Por Salim Lamrani
Viajar al exterior es un vía crucis para los cubanos. Pero no forzosamente por las razones que uno cree…
Como
todos los pueblos, los cubanos aspiran a viajar y descubrir el mundo,
sea como simple turista o para realizar un proyecto personal o
profesional. Los obstáculos son numerosos cuando se procede de un país
del Tercer Mundo, y aún más cuando uno viene de la isla del Caribe.
Pero, contrariamente a lo que se podría pensar, no son sólo de orden
financiero o político.
En
efecto, incluso antes de la reforma migratoria que adoptó el gobierno
de Raúl Castro en enero de 2013 que permite a los cubanos viajar sin
autorización de las autoridades, la inmensa mayoría de las personas que
solicitan este permiso recibían una respuesta positiva de La Habana.
Así, entre el año 2000 y el 31 de agosto de 2012, de un total de 941.953
solicitudes, el 99,4% quedo satisfecho. Sólo el 0,6% de las personas no
pudieron conseguir dicha autorización.
Por
otra parte, la inmensa mayoría de los cubanos que viajan al exterior
eligen regresar al país. Así, de las 941.953 personas que salieron del
territorio nacional, sólo el 12,8% escogió establecerse en el exterior,
contra el 87,2% que regresó a Cuba [1].
La
eliminación de los trámites administrativos y burocráticos –como el
permiso de salida del territorio y la costosa carta de invitación– así
como la ampliación de la estancia de 11 meses a 24, renovable
indefinidamente tras una simple petición en un consulado cubano en el
exterior, fueron beneficiosas. Así, de enero a octubre de 2013, 226.877
cubanos viajaron al exterior, o sea un alza de un 35% con respecto al
año precedente [2].
Pero,
ahora, otro reto espera a los cubanos: conseguir una visa. En efecto,
la obtención del precioso documento es un vía crucis y constituye hoy la
principal barrera para una estancia en el exterior. Las exigencias son
draconianas y los rechazos muy numerosos.
Así,
si un cubano desea viajar a Francia, tiene que concertar una cita con
el consulado de Francia en La Habana por lo menos un mes antes de la
salida y proporcionar una lista de documentos bastante precisa. Hace
falta “una carta de motivación por parte de la persona que invita”, una
“atestación de acogida de la alcaldía o la reservación de hotel con
todos los gastos pagados”, una “copia de las últimas nóminas del garante
o una declaración de la renta reciente”, “toda prueba de lazo familiar
con el huésped”, una “copia de carné de identidad o del permiso de
residencia en Francia del garante”, “un seguro de viaje válido durante
toda la estancia”, “la confirmación de la reservación de un viaje
organizado o cualquier otro documento apropiado que indique el programa
de viaje previsto” y 60 euros de gastos administrativos, es decir el
equivalente a tres meses de salario en Cuba, no reembolsables. Las
autoridades diplomáticas avisan de entrada al potencial solicitante: “la
embajada se reserva el derecho de otorgar o no la visa y no tiene, de
ningún modo aunque esté completo el dossier, la obligación de otorgar
una visa” [3].
Las
exigencias son similares para viajar a España. También hace falta
“carta de invitación de un particular, si se hospeda en su domicilio,
expedida por la Comisaría de Policía correspondiente a su lugar de
residencia”, el boleto de avión de vuelta y la cantidad mínima de 64,53
euros diarios por, con un mínimo de 580,77 euros [4].
Para
Estados Unidos, las restricciones son aún más severas. El número de
visas concedidas es irrisorio con respecto a las solicitudes. No
obstante, existe una solución para los que no tienen visa: la emigración
ilegal. En efecto, la Ley de Ajuste Cubano de 1966 estipula que todo
cubano que entre legal o ilegalmente en el territorio nacional a partir
del 1 de enero de 1959 consigue automáticamente el estatus de residente
permanente al cabo de un año y un día.
Durante
años, las potencias occidentales han criticado a las autoridades de La
Habana, acusándolas de frenar la libertad de movimiento de los cubanos.
Ahora bien, mientras Cuba ha suprimido los obstáculos burocráticos como
el permiso de salida y la carta de invitación con el fin de facilitar
los viajes de sus ciudadanos, las embajadas extranjeras erigen nuevas
barreras y exigen ahora de los cubanos, además de los documentos
habituales…. una carta de invitación.
[1] Cubadebate, «Cuba seguirá apostando por una emigración legal, ordenada y segura», 25 octubre 2012.
[2] Andrea Rodríguez, «Cubanos viajan más al extranjero gracias a reforma», The Associated Press, octubre 2012.
[3] Ambassade de France à Cuba, «Les différents types de visas et les documents à présenter». http://www.ambafrance-cu.org/Les-differents-types-de-visas-et (sitio consultado el 7 de noviembre de 2013).
[4] Ministerio de Relaciones Exteriores, «Requisitos de entrada». http://www.exteriores.gob.es/Consulados/LAHABANA/es/InformacionParaExtranjeros/Paginas/RequisitosDeEntrada.aspx (sitio consultado el 7 de noviembre de 2013).
Fuente Opera Mundi
*Doctor
en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris
Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad
de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y
Estados Unidos. Su último libro se titula Cuba. Les médias face au défi de l’impartialité, Paris, Editions Estrella, 2013, con un prólogo de Eduardo Galeano.
Contacto: lamranisalim@yahoo.fr ; Salim.Lamrani@univ-reunion.fr
Página Facebook: https://www.facebook.com/SalimLamraniOfficiel
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sábado, 16 de noviembre de 2013
domingo, 13 de enero de 2013
Ley Migratoria Cubana: Una legislación para la familia
- Próximamente entrarán en vigor las nuevas medidas migratorias que eliminan trámites, y ahorran dinero y tiempo a las personas que deseen viajar por asuntos personales...
Las decisiones que entran en vigor este lunes tienen como contexto, que nadie lo olvide, la permanencia de la hostilidad de Estados Unidos, el poderoso vecino que durante varias décadas ha alentado la salida de Cuba.
Precisamente, ese uso del tema migratorio como arma política contra la Revolución Cubana es lo que fija los límites de las medidas que aplica el país, que, como todos, se defiende del robo de cerebros con la aplicación de mecanismos de control.
No se puede perder de vista que Estados Unidos, además de la Ley de Ajuste Cubano, aprobada en 1966, tiene vigentes al menos seis programas para favorecer a los emigrados cubanos por encima de todas las otras nacionalidades.
La nefasta Ley de Ajuste, que facilita de manera expedita la residencia de los cubanos que lleguen por cualquier vía a suelo norteamericano, es un descarado estímulo a las salidas ilegales que alienta una emigración ilícita e insegura y que ha provocado numerosas pérdidas de vidas humanas.
También el gobierno norteamericano mantiene un programa para estimular la deserción de nuestros médicos, en particular de aquellos que realizan misiones de colaboración.
A pesar de esa hostil política norteamericana, Cuba ratifica ahora la voluntad de continuar favoreciendo las relaciones con la emigración y garantizar que los movimientos migratorios se realicen de forma legal, segura y ordenada.
Las medidas se adoptaron por una decisión soberana del Estado cubano y no responden a presiones ni a imposiciones externas. Tampoco el país busca con ellas un certificado de buena conducta ante Estados Unidos, que mantiene el obcecado afán de destruir a la Revolución Cubana.
Las normas migratorias que entran en vigor este lunes son similares a las que se aplican en diferentes Estados, por eso hay restricciones para quienes están sujetos a procesos penales, o los que están pendientes o en cumplimiento de una sanción judicial, o quienes son poseedores de secretos del Estado, o aquellos que cumplen con las obligaciones del Servicio Militar. También hay otras muy propias de la singularidad de Cuba, que responden a la legítima defensa del Estado revolucionario frente a la constante acción subversiva de Estados Unidos, que no renuncia a destruir el orden sociopolítico de la Isla.
Sin embargo, en general, las decisiones que se aplican desde este lunes constituyen una flexibilización que mucho agradece la familia cubana, pues en la profunda transformación que vive el país, la política migratoria tenía que ser también modificada y no podía ser de otro modo.
Ese proceso ha tenido que hacerse sin apresuramientos y calculando todo al detalle para no solo beneficiar a quienes quieren viajar al extranjero, sino también a una emigración que cada vez mayoritariamente trata de normalizar sus relaciones con la Patria.
Eliminar trámites hacia afuera y hacia adentro de Cuba, además de ahorrar dinero y tiempo a la ciudadanía, es una decisión que favorece una emigración organizada y segura, pero, sobre todo, alimenta los lazos familiares, por eso es una legislación para la familia.
Algunos beneficios de la nueva política migratoria:
- Suprimir el permiso de salida y la carta de invitación, lo que hace el trámite más beneficioso, más expedito, además de que ocasiona menos gastos a la ciudadanía.
- El hecho de que los menores puedan viajar de manera temporal con sus padres también es una medida muy positiva.
- La ampliación de las causales para la repatriación de los cubanos que residen en el exterior y puedan volver a su tierra, igualmente es muy loable.
- El tiempo que pueden estar en el exterior los cubanos sin considerarse emigrados se extiende hasta los 24 meses, de los 11 que hasta hoy estaban establecidos.
- Los emigrados podrán visitar la isla por hasta 90 días, a diferencia de los 30 fijados anteriormente.
- Quienes emigraron ilegalmente después de los acuerdos migratorios de 1994 con Estados Unidos pueden regresar al país si han transcurrido ocho años de su salida.
- Nueva Ley de Migración (descargar en PDF).
- Cuba’s migration policy updated.
- Por la voluntad común de la Nación Cubana (Editorial de Granma).
- Participa en nuestro foro: opina sobre la ley migratoria
- Cobertura sobre Política Migratoria
Video en Youtube:
La Dirección de Inmigración y Extranjería (DIE) de Cuba informó que las condiciones están creadas para la entrada en vigor de las normas jurídicas referidas a la actualización de la política migratoria, prevista para el 14 de enero. (JR)
martes, 8 de enero de 2013
Cuba lista para nueva política migratoria pero Miami no
Por Iroel Sánchez
La
congresista cubanoamericana Ileana Ros-Lehtinen acaba de declarar su
apoyo a un cambio en la Ley de Ajuste Cubano, CAA (Cuban Adjust Act,
por sus siglas en inglés), uno de los instrumentos fundamentales en la
política de EE.UU. contra Cuba.
A primera vista, pudiera parecer que la representante a la Cámara por el Sur de la Florida, célebre por su hostilidad hacia el gobierno de La Habana, coincide con la denuncia cubana del carácter asesino de una legislación que iguala inmigrantes legales e ilegales y ha llevado a la muerte a no pocas personas que por propia iniciativa o en manos de traficantes sin escrúpulos se han lanzado al mar en busca de ventajas migratorias sólo existentes para los nacidos en la Isla.
Datada en 1966, esta ley permite a cualquier cubano que pise el suelo estadounidense obtener la residencia permanente al año y un día de hacerlo. Así se generó la constitución del llamado “exilio histórico”, caracterizado por su extremismo en las posiciones sobre Cuba, que al facilitárcele el acceso a la ciudadanía norteamericana se constituyó en base electoral de quienes por la vía del terrorismo, el narcotráfico y oscuras inversiones inmobiliarias amasaron fortunas y generaron una red de de influencia política, económica y mediática para nada subestimable.
Pero a pesar de lo anterior, los cubanos residentes en Estados Unidos, ya no se identifican de la misma manera con el “exilio histórico” y sus representantes políticos. En 2011, un estudio del Cuban Research Institute (CRI) dio como resultado que el 71 % de los nacidos de padres cubanos en Estados Unidos apoya restablecer las relaciones entre ese país y Cuba, con igual proporción entre los que arribaron con posterioridad a 1994.
En el mismo año 2011, según las autoridades de Cuba, unos cuatrocientos mil cubanos residentes en el exterior -en su mayoría procedentes de los Estados Unidos- visitaron su país de origen, echando por tierra el concepto de “exilio” fabricado por los medios de Miami y enarbolado por políticos como Ileana Ros-Lehtinen. Algo que hizo concebir a mediados de 2012 al senador Marco Rubio, y al entonces representante a la Cámara David Rivera, una legislación para “ajustar” la Ley de Ajuste que quedó en intenciones pero ahora vuelve a tomar fuerza como una respuesta represiva contra la apertura migratoria dada a conocer por el gobierno cubano a fines del pasado año. La nueva regulación cubana permite a quienes salgan de la Isla permanecer fuera de sus fronteras hasta dos años sin realizar ningún trámite, elimina el permiso de salida y facilita la relación con los cubanos que ya residen en el exterior.
Interrogada por el periodista miamense Wilfredo Cancio Isla -el mismo que cobró onerosamente del gobierno norteamericano por demonizar a los cinco cubanos condenados por buscar allí información para evitar actos terroristas- sobre si “apoyaría un cambio en la Ley de Ajuste Cubano (CAA) para cerrar las brechas que presenta respecto a personas que dicen ser perseguidos y luego viajan con frecuencia a Cuba”, Ileana Ros-Lehtinen descubrió el agua tibia:
“Sí, estoy a favor de un cambio en la CAA para que aquellos que usan este beneficio singular y único que es solo para nacionales cubanos, no puedan regresar de visita a Cuba. No se puede afirmar que uno podría ser perseguido por razones políticas en Cuba y, al mismo tiempo, regresar de visita”
Las autoridades migratorias cubanas acaban de declarar que están listas para implementar a partir del próximo lunes 14 de enero la nueva política migratoria, pero al menos en Miami, y también en Washington, la situación es algo diferente. (Publicado en CubAhora)
Artículos relacionados:
A primera vista, pudiera parecer que la representante a la Cámara por el Sur de la Florida, célebre por su hostilidad hacia el gobierno de La Habana, coincide con la denuncia cubana del carácter asesino de una legislación que iguala inmigrantes legales e ilegales y ha llevado a la muerte a no pocas personas que por propia iniciativa o en manos de traficantes sin escrúpulos se han lanzado al mar en busca de ventajas migratorias sólo existentes para los nacidos en la Isla.
Datada en 1966, esta ley permite a cualquier cubano que pise el suelo estadounidense obtener la residencia permanente al año y un día de hacerlo. Así se generó la constitución del llamado “exilio histórico”, caracterizado por su extremismo en las posiciones sobre Cuba, que al facilitárcele el acceso a la ciudadanía norteamericana se constituyó en base electoral de quienes por la vía del terrorismo, el narcotráfico y oscuras inversiones inmobiliarias amasaron fortunas y generaron una red de de influencia política, económica y mediática para nada subestimable.
Pero a pesar de lo anterior, los cubanos residentes en Estados Unidos, ya no se identifican de la misma manera con el “exilio histórico” y sus representantes políticos. En 2011, un estudio del Cuban Research Institute (CRI) dio como resultado que el 71 % de los nacidos de padres cubanos en Estados Unidos apoya restablecer las relaciones entre ese país y Cuba, con igual proporción entre los que arribaron con posterioridad a 1994.
En el mismo año 2011, según las autoridades de Cuba, unos cuatrocientos mil cubanos residentes en el exterior -en su mayoría procedentes de los Estados Unidos- visitaron su país de origen, echando por tierra el concepto de “exilio” fabricado por los medios de Miami y enarbolado por políticos como Ileana Ros-Lehtinen. Algo que hizo concebir a mediados de 2012 al senador Marco Rubio, y al entonces representante a la Cámara David Rivera, una legislación para “ajustar” la Ley de Ajuste que quedó en intenciones pero ahora vuelve a tomar fuerza como una respuesta represiva contra la apertura migratoria dada a conocer por el gobierno cubano a fines del pasado año. La nueva regulación cubana permite a quienes salgan de la Isla permanecer fuera de sus fronteras hasta dos años sin realizar ningún trámite, elimina el permiso de salida y facilita la relación con los cubanos que ya residen en el exterior.
Interrogada por el periodista miamense Wilfredo Cancio Isla -el mismo que cobró onerosamente del gobierno norteamericano por demonizar a los cinco cubanos condenados por buscar allí información para evitar actos terroristas- sobre si “apoyaría un cambio en la Ley de Ajuste Cubano (CAA) para cerrar las brechas que presenta respecto a personas que dicen ser perseguidos y luego viajan con frecuencia a Cuba”, Ileana Ros-Lehtinen descubrió el agua tibia:
“Sí, estoy a favor de un cambio en la CAA para que aquellos que usan este beneficio singular y único que es solo para nacionales cubanos, no puedan regresar de visita a Cuba. No se puede afirmar que uno podría ser perseguido por razones políticas en Cuba y, al mismo tiempo, regresar de visita”
Las autoridades migratorias cubanas acaban de declarar que están listas para implementar a partir del próximo lunes 14 de enero la nueva política migratoria, pero al menos en Miami, y también en Washington, la situación es algo diferente. (Publicado en CubAhora)
Artículos relacionados:
- La política migratoria cubana y su contexto ( + videos y cronología)
- Lo que no cambia en la política migratoria cubana
jueves, 22 de noviembre de 2012
Carta de una joven que se ha ido (...a vivir a Cuba)
Carta de una joven que se ha idoHay, cómo no! y para no variar, los usuales comentarios ofensivos, airados o displicentes con que "castigan" a Vincenzo y claro, ahora también a Martina; pero la respuesta a esos comentarios la da otro lector, con esta frase lapidaria:
"El punto de la disidencia cubana (dentro o fuera) es siempre el mismo: la crítica sin propuestas, sin ideas"...
Por Martina Manfrin
Nota de Vincenzo Basile (Capítulo Cubano): Tras todas las especulaciones de mi Carta de un joven que se irá, les presento ahora -siguiendo con el mismo tema- una carta de una joven italiana que se ha ido a Cuba...
No era fácil explicar por qué, desde los 15 años de edad, siempre soñé con quedarme a vivir en Cuba. Era entonces una isla que se encontraba al otro lado del Atlántico, que nunca había visto y que tenía una forma de gobierno de las más extrañas, elogiada por muchos y fuertemente criticada por otros. Desde Italia me salía imposible, por mucho que estudiara y coleccionara artículos varios sacados de revistas y periódicos, tener una visión objetiva del asunto; sin embargo, seguía buscando aquella Isla, y su aura de misterio acrecentaba mis deseos de adolescente. Y fue así que pasé unos cuantos años estudiando todo lo que encontraba sobre la mayor de las Antillas y su Revolución, y lo hice tan bien que hoy en día puedo citar de memoria los nombres de los hijos del Che y Fidel, los principales combates en la Sierra Maestra y las técnicas básicas de la guerrilla. Tuve también el privilegio de conocer al Expedicionario Italiano del Granma, Gino Doné, y a Alberto Granado, el de la motocicleta.
Hasta aquí –Ustedes pensarán- era una infatuación de niña, y por supuesto tendrían razón, si no fuera que en el 2009, acabada de graduarme en Letras, hice mi primer viaje a Cuba. Tenía en aquel entonces 22 años y más preguntas que respuestas, y con ese espíritu me metí de viaje. O iba a amarla o a odiarla profundamente, la Cuba real. En realidad me equivocaba, regresé a Italia con más dudas que antes, perpleja y al mismo tiempo con el deseo de regresar para buscar a fondo un centro de gravedad permanente, un punto de vista desde el cual formular una opinión clara y personal sobre la isla. Así que di otra vuelta en el noviembre de 2010, un viaje muy mochilero que me metió en el medio del campo y de la calle, dándome la posibilidad de preguntarle a la gente cualquier cosa, del funcionamiento de la libreta al transporte. Recogí de esta forma muchos datos, críticas y sugerencias, con unos cuantos meses de antelación al Sexto Congreso del PCC. El único juicio que pude formular al regreso de mi segunda expedición fue que había en Cuba muchas cosas que había que cambiar, pero el núcleo socialista permanecía bueno, válido y fundamental para un positivo desarrollo de la sociedad cubana, y precisamente en ese sentido me atrevía a definirme revolucionaria. Como dice Pablito Milanés, “no todas las cosas me complacen, pero por ella daría la vida”.
El año pasado, en diciembre de 2011, a un par de días de mi graduación de posgrado, ya estaba en Cuba tratando de buscar una forma para quedarme a vivir allí. Para darme más posibilidades de éxito había participado en Italia, unos meses atrás, a una trasmisión televisiva a premios. Será materialista decirlo, pero hasta para hacer revoluciones hay que recaudar fondos. Lamentablemente, a pesar de eso, mi tercer viaje a Cuba fue un desastre, y tuve que regresar a Italia porque se me vencía la visa de turista y me faltaban los papeles para empezar los trámites. Lo que más recuerdo de aquel período fue el peloteo entre las oficinas (a todos le encanta tu proyecto, pero nadie al final quiere hacerse cargo) y la ciguatera que cogí comiendo pescado en casa de mis abuelitos cubanos. Regresé a Italia herida en el cuerpo y en el espíritu.
Nunca estuve tan cerca de rendirme como entonces; quería dejarlo todo, pero al mismo tiempo me daba cuenta que sin Cuba yo no era nada, y que no se pueden olvidar años de estudio y dedicación así de pronto. Debía cubanizarme un poco más y aprender a inventar pa’ conseguir.
26 de marzo de 2012. Mi tierra me llama a vencer o a morir, esta vez con todos los papeles legalizados y sellados como Inmigración manda. Cuba en estos años está cambiando, ya hace unos cuantos meses trabajan muchos particulares por cuenta propia y se habla de una reforma migratoria que tendría que salir pronto. Paso trabajo, mucho trabajo. Pero al final encuentro El Trabajo, el que me va a permitir quedarme en la Isla, bajo la categoría migratoria de Residente Temporal. Ahora soy trabajadora de Finauto International Ltd (www.finautointernational.com), empresa distribuidora oficial de carros Kia, Ssangyong y Daewoo en Cuba. En estos meses he logrado conquistar el cariño de todos mis compañeros de trabajo y paso los fines de semana empeñada en actividades culturales: teatro, ballet, pasarelas, eventos públicos, etc. Fuerte de la experiencia que me ha llevado hasta aquí, para ayudar mis compatriotas a emigrar hacia mi Isla Querida he abierto también un servicio de consultas legales y laborales a precios baratísimos que se llama La Habana Fácil.
Estoy en procinto [proceso] de empezar el trámite para sacar mi Carnet de Identidad y la Reforma Migratoria ha sido aprobada hace unas semanas. El cielo se está abriendo poco a poco, para mi Cuba Socialista y para mí. Estoy convencida que este país tenga un futuro radioso por delante, y creo que es maravilloso vivir aquí y crecer con él. Si tropezaremos lo haremos juntos, pero también nos levantaremos y lucharemos para mejorarnos cada día un poco más.
¡Ahora sí que es fácil explicar por qué siempre soñé con quedarme a vivir en Cuba!
Fuente Blog Capítulo Cubano:
jueves, 25 de octubre de 2012
Programa Especial transmitido por la Televisión Cubana sobre la Ley de Migración (4 Videos)
Programa Especial sobre la Ley de Migración (Parte 1)
Video en Youtube 1
Periodista Bárbara Doval
Participa Homero Acosta Álvarez. Secretario del Consejo de Estado de la República de Cuba.
Cuba: Programa Especial sobre la Ley de Migración (Parte 2)
Video en Youtube 2
Periodista Ivón Deulofeu
Participa Yohana Tablada de la Torre, Subdirectora de la Dirección de EEUU del MINREX.
Cuba: Programa Especial sobre la Ley de Migración (Parte 3)
Video en Youtube 3
Periodista Yosvany Noguet
Coronel Lamberto Fraga Hernández, Segundo Jefe de la Dirección de Inmigración y Extranjería y la Ministra de Justicia de Cuba, María Esther Reus.
Cuba: Programa Especial sobre la Ley de Migración (Parte 4)
Video en Youtube 4
Todos los participantes en el Programa especial
jueves, 18 de octubre de 2012
Una política migratoria beneficiosa, realista y justa. Otros sobre el tema
Por Randy Alonso Falcón
Cuba está actualizando su política migratoria.
Un proceso que responde a nuestra realidad y se proyecta hacia el
futuro. Una decisión soberana de nuestro Gobierno, pese a que permanecen
la hostilidad permanente de EE.UU. contra nuestro país, el bloqueo
genocida, la asesina Ley de Ajuste Cubano y el estímulo a la emigración
ilegal.
A tono con el perfeccionamiento de nuestro modelo económico y social, las medidas adoptadas facilitan las posibilidades de viaje para la inmensa mayoría de los cubanos residentes en el país o en el exterior, eliminan trámites a la población, propician la reunificación familiar, y contribuyen al incremento sistemático de los vínculos de la Nación y sus emigrados.
La eliminación de la solicitud de Permiso de Salida y el requisito de la Carta de Invitación hacen más expeditos los procedimientos migratorios y ahorran tiempo y dinero a los ciudadanos.
Tales requisitos, que nacieron de la necesidad de enfrentar la manipulación descarada del tema migratorio por las autoridades norteamericanas y el intento de saquear el talento de la nación, cumplieron su rol histórico y fueron instrumentos defensivos de la Revolución. Ellos incluso no fueron óbice para un creciente flujo de miles de cubanos que han viajado temporalmente al exterior en estos años.
Así también se inscribe la disposición de extender a 24 meses la permanencia autorizada en el exterior de los residentes en Cuba que viajen por asuntos particulares, cuando hasta hoy ese periodo se limitaba a 11 meses.
Otros pasos emprendidos son de especial significación: La ampliación del permiso de estancia en el país hasta 180 días a los cubanos residentes en el exterior y a 90 días para los emigrados; la reducción a 18 años de la edad para solicitar personalmente el pasaporte corriente (era 21 años); la autorización a los niños y adolecentes menores de 18 años para viajar temporalmente al exterior siempre que cuenten con la anuencia legal de sus padres; las disposiciones laborales que autorizan que, además de las vacaciones acumuladas, los trabajadores pueden disponer de dos meses consecutivos de licencia sin sueldo si lo necesitan para viajar al exterior sin perder su puesto laboral: las facilidades de cobro de las pensiones para los cubanos beneficiados por la Seguridad Social que salgan del territorio nacional, incluidos los autorizados a residir en el exterior; y la derogación de la Ley No. 989 de 1961 que disponía la nacionalización mediante confiscación de los bienes, derechos y acciones de quienes salían definitivamente del país.
La Revolución está dando pasos razonados y seguros, acordes con las aspiraciones mayoritarias de nuestro pueblo, consecuentes con una política migratoria que sostiene el derecho de viajar y la emigración legal, segura y ordenada, y en favor de la mayoría amplia de los cubanos asentados en más de un centenar de países que mantienen vínculos normales con sus familias en Cuba.
Como se ha expresado, si las medidas no son más amplias, se debe a la permanente política agresiva del gobierno de EE.UU, que tiene al tema migratorio entre sus principales armas, incluyendo la práctica y promoción descarada del robo de cerebros y talentos de nuestro país. Y esa política - según reaccionaron el martes voceros del Departamento de Estado norteamericano- no tendrá variación.
Ahora que Cuba - asediada, vilipendiada, agredida - ha dado más facilidades de viaje a sus ciudadanos, sería bueno conocer cuándo el Gobierno de Estados Unidos eliminará la prohibición a sus nacionales, y les respetará el derecho, para visitar este país cercano, libre, seguro y lleno de bellezas naturales. ¿Quo Vadis, Washington?
Tomado de Cubadebate
Vea además:
Novedades en nueva Ley Migratoria de Cuba
La
Ley Migratoria de Cuba, que entrará en vigor el próximo 14 de enero,
plantea la perspectiva de poder permanecer en el extranjero hasta 24
meses sin perder el estatuto de ciudadano residente en su país de
origen.
Se trata de una de las novedades de la legislación que eliminará la norma anterior de 11 meses, las categorías de "salida definitiva o temporal" y el llamado "Permiso de residencia en el exterior (Pre)".
Léalo en Prensa Latina
Cuba está actualizando su política migratoria.
Un proceso que responde a nuestra realidad y se proyecta hacia el
futuro. Una decisión soberana de nuestro Gobierno, pese a que permanecen
la hostilidad permanente de EE.UU. contra nuestro país, el bloqueo
genocida, la asesina Ley de Ajuste Cubano y el estímulo a la emigración
ilegal.A tono con el perfeccionamiento de nuestro modelo económico y social, las medidas adoptadas facilitan las posibilidades de viaje para la inmensa mayoría de los cubanos residentes en el país o en el exterior, eliminan trámites a la población, propician la reunificación familiar, y contribuyen al incremento sistemático de los vínculos de la Nación y sus emigrados.
La eliminación de la solicitud de Permiso de Salida y el requisito de la Carta de Invitación hacen más expeditos los procedimientos migratorios y ahorran tiempo y dinero a los ciudadanos.
Tales requisitos, que nacieron de la necesidad de enfrentar la manipulación descarada del tema migratorio por las autoridades norteamericanas y el intento de saquear el talento de la nación, cumplieron su rol histórico y fueron instrumentos defensivos de la Revolución. Ellos incluso no fueron óbice para un creciente flujo de miles de cubanos que han viajado temporalmente al exterior en estos años.
Así también se inscribe la disposición de extender a 24 meses la permanencia autorizada en el exterior de los residentes en Cuba que viajen por asuntos particulares, cuando hasta hoy ese periodo se limitaba a 11 meses.
Otros pasos emprendidos son de especial significación: La ampliación del permiso de estancia en el país hasta 180 días a los cubanos residentes en el exterior y a 90 días para los emigrados; la reducción a 18 años de la edad para solicitar personalmente el pasaporte corriente (era 21 años); la autorización a los niños y adolecentes menores de 18 años para viajar temporalmente al exterior siempre que cuenten con la anuencia legal de sus padres; las disposiciones laborales que autorizan que, además de las vacaciones acumuladas, los trabajadores pueden disponer de dos meses consecutivos de licencia sin sueldo si lo necesitan para viajar al exterior sin perder su puesto laboral: las facilidades de cobro de las pensiones para los cubanos beneficiados por la Seguridad Social que salgan del territorio nacional, incluidos los autorizados a residir en el exterior; y la derogación de la Ley No. 989 de 1961 que disponía la nacionalización mediante confiscación de los bienes, derechos y acciones de quienes salían definitivamente del país.
La Revolución está dando pasos razonados y seguros, acordes con las aspiraciones mayoritarias de nuestro pueblo, consecuentes con una política migratoria que sostiene el derecho de viajar y la emigración legal, segura y ordenada, y en favor de la mayoría amplia de los cubanos asentados en más de un centenar de países que mantienen vínculos normales con sus familias en Cuba.
Como se ha expresado, si las medidas no son más amplias, se debe a la permanente política agresiva del gobierno de EE.UU, que tiene al tema migratorio entre sus principales armas, incluyendo la práctica y promoción descarada del robo de cerebros y talentos de nuestro país. Y esa política - según reaccionaron el martes voceros del Departamento de Estado norteamericano- no tendrá variación.
Ahora que Cuba - asediada, vilipendiada, agredida - ha dado más facilidades de viaje a sus ciudadanos, sería bueno conocer cuándo el Gobierno de Estados Unidos eliminará la prohibición a sus nacionales, y les respetará el derecho, para visitar este país cercano, libre, seguro y lleno de bellezas naturales. ¿Quo Vadis, Washington?
Tomado de Cubadebate
Vea además:
Novedades en nueva Ley Migratoria de Cuba
Se trata de una de las novedades de la legislación que eliminará la norma anterior de 11 meses, las categorías de "salida definitiva o temporal" y el llamado "Permiso de residencia en el exterior (Pre)".
Léalo en Prensa Latina
Supresión en Cuba de permiso de salida dejará en evidencia que el problema para viajar no era el Gobierno cubano (video)
Por José Manzaneda (coordinador de Cubainformación)
La reciente medida del Gobierno cubano de suprimir el permiso de salida para viajar al exterior de la Isla es, sin duda, algo que era deseado por la mayoría de la población cubana. Y un paso positivo que eliminará obstáculos administrativos y agilizará el tiempo de tramitación para viajar fuera de Cuba.
Pero ¿era el citado permiso de salida del Gobierno cubano lo que impedía viajar a la población cubana, tal como dan a entender los grandes medios internacionales? Y por tanto ¿ésta podrá ahora viajar rápidamente y sin problemas, aún pudiendo costear su billete y estancia? En absoluto.
La corresponsal en La Habana del canal público Televisión Española, Sagrario García Mascaraque, nos decía lo siguiente: “(Ésta) es la reforma más ansiada por todos los cubanos desde hace muchísimo tiempo, angustiados por los lentos y costosos trámites para lograr un permiso de salida del país que no siempre llegaba”.
Su mensaje es claro: era el Gobierno cubano quien impedía la salida del país a su población, mediante obstáculos burocráticos y negativas arbitrarias. Para sostener este idea falsa, la periodista debe ocultar lo verdaderamente esencial: que la población cubana no ha podido viajar al exterior a pesar de haber obtenido, en la inmensa mayoría de los casos, el permiso de salida, debido a que los países de recepción le han negado la correspondiente visa de entrada. Y esta situación no va a variar con la reforma migratoria cubana. Es más, se prevé que –para frenar las expectativas de viajar o emigrar que genere esta reforma- los cupos de entrada a España y a otros estados del Norte se restringirán aún más.
“A partir del 14 de enero solo necesitarán un pasaporte en vigor y el visado del país de destino”: la periodista de Televisión Española nos remarca que, ahora, para salir del país, “solo” se necesitará el visado en destino, como si su obtención fuera un mero trámite, y no existiera una política de negativa sistemática y masiva de visas por parte, por ejemplo, del Gobierno de España. Mientras la corresponsal remarca “los lentos y costosos trámites” por la parte cubana, silencia el vía crucis burocrático de cientos de cubanos y cubanas en el Consulado español en La Habana: colas interminables, meses de trámites, elevadas tasas por cada gestión y silencios administrativos que, en la mayoría de los casos, acaban en una negativa con la frase “posible migrante”.
Pero este aspecto esencial para que la audiencia entienda el problema, es silenciado por Televisión Española y el resto de grandes medios, interesados en culpabilizar al Gobierno cubano.
La corresponsal de Televisión Española, además, realizaba una afirmación increíble en alguien que lleva cuatro años residiendo en Cuba: “(Hasta ahora), había muchas limitaciones y aquellos que querían abandonar la Isla eran tachados de traidores”. Un mensaje que es un cliché obsoleto, quizá real hasta los años 80, pero que no tiene nada que ver con el presente. El Gobierno cubano ha reconocido públicamente, en repetidas ocasiones, el papel de la emigración cubana en la construcción del país, y su carácter económico y no político, similar a la de otros países de la región. Las palabras del presidente Raúl Castro sobre la población emigrada están bien lejos del concepto de “traidores” mencionado por Televisión Española: “Hoy los emigrados cubanos, en su aplastante mayoría, lo son por razones económicas. Este sensible asunto ha sido objeto de manipulación política y mediática durante largos años, en el propósito de denigrar a la Revolución y enemistarla con los cubanos que viven en el extranjero. Lo cierto es que casi todos preservan su amor por la familia y la patria que los vio nacer, y manifiestan, de diferentes formas, solidaridad con sus compatriotas”.
El Gobierno cubano tiene relaciones normalizadas con decenas de colectivos de la emigración. Y contra todos los clichés mediáticos, que asocian emigración cubana con exilio político, existe un número creciente de asociaciones de migrantes que apoyan explícitamente a la Revolución cubana. Este 20 de octubre se celebra en Madrid, por ejemplo, el Encuentro de Cubanos y cubanas residentes en Europa. ¿Cubrirá Televisión Española este evento? ¿Informará de la existencia de miles de migrantes cubanos con posiciones diametralmente contrarias a la de la llamada “disidencia” aliada de EEUU? ¿O lo silenciará de la misma manera que silencia la responsabilidad del Gobierno español en la prohibición de viajar a la ciudadanía de Cuba y de tantos otros países del Sur?
Fuente Capítulo Cubano
Vea además
Reforma migratoria: La Revolución cumplió su palabra
http://cubaizquierda.blogspot.com/2012/10/reforma-migratoria-la-revolucion.html
Video en Youtube
La reciente medida del Gobierno cubano de suprimir el permiso de salida para viajar al exterior de la Isla es, sin duda, algo que era deseado por la mayoría de la población cubana. Y un paso positivo que eliminará obstáculos administrativos y agilizará el tiempo de tramitación para viajar fuera de Cuba.
Pero ¿era el citado permiso de salida del Gobierno cubano lo que impedía viajar a la población cubana, tal como dan a entender los grandes medios internacionales? Y por tanto ¿ésta podrá ahora viajar rápidamente y sin problemas, aún pudiendo costear su billete y estancia? En absoluto.
La corresponsal en La Habana del canal público Televisión Española, Sagrario García Mascaraque, nos decía lo siguiente: “(Ésta) es la reforma más ansiada por todos los cubanos desde hace muchísimo tiempo, angustiados por los lentos y costosos trámites para lograr un permiso de salida del país que no siempre llegaba”.
Su mensaje es claro: era el Gobierno cubano quien impedía la salida del país a su población, mediante obstáculos burocráticos y negativas arbitrarias. Para sostener este idea falsa, la periodista debe ocultar lo verdaderamente esencial: que la población cubana no ha podido viajar al exterior a pesar de haber obtenido, en la inmensa mayoría de los casos, el permiso de salida, debido a que los países de recepción le han negado la correspondiente visa de entrada. Y esta situación no va a variar con la reforma migratoria cubana. Es más, se prevé que –para frenar las expectativas de viajar o emigrar que genere esta reforma- los cupos de entrada a España y a otros estados del Norte se restringirán aún más.
“A partir del 14 de enero solo necesitarán un pasaporte en vigor y el visado del país de destino”: la periodista de Televisión Española nos remarca que, ahora, para salir del país, “solo” se necesitará el visado en destino, como si su obtención fuera un mero trámite, y no existiera una política de negativa sistemática y masiva de visas por parte, por ejemplo, del Gobierno de España. Mientras la corresponsal remarca “los lentos y costosos trámites” por la parte cubana, silencia el vía crucis burocrático de cientos de cubanos y cubanas en el Consulado español en La Habana: colas interminables, meses de trámites, elevadas tasas por cada gestión y silencios administrativos que, en la mayoría de los casos, acaban en una negativa con la frase “posible migrante”.
Pero este aspecto esencial para que la audiencia entienda el problema, es silenciado por Televisión Española y el resto de grandes medios, interesados en culpabilizar al Gobierno cubano.
La corresponsal de Televisión Española, además, realizaba una afirmación increíble en alguien que lleva cuatro años residiendo en Cuba: “(Hasta ahora), había muchas limitaciones y aquellos que querían abandonar la Isla eran tachados de traidores”. Un mensaje que es un cliché obsoleto, quizá real hasta los años 80, pero que no tiene nada que ver con el presente. El Gobierno cubano ha reconocido públicamente, en repetidas ocasiones, el papel de la emigración cubana en la construcción del país, y su carácter económico y no político, similar a la de otros países de la región. Las palabras del presidente Raúl Castro sobre la población emigrada están bien lejos del concepto de “traidores” mencionado por Televisión Española: “Hoy los emigrados cubanos, en su aplastante mayoría, lo son por razones económicas. Este sensible asunto ha sido objeto de manipulación política y mediática durante largos años, en el propósito de denigrar a la Revolución y enemistarla con los cubanos que viven en el extranjero. Lo cierto es que casi todos preservan su amor por la familia y la patria que los vio nacer, y manifiestan, de diferentes formas, solidaridad con sus compatriotas”.
El Gobierno cubano tiene relaciones normalizadas con decenas de colectivos de la emigración. Y contra todos los clichés mediáticos, que asocian emigración cubana con exilio político, existe un número creciente de asociaciones de migrantes que apoyan explícitamente a la Revolución cubana. Este 20 de octubre se celebra en Madrid, por ejemplo, el Encuentro de Cubanos y cubanas residentes en Europa. ¿Cubrirá Televisión Española este evento? ¿Informará de la existencia de miles de migrantes cubanos con posiciones diametralmente contrarias a la de la llamada “disidencia” aliada de EEUU? ¿O lo silenciará de la misma manera que silencia la responsabilidad del Gobierno español en la prohibición de viajar a la ciudadanía de Cuba y de tantos otros países del Sur?
Fuente Capítulo Cubano
Vea además
Reforma migratoria: La Revolución cumplió su palabra
http://cubaizquierda.blogspot.com/2012/10/reforma-migratoria-la-revolucion.html
martes, 16 de octubre de 2012
“Por la voluntad común de la Nación Cubana”
Es por ello que cualquier análisis que se haga de la problemática migratoria cubana pasa inexorablemente por la política de hostilidad que el gobierno de los EE.UU. ha desarrollado contra el país por más de 50 años. La aplicación de un ilegal y genocida bloqueo económico y el intento de construir una oposición interna mediante acciones subversivas y el empleo de agentes a sueldo han sido sus componentes esenciales. Dicha política ha incluido desde campañas mediáticas y "robo de cerebros", hasta atentados terroristas, sabotajes y agresiones de todo tipo.
La política migratoria de Cuba, a lo largo de todos estos años de Revolución, se ha basado en el reconocimiento del derecho de los ciudadanos a viajar, a emigrar o residir en el extranjero y en la voluntad de favorecer las relaciones entre la Nación y su emigración. Al mismo tiempo se ha fundamentado en el legítimo derecho a defendernos frente a la agresividad de Washington. Las disposiciones para regular los flujos migratorios del país, fueron adoptadas en medio de circunstancias impuestas por las agresiones que en esta esfera se han implementado por las diferentes administraciones norteamericanas, con el estímulo de sus aliados en Miami.
Como expresara el Presidente Raúl Castro en la clausura del 8vo. Periíodo Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular el pasado 23 de diciembre de 2011 "... no podemos olvidar que somos el único país del planeta a cuyos ciudadanos se les permite asentarse y trabajar en el territorio de los Estados Unidos sin visa alguna... en virtud de la criminal Ley de Ajuste Cubano... y la política ‘pies secos, pies mojados’, que favorece el tráfico de personas y ha provocado numerosas muertes de inocentes".
Desde el propio comienzo de la Revolución, nuestro país fue víctima del despojo indiscriminado de sus profesionales. Más de la mitad de los 6 mil médicos con que contábamos en aquel momento, emigraron fundamentalmente hacia los Estados Unidos. Un gran número de los mejores ingenieros y técnicos también fue alentado a emigrar, con el propósito de impedir el desarrollo económico y social de la nación. A estas acciones, se sumaría posteriormente, entre otros, el programa de visas para profesionales de la salud cubanos, implementado por Washington en el 2006 con similares objetivos.
Es por ello que, mientras persistan las políticas que favorecen el "robo de cerebros", dirigidas a despojarnos de los recursos humanos imprescindibles para el desarrollo económico, social y científico del país, Cuba estará obligada a mantener medidas para defenderse en este frente.
El doble rasero y el carácter inhumano de esta política, que estimula por una parte las salidas ilegales del país, y por otra obstaculiza la posibilidad de emigrar de manera legal, ordenada y segura, ha tenido la clara intención de convertir a los cubanos que desean establecerse en otros países, en supuestos opositores políticos y en un factor de desestabilización interna.
Como consecuencia de esta irracional e irresponsable política, a lo largo de todos estos años se han sucedido varias crisis migratorias: Camarioca en 1965, Mariel en 1980, y la "crisis de los balseros" de 1994.
A pesar de ello, Cuba ha mostrado su permanente disposición a cooperar en la búsqueda de soluciones razonables a este complejo problema y ha trabajado sostenidamente por normalizar las relaciones con sus emigrados, favorecer las vías para una emigración ordenada y segura, así como facilitar los viajes de los ciudadanos al exterior por asuntos particulares.
Las nuevas medidas migratorias anunciadas por decisión soberana del Estado cubano, no constituyen un hecho aislado, sino que se inscriben dentro del proceso irreversible de normalización de las relaciones de la emigración con su Patria.
La inmensa mayoría de los cubanos asentados en más de 150 países mantiene vínculos estables con su Patria y con sus familiares, se opone al bloqueo y no desea la aplicación de una política agresiva contra su país de origen.
En la despedida a su Santidad Benedicto XVI, el 28 de marzo pasado, el Presidente Cubano expresó: "Reconocemos la contribución patriótica de la emigración cubana, desde el aporte decisivo a nuestra independencia de los tabaqueros de Tampa y Cayo Hueso y todos los que fueron sostén de los anhelos de José Martí, hasta los que se oponen hoy a quienes atacan a Cuba y manipulan el tema migratorio con fines políticos. Hemos realizado prolongados esfuerzos hacia la normalización plena de las relaciones de Cuba con su emigración que siente amor por la Patria y por sus familias y persistiremos en ello por la voluntad común de nuestra Nación".
Editorial del Periódico Granma
FOTO RCBáez
lunes, 15 de octubre de 2012
Actualiza Cuba su política migratoria
Entrarán en vigor las modificaciones el 14 de enero de 2013
Juventud Rebelde
16 de Octubre del 2012 0:19
16 de Octubre del 2012 0:19
Como
parte del trabajo que se viene realizando para actualizar la política
migratoria vigente y ajustarla a las condiciones del presente y el
futuro previsible, el Gobierno cubano, en ejercicio de su soberanía, ha
decidido eliminar el procedimiento de solicitud de Permiso de Salida
para los viajes al exterior y dejar sin efecto el requisito de la Carta
de Invitación.Por tanto, a partir del 14 de enero del 2013 solo se exigirá la presentación del pasaporte corriente actualizado y la visa del país de destino, en los casos que la misma se requiera. Serán acreedores de dicho pasaporte los ciudadanos cubanos que cumplan los requisitos establecidos en la Ley de Migración, la cual ha sido también actualizada de acuerdo con las medidas adoptadas y entrará en vigor a los noventa días de su publicación en la Gaceta Oficial de la República de Cuba.
Los titulares de pasaporte corriente, expedido con anterioridad a la vigencia de esta decisión, deberán solicitar su actualización sin gravamen alguno a las autoridades competentes del Ministerio del Interior. Asimismo, quienes cuenten con un permiso de salida vigente, podrán salir del país sin necesidad de un nuevo trámite.
También se ha dispuesto extender a 24 meses la permanencia en el exterior de los residentes en Cuba que viajen por asuntos particulares, contados a partir de la fecha de salida del país. Cuando excedan este término deben obtener, plasmada en el pasaporte, la constancia de la(s) prórroga(s) de estancia correspondiente, otorgada por un consulado cubano.
La actualización de la política migratoria tiene en cuenta el derecho del Estado revolucionario de defenderse de los planes injerencistas y subversivos del gobierno norteamericano y sus aliados. Por tal motivo, se mantendrán medidas para preservar el capital humano creado por la Revolución, frente al robo de talentos que aplican los poderosos.
Es oportuno informar que paulatinamente se adoptarán otras medidas relacionadas con el tema migratorio, las cuales sin dudas, coadyuvarán también a consolidar los prolongados esfuerzos de la Revolución en aras de normalizar plenamente las relaciones de Cuba con su emigración.
En el día de hoy se publica en la Gaceta Oficial de la República el Decreto Ley del Consejo de Estado que modifica la vigente Ley de Migración, así como otras normas complementarias.
Información adicional a la población sobre los procedimientos para el cumplimiento de lo establecido y otras precisiones puntuales sobre la política migratoria del país, están disponibles en las oficinas y el correo de voz de la Dirección de Inmigración y Extranjería por el teléfono: 206 32 18, Portal del Ciudadano Cubano:
www.ciudadano.cu y el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba: www.cubaminrex.cu.
Descargar en PDF:
DECRETO-LEY No. 302 MODIFICATIVO DE LA LEY No. 1312, “LEY DE MIGRACIÓN” DE 20 DE SEPTIEMBRE DE 1976
miércoles, 26 de septiembre de 2012
Disfruten su freedom
Tristeza
siento por los que se han ido sin ver más allá. Me causa desconsuelo la
imagen en los ojos de quienes todavía tienen tatuada La Habana, pero no
los juzgo. Entiendo las razones, pero insisto, no vieron más allá.Crecí en el barrio de Buena Vista, de los más modestos de la capital cubana en pleno Periodo Especial. Algunas mañanas partía a la escuela con tan sólo un pan con aceite y un agua con azúcar en la barriga, pero iba contento.
José Martí se llama la primaria que me forjó en el amor a mi país y a mis compañeros. Mercedes fue mi maestra de Historia y Lengua Española, quien además alimentó con hazañas y aventuras mi infantil delirio. Eso no puedo olvidarlo.
Era difícil esa época, pero tuve la suerte de conocer otras realidades que me sirvieron para contrastar y lo hice, no con la conciencia de un adulto contaminada de intereses, sino con la pureza de mis primero años.
Tuve la fortuna de estar un tiempo en Bolivia gracias al trabajo de mi papá. Allí pude abrir los ojos en otra realidad. Ya no iba a la escuela con un pan con aceite y un agua con azúcar, pero entre mis compañeros habían quienes ni siquiera iban con bocado alguno. Disfruté esos años porque me llené de juegos y códigos nuevos. Aprendí cómo se relacionaban los niños felices “que en la falda de los cerros iban a jugar”. Pero no puedo sacar de mi memoria la anécdota aquella cuando mi madre vio a una niña de 5 o 6 años en la calle descalza y se llenó de espanto.
Mi madre, cubana al fin, jamás había visto eso, así que cargó con la niña hasta nuestra casa, la bañó, le dio ropas nuevas y unos 50 bolivianos y la dejó en el Mercado Rodríguez, donde la habíamos encontrado. Al otro día unos diez pequeñines estaban en la puerta de mi casa para que mi madre los ayudara a ellos también.
Algunos dirán que yo soy fatal, como “Chicho”, por haberme ido a Bolivia, el país más pobre de Sudamérica, pero están equivocados. Bolivia es uno de los países más ricos de América, tiene selva, llano, montaña, frutas, ganado, gas y muchos minerales. En La Paz, ciudad donde vivía, no todos andaban con los pies desnudos. Quien ha ido a esa bella ciudad sabrá que La Paz tiene tres realidades: el Alto, el Centro y la Zona Sur. El primero es un lugar pobre y desgarrador, las imágenes del Alto son fuertes, a veces de niños en los latones de basura buscando sobras de comida o lamiendo los paquetes de galletas buscando desesperados la última miga perdida en el sobre; el Centro es la zona de oficinas y comercial donde nosotros vivíamos y que está llena de barrios acomodados, modestos y pobres; y abajo, lejano de todos está la Zona Sur, llena de calles bellas, edificios altos, de una arquitectura exquisitamente moderna, donde nadie va la escuela descalzo, ni en bus escolar, sino en el auto del padre que lo va a dejar, un auto del año.
En mi Cuba no existen esos contrastes. No puedo negar que si hay diferencias, pero es falso decir que la sociedad cubana es una sociedad de ostentaciones.
Jamás olvidaré a Elizabeth, la compañerita más bonita de José Martí, quien recibía mes a mes la remesa de su padre, un hombre que llevaba años en “la otra orilla”. Ella llevaba una latica de Tukola, un sándwich de la tienda, mientras que otros nos teníamos que fajar con el diminuto pan de la bodega. El tema, es que con Elizabeth tuvimos la oportunidad de compartir un buchito de su Tukola, porque ella no vivía en la Zona Sur, sino en Buena Vista, a una cuadra de mi casa. Ambos éramos compañeros de la misma escuela y juntos, con nuestras pañoletas bien atadas al cuello, prometíamos cada mañana ser como el Che.
Al pasar de los años descubrí nuevos amores, la literatura, la poesía, la trova y el rock. Me hice cientos de amigos en el mundo de los frikis, como le decimos en Cuba al mundo del rock, y con ellos aprendí nuevas visiones. En la calle G teníamos horas de halagos a la música de Pink Floyd, de Led Zeppelin, pero también nos poníamos a discutir sobre la realidad y “lo dura que estaba la cosa”. Nadie en esa discusión negaba que “la cosa” estaba fea, pero el debate que algunos planteábamos, era poder descubrir el origen del problema. Hablar del Bloqueo sonaba a poner el disco rayado, al discurso repetitivo que sonaba en la radio y la televisión, eso parecía ser verdad. Era tanta la reiteración del mensaje ese, que ya no era tema y pocos prestaban atención a las nuevas medidas que podían aplicar Clinton, Bush u Obama. Tuvimos que ser insidiosos y eso nos ayudó a no ser tan sólo críticos y mucho menos automarginados, como sucedió con algunos, quienes se restaron del debate y decidieron reclamar en los tumultos donde nadie los escuchaba. Muchas quejas se gritaron al vacío, pero quienes se restaron, no participaban en las discusiones de las asambleas locales y mucho menos en las juntas de los CDR.
Por un tiempo la cosa se contaminó seriamente, porque había mucha necesidad. Nacieron los cuenta propistas, que hoy tienen su auge, pero al mismo tiempo nacieron quienes alimentaron la desvergüenza regalando propinas por aquí y por allá, alimentando el oportunismo.
A pesar de esto y de aquello, de las necesidades y alguna que otra carencia, era feliz con mi guitarra vieja, descargando con el piquete en el malecón, sonando “Lágrimas negras” en el parque del Amadeo Roldan o divirtiéndonos un rato en la Casona de la Trova. Esas madrugadas eran libres. La confronta siempre estaba antes que nosotros, pero nos íbamos cantando alegres hasta “El Niágara”, mientras que el eco de las calles nos hacía el coro. Allí pedíamos un refresco dispensado, un disco con queso crema y a esperar que llegara la guagua. Al final nos montábamos en la 222 hasta la calle 58, lugar donde me dejaba caer rumbo a 60 y 25. Luego entraba a mi casa, tiraba los zapatos, vacilaba un poco la noche y me dormía con la música de los grillos.
Otra vez, por las circunstancias de la vida, tuve la oportunidad de conocer el país de mi padre, Chile. Mi viejo me pidió que estudiara aquí junto a él, para recuperar todos los años que estuvimos alejados, pero la condición a eso, era que al final retornaría a Cuba.
Todos los días en Chile han sido de añoranza. Me he sumado a las luchas de los estudiantes y los trabajadores del que es también mi país, porque mi padre me enseñó que antes que cubano, soy latinoamericano, pero a pesar de ello, no puedo zafarme de mi tierra. Cada mañana me levanto, pongo Radio Reloj por Internet y trato de inventarme una rutina como si estuviera en La Habana.
A veces me da tristeza cuando “pregunto por un viejo amigo” y me cuentan “que nos lo ha podrido el enemigo” o que “degollaron su alma en nuestras manos”. Más desazón me da cuando converso con aquellos que se han ido y me hablan de oportunidades, de progreso, de buena vida. Yo aquí estoy rodeado de objetos que sólo me dan soledad. No hallo en el computador un amigo con el cual descargar, ni con el cual esperar infinitas horas la guagua; no hallo las madrugadas calurosas, ni los mosquitos; pero tampoco el sabor del mamocillo, ni de la guayaba.
Hay otros que me hablan de la desilusión, de Martí, de la cita aquella donde critica el socialismo y los veo tan lejanos al apóstol aunque lo citen mil veces. La lejanía la siento porque desconocen ellos que Martí y Fidel tuvieron como impulso el mismo motor humanista; desconocen que ambos se equivocaron alguna vez. He conocido algo a Martí y siento que me falta un millón, pero conciencia tengo de que este hijo de la sociedad feudal, al conocer el capitalismo, sintió admiración porque supo de la meritocracia, el emprendimiento y una sociedad sin esclavitud, pero no pocos años pasaron para que descubriera la política Monroe, la ambición imperialista, la gula insaciable de los monopolios, la desdicha de los trabajadores, hechos que lo llevaron a escribir sobre Marx cuando falleció:
“Karl Marx estudió los modos de enseñar al mundo sobre nuevas bases, y despertó a los dormidos, y les enseñó el modo de echar a tierra los puntales rotos”.
“Aquí están buenos amigos de Carlos Marx, que no fue sólo movedor titánico de las cóleras de los obreros europeos, sino veedor profundo en la razón de las miserias humanas, y en los destinos de los hombres, y hombre comido del ansia de hacer el bien. El veía en todo lo que en sí propio llevaba: rebeldía, camino a lo alto, lucha”.
No critico a nadie que se haya marchado por temas económicos o de otra índole, pero permítanme ser como soy, construir el país que quiero, permítanme llamarle autonomía a ese sentimiento que llevo en el pecho. Pido humildemente que nadie venga de afuera a decirme cuál es mi camino y a quienes lo hagan desde el país que más agrede a mi bastión, que disfruten su freedom. Yo soy feliz con mi libertad, que la puedo compartir porque es inmensa y a la vez “cabe en un grano de maíz”.
Tomado de Mauricio Leandro: Blog cubano no financiado por el gobierno de Estados Unidos
martes, 25 de septiembre de 2012
La migración “en el bombo”. ¿Lo digo literalmente?
Por Rodolfo Romero Reyes
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El mar se traga los sueños, se traga los
hombres… las culpas se quedan en la otra orilla,
bien lejos de La Habana.
|
Cuando salimos de la terminal de vuelos nacionales tuvimos que pasar obligatoriamente por delante de las vallas que están ubicadas en la intersección de las calles que siguen para Boyeros y las que conducen a las distintas terminales del aeropuerto “José Martí”. Para los que no los han visto, les cuento que estos letreros son inmensamente grandes y tienen los mensajes que queremos trasmitir a los visitantes que llegan a nuestro país.
Para mi sorpresa, habían quitado la más vieja de estas vallas. Era aquella que aseguraba que “EL 70 POR CIENTO DE LOS CUBANOS habíamos nacido BAJO EL BLOQUEO DE LOS ESTADOS UNIDOS”. Esa es una de las verdades más grandes e irrefutables: todos los que nacimos a mediados de los 80 para acá, y escuchamos los cuentos de nuestros padres, sabemos lo duro que es ser hijos del llamado “periodo especial”, momento en que el bloqueo se ha sentido más que nunca. Y es que nacer bajo el bloqueo, es una realidad que a veces se nos despinta, y como la valla misma va perdiendo su impacto; aunque todos los días los problemas que tenemos que resolver por su causa sean tan terribles como las paradas de ómnibus al mediodía.
Ahí mismo, tan cerca del aeropuerto con sus aviones, con la connotación que los viajes tienen para todos los cubanos, me puse a pensar que es también por culpa de los Estados Unidos (y fíjense que no es muela) que ese 70 por ciento de cubanos vemos la emigración de una manera distinta a como la vive el resto del mundo. Todo el mundo emigra desde que el mundo es mundo, sin embargo en Cuba la cosa se ve diferente.
Los cubanos, gracias a la beligerancia de Estados Unidos hacia Cuba, tenemos otro status, otros “privilegios” como emigrantes. Yo me imagino que muchos latinoamericanos, sobre todo los mexicanos, sentirán por nosotros cierta envidia. ¿Por qué los gringos favorecen a los panas cubanos?, se preguntarán muchos de ellos. Porque esa es la emigración que prefieren en el Norte: cubana, y preferiblemente ilegal.
Dice mi amigo Rafa, quien siempre está detrás de las estadísticas y chismes políticos, que desde antes del 59 las visas que se daban para Estados Unidos también eran muy pocas. Solo clasificaban los pocos trabajadores que quisieran hacer allá los trabajos que los propios estadounidenses no querían. Los trámites se demoraban cantidad y al que se le ocurriera irse de forma ilegal ilegal se exponía a la expulsión inmediata o a la prisión.
Sin embargo, cuando triunfa la Revolución, los Estados Unidos acogieron a todos los batistianos, esbirros, estafadores, asesinos y ladrones que salieron corriendo de aquí. Desde entonces la visa dejó de ser un documento indispensable para acceder al territorio norteamericano. Ser cubano y llegar de manera ilegal eran suficientes cartas credenciales. Y sí de paso hablabas un poquito mal de Fidel, te daban propina.
Fue gracias a este acto divino de bautismo del Tío Sam, hacedor de milagros, que dejamos de ser emigrantes para ser “exiliados políticos”, a diferencia del resto de los latinoamericanos que seguían siendo extranjeros, sujetos a las leyes migratorias norteamericanas.
Después decidieron que el tema migratorio sería uno de los platos fuertes para sacar de circulación a la Revolución, de ahí que fuera tan importante “ayudar” a los “refugiados” que procedían del entonces campo socialista.
Por eso se creó el Programa de Refugiados Cubanos, se estimuló la salida de Cuba de más 14 mil niños hacia los Estados Unidos durante la Operación Peter Pan, y finalmente, en 1962, se eliminaron los vuelos y salidas legales hacia ese país. Los cubanos de aquí y sus familiares de allá, los mismos padres engañados que enviaron a sus niños se quedaron entonces sin saber qué hacer.
Entonces no quedaba otra: las salidas ilegales.
Quizás por eso en Cuba inventamos la tan polémica política migratoria, que imagino se habrá hecho más rígida después de la Ley de Ajuste Cubano en 1966.
Los yanquis entonces buscaron apoyo en los medios de prensa. ¿Resultado? Las crisis migratorias de Boca de Camarioca en 1965, la del Mariel en 1980, la de los inicios de los noventa, el robo y secuestro de aviones y embarcaciones muchas veces con lamentables pérdidas de vidas humanas, y hasta los vecinos míos que intentaron irse el pasado fin de semana, a pesar del mal tiempo anunciado por Rubiera.
No nos quieren quitar el bloqueo, a pesar de que ha demostrado su ineficacia como purgante para la Revolución. Lo mantienen porque son miles de millones de pesos los que hemos perdido año tras año, y como dice Pánfilo (el de Chequera), hay una pila de gente allá, que gracias al bloqueo, “vive del cuento”.
Estoy convencido de que nunca quisimos ese “tratamiento especial” que Estados Unidos no ha dado en diversas materias, específicamente en el tema migratorio.
Para mucha gente la emigración, es ayuda y es apoyo. No los mercenarios que hablan mal de Castro, o los Oteros que se van a ganarse limosnas a cambio de mentiras, sino los familiares y amigos que trabajan honradamente, y mandan sus remesas de mes en mes, o el tío de mi amiga pinareña, que se muere por verla otra vez. Por estos meses, el tema de la emigración está “en el bombo”, así que quizás escribiré dos o tres post.
Fuente Blog Letra Joven
lunes, 24 de septiembre de 2012
La emigración cubana y su manipulación política por Estados Unidos
Las migraciones
han sido parte del actuar humano prácticamente desde los inicios de la
especie. Pero en el mundo globalizado y profundamente injusto de hoy, el
creciente flujo migratorio internacional –alentado por las hondas
desigualdades económicas y sociales, la inestabilidad política, los
conflictos armados, los desastres naturales y otras causas–, se ha
convertido en uno de los más serios problemas de la humanidad.
En este complejo y duro panorama hay una clara excepción: el tratamiento que el Gobierno de EE.UU le da a la emigración cubana con evidentes fines políticos, como parte de sus planes agresivos contra la Revolución.
Antes de 1959 eran contadas las visas que la Embajada de los Estados Unidos concedía a los ciudadanos cubanos para emigrar a ese país; lo que constituía una aspiración de millones de personas en el mundo, atraídos por el estándar de vida en la nación que emergió de la Segunda Guerra Mundial como la más rica y poderosa del planeta. Unos pocos humildes trabajadores dispuestos a asumir las duras labores que el estadounidense se rehusaba a hacer y componentes de la burguesía y de algunos sectores medios del país, eran los afortunados en esa ruleta migratoria.
Los trámites legales para que un cubano emigrara a Estados Unidos entre 1945 y 1959 eran prolongados y rigurosos. Al que ingresaba ilegalmente le esperaba sin remedio la expulsión o la prisión. Eran tan perseguidos por la “migra” como lo son ahora muchos emigrados latinoamericanos. Ahí esta el testimonio de Camilo Cienfuegos en sus cartas a la familia durante el tiempo que debió permanecer en territorio norteamericano, en la década del 50, ante la persecución de la dictadura batistiana.
Todo cambió con el Triunfo de la Revolución en 1959. Desde el primer día de la victoria de nuestro pueblo, Estados Unidos se convirtió en seguro refugio para los esbirros, torturadores, asesinos, malversadores y ladrones de la derrocada tiranía de Fulgencio Batista. El ingreso sin obstáculo al suelo estadounidense de cualquier persona que saliera ilegalmente de Cuba pasó a ser la norma. La visa dejó de ser un trámite necesario para ser recibido. La categoría de emigrante desapareció para los cubanos que salían del país, que pasaron sin excepción al tratamiento de exiliados, gracias a la política implantada por Washington.
El gobierno norteamericano, consciente de que en Cuba había una verdadera Revolución, se planteó una estrategia de hostilidad permanente hacia nuestra Patria sustentada en un feroz bloqueo económico y comercial y que tenía también al tema migratorio como uno de sus componentes esenciales para la desestabilización. Cuba pasó a formar parte de la política implementada por la Casa Blanca en los años 50 para beneficiar con el estatus de “refugiado” a los migrantes del entonces campo socialista.
Nació así el Programa de Refugiados Cubanos, a inicios de los 60, y se ejecutó la inescrupulosa Operación Peter Pan mediante la cual fueron virtualmente secuestrados hacia EE.UU más de 14 mil niños, arrancados a sus padres atemorizados por la propalación de la falsa e infame noticia de que sería suprimida la Patria Potestad en Cuba.
Tras la derrota sufrida en Playa Girón, el escalamiento de la guerra sucia contra Cuba y las tensiones de la Crisis de Octubre, el Gobierno norteamericano suprimió abruptamente, a fines de 1962, los vuelos normales y salidas legales desde nuestro país a esa nación, cortando de facto los vínculos de miles de cubanos con sus familiares en EE.UU, entre ellos la de los padres que habían enviado a sus hijos durante la Operación Peter Pan. Solo quedó el camino de las salidas ilegales.
En febrero de 1963, la administración Kennedy dio un poderoso estímulo a esas salidas al anunciar que los cubanos que llegaran a EE.UU directamente desde nuestro país serían recibidos como refugiados; mientras, quienes lo hicieran desde terceros países serían considerados extranjeros y quedarían sujetos a las restricciones migratorias norteamericanas.
Se buscaba el show político y mediático. El intento de pintar una Revolución que naufragaba. El propósito de mostrar una sociedad supuestamente quebrada y fracasada que obligaba a sus ciudadanos a lanzarse desesperadamente a la aventura migratoria.
El Congreso estadounidense dio un espaldarazo final a la perversa política al aprobar la llamada Ley de Ajuste Cubano, firmada por el presidente Johnson el 2 de noviembre de 1966. Con ella se concedía el derecho inmediato al permiso de residencia a cualquier emigrante ilegal cubano que llegara a territorio norteamericano, y al año se le otorgaba automáticamente la residencia permanente.
Esa aviesa legislación –aplicada desde entonces invariablemente y actualizada varias veces para promover aún más la emigración ilegal–, unida a la intencionada denegación de cuantiosas solicitudes de visas para la emigración legal, al endurecimiento del bloqueo y a las miles de horas de incesante propaganda subversiva y de guerra política y sicológica desde EE.UU llamando a la indisciplina social, al delito y a las salidas ilegales del país, han provocado sucesivas y graves crisis migratorias como las de Boca de Camarioca (1965) , el Mariel (1980) y la de 1994.
Impunidad, violencia y robo de cerebros
La impunidad total y los estímulos con que se ha recibido en EE.UU a todas las personas salidas ilegalmente de Cuba en estas cinco décadas, han dado lugar al robo y secuestro de embarcaciones, la piratería aérea, la violencia, el empleo de armas y hasta a asesinatos. Autores de crímenes atroces como Leonel Macías, el asesino del guardamarina Roberto Aguilar Reyes, viven hoy en la Florida al amparo de esta política.A sectores de esa estimulada emigración han acudido el gobierno estadounidense, la extrema derecha, los servicios especiales y la mafia cubano americano para ejecutar sus planes agresivos y terroristas contra nuestra Patria.
Esa mafia y sus representantes en el Congreso han utilizado a su antojo el tema migratorio en su agenda anticubana. Estimulan por un lado la emigración a través de declaraciones y acciones precisas como el programa Éxodo manejado por la Fundación Nacional Cubano Americana en la década de los 90, y por el otro, presionan al Gobierno norteamericano a actuar en el supuesto interés de la Seguridad Nacional de EE.UU si se produjera una nueva crisis migratoria. Sueñan con provocar un conflicto armado entre Estados Unidos y Cuba.
En todos estos años, las autoridades norteamericanas y los sectores anticubanos han alentado y priorizado la salida del país de médicos, enfermeros, profesores, ingenieros y otros profesionales universitarios o técnicos de nivel medio, en un descarado robo de cerebros. Miles de millones de dólares le han costado a la nación la pérdida de ese personal calificado formado gratuitamente en nuestras universidades y escuelas politécnicas.
No satisfechos con extraerlos del país, los persiguen por diversas partes del mundo. Vigente está el programa ideado por la administración Bush para captar médicos y otros especialistas de salud cubanos que prestan importantes servicios en decenas de países.
Permanente es también el asedio a nuestros deportistas, reconocidos en los escenarios mundiales y forjados gracias al sudor de nuestro pueblo y la capacidad de nuestro sistema de formación deportiva.
El objetivo es apropiarse desvergonzadamente del talento de la nación, e intentar desmoralizar, obstruir nuestro desarrollo, generar desaliento.
Pese a los acuerdos migratorios logrados entre Cuba y EE.UU, el gobierno norteamericano continúa aplicando para nuestra nación los esquemas de la Guerra Fría y el anticomunismo que caracterizaron la política inmigratoria de ese país en décadas pasadas.
Una y otra vez han violado esos acuerdos en diferentes administraciones, mantienen en vigencia la Ley de Ajuste Cubano que estimula la emigración ilegal y ha provocado numerosas muertes en el estrecho de la Florida, y sostienen las campañas de aliento a esa emigración y la manipulación mediática sobre este sensible tema.
Mientras más de 429 mil indocumentados fueron detenidos y más de 397 mil inmigrantes fueron expulsados de Estados Unidos en el 2011, según reconoció hace unos días el Departamento de Seguridad Interior, los inmigrantes cubanos continúan recibiendo un tratamiento privilegiado a tono con los intereses subversivos de la política norteamericana hacia nuestro país.
Cuba ha cumplido rigurosa y estrictamente sus compromisos en los acuerdos migratorios, sostiene la necesidad de garantizar una emigración legal, ordenada y segura hacia la nación norteña, mantiene una relación respetuosa con el creciente y mayoritario sector de la emigración cubana en Estados Unidos y otras partes del mundo que profesa amor a su Patria, promueve los vínculos familiares, condena el bloqueo y otras políticas agresivas contra su pueblo y defiende el derecho de nuestra nación a vivir y desarrollarse en paz, y ha dado pasos en todos estos años para hacer más fluida esa relación entre la Nación y su emigración.
Tomado de Cubadebate
Imagen agregada RCBáez
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