Mostrando entradas con la etiqueta crítica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta crítica. Mostrar todas las entradas

jueves, 26 de junio de 2014

Muchos de mis amigos ven con suspicacia a Vincenzo... yo, tengo que decirlo, encuentro en él a alguien que ama a Cuba y que la defiende... hasta de aquellos que la aman... demasiado:

¿Solidarios con Cuba?

Por Vincenzo Basile

La anécdota reproducida en el post Espacio libre de estalinistas describe un acontecimiento que se relevó necesario e imprescindible para la evolución de mi peculiar conciencia revolucionaria.

Claramente no fue un caso aislado. En los primeros momentos de mi actividad de solidaridad con Cuba, no sólo he sido calificado de revisionista burgués, sino hasta de agente de la USAID, explotador del turismo sexual y otros apelativos muy poco agradables para reproducirlos integralmente. Todo ello sólo por rechazar los esquemas interpretativos típicos de la guerra fría, solamente  por ejercer mi elemental derecho a opinar y por dar mi personal visión de Cuba, desde una perspectiva completamente libre de cualquier tipo de triunfalismo y, sobre todo, dogmatismo, los dos auténticos enemigos de las revoluciones. 

El primero no permite el levantamiento de la crítica necesaria para erradicar de la sociedad socialista esas contradicciones que han permanecido tras el triunfo revolucionario y se manifiestan, inevitablemente, durante el largo periodo de transición hacia el fin de la historia. El segundo es mucho más peor. Es la niebla que cae sobre el intelecto. Es el freno que detiene el progreso teórico que bloquea el progreso práctico. Es el más grande obstáculo en la edificación y en el fortalecimiento del socialismo, del comunismo o de cualquier otra obra humana que pretenda plasmar la realidad.

No voy a hablar de la necesidad de eliminar el triunfalismo en Cuba, el tema ha sido largamente abordado en otras ocasiones. Lo que aquí se pretende discutir es la necesidad de eliminar estos males entre las filas de los movimientos solidarios con Cuba. Expulsar este bloqueo histórico que afecta a muchos de los educadores que personalmente he conocido, los que deberían movilizar a las masas, intentar instruir a la opinión pública mundial, enseñarle al mundo la realidad cubana y ofrecerle una visión alternativa de los hechos. Esto es seguramente -o por lo menos debería ser- el objetivo atávico que guía a todos los que hemos emprendido esta sincera tarea de ponernos al lado del pueblo de Cuba y de defender su Revolución.

Pero, como dicho, algunos de ellos -aunque inconscientemente- representan un inmenso daño para la solidaridad con Cuba, en el momento en que su atributo principal, el motor interno que los guía, no es el amor a la Isla, sino una asfixiante y anacrónica mezcla de dogmatismo y triunfalismo.

Estas personas, en primer lugar, en sus discursos son unos extremos, a veces fanáticos. Ellos pretenden ser ‘buenos comunistas’, y tal vez lo son, pero actúan con violencia verbal, intransigencia política e intolerancia al pensamiento ajeno. Su actividad no consiste en difundir la verdad de Cuba entre las masas desinformadas, sino en reunirse con su estrecho círculo de compañeros para hablar de algo que ellos -por supuesto- ya saben. Es decir, estas personas no crean discursos contra-hegemónicos, no informan a los desinformados sino a los que ya están bien conscientes de la realidad cubana, anulando completamente el objetivo último de su tarea.

Por otro lado, si un incauto visitante -sin una precisa connotación política pero potencialmente interesado a conocer la realidad cubana- se encuentra en una de esas reuniones, frente a tanta intolerancia y a una símil carga ideológica de todo el discurso, decepcionado abandonará la reunión y su interés a conocer un aspecto distinto de la realidad de la Isla.

Este ‘solidario con Cuba’ no tolera que este visitante no es un comunista y no acepta que su objetivo principal -como solidario- no es convertirlo, más bien ofrecerle una visión distinta de la realidad y de la sociedad cubana, los logros de su sistema social, político y económico, pero también las contradicciones que caracterizan a una realidad claramente imperfecta, evitando así caer en el dogmatismo ideológico. Imagínense a un grupo de estalinistas intentando imponer su punto de vista a personas que quieren conocer a una Cuba distinta de la que representan los medios internacionales pero que no comparten sus visiones sobre la antigua URSS. Sería el caos.

Si el incauto visitante preguntase, por ejemplo, sobre los bajos salarios cubanos o sobre la emigración, podría encontrar respuestas como “Cuba es perfecta. Los que se quejan de los salarios son unos gusanos, unos contrarrevolucionarios. ¡Qué se vayan a Miami!” o “A los que se quejan deberían deportarlos en el barrio más pobre de Haití, para enseñarle como es el capitalismo”. Y no se trata de hipótesis, sino de experiencias reales, ocurridas, a las que asistí con desconcierto y profunda pena.

Esta gente no quiere aceptar que Cuba es pobre y con muchísimas necesidades materiales, algunas  -por supuesto- debidas al la guerra económica del vecino, y otras a gestiones internas ineficientes. No quiere aceptar que el salario cubano no alcanza. No quiere admitir que en Cuba hay corrupción y excesivo secretismo. Estos ‘solidarios’ no separan emigración económica y emigración política (que prácticamente ya no existe). Su visión de Cuba está anclada a la guerra fría, a un discurso viejo, del siglo pasado, que quiere fomentar rígidas separaciones que ya no existen en Cuba, entre las nuevas generaciones cubanas.

Pero, sobre todo, estas personas se caracterizan por una profunda perversidad. Ellos, en la mayoría de los casos, han viajado a Cuba y han visto con sus propios ojos lo bello y lo malo de este país. Luego, tras regresar en su odiado capitalismo, han olvidado los aspectos negativos de Cuba y han idealizado un proyecto humano imperfecto, elevándolo a modelo para su sueño, un sueño límpido que tiene que ser protegido por quienes intentan mancharlo. Así, con todas sus necesidades satisfechas en su rico país, tienen la arrogancia de establecer como tiene que vivir el cubano, hasta cuando el cubano tiene que sacrificarse, cuando el cubano puede quejarse y cuando esta queja lo convierte en un contrarrevolucionario. Estas personas deciden cuando la queja se hace peligrosa, cuando la crítica legítima se convierte en algo que puede manchar su infantil visión paradisiaca y romántica -y de ninguna manera dialéctica- de la Revolución cubana.

Los solidarios con Cuba, los verdaderos solidarios, no pueden ser estas personas. Deben ir más allá de estos anacrónicos esquemas. Deben ser capaces de discutir y debatir. No se trata de abandonar su eventual idea política, su pensamiento revolucionario, su pensamiento comunista. El solidario con Cuba, puede ser marxista, trotskista, estalinista, maoísta y hasta socialdemócrata. Si ama a Cuba, su idea política no es relevante. Se trata, otra vez, de preguntarse claramente cuál es el objetivo que deberían perseguir. Este objetivo es ofrecer a la opinión pública internacional una visión alternativa de los hechos. Establecido esto, el solidario verdadero debe entender que su objetivo no lo puede conseguir a través de un discurso intensamente cargado de ideología, con consignas y lemas de otras etapas. A mucha gente esto no le interesa. La gente quiere -y debe- conocer la Cuba real, la Cuba escondida por los grandes medios, sin necesidad de reproducir -ni imponer- anacrónicas visiones del mundo.

Los solidarios verdaderos no pueden presentar un discurso lleno de triunfalismo. No pueden presentar a Cuba como un paraíso. No deben repetir el discurso oficial. Tienen que hablar de lo bueno y de lo malo, de los logros y de los errores. Nadie, nunca, creerá en el cuento de la sociedad perfecta, un cuento que -privado de cada relevancia intelectual y muestra de una carente capacidad de pensamiento- no tiene sentido alguno.

Esto tiene que cambiar. Esta gente debe ser alejada de estos movimientos para impedir que los sigan dañando con su actitud inútil, violenta y aislante. Hasta que sigan militando en movimientos por Cuba, cada día, miles de potenciales amigos del pueblo cubano se alejarán siempre más de la realidad de la Isla, una realidad que se les ha presentado de manera dogmática, triunfalista y anacrónica. Cuba no es una masa gris y obediente. Cuba es variedad, es unidad en la diversidad, es un crisol de mil tonalidades. Y nuestra misión es enseñárselas al mundo, sin perjuicios ni imposiciones ideológicas.

Tomado de su Blog Desde mi insula

sábado, 31 de mayo de 2014

¿ Eran apolíticos los hombres de las cavernas?

Por Wilkie Delgado Correa*


Ser o no ser, he aquí la pregunta.
Qué pregunta, querido, responde.
La pregunta es política…
Si lo quieres o no,
tus genes tienen pasado político.
Wislawa Szymborska

Hace unos meses un artista me confesaba  su pertenencia a la progenie de Carlos Manuel de Céspedes, Padre de la Patria cubana, a quien por supuesto veneraba, y después de algún que otro intercambio sobre las artes me advertía en forma aclaratoria, “pero yo no soy político”. Y tan rápidamente como aquella repentina profesión de fe, le manifesté que si no le parecía una inconsecuencia con aquel glorioso origen familiar. Así que no tuvo más remedio que sentirse turbado y entrar en disculpas y explicaciones que ni él mismo se creía. Luego, profundizando en el asunto, pude constatar que se trataba de una afirmación ingenua y la mera repetición de una frase trasnochada en boca de algunos intelectuales. Al fin y al cabo, conociendo su prestigio y su real actitud social, tuve que convenir que merecía mi respeto.

 Por otra parte, he tenido la oportunidad de intercambiar con personas variopintas que después de criticar y vituperar aspectos diversos de la realidad cubana, y para colmo sin haber puesto un ladrillo perdurable en su construcción, como si tuvieran consigo el don divino de la sapiencia y la magia absoluta de la creatividad humana, ante los argumentos que los obliga a tomar al toro por los cuernos, apelan al consabido apoliticismo de su actitud, que les permite asumir una condición de neutralidad e inmunidad especiales que los proteja de ser juzgados de alguna mala o buena intencionalidad en sus criterios y ópticas, ya que siempre en los mismos se implican dos o más partes del asunto que se trate, que es obligadamente político por su naturaleza ínsita.

 Y se comportan como entes anhistóricos que desconocieran que el “descubrimiento” y la consiguiente conquista tuvieron un origen y un fin políticos. Que si emergimos como nación, crecidos con reculadas y arremetidas, fue gracias a los actos sublimes de liberación y los gritos de independencia, justicia y libertad –todos gestos políticos- protagonizados por hombres políticos que hoy y siempre serán venerados como patriotas, llámense Céspedes, Martí, Mella, Guiteras, Fidel y otros nombres de miles o millones de sus seguidores militantes.  Que si ayer fuimos y hoy somos así, es porque hay razones propias y ajenas y circunstancias de igual naturaleza, que contribuyeron a moldear el ser cubano y su realidad circundante.

 De modo que a los críticos, en especial de estos tiempos, que quieren hacer leña del árbol enhiesto y que ha resistido la caída, a pesar de tantas tempestadas en su contra desatadas desde el Norte, se les puede decir con Martí que “un crítico no debe juzgar una madera por sus virutas, estropeadas por el cepillo y mudadas de color como todo lo que corta el hierro y oprime la mano del hombre, sino que ha de esperar, para juzgarla bien, a verla como puntal sosteniendo edificios; o como lanza arremetiendo contra los enemigos, o como casco, ayudando al cargamento de la nave amenazada a sostenerse a flote.” La representación de esa madera es el pueblo cubano y él ha sostenido esas construcciones fabulosas que son las obras perdurables de la revolución, -derramando virutas que nos gusten o no, sean útiles o estorben,  han sido parte de un proceso inevitable.

 Con virutas, claro que es un decir, se pueden tejer historias maximizando las realidades negativas, esas llagas sociales presentes en toda sociedad, al decir de Martí, con ese poder inmenso que tiene la literatura. De las columnas y el armazón que levanta el edificio, ni del edificio construido que está ante los ojos y es posible ver desde el horizonte, es mejor callar y ocultar, y se hace evidente en las obras de los “iluminados” críticos, en sus declaraciones para nacionales y extranjeros, y en los asuntos constantes que reflejan en los órganos de prensa para los que colaboran en el extranjero. Rezuman un descontento y un resentimiento patológicos, que les hace ser tan parciales y unilaterales, que bien pronto se les puede descubrir la intencionalidad. Esta es una forma particular de hacer política bien recibida y pagada que, independientemente de la calidad mayor o menor de la obra literaria de que se trate, posee el condimento necesario, según las ópticas internacionales prevalecientes en este campo, para acceder a premios que hubieran sido inalcanzables si el aderezo fuera otro. ¡Hágase una prueba y se verá inmediatamente el cambio del resultado! Eso lo saben bien tirios y troyanos.

 La Premio Nobel de Literatura en 1996, la poetisa polaca Wislawa Szymborska (1923-2012), fue precisa y contundente en señalar el carácter político de los hombres en la historia. En su poema Los niños de la época, poema perteneciente a la obra Gente en el puente de 1986, expresó:
 Somos niños de la época, / la época es política. / Todos los asuntos diurnos y nocturnos, / tuyos, nuestros, de ustedes, / son asuntos políticos. /
 Si lo quieres o no, / tus genes tienen pasado político, / tu piel matiz político, / tus ojos aspecto político. / Lo que hables, tendrá resonancia, / lo que pienses, tendrá importancia / de un modo u otro, política.
 Incluso cuando vas muy lejos, / das pasos políticos / sobre el político suelo. / Los versos apolíticos también son políticos, / arriba brilla la luna, / ya el objetivo no es lunar. / Ser o no ser, he aquí la pregunta. / Qué pregunta, querido, responde. / La pregunta es política.
 Ni siquiera tienes que ser humano / para ganar en importancia política. / Basta con que seas petróleo, / forraje concentrado o productos derivados. / O también una mesa de sesiones sobre cuya forma / se ha estado discutiendo durante meses: / ante cuál negociar sobre la vida y la muerte, / si debe ser redonda o cuadrada.
 Mientras tanto perecía la gente, / morían los animales, / se quemaban las casas / se yermaban los campos / como en épocas muy remotas / y menos políticas.
 En conclusión, este es solo un acercamiento a un problema mucho más profundo que posee múltiples facetas que requieren de análisis y juicios serenos e integrales si quieren de verdad mirar con ojos emétropes la realidad pasada, presente y futura de la nación.

*Médico cubano; Profesor de Mérito del Instituto Superior de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba.

jueves, 6 de febrero de 2014

Indiferencia en Cuba: ¿un fallo ideológico?

Toda generalización entraña el riesgo de lo injusto... pero es innegable que este trabajo del joven italiano Vincenzo Basile, gran amigo de Cuba, pone el dedo en algunas llagas de las que adolece nuestro ¿método? para concientizar a las futuras generaciones. Los dejo con este trabajo que promoverá, estoy segura, criterios encontrados pero necesarios para avanzar en nuestro camino de victorias:

Indiferencia en Cuba: ¿un fallo ideológico?

 
Cartel en una calle de La Habana (FOTO: Vincenzo Basile)
En los últimos tiempos, el debate sobre la pérdida de valores, activismo y participación -la indiferencia- entre las generaciones más jóvenes de cubanas y cubanos se está convirtiendo en uno de los grandes temas de discusión. Un debate por cierto muy problemático, sobre todo cuando se trata de buscar causas y encontrar soluciones a un fenómeno que, aunque tenga difusión prácticamente mundial, se presenta profundamente antitético a la hipotética idea de conciencia social y democracia participativa que cinco décadas de Revolución deberían -o hubieran debido- implantar en Cuba.
 
Entre las explicaciones más aceptadas y apreciadas para este fenómeno, la mayoría espacian desde lo económico hasta lo ideológico; y todas identifican, con razón, un evento desencadenante, es decir, lo que pasó en el mundo a finales de los años ochenta.
 Crisis de campo socialista. El emblema de la guerra fría, el muro de la vergüenza, esa horrible blasfemia elevada en nombre de un proyecto humano superior, se vino abajo y marcó el futuro de Europa y del mundo. En dos o tres años, uno tras otro, los regímenes de Europa Oriental manifestaron -más o menos espontáneamente- la ausencia de una mínima estructura social o base política, y se cayeron al suelo como castillos de arena. Luego, por razones distintas, le tocó al imperio soviético.
 
En este sentido -según dicen los que sostienen estas teorías- de repente Cuba se encontró sin socios económicos y sobre todo sin referentes políticos e ideológicos. Lo que desató consecuentemente una gravísima crisis económica y una quizás más grave crisis ideológica. Las generaciones que nacieron en los años noventa se encontraron entonces en la incertidumbre material, en la escasez, en un entorno donde se iban difundiendo egoísmo y corrupción, y al mismo tiempo sin un válido sistema de valores en que creer, ya que lo que la Revolución trataba de profesar, en el mundo estaba enseñando toda su debilidad.
 
Sin embargo, por muy correctas que estén todas estas argumentaciones, hay que hacer una consideración fundamental.
 
Merece ser remarcado que no existe ninguna correlación automática entre crisis económica y pérdida de valores, ideales, activismo y participación. Al contrario, en primer lugar, a nivel empírico está largamente demostrado que son los mismos países que se consideran actualmente entre los más ricos de mundo los que más sufren el problema de la enajenación y de la apatía y, claro está, esto tiene sus puntuales razones. Y en segundo lugar, la pobreza, hasta la miseria extrema, la exclusión o la corrupción que derive, no pueden considerarse frenos para el activismo o elementos que generan automáticamente indiferencia. En este caso también, a nivel empírico, los ejemplos son numerosos. Solo hace falta pensar en grandes eventos traumáticos que han condicionado la historia mundial, desde la revolución francesa hasta la vietnamita y pasando por la rusa, es decir, actos de pura y poderosa participación -social y política- que se desataron precisamente en contextos caracterizados por hambre, miseria, exclusión, corrupción, profundas desigualdades y, en muchos casos, hasta miedo a represión y represalias.
 
Si se considera todo esto, lo que se concluye es que las razones económicas para explicar la pérdida de activismo juvenil de hoy día, aunque tengan cierta influencia en el desarrollo de estos fenómenos, no pueden asumirse como su principal causa.
La misma Revolución cubana se desarrolló precisamente sobre estas bases. En la Cuba de los cincuenta había hambre, miseria, analfabetismo, corrupción, egoísmo y represión; y a pesar de todo eso un grupo de jóvenes no se dejó vencer por la indiferencia, ni por la apatía, y supo convertirse en movimiento y luego ese movimiento se hizo pueblo y triunfó en Revolución, en otras palabras, este pueblo se hizo nación.
 
La cuestión es precisamente esta: la nación. La nación no es el país, no es un territorio físico ni unas fronteras administrativas, la nación no es la República de Cuba; nación es sentido de pertenencia, es una comunidad formada por individuos que reconocen pertenecer a la misma por las más diversas razones, que sean étnicas, históricas o culturales.
 
El individuo que nace en un determinado lugar del mundo se encuentra automáticamente colocado en un preciso contexto cultural.
Pero, y esto es lo más importante, su voluntad de ser parte de este proyecto, su sentido de pertenencia, es algo que no se le presenta naturalmente, sino que se le trasmite durante un largo proceso de socialización, a través del cual al individuo se les enseñan los valores de la cultura de la comunidad. Y este proceso se desarrolla fundamentalmente en dos momentos: en la educación familiar y en las instituciones. En otras palabras, familia e instituciones enseñan la nación.
 
Y si por el lado de las familias los aspectos ideológicos se funden con los económicos para justificar la pérdida de los valores y en un momento de profunda crisis económica -como la que atravesó y sigue atravesando Cuba- los padres, los primeros educadores de las nuevas generaciones, no saben -o hasta no quieren- trasmitir determinados valores a sus hijos, profesando el credo del “sálvese quien pueda”; por el lado de las instituciones la justificación económica no se sostiene y lo único que queda es reconocer que existe un problema ideológico de base, que ha habido un defecto en las instituciones en su fundamental tarea de trasmitir determinados valores, en su esencial misión de enseñar la nación a los futuros ciudadanos.

A raíz de todo esto, cuando se afirma que en Cuba algo no está funcionando porque las nuevas generaciones están creciendo apáticas, indiferentes o hasta desconectadas con la realidad que viven, se debe concluir necesariamente que en la Isla, más allá que un problema de naturaleza económica, ante todo existe un problema de tipo ideológico que ha provocado un fallo en la enseñanza de la nación.
El problema surgió cuando se perdieron los referentes ideológicos internacionales, por las causas citadas al principio; cuando por el mundo empezaron a venirse abajo los valores profesados por la Revolución.
 
Entonces lo que pasó fue que el temor por no resistir frente a lo que estaba ocurriendo y encontrarse aspirados por el efecto dominó que se había desatado, y una burocratización al estilo soviético de la cultura en general se ajuntaron para convertir la enseñanza de la nación en una serie de dogmas desde el pasado y consignas que no se sabían explicar y solo se debían inculcar mecánicamente para garantizar y legitimar el mantenimiento del status quo.
 
Ese fue el error más grande y casi incomprensible. Cuba tiene un capital humano, histórico y cultural único en su género. Como cualquier país postcolonial es una cuña de héroes, emblemas humanos cuyos valores van mucho más allá de cualquier estrecha ideología relacionada con un determinado momento histórico. Los héroes de la independencia, de la república, de la lucha clandestina, de la Revolución, los Cinco héroes de la contemporaneidad. Héroes distintos, de etapas y luchas distintas, guiados por objetivos distintos -lucha anticolonial, clandestina, antiimperialista, internacionalista, antiterrorista- pero fundamentalmente unidos en el mismo valor -se le llame patria, república, independencia, revolución- que sencillamente se traduce siempre en la unidad de la nación. Y esta unidad nacional hay que explicarla, fomentarla, trasmitirla en su esencia más pura y profunda.
 
Mientras que las instituciones cubanas -escuelas y sobre todo organizaciones juveniles- continúen desperdiciando este poderoso capital, “trasmitiendo” valores a través de un decreto supremo que dicte un “Patria o Muerte” o continúen educando a golpes de consignas -sea un “Venceremos”, un “Pioneros por el comunismo: ¡Seremos como el Che!” o un “Liberen a los Cinco héroes”-, que no estén acompañadas por una auténtica y profunda convicción en cada palabra que se afirma, el riesgo es que la indiferencia seguirá difundiéndose siempre más y la cultura nacional, la que debería enseñar a los jóvenes como convertirse en ciudadanos, se irá plasmando en una opaca fotografía del pasado que solo enseña inmovilismo y apatía, no dejando ningún espacio para la imaginación.
 
Publicado en su blog Capítulo Cubano

viernes, 28 de junio de 2013

Cuba: La crítica social en TV: ¿interpretación o adjetivo?

Por Alejandro Ulloa
Ral_GarcsEl periodismo en Cuba vive hoy tiempos de cambio. Sin embargo, el ejercicio periodístico de los medios no lograr satisfacer las necesidades informativas de una sociedad en transformación que, a su vez, demanda mayor cantidad y calidad de los contenidos en la prensa.

Uno de los más grandes vacíos que afecta al periodismo nacional es la falta de análisis en la “crítica” ejercida por los diferentes medios, sobre todo, en la televisión.

Nuestro Apóstol decía con respecto a la prensa: “No es el oficio de la prensa periódica informar ligera y frívolamente sobre los hechos que acaecen o sincerarlos con mayor suma de afectos o adhesión. 

Toca a la prensa encaminar, explicar, enseñar, guiar, trabajar. Tiene la prensa periódica altísimas misiones: es la una explicar en la paz y en la lucha fortalecer y aconsejar: es la otra hacer estudio de las graves necesidades del país, fundar sus mejoras y facilitar la obra de la administración que rige”.
En nuestra búsqueda de opiniones al respecto, el periodista y profesor Raúl Garcés Corra, además presentador de la Mesa Redonda de Telesur, conversó con En Vivo.

- ¿Qué es la crítica en un medio de prensa?

- Lo primero es decirte que yo no soy un “crítico”, soy profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana; pero creo que criticar lleva un especial análisis, porque una cosa es criticar desde el sentido común, o desde la condición de ciudadano, y otra cosa es valerse de un sistema de categorías, de herramientas conceptuales que permitan desmontar un hecho, ya sea artístico, social, político, etc., e interpretarlo sobre esa base.

Ejercer la crítica es darle herramientas a los receptores para que descubran con ellas una arquitectura, un andamiaje que les permita ir ejerciendo la crítica progresivamente y convertirse en receptores críticos, activos, que renuncien a una visión pasiva de la realidad. Lo otro es propaganda. Uno puede decir que algo es malo, no sirve para nada, es funesto, pero eso es atribuirle adjetivos a la situación, no significa ejercer la crítica.

- ¿Podemos hablar entonces de que la crítica es una interpretación de la realidad?

- Sí. Creo que la crítica es una interpretación serena. El crítico no puede ser una persona que le haga muchas concesiones a la emoción, o a un determinado estado de ánimo que prejuicie sus criterios. Una condición esencial es la serenidad, la objetividad… y sabemos que la objetividad no existe, pero por lo menos hay que proponerse el contraste de diferentes visiones, diferentes fuentes en torno al hecho.
Y tiene que ver con el arte de ver las cosas desde la inteligencia, desde una apropiación cultural y de sentidos compartidos con los receptores que les permitan construir, incluso, si es posible colectivamente una visión sobre un hecho determinado.

Rufo Caballero tiene un artículo en El Caimán Barbudo el cual siempre cito, dice que "la crítica tiene tres niveles: un primer nivel referativo, donde uno tiende a encuadrar el hecho que va a criticar; un segundo interpretativo, donde el crítico se vale de determinadas herramientas y conceptos que le permitan desmontar el hecho criticado o criticable; y un tercer nivel de evaluación. Y en el mismo artículo, Rufo plantea que nuestra crítica adolece mucho de ir de un nivel referativo a uno evaluativo, sin pasar por el interpretativo, y entonces deja al público desprovisto de ese sistema de categorías que le permita entender, a partir de la mirada compartida con el crítico, esa realidad.

- En un artículo publicado en el sitio digital CubAhora, llamado “La prensa cubana, en la encrucijada”, usted valoraba: “Probablemente nunca como ahora se impone la discusión en torno a qué tipo de prensa debiera acompañar ese proceso y cómo generar una comunicación a la altura y la complejidad de esta época. Si no entendemos la necesidad de ajustar las competencias, prácticas y modos de gestión de nuestra prensa a las demandas del cambio cultural actual, corremos el riesgo de perder credibilidad frente a las audiencias y retrasar no solo el desarrollo profesional del campo periodístico, sino el de toda la sociedad”. ¿Cómo ve el contexto del periodismo cubano actual?

- El modelo de la prensa cubana está en crisis, y entiendo esta del modo chino citado por ahí: como una amenaza y una oportunidad. Una crisis que lleva a una necesidad de cambio constituye una oportunidad, porque este país tiene los recursos humanos y la capacitación suficientes para dar un salto cualitativo en el periodismo.

La actualización del modelo económico tiene que ir acompañada, y de hecho está siendo acompañada, por otras actualizaciones que tienen que ver con los cambios en la sociedad. Si no seríamos profundamente antimarxistas.

Esos cambios económicos –que pueden ser el centro de las transformaciones- generan nuevas subjetividades –porque los hombres piensan como viven– y el dueño de una paladar no piensa necesariamente como el conductor de una Mesa Redonda de Telesur: hay diferentes formas de apropiación de la realidad. Y esas nuevas subjetividades también van a requerir, necesariamente, una prensa diferente, que asuma la responsabilidad de socializar, ser vehículo de expresión de esas subjetividades.

La prensa debe darle más voces a la gente, no necesariamente a las fuentes conocidas por todos, sino a la gente de la calle, al cuentapropista, al tipo que le hace al cuentapropista el cartelito sin ningún criterio de diseño y afea la ciudad. O lo hace o va a perder más credibilidad. Aunque la gente sabe que nuestra prensa no miente, y sí se queda trunca en su propósito de decir todas las verdades –la verdad es una conjugación de muchas verdades. Creo que la prensa debe tener un papel más protagónico en la construcción de esa verdad nacional.

- En la televisión, ¿cómo ve la crítica social?

- Peor que en ningún otro medio. No solo por la importancia de la imagen para comunicar, sino porque un error en televisión es un error para todos los tiempos, lo ve todo el mundo, lo critica, demoniza y pide cuentas.

- ¿Por qué cree que sea así?

- Deviene un fenómeno global, no solo de Cuba. El medio más censurado en los Estados Unidos es la televisión. No creas que las cosas dichas en la National Public Radio (organización mediática independiente y pública sin fines de lucro de EE.UU.) que tiene un montón de televisoras comunitarias, o el sitio Demoracy Now, de Amy Goodman, es lo planteado en NBC, o en CBS, o en CNN, profundamente sometidas a determinados esquemas editoriales en amplias relaciones con intereses políticos, económicos y de otros tipos.

Pero nosotros tenemos la responsabilidad de hacer una prensa liberadora. El hecho que la televisión norteamericana sea censuradora no es argumento para que la nuestra lo sea. La televisión tiene que parecerse, igual que los demás medios, a la vida, a la creciente diversidad de este país.

Yo me pregunto lo mismo que todo el mundo: ¿por qué el único espacio de opinión que tiene la televisión es la Mesa Redonda? La Mesa Redonda tiene un encuadre bien definido a la hora de hacer periodismo de opinión, algunos lo critican más, otros menos, unos temas se tratan mejor, otros no tan bien… bueno, ¿y por qué no hay otro espacio de opinión?, ¿alguien lo prohíbe? 

Depende también de romper determinadas inercias en las cuales deben involucrarse los directores, realizadores, cuadros de dirección. Todo eso implica asumir riesgos, pero asumirlos es una tarea de los directores, del cuadro de dirección, que no están para ser poleas transmisoras de lo dicho por otros, están para arriesgarse en pos de conducir procesos comunicativos que respondan a procesos históricos.

- Para ese cambio, ¿sería necesario reconfigurar las rutinas productivas de los medios?
- Se dice fácil. Generar una nueva rutina productiva no implica meterle a toda la gente de la TV el bichito de la nueva rutina productiva y convertirlos genéticamente en personas preparadas. Porque quienes trabajan en la TV son las consecuencias de la sociedad donde viven, pertenecen al sistema de relaciones sociales en las cuales la TV está inserta.

- ¿Cómo pudiera hacerse ese cambio que redunde en mejores contenidos, en un ejercicio realmente crítico, interpretativo de la realidad cubana?

- Bueno, no soy Nostradamus. Pero depende de muchas cosas: de la capacitación de los recursos humanos, del nivel de libertad y autonomía que tengan los cuadros para llevar adelante los proyectos, que tengan creatividad y estén preparados culturalmente para llevar adelante ese cambio y no fracasar, que sean capaces de generar colectivos de trabajo con capacidad creativa, con voluntad para tener en cuenta ese cambio. 

Depende de que las audiencias se comprometan mucho más con la gestación de esa programación televisiva y se tenga en cuenta cada vez más el criterio de la opinión pública, no cuantitativamente sino desde las causas, lo cualitativo. También diseñar programas informativos conectados cada vez más con los intereses de las audiencias.

La TV tiene que buscar mecanismos empresariales que le permitan generar grupos creativos. La vanguardia informativa debe formar parte de grupos creativos. A esa gente, en el contexto actual, donde no se le puede pagar salarios millonarios a nadie, su trabajo creador debe serle remunerado de una manera justa.

Y hay que tratar de ir construyendo generaciones de guionistas, realizadores, periodistas que generacionalmente sean capaces de producir un cambio. Si tú tienes una prensa brillante en un contexto donde no puede hacer nada, llega a la conclusión de que tiene que dedicarse a otra cosa y no a poner su talento en función de un cauce institucional. 

Las instituciones culturales como el ICRT necesitan buscar los modos productivos, creativos de facilitarle a los creadores que se dediquen a crear y encuentren en esos modos la manera de realizar sus proyectos personales y profesionales y puedan seguir cambiando las cosas.

Publicado originalmente en En Vivo
Y replicado en La Esquina de LilithCuba Periodistas

miércoles, 12 de junio de 2013

Un punto de vista diferente sobre los Medios en Cuba

Por Carlos Rafael Diéguez *
En mi país NO se tolera el periodismo intrascendente y plano, nací en 1959 y durante más de treinta años trabajé en los Medios. En Miami es difícil que sepan estas cosas, pero en la Cuba que viví y en los lugares que laboré siempre se estimuló la polémica y el debate. Claro que a muchos no les gustaba y no les gusta que se critique por radio o por los periódicos, las cosas que andan mal como consecuencia de insuficiencias, incapacidades, burocracia o corrupción administrativa. Pero desde que tengo uso y razón le puedo asegurar que durante décadas ha existido en Cuba más autocensura que censuras. Hay periodistas que no quieren buscarse problemas.

Esto que les cuento no se sabe en Miami y tal vez ni en la Habana. Por ejemplo: el periódico Escambray de Sancti Spíritus, un semanario de esa central provincia de Cuba realizó en el 2011 más de cien trabajos de enfoques crítico, la radio de ese propio territorio superó los 500 materiales de críticas a diferentes sectores de la sociedad mientras la televisión local trasmitía decenas de horas dedicadas a diferentes puntos de vistas bien calientes. Como estas muestras, así, funcionan los medios en los demás territorios de la Isla. Hacer crítica en Cuba es como el pan de cada día.

Le aseguro a los lectores del mundo y a los oyentes de Radio Miami que en Cuba hay trabajadores de la prensa con valentía  que asumen la labor de moldear una sociedad que si no es perfecta, es superior a otras en la atención a los seres humanos: la crítica ha sido y es una máxima en Cuba.

“La radio de la comunidad en Cuba es una muestra irrefutable de la democracia participativa, para ella no hay temas prohibidos, se habla de todo con el lenguaje de todos, muestra de como los medios se ponen en manos del pueblo para el beneficio común. Todos los que laboran en este tipo de emisora se convierten sin percatarse en voceros de la comunidad, diariamente llegan anécdotas, relatos y noticias de diferente intensidad.

El movimiento de corresponsales que se crea alrededor de la emisora de la comunidad, completa un verdadero sistema de información, que al organizarse bien se convierte en la vida para los contenidos siempre diversos y constantes que necesita una emisora de radio. La noticia nace en voz de sus protagonistas, con la gente de barrio, la fábrica, la escuela, al ser portadores de historias fabulosas del que hacer cotidiano.

En las emisoras municipales de mi país existen espacios de debate, de tipo mesa redonda, y comparecencias donde se habla lo mismo con un delegado del Gobierno de base, con un Presidente de la Asamblea Municipal (alcalde) o cuanto funcionario implicado con el tema se discuta.

Le cuento todo esto porque en este mundo tan dominado por la información de las grandes cadenas de prensa, la imagen que existe de los medios cubanos es que son oficialistas, y tan estatales que no hacen otra cosa que propaganda política y que somos incapaces de disentir. Muy alejada de esa mentira, la verdad es que los medios en Cuba están en manos de la gente, y se usan sobre todo para educar y preservar la salud de la comunidad. Por esos nuestra radio es comunitaria, participativa y Ciudadana.

En nuestro último libro publicado aquí en Estados Unidos bajo el titulo: La Radio, luz en le tierra decimos unas cuantas cosas que pueden ser polémicas, pero las viví y debo contarlas: Por ejemplo en Cuba: Los Ministerios de Salud Pública, Cultura, Educación y Medio Ambiente, utilizan mucho las radioemisoras para orientar estrategias y señalar críticamente lo que no marcha bien en la sociedad, en cuanto a hábitos y normas de salubridad. Son habituales las charlas médicas o programas sobre la higiene, espacios educativos y de orientación en los medios cubanos y en espacial los ubicados en municipios.

Las emisoras municipales siempre están asistidas por colaboradores de distintos sectores: Médicos, maestros, científicos, artistas, ingenieros, técnicos, obreros y gente común del barrio asumen diariamente los micrófonos como medio de exponer sus inquietudes, enseñanzas y criterios que posibilitan junto a otros esfuerzos moldear la sociedad.

La radio comunitaria en Cuba es la más numerosa, más de 70 pequeñas emisoras envían sus señales desde lugares bien recónditos como La voz del Toa en Baracoa, en la oriental Provincia de Guantánamo; ésta realiza una labor insustituible de facilitación social al avisar a los montañeses de los productos que se reparten en las bodegas, de los partos de mujeres y sus nuevos hijos, felicitaciones de cumpleaños, extravíos y disímiles servicios.

No se concibe una emisora comunitaria en Cuba sin servicios de facilitación social y de propaganda de bien público. Tuve la suerte de trabajar casi 20 años en una emisora comunitaria: en la Voz del Níquel, municipio de Moa, ubicado al nordeste de la Provincia de Holguín a casi 200 Km. de la capital de ese territorio. Moa es un emporio minero con más de 200 años de reserva de metales, solo comparable con las islas de “Nueva Caledonia” en el Océano Pacifico.

En Moa conocí a Pablo Velasco Mir, ya desaparecido, el “decano de los periodistas” de la zona que por esos días llegó hasta crear un periódico en la fábrica de níquel comandante Pedro Soto Alba (Semanario El Níquel) profesional de la prensa acostumbrado a criticar como se dice en Cuba a “malanga y al puesto de vianda”, Velasco, fue de los más fervientes fundadores de la Emisora; ideó a finales de 1979 una sección bajo el nombre de: “El Peatón Mirón”. Impactó este personaje incógnito, transitaba por un lugar, describía los problemas a su paso, si había un hueco o baches en la calle, si maltratos en los servicios, si no pasaba la guagua en hora, si escuchó tal o más cual comentario en una parada, si llegaba a tiempo o no la merienda a las escuelas o si se le daba el servicio adecuado al personal de los Hospitales.

Siempre desde el anonimato. Las historias se contaban desde el punto de vista de un común hombre de pueblo. La crítica que hacíamos en esos años era muy fuerte y estaba dirigida a los aparatos administrativos y las indisciplinas sociales, tal como hoy se realiza en los periódicos, en la televisión a todos los niveles.

“El Peatón Mirón” se convirtió en un Quijote: arremetía contra todo lo malo y enfrentaba a los molinos que no funcionaban.


Desde su andar cotidiano desnudaba las deficiencias sociales, y creaba muy buenas polémicas entre funcionarios y usuarios donde a la postre surgía la solución a los problemas de la comunidad gracias al adecuado uso de la palabra en la radio. El socialismo NO se concibe sin crítica y autocrítica. Nadie nos prohibió hacer crítica, ni antes ni ahora. Me consta que siempre se nos pidió que fuéramos profundos en la investigación y que existieran argumentos.
Mas adelante en el propio 1980 recuerdo que en Moa se crea un programa para la opinión, de crítica, que denominamos, “Micrófono Abierto”, muy buen espacio que logró hasta premios nacionales en los festivales de la radio en Cuba.

Desde “Antena Matinal” en Moa con el uso de la palabra se puso nombres a las calles, se le cambio el nombre a varios repartos, se recaudó material escolar y materias primas. Desde este programa y otros se enfrentaban las inundaciones del caudaloso río Sagua de Tánamo con orientaciones de la Defensa Civil a la población”. Queda muy claro y se demuestra cada día, que una emisora de la comunidad es mucho más que una señal en el aire. Su labor social es incuestionable. Cuba ha aprovechado bien este medio en función de educar y orientar la sociedad.

El producto de la radio es inmediato, raudo, anticipa provoca. Las trasmisiones de una emisora ilustran el modo de vida de una comunidad, lo estimula oportunamente o lo cuestiona. Todos los que laboramos en el medio sabemos que la radio es también imagen e imaginación.

La visión social de la radio es establecer puntos de contacto entre sus oyentes a través de un dialogo veraz, diáfano, que permita establecer un código mediador entre los segmentos de la población. Somos los cubanos los que tenemos que resolver nuestros problemas.
Cumpliéndose lo anterior la radio es capaz de interactuar en la sociedad y convertirse en un elemento que combine ejemplarmente la misión de informar con la de transformar y de crear valores espirituales.

Si en Cuba no hubiera crítica ¿Por qué dirigentes administrativos de diferentes niveles se enojan con la prensa, con Haciendo Radio y Hablando claro de Radio Rebelde, o con Talía de la TV y tratan de justificar las insuficiencias? Entonces que nadie diga que en Cuba no se hacen trabajo críticos a través de los Medios. Pienso que todavía se leen periódicos viejos en Miami. Bastaría con oír los Medios provinciales de Villaclara, de Manzanillo o el noticiero de Primera mano de Radio Angulo en Holguín.

Los periodistas cubanos de la isla y aquellos que no vivimos allá tenemos el deber de seguir siendo objetivos, oportunos en la crítica para construir y mejorar aquel proyecto social que es y debe ser de todos los cubanos. En los Medios de la Cuba de hoy aprendimos sin sensacionalismo ni los alardes tradicionales que pululan a la moda de “la libertad de prensa” por estos lares, una prensa muy cacareada de los que se creen “muy democráticos” y dueños del mundo. Como Radio Miami trasmite desde el corazón de la Alianza Martiana debo terminar diciendo: Nos inspira el periodista cubano de todos los tiempos José Martí, de raíz canaria y buen español cuando escribió: “Tiene la prensa periódica altísimas misiones, es, una explicar en la paz, y en la lucha fortalecer y aconsejar... La prensa no es aprobación bondadosa o ira insultante, es proposición, estudio, examen y consejo”.

*Periodista cubano residente en EE.UU.
(Estos textos pueden ser reproducidos libremente siempre que sea con fines no comerciales y cite la fuente)

lunes, 18 de febrero de 2013

Un cubano desde "afuera": comentario en mi blog

Al revisar este comentario en mi blog de la plataforma BlogCIP, encontré méritos suficientes para compartirlo con todos como un post mas... mucho para aprobar y asentir en este envío de Benito.
Enviado por Benito Plasencia Soca


Blogueros cubanos en el II Taller de Redes


He leído muchos blog cubanos, antes y después del encuentro de la Habana celebrado recientemente…conozco las opiniones vertidas por muchos blog que comparto totalmente, me refiero a La Joven Cuba, Yohandry, cubano 1er plano, Paquito, y decenas y decenas… habitualmente no los leo pues no resido en España desde donde les escribo, en realidad vivo en Cuba y no tengo acceso a Internet…

También comparto criterios expresados por personalidades, tales como Manzaneda, Pascual Serrano, Willy Toledo, Iroel, Kenia, Milena, la Revista Temas, Esteban Morales, Carlos Alberto, Ubieta, Guillermo Rodríguez, Guevara, Lamrani etc. Etc.

Todo cuanto hacemos, por lo menos los que he mencionado y otros que no recuerdo y, con quienes comparto sus opiniones, tiene objetivos muy claros:

  1. Defender la revolución.
  2. Expresar las verdades de la patria.
  3. Esclarecer fundamentos que imposibiliten la tergiversación que, desde muchos lugares dentro y fuera del país, se hace sobre la realidad cubana.

Al final, como parte de dicho encuentro, se ha establecido una Ciber Guerrilla de los blogueros, y yo diría que esa Ciber Guerrilla estaría compuesta además, por Rebelión, Cubadebate, Granma, Juventud rebelde, todos los medios de prensa cubanos, todos los blogueros revolucionarios, Por Serrano, Lamrani, por Manzaneda y Willy y su Cubainformación (de quien debíamos aprender todos, lo ameno de su presentación y la amplitud del mensaje),

Luis Ernesto, de Visión desde Cuba, ha dicho "…la batalla ideológica es bien intensa y no podemos dejar que el adversario nos tome ventaja para confundir a nuestros pueblos…".

A ello le agrego que existen dos razones fundamentales, para todo cuanto hacemos:

  1. La defensa de la revolución la ha llevado sobre sus hombros el pueblo cubano, él, es el primero que debe estar esclarecido y educado en los principios que enarbolamos, no olviden que, solo el a llevado adelante esta magna obra…de ahí que el primer mensaje con argumentos y fundamentos, vaya dirigido a nuestro pueblo…es el primero que debe estar consciente de la realidad cubana, tanto, la que hay que defender como la que hay que modificar para su propio bien…
  2. Lo otro debe ir dirigido a amigos y enemigos tanto internos como externos, para evitar la tergiversación de la realidad cubana, para que unos y otros conozcan, como colaborar con la patria unos, y otros callarse ante la grandeza de ese pueblo al que me ha referido…

Fidel, refiriéndose a Internet ha dicho…La hicieron para nosotros, debemos ser consecuentes con nuestros actos, para defendernos y organizarnos…tan importante es la tecnología como saber la forma en que la usamos…

De lo anterior, para no alargar mi opinión propongo:

  1. Que todos mejoremos el formato de presentación de nuestros blog, que, pensando en Cubainformación, lo hagamos ameno y atractivo, que no solo seamos sino que parezcamos…aquí el mensaje no solo es a los blogueros, sino al periódico Granma que leemos en internet…
  2. Que, como dice acertadamente Serrano:…Es muy importante para Cuba, la necesidad de mejorar sus servicios de conectividad y desarrollo tecnológico, luchando por terminar con la exclusividad informativa que tiene el adversario…
  3. Que luchemos por hacer un periodismo de opinión que, posibilite a cuantos acceden a, el contar con argumentos sólidos para aprender y trasmitir…
  4. Que los blog no solo sean almacenes de criterios , algunos desafortunadamente irrespetuosos, sino que, como Paquito, Luis Ernesto y otros muchos, interactuemos con el mensaje entrante, para evitar que prevalezca una opinión tergiversada, y en cambio aparezcan también otros criterios…entonces en realidad seremos una ciberguerrilla…
  5. Que se profundice en Cuba la posibilidad de que la Televisión o los periódicos expresen los criterios de personalidades que en cuba y en el mundo defienden la obra de nuestro pueblo…por ejemplo retrasmitir los cortos que tan bien hacen los amigos de Cubainformación…o las conferencias que ofrecen cubanos de la talla de Alfredo Guevara en defensa de la revolución…todo ello debe ser conocido por nuestro pueblo…
Finalmente les transcribo parte de la introducción de Pascual Serrano, al Libro de Iroel…
"Ha conseguido que los ciudadanos pierdan el pensamiento crítico para percibir clamorosos ejemplos de aberraciones, injusticias y desigualdades que no son aisladas, sino que forman parte del núcleo del sistema que siguen empeñados en llamar democracia…"

Perdóname lo extenso del mensaje…

un abrazo de Benito

lunes, 21 de enero de 2013

Raúl Castro, el verdadero disidente

En Occidente, Cuba es representada como una sociedad cerrada sobre sí misma, donde el debate crítico es inexistente y la pluralidad de las ideas prohibida por el poder. En realidad, Cuba está lejos de ser una sociedad monolítica que compartiría un pensamiento único. En efecto, la cultura del debate se desarrolla cada día más y la simboliza el Presidente cubano Raúl Castro que se ha convertido en el primer de las vicisitudes, contradicciones, aberraciones e injusticias presentes en la sociedad cubana.

La necesidad de cambio y del debate crítico

En diciembre de 2010, en una intervención ante el Parlamento cubano, Raúl Castro tuvo un discurso más alarmista y puso al gobierno y a los ciudadanos frente a sus responsabilidades: “O rectificamos o ya se acabó el tiempo de seguir bordeando el precipicio, nos hundimos, y hundiremos”.[1] También agregó poco tiempo después: “es imprescindible romper la colosal barrera sicológica que resulta de una mentalidad arraigada en hábitos y conceptos del pasado”.[2]

Raúl Castro también fustigó la debilidad del debate crítico en Cuba. También fustigó los silencios, la complacencia y la mediocridad. Lanzó un llamado a más franqueza. “No hay que temerle a las discrepancias de criterios […], las diferencias de opiniones, que […] siempre serán más deseables a la falsa unanimidad basada en la simulación y el oportunismo. Es por demás un derecho del que no se debe privar a nadie”. Castro denunció “el exceso de secretismo a que nos habituamos durante más de 50 años” para ocultar errores, fallos y yerros. “Es necesario cambiar la mentalidad de los cuadros y de todos los compatriotas”, agregó[3].

Sobre los medios, dijo lo siguiente:

Nuestra prensa habla bastante de eso, de los logros de la Revolución, en los discursos también abundamos; pero hay que ir a la médula de los problemas […]. Soy un defensor de la lucha contra el secretismo, porque detrás de esa adornada alfombra es donde se ocultan las fallas que tenemos, y los interesados en que sea así y siga así. Y yo recuerdo algunas críticas; “sí, saquen en el periódico tal crítica”, le orienté yo mismo […]. Inmediatamente la gran burocracia empezó a moverse: “Esas cosas no ayudan, desmoralizan a los trabajadores”. ¿A qué trabajadores van a desmoralizar? Como en una ocasión, en la gran empresa estatal lechera, El Triángulo. Se llevaba semanas, porque uno de los camiones de esa vaquería que estaba ahí en Camagüey estaba roto, y entonces toda la leche que se producía en las vaquerías de esa zona, de ese lugar se la echaban a unos cerdos que estaban criando. 

Fue entonces que le digo a un secretario del Comité Central para atender la agricultura en esa etapa, mete en Granma, cuenta todo esto que está pasando, haz una crítica. Algunos vinieron y hasta me comentaron que: “Esas cosas no ayudan, porque desmoralizan a los trabajadores”. Lo que no sabían que era yo el que lo había orientado.[4]

El 1 de agosto de 2011, durante su discurso de clausura de la VII Legislatura del Parlamento Cubano, Raúl Castro reiteró la necesidad del debate crítico y la controversia en la sociedad: Todas las opiniones deben ser analizadas, y cuando no se alcance el consenso, las discrepancias se elevarán a las instancias superiores facultadas para decidir y además nadie está mandatado para impedirlo”. [5] Llamó a acabar con “el hábito del triunfalismo, la estridencia y el formalismo al abordar la actualidad nacional y generar materiales escritos y programas de televisión y radio, que por su contenido y estilo capturen la atención y estimulen el debate en la opinión pública” para evitar “materiales aburridos, improvisados y superficiales” en los medios de comunicación.[6]

La corrupción

Raúl Castro tampoco eludió el problema de la corrupción: “Ante las violaciones de la Constitución y de la legalidad establecida no queda otra alternativa que recurrir a la Fiscalía y los Tribunales, como ya empezamos a hacer, para exigir responsabilidad a los infractores, sean quienes sean, porque todos los cubanos, sin excepción, somos iguales ante la ley”.[7] Raúl Castro, consciente de que la corrupción también afecta a los altos funcionarios, ha mandado un mensaje claro a los responsables de todos los sectores: “Hay que luchar para desterrar definitivamente la mentira y el engaño de la conducta de los cuadros, de cualquier nivel”. De modo más insólito se ha apoyado en dos de los diez mandamientos bíblicos para ilustrar sus puntos: “No robarás” y “no mentirás”. Del mismo modo, ha evocado los tres principios éticos y morales de la civilización inca: “no mentir, no robar, no ser holgazán”, los cuales deben guiar la conducta de todos los responsables de la nación. [8]

La libertad religiosa

Del mismo modo, Raúl Castro condenó severamente las derivas sectarias. Así, denunció públicamente por televisión algunos atentados a la libertad religiosa debidos a la intolerancia “enraizad[a] en la mentalidad de no pocos dirigentes en todos los niveles”.[9] Evocó el caso de una mujer, cuadro del Partido Comunista, con trayectoria ejemplar, quien fue apartada de sus funciones, en febrero de 2011, por su fe cristiana y cuyo salario fue reducido en un 40%, en violación del artículo 43 de la Constitución de 1976 que prohíbe todo tipo de discriminación. El presidente de la República denunció así “el daño ocasionado a una familia cubana por actitudes basadas en una mentalidad arcaica, alimentada por la simulación y el oportunismo”. Recordó que la persona víctima de esta discriminación había nacido en 1953, fecha del ataque al cuartel Moncada por los partidarios de Fidel Castro contra la dictadura de Fulgencio Batista, Raúl Castro expresó lo siguiente:

Yo no fui al Moncada para eso […]. De la misma forma, recordábamos que el 30 de julio, día de la reunión mencionada, se cumplían 54 años del asesinato de Frank País y de su fiel acompañante Raúl Pujol.  Yo conocí a Frank en México, lo volví a ver en la Sierra, no recuerdo haber conocido un alma tan pura como esa, tan valiente, tan revolucionaria, tan noble y modesta, y dirigiéndome a uno de los responsables de esa injusticia que cometieron, le dije: Frank creía en Dios y practicaba su religión, que yo sepa nunca dejó de hacerlo ¿Qué hubieran hecho ustedes con Frank País?[10]

La productividad, el salario mensual y la libreta de abastecimiento

En cuanto a la productividad y la política económica, Raúl Castro admite “una ausencia de cultura económica en la población”, así como los errores del pasado. “No pensamos volver a copiar de nadie, bastantes problemas nos trajo hacerlo y porque además mucha veces copiamos mal”.[11] El gobierno cubano da prueba de lucidez en cuanto a las carencias en materia económica. Reconoce que “la espontaneidad, la improvisación, la superficialidad, el incumplimiento de los alcances, la falta de profundidad en los estudios de factibilidad y la carencia de integralidad al emprender una inversión” atentan gravemente contra la nación. [12]

En cuanto al ingreso mensual de los cubanos, Raúl Castro da prueba de lucidez: “El salario aún es claramente insuficiente para satisfacer todas las necesidades, por lo que prácticamente dejó de cumplir su papel de asegurar el principio socialista de que cada cual aporte según su capacidad y reciba según su trabajo. Ello favoreció manifestaciones de indisciplina social”.[13]

Del mismo modo, el presidente cubano no vaciló en subrayar los efectos negativos de la libreta de abastecimiento en vigor desde 1960, particularmente “su nocivo carácter igualitarista”, la cual se ha convertido en “una carga insoportable para la economía y en un desestímulo al trabajo, además de generar ilegalidades diversas en la sociedad”. También apuntó las siguientes contradicciones: 

“Como la libreta está diseñada para cubrir a los más de 11 millones de cubanos por igual, no faltan ejemplos absurdos como que el café normado se abastece hasta a los recién nacidos. Lo mismo pasaba con los cigarros hasta septiembre del 2010 que se surtía sin distinguir a fumadores y no fumadores, propiciando el crecimiento de este dañino hábito en la población”. Según él, la libreta “contradice en su esencia el principio de la distribución que debe caracterizar al socialismo, o sea, “De cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo”. Por ello, “será imprescindible aplicar para erradicar las profundas distorsiones existentes en el funcionamiento de la economía y la sociedad en su conjunto”. [14]

Raúl Castro y Che Guevara durante la Revolución cubana

Raúl relevo generacional

Por otra parte, Raúl Castro también subrayó la presencia de un problema crucial en Cuba: el relevo generacional y la falta de diversidad. Denunció “la insuficiente sistematicidad y voluntad política para asegurar la promoción a cargos decisorios de mujeres, negros, mestizos y jóvenes, sobre la base del mérito y las condiciones personales”. Expresó su despecho sin eludir su propia responsabilidad: “ No haber resuelto este último problema en más de medio siglo es una verdadera vergüenza, que cargaremos en nuestras conciencias durante muchos años”. Por lo tanto, Cuba sufre “las consecuencias de no contar con una reserva de sustitutos debidamente preparados, con suficiente experiencia y madurez para asumir las nuevas y complejas tareas de dirección en el Partido, el Estado y el Gobierno”.[15]

Todas estas declaraciones se hicieron en vivo en la televisión  cubana a una hora estelar. Permiten ilustran la presencia del debate crítico en Cuba al más alto nivel del Estado. Así, Raúl Castro no sólo es el Presidente de la nación, sino también – según parece – el primer disidente del país y el más feroz crítico de las derivas e imperfecciones del sistema.

Salim Lamrani

Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de la Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula Etat de siège. Les sanctions économiques des Etats-Unis contre Cuba, París, Ediciones Estrella, 2011, con un prólogo de Wayne S. Smith y un prefacio de Paul Estrade.

Contacto: lamranisalim@yahoo.fr ; Salim.Lamrani@univ-reunion.fr
Página Facebook: https://www.facebook.com/SalimLamraniOfficiel

Texto original en portugués :
http://operamundi.uol.com.br/conteudo/opiniao/26619/raul+castro+o+verdadeiro+dissidente.shtml

[1] Raúl Castro Ruz, « Discurso pronunciado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la clausura del Sexto Período Ordinario de Sesiones de la Séptima Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular », República de Cuba, 18 de diciembre de 2010. http://www.cuba.cu/gobierno/rauldiscursos/2010/esp/r181210e.html (sitio consultado el 2 de abril de 2011).
[2] Raúl Castro Ruz, « Intervención del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba en la Clausura del X Periodo de Sesiones de la Séptima Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular », 13 de diciembre de 2012. http://www.cubadebate.cu/raul-castro-ruz/2012/12/13/raul-todo-lo-que-hagamos-va-dirigido-a-la-preservacion-y-desarrollo-en-cuba-de-una-sociedad-socialista-sustentable-y-prospera-fotos/ (sitio consultado el 2 de enero de 2013).
[3] Raúl Castro, « Discurso… », 18 de diciembre de 2010, op.cit.
[4] Ibid.
[5] Raúl Castro, « Toda resistencia burocrática al estricto cumplimiento de los acuerdos del Congreso, respaldados másivamente por el pueblo, será inútil », Cubadebate, 1ro de agosto de 2011.
[6] Raúl Castro, « Texto íntegro del Informe Central al VI Congreso del PCC », 16 de abril de 2011. http://www.cubadebate.cu/opinion/2011/04/16/texto-integro-del-informe-central-al-vi-congreso-del-pcc/(sitio consultado el 20 de abril de 2011).
[7] Raúl Castro, « Toda resistencia… », op. cit.
[8] Raúl Castro, « Discurso… », 18 de diciembre de 2010, op.cit.
[9] Raúl Castro, « Toda resistencia… », op. cit.
[10] Ibid.
[11] Raúl Castro, « Discurso… », 18 de diciembre de 2010, op.cit.
[12] Partido Comunista de Cuba, « Resolución sobre los lineamientos de la política económica y social del partido y la Revolución », op. cit.
[13] Raúl Castro Ruz, « Discurso… », 18 de diciembre de 2010, op. cit.
[14] Raúl Castro, « Informe central al VI Congreso del Partido Comunista de Cuba », 16 de abril de 2011. http://www.cuba.cu/gobierno/rauldiscursos/2011/esp/r160411e.html (sitio consultado el 2 de enero de 2013).
[15] Ibid.

Opera Mundi
Desde https://www.facebook.com/SalimLamraniOfficiel
Fotos AIN_Marcellino VAZQUEZ HERNANDEZ  y archivo