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jueves, 4 de julio de 2013

Alberto Korda: Click… e inmortalizó al Che

Por Gloria Analco*


Un hecho muy singular ocurriría ese día que estaba marcado por la tragedia.

El fotógrafo Alberto Korda llevaba varias horas sin dormir, a causa de que el día anterior -4 de marzo de 1960- había estallado el barco francés La Coubre, cuando descargaba armamento y explosivos en el Puerto de La Habana.

En la esquina de 12 y 23, en El Vedado, se improvisó una tribuna donde Fidel pronunciaría el discurso de despedida de duelo de las víctimas.

La histórica esquina se había llenado con los ruidos y las voces de la muchedumbre afectada por los acontecimientos de la víspera, y que guardó silencio cuando Fidel se dispuso a hablar.

Sobre la tribuna estaba la plana mayor de los revolucionarios, donde también se encontraban Simone de Beauvoir y Jean Paul Sastre. Fue una casualidad que esos hechos, que involucraban a cubanos y franceses, coincidieran con su visita a La Habana.

Era aquel el mejor momento de la jornada de luto para Korda. A placer tomaba fotografías sin saber todavía que en breves instantes más capturaría la imagen que iba a contribuir a inmortalizar al Che, y que se convertiría en la fotografía de mayor circulación en la historia.

Fidel se encontraba en su sitio respectivo, llenando la escena con su altísima figura, y elevaba la voz a todo lo que daba para que ni una sola alma dejara de escucharle.

“Hay instantes que son muy importantes en la vida de los pueblos, hay minutos que son extraordinarios, y un minuto como ese es éste, minuto trágico y amargo que estamos viviendo en el día de hoy”, comenzó a decir Fidel con voz vibrante.

Korda se esmeraba en tomarle a Fidel la mejor fotografía, que seguramente ocuparía la primera plana del periódico Revolución del día siguiente, en la que, desde luego, debían aparecer también los famosos intelectuales franceses.

El fotógrafo procuraba que sus tomas resultasen interesantes en los detalles de manera que pudieran reflejar la magnitud de lo que estaba aconteciendo, según él mismo me contaría en la misma esquina, 36 años después.

Era un momento excepcional, que había traído calamidades y muerte.

El Che veía la situación como una gigantesca trama urdida desde Washington, al igual que Fidel, que en esos momentos no lo estaba poniendo en duda. Algo, en fin, que constituía un hecho susceptible de una profunda reflexión.

“¿A qué se debía aquella explosión?”, preguntaba Fidel a la audiencia. “Se sabe que los explosivos explotan, y es posible imaginarse que puedan explotar fácilmente. Sin embargo, no es así”, afirmaba Fidel sin asomo de duda.

Entonces procedió a dar detalles muy precisos de por qué había sido un sabotaje. Fidel había evidenciado la mano de la CIA en el estallido de La Coubre.

Estados Unidos se había negado a venderle armas a Cuba, por lo que se había visto obligada a comprárselas a Francia, país que no había puesto ninguna objeción.

Apenas unas cuantas semanas atrás, Fidel le había ofrecido un tour por la isla a Anastas Mikoyan, Vice Primer Ministro y Canciller de la otrora Unión Soviética, dando a entender que si los norteamericanos no variaban su política de presiones, irremisiblemente caerían en los brazos de la URSS.

Sin embargo, el Departamento de Estado norteamericano se mostraba todavía más hostil en una política ilógica, al predominar más la soberbia que el sentido común.
Lo ocurrido con La Coubre constituía la tarjeta de presentación estadounidense de una confrontación que dejaba de ser simplemente económica.

“Cuando se trata de un régimen revolucionario, justo… que tanto se ha esforzado por defender los intereses del pueblo… de nuestro pueblo sufrido y explotado, explotado por los monopolios, explotado por los latifundios, explotado por los privilegiados, un régimen que ha librado al pueblo de todas esas injusticias… un régimen humano, lo combaten. ¡Vaya democracia que ayuda a los criminales y ayuda a los explotadores!”, afirmaba Fidel en aquellos momentos de luto.

A medida que el duelo por las víctimas iba transcurriendo y se sentía la fuerza de las palabras de Fidel, el rostro del Che iba adquiriendo un aspecto muy particular.
En esos momentos de reflexión, el Che estaba sabiendo muchas cosas, al igual que Fidel, sólo que Fidel las estaba diciendo con palabras, y, entre tanto, el Che las había concretado en una mirada.

Pero si tenían que ganar en experiencia, en aquellos precisos momentos ellos se estaban convirtiendo en revolucionarios más hechos y maduros todavía. El estallido de La Coubre era un aviso de que Estados Unidos estaba dispuesto a hacer cualquier cosa con tal de que la Revolución fracasara.

“Quiere decir que si nosotros hacemos leyes aquí, si nosotros tomamos medidas en beneficio de nuestro pueblo, ellos se arrogan el derecho de matar de hambre a nuestro pueblo”. “Es decir que, utilizando la ventaja económica de que disfrutan a consecuencia de la política de monocultivo y de latifundio y de subdesarrollo que siguieron aquí, tratan de restringir los derechos de nuestro pueblo a actuar de manera independiente y soberana, bajo la amenaza de matarnos de hambre. ¿Qué quiere decir eso, si no una Enmienda Platt económica?”.

Fidel ya visualizaba que el embargo económico por parte de Estados Unidos contra Cuba ya venía en camino.

Todas esas cosas también pasaban por la mente del Che, acomodado unos pasos a la derecha de Fidel, pues se trataba del inevitable proceso que iba a perpetuar la guerra.

El Che se quedó ensimismado en sus propios pensamientos, con la mirada puesta en alguna parte, cuando Korda lo vio.

Acostumbrado a observar con detenimiento en una ráfaga de tiempo, sintió que aquella imagen que le ofrecía el líder guerrillero quedaría almacenada en la historia.

Korda me confió que ese pensamiento le vino después, ya que de momento “observé aquella expresión en el Che y me quedé perplejo. No atinaba a reaccionar. Se me olvidó momentáneamente que yo era un fotógrafo, pero tuve la suerte de que él permaneció largo rato así, y entonces pude tomar la fotografía”.

Lo que expresaba el rostro del Che no era para menos. Si los revolucionarios cubanos continuaban en su destino, no cabía duda que las cosas se pondrían todavía más difíciles para ellos. Entonces era un momento que causaba muchas preocupaciones, sobre ellos había negros nubarrones, y el Che sintetizaría esas circunstancias en una mirada.

Nadie ha podido descifrar suficientemente con palabras lo que el Che proyecta en su histórica fotografía, pero paradójicamente muy pocas personas pueden prescindir de ella.

Es la fuerza de la imagen que no nos mira, pero que nos lleva a un lugar en el que, por alguna razón desconocida, quisiéramos estar.


Reportera mexicana, publica en Uno más uno y otros órganos de prensa. Colaboradora habitual de Cuba coraje

martes, 20 de noviembre de 2012

20 de Noviembre… ¿de qué derechos hablamos?

Por Rosa C. Báez


 
Los medios reflejan, en este día que casi termina, un aniversario más de la instauración, en la fecha, del “Día Universal de los derechos del Niño” [y la Niña, antes que los puristas de la defensa de género me excomulguen…]  El día 20 de noviembre marca la fecha en que la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó la Declaración de los Derechos del Niño en 1959 y la Convención sobre los Derechos del Niño en 1989.

Hace 12 años, los Objetivos del Milenio dedicaron seis de sus ocho objetivos directamente a la infancia y, de forma indirecta, también los dos restantes los tocan de cerca, pero… justo en esta jornada, ¿qué celebramos?

Según un informe de UNICEF, de inicios de este año “los derechos a la supervivencia, salud, nutrición, educación y protección de los niños y niñas son ampliamente vulnerados en los entornos urbanos. Aunque las grandes y pequeñas ciudades ofrecen mejores oportunidades y accesos a la educación, la salud o la recreación, aquellos más desfavorecidos – incluyendo los niños y niñas que viven en barrios marginales y en asentamientos informales, niños migrantes o niños y niñas que viven o trabajan en las calles- no pueden beneficiarse de estas oportunidades”. [...] “Los niños que viven en tugurios urbanos como Kibera, en Nairobi, la capital de Kenya, o en las favelas del Brasil crecen sometidos a la violencia y la explotación y sin acceso a servicios básicos, como los de suministro de agua potable y educación. También tienen grandes probabilidades de no haber sido inscritos al nacer y de pertenecer a familias que no cuentan con contratos de alquiler de sus viviendas ni con otros medios o recursos que les protejan del desalojo arbitrario. Debido a ello, esos niños viven existencias extremadamente precarias. No saben dónde vivirán el año próximo, o el mes próximo, o hasta la semana próxima, y mucho menos si podrán ir a la escuela o tener acceso a fuentes de agua potable”.

Más, no sólo en nuestros países “tercer mundistas” se aprecia un triste desarrollo de los infantes: “más de 30 millones de niños en 35 países desarrollados viven en situación de pobreza relativa. Estados Unidos, Francia y España son las naciones donde la situación de carencia es más grave” (más de dos millones de niños en España viven por debajo del umbral de la pobreza).

Muchos países de nuestro continente y también en Europa, Asia y qué decir de África presentan una triste situación: en muchos casos, los niños son obligados a trabajar a edades tempranas, apenas son alfabetizados sin continuar estudios medios o superiores al crecer… más de 120 millones de niños no tienen escuela… no tienen acceso ni siquiera a atención primaria de salud más de 200 millones de niños…

A este tétrico panorama, sumamos que más de mil millones de niños viven en países en situaciones de conflicto bélico… y en un día como hoy, están siendo asesinados brutalmente en la franja de Gaza…

Mientras, en una pequeña isla del Caribe, de la cual sólo oirá usted decir con respecto a su infancia que “les quitan la leche a los 7 años”, y nunca con la visión de nuestra hermana argentina Marta Speroni que en un foro respondía en defensa de Cuba que, por el contrario, “Cuba garantizaba a cada niño, hasta los 7 años, un litro de leche a precios subvencionados y después proporcionaba yogurt y otros alimentos”…  en esta islita, decía, los niños nacen para ser felices…

Para usar una frase, que quizá algunos consideren un cliché, de esos niños de los que antes hablamos… diría: ¡¡NINGUNO ES CUBANO!!

No me extiendo más: simplemente, los dejo con



LOS DERECHOS HUMANOS EN CUBA
La Niñez y la Adolescencia

Descargar en pdf LOS-DERECHOS-HUMANOS-EN-CUBA-La-Ni%C3%B1es-y-la-adolecencia.pdf

Imagen agregada RCBáez