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domingo, 18 de octubre de 2015

55 años de bloqueo económico de EE. UU. contra Cuba

Por Lohania Aruca Alonso*

 (19 octubre 1960-2015)

 

Sin lugar a dudas, el bloqueo se ha puesto “viejo”; mientras que Cuba socialista sigue erguida y avanza ¡con espíritu joven! Vamos en busca de perfeccionar nuestro modelo económico, social, y cultural, de más justicia social, y buen vivir para la población, para entregar el país a las nuevas generaciones de cubanos y cubanas, quienes serán los continuadores y defensores del proyecto socialista.

Permítanme un breve flash back, o, testimonio personal: Yo no había cumplido 20 años, cuando el presidente de los EE. UU., entonces Dwight Eisenhower, decretó el bloqueo contra Cuba. Mis padres aún estaban vivos, y mi abuela materna lo sobrevivió hasta su muerte a los 87 años (1968). Estudie y me gradué de mi carrera universitaria y trabajé para el Estado cubano durante 34 años hasta mi jubilación en 1996 -no mi retiro, pues, continúo siendo una profesional activa. Tuve un hijo, que eduqué y se casó hace un par de décadas atrás, y ya tengo 2 nietos pequeños…

Es decir, parte de la vida, o, la vida completa de cinco (5) generaciones de mi familia han transcurrido padeciendo riesgos, escaseces y limitaciones bajo el bloqueo de EE. UU. contra Cuba, y todavía seguimos bajo ese mismo castigo que nos impuso el vecino del Norte, estamos en la peor etapa de esa acción genocida contra el pueblo cubano: el bloqueo económico, comercial y financiero.

El bloqueo estadounidense es un hecho genocida que ocupa 55 años de la Historia contemporánea de Cuba; no sólo ha obstaculizado de mil formas el desarrollo económico, social y cultural del país –aunque no ha podido impedirlo totalmente, debido, en lo fundamental, a la resistencia infatigable y creatividad del pueblo cubano, por una parte, y, por la otra, a la persistente solidaridad internacional de pueblos y gobiernos amigos.

No ha logrado aislarnos del mundo, muy al contrario, hoy las relaciones internacionales de Cuba, bilaterales y multilaterales, son más amplias y efectivas que nunca antes, y nos favorecen extraordinariamente en la indeclinable lucha contra el bloqueo.

Contra esta agresión injustificable, se libran una batalla tras otra, en multitud de escenarios, políticos, culturales, científicos; nuestra lucha es pacífica, tiene el sentido de un enfrentamiento de ideas, y de un paradigma justo en el presente que seguirá siendo enarbolado en el futuro, hasta lograr el derribo definitivo del bloqueo.

Para la Historia de los EE. UU., el bloqueo de Cuba durante estos 55 años siempre resultará una ¡vergüenza! Porque los cubanos y cubanas habitamos en un país pequeño, un archipiélago, cuya isla mayor es Cuba (aproximadamente 110 000 km2). Nunca hemos agredido a la nación, ni al pueblo de Estados Unidos, somos los agredidos. Esencialmente la agricultura y los servicios médicos y turísticos son el eje de nuestra economía.

Sin embargo, tenemos altos índices de desarrollo humano, reconocidos por organismos internacionales (ONU) -a los que pertenecen también los EE. UU. Los éxitos alcanzados han sido posibles a costa del sacrificio constante, perseverante, de los cubanos y cubanas, estudiantes, trabajadores manuales e intelectuales.

Tal vez, más temprano que tarde, desaparecerá definitivamente el bloqueo, pero no sus huellas y cicatrices en la sociedad cubana, en las familias, y entre aquellos que no lograron sobrevivirlo. La Historia juzgará tamaña injusticia y condenará a quienes, por prepotencia y soberbia, sostuvieron el bloqueo más de medio siglo, como un arma (de probada ineficacia) para rendir la independencia, soberanía y dignidad del pueblo cubano.

Por 30 años los revolucionarios cubanos lucharon contra el colonialismo español, sin renunciar jamás a sus derechos. Por 55 años, y más, si fuese necesario, lucharemos contra el bloqueo que decretó contra nosotros un gobierno estadounidense, que confirmaron y tornaron más agresivo sucesivas administraciones, hasta hoy.

*Cubana. Periodista e investigadora histórica y cultural. Licenciada en Historia, con especialidad en Urbanismo. Máster en Ciencias Estudios sobre América Latina, el Caribe y Cuba Miembro de la UNEAC, la Unión de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción y la UPEC. Cumplió tareas como funcionaria del Servicio Exterior del MINREX en Cuba
Enviado por la autora

viernes, 17 de octubre de 2014

12 de octubre: Día de la Resistencia Indígena versus Encuentro de Culturas

Por Felipe de J. Pérez Cruz*
Reflexiones después de la efeméride
 Este año retomamos el propósito de conmemorar en Cuba, el 12 de octubre como Día de la Resistencia y Cultura Indígena. La fecha que marca la llegada de la expedición militar de conquista del Almirante Cristóbal Colón (1446-1506) al territorio insular del continente que hoy nombramos América,debe ser una efeméride dedicada a la justicia histórica. Consagrada  a la recordación y el homenaje a los pueblos aborígenes que se enfrentaron al genocidio y etnocidio del colonialismo europeo, resistieron el embate de la explotación capitalista, se hicieron simiente de la forja de la nación cubana, y nos legaron sus culturas y cosmovisiones.

En La Habana el acto previsto quedó pospuesto por las inclemencias del tiempo, no así la recordación de la trascendencia del acontecimiento, que contó con una emotiva y sabia intervención del Maestro Ever Fonseca, Premio Nacional de Artes Plásticas. Fonseca haciendo gala de sus dotes de pedagogo –vocación que nunca ha abandonado-, se impuso a la tormenta y al “apagón” eléctrico, e hizo de las sombras luces de intelección. A los compañeros de la Televisión que estaban presentes, las condiciones atmosféricas le impidieron transmitir el testimonio de la conmemoración.  Pensamos realizar la actividad en su idea original el día 28 de octubre, que es el “12” para Cuba, pues  ese día hace 522 años arribó el Almirante a nuestro archipiélago.

Los historiadores, maestros y maestras y jóvenes que nos acompañaban, las bellas niñas de la compañía de Modas J. Leal, que van a presentar una colección de vestidos con motivos inspirados en el mundo aborigen, sus compañeros compañeras de la escuela y el barrio, los padres y madres, y el numeroso grupo de  seguidores del Grupo Musical Cubanos en la Red, no perdimos ni un átomo de entusiasmo, y nos volveremos a ver el 28. Lo que nos preocupa vista al pasado 12 y próximo 28, es que ni uno solo de los medios nacionales se refirió a la efeméride, y hasta donde conozco, tampoco lo hicieron los órganos provinciales. No se trata de que “la culpa” esté en la prensa. En los noticieros no existieron requerimientos informativos, porque en la mayoría de  las instituciones gubernamentales y en las asociaciones de la sociedad civil,  no se promovieron actividades sobre la efeméride. Sin dudas el problema de fondo rebasa con creces lo conmemorativo.

Resulta evidente que aún es insuficiente el apoyo que recibimos en este combate de ideas, de ciencia y conciencia, por la reivindicación histórica que merecen nuestros aborígenes. El reconocimiento político de la Revolución Cubana a las luchas centenarias del movimiento indígena en la región, está sustentado en numerosas declaraciones oficiales del Gobierno, el Partido Comunista de Cuba y las asociaciones y organizaciones revolucionarias, sin embargo el tema no es solo un asunto de solidaridad. Somos parte de la historia compartida de más de medio milenio de resistencias y luchas anticolonialistas y antimperialistas

En Cuba estamos acostumbrados a ganarle peleas a la naturaleza y al imperio, y lo hacemos con destreza y rapidez, pero desafortunadamente la solución de algunos de nuestros pequeños-grandes conflictos, y en particular las demandas que se hacen desde la ciencia y la cultura, no reciben siempre una rápida y oportuna atención, y las respuestas y soluciones necesarias y posibles se extiende en el tiempo, y  acumulan más desacuerdos. En el tema que nos ocupa, el no hacer de los compañeros que tienen responsabilidades en la educación de masas, la información y la promoción cultural, resulta de mayor preocupación cuando además de la inacción y el silencio, se mantienen y promocionen posicionamientos que no son sustentables desde el estudio, la ideología y la ética revolucionaria.

Es que la insistencia de conmemorar en Cuba el  Día de la Resistencia Indígena, no se puede asumir sin batir lanzas contra los más significativos mitos colonialistas, enquistados en la historiografía, la enseñanza, la promoción de la historia y el trabajo cultural. Mitos que están suficientemente descodificados desde los resultados de los estudios realizados en las últimas décadas, pero que se mantienen, porque las razones de ciencia no han logrado trascender el espacio académico. Y quizás el más insostenible de esos mitos, es el que continúa afirmando el descubrimiento europeo de lo que hoy llamamos América, con la denominación de “encuentro de culturas”, o “de civilizaciones”.

¿Encuentro de culturas?

 El 12 de octubre de 1492, la expedición militar de conquista comandada por el Almirante de la Mar Océana, Cristóbal Colón, no promocionó un “encuentro de culturas” y si un acto de dominación y despojo. Al llegar a la isla de Guanahaní (que los hispanos bautizaron como San Salvador), situada en el archipiélago de las Bahamas, tomaron posesión de la nueva tierra en nombre de los europeos Reyes Católicos. Similar actuación tendrían lugar el 28 de octubre al arribar a esta la isla que sus habitantes taínos  llamaban Cuba. Esta operación de apropiación se repetiría en cada nueva isla o territorio “descubierto”.

 El Almirante Colón, sus capitanes y soldados, secuestraron en sus naves a sus primeros intérpretes, y se apropiaron de la cultura alimentaria y de los saberes aborígenes que les ayudaron a sobrevivir en las nuevas tierras. Frente a las costas de la actual provincia de Guantánamo, el 28 de noviembre de 1492, el Almirante invasor realizó el primer acto de guerra hecho por  los europeos en América, para amedrentar a los indígenas que se mostraban inamistosos con los visitantes.

 En diciembre de 1492, Colón encontró la amable acogida del cacique Guacanagarí, del cacicato de Marién, que se extendía por el norte de la isla de Quisqueya, que hoy ocupan los pueblos de Haití y República Dominicana. Tras el naufragio  de la Santa María, una de las naves de la expedición, Colón construyó en tierras de Marien el fuerte Navidad, primera fortaleza colonialista en América, y al retirarse de la Isla rumbo a España, dejó en la instalación a 39 de sus acompañantes. 

 Tras la partida de Colón, no se produjo el “encuentro” de la cultura hispana de la que eran portadores los 39 expedicionarios dejados en el fuerte Navidad, con sus vecinos del cacicato de Marien. Emularon los soldados de los Reyes Católicos en maldades contra los poblados aborígenes cercanos, robaban los alimentos, maltrataban y acuchillaban a sus moradores, y secuestraban a las mujeres para poseerlas.  Guacanagarí interesado  en construir una  alianza con Colón, que le situara con poder sobre los caciques vecinos, permitió el régimen de tropelías de los hispanos, pero cuando estos salieron de los límites de Marien, para continuar sus desatinos y crueldades, encontraron el rechazo y la muerte. El cacique Caonabo lideró una fuerza de ataque que sitió el fuerte Navidad, ajustició a sus ocupantes y redujo a cenizas la fortaleza.

El Almirante virrey y gobernador

 El 25 de septiembre de 1493, el Almirante Colón zarpó de Cádiz al mando de una expedición militar invasora de gran envergadura, con 17 navíos,  y unos 1.200 soldados. Llevaba en sus naves suficientes cañones, mosquetes, pólvora y municiones de guerra, no faltaba un buen número de caballos, y perros adiestrados en rastrear y matar, y también portaba las primeras semillas europeas y ganado. De regreso al Caribe,  ya virrey y gobernador por las Capitulaciones de Santa Fe, contrato de negocios firmado con los reyes, Colón no compartió con los aborígenes sus semillas, ni el ganado, sí fue pródigo en utilizar para el logro de la dominación y explotación de los aborígenes, todo el arsenal de coerción, terror y muerte que poseía.

 Colón no reveló a su aliado Guacanagarí sus conocimientos de cartografía y navegación, ni le regaló una brújula y un cuadrante y le mostró cómo usarlos. Los mapas, tablas y almanaques, la sonda y el reloj de arena, continuaron siendo desconocidos para el cacique después del “amistoso encuentro” con el jefe invasor. Las ballestas, arcabuces y cañones, quedaron a buen resguardo del afán de alianza de poder que movía a  Guacanagarí. El saber astronómico Colón lo utilizó para engañar, aterrorizar y dominar a los habitantes de Jamaica, en vísperas de un eclipse solar, haciéndose pasar por un dios o demonio que podía arrebatarles el astro rey. El Almirante sabía que el monopolio del conocimiento y de la técnica, eran poderosas armas de dominación a su favor.

 Colón conoció y no se disculpó por los crímenes de los soldados del fuerte Navidad, más bien se aprestó a vengarse de los indígenas atacantes. Sobre los restos del fuerte,  fundó en diciembre de 1493, la primera villa hispana en América, la Isabela, que sería la base de operaciones para iniciar la conquista militar de Quisqueya. Aprovechó el asombro frente al desconocido sonido de la campana de la Isabela, para urdir el secuestro, hacer prisionero y vencer la resistencia armada del cacique quisqueyano Caonabo. Luego con las armas avanzadas y la superior tecnología de guerra  que poseía,  sembró el terror y la muerte en la vecina Isla, arrolló la resistencia indígena, quemó y destruyó cacicatos,  y repartió el botín de indígenas prisioneros, para que fueran esclavizados en los lavaderos de oro y las haciendas.  La citadas Capitulaciones otorgaban al Almirante y virrey la décima parte de todas las ganancias que se obtuvieran en su almirantazgo.

 Mientras Colón destruía la floreciente cultura taína de Quisqueya, en Europa teólogos y sabios discutían si los aborígenes eran seres humanos o animales. La Real Cédula del 20 de junio de 1500, donde se condenaba la esclavitud de los indígenas y los declaraba jurídicamente vasallos libres de la Corona de Castilla, llegó después de las crueles campañas que el Almirante desató en 1495 y 1496 contra los cacicatos quisqueyanos, obligando a cada uno de sus habitantes a entregarle diariamente un cascabel lleno de oro.

 La actuación desleal y criminal del Almirante Cristóbal Colón, sería multiplicada en las acciones de apropiación, depredación y crueldad genocida,  de  los soldados que a nombre de los reyes europeos destruyeron la organización civilizatoria del mundo indígena americano. Esta fue la tarea que cumplió en Cuba, Diego Velázquez de Cuéllar (1465-1524), destacado por su actuación contra los indígenas de Quisqueya.  El hijo del Almirante, Diego Colón entonces gobernador de la isla renombrada por los hispanos como La Española, designó a Velázquez al mando de la invasión a la mayor de las Antillas.

La conquista de Cuba

 En la literatura histórica, a partir  de las dos visiones polares que existen: la del propio Diego Velázquez  y la que brinda el padre Bartolomé de las Casas , capellán de las tropas invasoras, existe una información suficiente sobre el cruento acontecimiento. Una síntesis precisa de lo que realmente sucedió en la historia, la aportan los historiadores holguineros Hernel R. Pérez Concepción y Mayra San Miguel Aguilar, en  texto recién publicado en su provincia:

 La colonización de la Isla por las huestes de Diego Velázquez destruyó en poco tiempo todo lo construido por el aborigen, tanto en su aspecto espiritual como material, apoyándose en la fuerza bruta para imponerse; sin dejar de  asimilar un conjunto de aportes “cedidos” por loa aborígenes en el proceso de transculturación vivido por la sociedad de la Isla en el siglo XVI y subsiguiente.

 El choque de estas dos culturas (española y americana) trajo que la de menor desarrollo, en este caso la aborigen, sufriese un trauma desarticulador que hace de este la causa principal de la disminución violenta del indígena americano. A la par que el indio se asimilaba y se integraba a la sociedad creada por el europeo, iba muriendo como grupo cultural en un proceso marcado por los signos del etnocidio.

Decodificación en clave de emancipación

 La decodificación en clave de emancipación y dignificación humana, nos califica y cualifica el hacer y lo por hacer en la historiografía y la cultura revolucionaria. La teoría y en ella la epistemología tienen un valor metodológico  que no podemos soslayar. La historia realmente probada aporta verdades que precisan de su más exacta lectura: Es necesario introducir en la historiografía cubana el concepto expedición militar de conquista, en lugar del ambiguo, apacible e inexacto concepto de viaje de descubrimiento, o el aún insuficiente término de expedición, para el acontecimiento que se desató a partir de la salida del puerto ibérico de Palos de las naves comandadas por Colón, el 3 de agosto de 1492. Esta expedición militar de conquista fue de hecho el primer acto de guerra y de dominación del colonialismo europeo contra el territorio y los pueblos que vivían en la región que hoy llamamos América, en tanto su trascendencia histórica lo es también político-filosófica, ética y cultural.

 Resulta inobjetable desde la verdad histórica,  incorporar el término invasión militar, a la tradicional denominación de Segundo Viaje o Expedición realizada por el Almirante Cristóbal Colón (1451-1506),en tanto tal denominación cualifica el carácter de la operación militar de conquista, que se desarrolló  a partir de entonces, y que bajo el mando del Almirante  Colón, ya empoderado como virrey y gobernador, partió del territorio ibérico el 25 de septiembre de 1493, con el definido objetivo de invadir, conquistar, ocupar y apoderarse del oro y las riquezas de la isla caribeña de Quisqueya y sus pobladores, y extender la exploración y conocimiento de la región con similares fines de dominación y expropiación económica.

 La historiografía de matriz colonialista que hemos heredado, en el interés de negar y menospreciar la resistencia indígena, y desdibujar la violencia genocida de tan dramático acontecimiento de dominación, ha silenciado que la conquista y colonización se llevó a cabo mediante una guerra de rapiña colonialista que el Estado español desató contra los pueblos que vivían en las islas del Caribe y en el territorio continental. Que fue a su vez la primera guerra colonialista del proceso mundial de internacionalización y acumulación originaria del capital, y la primera guerra colonial contra los pueblos de Nuestra América.

 La guerra colonial del Estado español contra los pueblos caribeños y americanos, tuvo su episodio cubano a partir de 1510, con la expedición militar y la  invasión que la historiografía nacional ha denominado conquista y colonización (1492-1553). Reconocer la conquista y colonización de Cuba en su condición de episodio de la guerra colonial iniciada en Quisqueya, nos permite asumir que esta fue  la primera guerra colonialista de la historia de Cuba. 

 Los indígenas que habitaban Quisqueya, Borinquén, Jamaica, Cuba, no fueron mansos ni se dejaron victimizar impunemente. Sus resistencias no pueden continuar subvaloradas y reducidas a escaramuzas. Fueron genuinos episodios de guerra justa, lo que cualifican a Caonabo, Anacaona, Hatuey, Guarina, Guamá, Casiguaya, Enriquillo, a aquellos hombres y mujeres, quienes a pesar de la abrumadora superioridad militar de los invasores, bajo el liderazgo de caciques-jefes militares, defendieron su libertad  y espacio vital.

 Desde la huella documental de la legislación colonial, se ha tratado de “salvar” la culpa de los reyes y el papado. Cierto es que en 1542 -36 años después de muerto Colón-, la Corona española proclamó las llamadas Leyes Nuevas, en las que se prohibía la esclavitud de los indígenas, se ordenaba que todos quedaran libres de los encomenderos, y fueran puestos bajo la protección directa de la Corona. Y se conoce también con evidencias documentales, como el cumplimiento de lo dispuesto fue saboteado por los encomenderos, gobernantes coloniales y obispos en no pocos territorios, Cuba entre estos. Antes igual suerte de doble moral y violación fragrante, había tenido el cumplimiento de las Leyes de Burgos (1512- 1513), que reglamentaban y “suavizaban” la explotación en las encomiendas.

 La perspectiva de que fuimos parte de una guerra del naciente Estado colonial hispano, contra los pueblos indígenas del Caribe y América, nos recoloca en el eje decisivo de nuestra historia nacional. Pelearon nuestros antepasados aborígenes, como parte de un gran mosaico de pueblos, todos agredidos por un abusivo Estado, pionero en el diseño de políticas terroristas de exterminio masivo y explotación intensiva.  Tal Estado respondió a las apetencias del  régimen de expolición mundial capitalista, lo que explica la emulación de genocidios con la metrópoli española, por sus pares de Portugal, Gran Bretaña, Francia y Holanda, contra los pueblos de América, África y Asia.

 El impacto de la barbarie europea cambió drásticamente la estructura de los modos de vida y la cultura de los indígenas. Confrontados con formas de explotación que destruían sus lógicas productivas, forzados en sistemas dominantes de poder social, económico y político que les eran extraños y abusivos, que les arrebataban sus derechos colectivos a la tierra, a la expresión libre, y a la vida misma.  Sus religiones y creencias fueron criminalizadas, sus líderes quemados en la hoguera por herejes. La propuesta ideológico-cultural colonialista, en su realización feudalizante, rezumará el oscurantismo  clerical del medioevo. Todo ello conformó la masiva operación de etnocidio que también fue la conquista y colonización.

 El investigador estadounidense Henry Farmer Dobyns ha estimado en 110 millones la población total de América, de la que afirma que un 95% de murió en los primeros 130 años después de la llegada del Almirante. 

 Frente a tanta barbarie ¿dónde queda el encuentro de culturas, el pretendido afán civilizatorio? Definitivamente no hubo encuentro. Se produjo la invasión y expansión militar europea sobre una parte del planeta que faltaba por unir al naciente patrón de acumulación capitalista. Y ello se haría como magistralmente lo describió Carlos Marx: rezumando sangres y lodo.

Los dos discursos

 La llegada el 12 de octubre de 1492, de la expedición militar de conquista comandada por el Almirante Cristóbal Colón, fue promocionada como “encuentro de culturas o de civilizaciones”, por  nuestro Ministerio de Cultura, cuando se conmemoraba el Medio Milenio del “descubrimiento” en 1992. La decisión –lo sustentamos en su momento y lo hemos planteado en otros acercamientos más recientes al tema - no se justifica, pero se entiende para el momento en la búsqueda de una plataforma de comunicación menos colonialista, que la que entonces promovía el hispanismo conservador, con el concurso unánime de las oligarquías que desgobernaban el continente americano. La operación de propaganda política e influencia cultural del Medio Milenio, utilizaba el controvertido acontecimiento, con el objetivos de revivir la esencia racista y colonialista de la ya envejecida plataforma hispanoamericana, ahora devenida como “iberoamericana”, relanzar los intereses del Reino español en la región, y crear un clima favorable para que las transnacionales de casa matriz española se incorporaran con ventajas, al festín del reparto neoliberal que por entonces se cernía sobre los pueblos de Nuestra América.

Es abrumador el conjunto de documentos y hechos probados, que demuestran la fragilidad de las aventuras conceptuales, que han tratado de “evitar” las categorías genocidio y etnocidio, como las más exactas, para definir el proceso que desata el descubrimiento europeo, y la guerra de rapiña de la conquista y colonización. Han transcurridos más de veinte años de debates amables y explicaciones de ciencia, asistimos al aprendizaje colectivo que en temas de indigenismo culto y propositivo, nos ha proporcionado la reemergencia del nuevo nacionalismo indígena latinoamericano, contamos con el universo plural descolonizador que se articula bajo el concepto de Socialismo en el Siglo XXI,  las fuerzas revolucionarias y progresistas en los gobiernos de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, no han dudado en sustentar con leyes y decretos, la certera cosmovisión descolonizadora del movimiento indígena –incluida la conmemoración del Día dela Resistencia Indígena-; pero en la institucionalidad cultural y mediática de Cuba persiste el decir del “encuentro de culturas”.

La Casa de las Américas desarrolló el pasado mes de agosto el Coloquio Internacional "Actuales desafíos de los pueblos indígenas de América", para promover el tema indígena en torno a los tópicos de la agenda de la Conferencia Mundial de los Pueblos Indígenas de la Organización de Naciones Unidas (ONU), que recién acaba de celebrarse en Nueva York. Este Coloquio abrió su espacio a la Mesa Indigenidad cubana en el alba del siglo XXI, que contó entre sus ponentes y público  con una nutrida representación de los más calificados especialistas y promotores cubanos en los estudiosy la cultura aborigen.

No hay razón para queentre nosotros, en Cuba Revolucionaria y socialista, la colonialidad subsista en las mentalidades y se resista a reaprender. Menos podemos admitir la tentación de contemporizar con los consensos burgueses, en aras de “acceder” a sus mercados tarifados. 
Como afortunadamente en la enseñanza de la historia, si ha avanzado el enfoque descolonizador –y esto es bueno reconocerlo ante tanta crítica no siempre justa y bien centrada, sobre lo que no se enseña de Historia de Cuba-, ahora colocamos  a los jóvenes estudiantes y a los padres y madres que estudian y reaprenden  junto a ellos, frente a dos discursos. En el aula el profesor y la profesora enseñan sobre el crimen de la conquista, y la prensa y los noticieros culturales les hablan de una fiesta iberoamericana en Holguín, el próximo 28 de septiembre, por el “encuentro de culturas”, y para “endulzar” la masacre se refieren a “partos dolorosos” con “resultados gratificantes”. He sido abordado en estos días sobre tan insostenible dualidad, por algunos de mis vecinos-padres y madres, y varios de mis alumnos hoy en la honrosa tarea de maestros y maestras. A unos y otros les he ratificado el criterio de ciencia y conciencia que sustento: Hablar de “encuentro de culturas” en 1992 fue un error de política cultural, mantener esa postura 22 años después e incluso intentar justificar lo injustificable, es aferrarse a un discurso político mentiroso, tergiversador y cruel.

La Historia como disciplina y cultura

El nervio emancipador que  rescata el Día de la Resistencia Indígena, fertiliza lo que el Partido de la Revolución –en unión democrática de millones de voluntades e inteligencias que fueron consultadas-, ha expresado en los Objetivos aprobados durante la Primera Conferencia Nacional del Partido Comunista de Cuba.  Debemos terminar con las dilaciones y los silencios inexplicables, no hay justificación alguna para que errores históricos develados por los especialistas se sigan reiterando, menos que nuestros directivos, funcionarios y periodistas, continúen promoviendo enfoques que se distancian de nuestra opción ideológica martiana y fidelista.

La Historia como disciplina y cultura, resulta fundamental para proyectar y hacer política. La política puede dictar con los recursos ideológicos y materiales que desata, uno u otro curso de la historiografía, pero a la política siempre le resultará imposible cambiar lo que realmente pasó en la Historia.  Los enfoques historiográficos “amables” empiezan y terminan tergiversando y manipulando.

 Para los cientistas e intelectuales marxistas o no, Vladimir Ilich Lenin dejó su insuperable concepto de partidismo científico: "Nada ni nadie, ni persona ni causa enarbolada alguna, justifica el separarnos de la verdad". Y en el tema que tratamos como en muchos otros campos, nuestro compromiso histórico, político y ético, quedó para todos los tiempos definido por José Martí: “Con Guaicaipuro, Paramaconi, con Anacaona, con Hatuey hemos de estar, y no con las llamas que los quemaron, ni con las cuerdas que los ataron, ni con los aceros que los degollaron, ni con los perros que los mordieron”.

 *Doctor en Ciencias Pedagógicas. Profesor e investigador. Presidente en La Habana, de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (UNHIC).

 Del mismo autor y sobre este tema, publicamos en el año 2013:
Imágenes
1. Conmemoración de la llegada del Amirante Colón (Fiesta Iberoamericana), Bariay, Holguín
2. Guacanagari hablando con Colón, Ilustración para el libro Columbus and Columbia (Manufacturers' Book Co, 1893).
3. El suplicio de Hatuey

viernes, 8 de agosto de 2014

Firma Fidel Castro manifiesto En Defensa de Palestina

El líder de la Revolución cubana Fidel Castro sumó su firma al grupo de intelectuales y políticos que se han sumado al Manifiesto “En Defensa de Palestina”, promovido por la Red En Defensa de la Humanidad.
Fuente Cubadebate, tomado de

El pasado 5 de agosto, Fidel escribió un artículo titulado “Holocausto palestino en Gaza”, donde afirmó que

“El genocidio de los nazis contra los judíos cosechó el odio de todos los pueblos de la tierra. ¿Por qué cree el gobierno de ese país que el mundo será insensible a este macabro genocidio que hoy se está cometiendo contra el pueblo palestino? ¿Acaso se espera que ignore cuánto hay de complicidad por parte del imperio norteamericano en esta desvergonzada masacre?”

Entre las personalidades que han manifestado su adhesión al documento “En Defensa de Palestina” se encuentran el presidente de Bolivia, Evo Morales; el escritor Eduardo Galeano; el Premio Nobel, Adolfo Pérez Esquivel; el poeta y Presidente de la Casa de las Américas,Roberto Fernández Retamar; la prima ballerina assoluta Alicia Alonso; la escritora norteamericana Alice Walker; el cantautor cubano Silvio Rodríguez, los obispos Raúl Vera y Pedro Casaldáliga, y el líder brasileño Joao Pedro Stedile, entre muchos otros.

El manifiesto de la Red en Defensa de la Humanidad demanda a los gobiernos del mundo que exijan a Israel el cumplimiento de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, que lo obligan a retirarse de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Oriental, en cumplimiento de la resolución de 1967.

Hasta el momento se han recibido más de 342 000 adhesiones de artistas, académicos, científicos, abogados, periodistas, profesores, diputados, religiosos, médicos, estudiantes, campesinos, obreros, dirigentes sindicales, líderes y activistas sociales, entre otros, y de organizaciones e instituciones de más 50 países.

Para firmar el documento visite la página

Cuba en Defensa de la Humanidad o

escriba directamente a endefensadepalestina@gmail.com

lunes, 4 de agosto de 2014

En defensa de Palestina: Manifiesto de la Red En Defensa de la Humanidad


La Red En Defensa de la Humanidad (REDH), ante los trágicos sucesos que está viviendo el hermano pueblo palestino en Gaza, cumple con su deber de manifestar lo siguiente:

Declaramos nuestra adhesión a las palabras del compañero Evo Morales, fundador de la Red En Defensa de la Humanidad y Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, por las que se declara a Israel como Estado terrorista.
Manifestamos nuestra absoluta repulsa al genocidio que sufre el pueblo palestino a manos de un Estado fundado sobre el despojo y la ocupación colonial de los territorios palestinos.

Reconocemos y expresamos nuestra solidaridad con la heroica lucha del pueblo palestino y de sus organizaciones de resistencia, especialmente en Gaza, contra el intento de Israel de exterminarlo y arrebatarle los jirones que quedan de lo que fue su patria.

Condenamos el rol imperialista de Estados Unidos que alimenta y apoya política, financiera y militarmente a Israel ante la insólita inacción del Consejo de Seguridad de la ONU, cuyas resoluciones sobre la cuestión Palestina son violadas sistemática e impunemente por Washington. Unos Estados Unidos que muestran la hipocresía y el cinismo con el que han venido actuando a lo largo de su historia, amenazando con sanciones e intervenciones a pueblos de América Latina, África y Eurasia que defienden su soberanía al mismo tiempo que respalda la acción de Israel.

Denunciamos la complicidad con estos hechos, por omisión en algunos casos, de los gobiernos de la Unión Europea, así como la subordinación incondicional de los oligopolios mediáticos a los dictados de Washington. ¡Basta ya de llamar guerra al genocidio perpetrado por uno de los ejércitos mejor armados del mundo contra un pueblo cuyos recursos defensivos son infinitamente inferiores en número y calidad!

Animamos a sumarse a la campaña por el Boicot, las Desinversiones y las Sanciones al Estado terrorista de Israel, siendo hora de la solidaridad activa y creativa, más allá de comunicados de condena. Hemos fallado a las más de 1600 personas asesinadas en Palestina en las últimas semanas, así como a las más de 9000 heridas desde que comenzó la operación terrorista llamada hipócritamente “Margen Protector”.

Exigimos el fin del apartheid y el genocidio, así como de los muros y asentamientos ilegales. Demandamos a los gobiernos del mundo que exijan a Israel el cumplimiento de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que lo obligan a retirarse de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Oriental, retornar a las fronteras anteriores a la “Guerra de los Seis Días” (1967) y asegurar el retorno de los refugiados palestinos, tal cual fuera establecido por la Resolución del Consejo de Seguridad Nº 242 del 22 de noviembre de 1967, resolución incumplida hasta el día de hoy por el Estado de Israel.

Nos pronunciamos por una verdadera solución política del conflicto en Palestina sobre la base del diálogo, la negociación y la existencia de dos Estados con iguales derechos y fronteras delimitadas y reconocidas internacionalmente, solución que pasa por el inmediato levantamiento del bloqueo a Gaza y la liberación de todos los presos políticos palestinos. Saludamos la postura solidaria de los gobiernos del ALBA, Mercosur y otros gobiernos del Sur contra la bárbara conducta de Israel en Gaza.

Haciendo nuestras las palabras del revolucionario Nelson Mandela: “sabemos demasiado bien que nuestra libertad será incompleta sin la libertad de Palestina”, afirmamos que Israel ha perdido moral y políticamente esta batalla frente al valiente pueblo palestino y merece la condena creciente de los pueblos del mundo a un Estado “canalla” que viola la legalidad internacional. La indoblegable resistencia palestina tendrá su recompensa más temprano que tarde en la sonrisa de sus niñas y niños en una patria libre.

¡Contra el terrorismo israelí y el imperialismo estadounidense, en defensa del derecho de autodeterminación de Palestina y de todos los pueblos del mundo!

Para adherirse, escriba a: endefensadepalestina@gmail.com

Firmas iniciales: Evo Morales, Bolivia; Adolfo Pérez Esquivel, Argentina; Pablo González Casanova, México; Eduardo Galeano, Uruguay; Roberto Fernández Retamar, Cuba; Federico Mayor Zaragoza, España; Silvio Rodríguez, Cuba; Alice Walker, Estados Unidos; Luis Arce Catacora, Bolivia; Gianni Vattimo, Italia; Gabriela Rivadeneira, Ecuador; Istvan Meszaros, Hungría/Reino Unido; Samir Amin, Egipto; Alfonso Sastre, País Vasco; Nardi Suxo, Bolivia; Enrique Dussel, México; Marta Harnecker, Chile; Carmen Bohorquez, Venezuela; Cesar Navarro, Bolivia; Miguel Barnet , Cuba; Franz Hinkelammert, Alemania; Héctor Arce Zaconeta, Bolivia; Piedad Cordoba, Colombia; Reverendo Raúl Suarez, Cuba; Martin Almada, Paraguay; Fernando Rendón, Colombia; Graziella Pogolloti, Cuba; Sacha Llorenti, Bolivia; Ana Esther Ceceña, México; Luis Britto, Venezuela; Rafael Cancel Miranda, Puerto Rico; Atilio Boron, Argentina; Theotonio Dos Santos, Brasil ; Alfredo Rada, Bolivia; Piedad Cordoba, Colombia, Farruco Sesto, Venezuela; Ángel Guerra, Cabrera, Cuba/ Mexico; Juan Carlos Trujillo, Bolivia; Manuel Zelaya; Honduras; Hildebrando Pérez Grande, Perú; Patricia Villegas, Colombia/Venezuela; Maria Nela Prada, Bolivia; Stella Calloni, Argentina; Omar González, Cuba; Hugo Moldiz, Bolivia; Pascual Serrano, España; Raúl Pérez Torres, Ecuador; Obispo Raúl Vera, México; Joao Pedro Stedile, Brasil; Boaventura de Sousa Santos, Portugal; Rodrigo Álvarez Cambras, Cuba; Socorro Gomes, Brasil; Katu Arkonada, País Vasco/Bolivia;

Firmas:

Abdón Ubidia Ecuador
Adalberto Santana México
Adelaide Gonçalves Brasil
Ademar Olivera Uruguay
Adolfo Pérez Esquivel Argentina
Adriana Rossi Argentina
Adys Cupull Cuba
Aitana Alberti Cuba
Alba Carosio Venezuela.
Alba Estela Maldonado Guatemala
Alberto Abreu Arcia Cuba
Alberto Acosta Cuba
Alberto Ferrari Argentina
Alberto Mass Argentina
Alberto Rabilotta Argentina/Canadá
Aldo M. Etchegoyen
Alejandra Ciriza Argentina
Alejandra Claros Borda Bolivia
Alejandra del Palacio México
Alejandro Dausa Bolivia
Alejandro Hamed Franco Uruguay
Alejandro Moreano Ecuador
Alejandro Zárate Bladés Bolivia
Alex Pausides Cuba
Alexis Adarfio Marin Venezuela
Alfonso Herrera Franyutti Mexico
Alfonso Sastre País Vasco;
Alfredo Rada Bolivia
Alfredo Serrano Bolivia
Alfredo Vera Arrata Ecuador
Alicia Castellanos México
Amelia Barreda Argentina
Américo Díaz Núñez Venezuela
Ana Bas Cortada Argentina
Ana Carolina Strongoli Argentina
Ana Cristina Abud Argentina
Ana Esther Ceceña México
Ana Leticia Vargas México
Ana María Aragonés México
Ana María Ramb Hughes Argentina
Ana Mariaa Vera Smith México
Ana Paula de Teresa México
Ana Ruiz España
Ana Zambrano Estados Unidos
Anahit Aharonian Uruguay
Andrea Fernández México
Andrea Trejo Márquez México
Andrea Vlahusic Argentina
Ángel Guerra Cabrera Cuba/ México
Ángel I. Baños
Ángeles Maestro España
Angelo Baracca Italia
Anita Leocadia Prestes Brasil
Annamaria Testi Italia
Antonella Signorini Italia
Antonio Elías Uruguay
Antonio J. Martínez Fuentes Cuba
Antonio Preciado Ecuador
Araceli Cortes México
Ariana López Marth Cuba
Arlete Moysés Rodrigues Brasil
Armando Fernández Cuba
Arturo Corcuera Perú
Arturo Escobar Estados Unidos
Atilio Bonilla Perú
Atilio Borón Argentina
Augusto Plaza Bolivia
Aurelio Alonso Cuba

Beatriz Stolowicz México
Beilton Freire da Rocha Brasil
Bernard Duterme Bélgica
Betinho Duarte Brasil
Beto Almeida Brasil
Betty Tejada Soruco Bolivia
Boaventura de Sousa Santos Portugal
Boris Brito Bolivia
Bruno Portugués Perú

Camilo Valqui Cachi México
Carla Espósito Guevara
Carlin Shapiama Perú
Carlos Aznárez Argentina
Carlos Borroto Cuba
Carlos Cabal Mirabal Cuba
Carlos Chanove Bolivia
Carlos Fazio México
Carlos Fernández Liria España
Carlos Moya Ureta Chile
Carlos Zamora Cuba
Carmen Bohorquez Venezuela;
Carol Proner Brasil
Carolina Sánchez Cuba
Cecilia Todd Venezuela
Cesar Navarro Bolivia
Cesar Navarro Bolivia;
Cesar Pedros Fernández Cuba
Christian Mirza Uruguay
Christian Mirza Uruguay
Clara Algranati Argentina
Clara Ferri México
Clara Rivas España
Claudia Camba Argentina
Claudia Gómez Haro México
Claudia Iriarte Chile
Claudia Yarza Argentina
Clemencia Correa México
Colette Louise Wall México
Crisbeyle González Bolivia
Cruz Mejía México
Crysbeylee González Venezuela

Danny Rivera Puerto Rico
Darío Machado Rodríguez Cuba
Delfina Paredes Perú
Denis Merino Perú
Derlei Catarina De Luca Brasil
Domenico Losurdo Italia
Domenico Vasapollo. Italia

Edgar Butron Bolivia
Edgar Llanos Bolivia
Edgard Sánchez México
Edgardo Lander Venezuela
Edmundo Cepeda México
Eduardo Arroyo Perú
Eduardo Galeano, Uruguay
Eduardo González Cuba
Eduardo Heras Cuba
Eduardo Neururer Argentina-España
Eduardo Paz Rada Bolivia
Eduardo Raúl Neururer Rabottini España
Elena Jiménez Cuba
Elisa Rando Argentina
Elma Beatriz Rosado Puerto Rico
Elza Neves Moraes Brasil
Emiliano Teran Mantovani Venezuela
Emilio Comas Paret Cuba
Emira Imaña Bolivia
Enrique Dussel México;
Enrique González Ruiz México
Enrique Rajchenberg México
Enrique Ubieta Gómez Cuba
Epigmenio Ibarra México
Epitacio Paes Brasil
Eréndira Salazar México
Esteban Falcón
Esteban Silva Cuadra Chile
Estefanía Prado Bolivia
Estela Fernández Nadal Argentina
Eugenio Sánchez Aldana México
Eva Björklund Serbia
Eva Forest-Sastre País Vasco
Eva Golinger Venezuela
Evaliz Morales Alvarado Bolivia
Evo Morales Bolivia

Fabio Grobart Sunshine Cuba
Fanny Palacios Izquierdo Perú
Farruco Sesto Venezuela
Federico García Perú
Federico Mayor Zaragoza España
Feliciano Padilla Perú
Felipe de J. Pérez Cruz Cuba
Fernando Bossi Venezuela
Fernando Buen Abad Domínguez México
Fernando Martínez Heredia Cuba
Fernando Medina Venezuela
Fernando Mijangos País Vasco
Fernando Morais Brasil
Fernando Rendón Colombia
Fernando Rodríguez Bolivia
Flora Rocha Bolivia
Francesco Spinazzola Italia
Francisco García Bolivia
Francois Houtart Belgica
Frank Gaudichaud Francia
Franz Hinkelammert Alemania;
Franz Sandoval Bolivia
Fred Fuentes Australia
Freddy Salazar Sanjinés
Fredy Salazar Bolivia
Froilán González Cuba

Gabriel Coderch Díaz Cuba
Gabriel Pérez México
Gabriel Vargas Lozano México
Gabriela Rivadeneira, Ecuador
Gabriela Sosa Martínez México
Gianni Vattimo Italia
Gilberto López y Rivas México
Gilda Girardi Venezuela
Gina Rey Cuba
Gladys M Quiroga Argentina
Gloria Sellera Uruguay
Gonzalo Perera Uruguay
Gorki Tapia Perú
Graciela Masetti Argentina
Graziella Pogolloti Cuba;
Griselda Ramos Suco Cuba/México
Guillermo Azzi Argentina
Guillermo Rodríguez Rivera Cuba
Guillermo Tineo Bolivia
Gustavo Codas Paraguay
Gustavo Espinoza Perú
Gustavo Rojas Perú
Gustavo Valcárcel Perú

Héctor Arce Zaconeta Bolivia
Héctor Bernardo Argentina
Héctor de la Cueva México
Héctor Fernando Aguilar Venezuela
Hector Udaeta Bolivia
Henrique Galarza España
Henry Morales López Guatemala
Hernando Calvo Ospina Colombia
Hildebrando Pérez Grande Perú
Homero Castro Guzmán México
Horacio E. Pérez López Cuba
Hugo Chinea Cabrera Cuba
Hugo Moldiz Bolivia
Humberto Zambrana Bolivia
Ilonka Vargas Ecuador

Inés Izaguirre Argentina
Inés Lucero Belgrano México
Iraida Vargas Venezuela
Irene León Ecuador
Iroel Sánchez Cuba
Isabel Monal Cuba
Isabel Sanginés Franco México
Isel Llerena del Castillo Cuba
Ismael Hamdouch Argentina
Istvan Meszaros Hungría/Reino Unido;
Iván Padilla Bravo Venezuela

Jacques de Novion Brasil
James Cockcroft Canadá
Javier García Bolivia
Javier Lenz Bolivia
Javier Lenz
Javier Vargas Lozano México
Jessica Saravia Atristain Bolivia
Jesús Guanche Cuba
Jesús Ramírez Cuevas Mexico
Joan Tafalla España
Joaquín Arriola País Vasco
Joel Suárez Cuba
John Catalinotto Estados Unidos
John Saxe-Fernández México
Jonas Rojas Bolivia
Jorge Bustillos Bolivia
Jorge Castañeda Zavala Mexico
Jorge Wejebe Cuba
Jorge Fons Mexico
Jorge Fonseca España
Jorge Guichón Uruguay
Jorge Montemayor México
Jorge Orbe León Ecuador
Jorge Rachid Argentina
Jorge Veraza Urtuzuàstegui Mexico
Jorge Winter Argentina
Jorge Zabalza Uruguay
José Adeildo Ramos. Brasil
José Antonio Almazán González Mexico
José Antonio García Araujo Venezuela
José E. Díaz Uruguay
José E. Díaz Uruguay
José Enrique González Ruiz Mexico
José Gandarilla Mexico
José García Bolivia
José Luis Rubén Silber Argentina
José Luis Silverio Peralta México
José Luis Tagliaferro Argentina
José María Barreiro España
José Pertierra Estados Unidos
José Regato Ecuador
José Steinsleger Argentina/ México
Juan Antonio García Miranda Cuba
Juan Carlos Biani Argentina
Juan Carlos Calvimonte Bolivia
Juan Carlos Gómez Leyton Chile
Juan Carlos Medrano Bolivia
Juan Cristóbal Perú
Juan Diego García España
Juan Manuel Navarro Reina España
Juanita Conejero Cuba
Julio Benavides Perú
Julio C. Gambina Argentina
Julio Ferrer Argentina
Julio Manduley Panamá
Julio Muñoz Rubio México

Katiuska Blanco Cuba
Katiuska García Alonso Cuba
Katu Arkonada País Vasco/Bolivia

Laritza González Achón Cuba
Laura Encinas Bolivia
Lautaro Chanove Bolivia
León Moraria Venzuela
Leonel Nodal Álvarez Cuba
Lidia Fagale Argentina
Lilian Vega El Salvador
Liliam Álvarez Navarrete
Lino Morán Venezuela
Liseth Ortuño Bolivia
Lois Pérez Leira España
Lourdes Cervantes Cuba
Lourdes Garzón México
Luciano Andrés Valencia Argentina
Luciano Concheiro Bórquez Mexico
Luciano Vasapollo Italia
Lucio Triolo Italia
Lucrecia D’Agostino Argentina
Luis Arce Catacora Bolivia
Luis Arce Catacora, Bolivia
Luis Baudoin Olea Bolivia
Luis Britto García Venezuela
Luis Carlos Marrero Chasbar Cuba
Luis Edgar Páez Venezuela
Luis Ernesto Quesada Cuba
Luis Felipe Vázquez Vázquez Cuba
Luís H. Vignolo Uruguay
Luís H. Vignolo Uruguay
Luis Hernández Navarro México
Luis Morado Argentina
Luis Sexto Cuba
Luis Zorraquino Brasil

Magdalena Gómez México
Manolo Monereo España
Manuel Cabieses Donoso Chile
Marcelo Colussi Argentina/Guatemala
Marco A. Gandásegui Panamá
Marcos Roitman Rosenmann México
Mareelen Díaz Tenorio Cuba
Marga Herrera Aguirre
María Augusta Calle Ecuador
María Bolivia Rothe Bolivia
María del Pilar Muñiz López
María Esther Aguirre México
María Eugenia Pulido México
Maria Gabriella Italia
Maria Luisa Mendonça Brasil
María Martha González Bolivia
María Nela Prada Bolivia
Maria Nela Prada Tejada Bolivia
María Teresa Díaz Álvarez Cuba
Mariana Espinosa Obarrio Argentina
Mariela Flores Torres Argentina
Marilia Guimaraes Brasil
Marina Rossi Italia
Marina Taibo México
Mario Augusto Jakobskind Brasil
Mario Fiore Italia
Mario Jorge da Motta Bastos Brasil
Mario López Bolivia
Mario Sanoja. Venezuela
Mario Saucedo Pérez México
Marta Harnecker Chile;
Marta Speroni Argentina
Martin Almada Paraguay
Martin Almada Paraguay;
Martin Schwander Suiza
Maurício Vieira Martins Brasil
Mauro Cristaldi Italia
Max Murillo Mendoza Bolivia
Mayra Godoy Guatemala
Mel Zelaya Honduras
Melissa Arria Venezuela.
Mely González Aróstegui Cuba
Mercè Escayola Cabrejas España
Michael Lebowitz Canadá
Miguel Ángel Herrera C. Costa Rica
Miguel Angel Puigvert Valerio Argentina
Miguel Barnet Cuba;
Miguel Enrique Lagarde Cuba
Miguel Mejides Cuba
Miguel Urbano Rodríguez Portugal
Milagros Rivera Pérez Puerto Rico
Milton Pinheiro Brasil
Mirtha Isabel Tomas Argentina
Mónica Bruckman Brasil
Montserrat Ponsa Tarrés España
Morales Paco César Abraham Mexico

Nardi Suxo Bolivia
Nardi Suxo Bolivia;
Nayar López Castellanos México
Nelson Aguilar Bolivia
Nestor Kohan Argentina
Nila Heredia Bolivia
Nils Castro Panamá
Norbert Froufe González España
Norberto Vilar Argentina
Norma Núñez Montoto Panamá

Obispo Raúl Vera México
Octavio Rodríguez Araújo México
Olmer Torrejón Alcoba Bolivia
Omar González Cuba
Omelio Esteban Borroto Leiseca Cuba
Óscar Adolfo Suárez Morales
Oscar Guerrero Bolivia
Oscar Kuperman Argentina
Oscar Oramas Oliva Cuba
Oscar Ugarteche México

Pablo González Casanova, México
Pablo Guayasamín Ecuador
Pablo Kunich Venezuela
Pablo Navarrete Reino Unido
Paco Guardeño Sáez España
Paco Ignacio Taibo México
Paloma Saiz México
Paola Tiberi Italia
Pascual Serrano España
Patricia Rodas Honduras
Patricia Vaca Bolivia
Patricia Villegas Colombia/Venezuela
Patricio Montesinos España
Patxi Erdozain Beroiz País Vasco
Paul-Emile Dupret Bélgica
Paulino Núñez Venezuelal
Pavel Égüez Ecuador
Pedro de la Hoz Cuba
Pedro Gellert México
Pedro Hernández México
Pedro Marcel Oliva Estofan
Pedro Pablo Rodríguez Cuba
Percy Francisco Alvarado Godoy Guatemala/Cuba
Peter Rosset México
Piedad Córdoba Colombia
Piero Arria Venezuela
Pierre Mouterde Canadá
Pilar Roca Perú
Pocho Álvarez Ecuador
Porfirio Martínez México

Rafael Cancel Miranda Puerto Rico
Ramón Mier García México
Ramón Pedregal Casanova España
Rashid Sherif Túnez
Raúl Antonio Capote Cuba
Raúl García Linera Bolivia
Raúl Miranda Ocampo Mexico
Raúl Pérez Torres Ecuador
Raúl Pérez Torres Ecuador
Raúl Zibechi Uruguay
Rebeca Peralta Mariñelarena México
Rene Peres Bolivia
Reverendo Raúl Suarez Cuba;
Reynaldo Naranjo Perú
Ricardo Acuña Gómez Reino Unido
Ricardo Bajo Bolivia
Ricardo Cohen Uruguay
Ricardo Flecha Hermosa Paraguay
Ricardo Gayol Rodríguez España
Ricardo Salgado
Rigoberto Lopéz Cuba
Rina Bertaccini Argentina
Rita Martufi Italia
Robert Austin Australia
Roberto Ávila Toledo Chile
Roberto Battiglia Italia
Roberto Burgos Colombia
Roberto Fernández Retamar Cuba
Roberto Leher Brasil
Roberto Núñez Cuba
Rodrigo Álvarez Cambras Cuba
Rodrigo Loyola Chile
Rogelio Rodríguez Coronel Cuba
Roger Olmedo Bolivia
Roque Aparecido da Silva Brasil
Rosa Cristina Báez Valdés Cuba
Rosa Miriam Elizalde Cuba
Rosario Arroyo Perú
Rosina Valcárcel Perú
Roy Chaderton Matos Venezuela
Ruth Cartaya Suecia-Venezuela

Sacha Llorenti Bolivia
Salim Lamrani Francia
Samir Amin Egipto;
Santiago Alba Rico España
Sara Rosenberg Argentina/ España
Sergio Argüello Guatemala
Sergio Arria Venezuela
Sergio Guerra Vilaboy Cuba
Sergio Serrano Soriano México
Silvia Tamez México
Silvio Rodríguez Cuba
Silvya de Alarcón Bolivia
Simona Yagenova Guatemala
Socorro Gomes Brasil
Sonia Quiroga Bolivia
Stella Calloni Argentina
Susana Molina Suárez Cuba
Susana Oviedo Rosales España
Susana Rodríguez Venezuela

Tania Jamardo Faillace Brasil
Tania Temoche Perú
Techi Cusmanich Paraguay
Telma Luzzani Argentina
Teófilo Gutiérrez Perú
Teresa Toca México
Thalía Muklan Fung Riverón Cuba
Thelvia Marín Mederos Cuba
Theotonio Dos Santos Brasil

Urda Alice Klueger Brasil

Veronika Engler Uruguay
Víctor García Calvo España
Víctor Hugo Parés Lores Cuba
Víctor Regalado El Salvador
Víctor Ríos España
Víctor Vacaflores Bolivia
Victoria Fernández Bolivia
Virginia Fontes Argentina
Virginia Gutiérrez Argentina
Vivian Prado Bolivia
Viviana Ramírez Australia

Walter García Bolivia
Walter Martínez Venezuela
Win Dierckersen Costa Rica
Winston Orrillo Perú

Yamandú Acosta Uruguay
Yasser Gómez Perú
Yemil Antonio Harcha Chile
Yolanda Añasco Ecuador
Yolanda Rojas Urbina Venezuela

Zulema Hidalgo Cuba

Organizaciones e instituciones:

Organización de Solidaridad con los pueblos de África, Asia y América Latina, Cuba
MST, Brasil
Partido Comunista Revolucionario, Uruguay
Tricontinental Internacional de la Solidaridad, Venezuela
Unión Provincial de Organizaciones Campesina de Manabí, Ecuador
Movimiento Autónomo Utopía e Luta Porto Alegre Brasil
Movimiento Mexicano de Solidaridad con Palestina México
Movimiento Tzuk Kim-pop Guatemala
Grupo de Reflexión y Solidaridad Oscar Arnulfo Romero Cuba
Coordinadora de Solidaridad con Palestina México
Casal de Amistad con Cuba de Badalona España
Centro Mandela DD.HH., el Chaco Argentina