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miércoles, 18 de junio de 2014

Las marionetas de Praga se mueven desde Washington

Por Pedro de la Hoz

Un intento de intromisión en nuestra vida cultural.
Triste papel el de estas marionetas praguenses, colgadas del hilo de la política anticubana de Washington.


No es noticia el compromiso servil de ciertas autoridades y medios de la República Checa con quienes desde Washington y el núcleo contrarrevolucionario del sur de la Florida intentan derrocar, o al menos erosionar, el sistema político y social que legítimamente en Cuba nos hemos dado a nosotros mismos, en ejercicio libre y democrático de nuestra voluntad.

Sin ir muy lejos, este mismo año, en abril, vacacionaron durante una semana en Praga diez individuos procedentes de la isla y adscritos a grupúsculos contrarrevolucionarios —digamos las cosas por su nombre y dejemos atrás el eufemismo de llamarlos “disidentes” o “activistas pro Derechos Humanos”— bajo el pretexto de participar en un seminario sobre la historia de la transición checa del socialismo real al capitalismo neoliberal.

En realidad recibieron en sus encuentros con los interlocutores checos instrucciones acerca de cómo operar contra el Estado cubano y dedicaron tiempo a repetir ante los medios de comunicación de ese país los lugares comunes de la propaganda anticubana. Como era de esperar, Radio Praga les prestó su tribuna y trató de legitimarlos.

Lo nuevo en este y otro caso que glosaremos a continuación, es la reiteración de un empeño que clasifica como una grosera intromisión de instancias de gobierno checas en los asuntos cubanos.

Una vez más acaban en Praga de librar una convocatoria para un concurso literario exclusivamente dirigido a novelistas que “residan dentro de la isla” y tiene por objetivo “apoyar a los escritores que no pueden publicar en la Isla por no pertenecer a las organizaciones oficialistas dedicadas a la literatura, y guardan sus textos en una gaveta a la espera de una oportunidad para publicarlos”.

Desde la propia redacción de las bases del certamen, cuyo nombre Franz Kafka hace un flaco favor a la memoria del extraordinario narrador checo, se respira un tufillo a mala telenovela: de una parte, la insólita y enrevesada definición de esas supuestas “organizaciones oficialistas literarias” —¿estarán hablando de editoriales e instituciones de muy variado signo y actividad que funcionan en Cuba y que publican y promueven a escritores y temáticas muy diversas a la vez, desde los clásicos a los contemporáneos, sin distinción entre marxistas, cristianos, santeros, materialistas, idealistas, cubanos que viven en Cuba y no pocos fuera de Cuba?—; de otra, un tinte melodramático barato, al suponer la existencia de una literatura subterránea e invisibilizada en las gavetas.

Otro signo que denota la falta de imaginación de los que intentan urdir esta trama se halla en la naturaleza de la entidad praguense patrocinadora, la biblioteca Samizdat Libri Prohibiti, que conserva y promueve obras que circularon clandestinamente en la antigua Checoslovaquia. Comparar la realidad cultural underground de la Unión Soviética y los países del bloque oriental con la de Cuba no solo es una analogía absurda y forzada (en buen cubano se diría “a la cañona”) sino también muestra de supina ignorancia.

La finalidad de la operación se hace evidente en el destino que tendría la novela premiada: suministrar 450 ejemplares de la novela, publicada en español por una casa editora checa, en las denominadas “bibliotecas independientes” albergadas por integrantes de los grupúsculos en el interior de la isla. Esas bibliotecas reciben una subvención proveniente de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental (WHA), del Departamento de Estado de los Estados Unidos. Hace apenas dos años, el presupuesto federal asignó a la WHA 1,53 millones de dólares para un programa de “entrenamiento a distancia sobre habilidades básicas para la información tecnológica” y “fondos de apoyo para la compra de artículos de tecnología básica de la información, y apoyo material a activistas de los derechos humanos, periodistas independientes y bibliotecas independientes en la isla”.

Alguien podría suponer que el concurso de novelas es un proyecto de alguna organización de ciudadanos checos que por iniciativa propia decidieron promover a esos pobrecitos e ignorados escritores impedidos de publicar sus creaciones en Cuba. (Por cierto, algunos de los ganadores de las siete convocatorias anteriores tienen obras premiadas y publicadas por “organizaciones oficialistas dedicadas a la literatura”). Sin embargo salta a la vista la implicación gubernamental de Praga cuando en las bases, junto al punto de recepción habilitado en una dirección de correo electrónico, se dice que las novelas pueden enviarse “en otros formatos a la Embajada de la República Checa en Cuba (Ave Kohly no. 259, entre 41 y 41, Nuevo Vedado)”.

Triste papel el de estas marionetas praguenses, colgadas del hilo de la política anticubana de Washington.

Fuente La Jiribilla
Tomado de

martes, 8 de octubre de 2013

Ediciones UNION presenta: En la mañana viva o Tan cerca hemos dormido. Premio Guillermo Vidal 2011

“Con este libro, ganador del Premio Guillermo Vidal 2011, Carlos Zamora nos entrega una de las mejores novelas escritas en Cuba acerca de la identidad sexual y el desarraigo.

Ambientada en España y Cuba, la obra constituye un peculiar tratado de aprendizaje, cuya agudeza y penetración sicológica en el dibujo de personajes le confieren valores superiores a los que encontramos en textos anteriores que han intentado abordar estas temáticas.

Diferencias y afinidades en el confuso universo adolescente y definiciones de la edad adulta convergen en una escritura signada por la precisión y estructurada a partir del flash back y el tiempo presente. Una novela que cautivará por su originalidad y profundidad y que parecía imprescindible para comprender el complicado camino del reconocimiento de las orientaciones sexuales y las decisiones personales al margen del entorno cotidiano.”

Miércoles 9 de octubre, 4pm

Sala Villena de la UNEAC

Presentador: Jesús David Curbelo

jueves, 17 de marzo de 2011

Escritores de primeras Villas Latinoamericanas se reunirán en Cuba


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Baracoa, - Los procesos literarios hispanoamericanos y su proyección contemporánea centrarán las jornadas del Encuentro Internacional de Escritores de las primeras Villas Cubanas y Latinoamericanas, previsto aquí del 5 al 8 de junio venidero.

La cita, incluida en el programa por el quinto centenario de la Villa Primada de Cuba, reunirá a narradores, historiadores, arquitectos, profesores y estudiantes interesados en el devenir histórico de cada región, su identidad, tradiciones y arquitectura.


Mediante conferencias magistrales, mesas redondas y talleres debatirán, además, sobre la fundación y modernidad de los primeros asentamientos poblacionales creados por los españoles en América.


Antes del próximo 30 de abril, los participantes deberán enviar el título de sus trabajos al comité organizador, integrado por el presidente de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) en Guantánamo, Jorge Núñez:
uneactan@uneac.co.cu

Asimismo podrán contactar con Alejandro Hartmann, historiador de la ciudad y director del Museo Matachín (
hartman@gtmo.cult.cu) o Ana Luz García, destacada narradora y poeta guantanamera (aluz09@gmail.com).

Por la parte cubana concurrirán al encuentro tres intelectuales de prestigio mundial: la poetisa Nancy Morejón (Premio Nacional de Literatura 2001); la ensayista Graziella Pogolotti, directora de la Fundación Alejo Carpentier, y la historiadoraa Olga Portuondo (Premio Nacional de Ciencias Sociales 2010).


A 993 kilómetros al nordeste de la capital,
Baracoa es hoy uno de los 10 municipios de la provincia de Guantánamo, en el extremo oriental de la Isla.

Escenario donde transcurre parte de la novela La consagración de la primavera, de Alejo Carpentier (Premio Cervantes 1977), y lugar donde residió por muchos años la legendaria Magdalena Menasses (La Rusa), inspiradora de la citada obra literaria.


Tomado de  Periódico 26

martes, 11 de enero de 2011

Mercedes Santos Moray In Memoriam

Con el peor de los sentimientos, que es el de una fatal impotencia, llegó a mí la triste noticia: un nuevo golpe sumía a la cultura cubana en el dolor de la pérdida: a sólo pocos días de la partida de Rufo Caballero, Mercedes Santos Moray, escritora y martiana, ocupaba en el Parnaso cultural cubano el lugar que por derecho propio le pertenecía, dejándonos, como dijera ayer al difundir la noticia de su muerte: “un poco más solos, un poco más tristes, un poco más pobres...”
Gracias a la gentil colaboración de la Dra. Araceli García-Carranza, estamos publicando un texto que en honor a Santos Moray redactara otro gran amigo, Jesús Dueñas Becerra, para la Revista de la BNJM.
Y a Mercedes la despedimos con versos del memorable poema de Pablo Neruda a Tina Modotti, que ella nos diera a conocer:

“hermana, no duermas, no, no duermas // tal vez tu corazón oye crecer la rosa // de ayer, la última rosa de ayer, la nueva rosa. // Descansa dulcemente, hermana. // La nueva rosa es tuya, la nueva tierra es tuya”
 
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Doctora Mercedes Santos Moray: pérdida irreparable para la Cultura Cubana
Por Jesús Dueñas Becerra*

Escribir es el bastón de mi vida […], vivo para escribir
Mercedes Santos Moray

En enero de 2011, Tanatos (la muerte en el lenguaje psicoanalítico ortodoxo), privó a la Revista de la Biblioteca Nacional José Martí y a la cultura nacional de una de sus más emblemáticas figuras: la poetisa, escritora, historiadora y periodista, Mercedes Santos Moray (1944-2011), entrañable compañera y amiga del equipo de redacción y de los asiduos colaboradores de nuestra revista.

Hace algunos años, conocí a la también columnista de CubaLiteraria por mediación de  la doctora Araceli García-Carranza Bassetti, quien tuvo la gentileza de presentarnos, ya que ambos colaborábamos sistemáticamente con dicha enciclopedia de la cultura cubana e iberoamericana.

Desde ese preciso momento, se estableció entre nosotros una corriente espiritual, que solo su abrupto fallecimiento pudo interrumpir…, como único puede hacerlo el huracán, que —al decir martiano— empuja, arrebata, sacude. 

Hacía unos días, la había llamado por teléfono para felicitarla por el nuevo año; y entre otras cosas, me contó que estaba muy deprimida como consecuencia del accidente sufrido meses atrás, y que le había dejado como secuela graves dificultades para la locomoción.

Como profesional de la salud mental que fui hasta hace apenas un lustro, traté de infundirle fe y esperanza y utilicé para ello los recursos psicoterapéuticos que todavía quedan archivados en el «baúl de los recuerdos».

Para sustituir esas frases interiores negativas que invadían su mente y su alma, le hablé de la crónica que le había dedicado al poeta, escritor, periodista e investigador del folklore rural caribeño, Samuel Feijóo, [1] y le comenté que en ese material periodístico había citado la descripción magistral que ella hiciera de la multifacética personalidad del ex director de las revistas Islas y Signos, y que con el título de «Evocación del Zarapico» [2] publicara en la Revista de la Biblioteca Nacional…

Al final, nos despedimos…, sin imaginar siquiera que sería la última vez que escucharía su cálida voz, que al menos para mí tenía la suavidad de la seda y el sabor de la miel.      

En el 2006, la ilustre narradora, crítica y ensayista me invitó especialmente a la presentación de su poemario Sin esperanza y sin miedo [3] prologado y presentado en los jardines de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), por el poeta y crítico Luis Marré, Premio Nacional de Literatura. Esa desgarradora, pero tierna obra lírica, escapada del alma de la autora, y dedicada a la memoria de su señora madre, Doña Rosa María Moray por los treinta y tres meses de agonía que padeciera, lo reseñé para la sección Incitaciones del portal de CubaLiteraria, [4] órgano de prensa para el que también escribimos con regularidad.

Ese mismo año, en el contexto del XX Festival Internacional de Ballet de La Habana, se presentó mi libro La danza vista por un crítico teatral (La Habana: Ediciones Vivarium, 2006), que ella tuvo la inconmensurable amabilidad de reseñar para la página Web de la emisora nacional CMBF-Radio Musical Nacional. [5] De esa reseña, fruto de su fino olfato crítico y exquisita sensibilidad estético-artística, hubo una frase que quedó registrada en mi memoria poética, así como en el componente espiritual de mi inconsciente freudiano: «la crónica es su medio de expresión por excelencia.» [6]      

Nuestra relación profesional, afectiva y espiritual continuó fortaleciéndose, y nos encontrábamos muy a menudo en las presentaciones de la publicación insignia de la BNJM. A propósito, en la edición de lujo que se le dedicara al centenario del doctor Raúl Roa García, Canciller de la Dignidad, la entonces editora del boletín electrónico Librínsula, me sugirió entrevistarla [7] para publicar ese diálogo —único e irrepetible— en las páginas digitales de dicho órgano de prensa, con el que también colaboramos frecuentemente.

Después del lamentable accidente que la dejara muy limitada para desplazarse, solo nos vimos un par de veces más, y entonces optamos por comunicarnos por correo electrónico o por teléfono cuando deseaba escuchar su voz o ella la mía.    

La doctora en Ciencias Históricas, Mercedes Santos Moray, ejerció el periodismo durante varias décadas en el semanario Trabajadores, así como en otros medios nacionales de prensa; era miembro activo de la Sección de Crítica e Investigación de la Asociación de Medios Audiovisuales y Radio de la UNEAC; ostentaba la Distinción por la Cultura Nacional; y recibió en vida los premios Razón de Ser, la Rosa Blanca, el Premio Memoria, el Chamán, así como el Premio Abril. 

Era la autora de los libros Martí, amigo y compañero (La Habana: Editorial Ciencias Sociales, 1983); Nadie está hecho de su propia compañía (La Habana: Extramuros, 1985); Martí a la luz del sol (México, D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México, 1996 – La Habana, Editora Política, 1998); Como el zunzún era su corazón (La Habana: Editorial Gente Nueva, 1999).

El rosario mágico de la Nova (La Habana: Editorial Memoria, 2000); El Monte de Venus (La Habana, Editorial Extramuros, 2001); El pez volador (La Habana: Editora de la Mujer, 2001); Donde habita el olvido (La Habana, Ediciones Unicornio, 2004); Aqueos y troyanos (Camagüey, Editorial Ácana, 2004); y Sin esperanza y sin miedo (La Habana: Ediciones Unión, 2006). 

Me despido, por ahora, de mi querida colega y amiga con una frase antológica del escritor europeo Bernard LeBovier Fontanelle: «la sencillez y la humildad devienen el complemento indispensable de la sabiduría». [8] No creo que, en el idioma cervantino, haya una frase que refleje mejor la esencia íntima de la carismática personalidad de Mercedes Santos Moray, cuya alma se fundiera en amantísimo abrazo con el Espíritu Universal, leitmotiv en la obra poético-literaria y periodística del Apóstol, referente ético ineludible en su infatigable quehacer intelectual, y al mismo tiempo, se encontrara —después de 17 años de espera— con su idolatrada progenitora.

Notas
  1. Dueñas Becerra, Jesús. Samuel Feijóo: el eterno caminante. www.uneac.org.cu (Columna de Autor).
  2. Santos Moray, Mercedes. Evocación del Zarapico. Revista de la Biblioteca Nacional José Martí (La Habana). 98 (3-4); julio-diciembre., 2007: pp. 194-195.
  3. -----. Sin esperanza y sin miedo. La Habana: Ediciones Unión, 2006. 51 pp. (Colección Sur).
  4. Dueñas Becerra, Jesús. Sin esperanza y sin miedo. www.cubaliteraria.cu (Incitaciones).
  5. Santos Moray, Mercedes. La danza y el periodismo en el lenguaje de la crónica. www.cmbfjazz.cu (Literatura).
  6. Ídem.
  7. Dueñas Becerra, Jesús. El espíritu de Roa en la Biblioteca Nacional José Martí. Librínsula. 4 (199); 26 de octubre de 2007. www.librinsula.bnjm.cu (Entrevista a la doctora Mercedes Santos Moray).
  8. LeBovier Fontanelle, Bernard. Citado por Osviel Castro Medel, en Esos ríos profundos. Juventud Rebelde. 11 de octubre de 2009: p. 3 (Opinión).  

*Crítico y periodista

jueves, 30 de septiembre de 2010

Cintio: el luminoso desafío de ser martiano

Por Carlos Rodríguez Almaguer

“Si Martí está en permanente vigilia ante los destinos de la Patria
 -como diría Cintio en memorable poema- él se mantendrá
 en vigilia ante los destinos del Maestro’’.
“Homenaje a Cintio Vitier” / Enrique Ubieta Gómez
Centro de Estudios Martianos, 25 de septiembre de 1996

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Cuando el 18 de septiembre de 1994 aparecía en las páginas de Juventud Rebelde, Martí en la hora actual de Cuba, era como si el autor de aquellos párrafos arrancara un pedazo de su corazón y lo levantara para que su luz purificara los enrarecidos aires de esta Isla Infinita que, amenazada, bloqueada, vilipendiada, permanecía firme y erguida, empeñada con quijotesca tozudez en no dejar morir las utopías más altas de los Hombres.

Allí Cintio Vitier, su autor, reflexionaba acerca de los destinos de nuestro pueblo y de su más firme asidero en aquellos tiempos de derrumbes, desmerengamientos y apresurados cánticos sobre el final de la historia: “No cometo la ingenuidad de aspirar a que cada ciudadano sea un especialista en la vida y la obra de José Martí, pero sí cometo la ingenuidad (fuerza del espíritu en que siempre he creído) de aspirar a que cada cubano sea un martiano. Y si llega a serlo aunque solo haya alcanzado una escolaridad de noveno grado [...], y aunque se dedique a las tareas más disímiles, ¿llegará a ser algún día un marginal de la patria, un irresponsable, un antisocial? ¿No es Martí suficiente vacuna contra esos venenos ambientales? ¿No es Martí capaz de hacer de cada cubano, por humilde e iletrado que sea, un patriota? ¿No es capaz de inspirarle resguardo ético, amor profundo a su país, resistencia frente a la adversidad, limpieza de vida?”

Han pasado dieciséis años desde este desgarrador cuestionamiento. Otras son hoy las condiciones y también los peligros a que se enfrenta Cuba, sin embargo, cada una de estas interrogantes sigue en pie como si hubiese sido cincelada en el más resistente granito. Se cumple también el primer año de viaje de aquella alma suprema que nos enseñó no solo con su palabra y sus escritos, vibrantes y conmovedores, sino, y sobre todo, con su propia vida, porque fue hijo, compañero, amigo, padre, esposo, leal y amorosísimo; ciudadano ejemplar de una república a la que sirvió tanto con la vida pública como con la privada -como exige Martí- hasta  formar parte indisoluble de ese corpus ético en que la patria, como tal, consiste.

De aquellas preguntas en apariencia ingenuas, surgió un milagro que habrá de perdurar si somos leales como Cintio: los Cuadernos Martianos, que con el concurso de todo el pueblo se imprimieron en esos años de escaseces tremendas para que no le faltara a ningún maestro en su labor educativa la palabra de aquel hombre más puro de la raza que lo sufrió todo para enseñarnos como debe vivir y morir un cubano. Desde la primaria a la universidad, la selección de Cintio fue exhaustiva, y en ella palpita un Martí que además de enseñar, invita a asumir y a compartir un sentido de la vida donde puede alcanzarse la plenitud del ser en el ejercicio cotidiano de la virtud, sin importar el lugar que hayamos decidido ocupar en la sociedad.

En este primer aniversario, quiero recordarlo alegre como un niño, riendo en su descomunal y conmovedora sencillez, cuando el 18 de mayo de 2008 los jóvenes cubanos le entregamos, junto a su inseparable Fina, la estatuilla del Martí Acusador, en el homenaje que les rindió a ambos el Movimiento Juvenil Martiano por la obra de toda la vida.

Y cada día al levantarnos, debiéramos los cubanos todos recordar aquellas sus palabras en Vida y Obra del Apóstol José Martí: “Lo que Martí propone, en suma, es una revolución íntegra del ser que, girando sobre el eje del sacrificio y la justicia, conduzca a la historia hacia la cabal integración de todos los derechos y potestades del hombre, y a cada hombre hacia el enfrentamiento con el sentido último de su vida y de su muerte. Ante esa proposición, que reviste los caracteres de un desafío, cada uno de nosotros, según sus luces y su conciencia, tiene la palabra”.  


Texto y foto enviadas por el autor