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jueves, 28 de febrero de 2013

No existe Cuba Post-Castro


Ciertos periódicos, como El Nuevo Herald, se desgastan en hablar sobre la llamada “era Post-Castro”. ..
 Laexpresión tomada en frío puede parecer cierta, pero el tono del comentario implica que Cuba abandonará la línea socialista y abrazará la consabida y desgastada concepción de la democracia representativa como rumbo político. 

Fidel Castro, líder histórico del proceso revolucionario cubano y su hermano Raúl quien lo acompañó y participó en la insurrección armada en contra de la dictadura de Batista, fue en segundo plano el otro gran líder, tanto del movimiento como del proceso posterior. 

En ese segundo proceso comenzó la Revolución, donde participamos la mayoría de la población.

La dinámica de esta segunda parte del proceso tuvo escisiones, porque los objetivos sociales perseguidos por quienes participamos en la lucha armada en contra de la dictadura, fueron interferidos por la intromisión de Estados Unidos de América en los asuntos internos del país. 

Llevar a cabo las reformas planteadas en el documento del Moncada y otras más que formaban parte del sentir de quienes teníamos una formación socialista, con influencias en las obras de Marx y otros pensadores, con diferente corte pero iguales objetivos, puso al descubierto las consabidas dificultades tácticas que  demandó la inminente necesidad de defender el territorio de dichas intromisiones. 

A esto se agregó luego el sectarismo de grupos que, por una u otra razón, se sentían con mayor autoridad para expresar y hacer valer sus opiniones. En la mayoría de las veces se trataba más de demostrar la capacidad de mando asumida por cada grupo, que defender las ideas programáticas sustentadas en los objetivos sociales compartidos de consenso. 

El proceso llevó luego a sancionar la infalibilidad del liderazgo, entorpeciendo con ello parte de la racionalidad de quienes participábamos activamente en los distintos niveles de la población y las diversas regiones. Ese proceso de racionalidad fue reemplazado en gran medida por la necesaria elaboración de consignas que, si bien eran una fuente de energía para producir grandes movilizaciones, entorpecían ver con claridad todas las aristas de aquella complicada dinámica. 

Por otro lado esa dialéctica llevó a otros que habíamos combatido a la dictadura de Fulgencio Batista, a optar por el único procedimiento que la historia hasta aquel entonces nos enseñaba, si las opciones de ser escuchados eran conculcadas o se dificultaban en extremo: apelar a la violencia. Este era un ciclo interminable, repetido desde las guerras por la independencia de España.  

La confrontación sectaria para muchos se tornó enfrentamiento insurrecto, violento, y armado 
Optar por esa línea irracional, era tan irracional como la de otros muchos que optaban por aprobar cuanta regulación o decreto decidiera el liderazgo de Fidel Castro, conducta que se convirtió en el denominador común para que la gente se definiera como revolucionario, lo cual también se había convertido en una palabra de orden. 

Sin dudas que esta visión mostraba una estrecha noción de la dialéctica y negaba la diversidad dentro de la búsqueda de objetivos comunes. 

Llegado a ese punto la dirección del proceso optó por la política del Blanco y Negro como forma de aliviar el sectarismo y denunciar y combatir a los pocos militantes que realmente conspiraban en contra de las transformaciones que, por honor a la verdad, compartían tanto sirios como troyanos. 

Desde entonces y por muchos años en Cuba solamente existieron revolucionarios y contrarrevolucionarios. Se perdieron los matices. 

Por otra parte, el objetivo común se convertía cada vez más en defender al país de las agresiones y las conspiraciones fomentadas por el gobierno estadounidense, con lo cual la apelación a la violencia quedaba relegada solamente a quienes realmente se oponían a las transformaciones. 

La gran masa de personas que aspirábamos a una transformación del Estado y que habíamos recurrido a la violencia, siguiendo la tradición histórica de nuestros pueblos hasta aquel entonces cuando se agotaban las vías de participación, quedamos prendidos de la brocha. La realidad pudo más que cualquier racionalización a partir de ese punto y no hubo cabida para armonizar con todos los actores. 

Ante la imposibilidad de enfrentar a Estados Unidos, presentando un bloque diverso de opiniones con objetivos nacionales y sociales comunes, lo cual fue impedido por la disgregación de fuerzas a la cual contribuyeron los órganos de inteligencia de aquel país, la dirección política apeló a buscar el apoyo de Rusia. 

En Rusia existía un proceso que si bien proclamaba un mundo de justicia social, optó por procedimientos e interpretaciones que el tiempo demostró fallidas y que, en su momento, careció del liderazgo para rectificarlos. 

Rusia solamente sirvió para que la debacle natural que origina un proceso de transformación, cuyos mecanismos no estaban dados por experiencia de índole alguna, pudiese prevalecer a las agresiones de Washington y también ayudó a sobrepasar la crisis causada por los errores económicos que precisamente fueron importados de aquel mismo país. El otro aspecto que contribuyó a las carencias y dificultades, fue el bloqueo a Cuba decretado por Estados Unidos de Norteamérica. 

En asunto de Revolución, todos nos habíamos equivocado. Cada cual desde ángulos diferentes.  
Al final el proceso sobrevivió a la debacle y vive ahora una recomposición donde todos los factores que proclamábamos la creación de un nuevo Estado coincidimos, y laboramos juntos a favor de soluciones, no solamente para Cuba sino para Suramérica y el Caribe. 

Dice Carlos Alzugaray que nadie podrá gobernar como Fidel Castro y Raúl Castro.
En primer lugar, no creo que nadie en su sano juicio, quiera que alguien gobierne como los mencionados líderes. 

Son procesos diferentes, que parten de un tronco común, pero  ambos dirigidos a la organización de un nuevo Estado, para lo cual es necesario crear estructuras políticas diferentes de las conocidas hasta hoy. 

En Cuba no se vislumbra que ocurra un cambio histórico sino una continuación histórica, la cual parece indicar que llevará a sucesivas transformaciones que en nada deben parecerse finalmente a los Estados llamados capitalistas y donde el Poder deberá ser estructurado a favor de los intereses sociales por encima de los privados. 

Las inversiones y los trabajos y la iniciativa privadas para nuevas producciones o nuevas innovaciones tecnológicas tendrán que ser respetados para lograr esto, pero no será permitido el juego de bolsa, ni la política de producciones que apelen al asombro en detrimento de los objetivos básicos de la economía. 

Ahora bien para lograr todo esto, está por ver cómo las reformas políticas podrán garantizar un poder que verdaderamente esté representado en las bases sociales y sea superada también la tendencia a la formación de castas, lo cual ha sido el camino seguido por la humanidad desde antes y después de la creación de los Estados Nación. 

Por lo pronto no habrá una Cuba Post-Castro. Todo será parte de un proceso que aunque no ha sido lineal, ni podrá serlo por muchos decenios, va en pos de objetivos claros, donde lo único turbio han sido los procedimientos inevitables causados por la improvisación. 

Esto es, en resumen, cómo lo pienso yo y cómo lo veo.

Lo dejo escrito para deleite de quienes entienden y para los que no quieren entender.

*Lorenzo Gonzalo periodista cubano residente en EE.UU., Subdirector de Radio Miami.
Enviado por el autor a: Martianos-Hermes-Cubainformación

Estos textos pueden ser reproducidos libremente siempre que sea con fines no comerciales y cite la fuente.

Imagen: Serigrafía."Cuba post Castro / Ares

jueves, 31 de enero de 2013

Vueltas y revueltas del lenguaje presidencial o el Señor Obama tiene doble moral, doble vergüenza o no sabe de la misa la media

Por Rosa C. Báez

El Presidente Barak Obama acaba de tocar el tema Cuba en una entrevista que le hizo Telemundo, según publica el libelo miamense el Nuevo Herald y nos cuenta en sus Cápsulas informativas el abogado José Pertierra: “Se espera que los comentarios de Obama sobre Cuba sean emitidos el domingo”.

En dichas declaraciones, el recientemente reelegido Presidente de los EE. UU. ha manifestado que “para que veamos una normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba tenemos que hacer algo con todos esos prisioneros políticos, que aún están allí. Tenemos que hacer algo sobre libertades básicas de la prensa y la asamblea"…

En primer lugar, nos asombra sobremanera el plural utilizado por Obama: ese “tenemos”… en segundo, que tenga el coraje de hablar de presos políticos en Cuba, cuando en cuatro años de su primera gestión, ha sido incapaz de cumplir sus promesas de cerrar las cárceles en la Base Naval de Guantánamo, esa sí preñada de presos políticos… Algunos de ellos, según refiere en un artículo de mediados de 2011 el corresponsal de la BBC Fernando Ravsberg -al cual no puede calificarse de modo alguno de “oficialista” o “furibundo comunista” como usualmente califican a esta redactora-  tachados de “amenaza a la Seguridad Nacional de EE.UU.”, aunque Wikileaks ejemplificara que uno de ellos tenía  89 años, demencia senil y depresión… y su  único delito fue tener un teléfono satelital en su casa. Al respecto, Ravsberg expresa: “Es paradójico que Washington considere tan peligrosos estos aparatos y se indigne cuando Cuba condena al estadounidense Alain Gross por entrarlos de contrabando a la isla”. [1]

También es paradójico que un Presidente que,  a duras penas en su segundo mandato ha logrado algunos favores de la cámara y el senado de su país, sin lograr imponer propuestas tan importantes para sus ciudadanos como las reformas a su sistema de salud -el llamado Obamacare-, o las ansiadas reformas migratorias, hable de “libertades básicas en la asamblea”. Eso para no hablar de todas las restricciones que rigen a su prensa o el silencio impuesto al caso de los Cinco cubanos prisioneros en Estados Unidos que, por cierto, Obama se niega a tratar, a pesar de la solicitud de organismos como Human Right o de diversos Presidentes, Senadores de su propio país o, para colmo del irrespeto, dejando sin respuesta las misivas de 10 Premios Nobel….

Cuba ha dado numerosas pruebas de apertura, ha mantenido, históricamente, una actitud de diálogo. De ello puede dar pruebas fehacientes la Iglesia Católica, en voz de su principal representante en Cuba, el Cardenal Jaime Ortega,  que ha sido mediador de las excarcelaciones de presos políticos dentro de un proceso de diálogo entre el gobierno cubano y la Iglesia  que ha sido apoyado por España. De esa mediación resultó la libertad de los 52 que permanecían en prisión del Grupo de los 75 disidentes condenados en la primavera de 2003.  Muchos fueron puestos en libertad antes de tiempo con “licencias extra penales”, generalmente por razones de salud. Esos últimos 52 fueron puestos en libertad en el 2010 y el 2011 y prácticamente todos fueron directamente de la cárcel al exilio en España…

Dice el Herald que Obama expresó en la entrevista: "No puede ser que ignoremos totalmente las tristes circunstancias en las que viven muchos cubanos”… ¿tal vez se referiría el Señor Presidente a alguno de esos ex presos políticos que en julio del pasado año le enviaran una carta abierta desde España donde llorosamente le pedían los acogiera en santo seno, porque “…hoy día nuestra situación en territorio español es gravosa, enfrentando una serie de problemáticas de incertidumbre, desamparo total e indefensión, altamente critica y deprimente, ya que para nadie es un secreto la grave crisis económica que enfrenta España con una tasa de desempleo que es del 24,4%” [2] ¿Le dio acaso respuesta Obama a tan angustioso reclamo de los que allí estaban por haber sido “fieles seguidores” de la política hostil de los Estados Unidos contra Cuba??

Cuba -y no para buscar el aplauso del Presidente Obama, si no porque sabe aprender de sus errores- ha iniciado en los últimos años un reordenamiento de su sistema económico, político y social, derrumbando leyes obsoletas, permitiendo a sus ciudadanos el ejercicio de derechos que les habían sido conculcados en defensa de la soberanía nacional o ateniéndose a medidas que respondían a situaciones puntuales ya desaparecidas… pudiéramos citar ejemplos como las medidas en defensa de la propiedad personal o la derogación de restricciones migratorias…

Sin embargo, el gobierno de los Estados Unidos, que no tiene arte ni parte en nuestro país, asume arrogantemente, como es habitual en ellos, el plural “tenemos” en sus declaraciones de ayer… ofreciéndonos a cambio el paliativo de leves reformas en los permisos de viajes a Cuba de personas de origen cubano o la facilitación de remesas a esta isla…

Con palabras no exentas de ironía o burla, Obama ha dicho “una cosa es tener autos de la década de 1950 y otra cosa es cuando toda tu ideología política tiene 50 o 60 años y está demostrado que no funciona”… ¿Ha parado mientes el excelentísimo señor Premio Nobel de la Paz en la obsolescencia de la mayoría de sus leyes, o en la de su política genocida y brutal contra todos los “oscuros lugares del mundo”; de su irrespeto hacia los que están “en el lugar y el momento equivocados”, o de la total decadencia del sistema capitalista, al que se acoge y que su gobierno intenta imponer a la fuerza al resto del mundo??

En la reunión ministerial del Buró de Coordinación de Países No Alineados en La Habana, en abril del 2009, nuestro Presidente Raúl Castro expresó -y nunca más ciertas esas palabras que hoy-: "Cuba no ha impuesto sanción alguna contra los Estados Unidos, ni contra sus ciudadanos, no es Cuba la que impide a los empresarios de ese país hacer negocios con el nuestro, no es Cuba la que persigue las transacciones financieras realizadas por los bancos norteamericanos (...) y por lo tanto no es Cuba la que tiene que hacer gestos” [3]

Y por si Obama no ha entendido estas palabras, Raúl ha ratificado el pasado diciembre, en la Clausura del X Periodo de Sesiones de la Séptima Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular [4]:

“Reiteramos, una vez más, a las autoridades norteamericanas la disposición de Cuba al diálogo respetuoso, basado en la igualdad soberana, sobre todos los problemas bilaterales, a la vez que continúan sobre la mesa nuestras ofertas de cooperación en cuestiones de interés común, sin precondiciones o gestos previos”.

Ahora… ¿le ha quedado claro, Mr. Obama?

Notas

[1] La libertad de los presos políticos en Cuba / Fernando Ravsberg
http://www.bbc.co.uk/blogs/mundo/cartas_desde_cuba/2011/05/la_libertad_de_los_presos_polt.html

[2] Ex presos políticos cubanos en España envían Carta Abierta a Barack Obama
http://universoincreible.com/ex-presos-politicos-cubanos-en-espana-envian-carta-abierta-a-barack-obama/


[3] Cuba: Reitera Raúl disposición a dialogar con EE.UU
http://www.escambray.cu/2012/cuba-reitera-raul-disposicion-a-dialogar-con-ee-uu/

[4] Raúl: “…todo lo que hagamos va dirigido a la preservación y desarrollo en Cuba de una sociedad socialista sustentable y próspera”
http://www.cubadebate.cu/raul-castro-ruz/2012/12/13/raul-todo-lo-que-hagamos-va-dirigido-a-la-preservacion-y-desarrollo-en-cuba-de-una-sociedad-socialista-sustentable-y-prospera-fotos/

domingo, 13 de enero de 2013

Ley Migratoria Cubana: Una legislación para la familia

Próximamente entrarán en vigor las nuevas medidas migratorias que eliminan trámites, y ahorran dinero y tiempo a las personas que deseen viajar por asuntos personales...
Las decisiones que entran en vigor este lunes tienen como contexto, que nadie lo olvide, la permanencia de la hostilidad de Estados Unidos, el poderoso vecino que durante varias décadas ha alentado la salida de Cuba.
Precisamente, ese uso del tema migratorio como arma política contra la Revolución Cubana es lo que fija los límites de las medidas que aplica el país, que, como todos, se defiende del robo de cerebros con la aplicación de mecanismos de control.
No se puede perder de vista que Estados Unidos, además de la Ley de Ajuste Cubano, aprobada en 1966, tiene vigentes al menos seis programas para favorecer a los emigrados cubanos por encima de todas las otras nacionalidades.
La nefasta Ley de Ajuste, que facilita de manera expedita la residencia de los cubanos que lleguen por cualquier vía a suelo norteamericano, es un descarado estímulo a las salidas ilegales que alienta una emigración ilícita e insegura y que ha provocado numerosas pérdidas de vidas humanas.
También el gobierno norteamericano mantiene un programa para estimular la deserción de nuestros médicos, en particular de aquellos que realizan misiones de colaboración.
A pesar de esa hostil política norteamericana, Cuba ratifica ahora la voluntad de continuar favoreciendo las relaciones con la emigración y garantizar que los movimientos migratorios se realicen de forma legal, segura y ordenada.
Las medidas se adoptaron por una decisión soberana del Estado cubano y no responden a presiones ni a imposiciones externas. Tampoco el país busca con ellas un certificado de buena conducta ante Estados Unidos, que mantiene el obcecado afán de destruir a la Revolución Cubana.
Las normas migratorias que entran en vigor este lunes son similares a las que se aplican en diferentes Estados, por eso hay restricciones para quienes están sujetos a procesos penales, o los que están pendientes o en cumplimiento de una sanción judicial, o quienes son poseedores de secretos del Estado, o aquellos que cumplen con las obligaciones del Servicio Militar. También hay otras muy propias de la singularidad de Cuba, que responden a la legítima defensa del Estado revolucionario frente a la constante acción subversiva de Estados Unidos, que no renuncia a destruir el orden sociopolítico de la Isla.
Sin embargo, en general, las decisiones que se aplican desde este lunes constituyen una flexibilización que mucho agradece la familia cubana, pues en la profunda transformación que vive el país, la política migratoria tenía que ser también modificada y no podía ser de otro modo.
Ese proceso ha tenido que hacerse sin apresuramientos y calculando todo al detalle para no solo beneficiar a quienes quieren viajar al extranjero, sino también a una emigración que cada vez mayoritariamente trata de normalizar sus relaciones con la Patria.
Eliminar trámites hacia afuera y hacia adentro de Cuba, además de ahorrar dinero y tiempo a la ciudadanía, es una decisión que favorece una emigración organizada y segura, pero, sobre todo, alimenta los lazos familiares, por eso es una legislación para la familia.
Algunos beneficios de la nueva política migratoria:
  • Suprimir el permiso de salida y la carta de invitación, lo que hace el trámite más beneficioso, más expedito, además de que ocasiona menos gastos a la ciudadanía.
  • El hecho de que los menores puedan viajar de manera temporal con sus padres también es una medida muy positiva.
  • La ampliación de las causales para la repatriación de los cubanos que residen en el exterior y puedan volver a su tierra, igualmente es muy loable.
  • El tiempo que pueden estar en el exterior los cubanos sin considerarse emigrados se extiende hasta los 24 meses, de los 11 que hasta hoy estaban establecidos.
  • Los emigrados podrán visitar la isla por hasta 90 días, a diferencia de los 30 fijados anteriormente.
  • Quienes emigraron ilegalmente después de los acuerdos migratorios de 1994 con Estados Unidos pueden regresar al país si han transcurrido ocho años de su salida.
Más informaciones
Información tomada de CubAhora

Video en Youtube:

La Dirección de Inmigración y Extranjería (DIE) de Cuba informó que las condiciones están creadas para la entrada en vigor de las normas jurídicas referidas a la actualización de la política migratoria, prevista para el 14 de enero. (JR)