sábado, 12 de enero de 2013

Pepe y la crítica

Aunque publicado el pasado mes de diciembre -por uno de los jovenes periodistas cubanos que más admiro- creo que este texto es digno de difusión constante: léase con calma y aplíquese como medicina, en caso de necesidad.

Pepe y la crítica

Por István Ojeda

¿Dónde encontrar las pautas para definir los principios de una crítica revolucionaria? Si porque todo el mundo se siente en condiciones de dar su propia receta sobre que es la crítica en el periodismo cuando justamente esta discurre por límites tan difusos que prácticamente se amolda a todos los juicios o interpretaciones.

Opto por ir a las raíces y averiguar qué dijo al respecto José, a quien de pequeño sus hermana le llamaron Pepe, un periodista que le tocó vivir en tiempos donde la electricidad era un invento tan mágico como hoy lo es la Internet, sin embargo la lucha política y las disyuntivas eran tan abundantes entre los cubanos como lo son en nuestros días. Por suerte nos quedaron sus artículos y discursos, de cuyos fragmentos me valgo ahora para conocer su parecer sobre este asunto.“Criticar no es censurar, sino ejercitar el criterio” comienza, probablemente para indicar que tener una opinión es, apenas el primer paso. Más, antes de que eche a correr y circunscribirla a su rostro más mordaz aclara: “La crítica no es la censura; es sencillamente y hasta en su acepción formal-en su etimología-es eso, el ejercicio del criterio”.
¿Entonces como hacerlo sin sentir el peligro de las malas interpretaciones que habitan en los ojos escrutadores que buscan con mala fe en cada término y cada vocablo el sentido torcido? “La crítica es siempre difícil y sólo una vez noble: cuando señala defectos pequeños de un carácter que vale más que sus defectos; cuando, en vez de limitarse a débiles exigencias de gramática, censura las ideas esenciales con alteza de miras, e imparcialidad y serenidad de juicio”, dice.

Aquí evoco a los argumentadores que se van por las ramas ora por instinto de conservación, ora porque no les interesa las esencias, o simplemente porque aquellas son demasiado reveladoras.

Con su precisión habitual Pepe va al grano: “criticar no es morder, ni tenacear, ni clavar en la áspera picota, no es consagrase impíamente a escudriñar con miradas avaras en la obra bella los lunares y manchas que la afean”.

Pienso ahora en cómo, en el afán de defender la obra común, tendemos a dejarles el camino más trillado a los verdaderos enemigos del país. Justamente porque ellos parten de un discurso pretendidamente crítico pero que resulta atractivo al tocar esos asuntos que por razones diversas no abordamos nosotros.

Y justamente cuando me asoma la duda Pepe completa su análisis, indicándome que la crítica es también: “señalar con noble intento el lunar negro, y desvanecer con mano piadosa la sombra que oscurece la obra bella. Criticar es amar: y aunque no lo fuera, no está en que iniciemos época favorable a la agitadora y dura crítica: que en las horas de riesgo y de combate, cuando las penas de la lucha vienen y tintan el ánimo sereno, cuando no sobre firme tierra sino sobre arena movilísima, fresca a trechos y oscura, descansa el pie agitado, es ley suprema, urgente y salvadora la hermosa ley de amar”.

Entonces concluyo comprendiendo que hemos perdido mucho tiempo tratando de averiguar qué es la crítica cuando ya nos lo dijo bien clarito Pepe, un hombre que no hizo más periodismo porque estaba muy ocupado tratando de liberar a Cuba: él se llamaba José Martí y todavía nos sigue enseñando cosas.

NOTA:

Todas las citas son de los tomos 6, 13, 15 y 19 de sus obras completas
Fuente Blog Cuba Izquierda
Imagen agregada: Pintura de Fabelo

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