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martes, 8 de diciembre de 2015

Diputados cubanos abogan en cita climática por educación ambiental

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Foto: Desconocido
PARÍS.—Diputados cubanos subrayaron hoy aquí la importancia de la educación ambiental como una de los elementos a potenciar para enfrentar eficazmente el cambio climático.

Es necesario educar desde edades tempranas en los temas relacionados con el cuidado del medio ambiente, expresó a Prensa Latina Adianez Taboada, vicepresidenta de la Comisión que atiende la educación, la cultura, la ciencia, la tecnología y el medio ambiente en el Parlamento de la Isla.

Taboada, quien participó en un evento de parlamentarios sobre el tema, paralelo a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP21) que sesiona en esta capital, expresó que también resulta esencial la concreción de políticas con financiamiento.

Las mismas deben incluir la utilización de la ciencia y la innovación tecnológica, y la transferencia de tecnología en función de mitigar los efectos del cambio climático, recalcó.

La cuestión de las responsabilidades comunes, pero diferenciadas, fue un principio al cual se refirieron representantes de varias delegaciones, añadió.
Asimismo, apuntó que la motivación fundamental del encuentro fue cómo contribuir desde los Parlamentos a todos las políticas que se establezcan en los gobiernos para paliar los perjuicios del mencionado fenómeno.

Al respecto, el diputado José Rubiera, director del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología de Cuba, remarcó que el cambio climático es un problema grave de cuya existencia no hay duda. De no adoptarse medidas urgentes, ese fenómeno provocará serias consecuencias de todo tipo, afirmó.
Sabiendo todo eso, opinó, la COP21 da una esperanza de que los gobiernos del mundo puedan ponerse de acuerdo para limitar a dos grados centígrados o menos el aumento de la temperatura para el año 2050.

El 2050 parece muy lejano, pero está al doblar de la esquina y las medidas hay que implementarlas ahora porque toma un tiempo en la atmósfera restablecerse poco a poco, declaró a Prensa Latina.

Rubiera insistió en que no todas las naciones tienen el mismo grado de responsabilidad porque los países en vías de desarrollo no emiten nada comparado con las emanaciones de gases de efecto invernadero de las grandes potencias.

Las islas pequeñas, los pequeños estados insulares, las naciones en vías de desarrollo, que son los que menos emiten, van a sufrir los mayores embates del cambio climático. Esto ya se está viendo con el incremento de la marea, los ciclones tropicales y todas las desgracias climáticas que pueda haber o que puedan venir en el futuro, explicó.

Por otra parte, los industrializados deben ser los que más aporten financiamiento y trasferencia de tecnología para que los otros puedan crecer económicamente con energías limpias y renovables. Aunque la responsabilidad es de todos, tiene que haber una diferenciación, enfatizó.
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lunes, 30 de noviembre de 2015

Díaz-Canel en París: "La humanidad tiene puesta sus esperanzas en los resultados de esta Conferencia"

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Discurso de Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la XXI Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, París, Francia, el 30 de noviembre de 2015. (Versiones Taquigráficas Consejo de Estado)

Señor Presidente Francois Hollande;
Señor Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon;
Distinguidos Jefes de Estado y de Gobierno, delegados e invitados;

Señor Presidente:
Permítame, ante todo, expresar las condolencias del pueblo y gobierno de Cuba, al pueblo y gobierno de Francia por las víctimas que ocasionaron los atroces atentados terroristas en París.

Han transcurrido 23 años desde que en la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro, el Líder Histórico de la Revolución Cubana, Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, alertara que, y cito, “una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre”. Ya entonces adelantaba que la única solución real y justa debía venir de la modificación de los patrones de producción y consumo surgidos de las antiguas metrópolis coloniales, de políticas imperiales que generaron el atraso y la pobreza para la inmensa mayoría de la humanidad, además de la promoción de un orden económico internacional más justo y equitativo.

Ello sigue siendo hoy una condición indispensable para estabilizar la temperatura global en el entorno de 1,5°C, como justamente reclamamos los pequeños Estados insulares en desarrollo que estamos en la primera línea de enfrentamiento al cambio climático global.

Cuba asiste a esta Conferencia para abogar por un acuerdo sustentado en una aplicación más efectiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas. El acuerdo de París debe entrañar un firme compromiso global para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero con base en el principio de las responsabilidades comunes pero diferenciadas, y el establecimiento de un renovado marco de cooperación internacional que asegure la provisión y escalamiento de los recursos y la transferencia de tecnologías para que los países en desarrollo podamos cumplir con las disposiciones del acuerdo.

No se pueden combatir los efectos del cambio climático obstaculizando el desarrollo de los que más lo necesitan ni los esfuerzos nacionales para erradicar la pobreza y el hambre en una extendida geografía de nuestro planeta común.

Señor Presidente:
La humanidad tiene puesta sus esperanzas en los resultados de esta Conferencia, la cual deberá conducir a un acuerdo justo y balanceado, sin retroceder en el compromiso y liderazgo que corresponde a los países desarrollados, que deben asumir con determinación y proporcionalidad su responsabilidad histórica.

Si hace 23 años ya era casi tarde para hacer lo que debíamos haber hecho hacía mucho tiempo, hoy resulta inmoral continuar postergando una acción internacional fortalecida para enfrentar los efectos del cambio climático global.

Nosotros, los países en desarrollo, con el apoyo requerido, haremos lo que nos corresponde en esta lucha, que es también nuestra.
Muchas gracias

(Aplausos)
.

jueves, 19 de agosto de 2010

Fidel: Lucha de toda la humanidad o el martirio

Por Yoel Pérez Marcano

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Las ultimas “Reflexiones” que el comandante Fidel Castro Ruz ha expuesto a la creciente avidez de sus lectores de todo el planeta, dibujan nuevos escenarios bélicos que, sobrepasan sus conocidas conceptos y concepciones de exitoso estratega militar vencedor de una cruel y mafiosa dictadura, orientador de generaciones de revolucionarios latinoamericanos que desafiaron el viejo dominio de castas oligárquicas y de elites políticas de Nuestra América y conductor de la extraordinaria operación militar intercontinental con la que, no solo se garantizó la soberanía y la independencia de los pueblos recién liberados del colonialismo portugués, sino que creó las condiciones políticas y militares que hicieron posible pocos años después, la disolución del régimen del apartheid surafricano y la descolonización de Namibia.

Estudiando científicamente todos los conflictos armados de la historia antigua y moderna y, en especial, los que se desarrollaron en el siglo XX, el comandante Fidel ha podido comprender como ningún otro revolucionario de Nuestra América y muy pocos en el mundo, la evolución de la guerra -desde su condición de instrumento natural de conquista de los Estados de clases sobre otras forrmaciones históricas, con el fin de adueñarse de su riquezas naturales y culturales y explotar y esclavizar a sus pueblos- hasta el estadio actual de ser la gran empresa que sustenta el aparato económico imperialista en su proceso de modelación y adaptación de los pueblos y Estados, especialmente los propios, a una nueva realidad global signada por el control total del planeta Tierra por un Estado Global impuesto por la fuerza o la amenaza del uso de la fuerza y a favor de grupos económicos hiper-elitescos concentrados en los centros en el complejo militar industrial norteamericano y en los centros financieros de sus aliados de Europa y Asia.


No por casualidad, este “genio maléfico”, como lo califican los imperialistas norteamericanos, ha podido enfrentar y derrotar durante 52 años a la maquinaria de guerra, inteligencia y espionaje más extraordinaria de cuantas hayan existido a lo largo de la historia de La Humanidad y contribuido, de manera determinante, al diseño de la doctrina militar de “guerra de todo el pueblo” que sintetiza las diversas experiencias militares que los movimientos de liberación nacional y anticapitalistas, acumularon desde las luchas de independencia de Nuestra América en el siglo XIX, pasando por la heroica Comuna de Paris hasta las revoluciones mexicana, rusas, -china vietnamita, argelina, las experiencias soviéticas y yugolasva de la segunda Guerra interimperialista mundial y la guerra de guerrillas de Africa, Asia y América Latina, en el siglo XX.


Hoy, aunque no lo dice expresamente en sus “Reflexiones”, ni en sus últimas apariciones en diversos escenarios públicos de Cuba, todo pareciera indicar que el viejo guerrillero, estadista y estratega militar de la guerra revolucionaria está en camino de superar sus probadas concepciones militares para proponerse otra formulación que toma en cuenta las dramáticas realidades que hoy vive el planeta Tierra, a causa de la crisis global del Capitalismo, las debilidades energéticas de su modelo de producción y consumo, la depredación irreversible de los tres de los elementos esenciales de la vida planetaria – agua, aire y la capa de ozono – , las devastaciones originadas por el cambio climático y la insurgencia de Estados, pueblos, naciones y etnias que lucha por su preservación de sus medios de vida y quehacer cultural, la recuperación de su memorias y recursos históricos y la defensa del Planeta en peligro de ser exterminado por una conflagración mundial.


Los análisis que sobre la hipótesis de guerra sionista-imperialista –otanista contra Irán y la utilización de extraordinaria documentación de estudiosos de la materia militar y geopolítica, evidencian que para el comandante Fidel Castro Ruz podríamos estar  -ya- en presencia de un “estadío holocaustico” de la Humanidad, en la que toda resistencia individual al Poder destructivo de las fuerzas del Estado Global, sería absolutamente inútil, por cuanto ésta sería respondido con una fuerza de tal suerte destructiva, que sus efectos se esparcirían por todo el amplio entorno de ese escenario bélico, que serviría de lección contundente a los pueblos, quienes deberían escoger entre “Sumisión o Martirio”.


En ese línea de reflexión del esclarecido comandante Fidel Castro Ruz, no existe posibilidad alguna de resistencia individual de los pueblos a esa maquinaria de guerra, ni posibilidad alguna de que la solidaridad de otros pueblos puedan impedirlo, porque estaríamos en un momento del desarrollo de la Humanidad, en donde el Capitalismo, en su fase suprema y terminal, El Estado Global, pretende alargar su sobrevivencia por lo menos, por un milenio más, si logra imponer y consolidar el Estado Global, con sus corporaciones y ejércitos planetarios, sustentado en la alianza imperialista-otanista-sionista.


“Insurección Obrero-Campesina”, “Guerra de Guerrillas”, “Guerra Popular Prolongada”, “Insurrección Cívico Militar”, son parte del legado histórico de las guerras revolucionarias nacionalistas, de liberación nacional y anticapitalistas que, hoy, con los medios de guerra nucleares tácticos y estratégicos, el comando y defensa satelital, los medios electrónicos de mando y ataque, las super-bombas convencionales, la tecnología misilística de ataque y defensa desde mar, tierra y aire y, el uso del espacio sideral y las supercomputadoras, parecieran hacer imposible toda resistencia racional de un pueblo a ese tipo de enemigo, solo quedando como opción: La Lucha de Toda la Humanidad o el Martirio de los Pueblos.


De allí que hoy, el último líder revolucionario del siglo XX, que desafió en octubre de 1962 la amenaza del imperialismo norteamericano de barrer del planeta Tierra a la Cuba revolucionaria con el uso de armas atómica puede, sin renunciar a sus sagrados principios, predicar que la única posibilidad real de evitar la destrucción atómica del planeta está representada por la unificación y movilización de la Humanidad para impedir que el imperialismo, en su antihistórico propósito de preservar la riqueza y los privilegios de los dueños del complejo militar industrial y los grupos financieros globales, desate la vorágine holocáustica en este y el espacio sideral, extinguiendo todo rastro de vida en el único lugar del Universo conocido en el que existe vida e inteligente.



http://www.aporrea.org/internacionales/a106313.html

sábado, 19 de diciembre de 2009

Canciller cubano en sesión final de la Cumbre climática

Canciller cubano en sesión final de la Cumbre climática
Intervención de Bruno Rodríguez Parrilla, en la sesión final de la Cumbre Climática de las Naciones Unidas, en Copenhague, Dinamarca, el 18 de diciembre de 2009.
El canciller cubano reiteró la protesta por las graves violaciones de procedimiento que se han producido en la conducción antidemocrática del proceso de esta Conferencia
bruno_onu-2.JPGSeñor Presidente:

Hace ya cuatro horas el presidente Obama anunció un acuerdo que no existe; falta el respeto a la comunidad internacional, se comporta como un jefe imperial.

El documento que usted varias veces afirmó que no existía, señor Presidente, aparece ahora. Todos hemos visto versiones que circulan de manera subrepticia y que se discuten en pequeños conciliábulos secretos, fuera de las salas en que la comunidad internacional, a través de sus representantes, negocia de una manera transparente.

Resulta, señor Presidente, que el documento que no existió, existe. Lamento profundamente la manera en que usted ha conducido esta conferencia.

Puedo anticiparle que la delegación de la República de Cuba ha decidido no aceptar el proyecto de declaración que usted presenta. No requiero consultas adicionales en ningún marco ni formato, y, por tanto, declaro que en esta conferencia no existe consenso sobre este documento (Aplausos).

Sumo mi voz a la de los representantes de Tuvalu, Venezuela y Bolivia. Cuba considera extremadamente insuficiente e inadmisible el texto de este proyecto apócrifo. La meta de 2º centígrados es inaceptable y tendría consecuencias catastróficas incalculables, en particular para los pequeños Estados insulares. Significaría un grave impacto en numerosas especies de la biodiversidad.

El documento que usted, lamentablemente, presenta no contiene compromiso alguno de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

Conozco las versiones anteriores que también, a través de procedimientos cuestionables y clandestinos, se estuvieron negociando en corrillos cerrados que hablaban, al menos, de una reducción del 50% para el año 2050. Tengo conmigo aquí esas versiones anteriores, que valdría la pena ofrecer a los medios de prensa y a los representantes de la sociedad civil y hacer públicas en esta sala.

El documento que usted presenta ahora, omite, precisamente, las ya magras e insuficientes frases clave que aquella versión contenía. Este documento no garantiza, en modo alguno, la adopción de medidas mínimas que permitan evitar una gravísima catástrofe para el planeta y la especie humana.

El texto de este documento, para Cuba, es incompatible con el criterio científico universalmente reconocido, que considera urgente e insoslayable asegurar niveles de reducción de, al menos, el 45% de las emisiones para el año 2020, y no inferiores al 80% ó 90% de reducción para el 2050.

Este vergonzoso documento que usted trae es también omiso y ambiguo en relación con el compromiso específico de reducción de emisiones por parte de los países desarrollados, responsables del calentamiento global por el nivel histórico y actual de sus emisiones, y a quienes corresponde aplicar reducciones sustanciales de manera inmediata. Este papel no contiene una sola palabra de compromiso de parte de los países desarrollados.

La delegación de Cuba reitera, además, su convicción de que la reducción de las emisiones de carbono de los países del Sur no puede formularse de manera que obstaculice el ejercicio del derecho al desarrollo. Este papelucho ignora ese concepto.

Todo planteamiento acerca de la continuación de las negociaciones para adoptar, en el futuro, acuerdos de reducción de emisiones, debe incluir, inevitablemente, el concepto de la vigencia del Protocolo de Kyoto, y de que estos acuerdos serán parte de un segundo período de compromisos de dichos protocolos.  Su papel, señor Presidente, es el acta de defunción del Protocolo de Kyoto que mi delegación no acepta.

La delegación cubana desea hacer énfasis en la preeminencia del principio de “responsabilidades comunes, pero diferenciadas”, como concepto central del futuro proceso de negociaciones. Su papel no dice una palabra de eso.

Este proyecto de declaración omite compromisos concretos de financiamiento y transferencia de tecnologías hacia los países en desarrollo como parte del cumplimiento de las obligaciones contraídas por los países desarrollados bajo la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático. El documento se limita a la idea de que los países desarrollados participen en una llamada movilización de recursos que se dice que pueden ser públicos o privados, bilaterales o multilaterales, o provenir, incluso, de fuentes alternativas.  Los países desarrollados, que imponen sus intereses mediante su documento, señor Presidente, evaden cualquier compromiso concreto.

La delegación de Cuba reitera su protesta por las graves violaciones de procedimiento que se han producido en la conducción antidemocrática del proceso de esta conferencia, especialmente, mediante la utilización de formatos de debate y de negociación, arbitrarios, excluyentes y discriminatorios.  Lo que usted llama, señor Presidente, “un grupo de líderes representativos” es, para mí, una grosera violación del principio de igualdad soberana que consagra la Carta de las Naciones Unidas, un mecanismo que intenta imponer decisiones a la comunidad internacional y manipular a la opinión pública.  La formulación no transparente de proyectos de documentos ha sido constante en esta conferencia.

Debo expresar, señor Presidente, mi protesta y preocupación por la restricción del acceso de las organizaciones no gubernamentales a esta conferencia.

La delegación de Cuba hace parte de las posiciones expresadas por los Estados miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, en particular de los discursos de los presidentes Hugo Chávez y Evo Morales.

Señor Presidente, le solicito formalmente que esta declaración sea recogida en el informe final sobre los trabajos de esta lamentable y bochornosa 15 Conferencia de las Partes.

Muchas gracias. (Aplausos).

Los terrícolas frustrados


Los terrícolas frustrados
Por Darío L. Machado Rodríguez

manifestantes-en-copenhague-apoyan-causa-de-tuvalu_bob-strong_reuters.jpgVivimos en el planeta Tierra. Para todos sin excepción sale el sol todos los días, nos servimos del oxígeno que almacena la única atmósfera de la que disponemos y sufrimos, todos, la sostenida elevación de la temperatura global. La biosfera está en peligro y con ella todos los seres vivos, incluyéndonos, como recordara Fidel en la Conferencia de Río de Janeiro, a los seres humanos. Hoy más que nunca la humanidad necesita sensatez, buen juicio y, sobre todo, solidaridad. Sin esos ingredientes no tendremos oportunidad de salir de esta peligrosa encrucijada.

Las previsiones de los científicos estipulan que, de seguir como vamos, la temperatura media de la superficie del planeta habrá aumentado entre 1,4 y 5,8° C antes que termine el presente siglo. Los polos se derretirán, los océanos y mares aumentarán su caudal, las pequeñas islas y las grandes ciudades construidas en las costas y a la vera de los ríos estarán seriamente amenazadas de desaparecer, morirán numerosas especies vivas, los huracanes serán aún más intensos y fuertes, las inundaciones alternarán con las sequías, la radiación solar será más intensa y peligrosa para la salud humana, la lluvia ácida afectará gravemente los suelos. Es difícil imaginar el Apocalipsis en ciernes.

Aunque el término ecología (del griego “oikos”: casa y “logos”: estudio o tratado) lo propuso el científico Ernst Haeckel en 1869, cuando no se vislumbraba el enorme peligro que el desarrollo industrial capitalista traería aparejado y durante décadas era sobre todo asunto de científicos ocupados en conocer las relaciones de los seres vivos con el medio ambiente, fue recién a partir de mediados del siglo pasado que el término cobró mayor connotación y conocimiento popular en la medida en que los estragos del metabolismo económico del capitalismo se hicieron más evidentes en la naturaleza y en el propio ser humano.

Pero la velocidad de incremento de la conciencia del desastre inminente y la disposición a enfrentarlo es dispareja. Parece pura esquizofrenia, incapacidad de explicarnos lo que nos está sucediendo, por más que la conocida parábola de la catástrofe aérea en la que perecen todos, los que viajan en clase turística, los que viajan en primera y los que conducen el avión, es sencilla y harto comprensible.

Sin embargo, hay explicación. Y ella se encuentra en el propio sistema capitalista mundial, en el individualismo y egoísmo propios del liberalismo y del neoliberalismo, una realidad diametralmente opuesta a la solidaridad imprescindible para enfrentar con alguna posibilidad de éxito tan complejo problema, quizá el más difícil de todos los dilemas de la historia.
A Copenhague había que ir, pero no todos los que se reunieron en esa Cumbre fueron a ella con igual disposición de poner primero los intereses estratégicos de la especie humana y ser consecuentes con ello, lo que incluye renunciar al consumismo, al despilfarro irresponsable de los recursos no renovables, a la carrera armamentista, al hegemonismo y a la guerra, y adoptar una actitud amigable hacia la naturaleza y hacia todos los seres humanos. Es que la humanidad sufre una crisis de representación.


Cabe entonces hacernos algunas preguntas, tenemos derecho a ello como terrícolas. ¿Quiénes asisten a esas cumbres? Una respuesta rápida sería: los representantes de los gobiernos electos, el poder político de las naciones. Pero cuál es la relación de esos políticos con el poder económico, ese que siempre está ahí y que no se somete nunca a la prueba de las urnas. ¿Cuáles son las voces que realmente hablan en esos encuentros? ¿A cuáles intereses defienden? ¿A quiénes representan verdaderamente?

La propuesta del Presidente de Bolivia, Evo Morales, es tan elemental como sabía: ahí no habría acuerdo.

Repasemos la historia reciente. En Río de Janeiro se convocó la ya mencionada Conferencia sobre Medio Ambiente; luego pasaron 5 largos años antes de que se produjera en Kyoto la Tercera Conferencia de las Partes de la Convención sobre Cambio Climático y se firmara el protocolo que los Estados Unidos no ratificaron y más tarde abandonaron siendo presidente el perturbado George W. Bush. El Protocolo de Kyoto iniciaba el compromiso de disminuir las emisiones de gases con efecto invernadero, algo que debería lograrse en 2012, o sea, apenas ya dentro de 3 años.  La realidad es que la emisión de CO2  como resultado de quemar carbón, petróleo y gas aumentó más de un 40% y que esta Cumbre de Copenhague tiene lugar 12 años después de firmado el ya lánguido Protocolo de Kyoto.

Consecuentes con su empobrecida ideología, el gobierno norteamericano ofreció en Copenhague un puñado de dólares devaluados y en lo adelante quizá más devaluados aún, para contrarrestar los efectos del cambio climático en los países subdesarrollados, o sea, prometió paliar los efectos sin eliminar las causas, papeles por salud y vida, un ofrecimiento mercantil vulgar, un pago irrisorio por daños y perjuicios. Ya lo expresó con claridad y profundidad en la Cumbre de Copenhague  el presidente venezolano Hugo Chávez: “El capitalismo está amenazando con acabar con la vida. Si el clima fuera un banco ya lo habrían salvado” sentenció.

Las soluciones tienen que venir de la mano de otra lógica, de otro modo de apreciar la vida, de otro concepto de bienestar y de felicidad. No habrá solución posible al gravísimo problema del cambio del clima si no logramos primero un clima de cambio, que implica, de últimas, un modo de vida diferente, un concepto de calidad de vida distinto al impuesto por el capitalismo tardío.


Sobrada razón tiene Evo Morales cuando reconoce y denuncia las diferencias entre los presidentes presentes en la Cumbre. Cuando propone un camino democrático para enfrentar el problema: un referendo mundial vinculante, está en esencia planteando cinco acciones que solo podrán realizarse si se anteponen los derechos de la humanidad al egoísmo y la ambición: restablecer el equilibrio ecológico, eliminar el consumismo y el despilfarro, reducir las emisiones de gas invernadero, convertir el presupuesto de la guerra en un presupuesto para la defensa del medio ambiente y constituir un tribunal de justicia climática para juzgar a quienes atenten contra la naturaleza.


Lo que ha ocurrido puertas adentro de la Cumbre nada tiene en común con la democracia: obstáculos, acuerdos a puertas cerradas, propuestas mediocres, engaños y demagogia. Los terrícolas estamos frustrados con la Cumbre, pero con mayor conciencia para comprender las verdaderas causas del problema y actuar en consecuencia. Tampoco lo ocurrido puertas afuera donde fueron brutalmente reprimidos los activistas ecológicos que allí reclamaban lo que finalmente no se logró.

Hay que luchar. El desarrollo sostenible es un deber elemental de cada país, de cada región, de cada localidad. Hay que poner a la ciencia y a la tecnología al servicio de ese desarrollo y no levantarles un altar esperando que resuelvan los problemas del capitalismo para que todo siga con la misma lógica perversa. Y hay que actuar con justicia y no descargar, una vez más, las peores consecuencias sobre los países pobres y en vías de desarrollo.

Cuba es el único país del mundo que cumple con los requisitos de un desarrollo sostenible, según el informe del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés) de finales de 2006.  Las dos variables que se emplearon para el estudio fueron: el IDH (Índice de Desarrollo Humano de la ONU) y lo que denominaron “huella ecológica” que se refiere a la energía y los recursos por persona que se consumen en cada país. Los resultados de Cuba cubrieron los criterios mínimos para afirmar que el desarrollo es sostenible.

Entrevistado entonces por la agencia EFE, Jonathan Loh, uno de los autores del informe dijo: “No significa, por supuesto, que Cuba sea un país perfecto, pero sí que es el que cumple las condiciones” y  añadió “Cuba alcanza un buen nivel de desarrollo según la ONU gracias a su alto nivel de alfabetización y una esperanza de vida bastante alta, mientras que su 'huella ecológica' no es grande al ser un país con bajo consumo de energía”.

Efectivamente, la sociedad cubana como promedio está por debajo de los niveles de consumo que necesita, en primer lugar por el feroz bloqueo económico de los EEUU, precisamente la potencia que más gases de efecto invernadero emite a la atmósfera, pero en el fondo subyace un criterio de bienestar y calidad de vida diametralmente opuesto al del capitalismo que pone el énfasis en el ser humano, la justicia, la equidad y la inclusión.

El nuevo informe de WWF en 2008 no destaca el que más países se hayan sumado al desarrollo sostenible. James Leape, director general de WWF en su análisis expresa que: "El mundo está preocupado por las consecuencias de haber sobrevalorado sus recursos financieros. Sin embargo, lo que realmente amenaza a la sociedad es la crisis del crédito ecológico causada por infravalorar el capital ambiental, base de la supervivencia y la prosperidad".


El informe revela que más del 75% de la población mundial vive en países en los que el consumo nacional está por encima de su propia capacidad biológica, lo que los convierte en “deudores ecológicos” del planeta. Leape añade en el texto que "Muchos de nosotros estamos manteniendo un estilo de vida y crecimiento económico gracias al uso y extracción del capital ecológico de otras zonas del planeta".

Tal es la magnitud del problema que de seguir como vamos, dentro de apenas 20 años harán falta dos planetas Tierra para mantener los niveles de crecimiento que satisfagan el estilo de vida prevaleciente, que es el que ha conformado el capitalismo como modelo de bienestar.


Sólo cuando se cobre suficiente conciencia del lujo obsceno en el que viven las sociedades y los sectores opulentos y derrochadores y se abra paso en el mundo la verdadera democracia, la del pan, el trabajo, la salud, la educación, la cultura, la solidaridad, la hermandad entre los seres humanos, podremos comenzar a hacer lo que hace rato debimos haber hecho. Pero no será un camino fácil. Es además, un problema demasiado importante para dejarlo en manos irresponsables y egoístas.

Incluimos en este artículo algunos videos de las contundentes intervenciones  de nuestros hermanos en la Cumbre:

Discurso de Esteban Lazo en Cumbre sobre Medio Ambiente
http://teveo.icrt.cu/2gs69b

 
Evo exige a Estados Unidos cumplir con protocolo de Kyoto
http://teveo.icrt.cu/pbk5dw


Llama Chávez a tomar decisiones que salven a la humanidad
http://teveo.icrt.cu/j537jw

 
Declaran países del ALBA fracaso de la cumbre de cambio climático
http://teveo.icrt.cu/fmy7xw

 
En la imagen, manifestantes en Copenhague piden ayuda para la pequeña isla de Tuvalu, en el Mar Pacífico, que podría desaparecer por el cambio climático
http://www.rtve.es/noticias/20091212/una-isla-del-pacifico-pide-cumbre-copenhague-que-eviten-desaparicion/305621.shtml