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domingo, 12 de abril de 2015

VII Cumbre de las Américas: Victoria histórica de la unidad Latinoamericana y Caribeña

Por Lohania Aruca Alonso *
 
Ninguna otra palabra que Victoria, con mayúscula,  he podido hallar para expresar la inmensidad histórica de lo que hemos vivido en la vida real o en la realidad virtual mediante las transmisiones televisivas, durante los dos días finales de las VII Cumbre y la Cumbre de los Pueblos, celebradas en Panamá. Y, aquí no se tratará solamente de definir una contrapartida de la derrota del imperio en relación con la asistencia de Cuba y con su errada interpretación sobre el agresivo e irrespetuoso decreto -por demás ultrapasado y contradictorio tratamiento político,  sencillamente antihistórico,  hacia la hermana Venezuela Bolivariana.

Lo más relevante de los hechos que abordamos, en mi modesta opinión, es que su resultado final ha marcado un momento muy alto del desarrollo ético, moral y cultural dentro de la presente etapa de la historia política de América Latina y El Caribe. Quedó demostrado y sin lugar a duda alguna, como señaló el presidente de Ecuador Rafael Correa, en la conclusión de la Cumbre de los Pueblos: la gran diferencia que existe entre la decadente política imperialista del Norte, y la voluntad política irrevocable e invencible de asumir y ejercer la independencia y la soberanía total por parte de los pueblos y gobiernos del Sur del Río Bravo hasta la Patagonia y del Gran Caribe.

Hubo unanimidad sin discusión entre los 33 mandatarios latinoamericanos y caribeños al recibir con respeto y sincero cariño a la representación de Cuba, por primera vez invitada y concurrente a la VII Cumbre de las Américas, que fue concebida, auspiciada y organizada por la Organización de los Estados Americanos (OEA, a la cual la República de Cuba no pertenece hasta hoy, por razones esencialmente de carácter ideológico)y el gobierno de los Estados Unidos de América, nuestro histórico vecino-adversario, actualmente en proceso de restablecer las relaciones diplomáticas con Cuba a través del reconocimiento de sus errores políticos y de la cabal legitimidad del gobierno revolucionario cubano.

El presidente Barack Obama también saludó con honestidad la incorporación de la mayor isla y archipiélago del Caribe a este encuentro, así como el representante de Canadá. No había otra alternativa, porque la declaración franca y firme de Latinoamérica y El Caribe fue absoluta y determinante: NO HAY CUMBRE SIN CUBA.

Lecciones de Historia viva y de respeto a ella, fueron los discursos que escuchamos de boca de Presidentes y Presidentas. Particularmente destacado y aplaudido, en más de cinco ocasiones, fue la emotiva disertación del presidente de Cuba Raúl Castro Ruz; el más largo de los pronunciamientos al consumir los 48 minutos adeudados a Cuba por ignorarnos en las anteriores seis (6) Cumbres, como jocosamente Raúl les recordó a los asistentes, más los ocho (8) asignados oficialmente a cada intervención presidencial. 
Considero que su exposición clara y sustanciosa, creó la marca de alta política y ética definitivamente establecida para lo que sucedería en el resto de las dos largas sesiones del plenario de la VII Cumbre.

Además de ofrecer una explicación histórica contundente alrededor de la legitimidad de la Revolución Cubana y de la injusticia de la política imperialista contra ella, del derecho indiscutible de Cuba a pertenecer al Continente de América y participar con entera libertad y soberanía plena en el devenir regional -desde el siglo XIX hasta hoy día-, hizo gala del conocimiento y comprensión de la realidad contemporánea,  y de extrema generosidad -rasgos estos que distinguen a los verdaderos revolucionarios- cuando expresó con bizarría y total  franqueza su valoración en torno a Barack Obama, a su ejecutoria como Presidente de los EE. UU., especialmente referida al cambio político planteado hacia la futura normalización de relaciones bilaterales con Cuba socialista, y,  en lógica congruencia, hacia la totalidad de la región compartida y del mundo, representado simbólicamente en la ONU.

Las intervenciones sucesivas de Argentina, Venezuela en la sesión de la mañana y en la tarde del presidente Daniel Ortega de Nicaragua, aportaron más elementos esclarecedores acerca de la historicidad del imperialismo yanqui y de sus diferencias con la América nuestra.  De ningún modo somos antiestadounidenses (porque los canadienses ya han aclarado que “norteamericanos” los abarca en un conjunto que ellos no desean-, somos antiimperialistas, como reacción lógica contra políticas de sometimiento colonial o neocolonial de los nuevos pueblos americanos que ganaron sus respectivas independencias, con sobrada valentía en largas luchas políticas y militares por alcanzarlas. Razón fundamental que nadie puede ignorar.

Conceptos del siglo XX como cooperación, interdependencia (que no equivale a dependencia colonial o neocolonial), subdesarrollo, crecimiento económico, etc. van siendo ampliados y mejorados en el siglo XXI por los que proponen cambios más profundos: desarrollo humano, complementación económica, inclusión social, respeto a los derechos de la Madre Tierra, Región de Paz, entre otros. Los más antiguos,  que atañen a la libertad, igualdad, fraternidad, independencia y soberanía nacional, dignidad y derechos humanos individuales, y los colectivos añadidos recientemente, se exigen como la necesidad histórica de los pueblos americanos,  que no admiten “pasar por modernos” sin gozar plenamente de ellos.

¿Cuál es el decoro que da brillo al país más rico y de la más alta tecnología del mundo, que, en paralelo con la acumulación de esos logros humanos,  discrimina con argumentos insustanciales, como el color de la piel, las diversidades étnicas, sexuales, religiosas o culturales, a sus ciudadanos y ciudadanas? ¿Sobre qué bases, si es que puede haber alguna real, racional,  sostiene ese país una “guerra infinita” por la democracia y los derechos humanos?

Bolívar, Martí, Hostos, Maceo, Gaitán, Guevara, Arnulfo Arias, Chávez, y todos los pensadores y combatientes por la independencia latinoamericana y caribeña estuvieron presentes en la espiritualidad de la VII Cumbre de las Américas, algunos fueron nombrados y todos recordados; unidos al reconocimiento a Fidel, Raúl, Maduro, Evo, Correa…Tampoco fueron olvidados Thomas Jefferson, George Washington, Abraham Lincoln, ni el sueño del pastor afroamericano Martin Luther King, tan radicalmente opuesto al egoísta y tan promocionado “American Dream”, con su edulcorado materialismo vulgar a pulso.

La Cumbre de los Pueblos fue de todos y  todas. En ella sí brilló el decoro de millones de hombres y mujeres que luchan sin descanso por salir de la miseria y la pobreza, por el derecho a la vida saludable de una nueva generación de niños y niñas educados, que no merecen el destino de “los condenados de la Tierra” enunciado por Franz Fanon.

Estuvieron acompañados del sentimiento amoroso y rebelde de la canción trovadoresca y apasionada de quien anuncia “yo me muero como viví": junto a su pueblo y a los juglares revolucionarios y mártires de Nuestra América, Silvio Rodríguez.

Hermosísimo regalo de Cuba a la inauguración de esa Otra Cumbre, que envolvió la noche mágica de Ciudad Panamá.
Las batallas ganadas en la VII Cumbre de las Américas y en la Cumbre de los Pueblos, ya pasaron a la Historia, y ésta sí cuenta y mucho en el futuro de los pueblos y las naciones. 

Sus intensas jornadas de foros, plenarios, reuniones de toda índole y participantes de todas las etnias, sexos, jerarquías y niveles sociales americanos e integradas por jóvenes y menos jóvenes, fueron coronadas por la Victoria. Ahora, en el período que media entre esta y la VIII a celebrarse en Perú, en el 2018, hay que prepararse aún más.

Conquistar toda la Justicia es un ideal exigente; ser hermanos y hermanas en una sola América constituye un paradigma cada vez más necesario y actual, que comienza a alumbrar,  cada vez con más claridad,  el camino inédito ¡nada fácil! de este cambio de época.

“La lucha continúa, la victoria es cierta” (Agostinho Neto).

La Habana, domingo, 12 de abril de 2015.


*Cubana. Periodista e investigadora histórica y cultural. Licenciada en Historia, con especialidad en Urbanismo. Máster en Ciencias Estudios sobre América Latina, el Caribe y Cuba Miembro de la UNEAC, la Unión de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción y la UPEC. Cumplió tareas como funcionaria del Servicio Exterior del MINREX en Cuba

lunes, 29 de diciembre de 2014

Cuba: la dignidad gana batallas

Por Marcos Roitman Rosenmann*

 

Son muchos los que durante décadas han vaticinado el fin de la revolución cubana. No han faltado argumentos. En tiempos de la guerra fría se tildó al régimen de ser un títere de la Unión Soviética. Tras la caída del muro de Berlín, y la desarticulación del bloque del este, Cuba se consideró un anacronismo histórico. No tenía cabida en la nueva era de la globalización. Sin apoyos exteriores, la revolución llegaría, sin pena ni gloria, a un callejón sin salida. Moriría y con ello su ideario. Su existencia sería un mal recuerdo en medio de un caos económico, social y político. Cuba entraría a la comunidad internacional con la cabeza gacha y reconociendo su fracaso. Los agoreros intuían un proceso similar al seguido por Rumania, Polonia, Hungría, Bulgaria o la desarticulada URSS. El restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos pone en evidencia lo estrecho de un planteamiento como el descrito, mantenido durante medio siglo articulando la política exterior de Estados Unidos.

 Sin embargo, nada de ello ocurrió, a pesar de no tener Cuba el viento a favor. El producto interno bruto descendió 70% a principios de los años 90. El periodo especial fue un balde de agua fría. El racionamiento, la dificultad de obtener combustible, los precios internacionales del azúcar y el tabaco, amén de un comercio internacional que exigía el pago en efectivo, dejaba poco lugar a la esperanza. El diagnóstico era pesimista. El enfermo se moriría irremediablemente. 

Desde Estados Unidos, el lobby anticubano, se frotaba las manos. Nuevas leyes se unieron al embargo y el bloqueo existente desde 1964. Primero, en 1992, durante el gobierno de Bush padre, se aprueba la ley Torricelli, que intentó dar el golpe de gracia a la economía cubana, prohibiendo el comercio de subsidiarias estadunidenses afincadas en terceros países, y prohibiendo tocar puertos estadounidenses a barcos que previamente, con fines comerciales, lo hubiesen hecho en puertos cubanos. Y en segundo lugar, durante el mandato del demócrata Bill Clinton, en 1996, dando vía libre a la ley Helms-Burton, conocida como "ley para la libertad y solidaridad cubana". Dicha ley, como la anterior, aún vigente, contempla la negativa de créditos y ayuda financiera a países y organizaciones que favorezcan o promuevan la cooperación con Cuba. Sus efectos se hacen sentir en sectores como la sanidad, dado las patentes en manos de las farmacéuticas estadunidenses; el alimentario, el financiero o el tecnológico. 
Son múltiples los medicamentos pediátricos y cardiovasculares que no están a disposición de los centros médicos, condenando a la muerte a niños con enfermedades que requieren dichos fármacos para su tratamiento.

 Ningún otro proyecto político en América Latina, democrático, antimperialista, nacionalista y socialista, ha sido atacado con tanta virulencia por Estados Unidos y sus aliados regionales. En este sentido, Cuba tiene el mérito de haber sobrevivido a una invasión, al sabotaje interno, el bloqueo económico y comercial, amén del aislamiento político regional. En el resto de países, los proyectos democráticos fueron aniquilados. Desde Arbenz en Guatemala en 1954, pasando por Joao Goulart en Brasil en 1964, la invasión a República Dominicana en 1965, el golpe de Estado contra Salvador Allende en Chile, 1973, la invasión a la isla de Granada en 1983 y Panamá en 1989, el imperialismo estadunidense, con el apoyo de las burguesías locales, impuso en su lugar dictaduras militares.

 Sin embargo Cuba, se levanta victoriosa frente a sus enemigos. Combativa, ha sabido responder a los ataques exteriores. Las razones son múltiples y no es el caso analizarlas en esta ocasión. Sólo destacar el grado de legitimación del proceso revolucionario. Desde los primeros años, son muchos los cambios introducidos a medida que se profundiza la revolución. Nadie que hubiese visitado Cuba en los años 80 o 90 puede sustraerse a las trasformaciones del país en este siglo XXI. Desde las políticas sociales, las culturales, pasando por las nuevas leyes en la esfera económica, las actividades privadas o el turismo. El dinamismo forma parte de un proyecto cuya pervivencia se fundamenta en el alto grado de compromiso político en la defensa de la soberanía nacional y el socialismo.

 Es un logro para la revolución cubana que, tras medio siglo de enfrentamiento, Estados Unidos reconozca, primero, el fracaso del bloqueo y, de manera implícita, la dignidad de un pueblo que ha sabido permanecer firme a sus principios y convicciones.

 En estos momentos el diálogo y la negociación entre Cuba y estados Unidos se realiza en un contexto diferente al que imperase en el siglo XX. América Latina y el Caribe han logrado articular un conjunto de instituciones como Unasur, Celac, Mercosur y la Alba, que suponen un reequilibro de fuerzas ante el viejo sistema hegemonizado por Estados Unidos, OEA y Tiar. La dignidad gana batallas. Cuba es el ejemplo.

 Tomado de La Jornada


*Académico, sociólogo, analista político y ensayista chileno-español nacido en Santiago de Chile, en 1955. Desde 1974, exiliado durante la dictadura del general Augusto Pinochet, reside en España (Wikipedia)

viernes, 26 de julio de 2013

Discurso de Raúl en el 60 Aniversario del ataque al Cuartel Moncada

Discurso del General de Ejército Raúl Castro Ruz,  Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en el acto de conmemoración del 60 Aniversario del ataque a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en la Plaza Mariana Grajales, en Santiago de Cuba, el 26 de Julio de 2013, “Año 55 de la Revolución”. (Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado)
 
Queridos amigos y amigas:  No se sorprendan de que sobre este uniforme verde olivo y el grado de General de Ejército, teniendo en cuenta que el mismo nació del ejército mambí, me ponga un sombrero mambí (Aplausos) y unos espejuelos oscuros, aunque me gusta mirar con claridad los ojos de mis interlocutores.
 Distinguidos invitados;
Santiagueras y Santiagueros;
Orientales;

Pueblo de Cuba:
 Hemos escuchado con profunda atención  las palabras solidarias y generosas de los Jefes de Estado y de Gobierno de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América, y también del Presidente de Uruguay, quien se encuentra en Cuba (en visita oficial) de visita una vez más, José Mujica, que estuvo aquí, por allá por el año 1960, cuando esta fortaleza fue convertida en escuela.  Era un joven soñador igual que hoy, pero sin reumatismo (Risas y aplausos).
 Llegue asimismo nuestra gratitud a las destacadas personalidades de otros países que nos acompañan.
 Saludamos al propio tiempo a los integrantes de la vigésimo cuarta Caravana de la Amistad Estados Unidos-Cuba (Aplausos), organizada por la agrupación interreligiosa Pastores por la Paz (Aplausos), continuadora del esfuerzo solidario del inolvidable Reverendo Lucius Walker.
 La presencia de todos ellos en este acto, en que conmemoramos el 60 aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, constituye una  manifestación fehaciente de apoyo y solidaridad con la Revolución Cubana y demuestra cuánto ha cambiado Nuestra América desde los días difíciles y oscuros del año 1953.
 Ya entonces nosotros, y sobre todo Fidel, habíamos leído sobre las hazañas de Bolívar y otros próceres de la independencia americana y percibíamos la importancia de una región latinoamericana y caribeña independiente y unida.
 En el trascendental alegato de autodefensa de Fidel, conocido como “La Historia me Absolverá”, se anticipaba cito: “… la política cubana en América sería de estrecha solidaridad con los pueblos democráticos del continente y que los perseguidos políticos de las sangrientas tiranías que oprimen a las naciones hermanas, encontrarían en la patria de Martí, no persecución, hambre y traición, sino asilo generoso, hermandad y pan. Cuba debía ser baluarte de libertad y no eslabón vergonzoso de despotismo”, fin de la cita.
 La muerte prematura de Martí en combate había frustrado el anhelo que expresó en su carta inconclusa al mexicano Manuel Mercado,  “… de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”.
 La Revolución Cubana ha sido solidaria y fiel a ese legado, aun en los momentos más difíciles, cuando se pretendió aislarla, rendirla por hambre mediante un bloqueo criminal que ya dura más de medio siglo y destruirla con todo tipo de agresiones.
 Nunca olvidaremos que México, tras la prisión, nos dio albergue y después del triunfo fue el único gobierno de América Latina que se negó a dejarnos solos.
 Jamás nos ha faltado el respaldo y la solidaridad de los pueblos de todos los continentes, en particular los de esta región, que siempre vieron a Cuba como parte indisoluble de Nuestra América, que unida en su diversidad avanza con determinación hacia su segunda y definitiva independencia.
 Veinte años después del triunfo del Primero de Enero, se produjo la victoria de la Revolución Sandinista, que Nicaragua, llena de juventud, celebró hace una semana, con su Comandante Daniel Ortega al frente (Aplausos).
 Pasadas otras dos décadas el entrañable hermano Hugo Chávez encarnó los ideales de Bolívar y multiplicado en su pueblo avanza hoy junto a su Revolución, conducida firmemente por el compañero Presidente Nicolás Maduro (Aplausos).
 Marchan indetenibles los procesos de la Revolución Democrática y Cultural de Bolivia, encabezada por Evo Morales y que es símbolo de la reivindicación de los pueblos originarios (Aplausos) ; la triunfante Revolución Ciudadana, que lidera con amplio apoyo popular en Ecuador el Presidente Rafael Correa (Aplausos), representado hoy aquí por el Canciller Ricardo Patiño; los avances sociales como los de Uruguay que conduce el compañero José Mujica (Aplausos), guerrillero tupamaro, encarcelado por catorce años; los que se producen en el Caribe que lucha por el desarrollo sostenible, la justicia y la igualdad soberana, cuyos destacados líderes, los primeros ministros Rooselvelt Skerrit, de Dominica; Baldwin Spencer, de Antigua y Barbuda;  Ralph Gonsalves, de San Vicente y las Granadinas, y Kenny Anthony, de Santa Lucía, están aquí con nosotros (Aplausos).
 Pese a los intentos por dividirnos para seguirnos saqueando, continúa su curso ascendente la integración de nuestros países en el ALBA, CARICOM, MERCOSUR, UNASUR, entre otros.
 La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), que Cuba se honra en presidir, prosigue su consolidación.   
 Aprovecho esta  ocasión para, en nombre de los cubanos y en particular de los damnificados por el huracán Sandy en las provincias de Guantánamo, Holguín y Santiago de Cuba, expresar el más profundo agradecimiento a todos los gobiernos y pueblos que generosamente nos apoyaron y apoyan en las labores de reconstrucción (Aplausos).
 Hace nueve meses dicho huracán penetró al territorio nacional por esta ciudad.  La furia de los vientos alcanzó aproximadamente 200 kilómetros por hora y azotó a las provincias de Santiago de Cuba, Holguín y Guantánamo, por espacio de cinco horas, provocando la muerte de 11 ciudadanos.
 Los efectos de este fenómeno meteorológico también se hicieron sentir en las provincias centrales con intensas lluvias e inundaciones.
 Las pérdidas económicas totales ascendieron, después de un riguroso estudio, a casi 7 000 millones de pesos.  La mayor parte correspondió a las viviendas e inmuebles, aunque se produjeron considerables daños a la agricultura e infraestructuras vitales, como la electricidad, las comunicaciones y los viales.
 Considerando la trayectoria del citado huracán, la provincia de Santiago de Cuba y en especial su capital sufrieron el mayor impacto, afectándose el 50% de su fondo habitacional, colapsó el sistema de distribución de la energía eléctrica y el telefónico. Los árboles derribados y todo tipo de escombros obstaculizaron durante días el tránsito en las calles de la segunda ciudad del país, con medio millón de habitantes.
 En Holguín sufrieron en mayor medida los embates de Sandy los municipios ubicados  al noreste de esa provincia, coincidentemente los mismos que soportaron el azote del fuerte huracán Ike a su entrada a Cuba, cuatro años antes, en septiembre de 2008. Resultó dañado el 19,3% de las viviendas y buena parte de los cultivos agrícolas y cañeros.  Hasta el momento se ha dado solución al 52% de los hogares afectados.
 En los municipios al oeste de la provincia de Guantánamo también se sintieron las consecuencias de este huracán, aunque los perjuicios tuvieron menor envergadura y a estas alturas ya han sido recuperados.
 Regresando a Santiago de Cuba, con el concurso, en primer lugar de los propios santiagueros y el apoyo decidido del resto del país, incluyendo el aporte de los combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, así como contingentes de trabajadores eléctricos y telefónicos de todas las provincias, en pocos días se restablecieron las condiciones mínimas para la vida.  No se hizo esperar, y fue de los primeros en llegar, el mayor de los aportes a la situación de Santiago de Cuba, que fue enviada personalmente por el compañero Hugo Chávez (Aplausos).
 En los meses transcurridos desde entonces no se ha dejado de trabajar en las labores de recuperación y como resultado de ello se ha solucionado el 42% de las viviendas afectadas. Se encuentra hoy en  ejecución un programa de construcción en toda la provincia, que permitirá aliviar perspectivamente la tensa situación existente en esta materia.
 Por otra parte, el gobierno decidió bonificar el 50% del precio de los materiales de construcción destinados al restablecimiento de las viviendas dañadas, otorgar con igual propósito créditos bancarios con menores tasas de interés y mayores plazos de pagos y en los casos de derrumbes totales asumir por el Presupuesto del Estado el pago de los citados intereses, así como subsidiar a aquellos núcleos familiares de menores ingresos.
 Al propio tiempo se ha avanzado en la recuperación de las instalaciones del sistema de salud pública, de educación, cultura y transporte.
 Igualmente se mantiene la ejecución del proceso inversionista iniciado en el año 2004 para la rehabilitación y ampliación del acueducto de la capital provincial, que ha permitido el abasto estable de agua, con frecuencia diaria, a 30 de los 32 sectores hidrométricos de la ciudad, restando garantizar el servicio diario a las zonas de Altamira y Litoral, que hoy lo reciben en días alternos. Corresponde a las autoridades provinciales y empresas asegurar la sostenibilidad del sistema.
 Estas tareas, que están siendo controladas sistemáticamente por el Gobierno Central, no han culminado y a las santiagueras y santiagueros les ratifico que edificaremos, en primer lugar con su participación directa, una ciudad cada vez más bella, higiénica, ordenada y disciplinada (Aplausos), a la altura de su condición de Ciudad Heroína, cuna de la Revolución. Además, que nadie se olvide de que Santiago (Exclamaciones de: “Sigue siendo Santiago”) sigue siendo Santiago.
 Parecería un milagro que a 60 años de aquel 26 de julio estemos vivos todavía varios de los participantes  en aquellos acontecimientos, tras los cuales se desató la sed de venganza de la dictadura y fueron torturados y asesinados muchos de los combatientes capturados. 
 También nosotros quisimos tomar el cielo por asalto, era un sueño, lo intentamos, no pudo ser; pero exactamente cinco años, cinco meses y cinco días después, el Primero de Enero de 1959, estábamos entrando por esta puerta principal a exigir, en nombre de Fidel, el rendimiento incondicional de la guarnición de la ciudad, que pasaba de 5 000 hombres (Aplausos).
 La firmeza y el decoro de Fidel, que de acusado se convirtió en acusador en el juicio a que fuimos sometidos, constituyó nuestra primera victoria.
 Luego vino la prisión fecunda, el exilio en México, la recomposición de las fuerzas revolucionarias, los preparativos para la expedición del yate Granma, cuyo demorado arribo a costas cubanas impidió la sincronización prevista con el heroico alzamiento de Santiago de Cuba, organizado por el joven dirigente Frank País, el 30 de noviembre de 1956 —todavía no había cumplido 22 años, y al año siguiente, sin haber cumplido los 23, fue vilmente asesinado por los esbirros de la dictadura—; el revés de Alegría de Pio; el reencuentro con Fidel dos semanas después en Cinco Palmas,  la guerra de liberación, primero en la Sierra Maestra y más tarde extendida a otras regiones montañosas; la decisiva victoria en 74 días de incesante e intenso batallar sobre la gran ofensiva de las tropas batistianas contra el territorio del Primer Frente de la Sierra Maestra donde se encontraba la Comandancia General del Ejército Rebelde, hecho de enorme significación que, como dijo el Ché, “le quebró a la tiranía el espinazo”, y dio inicio a la contraofensiva estratégica del movimiento insurreccional.
 Comenzaba así, en el verano de 1958 el viraje irreversible de la guerra que con las operaciones de las columnas invasoras, salidas de la Sierra Maestra, y las acciones de los combatientes clandestinos, condujeron al colapso militar del régimen, a la toma del poder por la Revolución triunfante y la constitución del primer Gobierno Revolucionario en la Universidad de esta ciudad.  Con la huelga general —a la que llamó Fidel desde Palma Soriano, antes de entrar a Santiago—  de la clase obrera y todo el pueblo se derrotó la maniobra de la Embajada Norteamericana para escamotear la victoria, mientras Fidel avanzaba hacia La Habana.  Esto es una apretada síntesis de una intensa historia.
 Empezaría entonces una etapa mucho más difícil, que estremeció los cimientos de toda la sociedad.  A cuatro meses y medio del triunfo, en la propia Sierra Maestra y en el Puesto de Mando que utilizó Fidel en los últimos meses de la guerra, en cumplimiento del Programa del Moncada, se promulgó la primera Ley de Reforma Agraria, que enfrentó a la Revolución con los poderosos intereses económicos extranjeros y de la burguesía criolla, que financiaron y estimularon por espacio de varios años el accionar de bandas armadas, el asesinato de jóvenes alfabetizadores, adolescentes muchos de ellos; el sabotaje y el terrorismo en todo el país; la invasión por Playa Girón en abril de 1961, en vísperas de la cual se proclamó el carácter Socialista de la Revolución; la Crisis de los misiles, cuando ya Estados Unidos estaba preparando una invasión directa con sus tropas a Cuba, en Octubre de 1962 y las incesantes agresiones y crímenes contra nuestro pueblo durante décadas.
 Han pasado los años, pero esta sigue siendo una revolución de jóvenes (Aplausos), como lo éramos el 26 de julio de 1953; los que combatieron y cayeron en las calles de Santiago de Cuba el 30 de noviembre de 1956. Jóvenes fueron en su inmensa mayoría quienes participaron en la lucha contra bandidos durante cinco años, desde 1960 hasta enero de 1965, aproximadamente, que en dos ocasiones, durante ese tiempo, llegaron a tener bandas activas de diferentes tamaños en todas las provincias del país, incluyendo el sur de la capital; jóvenes eran también los que derrotaron a los mercenarios en Playa Girón; los que se sumaron, incluso adolescentes, a la campaña de alfabetización, la mayoría estudiantes; los que se incorporaron masivamente a las Milicias, a las nacientes Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior; los cientos de miles de compatriotas que cumplieron misiones internacionalistas en otras tierras del mundo, el grueso de los mismos fue en Angola, como se refería uno de nuestros invitados; los que hoy prestan servicios de salud y educación —la mayoría también son jóvenes y además mujeres— en diferentes naciones; los científicos, intelectuales, artistas y deportistas que tantas glorias han cosechado; los que al llamado de la patria cumplen su servicio militar, entre ellos las muchachas que por propia voluntad se suman a esta tarea; los estudiantes de la enseñanza media; nuestros universitarios que protagonizaron con éxito el último censo de población y vivienda; los obreros y campesinos que generan en la producción y los servicios ingresos a la economía; nuestros maestros y profesores.
 Esta seguirá siendo la Revolución Socialista de los humildes, por los humildes y para los humildes proclamada por Fidel el 16 de abril de 1961, en el entierro de las víctimas de los bombardeos previos a la invasión de Playa Girón.  Esta, repito, porque se (lo) ha demostrado en 60 años, seguirá siendo una Revolución de los jóvenes (Aplausos).
 Hoy más del 70% de los cubanos nació después del triunfo de la Revolución.  Podría decirse que convivimos en suelo patrio varias generaciones, cada una de ellas con historia y méritos propios, en correspondencia con el momento que les tocó vivir.
 La  Generación Histórica va cediendo su lugar a los “pinos nuevos” con tranquilidad y serena confianza, basados en la preparación y capacidad demostradas de mantener en alto las banderas de la Revolución y el Socialismo, por las que entregaron sus vidas innumerables patriotas y revolucionarios, desde los indios y esclavos que se rebelaron contra la opresión hasta nuestros días.
 Como ya se ha informado, está en marcha el proceso de transferencia paulatina y ordenada a las nuevas generaciones de las principales responsabilidades de dirección en la nación.
 Para asegurar el éxito en este empeño jamás podrá descuidarse la importancia estratégica que tiene, como nos enseñó Fidel, preservar por encima de todo    —repito— ¡preservar por encima de todo! la unidad de todos los cubanos dignos (Aplausos).
 Compañeras y compañeros:
 La ocasión es propicia para rendir merecido homenaje a los caídos a lo largo de siglos de gesta redentora.
 También a Fidel, el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana (Aplausos), que con su inconmovible optimismo y junto al pueblo —capaz de resistir tantos sacrificios y verdadero protagonista de esta epopeya—, nos guió a la victoria y situó en el mapamundi a nuestra pequeña isla como un baluarte de la justicia social y el respeto a la dignidad humana.
 Rindamos honor a la mujer cubana (Aplausos), madre, combatiente, compañera de sacrificios, alegrías y luchas (Aplausos); a las nuevas generaciones que continuarán defendiendo por siempre los ideales revolucionarios.
 Enviamos desde este histórico lugar un abrazo fraternal a los valerosos luchadores antiterroristas (Aplausos) injustamente encarcelados hace 15 años en Estados Unidos, por cuyo regreso a la Patria seguiremos batallando sin descanso.
 No puede faltar en esta hora el más sentido homenaje al invicto Comandante en Jefe de la Revolución Bolivariana de la hermana Venezuela, el querido compañero Hugo Chávez Frías, discípulo aventajado de los próceres de la independencia latinoamericana y caribeña (Aplausos). 
 ¡Gloria eterna a los mártires de la Patria! (Exclamaciones de: “¡Gloria!”)
¡Viva la Revolución Socialista! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)
¡Viva Cuba libre! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)
¡Viva Fidel! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)
¡Hasta la Victoria siempre! (Exclamaciones de: “¡Viva, viva!”)

Asalto al cuartel del futuro




El diario Granma publica hoy un editorial sobre el  aniversario 60 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, y que a continuación reproducimos integramente:

  Cuando hombres y mujeres comparten un ideal justo, y están dispuestos a llevarlo hasta las últimas consecuencias, se convierten en una fuerza arrolladora capaz de cambiarlo todo. Hace sesenta años, un grupo de jóvenes al mando de Fidel e imbuidos de esa convicción martiana de ardiente patriotismo y amor apasionado a la libertad, devolvió al pueblo cubano la confianza en sí mismo y en su destino.

   El asalto a los cuarteles de la dictadura en Santiago y Bayamo en el Año del Centenario del Apóstol no logró inicialmente sus propósitos en el orden militar, pero la sangre generosa que tantos jóvenes, encabezados por Abel, derramaron en aquella acción, sentó las bases para crear un poderoso movimiento insurreccional y presentar un programa social contenido en La historia me absolverá, que trajo consigo los cambios más trascendentales que ha vivido Cuba. Ese 26 de julio inició el camino hacia la primera Revolución socialista de América.


   El Moncada y los intensos años de lucha que le siguieron ubicaron a la nación cubana en la vanguardia del proceso independentista de América Latina, pospuesto desde la época de los libertadores, y que más de 200 años después vive un renacer en la región.


   La mayoría de los cubanos se sumó a la causa encabezada por un líder que no hacía promesas demagógicas, que desde la Sierra por Radio Rebelde siempre dijo la verdad y que advertía, como lo hizo desde el primer discurso en La Habana, que en lo adelante todo sería más difícil.


   Nos aprestamos a celebrar el aniversario 60 del Día de la Rebeldía Nacional en medio de otra colosal tarea que proyecta el futuro de la Patria: el proceso de perfeccionamiento de nuestra sociedad.


   La actualización del modelo económico busca desatar las fuerzas productivas, el talento, los conocimientos, y creatividad de los cubanos. La eficiencia económica a la que aspiramos —con orden, disciplina y exigencia— será el sustento de los logros de la Revolución, así como la base para satisfacer las exigencias de la sociedad del siglo XXI.


   La concreción de ese objetivo demanda que el trabajo honesto sea la palanca que mueva el desarrollo personal. El perfeccionamiento de nuestro socialismo pasa por la conjunción entre el proyecto individual y el proyecto de país, para que cada cubano encuentre en su Patria la posibilidad de materializar sus sueños, al tiempo que es útil al colectivo.


   En ese sentido, la racionalidad económica, que cada vez más se integra en nuestra forma de vida, se entiende como instrumento para lograr un fin, y no como un fin en sí mismo, de la manera en que se aplica en el capitalismo.


   El individualismo, la falta de solidaridad, el egoísmo, son antagónicos al proyecto revolucionario.


   Con el desarrollo económico no se garantiza automáticamente el restablecimiento de los valores. Por eso el llamado de Raúl a emprender con la misma fuerza de la actualización económica, una lucha contra la indisciplina social, las ilegalidades, las contravenciones y los delitos que se han exacerbado durante los difíciles años del periodo especial.


   La familia, los métodos de enseñanza, la producción artística, el periodismo, y cada una de las esferas de reproducción simbólica, deben actuar concertadamente para formar valores libertarios, democráticos y desenajenantes, que solo encuentran su materialización última en el socialismo.


   Precisamente lo que necesitamos es un pueblo tan culto como instruido, que sea el sujeto y no el objeto de las transformaciones, un pueblo de amplia participación democrática por todas las vías y formas y que acelere la eficacia en el funcionamiento de las instituciones, como única garantía para la continuidad de la Revolución. También es la única defensa real contra la corrupción y otros vicios, que se aúpan en las grietas del control y la fiscalización popular.


   La Generación Histórica trajo invicta la Revolución hasta aquí y no podemos obviar ni un segundo que Estados Unidos continúa con su política de agresiones, y no hay señales de que en el corto plazo esa realidad vaya a cambiar. La resistencia del pueblo cubano durante más de medio siglo es, sin dudarlo, una de las mayores proezas colectivas que ha conocido la humanidad.


   La historia de esta pequeña isla demuestra que uno de los grandes retos que tendrán las nuevas generaciones es preservar el socialismo próspero y sustentable que persigue la actual proyección socialista de nuestro programa revolucionario y mantener relaciones cercanas a la normalidad con el mayor imperio del mundo, a 90 millas de nuestras costas, sin abandonar nuestra soberanía e intereses nacionales.


   Las misiones de hoy, por muy difíciles, tienen el ejemplo y la actitud de aquellos jóvenes de hace 60 años. Ya no somos un centenar de hombres y mujeres, somos 11 millones de patriotas y seguimos estando en combate, por las ideas de todos los que han muerto.


   ¡Vamos todos a asaltar el cuartel del futuro!
   !Viva por siempre el 26!
   ¡Gloria eterna a nuestros mártires y héroes de la Patria!     

Tomado de CubaSí

A sesenta años del Moncada

Por Carlos Angulo Rivas*


 Han transcurrido sesenta años exactos desde cuando, aún cursando mi educación primaria, escuché una conversación de carácter emotivo. Mis padres no eran políticos, sin embargo, durante varios días estuvieron pendientes de las noticias procedentes de Cuba. Un grupo de sublevados, encabezados por el joven abogado Fidel Castro, su hermano Raúl y Abel Santamaría, había tomado por asalto el Cuartel Moncada en Santiago de Cuba, instalación considerada la segunda fortaleza militar del país.

 La acción armada de más de cien combatientes se llevó a cabo el 26 de julio de 1953 con la finalidad de derrocar a la sangrienta dictadura de Fulgencio Batista. Esta gesta revolucionaria quedó inscrita no sólo en la historia de la isla sino del mundo entero, debido al enunciado de una voluntad democrática inspirada en el apóstol cubano José Martí. El movimiento liberador de la patria fue derrotado y los protagonistas fueron asesinados progresivamente, siendo los más conocidos encarcelados, torturados y enjuiciados. Durante el juicio Fidel Castro se hizo famoso, en todo el país, al asumir su propia defensa mediante un alegato histórico memorable titulado “la historia me absolverá.”

 La defensa, vista desde los acontecimientos posteriores en Cuba y en América Latina fue, en realidad, un planteamiento de fe en la libertad, la democracia y la justicia social. La derrota sufrida en ese primer intento rebelde, alimentó los corazones cubanos consagrando el derecho a la insurgencia, a la rebelión, contra las brutales dictaduras, el despotismo y la tiranía; además, transportó al presente, desde la lejana antigüedad, este derecho humano desarrollado por todas las doctrinas, los tratados de derecho, las ideas, y las creencias de los más grandes pensadores universales de la humanidad. El tiempo demostró que la derrota sufrida, el 26 de julio de 1953, se convirtió en un enorme triunfo innovador de lucha continuada contra la opresión de los pueblos subyugados por la ambición desmedida de un sistema capitalista cada día más agresivo y avasallador. Soy muy crítico con la situación actual del mundo entero, económica, política y social; demasiado crítico para aceptar las verdades oficiales, aquellas relativas a la democracia y la libertad cuando la mitad del universo poblacional, cerca de tres mil millones de seres humanos, padece hambre, miseria, insalubridad, enfermedades y desgracias evitables. Tal vez sea inmoderado cuando escribo acerca de los problemas de la excesiva acumulación financiera transnacional, de los problemas de la vivienda, la educación, el desempleo, la concentración de tierras en pocas manos, los problemas de salud y alimentación, etc. pero no puedo escapar a esa realidad viviente soslayada por el individualismo, la indiferencia y la falta de solidaridad.

 A veces algunos nos preguntamos cómo somos capaces de observar grandes iniquidades, sinrazones, inmoralidades, la miseria y el dolor humano, sin sentir la obligación ética y espiritual de transformar este mundo que estamos mirando. La verdad, las entidades distintivas no funcionan bien menos cuando por facilidad verbal, especulativa y mental, hablamos de libertad y democracia, sabiendo que del contenido de estas palabras no nos queda sino un conjunto de gestos, de conmemoraciones, ritos ceremoniales y pompas patrioteras, siempre de repetición mecánica. Lo venimos comprobando porque el verdadero poder no se encuentra en las casas de gobierno sino en los directorios de las grandes corporaciones financieras y en la administración de las empresas multinacionales, ya que allí se deciden los destinos de todos los países y la apropiación de los recursos naturales. Sin democracia económica nunca podrá existir justicia social, tampoco democracia política y libertad ciudadana. En las sociedades modernas auto tituladas democráticas, el grado de manipulación de conciencias ha llegado a un nivel inaceptable, prevaleciendo el criterio de la democracia representativa formal sin la efectiva participación ciudadana.

 El problema fundamental de casi todos los países es que por encima del poder político, de la democracia representativa, existe un poder verdadero no elegido, económico y financiero, que desde arriba determina las políticas de esas democracias nominales. Debemos trabajar arduamente para detener la guerras, las invasiones, las amenazas, pero a su vez tenemos la obligación de rescatar la democracia. No se puede seguir llamando democracia a un sistema que concentra el poder político subordinado al voraz capitalismo económico, utilizando a sus empleados llamados presidentes de la república, congresistas, jueces y magistrados. Una definición conocida por todos nos dice que democracia es el gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo; sin embargo, en estas tan mentadas democracias occidentales está invariablemente ausente el pueblo, pues la participación activa de los ciudadanos es nula. Particularmente, yo creo en la democracia, debemos seguir creyendo en la democracia pero de ninguna manera en una trampa inventada por los medios de comunicación masiva. En las definiciones fundamentales, la democracia no está en peligro más bien ha quedado atrapada, invalidada, corrompida, por los políticos y candidatos que no cumplen con los votantes y olvidan las promesas electorales con una facilidad sorprendente, convirtiendo a los ciudadanos en víctimas de sus mentiras.

 Gracias a ese primer grito liberador del asalto al cuartel Moncada, a la revolución cubana, a la lucha de los pueblos en Centroamérica y Sudamérica, contra dictaduras como las de Somoza, Ríos Montt, Pinochet, Videla, Bordaberry; y en el mundo entero a través de los países no alineados; nuestro continente viene asumiendo una revolución social de ancha base mediante el incentivo de la participación activa de la ciudadanía en los asuntos de gobierno, en el entendimiento de que cada elector es un político y no un simple espectador de los acontecimientos. La democracia participativa, la consulta popular permanente, en el proceso revolucionario bolivariano iniciado por el presidente Hugo Chávez está a la vanguardia de las nuevas formas de gobierno. La conciencia popular va creciendo y no habrán bloqueos económicos ni políticos, por parte de los Estados Unidos, como el que sufre Cuba desde hace más de medio siglo que nos detenga.

“La historia me absolverá” ha dado su veredicto, fue una promesa que se fue cumpliendo en el tiempo transcurrido; y hoy el bloqueo a Cuba contra la opinión pública mundial y el consenso unánime de las Naciones Unidas, a excepción de Estados Unidos e Israel, significa la negación de la democracia practicada por el país líder de la falsa propaganda de la libertad.

*Carlos Angulo Rivas es poeta y escritor peruano.

ARGENPRESS
Imágenes agregadas de archivo

Asalto al Cuartel Moncada y la rebeldía en Cuba

Por Wilkie Delgado Correa
 
Con hechos y sangre se ha construido una epopeya que ha derramado su luz a la política de nuestra contemporaneidad y a la del mundo.
 “Es preciso haberse echado alguna vez un pueblo a los hombros, para saber cuál fue la fortaleza del que, sin más armas que un bastón de carey con puño de oro, decidió, cara a cara de una nación implacable, quitarle para la libertad su posesión más infeliz, como quien quita a un tigre su último cachorro”.

 Así se expresó José Martí sobre el acto de rebeldía supremo de Carlos Manuel de Céspedes, Padre de la Patria, que significó el inicio, el 10 de octubre de 1868, de la lucha por la independencia de Cuba contra España, cuya dominación duraba casi cuatro siglos.

 Diez años más tarde, después de una guerra devastadora, ocurrió el Pacto del Zanjón entre las tropas cubanas y españolas, una especie de tregua de los cubanos en aquel conflicto que no pudo lograr, en aquel lapso, la independencia. Se produjo entonces la Protesta de Baraguá por parte de Antonio Maceo, quien en un acto también de rebeldía suprema se negó a respaldar dicho acuerdo y lo rechazó por no contemplar la independencia de Cuba.
 Años más tarde la rebeldía cubana latente durante años se puso de manifiesto con el inicio de la guerra de independencia iniciada el 24 de febrero de 1895 bajo la guía y liderazgo de José Martí, conjuntamente con otros patriotas como Máximo Gómez y Antonio Maceo.

 En el siglo XX, durante la república neocolonial, después de un desfile de gobernantes generalmente sumisos a los Estados Unidos, y al instaurarse la dictadura de Gerardo Machado, apodado el “asno con garras”, la sublevación del pueblo con su rebeldía innata produjo la caída del mismo el 12 de agosto de 1933.

 Veinte años después, y a un año de instaurarse la dictadura de Fulgencio Batista por un golpe de estado ocurrido el 10 de marzo de 1952, se produjo el asalto a los cuarteles Guillermón Moncada de Santiago de Cuba y Carlos Manuel de Céspedes de Bayamo. Fue un acto de rebeldía supremo de cerca de doscientos hombres participantes en aquellos sucesos bajo el mando de Fidel Castro, ocurrido el 26 de julio de 1953. La generación del centenario del nacimiento del Héroe Nacional de Cuba, José Martí, quiso con este acontecimiento heroico rendir el homenaje condigno a quien se consideró como autor intelectual del gesto y la acción revolucionarios.

 Pero en este periodo lúgubre de la dictadura batistiana, que fuera responsable de la pérdida de unas 20 000 vidas, brilló la rebeldía como en otros momentos señeros de nuestra historia.

 El 3 de diciembre de 1956, los revolucionarios agrupados nuevamente en torno al liderazgo de Fidel desembarcaron en Cuba para iniciar la lucha armada irregular en la Sierra Maestra y, en apoyo de esta expedición salida de tierras mejicanas, se produjo el levantamiento armado previo el 30 de noviembre liderado por Frank País en la ciudad de Santiago de Cuba.

 Otro acto de rebeldía de nuestro pueblo fue el asalto al cuartel Domingo Goicuría de la ciudad de Matanzas, ocurrido el 29 de abril de 1956.

 Y cuando la juventud cubana consideró que se debía ir al asalto de la guarida del dictador en el Palacio Presidencial para ajusticiarlo, la rebeldía acompañó a los revolucionarios para efectuar el asalto al Palacio y a la toma de la emisora Radio Reloj, el 13 de marzo de 1957, bajo la dirección de José Antonio Echeverría.

 Y sólo meses después, el 5 de septiembre de 1957, se produjo el levantamiento en la ciudad de Cienfuegos, donde se derramó sangre rebelde y generosa de civiles y soldados, involucrados en las distintas acciones armadas.

 Si bien todos estos acontecimientos ocurridos durante la última dictadura fueron actos fallidos para la consecución de sus objetivos, y presididos por la derrota, sin embargo, se convirtieron en victoria gracias al tesón y firmeza con la que se prosiguió la lucha, pues fueron ejemplo de heroicidad, generosidad y desinterés patrióticos. Y abrieron el cauce para la incorporación de todo el pueblo al sacrificio y la lucha persistente a lo largo y ancho del país.

 Todos estos hechos relatados,  en los que la rebeldía del pueblo de Cuba se puso de manifiesto en las ciudades, también fueron acompañados en los campos de Cuba, a partir del frente guerrillero de la Sierra Maestra, y el Ejército Rebelde fundado y dirigido por Fidel, asumió la rebeldía suprema para librar la resistencia contra la ofensiva de la tiranía y luego desarrollar la contraofensiva estratégica hasta derrotar en forma aplastante a las fuerzas armadas batistianas y provocar la caída estrepitosa y la fuga del tirano. Así fue posible la victoria definitiva de la Revolución cubana el 1 de enero de 1959.

 En fin, que el 26 de julio de este año 2013 se cumplen 60 años de los heroicos asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, y al conmemorar con orgullo esta fecha como el Día de la Rebeldía Nacional, hay tener presente todos los hitos gloriosos de gestos de rebeldía supremos desatados posteriormente en los cuales el espíritu indómito del pueblo cubano supo ponerse de manifiesto como una rasgo esencial de su carácter y de su existencia heroica. Con hechos y sangre se ha construido una epopeya que ha derramado su luz a la política de nuestra contemporaneidad y a la del mundo.



*Médico cubano; Profesor de Mérito del Instituto Superior de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba.

 

viernes, 19 de abril de 2013

Verdad y valentía frente a la mentira y felonía durante la invasión mercenaria de Girón

Por Wilkie Delgado Correa*


Aquel episodio, la primera derrota del imperialismo en América y de sus secuaces mercenarios, debe ser perenne lección histórica y elemento esencial para interpretar hechos similares pasados o por ocurrir en el futuro

A cincuenta y dos años de ocurridos los acontecimientos de la invasión a Cuba por tropas mercenarias organizadas, financiadas, equipadas y estrechamente acompañadas, dirigidas y supervisadas por el más alto mando de las Fuerzas Armadas y la CÍA, con aprobación previa del presidente de los Estados Unidos, Kennedy, muchos elementos de análisis pueden exponerse.

En primer lugar, debe señalarse que, salvo el resultado desastroso para los invasores en Girón, este acontecimiento había tenido muchos precedentes antes en varias partes del mundo, como tuvieron lugar numerosos hechos similares posteriormente hasta nuestros días, todos presididos por la mentira y felonía.

En Cuba, la mentira y la felonía ligadas a la invasión mercenaria se pusieron en evidencia en muchas fechas previas, durante y posteriores a la invasión, y en escenarios diversos en que participaron todos los integrantes del gobierno norteamericano, incluyendo a su presidente.

Desde antes y desde entonces siempre ha sido así. Se han regado por el mundo las mayores falsedades y mentiras contra Cuba; pocas las han reconocido, incluyendo planes de asesinatos; y la mayoría quedan secuestradas en los archivos clasificados de seguridad nacional de Estados Unidos.

En la madrugada del 15 de abril en el horizonte oscuro del mar, justo frente a la ciudad de Baracoa, la ciudad primada y más oriental del país, se podía contemplar otra ciudad flotante iluminada, integrada vaya Ud. a saber por una flota de cuántos navíos, que parecían desafiar y acechar a la ciudad que se pertrechaba en su oscuridad. Y para darle mayor dramatismo a la escena, aviones desconocidos sobrevolaban a oscuras los cielos de la ciudad. Aquella flota amenazante se mantenía allá, a lo lejos, amagando o esperando la orden de desembarco y ataque. La estrategia era la misma: engañar, distraer fuerzas, calcular opciones de agresiones dentro de un plan general preestablecido.

Ya en la mañana se escuchó a través de la radio la noticia sobre la agresión real. Al amanecer, se habían producido bombardeos por aviones enemigos procedentes del extranjero de los aeropuertos de Ciudad Libertad y San Antonio de los Baños en La Habana y  Antonio Maceo en Santiago de Cuba, con víctimas mortales y heridos. ¡Vaya alevosía criminal la de atacar sorpresivamente, en el amanecer, a aeropuertos en plenas funciones!

La noticia propalada por los medios de prensa de todo el mundo fue rica en matices de falsedades. Informaron que fueron aviones tripulados por pilotos desertores de las fuerzas aéreas revolucionarias los que habían producido tales ataques. El “ilustre” representante de los Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Adlai Stevenson, enseñando la foto de uno de los aviones que había aterrizado en Cayo Hueso, territorio norteamericano, ofrecía los detalles de las supuestas deserciones de los pilotos y mostraba la insignia cubana inscripta en el fuselaje de dicho avión. ¡De qué clase de impudicia son capaces!

Fue necesario esperar, esta vez pocos días, para que la colosal mentira – en realidad todas las mentiras grandes y pequeñas- se derrumbara a pesar del escarceo mediático que inundaba el mundo. Habían planificado la destrucción de la flota aérea revolucionaria con aviones y pilotos procedentes de Puerto Cabezas, Nicaragua; y tuvieron la felonía de pintarlos con las insignias de la aviación cubana como enmascaramiento de guerra. El bombardeo a los aeropuertos era la primera escaramuza de la agresión principal que se planificó para ser llevada a cabo por Bahía de Cochinos.

Tuvo que esperarse que se consumara la aplastante derrota de Girón para que el propio presidente Kennedy confesara la participación de los Estados Unidos en la invasión mercenaria, asumiera la responsabilidad y padrinazgo de la aventura fallida, reconociera con pesar que toda la falsedad de la propaganda que el mundo había conocido a través de la prensa durante aquellos días, había sido un invento calculado como parte de la operación encubierta de la invasión prohijada por su gobierno. Sin embargo, no se conformó con ello, y dio inicio a un nuevo plan de destrucción de la Revolución Cubana, mucho más peligroso.

No obstante la falta de principios de los invasores y sus apadrinadores, en que la felonía y la mentira eran compañeras de sus ideas y acciones, brilló tan alto como las palmas y las estrellas la verdad y valentía de Cuba.

En primer lugar primó la denuncia por Fidel de que el ataque a los aeropuertos era el preludio de la invasión mercenaria. Y de ahí, como forma de preparación para la defensa con claridad ideológica proclamó el carácter socialista de la Revolución de los pobres, con los pobres y para los pobres.

Y durante los combates de los días 17, 18 y 19 de abril, los partes de guerra reflejaban la verdad en el terreno de combates en que se derrochaba decisión y valentía, y en las Naciones Unidas se exponían por Raúl Roa todas las verdades sobre la operación macabra mientras los representantes de los Estados Unidos inventaban y propalaban las más colosales mentiras, acompañados por la jauría de la gran prensa.

Aquel episodio bélico contra Cuba, le costó al país cerca de dos centenares de vidas y cientos de heridos, y daños materiales considerables. Los prisioneros que participaron en aquella invasión traicionera, más de un millar -salidos también desde Puerto Cabezas- fueron respetados en su integridad física y dignidad humana, fueron juzgados y se les escucharon sus mea culpas inconsistentes y fueron devueltos en 1962 a su país de origen, los Estados Unidos, como chatarra moral de un ejército mercenario que había sido bautizado como brigada 2506, previo pago de una indemnización al pueblo cubano por parte del gobierno de aquel país.

Aquel episodio, la Primera Derrota del Imperialismo en América y de sus secuaces mercenarios, debe ser perenne lección histórica y elemento esencial para interpretar hechos similares pasados o por ocurrir en el futuro. Ojalá que la potencia del Norte, que ya lo hizo después de Girón en otras tierras, jamás repita en los tiempos futuros la invasión de tierras de Nuestra América. Y un ojalá mayor para que no la repita en otras tierras del mundo.

¡Honor y gloria y gloria al pueblo que hizo posible, a costa de vidas y sangre, la victoria de Playa Girón, en menos de setenta y dos horas!


*Médico cubano; Profesor de Mérito del Instituto Superior de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba.