayer mismo en el Programa La Tarde se Mueve, los reclamos a la WLRN por la censura al profesor Stephen Kimber han dado resultados (ESCUCHAR aquí la intervención de Eddie en el programa de ayer miércoles a partir del minuto 20: http://latardesemueve.com/grabaciones).
A la radio alternativa de Miami le satisface comprobar que algunas cosas se pueden logar a pesar de la modestia de recursos y las amenazas de los extremistas.

Como habrán podido escuchar en la grabación recomendada, Elena Freyre, Presidenta de la Fundación para la Normalización de las Relaciones entre Cuba y los Estados Unidos, reclamó a la WLRN por lo que consideró un atentado contra la libertad de expresión y recibió una respuesta de John Labonia, General Manager de WLRN, de la que edito un fragmento en versión al español: “Queremos pedir disculpas a nuestros oyentes del sur de la Florida por la decisión tomada esta semana por Joseph Cooper, presentador de ‘Topical Currents’ de WLRN, de cancelar una entrevista con el autor de un libro polémico sobre Cuba que el Sr. Cooper consideró demasiado ‘incendiario’ para que esta comunidad escuchara sobre él. La decisión del Sr. Cooper se hizo sin nuestro conocimiento y de ninguna manera refleja -de hecho, contradice abiertamente- lo que somos y lo que queremos hacer en el sur de la Florida como una radio pública que informa y promueve el debate. También contrasta con los recientes esfuerzos de WLRN para dar una mayor cobertura de noticias sobre América Latina, lo que incluye foros más abiertos sobre Cuba…Como resultado de esto, la división de noticias de WLRN (a la que el Sr. Cooper no pertenece) entrevistará a Stephen Kimber este viernes en el programa ‘Florida Roundup’.” (Al mediodía: http://wlrn.org/programs/florida-roundup)

Para que conste en record, y para que los lectores tengan completo acceso a la información, reproduzco el intercambio en sus originales:

-Correo de Elena Freyre, Presidenta de la Fundacion para la Normalizacion de las Relaciones entre Cuba y los Estados Unidos, a WLRN: “I am appalled at the cancellation of this interview. If this is what we can expect from our Public Radio Station, we are indeed lost in this community. Why don't you, who should be setting the example on free speech and exchange of ideas, allow this community to make up its own mind. I am ashamed and sad that it has come to this. You owe this community an apology.”

-Respuesta de John Labonia, General Manager de WLRN: “WLRN has always prided itself on being South Florida’s communal roundtable – a place where the news and issues that most concern us can be discussed and debated in an intelligent and above all tolerant forum. That’s especially true when it comes to the controversial issue of Cuba. As a radio station we realize that it remains a highly sensitive matter in Miami, especially within the Cuban-American community. But we also realize that the local conversation about Cuba has evolved and become more broad-minded over the past decade – and that it can accommodate opinions today that might have been too uncomfortable to engage a generation ago.

As a result, we want to apologize to our South Florida listeners for the decision made this week by Joseph Cooper, the host of WLRN’s “Topical Currents” show, to cancel an interview with the author of a controversial new book on the so-called Cuban Five, the Cuban spies who were convicted of espionage charges here in 2001. The book argues that the Cubans are innocent, a claim that Mr. Cooper deemed too “incendiary” for this community to hear – a judgment that I and the rest of WLRN’s management strongly disagree with. Mr. Cooper’s decision, in fact, was was made without our knowledge, and it in no way reflects – in fact, it blatantly contradicts – who we are and what we do as South Florida’s source for public radio news and discussion.

It also belies the recent launch of WLRN’s efforts to provide our listeners with more coverage of Latin American news and issues, and that includes more open forums on Cuba policy.

We want to do more than express a mea culpa, however. We want to make this right. As a result, WLRN’s news division (to which Mr. Cooper does not belong) will be interviewing Stephen Kimber, the author of What Lies Across the Water: The Real Story of the Cuban Five,  this Friday on its weekly Florida Roundup show. We will accord Mr. Kimber his say, but we will also ask him our own hard questions about his claims. Just as important, joining the show will be an expert to rebut those claims – and that person will also be asked hard questions about the Cuban Five episode.

WLRN values the trust of its listeners above all else, and we promise to work even harder after this week’s controversy to deserve it.”

Vea además:

Exitosa conferencia de Chomsky y Kimber sobre Los Cinco en Instituto Tecnológico de Massachusetts