Por Ariadna Cornelio Hitchma y Gretter Alfonso Guzmán, funcionarias del Minrex
Solo
existen cuatro aspectos en que el Presidente no puede actuar, pues
requieren la acción congresional para su eliminación o modificación por
estar regulados en leyes estadounidenses. Fuera de ellas, Obama puede
acudir a sus prerrogativas ejecutivas para modificar la implementación
de la política de bloqueo contra Cuba.
Aunque
el Congreso de Estados Unidos es el órgano facultado para decretar el
fin del bloqueo contra Cuba, este acto puede estar precedido del
desmontaje de la inmensa mayoría de las restricciones que conforman esta
política, a través de acciones ejecutivas del Presidente.
Con
la firma de la Ley para la Libertad y Solidaridad Democrática Cubanas
(conocida como Ley Helms-Burton) por el presidente William Clinton el 12
de marzo de 1996, quedó codificado en ley el bloqueo contra Cuba y la
madeja de órdenes ejecutivas que lo sustentan. De esta manera, las
prerrogativas del Presidente para conducir la política exterior hacia
Cuba fueron traspasadas al Congreso, en lo concerniente al levantamiento
del bloqueo contra nuestro país. Sin embargo, al mismo tiempo, esa
misma ley preservó las amplias facultades del Presidente para, a través
de la emisión de licencias, permitir transacciones referidas al bloqueo
que están reguladas por el Código Federal de Regulaciones de Estados
Unidos.
Solo
existen cuatro aspectos en que el Presidente no puede actuar, pues
requieren la acción congresional para su eliminación o modificación por
estar regulados en leyes estadounidenses. El primero es la prohibición a
subsidiarias de Estados Unidos en terceros países a comerciar bienes
con Cuba, recogida en la Ley para la Democracia Cubana de 1992 (más
conocida como Ley Torricelli). El segundo es la imposibilidad de
realizar transacciones con propiedades norteamericanas que fueron
nacionalizadas por nuestro país, lo cual está prohibido por la Ley
Helms-Burton. Otras dos prohibiciones fueron incluidas en la Ley de
Reforma de las Sanciones Comerciales y Ampliación de las Exportaciones
del 2000, que impide a los ciudadanos estadounidenses viajar a Cuba con
fines turísticos y obliga a nuestro país a pagar en efectivo y por
adelantado por las compras de productos agrícolas en Estados Unidos.
Fuera
de estas cuatro restricciones amparadas en las leyes estadounidenses
mencionadas, el Presidente puede acudir a sus prerrogativas ejecutivas
para modificar la implementación de la política de bloqueo contra Cuba.
Muestra
de esta capacidad presidencial fue lo ocurrido el pasado 17 de
diciembre del 2014, cuando el Presidente de Estados Unidos anunció
varias medidas para modificar la aplicación de determinadas regulaciones
del bloqueo. Con posterioridad a este paso, el 15 de enero del 2015,
los Departamentos de Tesoro y Comercio publicaron las regulaciones
administrativas para implementar las medidas anunciadas por el
Presidente, las cuales entraron en vigor el día siguiente.
Este
puede ser el procedimiento a seguir en lo adelante para eliminar una
buena parte de las restricciones económicas, financieras y comerciales
que el gobierno de Estados Unidos mantiene contra nuestro país. Las
modificaciones realizadas por Obama están lejos de ser “todo lo que el
Presidente puede hacer”, como bien reconocen varios sectores y expertos
en el propio Estados Unidos. Aunque ciertamente significan un paso de
avance en temas como viajes a Cuba, telecomunicaciones y remesas, muchas
otras prohibiciones pueden ser eliminadas con la intervención del
Presidente.
Una modificación sustantiva del andamiaje del bloqueo es
posible si Obama continúa utilizando sus amplias facultades ejecutivas
para eliminar muchas de las restricciones vigentes.
En
relación con los viajes, el Presidente podría permitir servicios de
ferry entre Estados Unidos y Cuba, además de eliminar el límite al valor
de los productos que pueden ser importados desde Cuba por los viajeros
estadounidenses que visitan nuestro país, para uso personal o como
regalos. También, podría autorizar que los aviones cubanos vuelen a
Estados Unidos y transporten viajeros entre los dos países.
En
materia de comercio, Obama podría permitir que Cuba importe desde
terceros países productos que contengan más de un 10 % de componentes
norteamericanos. Asimismo, podría autorizar las exportaciones a Cuba de
otros productos estadounidenses y permitir las importaciones en EE.UU.
de servicios o productos cubanos, incluyendo aquellos manufacturados en
terceros países que contienen materias primas cubanas como níquel o
azúcar.
La
salud es otro sector en el que se pueden adoptar medidas con amplio
impacto en el bienestar de ambos pueblos. La lista de acciones que
podría acometer el Presidente comprende entre otras: autorizar a
ciudadanos de EE.UU. a recibir tratamientos médicos en Cuba; permitir la
exportación de medicinas y equipos médicos que puedan utilizarse en la
producción de productos biotecnológicos cubanos; permitir las ventas de
materias primas que Cuba necesita para producir medicamentos para la
población cubana y para otros países en desarrollo, y autorizar la
comercialización en Estados Unidos de productos de la biotecnología
cubana, como el Heberprot- P y el Nimotuzumab, anticuerpo monoclonal
para tratar el cáncer de cabeza y cuello avanzados.
En
el sector bancario y financiero, donde el gobierno de Obama ha aplicado
acciones de acoso financiero, también pueden modificarse varias
regulaciones y autorizar por ejemplo, el uso del dólar estadounidense en
las transacciones internacionales de Cuba, el consentimiento para que
estas transacciones se realicen a través del sistema bancario de Estados
Unidos cuando provengan de operaciones nuestras con terceros países y
la reversión de la política de persecución financiera contra la Isla,
que incrementa el temor de los bancos de terceros países a operar con
Cuba o a ejecutar transferencias bancarias a favor de empresas u
organizaciones cubanas. Otras acciones comprenderían posibilitar a
entidades cubanas (bancos, empresas, etc.) abrir cuentas en bancos de
Estados Unidos e instruir a los representantes de Estados Unidos en las
instituciones financieras internacionales que no bloqueen el
otorgamiento de créditos u otras facilidades financieras a Cuba.
Por
tanto, Obama tiene posibilidades ilimitadas para modificar de manera
significativa las restricciones vigentes y vaciar al bloqueo de su
contenido fundamental mediante el ejercicio de sus prerrogativas con
determinación.
El
proceso hacia la normalización de las relaciones bilaterales pasa
necesariamente por el levantamiento del bloqueo, el cual constituye el
mayor obstáculo para las relaciones económicas, comerciales y
financieras de Cuba con Estados Unidos y el resto del mundo, y para el
desarrollo de todas las potencialidades de la economía cubana.
Fuente Diario Granma
Montaje fotográfico agregado RCBáez
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jueves, 12 de febrero de 2015
sábado, 16 de noviembre de 2013
Cómo limitan las embajadas occidentales los viajes de los cubanos
Por Salim Lamrani
Viajar al exterior es un vía crucis para los cubanos. Pero no forzosamente por las razones que uno cree…
Como todos los pueblos, los cubanos aspiran a viajar y descubrir el mundo, sea como simple turista o para realizar un proyecto personal o profesional. Los obstáculos son numerosos cuando se procede de un país del Tercer Mundo, y aún más cuando uno viene de la isla del Caribe. Pero, contrariamente a lo que se podría pensar, no son sólo de orden financiero o político.
En efecto, incluso antes de la reforma migratoria que adoptó el gobierno de Raúl Castro en enero de 2013 que permite a los cubanos viajar sin autorización de las autoridades, la inmensa mayoría de las personas que solicitan este permiso recibían una respuesta positiva de La Habana. Así, entre el año 2000 y el 31 de agosto de 2012, de un total de 941.953 solicitudes, el 99,4% quedo satisfecho. Sólo el 0,6% de las personas no pudieron conseguir dicha autorización.
Por otra parte, la inmensa mayoría de los cubanos que viajan al exterior eligen regresar al país. Así, de las 941.953 personas que salieron del territorio nacional, sólo el 12,8% escogió establecerse en el exterior, contra el 87,2% que regresó a Cuba [1].
La eliminación de los trámites administrativos y burocráticos –como el permiso de salida del territorio y la costosa carta de invitación– así como la ampliación de la estancia de 11 meses a 24, renovable indefinidamente tras una simple petición en un consulado cubano en el exterior, fueron beneficiosas. Así, de enero a octubre de 2013, 226.877 cubanos viajaron al exterior, o sea un alza de un 35% con respecto al año precedente [2].
Pero, ahora, otro reto espera a los cubanos: conseguir una visa. En efecto, la obtención del precioso documento es un vía crucis y constituye hoy la principal barrera para una estancia en el exterior. Las exigencias son draconianas y los rechazos muy numerosos.
Así, si un cubano desea viajar a Francia, tiene que concertar una cita con el consulado de Francia en La Habana por lo menos un mes antes de la salida y proporcionar una lista de documentos bastante precisa. Hace falta “una carta de motivación por parte de la persona que invita”, una “atestación de acogida de la alcaldía o la reservación de hotel con todos los gastos pagados”, una “copia de las últimas nóminas del garante o una declaración de la renta reciente”, “toda prueba de lazo familiar con el huésped”, una “copia de carné de identidad o del permiso de residencia en Francia del garante”, “un seguro de viaje válido durante toda la estancia”, “la confirmación de la reservación de un viaje organizado o cualquier otro documento apropiado que indique el programa de viaje previsto” y 60 euros de gastos administrativos, es decir el equivalente a tres meses de salario en Cuba, no reembolsables. Las autoridades diplomáticas avisan de entrada al potencial solicitante: “la embajada se reserva el derecho de otorgar o no la visa y no tiene, de ningún modo aunque esté completo el dossier, la obligación de otorgar una visa” [3].
Las exigencias son similares para viajar a España. También hace falta “carta de invitación de un particular, si se hospeda en su domicilio, expedida por la Comisaría de Policía correspondiente a su lugar de residencia”, el boleto de avión de vuelta y la cantidad mínima de 64,53 euros diarios por, con un mínimo de 580,77 euros [4].
Para Estados Unidos, las restricciones son aún más severas. El número de visas concedidas es irrisorio con respecto a las solicitudes. No obstante, existe una solución para los que no tienen visa: la emigración ilegal. En efecto, la Ley de Ajuste Cubano de 1966 estipula que todo cubano que entre legal o ilegalmente en el territorio nacional a partir del 1 de enero de 1959 consigue automáticamente el estatus de residente permanente al cabo de un año y un día.
Durante años, las potencias occidentales han criticado a las autoridades de La Habana, acusándolas de frenar la libertad de movimiento de los cubanos. Ahora bien, mientras Cuba ha suprimido los obstáculos burocráticos como el permiso de salida y la carta de invitación con el fin de facilitar los viajes de sus ciudadanos, las embajadas extranjeras erigen nuevas barreras y exigen ahora de los cubanos, además de los documentos habituales…. una carta de invitación.
[1] Cubadebate, «Cuba seguirá apostando por una emigración legal, ordenada y segura», 25 octubre 2012.
[2] Andrea Rodríguez, «Cubanos viajan más al extranjero gracias a reforma», The Associated Press, octubre 2012.
[3] Ambassade de France à Cuba, «Les différents types de visas et les documents à présenter». http://www.ambafrance-cu.org/Les-differents-types-de-visas-et (sitio consultado el 7 de noviembre de 2013).
[4] Ministerio de Relaciones Exteriores, «Requisitos de entrada». http://www.exteriores.gob.es/Consulados/LAHABANA/es/InformacionParaExtranjeros/Paginas/RequisitosDeEntrada.aspx (sitio consultado el 7 de noviembre de 2013).
Fuente Opera Mundi
*Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula Cuba. Les médias face au défi de l’impartialité, Paris, Editions Estrella, 2013, con un prólogo de Eduardo Galeano.
Contacto: lamranisalim@yahoo.fr ; Salim.Lamrani@univ-reunion.fr
Página Facebook: https://www.facebook.com/SalimLamraniOfficiel
Viajar al exterior es un vía crucis para los cubanos. Pero no forzosamente por las razones que uno cree…
Como todos los pueblos, los cubanos aspiran a viajar y descubrir el mundo, sea como simple turista o para realizar un proyecto personal o profesional. Los obstáculos son numerosos cuando se procede de un país del Tercer Mundo, y aún más cuando uno viene de la isla del Caribe. Pero, contrariamente a lo que se podría pensar, no son sólo de orden financiero o político.
En efecto, incluso antes de la reforma migratoria que adoptó el gobierno de Raúl Castro en enero de 2013 que permite a los cubanos viajar sin autorización de las autoridades, la inmensa mayoría de las personas que solicitan este permiso recibían una respuesta positiva de La Habana. Así, entre el año 2000 y el 31 de agosto de 2012, de un total de 941.953 solicitudes, el 99,4% quedo satisfecho. Sólo el 0,6% de las personas no pudieron conseguir dicha autorización.
Por otra parte, la inmensa mayoría de los cubanos que viajan al exterior eligen regresar al país. Así, de las 941.953 personas que salieron del territorio nacional, sólo el 12,8% escogió establecerse en el exterior, contra el 87,2% que regresó a Cuba [1].
La eliminación de los trámites administrativos y burocráticos –como el permiso de salida del territorio y la costosa carta de invitación– así como la ampliación de la estancia de 11 meses a 24, renovable indefinidamente tras una simple petición en un consulado cubano en el exterior, fueron beneficiosas. Así, de enero a octubre de 2013, 226.877 cubanos viajaron al exterior, o sea un alza de un 35% con respecto al año precedente [2].
Pero, ahora, otro reto espera a los cubanos: conseguir una visa. En efecto, la obtención del precioso documento es un vía crucis y constituye hoy la principal barrera para una estancia en el exterior. Las exigencias son draconianas y los rechazos muy numerosos.
Así, si un cubano desea viajar a Francia, tiene que concertar una cita con el consulado de Francia en La Habana por lo menos un mes antes de la salida y proporcionar una lista de documentos bastante precisa. Hace falta “una carta de motivación por parte de la persona que invita”, una “atestación de acogida de la alcaldía o la reservación de hotel con todos los gastos pagados”, una “copia de las últimas nóminas del garante o una declaración de la renta reciente”, “toda prueba de lazo familiar con el huésped”, una “copia de carné de identidad o del permiso de residencia en Francia del garante”, “un seguro de viaje válido durante toda la estancia”, “la confirmación de la reservación de un viaje organizado o cualquier otro documento apropiado que indique el programa de viaje previsto” y 60 euros de gastos administrativos, es decir el equivalente a tres meses de salario en Cuba, no reembolsables. Las autoridades diplomáticas avisan de entrada al potencial solicitante: “la embajada se reserva el derecho de otorgar o no la visa y no tiene, de ningún modo aunque esté completo el dossier, la obligación de otorgar una visa” [3].
Las exigencias son similares para viajar a España. También hace falta “carta de invitación de un particular, si se hospeda en su domicilio, expedida por la Comisaría de Policía correspondiente a su lugar de residencia”, el boleto de avión de vuelta y la cantidad mínima de 64,53 euros diarios por, con un mínimo de 580,77 euros [4].
Para Estados Unidos, las restricciones son aún más severas. El número de visas concedidas es irrisorio con respecto a las solicitudes. No obstante, existe una solución para los que no tienen visa: la emigración ilegal. En efecto, la Ley de Ajuste Cubano de 1966 estipula que todo cubano que entre legal o ilegalmente en el territorio nacional a partir del 1 de enero de 1959 consigue automáticamente el estatus de residente permanente al cabo de un año y un día.
Durante años, las potencias occidentales han criticado a las autoridades de La Habana, acusándolas de frenar la libertad de movimiento de los cubanos. Ahora bien, mientras Cuba ha suprimido los obstáculos burocráticos como el permiso de salida y la carta de invitación con el fin de facilitar los viajes de sus ciudadanos, las embajadas extranjeras erigen nuevas barreras y exigen ahora de los cubanos, además de los documentos habituales…. una carta de invitación.
[1] Cubadebate, «Cuba seguirá apostando por una emigración legal, ordenada y segura», 25 octubre 2012.
[2] Andrea Rodríguez, «Cubanos viajan más al extranjero gracias a reforma», The Associated Press, octubre 2012.
[3] Ambassade de France à Cuba, «Les différents types de visas et les documents à présenter». http://www.ambafrance-cu.org/Les-differents-types-de-visas-et (sitio consultado el 7 de noviembre de 2013).
[4] Ministerio de Relaciones Exteriores, «Requisitos de entrada». http://www.exteriores.gob.es/Consulados/LAHABANA/es/InformacionParaExtranjeros/Paginas/RequisitosDeEntrada.aspx (sitio consultado el 7 de noviembre de 2013).
Fuente Opera Mundi
*Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula Cuba. Les médias face au défi de l’impartialité, Paris, Editions Estrella, 2013, con un prólogo de Eduardo Galeano.
Contacto: lamranisalim@yahoo.fr ; Salim.Lamrani@univ-reunion.fr
Página Facebook: https://www.facebook.com/SalimLamraniOfficiel
martes, 9 de abril de 2013
Cuatro perspectivas del absurdo migratorio cubano
Por Vincenzo Basile (Capítulo Cubano)
El
pasado 14 de enero (2013), entraba en vigor la nueva ley migratoria
cubana. Esta reforma, entre otras cosas, ha eliminado viejas -y en la
mayoría de los casos solo formales- restricciones para viajar a otros
países, como el llamado permiso de salida, y finalmente ha puesto al
descubierto el fraude mediático internacional alrededor
del fenómeno migratorio, destruyendo el tópico del cubano que huye
de la Isla-prisión y, sobre todo, aclarando definitivamente cual es la
real situación de los hechos, es decir, quien es el gobierno que
efectivamente obstaculiza los viajes de los cubanos y de los
norteamericanos, algo que ha evidenciado una política de doble rasero
totalmente silenciada por los grandes medios internacionales que durante
años han manipulado el tema de la emigración cubana que ahora, tras los
recientes acontecimientos, se podría analizar bajo cuatro distintas
perspectivas.
PERSPECTIVA 1: DISIDENTES PRIVILEGIADOS
Hay
que recordar en primer lugar que -pocos días tras la entrada en vigor
de la citada reforma- un estrechísimo grupo de cubanos ha emprendido una
larga gira mundial. Se trata de un grupo de llamados “disidentes”,
quienes -incitados por un gigantesco respaldo de la prensa
internacional- están escenificando auténticos shows mediáticos en cada país que visitan.
![]() |
| Yoani Sánchez sale de La Habana |
Emblemáticos
son tres casos. El primero, el caso de Rosa María Payá, hija del
fallecido Oswaldo Payá, quien ha llenado los titulares de los
principales medios internacionales acosando abiertamente al gobierno
cubano, con pruebas inconsistentes y casi fantasiosas,
de ser el responsable de la muerte de su padre y pidiendo una llamada
investigación independiente que, de hecho, violaría la soberanía
judicial cubana. El segundo, el caso de la delirante Berta Soler,
portavoz de las llamadas Damas de Blanco, quien ha llegado a España
donde se ha elevado autónomamente al rango de portavoz de todo el pueblo
cubano, ha solicitado más presiones políticas internacionales contra su
país y ha exaltado la prosperidad de la Cuba antes de la Revolución -la
Cuba de Batista- que ha calificado como una ‘joya de oro’. El tercero y más famoso es el caso de la bloguera y autodenominada periodista Yoani Sánchez quien ha emprendido una gira mundial
de 80 días que está destruyendo poco a poco su imagen de mujer
pacífica, enseñando al mundo sus lazos con los dueños mediáticos
latinoamericanos, la ultraderecha de Miami y el propio gobierno de Estados Unidos.
Estas
tres personas, con enormes privilegios políticos e inexplicables
disponibilidades económicas para hacer viajes que resultarían imposibles
no solamente para los cubanos sino para la mayoría de los ciudadanos
del mundo, son el emblema viviente de la existencia de un claro proyecto
político internacional para desestabilizar el proyecto revolucionario
cubano.
PERSPECTIVA 2: LA LEY DE AJUSTE CUBANO Y LOS 'REFUGIADOS ECONÓMICOS’
Mientras tanto, casi para enfatizar el aislado privilegio
de esos ‘disidentes’ que han podido viajar al exterior sólo gracias a
la solidaridad internacional y al respaldo mediático, e intentando
seguir construyendo el tópico del cubano que huye, el pasado 3 de abril,
muchos medios internacionales difundían la noticia de la deserción de siete miembros del Ballet Nacional de Cuba.
Los bailarines y las bailarinas desertores,
quienes llegaron a Miami tras cruzar la frontera entre México y Texas
(EEUU), solicitaban asilo político a las autoridades estadounidenses
aferrándose a la Ley de Ajuste Cubano,
una genocida normativa que le otorga el estatus de refugiado político,
una innumerable serie de ventajas sociales y, tras un año y un día del
arribo, la residencia permanente a todo cubano que por cualquier vía
llegue a pisar suelo norteamericano
Una integrante del grupo, Annie Ruiz Díaz contaba al portal Café fuerte las razones que la llevaron a tomar tal decisión y decía: “Es
la decisión más difícil que he tomado en la vida, pero no pensamos en
el pasado, sino en el futuro. Estábamos decididos a buscar una mejor
vida artística y bienestar económico para nuestras familias”.
Es
decir, la bailarina -solicitante del estatus de refugiada política-
daba una clara demostración de como el aspecto económico de la
emigración cubana, “buscar una mejor vida artística y bienestar económico”,
se olvida sistemáticamente y -bajo la citada Ley de Ajuste Cubano- se
convierte el fenómeno migratorio cubano en algo exclusivamente político.
| Artículo de ABC sobre caso de los actores cubanos |
Vale
la pena recodar que no se trata de un caso aislado. Hay muchos otros
casos de emigrantes económicos convertidos en emigrantes políticos,
refugiados o exiliados. Hace apenas un año, por ejemplo, dos jóvenes
actores cubanos Anailín de la Rúa de la Torre y Javier Núñez Florián disfrutaron los beneficios de la citada política norteamericana hacia Cuba y solicitaron asilo político en Estados Unidos tras desertar la
presentación de su película en Nueva York. Éstas fueron las razones que
los dos jóvenes contaron para explicar su derecho a solicitar el asilo.
Anailín de la Rúa dijo: “Si estoy aquí (en Estados Unidos) es por mi
familia, porque desde aquí los puedo ayudar y les puedo dar a mis
hermanas todo lo que allá (en Cuba) no pueden tener [...] A mis hermanas
les gusta vestirse bonito y entonces yo estoy aquí por ellas [...] para
que mi hermana pueda tirarse fotos al cumplir los quince años. [...] Mi
familia no tiene el dinero para tirarle foto a mi hermana”. Y Javier Núñez Florián añadió: “La
mayoría de la juventud quisiera irse. Allá (en Cuba) no hay futuro:
allá hay muchos muchachos que no pueden ir a una discoteca.
PERSPECTIVA 3: CUBANOS BLOQUEADOS
Paralelamente -el mismo 3 de abril- mientras personas en busca en un futuro económico mejor que escapaban del comunismo eran
recibidas con los brazos abiertos en Estados Unidos, la bloguera,
periodista y profesora universitaria cubana Elaine Díaz Rodríguez
anunciaba lo siguiente en su cuenta facebook:
«Lamentablemente, no podré estar en el Congreso Lasa 2013 (Latin American Studies Association, N. del A.). La SINA (Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, N. del A.)
me ha negado la visa. Agradezco a LASA por aceptar mi ponencia
“Deliberar en red: consenso y disenso en la blogosfera cubana” y por
concederme una beca de viaje. Considero humillante haber recibido una
planilla impersonal donde consideran a todos los solicitantes “posibles
emigrantes”. Agradezco igualmente a los gobiernos de Brasil y Kenia por
haberme permitido asistir a tres importantes eventos durante el último
año. Espero que el congreso más importante de Ciencias Sociales del
mundo, logre salir nuevamente del territorio estadounidense. Solo así se
garantizará la participación de todos los cubanos y cubanas aceptados
en LASA! Y, por último, TODOS los cubanos regresamos a la isla, hasta
que se demuestre lo contrario! (y no viceversa)»
Esas palabras, sucesivamente explicadas en un más largo texto de la misma periodista titulado Posible emigrante,
reflejaban las consecuencias de la absurda legislación migratoria
norteamericana hacia Cuba que -finalmente- tiene el único objetivo de
estimular las salidas ilegales, el fenómeno de los balseros y
-consecuentemente- respaldar mediáticamente el tópico del cubano que
huye del comunismo y de la dictadura.
En
ese sentido, mientras la mencionada Ley de Ajuste Cubano otorgaba las
citadas ventajas a los integrantes del Ballet Nacional que llegaban
ilegalmente a Estados Unidos, las oficinas migratorias norteamericanas
-al mismo tiempo- le negaban el visado de entrada a una ciudadana de la
Isla que quería viajar a Estados Unidos de forma legal y segura, lo que
representa una contradicción en términos y el ejemplo más evidente de
las paradójicas relaciones migratorias entre Estados Unidos y Cuba y del
doble rasero norteamericano.
PERSPECTIVA 4: NORTEAMERICANOS BAJO LA INTOLERANCIA FASCISTA DE LA MAFIA ANTICUBANA
![]() |
| Beyoncé y Jay-Z en La Habana (Cubadebate) |
Siempre
ese fatídico 3 de abril, mientras emigrantes económicos solicitaban
asilo político y a una intelectual se negaba el visado de entrada, dos
ciudadanos norteamericanos caminaban por las calles cubanas. Se trataba
de la famosa cantante Beyoncé y de su esposo, el también cantante y
productor Jay-Z. La pareja -que se encontraba de viaje en Cuba, tal como
anunciaron varios sitios digitales cubanos, para celebrar el aniversario de su boda- fue acogida por los habitantes habaneros con mucho cariño y amistad.
Quizás
haya sido esa acogida espontánea y el clima relajado que se produjo
-algo que choca brutalmente con las terribles imágenes de la dictadura
cubana vendidas por los medios norteamericanos que pintan a un pueblo
esclavizado y sumiso- que ha despertado la ira de la más intolerante e
intransigente mafia anticubana de Miami, representada por los
congresistas Mario Díaz-Balart (hijo del Ministro del Interior de Cuba
durante la tiranía batistiana) e Ileana Ros-Lehtinen (también hija de un
oficial del régimen de Batista y defensora de terroristas y de acciones
violentas contra Cuba).
Díaz-Balart y Ros-Lehtinen, tal como anunciaban muchos medios internacionales, enviaron un carta a Adam J. Szubin, miembro del Departamento del Tesoro, con la que pidieron explicaciones, sobre qué tipo de autorización recibió la pareja para viajar a la isla. En la carta se hacía referencia también al hecho de que la dictadura cubana [...] apoya el terrorismo internacional [...] y que la industria del turismo en la Isla está controlada por el estado cubano y eso implica que los
dólares norteamericanos gastados ahí sirven para financiar directamente
la maquinaria de opresión que brutalmente reprime al pueblo de Cuba.
Por
supuesto el hecho de que la pareja haya emprendido un viaje turístico
en Cuba, en violación de las absurdas leyes migratorias norteamericanas
que prohíben ese tipo de viaje a sus ciudadanos, solamente es un
pretexto para mostrar una intransigencia que ya se ha manifestado muchas
veces a lo largo de los años.
En ese último sentido, sólo hace falta recordar, por ejemplo, la campaña de odio y de difamación que montó la mafia anticubana ultraderechista de Miami cuando en 2009 el cantante colombiano Juanes organizó el concierto Paz sin fronteras en La Habana, para darse cuenta del hecho que estas personas, día tras día, buscan aislar a Cuba del resto del mundo y no toleran ningún gesto de acercamiento -económico, político, social o cultural- con la Isla y su pueblo.
CONCLUSIÓN
Lo
que queda muy claro de todo eso -usando sin ridículas especulaciones
las palabras de la misma bloguera Yoani Sánchez- es que la cuestión de
la migración cubana es calificable únicamente como absurdo migratorio.
Sólo
de absurda es calificable una situación en la que ciudadanos
norteamericanos corren el riesgo de ser sancionados por viajar a Cuba,
intelectuales de la Isla no pueden presenciar a conferencias académicas
en Estados Unidos, emigrantes evidentemente económicos se convierten en
refugiados políticos que escapan del comunismo y disidentes reprimidos y
hostigados por una terrible dictadura viajan libremente y con todos los
honores por varios rincones del mundo, inventando mentiras, lanzando
gravísimas acusaciones contra su propio gobierno, reuniéndose con quienes -a lo largo de las últimas décadas- han apoyado y hasta organizado acciones terroristas contra la Isla
y pidiendo a los gobiernos extranjeros medidas contra Cuba, como el
recrudecimiento del bloqueo norteamericano o de la Posición Común de la
Unión Europea.
Fuente Capítulo Cubano
jueves, 17 de mayo de 2012
¿Quién le tiene miedo al pueblo?
Por Iroel Sánchez Espinosa
Tomado de CubAhora
- La percepción de algunos es que el intercambio con los cubanos pudiera propiciar un “cambio de régimen” en Estados Unidos, o al menos influir en la modificación de su política hacia Cuba…
El
presidente norteamericano William Clinton puso en vigor durante su
mandato la llamada estrategia “pueblo a pueblo” hacia Cuba, consistente
en mantener el bloqueo económico intacto y permitir los viajes y el
envío de remesas a la Isla sin restricciones para los cubanoamericanos,
así como los intercambios con objetivos culturales o académicos de
ciudadanos norteamericanos organizados por instituciones con licencia
del Departamento del Tesoro. En el año 2003, el mandatario George W.
Bush dio marcha atrás a esta flexibilización, prohibiendo ambas cosas en
respuesta a los reclamos de la ultraderecha cubanoamericana.
El presidente Barack Obama restableció en 2009 las decisiones de Clinton con respecto a los cubanoamericanos y en 2011 autorizó las licencias para viajes de académicos, de periodistas, instituciones religiosas, grupos culturales, y otras organizaciones que puedan tener un fin distinto al turismo para su visita, con el declarado objetivo de que éstos intercambios contribuirían a la política de “cambio de régimen” que el gobierno de Estados Unidos tiene hacia la Isla. Los viajeros -excepto aquellos con familiares cubanos — están sujetos a límites de gasto diario y tienen prohibido regresar con souvenirs o bienes para el hogar desde Cuba.
Y con el crecimiento del flujo de personas procedente de Estados Unidos ya deberían estarse viendo los primeros resultados en el viaje de Cuba hacia el futuro luminoso diseñado para ella por los estrategas del capitalismo made in USA. Pero no, pareciera que los preocupados por el “pueblo a pueblo” no están en el gobierno cubano sino en Washington y Miami.
En una reveladora sinergia, el ataque terrorista contra una agencia que opera vuelos a Cuba el pasado 27 de abril, del que aún las autoridades norteamericanas no tienen un sospechoso, ha sido acompañado apenas una semana después por el anuncio del Departamento del Tesoro de nuevas restricciones para los viajes “pueblo a pueblo”. Las medidas promulgadas incluyen el envío de un acompañante del operador de la licencia con funciones de policía ideológico en cada grupo que viaje a la Isla y la vigilancia para evitar contactos con representantes del gobierno cubano, con multas de hasta 65 000 dólares para quienes se salgan del programa aprobado por las autoridades norteamericanas. Sin embargo, las autoridades cubanas -consideradas antidemocráticas por EE.UU.- no han manifestado su intención de implementar acciones recíprocas para los ciudadanos de la Isla que conspiran con funcionarios norteamericanos, multándolos con parte de los dólares que reciben del gobierno estadounidense.
Bajo las restricciones impuestas es difícil que los visitantes norteamericanos puedan brindar lecciones de democracia a los cubanos pero el senador Marco Rubio, uno de los representantes de la mafia terrorista cubanoamericana en el Congreso, que ha estado presionando por las restricciones, al conocer las nuevas medidas reiteró sus preocupaciones sobre el tema, “porque es difícil de manejar y evitar los abusos”.
Ante tal reacción, es obvio que la percepción de algunos es que el intercambio con los cubanos pudiera propiciar un “cambio de régimen” en Estados Unidos, o al menos influir en la modificación de su política hacia la Isla. Si con tan limitado contacto “pueblo a pueblo” ya han comenzado con restricciones y con bombas a querer dar marcha atrás a las pocas posibilidades que se han abierto entre ambos países, es hora preguntarse dónde están los que le tienen miedo a la libertad y a los pueblos de Cuba y Estados Unidos.
El presidente Barack Obama restableció en 2009 las decisiones de Clinton con respecto a los cubanoamericanos y en 2011 autorizó las licencias para viajes de académicos, de periodistas, instituciones religiosas, grupos culturales, y otras organizaciones que puedan tener un fin distinto al turismo para su visita, con el declarado objetivo de que éstos intercambios contribuirían a la política de “cambio de régimen” que el gobierno de Estados Unidos tiene hacia la Isla. Los viajeros -excepto aquellos con familiares cubanos — están sujetos a límites de gasto diario y tienen prohibido regresar con souvenirs o bienes para el hogar desde Cuba.
Y con el crecimiento del flujo de personas procedente de Estados Unidos ya deberían estarse viendo los primeros resultados en el viaje de Cuba hacia el futuro luminoso diseñado para ella por los estrategas del capitalismo made in USA. Pero no, pareciera que los preocupados por el “pueblo a pueblo” no están en el gobierno cubano sino en Washington y Miami.
En una reveladora sinergia, el ataque terrorista contra una agencia que opera vuelos a Cuba el pasado 27 de abril, del que aún las autoridades norteamericanas no tienen un sospechoso, ha sido acompañado apenas una semana después por el anuncio del Departamento del Tesoro de nuevas restricciones para los viajes “pueblo a pueblo”. Las medidas promulgadas incluyen el envío de un acompañante del operador de la licencia con funciones de policía ideológico en cada grupo que viaje a la Isla y la vigilancia para evitar contactos con representantes del gobierno cubano, con multas de hasta 65 000 dólares para quienes se salgan del programa aprobado por las autoridades norteamericanas. Sin embargo, las autoridades cubanas -consideradas antidemocráticas por EE.UU.- no han manifestado su intención de implementar acciones recíprocas para los ciudadanos de la Isla que conspiran con funcionarios norteamericanos, multándolos con parte de los dólares que reciben del gobierno estadounidense.
Bajo las restricciones impuestas es difícil que los visitantes norteamericanos puedan brindar lecciones de democracia a los cubanos pero el senador Marco Rubio, uno de los representantes de la mafia terrorista cubanoamericana en el Congreso, que ha estado presionando por las restricciones, al conocer las nuevas medidas reiteró sus preocupaciones sobre el tema, “porque es difícil de manejar y evitar los abusos”.
Ante tal reacción, es obvio que la percepción de algunos es que el intercambio con los cubanos pudiera propiciar un “cambio de régimen” en Estados Unidos, o al menos influir en la modificación de su política hacia la Isla. Si con tan limitado contacto “pueblo a pueblo” ya han comenzado con restricciones y con bombas a querer dar marcha atrás a las pocas posibilidades que se han abierto entre ambos países, es hora preguntarse dónde están los que le tienen miedo a la libertad y a los pueblos de Cuba y Estados Unidos.
Tomado de CubAhora
miércoles, 20 de julio de 2011
Miami la mafia terrorista y la política anticubana
Cubanos participantes en la marcha contra las restricciones a los viajes.
Dichas maniobras han encontrado una firme oposición de una gran parte de la comunidad de origen cubano en Estados Unidos, pero los enemigos de la Revolución han respondido con agresiones y amenazas a esos cubanos, mientras, el rey del terrorismo transita libremente por las calles de Miami..
http://youtu.be/De0VtECtAoQ
Mensaje relacionado:
NO cambia la postura de estos individuos, aun cuando transcurra el tiempo:
Prosiguen activas política anticubana de EE.UU. y Mafia terrorista de Miami
http://www.tvyumuri.icrt.cu/internacionales/7369-prosiguen-activas-politica-anticubana-de-eeuu-y-mafia-terrorista-de-miami.html
¡Mismas actitudes durante más de 50 años!
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