por Iliana Hautrive, con fotos de César A. Rodríguez
"Impacta la sensación de pasear con personajes célebres, rendirles homenaje, conocer sus historias, sentirlos más cercanos…
No se les ve como simples obras de arte. Impacta la sensación de pasear con personajes célebres, rendirles homenaje, conocer sus historias, sentirlos más cercanos…
Cualquiera puede compartir con Carlos Puebla, con su guitarra, en el Parque Céspedes, de Manzanillo, y también con Benny Moré, en el Prado cienfueguero".
A la Madre Teresa de Calcuta, Premio Nobel de la Paz en 1979,
muchos admiradores
le ponen flores en el libro que lee, sentada
en su remanso del jardín del Convento de San Francisco de Asís
A la entrada del restaurante Floridita, Ernest Hemingway se mantiene en el mismo lugar donde siempre acudió a degustar su daiquirí. En hermoso gesto, los bármanes del lugar le sirven cada día el trago que tanto le gustaba al autor de El Viejo y el Mar.
En la intersección de la Avenida del Puerto y la calle Jesús María, la escultura del compositor mexicano Agustín Lara recuerda su influencia en la cultura nacional. Allí está emplazada desde finales del año 2002, donada por el pueblo y el Gobierno de Veracruz. Es una modalidad escultórica que se extiende por todo el país.
La mayoría de las más recientes creaciones pertenecen a artistas del patio, pero también las hay donadas por otras naciones amigas. Con un aire de modernidad, esos seres famosos, cubanos y extranjeros, que se confunden con el transeúnte, se suman al patrimonio cultural de la Isla.
Paseando entre estatuas mucho se disfruta y conoce...
Muchos se sientan a su lado a conversar. En el parque de 17 entre 6 y 8, en el Vedado, John Lennon, 
apacible, parece esperar cada 8 de diciembre el concierto que recuerda la fecha de su asesinato en 1980 en Nueva York.



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