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viernes, 23 de noviembre de 2012

Después de Sandy, solidaridad más allá del bloqueo

Por Annalisa Melandri
enlace al original
[Aunque este trabajo lleva algunos días en la red, creemos válida su lectura. N. del. E.]
Santiago de Cuba
Solamente después  que el huracán Sandy ha dejado las costas orientales de Estados Unidos, donde ha sembrado destrucción y muerte, para dirigirse, desclasado a simple tormenta hacia Canadá, los grandes medios de comunicación mainstream se han dado cuenta  que durante su pasaje por el Caribe, antes de tocar territorio norteamericano, había  dejado tras de sí un numero considerables de muertos y había provocado daños incalculables en las frágiles economías caribeñas.En las redes sociales ya se había desatado la justa polémica por la diferente cobertura mediática que  había  tenido el pasaje del  huracán Sandy. Si bien es verdad que este ha dejado un saldo de más de un centenar de muertos  a lo largo de la  East Coast y casi 50 billones de dólares de daños, es también verdad que en el Caribe ha provocado más de 60 muertos, un número no bien precisado de desaparecidos y  daños incalculables que, como escribe la periodista Carla Reschia en el periódico italiano La Stampa,  “ningún presupuesto estatal  pagará”.
Pero así es, el “mundo de abajo” no es noticia y las polémicas se repiten  cada año a cada temporada ciclónica,  que en estas latitudes empieza en junio y termina en noviembre. Pasó lo mismo el año pasado con el huracán Irene,  que sólo en República Dominicana provocó la muerte de tres personas, un desaparecido, casi 30 mil desalojados y  80 comunidades aisladas.
Los daños de Sandy este año en Norteamérica han sido relevantes, seguramente más relevantes de los de Irene el año pasado y a los estadounidenses  va obviamente toda nuestra solidaridad. Sin embargo es importante llevar  la atención sobre la tragedia que puntualmente se repite en el Caribe cada año en este periodo, pero también sobre la capacidad de respuesta colectiva que tienen las naciones del Sur del grande continente americano.
Ninguna  gigantesca maquinaria  organizativa alertada, ningún moderno centro de acogida por los desalojados, ninguna campaña mediática para activar la solidaridad y la compasión de la humanidad, los varios gobiernos nacionales que se encuentran a enfrentar estas tragedias son abandonados  por la comunidad internacional, por lo menos la “que cuenta”.
Sandy en Republica Dominicana
Solamente en República Dominicana,  el pasaje  de Sandy hace apenas unas semanas  ha provocado por lo menos  tres muertos, casi 26 mil desalojados , ha damnificado o destruido  4600 viviendas y ha aislado completamente 145 comunidades. En Haití la cifra de los  muertos  ha sido de 54, mientras 21 son los desaparecidos y 20 los heridos, además de  daños estructurales notables que van a agravar la ya precaria situación de este país duramente afectado por un devastador terremoto en enero de 2010. Las inundaciones además podrían complicar la difícil situación sanitaria, donde todavía se registran casos de cólera y donde el dengue en esta temporada, como en toda la región,  es muy difuso.
El  70 por ciento del las cosechas, se ha perdido, y esto por si solo  eso representa  una tragedia en la tragedia, en uno de los países más pobres del planeta.
En la isla de Cuba, que se distingue de los demás países por una más que eficiente protección civil, los muertos han sido 11, las viviendas damnificadas 200 mil, las destruidas 17 mil. En la zona de Santiago, la más  afectada,  ha sido damnificada gravemente la producción agraria en casi 100 mil hectáreas de tierra, cultivada sobre todo a  caña de azúcar, plátanos  y guineos.  Destruidas también las centrales hidroeléctricas y reportados ingentes daños a la red hídrica de agua potable.
Las Naciones Unidas han declarado en un reciente informe que: “los impactos en el sector de la agricultura tendrán grandes repercusiones en el resto del país, debido a la importancia de las áreas afectadas en la producción de cultivos principales para toda la isla” y que este ha sido “el huracán más devastador que haya azotado  las provincias orientales de Cuba en los últimos 50 años”.
El presidente Raúl Castro ha declarado durante su visita en Santiago que  “Sandy ha sido un golpe realmente duro… Santiago conmueve, parece una ciudad bombardeada” y luego dirigiéndose a los habitantes de la  segunda ciudad de la isla: “Vamos a salir de esto. Ustedes son gente aguerrida. Lo sabemos desde hace más de medio siglo” refiriéndose al hecho que propio en Santiago de Cuba  germinó  la Revolución. 
Y así por todo el Caribe: en Jamaica un  muerto y 18 mil desalojados, en las Bahamas dos muertos y 300 millones de dólares de daños.
Sin embargo, la solidaridad, la “no alineada”, no se ha hecho esperar. Los países del área ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) a la que también Cuba pertenece,  han inmediatamente contestado a la emergencia aunque de forma individual.
Venezuela ha predispuesto un plan de ayudas y un puente aéreo  hacia Cuba y Haití, que han inmediatamente recibido un primer envío  de 14 toneladas  de ayudas  alimentarias.
Un buque venezolano está en viaje hacia  Cuba  con 530 toneladas de alimentos y agua potable y 116 de maquinarias para ambos países.
También  la pequeña Bolivia ha asignado, a través de la firma de un decreto Supremo,  120 toneladas de ayudas que serán enviadas a  Cuba en dos contingentes. El ministro boliviano de la defensa Rubén Saavedra ha explicado que estas ayudas han sido erogadas según el principio de “reciprocidad y solidaridad” porque Cuba siempre ha sido solidaria con el  pueblo boliviano en la realización de programas  de impacto social con la formación de miles de médicos bolivianos y  con la  realización del programa  “¡Yo si puedo!”  por la erradicación del analfabetismo del país.
Rusia, histórica aliada de Cuba y  que con los demás países de la región tiene buenas relaciones comerciales, como ya otras veces en pasado en situaciones similares, ha contestado positivamente a la emergencia, enviando un cargo de material para la reparación de las viviendas.
Sobrevivirá Cuba también esta vez, la pequeña y rebelde isla comunista,  gracias a la solidaridad regional y a la valentía y fuerza de su bravo pueblo.
Son además positivas las señales que llegan desde  la región respecto a políticas comunes a más  largo plazo, en tema de prevención y de investigación respecto a los desastres naturales. El 26 octubre pasado, Argentina, México y Brasil han constituido la Asociación Latinoamericana de Autoridades Ambientales (ALAA) que  enfrentará y analizará temas vinculados al medioambiente, al cambio climático y a la biodiversidad.
“Las problemáticas en el caso de los países del Mercosur y Latinoamérica son muy similares justamente por la biodiversidad. Y estamos padeciendo los mismos azotes del cambio climático” ha declarado a la agencia ANSA Ariel Lópec subsecretario argentino  de Ambiente. Propio en los días pasados Buenos Aires ha tenido que enfrentar un intenso temporal de lluvia que ha literalmente paralizado la capital argentina por casi 24 horas.
Nueve países latinoamericanos han participado además a un plan de acción para la reducción de los riesgos de desastres ambientales financiado por la Unión Europea y dirigido por las Naciones Unidas donde se han establecido criterios comunes de gestión.
América latina es altamente vulnerable y necesita de acciones comunes, como por ejemplo la realización de un protocolo general por la respuesta a los tsunamis en la costa pacífica.
Un proyecto, entonces, con el objetivo de desarrollar una política regional desvinculada de las dinámicas geopolíticas globales, las cuales, respecto al tema ambiental, se reflejan  en los fracasos de las grandes cumbres internacionales empezando por la de Kyoto hasta la de Brasil de hace algunos meses, conocida como Río+20.
 
Articulo original publicado en italiano por l’Indro

martes, 6 de noviembre de 2012

La ciudad Héroe sufrió embates huracanados, toma aliento y cura sus heridas

Por Wilkie Delgado Correa*



Santiago de Cuba es, por su larga historia gloriosa, la única ciudad a la que se le ha otorgado el título honorífico de Ciudad Héroe. Popularmente es conocida por la Cuna de la Revolución Cubana. En ello se expresa un simbolismo de gran significación y valor para el pueblo cubano, ya que Santiago es, además de tierra y humanidad especiales, un aliento y un espíritu de rebeldía indomable que irrumpe, cuando es necesario, para jalonar de heroísmo y epopeya la historia patria, mientras cotidianamente vive su vida con la filosofía de crear de la nada, de lo poco o lo mucho, las razones para construir e inventar una felicidad compartida con todos los compatriotas y con otros pueblos.

Sin embargo, la vida normal y tranquila de esta ciudad vetusta, próxima a cumplir el 500 aniversario de su fundación, ocurrido en 1515, fue interrumpida, en una magnitud nunca esperada, por los embates del huracán Sandy en la madrugada del jueves 25 de octubre. La fuerza bruta de los vientos se ensañó contra edificaciones, instalaciones eléctricas y de las comunicaciones y, especialmente, de la extensa arboleda que distinguía a la urbe. Igual ocurrió en otros municipios de la provincia de su mismo nombre.

Debe imaginarse lo que significa que desde la medianoche, y horas antes de la entrada del huracán en territorio cercano a la ciudad, toda la población quedó sumida en la oscuridad total como medida preventiva, y las personas en los centros de trabajos o en sus hogares debieron vivir la experiencia singular de los embates poderosos de los vientos, mayor que los estimados previamente. Las rachas del viento estremecían las estructuras más resistentes, y el huracán parecía un monstruo que ululaba mientras pretendía infiltrarse violentamente a través de las zonas más vulnerables y batía puertas, ventanas y paredes. Con sus arremetidas arrastraban todo lo que encontraran a su paso en las casas, en los árboles, en los postes eléctricos o telefónicos, y cuantas otras estructuras citadinas pudieran ser removidas. Fueron varias horas vividas de amenazas y ansiedad en que las vidas de las personas dependían de cualquier factor azaroso y fortuito. Nueve víctimas mortales fundamentalmente por derrumbes, aunque muy lamentables, fueron pocas si se tiene en cuenta la magnitud y las circunstancias en que se desarrolló el meteoro.

Con el amanecer y la observación del desastre devastador se hizo presente el estupor. No quedó zona libre de los estragos demoledores. La mayor parte de los árboles, medianos y grandes, muchos con 50 o más años, quedaron derribados, mostrando sus poderosas raíces con la tierra aprisionada entre ellas y obstruyendo las avenidas, calles, parques y plazas, o caídas sobre los edificios cercanos. Los que permanecían aún de pie estaban desgajados y deshojados, y parecían esperpentos mustios. Entonces comenzaron los comentarios y el sentimiento de asombro de los pobladores por las secuelas que dejaba la tormenta. Existió tristeza indudablemente porque se estaba consciente de que la obra levantada durante muchos años había sido destruida en cuestión de unas pocas horas. Y, además, que aunque la recuperación se iniciara casi inmediatamente, como se hizo, restablecer los servicios básicos y darle a la ciudad una apariencia de cierta normalidad, llevaría necesariamente varios días. El pueblo de Cuba ha tenido múltiples experiencias de este tipo de catástrofes naturales en otras provincias del país, de ahí que inmediatamente empezaran a llegar medios y y personal técnico especializado a la provincia de Santiago de Cuba y a las otras provincias afectadas, Holguín y Guantánamo, como una inveterada expresión de la solidaridad de los cubanos de otras regiones con sus hermanos damnificadas. A los pocos días también empezó a llegar la ayuda internacional de varias países.

Es importante recalcar que si bien fueron naturales los lamentos y algunas lágrimas por parte de los más afectados, en general la población estaba convencida que siempre estaría acompañada no sólo por los familiares o vecinos cercanos, sino por la dirigencia a todos los niveles de la nación. Es muy significativo, a este respecto, la presencia y permanencia durante días de Raúl, Presidente del Consejo de Estado y de Ministros, y junto con otros dirigentes nacionales, dirigiendo e impulsando el proceso de la recuperación, valorando en el terreno la situación en determinadas regiones e intercambiando en forma directa con los pobladores. Esta ha sido una práctica permanente de la dirigencia revolucionaria durante todos los años de Revolución, acompañando a su pueblo en las desgracias y llorando por dentro con él, pero también trabajando y luchando para revertir los acontecimientos infaustos.

Así han transcurrido los días, en medio de un combate permanente por restablecer lo antes posible lo que se pueda remediar. Y si durante el día avanzaba la recuperación en cada palmo del territorio, con la acción de miles de hombres y mujeres, por las noches se soportaba en los hogares la falta de electricidad y se inventaba pasar las noches, quizás más largas que nunca, de la mejor manera posible.

En especial los niños de los barrios, en las calles donde eso era posible, formaban su algarabía con juegos y cantos que daban la impresión de que no se vivía una tragedia transitoria. Y en una de esas noches, con una ciudad enteramente a oscura, podía escucharse el tarareo de alguien cuya garganta entonaba combinaciones de múltiples melodías cargadas de sentimientos nostálgicos como salidos de un alma herida.

Luego fueron apareciendo, lentamente primero, las luces en segmentos pequeños de la ciudad, y de un día a otro, en una mágica presencia de la iluminación, se fue haciendo la luz en un sitio, y otro y otro más, en la ciudad que estuvo totalmente oscura.

Así ha trascurrido el tiempo, y así se están desarrollando los acontecimientos que deben conducir al reinicio pleno de las actividades fundamentales del pueblo santiaguero. Hasta que podamos decir como el poeta: Es Santiago de Cuba, no os asombréis de nada.

Por tanto, y a modo de conclusión, reiteramos que el pueblo de Santiago vive su vida cotidianamente con la filosofía de crear de la nada, de lo poco o lo mucho, las razones para construir e inventar una felicidad compartida con todos los compatriotas y con otros pueblos.

*Médico cubano; Profesor de Mérito del Instituto Superior de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba.

Enviado por su autor

Algunas imágenes de los daños que Sandy ocasionó en Santiago de Cuba:

 
Stgo Cuba destrozos Sandy FOTOS José Roberto LOO VÁZQUEZ