por Raúl San Miguel
En el escaño de los Estados Unidos en la ONU dos funcionarios norteamericanos escuchaban al canciller cubano Felipe Pérez Roque. En sus rostros descubrí el esfuerzo por permanecer incólumes, cuando en realidad conocían el peso de cada una de las verdades que golpeaban en la sala convertida en una denuncia permanente de la aberrada política de bloqueo impuesto y mantenido por las diferentes administraciones que han dirigido la política exterior de la Casa Blanca.
Las naciones que votaron en contra de la eliminación del bloqueo, Estados Unidos, Israel y Palau, no pudieron evitar que el resto del mundo se fundiera en un abrazo con la Mayor de las Antillas.
En la Isla, ocurrió un hecho que no por repetido mantiene su singularidad, el orgullo de ser cubano. Así lo comentaba un trabajador por cuenta propia que circulaba en su bicitaxi con la radio puesta, mientras escuchaba el discurso de Pérez Roque.
También en el agromercado, la gente exponía sus criterios y con sólidos argumentos defendían la posición de Cuba en relación con la injusticia que representa el bloqueo genocida que Washington pretende justificar al exigir concesiones que pondrían en peligro la soberanía de nuestro país.
Solo la prensa occidental (específicamente la estadounidense) pretendió escamotear la esperada victoria, al pretender reducir la intensidad de la noticia que recorrió el mundo y se posicionó en los titulares de muchos diarios de la prensa escrita y digital. No obstante, el embajador norteamericano en la ONU, Robert Godar, expuso el viejo discurso de siempre y donde la mentira repetida (al estilo de Goobels) no tendrá lugar en un mundo que atraviesa la peor crisis de su historia debido a las consecuencias de la política imperial dirigida (recuérdese las sanciones impuestas a quienes comercien con Cuba. Léase Leyes: Torricelli y Helms-Burton) contra todos los pueblos.
En esta nueva derrota de los Estados Unidos se cumplen las palabras del Comandante Ernesto, Che, Guevara:
"Esta humanidad ha dicho basta y echado a andar".
http://www.elhabanero.cubaweb.cu/2008/octubre/nro2375_oct08/nac_08oct764.html
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