miércoles, 15 de julio de 2015

El alto precio del símbolo

¿Dónde podemos encontrar, a precios razonables, una bandera cubana para colgar en nuestro cuarto o que suba con nosotros el Pico Real del Turquino? ¿Por qué se venden en divisas, y tan caros, los pulóveres del Che que muchos jóvenes quisieran tener?

 
Foto: Kaloian/Archivo JR
 
Una demanda recurrente emanada de los debates previos al X Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) es el acceso a artículos que promuevan, en diferentes soportes, la identidad nacional y la cubanía.

El tema ha sido durante años un reclamo de las nuevas generaciones y ha alcanzado los medios de comunicación (periódicos, revistas, emisoras, blogs…), lo cual evidencia el interés de quienes denuncian que esto ha traído como una de sus consecuencia más notables el empleo cada vez mayor de simbologías extranjeras.

En el texto Plantando bandera, publicado por Soy Cuba,  la periodista Yurislenia Pardo señalaba que «Los espacios que no se llenan con lo autóctono, con lo tradicional, con lo nuestro, entonces nos los ocupan con lo foráneo. Muestra de esto es la oleada de prendas de vestir y otros accesorios que revelan la bandera británica, la brasileña, la norteamericana, entre otras que andan y desandan este suelo  a diario».

En ese sentido, en la web Cubahora, con su reportaje de análisis Entre azules y rojos, y no precisamente cubanos el periodista Alejandro Ulloa García cuestionaba: «¿Cómo ha sido tan fácil introducir y comercializar entre cubanos un símbolo foráneo, en detrimento de los nacionales?». Y esa cuestión lleva a una interrogante más preocupante: ¿Será todo eso muestra de que cada vez nos interesamos menos por lo nuestro?

No debe ser así cuando son tantos los que ansían tener prendas que los identifiquen como cubanos, pero nunca han podido acceder a ellas. Es posible, para un estudiante o un trabajador con el salario promedio del país, pagar lo que cuestan sin afectar notablemente los ingresos en su hogar.

En el blog La Joven Cuba, Osmany Sánchez se preguntaba «¿Dónde podemos encontrar una bandera cubana para ponerla en la oficina o en nuestro cuarto? ¿Dónde encontrar un busto de Martí, Mella, Guiteras, José Antonio, Che o cualquier otro patriota nuestro? ¿Por qué se venden sólo en divisas (y bien caros por cierto) los pulóver con la imagen del Che?»
En las tiendas recaudadoras de divisas de ARTEX pueden encontrarse algunas prendas con logos e imágenes identitarias de nuestro país. Foto: Rouslyn Navia/ Soy Cuba

HABLEMOS DE PRECIOS

En la Tienda de ARTEX La Internacional, situada en Obispo, en La Habana, los pulóveres con imágenes del Che, la bandera cubana o un sencillo texto con la palabra CUBA tenían precios que oscilaban entre los 12.95 y los 14.55 CUC.
A media cuadra de distancia, tres locales contiguos dan cabida a vendedores por cuenta propia que ofertan un mayor surtido de artículos. Allí, los pulóveres cuestan de 10 a 18 CUC «de acuerdo a la calidad del tejido y los materiales de su confección», según explicó una de las vendedoras.

Gorras, boinas, bolsas, todas con imágenes atractivas para que los visitantes foráneos se lleven un souvenir que les recuerde la Isla. Y, para los más enamorados de esta tierra, entre las propuestas se incluyen también banderas cubanas con precios que comienzan en los 10 CUC y pueden llegar a los 30, teniendo en cuenta las dimensiones de la pieza. 

Una mayor variedad de artículos pueden encontrarse entre las ofertas de los trabajadores por cuenta propia. Foto: Rouslyn Navia/ Soy Cuba

Los cuentapropistas han segmentado con inteligencia sus mercados: venden ropa y accesorios de estilo importado (aunque se trate de confección local) a los cubanos,  mientras que buena parte de la producción nacional artesanal tiene como destinatario primordial a los extranjeros. De este modo, ponen al alcance del bolsillo de los primeros los productos con símbolos foráneos, mientras que para los segundos (y a precios superiores) colocan artículos con la bandera cubana, imágenes del Che, etc.

Esa situación niega la posibilidad de portar la simbología nacional a los más identificados con ella: los propios cubanos.

¿Economía vs identidad?

Pero ¿cómo se convirtió en lujo de pocos el uso de prendas que resaltan la cubanía? ¿Cómo vino a ser más barato desfilar el Primero de Mayo con un pulóver made in China que con la imagen del Che en el pecho y la bandera de la estrella solitaria en las manos? ¿Por qué casi no se encuentran nuestras insignias colgando en los balcones del barrio los Primero de Enero, 26 de Julio o 27 de Septiembre?

«Cierto que hay consideraciones de tipo económico, pero la producción simbólica es vital en la lucha ideológica contemporánea y no siempre lo económico es lo decisivo. (…) desde una pequeña bandera, hasta pegatinas de entidades que prestan servicio público, o con motivos literarios, son imposibles de conseguir en Cuba.

«¿No los prefieren nuestros jóvenes? Hace pocos años, la acogida de pulóveres y abanicos con versos y pinturas cubanas en un Festival del Libro demostró que sí. ¿O es la ausencia de una estrategia que estimule la presencia de nuestra identidad en esos productos, regule sus precios y lidere su uso inteligente, lo que nos falta?», expresaba al respecto Iroel Sánchez en Sin símbolos pero sin amos.

Foto: Rouslyn Navia/ Soy Cuba

En tanto Ulloa, en su texto, argumentaba: «En Cuba existe una extrema carencia de producciones nacionales enfocadas en la identidad cubana. La falta de una simbología comerciable —o al menos asequible al bolsillo de todos los cubanos —, o de estrategias de marketing con base en la nacionalidad y la identidad cubanas que potencien un mercado para estos productos nacionales, hacen que una vulnerable juventud asuma cualquier tipo de “moda”, sea cual sea, sin la guía estética o la intencional influencia del mercado simbólico o estético nacional».

El joven Harold Cárdenas Lema, en un escrito titulado El símbolo perdido, publicado en el blog La Chiringa de Cuba, destacó a su vez: «Cuba necesita una dosis muy grande de patriotismo, nacionalismo e identificación con su cultura e historia. En la solución a estos problemas, los símbolos del país juegan un papel importante, daremos los primeros pasos el día que comencemos a utilizar mejor no solo la bandera o el escudo, sino toda la simbología revolucionaria».

Las bolsas, teniendo en cuenta el material con que están confeccionadas, pueden variar sus precios desde los 10, 12,15 hasta 18 CUC. Foto: Rouslyn Navia/ Soy Cuba

Políticamente correcto pero ¿legal?

¿Es permisible o correcto el uso de la imagen de próceres y símbolos nacionales en gorras, pulóveres, jarras, llaveros o mochilas?

El debate al respecto pareciera tornarse en ocasiones confuso pues estos productos se comercializan en divisas en las tiendas estatales, aun cuando el Reglamento de la ley de los símbolos nacionales establezca que está prohibido usar la bandera como distintivo o anuncio; parte del vestuario; pintada, grabada o dibujada en los vehículos (excepto aeronaves); reproducidas en artículos de uso no oficial o como réplica en cualquier material con propósitos ornamentales o comerciales.

El tema no hubiera alcanzado mayores dimensiones si el año pasado en un Congreso organizado por LABIOFAM, esta empresa no hubiera incluido la  presentación de dos perfumes que  llevarían como marcas los nombres de «Ernesto» y «Hugo», en homenaje al Che y al Comandante eterno de la Revolución Bolivariana. La publicación de la noticia atrajo la atención de cientos de usuarios que, a través de las redes sociales, denunciaron fuertemente el hecho.
El Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros emitió, entonces, una respuesta ante la queja popular donde condenaba la iniciativa. 

El valor de los pulóveres depende de la calidad del tejido, según los cuentapropistas. Foto: Rouslyn Navia/ Soy Cuba


Aleida Guevara, hija del Guerrillero Heroico, afirmó en una ocasión: «Nosotros estamos en contra de la explotación indiscriminada de la imagen de mi papá. Y no aceptamos que la foto del Che esté en ninguna botella de vino o en ropa interior. Nos parece una falta de respeto todo eso. Pero que haya camisetas de jóvenes o banderas que se usan para el combate cotidiano, no podemos estar molestos por eso. Lo que sí quisiéramos es que siempre los beneficios económicos de todo esto fueran a parar a la gente que realmente lo necesita. En todo caso, todo depende del contexto en el uso de su imagen».

En relación con otras latitudes, en Cuba existe mayor conocimiento del legado y la trascendencia de la obra de Ernesto Guevara, por lo que su rostro en un pulóver tiene una connotación diferente.

En el blog La esquina de Lilith, su joven autora expresaba «Para mí portar al Che (en una prenda) es manifestarme, es alzar mi voz y decir que me siento comprometida con lo que representa: la utopía de un mundo mejor, el proyecto de equidad y justicia social, la plena realización de los hombres y mujeres».

Las banderas cubanas, según su tamaño, pueden costar «en la calle» entre 10 y 30 CUC. Foto: Rouslyn Navia/ Soy Cuba

Todos vibramos de emoción cuando Alexander Abreu, trompeta en mano, preludia las notas de nuestro Himno Nacional. La canción y el video de Me dicen Cuba emocionaron nuestras esencias patrióticas, a ello se debió parte de su éxito y popularidad, muestra de que estamos ansiosos de encontrar esas otras maneras de expresar la alegría de formar parte de esta Isla más allá de consignas o del cumplimiento cabal de nuestro pedacito en la gran tarea de construir día a día una nación.

Sentirse cubano es mucho más que mostrar una bandera en el pulóver, es algo que se lleva en la sangre, un orgullo que nace del alma. Pero nadie podría tildarnos de locos por querer expresar también ese amor infinito a la tierra que nos vio nacer coreando El Necio en una plaza, con la imagen del Che en el pecho o agitando nuestra bandera en alto, todo lo cual, más que un capricho de juventud, es una necesidad de símbolos.

Tomado de Soy Cuba
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