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martes, 1 de diciembre de 2015

Los argentinos, más solidarios que nunca con Cuba socialista

Declaración del Encuentro Regional de MASCUBA reunido en Rosario.
DECLARACIÓN DEL ENCUENTRO REGIONAL ZONA CENTRO “CHE GUEVARA” DEL MOVIMIENTO ARGENTINO DE SOLIDARIDAD CON CUBA Y LA PATRIA GRANDE
Foto de Sergio Ortiz.
Foto: Vista parcial de los asistentes al Encuentro de Rosario
En la ciudad de Rosario se realizó el Encuentro Regional de la Zona Centro “Che Guevara” del MASCUBA, el 28 de noviembre, en el sindicato de Empleados de Comercio de esa ciudad, con participación de compañeros y organizaciones de Rosario, Córdoba, Carlos Paz e invitados de otras ciudades.


Allí se debatió sobre el bloqueo norteamericano contra Cuba, que viene de ser condenado por la mayoría de los países del mundo. Estos votaron por 191 contra 2 en la 70° Asamblea General de la ONU a favor de Cuba, reclamando a EE UU que levante esa criminal medida.


A partir del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre EE UU y Cuba, hemos asistido a una campaña mediática que insinúa una levísima relajación de ese bloqueo, pero de ninguna manera ha sido levantado. De allí que junto con el gobierno y pueblo cubano, MASCUBA Zona Centro se pronunció por el inmediato y total levantamiento de ese bloqueo que afecta severamente a la economía y población cubana, y que viola toda la legislación internacional.


Asimismo la reunión expresó su solidaridad con el resto de los reclamos que viene haciendo La Habana a Washington. Por ejemplo, la devolución de Guantánamo, usurpado por EE UU desde 1902; el cese de las campañas mediáticas ilegales por vía USAID-CIA, la derogación de la LEY DE AJUSTE CUBANO, que cumpla con los acuerdos migratorios entregando las visas acordadas entre ambos países y que se pague a la isla la indemnización por todo el daño económico directo provocado en estos 53 años de bloqueo total.


MASCUBA manifestó también su apoyo y confianza en que el gobierno y pueblo cubano, que están empeñados en la mejora de su sistema socialista, prosigan en esa construcción. Es un ejemplo, perfectible, pero ejemplo al fin, de lo que puede lograrse en una sociedad sin explotación, donde el ser humano es contemplado en sus necesidades materiales y culturales, con un piso de extraordinaria igualdad y elevación cultural.


En la parte final de la reunión, y ya sin invitados, MASCUBA reiteró su inquebrantable solidaridad con Venezuela bolivariana, víctima de sanciones por parte de EEUU y de una campaña de demonización de ese imperio. En cambio, los argentinos sabemos que la de Venezuela es una democracia con profundos cambios sociales favorables a los que menos tienen, impulsada durante muchos años por el gran Hugo Chávez y continuada por el presidente Maduro. Además, como tenemos memoria, los compatriotas de la Patria Grande tenemos muy presente las ayudas que Venezuela dio a Argentina, con la provisión de energía, compra de títulos públicos, contratos de construcción de barcos, préstamo millonario a la cooperativa Sancor para que no fuera devorada por el grupo Soros, adquisición de maquinaria agrícola a Pauny, etc.


Por eso MASCUBA ratificó su apoyo a Venezuela, su democracia y las medidas de su justicia que pusieron en la cárcel al golpista Leopoldo López, por promover en 2014 la violencia callejera que causó la muerte de 43 venezolanos.


Expresamos nuestra preocupación y desacuerdo por las primeras declaraciones de Mauricio Macri de pedir la aplicación de la “cláusula democrática” contra Venezuela en el Mercosur, y sus declaraciones poco amistosas con Cuba.

Deseamos que el presidente electo de los argentinos mantenga el criterio de respeto por la autodeterminación de los pueblos, esencial para lograr relaciones de entendimiento entre los países de la Patria Grande Latinoamericana.



Por supuesto que respetamos la voluntad popular y admitimos que Macri ganó ajustadamente con el voto de la mitad más uno del electorado. Pero eso no significa convalidar sus recetas de ajuste y neoliberalismo, en lo interior y en lo exterior que puedo traer su gobierno.


No queremos volver a las “relaciones carnales” y al tiempo en que Washington quería imponer el ALCA. Eso fue derrotado en 2005 y no vamos a permitir que vuelva a insistirse con la dependencia de nuestro país. Vamos a denunciar esas políticas antipopulares en la región, que están en sintonía con lo que planifica el imperio. Vamos a luchar contra esa contraofensiva neoliberal, que quiere romper el Mercosur, la Unasur y la CELAC en beneficio del polo más cercano a Washington que es la Alianza del Pacífico. Vamos a defender las conquistas del pueblo argentino y a preservar la unidad con Cuba, Venezuela y demás pueblos de Latinoamérica y el Caribe.

¡Si tocan a Cuba y Venezuela, se levanta el mundo!

ENCUENTRO REGIONAL ZONA CENTRO DE MASCUBA “CHE GUEVARA”
Alicia Simeoni, Sergio Ortiz, Juanjo Giannotti y Norberto Galiotti
Rosario, 28 de noviembre de 2015.

 

 

lunes, 2 de marzo de 2015

Fidel: Cinco horas con Los Cinco

 
Foto tomada de AlbaTV

Los recibí el sábado 28 de febrero, 73 días después que pisaron tierra cubana. Tres de ellos habían consumido 16 largos años de su más plena juventud al respirar el aire húmedo, maloliente y repugnante de los sótanos de una prisión yanki, después de ser condenados por jueces venales. Otros dos, que igualmente trataban de impedir los planes criminales del imperio contra su Patria, fueron condenados también a varios años de prisión brutal.

Los propios organismos de investigación, ajenos por completo al más elemental sentido de la justicia, participaron en la inhumana cacería.

La inteligencia cubana no necesitaba en absoluto seguir los movimientos de un solo equipo militar de Estados Unidos, porque esta podía observar desde el espacio todo lo que se movía sobre nuestro planeta a través de la Base de Exploración Radioelectrónica “Lourdes”, al sur de la capital de Cuba. Este centro era capaz de detectar cualquier objeto que se moviera a miles de millas de nuestro país.

Los Cinco Héroes antiterroristas, que nunca hicieron daño alguno a Estados Unidos, trataban de prevenir e impedir los actos terroristas contra nuestro pueblo, organizados por los órganos de inteligencia norteamericanos que la opinión mundial sobradamente conoce.

Ninguno de los Cinco Héroes realizó sus tareas en busca de aplausos, premio o gloria. Recibieron sus honrosos títulos porque no lo buscaron. Ellos, sus esposas, sus padres, sus hijos, sus hermanos, y sus conciudadanos, tenemos el legítimo derecho a sentirnos orgullosos.

En julio de 1953, cuando atacamos el Moncada, yo tenía 26 años y mucho menos experiencia que la que ellos demostraron. Si estaban en Estados Unidos no era para hacer daño a ese país, o tomar venganza por los crímenes que allí se organizaban y abastecían de explosivos contra nuestro país. Tratar de impedirlos era absolutamente legítimo.

Lo principal a su llegada era saludar a sus familiares, amigos y al pueblo, sin descuidar un minuto la salud y el riguroso chequeo médico.

Fui feliz durante horas ayer. Escuché relatos maravillosos de heroísmo del grupo presidido por Gerardo y secundado por todos, incluido el pintor y poeta, al que conocí mientras construía una de sus obras en el aeródromo de Santiago de Cuba. ¿Y las esposas? ¿Los hijos e hijas? ¿Las hermanas y madres? ¿No los va a recibir también a ellos? ¡Pues también hay que celebrar el regreso y la alegría con la familia!

Ayer, en lo inmediato, quería intercambiar con los Cinco Héroes. Durante cinco horas ese fue el tema. Dispongo desde ayer, afortunadamente, del tiempo suficiente para solicitarles que inviertan una parte de su inmenso prestigio en algo que será sumamente útil a nuestro pueblo.


Fidel Castro Ruz
Marzo 1 de 2015
10 y 12 p.m.


Fidel recibe a Los Cinco, 28 de febrero de 2015. Foto: Estudios Revolución
Fidel recibe a Los Cinco, 28 de febrero de 2015. Foto: Estudios Revolución

Fidel recibe a Los Cinco, 28 de febrero de 2015. Foto: Estudios Revolución
Fidel recibe a Los Cinco, 28 de febrero de 2015. Foto: Estudios Revolución


Fidel y los cinco 10
Fidel recibe a Los Cinco, 28 de febrero de 2015. Foto: Estudios Revolución


Fidel y los cinco 11
Fidel recibe a Los Cinco, 28 de febrero de 2015. Foto: Estudios Revolución

Más fotos en Cubadebate

sábado, 24 de enero de 2015

Cuba y EEUU, al fin con un diálogo que -obvio- no es amor

Por Emilio Marín
 
Cuba y Estados Unidos tuvieron dos reuniones, con el propósito de avanzar hacia la normalización de relaciones. Fue un buen primer paso. Falta mucho para aquel objetivo y a Obama le quedan sólo dos años en la Casa Blanca.

Antes de analizar las reuniones del 21 y 22 de enero hay que decir algo sobre el escenario de ese diálogo entre Cuba y Estados Unidos. Fue en el histórico Palacio de las Convenciones donde es habitual que se reúna la Asamblea Nacional del Poder Popular, las organizaciones sociales, etc. Allí se respira la revolución cubana. Por ejemplo, las delegaciones de Colombia y las FARC buscan allí una solución política a la guerra.
O sea que en cuanto al lugar de las conversaciones, Cuba jugó de local, para decirlo deportivamente. Cuando después de una guerra se firma la paz, el vencido acude a firmar los papeles al campamento del ganador. Que el lector saque sus conclusiones.
Se podrá decir que Roberta Jacobson, Secretaria para América Latina del Departamento de Estado, fue hasta La Habana no porque su país se sintiera derrotado sino porque no quería abrir EE UU a unos cubanos que llegaran alborotando al mundo. En ese caso se podría asegurar que la isla ha sido mejor anfitriona, abriendo su casa a quien durante 54 años -si se cuenta desde la invasión en Bahía Cochinos- se dedicó a tratar de derrocar a la revolución devenida en socialista.
Hay otros aspectos para entender quién cedió, o al menos quién debió ceder más, para llegar a esta ronda de diálogo entre los gobiernos de Raúl Castro y Barack Obama.
Uno de ellos es la histórica liberación de los tres antiterroristas cubanos presos en cárceles estadounidenses desde 1998. Eso fue anunciado en forma simultánea por los dos presidentes el pasado 17 de diciembre, quedando a cargo de La Habana liberar al agente estadounidense Alan Gross y a otro espía de la CIA. En Cuba hubo una enorme alegría por aquellas liberaciones. En cambio en EEUU la ultraderecha -sobre todo la republicana- y la gusanería de Miami pusieron el grito en el cielo ante lo que consideraron una "capitulación" de Obama.
Un último dato sobre la previa a las reuniones: el 16 de enero entraron en vigencia resoluciones de la secretaría del Tesoro y de Comercio de EE UU flexibilizando el bloqueo. Ahora los estadounidenses que quieran viajar a la isla podrán hacerlo por razones familiares, profesionales, culturales, deportivas, etc. Durante la estadía podrán usar sus tarjetas de crédito y traer de regreso productos hasta 400 dólares. Las líneas aéreas podrán volar a La Habana (no se levantaron las restricciones sobre viajes por vía marítima). Los bancos norteamericanos podrán abrir sucursales en Cuba, en cambio las entidades isleñas no están autorizadas a hacer lo propio en EEUU. Las empresas estadounidenses podrán hacer inversiones en áreas informáticas y la construcción, entre otros negocios.
Obama retoma así su política de 2009 de promover una flexibilización al bloqueo. Casi seis años después empieza por fin a darle forma. Es tarde e insuficiente pero es un hecho positivo.
Queda claro quien cambió para poder llegar a los diálogos de esta semana en La Habana.
Dos reuniones.
La primera reunión fue en el Palacio de las Convenciones, el 21 de enero. Jacobson no había llegado aún a Cuba, de modo que la representación estadounidense corrió a cargo de su segundo en la cartera, Alex Lee. Del lado cubano estuvo la jefa de delegación, Josefina Vidal, jefa de la sección de EE UU en la cancillería cubana, acompañada de Gustavo Machín, subdirector del área EE UU del MINREX.
Se habló de la agenda de migraciones. Washington ahora viene cumpliendo con el acuerdo de muchos años atrás, de otorgar 20.000 visas anuales a cubanos que quieren viajar al país vecino por diversas circunstancias, no necesariamente por disidencia política.
El problema es que en simultáneo persiste la vigencia de la Ley de Ajuste Cubano, en EE UU, que propicia la inmigración ilegal con todos los perjuicios para esos cubanos que creen necesario cambiar de aire. Algunos se lanzan al mar y a veces lo pagan con su vida. Esa norma norteamericana incentiva esa corriente ilegal pues estableció la regla de "pies secos-pies mojados": si el inmigrante logra pisar suelo estadounidense tiene derecho a residir y pedir en un año su residencia permanente; si lo pillan en el mar, es devuelto a Cuba.
Ningún inmigrante de otra nacionalidad tiene esa prerrogativa "made in USA" destinada a generar muchos intentos de llegar a La Florida. Si tenía éxito, era usado en la propaganda contra Cuba; si fracasaba, se lo devolvía furioso que despotricara contra Castro; y si había ahogados, el costo también sería para el país de origen.
En la reunión del 21/1 la parte cubana pidió el fin de esa ley, pero Lee dijo que continuaría vigente. Por eso, en su encuentro posterior con la prensa, el número 2 Machín declaró: "al menos hemos acordado que estamos en desacuerdo sobre algunos temas". Una vieja fórmula diplomática para decir que no hay acuerdos pero que las dos partes han podido expresar sus puntos de vista.
La segunda ronda de diálogo, ya con Jacobson en su asiento, fue el 22. El último funcionario estadounidense de su mismo nivel había visitado Cuba en 1980, o sea 35 años atrás. El temario se tornó más político, como debía ser, al conversar sobre cómo restablecer las relaciones diplomáticas interrumpidas desde 1961. Sería una buena noticia para los dos países y también para Suiza, cuya embajada en La Habana suple en parte la ausencia de la representación norteamericana (sólo cuenta con una Sección de Intereses-SINA).
La reapertura de embajadas no sería un trámite tan complejo, pero el problema es que en este tiempo se han acumulado diferendos que demandan una solución previa. La representante cubana reclamó que se solucione el problema del consulado cubano en Nueva York, privado de acceder a servicios financieros por disposición norteamericana. Esto ocasiona graves perjuicios a esa dependencia y a tantas personas que acuden allí con diversos trámites.
Además Vidal-Machín insistieron en que el Departamento de Estado saque a la isla de la lista de países que practican el terrorismo. Estar allí, además de tremenda injusticia, supone como consecuencia directa no poder tramitar créditos internacionales. Un país terrorista no califica para esos créditos, salvo que el terrorismo que practique sean las invasiones a Irak, Afganistán, Libia, Siria, Gaza, etc. En este caso sí tendrá préstamos internacionales...
Derechos humanos.
La representación cubana demandó el fin del bloqueo estadounidense, condenado por la ONU desde 1992. La delegación estadounidense habrá alegado que las medidas de la semana anterior demuestran la buena fe de la administración Obama. Habrán hecho mención que ahora los estadounidenses podrán aumentar sus remesas a familiares en la isla: 2.000 dólares por trimestre en vez de 400.
Pero Cuba no pide limosna sino poder comprar y vender, recibir inversiones, etc., sin que se le impongan previamente resignar su independencia política, soberanía nacional y socialismo martiano.
La excusa norteamericana puede girar en torno a que el bloqueo fue decidido por el Congreso vía ley Helms-Burton (1996). Ese Capitolio hoy está dominado en sus dos cámaras por la oposición republicana. La parte cubana urge a Obama a utilizar todas las prerrogativas para cortar las alas del bloqueo en todo lo que de su cargo depende, pero el problema es doble. Primero, el afroamericano no está dispuesto a levantar el bloqueo sino logra antes de la isla alguna renuncia de peso a su condición de socialista. Y segundo, a ese presidente, aún suponiendo muy buena voluntad que hasta ahora no mostró, le quedan sólo dos años en la Casa Blanca.
Los delegados cubanos no se quedaron en aquellos sentidos reclamos. También ofrecieron colaboración para la lucha conjunta contra el narcotráfico y el terrorismo, y afrontar en común enfermedades como el Ébola o el cuidado del medio ambiente.
La parte norteamericana no quiso tomar la mano que le tendían. Más aún, en la tarde del último día, Jacobson meneó el tema de los derechos humanos, presentado en un comunicado como gran preocupación de las autoridades norteamericanas junto con las reformas democráticas que según éstas se necesitan en la isla.
La respuesta de los delegados cubanos fue educada pero con sentido de contraofensiva. Dijeron que querían debatir cómo están esos derechos en EEUU. Pusieron de ejemplo las detenciones ilegales y las torturas en Guantánamo, así como "la brutalidad y el abuso policial, cada vez más alarmantes, como en los hechos ocurridos en Ferguson y Nueva York, el incremento del racismo y la discriminación racial". También el menor salario que perciben las mujeres trabajadoras.
Esa respuesta fue excelente. Demuestra que Cuba fue con las manos abiertas al diálogo con su hasta ahora mal vecino. Y cuando éste comenzó con agresiones, propias de la esencia de su sistema imperial, la isla cerró los cinco dedos en forma de puño y contragolpeó. La cancillería cubana calificó estas reuniones como positivas, pero advirtió que la negociación va a tener que seguir por más tiempo.
A Jacobson y sus jefes, Obama y John Kerry, les cabe el refrán argentino: "fueron por lana (a Cuba) y volvieron trasquilados".

Tomado de La Arena, Argentina

viernes, 28 de noviembre de 2014

Mi crónica del XIV Encuentro Nacional de Solidaridad con Cuba en San Luis

Por Sergio Ortiz

En San Luis latió el corazón solidario con Cuba y la Patria Grande Latinoamericana

Fueron dos días de un intenso trajín político, porque la solidaridad con Cuba y pueblos hermanos latinoamericanos y caribeños es un hecho profundamente político, en el correcto sentido del término.

El 22 y 23 de noviembre se hizo en San Luis, capital de la provincia del mismo nombre, el XIV Encuentro Nacional de Solidaridad, organizado por el Movimiento Argentino de Solidaridad con Cuba (MASCUBA).

Nunca antes se había hecho un encuentro nacional en esta provincia del oeste argentino, que tiene una población de 220.000 habitantes. Este año le tocó ser la sede y estuvo a la altura de la responsabilidad, con un duro trabajo organizativo y político. Sin el mismo, esos dos días no habrían tenido el muy buen resultado que tuvieron. De allí que la primera mención es para los compañeros de esa provincia y quien coordinó esos esfuerzos, el diputado provincial Juan Larrea (FPV-PC).

San Luis queda lejos, salvo para la región cuyana. De allí que haya sido tan meritoria la concurrencia del dirigente docente de Suteco, de Corrientes, Gerardo Marturet, quien vino de muy lejos representando a la Coordinadora del Nordeste. Podría discutirle el título de viajero el periodista Eduardo Pereyra, llegado desde San Carlos de Bariloche, en el sur. Nora Paiola, de Santiago del Estero, también se fatigó en viaje con varias combinaciones. También de lejos vinieron los compañeros del Comité de Almirante Brown, provincia de Buenos Aires, con Rubén Záccaro.
De todos modos el viajero que hizo el periplo más largo fue Armando Guerra, del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), llegado desde La Habana. Fue su cuarta participación en los Encuentros de Solidaridad, de modo que ya se lo cuenta como un argentino más, a pesar de su nacionalidad y acento tan cubano.

El que debutó en estas lides fue el flamante embajador de Cuba, Orestes Pérez, quien habló en el acto de apertura, el sábado en la Universidad Nacional de San Luis, junto con otros oradores. También cerró el evento el domingo a la tarde, sólo que en otro auditorio. Y en el interín se hizo tiempo para escuchar en las dos comisiones que funcionaron (una sobre Bloqueo, Lucha por la libertad de los Cinco Cubanos y los Programas Solidarios con Cuba, y otra sobre la Organización de MASCUBA).

El diplomático impresionó como un hombre muy formado políticamente y que sabe cuál es su función en el país, a pesar de su corta residencia. También estuvo en la fiesta del sábado a la tarde-noche en una plaza, donde hubo varias bandas musicales. Sin embargo allí no brilló por su afición al baile; se mantuvo expectante y mirando, como si todavía no tuviera suficiente confianza en los alborotadores amigos argentinos. Otras representantes de la embajada, como Ivian y Betty, sí cantaban y bailaban.

La que subió al escenario y se animó a cantar “Hasta siempre”, en homenaje al Che Guevara, y otra de su país, “Nicaragua, Nicaraguita”, fue la embajadora de Nicaragua, Norma Moreno. Ella había hablado en la apertura del encuentro, junto con Orestes Pérez, y en el Panel sobre “Integración Latinoamericana y Caribeña”.
En esa apertura hicieron uso de la palabra el representante de la embajada de Venezuela, Arnoldo Olivares; el enviado del ministerio de Desarrollo Social, Daniel Ezcurra, y el senador nacional Daniel Pérsico (FPV).

Justamente la presencia de dos embajadores (Cuba y Nicaragüa) y representantes de las embajadas de Venezuela, Bolivia y Ecuador, así como de la República Árabe Saharahuí, Muhamed Salem Bachir, fue la nota distintiva de esta edición del Encuentro. Y eso merece remarcarse: San Luis fue el centro de expresión de la solidaridad con los países del ALBA, que a su vez son tan solidarios con Argentina, como se grafica con dos números. Más de 27.000 alfabetizados con el Yo Sí Pueblo y más de 48.000 operados gratuitamente de la vista con Operación Milagro, eximen de mayores comentarios...

Por eso si alguien preguntara qué tuvo de nuevo o importante el evento de San Luis habría que decirle que fue la concurrencia de embajadores y representantes de países del ALBA, instancia unificadora y antiimperialista que cumplirá diez años el próximo 14 de diciembre. Y que por eso mismo hubo mociones para organizar actividades, charlas, videos, etc, para esa fecha en ciudades argentinas.

El otro avance significativo se expresó en el Panel 2, sobre “Lucha mediática en defensa de Cuba y fortalecimiento del CAPAC”, donde coordinó Záccaro y hablaron Ernesto Espeche (Radio Nacional Mendoza), Wences Rubio (Radio Nacional San Luis), Alberto Mas (CAPAC), Eduardo Pereyra (Radio Nacional Bariloche) y quien firma esta crónica, como dirigente del PL y periodista del diario La Arena). La secretaria de prensa de la embajada de Cuba, Beatriz Parra González, y el representante de la oficina de Prensa Latina, Martín Hatchoun, hicieron buenos aportes a los que ya habían planteado los disertantes.

Si los amigos de Cuba que se desempeñan en los medios y son comunicadores, estudian periodismo, etc, se ponen el CAPAC al hombro, entonces será más pareja la lucha entre la Patria de José Martí, de un lado, y los monopolios de la información que tirotean a Cuba y el ALBA desde la gusanería de Miami y la SIP, del otro.

Como si toda esa actividad de paneles y comisiones no hubiera sido suficiente, al caer la tarde la Universidad fue escenario del último Panel: “Cuba y la Patria Grande, soberanía ante las agresiones imperialistas”. Allí hablaron el representante saharahuí, Bachir, y una diputada nacional del FPV, presentados por el anfitrión Juan Larrea. Le tocó a éste decir las palabras de cierre, luego que el embajador cubano hubiera pronunciado las suyas, exhortando a ampliar la solidaridad con el ALBA y la Patria Grande Latinoamericana, de convocar junto a MASCUBA a muchos argentinos y argentinas con vistas a una Multisectorial Argentina de Solidaridad de una base amplia y plural, con sindicatos, organismos de derechos humanos, centros de estudiantes, legisladores, artistas, intelectuales, legisladores y partidos políticos populares.

Con ese compromiso, de formar la Multisectorial, los 125 delegados se fueron de regreso a sus catorce provincias, cansados por el trajín y los viajes, pero con la felicidad a flor de piel de haber estado presentes en un Encuentro de Solidaridad que lo fue por Cuba pero también, y quizás por primera vez en forma tan expresiva, por la Patria Grande. Se volverán a reunir en otro evento nacional en 2016; durante 2015, además de las tareas solidarias planteadas, estarán atareados en los encuentros regionales y la construcción o fortalecimiento de las regionales Metropolitana, Centro, Cuyo, Noroeste, Noreste y Patagónica.

Foto: Panel de CAPAC.

jueves, 27 de noviembre de 2014

XV Encuentro Nacional del Movimiento Peruano de Solidaridad con Cuba: Declaración de Huancayo

 Los participantes al XV Encuentro Nacional del Movimiento Peruano de Solidaridad con Cuba, reunidos los días 14, 15 y 16 de noviembre de 2014 en la Ciudad de Huancayo, continuadores de los lazos de amistad y solidaridad histórica que unen a los hermanos pueblos de Cuba y el Perú, ratificamos nuestro reconocimiento y apoyo incondicional a la Revolución y al pueblo cubano.

Representantes de organizaciones políticas, sociales, sindicales, estudiantiles, solidarias, intelectuales, médicos peruanos formados como profesionales en centros educativos de Cuba y otros amigos del pueblo y la Revolución Cubana acordamos:

- Condenar el ilegal y genocida bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de los Estados Unidos contra Cuba desde hace más de 50 años, esta injusta política ha ocasionado una pérdida económica que asciende a 1 112 534 000 000 de dólares y afecta sectores tan importantes como la salud, la educación, la cultura, el deportes, turismo entre otros. EE. UU debe cumplir el mandato de la Asamblea General de Nacional Unidas que en 23 votaciones sucesivas ha exigido el cese de esta política arbitraria, obsoleta y criminal.

- Nos unimos al reclamo mundial dirigido al presidente Barack Obama para que deje en libertad a Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero y ponga fin a la vergonzosa infamia cometida contra los Cinco Héroes Cubanos, injustamente condenados y encarcelados por dieciséis años en prisiones de los Estados Unidos. Nos comprometemos a divulgar el caso de los Cinco en todos los espacios posibles desarrollando actividades de denuncia y solidaridad con impacto en la sociedad norteamericana.

- Exigimos al gobierno norteamericano la extradición de Luis Posada Carriles a Venezuela para que sea juzgado por la voladura de un avión de Cubana de Aviación en pleno vuelo el 6 de octubre de 1976 en el que fallecieron 73 personas, de ellas 11 guyaneses, cinco ciudadanos de la República Democrática Popular de Corea y 57 cubanos. Los mártires de Barbados integran la larga lista de los caídos que no olvidamos ni olvidaremos jamás. Rendimos tributo a los 3 mil 478 cubanos que han muerto y 2 mil 99 que han quedado incapacitados para siempre, por actos terroristas ejecutados durante medio siglo contra Cuba.

- Rechazamos la estrategia de guerra no convencional de los Estados Unidos, a través de su agencia USAID y otras que actúan como fachada para desestabilizar el gobierno de la Isla. Denunciamos los más recientes planes de subversión contra la Revolución Cubana orquestados por la USAID a través de proyectos como Zunzuneo, Piramideo y más recientemente “Jóvenes Viajeros”. Estaremos atentos y denunciaremos tales artimañas de injerencia.

- Repudiamos y condenamos las campañas mediáticas que contra Cuba se orquestan.

-Demandamos la devolución al pueblo de Cuba de la Bahía de Guantánamo, ilegalmente ocupada por los Estados Unidos y convertida en centro de prisión y tortura en contra de la voluntad del pueblo cubano.

- Agradecemos la noble y desinteresada cooperación de la Revolución Cubana con los pueblos de América Latina y el Caribe, su trabajo incansable en la consolidación del  ALBA, CELAC, CARICOM con la presencia permanente de los ideales bolivarianos y martianos materializados en numerosos programas de salud, alfabetización, deportivos, técnicos y científicos.

- Reconocemos la labor del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos y resaltamos sus principios de amistad y solidaridad con el mundo.

- Expresamos nuestro compromiso de defender la Revolución Cubana, su independencia, soberanía y derecho a su autodeterminación, ampliando y fortaleciendo el movimiento de solidaridad con Cuba en nuestro país.

Dado en la Ciudad de Huancayo, 16 de noviembre de 2014.
MOVIMIENTO PERUANO DE SOLIDARIDAD CON CUBA

COORDINADORA NACIONAL DE SOLIDARIDAD CON CUBA
ACUERDOS DEL XV ENCUENTRO
1.- ELIGIO COMO NUEVO PRESIDENTE DE LA COORDINADORA NACIONAL DE SOLIDARIDAD CON CUBA AL COMPAÑERO NICOLAS AGUILAR IBARRA; A GERMAN RENTERÌA RUIZ COMO SECRETARIO NACIONAL DE PRENSA Y A LA COMPAÑERA MARTHA CUEVA FRANCO, COMO SECRETARIA DE ECONOMÌA.
2.- RECONOCER LA ACERTADA LABOR QUE EJERCIÒ COMO PRESIDENTE DE LA COORDINADORA HASTA ESTE XV ENCUENTRO, EL COMPAÑERO FRANCISCO VALLES ALVARADO.

domingo, 19 de octubre de 2014

Hacer de la Revolución una estrella

 Versión de las palabras pronunciadas por el Dr. Eusebio Leal en el homenaje que la Asamblea Nacional del Poder Popular, encabezada por su presidente Esteban Lazo, le rindiera este sábado a destacados escritores, artistas y trabajadores de la cultura, a propósito del 20 de octubre, Día de la Cultura Nacional
 Durante nueve días hemos acompañado en secreto al Ejército Libertador, recién ordenado, en su marcha hacia su destino: la que fue la primera capital de la Revolución, la heroica ciudad de Bayamo. A decir de Máximo Gómez, a ella, a Bayamo, reservaría la historia un lugar preferente. 

Llegada la hora terrible, en medio del desconcierto, se abría un destino arduo y difícil, y en tales circunstancias dieron fuego a una de las villas primadas de Cuba, para convertirla en una montaña de pavesas antes de entregarla al adversario. Una nueva Numancia recordaría al opresor la estirpe que, como raíz medular, alimentaba el sentimiento del pueblo que lo había acunado.

 Nuestro pueblo comenzó su epopeya aquel día 10 de octubre. A un hombre de valor supremo, pequeño de estatura, hombre de la cultura, intelectual, que había recorrido el mundo —privilegio que no tenían todos—; que tenía el don de conocer lenguas diversas, que escribía versos, como los que le inspiraron la majestad del Pico Turquino, le tocó conducir al pueblo cubano.

 Siente uno el alma conmovida cuando lee las cartas, las narraciones, el dolor infinito de los que estaban lejos, o de aquellos que veían partir a los suyos sin poderlos asistir en la soledad del monte. ¡Tal fue el desafío! De ahí surgieron figuras apolíneas de la historia de Cuba; figuras que, asistidas de una conciencia clara, o desarrollando sus cualidades intelectuales a través de la lucha, se dieron cuenta de la soledad de nuestro esfuerzo, y de la necesidad de la unidad nacional. Este gran hombre, murió el 27 de febrero de 1874 sin ver realizados sus sueños.

 Pero Cuba tuvo privilegios particulares. Martí, hombre nuevo, nacido de aquellas esperanzas, fue la voz más alta de Cuba: Una voz pura y elevada, un hombre que supo valorar exactamente la intensidad del dolor profundo. Siendo hijo de madre y padre españoles, se entregó por completo al culto patrio desde los días de su más temprana juventud. Hombre, como Céspedes, no perfecto, pero sí admirable en su obra, se consagró a ella con su voz perfectamente timbrada, con su capacidad de escribir sin reposo, con su capacidad de orar y convertir a las multitudes sin los artilugios de la amplificación. Así se le vio en Centroamérica, en las islas, en el istmo panameño, en la ciudad de Nueva York; en todas partes logró unir lo que estaba deshecho.

 Y uniendo, después de la derrota y del desamparo y del olvido, halló en Antonio Maceo y en Máximo Gómez los aliados indispensables para que el pueblo cubano volviese a tomar las armas, único camino de alcanzar la libertad.
 Soldado, como le creó Máximo Gómez a la orilla de una playa, fue capaz, después de crear un partido político para dirigir una Revolución, después de crear un periódico para centrar el ideal de Cuba, llamándolo Patria, sintió, como compañera de su destino, a la muerte que lo acechó en el lugar en que se confrontan los ríos más caudalosos del oriente de Cuba, allá donde el sol se eleva entre las montañas, entre el Cauto y el Contramaestre.

 Tenía 42 años cuando se apagó su vida, pero tenía una certeza profunda que dejó plasmada en palabras inolvidables: "Mi verso crecerá bajo la yerba, yo también creceré". Esa fue la ilusión de los que sin patria habían seguido la huella trazada bajo los mangos de Baraguá por Antonio: aquel hombre de hermosa figura, de pensamiento tan fuerte como su brazo; aquel que fue llamado de bronce no solo por su color sino también por su capacidad, que rozó la inmortalidad hasta aquel 7 de diciembre, día en que los cubanos inclinamos la cabeza ante todos los que murieron por la libertad.

 Tuvo como compañero de armas a un extranjero ilustre, a uno que venía de las islas de Hostos y de Betances, y ese viejo militar —no tan viejo ahora cuando sabemos su edad cierta—, el chino viejo como le llamaron, fue el que escuchó aquellas solemnes palabras en la casita de Montecristi: El Partido Revolucionario Cubano viene hoy a rogar a usted que, repitiendo su sacrificio, ayude a la Revolución, como encargado supremo del ramo de la guerra, a organizar, dentro y fuera de la Isla, el Ejército Libertador (...) Yo ofrezco a usted, sin temor de negativa, este nuevo trabajo hoy que no tengo más remuneración que brindarle que el placer de su sacrificio y la ingratitud probable de los hombres...

¡Qué certeza profunda! ¡Qué tristeza cuando oímos esas palabras! Sin embargo, más allá de todo ello quedó marcada en el tiempo y en la historia universal la huella de los cubanos redimidos en espíritu y que esperaban en carne alcanzar la libertad.

Fue un intelectual, Fidel Castro Ruz, el joven abogado quien, en la Universidad de La Habana, cuando nada podía esperarse porque nadie sabía de él, de su procedencia, levantaría su voz uniendo allí a todos en medio de ese fermento que para la juventud cubana fue, precisamente, nuestra acrópolis, la Colina sagrada, el lugar donde el Alma Mater todavía nos espera. Por esa Colina descendieron en muchas ocasiones, muchos jóvenes apaleados y perseguidos. De ella surge la figura de José Antonio Echeverría y de tantos otros que dieron su vida por Cuba.

Llegan los días azarosos del Moncada y del Granma. No olvidemos que por esa escalinata también un joven cubano llevaba al frente la bandera. Esa bandera que sostiene hoy cuando el líder histórico de la Revolución Cubana, el Comandante en Jefe, descansa en su reposo físico, mas no intelectual. Sus palabras, como las más recientes, Lo que no debemos olvidar, son una lección en medio del debate que por largos años ha sostenido la Revolución a pesar de que, al paso del tiempo, sentimos en nuestros cuerpos a veces el cansancio, las heridas, la incomprensión; a veces el choque, porque no se bebe en la fuente de la renovación y revolución total de la que hablaron tan tempranamente el propio Céspedes, Martí, Fidel. Una revolución totalizadora que nos permita remediar los temas de hoy, que nos permita escribir el poema de hoy, hacer la literatura para hoy y para mañana, tributar para hoy y para los que vienen detrás.

 Esta Revolución que supo construir su soberanía y su derecho, tiene el derecho de encontrar su propio camino. Debo decir con franqueza que no encuentra émulos en la faz de la tierra. Encuentra amigos, pero, desgraciadamente, creo, no encuentra émulos en su proeza. Solos en la Isla, con amenazas y promesas, sobrevivimos. Nuestro es el problema y nuestra es también la solución.

 Tenemos que tener mente amplia, ojos de largo alcance. Tenemos que tener sentido común, no podemos agraviar la esperanza, ni entregar el destino al caos. Nuestra verdadera tarea es hacer de la Revolución una estrella que lleva sobre la frente todo el que ha vivido en su apogeo, y que a veces ni su propia ignominia podrá borrar.

FOTO AIN/ Abel PADRÓN PADILLA

viernes, 17 de octubre de 2014

12 de octubre: Día de la Resistencia Indígena versus Encuentro de Culturas

Por Felipe de J. Pérez Cruz*
Reflexiones después de la efeméride
 Este año retomamos el propósito de conmemorar en Cuba, el 12 de octubre como Día de la Resistencia y Cultura Indígena. La fecha que marca la llegada de la expedición militar de conquista del Almirante Cristóbal Colón (1446-1506) al territorio insular del continente que hoy nombramos América,debe ser una efeméride dedicada a la justicia histórica. Consagrada  a la recordación y el homenaje a los pueblos aborígenes que se enfrentaron al genocidio y etnocidio del colonialismo europeo, resistieron el embate de la explotación capitalista, se hicieron simiente de la forja de la nación cubana, y nos legaron sus culturas y cosmovisiones.

En La Habana el acto previsto quedó pospuesto por las inclemencias del tiempo, no así la recordación de la trascendencia del acontecimiento, que contó con una emotiva y sabia intervención del Maestro Ever Fonseca, Premio Nacional de Artes Plásticas. Fonseca haciendo gala de sus dotes de pedagogo –vocación que nunca ha abandonado-, se impuso a la tormenta y al “apagón” eléctrico, e hizo de las sombras luces de intelección. A los compañeros de la Televisión que estaban presentes, las condiciones atmosféricas le impidieron transmitir el testimonio de la conmemoración.  Pensamos realizar la actividad en su idea original el día 28 de octubre, que es el “12” para Cuba, pues  ese día hace 522 años arribó el Almirante a nuestro archipiélago.

Los historiadores, maestros y maestras y jóvenes que nos acompañaban, las bellas niñas de la compañía de Modas J. Leal, que van a presentar una colección de vestidos con motivos inspirados en el mundo aborigen, sus compañeros compañeras de la escuela y el barrio, los padres y madres, y el numeroso grupo de  seguidores del Grupo Musical Cubanos en la Red, no perdimos ni un átomo de entusiasmo, y nos volveremos a ver el 28. Lo que nos preocupa vista al pasado 12 y próximo 28, es que ni uno solo de los medios nacionales se refirió a la efeméride, y hasta donde conozco, tampoco lo hicieron los órganos provinciales. No se trata de que “la culpa” esté en la prensa. En los noticieros no existieron requerimientos informativos, porque en la mayoría de  las instituciones gubernamentales y en las asociaciones de la sociedad civil,  no se promovieron actividades sobre la efeméride. Sin dudas el problema de fondo rebasa con creces lo conmemorativo.

Resulta evidente que aún es insuficiente el apoyo que recibimos en este combate de ideas, de ciencia y conciencia, por la reivindicación histórica que merecen nuestros aborígenes. El reconocimiento político de la Revolución Cubana a las luchas centenarias del movimiento indígena en la región, está sustentado en numerosas declaraciones oficiales del Gobierno, el Partido Comunista de Cuba y las asociaciones y organizaciones revolucionarias, sin embargo el tema no es solo un asunto de solidaridad. Somos parte de la historia compartida de más de medio milenio de resistencias y luchas anticolonialistas y antimperialistas

En Cuba estamos acostumbrados a ganarle peleas a la naturaleza y al imperio, y lo hacemos con destreza y rapidez, pero desafortunadamente la solución de algunos de nuestros pequeños-grandes conflictos, y en particular las demandas que se hacen desde la ciencia y la cultura, no reciben siempre una rápida y oportuna atención, y las respuestas y soluciones necesarias y posibles se extiende en el tiempo, y  acumulan más desacuerdos. En el tema que nos ocupa, el no hacer de los compañeros que tienen responsabilidades en la educación de masas, la información y la promoción cultural, resulta de mayor preocupación cuando además de la inacción y el silencio, se mantienen y promocionen posicionamientos que no son sustentables desde el estudio, la ideología y la ética revolucionaria.

Es que la insistencia de conmemorar en Cuba el  Día de la Resistencia Indígena, no se puede asumir sin batir lanzas contra los más significativos mitos colonialistas, enquistados en la historiografía, la enseñanza, la promoción de la historia y el trabajo cultural. Mitos que están suficientemente descodificados desde los resultados de los estudios realizados en las últimas décadas, pero que se mantienen, porque las razones de ciencia no han logrado trascender el espacio académico. Y quizás el más insostenible de esos mitos, es el que continúa afirmando el descubrimiento europeo de lo que hoy llamamos América, con la denominación de “encuentro de culturas”, o “de civilizaciones”.

¿Encuentro de culturas?

 El 12 de octubre de 1492, la expedición militar de conquista comandada por el Almirante de la Mar Océana, Cristóbal Colón, no promocionó un “encuentro de culturas” y si un acto de dominación y despojo. Al llegar a la isla de Guanahaní (que los hispanos bautizaron como San Salvador), situada en el archipiélago de las Bahamas, tomaron posesión de la nueva tierra en nombre de los europeos Reyes Católicos. Similar actuación tendrían lugar el 28 de octubre al arribar a esta la isla que sus habitantes taínos  llamaban Cuba. Esta operación de apropiación se repetiría en cada nueva isla o territorio “descubierto”.

 El Almirante Colón, sus capitanes y soldados, secuestraron en sus naves a sus primeros intérpretes, y se apropiaron de la cultura alimentaria y de los saberes aborígenes que les ayudaron a sobrevivir en las nuevas tierras. Frente a las costas de la actual provincia de Guantánamo, el 28 de noviembre de 1492, el Almirante invasor realizó el primer acto de guerra hecho por  los europeos en América, para amedrentar a los indígenas que se mostraban inamistosos con los visitantes.

 En diciembre de 1492, Colón encontró la amable acogida del cacique Guacanagarí, del cacicato de Marién, que se extendía por el norte de la isla de Quisqueya, que hoy ocupan los pueblos de Haití y República Dominicana. Tras el naufragio  de la Santa María, una de las naves de la expedición, Colón construyó en tierras de Marien el fuerte Navidad, primera fortaleza colonialista en América, y al retirarse de la Isla rumbo a España, dejó en la instalación a 39 de sus acompañantes. 

 Tras la partida de Colón, no se produjo el “encuentro” de la cultura hispana de la que eran portadores los 39 expedicionarios dejados en el fuerte Navidad, con sus vecinos del cacicato de Marien. Emularon los soldados de los Reyes Católicos en maldades contra los poblados aborígenes cercanos, robaban los alimentos, maltrataban y acuchillaban a sus moradores, y secuestraban a las mujeres para poseerlas.  Guacanagarí interesado  en construir una  alianza con Colón, que le situara con poder sobre los caciques vecinos, permitió el régimen de tropelías de los hispanos, pero cuando estos salieron de los límites de Marien, para continuar sus desatinos y crueldades, encontraron el rechazo y la muerte. El cacique Caonabo lideró una fuerza de ataque que sitió el fuerte Navidad, ajustició a sus ocupantes y redujo a cenizas la fortaleza.

El Almirante virrey y gobernador

 El 25 de septiembre de 1493, el Almirante Colón zarpó de Cádiz al mando de una expedición militar invasora de gran envergadura, con 17 navíos,  y unos 1.200 soldados. Llevaba en sus naves suficientes cañones, mosquetes, pólvora y municiones de guerra, no faltaba un buen número de caballos, y perros adiestrados en rastrear y matar, y también portaba las primeras semillas europeas y ganado. De regreso al Caribe,  ya virrey y gobernador por las Capitulaciones de Santa Fe, contrato de negocios firmado con los reyes, Colón no compartió con los aborígenes sus semillas, ni el ganado, sí fue pródigo en utilizar para el logro de la dominación y explotación de los aborígenes, todo el arsenal de coerción, terror y muerte que poseía.

 Colón no reveló a su aliado Guacanagarí sus conocimientos de cartografía y navegación, ni le regaló una brújula y un cuadrante y le mostró cómo usarlos. Los mapas, tablas y almanaques, la sonda y el reloj de arena, continuaron siendo desconocidos para el cacique después del “amistoso encuentro” con el jefe invasor. Las ballestas, arcabuces y cañones, quedaron a buen resguardo del afán de alianza de poder que movía a  Guacanagarí. El saber astronómico Colón lo utilizó para engañar, aterrorizar y dominar a los habitantes de Jamaica, en vísperas de un eclipse solar, haciéndose pasar por un dios o demonio que podía arrebatarles el astro rey. El Almirante sabía que el monopolio del conocimiento y de la técnica, eran poderosas armas de dominación a su favor.

 Colón conoció y no se disculpó por los crímenes de los soldados del fuerte Navidad, más bien se aprestó a vengarse de los indígenas atacantes. Sobre los restos del fuerte,  fundó en diciembre de 1493, la primera villa hispana en América, la Isabela, que sería la base de operaciones para iniciar la conquista militar de Quisqueya. Aprovechó el asombro frente al desconocido sonido de la campana de la Isabela, para urdir el secuestro, hacer prisionero y vencer la resistencia armada del cacique quisqueyano Caonabo. Luego con las armas avanzadas y la superior tecnología de guerra  que poseía,  sembró el terror y la muerte en la vecina Isla, arrolló la resistencia indígena, quemó y destruyó cacicatos,  y repartió el botín de indígenas prisioneros, para que fueran esclavizados en los lavaderos de oro y las haciendas.  La citadas Capitulaciones otorgaban al Almirante y virrey la décima parte de todas las ganancias que se obtuvieran en su almirantazgo.

 Mientras Colón destruía la floreciente cultura taína de Quisqueya, en Europa teólogos y sabios discutían si los aborígenes eran seres humanos o animales. La Real Cédula del 20 de junio de 1500, donde se condenaba la esclavitud de los indígenas y los declaraba jurídicamente vasallos libres de la Corona de Castilla, llegó después de las crueles campañas que el Almirante desató en 1495 y 1496 contra los cacicatos quisqueyanos, obligando a cada uno de sus habitantes a entregarle diariamente un cascabel lleno de oro.

 La actuación desleal y criminal del Almirante Cristóbal Colón, sería multiplicada en las acciones de apropiación, depredación y crueldad genocida,  de  los soldados que a nombre de los reyes europeos destruyeron la organización civilizatoria del mundo indígena americano. Esta fue la tarea que cumplió en Cuba, Diego Velázquez de Cuéllar (1465-1524), destacado por su actuación contra los indígenas de Quisqueya.  El hijo del Almirante, Diego Colón entonces gobernador de la isla renombrada por los hispanos como La Española, designó a Velázquez al mando de la invasión a la mayor de las Antillas.

La conquista de Cuba

 En la literatura histórica, a partir  de las dos visiones polares que existen: la del propio Diego Velázquez  y la que brinda el padre Bartolomé de las Casas , capellán de las tropas invasoras, existe una información suficiente sobre el cruento acontecimiento. Una síntesis precisa de lo que realmente sucedió en la historia, la aportan los historiadores holguineros Hernel R. Pérez Concepción y Mayra San Miguel Aguilar, en  texto recién publicado en su provincia:

 La colonización de la Isla por las huestes de Diego Velázquez destruyó en poco tiempo todo lo construido por el aborigen, tanto en su aspecto espiritual como material, apoyándose en la fuerza bruta para imponerse; sin dejar de  asimilar un conjunto de aportes “cedidos” por loa aborígenes en el proceso de transculturación vivido por la sociedad de la Isla en el siglo XVI y subsiguiente.

 El choque de estas dos culturas (española y americana) trajo que la de menor desarrollo, en este caso la aborigen, sufriese un trauma desarticulador que hace de este la causa principal de la disminución violenta del indígena americano. A la par que el indio se asimilaba y se integraba a la sociedad creada por el europeo, iba muriendo como grupo cultural en un proceso marcado por los signos del etnocidio.

Decodificación en clave de emancipación

 La decodificación en clave de emancipación y dignificación humana, nos califica y cualifica el hacer y lo por hacer en la historiografía y la cultura revolucionaria. La teoría y en ella la epistemología tienen un valor metodológico  que no podemos soslayar. La historia realmente probada aporta verdades que precisan de su más exacta lectura: Es necesario introducir en la historiografía cubana el concepto expedición militar de conquista, en lugar del ambiguo, apacible e inexacto concepto de viaje de descubrimiento, o el aún insuficiente término de expedición, para el acontecimiento que se desató a partir de la salida del puerto ibérico de Palos de las naves comandadas por Colón, el 3 de agosto de 1492. Esta expedición militar de conquista fue de hecho el primer acto de guerra y de dominación del colonialismo europeo contra el territorio y los pueblos que vivían en la región que hoy llamamos América, en tanto su trascendencia histórica lo es también político-filosófica, ética y cultural.

 Resulta inobjetable desde la verdad histórica,  incorporar el término invasión militar, a la tradicional denominación de Segundo Viaje o Expedición realizada por el Almirante Cristóbal Colón (1451-1506),en tanto tal denominación cualifica el carácter de la operación militar de conquista, que se desarrolló  a partir de entonces, y que bajo el mando del Almirante  Colón, ya empoderado como virrey y gobernador, partió del territorio ibérico el 25 de septiembre de 1493, con el definido objetivo de invadir, conquistar, ocupar y apoderarse del oro y las riquezas de la isla caribeña de Quisqueya y sus pobladores, y extender la exploración y conocimiento de la región con similares fines de dominación y expropiación económica.

 La historiografía de matriz colonialista que hemos heredado, en el interés de negar y menospreciar la resistencia indígena, y desdibujar la violencia genocida de tan dramático acontecimiento de dominación, ha silenciado que la conquista y colonización se llevó a cabo mediante una guerra de rapiña colonialista que el Estado español desató contra los pueblos que vivían en las islas del Caribe y en el territorio continental. Que fue a su vez la primera guerra colonialista del proceso mundial de internacionalización y acumulación originaria del capital, y la primera guerra colonial contra los pueblos de Nuestra América.

 La guerra colonial del Estado español contra los pueblos caribeños y americanos, tuvo su episodio cubano a partir de 1510, con la expedición militar y la  invasión que la historiografía nacional ha denominado conquista y colonización (1492-1553). Reconocer la conquista y colonización de Cuba en su condición de episodio de la guerra colonial iniciada en Quisqueya, nos permite asumir que esta fue  la primera guerra colonialista de la historia de Cuba. 

 Los indígenas que habitaban Quisqueya, Borinquén, Jamaica, Cuba, no fueron mansos ni se dejaron victimizar impunemente. Sus resistencias no pueden continuar subvaloradas y reducidas a escaramuzas. Fueron genuinos episodios de guerra justa, lo que cualifican a Caonabo, Anacaona, Hatuey, Guarina, Guamá, Casiguaya, Enriquillo, a aquellos hombres y mujeres, quienes a pesar de la abrumadora superioridad militar de los invasores, bajo el liderazgo de caciques-jefes militares, defendieron su libertad  y espacio vital.

 Desde la huella documental de la legislación colonial, se ha tratado de “salvar” la culpa de los reyes y el papado. Cierto es que en 1542 -36 años después de muerto Colón-, la Corona española proclamó las llamadas Leyes Nuevas, en las que se prohibía la esclavitud de los indígenas, se ordenaba que todos quedaran libres de los encomenderos, y fueran puestos bajo la protección directa de la Corona. Y se conoce también con evidencias documentales, como el cumplimiento de lo dispuesto fue saboteado por los encomenderos, gobernantes coloniales y obispos en no pocos territorios, Cuba entre estos. Antes igual suerte de doble moral y violación fragrante, había tenido el cumplimiento de las Leyes de Burgos (1512- 1513), que reglamentaban y “suavizaban” la explotación en las encomiendas.

 La perspectiva de que fuimos parte de una guerra del naciente Estado colonial hispano, contra los pueblos indígenas del Caribe y América, nos recoloca en el eje decisivo de nuestra historia nacional. Pelearon nuestros antepasados aborígenes, como parte de un gran mosaico de pueblos, todos agredidos por un abusivo Estado, pionero en el diseño de políticas terroristas de exterminio masivo y explotación intensiva.  Tal Estado respondió a las apetencias del  régimen de expolición mundial capitalista, lo que explica la emulación de genocidios con la metrópoli española, por sus pares de Portugal, Gran Bretaña, Francia y Holanda, contra los pueblos de América, África y Asia.

 El impacto de la barbarie europea cambió drásticamente la estructura de los modos de vida y la cultura de los indígenas. Confrontados con formas de explotación que destruían sus lógicas productivas, forzados en sistemas dominantes de poder social, económico y político que les eran extraños y abusivos, que les arrebataban sus derechos colectivos a la tierra, a la expresión libre, y a la vida misma.  Sus religiones y creencias fueron criminalizadas, sus líderes quemados en la hoguera por herejes. La propuesta ideológico-cultural colonialista, en su realización feudalizante, rezumará el oscurantismo  clerical del medioevo. Todo ello conformó la masiva operación de etnocidio que también fue la conquista y colonización.

 El investigador estadounidense Henry Farmer Dobyns ha estimado en 110 millones la población total de América, de la que afirma que un 95% de murió en los primeros 130 años después de la llegada del Almirante. 

 Frente a tanta barbarie ¿dónde queda el encuentro de culturas, el pretendido afán civilizatorio? Definitivamente no hubo encuentro. Se produjo la invasión y expansión militar europea sobre una parte del planeta que faltaba por unir al naciente patrón de acumulación capitalista. Y ello se haría como magistralmente lo describió Carlos Marx: rezumando sangres y lodo.

Los dos discursos

 La llegada el 12 de octubre de 1492, de la expedición militar de conquista comandada por el Almirante Cristóbal Colón, fue promocionada como “encuentro de culturas o de civilizaciones”, por  nuestro Ministerio de Cultura, cuando se conmemoraba el Medio Milenio del “descubrimiento” en 1992. La decisión –lo sustentamos en su momento y lo hemos planteado en otros acercamientos más recientes al tema - no se justifica, pero se entiende para el momento en la búsqueda de una plataforma de comunicación menos colonialista, que la que entonces promovía el hispanismo conservador, con el concurso unánime de las oligarquías que desgobernaban el continente americano. La operación de propaganda política e influencia cultural del Medio Milenio, utilizaba el controvertido acontecimiento, con el objetivos de revivir la esencia racista y colonialista de la ya envejecida plataforma hispanoamericana, ahora devenida como “iberoamericana”, relanzar los intereses del Reino español en la región, y crear un clima favorable para que las transnacionales de casa matriz española se incorporaran con ventajas, al festín del reparto neoliberal que por entonces se cernía sobre los pueblos de Nuestra América.

Es abrumador el conjunto de documentos y hechos probados, que demuestran la fragilidad de las aventuras conceptuales, que han tratado de “evitar” las categorías genocidio y etnocidio, como las más exactas, para definir el proceso que desata el descubrimiento europeo, y la guerra de rapiña de la conquista y colonización. Han transcurridos más de veinte años de debates amables y explicaciones de ciencia, asistimos al aprendizaje colectivo que en temas de indigenismo culto y propositivo, nos ha proporcionado la reemergencia del nuevo nacionalismo indígena latinoamericano, contamos con el universo plural descolonizador que se articula bajo el concepto de Socialismo en el Siglo XXI,  las fuerzas revolucionarias y progresistas en los gobiernos de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, no han dudado en sustentar con leyes y decretos, la certera cosmovisión descolonizadora del movimiento indígena –incluida la conmemoración del Día dela Resistencia Indígena-; pero en la institucionalidad cultural y mediática de Cuba persiste el decir del “encuentro de culturas”.

La Casa de las Américas desarrolló el pasado mes de agosto el Coloquio Internacional "Actuales desafíos de los pueblos indígenas de América", para promover el tema indígena en torno a los tópicos de la agenda de la Conferencia Mundial de los Pueblos Indígenas de la Organización de Naciones Unidas (ONU), que recién acaba de celebrarse en Nueva York. Este Coloquio abrió su espacio a la Mesa Indigenidad cubana en el alba del siglo XXI, que contó entre sus ponentes y público  con una nutrida representación de los más calificados especialistas y promotores cubanos en los estudiosy la cultura aborigen.

No hay razón para queentre nosotros, en Cuba Revolucionaria y socialista, la colonialidad subsista en las mentalidades y se resista a reaprender. Menos podemos admitir la tentación de contemporizar con los consensos burgueses, en aras de “acceder” a sus mercados tarifados. 
Como afortunadamente en la enseñanza de la historia, si ha avanzado el enfoque descolonizador –y esto es bueno reconocerlo ante tanta crítica no siempre justa y bien centrada, sobre lo que no se enseña de Historia de Cuba-, ahora colocamos  a los jóvenes estudiantes y a los padres y madres que estudian y reaprenden  junto a ellos, frente a dos discursos. En el aula el profesor y la profesora enseñan sobre el crimen de la conquista, y la prensa y los noticieros culturales les hablan de una fiesta iberoamericana en Holguín, el próximo 28 de septiembre, por el “encuentro de culturas”, y para “endulzar” la masacre se refieren a “partos dolorosos” con “resultados gratificantes”. He sido abordado en estos días sobre tan insostenible dualidad, por algunos de mis vecinos-padres y madres, y varios de mis alumnos hoy en la honrosa tarea de maestros y maestras. A unos y otros les he ratificado el criterio de ciencia y conciencia que sustento: Hablar de “encuentro de culturas” en 1992 fue un error de política cultural, mantener esa postura 22 años después e incluso intentar justificar lo injustificable, es aferrarse a un discurso político mentiroso, tergiversador y cruel.

La Historia como disciplina y cultura

El nervio emancipador que  rescata el Día de la Resistencia Indígena, fertiliza lo que el Partido de la Revolución –en unión democrática de millones de voluntades e inteligencias que fueron consultadas-, ha expresado en los Objetivos aprobados durante la Primera Conferencia Nacional del Partido Comunista de Cuba.  Debemos terminar con las dilaciones y los silencios inexplicables, no hay justificación alguna para que errores históricos develados por los especialistas se sigan reiterando, menos que nuestros directivos, funcionarios y periodistas, continúen promoviendo enfoques que se distancian de nuestra opción ideológica martiana y fidelista.

La Historia como disciplina y cultura, resulta fundamental para proyectar y hacer política. La política puede dictar con los recursos ideológicos y materiales que desata, uno u otro curso de la historiografía, pero a la política siempre le resultará imposible cambiar lo que realmente pasó en la Historia.  Los enfoques historiográficos “amables” empiezan y terminan tergiversando y manipulando.

 Para los cientistas e intelectuales marxistas o no, Vladimir Ilich Lenin dejó su insuperable concepto de partidismo científico: "Nada ni nadie, ni persona ni causa enarbolada alguna, justifica el separarnos de la verdad". Y en el tema que tratamos como en muchos otros campos, nuestro compromiso histórico, político y ético, quedó para todos los tiempos definido por José Martí: “Con Guaicaipuro, Paramaconi, con Anacaona, con Hatuey hemos de estar, y no con las llamas que los quemaron, ni con las cuerdas que los ataron, ni con los aceros que los degollaron, ni con los perros que los mordieron”.

 *Doctor en Ciencias Pedagógicas. Profesor e investigador. Presidente en La Habana, de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (UNHIC).

 Del mismo autor y sobre este tema, publicamos en el año 2013:
Imágenes
1. Conmemoración de la llegada del Amirante Colón (Fiesta Iberoamericana), Bariay, Holguín
2. Guacanagari hablando con Colón, Ilustración para el libro Columbus and Columbia (Manufacturers' Book Co, 1893).
3. El suplicio de Hatuey

domingo, 5 de octubre de 2014

Chile: se realizó en Quillota el Encuentro Nacional de Solidaridad con Cuba

"Con el propósito de dar a conocer la realidad de Cuba –enfrentada a un bloqueo económico que perdura por más de cuatro décadas- así como el trabajo solidario desarrollado por organizaciones de base en distintas ciudades de Chile, se realizó en Quillota el Encuentro Nacional de Solidaridad con Cuba, que tuvo lugar los días 3, 4 y 5 de octubre.

 En Chile existen más de 70 organizaciones de solidaridad con Cuba. Hace ya 22 años estas organizaciones han tenido un espacio de interacción, organización y resolución en los “Encuentros Nacionales de Solidaridad con Cuba”, y una de las resoluciones del encuentro realizado el año 2005, fue la definición de Quillota como sede del Encuentro.

 El Comité de Solidaridad con Cuba – Quillota (CSCQ), es un espacio para todos aquellos amigos de Cuba y de su pueblo que sientan la necesidad de llevar a la práctica la solidaridad.  Es una organización de base sin fines de lucro, conformada principalmente por ciudadanos de Quillota, quienes iniciaron sus actividades en marzo de 2004.

 El principal objetivo del CSCQ es sumarse a la gran cadena de solidaridad nacional e internacional que pretende mostrar la verdad sobre la realidad cubana.

 El evento reúne a representantes de todo el país y a delegaciones cubanas del ICAP (Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos), el gobierno cubano y representantes del mundo cultural de Cuba. Los participantes desarrollan discusiones temáticas organizados en comisiones de trabajo y se establecen resoluciones al accionar nacional en las tareas de solidaridad para con el pueblo cubano.

 Los objetivos son evaluar el cumplimiento de objetivos y metas trazadas en el período anterior así como conocer y discutir diversas temáticas contingentes a la realidad de Cuba y su interacción con Latinoamérica y nuestro país; además de colegiar políticas y visiones del movimiento de solidaridad con Cuba en el ámbito nacional e internacional.

 También -según se informó- se trata de definir y coordinar el carácter y alcances de acciones solidarias e informativas durante el período y coordinar la orgánica y programar encuentros regionales de los organismos de solidaridad por Cuba en Chile.

 Entre los participantes se cuenta a delegaciones de todo el país, de la Embajada de Cuba, el ICAP y otras organizaciones cubanas. Lo anterior se ha traducido, en otros encuentros nacionales, en una cantidad de entre 150 y 200 participantes".

 Datos tomados de http://www.vozsiglo21.cl/3-4-y-5-de-octubre-en-quillota-encuentro-de-solidaridad-con-cuba

Chile también se hizo presente en la Campaña Internacional por la Libertad de los 5 de cada mes. Se hizo entrega de una Carta a la Embajada de EEUU por parte del Comité por la Libertad de los Cinco del Movimiento Nacional de Solidaridad Chile con Cuba, el 5 octubre 2014

 Compartimos algunas fotos del evento, compartidas por Leila Cárdenas Quilagayza y Jose Miguel Hernandez Mederos en Facebook