sábado, 12 de diciembre de 2015

Lo que ni Ana Belén Montes ni el régimen Castro-comunista hicieron contra los EE. UU.

LO QUE NI LA ESPÍA ANA BELÉN MONTES NI EL RÉGIMEN CASTRO-COMUNISTA DE CUBA HICIERON CONTRA LOS ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMÉRICA.
Por Douglas Calvo Gaínza*

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Sin eufemismos aplicaré a mi hermana Ana Belén Montes el término “espía”. No le temo a esa palabra, pues ha habido muchos de tal gremio que han sido considerados “héroes” por sus defendidos, como Juliette Dodu[1], Eli Cohen[2],  Ryszard Jerzy Kukliński[3], Sarah Aaronsohn[4], y otros tantos. Los Imperios turco y prusiano, la URSS o el gobierno sirio, habrían odiado tanto a tales agentes secretos, como mismo los querrían la República de Francia, Israel, Polonia o Inglaterra.
En mi caso, como cubano quien recuerda a mi ciudad de La Habana apagada entre sirenas de simulacro de ataque aéreo, en tanto que nuestra población era movilizada para enfrentar una inminente agresión militar de EEUU, y en la base naval de Guantánamo se declaraba el zafarrancho, los barcos de guerra de la US Navy surcaban nuestras aguas limítrofes, y los aviones-espía SR-71 atravesaban nuestro espacio aéreo de Oriente a Occidente, ante las alabanzas del senador Barry Goldwater declarando ante la CBS que Cuba debía ser invadida y hasta anexada… pues le agradezco sin tapujos a Ana Belén Montes por ser la “espía” que luchó para que las bombas no destrozaran por igual a:
Ø  Cubanos “castristas”, “comunistas”, “revolucionarios”; y cubanos “opositores”, “anticastristas”, “disidentes”.
Ø  Niños cubanos que hoy son adultos residentes en Cuba; y niños cubanos que hoy son adultos residentes en Estados Unidos.
Ø  Los abuelos, las madres y los padres de los cubanos residentes en Cuba; y los abuelos, las madres y los padres de los cubanos residentes en Estados Unidos.
La bomba que hubiera matado sin distinción a personas con las ideas de Nicolás Guillén o con las de Gutiérrez Menoyo. A los ancestros de Andy García o a los de Amaury Pérez. En fin, por igual a Santiago Álvarez, a Compay Segundo, al Cardenal Jaime Ortega, a Oswaldo Payá, a Leonardo Padura, o a Elián González. Pues que yo sepa, ni siquiera el mega-complejo militar industrial estadounidense ha podido inventar todavía los misiles con sensores ideológicos.
De modo que no hay cubano que no esté en deuda con Ana Belén Montes, crea lo que crea en política. El mayor derecho humano de cualquier pueblo es la paz, y ella luchó esencialmente para regalarnos ese tesoro.
Si ello se duda, veamos dos citas de prensa norteamericana sobre la mayor culpa de dicha “espía”:
Ø  “Ella observó las maniobras bélicas que tuvieron lugar en Norfolk, Virginia, lo cual significó que cualquier plan de contingencia que USA preparara para tratar con Cuba en momentos de crisis, habría sido reportada a ellos instantáneamente.”[5]
Ø  “Oficiales retirados y en activo norteamericanos, dicen que ella estaba en posición de decirle a la Habana virtualmente todo lo que la comunidad de inteligencia sabía respecto al Ejército cubano, e incluso puede haber puesto al desnudo planes de contingencia norteamericanos para tomar la Isla por la fuerza. “Creería - dijo Richard Nuccio, asesor especial para Cuba del Presidente Clinton -, que si hubo daño, sería el de que ella sabía acerca de los Estados Unidos, en cuanto a cómo éstos estaban militarmente preparados para lidiar con respecto a Cuba”[6]
En resumen: cuando se afirmó que el Estado comunista-canalla ametrallaría en el mar a sus propios emigrantes, y “La Casa Blanca pidió al Pentágono revisar escenarios que incluían el bombardeo de refugiados cubanos, y acciones militares de USA”[7], la solitaria mujer rodeada de peligros insólitos se dedicó a proteger al pueblo de Cuba contra una peligrosísima amenaza militar.  Fue una “espía”, sí, pero defensiva; una silente y no-reconocida defensora de la subsistencia misma de la cubanía.
¿Fue Ana una sórdida enemiga de su propia Patria, al servicio de un peligroso y destructor Estado irresponsable y empecinado en exterminar a toda costa a “los imperialistas del Norte”? Dejemos que en vez de las palabras respondan los actos: lo que NO HICIERON CONTRA USA ni Ana Belén Montes ni el Gobierno cubano.
Ana luchaba por Cuba dentro de una agencia donde ella tenía acceso a todo el espionaje yanqui, realizado por el Ejército, la Marina, el US Marines corps, y la USAF. Ella laboraba con el Pentágono. Según se publicó más de una vez: “Montes (...) tenía acceso a la red virtual INTELINK que conecta cerca de 60 agencias de inteligencia federal, de defensa, y agencias civiles, involucradas en la recopilación y evaluación de inteligencia. Ella tenía acceso a básicamente todo” dice el oficial de seguridad. “Hablamos de programas que cuestan millones de dólares desarrollarlos. Y ella pudo tenerlo todo.” (...) “Pudiera decirse - dijo un oficial - que ella tenía un potencial para dañar mucho más severo que el de Hanssen o Ames”[8]. “Ella pudo haberles dicho cuál, dónde y cuándo ocurriría (una eventual acción militar de USA) y eso costaría un montón de vidas.”[9]
Es decir, ya que su capacidad informativa no se limitaba a Cuba, sino que abarcaba un amplio rango de materias de Seguridad Nacional, Ana Belén Montes podía no sólo provocar la pena de muerte en Cuba (legal) para varios espías norteamericanos o pro-yanquis capturados en La Isla gracias a ella. También, ella podía ser el instrumento del Estado castrista patrocinador del Terrorismo para transmitir a Irán datos secretos con los que los kamikazes de Hezbollah atacaran por decenas a las guarniciones norteamericanas en el Medio Oriente, o incluso hundieran barcos al estilo del USS Cole en la Base naval de Guantánamo, o usaran programas secretos satelitales “filtrados” para agredir electrónicamente a los marines, tanto en su reducto al este de Cuba como en otras posiciones.
En suma: por medio de ella se pudo haber provocado la muerte de cientos de militares estadounidenses en todo el orbe.
Pero hay más: podía ella por igual colaborar con éxito, vía La Habana, en la planificación de aviones estrellándose contra el edificio de la CIA en Langley, o de comandos atacando en cada sitio neurálgico que lesionara la Seguridad Nacional de EEUU. Incluso, ella podía crear con sagacidad la brecha para que francotiradores bien entrenados y con desprecio a la muerte, le hicieran correr a Bush Padre, a su hijo George W., o a Clinton, la misma suerte que le tocó en 1963 al infortunado Kennedy.
En concreto: un uso maligno por Cuba y sus aliados terroristas de tal “espía” pudo haber descabezado al Gobierno de los Estados Unidos y provocado una hecatombe increíble en la nación norteña, tradicionalmente hostil a La Isla. Ella estuvo en una excepcional capacidad para hacerle daño a su Patria, y en conjunción con los castristas, pudo ocasionar miles de muertes violentas entre sus compatriotas, incluso hasta la más alta esfera. Si en vez de una Ana Belén Montes hubiera estado en tal puesto dentro de la DIA una persona con el odio anti-patriótico de los terroristas nativos Timothy McVeigh o el Unabomber[10], y en lugar de Fidel Castro Ruz hubiera dirigido La Habana alguien como Pol Pot o Adolfo Hitler, la debacle desatada sobre Norteamérica hubiera sido demoledora.
Pero ni Ana ni Cuba atacaron. Ni vía La Habana se gestaron magnicidios o bombardeos a la CIA y el Pentágono, ni un solo espía yanqui o pro-yanqui fue fusilado en La Isla debido a nuestra agente. Lo que sea que ella le haya transmitido al Gobierno cubano, éste no lo utilizó para dañar ni al pueblo ni a la Seguridad Nacional de los Estados Unidos. Y en cuanto a ella misma, su alegato muestra que amaba “la compasión y generosidad del pueblo norteamericano.” Y que en todo caso, procuró exclusivamente la concordia entre naciones vecinas, pero no la desgracia de su propio Suelo natal.
La conclusión es doble:
1)     El régimen castro-comunista tuvo en sus manos los datos necesarios para herir increíblemente a la súper-potencia que tantos daños previos le había infligido a La Isla. Pero no los utilizó con ese fin, sino que sólo buscó su auto-defensa.
2)     Ana Belén Montes sólo odiaba una guerra EEUU-Cuba, y anhelaba la amistad entre el pueblo norteño y el del Caribe.
Como ciudadano del mundo, agradezco a Fidel Castro por su irreprochable ética al no haberse vengado en represalia por agravios pasados yanquis contra Cuba, usando el privilegiado puesto de “topo” que adquirió nuestra colaboradora Ana dentro del aparato de inteligencia de los Estados Unidos. Lo felicito por su proceder moral al no promover una campaña hostil, donde perecieran millares de hijos del hermano pueblo de Abraham Lincoln, Martin Luther King Jr. y Helen Keller.
A la postre, reconociendo tácitamente que Cuba no es un malévolo enemigo sin límites de USA, Washington ha comenzado un proceso de relativa normalización con La Habana, la cual ya ha sido retirada con sensatez de la lista de los Estados patrocinadores del terrorismo. Bravo por cualquier estadounidense que sea un gestor sincero y de buena voluntad, el cual haya cooperado (sin dobles intenciones) en ese triunfo de la diplomacia sobre la beligerancia.
Pero, ¿y cuándo podremos felicitar también al Gobierno de Norteamérica por reconocer asimismo nuestra segunda y elemental conclusión respecto a Ana? ¿Cuándo le permitirán a esa pionera en la lucha por la normalidad de relaciones mutuas, la cual (junto a La Habana) declinó el gestionar un feroz cataclismo sobre su propio pueblo, el derecho a (si quiera) una merecida amistad supervisada?
Cuando lo hagan, sí, bravo por ellos. Pero entretanto, sin esperar por decisiones imperiales, todos los que reconocemos que el principal derecho humano de cualquier pueblo es su subsistencia, y en particular los cubanos, quienes sin distinción ideológica fuimos particularmente protegidos por esa estoica y benevolente “espía”, le agradeceremos eternamente a Ana Belén Montes por ayudarnos a preservar el más increíble y maravilloso de los tesoros: la PAZ.
(9/12/2015)
[1] Joven quien (hipotéticamente) en 1870 habría interceptado las comunicaciones telegráficas prusianas a favor de Francia, y por ello fue condecorada.
[2] Ahorcado por espiar para los israelíes en la Guerra contra Siria de 1965, y muy respetado en Israel.
[3] Infiltrado por la CIA en las fuerzas armadas polacas, quien a cambio de información militar confidencial maniobró para alejar de Polonia el epicentro del conflicto nuclear, y luego ha sido honrado por su Patria.
[4] Agente judía dentro del Imperio Otomano, la cual fue inspirada por el Genocidio Armenio para ayudar a los ingleses con actividades de espionaje anti-turco, y tras caer presa y ser torturada se suicidó.  
[5] Castro's top spy. Front Page Magazine, Marzo 29, 2002.
[6] Labels of Analyst varied, but "Spy" came as a surprise. The New York Times, Septiembre 30, 2001
[7] Cuba spy suspect was rising into senior intelligence ranks.  Miami Herald, Septiembre 29, 2001.
[8] Espías mercenarios a favor de la ex URSS y de Rusia.
[9] She led two lives; dutiful analyst and spy for Cuba. The Miami Herald, 16 Junio 2002.
[10] Ciudadanos norteamericanos que fueron responsables, respectivamente, del bestial atentado contra la sede de agencias Federales de Oklahoma en 1997, y de las cartas- bomba a universidades y aerolíneas entre 1978-1995.


* Coordinador Comité Cubano Pro Trato Humano Para Ana Belén Montes.