Articulo descargable en pdf en:
Se
conoce poco sobre las prácticas de los usuarios en Internet. Facebook,
que en muchos sentidos sintetiza formas de “expansión” de la sociedad
hacia y en el mundo virtual, es un terreno útil para ensayar una
indagación con mirada ciberetnográfica sobre nuestros comportamientos en
las redes sociales. El estudio de algunos de los usos de esta
herramienta-espacio en el contexto cultural y político cubano actual,
permite esbozar rasgos de la fisonomía de una sociedad en cambio. Este
artículo se plantea la observación de tres aspectos que precondicionan
las formas “nuestras” de usar Facebook: los marcos que impone la calidad
de la conectividad en Cuba; la existencia de una diáspora cubana que
convive en este espacio virtual, y la tendencia a la politización de los
discursos.
¿Cuántos somos en Facebook? Hasta donde llegamos a saber, ni la gigante red social que agrupa hoy cerca de mil millones de usuarios ni webscrapers[1]
reconocidos ofrecen datos sobre el número de cuentas abiertas desde
Cuba. Al parecer, los cubanos en la Isla no formamos parte de esa enorme
comunidad de usuarios-target que Facebook (FB) facilita para el mercado de la publicidad, hoy guiado por las lógicas del «comercio relacional»[2] y que está en la base de esta aplicación web 2.0.
Nuestros perfiles como usuarios de Facebook
no son relevantes en la mercadotecnia digital, como consecuencia del
bloqueo económico de los Estados Unidos contra Cuba. Nuestra data
no interesa, por ahora, como incentivo a posibles anunciantes en ese
«territorio» virtual que es, siguiendo una metáfora deficiente en
términos explicativos, pero bastante ilustrativa, el tercer país del
mundo por el tamaño de su «población».
Un
país-bazar en cuya economía el principal y más escaso activo es la
atención; babeliano, por la diversidad lingüística y cultural que allí
se expresa; descentrado, puesto que no parece haber más autoridad
exterior a los individuos como no sea la que impone de facto y de manera ubicua el software
que lo soporta; utópico o distópico, según como se lea. En todo caso,
una marca de la cultura y la socialidad contemporáneas; uno de los
principales surtidores del estilo de comunicación y de relaciones en
este comienzo del siglo xxi.
Aunque no dispongamos de números y perfiles que retraten el status quo de los cubanos (de Cuba) que mantienen cuentas en Facebook es posible afirmar, si uno también es feisbukero y ha observado el devenir de este proceso, que la comunidad ha venido in crescendo de forma sostenida, tanto numéricamente como en cuanto a la calidad de su «trabajo» en la red.
La
política de «acceso social» que guía la distribución de la conectividad
en Cuba, genera una cierta composición en el acceso a la que podríamos
llegar por sucesivas aproximaciones. Por ejemplo, entre los sectores más
favorecidos con accesos full Internet están periodistas, algunos
grupos de intelectuales y artistas, científicos en los centros de mayor
relevancia, ciertos funcionarios políticos y directivos empresariales
de alto rango, y las universidades.
Poco
sabemos sobre sus edades, pero podemos deducir que las franjas que van
desde los 13 hasta los 18 años no deben estar muy favorecidas con el
acceso. Según cifras de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), en
2009 existían en el país 10 481 centros de enseñanza no universitaria y
el total de computadoras personales (PC) con conexión a Internet en esos
niveles educacionales era de 14 515; es decir, 1,38 por escuela.
Reportes periodísticos informaban que en 2012 solo 3% de las
instituciones docentes —descontando las universidades— estaban
conectadas a Internet.[3]
Sin
embargo, miles o quizás decenas de miles de usuarios que no son
«dueños» de conexiones, o que ni siquiera pueden contar con tan
apreciada herramienta en sus lugares de estudio o trabajo, también han
encontrado formas alternativas[4] para conquistar un login y un password en el «mundo feliz» de Zuckerberg,[5]
empinándose sobre amistades y otros contactos. Lo cierto es que han
acumulado las destrezas imprescindibles para inaugurar sus perfiles y
mantener vivos sus universos reticulares en Facebook, aunque sea de forma esporádica.[6]
Muchos cubanos saben o presumen que «estar en Facebook»
es una forma de «existir» que no debe desperdiciarse. Menos aún si se
tiene en cuenta «una presencia de compatriotas asentados en el exterior
que supera los 1,7 millones de cubanos y sus descendientes»,[7] y una población residente en la Isla de poco más de once millones.[8]
A esto habría que sumar decenas de miles que se encuentran fuera de
Cuba en misiones de trabajo y que, aunque no se pueden considerar
emigrados, «faltan» a sus familias y amigos, y son también «alcanzables»
mediante esta red social. Aproximadamente, por cada seis cubanos en el
archipiélago existe uno fuera de sus fronteras. Sin embargo, en FB estamos todos juntos, comunicados.[9]
Dadas
estas circunstancias, por su relevancia antropológica y comunicológica,
es pertinente proponerse una mirada, aunque preliminar, al
«comportamiento» y los rasgos de uso de una herramienta-espacio como Facebook
en la población «conectada» en Cuba. Intento enfocar, sin pretender
agotar su abordaje, ciertas hipótesis sobre la importancia
comunicacional de este laboratorio de la web interactiva. Me concentro
para ello en tres aspectos que, creo, precondicionan las formas
«nuestras» de usar Facebook: los marcos que impone la calidad de
la conectividad en Cuba, la existencia de una diáspora cubana que
convive en este espacio virtual, y la tendencia a la politización de los
discursos.
El objeto y la mirada
La
adopción de la primera persona gramatical en este texto no es una
confusión en el estilo de redacción que presume la norma académica, sino
la realización de un pensamiento que incluye a quien expone, que hace
una introspección, una explicación recursiva tal como proponen los
paradigmas de la complejidad.
El conjunto de las experiencias vertidas aquí parten de una inmersión personal en el espacio virtual de Facebook,
por una persona de menos de 40 años, mujer, cubana, residente en la
Isla, de profesión periodista y profesora. De esa «navegación»
cotidiana, de la intervención en muchas «conversaciones» y de la
observación más o menos advertida del comportamiento de otros en ese
espacio, emerge un determinado punto de vista, que puede conformarse a
partir de los márgenes que ofrecen las ciberetnografías.
La
selección del método ciberetnográfico para este acercamiento obedece al
hecho de que debo dilucidar comportamientos que, aunque se objetivizan
en discursos, se hacen en los contactos y las interacciones entre sujetos cuya identidad virtual se desenvuelve y recrea durante el proceso. Facebook —como
otras redes sociales— constituye, sobre todo, un ámbito de
relacionamiento, cuyo estudio es absolutamente pertinente y necesario
desde las ciencias sociales.[10]
En
Cuba los estudios sociales sobre Internet y lo digital, todavía escasos
y poco diversos, suelen centrarse en la indagación acerca de los
emisores (sus orígenes y estrategias como agentes constructores de
agenda) y en el análisis de contenidos/discursos (sus rasgos formales y,
muy eventualmente, su semiótica), pero casi nada en el plano de los
usuarios y sus prácticas en Internet o específicamente en las redes
sociales.
Conocemos
muy poco los perfiles del usuario de Internet en Cuba. Ni siquiera en
términos estadísticos contamos con un retrato de su composición
sociodemográfica. Menos aún sobre su comportamiento frente a las
pantallas digitales.
Uno
de los mayores cuidados que demanda el estudio de estas realidades
virtuales desde las ciberetnografías es delimitar correctamente los
aspectos éticos que se ponen en juego. En particular en Facebook,
las redes de relaciones, o lo que serían las «comunidades observables»,
se estructuran alrededor de una «solicitud de amistad» correspondida,
bajo pactos implícitos de reserva de los contenidos compartidos.
Sin embargo, aunque al inscribirse un usuario en FB
no ofrece un consentimiento explícito para ser observado como parte de
una investigación, retomo la propuesta de Dag Elgesem para ubicar el
requerimiento ético, según el cual «la violación de la privacidad [solo]
se produce cuando las expectativas razonables de un individuo son
frustradas en lo que toca a las limitaciones del uso de información
personal».[11] En lo que podría quedar dentro de las expectativas razonables en Facebook
está la característica de invitar a los «amigos» propios a «ver» (tener
acceso a) contenidos ajenos, de otros «amigos», mediante el uso de
herramientas como «Me gusta», «Compartir», «Comentar». También se
encuentra, derivada de la anterior, la posibilidad de que sujetos no
«comprometidos» en una red tengan acceso a contenidos provenientes de
ella y dispongan su uso, incluso, fuera de los contextos originales.
En
términos generales, en este como en otros casos en Internet, los
instrumentos fundamentales para preservar la privacidad de los sujetos
observados, y al mismo tiempo defender la integridad de la
investigación, son el anonimato y el consentimiento informado.
Utilizando ambos recursos se tejen los apuntes que siguen.
My profile
Comencé a edificar mi identidad en noviembre de 2007. Como garantía de mí misma, tengo 492 «amigos» en Facebook
hasta el día 26 de marzo de 2013, 1:51 a.m. Ellos son mi «capital» de
relacionamiento. Me «ven», y eventualmente «hablan» para y sobre mí, me
construyen. Con cada acto en «nuestra» red, ellos contribuyen a
«conformar» mi identidad allí donde antes ego no existía. Soy también su retrato.
Nunca
sospeché que pudiera ser tan amplia mi red de relaciones. ¿Cuántas
personas «reales» conozco? ¿Cuántos de ellos desearían conversar
conmigo? Con muchos de mis amigos en FB ni siquiera he coincidido físicamente y lo más probable es que muera antes de haberles podido mirar a los ojos.
Soy,
a mi vez, una «profe» acompañada por sus alumnos pasados, presentes y
hasta por los potenciales. Los «muchachos» de la Facultad de
Comunicación de la Universidad de La Habana pululan en FB, y
muchos periodistas cubanos con cuentas de solo ochenta horas mensuales
en Internet también aparecen en esta interminable urbe. Estos dos son
los grupos más nutridos en mi red de amistad feisbukera.
Pero
también están mis compañeros de estudios universitarios que fueron
contemporáneos, amigos cercanos o lejanos, o solamente conocidos. Muchos
viven fuera de Cuba, de modo que no los veo «hace siglos». Algunos
militan en latitudes políticas distintas de las mías; todos lo sabemos,
pero no importa. Facebook nos conecta en lo que de común tenemos: una biografía y ciertas nostalgias.
Más
diferidos aún son los afectos que crecieron cuando éramos niños o muy
jóvenes y no sabíamos que en el futuro para muchos la opción sería irse
del país. En julio de 2009 un amigo emigrado en Argentina me contó a
través de un correo electrónico: «Cuando regresé de Cuba en noviembre me
hice [sic] Facebook, y me cambió la vida, literalmente. Recuperé mi pasado».
Aquel
mismo día escribí en mi blog: Ahora que más de la mitad de nuestros
amigos y un número importante de nuestros conocidos ya no viven en La
Habana; ahora que cuesta más mantener nuestras redes íntimas de afectos,
tejidas con la vida; ahora que no se sabe nunca quién será el próximo
en «desprenderse» del espacio físico cubano, Facebook hace mejor su papel.[12]
Ellos
son mi red. La que puedo estudiar, a la que tengo acceso y sobre la que
escribo estas observaciones. Esta red que se ordena a partir de mí,
contiene sobre todo periodistas o aspirantes a serlo; cubanos en Cuba o
fuera de ella; hispanohablantes de origen, aunque muchos de ellos
«hablan» y «comparten» en otros idiomas; muchos jóvenes menores de 40
años, y muy pocas personas de más de 60.
De mis amigos en Facebook, lo más sobresaliente, compilado por el APP[13] Facebook
Friends & Profile Statistics, a partir de las propias declaraciones
de los usuarios en sus perfiles, son los siguientes datos con los que
se puede realizar un acercamiento, al menos de las tendencias
identitarias de esta red:
Películas favoritas: Harry Potter (24 likes),[14] Vampiros en La Habana (22 likes), Shrek (21 likes)
Programas de TV favoritos: South Park (37 likes), Friends (serie de TV) (34 likes), CNN en Español (27 likes)
Música favorita: Silvio Rodríguez (125 likes), Joaquín Sabina (115 likes), The Beatles (68 likes)
Libros favoritos: Cien años de soledad (54 likes), El perfume (23 likes), El amor en los tiempos del cólera (20 likes)
Nombres más comunes entre mis amigos: Ernesto (5), Alain (4), Juan (3)
La edad de mis amigos: a partir de 276 que declararon su fecha de nacimiento, el promedio es de 38,3 años.
Pero
más allá de datos como estos, cedidos espontáneamente por los usuarios,
existen otros que cotidianamente son «expropiados» por Facebook,
y conforman lo que se ha llamado la «huella digital» de cada uno de
nosotros: residen fundamentalmente en nuestros procedimientos.
Adentrarse en una red significa explorar el ámbito de esas
interacciones.
Facebook a 56 Kbps
Una de las primeras condicionantes que deben tenerse en cuenta para evaluar el comportamiento desde Cuba en Facebook
es la calidad de la conexión. A 56 Kbps, o menos, parece un
anacronismo, un imposible, pero es el diario de muchos internautas
cubanos. Conexiones lentísimas, por módem, se vuelven demasiado angostas
para poder tener una experiencia plena en esa red social. Mi amigo JM
escribió en su «biografía» en FB: «Hoy Facebook amaneció más
lento que de costumbre, y se me bloquea. Será porque tantos amigos
quieren entrar a la vez». Muchos usuarios utilizan conexiones por proxys
en espacios públicos, con mucha concurrencia; o se valen de cuentas de
acceso telefónico remoto «alquiladas» o «compartidas» en las que las
inmersiones deben ser expeditas.
Las precarias y singulares condiciones de conectividad en Cuba[15] obligan a que usualmente el acceso a Facebook
desde la Isla sea «guerrillero»: intermitente y utilitario. Es casi
imposible la navegación distendida, las fotos de gran tamaño son un
problema, la descarga o siquiera la visualización de videos es imposible
para la mayoría de los usuarios.
La activación de un servicio tan
básico como el chat en Facebook puede resultar engorrosa. Así le sucede a mi amigo SV: «Cuando chateo en Facebook,
tengo que tener todo lo demás cerrado. No puedo abrir otros sitios».
Sin dudas estas condiciones acotan la conducta en la red. Si una parte
considerable de los usuarios de Facebook en el mundo lo hacen a través de dispositivos móviles, en Cuba casi siempre ocurre desde ordenadores estacionarios.
La
navegación transcurre muchas veces desde centros de trabajo o estudio.
En algunos de ellos, aunque no llegue a estar prohibido, puede no
aceptarse el uso de esta herramienta durante el horario laboral. A
veces, aunque no es lo que predomina entre los periodistas, las
incursiones deben ser rápidas y disimuladas.
Por todo ello, en el fragmento de red que alcanzo a ver, como tendencia, la participación en FB pretende ser más sustantiva que lúdica. Cuando comencé a tener amigos en Facebook,
muchos de ellos, mientras exploraban las potencialidades de esta
herramienta, compartían galleticas de la suerte, jugaban a adivinanzas, o
difundían memes[16]
de manera asidua. En la evolución de los usos de esta red social mis
amigos no juegan. En toda mi red solo quince personas utilizan algún
juego de simulación o de mesa, y seguramente de forma muy esporádica,
sobre todo entre los que se conectan desde la Isla. En general, parecen
demostrar ante todo una necesidad ingente de comunicar algo, muchos de
ellos desean diseminar, «multiplicar», dar a conocer asuntos,
«conversar».
Afirma mi amigo CD: Yo crezco, por decirlo de un modo, hacia el aburrimiento. Y de momento llega Facebook y me hace trizas la teoría. Estoy en Facebook
para conversar, desde luego, que es todo un arte y una primerísima
necesidad mía. Creo que la conversación —con cualquiera y sobre lo que
sea— me seduce mucho. Pero no me resisto. Cada vez leo menos y converso
más. Cada vez oigo menos música y converso más.
Los
más jóvenes juguetean con los blogs de sus amigos y conocidos, votan
por ellos, los citan, los comentan, los comparten. Son las voces
emergentes que no están representadas en los medios de comunicación
tradicionales; que en los espacios blogueros han encontrado su hábitat y
en Facebook su «socorro». Muchos parecen haber entendido que
mientras más difusión consigue una intervención pública de cualquier
tipo en Internet, más protección adquiere. Un potencial ejercicio de
censura podría ser igualmente magnificado, al estilo del «efecto
Streisand».[17]
Los
menos jóvenes, que no mantienen blogs tan frecuentemente, están
enrolados de maneras más orgánicas en las dinámicas de los medios de
comunicación donde trabajan, y suelen compartir enlaces ya sea de los
medios propios o de otros admirados. Cubadebate y Russia Today, por ejemplo, son algunos de los más beneficiados con esta práctica.
Mi amiga MO se conecta todos los días con casi impecable rigor, siempre en la noche, e inunda en pocos minutos todo mi muro[18]
con ráfagas —el tiempo de conexión debe aprovecharse al máximo— de
contenidos llevados y traídos, compartidos desde sitios remotos:
titulares de la prensa cubana, tópicos políticos, memes divertidos,
asuntos de la comunidad LGBT (cada vez más esos temas). Es muy ocurrente
y casi todo viene con una nota de humor. Hace unas pocas semanas
publicó en su muro que le aburría Facebook, que quería cambiar su
«estrategia de comunicación» y que estaba lista para recibir
sugerencias. Por ser tan atípica y autorreflexiva su manifestación,
decidí recurrir a ella como informante clave en este análisis:
Nunca he tenido una verdadera estrategia para FB
y, al parecer, para ello tendré que hacerme de otro perfil que me
permita enrutar mi o mis intereses y escoger mis amigos. ¿Por qué NUNCA
la he tenido? Fácil. En primer lugar, como muchos colegas, llegué a él
cacharreando y con la idea de explorar algo que para mí era sorprendente
e incógnito, teniendo en cuenta que hasta ese momento no había navegado
por Internet. Así que la interpretación fue la que todavía subsiste en
la mayoría: esto es para darme a conocer, entretenerme y hacerme pasar
por genial. Luego vendrían otras realidades y las preguntas de cuántos
amigos tienes y claro, la interpretación de que si tenías pocos y no
usabas consignas, no estabas utilizando las redes para lo que se te
otorgó la conexión. Esta no cumplía el rol, de manera que ese
Internetburrismo era de arriba para abajo y de abajo para nosotros
mismos… También interpreté y lamentablemente lo seguimos haciendo, que
mientras más cosas revolucionarias pusiera, más defendía a la
Revolución. Muchos de nosotros ya hace rato que estamos claros de que
hay muchas maneras de defender a Cuba, sin consignas que a otros no
dicen nada; sin ocultamientos inútiles, provocando foros —a los cuales
todavía les tememos— y utilizando diversas herramientas, incluso las del
entretenimiento.
A veces me aburro en FB
porque no encuentro lo que estoy necesitando en ese momento. Y yo creo
que eso tiene que ver con la baja versatilidad de las personas con
quienes interactúo e imagino que viceversa. No hay sorpresas. No hay
temas. No hay foros. No, no y no. Ese día me harto y me voy, pq para
aburrirme, ya se lo dije, NO. De manera que todo esto me trae a lo
mismo: No hay estrategias, la gente copia y pega, no se mueve, no
provoca, no remueve las neuronas… me aburro. A veces alguien que logra
cosas agradables o didácticas cae en lo mismo y entonces se pone me
gusta, sin apenas haber visto nada. Otros problemas tienen que ver con
la conectividad, el no poder abrir vídeos, las miles de veces en que no
se abre o sube una foto, en fin… se pierden horas inútilmente.
Nunca te irás del todo
Es un hecho típico la convivencia en Facebook
con una diáspora cubana que está presente en estos espacios virtuales
de forma fluida, sistemática, visibilizándose, promoviendo sus agendas
públicas, reconquistando «territorios» simbólicos —muchas veces mediante
la exaltación nostálgica y multimedial del pasado—, y, sobre todo,
interactuando sin intermediarios con los restos de sus redes familiares,
grupales, de amistad, que han quedado en la Isla: en resumen,
evidenciando una sociedad transnacional.[19]
Si
la escritura literaria fue en las décadas pasadas la vía privilegiada
para condensar los rasgos específicos de una identidad diaspórica en la
emigración cubana, Facebook permite hoy su «consagración», su
popularización, en la medida en que multiplica estas expresiones
identitarias y las acerca más, como nunca antes, a la fuente original de
esta transformación cultural: el país y su vida cotidiana.
Para
los habitantes de la Isla esta diáspora constituye el Alter, la otredad
que devuelve la imagen propia; pero al mismo tiempo no es una instancia
externa, es constituyente principal de las interacciones, pues desde
ella y con ella se crean las redes de relaciones más importantes, que
son el ADN de estas formas de comunicación en Internet.
Al hacer una búsqueda en Google, a través de la combinación de los términos Cuba y Facebook,
se obtiene una diversidad de páginas en las que los temas de la
identidad nacional son predominantes y donde se insiste en la idea (más o
menos explícita) de que Cuba nos une. No es posible conocer, salvo para
los administradores de esos sitios que sí tienen acceso a las
estadísticas de Facebook, cuántos de los usuarios que se vuelven
«amigos» de tales espacios, provienen de la Isla, pero es muy probable
que se trate de una cifra no despreciable.
El
ideal de la «unidad» cubana, en estas páginas, cuyo objetivo de
posicionamiento se basa en amplificar sus redes tanto como sea posible,
transcurre generalmente por cauces apolíticos («de eso no se habla») y
se fundamenta, la mayor parte de las veces, en la evocación, la
restauración o la ratificación de estereotipos identitarios de la
nacionalidad cubana que incluyen los tópicos de la gastronomía casera,
la música de todos los tiempos, los dichos o chistes, objetos de la vida
cotidiana de décadas pasadas (sobre todo antiguallas socialistas) o
paisajes hermosos, pintorescos, desconflictuados, de nuestras ciudades o
sitios naturales. Es de suponer que la mayoría de estas páginas han
sido creadas por usuarios que viven fuera de Cuba, aunque seguramente se
sostienen por la «alimentación» que reciben desde la Isla.
Bellum omnium contra omnes
La potencial politización de cualquier tipo de interacción sostenida entre usuarios cubanos —desde la Isla o fuera de ella— en Facebook
es otra de las características habituales, sobre todo cuando se «habla»
del presente. Es como una energía inmanente que a ratos suele ser
reprimida o rebasada, pero siempre está lista para aparecer con fuerza
telúrica. No constituye novedad en la sociedad cubana: es el resultado
de décadas de confrontación ideológica. Mi amiga RM opina:
Generalmente los debates en FB
han sido políticos y de ahí no se saca nada, pq el tema está en que las
personas que lo han promovido, de un lado u otro, y las que tienen
capacidad para ello, no pueden realizarlo a cierto nivel, pq aparecen
los que no tienen nada que decir y el foro se convierte en una
ciberchusmería, sin pies ni cabeza. Yo sí creo que podemos promover el
debate desde Facebook, valiente y racionalmente. […] Muchos de
nuestros colegas, se callan, no participan, no exponen lo que piensan.
Está desde el «no me interesa el tema», al «mejor no pongo nada para
evitarme problemas» o el «déjame quedarme en la línea». Está la falta de
intereses, la del talento y el conocimiento. No se puede ir a un foro
de verdad a hablar cáscaras, digo yo. Pero sí creo que si se piensa
bien, en vez de estar replicando en FB y Twitter todo lo
que se nos manda, le haríamos más beneficio a nuestro país defendiendo
desde nuestras realidades, con honestidad y transparencia. Hay que
aprender a desatar esos nudos para que lo del «secretismo se acabó», se
concrete y para que dejemos atrás la ingenuidad de que en este mundo
globalizado es posible estar en una bola de cristal.
En Facebook
muchas intervenciones se vuelven trascendentalistas, acusatorias,
confrontantes. Muchas se erigen en calidad de increpación o de defensa.
Abundan los «debates» que se sostienen desde la sospecha, el
malentendido apriorístico —casi consustancial. También es característico
el doble sentido y el uso de frases sugestivas que juegan a decir más
de lo que dicen entre comunidades de intelección. Guiños con segundas
intenciones que no se esclarecen para poder pasar de largo, ilesos,
frente a la censura. Una censura que no se aclara, pero se puede prever:
se «vive» cierta vigilancia[20] que ejerce el «otro» en el mundo virtual y que puede influir en el comportamiento de los sujetos en el mundo no virtual.
Según mi amigo JL: Los
periodistas «cargamos con la cruz» de que la conexión nuestra es
estatal. O sea, el medio en que laboramos nos ofrece ese servicio para
hacer nuestro trabajo o para el «combate ideológico». A los que la
tienen desde casa se les dan ciertas «tareas». No obstante, hay quienes
asumen una postura valiente y colocan contenidos más o menos
irreverentes, más o menos «independientes» de un perfil editorial o unas
líneas de discreción determinadas o relacionadas con un medio. La
mayoría se abstiene de hacerlo, por simple autocensura o para que no
tomen represalias con la conexión a Internet, e incluso por
¿agradecimiento? Pa´ no meterse en líos, etc. […] Un colega le preguntó a
cierta reportera: «Cuando discutes con tu familia, ¿lo haces en la
puerta de tu casa o dentro?». De ahí viene lo de «la ropa sucia se lava
en casa» o de que no le hagamos el juego al enemigo y demás. En resumen,
creo que mis amigos y mis colegas tienen una postura moderada respecto a
expresarse liberadamente.
Sin embargo, las dinámicas de relación en Facebook
y los discursos que la soportan tienden también a poner a prueba y
cuestionar los límites para la reflexión y la expresión en cualquier
ámbito, y el resultado suele ser la expansión de estos.
En un despacho de la agencia británica de prensa Reuters, en 2009, se argumentaba:
Facebook
está borrando los límites de lo políticamente correcto en Cuba, donde
décadas atrás muchos interrumpieron la comunicación con sus familiares
en Miami para evitar meterse en problemas. Hoy en la página de un
periodista del diario oficial Granma aparecen los amigos que se
marcharon a los Estados Unidos y un cantante comprometido tiene entre
sus contactos a un columnista del diario El Nuevo Herald, crítico del gobierno cubano.[21]
A
la sazón de las reformas en Cuba y frente al desgaste del discurso
público de ciertos actores como la prensa oficial, los polos de la
politización se van diversificando. Emergen discursos que introducen
también, desde posturas autoidentificadas como de izquierda o
revolucionarias, expresiones críticas dirigidas a presionar o forzar
cambios mediante una opinión pública de organicidad viral (como las que
suelen preñarse en Facebook) sobre aspectos de la política doméstica o de fuentes exteriores a ella que la influyen.
En
meses pasados destacó, por ejemplo, el cuestionamiento sin ambages al
gobierno de Rafael Correa por la decisión de imponer nuevos y especiales
requisitos a los cubanos para su entrada en Ecuador, una vez que se
pusieron en vigor las nuevas disposiciones migratorias en la Isla. ED
escribió en su biografía: «Como ciudadana cubana, cuyo salario no
alcanza para visitar Ecuador sin visa o Europa con visa, me siento
profundamente ofendida por este drástico cambio a solo unos días de la
reforma migratoria cubana».
En la red que estoy analizando se percibe la presencia de una especie de observatorio ad hoc
de la prensa cubana, por la confluencia de comentarios y análisis de
personas que conviven con el sistema de comunicación en Cuba, que son
parte de él y tienen especial sensibilidad para captar los entramados
políticos y periodísticos que explicarían su carácter. Muchos demuestran
estar muy atentos a omisiones, errores, «rarezas» profesionales de los
«órganos de prensa».
Otro
tema muy recurrente, vinculado a aquel, es el de la conectividad en la
Isla. Constituye un permanente motivo de insatisfacción y causa de
debate entre personas que padecen, en su quehacer diario, esta carencia,
y han alimentado expectativas reiteradamente diferidas sobre la mejoría
de las conexiones a Internet. «Parece un buen momento para que mi
Ministerio de Informática y Comunicaciones diga por fin algo al
respecto», escribió DS para «compartir» un post de Renesys,[22]
una empresa norteamericana que activó en enero de 2013 numerosas
alarmas sobre el archiconocido cable submarino de fibra óptica Alba-1.
Como DS, decenas de usuarios de mi red en Facebook
divulgaron el texto de Renesys donde se informaba que «la pasada
semana, nuestro sistema de monitoreo global registró indicadores de que
finalmente el cable ha sido activado». Preguntas y comentarios se
sucedieron en cadena. Si bien nadie puede asegurar el impacto que pudo
haber tenido ese «estado de opinión» suscitado en FB, es posible imaginar que algún efecto generó, coordinado con otras presiones, pues se publicó una nota informativa de ETECSA[23] cuatro días después de la primera comunicación de Renesys. También la respuesta oficial fue debatida.
DS volvió a tratar el tema e invitó a sus amigos en Facebook:
Para
irnos montando en el debate sobre cómo extender Internet en Cuba,
podríamos empezar por ir teniendo claro cuál es la situación de la
infraestructura nacional de comunicaciones, qué nodos enlaza la fibra
óptica nacional, cuál es la saturación de las centrales telefónicas y
los pares de cobre, qué tipos de soluciones tecnológicas estarían
disponibles y sus costos, y no estaría de más saber un poquito de las
cuentas de etecsa.
Ciertas
respuestas fueron intensas; unas optimistas, otras no tanto. Frente a
la nota de ETECSA y la invitación de DS, algunos iban de fiesta y otros a
un entierro. Dando golpes a ciegas, sin poder canalizar de manera
efectiva estas ideas en el ámbito social real, al menos compartíamos nuestros credos. Yo misma participé con este análisis:
Quisiera
empezar por saber si existe algún documento rector de la
informatización en Cuba, y qué política está proyectada sobre la
conectividad. Según la nota de ETECSA, se derivan dos posturas de
política: 1) habrá que sacar divisas de algunos servicios para repartir
gratuidad en otros. Dice: «aumentar los recursos en divisas, destinados a
pagar el tráfico de Internet». Es decir, se mantiene el esquema
gratuidad; 2) se multiplicarán las posibilidades de acceso, aunque no
«automáticamente», pero se multiplicarán. Es decir, no solo mejorarán
las actuales. Ahora bien, preguntas posibles ¿conectividad social
implica necesariamente gratuidad?, ¿qué parte de la infraestructura
interna de telecomunicaciones se priorizará en función de qué objetivos?
Ahora necesitamos otra nota de ETECSA, o quizás todo un informe del
MIC…
ED dijo:
Hasta
que este país no defina claramente una política de extensión de acceso a
Internet para la ciudadanía, hasta que no se actualicen los criterios
pre-web 2.0 y pre-cable de fibra óptica sobre este tema que no han
variado mucho desde la Cumbre de la Sociedad de la Información y que se
repitió, lamentablemente, en la WCIT, no se podrá pensar en cómo van a
manejarse las inversiones para este sector…
YH agregó:
Que
la puesta en marcha del cable no significará que automáticamente se
multipliquen las posibilidades de acceso es real. Pero también es real
que los actuales accesos podrían ser beneficiados de manera rápida con
mejoras en el ancho de banda. Ahora que es necesario realizar
inversiones de infraestructura también es real pero para llegar a esa
conclusión no hacía falta tener instalado el cable, eso se sabía de
antes. Ahora la pregunta es por qué esa inversión de infraestructura,
que más bien es una necesidad imperiosa para el desarrollo del país, no
fue concebida y realizada en paralelo con el proyecto.
Cerrar sesión
He descrito algunos rasgos gruesos de la discursividad que adoptamos o que construimos y de las interacciones que vivimos en Facebook.
Estas formas no deberán variar mientras no se modifiquen al menos tres
circunstancias que las modelan: hasta que se amplíe sustancialmente la
conectividad en el país y se multipliquen sus beneficiarios, se
naturalice y expanda la relación entre Cuba y su emigración, y la
polarización política ceda espacio frente a nuevos consensos.
Nuestras participaciones en Facebook,
cada vez más extendidas aunque todavía discretas, están contribuyendo
al ensanchamiento de las prácticas democráticas en la Isla, toda vez que
estimulan, desde ese afuera virtual que se va enraizando en el
conjunto de la sociedad:
1) la vigilancia colectiva sobre la prensa y
los dominios políticos; 2) el desarrollo de habilidades para identificar
y maniobrar con subtextos contenidos dentro de los discursos; 3) el
cuestionamiento de los silencios, de las omisiones, de los vacíos en la
esfera pública; 4) la restauración de los diálogos entre cubanos; 5) la
promoción de la tolerancia hacia y con la diversidad.
Estudiar nuestros comportamientos en Facebook,
una especie de patria chica, interregno local-global, es pertinente
porque nos habla de muchas maneras acerca del país que somos y la
ciudadanía que podemos construir.
Texto tomado de la publicación: www.temas.cult.cu
*Periodista y profesora. Instituto Internacional de Periodismo José Martí.
[1]Web scraping es una técnica de software
utilizada para extraer información de sitios web. Se usa a menudo para
comparar precios en tiendas, monitorizar datos relacionados con el
clima, detectar cambios e integrar datos en sitios web, etc. Véase
http://es.wikipedia.org/wiki/Web_scraping.
[2]Véase Ippolita, En el acuario de Facebook. El irresistible ascenso del anarco-capitalismo, Enclave de Libros, Madrid, 2012.
[3]ONE.
«TICs. Uso y acceso en Cuba», 2009, disponible en
www.one.cu/publicaciones/06turismoycomercio/TIC/anual/4.%20Uso%20social.pdf.
«Es triste que solo 356 centros (de los más de 10 600 existentes) estén
conectados, precisó el director nacional de Informática Educativa del
Ministerio de Educación de Cuba, Iván Barreto», refiere Roberto
Hernández («Ante escasa conectividad escolar, Cuba busca versión
portable web», Prensa Latina, 25 de enero de 2012, disponible en www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=471610&Itemid=1).
[4]«Los
“usuarios indirectos” no son más que aquellas personas que sin tener
acceso a Internet, o tan siquiera a un correo electrónico, construyen
redes sociales valiéndose de amistades con acceso a la web en sus
centros laborales, o con algún correo nacional, que en casos muy
puntuales tienen permitido unas pocas personas en su casa, por unas
pocas horas mensuales, y así, de manera indirecta comunicarse con
familiares, amigos o informarse de algún tema en específico». Alfredo
Fernández, «Usuarios indirectos en Cuba», Havana Times, 5 de octubre de 2011, disponible en www.havanatimes.org/sp/?p=50599.
[5]Mark Zuckerberg (1984), creador y dueño de Facebook y una de las personas más ricas del mundo.
[6]«Hace
unos días, uno de los regalos de cumpleaños de mi hija menor, que me
comentó con brillo en los ojos y radiante sonrisa, fue entrar por
primera vez a Facebook. A ver, mi hija cumplió dieciséis, lo que
significa que hasta ahora solo conoció de oídas ese universo concreto, y
tampoco parece que esta, su primera visita, se vaya a repetir con
asiduidad». Eduardo del Llano, «Como los peces», Eduardo del Llano, 26 de marzo de 2013, disponible en http://eduardodelllano.wordpress.com/2013/03/26/como-los-peces/.
[7]Antonio
Aja Díaz, «Posibles tendencias de la emigración desde Cuba entre
2008-2009», Fondos del CEMI, disponible en
www.uh.cu/centros/cemi/wp-content/uploads/2011/11/6-Antonio-Aja-POSIBLES-TENDENCIAS-DE-LA-EMIGRACION-DESDE-CUBA.pdf.
[8]En
diciembre de 2011 se registraron 11 247 925 habitantes. Véase «Panorama
económico y social. Cuba 2011», Oficina Nacional de Estadística e
Información (ONEI), disponible en
www.one.cu/publicaciones/08informacion/panorama2011/11%20Indicadores%20Demogr%C3%A1ficos.pdf.
[9]Una
emigración con motivaciones fundamentalmente económicas, tiende a
mantener lazos fuertes con sus familias y grupos de origen en la Isla, a
pesar de que la mayor parte se asienta en los Estados Unidos y se
desenvuelve en el contexto de las conflictivas relaciones bilaterales
entre los dos países. Varias estimaciones totalizan en unos mil millones
de dólares las remesas que llegan a Cuba al año. «En el caso de Cuba,
la coyuntura histórica incidió en la implementación de determinadas
políticas migratorias que hicieron más traumática la separación familiar
que provoca toda emigración, por la carga ideológica del momento
concreto, desde 1959. Sin embargo, los vínculos familiares suelen
emerger y se restablecen cuando surge la posibilidad del rencuentro o el
contacto por medios como el teléfono o Internet». Ivet González,
«Familia cubana, más diversa por la emigración» (entrevista a Consuelo
Martín), IPS Cuba, 26 de febrero de 2013, disponible en
www.ipscuba.net/index.php?option=com_k2&view=item&id=6663:familia-cubana-m%C3%A1s-diversa-por-la-emigraci%C3%B3n&Itemid=5.
[10]«La
etnografía se ocupó profusamente del Otro Distante antes de que una
revolución tecnológica y la urbanidad contemporánea le empujaran a
ocuparse también del Otro Próximo. La “revolución” digital, Internet y
las CMO [comunicaciones mediadas por ordenador] nos traen un regalo
—quizá envenenado— en la forma del Tele-Otro o del Ciber-Otro. De nuevo,
una revolución tecnológica —que tiene también mucho de urbano— produce
el suficiente movimiento socio-cultural como para que podamos
parasitarlo/etnografiarlo sin ningún sonrojo […] El estudio de las
formas y manifestaciones de la telepresencia es un área de trabajo
pertinente para los etnógrafos de lo cibersocial, puesto que en estas
formas y manifestaciones se va a descubrir la materia prima de las
relaciones sociales trenzadas a través de las comunicaciones mediadas
por odenador». Joan Mayans i Planells, «Nuevas tecnologías, viejas
etnografías. Objeto y método de la etnografía del ciberespacio», Quaderns de l’ICA, n. 17-18, 2002, pp. 79-97, disponible en www.cibersociedad.net/mayans/mayans_3.php.
[11]Dag Elgesem, «What is Special About the Ethical Issues in Online Research?», Ethics and Information Technology, v. 4, n. 3, p. 198.
[12]Véase http://enlaces.wordpress.com/2009/07/18/Facebook/.
[13]Abreviación de la palabra applications; pequeños programas desarrollados para resolver problemas muy puntuales, que expanden las prestaciones de equipos y plataformas.
[14]«Botón
Me gusta: Esta función aparece en la parte inferior de cada publicación
hecha por el usuario o sus contactos. Permite valorar si el contenido
es del agrado del usuario actual en la red social, del mismo modo se
notifica a la persona que expuso ese tema originalmente si es del agrado
de alguien más (alguno de sus contactos)». Véase
http://es.wikipedia.org/wiki/Facebook.
[15]La Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), e Internet World Stats informan 23% de penetración de Internet en Cuba. Véase ONE, Anuario Estadístico de Cuba 2011,
La Habana, 2012, disponible en
www.one.cu/aec2011/esp/17_tabla_cuadro.htm; «Internet Usage, Facebook
Subscribers and Population Statistics for all the Americas World Region
Countries», Internet World Stats, junio de 2012, disponible en www.internetworldstats.com/stats2.htm.
[16]Memes:
mensajes contenidos generalmente en dibujos o fotografías de alto
impacto, que contienen conceptos, ideas o expresiones entretenidas,
sorprendentes o útiles. Véase Argenmar, «Vídeo sobre el concepto de Meme», YouTube, 12 de abril de 2013, disponible en www.youtube.com/watch?v=aDP4nODb9CE&feature=player_embedded. Wikipedia define que «un meme (o mem)
es, en las teorías sobre la difusión cultural, la unidad teórica de
información cultural transmisible de un individuo a otro, o de una mente
a otra, o de una generación a la siguiente. Es un neologismo acuñado
por Richard Dawkins en El gen egoísta (The Selfish Gene), por la semejanza fonética con “gene” —gen en idioma inglés— y para señalar la similitud con “memoria” y “mimesis”». Véase http://es.wikipedia.org/wiki/Meme.
[17]«El
efecto Streisand es un fenómeno de Internet en el que un intento de
censura u ocultamiento de cierta información fracasa o es incluso
contraproducente para el censor, ya que esta acaba siendo ampliamente
divulgada». Véase http://es.wikipedia.org/wiki/Efecto_Streisand.
[18]«Muro:
es un espacio en cada perfil de usuario que permite que los amigos
escriban mensajes para que el usuario los vea. Solo es visible para
usuarios registrados». Véase http://es.wikipedia.org/wiki/Facebook.
[19]«Los
cubanos se asoman al siglo xxi desde la tremenda potencialidad de una
sociedad transnacional incipiente. Cerca de 10% de la población nacional
reside fuera de la Isla de manera permanente, y una cantidad muy
superior al millón de personas sale y entra periódicamente. La inmensa
mayoría realiza su transnacionalidad en el sur de la Florida, pero no
únicamente, lo que arroja un balance altamente positivo para el futuro
de la nación en términos de ingresos, de experiencias vitales y de
entrenamientos». Haroldo Dilla, «La incitación del debate», Cubaencuentro, 25 de marzo de 2013, disponible en www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/la-incitacion-del-debate-283608.
[20]El panoptismo en el sentido foucaultiano: un estado consciente y permanente de visibilidad.
[21]«Cubanos salen al mundo a través de Facebook» (Reuters), El Mercurio OnLine, 16 de octubre de 2009, disponible en www.emol.com/noticias/tecnologia/2009/10/16/380489/cubanos-salen-al-mundo-a-traves-de-Facebook.html.
[22]Doug Madory, «Mystery Cable Activated in Cuba», Renesys Blog, 20 de enero de 2013, disponible en www.renesys.com/blog/2013/01/cuban-mystery-cable-activated.shtml.
[23]ETECSA, «Cable submarino Alba-1 está operativo y se comienzan pruebas para tráfico de Internet», Cubadebate, 24
de enero de 2013, disponible en
www.cubadebate.cu/noticias/2013/01/24/cable-submarino-alba-1-esta-operativo-y-se-comienzan-pruebas-para-trafico-de-Internet/.