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domingo, 3 de febrero de 2013

Santiago se levanta

Por Leticia Martínez Hernández

Santiago se levanta
Constata Raúl avances de la recuperación en recorrido por Santiago
El General de Ejército Raúl Castro Ruz recorrió este sábado varios lugares de la ciudad de Santiago de Cuba para evaluar la marcha de la recuperación de este territorio luego del paso devastador del huracán Sandy.

En cada uno de los sitios visitados, Raúl constató los avances de la recuperación, al tiempo que se mostró optimista con el trabajo realizado. Específicamente en la textilera Celia Sánchez Manduley, lugar en el que se acondicionan grandes almacenes, dijo a los trabajadores que «a Santiago la dejaremos como nueva».

El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros recorrió también la base de transporte donde se está concentrando el equipamiento donado por la República Bolivariana de Venezuela con el que se acometerá parte del plan integral de recuperación de la Ciudad Heroína. Allí conoció sobre los modernos camiones, grúas, pavimentadoras, buldóceres, compresores…que han llegado al país para tal efecto.

Más adelante, el General de Ejército participó en la firma de acuerdos entre Cuba y Venezuela, los cuales respaldan la ayuda que el Gobierno venezolano brinda a la Isla para atenuar los daños provocados por Sandy.

Sobre este apoyo solidario, Ower Manrique Ramírez, Presidente de PDVSA Industrial y director de la Junta Directiva de PDVSA, dijo a la prensa que «a raíz del huracán, el Comandante Chávez dio la indicación precisa a su equipo de Gobierno para acometer un conjunto de acciones de apoyo humanitario con el fin de reconstruir todas las zonas afectadas».

En otro momento de la tarde, Raúl visitó la exposición fotográfica En el sentir de todos, que reúne impactantes imágenes de los estragos causados por el ciclón. Las instantáneas son testigos, además, de la capacidad de recuperación del pueblo santiaguero. Al firmar el libro de visitantes a la Maqueta, sitio donde está emplazada la muestra, felicitó al Historiador de la Ciudad Omar López y «a su tropa por el trabajo de recuperación de este importante centro histórico, que al igual que la ciudad ustedes reconstruirán más bonito todavía».

A la salida de este lugar dijo a los santiagueros que se habían juntado allí tras saber de su presencia que «no nos vamos a detener hasta que Santiago vuelva a ser Santiago».

Hasta el distrito José Martí también llegó el General de Ejército para conocer sobre la edificación de nuevas viviendas. Compartió con trabajadores y vecinos del lugar, quienes agradecieron a la Revolución por el maravilloso hecho de comenzar a vivir en acogedores apartamentos que cuentan con dos o tres cuartos.

Allí contó anécdotas de su niñez, y consideró luego que era importante destinar espacios en los nuevos asentamientos para sembrar árboles y crear áreas donde los niños jueguen y practiquen deporte.

Precisamente fue el intercambio con los pequeños lo que hizo de esta visita una jornada especial. Varios niños, con la espontaneidad de sus pocos años, le contaron a Raúl sobre la escuela a la que asisten, sobre sus familiares, o los deportes que practican. Y hasta hubo un tiempo para compartir juntos fotos y abrazos.

Al finalizar la tarde el General de Ejército participó en la reunión donde se chequea con periodicidad la recuperación de Santiago de Cuba. Dijo Raúl que era imprescindible analizar, y también aprovechar, todas las experiencias aportadas tras el paso de Sandy, las cuales — consideró— pueden ser utilizadas en todo el país.

Sobre los nuevos asentamientos que se diseñan comentó que debían contribuir a lograr una ciudad hermosa, con variedad en los tipos de construcciones, teniendo en cuenta siempre la realidad económica de Cuba. Y concluyó: «He podido ver hoy que Santiago se está poniendo muy bonita de nuevo, eso me da mucho placer, pero hay que seguir trabajando duro».



Video en Youtube

Con informaciones de CubaSí

viernes, 23 de noviembre de 2012

Después de Sandy, solidaridad más allá del bloqueo

Por Annalisa Melandri
enlace al original
[Aunque este trabajo lleva algunos días en la red, creemos válida su lectura. N. del. E.]
Santiago de Cuba
Solamente después  que el huracán Sandy ha dejado las costas orientales de Estados Unidos, donde ha sembrado destrucción y muerte, para dirigirse, desclasado a simple tormenta hacia Canadá, los grandes medios de comunicación mainstream se han dado cuenta  que durante su pasaje por el Caribe, antes de tocar territorio norteamericano, había  dejado tras de sí un numero considerables de muertos y había provocado daños incalculables en las frágiles economías caribeñas.En las redes sociales ya se había desatado la justa polémica por la diferente cobertura mediática que  había  tenido el pasaje del  huracán Sandy. Si bien es verdad que este ha dejado un saldo de más de un centenar de muertos  a lo largo de la  East Coast y casi 50 billones de dólares de daños, es también verdad que en el Caribe ha provocado más de 60 muertos, un número no bien precisado de desaparecidos y  daños incalculables que, como escribe la periodista Carla Reschia en el periódico italiano La Stampa,  “ningún presupuesto estatal  pagará”.
Pero así es, el “mundo de abajo” no es noticia y las polémicas se repiten  cada año a cada temporada ciclónica,  que en estas latitudes empieza en junio y termina en noviembre. Pasó lo mismo el año pasado con el huracán Irene,  que sólo en República Dominicana provocó la muerte de tres personas, un desaparecido, casi 30 mil desalojados y  80 comunidades aisladas.
Los daños de Sandy este año en Norteamérica han sido relevantes, seguramente más relevantes de los de Irene el año pasado y a los estadounidenses  va obviamente toda nuestra solidaridad. Sin embargo es importante llevar  la atención sobre la tragedia que puntualmente se repite en el Caribe cada año en este periodo, pero también sobre la capacidad de respuesta colectiva que tienen las naciones del Sur del grande continente americano.
Ninguna  gigantesca maquinaria  organizativa alertada, ningún moderno centro de acogida por los desalojados, ninguna campaña mediática para activar la solidaridad y la compasión de la humanidad, los varios gobiernos nacionales que se encuentran a enfrentar estas tragedias son abandonados  por la comunidad internacional, por lo menos la “que cuenta”.
Sandy en Republica Dominicana
Solamente en República Dominicana,  el pasaje  de Sandy hace apenas unas semanas  ha provocado por lo menos  tres muertos, casi 26 mil desalojados , ha damnificado o destruido  4600 viviendas y ha aislado completamente 145 comunidades. En Haití la cifra de los  muertos  ha sido de 54, mientras 21 son los desaparecidos y 20 los heridos, además de  daños estructurales notables que van a agravar la ya precaria situación de este país duramente afectado por un devastador terremoto en enero de 2010. Las inundaciones además podrían complicar la difícil situación sanitaria, donde todavía se registran casos de cólera y donde el dengue en esta temporada, como en toda la región,  es muy difuso.
El  70 por ciento del las cosechas, se ha perdido, y esto por si solo  eso representa  una tragedia en la tragedia, en uno de los países más pobres del planeta.
En la isla de Cuba, que se distingue de los demás países por una más que eficiente protección civil, los muertos han sido 11, las viviendas damnificadas 200 mil, las destruidas 17 mil. En la zona de Santiago, la más  afectada,  ha sido damnificada gravemente la producción agraria en casi 100 mil hectáreas de tierra, cultivada sobre todo a  caña de azúcar, plátanos  y guineos.  Destruidas también las centrales hidroeléctricas y reportados ingentes daños a la red hídrica de agua potable.
Las Naciones Unidas han declarado en un reciente informe que: “los impactos en el sector de la agricultura tendrán grandes repercusiones en el resto del país, debido a la importancia de las áreas afectadas en la producción de cultivos principales para toda la isla” y que este ha sido “el huracán más devastador que haya azotado  las provincias orientales de Cuba en los últimos 50 años”.
El presidente Raúl Castro ha declarado durante su visita en Santiago que  “Sandy ha sido un golpe realmente duro… Santiago conmueve, parece una ciudad bombardeada” y luego dirigiéndose a los habitantes de la  segunda ciudad de la isla: “Vamos a salir de esto. Ustedes son gente aguerrida. Lo sabemos desde hace más de medio siglo” refiriéndose al hecho que propio en Santiago de Cuba  germinó  la Revolución. 
Y así por todo el Caribe: en Jamaica un  muerto y 18 mil desalojados, en las Bahamas dos muertos y 300 millones de dólares de daños.
Sin embargo, la solidaridad, la “no alineada”, no se ha hecho esperar. Los países del área ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) a la que también Cuba pertenece,  han inmediatamente contestado a la emergencia aunque de forma individual.
Venezuela ha predispuesto un plan de ayudas y un puente aéreo  hacia Cuba y Haití, que han inmediatamente recibido un primer envío  de 14 toneladas  de ayudas  alimentarias.
Un buque venezolano está en viaje hacia  Cuba  con 530 toneladas de alimentos y agua potable y 116 de maquinarias para ambos países.
También  la pequeña Bolivia ha asignado, a través de la firma de un decreto Supremo,  120 toneladas de ayudas que serán enviadas a  Cuba en dos contingentes. El ministro boliviano de la defensa Rubén Saavedra ha explicado que estas ayudas han sido erogadas según el principio de “reciprocidad y solidaridad” porque Cuba siempre ha sido solidaria con el  pueblo boliviano en la realización de programas  de impacto social con la formación de miles de médicos bolivianos y  con la  realización del programa  “¡Yo si puedo!”  por la erradicación del analfabetismo del país.
Rusia, histórica aliada de Cuba y  que con los demás países de la región tiene buenas relaciones comerciales, como ya otras veces en pasado en situaciones similares, ha contestado positivamente a la emergencia, enviando un cargo de material para la reparación de las viviendas.
Sobrevivirá Cuba también esta vez, la pequeña y rebelde isla comunista,  gracias a la solidaridad regional y a la valentía y fuerza de su bravo pueblo.
Son además positivas las señales que llegan desde  la región respecto a políticas comunes a más  largo plazo, en tema de prevención y de investigación respecto a los desastres naturales. El 26 octubre pasado, Argentina, México y Brasil han constituido la Asociación Latinoamericana de Autoridades Ambientales (ALAA) que  enfrentará y analizará temas vinculados al medioambiente, al cambio climático y a la biodiversidad.
“Las problemáticas en el caso de los países del Mercosur y Latinoamérica son muy similares justamente por la biodiversidad. Y estamos padeciendo los mismos azotes del cambio climático” ha declarado a la agencia ANSA Ariel Lópec subsecretario argentino  de Ambiente. Propio en los días pasados Buenos Aires ha tenido que enfrentar un intenso temporal de lluvia que ha literalmente paralizado la capital argentina por casi 24 horas.
Nueve países latinoamericanos han participado además a un plan de acción para la reducción de los riesgos de desastres ambientales financiado por la Unión Europea y dirigido por las Naciones Unidas donde se han establecido criterios comunes de gestión.
América latina es altamente vulnerable y necesita de acciones comunes, como por ejemplo la realización de un protocolo general por la respuesta a los tsunamis en la costa pacífica.
Un proyecto, entonces, con el objetivo de desarrollar una política regional desvinculada de las dinámicas geopolíticas globales, las cuales, respecto al tema ambiental, se reflejan  en los fracasos de las grandes cumbres internacionales empezando por la de Kyoto hasta la de Brasil de hace algunos meses, conocida como Río+20.
 
Articulo original publicado en italiano por l’Indro

martes, 6 de noviembre de 2012

La ciudad Héroe sufrió embates huracanados, toma aliento y cura sus heridas

Por Wilkie Delgado Correa*



Santiago de Cuba es, por su larga historia gloriosa, la única ciudad a la que se le ha otorgado el título honorífico de Ciudad Héroe. Popularmente es conocida por la Cuna de la Revolución Cubana. En ello se expresa un simbolismo de gran significación y valor para el pueblo cubano, ya que Santiago es, además de tierra y humanidad especiales, un aliento y un espíritu de rebeldía indomable que irrumpe, cuando es necesario, para jalonar de heroísmo y epopeya la historia patria, mientras cotidianamente vive su vida con la filosofía de crear de la nada, de lo poco o lo mucho, las razones para construir e inventar una felicidad compartida con todos los compatriotas y con otros pueblos.

Sin embargo, la vida normal y tranquila de esta ciudad vetusta, próxima a cumplir el 500 aniversario de su fundación, ocurrido en 1515, fue interrumpida, en una magnitud nunca esperada, por los embates del huracán Sandy en la madrugada del jueves 25 de octubre. La fuerza bruta de los vientos se ensañó contra edificaciones, instalaciones eléctricas y de las comunicaciones y, especialmente, de la extensa arboleda que distinguía a la urbe. Igual ocurrió en otros municipios de la provincia de su mismo nombre.

Debe imaginarse lo que significa que desde la medianoche, y horas antes de la entrada del huracán en territorio cercano a la ciudad, toda la población quedó sumida en la oscuridad total como medida preventiva, y las personas en los centros de trabajos o en sus hogares debieron vivir la experiencia singular de los embates poderosos de los vientos, mayor que los estimados previamente. Las rachas del viento estremecían las estructuras más resistentes, y el huracán parecía un monstruo que ululaba mientras pretendía infiltrarse violentamente a través de las zonas más vulnerables y batía puertas, ventanas y paredes. Con sus arremetidas arrastraban todo lo que encontraran a su paso en las casas, en los árboles, en los postes eléctricos o telefónicos, y cuantas otras estructuras citadinas pudieran ser removidas. Fueron varias horas vividas de amenazas y ansiedad en que las vidas de las personas dependían de cualquier factor azaroso y fortuito. Nueve víctimas mortales fundamentalmente por derrumbes, aunque muy lamentables, fueron pocas si se tiene en cuenta la magnitud y las circunstancias en que se desarrolló el meteoro.

Con el amanecer y la observación del desastre devastador se hizo presente el estupor. No quedó zona libre de los estragos demoledores. La mayor parte de los árboles, medianos y grandes, muchos con 50 o más años, quedaron derribados, mostrando sus poderosas raíces con la tierra aprisionada entre ellas y obstruyendo las avenidas, calles, parques y plazas, o caídas sobre los edificios cercanos. Los que permanecían aún de pie estaban desgajados y deshojados, y parecían esperpentos mustios. Entonces comenzaron los comentarios y el sentimiento de asombro de los pobladores por las secuelas que dejaba la tormenta. Existió tristeza indudablemente porque se estaba consciente de que la obra levantada durante muchos años había sido destruida en cuestión de unas pocas horas. Y, además, que aunque la recuperación se iniciara casi inmediatamente, como se hizo, restablecer los servicios básicos y darle a la ciudad una apariencia de cierta normalidad, llevaría necesariamente varios días. El pueblo de Cuba ha tenido múltiples experiencias de este tipo de catástrofes naturales en otras provincias del país, de ahí que inmediatamente empezaran a llegar medios y y personal técnico especializado a la provincia de Santiago de Cuba y a las otras provincias afectadas, Holguín y Guantánamo, como una inveterada expresión de la solidaridad de los cubanos de otras regiones con sus hermanos damnificadas. A los pocos días también empezó a llegar la ayuda internacional de varias países.

Es importante recalcar que si bien fueron naturales los lamentos y algunas lágrimas por parte de los más afectados, en general la población estaba convencida que siempre estaría acompañada no sólo por los familiares o vecinos cercanos, sino por la dirigencia a todos los niveles de la nación. Es muy significativo, a este respecto, la presencia y permanencia durante días de Raúl, Presidente del Consejo de Estado y de Ministros, y junto con otros dirigentes nacionales, dirigiendo e impulsando el proceso de la recuperación, valorando en el terreno la situación en determinadas regiones e intercambiando en forma directa con los pobladores. Esta ha sido una práctica permanente de la dirigencia revolucionaria durante todos los años de Revolución, acompañando a su pueblo en las desgracias y llorando por dentro con él, pero también trabajando y luchando para revertir los acontecimientos infaustos.

Así han transcurrido los días, en medio de un combate permanente por restablecer lo antes posible lo que se pueda remediar. Y si durante el día avanzaba la recuperación en cada palmo del territorio, con la acción de miles de hombres y mujeres, por las noches se soportaba en los hogares la falta de electricidad y se inventaba pasar las noches, quizás más largas que nunca, de la mejor manera posible.

En especial los niños de los barrios, en las calles donde eso era posible, formaban su algarabía con juegos y cantos que daban la impresión de que no se vivía una tragedia transitoria. Y en una de esas noches, con una ciudad enteramente a oscura, podía escucharse el tarareo de alguien cuya garganta entonaba combinaciones de múltiples melodías cargadas de sentimientos nostálgicos como salidos de un alma herida.

Luego fueron apareciendo, lentamente primero, las luces en segmentos pequeños de la ciudad, y de un día a otro, en una mágica presencia de la iluminación, se fue haciendo la luz en un sitio, y otro y otro más, en la ciudad que estuvo totalmente oscura.

Así ha trascurrido el tiempo, y así se están desarrollando los acontecimientos que deben conducir al reinicio pleno de las actividades fundamentales del pueblo santiaguero. Hasta que podamos decir como el poeta: Es Santiago de Cuba, no os asombréis de nada.

Por tanto, y a modo de conclusión, reiteramos que el pueblo de Santiago vive su vida cotidianamente con la filosofía de crear de la nada, de lo poco o lo mucho, las razones para construir e inventar una felicidad compartida con todos los compatriotas y con otros pueblos.

*Médico cubano; Profesor de Mérito del Instituto Superior de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba.

Enviado por su autor

Algunas imágenes de los daños que Sandy ocasionó en Santiago de Cuba:

 
Stgo Cuba destrozos Sandy FOTOS José Roberto LOO VÁZQUEZ

viernes, 2 de noviembre de 2012

Sandy y la política norteamericana del mal vecino hacia Cuba

Por Emilio Marin*



Con diferencia de días, el huracán Sandy golpeó a Cuba y a Estados Unidos. Hay coincidencias y diferencias en las respuestas de los respectivos gobiernos ante esa catástrofe, y hacia el país vecino.

El 25 de octubre el huracán Sandy golpeó Santiago de Cuba, Holguín y Guantánamo, en Cuba. Los vientos dañaron el tendido eléctrico y la provisión de agua potable, y tiraron abajo total o parcialmente muchas casas. Se reportó que hubo "130.000 viviendas dañadas en Santiago de Cuba y otras 52.000 en Holguín, además de fuertes pérdidas en la agricultura". La tormenta provocó fuertes lluvias en zonas centrales, que desembocaron en más inundaciones en aquellas provincias. Mala suerte tiene Cuba con estos fenómenos meteorológicos. No la dejan casi nunca indemne cuando se producen, entre octubre y noviembre de cada año.

Afortunadamente, su organización política y social, las previsiones del gobierno y sus centros de alertas tempranas contra esos huracanes, le permite capear los temporales. Así y todo, también los cubanos mueren frente a esas tempestades: en esta ocasión fueron doce.

En la vecina Haití hubo 54 muertos y más de veinte desaparecidos. Y así en el resto del Caribe.

Sin negocios.

El gobierno cubano estuvo en el lugar de los hechos desde el primer día. El presidente y primer secretario del PCC, Raúl Castro, y el vicepresidente y segundo secretario Ramón Machado Ventura, fueron a Holguín y Santiago de Cuba. Ambos visitaron los municipios más afectados, dialogaron con los vecinos, recogieron sus demandas y dieron las orientaciones para que se reanudara cuanto antes la provisión eléctrica, se reubicara la población que había perdido sus hogares y se dispusiera el abastecimiento de alimentos. Los campesinos y sus cooperativas fueron exhortados a entregar sus productos en los mismos precios. En el socialismo no hay negocio con estos dramas, no se lucra con el dolor y la muerte. En el mercado capitalista sí; se infla artificialmente la cotización de los artículos más urgentes.

Machado Ventura expresó: "la Revolución no dejará abandonado a nadie". Añadió que "se dará a los damnificados la ayuda necesaria en la medida de lo posible y sobre la base de prioridades establecidas".

Ayuda de Venezuela.

Cinco días después llegó al aeropuerto Antonio Maceo, en Santiago, un avión fletado por Venezuela con 14 toneladas de leche, azúcar, arroz, pastas, atún, sardinas, lentejas, aceite y frijoles. Hugo Chávez, el solidario, también mandó un barco con ayuda al país y a Haití, con otras 65 toneladas de productos. La isla siempre fue solidaria y le pagan con la misma moneda, al menos Venezuela y muchas otras naciones. El imperio, mal vecino, esa es otra historia.

La mayor preocupación de las autoridades, fuera de asegurar la vida y el alimento de la población del oriente, era reanudar las clases. Ese objetivo se cumplió casi en su totalidad. La educación es el valor supremo donde en 1961 se derrotó al analfabetismo; otras cosas pueden esperar.

Una cosa notable. Al llegar Castro a Santiago de Cuba y antes de comenzar su recorrida, fue al cementerio Santa Ifigenia para saber cómo estaba el mausoleo de José Martí y los panteones de los caídos del Moncada. Supo que allí no hubo afectaciones y siguió su periplo. Cuba no olvida a los vivos, pero tampoco a sus muertos, mártires y apóstoles.

Se cuidaron por Katrina.

Como los fenómenos de la naturaleza no hacen distinciones ideológicas, aunque generalmente afectan en mayor grado a los sectores más vulnerables, Sandy siguió su camino y el lunes a la noche pegó en Nueva Jersey y Nueva York.

Aunque el recuento oficial necesita actualizaciones, en EE UU murieron 50 personas. En un momento crítico hubo 8 millones de viviendas sin luz a lo largo de 18 estados, sobre todo en Nueva Jersey. La ciudad de Nueva York tuvo inundaciones nunca vistas, con olas de más de 5 metros. El agua se metió en todas partes, entre éstas el sistema del Metro, empleado diariamente por más de 5 millones de usuarios. El transporte público quedó fuera de combate y se suspendieron 16.000 vuelos, cerrándose los tres aeropuertos.

Las muertes se produjeron en Connecticut, Nueva York, Nueva Jersey, Maryland, Pensilvania, Carolina del Norte, Virginia y Virginia occidental. También los hubo en Toronto, Canadá, aunque el huracán había perdido parte de su fuerza.

"La empresa de estimación de desastres Eqecat señaló que Sandy podría afectar a 60 millones de estadounidenses y provocar daños superiores a 20.000 millones de dólares", publicaron los diarios. Otros sumaron el costo de hasta 36.000 millones en las obras de reconstrucción. Los estudios del impacto económico vienen a cuento, pero a condición de que no tapen el aspecto central: la pérdida de vidas humanas y daños a la población.

Zonas.

¿Todos los habitantes de las zonas afectadas sufrieron por igual? Muy difícil, por no decir imposible que haya esa "igualdad" a la hora de afrontar los retos de la naturaleza, porque inciden los medios económicos, la calidad de las viviendas, las zonas inundables o no y muchas otras variables.

La corresponsal de "La Nación" informó que en Nueva York en sombras y paralizada, trabajaban sólo los taxistas, entre ellos refugiados de origen sudanés. Estos veían la oportunidad de hacer unos pesos extras, que necesitaban, afrontando los riesgos; muchos otros hogares sin tantas urgencias aprovechaban para quedarse en casa, cocinar y ver TV.

Se dirá que tanto el presidente Barack Obama como el candidato republicano Mitt Rommey, tuvieron sensibilidad política para suspender la campaña electoral, en su tramo final hacia la votación del 6 de noviembre. Es verdad. Obama no se metió en las zonas inundables y afectadas como Raúl Castro en Santiago de Cuba, pero suspendió sus actos proselitistas y se quedó en Washington, supervisando el operativo de reconstrucción y dialogando con los gobernadores, sobre todo el republicano de Nueva Jersey, Chris Christie.

Pero esa conducta positiva no fue espontánea sino que tuvo que ver con la actitud de George W. Bush, ante las inundaciones por Katrina, en 2005, que lo dañaron políticamente. Ahora el sistema bipartidista, que lleva gastada la obscenidad de 1.089 millones de dólares en la competencia de demócratas y republicanos, se cuidó de no cometer el mismo error de Nueva Orleáns. Al menos hasta votar el martes 6; después se verá.

Primero Wall Street.

Esa supuesta preocupación de los dos presidenciables no tiene mucha consistencia porque ambos entran en contradicciones con aspectos puestos sobre el tapete por Sandy. Por ejemplo, ¿hasta qué punto son sinceros, teniendo en cuenta el abultado presupuesto de "Defensa" (léase de Guerra)? Ese dinero pudo tener mejor destino, en prevención y obras. ¿Rommey dice estar realmente preocupado por lo sucedido cuando en las internas republicanas era partidario de liquidar FEMA, el ente federal para situaciones de catástrofes? El propuso dividirlo y traspasarlo a los estados e incluso a empresarios privados.

Otro costado del drama provocado por el huracán también interpela al gobierno actual y a los anteriores, de uno y otro signo político. Es que los investigadores sostienen que la capacidad destructiva del huracán fue superior debido a la mayor temperatura de los océanos, producto del cambio climático. El director de Análisis Climático del Centro Nacional para la Investigación Atmosférica de EEUU, Kevin Trenberth, planteó: "no es el 90 por ciento, es decir, no hablamos de que un fenómeno como Sandy esté totalmente dominado por el cambio climático, pero la temperatura del agua es mayor, las olas más grandes y la lluvia más fuerte". Según el meteorólogo, los efectos del huracán fueron "entre un 5 y un 10 por ciento más fuertes de lo que cabría esperar de una tormenta de estas características por el cambio climático".

Misma catástrofe

El imperio está a la cabeza de la lista de los estados causantes del mayor daño al medio ambiente con el cambio climático, retaceando y en ocasiones vetando o bloqueando en las cumbres mundiales los programas y medidas prácticas para luchar contra esas afectaciones. El consumismo y el negocio de las multinacionales, sobre todo el de las automotrices, petroquímicas, petroleras y mineras, pueden más...

En este cotejo entre la superpotencia y Cuba, a propósito de las políticas medioambientales, es conveniente recordar que Fidel Castro, en la Eco-Cumbre de Río de Janeiro, en 1992, llamó a cuidar la ecología y el planeta, a la humanidad en definitiva. 

Sandy deja más material para el reproche a las autoridades norteamericanas: no aflojaron ni un milímetro su política de bloqueo contra Cuba, afectado por la misma catástrofe. Esto no es solidaridad sino actitud de mal vecino. Los dos fueron golpeados por el temporal, pero uno (Cuba), además, siguió siendo herido por el bloqueo, que no nace del fondo de la naturaleza sino del Salón Oval y está en su ADN desde 1959.

Contrasta la actitud de la patria de José Martí, siempre bien dispuesta aún con ese país tan hostil, cuando hay emergencias. Cuando ocurrió Katrina, La Habana ofreció enviar gratuitamente la brigada médica "Henry Reeve" para colaborar en Nueva Orleans. Bush lo rechazó sin decir ni gracias.

Diferencias.

Un último dato revela las diferentes prioridades dadas en Cuba y EE UU en medio del desastre de estos días. En la primera se preocuparon por la gente y la reanudación de la labor escolar.

En Nueva York, en cambio, con todo paralizado, lo primero que se puso en marcha el miércoles fue la Bolsa de Wall Street. La corresponsal citada escribió:

"pero, a pocas manzanas de allí, el panorama seguía siendo desolador: aparcamientos y sótanos inundados, edificios prácticamente a oscuras -muchos de ellos de los grandes bancos de Wall Street-, y el túnel que conecta el extremo sur de Manhattan con el barrio de Brooklyn totalmente anegado".

El consejero delegado de NYSE Euronext declaró entonces al canal financiero CNBC: "esta mañana decíamos medio en broma que debíamos ser el único edificio al sur de Midtown que tiene agua, luz y comida".

No es ningún chiste. La prioridad está clara: primero Wall Street. Los otros inundados pueden esperar.

Fuente La Arena

*Periodista cordobés; publica sus columnas semanalmente en el diario La Arena, Santa Rosa, La Pampa, Argentina