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sábado, 2 de mayo de 2015

De mafias, capos y brujas


Por Ana María Radaelli*

 
“Ellos eran buenos, todos se querían mucho y se ayudaban, habían hecho como una hermandad, ¿me entienden?, es verdad que el negocio era la droga, y bueno, salir de la miseria no es fácil…”, “Sí, pero uno traicionó, ¿se fijaron que siempre hay uno que traiciona?”, “Lógico, y ahí fue donde se dividieron y formaron el cartel del Norte y el cartel del Sur, y empezó la guerra, la matazón, los secuestros…”, “Está bien, pero, fíjense que entre ellos seguían siendo buenos…”

Difícil no escuchar, imposible mantenerme sumergida en el libro que había llevado para hacer menos penosa esa siempre postergada visita a la peluquería de mi barrio, cuando el calor arrecia y que el pelo crece sin ton ni son.

No niego haber quedado en estado de shock cuando, ya sin tapujos, me puse a escuchar, con toda atención, el tema que tanto parecía apasionar al grupo de mujeres allí reunidas -jóvenes y mucho menos jóvenes- que, entre tintes y pelados, comentaban con real entusiasmo la narcotelenovela de turno incluida en el ya famoso paquete semanal. Sí, narcotelenovela, categoría ésta al parecer ya consagrada en la televisión no solo latinoamericana. Entonces se habló de fiestas grandiosas, de mucho champagne y manjares suculentos, de machos fuertes y  hermosos, de mujeres bellas, prostitutas, claro está, pero vestidas y enjoyadas  como diosas, de mansiones y piscinas y fajos de billetes volando de mano en mano…

Con el corazón estrujado regresé a casa, en un revuelo de imágenes que brillaban por su ausencia; las que nadie mencionó, porque obviamente no figuran en la narcoserie, pero, sobre todo, en las que aparentemente nadie pensó... imágenes que desnudarían el horror que se esconde tras la palabra drogas: miles, millones de seres humanos reducidos a la miseria física y espiritual de los desposeídos hasta del último vestigio de su condición humana... despojos que se arrastran y mueren como ratas por las calles de Nueva York o San Francisco o París o Buenos Aires, aunque el asunto no sea privativo de las grandes urbes, por supuesto que no, víctimas todas de un negocio trasnacional que genera miles y miles de millones de ganancias anuales, mafias que se hallan empotradas en más de un gobierno, ¿acaso no se habla ya de “narcoEstados”?, que se cuelan por cuanto resquicio abierto les permite el capitalismo podrido y corruptor que señorea por el ancho mundo, incluyendo, ¿hay que decirlo?, los medios masivos de desinformación.

Ignorar que Cuba es objeto de una guerra cultural que no da ni dará tregua es cometer delito de estupidez, diría Galeano. Que la cultura del tener parezca -de a ratos y de pronto- derrotar a la cultura del ser no sólo debe estremecernos de angustia, sino también ponernos a pensar… y a reaccionar.

“Hablo de guerra cultural porque entiendo que ese concepto incluye lo ideológico y lo político y algunas cosas más que me parecen esenciales”, señala el prestigioso intelectual cubano Enrique Ubieta, y así lo explica:
“No se trata de la simple lucha por el poder: no es una guerra entre personas que están a favor o en contra de un gobierno. Se trata de una guerra entre personas que están a favor o en contra de un sistema, que implica también una percepción cultural del mundo, una manera de entender el concepto de felicidad, tanto en la vida personal como colectiva. Entonces, lo que nos quieren cambiar es la mente. Quieren que la sociedad cubana cambie su manera de pensar, sus ideales, sus expectativas; quieren construir un proceso de cambios paulatinos en la mente de los cubanos que nos conduzca, sin necesidad de que se produzca la caída del gobierno, al capitalismo”.
Después de mi amarga experiencia peluqueril, ¿podía extrañarme conocer algunos detalles sobre el auge que ha tomado  entre nosotros la famosa Noche de Brujas, el Halloween norteamericano, heredado de ancestros celtas, pero, al parecer, con tremenda vocación caribeña?

Muy a propósito me parece este texto, que data de ¡1953!, escrito por un personaje tan siniestro como Allen Dulles, oficial de alto rango de la Oficina de Servicios Estratégicos, organismo antecesor de la Agencia Central de Inteligencia, CIA, y que estuvo presente en la creación de esta última, donde sirvió ocho de sus diez años como director.
"Debemos lograr que los agredidos nos reciban con los brazos abiertos, pero estamos hablando de ciencia, de una ciencia para ganar en un nuevo escenario: la mente de los hombres. Antes que los portaaviones y los misiles, llegan los símbolos, los que venderemos como universales, glamorosos, modernos, heraldos de la eterna juventud y la felicidad ilimitada.
“El objetivo final de la estrategia a escala planetaria es derrotar en el terreno de las ideas las alternativas a nuestro dominio, mediante el deslumbramiento y la persuasión, la manipulación del inconsciente, la usurpación del imaginario colectivo y la recolonización de las utopías redentoras y libertarias, para lograr un producto paradójico e inquietante: que las víctimas lleguen a comprender y compartir la lógica de sus verdugos”.
Mientras tanto, la TV cubana, que no es, ni muchísimo menos, la peor del mundo, sigue, incansable, propinándonos películas “para jóvenes”, protagonizadas por esbeltas muchachitas rubias y bellos adonis de ojos azules que van al colegio en carro propio, con muchas banderas norteamericanas ondeando de cerca y de lejos, esas mismas que flamean sobre el horror, muerte y destrucción de Irak, Afganistán, Libia, la lista es larga, sin olvidar las series de “suspenso” en las que impolutos policías y gallardos miembros del FBI son buenos de toda bondad, aunque tengan la mala costumbre de practicar como deporte favorito la caza y asesinato de negros peligrosamente desarmados, y también de latinos, ya que estamos… Y ni qué decir de video-clips cubanísimos, muchos de una vulgaridad aterradora, también con derroche de carrazos, bares de lujo y bellas mujeres patéticamente devueltas a su papel secular de objeto sexual ¡en un país como Cuba!
¿Tendremos, obligatoriamente, como decía nuestro Eduardo Galeano, que guardar el pesimismo para tiempos mejores? ¿O, al menos, como aconseja un excelente amigo, el brillante escritor y ensayista cubano,  Luis Toledo Sande**,  poner el grito en el cielo cuando no se encuentre otra cosa digna que hacer?

*Periodista y escritora argentina radicada en Cuba.
**Ver, de su autoría, el título más reciente: “Detalles en el órgano (cuerdas y claves en la Cuba de hoy)”, Ediciones Extramuros, 2014.

lunes, 14 de mayo de 2012

FIDEL: Los horrores que el Imperio nos ofrece



Reflexiones del Compañero FIDEL: Los horrores que el Imperio nos ofrece

Un despacho de  la principal agencia de noticias norteamericana AP, fechado hoy en Monterrey, México, lo explica con irrefutable claridad. No es el primero, ni será sin duda el último, sobre una realidad que echa por tierra la montaña de mentiras con que Estados Unidos pretende justificar el destino inhumano que reserva a los pueblos de Nuestra América.

¿Qué narra el despacho?

“MONTERREY, México (AP)   Cuarenta y nueve cadáveres decapitados y mutilados fueron hallados en un charco de sangre abandonados en una carretera que conecta el norte de la metrópoli mexicana de Monterrey con la frontera de Estados Unidos, en lo que parece ser el golpe más reciente de una escalada de la guerra de intimidación entre bandas de narcotraficantes.

“Los cadáveres de 43 hombres y 6 mujeres fueron encontrados a las 4 de la mañana del domingo cerca del poblado de San Juan, en una carretera que no cobra peaje y que conduce a la ciudad fronteriza de Reynosa. En el arco de piedra que recibe a los visitantes al pueblo alguien escribió con aerosol la leyenda ‘100% Zeta’.”

“El vocero de seguridad del gobierno del estado norteño de Nuevo León, Jorge Domene, dijo en conferencia de prensa que junto a los cuerpos en descomposición se encontró una ‘narcomanta’, en la que el grupo de Los Zetas se atribuyó la matanza.

“Los cuerpos podrían haber tenido hasta 48 horas sin vida, por lo que las autoridades creen que no fueron asesinados en el sitio. ‘Ninguno tiene cabeza y fueron mutilados de sus extremidades inferiores y superiores, lo que complica la identificación’, dijo el funcionario.”

“El procurador del estado, Adrián de la Garza, dijo que no existe denuncia de desaparecidos en los últimos días, por lo que podría tratarse de gente de otros estados mexicanos o incluso migrantes centroamericanos que buscaban dirigirse a Estados Unidos.”

“Los Carteles mexicanos de la droga han estado librando una guerra cada vez más sangrienta para controlar las rutas de contrabando, así como el mercado local de drogas y la extorsión, cuyas víctimas incluyen a los migrantes que buscan llegar a Estados Unidos.

“En lo que va de mayo, 18 cuerpos fueron encontrados en una zona turística cerca de Guadalajara; 23 cadáveres aparecieron decapitados o colgados de un puente en la ciudad fronteriza de Nuevo Laredo, donde la violencia entre los Carteles ha escalado. Este año han aparecido cuerpos en los estados de Veracruz, Guerrero, Morelos, Jalisco, Tamaulipas y Nuevo León.”

“Afirmó que no existen pistas de que la nueva ola de violencia tenga relación con las elecciones presidenciales que se celebrarán en julio. ‘Es la dinámica de la guerra entre Carteles’, dijo.”

Por su parte el portal de Internet BBC Mundo, informa que:

“Las escenas de cuerpos decapitados y mutilados en Nuevo León, donde 49 cuerpos fueron arrojados a la carretera este domingo, sacudieron a muchos por la extrema barbarie exhibida por los asesinos. Incluso en México, que después de cinco años de intensa guerra entre cárteles parecía haberlo visto todo.”

No pocos de los países de Nuestra América están afectados por estos problemas.

En nuestra Patria, los problemas que aquí se relatan, no existen; ¿será por eso que el imperio trata de rendirla por hambre y hostilidad? Medio siglo no ha sido suficiente, y dudo mucho que el imperio disponga de otro medio siglo antes de que, más temprano que tarde, se hunda en su propio fango.



Fidel Castro Ruz
Mayo 14  de 2012
4 y 36 p.m.

viernes, 19 de agosto de 2011

El sistema de justicia que condenó a los Cinco: Armas por drogas, drogas por armas (Décima parte)

Por Salvador Capote*


 
¿Qué sistema de justicia es ése que impuso condenas -increíbles por su exageración- a cinco cubanos sin antecedentes criminales, que no cometieron actos violentos, que no poseían armas, que no resistieron al arresto, que sólo estaban movidos por su inmenso patriotismo y que, además, son inocentes? -Es el mismo sistema impotente o cómplice  ante el crimen, la violencia y el caos que en la frontera sur provoca el tráfico ilegal de armas, drogas y seres humanos.

El contrabando de armas de Estados Unidos hacia México comenzó a tomar fuerza a partir de los años setenta. El Artículo 10 de la Constitución de ese país garantiza a los ciudadanos el derecho a poseer armas  para su propia protección o legítima defensa, excepto aquellas que estén expresamente prohibidas por la ley o que su uso esté reservado exclusivamente para los militares. Hasta 1968, era libre la venta de armas de fuego de pequeño calibre pero, a partir de las protestas estudiantiles antigubernamentales, sumadas al auge de movimientos de liberación nacionales, el gobierno clausuró las tiendas de ventas de armas e impuso el registro (ampliamente ignorado por la población) de todas las armas. Los estrictos controles establecidos por el gobierno mexicano fueron aprovechados por traficantes de ambos lados de la frontera para incrementar el volumen de sus negocios: armas de Estados Unidos hacia México, drogas de México hacia Estados Unidos.


En fecha tan temprana como 1977, el New York Times (1) denunciaba ya el contrabando de armas norteamericanas hacia el territorio mexicano. Tengamos en cuenta que el tráfico ilegal de armas está íntimamente ligado al de las drogas. Las armas cuestan caras y hay que pagarlas en dólares, pero los carteles de la droga las necesitan para imponer su dominio y el dinero no es un factor limitante. Por el contrario, no sólo alcanza para pagar el costo de las armas sino para sobornar a un ejército de colaboradores en todos los niveles de la administración en ambos lados de la frontera.


Cuando a un funcionario público le pagan la suma de lo que ganaría tal vez en diez años de trabajo, por sólo mirar hacia otro lado y cuando, por el contrario, si mira hacia donde debe de mirar, pone en grave peligro su vida y la de su familia, no es difícil entender lo que ha estado sucediendo en la zona fronteriza. El tráfico en ambas direcciones no sería posible sin la complicidad de empleados de aduanas, guardias fronterizos, agentes de narcóticos, funcionarios administrativos, periodistas, políticos, militares, jueces, fiscales y policías.


Cierto. Sin embargo, ésta era una explicación muy convincente hace 10 ó 20 años, pero el grado de violencia y caos en la zona fronteriza de México alcanza niveles tan altos que resulta difícil encontrar actualmente una explicación completamente satisfactoria a  no ser que valoremos la intervención de otros factores que se insertan en un panorama geopolítico más amplio. ¿A quiénes conviene que el crimen y el caos conduzcan a una situación de ingobernabilidad en la zona fronteriza de México? -Ciertamente no a los traficantes, porque no hay nada más perjudicial para sus negocios que los  estados de emergencia.  Pero sí para la ultraderecha estadounidense que desea  la militarización y el cierre de la frontera y la expulsión de todos los inmigrantes indocumentados; y también para la ultraderecha mexicana que ve en el establecimiento de un régimen autoritario, policíaco-militar, la única posible barrera al acceso al poder de un movimiento popular similar a los ya triunfantes en otros países latinoamericanos.


Es por este camino, me parece, por donde la investigación periodística ha sido muy pobre. Lisa Guáqueta (2), del “Institute for Policy Studies” de Wahington D.C., considera que un área importante de investigación es la fabricación de armas. “¿La gran industria de armas de Estados Unidos -se pregunta- traslada parte de su producción a México? ¿Están fabricándolas localmente en ciudades fronterizas como Ciudad Juárez?…”.


Garrett M. Graff, profesor de la Universidad de Georgetown y editor principal de la revista “The Washingtonian”, en su libro “The Threat Matrix” (3), recién publicado, revela que en el periodo posterior al 9/11, justo cuando se recrudecía la guerra de los carteles de la droga, el Buró Federal de Investigaciones (FBI) sacó de la frontera sur alrededor de 2,000 agentes ocupados en perseguir a los narcotraficantes y trasladó sus responsabilidades a la “Drug Enforcement Agency” (DEA). Se considera que los mejor entrenados para perseguir tanto a narcotraficantes como a contrabandistas de armas u otros criminales, son precisamente los agentes del FBI.


¿Por qué abandonó el FBI la frontera sur? -Graff explica que se debe a una reestructuración y reasignación de tareas. Actualmente, en el Buró existen tres Divisiones de seguridad nacional: Contraterrorismo, Contrainteligencia y Delitos Cibernéticos. En la esfera criminal, el FBI ya sólo se ocupa de los casos de mayor envergadura. La División de Delitos Cibernéticos es enteramente nueva y refleja el interés del gobierno en las comunicaciones por Internet (tomen nota los blogueros). Graff observa una correlación casi directa entre el auge de la violencia en la frontera y la salida del área de los oficiales del Buró. Me pregunto si es posible conciliar la decisión de sustraer 2,000 agentes,  con la priorización que supuestamente se asigna a la estabilidad en esta área tan sensible. El hecho parece reforzar la tesis de un caos programado.


En abril de 2009, el presidente Barack Obama, citando datos del ATF (4), afirmó que el 90 % de las armas que se confiscan en México proceden de Estados Unidos. En un informe del mismo año, la GAO (5) señala que las armas objeto del tráfico ilegal son cada vez más poderosas y letales. La G.A.O. destaca que tanto el gobierno de Estados Unidos como el de México “no ven por qué razón los carteles de la droga habrían de pasar por la dificultad de adquirir armas en otras partes del mundo y transportarlas a México cuando es tan fácil para ellos adquirirlas en Estados Unidos.”


Por otra parte, el gobierno de Estados Unidos es prácticamente impotente ante los poderosos “lobbies” congresionales de la “National Rifle Association” (NRA), brazo de relaciones públicas de la industria de las armas, y de otras organizaciones, que disponen de grandes recursos para la propaganda y los litigios judiciales. La administración Obama anunció a finales de julio de 2011,  una medida federal que obliga a las tiendas de armas a reportar las compras de dos o más fusiles semiautomáticos, de calibre mayor al .22, dentro de los cinco días siguientes a la compra. La medida afecta a 8,500 tiendas de venta de armas en los cuatro estados fronterizos: Texas, New Mexico, Arizona y California (6). De inmediato, la NRA y otras instituciones a favor de la venta libre de armas, presentaron demandas contra el gobierno federal. Cada medida que el gobierno pretenda implantar con el fin de establecer algún control, aunque sea mínimo, sobre la venta de armas, tendrá que pasar primero por una larga y costosa batalla judicial.


La situación de la administración Obama a este respecto es ahora particularmente débil a causa del completo fracaso de ATF en la operación llamada “Fast and Furious”. La operación, comenzada en noviembre de 2009, consistía en dejar pasar las armas al interior de México y monitorearlas todo el tiempo hasta su destino final, lo que supuestamente serviría para ubicar y destruir los centros operativos de los cárteles de la droga. En parte por negligencia y en parte por escasez de recursos, la operación fue un desastre. Las armas, 2,200 fusiles de asalto, se perdieron de vista y están siendo utilizadas por los cárteles  en asesinatos, secuestros y derribo de helicópteros (7). El asunto puede ser aún más complicado para el gobierno si hemos de creer el informe publicado el sábado por William Lajeunesse, de Fox News, según el cual agentes federales  norteamericanos  pactaron con el cártel de Sinaloa permitir la entrada en Estados Unidos de toneladas de narcóticos a cambio de información acerca de los cárteles rivales (Fox News, Aug. 6, 2011).


Según Steven Dudley (8), co-director de “InSight”, un grupo  que se enfoca en el crimen organizado, “…Estados Unidos tiene que detener el flujo ilícito de armas hacia las pandillas criminales. Sin embargo, la administración Obama no ha proporcionado los medios imprescindibles a las agencias que tienen la responsabilidad de hacerlo, y carece de la voluntad política para realizar los cambios necesarios en las leyes”. Dudley señaló además que ATF “tiene el mismo número de agentes que tenía en 1970, esto es, unos 700 inspectores, con la función de controlar a 120,000 vendedores de armas de fuego”.`


Pero los fabricantes de armas disfrutan de muchas maneras de impedir las acciones legales. Por ejemplo, “Intratec Inc.” (“Navegar”) con sede en Miami, Florida, comenzó a fabricar en los años ochenta la “pistola de asalto” TEC-9, basada en las subametralladoras ilegales KG-9 y KG-99, producidas previamente por la firma. El arma recibe cargadores de hasta 32 balas, acepta silenciador, no recoge huellas dactilares (según el fabricante) y es fácilmente convertible a fuego en ráfaga. Ha sido la más utilizada en acciones criminales en todo el país, entre ellas la masacre de “101 California Street” en San Francisco, en julio de 1993, y la tragedia de “Columbine High” en abril de 1999. El cubano-americano Carlos García, dueño de la empresa admitió: “Yo sé que parte de las armas que fabrico terminarán asesinando personas, pero no soy responsable por eso” (9). En 1989, el estado de California, y en 1991 el Distrito de Columbia, prohibieron la TEC-9. En respuesta, Intratec Inc cambió el nombre de la pistola por TEC-DC-9 para evadir la ley (10). Cuando en 1994 el gobierno de Estados Unidos puso en vigor la “Assault  Weapons Ban” (prohibición de armas de asalto), TEC-DC-9, a su vez, se convirtió en TEC-AB-10 (11) con ligeras modificaciones.


La TEC-9 fue usada primeramente por la mafia cubana de la droga en los años ochenta. La podemos ver en acción en la serie televisiva “Miami Vice”. Dennis Henigan, director del “Brady Center to Prevent Handgun Violence” afirmó que la TEC-9 “es un arma literalmente diseñada no para otra cosa que para el asesinato masivo” (12). TEC-9, o sus variantes, fueron utilizadas por la contra nicaragüense, paramilitares y escuadrones de la muerte en Centroamérica y en acciones terroristas de infiltración contra Cuba.


John Miller, periodista de ABC News, que cubrió la masacre de Columbine High, afirmó que “desde entonces [desde que ATF prohibió la TEC-9] la compañía Navegar [Intratec] de Carlos García, en Miami, ha continuado modificando el arma, a menudo cambiándole simplemente de nombre y eludiendo de este modo la ley”. (13)


Sin embargo, ATF permitió la venta en 1989 de los modelos calibre .22 de las armas de asalto prohibidas, basándose en que las armas de ese calibre se consideran de uso deportivo. “Este romántico criterio de balas buenas contra malas -explica Sugarmann (14)- ignora las realidades del mercado de armas de asalto.” Una de las más populares es la TEC-22 “Scorpion”. Aunque menos letal por tiro que una 9 mm, el efecto total de una ráfaga de 30 balazos .22 no es muy deportivo que digamos.


Según Bárbara Vobejda, periodista del Washington Post (15), basándose en declaraciones del director de ventas y comercialización de Intratec, las letras DC en TEC-DC-9 significan “Distrito de Columbia”. Intratec añadió estas dos letras a TEC-9 en 1992 después que el Distrito adoptó una ley, que nombraba específicamente a la TEC-9, haciendo responsables a los fabricantes de armas por las muertes que éstas produzcan. La inclusión de DC en el cambio cosmético de TEC-9 a TEC-DC-9 fue pues, añadir sarcasmo a la burla arrogante de la ley. De igual modo, las letras AB en TEC-AB-10, que significan “After Ban” (después de la prohibición), constituyen una nueva burla a las prohibiciones de Washington de 1994.


Según el propio García, el año de la prohibición su empresa tuvo ingresos por $1.7 millones. Poco tiempo después adquirió una residencia junto al mar, en Coral Gables, por valor de $2.9 millones. García, que emigró de Cuba en 1962,  se dedicó al negocio de la venta de armas de fuego en una tienda en la Pequeña Habana llamada “Garcia’s National Guns”. Carecía de experiencia en su fabricación pero se asoció con George Kellgren, un sueco especializado en diseño de armas militares y formaron “Interdynamics Inc.” a comienzos de la década de 1980, fabricando la KG-9 (K por Kellgren, G por García) pero el arma fue declarada ilegal por ATF. Fabricaron entonces la KG-99 que también fue prohibida. En 1984 Kellgren abandonó el negocio, García cambió el nombre de la empresa por “Intratec”, transformó la ilegal KG-99 en TEC-9 y cuatro años más tarde creó “Navegar” para promocionar la venta (16). En 2001 cesó la fabricación de estas armas asesinas,  pero decenas, tal vez cientos de miles de ellas circulan entre la población y están a la venta en Estados Unidos y otros países, cobrando cada día las vidas de muchos seres inocentes.


Estados Unidos es la sociedad más violenta del mundo, sus gastos militares sobrepasan 1/3 del gasto militar mundial y es responsable de la muerte de millones de seres humanos en todos los continentes. Las personas que mueren al año en Estados Unidos por disparos de armas de fuego, sobrepasan la cifra de 34,000 (17), es decir, más de 650 por semana, unas 90 cada día, mientras que otras decenas de miles sufren heridas sin consecuencias fatales. Por disparos de armas de fuego mueren cada año  en Estados Unidos más de 3,000 niños y adolescentes, uno cada tres horas;  diez veces más que la suma de los que mueren por este motivo en Japón, Gran Bretaña, Alemania, Francia y Canadá. Todas estas cifras permitirían considerar que existe una especie de guerra interna contra sus propios ciudadanos, con más bajas que en cualquiera de las libradas en otras latitudes.


Las armas en este país son mucho más que simples instrumentos de muerte, son como iconos sagrados y forman parte de una cultura de “cow-boy” que se refleja en el estilo agresivo de su política exterior.


La industria de las armas, a través de la NRA, ha fundamentado históricamente el supuesto derecho a la venta libre de armas, en la Segunda Enmienda de la Constitución, que reza: “Siendo necesaria una bien regulada milicia para la seguridad de un estado libre, el derecho del pueblo a poseer y portar armas, no debe ser violado”.


Los defensores de la libre posesión y venta de armas utilizan generalmente en su propaganda sólo la segunda parte del enunciado y omiten que esta  segunda  estaba condicionada a la primera, o sea, a “una bien regulada milicia”. De todos modos, es una discusión bizantina tratar de descifrar la intención de los padres fundadores en el momento en que escribieron la frase, pero estoy seguro de que James Madison no estaba pensando en una “no regulada” industria de las armas y ni siquiera imaginó el poder que ésta tendría. No pudo imaginar tampoco que armas norteamericanas compradas con dinero del narcotráfico llevarían la destrucción y el caos a la frontera sur. El mundo actual es totalmente diferente al de 1791 y no se puede justificar una situación que origina miles de muertes con una frase muy respetable pero que es fruto de antiguas realidades y de la ideología política y social dominante en otra época.


(1)    “Smuggled Guns from U.S. are Common in Mexico”, New York Times, Jan. 23, 1977.
(2)    Lisa Guáqueta: “Arms Trafficking at the U.S.-Mexico Border”, Washington, D.C., Foreign Policy Focus, March 26, 2010.
(3)    Garrett M. Graff: “The Threat Matrix”, Little, Brown and Company, Hachette Book Group, 2011, pp. 520-521.
(4)    “Bureau of Alcohol, Tobacco, Firearms and Explosives”.
(5)    “Government Accountability Office”
(6)    Michel Marizco: “Gun Rights Groups Sue Feds Over Rifle Rule Aimed at Cartels”, News for Austin, Aug. 4, 2011.
(7)    La Operación “Gunrunner”, durante el gobierno de George W. Bush, terminó igualmente en fracaso.
(8)    Citado por Robert Beckhusen en “New player in Mexico’s drug war: the NRA”, Wired.co.UK, Aug. 5, 2011.
(9)    “I know some of the guns going out of here are going to end up killing people. But I’m not responsible for that.” Citado por Peter H. Brown y Daniel G. Abel: “Outgunned”, The Free Press, 2003, p. 273.
(10)    Brown y Abel: Idem, p. 273
(11)    AB significa “After Ban” (después de la prohibición).
(12)    Brown y Abel: Idem, p. 89.
(13)    Idem.
(14)    Josh Sugarmann: “NRA, money, firepower, fear”, National Press Books, Washington, DC, 1992, pp. 208-209.
(15)    Bárbara Vobedja: “The Colorado Pistol With ‘DC’ in Its Name”, Washington Post, May 1, 1999.
(16)    David Olinger: “Following the guns”, Colorado News, Aug. 1999.
(17)    Lilian B. Rubin: “A Lack of Gun Control Leads to Gun Crime”. In: “Guns and Crime”, 2008, p. 54.

*Bioquímico cubano, actualmente reside en Miami. Trasmite con cierta regularidad por Radio Miami el Programa “La Opinión del Día”, que aparece poco después en laradiomiami.com. Es colaborador de Areítodigital.net; participa, con la Alianza Martiana, en la lucha contra el Bloqueo impuesto a Cuba por Estados Unidos.


Imagen agregada RCBáez, caricatura de Jayme Sifuentes


sábado, 7 de noviembre de 2009

En Florida las regulaciones migratorias proveen mano de obra a la mafia

Por Jean-Guy Allard
 
marihuana-en-casas.jpgCerca del 90% de los delincuentes arrestados en la Florida por mantener casas de cultivo de marihuana son inmigrantes de origen cubano recientemente llegados, que aprovechan la ley migratoria para evitar la deportación revela una investigación, que califica el negocio de "crimen sin castigo".
 
Compuestas por individuos con antecedentes penales en la Isla, que no consiguen trabajo a su llegada en Estados Unidos, pandillas identificadas por la policía como Organizaciones Cubanas de Trafico de Drogas (OCTD), controlan "cientos de casas de cultivo desde Miami hasta Atlanta", ha confirmado el Departamento de Justicia al diario floridano Orlando Sentinel.

"Esto me recuerda los tiempos del hampa" señaló al rotativo el sheriff del condado de Polk, el sargento Julio Lima, describiendo las características de estas pandillas.

Con un nivel de desempleo, que sobrepasa el 11%, el "paraíso" de la Florida (más de un millón de floridanos no tienen trabajo) se ha convertido en infierno para muchos nuevos inmigrantes ante los efectos de la crisis económica más fuerte desde los años 30.


Los delincuentes cubanos recién llegados por vías ilegales son víctimas fáciles para las redes mafiosas, lamentan investigadores de la policía, al reconocer que la política migratoria estadounidense alienta el crimen, al prohibir su deportación.

Deploran que las penas previstas por las leyes del país, donde más droga se consume en el mundo, son leves en el caso del cultivo de la marihuana y no logran disuadir a la delincuencia.
"Los narcotraficantes les ofrecen un lugar donde vivir y les prometen que tendrán un lugar propio para cultivar la droga un año o dos más tarde", cuenta el capitán Joe Méndez, encargado de la Fuerza especial antidroga del sur de la Florida.

"Antes nos encontrábamos con un par de cultivos exteriores en el Bosque Nacional de Ocala", comenta por su parte el sargento Donnie Winston de la oficina del sheriff del condado de Marion. Sus agentes han descubierto más de 60 casas de cultivo desde 2007. "Ahora, en cada lugar donde nos aparecemos surge otro cultivo "cubano".

En septiembre, dos de los capos del trafico, José "Crazy Legs" Díaz y Herman "El Indio" Torres, ambos de Naples, han sido arrestados y acusados de manejar casas desde Sarasota hasta Miami.

El negocio tiene serios riesgos: tres jóvenes de origen cubano, Raydel Álvarez, Nelson Pinero y Alejandro Valdés, esperan su juicio por el asesinato ocurrido el 19 de noviembre del 2007, de José Corcho, emigrado de la Isla en el 2004. Los tres individuos lo ejecutaron frente a su hija para quitarle dinero y droga.

TELARAÑA MAFIOSA

 El cultivo de marihuana es otro de los negocios de la mafia cubano americana, que siempre estuvo vinculada al narcotráfico.
 
Delincuentes de origen cubano con residencia en Estados Unidos fueron también identificados en el reciente secuestro de 14 inmigrantes ilegales cubanos ocurrido en Cancún. Los sospechosos son individuos ya condenados en Cuba por distintos delitos antes de emigrar ilegalmente.

Los acontecimientos de Cancún pudieran tener vínculos con un delincuente cubano americano de la Florida, implicado en el 2008 en la decapitación de 12 hombres atribuida a la pandilla Los Zetas, el brazo armado del Cartel del Golfo, asociado a la mafia de Miami.

Ricardo "Compota" Coto Vázquez, alias Javier González González, fue arrestado el 2 de septiembre del año pasado, con su pareja Yaniset Santana, tras ser denunciado por tres sicarios de Los Zetas, ejecutores del crimen.

Los inmigrantes ilegales en Estados Unidos sufren como nunca antes la otra cara del capitalismo versión Hollywood. Con los actuales indicadores económicos, los capos de Miami tienen garantizada una mano de obra barata, con garantías migratorias, de la cual se deshacen con facilidad cuando no da el rendimiento esperado.
 
Foto archivo: Oficiales de la policía empacan plantas de marihuanas confiscadas en una casa de Miami_Gaston de Cardenas / El Nuevo Herald

http://www.granma.cubaweb.cu/2009/11/06/interna/artic01.html