Hace varias semanas estoy esperando por las recomendaciones y recetas de los súper-revolucionarios para ver cómo pretenden sanar, con sus mágicas pociones, la crisis desatada por Estados Unidos que ya abarca a todo el planeta.
Los super-revolucionarios bastante que han aconsejado a la Revolución cubana. Recordemos las Reflexiones del compañero Fidel Castro Ruz, el 3 de septiembre del 2007, cuando escribió: “¿Qué aconsejan a la Revolución? Veneno puro. Las fórmulas más típicas del neoliberalismo.”
Párrafos antes, Fidel había escrito: “¿Qué ocurre con los super-revolucionarios de la llamada extrema izquierda? Algunos lo son por falta de realismo y el agradable placer de soñar cosas dulces. Otros no tienen nada de soñadores, son expertos en la materia, saben lo que dicen y para qué lo dicen. Es una trampa bien armada en la que no debe caerse. Reconocen nuestros avances como quienes conceden limosnas. ¿Carecen realmente de información? No es así. Les puedo asegurar que están absolutamente informados. En determinados casos, la supuesta amistad con Cuba les permite estar presentes en numerosas reuniones internacionales y conversar con cuantas personas del exterior o del país deseen hacerlo, sin traba alguna de nuestro vecino imperial a sólo 90 millas de las costas cubanas”.
Y los super-revolucionarios de producción nacional “Made in Cuba”, que tienen su espacio en kaosenlared ¿qué dicen ahora?, ¿cuál es la poción mágica que se ha de tomar? Porque nunca faltaron en sus recetas la introducción de la economía de mercado. No quiero mencionar nombres, pero algunos y algunas pretendieron dar clases de economía, aconsejar a la dirección de la Revolución cómo hacer “cambios”. Pobres de mente.
Bueno, ahora esperamos de sus recetas y consejos para superar la crisis que recorre el mundo, y que aún se desconoce cuál será el fin. ¿Qué escribirán, cuáles serán las razones o, mejor dicho, los pretextos para argumentar la crisis anunciada?
Los super-revolucionarios que nos recetaron y recetan las fórmulas del neoliberalismo tienen ya sus respuestas. Tal como escribió Fidel en la referida Reflexión:
“Subestiman la más colosal tarea de la Revolución, su obra educacional, el cultivo masivo de las inteligencias. Sostienen la necesidad de personas capaces de vivir realizando trabajos simples y rudos. Subestiman los resultados y exageran los gastos en inversiones científicas. O algo peor: se ignora el valor de los servicios de salud que Cuba presta al mundo, donde en realidad, con modestos recursos, la Revolución desnuda el sistema impuesto por el imperialismo, que carece de personal humano para llevarlo a cabo. Se aconsejan inversiones que son ruinosas, y los servicios que aportan, como el alquiler, son prácticamente gratuitos. De no haberse detenido a tiempo las inversiones extranjeras en viviendas, habrían construido decenas de miles sin más recursos que la venta previa de las mismas a extranjeros residentes en Cuba o en el exterior. Eran además empresas mixtas regidas por otra legislación creada para empresas productivas. No había límites para las facultades de los compradores como propietarios. El país suministraría los servicios a tales residentes o usuarios, para lo cual no se requieren los conocimientos de un científico o un especialista en informática. Muchos de los alojamientos podían ser adquiridos por los órganos de inteligencia enemigos y sus aliados”.
En Nueva York, la AFP anunció el pasado miércoles 22 de octubre que las Bolsas mundiales se desplomaban ese día, siguiendo la tendencia marcada por Wall Street en su apertura, en un mercado nervioso por las crecientes amenazas de una recesión mundial.
También destacó esta agencia que las pantallas de los operadores se tiñeron de números rojos a lo largo del planeta, desde Tokio, Hong Kong y Shanghai, a Nueva York, pasando por Francfort, Londres, París y Madrid. Sin dejar de mencionar que el primer ministro Gordon Brown había admitido ese mismo día, por primera vez, que la desaceleración económica a nivel mundial puede causar una recesión en Gran Bretaña, Estados Unidos y otras naciones.
Hay muchos más ejemplos, basta acudir a cualquier sitio en Internet y encontrará la situación incierta de una crisis. Ahí tienen los super-revolucionarios para entretenerse preparando y sugiriendo remedios.
Salven al mundo, que a Cuba la salvamos nosotros.
José (Pepe) Chávez
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