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domingo, 16 de junio de 2013

A cinco padres amorosos de la patria cubana


 
El periódico Juventud Rebelde publica este domingo el siguiente mensaje del Buró Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas a los Cinco, hombres de intachable estirpe martiana, que influyen cual padres en las nuevas generaciones.

Queridos Gerardo, Antonio, Ramón, Fernando y René:

Las cualidades de los padres quedan en el espíritu de los hijos, como quedan los dedos del niño en las alas de la fugitiva mariposa. José Martí.

Cuando El Maestro escribió estas palabras, quizá no imaginaba que casi un siglo después esta tierra vería crecer a cinco hombres de estirpe martiana que, guiados por su ejemplo, hoy mantienen una conducta intachable ante la ignominia y la injusticia cometida contra ellos.

Inspirados en su tenacidad, gallardía y altruismo han crecido y se forman cientos de miles de cubanos, que no miramos de qué lado se vive mejor, sino de qué lado está el deber.

Irmita, Ailí, Tonito, Laurita, Gabriel, Lisbeth e Ivette podrían haber escrito estas líneas, pero sepan que en ellos va el sentimiento universal de muchos hijos agradecidos de este mundo, incluso de aquellos que, al decir de Gerardo, están aún por nacer.

En este día tan especial, reciban el cariño de 11 millones de cubanos y de todos los padres amorosos de la Patria.

Un fuerte abrazo,

Buró Nacional Unión de Jóvenes Comunistas

Fuente Agencia Cubana de Noticias


Imagen agregada RCBáez

domingo, 7 de octubre de 2012

Exhortamos a los jóvenes del mundo a defender la verdad y la justicia

Convocatoria al IV Encuentro Juvenil Internacional de Solidaridad con los Cinco Héroes cubanos prisioneros injustamente en Estados Unidos

La Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba, en representación de sus organizaciones estudiantiles y movimientos juveniles, convoca a todos los jóvenes del mundo a que nos acompañen a defender la verdad y justicia.

René, Ramón, Fernando, Antonio y Gerardo, presos injustamente en Estados Unidos, luchaban por la vida y contra el terrorismo. En ellos se concentran valores como el patriotismo, el internacionalismo, la dignidad, el sacrificio y constituyen baluartes para los jóvenes del mundo. A pesar de todas las adversidades, no se han doblegado en la lucha, se mantienen firmes en sus principios y convicciones como ejemplo de su resistencia antiimperialista.

Los familiares de estos hombres sufren el ensañamiento del Gobierno norteamericano para poder visitarlos en las cárceles. Sus hijos han crecido sin la presencia física de sus padres, y a Olga Salanueva y a Adriana Pérez, esposas de René y Gerardo, respectivamente, no les otorgan las visas para viajar, negándole a esta última pareja la posibilidad de ser padres.

Desde hace más de 14 años, su situación ha sido silenciada y manipulada por los medios de comunicación de ese país. Por eso llamamos a todas las personas de buena voluntad del mundo a romper el cerco mediático que el Gobierno norteamericano impone a la opinión pública internacional y denunciar en cada espacio la manipulación y el injusto juicio realizado a nuestros cinco hermanos. Solo la movilización internacional hará posible la influencia necesaria para alcanzar la justicia por la que hoy lucha nuestro pueblo.

La batalla por la liberación de estos hombres, símbolos de altruismo y fidelidad, es tarea perenne, pues el imperialismo continúa desconociendo los pronunciamientos de los organismos internacionales y crea todo tipo de obstáculos jurídicos y políticos que no permiten encontrar una justa solución para el caso.

La juventud cubana agradece todas las muestras de solidaridad y hermandad que recibimos día a día en esta contienda. Convencidos de estar luchando por una digna causa, los invitamos a participar en el IV Encuentro Juvenil Internacional de Solidaridad con los Cinco, el cual se desarrollará del 28 de abril al 2 de mayo del 2013, en La Habana, Cuba. Nuestro pueblo y especialmente la juventud se sentirá orgullosa de recibirles y su acompañamiento posibilitará intercambiar experiencias así como reflexionar sobre las acciones a desarrollar para alcanzar la victoria.

Para recibir información detallada solicítenla a través de las siguientes direcciones: protocolo@ujc.cu y cordri@ujc.cu

¡Libertad para los Cinco Héroes!

¡Libertad a la Verdad y la Justicia!

¡Hasta la Victoria Siempre!

Unión de Jóvenes Comunistas

Fuente Juventud Rebelde

lunes, 2 de abril de 2012

Aniversario 50 de la UJC: Orgullo por la obra


Video en Youtube
Aniversario 50 de la UJC: Orgullo por la obra

Por Vladia Rubio
La responsabilidad histórica de la Juventud es encontrar las tareas priorizadas de cada momento, sentencia en exclusiva para BOHEMIA Jaime Crombet, quien fuera primer secretario de la Unión de Jóvenes Comunistas. Subraya que la UJC, como organización y también como generación, debe desempeñar en cada etapa el papel que le corresponde


(FOTO MARTHA VECINO)


Un día antes de que la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) arribara a sus cinco décadas -este 4 de abril-, Jaime Crombet Hernández-Baquero cumplió 71 años de edad. No obstante, cuando se le interroga acerca de esa organización juvenil, la mirada se le rejuvenece mientras una expresión de orgullo y a la vez de gratitud asoma a su rostro.

“Yo me hice revolucionario en la universidad, por Fidel, leyendo el Manifiesto comunista, los Fundamentos del socialismo en Cuba, de Blas Roca, y muchos otros textos; pero pude transformarme en un revolucionario consecuente y definitivo, dentro de la Juventud. Todavía me siento muy cerca de ella”.

Y le sobran motivos a quien fungió como su primer secretario entre1966 y 1972, para expresarse así.

-¿Cuál era la dinámica y el sentir juvenil cuando usted asumió la dirección de la UJC?



“No me gustaría ser un viejo criticón de la

juventud, sino un evaluador justo de las

responsabilidades que ha tenido”, indica Jaime

Crombet. (FOTO RANDY RODRIGUEZ)


-Eran momentos en que existía un ambiente positivo para enfrentar nuevas tareas; se priorizaba la defensa del país; surgían nuevos valores y había un trabajo destacado con los niños mediante la Unión de Pioneros de Cuba, que después fue la Organización de Pioneros José Martí.

“Por entonces existía la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), que después dio paso a la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM) en 1970; estaba la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU), el trabajo con las Brigadas Técnicas Juveniles, con los jóvenes obreros y campesinos en general. La población joven del país se hallaba en muchos casos subescolarizada y le aguardaban importantes misiones en sectores clave de la economía del país.

“Fue en esos años cuando la dirección de la Revolución convocó a participar activamente en las tareas productivas. Y comenzamos realmente a involucrarnos en aquellas en que debíamos enfatizar”.

El también miembro del Comité Central, evoca en particular la situación que en aquellos momentos tuvo la provincia de Camagüey, con un gran déficit de fuerza de trabajo agrícola, y también el gran potencial agropecuario y constructivo que representaba la entonces denominada Isla de Pinos, luego convertida en la Isla de la Juventud.



Las Patrullas Juveniles marcharon durante dos años

junto a la recién triunfante Revolución, hasta que

sus integrantes, de acuerdo con la edad, pasaron a

integrar la Unión de Pioneros Rebeldes o la

Asociación de Jóvenes Rebeldes.

(FOTO ARCHIVO BOHEMIA)


“Es en esa coyuntura, por los años 67-68, cuando las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) acometen su operación Mambí, movilizando a cerca de 50 mil hombres hacia la zafra en Camagüey para contribuir con la meta de 10 millones de toneladas de azúcar, necesarios para satisfacer la mayor parte de nuestros convenios con los países socialistas, y que además quedara cierto excedente.

“Pero como a su vez era necesaria la defensa del país, la dirección de la Revolución, Fidel y Raúl, le plantean a la Juventud relevar a las Fuerzas Armadas en esa tarea, y crear la Columna Juvenil del Centenario. Llevó ese nombre porque su surgimiento coincidió con el centenario de la guerra de independencia de 1868.

“Realmente, hicimos un esfuerzo extraordinario. Se trataba de movilizar a 50 mil jóvenes cubanos -no solo de la UJC-, a quienes se les reconocería el haber cumplido el Servicio Militar Obligatorio por estar tres años en Camagüey, integrando la Columna”.

Crombet -quien antes de encabezar la Juventud Comunista se desempeñara como presidente de la FEU y primer secretario de la UJC en la Universidad y en la antigua provincia de La Habana- refiere que llegaron a movilizar a más de 40 mil jóvenes de todo el país, entre ellos, muchachos desmovilizados de las FAR y también cuadros de la UJC y jóvenes dirigentes del Partido. Con estos, y asesorados por las Fuerzas Armadas, constituyeron la estructura de mando, que incluía un estado mayor con pelotones, compañías y batallones; todos autoabastecidos por la propia Columna, cuya fecha fundacional fue el 3 de agosto de 1968.



La Asociación de Jóvenes Rebeldes

fue antecesora de la UJC.

(FOTO ARCHIVO BOHEMIA)


A aquella gran experiencia en la zafra de Camagüey, le siguió la creación de los destacamentos oriental y pinareño de la Columna; le sucedieron columnas juveniles agropecuarias, y otras donde era deficitaria la fuerza de trabajo, como la columna textil, la del vidrio, el níquel, el cemento, la ferroviaria, la eléctrica y la de construcción industrial.

Luego de precisar que, a donde primero marcharon muchos movilizados fue a la Isla de Pinos, pero no como parte de la Columna Juvenil del Centenario, sino organizados en campamentos abastecidos por la Agricultura, el entrevistado asegura:

“El relevo no había fallado. La Columna sustituyó plenamente a los integrantes de la operación Mambí de las FAR, y con ello fue un gran aporte de los jóvenes a la defensa del país. Además, garantizó la contribución directa sobre todo a la siembra, limpia y el corte de caña. Fue una de nuestras primeras grandes experiencias”.

-¿Qué movía a tanta juventud hacia esas convocatorias, para permanecer, como en el caso de Camagüey, tres años separados de sus familias y en condiciones difíciles?


La Columna Juvenil del Centenario constituyó una

gran escuela para formar a militantes y cuadros de

la juventud y del Partido, asegura Crombet.

(FOTO ARCHIVO BOHEMIA)


-Desde el punto de vista subjetivo, existía un ambiente muy positivo; estaba la influencia del triunfo de la Revolución y el ánimo de los muchachos y muchachas de tomar parte activa en las grandes obras y tareas. También permanecía viva la influencia de la Campaña de Alfabetización.

“Además, los columnistas recibían clases. En Camagüey teníamos un programa de radio, una revista… Había un trabajo político muy intenso, sistemático, hacíamos círculos de estudio. Muchas veces se posponían los pases por razones de la producción, pero siempre se entendía”.

Tanto creció la Columna Juvenil del Centenario que llegó a rebasar los 110 mil integrantes en 1972. Ese fue el año del II Congreso de la UJC, cuando la Columna se funde con las divisiones permanentes de infantería de las FAR, creándose así el Ejército Juvenil del Trabajo. “De esta manera se libera a la UJC de una responsabilidad que, aunque le había reportado un gran prestigio, sin embargo le afectaba en su funcionamiento orgánico, en la labor con los pioneros, con los estudiantes”, precisa Crombet.

-¿Cuáles eran los mecanismos para llegar a la conciencia de la joven generación y movilizarla?



El Destacamento Pedagógico Internacionalista Che

Guevara, cuyo primer contingente se creó en marzo

de 1978, fue uno de los jalones en la historia del

binomio juventud cubana-educación, que echó

sólidas raíces con la Campaña de Alfabetización.

(FOTO ARCHIVO BOHEMIA)


-Teníamos una militancia relativamente pequeña por aquellos años, poco más de 130 mil; pero aquella respuesta masiva de los jóvenes cubanos ratificó el prestigio, autoridad, honor, capacidad movilizativa y contacto con las masas de nuestra organización.

“La UJC de entonces trabajaba como un complejo: con la organización de pioneros, la masa estudiantil organizada en la FEEM, los universitarios, las brigadas técnicas… Aunque es una institución selectiva, está diseñada para dirigir a todos los jóvenes cubanos. Y cuando no llegamos a alguno, es por una insuficiencia organizativa nuestra.

“Movilizábamos a los otros, con el ejemplo personal de los cuadros. No era por campañas, sino de manera directa con los jóvenes, hablándoles para sumarlos a las tareas o para su incorporación a la Juventud.

El XI Festival Mundial de la Juventud y los

Estudiantes, primero de esos eventos realizado en

Cuba, habla del empeño de las más nuevas

generaciones de esta Isla por la unidad de los

jóvenes progresistas y antiimperialistas del mundo.

(FOTO ARCHIVO BOHEMIA)


“Cada época tiene sus métodos, sus formas, y sus tareas priorizadas. No se puede comparar mecánicamente una época con otra. La responsabilidad histórica de la juventud es encontrar las tareas priorizadas de cada momento. La esencia de su trabajo, en mi opinión, es hallar los métodos, de acuerdo a cada circunstancia.”

-¿Como ganar y mantener el liderazgo?

-Con el ejemplo y la constancia. Pero por encima de todo, con el prestigio de los dirigentes de la Juventud, ganado en su conducta cotidiana y en su actitud ante los problemas; también, siendo consecuentes ellos mismos con la defensa de los valores de nuestra sociedad.

“Tenemos el programa del VI Congreso del Partido, y también los acuerdos la Conferencia; ahora, hay que identificar en estos las tareas históricas que debe acometer la juventud.

-¿Qué opinión le merece el quehacer de la UJC en su medio siglo y las transformaciones que la han distinguido?

La Batalla de Ideas por el regreso del niño Elián

González, y en la que jugó un papel protagónico la

juventud, ha quedado inscrita entre los hitos de la

Revolución Cubana. (FOTO GILBERTO RABASSA)


-Creo que el pueblo cubano puede sentirse orgulloso de su juventud. Sería desacertado de mi parte ponerme a señalar errores que no hayan sido exclusivamente suyos. También podríamos ser muy exhaustivos en el reconocimiento de sus victorias. Y honestamente, considero que la juventud como generación, y la UJC como organización, han sabido jugar su papel histórico.

“Al analizar ese papel, no debe desvincularse de todo el conjunto de la sociedad. Hay que valorar, por ejemplo, que del 90 para acá, los últimos 22 años, han sido de supervivencia, de período especial, cuando nos quedamos solos en el mundo enfrentando al Imperio. Y hay pérdida de valores, cuestiones que debemos recuperar; yo considero que eso le corresponde en mucho a nuestro movimiento juvenil actual. Pero, en sentido general, nos podemos sentir muy orgulloso de nuestra juventud, y si la comparamos con la del resto del mundo, más todavía”.

-¿Cuál importancia confiere a la UJC en el presente cubano?

-Una importancia total, absoluta, decisiva como garantía histórica del futuro de la Revolución. Poco a poco está y estará involucrándose en las tareas donde se convierte en un factor principal. Precisamente, el arte de encontrar dichas tareas históricas es la responsabilidad principal de los dirigentes actuales de la juventud.

Los jóvenes cubanos engruesan

hoy los más diversos sectores de la

economía nacional.

(FOTO ANTONIO PONS)


-Si volviera a tener la responsabilidad de ser su primer secretario, ¿cuáles métodos y proyecciones repetiría y cuáles desecharía?

-Mantendría la política de vinculación con las masas, el trabajo directo con los jóvenes, la exigencia de la ejemplaridad consecuente de cada dirigente de la Juventud, la creación de valores.

“Y no sería tan extremista, como fuimos a veces en aquella época, con algunas exigencias irracionales en el trabajo y en las concepciones que aplicábamos. Por ejemplo, para ingresar a la UJC se condicionaba demasiado la disposición a tareas de vanguardia cuando eran jóvenes que no tenían todavía la madurez suficiente para decidir sobre sus vidas”.

-Con la experiencia de 50 años y el mismo entusiasmo de aquellos días, ¿qué aconsejaría a quienes hoy integran las filas de la UJC?

-A los jóvenes cubanos en general, les digo que confíen en el socialismo, en Fidel, en Raúl y en el Partido, y que sean capaces de darlo todo por la Revolución. Que piensen primero en ser y después en tener. Y a la Juventud Comunista, que sepa dirigir tal proceso y encontrar esas tareas históricas.
Al clausurar el IX Congreso de la UJC, el general de ejército Raúl Castro subrayó que “la juventud cubana está llamada a tomar el relevo de la generación fundadora de la Revolución y para conducir la gran fuerza de las masas requiere de una vanguardia que convenza y movilice, a partir de la autoridad que emana del ejemplo personal”.

(FOTO ANTONIO PONS)

La Juventud Comunista ha sido siempre cantera del Partido, del que siempre ha recibido respeto y guía certera. (FOTO ANTONIO PONS)













Siguiendo huellas de los jóvenes cubanos

Algunos de los más importantes sucesos protagonizados dentro de la Revolución por la juventud cubana, una buena parte de ellos liderados por la UJC, luego de fundada hace medio siglo.

-Surgen las Patrullas Juveniles en enero de 1959.

-Aparece en su primera actividad pública, el 28 de enero de 1960, la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR). El 21 de octubre de ese año se integra todo el movimiento juvenil cubano en esta organización.

-Fundación de la Unión de Pioneros Rebeldes. Un año después se convirtió en la Unión de Pioneros de Cuba (UPC), el 4 de abril de 1961.-Concluye el 22 de diciembre de 1961 la Campaña de Alfabetización, donde participaron miles de jóvenes.-Constituida la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC): 4 de abril de 1962.

-Nace la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), en agosto de 1962.

-Creadas las Brigadas Técnicas Juveniles, el 6 de diciembre de 1964.

-Nace el Movimiento de la Nueva Trova: febrero de 1968.

-Se forma la Columna Juvenil del Centenario: agosto de 1968

-Constituida la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM), el 6 de diciembre de 1970.

-Entre marzo y abril de 1972: preparación y desarrollo del II Congreso de la UJC. Durante la clausura, el Comandante en Jefe Fidel Castro orientó la creación del Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Domenech, para la formación emergente de profesores de la enseñanza media.

-Surge el Ejército Juvenil del Trabajo, el 3 de agosto de 1973.

-Con el primer contingente de combatientes internacionalistas a Angola, a finales de 1975, se abre la página de las grandes misiones internacionalistas, asumidas mayormente por la juventud cubana. A partir de entonces han sido muchas las misiones internacionalistas de tipo civil en variados sectores de apoyo solidario a pueblos hermanos.

-Durante el III Congreso de la UJC, en 1977, se determinó convertir la UPC en Organización de Pioneros José Martí, abarcando a los alumnos de secundaria básica.

-Constitución de las Brigadas Estudiantiles de Trabajo, en julio de 1977.

-El 16 de marzo de 1978 parte hacia Angola el primer grupo del Destacamento Pedagógico Internacionalista Che Guevara

-Cuba fue sede del XI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes en agosto de 1978.

-Constitución del primer Contingente del Destacamento de Ciencias Médicas Carlos J. Finlay: 12 de marzo de 1982.

-Fundación de la Asociación Hermanos Saíz, el 18 de octubre de 1986.

-Se realiza en Cuba, en agosto de 1997, el XIV Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes.

-Da inicio la batalla por el regreso del niño cubano Elián González, secuestrado en tierra norteamericana. Comenzó así lo que más tarde quedó acuñado como Batalla de Ideas, el 5 de diciembre 1999.

-Constituido el Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias Henry Reeve: 19 de septiembre 2005.

viernes, 9 de abril de 2010

FIDEL: El IX Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba

Reflexiones del compañero FIDEL: El IX Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba
fidel-reflx.JPGTuve el privilegio de seguir directamente voz, imágenes, ideas, argumentos, rostros, reacciones y aplausos de los delegados participantes en la sesión final del IX Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba, que tuvo lugar en el Palacio de Convenciones el pasado domingo 4 de abril. Las cámaras de televisión recogen detalles desde proximidades y ángulos mucho mejores que los ojos de las personas presentes en cualquiera de esos eventos.

No exagero si digo que ha sido uno de los momentos más emocionantes de mi larga y azarosa vida. No podía estar allí, pero lo viví dentro de mí mismo, como quien recorre el mundo de las ideas por las cuales ha luchado las tres cuartas partes de su existencia. De nada valdrían sin embargo ideas y valores para un revolucionario, sin el deber de luchar cada minuto de su vida para vencer la ignorancia con que todos venimos al mundo.

Aunque pocos lo admitan, el azar y las circunstancias desempeñan un papel decisivo en los frutos de cualquier obra humana.

Entristece pensar en tantos revolucionarios, con muchos más méritos, que no pudieron siquiera conocer el día de la victoria de la causa por la cual lucharon y murieron, fuese la independencia o una profunda revolución social en Cuba.  Ambas al final inseparablemente unidas. 

Desde mediados de 1950, año en que concluí mis estudios universitarios, me consideraba un revolucionario radical y avanzado, gracias a las ideas que recibí de Martí, Marx y, junto a ellos, una legión incontable de pensadores y héroes deseosos de un mundo más justo. Había transcurrido entonces casi un siglo desde que nuestros compatriotas iniciaron el 10 de octubre de 1868 la primera guerra de independencia de nuestro país contra lo que restaba en América de un imperio colonial y esclavista.   El poderoso vecino del Norte había decidido anexarse a nuestro país como fruta madura de un árbol podrido. En Europa habían surgido ya con fuerza la lucha y las ideas socialistas del proletariado contra la sociedad burguesa que tomó el poder por ley histórica durante la Revolución Francesa que estalló en julio de 1789 inspirada en las ideas de Juan Jacobo Rousseau y los enciclopedistas del siglo XVIII, las cuales constituyeron igualmente las bases de la Declaración de Filadelfia el 4 de julio de 1776, portadora de las ideas revolucionarias de aquella época. Con creciente frecuencia en la historia humana, los acontecimientos se mezclan y superponen.

El espíritu autocrítico, la incesante necesidad de estudiar, observar y reflexionar, son a mi juicio características de las que no puede prescindir ningún cuadro revolucionario.  
Mis ideas, desde bastante temprano, eran ya irreconciliables con la odiosa explotación del hombre por el hombre, concepto brutal en que se basaba la sociedad cubana bajo la égida del país imperialista más poderoso que ha existido. La cuestión fundamental, en plena Guerra Fría, era la búsqueda de una estrategia que se ajustara a las condiciones concretas y peculiares de nuestro pequeño país, sometido al abyecto sistema económico impuesto a un pueblo semianalfabeto, aunque de singular tradición heroica, a través de la fuerza militar, el engaño y el monopolio de los medios de información, que convertían en actos reflejos las opiniones políticas de la inmensa mayoría de los ciudadanos. A pesar de esa triste realidad, no podían, sin embargo, impedir el profundo malestar que sembraban en la inmensa mayoría de la población la explotación y los abusos de tal sistema.

Después de la Segunda Guerra Mundial por el reparto del planeta, que fue la causa de la segunda carnicería ―separada de la anterior por apenas 20 años, desatada esta vez por la extrema derecha fascista, que costó la vida a más de 50 millones de personas, entre ellas alrededor de 27 millones de soviéticos―, en el mundo prevalecieron por un tiempo los sentimientos democráticos, las simpatías por la URSS, China y demás Estados aliados en aquella guerra que finalizó con el empleo innecesario de dos bombas atómicas, que ocasionaron la muerte a cientos de miles de personas en dos ciudades indefensas de una potencia ya derrotada por el avance indetenible de las fuerzas aliadas, incluidas las tropas del Ejército Rojo, que en breves días habían liquidado al poderoso ejército japonés de Manchuria.
La Guerra Fría fue iniciada por el nuevo Presidente de Estados Unidos casi inmediatamente después de la victoria. El anterior, Franklin D. Roosevelt, que gozaba de prestigio y simpatía internacional por su posición antifascista, murió después de su tercera reelección, antes de finalizar aquella guerra.  Sustituido entonces por su vicepresidente Harry Truman, un hombre descolorido y mediocre, fue este el responsable de aquella política funesta.

Estados Unidos, único país desarrollado que no sufrió destrucción alguna debido a su posición geográfica, atesoraba casi todo el oro del planeta y los excedentes de la producción industrial y agrícola, e impuso condiciones onerosas a la economía mundial a través del famoso acuerdo de Bretton Woods, de funestas consecuencias que aún perduran.

Antes de iniciarse la Guerra Fría, en la propia Cuba existía una Constitución bastante progresista, la esperanza y las posibilidades de cambios democráticos aunque nunca, por  supuesto, las de una revolución social. La liquidación de esa Constitución por un golpe reaccionario en medio de la Guerra Fría, abrió las puertas a la revolución socialista en nuestra Patria, que fue el aporte fundamental de nuestra generación.

El mérito de la Revolución Cubana se puede medir por el hecho de que un país tan pequeño haya podido resistir durante tanto tiempo la política hostil y las medidas criminales lanzadas contra nuestro pueblo por el imperio más poderoso surgido en la historia de la humanidad, el cual, acostumbrado a manejar a su antojo a los países del hemisferio, subestimó a una nación pequeña, dependiente  y pobre a pocas millas de sus costas. Ello no habría sido jamás posible sin la dignidad y la ética que caracterizaron siempre las acciones de la política de Cuba, asediada por repugnantes mentiras y calumnias. Junto a la ética, se forjaron la cultura y la conciencia que hicieron posible la proeza de resistir durante más de 50 años. No fue un mérito particular de sus líderes, sino fundamentalmente de su pueblo. 

La enorme diferencia entre el pasado ―en que apenas podía pronunciarse la palabra socialismo― y el presente, se pudo apreciar el día de la sesión final del IX Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba, en los discursos d los delegados y en las palabras del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros. 

Es muy conveniente que lo que allí se dijo se reproduzca y conozca dentro y fuera del país a través de los más variados medios de divulgación, no tanto por lo que a nuestros compatriotas atañe, curtidos en esta lucha durante largo tiempo, sino por lo que a los pueblos del mundo conviene conocer la verdad y las gravísimas consecuencias hacia donde el imperio y sus aliados conducen a la humanidad.

En sus palabras de clausura, breves, profundas, precisas, Raúl puso los puntos sobre las íes en varios temas de suma importancia. El discurso fue una estocada profunda en las entrañas del imperio y sus cínicos aliados, al expresar críticas y autocríticas que hacen más fuertes e inconmovibles la moral y la fuerza de la Revolución Cubana, si somos consecuentes con lo que cada día nos enseña un proceso tan dialéctico y profundo en las condiciones concretas de Cuba.

Tan acostumbrado estaba el imperio a imponer su voluntad, que menospreció la resistencia de que es capaz un pequeño país latinoamericano del Caribe, a 90 millas de sus costas, en el que era propietario de sus riquezas fundamentales, monopolizaba el control de sus relaciones comerciales y políticas, e impuso por la fuerza una base militar contra la voluntad de la nación, bajo el manto de un acuerdo legal al que asignaron además carácter constitucional. Menospreciaron el valor de las ideas frente a su inmenso poder.

Raúl les recordó cómo las fuerzas mercenarias fueron derrotadas en Girón antes de cumplirse las 72 horas del desembarco, a los ojos de la flota naval yanqui; la firmeza con que nuestro pueblo se mantuvo inconmovible en la Crisis de Octubre de 1962, al no aceptar la inspección de nuestro territorio por Estados Unidos ―tras la fórmula inconsulta del acuerdo entre la URSS y dicho país que ignoraba la soberanía nacional― a pesar del incalculable número de armas nucleares que apuntaban contra la isla.

Tampoco faltó la referencia a las consecuencias de la desintegración de la URSS, que significó la caída de un 35% de nuestro PIB y el 85% del comercio exterior de Cuba, a lo que se sumó la intensificación del criminal bloqueo comercial, económico y financiero a nuestra Patria.
Casi 20 años han transcurrido desde aquel triste y funesto acontecimiento, y sin embargo Cuba sigue en pie decidida a resistir. Por ello, adquiere especial importancia la necesidad de superar y vencer todo lo que conspire contra el desarrollo sano de nuestra economía. Raúl no dejó de recordar que hoy el sistema imperialista impuesto al planeta amenaza seriamente la supervivencia de la especie humana.

Contamos actualmente con un pueblo que pasó del analfabetismo a uno de los más altos niveles de educación del mundo, que es dueño de los medios de divulgación masiva, y puede ser capaz de crear la conciencia necesaria para superar dificultades viejas y nuevas. Con independencia de la necesidad de promover los conocimientos, sería absurdo ignorar que, en un mundo cada vez más complejo y cambiante, la necesidad de trabajar y crear los bienes materiales que la sociedad necesita constituye el deber fundamental de un ciudadano. La Revolución proclamó la universalización de los conocimientos, consciente de que cuanto más conozca, más útil será el ser humano en su vida;  pero nunca se dejó de exaltar el deber sagrado del trabajo que la sociedad requiere. El trabajo físico es, por el contrario, una necesidad de la educación y la salud humana, por ello, siguiendo un principio martiano, se proclamó desde muy temprano el concepto de estudio y trabajo. Nuestra educación avanzó considerablemente cuando se proclamó el deber de ser profesores y decenas de miles de jóvenes optaron por la enseñanza ―o lo que fuese más necesario para la sociedad. El olvido de cualquiera de estos principios entraría en conflicto con la construcción del socialismo.

Igual que todos los pueblos del Tercer Mundo, Cuba es víctima del robo descarado de cerebros y fuerza de trabajo joven;  no se puede cooperar jamás con ese saqueo de nuestros recursos humanos.

La tarea a la que cada cual consagre su vida, no solo puede ser fruto del deseo personal, sino también de la educación. La recalificación es una necesidad irrenunciable de cualquier sociedad humana.

Los cuadros del Partido y del Estado deberán enfrentar problemas cada vez de mayor complejidad. De los responsables de la educación política se demandarán mayores conocimientos que nunca de la historia y la economía, precisamente por la complejidad de su trabajo. Basta leer las noticias que llegan todos los días de todas partes para comprender que la ignorancia y la superficialidad son absolutamente incompatibles con las responsabilidades políticas. Los reaccionarios, los mercenarios, los que anhelan consumismo y rehúsan el trabajo y el estudio, tendrán cada vez menos espacio en la vida pública. No faltarán jamás en la sociedad humana los demagogos, los oportunistas, los que anhelan soluciones fáciles en busca de popularidad, pero los que traicionan la ética tendrán cada vez menos posibilidades de engañar. La lucha nos ha enseñado el daño que pueden causar el oportunismo y la traición.

La educación de los cuadros será la tarea más importante que los partidos revolucionarios deberán dominar. No habrá jamás soluciones fáciles, el rigor y la exigencia tendrán que prevalecer. Cuidémonos  especialmente también de aquellos que junto al agua sucia vierten los principios y los sueños de los pueblos.

Hace días deseaba hablar del Congreso de la Juventud, pero preferí esperar su divulgación y no robarle espacio alguno en la prensa. 

Ayer, siete de abril, fue el cumpleaños de Vilma. Escuché con emoción, a través de la televisión, su propia voz acompañada por las finas notas de un piano. Cada día valoro más su trabajo y todo lo que hizo por la Revolución y por la mujer cubana.

Las razones para luchar y vencer se multiplican cada día.


 
firma-fidel.jpgFidel Castro Ruz
Abril 8 de 2010
3 y 40 p.m.

lunes, 5 de abril de 2010

Declaración del IX Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas "Contra la mentira y el odio"

foto-ain_omara-garcia-mederos-ix-congreso-ujc.JPG Hace sólo unos días, conmemoramos el 132 aniversario de que un joven de apenas 33 años, mayor general de humilde estirpe y con tanta fuerza en la mente como en el brazo, levantó la voz de la dignidad para desterrar cualquier pretensión de una Cuba sin independencia.

En esa ocasión nuestro Titán de Bronce, Antonio Maceo y Grajales, dejó sentado como un principio que trascendió a su época, la determinación de que en este pueblo jamás se aceptarían órdenes, pactos o exhortaciones que impliquen el desprecio a nuestras decisiones o la ilusión de vernos otra vez de rodillas.

El pasado 11 de marzo, cuatro días antes de esta efeméride, la necedad de quienes se creen con el derecho de condenar o juzgar, parió una resolución contra nuestro país, que nos ofende por su inmoralidad, pero no nos sorprende, porque quienes la aprobaron poco saben, y menos aún les interesa saber, la esencia real de nuestros asuntos, nuestras conquistas, limitaciones y propuestas, a ellos les basta con hacer de peones bien pagados en la guerra sucia contra Cuba.

La Unión Europea debería haberse preguntado y preguntarnos primero, antes de proclamar sus hipocresías asombrosas, por qué a pesar de los problemas, las carencias, el golpe de los huracanes y el genocidio cotidiano del bloqueo, que ya dura casi 50 años para rendirnos por hambre, los jóvenes cubanos hemos decidido seguir adelante, decirnos las cosas entre revolucionarios, debatirlas y buscar soluciones que no impliquen bajar la cabeza y olvidar la historia.

Sabemos que estas interrogantes habrían traído respuestas que los enemigos de la Revolución no quieren escuchar; argumentos que la prensa occidental está obligada a callar, pues su libertad de expresión termina, allí donde comienzan nuestras verdades.

No somos una juventud contenida y apresada en resentimientos y frustraciones, como quieren hacer creer al mundo, sabemos distinguir entre la autocrítica que aporta al bien social y la trampa sutil de los que tienden sus manos repletas de monedas, sin haber limpiado de ellas la sangre de más de más de 3 mil cubanos asesinados en acciones terroristas y de miles de otras víctimas esparcidas por todo el mundo, lo cual incluye a Europa, que esconde bajo el desgaste de su culta imagen, las penas y desdichas de millones de jóvenes y niños con carencias y discriminaciones, para quienes jamás habrá resoluciones en el Parlamento Europeo, como tampoco las hemos encontrado en condena al injusto encarcelamiento que sufren cinco héroes cubanos, verdaderos luchadores contra el odio y el terror, a quienes se les han violado los más elementales derechos en las cárceles de los Estados Unidos.

Nos unimos al rechazo que ha generado en toda la isla y en amplios sectores del mundo, este ejercicio de guerra imperialista, que no ha cambiado su esencia, ahora con la utilización de formas más sutiles y encubiertas de subversión e influencia psicológica, utilizando campañas mediáticas dirigidas a justificar sus planes de agresión, divulgar mentiras y construir pretextos, expresión de rencor feroz contra un pueblo, que está acostumbrado a ser agredido, desde que plantó su decisión de ser diferente, a 90 millas de quienes no toleran la libertad de ser distintos, en un claro desdén a la verdadera democracia y respeto entre las naciones.

Los derechos para los humanos que habitamos este país han sido garantizados por primera vez después del Primero de Enero de 1959; ni delincuentes comunes devenidos en suicidas, lo cual lamentamos, ni grupusculeras con acompañantes asalariadas lograran confundirnos ni atemorizarnos.

Con las jóvenes generaciones de cubanos jamás podrán contar en su propósito de regresarnos al pasado, los embustes que descaradamente fabrican y que tan ágilmente multiplican los poderosos medios del imperialismo mundial, no lograran sus objetivos, no vamos a ceder ante sus chantajes. Nuestro pueblo, encabezado por sus jóvenes responderá con inteligencia y energía, nos asiste la más firme convicción de que defendemos una obra mayúscula de justicia y humanidad: esta Revolución cubanísima; nuestras calles, bastión revolucionario y miliciano, sólo serán tomadas por la alegría de niños y jóvenes, que disfrutamos el privilegio de construir todos los días, junto a los que han hecho posible la esperanza, esta historia por Cuba y por los pobres de la tierra.

Desde nuestro IX Congreso, al que han contribuido con sus opiniones y criterios, cientos de miles de jóvenes, levantamos la voz firme y segura para condenar a quienes nos agreden y a los que, a cambio de míseras limosnas, se apuran en traicionar a su pueblo, como si la historia no les hubiese enseñado, que por encima de los que se quiebran y renuncian, siempre ha pasado la inmensa mayoría de los cubanos con su juventud al frente.


Tomado de
FOTO AIN_Omara GARCIA MEDEROS IX Congreso de la Unión de Jóvenes Comunista

Raúl clausura Congreso de los jóvenes cubanos

Discurso pronunciado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, y Segundo Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, en la clausura del IX Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas. La Habana, 4 de abril de 2010, Año 52 de la Revolución.

Compañeras y compañeros delegados e invitados:

ain-foto_omara-garcia-mederos-1.JPGHemos tenido un buen Congreso, que realmente se inició en octubre del pasado año con las reuniones abiertas en que participaron cientos de miles de jóvenes, continuó con las asambleas de balance de las organizaciones de base y de los comités municipales y provinciales, en que fueron tomando forma los acuerdos adoptados en estas sesiones finales.
Si algo ha abundado en los poco más de cinco años transcurridos desde que Fidel clausuró el VIII Congreso de la UJC, el 5 de diciembre de 2004, ha sido el trabajo y los desafíos.

Celebramos este Congreso en medio de una de las más feroces y concertadas campañas mediáticas contra la Revolución Cubana en sus 50 años de existencia, tema al que necesariamente tendré que referirme más adelante.

Aunque no pude asistir a las asambleas previas al Congreso, me he mantenido informado de manera resumida de todas ellas. Conozco que se ha hablado poco de logros para concentrarse en los problemas, mirándose hacia adentro y sin emplear más tiempo del necesario en valorar los factores externos. Es el estilo que debe caracterizar de modo permanente el trabajo de la UJC, frente a aquellos que se dedican a buscar la paja en el ojo ajeno en vez de emplear ese esfuerzo en hacer lo que les corresponde.

Ha sido gratificante escuchar a muchos jóvenes dedicados a la producción explicar con orgullo y palabras sencillas la labor que realizan, sin apenas mencionar dificultades materiales y trabas burocráticas que los afectan.

Muchas de las deficiencias analizadas no son nuevas, han acompañado a la organización desde hace bastante tiempo, sobre ellas los congresos anteriores adoptaron los acuerdos correspondientes y sin embargo se reiteran en mayor o menor medida, lo cual es una demostración de la insuficiente sistematicidad y rigor en el control de su cumplimiento. 

En este sentido es justo y necesario repetir algo en lo que los compañeros Machado y Lazo, que presidieron numerosas asambleas, han insistido: el Partido se siente igualmente responsable de cada deficiencia del trabajo de la UJC, muy especialmente de los problemas en la política de cuadros.

No debemos permitir que, una vez más, los documentos aprobados se conviertan en letra muerta y se engaveten a modo de memorias. Deben constituir la guía para la acción cotidiana a nivel del Buró Nacional y de cada militante. Lo fundamental ya ha sido acordado por ustedes, ahora lo que resta es trabajar.

Algunos son muy críticos al referirse a la juventud de hoy y se olvidan que ellos también un día fueron jóvenes. Sería iluso pretender que los pinos nuevos sean iguales a los de épocas pasadas, un sabio proverbio reza: los hombres se parecen más a su tiempo que a sus padres.
Los jóvenes cubanos han estado siempre dispuestos a afrontar los retos, así lo demostraron en la recuperación de los daños causados por los huracanes, el enfrentamiento a las provocaciones del enemigo y las tareas de la defensa, podría mencionar muchos más.

 La edad promedio de los delegados al Congreso es de 28 años, todos crecieron por tanto en estos duros años de período especial y han sido partícipes de los esfuerzos de nuestro pueblo para mantener las conquistas principales del socialismo en medio de una situación económica muy compleja.

Precisamente, por la importancia de que la vanguardia de la juventud esté al tanto de nuestra realidad económica, la Comisión del Buró Político, considerando la positiva experiencia del análisis efectuado al respecto con los Diputados de la Asamblea Nacional, aprobó brindar a las asambleas municipales de la UJC una información que describe, con toda crudeza, la situación actual y las perspectivas en esta materia, la cual recibieron más de 30 mil jóvenes militantes, al igual que los principales dirigentes partidistas, de las organizaciones de masas y los gobiernos a los diferentes niveles. 

La batalla económica constituye hoy, más que nunca, la tarea principal y el centro del trabajo ideológico de los cuadros, porque de ella depende la sostenibildad y preservación de nuestro sistema social.

Sin una economía sólida y dinámica, sin eliminar gastos superfluos y el derroche, no se podrá avanzar en la elevación del nivel de vida de la población, ni será posible mantener y mejorar los elevados niveles alcanzados en la educación y la salud que gratuitamente se garantizan a todos los ciudadanos.

Sin una agricultura fuerte y eficiente que podemos desarrollar con los recursos de que disponemos, sin soñar con las grandes asignaciones de otros tiempos, no podemos aspirar a sostener y elevar la alimentación de la población, que tanto depende todavía de importar productos que pueden cultivarse en Cuba.

Sin que las personas sientan la necesidad de trabajar para vivir, amparadas en regulaciones estatales excesivamente paternalistas e irracionales, jamás estimularemos el amor por el trabajo, ni solucionaremos la falta crónica de constructores, obreros agrícolas e industriales, maestros, policías y otros oficios indispensables que poco a poco van desapareciendo.

Sin la conformación de un firme y sistemático rechazo social a las ilegalidades y diversas manifestaciones de corrupción, seguirán no pocos, enriquecidos a costa del sudor de la mayoría, diseminando actitudes que atacan directamente a la esencia del socialismo. 

Si mantenemos plantillas infladas en casi todos los ámbitos del quehacer nacional y pagamos salarios sin vínculo con los resultados, elevando la masa de dinero en circulación, no podemos esperar que los precios detengan su ascenso constante, deteriorando la capacidad adquisitiva del pueblo. Sabemos que sobran cientos de miles de trabajadores en los sectores presupuestado y empresarial, algunos analistas calculan que el exceso de plazas sobrepasa el millón de personas y este es un asunto muy sensible que estamos en el deber de enfrentar con firmeza y sentido político.

La Revolución no dejará a nadie desamparado, luchará por crear las condiciones para que todos los cubanos tengan empleos dignos, pero no se trata de que el Estado se encargue de ubicar a cada uno tras varias ofertas laborales. Los primeros interesados en encontrar un trabajo socialmente útil deben ser los propios ciudadanos.

En resumen, continuar gastando por encima de los ingresos sencillamente equivale a comernos el futuro y poner en riesgo la supervivencia misma de la Revolución.

Nos enfrentamos a realidades nada agradables, pero no cerramos los ojos ante ellas. Estamos convencidos de que hay que romper dogmas y asumimos con firmeza y confianza la actualización, ya en marcha, de nuestro modelo económico, con el propósito de sentar las bases de la irreversibilidad y el desarrollo del socialismo cubano, que sabemos constituye la garantía de la independencia y soberanía nacional.

No ignoro que algunos compañeros a veces se desesperan, deseando cambios inmediatos en múltiples esferas. Naturalmente me refiero ahora a aquellos que lo hacen sin la intención de prestarse al juego del enemigo. Comprendemos esas inquietudes que por lo general se originan en el desconocimiento de la magnitud de la tarea que tenemos por delante, la profundidad y complejidad de las interrelaciones entre los diferentes factores del funcionamiento de la sociedad que deberán modificarse.

Los que piden avanzar más rápido, deben tener en cuenta el rosario de asuntos que estamos estudiando, de los cuales sólo les he mencionado hoy algunos. Debemos evitar que por apresuramiento o improvisación, tratando de solucionar un problema, causemos otro mayor. En asuntos de envergadura estratégica para la vida de toda la nación no podemos dejarnos conducir por emociones y actuar sin la integralidad requerida. Esa es, como ya explicamos, la única razón por la cual decidimos posponer unos meses más la celebración del Congreso del Partido y la Conferencia Nacional que lo precederá.

Este es el mayor y más importante desafío que tenemos para asegurar la continuidad de la obra construida en estos 50 años, que nuestra juventud ha asumido con total responsabilidad y convicción. El lema que preside este Congreso es “Todo por la Revolución” y ello significa, en primer lugar, fortalecer y consolidar la economía nacional.

La juventud cubana está llamada a tomar el relevo de la generación fundadora de la Revolución y para conducir la gran fuerza de las masas requiere de una vanguardia que convenza y movilice, a partir de la autoridad que emana del ejemplo personal, encabezada por dirigentes firmes, capaces y prestigiosos, líderes de verdad, no improvisados, que hayan pasado por la insustituible forja de la clase obrera, en cuyo seno se cultivan los valores más genuinos de un revolucionario. La vida nos ha demostrado con elocuencia el peligro de violar ese principio.

Fidel lo expresó claramente en la clausura del Segundo Congreso de la UJC, el 4 de abril de 1972: cito:

"Nadie aprenderá a nadar sobre la tierra, y nadie caminará sobre el mar. Al hombre lo hace su medio ambiente, al hombre lo hace su propia vida, su propia actividad”.  Y concluyó:
Aprenderemos a respetar lo que crea el trabajo, creando. Enseñaremos a respetar esos bienes, enseñándolo a crear esos bienes”.

Esta idea, pronunciada hace 38 años y que seguramente fue ovacionada en aquel congreso, es otra muestra evidente de los asuntos que acordamos y que luego no cumplimos.

Hoy más que nunca se requieren cuadros capaces de llevar a cabo una labor ideológica efectiva, que no puede ser diálogo de sordos ni repetición mecánica de consignas; dirigentes que razonen con argumentos sólidos, sin creerse dueños absolutos de la verdad; que sepan escuchar, aunque no agrade lo que algunos digan; que valoren con mente abierta los criterios de los demás, lo que no excluye rebatir con fundamentos y energía aquellos que resulten inaceptables.

Fomentar la discusión franca y no ver en la discrepancia un problema, sino la fuente de las mejores soluciones. La unanimidad absoluta generalmente es ficticia y por tanto dañina. La contradicción, cuando no es antagónica como es nuestro caso, es motor del desarrollo.

Debemos suprimir, con toda intencionalidad, cuanto alimente la simulación y el oportunismo. Aprender a colegiar las opiniones, estimular la unidad y fortalecer la dirección colectiva, son rasgos que deben caracterizar a los futuros dirigentes de la Revolución.

Jóvenes con la actitud y capacidad necesarias para asumir tareas de dirección existen a lo largo y ancho del país. El reto es descubrirlos, prepararlos y asignarles paulatinamente mayores responsabilidades. Las masas se encargarán de confirmar que la selección fue correcta.

Apreciamos que continúa avanzándose en cuanto a la composición étnica y de género. Es una dirección en la que no podemos permitirnos retrocesos ni superficialidades y en la que la UJC debe trabajar de manera permanente. De paso, recalco que es otro de los acuerdos que adoptamos, en este caso hace 35 años en el Primer Congreso del Partido, cuyo cumplimiento después dejamos a la generación espontánea y no controlamos como correspondía, siendo este además uno de los primeros pronunciamientos de Fidel en reiteradas ocasiones, desde el triunfo de la Revolución.

Como les decía al principio, la celebración de este Congreso ha coincidido con una descomunal campaña de descrédito contra Cuba, organizada, dirigida y financiada desde los centros del poder imperial en Estados Unidos y Europa, enarbolando hipócritamente las banderas de los derechos humanos.

Se ha manipulado con cinismo y desfachatez la muerte de un sancionado a privación de libertad en 14 causas por delitos comunes, devenido por obra y gracia de la mentira repetida y el afán de recibir apoyo económico desde el exterior, en un “disidente político”, que fue incitado a mantener una huelga de hambre con demandas absurdas.

A pesar de los esfuerzos de nuestros médicos falleció, lo que también lamentamos en su momento y denunciamos a los únicos beneficiarios de este hecho, los mismos que hoy estimulan a otro individuo a continuar en actitud similar de chantaje inaceptable. Este último, a pesar de tanta calumnia, no está en prisión, es una persona en libertad que cumplió sanción por delitos comunes, en específico por agredir y lesionar a una mujer, médico y directora de un hospital, a la que además amenazó de muerte, y posteriormente a una persona anciana de casi 70 años, a quien hubo que extirparle el bazo. Al igual que en el caso anterior, se está haciendo lo posible por salvarle la vida, pero si no modifica su actitud autodestructiva, será responsable, junto a sus patrocinadores, del desenlace que tampoco deseamos.

Repugna el doble rasero de quienes en Europa guardan cómplice silencio frente a las torturas en la llamada guerra contra el terrorismo, permitieron vuelos clandestinos de la CIA que trasladaban prisioneros y hasta prestaron su territorio para la creación de cárceles secretas.
Qué dirían si como ellos hubiéramos violado las normas éticas y alimentáramos por la fuerza a estas personas, como se ha hecho habitualmente, entre otros muchos centros de tortura, en la Base Naval de Guantánamo. Por cierto, son los mismos que en sus propios países, como muestra la televisión casi a diario, emplean a las fuerzas policiales en cargas a caballo contra manifestantes, apaleándolos y disparándoles gases lacrimógenos y hasta balas. ¿Qué decir de los frecuentes maltratos y humillaciones a que someten a los inmigrantes?

La gran prensa occidental no sólo ataca a Cuba, también ha estrenado una nueva modalidad de implacable terror mediático contra los líderes políticos, intelectuales, artistas y otras personalidades que en todo el planeta alzan su voz contra la falacia y la hipocresía y simplemente evalúan los acontecimientos de manera objetiva.

Mientras tanto, pareciera que a los abanderados de la cacareada libertad de prensa se les ha olvidado que el bloqueo económico y comercial contra Cuba y todos sus inhumanos efectos sobre nuestro pueblo, conservan plena vigencia y se recrudecen; que la actual administración de los Estados Unidos no ha cesado en lo más mínimo el apoyo a la subversión; que la injusta, discriminatoria e injerencista posición común de la Unión Europea, patrocinada en su momento por el gobierno norteamericano y la extrema derecha española, sigue en pie reclamando un cambio de régimen en nuestro país, o lo que es lo mismo, la destrucción de la Revolución.

Más de medio siglo de combate permanente ha enseñado a nuestro pueblo que la vacilación es sinónimo de derrota.

No cederemos jamás al chantaje, de ningún país o conjunto de naciones por poderosas que sean, pase lo que pase. Tenemos derecho a defendernos.  Si pretenden acorralarnos, sepan que sabremos parapetarnos, en primer lugar en la verdad y los principios. Una vez más seremos firmes, serenos y pacientes ¡Sobran los ejemplos en nuestra historia!

Así pelearon nuestros heroicos mambises en las guerras por la independencia en el siglo XIX.
Así derrotamos la última ofensiva de diez mil soldados de la tiranía fuertemente armados, enfrentados inicialmente por apenas 200 combatientes rebeldes que bajo el mando directo del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, durante 75 días, del 24 de mayo y el 6 de agosto de 1958, libraron más de 100 acciones combativas, incluidas cuatro batallas en un pequeño  territorio de entre 650 y 700 kilómetros cuadrados, es decir, un área menor que la que ocupa Ciudad de La Habana. Esta gran Operación decidió el curso de la guerra y poco más de cuatro meses después se produjo el triunfo de la Revolución, lo que motivó al Comandante Ernesto Che Guevara a escribir en su diario de campaña, cito: “El ejército batistiano salió con su espina dorsal rota de esta postrera ofensiva sobre la Sierra Maestra”. Fin de la cita.

Tampoco nos amedrentó la flota yanqui frente a las costas de Playa Girón en 1961. En sus propias narices aniquilamos a su ejército mercenario, en lo que constituyó la primera derrota de una aventura militar de los Estados Unidos en este continente.

Así lo hicimos nuevamente en 1962 durante la Crisis de Octubre. Ni un milímetro cedimos frente a las brutales amenazas de un enemigo que nos apuntaba con sus armas nucleares y se disponía a invadir la isla, ni siquiera lo hicimos tampoco cuando, negociadas a nuestras espaldas las condiciones para solucionar la crisis, los dirigentes de la Unión Soviética, el principal aliado en  tan difícil coyuntura y de cuyo apoyo dependía la suerte de la Revolución, de manera respetuosa trataron de convencernos para que aceptáramos la inspección en el suelo patrio de la retirada de su armamento nuclear y les respondimos que en todo caso se haría a bordo de sus barcos en aguas internacionales, pero nunca en Cuba.

Estamos seguros de que circunstancias peores que aquellas difícilmente puedan repetirse.
Ya en época más reciente, el pueblo cubano dio una muestra imborrable de su capacidad de resistencia y confianza en sí mismo cuando, como resultado de la desaparición del campo socialista y la desintegración de la Unión Soviética, Cuba sufrió la caída de su Producto Interno Bruto en un 35 por ciento, la reducción del comercio exterior en el 85 por ciento, la pérdida de los mercados de sus principales exportaciones, como el azúcar, níquel, cítricos y otros, cuyos precios descendieron a la mitad, la desaparición de créditos en condiciones favorables con la consiguiente interrupción de numerosas inversiones vitales como la primera Central electronuclear y la Refinería de Cienfuegos, el colapso del transporte, las construcciones y la agricultura al suprimirse de golpe el suministro de piezas de repuesto para la técnica, los fertilizantes, piensos y las materias primas de las industrias, provocando la paralización de cientos y cientos de fábricas y el abrupto deterioro cuantitativo y cualitativo de la alimentación de nuestro pueblo hasta niveles por debajo de la nutrición recomendada. Todos sufrimos aquellos calurosos veranos de la primera mitad de la década del 90 del  siglo  pasado  con apagones  superiores  a  las 12 horas diarias por falta de combustible para generar electricidad, y mientras todo esto acontecía, decenas de agencias de prensa occidentales, algunas de ellas sin disimular su regocijo, despachaban corresponsales a Cuba con la intención de ser las primeras en reportar la derrota definitiva de la Revolución.
   
En medio de esta dramática situación, nadie quedó abandonado a su suerte y se evidenció la fuerza que emana de la unidad del pueblo cuando se defienden ideas justas y una obra construida con tanto sacrificio. Sólo un régimen socialista, a pesar de sus deficiencias,  es capaz de superar gigantesca prueba.

No nos quitan por tanto el sueño las actuales escaramuzas de la ofensiva de la reacción internacional, coordinada como siempre por quienes no se resignan a comprender que este país jamás será doblegado, por una vía u otra, antes prefiere desaparecer como lo demostramos en 1962.

Hace sólo 142 años, el 10 de octubre de 1868, dio inicio esta Revolución, entonces se luchaba frente a un  decadente colonialismo europeo, siempre bajo el boicot del naciente imperialismo norteamericano que no deseaba nuestra independencia, hasta que la “fruta madura” cayera por “gravedad geográfica” en sus manos. Así sucedió al cabo de más de 30 años de guerras y enormes sacrificios del pueblo cubano.

Ahora los actores externos han intercambiado sus papeles. Desde hace más de medio siglo nos agrede y asedia constantemente el ya moderno y más poderoso imperio del planeta, auxiliándose del boicot que entraña la ultrajante Posición Común, que se mantiene intacta gracias a las presiones de algunos países y fuerzas políticas reaccionarias de la Unión Europea con diversos  condicionamientos inaceptables.
Nos preguntamos ¿por qué? y consideramos que sencillamente, porque en esencia los actores siguen siendo los mismos y no renuncian a sus viejas aspiraciones de dominación.
Los jóvenes revolucionarios cubanos comprenden perfectamente que para preservar la Revolución y el Socialismo y continuar siendo dignos y libres tienen por delante muchos años más de lucha y sacrificios.

Al propio tiempo, se ciernen sobre la humanidad colosales desafíos y corresponde, en primer lugar, a los jóvenes enfrentarlos. Se trata de defender la supervivencia misma de la especie humana, amenazada como nunca antes por el cambio climático, que se acelera por los patrones irracionales de producción y consumo que engendra el capitalismo.

Hoy somos siete mil millones los habitantes del planeta. La mitad de ellos son pobres, mil veinte millones pasan hambre. Cabe preguntarse qué ocurrirá en el 2050, cuando la población mundial ascienda a nueve mil millones y se hayan deteriorado aún más las condiciones de existencia sobre la Tierra.

La farsa en que concluyó la última cumbre en la capital de Dinamarca, en diciembre del pasado año, es una demostración de que el capitalismo con sus ciegas leyes de mercado jamás resolverá éste ni otros muchos problemas. Sólo la conciencia y la movilización de los pueblos, la voluntad política de los gobiernos y el avance del conocimiento científico y tecnológico podrán impedir la extinción del hombre.

Para finalizar quiero referirme a que en abril del próximo año se cumplirá medio siglo de la proclamación del carácter socialista de la Revolución y de la aplastante victoria sobre la invasión mercenaria en Playa Girón.

Celebraremos estos trascendentales acontecimientos en todos los rincones del país, desde Baracoa donde pretendieron desembarcar un batallón, hasta el extremo occidental de la nación y en la capital realizaremos un gran desfile popular y una revista militar, actividades todas en las que trabajadores, intelectuales y jóvenes serán los principales protagonistas.

Dentro de pocos días, el Primero de Mayo, nuestro pueblo revolucionario, a lo largo y ancho del país, en las calles y plazas públicas que por derecho le pertenecen, dará otra contundente respuesta a esta nueva escalada internacional de agresiones.

Cuba no teme a la mentira ni se arrodilla ante presiones, condicionamientos o imposiciones, vengan de donde vengan, se defiende con la verdad, que siempre, más temprano que tarde, termina por imponerse.

Hace 48 años, un día como hoy, nació la Unión de Jóvenes Comunistas. Aquel histórico 4 de abril de 1962 Fidel afirmó:

Creer en los jóvenes es ver en ellos además de entusiasmo, capacidad; además de energía, responsabilidad; además de juventud, pureza, heroísmo, carácter, voluntad, amor a la patria ¡fe en la patria!, ¡amor a la Revolución, fe en la Revolución, confianza en sí mismos!, convicción profunda de que la juventud puede, de que la juventud es capaz, convicción profunda de que sobre los hombros de la juventud se pueden depositar grandes tareas”, concluyó.

Así fue ayer, es hoy y seguirá siendo en el futuro.

Muchas gracias.


Foto AIN_Omara GARCIA MEDEROS